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159. Poesía más Poesía: Henri Michaux

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HENRI MICHAUX

BIOGRAFÍA

Henri Michaux nació en Namur (Bélgica) el 24 de mayo de 1899 en el seno de una familia burguesa, uno de sus abuelos que no conoció era de origen alemán, tenía una lejana ascendencia española. Durante su infancia era un niño desinteresado, desdeñaba la vida, los juegos, las diversiones y la variación, comer le repugnaba, tanto como los olores y los contactos. Esto es según su reseña biográfica que escribió para la publicación de uno de sus libros, agrega que sufre de anemia, su médula no produce sangre, su sangre no se colma de oxígeno. Sueña con la permanencia, con una perpetuidad sin cambios, su manera de existir al margen, dan miedo o exasperan. Lo mandan al campo, pasa 4 años en un pueblito de la campiña, y 5 años en un colegio internado, pobre, duro, frío. Sus condiscípulos son hijos e hijas de campesinos. Realiza estudios de flamenco. Vive encerrado, avergonzado de lo que le rodea, tiene desprecio hacia sí mismo y hacia lo que lo rodea. Sigue teniendo asco a los alimentos, los envuelve en papel, se los mete en los bolsillos y una vez fuera los tira.
A los 12 años regresa a Bruselas, cosa que le pone alegre, comienzan sus preferencias. Descubre el diccionario con un montón de palabras que no usa y de las que podría servirse. Realiza estudios con los jesuitas, se interesa por el latín, lengua que lo aleja de los demás, también estudia un poco de música.
Pasa en Bruselas los 5 años de ocupación alemana. Realiza su primera composición francesa, se sorprende por todo lo que encuentra en su imaginación, un profesor lo impulsa hacia la literatura, pero se desembaraza de la tentación de escribir porque dice, lo apartaría de lo esencial que busca desde su primera infancia sin saber lo que es. Algo que existe en alguna parte y que los que lo rodean desconocen. Realiza lecturas en todos los sentidos, en esa búsqueda, entre ellos Tolstoi, Dostoievsky. También la vida de los santos, y también de los excéntricos, de los extravagantes o de los “Jóvenes Bélgica”
Después de su bachillerato, estando cerrada la universidad a causa de la ocupación, tiene dos años de lecturas, a lo que él llama un bricolaje intelectual.
A los 18 años prepara el examen preuniversitario, física, química, y biología, pero no se presenta, abandona pues la medicina.
A los 19 años se embarca como marinero en una goleta de 5 mástiles. En Rotterdan se embarca por segunda vez. Son 14 en un pequeño puesto para la tripulación en proa. Camaradería, inesperada, fortalecedora. Tocan Bremen, Savannnah, Norflolk, Newport-Nwes, Rio de Janeiro, Buenos Aires. Se escapa por una protesta de los marineros por la mala comida, todos se declararon enfermos, pero salva su vida pués esto acontece 20 días antes del naufragio de la nave al sur de Nueva York.
A los 20 años vuelve a Marsella, hay desarme mundial de barcos, imposible volver a embarcarse. Debe apartarse del mar. Retorna a Bruselas. y a la gente que detesta. Comienza la lectura de Maldoror, y se desencadena en el la necesidad de escribir. Son sus primeras páginas, Franz Hellens y luego Paulhan ven algo en ellas, pero a él no le gustaría tener que escribir, porque le impide soñar, lo hace salir, prefiere permanecer ensimismado. Abandona Bélgica definitivamente.
A los 23 años llega a Paris, escribe pero siempre dividido. Al año conoce a Klee, y luego Ernst, de Chirico, y se lleva una sorpresa, ya que hasta ese momento odiaba la pintura y el hecho mismo de pintar.
Tiene empleos diversos, por un tiempo en una editorial en la sección producción.
A los 26 años viaja por un año a Ecuador, y luego vuelve a París.

