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160. Poesía más Poesía: Blanca Varela

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BLANCA VARELA

BIOGRAFÍA

Blanca Leonor Varela nació el 10 de agosto de 1926 en Lima (Perú). Desde pequeña sintió un gran acercamiento hacia la naturaleza, estableciendo una relación humana que le serviría en su búsqueda poética. Pasó sus primeros años en el centro de Lima con un padre intermitente que, a pesar de sus ausencias, le regaló lecturas determinantes (Pío Baroja, Valle Inclán, Unamuno) y una madre poeta y cantante, Esmeralda Gonzáles o Serafina Quinteras (Su nombre artístico). Autora de la letra del vals “Muñeca rota” y otras, que tal vez sembró en ella el amor por las palabras.

Blanca Varela (izquierda) junto a su madre y hermanos. (Foto: Archivo Blanca Varela).
Blanca Varela (izquierda) junto a su madre y hermanos. (Foto: Archivo Blanca Varela).


Desde una edad temprana, a Blanca “le preocupaban el tiempo y su insuficiencia, la muerte y su voracidad”, narra la hermosa biografía escrita por Cecilia Podestá que revela aspectos íntimos de la autora que “escribía para responderse”. Comenta Cecilia en dicha biografía:
Los padres de Blanca no estaban casados en una época en la que eso era importante. Lo intentaron pero no se lo permitieron. La familia de Alberto no gustaba de una mujer independiente, fuerte como Serafina, que venía de una familia de artistas. Ella se revelaba como una mujer incómodamente libre en sus composiciones. Tuvieron tres hijos: Raúl, Blanca y Nelly. Después, ya separados definitivamente, Serafina tuvo otra hija, Maruja Bromley.
De enfrentar a su familia, Alberto Varela hubiera perdido el soporte económico. No lo hizo y la relación con sus hijos se fue haciendo distante. Era disipado, contradictorio y muy inteligente, culto, pero en palabras de Blanca en entrevistas posteriores, un típico señorito de Lima que venía de una familia que nunca pensó seriamente en el trabajo. Pese a los errores, el amor persistía. Alberto los visitaba y dejaba cosas importantes para sus hijos, la literatura en Blanca, por ejemplo. Hoy, Nelly, su hermana, a sus noventa años y desde Madrid, lo recuerda con una frase que narra esas tardes en las que él trató de estar cerca: “Mi papá, ay mi papá. Mi bello papá. Era un hombre bueno, bueno… nos quería tanto… solo que su familia era distinta. Pensaba que tenía todo, y a mi papá le hacíamos falta nosotros”. Al final le quedó solo la elegancia, ya que su familia fue perdiendo lo que tenían.
Los escritores y artistas no eran una excepción en su familia. En el libro “Sigiloso desvelo”, la filóloga y poeta Olga Muñoz Carrasco cuenta que su abuela, Delia Castro Márquez, fue escritora y amiga de Rubén Darío. Su abuelo materno, Nicolás Augusto González, también había sido un autor costumbrista, vinculado al periodismo.
Blanca, a los 15 años, ya había comenzado a trabajar en Radio Nacional, en el radioteatro de las noches.
A los 16 años ingresó a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos para estudiar Literatura y Pedagogía. Era una mujer en un ambiente masculino, en una universidad peruana de los años cuarenta, experiencia que, según escribió en un discurso “no fue especialmente grata ni fácil”. Aquí conoció a Sebastián Salazar Bondy, José María Arguedas, Emilio Adolfo Westphalen y tantos otros escritores “de carne y hueso” que, con sus lecturas, anécdotas de vida y conversaciones infinitas, trasladadas luego a la peña Pancho Fierro, fueron llenando de ideas el inevitable destino de la futura poeta. Salazar Bondy le introduce en el ambiente literario y le presenta al estudiante de arquitectura y pintor Fernando de Szyszlo, su futuro esposo.
En esta etapa de su vida, Blanca alcanza a su padre ya como un hombre mayor para ensayar con él una relación distinta. Él se hace amigo de sus amigos, cómplice de las noches de bohemia después de las clases o del cierre de la peña Pancho Fierro o el bar Zela. Tenía ahora no solo la compañía adulta de su hija, sino la admiración de amigos que lo frecuentaban deslumbrados e interesados en compartir sus lecturas y escritos. En esta época Alberto Varela administraba el periódico La noche, un vespertino donde escritores y artistas como Pepe Diez Canseco y los músicos Alfonso de Silva y Osmán del Barco se relacionaban y donde más de un joven sanmarquino quería escribir,
Desde entonces, comenzaría a compartir lecturas con el artista plástico, escribirían en revistas como “Las Moradas” y –bastante más tarde– en “Amaru”. Pero, sobre todo, se volverían compañeros en el afán de renovar la poesía y el arte peruanos. En 1949, se casa con Fernando de Szyszlo. Esa misma noche se embarcaron con 60 dólares en el bolsillo rumbo a París, que se recuperaba de la Segunda guerra mundial. Los esperaban Jorge Eduardo Eielson y José Bresciani, dos de sus amigos más cercanos. Estaban, pues, rodeados de algunos de los artistas, escritores y pensadores que definirían el futuro de la narrativa, las artes y la poesía latinoamericanas en el siglo XX.

