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168. POESÍA MÁS POESÍA: CARMEN SOLER

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BIOGRAFÍA DE LA POETA CARMEN SOLER

“Ubicada en la línea social y popular inaugurada por Julio Correa, Carmen Soler representa por primera vez en la poesía paraguaya la irrupción de la mujer como poeta de combate. En sus poemas, breves pero intensos, casi todos ellos en ritmo de romance, se combinan el acento popular con una rigurosa intuición poética” Roa Bastos.

El 4 de agosto,de 1934 nace en Asunción. Paraguay, Carmen Gladys Soler Canale, en el seno de una familia de activo compromiso social. Hija de Carmen Canale y Miguel Ángel Soler, abogado, periodista y político del Partido Revolucionario Febrerista. Es la menor de cuatro hermanos: Dalila (Laly), Yolanda (Yoyi) y Miguel Ángel (Papucho), quienes la apodaron Mamacha.

Carmen Soler
En Asunción, Quiná Aponte (ext. der.), a su lado, Carmen Soler, en el centro Yoyi y Lali Soler (izq.). Fotog. s. f. del archivo de Matena.

Entre 1932 y 1935 se desarrolla la Guerra del Chaco entre Bolivia y Paraguay por el control del Chaco Boreal. El cese de hostilidades se firmó bajo presión de EE UU. Paraguay pierde 110.000km de terreno.
Entre 1935 y 1954 se suceden en Paraguay por lo menos 10 presidentes, algunos elegidos por votación y otros tras golpes de estado.

Corre el año 1936, en Paraguay se inicia “la revolución nacionalista militar” encabezada por el Cnel. Rafael Franco. Conocida como revolución febrerista., porque aconteció el 17 de febrero. Como presidente de hecho asume el Coronel Franco, hasta agosto de 1937.
Don Miguel Ángel Soler es embajador en la Argentina. Carmen había iniciado la escuela primaria en el Colegio Dante Alighieri en Asunción, y la completa en Buenos Aires, en el Inmaculado Corazón de María Adoratrices. Posteriormente, junto con su hermano, concurre al Colegio Word, en Ramos Mejía, en donde ella preside el Centro de Estudiantes.

De regreso al Paraguay, ambos finalizan sus estudios secundarios en el Colegio Internacional de Asunción. Durante su adolescencia, Carmen no tardaría en afiliarse al Partido Revolucionario Febrerista, y al igual que sus hermanos Dalila y Miguel Ángel, integra el ala radical marxista conocida como “Bloque Liberación”.
A los 18 años, en 1943, “Mamacha” se casa con Marco Aurelio Aponte, apodado Quiná, entonces estudiante de ingeniería de la Universidad Nacional de Asunción. Y al poco tiempo se trasladan al Chaco en donde ella se desempeña como maestra rural bilingüe, incluso antes de que el sistema educativo estableciera la introducción del guaraní. Trabaja con obreros de los establecimientos tanineros, mujeres campesinas e indígenas. Este enfrentamiento directo con la realidad de explotación, opresión y marginación del pueblo, sería decisivo en su vocación de poeta y militante revolucionaria.

En 1946 nace su única hija, María Eugenia Aponte Soler,”Matena”. Durante este tiempo, Carmen participa en la fundación de la Unión Democrática de Mujeres (UDM), junto con otras referentes de la lucha antidictatorial como Lilia Freis y Esther Ballestrino (quien 30 años después sería una de las fundadoras de Madres de Plaza de Mayo, luego secuestrada y desaparecida por la tiranía argentina comandada por Videla).
También durante este año, el padre de la poeta, Don Miguel Ángel, asume como Ministro de Relaciones Exteriores durante la llamada Primavera Democrática, un breve intervalo de la dictadura de Morínigo en donde se formó un gobierno de coalición entre colorados y febreristas. 

En marzo de 1947. estalla la insurrección contra el régimen despótico de Higinio Morínigo. Segunda guerra civil. Alrededor de treinta mil personas habían muerto y cientos de miles fueron exiliadas a lo largo de seis meses de combate, en el heroico y desigual enfrentamiento contra las fuerzas defensoras del régimen tiránico. Si bien el gobierno de Perón apoyaría en armas a las fuerzas moriniguistas (Flecha, 2011), Argentina sería refugio de la más extensa porción del exilio paraguayo. Fueron desterrados entonces una partida de célebres creadores como Hérib Campos Cervera, Elvio Romero y Augusto Roa Bastos, exponentes de la denominada Generación del 40 que había dado nueva nombradía a la poesía paraguaya, junto con plumas que soportaron un largo y agobiante exilio interior, como las de Josefina Plá y Julio Correa. Una generación fundamental para la literatura paraguaya del siglo XX, con una marcada sensibilidad social atravesada por aquella contienda que había revuelto todas las certezas estéticas como los compromisos.

Carmen Soler
1951, en Comodoro Rivadavia, Argentina. Carmen (centro) tomando de la mano a su hija Matena. Fotog. del archivo de Matena.


Tras la derrota del levantamiento se desata una feroz persecución. Entre los sublevados se encuentran cientos de comunistas y febreristas, y entre ellos la familia Soler. Su hermano Miguel Ángel es detenido y su esposo Quiná Aponte busca refugio en Argentina. Carmen trabaja arduamente por la libertad de los presos políticos, los visita en la cárcel transportando cartas que esconde entre los pañales de Matena. Quiná se asila en Buenos Aires y consigue trabajo como técnico en los Yacimientos Petrolíferos Fiscales. En noviembre, junto con Mamacha y Matena, se trasladan al sur argentino. Viven tres años en Río Gallegos y otros tres en Comodoro Rivadavia. Entre los cerros esteparios y el mar patagónico, Carmen escribe poemas y notas periodísticas. También da conferencias sobre literatura y cultura paraguaya.
En 1953 aparecen las primeras publicaciones de Carmen en revistas de Argentina como Propósitos, PAN, de Azul, El Chubut; y Komma, de Alemania Occidental, con traducciones de Walter Braun. En algunas seguiría colaborando, tal como lo registra la publicación del poema Entre los pesados muros, en una contratapa de 1968 de la revista Propósitos.

Carmen Soler
1954, Comodoro Rivadavia, Arg. Carmen Soler (der.) dando una conferencia sobre literatura paraguaya en Radio Nacional Argentina. Fotog. del archivo de Matena.

