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222. Poesía más Poesía: Vladímir Nabókov

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BIOGRAFÍA DE VLADÍMIR NABÓKOV

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Familia Nabokov en un constante exilio

Vladímir Vladímirovich Nabókov (Влади́мир Влади́мирович Набóков en ruso) nace en San Petersburgo, Rusia, el 22 de abril de 1899. Conocido como Vladímir Nabókov, fue un escritor, traductor, entomólogo (lepidopterólogo) y profesor ruso, nacionalizado estadounidense y suizo. Es considerado uno de los grandes autores en lengua inglesa del siglo XX gracias a obras tan conocidas como Lolita, Ada o el ardor, Pálido fuego o Una belleza rusa.
Era el mayor de los hijos de Vladímir Dmítrievich Nabókov y Yelena Ivánovna Rukavíshnikova, una familia rica y aristocrática de San Petersburgo. La familia hablaba en ruso, inglés y francés, por lo que Nabokov fue trilingüe desde muy temprana edad. Incluso, por la labor de sus maestros, aprendió a leer y a escribir en inglés antes que en ruso.

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Vladimir y Sergei Nabókov en San Petesburgo en 1916 / Wikimedia Commons.

En 1919 su familia se exilió a Inglaterra (donde ingresó en la Universidad de Cambridge). En el año 1922 se asentaron en Berlín. En la ciudad alemana Nabokov trabajó como traductor y comenzó a escribir con el seudónimo de Vladimir Sirin para el periódico Rul, del que había sido editor su padre, asesinado ese mismo año en un intento de atentado para acabar con la vida del político Miliukov.
En el año 1925 Nabokov se casó con Véra Evsevna Slonim, de la que jamás se separó y con la que tuvo un hijo al que llamaron Dimitri.

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Vladimir Nobokov y su esposa Vera

Vladimir Nabokov escribió el poema Encuentro horas después de conocer a la que sería su esposa y editora durante más de 50 años.

En mayo de 1925 tuvo lugar un baile de disfraces para inmigrantes, donde un par de jóvenes rusos se conocieron, intercambiaron algunas impresiones sobre Berlín, y probablemente sobre la máscara de arlequín que ella usaba, para despedirse cordialmente al final de la velada. Ninguna sorpresa hasta ahora. Sin embargo, éste se trató de uno de los encuentros más determinantes en la vida de Vladimir Nabokov y Véra Slonim, de 24 y 21 años respectivamente.

El joven Vladimir pasaba por un mal momento luego de la muerte de su padre y su primera gran ruptura amorosa; tal vez sea ésta la negrura que se disipa, en el poema, cuando aparece la misteriosa chica del antifaz. Ella repitió de memoria un poema de Nabokov, publicado unos meses antes en un diario liberal ruso, ante lo cual quedó hechizado.

El encuentro entre los futuros señor y señora Nabokov terminaría en boda dos meses después de conocerse, y permanecerían juntos durante medio siglo, hasta que la muerte los separó. Se dice que Véra metió las manos al fuego, literalmente, cuando una soleada tarde de primavera Vladimir echó a las brasas el manuscrito de Lolita. Y ésta, seguramente, no fue la única vez que le salvó la vida.
Su primera novela apareció en el año 1926, Mashenka , título continuado por Rey, Dama, Criado (1928), La Defensa De Luzhin (1930) o Habitación Oscura (1933), libros que le convirtieron en uno de los principales narradores de su época.

En 1940 llegó a los Estados Unidos desde Francia huyendo de la Segunda Guerra Mundial.
En Estados Unidos, impartió clases en Stanford durante el verano de 1941 y en Wellesley (1941-48). A partir de 1948 hasta 1959 dio clases en Cornell.

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Vladimir Nabokov de joven con su hijo Dimitri.


Entre los ensayos que escribió en esta época destaca uno sobre el escritor ruso Nikolai Gogol que fue publicado en el año 1944. Adquirió la nacionalidad estadounidense en 1945.
En su estancia americana, que se prolongó hasta el año 1959, escribió algunos de sus libros más famosos, como La Verdadera Vida De Sebastian Knight (1941) o Lolita (1955), su obra más conocida.

El gran éxito de Lolita, polémica novela que ha sido adaptada al cine en varias ocasiones, permitió a Nabokov dedicarse por completo a la literatura, retirándose a la localidad suiza de Montreux, aunque siguió ofreciendo clases magistrales y conferencias sobre literatura en las que defendía su idea esteticista del arte.

Vladímir Nabókov, escritor, traductor, entomólogo (lepidopterólogo) y profesor ruso, nacionalizado estadounidense y suizo
Vladímir Nabókov, escritor, traductor, entomólogo (lepidopterólogo) y profesor ruso, nacionalizado estadounidense y suizo


La estatura de Nabokov como crítico literario se basa principalmente en su traducción al inglés y comentario en cuatro volúmenes del Eugenio Oneguin de Aleksandr Pushkin. El comentario termina con un apéndice titulado Notes on Prosody, que es altamente valorado.
La traducción de Nabokov fue el tema de una agria polémica con Edmund Wilson y otros críticos, al haber trasladado lo que era una novela en verso en una prosa no rimada.