En las reuniones del Café Flor, junto al escritor argentino Julio Cortázar, el poeta nicaragüense Carlos Martínez Rivas, el crítico de arte catalán Josep Palau i Fabre y el mexicano Octavio Paz, hablaban de poesía, de política y de arte con el mismo entusiasmo. Y Blanca Varela escribía poemas como “Puerto Supe”. Los primeros que editaría con el respaldo del escritor mexicano, diez años más tarde.

Con Octavio Paz y Fernando de Szyszlo. (Foto: Archivo Blanca Varela)
Con Octavio Paz y Fernando de Szyszlo. (Foto: Archivo Blanca Varela)


Para la década del cincuenta, la supervivencia era un discurso de creación en medio de ese caos postguerra en un fin de mundo tan próximo y servido ante sus ojos. Entre la reafirmación de su identidad como peruana y los restos de la guerra, Blanca confronta su lenguaje con el surrealismo entre cafés con el mismo André Breton, a quien había leído en Lima. Blanca había sido develada también como alguien que más allá del surrealismo como escuela, por la que pasó en París, tenía una visión surrealista de su propia intimidad, como una ínsula en medio del lenguaje surrealista para mostrarse más como una existencialista que desde su niñez no había dejado de preguntar por el ser y por qué el mundo la recorría de una determinada manera, tan intensa y tan consciente.
En París, Blanca le mostraría esos primeros versos a Octavio Paz. Él la ayudaría a encontrar un nuevo título para su primer libro, que podría haberse llamado “Puerto Supe” como el poema, pero se llamó “Ese puerto existe”, por sugerencia del poeta mejicano. Este libro se publica en 1959, prologado por el propio Octavio Paz. Existe una publicación a mimeógrafo como Puerto Supe con dibujos de Fernando Szyszlo
A ese libro inicial le seguirían otros siete que publicó desde el año 55 ya establecida en Lima, después de vivir también en Italia y EE.UU. Estos son Luz de día, Valses y otras falsas confesiones, Canto villano, Ejercicios materiales, El libro de barro, Concierto animal y El falso teclado.

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Tanto la estancia en París como la relación con Fernando de Szyszlo empiezan a deteriorarse y regresan separados a Lima en el año 51. El pintor tenía una relación con otra peruana por la que le había pedido el divorcio. Después comenzaría una segunda estancia en París para ambos y en la que Blanca mantendría una relación con el novelista y pintor abstracto francés Jacques Lanzmann, según la poeta, “mi mejor compañero de aventuras. Era prácticamente el dueño de boulevard Saint Germain porque la poesía, la pobreza y la juventud siempre fueron las dueñas de la calle. Me compartió a sus amigos Alberto Giacometti, Jean Paul Sartre, Simone de Beauvoir, Fernand Léger, Henri Michaux y hasta famosos expresidiarios. Conocí muy de cerca la soledad, el temor, el frío, el amor y la miseria. No los he olvidado”. Poco tiempo después llegarían las cartas de Fernando de Szyszlo en las que esperaba una reconciliación que Blanca aceptó.

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Blanca y Fernando de Szyszlo.
París, 1949.
Crédito de la foto: Autor desconocido. Cortesía: Archivo Blanca Varela


“El amor es importante”. Bajo esta reflexión la pareja se reúne nuevamente y se muda a Florencia a intentar recomponer su relación. La estancia dura un año y sirve para reafirmar en ambos la concepción de una vida en común por la que deciden retornar a Lima como espacio definitivo. Blanca había terminado su ruta como latinoamericana en el París de los años 50. Se había involucrado con una Europa destruida, postvallejiana, en medio de tensiones por su identidad, su ciudad Lima, y el tránsito que define su relación con el lenguaje y su actividad cultural y personal.
Pero entonces, cuenta el pintor en una entrevista, habían logrado cierta armonía. Después del acercamiento de Blanca con Jean-Paul Sartre y Simone de Beauvoir, de casi un año en Florencia y otros dos en Lima, se mudaron a Washington.