Biografia de Henri Michaux


A los 27 años muere su padre y a los 10 días después su madre, comienzan sus viajes a Turquía, Italia, África del norte. Viaja en contra, para expulsar de él a su patria y a sus vínculos de toda clase, lo llama Viaje de expatriación. Sin embargo, el rechazo comienza a ceder un poco ante el deseo de asimilación.
A los 29-30 años realiza su viaje a Asia, al fin su viaje, Indonesia, China, la India, países sobre los cuales escribe demasiado rápidamente, países sobre los que tendrá que meditar y rumiar luego, durante años.
Vuelve luego a Lisboa y a París.
A los 34 años viaja a Montevideo y a Buenos Aires.
Luego comienza a dibujar con mayor asiduidad, realiza su primera exposición en la galería Pierre en París.
Se encarga de la revista Hermés y vuelve a Brasil, (Minas Gerais y Río.
Con 39 años regresa a Paris y se muda a Saint Antonin, con la que será su mujer. Pasa en París la segunda ocupación alemana. Debilitada por las restricciones alimentarias, su mujer contrae tuberculosis. De la que luego mejora. Casi la curación realizan viajes de convalecencia y olvido a Egipto.
A los 47 años muere su mujer a consecuencia de atroces quemaduras por un incendio en la casa. Escribe cada vez menos, pinta más.
A los 54 años se nacionaliza francés, a los 55 tiene la primera experiencia con la mezcalina.
A los 56 años Exposiciones en los Estados Unidos, Roma, Londres, Se quiebra el codo derecho, osteoporosis, mano inutilizada, descubrimiento del hombre izquierdo. Curación.
Hasta aquí, luego se detiene este racconto realizado por Henri Michaux, por pedido de una editorial para un libro dedicado a él, que no aceptó nunca completarlo en las sucesivas reediciones.
Se dedicará con igual fervor a la literatura y a la pintura hasta su muerte en Paris en 1984.

Untitled - Henri Michaux
Untitled


Es en París es donde inicia su carrera literaria y descubre con entusiasmo el surrealismo, especialmente la obra de Paul Klee, Max Ernst y Giorgio de Chirico. Uno de sus primero libros, Quién fui (1927), descubierto por el crítico francés Jean Paulhan, le otorga un temprano reconocimiento, narraciones, aforismos y poesías donde ya aparecían algunas constantes de su obra (los temas de la angustia y la fuga) y el lenguaje “inventado” que constituyó su originalidad más visible.
En la literatura; sus obras de este período, sin embargo, todavía discurren paralelamente a las experiencias de André Breton; incluso, según algunos, el verdadero surrealista era Michaux. Más tarde, se acercó cada vez más a Rimbaud, Kafka y a los existencialistas.
De sus viajes:
Entre 1927 y 1935 realiza numerosos viajes alrededor del mundo: en 1927 viaja por América Latina, especialmente por Ecuador, y recoge sus impresiones del viaje en el libro Ecuador (1929), diario de viaje y diario íntimo. “En Ecuador nunca me sentí yo mismo -decía Michaux mucho después-, por aquellos 465 metros por segundo en esos países, mientras yo nací donde la Tierra sólo gira a la velocidad de 250 metros cada segundo, ejercieron sobre mí un fuerte influjo, ya que soy muy sensible a toda suerte de giros y vueltas”.

Henri Michaux / Orbis pictus gallery Paris


Otro viaje, esta vez al Extremo Oriente, entre 1931 y 1932, le proporciona el material para el libro Un bárbaro en Asia (1933). (Un barbare en Asie, 1933), narración de su viaje a la India y a China, quizá su libro más ameno y objetivo cuya traducción la hizo Jorge Luis Borges, quien dice de él: “Hacia 1935 conocí en Buenos Aires a Henri Michaux. Lo recuerdo como un hombre sereno y sonriente, muy lúcido, de buena y no efusiva conversación y fácilmente irónico. No profesaba ninguna de las supersticiones de aquella fecha. Descreía de Paris, de los conventículos literarios, del culto entonces de rigor de Pablo Picasso. A lo largo de su vida ejerció dos artes: la pintura y las letras. En sus últimos libros las combinó. La noción de china y japonesas de que los ideogramas de un poema se componen no sólo para el oído sino también para la vista, le sugirió curiosos experimentos. Como Aldous Huxley exploró los alucinógenos y penetró en regiones de pesadilla que inspirarían su pincel y su pluma.”
Estando en Buenos Aires, en una reunión del Pen Club Internacional, viaja a Montevideo, Uruguay, para visitar a su amigo el poeta Jules Supervielle, a quien conoció en Paris de quien permaneció amigo hasta la muerte. En ese viaje se enamoró de la poeta uruguaya Susana Soca que murió trágicamente en un accidente de avión en Brasil al regresar de París a su país.
En ese viaje a Buenos Aires también conoce a Victoria Ocampo, directora de la revista SUR revista literaria editada en Buenos Aires de la que fue colaborador para ayudar a difundir las actividades de la Resistencia francesa y posteriormente de la Francia de la posguerra.
En 1936 publica su primer libro ilustrado: Entre centre et abscence. Un año más tarde expone sus cuadros en París por primera vez.