El escritor Vladimir Nabokov con su esposa Vera.
El escritor Vladimir Nabokov con su esposa Vera. PHILIPPE HALSMAN

Vladimir Nabokov, publicó Pnin (1957), Pálido Fuego (1962) o Ada o El Ardor (1969), libros en los que sobresalen sus características como literato: perfección formal, retratos sociales llenos de humor irónico y rica descripción psicológica de sus caracteres.

Fue un cultivador de la autotraducción; tradujo muchas de sus obras primerizas al inglés, a veces en colaboración con su hijo Dmitri. Su formación trilingüe tuvo una profunda influencia sobre su arte. Él mismo describía metafóricamente la transición de una lengua a otra como el lento viaje nocturno de un pueblo a otro con tan solo una vela para iluminarse. Fue famoso por sus argumentos complejos, sus inteligentes juegos de palabras y su uso de la aliteración.
Las conferencias sobre literatura de Nabokov revelan sus controvertidas ideas sobre el arte. Creía firmemente que las novelas no deberían buscar lo didáctico, y que los lectores deberían buscar no solo empatizar con los personajes sino una apreciación estética a través de la atención a los detalles de estilo y estructura. Detestaba las ideas habituales sobre novela; al hablar sobre el Ulises de James Joyce, por ejemplo, insistía a sus alumnos en que tuviesen a mano un mapa de Dublín para seguir las peripecias de los personajes, antes que hablarles sobre la compleja historia irlandesa que muchos críticos creen ver como esencial para comprender la novela.

Además de novelas, escribió cuentos y poemas y fue conocido por sus significativas contribuciones al estudio de los lepidópteros y por su creación de problemas de ajedrez.

Su carrera como entomólogo también fue muy destacada; acumuló durante toda su vida una gran colección de insectos. En la década de 1940 estuvo a cargo de la colección de mariposas de la Universidad de Harvard. El género Nabokovia fue nombrado en su honor, así como el de otras mariposas, especialmente las de los géneros Madeleinea y Pseudolucia.

Las mariposas de Vladimir Nabokov - Circulo Editorial Azteca


Nabokov era un liberal clásico, en la tradición de su padre, un estadista liberal que sirvió en el Gobierno Provisional tras la Revolución de Febrero de 1917 como miembro del Partido Democrático Constitucional. En Habla, memoria, Nabokov relataba con orgullo las campañas de su padre contra el despotismo y su firme oposición a la pena capital.

A lo largo de su vida, Nabokov mantendría su compromiso con la filosofía política liberal clásica de su padre, y se opuso por igual a la autocracia zarista, al comunismo y al fascismo.
El padre de Nabokov, Vladimir Dmitrievich Nabokov, fue el más abierto defensor de los derechos de los judíos en el Imperio ruso, continuando una tradición familiar que había sido liderada por su propio padre, Dmitry Nabokov, quien como Ministro de Justicia bajo el zar Alejandro II había bloqueado con éxito la aprobación de medidas antisemitas por parte del Ministro del Interior. Esa tensión familiar continuaría en Vladimir Nabokov, que denunció ferozmente el antisemitismo en sus escritos, y en la década de 1930 Nabokov pudo escapar de la Alemania de Hitler sólo con la ayuda de emigrantes judíos rusos que aún tenían recuerdos agradecidos de la defensa de los judíos por parte de su familia en la época zarista.
Cuando en 1969 le preguntaron si le gustaría volver a visitar la tierra de la que había huido en 1918, ahora la Unión Soviética, respondió: “No hay nada que ver. Las nuevas casas de vecindad y las viejas iglesias no me interesan. Los hoteles son terribles. Detesto el teatro soviético. Cualquier palacio de Italia es superior a las repintadas moradas de los zares. Las cabañas de las aldeas del interior prohibido son tan lamentablemente pobres como siempre, y el desdichado campesino azota su miserable caballo de tiro con el mismo miserable entusiasmo. En cuanto a mi especial paisaje septentrional y a los rincones de mi infancia, no quisiera contaminar las imágenes que conservo en mi mente”.

Véra Nabokov con una Browning en el bolso | La Esfera de Papel


En la década de 1940, como emigrado en Estados Unidos, Nabokov subrayaría la conexión entre la democracia liberal estadounidense e inglesa y las aspiraciones del efímero gobierno provisional ruso. En 1942 declaró: “La democracia es la humanidad en su máxima expresión… es la condición natural de todo hombre desde que la mente humana adquirió conciencia no sólo del mundo, sino de sí misma”.