En 1954 Carmen regresa a Paraguay ya durante el gobierno de Stroessner cuya dictadura se ejerce desde1954 a 1989).
Se afilia al Partido Comunista Paraguayo (PCP) al cual ya se habían adherido sus hermanos Laly y Papucho. Se incorpora a la Cruzada Paraguaya Contra la Bomba Atómica y de Hidrógeno, presidida por su padre en Asunción. Y como aporte a la campaña internacional de firmas, junto con el poeta Leopoldo Franco, traduce al castellano y al guaraní un desgarrador poema de Nazim Hikmet, titulado La niña muerta, en guaraní Mitâ angue. Escribe el poema La muerte de un pescador, que hace referencia a Aikichi Kuboyama, muerto por la explosión de una bomba de hidrógeno lanzada en 1954 por el Gobierno de EEUU en las Islas Marshall como parte de sus pruebas nucleares.

En Julio de 1955, Carmen sufre su primer arresto por haber participado de la junta de firmas por la paz y por escribir “poesía de fondo comunista”, según figura en su ficha policial. ¡En el allanamiento la policía stronista le arrebata libros de Marx y poemas mecanografiados que preparaba para un primer libro, como La alondra herida, Más palabras mías, La canción del Progreso, La obrerita, Pólvora y espiga, Guatemala!, Alguien gritó.
Su poema Alas y cadenas también fue escrito en ese momento, fechado el 26 de julio de 1955, en la cárcel de mujeres Buen Pastor. Luego de ser liberada es deportada a Clorinda. En su poema Ilusos denuncia a Hellman “el jefe del cuarteto pistolero” que fue a apresarla..

Carmen Soler
1955, julio, Asunción, Py. Ficha policial. Primer arresto de la poeta. Del Archivo del Terror, Centro de Documentación y Archivo, Museo de Justicia, Palacio de Justicia, Paraguay.

En 1956 Carmen y Marco Aurelio Aponte concretan su divorcio y ella va a vivir a Concepción, en donde trabaja por un tiempo en la estancia Coba Cue, de su madre. Su hermano Miguel Ángel cae preso en Asunción, es torturado y confinado a la prisión de Mcal. Estigarribia, en el Chaco paraguayo. Desde allí, junto con otros 5 presos, protagoniza una fuga atravesando durante la madrugada kilómetros de monte a pie, hasta llegar a territorio argentino.

Carmen Soler
1956. Concepción, Paraguay. En la Estancia Cobá-Cué. Fotog. del archivo de Matena.


En 1957, en el exilio en la Argentina, Carmen se une en matrimonio con su camarada Carlos Luis Casabianca, ”Lubi”, quien sería su compañero de vida y lucha durante el resto de su vida. En este tiempo activan en la Liga Argentina por los Derechos del Hombre, en cuyo local hacen de caseros, recibiendo el apoyo solidario de sus camaradas argentinos. Militan activamente haciendo gestiones y campañas por la libertad de los presos políticos del Paraguay.
Ambos trabajan también en la venta de libros. Por esos años, organizan y frecuentan jornadas culturales junto con sus camaradas Asunción Flores, Elvio Romero, y otros referentes como Herminio Giménez, Carlos Lara Bareiro, Roa Bastos. Durante sus varios exilios, Carmen se dedicará también a la pintura y escultura, recreando especialmente personajes típicos de la cultura popular. Además, oficiará de periodista en diversos medios argentinos.
El 18 de marzo de 1958, en una carta a la artista plástica paraguaya Olga Blinder, Carmen comparte sus consideraciones sobre la función y relación de la forma, dice: “la lucha por darle una forma correcta al contenido, es la lucha de todos los que intentamos crear”, y continúa: Creo que en los tiempos que nos toca vivir, el apasionamiento, la emoción, el humanismo, necesariamente tienen que romper con normas pre establecidas. Al fin y al cabo, ¿Por qué tienen que ser eternas? Hay cosas que no se pueden encerrar porque se mueren. (…) La forma es el oficio. El contenido hace que sea arte. No debemos permitir que un formalismo hueco trabe nuestra labor creadora. (…) Si en cambio el artista se supedita a las formas, cae en un esquematismo frío, que puede ser muy útil en la industria, en el comercio, pero que no puede ser arte (…) Y el arte es comunicación. Como dijo Antonio Machado, el arte es un diálogo del hombre con su tiempo. Y nuestro tiempo no es el de la puntilla y el rococó, sino del alambre de púa. Y yo quiero arte para este tiempo nuestro. Forzosamente tiene que ser un arte erizado. Nuestra obra tiene que sacudir, movilizar, obligar a pensar, hacer sentir. (Soler, 2016)