Red Abstract Composition - Henri Michaux
Red Abstract Composition


En 1943 se casa con Marie Louise Termet después del tormentoso enamoramiento de la poeta uruguaya, quien también tuvo una muerte trágica.
En 1948, a los 5 años de casados, mientras el poeta estaba de viaje en su Bélgica natal, para arreglar la herencia de un hermano mayor, Marie-Louise, que estaba sola en su domicilio, fue víctima de un incendio casual cuyas llamas se le prendieron en el pelo y en su ropa de cama, fue hospitalizada de urgencia con quemaduras de segundo y tercer grado, hasta que, cuando casi un mes después parecía estar saliendo ya de la gravedad, fue víctima de un fallo cardiaco.

Nunca dejó de viajar, sobre todo por América Latina, donde hizo fuertes amistades y tuvo experiencias con las drogas, especialmente con la mezcalina, que de alguna manera influyeron en su arte. Los viajes interiores eran igual de importantes.
En 1955, a una edad ya madura, Michaux participa por primera vez en un experimento con mezcalina, un alcaloide extraído del cactus mexicano conocido como peyote. Para ello, Michaux cuenta con la ayuda de médicos y científicos cercanos al mundo literario, entre ellos el neurólogo bilbaíno Julián de Ajuriaguerra. (Bilbao, 1911–Villefranque, Francia 1993) que es una de las máximas figuras científicas vascas y uno de los psiquiatras más importantes de la historia contemporánea. Coincidió con Michaux en París y colaboró con él en la realización de sus experimentos mezcalínicos, analizando y registrando todos los efectos que producían en el artista.

Mouvement, 1950 - Henri Michaux
Mouvement


A partir de estas experiencias publicará, junto con F. Jaeggi, el ensayo Contribución al conocimiento de las psicosis tóxicas. Experimentos y descubrimientos del poeta Henri Michaux (1963).
Deslumbrado ante las mutaciones psíquicas y sensoriales que generan esta y otras sustancias psicoactivas, como la psilocibina y el LSD 25, y decidido a explorar sus efectos en detalle, Michaux lleva a cabo numerosas sesiones hasta mediados de los años sesenta, que reflejará en conocidas obras literarias, como Miserable milagro y El infinito turbulento. Al mismo tiempo, produce gran número de minuciosos dibujos siguiendo una matriz gráfica ya intuida en años previos: un esquema de surcos y arborescencias, a menudo ascendente, saturado de simetrías y micrografías.
Tanto estas obras gráficas como las literarias encumbrarán a Michaux como figura tutelar de la incipiente cultura psicodélica y la mística underground, aunque él siempre insistiría en definirse como un sobrio “bebedor de agua” en nada interesado por los paraísos artificiales. Durante los años posteriores a su abandono de la experimentación química, Michaux continuaría desarrollando un estilo “mezcalínico” a la vez que trabajaría sus demás series y grandes obsesiones artísticas. En todas ellas encontraría un terreno fértil para la cartografía de la imaginación.

Henri Michaux en el Museo Guggenheim de Bilbao - Centro de Arte  Contemporáneo Aínsa-Sobrarbe


A principios de los años cincuenta Michaux deja a un lado la literatura para concentrarse en la pintura. En 1965 el Museo Nacional de Arte Moderno de París realiza una retrospectiva de su obra. Durante los años setenta realiza diversas exposiciones en Europa y EE.UU.
Entre su obra literaria destacan libros de viajes imaginarios (En otros lugares); relatos de sus experiencias con la mezcalina, (Conocimiento en el abismo) Misérable miracle (1956), (Miserable milagro) L’infini turbulent (1957) (El infinito turbulento), Connaisance par les gouffres (1961). (Conocimiento del abismo), y recopilaciones de aforismos y reflexiones (Pasajes).
Le siguieron Mes propiétés (1929), Un certain Plume (1930), La nuit remue (1935), Plume précedé de Lointain intérieur (1938), obras todas ellas formadas por textos breves y variados, poesías y prosas poéticas.

Sin título
APARICIONES Y “FANTASMISMO”