Durante la década de 1960, tanto en cartas como en entrevistas, revela un profundo desprecio por los movimientos de la Nueva Izquierda, describiendo a los manifestantes como “conformistas” y “rufianes bobalicones”. En una entrevista de 1967, Nabokov declaró que se negaba a relacionarse con partidarios del bolchevismo o de la autocracia zarista, pero que tenía “amigos entre los intelectuales monárquicos constitucionales, así como entre los intelectuales socialrevolucionarios”.

El racismo contra los afroamericanos horrorizaba a Nabokov, que utilizó el origen multirracial de Alexander Pushkin como argumento contra la segregación.

Véra, la esposa de Nabokov, fue su mayor apoyo y le ayudó durante toda su vida, pero Nabokov admitió tener “prejuicios” contra las escritoras. Escribió a Edmund Wilson, que le había hecho sugerencias para sus conferencias: “No me gusta Jane Austen y, de hecho, tengo prejuicios contra todas las escritoras. Están en otra clase”.

Pero tras releer Mansfield Park, de Austen, cambió de opinión y la enseñó en su curso de literatura; también alabó la obra de Mary McCarthy y describió a Marina Tsvetaeva como una “poeta de genio” en Habla, memoria.

Foto: Nobokov, un apasionado de las mariposas

Nabokov es autor de traducciones, poesías, estudios literarios y ensayos científicos, así como de una extensa obra narrativa. El caso de Nabokov es sorprendente y singular, ya que, al haber escrito y publicado en ruso (pero fuera de Rusia) la totalidad de su obra hasta entonces, a los cuarenta años era un desconocido absoluto para todos los públicos, con excepción de las colonias de compatriotas del exilio. Como el inglés era su segunda lengua desde la infancia y en ella había cursado sus estudios, no le costó escribir directamente en ella La verdadera vida de Sebastian Knight (1941), asombrosa novela que marcó su debut en Occidente, y cuya buena acogida lo empujó a traducir personalmente el resto de su producción anterior, en la que sobresalían diversos títulos significativos y luego universalmente difundidos: Mashenka (1926), Rey, dama, valet (1928), La defensa (1929), El ojo (1930), Risa en la oscuridad (1932), Gloria (1933) y, sobre todo, Invitado a una decapitación (1935), cuya versión inglesa alertó a la crítica sobre la existencia de uno de los más grandes narradores contemporáneos.

Aunque adoptó definitivamente el inglés para sus nuevas creaciones, como Barra siniestra (1948) o Pnin (1957), ya localizadas en el país y con tema norteamericano, el salto a la fama y a las listas de libros más vendidos no llegaría para el autor hasta Lolita (1955), novela en que relató la relación entre un hombre maduro y una adolescente especialmente precoz.

Ciertamente, Lolita es la más célebre de sus obras y también, sin demasiada justificación, la más escandalosa por los malentendidos que suscitó su temática; años después, la magistral adaptación cinematográfica de Stanley Kubrick (1962) contribuiría a incrementar la popularidad del escritor.

La altísima calidad de la obra corrió pareja con el éxito de ventas, y permitió a Nabokov renunciar a su carrera docente, retirarse a orillas de un lago en Suiza y cultivar exclusivamente la literatura, lo que se tradujo en obras tan notables como Pálido fuego (1962), Cosas transparentes (1972), Mira los arlequines (1975) y, por encima de todas ellas, Ada o el ardor (1969), no sólo culminación magistral de la narrativa del autor, sino una de las mayores novelas del siglo XX.

Vladimir Nabokov: ajedrez con mariposas | ChessBase


Nabokov dejó asimismo heterodoxas y memorables muestras de su talento en varios géneros distintos de la novela, como Una belleza rusa y otras diversas colecciones de relatos (existe una reciente edición española de sus Cuentos completos), así como la autobiografía ¡Habla, memoria! (1967) e importantes trabajos críticos entre los que sobresalen sus estudios sobre Nikolai Gogol y Alexander Pushkin y el polémico resumen de entrevistas Opiniones contundentes. Póstumamente apareció Lecturas de Don Quijote (1983), ensayo sobre la máxima creación de Miguel de Cervantes.

El ajedrez despertó en él un gran interés. Fue un gran aficionado y un reputado problemista, modalidad en la que compuso decenas de estudios con los que ganó varios concursos. Su novela El jugador (llevada al cine en la película titulada La defensa Luzhin) está ambientada en el mundo del ajedrez.

Vladimir Nabokov falleció en Montreux (Suiza), el 2 de julio de 1977, tras sufrir una neumonía. Tenía 78 años de edad. Fue incinerado.

En abril de 2008, Dmitri Nabokov, hijo y albacea literario del escritor, comunicó a la prensa su decisión de publicar una novela inconclusa de su padre. El manuscrito, titulado The Original of Laura, consta de 138 fichas, el equivalente de unas 30 páginas manuscritas. A su muerte, Nabokov había dejado instrucciones para que el manuscrito fuera destruido; su viuda Vera Nabókova, sin embargo, optó por conservarlo.