Carmen Soler


Poco tiempo después debe regresar a Buenos Aires.
No se tiene total precisión de la cantidad de veces que Carmen entró y salió clandestinamente de Asunción durante casi 30 años de militancia clandestina. Tenía una gran capacidad de disfrazarse y pasar inadvertida escabulléndose de la persecución, acorde a los relatos de sus camaradas.
1959: Triunfa la revolución cubana, convirtiéndose en un potente impulso para el movimiento revolucionario a nivel mundial.
Carmen ingresa clandestinamente al Paraguay por la muerte de su padre. Hacia mayo y junio, participa en el movimiento estudiantil organizado contra el stronismo. Con sus camaradas Luis Casabianca, Alex Barrett, el teniente de Navío Federico Tatter, el estudiante de Medicina Joel Filártiga, comandados por Wilfrido Álvarez Jara, integra un núcleo que trabaja en la estructuración del comando central del Frente Unido de Liberación Nacional (FULNA), movimiento que se levantó en armas contra la tiranía stronista, dirigido por el Partido Comunista Paraguayo.
Enero de 1960:. Carmen y Luis militan clandestinamente en Asunción, viven en un barrio cercano al centro en donde Carmen ejerce de enfermera voluntaria haciendo curaciones y aplicando inyecciones. Oficio que generó el aprecio de los vecinos que daban buenas referencias suyas al ser interrogados por ”pyragues”(informantes) del régimen. En este tiempo ambos son apresados y torturados. Primero Casabianca, es secuestrado el 16 de enero y brutalmente torturado en la Comisaría Quinta en donde permanece durante 10 días. Es trasladado a la Tercera en donde es torturado por tres meses, y luego a la cárcel común de Tacumbú.
Hacia agosto, lo llevan a la Comisaría Cuarta, en donde se encuentra con sus camaradas: los hermanos Alberto y Rafael Barrett, estudiantes de 26 y 17 años, y el zapatero Atilano Morínigo, de 33 años, con quienes realiza una huelga de hambre por su libertad, registrada en una carta fechada el 21 de agosto de 1960, que concluye así: “Estamos decididos a triunfar o morir por los ideales de bienestar y democracia de nuestro pueblo”.
Poco después del secuestro de su compañero, Carmen también cae presa. Es llevada del Departamento de Investigaciones de la Policía a la Comisaría Tercera, donde realiza una huelga de hambre y sed por conocer el paradero de Luis, por el cese de las torturas y por la libertad de ambos. Aquí recibe el aliento de los principales dirigentes comunistas apresados en el 58 por estar al frente en las luchas contra el régimen opresivo, desarrollando diversas tareas para la unidad democrática, partiendo desde las reivindicaciones económico-sociales que fueron madurando hasta la preparación de una huelga obrera por aumento de salarios y libertad sindical : Antonio Maidana, Alfredo Alcorta y Julio Rojas. 
Al tercer día de prisión, la poeta es desterrada a la Argentina. La cruzan en bote por el Río Paraguay hasta la localidad fronteriza de Pilcomayo. Su poema En la Comisaría Quinta, dedicado “a Lubi”, da cuenta de su convicción implacable a pesar del encierro y los tormentos sufridos. 

Carmen Soler
Buenos Aires, Argentina. Carmen (der) tomando mate en una plaza bonaerense con su hermano Miguel Ángel, su esposa e hijos. Fotog. s. f. del archivo de Matena.

A fines de 1960, tras ser juzgado por la ley 294 de “defensa de la democracia”, Casabianca es finalmente liberado. Carmen lo espera en Montevideo, donde están vinculados a la solidaria y combativa familia Barrett y a la colectividad de exiliados paraguayos que denuncian el terror de la tiranía fascista de Stroessner. Allí militan por la libertad de los presos políticos y como parte del FULNA. Trabajan para ¡Adelante!, periódico del Partido Comunista Paraguayo. Durante las décadas siguientes ambos serían permanentes redactores de la prensa clandestina del PCP. Luis también sería su director editorial.
En Uruguay, Carmen escribe varios artículos y sus poemas se publican en El Plata, Tribuna Popular, La Mañana, Gaceta de Cultura, Punta del Este, El Iris y en Cultura. La poeta valora el entusiasmo de la escritora uruguaya Reyna Miers que posibilitó las publicaciones en Montevideo, junto con las de El Comercio, de Ecuador, y en la revista literaria Portada, de Cuba.
Recibe el apoyo de poetas como José Murillo y Nicandro Pereyra en Argentina y Walter Braun en Europa, así como la aprobación pública del escritor paraguayo Augusto Roa Bastos. Durante estos años, también prepara cuentos para niños, cuatro de los cuales serían traducidos al ruso.
Abril de 1963. Carmen viaja a Rusia. Es delegada en el Congreso de la Federación Democrática Internacional de Mujeres, realizado en Moscú. Allí denuncia los abusos cometidos por el régimen stronista contra las mujeres, niños y niñas de las clases oprimidas en Paraguay. Al finalizar, delegaciones de la Unión Soviética, países de Europa del Este, China y Cuba la invitan a conocer sus países. En la República Popular de China, junto con las otras delegaciones, recibe el saludo del Presidente Mao.
El 8 de junio, su camarada Wilfrido Álvarez, responsable del PCP dentro del país, fue asesinado por agentes stronistas cuando su refugio fue allanado por un escuadrón de la muerte.
Según los registros oficiales, hasta hoy se encuentra desaparecido. Carmen le escribe un poema publicado años después en su poemario En la Tempestad.
Junto con Casabianca, la poeta había regresado al Paraguay y activa clandestinamente en Asunción durante un año.

Carmen en Estocolmo - Poesia Online

A inicios del año 1964, refugiados en las afueras de la capital, escuchan por radio sobre la caída de su camarada Dimas Acosta, responsable de la impresión del mencionado periódico ¡Adelante! La policía había allanado la imprenta subterránea instalada a orillas del arroyo Mburicao, en la vivienda de un pastor protestante evangélico, colaborador de la lucha antidictatorial.

Carmen escaparía en bote por el Río Paraguay a la Argentina, junto con su compañero y su hermana, Dalila Soler, quien había logrado escabullirse de la represión durante 10 años de lucha clandestina, y entonces iba rumbo a la capital bonaerense a encontrase con su hijo Pibe Quevedo, dirigente de la Juventud Comunista y la Federación de Estudiantes Democráticos Revolucionarios (FEDRE), muy enfermo tras haber sido vilmente torturado por la policía de Stroessner. 

En 1965 Carmen recibe en Buenos Aires a su madre, cuya casa en Asunción había sido allanada por la policía. En agosto llega su hija, Matena, también militante de la FEDRE, deportada luego de unos meses de prisión y brutal tortura.

En 1966 Carmen produce y edita la revista Kavichu’i, ahí escribe totalmente en guaraní, y dibuja el material de agitación y propaganda emitido desde el organismo de prensa “Juan Ojeda”, del Partido Comunista.
Febrero de 1968. Cuando se disponía a cruzar la frontera rumbo a Buenos Aires, para asistir al casamiento de su hija, Carmen es delatada por un pasero de la costa del río en Itá Enramada. Secuestrada y arrojada a los calabozos de La Técnica, es bestialmente torturada. Según el relato de otros presos, lejos de dar un solo dato a sus verdugos, Carmen los enfrenta con impactante coraje. Intentando parar la tortura, se corta las venas del brazo y es internada en grave estado en el Policlínico Policial Rigoberto Caballero. A partir de ese momento se conoce su situación. Trasladada nuevamente a La Técnica, inicia una huelga de hambre por su libertad y la de sus camaradas.

Carmen Soler
1961-62, Montevideo, Uruguay. Carmen y Luis. Fotog. del archivo de Casabianca.