Inició después un ciclo de relatos de sus viajes por países imaginarios: Voyage en Grande Garabagne (1936), Au pays de la magie (1941) y Ici Poddéma (1946), reunidos más tarde en Ailleurs (1948). Entre 1938 y 1939 dirigió la redacción parisina de la revista Hermès.
Mientras, André Gide le dedicó el opúsculo Découvrons Henri Michaux (1941), que centró en él la atención del público; pero durante la Segunda Guerra Mundial y la ocupación, el artista se vio obligado a soportar un largo aislamiento, lleno de actividad: Je vous écris d’un pays lontain (1942) (escribo desde un país lejano), Adversidades, exorcismos 1945) y La vie dans les plis (1948).(la vida en los pliegues)
Después de 1950, por el contrario, Henri Michaux se dedicó cada vez más a la pintura, con resultados muy notables (en 1955, gran exposición retrospectiva en el Museée National d’Art Moderne).
En sus obras posteriores, el escritor persiguió sistemáticamente y con un discurso más orgánico su registro de acontecimientos interiores y exteriores, su crítica de la realidad a través del lenguaje, y la búsqueda continua de una forma de vida posible, contra la soledad y la dificultad de las relaciones, siempre confiada exclusivamente a la literatura y a la palabra (Vents et poussières (Viento y polvo), 1962; Las grandes pruebas del espíritu, 1966). En 1966 se publicó una hermosa antología de sus obras, L’espace du dedans (El espacio de adentro), y se representó la obra teatral Le drame des constructions.
Michaux exploró el inconsciente y el sueño en Modos del dormido. Modos del que despierta (Façons d’endormi-façons d’éveillé, 1969), analizó las percepciones más extrañas (Bras cassé, 1973) e investigó la relación del hombre con el sufrimiento (Face à qui se dérobe, 1975) y finalmente, meditó sobre las pinturas de los alienados (Les ravagés, 1976). Su obra se presenta extraordinariamente unitaria y coherente, a pesar de su amplitud y de las dificultades de lectura, y constituye la expresión altamente poética de algunos de los problemas típicos de nuestro tiempo.

Composition - Henri Michaux
Composition

A lo largo de su vida Michaux practicará tanto la acuarela como el dibujo, la aguada, el grabado o la tinta china. El artista-escritor se apasiona por la caligrafía que en adelante utilizará con frecuencia en sus obras.
Las experiencias con las drogas alucinógenas se traducen en su producción artística y sus escritos. Este periodo de creación está consagrado por una exposición en la galería La Hune (París, 1956) y por dos exposiciones importantes, en el Palacio de Bellas Artes de Bruselas (1957) y en Frankfurt (1959).
Las pinturas de Michaux permanecerán como figurativas a pesar de una fuerte inclinación hacia la abstracción. La intención del artista no es la de huir del mundo sino de potenciar la percepción de éste. Henri Michaux figura entre los pintores reunidos para la exposición “L’envolée Lyrique“ (el vuelo lírico) en Paris (1945-1946), presentada en el Museo del Luxemburgo en 2006. A los 85 años de edad, Henri Michaux fallece en Paris en 1984.
Durante los últimos 20 años, Henri Michaux se negó a revelar su propia imagen, a dejarse fotografiar, a conceder a periodistas y estudiosos los menores detalles de su vida privada. En los últimos años le acosaban la edad y la enfermedad, le fascinaban la pintura oriental y los ideogramas chinos y japoneses. De ello ha dejado también constancia -Ideogrammes en Chine-, así como de la pintura de los alienados, en Les Ravagés, o del mundo de los sueños, en Façons d´endormi, façons d´eveillé.
¿Sus maestros? El Bosco, Lautréamont, Goya, William Blake, pero también los surrealistas y Alfred Jarry. Escribieron sobre él otros grandes escritores, como Jorge Luis Borges, André Gide, Lawrence Durrell, Octavio Paz y Jean-Marie Le Clézio.

Face - Henri Michaux
Face

POEMAS

A través de mares y desierto

Del libro Frente a los cerrojos -1954)

Eficaz como el coito de una muchacha virgen
Eficaz
Eficaz como la ausencia de pozo en el desierto
Eficaz es mi acción
Eficaz

Eficaz como el traidor que se mantiene aparte rodeado por sus hombres dispuestos a matar
Eficaz como la noche para esconder los objetos
Eficaz como la cabra para producir cabritos
Pequeños, pequeños, ya desconsolados

Eficaz como la víbora
Eficaz como el cuchillo desafilado para hacer la herida
Como el moho y el orín para mantenerla
Como los golpes, las caídas y las contusiones para agrandarla
Eficaz es mi acción

Eficaz como la sonrisa de desprecio para suscitar en el pecho del despreciado un océano de odio que nunca se secará
Eficaz como el desierto para deshidratar los cuerpos y fortalecer las almas
Eficaz como las mandíbulas de la hiena para masticar los miembros indefensos de los cadáveres
EFICAZ
Eficaz es mi acción

Como el mar

A menudo me arrojo hacia adelante como el mar sobre
la playa. Pero todavía no se qué hacer. Me arrojo hacia
adelante. Vuelvo atrás, vuelvo a arrojarme hacia adelante.
Mi impulso creciente pronto encontrará forma. Es preciso.
La amplitud del movimiento me hace jadear (no con los
pulmones, sino con una respiración únicamente
psíquica)
¿Sera un asesinato?
¿Será una onda misericordiosa sobre el Mundo?
Aún no se sabe. Pero es inminente.
Espero oprimido el rompimiento de la ola preparatoria,
Llegó el momento.
Fue la onda de alegría, esta vez, la ostentación de
benevolencia.