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Vladimir Nabokov

Obras

Novelas

  • Máshenka, 1926 (Машенька), novela
  • Rey, dama, valet, 1927-1928 (Король, дама, валет), novela
  • La defensa de Luzhin, 1929-1930 (Защита Лужина), novela
  • El ojo, 1930 (Соглядатай), novela corta
  • La hazaña, 1932 (Подвиг), novela corta
  • Cámara oscura, 1932 (Камера обскура), novela
  • Desesperación, 1936 (Отчаяние), novela corta
  • La dádiva, 1937-1938 (Дар), novela
  • La invitación a la ejecución, 1938 (Приглашение на казнь), novela
  • Risa en la oscuridad, 1938 (Laughter in the Dark)
  • La verdadera vida de Sebastian Knight, 1941 (The Real Life of Sebastian Knight), novela
  • Barra siniestra, 1947, (Bend Sinister), 1947, novela
  • Lolita, 1955, novela
  • Pnin, 1957, novela
  • Pálido fuego, 1962 (Pale fire), novela
  • Ada o el ardor, 1969 (Ada or Ardor: A Family Chronicle), novela
  • Cosas transparentes (Transparent Things), 1972, novela
  • ¡Mira los arlequines! (Look at the Harlequins!), 1974, novela
  • El original de Laura (The Original of Laura), 1975-1977 (publicada en noviembre de 2009), novela

Cuentos

  • Regreso de Chorb, 1930 (Возвращение Чорба), colección de cuentos
  • El hechicero, 1939 (Волшебник), cuento
  • La primavera en Fialta, 1956 colección de cuentos (Весна в Фиальте)
  • Una belleza rusa, 1973 colección de cuentos

Teatro

  • La invención de Valts, 1938 (Изобретение Вальса), drama

Autobiografía

  • Las otras orillas, 1954 (Другие берега), autobiografía
  • Habla, memoria, 1967 (Speak, Memory. An Autobiography Revisited), autobiografía

Crítica literaria

  • Curso de literatura europea (crítica literaria)
  • Curso de literatura rusa (crítica literaria)
  • Curso sobre El Quijote (crítica literaria)

Misceláneas

  • Opiniones contundentes (entrevistas), 1973
  • Sueños de un insomne. 2019. ISBN 978-84-949725-4-6.

Política y opiniones
Política rusa

BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA

https://www.larazon.es/cultura/20210305/ozdrvz5aybfhnbht2hez5f6iya.html

https://www.amnistiacatalunya.org/edu/2/dudh/dudh-v.nabokov.html

https://www.alohacriticon.com/literatura/escritores/vladimir-nabokov/

https://www.biografiasyvidas.com/biografia/n/nabokov.htm

https://www.lecturalia.com/autor/2513/vladimir-nabokov#google_vignette

https://es.wikipedia.org/wiki/Vladimir_Nabokov

https://trabalibros.com/autores/vladimir-nabokov-biografia

https://www.buscabiografias.com/biografia/verDetalle/1603/Vladimir%20Nabokov

SELECCIÓN POEMAS DE VLADIMIR NABOCOV

Traducir a Nabokov supone traducir a un admirable traductor que, además, opinó y pontificó de manera constante, irónica y tajante sobre el arte de traducir, dice:
“Al verter Eugenio Oneguin del ruso de Pushkin a mi inglés he sacrificado todo elemento formal, incluyendo el ritmo yámbico cuando su conservación impedía la fidelidad, en favor de un significado pleno y cabal. He sacrificado a mi ideal de literalidad cuanto el melindroso imitador aprecia por encima de la verdad (la elegancia, la eufonía, la claridad, el buen gusto, el uso moderno e incluso la gramática)”.
O bien, hablando de la traducción de sus propios poemas rusos al inglés, Nabokov dice:
“Tan sólo he aceptado un pequeño compromiso: cuando ha resultado posible, he dado la bienvenida a la rima, o a su sombra; pero no le he torcido la cola ni a un verso en pro de la consonancia; y el metro original no ha sido conservado si ello exigía reajustes de sentido”.
¿Qué se puede hacer al traducir a Nabokov sino traducirlo como a él le gustaba traducir, es más, como él se traducía a sí mismo? Rigurosa fidelidad. Ahora bien, para ser enteramente fiel a Nabokov y a su espíritu hay que tener bien presente que él jamás era del todo sincero: sus traducciones pueden ser muy fieles porque de vez en cuando comete una infidelidad; y, por supuesto, poseen elegancia, eufonía, claridad, buen gusto…
Si el lector avezado u observador encuentra en la versión española de los próximos 6 poemas ciertas licencias (no más de cuatro), no lo tome a mal y piense que quizá Nabokov sonría y aparte el rostro “si a las almas de los muertos hace tiempo les es a veces dado regresar”.

Javier Marías

HABITACIÓN DE HOTEL

No cama del todo, no del todo banco.
Papel pintado: un amarillo torvo.
Un par de sillas. Un espejo bizqueante.
Entramos, mi sombra y yo.