blanca varela barranco vicente de szysslo - Poesia Online


Entre 1958 y 1959 la pareja De Szyszlo-Varela vivió en Washington junto con su primer hijo, Vicente, nacido en 1958. Szyszlo trabajaba en la división de artes visuales de la OEA, y ella escribía con voracidad, mientras se ganaba la vida como periodista y traductora. Tuvieron a Lorenzo, su hijo menor. Eran, en definitiva, tiempos buenos. Pero pasarían pronto. Y en 1972, ya en Lima, la pareja se separaría definitivamente.
En 1964 publica su segundo poemario Luz de día e inicia lo que Vicente recuerda como un largo silencio que acompañaba su niñez y la de su hermano. Años después, en una entrevista con el periodista Ernesto Hermoza, Blanca reconoce una época detenida y de profundas depresiones. En la calma, en el sitio seguro, en medio de la familia que construía, el dolor seguiría ocurriendo como otro orden natural de las cosas o el caos. El yo es destruido de cerca y lentamente, sin evitarlo a pesar de poder hacerlo, se consume con la luz de la mañana que atraviesa el cuerpo y aclara los espacios, ahogando pero sin llegar a la muerte sino a una fría agonía. “Este es el día en que llega/la ácida primavera/ en que es dulce la herida/de estar vivos”, dice en su poema Invierno y fuga.

Blanca Varela con hijos. FOTO ALICIA BENAVIDES
Blanca Varela con sus hijos. FOTO ALICIA BENAVIDES


En 1970 Blanca Varela asume la dirección del Fondo de Cultura Económica promoviendo la publicación de autores peruanos en diálogo con México y Latinoamérica. Valses y otras falsas confesiones, su tercer poemario, se edita en 1971, y en él se escucha el vals contra la ciudad de Lima en medio de confesiones que trozan relaciones familiares sin poder reparar la verdad como desgracia. “En valses, lo digo todo”, comenta la poeta.

En el 78 le sigue la publicación de Canto villano en el que su voz cambia como en un juego de femenino a masculino de manera indistinta. La existencia del ser se confronta, se reduce a acciones primarias, pero se eleva al cuestionarse, traduciéndose en el canto, que no deja de ser solo un canto villano, ordinario al ser cantado por el ser humano.

Pronto empieza otro alejamiento, esta vez del medio artístico local. Era muy raro que accediera a ser entrevistada o que leyera su poesía en recitales. Se entrega por completo a su trabajo en el FCE, a la escritura, a sus amistades y a sus hijos. Sin embargo en 1987 en la bienal de arte de Trujillo leyó sus textos junto a Jorge Eduardo Eielson, Javier Sologuren, Antonio Cisneros y Rodolfo Hinostroza. Tanto el encuentro como la fotografía de ese momento son míticos. Se reunían la Generación del 50, 60 y 70, con Abelardo Sánchez León. Eielson visitaba el Perú después de veinte años y pocos recordaban haber escuchado a Blanca. Se comentaba que era su primera lectura formal delante de un público académico.
Además, entre 1977 y 1979 Blanca fue secretaria general del Centro Peruano del PEN Club Internacional, puesto que le permitió acudir a los congresos de Hamburgo en 1977, Estocolmo en 1978 y Rio de Janeiro en 1979. También representó en Perú a la editorial mexicana “Fondo de Cultura” entre 1974 y 1997.
Tras una larga ausencia de quince años, en 1993 publica Ejercicios materiales, que contiene Casa de cuervos, dedicado a su hijo Lorenzo. Con el título hace una alusión a los Ejercicios espirituales de Ignacio de Loyola dando cabida en su libro al cuerpo y sus acciones, sus propios ejercicios, otros. Ya había comenzado otro tiempo detenido en el que Blanca se retira a Paracas para escribir El libro de barro, que se publica en 1994. Con este parece haber alcanzado un momento de plenitud en el que puede observar las imágenes y convivir con ellas y ya no confrontarlas. Es para ella, su libro más logrado.
Es a propósito de El libro de barro que Blanca Varela concede una entrevista al periodista Ernesto Hermoza. Las respuestas muestran un perfil íntimo de la poeta. Las respuestas a las preguntas de la infancia son respondidas.

“La poesía es una manera de ser, de estar en el mundo, me permite estar más allá del contacto tan duro y directo con la realidad. Escribir es una forma de buscar otras cosas, de no evitar los fantasmas sino crearlos. Dicen que soy dura, no lo creo excepto porque trabajo mi poesía. No soy sentimental. Pero me preocupa el ser humano profundamente. Uno escribe sin darse cuenta. Es difícil vivir con una creencia interior y vivir de una manera humana porque el mundo es inhumano. Hay mucho dolor. Creo en la vida y en lo que ocurre”.