¿Náusea o acaso es la muerte que llega?

Del libro Ecuador (1929)

Ríndete, corazón mío.
Hemos luchado bastante,
Que mi vida se detenga,
No hemos sido cobardes,
Hicimos lo que pudimos.

¡Oh, alma mía!
Te vas o te quedas,
Tienes que decidirte,
No palpes así mis órganos,
A veces con atención, otras con extravío,
Te vas o te quedas,
Tienes que decidirte.
Yo ya no puedo más.

Señores de la Muerte
No los maldije ni los aplaudí.
Tengan piedad de mí, viajero de tantos viajes sin maleta,
Sin dueño tampoco, sin riqueza, y la gloria que se fue a otra parte,
Ustedes son ciertamente poderosos y divertidos por encima de todo,
Tengan piedad de este hombre enloquecido que antes
de cruzar la barrera ya les ha gritado su nombre,
Atrápenlo al vuelo,
Y después que se amolde a los humores y costumbres,
De ustedes, si es posible,
Y si les place ayudarlo, ayúdenlo, se los ruego.

Soy Gong

Del libro La noche agitada 1935

En mi canto de ira hay un huevo
Y en ese huevo están mi madre, mi padre y mis
hijos,
Y en ese todo hay alegría y tristeza mezcladas, y vida.
Fuertes tormentas que me han socorrido,
Gran sol que te me has opuesto,
Hay odio en mí, fuerte y antiguo,
Y de la belleza nos ocuparemos más tarde.
No me volví duro, en efecto, sino lámina a lámina;
Si supieran cómo he quedado blando en el fondo.
Soy gong y algodón y canto de nieve,
Lo digo y estoy seguro.

Descanso en la desdicha

Desdicha, gran arador mío,
Desdicha, siéntate,
Descansa,
Descansemos un poco tú y yo,
Descansa,
Me encuentras, me pones a prueba, me lo pruebas.
Soy tu ruina.

Gran teatro mío, mi puerto, mi hogar,
Mi sótano de oro,
Mi porvenir, mi auténtica madre, mi horizonte.
En tu luz, en tu amplitud, en tu
horror
Me abandono.

Etapas

Del libro La noche agitada 1935

Antes tenía mi desgracia. Los dioses malignos me la quitaron.
Pero entonces dijeron: “En compensación, vamos a darle algo. ¡Si,si! Es absolutamente preciso que le demos algo.”
Y al principio, yo no vi más que ese algo y estaba casi contento. Sin embargo me habían quitado mi desgracia.
Y como si eso no bastara, me dieron un balancín. Y yo, que había dado tantos pasos en falso, me puse contento. El balancín era cómodo, pero saltar se volvió imposible.
Y como si eso no bastara, me quitaron mi martillo y mis herramientas. El martillo fue reemplazado por otro más liviano, y éste a su vez por otro más liviano todavía, y así sucesivamente, y mis herramientas desaparecieron unas tras otras, incluso los clavos. Cuando pienso en la manera en que lo hicieron, todavía hoy me quedo boquiabierto.
Luego me quitaron mis trapos, mis botellas rotas, todos los residuos.
Entonces, como si eso no bastara, me quitaron mi águila.
El águila tenía la costumbre de posarse sobre un viejo árbol seco. Y lo arrancaron para plantar árboles verdes y vigorosos.
El águila no regresó.
Y se llevaron además mis chispazos.
Me arrancaron las uñas y los dientes.
Me dieron un huevo para empollar.

Fragmento de Pasajes

¿Qué hago?
Llamo.
Llamo.
Llamo.
No sé a quién llamo.
A quién llamo, no lo sé.
Llamo a alguien débil
A alguien roto
A alguien orgulloso que nada pudo quebrar.
Llamo.
Llamo a alguien de allí,
A alguien perdido a lo lejos,
A alguien de otro mundo.
(¿Mi solidez era, entonces, pura mentira?)
Llamo.
Frente a este instrumento tan claro,
Frente a este instrumento cantor que no me
juzga,
Que no me observa,
Perdiendo toda vergüenza, llamo,
Llamo,
Llamo desde el fondo de la tumba de mi infancia
Que pone mala cara y se contrae todavía,
Desde el fondo de mi desierto presente,
Llamo,
Llamo.
El llamado me asombra a mí mismo.
Aunque sea tarde, llamo.
Para reventar el techo
Sin duda
Ante todo
Llamo.