Con vibrante sonido abrimos la ventana;
se desliza hasta el suelo el reflejo de la luz.
Es la noche sin aliento. Lejanos perros
con variados ladridos fracturan el silencio.

Inmóvil, me quedo junto a la ventana,
y en la negra vasija del firmamento
como gota dorada de miel refulge
la pulposa luna.

Sebastopol, 1919
Traducción: Javier Marías

AL ATARDECER

Junto al mismo banco, al atardecer,
como en los días de mi juventud,

Sabéis bien cómo, al atardecer,
con un abejorro y una nube de vivos colores,

En el banco del asiento medio podrido,
en lo alto sobre el río encarnado,

Como entonces, en aquellos días lejanos,
sonríe y aparta el rostro,

Si a las almas de los muertos hace tiempo
les es a veces dado regresar.

Berlín, 1935
Traducción: Javier Marías

EN EL PARAÍSO

Más allá de la distante muerte, alma mía,
veo tu imagen así:
un naturalista provincial,
excéntrico perdido en el paraíso.

Ahí, en un claro, dormita un ángel salvaje,
criatura más o menos pavonada.
Tantéalo curiosamente
con tu paraguas verde,

especulando cómo, en primer lugar,
escribirás un ensayo sobre él,
después… ¡Pero no hay revistas eruditas,
y en el paraíso lectores no hay!

Y ahí estás tú, sin creerte aún
tu callada aflicción.
Sobre ese soñoliento animal azul
¿a quién le contarás, a quién?

¿Dónde está el mundo y las rosas clasificadas,
el museo y las aves disecadas?
Y tú miras y miras a través de tus lágrimas
esas alas innombrables.

Berlín, 1927

Traducción: Javier Marías

ATARDECER SOBRE UN SOLAR VACÍO

En memoria de VDN.*

Inspiración, cielo rosado,
casa negra, con tan sólo una ventana,
llameante. ¡Oh, ese cielo
por la ventana llameante embebido!
Desperdicios de solitarias afueras,
pequeño tallo enmarañado y lacrimal,
calavera de felicidad, esbelta, larga,
como el cráneo de un borzoi.**
¿Qué me pasa? Perdido de mí mismo,
derritiéndome en el aire y el ocaso,
farfullando y desmayado casi
sobre la basura al atardecer.
Nunca tuve tantas ganas de llorar.
Aquí está, en lo más hondo de mí.

El deseo de expulsarlo intacto,
velado levemente de humedad, tan trémulo,
jamás había sido en mí tan poderoso.
Sal, mi precioso ser,
agárrate con fuerza a un tallo,
a la ventana, aún celestial,
o a la primera lámpara encendida.
Quizá el mundo está vacío y es brutal;
nada sé —excepto que
vale la pena nacer
por el ser de este tu aliento.

Fue una vez más simple y fácil:
dos rimas, y el cuaderno abría.
¡Qué nebulosamente te tuve que conocer
en mi juventud presuntuosa!
Apoyando los codos en la barandilla
del verso que se deslizaba como un puente,
me figuré en seguida que mi alma
se había empezado a mover, empezado a deslizar,
y que se dejaría llevar hasta las estrellas mismas.
Mas al transcribirlas a la copia en limpio,
privadas de magia al instante,
¡cuán inútilmente unas tras otras
se escondían lastradas las plomizas palabras!

¡Mi joven soledad
en la noche entre inmóviles ramas!
¡El asombro de la noche sobre el río,
que de lleno la refleja;
y el florecer de lilas, el pálido amor
de mis números primeros inexpertos,
con esa luz fabulosa de la luna en lo alto!
Y las sendas del parque en medio luto,
y, agrandada por el recuerdo ahora,
mucho más sólida y hermosa hoy,
la vieja casa, y la llama inmortal
de la lámpara de keroseno en la ventana;
y en el sueño los aledaños de la dicha,
una brisa lejana, un aéreo mensajero
penetrando densos bosques con el ruido en aumento,
inclinando una rama al fin:
cuanto parecía haberse llevado el tiempo,
te detienes sin embargo, y de nuevo brilla al través,
pues su párpado no estaba sellado,
y uno ya no puede apartarlo de ti.

Parpadeando mira un ojo llameante,
a través de las negras chimeneas como dedos
de una fábrica, hacia las flores enmarañadas
y una lata abollada.
Por el solar vacío en el polvo oscurecedor
vislumbro un podenco esbelto de blanquísimo pelo.
Me imagino que perdido. Pero en la distancia suena
insistente y cariñoso un silbido.
Y en el crepúsculo viene hacia mí
un hombre, llama. Reconozco
tus enérgicas zancadas. No has cambiado
mucho desde que te vi morir.

Berlín, 1932
Traducción: Javier Marías

VDN.* Es sin duda el padre del autor Vladímir Dmítrievich Nabókov, asesinado por ultraderechistas en 1922 [N. del T.]