De la entrevista realizada por Víctor Rodríguez Núñez. “La poesía ya no es una dama burguesa” publicada en la Revista de Litertura Hispánica N·46/47 en 1997-1998. Dice el autor:

Este cronista estuvo entre los que vieron a Blanca Varela leer sus versos la noche del 2 de junio de 1994. Fue en el Teatro Metropolitano de Medellín, la ciudad que ha decidido conjurar la violencia con la poesía. Su voz ha sido calificada de «áspera», de poseer «una extraña dureza». Además, de decir las cosas «como son, sin remilgos ni contemplaciones». Creo que es más bien reflexión emotiva, agua maldita y relámpago de nieve. Desde aquella noche estoy entre los que llevan sus versos ―sin duda «el dolor es una maravillosa cerradura»― empozados en el alma. El alma, ese país de sed que fundara su mejor coterráneo, la patria grande de Vallejo
Blanca perdió en 1996 a su hijo Lorenzo en un accidente aéreo en la ruta Lima-Arequipa. Primero se comunicó la desaparición del avión hasta que dieron la noticia de la muerte de los 117 pasajeros. Lorenzo acababa de cumplir 36 años y tenía dos hijas pequeñas,
Concierto animal es el libro próximo a la muerte de su hijo y se publica en 1999 con un registro muy vívido de su encuentro más tangible con la muerte. Blanca había comenzado a morir después del accidente. Se fue apagando lentamente, hasta que su cuerpo pasó la factura de tanta tristeza. En el 98 tuvo su primera trombosis a la carótida y se le obstruye una arteria que irriga el cerebro y empieza su declive.
En el 2000 se publica su último libro “El falso teclado.
En 2001 se publica la antología “Donde todo termina abre las alas: poesía reunida” (1949-2000).
Obtuvo el Premio Octavio Paz de Poesía y Ensayo en el año 2001 y el Ciudad de Granada Federico García Lorca en 2006. Un año después se convirtió en la segunda mujer galardonada con el Premio Reina Sofía de Poesía Ibero americana .

Poesía femenina conquista el Premio Octavio Paz peruana Blanca Varela es la  primera mujer que obtiene el galardón [artículo] : - Biblioteca Nacional  Digital de Chile


Murió el 12 de marzo de 2009 en Lima, a la edad de 82 años. Su cuerpo fue incinerado y sus cenizas esparcidas en la bahía de Paracas.
A modo de epitafio
Los primeros muertos brillan sobre el puente, sus pechos desnudos están intactos. Nunca han estado más sólidos ni sonrientes. El vello dora los músculos aún tensos y la carne, que nada puede, puede conmovernos. Esta muerte duradera es el botín de la batalla, el recuerdo para la soledad del próximo viaje. Estamos confortados, nuestro odio recién sembrado es nuestro ideal. Con la muerte al alcance de los labios crecemos vertiginosamente como una leyenda para los ausentes. Las olas gimen, bogamos sobre una selva de tristeza. La noche se cierra insostenible para el mundo.

BIBLIOGRAFÍA:

https://cosas.pe/tag/blanca-varela/

http://www.munlima.gob.pe/images/MUNILIBRO14.pdf

https://www.munlima.gob.pe/images/MUNILIBRO14.pdf

Canto Villano. Poesía Reunida

Blanca varela - Poesia Online

De la entrevista con Victor Rodríguez Núñez.

[VRN]: Para algunos, la poesía hoy no tiene la presencia, la difusión de antes. ¿Será cierto?
[BV]:Al contrario. Fíjate no más cómo acude la gente por millares a las lecturas de poemas en Medellín… Lo que pasa es que la poesía ha dejado de ser una dama burguesa,
se salió para la calle. Ya no es un asunto de ricos, ni de ciertos personajes pedantes y bohemios, que la sociedad mantenía como vacas sagradas. La poesía anda por ahí, cualquiera es capaz de percibirla.
……
[VRN]: ¿Cuál es tu método de trabajo?
[BV]: Yo trabajo todos los días como un obrero. Solamente puedo dedicarme a la poesía por las noches y el fin de semana. Yo no soy una señora burguesa, como piensan algunos, tengo que trabajar para ganarme la vida… He hecho todos los trabajos que puedas imaginarte. Trabajos que, como regla, no me gustaban. Desde hace algunos años trabajo en una editorial, represento en Perú al Fondo de Cultura Económica de México. Incluso, para comer he hecho periodismo, radio y televisión. No me gusta el periodismo. Yo soy muy tímida y, para hacer el periodismo que me hubiera gustado, se requeriría salir al frente de las cosas.
[VRN]: ¿Te consideras una poeta comprometida?
[BV]: El compromiso con la sociedad está implícito en el buen arte. Un artista cumple su rol social si es bueno y honesto. Ser un buen poeta es la mejor manera de servir a los demás, la mejor manera de estar y actuar en la sociedad PARA NADA AGRESIVA
[VRN]: ¿Por qué se escriben tantos poemas tristes y tan pocos poemas alegres?
[BV]: Porque la condición humana es supremamente difícil, porque el hombre no tiene muchas cosas de qué regocijarse. Yo escribo a veces una poesía muy negra, muy severa, muy dura. Y sin embargo, mi aspiración mayor es poder escribir una poesía que se pueda cantar.
[VRN]: La condición de mujer, como poeta, ¿te ha perjudicado o favorecido?
[BV]: En cierto sentido, me ha ayudado. Yo soy una mujer solitaria dentro del panorama de la poesía peruana. Como era una especie de lunar dentro de mi generación, siempre he sido muy bien tratada. En honor a la verdad, eso se debe también a que he sido discreta, para nada agresiva… Tengo mucha simpatía por el feminismo, mucho respeto por él, es algo que tenía que venir, que debía suceder… Pero no soy una feminista activa, porque jamás me sentí en un plano de inferioridad. Me sentí, en cambio, en un plano de no competencia.