A partir de las denuncias se suceden las gestiones, dentro y fuera del país para salvar su vida. Legisladores, artistas e intelectuales de Uruguay, Chile y Argentina envían telegramas al ministro del Interior, Sabino Montanaro, reclamando su libertad. Entre ellos, Juvencio Valle y Pablo Neruda.

Luego de treinta días de huelga de hambre y con su salud muy quebrantada, se le otorga un régimen de detención domiciliaria. Alojada en casa de su hermana Yolanda, Carmen escribe una conmovedora y potente carta. Al poco tiempo, sabiendo que la volverían a apresar, Yoyi la traslada a la embajada uruguaya, donde le brindan asilo político. Al llegar a Montevideo, la Asociación de la Prensa Uruguaya convoca a una conferencia-debate donde “la conocida escritora y periodista paraguaya Carmen Soler ofrecerá un relato sobre la situación de los presos políticos bajo la dictadura de Stroessner”. Finalmente, se reúne con su familia en Buenos Aires, donde reside hasta 1971, año en que se traslada al exilio en Chile.

Carmen Soler
1967, julio, Buenos Aires. Matena, Carmen y Luis en el exilio. Fotog. del archivo de Casabianca.


En 1970 la editorial uruguaya Aquí Poesía publica en Montevideo su primer poemario denominado ”Poemas”. Los poemas aquí reunidos están tomados de tres libros inéditos, en los que la autora aún trabaja: ”En la tempestad” , “Poemas en dos tiempos” y “La casa encantada”. Carmen Soler, además de colaborar en revistas y periódicos de varios países, está preparando una colección de cuentos para niños, cuatro de los cuales ya han sido traducidos al ruso”, dice en su prólogo Rubén Tacovsky.

En 1971 Carmen y Casabianca viven en Santiago de Chile, trabajan para la Comisión por los Derechos Humanos en el Paraguay y colaboran con el Partido Comunista de Chile en apoyo al gobierno socialista de Salvador Allende. Carmen desarrolla su habilidad plástica modelando delicadas figuras en migas de pan y finas miniaturas utilizando conchillas de mar. 

Pero en 1973 se produce el Golpe de Estado en Chile contra Salvador Allende. Carmen y Luis forman parte de los movimientos de resistencia que confrontan con el Terrorismo de Estado comandado por Pinochet.
En Santiago, participan del histórico funeral de Pablo Neruda, cuyas imágenes registradas muestran a miles de personas marchando en las calles, recitando sus poemas con los puños en alto, rodeados de carabineros. 

Agosto de 1974. Tras un año de resistencia, deben huir de Chile para salvar sus vidas. Para ello reciben el apoyo de otro escritor paraguayo, Villagra Marsal, quien esquivando apenas las fuerzas pinochetistas, los esconde en el maletero de su vehículo e irrumpe en la embajada sueca pidiendo asilo. Así logran escapar a Estocolmo en carácter de refugiados políticos.

Y luego de meses de trámites y controles médicos durante los cuales fueron alojados en escuelas y hoteles en el sur de Suecia, Carmen retoma su producción literaria y periodística. 

Carmen Soler
1974, 3 de enero, Estocolmo, Suecia. Con Luis en el exilio. Fotog. inédita del archivo de Casabianca.

En varios poemas relata el coraje del pueblo chileno, los crímenes comandados por Pinochet y la crueldad del imperialismo norteamericano, como articulador de las tiranías del Plan Cóndor.

El Operativo Cóndor, conocido también como Operación o Plan Cóndor, fue una organización clandestina internacional para la práctica del terrorismo de Estado, se instala para atacar el comunismo y a sus defensores que desarrolló especialmente durante las décadas de los 70 y 80 del siglo XX, acciones conjuntas entre las cúpulas de los gobiernos totalitarios de Chile, Paraguay, Brasil, Argentina, Uruguay, Bolivia; a los que se sumaron ocasionalmente Perú, Colombia, Venezuela, Ecuador. El operativo fue articulado y solventado por los Gobiernos de EEUU, con la participación de los servicios secretos de Francia y la contrarrevolución cubana. Se inicia durante los 60 con la Escuela de las Américas y las Conferencias de Ejércitos Americanos, donde EEUU instruye a oficiales de toda la región sobre mecanismos “preventivos” de tortura y represión; y se oficializa en una reunión en Chile durante la tiranía de Pinochet en 1975. Esta coordinación implicó oficialmente, la vigilancia, secuestro, encarcelamiento, tortura, traslados entre países y muerte de personas consideradas como subversivas del orden, contrarias al pensamiento político o ideológico impuesto por estos gobiernos.

Asimismo, en ese tiempo dedica numerosos poemas al pueblo sueco “austero y generoso” que los acogió con afecto y respeto. Es entrevistada en programas de radio y televisión (Sveriges Radio y TV1) donde también la invitan a leer sus poemas. En Estocolmo, Carmen trabaja en un museo histórico dedicado a Latinoamérica, donde además estudia sobre la historia de nuestro continente.

En octubre, Carmen y Luis reciben la visita de Miguel Ángel Soler, sin saber que sería la última vez que lo verían. Durante enero y febrero de los próximos cinco años, dicta cursos de guaraní, historia y coyuntura de América del Sur, en una escuela en Vinter, a 700 kilómetros al norte de Estocolmo.

El 30 de Noviembre de 1975, durante la noche, Miguel Ángel Soler fue secuestrado de su casa en el barrio Herrera, trasladado al despacho del jefe de identificaciones -el genocida Pastor Coronel- torturado bestialmente hasta morir. Su cuerpo desaparece. 

Carmen se ve profundamente afectada, realiza innumerables gestiones para lograr su aparición con vida, incluyendo un viaje a la Unión Soviética. Pinta un retrato de su hermano y otros cuadros que reflejan su enorme angustia. Su impactante poema Calabozo de Castigo está dedicado “A mi hermano. A todos mis hermanos y hermanas del mundo aún oprimido”.

En Abril de 1979. en Estocolmo, la revista Suplemento publica su poema Río Paraguay dedicado “A Antonio Maidana, resumen de lo que es pueblo y patria”.

Carmen Soler
Estocolmo, Suecia. Fotog. s. f. inédita, del archivo de Casabianca.