El borzoi. ** Es el perro lobo ruso.

UN DESCUBRIMIENTO

La hallé en una tierra legendaria
toda rocas y espliego y dispersa hierba,
donde estaba posada sobre arena empapada
vecina al torrente de un desfiladero.

Los rasgos que combina la señalan como nueva
ante la ciencia: forma y tono —el tinte tan singular,
consanguíneo de la luz de la luna, que atempera su azul,
la parte inferior deslustrada, la franja taraceada.

Han aislado mis agujas su sexo esculpido;
los tejidos corroídos no pudieron ya ocultar
esa mota inapreciable que ahora riza la lágrima
convexa y límpida sobre un portaobjetos iluminado.

Se gira un tornillo lentamente; y saliendo de la bruma
dos ambarados garfios se inclinan simétricamente,
o escamas cual raquetas de amatista
atraviesan el círculo encantado del microscopio.

Yo la hallé y yo le di nombre, al ser versado
en el latín taxonómico; me convertí de ese modo
en padrino de un insecto y su primer
definidor: otra fama ya no quiero.

Desplegada en su alfiler (dormida profundamente),
a salvo de los parientes y la corrosión reptantes,
en la aislada fortaleza donde conservamos
los prototipos de especies ella transcenderá a su polvo.

Oscuros cuadros, tronos, las piedras que los peregrinos besan,
poemas que en morir tardan mil años,
tan sólo remedan la inmortalidad
de esta roja etiqueta sobre una tenue mariposa.

1943
Traducción: Javier Marías

TRADUCIENDO

Eugenio Oneguin

1
¿Qué es la traducción? Sobre una bandeja
la airada y pálida cabeza de un poeta,
el parloteo de un loro, el chillido de un mono,
de los muertos la profanación.
Los parásitos con quienes fuiste tan severo
quedarán perdonados si yo obtengo tu perdón,
oh, Pushkin, para mi estratagema:
yo descendí por tu tallo secreto,
y alcancé la raíz, y me alimenté de ella;
después, en una lengua recién aprendida,
otro tallo dejé crecer y he convertido
tu estrofa en soneto, configurada
en mi honrada y caminera prosa:
toda espina, pero prima de tu rosa.
2
Las palabras reflejadas sólo pueden tiritar
como alargadas luces que se contorsionan
en el espejo negro de un río
entre la ciudad y la bruma.
¡Esquivo Pushkin! Perseverante,
yo recojo todavía el pendiente de Tatiana,
con tu hastiado libertino continúo aún viajando.
Los errores de otro encuentro,
analizo aliteraciones
que engalanan tus fiestas y hechizan
la gran estrofa cuarta de tu Octavo Canto.
Mi tarea es ésta: entremezcladas,
la paciencia de un poeta y la pasión de un escoliasta:
excrementos de paloma por encima de tu estatua.
1955

Traducción: Javier Marías

ENCUENTRO

“Encantado por esta extraña proximidad”
A.Blok

Tristeza, misterio, y placer
Como si de las temblorosas tinieblas
de una lenta mascarada
en el borroso puentecillo, aparecieras tú.

La noche se extendía, y flotaban calladamente
en su corriente aterciopelada
el negro perfil de una máscara lobuna
y tus dientes tiernos.

Bajo los castaños, a lo largo del canal,
pasaste, haciendo señas de soslayo;
¿Qué reconoció mi alma en ti
que tanto me conmoviste?

¿Acaso, en tu momentánea ternura,
en el instantáneo movimiento de tu hombro
reviví la difusa imagen
de otros encuentros irrepetibles?

¿Es posible que una romántica compasión
te hiciera comprender,
qué flecha estremecida
traspasó mis versos?

Yo no sé nada. Extrañamente
los versos palpitan, y en ellos, la flecha…
¿Eras tú quizás esa persona anónima,
sincera y esperada?

Pero un resto de tristeza
enturbió nuestra hora estrellada.
La doble línea de tus ojos se volvió noche,
tus ojos, sin brillo…

¿Para cuándo? ¿Para qué siglo? Lejos,
yo vago sin rumbo, prestando atención
al movimiento de las estrellas sobre nuestro encuentro…
Pero, y si tú fueras mi destino…

Tristeza, misterio, y placer,
como una remota oración…
El alma todavía necesita errar.
Pero, y si tú fueras mi destino…

Del libro Poemas desde el exilio. Traducción de Macarena Carvajal.