Queremos tanto a Blanca | ELDOMINICAL | EL COMERCIO PERÚ

POEMAS

De Este Puerto Existe

Puerto supe

Está mi infancia en esta costa,
bajo el cielo tan alto,
cielo como ninguno, cielo, sombra veloz,
nubes de espanto, oscuro torbellino de alas,
azules casas en el horizonte.

Junto a la gran morada sin ventanas,
junto a las vacas ciegas,
junto al turbio licor y al pájaro carnívoro.

¡Oh, mar de todos los días,
mar montaña,
boca lluviosa de la costa fría!

Allí destruyo con brillantes piedras
la casa de mis padres,
allí destruyo la jaula de las aves pequeñas,
destapo las botellas y un humo negro escapa
y tiñe tiernamente el aire y sus jardines.

Están mis horas junto al río seco,
entre el polvo y sus hojas palpitantes,
en los ojos ardientes de esta tierra
adonde lanza el mar su blanco dardo.
Una sola estación, un mismo tiempo
de chorreantes dedos y aliento de pescado.
Toda una larga noche entre la arena.

Amo la costa, ese espejo muerto
en donde el aire gira como loco,
esa ola de fuego que arrasa corredores,
círculos de sombra y cristales perfectos.

Aquí en la costa escalo un negro pozo,
voy de la noche hacia la noche honda,
voy hacia el viento que recorre ciego
pupilas luminosas y vacías,
o habito el interior de un fruto muerto,
esa asfixiante seda, ese pesado espacio
poblado de agua y pálidas corolas.
En esta costa soy el que despierta
entre el follaje de alas pardas,
el que ocupa esa rama vacía,
el que no quiere ver la noche.

Aquí en la costa tengo raíces,
manos imperfectas,
un lecho ardiente en donde lloro a solas

De Este Puerto Existe

DESTIEMPO

I

Se fue el día,
las escamas del sueño giran.
Todo desciende,
la noche es el tedio.
En el desierto, a oscuras,
temerosa del amor
la ostra llora a solas.
Caen las lívidas hojas de tu frente,
Te alejas, negra burbuja sin destino.
Se abren súbitamente mil calles,
arrecifes en llamas retienen tu cuerpo
helado como una lágrima,
nada te hiere,
el coral clava su garra en tu sombra,
tu sangre se desliza,
inunda praderas,
salta de las ventanas
como un rojo sonido
y todo esto no es sino el otoño.

II
El rayo ha perfumado
ferozmente nuestra casa.
Tenemos sed, tenemos prisa
por golpear con el hueso
de una flor en la tiniebla.
Hay un árbol talado en esta historia.
Contemplamos el cielo.
No hay señales.
Es de día
Es de noche
Murió la araña que media el tiempo,
Sólo hay un viejo muro
y una nueva familia
De sombras.
Toda la palidez inexplicable
es el recuerdo.
Travesía de muralla a muralla,
El abismo es el párpado,
Allí naufraga el mundo
Arrasado por una lágrima.
Despierto.
Primera isla de la conciencia:
un árbol.
El temor inventa el vuelo.
El desierto familiar me acoge.

De Luz de día (1960-1963)

EN LO MAS NEGRO DEL VERANO

El agua de tu rostro
en un rincón del jardín,
el más oscuro del verano,
canta como la luna.
 
Fantasma.
Terrible a mediodía.
A la altura de los lirios
la muerte sonríe.
Sobre una pequeñísima charca,
ojo de dios,
un insecto flota bocarriba.
La miel silba en su vientre
abierto al dedo del estío.
 
Todo canta a la altura de tu rostro
suspendido como una luz eterna
entre la noche y la noche.
 
Canta el pantano,
arden los árboles,
no hay distancia,
no hay tiempo.
 
El verano trae lo perdido,
el mundo es esta calle de fuego
donde todas las rosas caen y vuelven a nacer,
donde los cuerpos se consumen
enlazados para siempre
en lo más negro del verano.
 