Carmen y Luis regresan a Buenos Aires. La poeta se reencuentra con su hija, con familiares y amigos, conoce a sus nietos. Esto la ayuda a recuperar su salud.
27 de agosto de 1980, en Buenos Aires, son secuestrados y desaparecidos sus camaradas Antonio Maidana, emblemático dirigente del PCP, y Emilio Roa Bastos
A la poeta le detectan cáncer. Desde ese momento emprende una nueva lucha, esta vez contra la enfermedad. Durante los próximos años se someterá a intervenciones quirúrgicas y tratamientos que enfrenta con mucha entereza, tal como se refleja en cartas escritas a su entrañable amiga, la escritora sueca Lena Melín, traductora de la novela Yo el Supremo, de Roa Bastos.
Sabiendo que tiene poco tiempo, la poeta comienza a ordenar sus poemas, escribe, corrige y selecciona. Prepara su libro ”En la Tempestad”, que sería publicado de forma póstuma en 1986. Posteriormente serían publicadas dos compilaciones seleccionadas por su hija Matena: La alondra herida, en 1995 y Antología poética, en el 2015. Además de Poesías reunidas, una selección trabajada por Miguel Ángel Fernández y publicada por la editorial Servilibro, en el 2011
En Octubre de 1981, recién recuperada de una operación, fue invitada al Congreso Mundial de Mujeres. Carmen viaja a Praga, capital de la República Checa para asistir a dicho Congreso.
El 19 de Noviembre 1985. Carmen Soler fallece en el exilio en Buenos Aires, rodeada del amor de su familia, de camaradas y amigos.

Carmen Soler
1981, Praga, Rca. Checa. Congreso Mundial de Mujeres. Carmen (de espaldas) en una reunión internacional de militantes políticas y luchadoras sociales. Fotog. inédita del archivo de Casabianca.


Trasgrediendo las prohibiciones que el stronismo había impuesto sobre sus versos, estos corrían a escondidas más allá de las fronteras nacionales. En el exilio Carmen establecería vínculos con poetas de América y Europa. Sus poemas serían publicados en diarios y revistas de Argentina, Uruguay, Cuba, Ecuador, Alemania, Austria e Italia. En una nota sin fecha, la poeta valora el impulso ofrecido por la multifacética guaireña -poeta, dramaturga, ensayista, actriz y educadora- Azucena Zelaya, quien fuera la primera persona que se ocupó de sus poemas en Paraguay, dedicando una audición radial en junio de 1955 y posteriormente incluyendo los poemas La obrerita y La alojera en su Cuadro Paraguayo, a pesar del riesgo que implicaba. También en el extranjero: (…) la escritora uruguaya Reyna Miers, a cuyo entusiasmo se deben todas las publicaciones en Montevideo, Ecuador y Cuba. Las de Europa son debidas a Walter Braun y en Argentina al poeta Nicanor Pereyra (…) Esto, junto con la aprobación de Roa Bastos, ha constituido el aliento recibido, en medio de críticas a veces muy violentas y mordaces. (Soler, 2016)

Bibliografía consultada sobre Carmen Soler:

-La Asunción clandestina de Carmen Soler Noelia Cuenca Santacruz
cuaderno-de-poesia-critica-n-070-carmen-soler.pdf
http://www.portalguarani.com/
https://mentekupa.com/carmen-soler/

POEMAS DE CARMEN SOLER

PENAS ENCIMADAS, poema de Carmen Soler

Voy a decirlo de entrada
para el que quiera entender:
son penas muy encimadas
el ser pobre y ser mujer.

Trabaja toda la vida
apenas para comer.
Tiene las penas del pobre
y más las de ser mujer:

La rica tiene derechos,
la pobre tiene deber.
Ya es mucho sufrir por pobre
y encima por ser mujer.

Está tan desamparada
y es madre y padre a la vez.
Derechos, ni el de la queja,
por ser pobre y ser mujer:

Se hacen muchos discursos
sobre su heroísmo de ayer:
En el papel la respetan.
Pero sólo en el papel.

Y lo repito de nuevo
para el que quiera entender:
Son penas muy encimadas
el ser pobre y ser mujer.

LA ALONDRA HERIDA, poema de Carmen Soler

Yo no puedo cantarte, hijo de mi tierra.
Mi voz, entrelazada a tu corona de espinas
sólo puede sangrar por tus heridas.

Yo no puedo cantarle a tu miseria,
a tu debilidad de anquilostomas,
al vacío de tu hambre acostumbrada.
Yo no puedo cantarle a tus cadenas,
al yugo que doblega tus espaldas,
al catre pelado bajo el techo que llueve
su importancia de paja.

Yo no puedo cantarte y no te canto.
Que cante para ti la alondra ciega,
en su artística jaula emparedada,
su estupidez de flores perfumadas,
amores, besos, aguas cristalinas.
Que te hable el arroyo que murmura,
de la fuente que baja cantarina,
del jazmín que perfuma nuestras calles
en las noches de luna.
Que te cante la alondra ciega, yo veo
tu destino de hospital sin vendas:
yo soy la alondra herida.

Yo no puedo cantarte y no te canto.
Yo grito en tu voz de rebeldía,
yo golpeo en tu puño libertario.
Soy ladrillo en tu pecho amurallado,
destello en tu mirada taladrante,
palabra, en tu mensaje solidario.
Soy fibra de tu carne en el trabajo,
soy llama en la antorcha que levanta
el arco de triunfo de tu brazo. –
Yo ansío con tus ansias postergadas:
hoy no puedo cantarte, te cantaré mañana
cuando pueda tu voz cantar conmigo
¡la dicha de la patria liberada!

En: Carmen Soler, Poesías reunidas. Portal Guaran

LA OBRERITA, poema de Carmen Soler

Yo soy Dominga Villalba;
nací en el surco
donde mi madre sembraba.
La hamaca que me sirvió de cuna
la trenzó la ausencia
y la colgó el olvido.
Pablo, dicen, que se llamaba.
¡Nunca vino a verme!

El camino de los pobres
solamente el dolor
lo encuentra siempre.

Papeles, sellados de injusticia.
Fusiles, cargados de ignominia.