EN LA NOCHE

En la noche
En la noche
Me he unido a la noche
A la noche ilimitada
A la noche
Mía, hermosa, mía
Noche
Noche natal
Que me inunda de mi propio grito
De mi trigo
Tú que me invades
Que haces oleaje
Que haces oleaje por todas partes
Y echas humo, y eres tan densa
Y muges
Y eres la noche.
Noche yacente, noche implacable.
Y su fanfarria, y su playa,
Su playa en lo alto, su playa en todas partes,
La playa bebe, su peso es rey, y todo cede
debajo de él
debajo de él, debajo de algo más fino que un hilo,
Bajo la noche
La noche.

Vejez

Del libro Pluma 1938

¡Noches! ¡Noches! ¡Cuántas noches para una sola mañana!
¡Islotes dispersos, cuerpos de fundición, cortezas!
¡Miles de nosotros nos acostamos en la cama, fatal desenfreno!
¡Vejez, veladora, recuerdos: arenas de la melancolía!.
¡Aparejos inútiles, lento desmontaje!
¡Así que ya nos echan!
¡A empujones! ¡Salir a empujones!
Plomo del descenso, atrás la bruma…
Y la pálida estela de no haber podido Saber.

¡En contra! (1933)

Yo les construiré una ciudad de andrajos.
Sin planos y sin cemento les construiré un edificio que no destruirán
Y que sostendrá e hinchará una especie de evidencia espumeante,
Que irá a rebuznarles a las narices y a las heladas narices
De todos sus Partenones, sus Artes Árabes y sus Mings.
Con humo, con la dilución de la niebla y del ruido de pieles de tambor,
Yo les asentaré soberbias fortalezas aplastantes,
Fortalezas hechas exclusivamente de torbellinos y temblores,
Contra las cuales su orden multimilenario y su geometría
Caerán en un amasijo de sandeces y polvo de arena sin sentido.
¡Tañido fúnebre! ¡Tañido fúnebre! ¡Tañido fúnebre! ¡Sobre todos ustedes! ¡La nada sobre los vivos!
¡Sí, creo en Dios! Por supuesto, él no lo sabe.
Fe, suela inagotable para quien no avanza.
¡Oh mundo, mundo estrangulado, vientre frío!
¡Ni siquiera un símbolo, sólo la nada!
¡Estoy en contra! ¡Estoy en contra! ¡Estoy en contra y te cebo con cadáveres de perros!
¡A toneladas, me oyen, a toneladas les arrancaré
Lo que me han negado en gramos!
El veneno de víbora es su fiel compañero.
¡Fiel! Y él lo estima en su valor justo.
Hermanos, malditos hermanos míos, síganme con confianza,
Los colmillos del lobo no abandonan al lobo,
Es la carne de cordero la que cede.
¡En lo oscuro, veremos claro, hermanos míos!
¡En el laberinto encontraremos el camino!
¡Osamenta! ¿Acaso cabes aquí?
¡Estorbo! ¡Meona! ¡Tiesto roto! ¡Polea quejumbrosa!
¡Cómo vas a sentir los cordajes tensos de los cuatro mundos!
¡Cómo voy a descuartizarte!

Yo remo

Maldije tu frente tu vientre tu vida
maldije las calles que tu andar enfila
los objetos que tu mano aprehende
maldije el interior de tus sueños

Puse un charco en tu ojo que ya no ve
un insecto en tu oreja que ya no oye
una esponja en tu cerebro que ya no comprende

Te enfrié en el alma de tu cuerpo
te congelé en tu vida profunda

el aire que respiras te sofoca
el aire que respiras tiene un olor a sótano
es un aire ya espirado que fue desechado por las hienas
el estiércol de ese aire ya nadie lo puede respirar

Tu piel está toda húmeda
tu piel suda el sudor del gran miedo
tus axilas exhalan a lo lejos un olor a cripta

Los animales se detienen cuando pasas
los perros aúllan por la noche, con la cabeza
enderezada hacia tu casa
no puedes huir
no te llega ni siquiera una fuerza de hormiga a la
punta del pie
tu cansancio hace tronco de plomo en tu cuerpo
tu cansancio es una larga caravana
tu cansancio llega hasta el país de Nan
tu cansancio es inexpresable

Tu boca te muerde
tus uñas te arañan
ya no es más tuya tu mujer
ya no es más tuyo tu hermano
la planta de tu pie es mordida por una serpiente
furiosa