A CASA

¡A la hacienda, queridos! El cochero
con las riendas espantará los tábanos,
y -¡vayan con Dios!- La alondra se hunde
en el intenso cielo, y el mundo, espléndido,
fresco y luminoso, ha sido lavado
por el reciente aguacero: qué felicidad,
qué fragancia. ¿Qué presagiar?
Todo está claro, muy claro; descubro
todos los secretos de la felicidad; aquí están:
el brillo liliáceo del húmedo camino;
a un lado, ya un arbusto de alisio,
ya un sauce; la mancha reluciente
de una hacienda lejana; bosquecillos, trigales
y entre las espigas, las aldizas;
verdes colinas; un meandro indolente
del limoso río tan conocido.
¡Más rápido, queridos! Retumba
el puente bajo los cascos. ¡Más rápido!
Y el corazón se desboca, el corazón desea
volar y adelantar a los caballos.
¡Oh, los rumores, llenos de leyenda!
Mis árboles, mi viento
y las lágrimas maravillosas, y una palabra
extraordinaria ¡a casa!

Del libro Poemas desde el exilio. Traducción de Macarena Carvajal.

FINIS

No hay que llorar. Ves, allí –una estrella,
allí – sobre el follaje, a la derecha. ¡Ah, no llores,
te lo ruego! ¿Por dónde iba? Sí, –
por esa estrella sobre la oscuridad del jardín;

en ella viven, quizás… Pero ¡qué te pasa,
otra vez! Mírame, yo estoy muy tranquilo,
absolutamente… Escucha lo siguiente: era un día caluroso,
nosotros íbamos a las colinas, donde las flores rojas…

Pero no. ¿De qué estaba yo hablando? Hay una palabra:
amor, -un verbo perdido: amar… Estas flores
me han estorbado. Tú
debes perdonarme. Pero bueno – otra vez lloras.

¡No son necesarias las lágrimas! ¡Ah! ¿quién nos tortura así?
No hay que recordar, nada es necesario…
Allí fuera – hay una estrella sobre la oscuridad del jardín…
Dime: ¿y si ahora de repente nos despertáramos?

Del libro Poemas desde el exilio. Traducción de Macarena Carvajal.

DE UNA MIRADA, UN MURMULLO, UNA SONRISA

De una mirada, un murmullo, una sonrisa
en lo más profundo del alma, a veces,
se inflama una luz temblorosa,
y surge una enorme estrella.

Y vivir no avergüenza ni atormenta;
se aprende el valor de cada instante,
y sólo una palabra bastaría,
para explicar todo el universo.

Del libro Poemas desde el exilio. Traducción de Macarena Carvajal.

PATRIA

Nuestra inmortal felicidad
es llamada Rusia por los siglos.
De todos los lugares que hemos visto,
jamás conocimos tierra más hermosa.

Pero, dondequiera que nos llevara el camino,
soñábamos con la tierra rusa.
Destierro: ¿dónde está tu aguijón?
Exilio: ¿dónde está tu fuerza?

Conocemos tales oraciones
que aligeran el corazón en las noches;
y las orgullosas musas de Rusia,
invisibles, se hallan entre nosotros.

Gracias por el insondable ruido de tus bosques
en las llanuras de mi patria,
gracias por los pensamientos que sugieren
y por cada canción sobre ellos.

Nuestra casa, accidentalmente en el extranjero,
donde el sueño del desterrado es pacífico,
está siempre rodeada de Rusia
como del viento, del mar y de los misterios.

Del libro Poemas desde el exilio. Traducción de Macarena Carvajal.

FUSILAMIENTO I

Algunas noches, cuando me quedo dormido
mi cama se desliza hacia Rusia;
y entonces me llevan hasta el barranco,
me llevan hasta el barranco a fusilarme.
Me despierto y en la oscuridad, desde la silla
donde reposan las cerillas y el reloj,
una esfera fluorescente
como un cañón fijo, me mira a los ojos.
Me cubro con las manos el pecho y el cuello,
ahora, ahora disparan sobre mí –
no me atrevo a apartar la mirada
de la pálida esfera de fuego.
Se paraliza el tic-tac del reloj
de mi aturdida conciencia,
pero nuevamente vuelvo a sentir
el amparo del afortunado exilio.
Sin embargo corazón, cómo hubieras deseado
que todo hubiera ocurrido de verdad:
Rusia, estrellas, noche de fusilamiento
y el barranco lleno de flores de aliso.

Del libro Poemas desde el exilio. Traducción de Macarena Carvajal.

FUSILAMIENTO II

Sin afeitar, riéndose, pálido,
con su chaqueta todavía limpia,
sin corbata, con un pequeño gemelo
de cobre en la nuez,

él espera, y todo lo que ve en el mundo
es sólo una tapia elevada,
una lata en la hierba y cuatro
bocas de fusil, mirándole cara a cara.

Así esperaba él, riendo y pestañeando,
muchas veces en los días de su onomástica,
a que se encendieran las bengalas, deslumbrando
su blanca cara sin ojos.

Se acabó. El chispazo doloroso del hierro.
Inexorable oscuridad.
Pero un ángel enloquecido, aullando,
da vueltas sobre el precipicio.

Del libro Poemas desde el exilio. Traducción de Macarena Carvajal.