Rancho, sembrados, esperanzas, ¡todo!
era ajeno.
Nuestro,
solamente un poco
de carne encallecida
y un gran amor alimentado
de tierra, de rocío,
de pájaros y espigas.

Ahora, soy Dominga Villalba,
obrera,
rebelde y combativa,
voz y puño en la lucha
por el pan y por la tierra.
¡Así me hicieron!
A golpes trabajaron
mi arcilla campesina
y ahora soy
¡fibra de acero!

En: Carmen Soler, Poesías reunidas. Portal Guaran

ALGUIEN GRITÓ, poema de Carmen Soler

Alguien gritó:
¡Viva la libertad!
y respondió la sangre.

Alguien gritó:
¡Muera el tirano!,
y respondió la sangre.

Mañana, gritará la sangre:
¡Viva la libertad!
¡Muera el tirano!,
¡y el pueblo
responderá!

ALAS Y CADENAS, poema de Carmen Soler

Oídme. Yo he visto.
Hay sangre en las espigas
y sangre en los terrones,
y las heridas
están llenas de tierra y llenas
de granos que germinan.

He visto
huellas de botas que han pasado
quebrando los maizales,
y voces prohibidas arengando
rebeldes mandiocales.

He visto
el espadín del coco erguirse airado
buscando quien lo esgrima,
y manos tendidas en su busca
sangrando en las espinas.

He visto
romperse el surco henchido
de fuerzas potenciales,
con temblores que llegan desbocados
desde los quebrachales.

He visto
el furor del viento redoblando
sus iras con sus penas.
Y oídme.
La tierra está forjando
sus alas, sin cadenas.

Asunción. Cárcel de Mujeres, 1955

Los poemas leídos hasta ahora fueron escritos alrededor de su primer apresamiento1955)
“Estos poemas publicados son los que pude reconstruir de memoria, de un primer libro que iba a publicar en 1955 y que me secuestró la policía en un allanamiento en julio de 1955 (…) Por esos poemas fui a la cárcel de mujeres y luego deportada a Clorinda. Además la policía prohibió a los diarios locales publicar nada mío”, expresa la propia autora en una nota escrita a máquina, según rescata su hija Matena, quien junto con Casabianca han sido los principales difusores de la vida y obra de Carmen Soler.

EN LA COMISARÍA QUINTA, poema de Carmen Soler

Altas achiras rojas
-yo sé con qué sangre enrojecidas-
en el patio de la 5ta.,
florecidas.
Arriba en cielo azul
indiferente,
y sordo y mudo y ciego,
como siempre.
Abajo la prisión
y tus heridas,
cayendo gota a gota
en las achiras.
Y afuera y en nosotros
la simiente,
la verdad de su fuerza,
como siempre.

(Asunción, 1960)

CALABOZO DE CASTIGO, poema de Carmen Soler

A mi hermano Miguel Ángel. ⃰

A todos mis hermanos y hermanas
del mundo aún oprimido.
Uniformes, metralletas,
patio, pasillos estrechos,
puerta de hierro maciza,
cerrojo y candados negros.
Una boca que se abre
dos metros por metro y medio;
pisos, techos y paredes
desnudos como el desierto.
Panteones para vivos
donde se arrastran espectros
que de humano solo tienen
la forma del esqueleto.
¡Si hasta los muros parecen
más vivos y menos secos!
No existen sobre la tierra
socavones más espesos
ni tiempo que así se arrastre
por minuteros tan quietos.
Ni puede existir tampoco
un espacio tan pequeño
que oculte tantos dolores,
que guarde tantos secretos.
Los corredores acechan
con miradores histéricos
acechanzas que se palpan
como grilletes de hielo.
Cinco radiotransistores
atruenan el aire quieto.
que no se escuchen los gritos ⃰
en la noche del tormento.
Potros de grupas oscuras
arrancan chispas al viento,
pero vuelven abatidos,
desmadejados los belfos.
¡O está muy lejos la tierra,
o está muy lejos el cielo!
No sé si ustedes conocen
lo que entonces siente un preso;
esa escalada de frío
del espinazo hasta el pelo,
ese temblor que se cuela
por las rendijas del miedo
y el espolón del coraje
mellándose de despecho
impotente y amarrado
crucificado en un cepo.
Ese dolor tan antiguo
que nunca tuvo remedio,
de animal acorralado
forcejeando prisionero
a merced de quienes usan
la crueldad como derecho.
¡Y sentir el alma llena de un odio
que raspa adentro!
Aparecen, como ratas
del albañal del infierno
frente al hombre que no tiene
más arma que su silencio.

CULPABLE DE SER UN HOMBRE, poema de Carmen Soler

Culpable de no estar muerto. –
¡De caras a la pared!
(¡A ver si miran el cielo!)
¡Manos sobre la cabeza!
(¡No sea que empuñen viento!)
Y el hombre que está desnudo
sin afeite y sin espejo,
desnudo frente a sí mismo
solo con su entendimiento
sin conocer los repliegues
de todos sus recovecos
camina sobre las brasas
erguido sobre su miedo.
La picana va buscando
lo más sensible del cuerpo.
Una horda de alacranes
clava aguijones eléctricos.
Se retuerce, baila, salta
un monigote grotesco.
Una garganta de perros
desgarra gritos violentos
y una lengua azul se enrosca
sobre su propio silencio.
Sumergen en la pileta de agua
con excrementos.
Se ahoga, se va, se afloja,
lucha, vuelve, aspira el cielo,
forcejea, se abandona
sin barreras en el cuerpo.
Extrañas flores de luces
estallan en el cerebro.
El torturador “trabaja”
los puntos para su ascenso.
Los potros de ancas oscuras
tiritan como en invierno.
No sé si ustedes conocen
ese tiempo de los presos
cuando se vuelve a la vida
nadando en el propio sueño
sobre un cuerpo que parece
que fuera y no fuera el nuestro;
alejándose y volviendo
por corredores secretos
hasta encontrar un hilito
que nos sujete en el suelo.
¡Y ese orgullo limpio y sano
que va dilatando el pecho!
Es que el hombre sabe entonces
que ha llegado su momento.
Ya conoce su medida,
pesa y valora defectos
se eleva sobre sí mismo,
afirma su pensamiento.
Que morir no es el problema
y sí vivir con acierto;
centinela de consignas
vigía de nuevos tiempos.
Calabozo de castigo,
dos metros por metro y medio.
¡Un espacio tan pequeño
con un sol rojo en el centro!