Han babeado sobre tu progenitura
han babeado sobre la risa de tu hijita
han babeado frente al rostro de tu morada

El mundo se aleja de ti

Yo remo
remo
remo contra tu vida
remo
me multiplico en remeros innumerables
para remar más fuertemente contra ti

Caes en lo vago
careces de soplo
te fatigas ante el menor esfuerzo

Yo remo
remo
remo

Te vas, ebrio, atado a la cola de un mulo
la ebriedad como un enorme parasol que oscurece
el cielo
y junta las moscas
la ebriedad vertiginosa de los canales semicirculares
comienzo mal atendido de la hemiplejía
la ebriedad no te abandona ya
te tumba a la izquierda
te tumba a la derecha
te tumba sobre el suelo pedregoso del camino

Yo remo
remo
remo contra tus días

En la casa del sufrimiento entras

Yo remo
remo
sobre una faja negra se inscriben tus acciones
sobre el enorme ojo blanco de un caballo bizco
rueda tu por venir

YO REMO

Nosotros

Del libro La noche agitada 1935

En nuestra vida, nada fue recto
Recto para nosotros
En nuestra vida, nada se consumó hasta el fondo
Hasta el fondo como para nosotros

Pero tomar el vacío entre mis manos
Cazar la liebre, cazar al oso
Golpear valientemente al oso
Ser despojado de todo, haciendo transpirar nuestro propio corazón
Arrojado al desierto, obligado a reunir su ganado,
un hueso por aquí, un diente por allá, a lo lejos un cuerno
Eso es para nosotros

Y decir que las siete vacas gordas nacen en este momento
Nacen, pero nosotros no las ordeñaremos
Los cuatro caballos alados acaban de nacer
Han nacido, sólo sueñan con volar
Nos da pena retenerlos. Llegarán casi hasta las estrellas esos animales
Pero no nos transportarán a nosotros
Para nosotros los caminos de topo, de alacrán
Además, hemos llegado a las puertas de la Ciudad,
De la ciudad-importante
Estamos ahí, no hay duda. Es ella. Es ella de verdad.
Todo lo que sufrimos para llegar… y para partir
Desatarse con lentitud, fraudulentamente, los brazos en la espalda…

Pero no somos nosotros los que entraremos
Son jóvenes -qué-me-miras- todos verdes, muy altivos quienes entrarán
Pero nosotros no entraremos
Tampoco iremos más allá. ¡Stop! No más allá
Entrar, cantar, triunfar, no, no, no es para nosotros.

Escribe

Del libro Pruebas, exorcismos (1945)

Escribe…
El papel deja de ser papel, poco a poco se vuelve una larga,
larga mesa que no llegará, dirigida, lo sabe, lo siente, lo presiente,
la victima aún desconocida, la víctima lejana que le está reservada.

Escribe…
Su oído agudo, agudo, su único oído escucha una onda que llega,
aguda, aguda, y una onda sucesiva que va a llegar de una lejanía de tiempo y de espacio para dirigir, conducir a la víctima que deberá dejarse manejar.
Su mano se prepara.
¿Y él? Mira actuar.
Cuchillo desde lo alto de la frente hasta el fondo de sí mismo, vigila, listo para intervenir, listo para cortar, decapitar lo que no es, no será suyo, cercenar en el vagón que el Universo desbordante empuja hacia él lo que no será “SU” víctima…

Una vez más venid
Venid, palabras miserables
para expresar lo más miserable aún
para expresar al caído, al devastado, al desfigurado
al tres veces más temible que en la sombra se prepara.
Para expresar los montes de vergüenza que han surgido de súbito
a cortarle el paso al horizonte
la jaula por todos lados, para expresar a Judas,
para expresar a un Judas multiplicado, a un Judas compañía
a los denarios que no les queda mucho por correr tras los Judas.
Para expresar las hojas caen
los frentes crujen
las estaciones se apagan
los caminos se agotan
el invierno a golpes de cuero azota a la gran manada.
Para expresar brazos, estómagos, juicios en el torno
y millones de millones de hombres enteros en el torno
y millones y millones carcomidos por la plaga
la plaga, la plaga de la caída
o clavados, silenciosos, contemplando el lomo partido de sus futuros.
Contemplando sobre todo la alta Estatua que tras la derrota de los suyos
se ha venido abajo sobre su propio pedestal
sus restos duelen. Sus restos torturan. Sus restos nos persiguen.
Llega la noche. Los ecos se alejan. El frío crece.
Un gran cuerpo desgarrado, torpe, tendido permanece.