En un rincón del jardín
bajo una piedra canta el verano.
En lo más negro,
en lo más ciego y blanco,
donde todas las rosas caen,
allí flota tu rostro,
fantasma,
terrible a mediodía

De Luz de Día

ALBA

Al despertar
me sorprendió la imagen que perdí ayer.
El mismo árbol en la mañana
y en la acequia
el pájaro que bebe
todo el oro del día.

Estamos vivos,
quién lo duda,
el laurel, el ave, el agua
y yo,
que miro y tengo sed.

De Luz de día (1960-1963)

PALABRAS PARA UN CANTO

¿Cómo fue ayer aquí?
Sólo hemos alcanzado estos restos,
el vaso que ilumina con su lejano y obstinado silencio,
el pájaro herido en el esmalte al alcanzar el fruto.

Llegamos con la puntual indiferencia del nuevo día
saltando sobre la desgracia con precisión de atletas.
Hemos dormido bajo las estrellas
hemos perdido el tiempo.
Parcas, Ancon,Chavín de Huantar.
Esas son las palabras del canto.

¿Cómo fue ayer aquí?
No hablemos de dolor entre ruinas.
Es más que la palabra,
en el aire de todas las palabras,
el aliento humano hecho golpe en la piedra,
sangre en la tierra,
color en el vacío.

Yace aquí,
entre tumbas sin nombre,
escrito en el harapo deslumbrante,
roja estrella en el fondo del cántaro.

Por el mismo camino del árbol y la nube,
ambulando en el círculo roído por la luz y el tiempo.
¿De qué perdida claridad venimos?

De Luz de Día

INVIERNO Y FUGA

Nieve, labios rojos,
una gota de fuego,
un grito que nadie escucha.
Éste es el día en que llega
la ácida primavera,
en que es dulce la herida
de estar vivos.
Alto horno del cielo,
fulgor de plumas,
adiós que el aire quema
en pleno vuelo.
En aire, tierra y cielo,
en mi, en ti,
en nosotros muere el invierno.
Diamantino estertor,
irritada claridad,
lágrimas que la luz arrebata y fecunda.
Muerte llena de oro.
Todo es posible
en ese activo sueño.

De Valses y otras falsas confesiones (1964-1971)

VALS DEL ÁNGELUS

Ve lo que has hecho de mí, la santa más pobre del museo, la de la última sala, junto a las letrinas, la de la herida negra como un ojo bajo el seno izquierdo.
Ve lo que has hecho de mí, la madre que devora a sus crías, la que se traga sus lágrimas y engorda, la que debe abortar en cada luna, la que sangra todos los días del año.
Así te he visto, vertiendo plomo derretido en las orejas inocentes, castrando bueyes, arrastrando tu azucena, tu inmaculado miembro, en la sangre de los mataderos. Disfrazado de mago o proxeneta en la plaza de la Bastilla – Jules te llamabas ese día y tus besos hedían a fósforo y cebolla. De general en Bolivia, de tanquista en Vietnam, de eunuco en la puerta de los burdeles de la plaza México.
Formidable pelele frente al tablero de control; grand chef de la desgracia revolviendo catástrofes en la inmensa marmita celeste.
Ve lo que has hecho de mí.
Aquí estoy por tu mano en esta ineludible cámara de tortura, guiándome con sangre y con gemidos, ciega por obra y gracia de tu divina baba.
Mira mi piel de santa envejecida al paso de tu aliento, mira el tambor estéril de mi vientre que sólo conoce el ritmo de la angustia, el golpe sordo de tu vientre que hace silbar al prisionero, al feto, a la mentira.
Escucha las trompetas de tu reino. Noé naufraga cada mañana, todo mar es terrible, todo sol es de hielo, todo cielo es de piedra.
¿Qué más quieres de mí?
Quieres que ciega, irremediablemente a oscuras deje de ser el alacrán en su nido, la tortuga desollada, el árbol bajo el hacha, la serpiente sin piel, el que vende a su madre con el primer vagido, el que sólo es espalda y jamás frente, el que siempre tropieza, el que nace de rodillas, el viperino, el potroso, el que enterró sus piernas y está vivo, el dueño de la otra mejilla, el que no sabe amar como a sí mismo porque siempre está solo. Ve lo que has hecho de mí. Predestinado estiércol, cieno de ojos vaciados.
Tu imagen en el espejo de la feria me habla de una terrible semejanza.