SALA DE TORTURA , poema de Carmen Soler

A Esther Ballestrino
detenida-desaparecida durante la dictadura militar argentina

Allí están sin amarras
los barcos infinitos.
Es un viaje extraño
en ese mar de gritos
espeso y sofocante
girando como ruedas
de un molinete brujo
en ese horror kafkiano
en ese absurdo obtuso
Después llega el silencio
Un silencio que plancha
el alma contra el piso.

Que allí todo es silencio
cuando todo no es grito.

SANGRE CAUTIVA, poema de Carmen Soler

Sangre india, sangre india hay en mi pueblo.
¡Arde!
En el quebracho herido de mis selvas
¡Sufre!
En el infierno verde del minero.
¡Gime!
En la boca de quejas sofocadas.
¡Hierve!
Ha mordido las entrañas de mi tierra.
¡Sube!
Masticando lentamente sus cadenas.
¡Ruge!
Impulsando la vida que amanece.
¡Grita!
Su derecho sagrado de ser sangre.
¡Libre!
Sangre india, sangre india hay en mi pueblo.
¡Lucha!

En: Carmen Soler, poeta y revolucionaria

MÁSCARAS Y ROSTROS EN EL ARTE, poema de Carmen Soler

Ahora, nuevamente ahora, cuando el hombre
fermenta la levadura de la acción creadora,
y cuando se avista al gladiador que renace
donde un viejo camino termina;
ahora, casualmente ahora, crece
en la arena del circo la flor mística:
el arte «puro», el arte «libre».
Es una flor lánguida y estéril,
deliberadamente estéril, ¡como si creyera
que lo bello es bello por inútil!
¡Arte para el contemplativo ocioso!
Allí está, asilado en el ideal vacío de realidades,
creando para el curioso mórbido extenuado,
para el hastío elegante
y el snob cansado en su postura.
Unido al histerismo miedoso y sin entrañas
empachado de sueños absurdos y aspirando
a lo absoluto inalcanzable.
Allí está, ¡extratérreo, inhumano, delirante!
Amparado en lo mágico, en el misterio fideísta,
en el inconsciente abisal y pavoroso,
no freudiano y sujeto al estudio y la experiencia
sino al cósmico, intocable, incognoscible
espiral de locuras…
¡Prudente neurosis la del arte «puro»!
Exactamente cuando es peligroso
dar su nombre a las cosas,
descubre que es artístico hablar de vaguedades,
mistificar la vida, exhibir lo subjetivo
y crear símbolos nuevos en claves misteriosas.
¡Todo lo demás, es decir todo, la realidad, lo vivo,
es tabú del arte «libre», esclavo de su fuga!
El hombre es de tierra, yerma o florecida,
pero tierra.
Sus ojos de arena, incontable y movediza,
contemplan por igual la herida y las estrellas.
¡No hay medida que pueda
traspasar los límites humanos!
¡Todo está en el hombre, todo está en la tierra,
proyectándose hacia el infinito!
Lo desconocido que aún nos esclaviza
mañana será el abecedario de los niños;
ni brujerías ni magia: ciencia; y para matizar
la aridez de la ecuación exacta,
la fantasía poeta y creadora,
sin abismos misteriosos,
sin monstruos de infantiles pesadillas…
¡Luz! ¡Luz!, como clamaba Goethe;
¡todo debe ser iluminado
hasta que el hombre se sienta luminoso
aunque no se sienta nunca transparente!

No concebimos, ni podemos, ¡felizmente!,
conquistar el Todo definido;
sólo iremos ascendiendo y ascendiendo
escalera a los siglos, y cada paso
aliviará el paso de mañana.
Y nos liberaremos del temor primario, de la necesidad
que apremia, de la angustia inmediata.
¡Dominaremos las fuerzas oscuras que aún nos gobiernan,
el mono ancestral que todavía puebla nuestros sueños!

¡Por eso, ahora debemos, una vez más,
abrir las compuertas de la historia;
salvar al hombre de la angustia inútil,
sembrar el trigo del pan necesario
que destruya el hambre que destruye!
¡No cultivar flores de papel
en un jardín cerrado, mientras afuera crecen
las rosas de la sangre!

Es cobarde soñar cuando la necesidad
reclama el sueño, porque soñar es fácil
y la vigilia es dura…
¡Sólo la inconsciencia adorna patios pobres
con flores subjetivas,
robándole la tierra a la mandioca!…
Opio para el pueblo que pide
su pan de cada día…
Pero el hambre no duerme, ni espera,
ni entiende sofismas filosóficas
y artísticas caretas; es puro hambre,
¡hambre libre que corre por un mundo
que no tiene barreras para el hambre!

Aúlla libremente en nuestras calles,
a lo largo del río, en el monte, en el campo;
se pasea por rostros y por brazos,
nos mira desde todos los ojos,
nos habla desde todas las lenguas;
¡látigo diabólico de todos los pigmentos!
Está azotando el cuerpo quebrantado,
blanco, negro o amarillo.
Está perdiendo el fruto de las madres,
americana, asiática, europea.
¡Está quemando el origen germinante
y la fuente nutritiva, aplastando
la libertad de carne, corrompiendo
el acto del amor, socavando
la simiente de las razas!…

¡Al aullido del hambre se estremecen las piedras!…
¡Pero sigue impasible el corazón del «arte»!
Arte «puro» y «libre». ¡Puro cobardía!
¡Puro no enfrentar la realidad quemante!
¡Libre para olvidar, precisamente,
lo que el poderoso quiere que se olvide!

¡El horror está allí! ¡Lo vemos todos
los que no tenemos el honor rentado!
¡En la arena del circo moderno,
el arte -payaso- hace piruetas
con un artístico espinazo
de manteca.

MÁS PALABRAS MÍAS, poema de Carmen Soler

Perdonadme,
amigos literatos,
mis queridos amigos
académicos, perdonadme.
No seguí la «carrera» de poeta.
Crecí nomás con esta
vocación de recoger calandrias,
pero nunca supe amaestrarlas.
Son incultas, no hacen reverencias.
Son salvajes,
no pulen sus violines.
Son sencillas,
no se adornan con plumas alquiladas.