FRAGMENTO DEL POEMA NOSOTROS DOS AÚN (1948)

Aire del fuego, no supiste jugar.
Arrojaste sobre mi casa una tela negra.
¿Qué es esa opacidad por todas partes?
Es la opacidad que ha tapado mi cielo.
¿Qué es ese silencio por todas partes?
Es el silencio que hizo callar mi canto.

De esperanza, me hubiera bastado un arroyito.
Pero te llevaste todo.
El sonido que vibra me fue quitado.

No supiste jugar. Atrapaste las cuerdas.
Pero no supiste tocar. Lo destrozaste todo en seguida.
Rompiste el violín.
Arrojaste una llama sobre la piel de seda para formar
un horrible pantano de sangre.

Su felicidad reía en su alma. Pero todo era un engaño.
No duró mucho esa risa.

Ella estaba en un tren que rodaba hacia el mar.
Estaba en un cohete que enfilaba hacia las piedras. Se abalanzaba aunque
Inmóvil sobre la serpiente de fuego que iba a consumirla. Y de pronto estuvo
a……..llí, sorprendiendo a la confiada mientras peinaba su cabellera
y contemplaba su dicha en el espejo.

Y cuando vio que esa llama subía hacia ella, oh…

Al instante, la copa le fue arrebatada. Sus manos ya no sostuvieron nada.
Ella vio que la encerraban en un rincón. Se demoró en ello como en un enorme
tema de meditación para resolver antes que nada. Dos segundos más tarde,
dos segundos demasiado tarde, huía hacia la ventana pidiendo auxilio.
Toda la llama entonces la rodeó.

Se despierta en un cama donde el sufrimiento sube hasta el cielo, hasta el cielo,
sin encontrar a ningún dios…donde el sufrimiento baja hasta el fondo del infiero, hasta el fondo del infierno sin encontrar a ningún demonio.

El hospital duerme. La quemadura despierta. Su cuerpo, como un parque abandonado…

Desalojada de sí misma, busca cómo volver. El vacío en donde maniobra no
responde a sus movimientos.

Lentamente, en el granero, su trigo arde.

Ciega, a través de la larga barrera de sufrimiento, durante un mes remonta el río de la vida, navegación atroz.
Paciente, en lo innombrable tumefacto vuelve a trazar sus formas elegantes, teje de nuevo la camisa de su fina piel. Es la curación.
Mañana caerá el último vendaje. Mañana…

Aire de la sangre, no supiste jugar. Tampoco tú supiste.
Arrojaste súbitamente, estúpidamente tu necio coágulo obstructor en medio de una nueva aurora.
En ese instante, ella no encontró más un lugar. Tuvo que dirigirse hacia la Muerte.
Apenas si llegó a ver la ruta.
Un segundo abrió el abismo. El siguiente la precipitó en él.

De este lado quedamos aturdidos. No tuvimos tiempo de decir adiós. No tuvimos tiempo para una promesa.
Ella había desaparecido de la película de esta tierra.

Lou
Lou
Lou, en el retrovisor de un breve instante
Lou, ¿no me ves?
Lou, el destino de estar juntos para siempre
en el que confiabas
¿Y entonces?
No vas a ser como las otras que ya nunca más hacen señas,
sepultadas en el silencio.
No, no debe bastarte con una muerte para quitarte tu amor.
En la pompa horrible
que te distancia hasta no sé qué milésima disolución
todavía buscas, nos buscas un lugar
Pero tengo miedo
No hemos tomado bastantes precauciones
Debimos haber estado mejor informados,
Alguien me escribe que serás tú, mártir, quien velará por mí ahora.
¡Oh! Lo dudo.
Cuando toco tu fluido tan delicado
demorado en tu cuarto y tus objetos familiares que aprieto entre mis manos
ese fluido tenue al que siempre había que proteger.
Oh, lo dudo, lo dudo y tengo miedo por ti,
impetuosa y frágil, ofrecida a las catástrofes
Sin embargo, voy a las oficinas en busca de certificados
derrochando momentos preciosos
que más bien debería emplear para nosotros, precipitadamente mientras tiritas
esperando con tu maravillosa confianza que yo llegue y te ayude a salir de allí,
pensando “Seguro que vendrá
habrá tenido algo que hacer, pero no se va a demorar
Vendrá, lo conozco
No me va a dejar sola
No es posible
no va a dejar sola a su pobre Lou…

Yo desconocía mi vida. Mi vida pasaba a través tuyo. Se volvía simple este gran asunto complicado. Se volvía simple a pesar de la preocupación.
Tu debilidad, cuando se apoyaba en mí me sentía fortalecido.

Dime, ¡de verdad no volveremos a encontrarnos nunca más?

Te recomendamos ver el programa de televisión.

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