De Valses y otras falsas confesiones (1964-1971)

EJERCICIOS

I
Un poema
como una gran batalla
me arroja en esta arena
sin más enemigo que yo
yo
y el gran aire de las palabras

II
miente la nube
la luz miente
los ojos
los engañados de siempre
no se cansan de tanta fábula

III
terco azul
ignorancia de estar en la ajena pupila
como dios en la nada

IV
pienso en alas de fuego en música
pero no
no es eso lo que temo
sino el torvo juicio de la luz

De Vals y otras falsas confesiones

HISTORIA

puedes contarme cualquier cosa
creer no es importante
lo que importa es que al aire mueva tus labios
o que tus labios muevan el aire
que fabules tu historia tu cuerpo
a toda hora sin tregua
como una llama que a nada se parece
sino a una llama

De Canto Villano (1972-1974)

CANTO VILLANO

y de pronto la vida
en mi plato de pobre
un magro trozo de celeste cerdo
aquí en mi plato
observarme
observarte
o matar una mosca sin malicia
aniquilar la luz
o hacerla
hacerla
como quien abre los ojos y elige
un cielo rebosante
en el plato vacío
rubens más cebollas
más lágrimas
tantas historias
negros indigeribles milagros
y la estrella de oriente
emparedada
y el huesos del amor
tan roído y tan duro
brillando en otro plato
este hambre propio
existe
es la gana del alma
que es el cuerpo
es la rosa de grasa
que envejece
en su cielo de carne
mea culpa ojo turbio
mea culpa negro bocado
mea culpa divina náusea
no hay otro aquí
en este plato vacío
sino yo
devorando mis ojos
y los tuyos

De Canto Villano (1972-1978)

JUSTICIA

vino el pájaro
y devoró al gusano
vino el hombre
y devoró al pájaro
vino el gusano
y devoró al hombre

CURRICULUM VITAE

digamos que ganaste la carrera

y que el premio
era otra carrera
que no bebiste el vino de la victoria
sino tu propia sal
que jamás escuchaste vítores
sino ladridos de perros
y que tu sombra
tu propia sombra
fue tu única
y desleal competidora.

De Ejercicios materiales (1978-1993)

«CASA DE CUERVOS»

porque te alimenté con esta realidad
mal cocida
por tantas y tan pobres flores del mal
por este absurdo vuelo a ras de pantano
ego te absolvo de mí
laberinto hijo mío
no es tuya la culpa
ni mía
pobre pequeño mío
del que hice este impecable retrato
forzando la oscuridad del día
párpados de miel
y la mejilla constelada
cerrada a cualquier roce
y la hermosísima distancia
de tu cuerpo
tu náusea es mía
la heredaste como heredan los peces
la asfixia
y el color de tus ojos
es también el color de mi ceguera
bajo el que sombras tejen
sombras y tentaciones
y es mía también la huella
de tu talón estrecho
de arcángel
apenas pasado en la entreabierta ventana
y nuestra
para siempre
la música extranjera
de los cielos batientes
ahora leoncillo
encarnación de mi amor
juegas con mis huesos
y te ocultas entre tu belleza
ciego sordo irredento
casi saciado y libre
con tu sangre que ya no deja lugar
para nada ni nadie
aquí me tienes como siempre
dispuesta a la sorpresa
de tus pasos
a todas las primaveras que inventas
y destruyes
a tenderme -nada infinita-
sobre el mundo
hierba ceniza peste fuego
a lo que quieras por una mirada tuya
que ilumine mis restos
porque así es este amor
que nada comprende
y nada puede
bebes el filtro y te duermes
en ese abismo lleno de ti
música que no ves
colores dichos
largamente explicados al silencio
mezclados como se mezclan los sueños
hasta ese torpe gris
que es despertar
en la gran palma de dios
calva vacía sin extremos
y allí te encuentras
sola y perdida en tu alma
sin más obstáculo que tu cuerpo
sin más puerta que tu cuerpo
así este amor
uno solo y el mismo
con tantos nombres
que a ninguno responde
y tú mirándome
como si no me conocieras
marchándote
como se va la luz del mundo
sin promesas
y otra vez este prado
este prado de negro fuego abandonado
otra vez esta casa vacía
que es mi cuerpo
a donde no has de volver

De El libro de barro (1993-1994)

POEMAS…

Poemas. Objetos de la muerte. Eterna inmortalidad de la muerte. Algo así como un goteo nocturno y afiebrado. Poesía. Orina. Sangre.

Muerte fluyente y olorosa. Gran oído de dios. Poesía. Silenciosa algarabía del corazón.

Alrededor de la misma mesa nos hemos sentado. Jamás juntos, es cierto. Pero el pan era el mismo y el mismo ese rancio sabor y el solitario apetito de encontrar y perder cada bocado.
No sé qué nombre darle a estas cosas.
El papel está sediento de lágrimas. El trazo resbala, oriental, distante. La tinta hace su ruta, inalterablemente mortal. Un naufragio sin mar, sin playa, sin viajero.
Sólo la urgencia, el desvelo, la absurda esperanza.