Por eso, perdonadlas,
su canto ineducado
es vivo e imperfecto.
¿Qué voy a hacer?
Si recojo palabras de agonía
no me fijo si suenan musicales,
y si encuentro esperanzas,
las reparto,
por más que no posean
las medidas exactas.
Entonces,
¡dejadme así!
Dejadme allí, en las calles,
con ellos, los sencillos.
Que Juan, María y Pedro
repitan mis canciones,
las lleven al mercado,
las metan en las fábricas,
las manden al obraje.
Dejad que las repitan
ahora y mientras tanto
les sean necesarias.
Después, mañana, pronto,
las habrán olvidado.
Y está bien así.
Por eso, perdonadme.
Perdonadme
que en medio del combate,
que en medio de las cárceles,
que en medio de las bestias que torturan,
que en medio de la noche y su acechanza,
que en medio de las víctimas y el miedo,
que en medio de la mugre y la vergüenza,
que en medio de la pólvora y el fuego,
que en medio del hambre y los lamentos,
y en medio de este mundo dislocado,
a veces pierda el ritmo y no cuente
con los dedos
cada verso!
No tiene eso remedio.
¡No sé medir la sangre
¡No sé contar las lágrimas!

¡No sé rimar el llanto!

Carmen soler – Poesías reunidas - año 2011

AL PINCEL SOBRE EL MURO, poema de Carmen Soler

a Olga Blinder

Hay un pincel que canta sobre el muro,
con nuevo ritmo, viejas realidades
. Trae al presente antiguas claridades,
realza en sombras un presente oscuro.

Pero es pincel con nombre de futuro
y cuanto roza en vida se transforma.
Por dar forma a una idea se deforma
en grandes ojos, en inmensos puños.

Es un pincel de antiguo y nuevo cuño,
es el pincel de siempre, el verdadero,
que en cada tiempo encuentra su madero
a la vez atrevido y oportuno.

Es un pincel valiente, un pincel puro
que a falsa caridad no se rebaja,
pinta verdades, por la verdad trabaja
sereno el pulso, el corazón seguro.

Es un pincel sincero y yo procuro
decir lo que su fibra anhela y siente:
tener siempre esa mano y esa frente
que lo lleven cantando sobre el muro.

ASUNCIÓN, poema de Carmen Soler

Mi ciudad es de arena y viento espeso
con pedazos de luna en las esquinas,
medallones de sombra en los jardines
y un aire de terror sobre los techos.
Nadie acudirá por más que grites.
Nadie responderá por más que llames.
Ha levantado muros de silencio
que ahogan las palabras en el aire.
Mi ciudad es de calles infinitas
y de ella no saldrás por más que andes.
El temible Taú-taú* de fuego fatuo
te hará perder el rumbo si es que partes;
te transformará en fantasma inquieto,
te hará vagar por patios y zaguanes,
te enredará en las cuerdas de arpas indias
y en idioma dulce de panales.
Mi ciudad te habrá envuelto en sus encajes
como el hilo y la espuma de una araña**
y querrás reaccionar y será tarde.
Serás un preso más entre sus presos
o la sombra gris que se deshace
en el río profundo que la abraza.
Pero como es de arena y viento espeso
habrá volado entera en la mañana.

Taú-taú: pájaro de fuego que engaña a los hombres en el bosque,
haciendo que siga caminos falsos.

Ñandutí: encaje que parece lo que su nombre indica: nido de araña.

RÍO PARAGUAY, poema de Carmen Soler

A Antonio Maidana*, resumen de lo que es pueblo y patria.

Ancho y poderoso padre nuestro
que fluye majestuoso por su cauce.
Río de las Coronas agoreras
que bajan de los altos manantiales.

Columna vertebral de nuestra tierra
camino de luz serpenteante;
memoria azul que vino con la vida
desde la oscura selva hasta los valles.

Habla de un Dios antiguo suplantado
por el dios extranjero que robara
las vidas, las ofrendas, y hasta el nombre
que dejó confundido en la palabra.

Conoce el dolor acumulado
en siglos de opresiones y violencias
y sabe que arrastramos como un fardo
historia de grandezas y miserias.

Sabe que no vimos la cosecha
aunque la siembra fue bien prolongada.
Y el miedo que solo broten huesos
porque esa siembra ha sido la más larga.

Conoce las costumbres que tenemos
de siempre, de parecer de piedra,
de contar las heridas en silencio
y de pronto estallar como tormentas.

Sabe cuánto amor quedó enterrado
cuánto odio suelto, y nos muestra
su curso poblado de cadáveres
que año tras año se acrecientan.

Habla de cada crimen cometido,
conoce al asesino y sus secuaces;
ha visto a los hijos mutilados
y a las madres dolientes y leales.

Sabe que la lucha es prolongada,
que requiere sacrificio y riesgo.
Que no basta una chispa volandera
para el fuego que tiene que encendernos.

Conoce la tierra que abonamos
aunque roben sudores y trabajo.
Conoce la siembra clandestina
y cómo cuida el pueblo cada grano

para avanzar camino hacia el futuro
para buscar la luz y aprehenderla
porque debe llegar, porque no somos
esta trágica noche que nos puebla.

Por eso nos repite nuestra historia
la vida de los héroes calumniados
ejemplos de honradez y patriotismo
que vienen con su fuerza y su milagro.

Y extendidos los brazos fraternales
nos enseña con su ejemplo claro,
a unir todas las aguas en un cauce,
a ver en cada pueblo a nuestro hermano.

Es un río de vida nuestro río;
convoca y llama con su eterno avance.
Guía tenaz de tiempos venideros
va empujando la vida hacia adelante.

TU AMOR ES POESÍA, poema de Carmen Soler

Dijiste: la fugitiva luz de tus cabellos
se refugió en la almohada
y al acercar mis manos
se me volvieron agua
seda de agua.
Sentí mi cuerpo mar y tú sobre la playa.
Dijiste; no tiendas más
la musical cascada
te quiero así vestida
de silencio y de nada.
Te quiero así sedosa
así desamparada.
Dijiste. Porque me amabas.

Ver programa de televisión sobre la poeta Carmen Soler.

PRÓXIMO PROGRAMA JUEVES A LAS 22 HS (HORA ESPAÑOLA)

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