De Canto Villano

Monsieur Monod no sabe Cantar

querido mío
te recuerdo como la mejor canción
esa apoteosis de gallos y estrellas que ya no eres
que ya no soy que ya no seremos
y sin embargo muy bien sabemos ambos
que hablo por la boca pintada del silencio
con agonía de mosca
al final del verano
y por todas las puertas mal cerradas
conjurando o llamando ese viento alevoso de la memoria
ese disco rayado antes de usarse
teñido según el humor del tiempo
y sus viejas enfermedades
o de rojo
o de negro
como un rey en desgracia frente al espejo
el día de la víspera
y mañana y pasado y siempre
noche que te precipitas
(así debe decir la canción)
cargada de presagios
perra insaciable ( un peu fort)
madre espléndida (plus doux)
paridora y descalza siempre
para no ser oída por el necio que en ti cree
para mejor aplastar el corazón
del desvelado
que se atreve a oír el arrastrado paso
de la vida
a la muerte
un cuesco de zancudo un torrente de plumas
una tempestad en un vaso de vino
un tango
el orden altera el producto
error del maquinista
podrida técnica seguir viviendo tu historia
al revés como en el cine
un sueño grueso
y misterioso que se adelgaza
the end is the beginning
una lucecita vacilante como la esperanza
color clara de huevo
con olor a pescado y mala leche
oscura boca de lobo que te lleva
de Cluny al Parque Salazar
tapiz rodante tan veloz y tan negro
que ya no sabes
si eres o te haces el vivo
o el muerto
y sí una flor de hierro
como un último bocado torcido y sucio y lento
para mejor devorarte
querido mío
adoro todo lo que no es mío
tú por ejemplo
con tu piel de asno sobre el alma
y esas alas de cera que te regalé
y que jamás te atreviste a usar
no sabes cómo me arrepiento de mis virtudes
ya no sé qué hacer con mi colección de ganzúas
y mentiras
con mi indecencia de niño que debe terminar este cuento
ahora ya es tarde
porque el recuerdo como las canciones
la peor la que quieras la única
no resiste otra página en blanco
y no tiene sentido que yo esté aquí
destruyendo
lo que no existe
querido mío
a pesar de eso
todo sigue igual
el cosquilleo filosófico después de la ducha
el café frío el cigarrillo amargo el Cieno Verde
en el Montecarlo
sigue apta para todos la vida perdurable
intacta la estupidez de las nubes
intacta la obscenidad de los geranios
intacta la vergüenza del ajo
los gorrioncitos cagándose divinamente en pleno cielo
de abril
Mandrake criando conejos en algún círculo
del infierno
y siempre la patita de cangrejo atrapada
en la trampa del ser
o del no ser
o de no quiero esto sino lo otro
tú sabes
esas cosas que nos suceden
y que deben olvidarse para que existan
verbigracia la mano con alas
y sin mano
la historia del canguro -aquella de la bolsa o la vida-
o la del capitán encerrado en la botella
para siempre vacía
y el vientre vacío pero con alas
y sin vientre
tú sabes
la pasión la obsesión
la poesía la prosa
el sexo el éxito
o viceversa
el vacío congénito
el huevecillo moteado
entre millones y millones de huevecillos moteados
tú y yo
you and me
toi et moi
tea for two en la inmensidad del silencio
en el mar intemporal
en el horizonte de la historia
porque ácido ribonucleico somos
pero ácido ribonucleico enamorado siempre

A la realidad

y te rendimos diosa
el gran homenaje
el mayor asombro
el bostezo

Media voz

la lentitud es belleza
copio estas líneas ajenas
respiro
            acepto la luz
bajo el aire ralo de noviembre
bajo la hierba sin color
bajo el cielo cascado y gris
acepto el duelo
y la fiesta
no he llegado
no llegaré jamás
en el centro de todo está el poema
intacto sol
ineludible noche
sin volver la cabeza
merodeo su luz
su sombra
animal de palabras
husmeo su esplendor
su huella
sus restos
todo para decir
que alguna vez estuve
atenta desarmada
sola
casi en la muerte
casi en el fuego

SECRETO DE FAMILIA

soñé con un perro
con un perro desollado
cantaba su cuerpo su cuerpo rojo silbaba
pregunté al otro
al que apaga la luz al carnicero
qué ha sucedido
por qué estamos a oscuras
es un sueño estás sola
no hay otro
la luz no existe
tú eres el perro tú eres la flor que ladra
afila dulcemente tu lengua
tu dulce negra lengua de cuatro patas
la piel del hombre se quema con el sueño
arde desaparece la piel humana
sólo la roja pulpa del can es limpia
la verdadera luz habita su legaña
tú eres el perro
tú eres el desollado can de cada noche
sueña contigo misma y basta,

A rose is a rose
inmóvil devora luz
se abre obscenamente roja
es la detestable perfección
de lo efímero
infesta la poesía
con su arcaico perfume

Te recomendamos ver el programa de televisión.

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