XXVI

Cuando yo, por la escalera de diamantes,
suba de la vida al umbral del paraíso,
en los hombros, ligeramente atado a un bastón,
llevaré un atillo remendado.

Reconoceré las llaves, el cinturón de piel,
la calva cobriza de San Pedro en la puerta.
Él se dará cuenta de que llevo algo conmigo
y me detendrá y no querrá abrirme.

“Apóstol, le diré, ¡déjame entrar…!”
Delante de él desataré mi atillo:
dos o tres puestas de sol, un nombre de mujer
y un oscuro puñado de mi tierra natal…

Él, severamente, levantará una ceja canosa,
pero en la palma de su mano, cada pliegue
huele todavía al rocío de Getsemaní,
a las escamas de los peces del Jordán.

Y por eso, sin miedo, sin tristeza
yo iré, sabiendo que, sonreirá
y me abrirá la puerta, tintineando sus llaves,
y entraré al paraíso con mi atillo.

Del libro Poemas desde el exilio. Traducción de Macarena Carvajal. Editorial Pre-Textos, 2001.

VENTANA

La casa vecina se hunde en las lilas de la noche,
y ella misma se convierte en oscuridad.
En algún balcón olvidaron un sillón,
y no cerraron los postigos.

De repente, como si fuera un ojo que se abre,
la luz se enciende en una de las ventanas,
y una mujer se acerca al aparador.

Pero éste ya sabe lo que la dueña necesita,
los habitantes de cristal están contentos con ella,
que ahora coge a uno.

Silenciosa, resplandeciente con su traje amarillo,
extiende la mano y suena, imperceptible,
el ruido del interruptor: tric-trac.

Entre las sombras del inclinado parquet
se aleja la silueta como un camino de luz,
la puerta se cierra y… la oscuridad.

Pero ¿qué me ha emocionado tan profundamente?
¿de dónde viene esta alegría de vivir?
Y ¿con qué experiencias encantadoras y nuevas
me he enriquecido?

Del libro Poemas desde el exilio. Traducción de Macarena Carvajal.

XLIV

Para hacer un viaje nocturno no necesito
ni barcos, ni trenes.
La luna se encuentra sobre el damero del jardín.
La ventana abierta. Estoy preparado.

Con acostumbrado silencio, como en la noche
un gato entre los setos,
salta, hasta la orilla rusa del río fronterizo,
mi sombra sin pasaporte.

Ligera, invulnerable, clandestinamente
me extiendo en cada pared,
y a la luz de la luna, al sueño que pasa de largo,
en vano apunta un centinela.

Floto sobre los prados, bailo en el bosque –
pero quién puede comprender que haya
en todo este enorme país, un solo ser vivo,
un único ciudadano feliz.

He aquí el reflejo del Neva a lo largo del muelle.
Todo está en calma. Un tardío peatón
que encuentra mi sombra en medio de la plaza desierta,
impreca a su imaginación.

Y me acerco hasta la casa desconocida,
sólo reconozco el sitio…
Allí, en las oscuras habitaciones, todo es distinto,
y todo emociona a mi sombra.

Aquí duermen los niños. En el borde de la almohada
me recuesto, y entonces
ellos empiezan a soñar con mis antiguos juguetes,
con los barcos y los trenes.

Del libro Poemas desde el exilio. Traducción de Macarena Carvajal.

ASÍ LO CREÍAMOS

Nosotros creíamos tanto en el vínculo de la existencia,
pero ahora, miro hacia atrás y, sorprendentemente,
me pareces, juventud mía, que por tu colorido
no me perteneces y por tus rasgos no eres válida.

Si se piensa, es como si la bruma de las olas
se encontrara entre tú y yo, entre encallar y hundirse;
o como ver una línea de postes y a ti de espaldas,
en bicicleta, yendo directamente hacia el ocaso.

Tú no eres yo hace mucho tiempo, eres un esbozo,
el héroe de cada primer capítulo, pero cuántos años
creímos en la continuidad del camino, desde el húmedo valle
hasta el alto brezo.

Del libro Poemas desde el exilio. Traducción de Macarena Carvajal.

A ESTO LE LLAMAMOS LUNA

A esto le llamamos luna.
Yo estoy en la luna, y no hay retorno.
Desnuda y agujereada…
¡Ah, hola – y usted está conmigo.

Nosotros estamos en la luna. Luna, Selene.
¿Escucha usted? Ele, u, ene, a…
Y yo digo: desnuda,
como la arena después de la fiesta.

O como después de la batalla: volaron
por aquí los hipopótamos de guerra,
y las bombas con rabia se clavaron
abriendo agujeros sombríos.

Pero si, bramando y sufriendo,
nos quitáramos las máscaras opacas,
se apagarían, en estas cenizas azules,
su vela y la mía.

Nuestro día lunar no dura mucho
entre piedras y montañas desnudas.
Pero, si es usted geólogo,
entretengámonos estudiándolas.

En la quebrada la angulosa oscuridad
se arrastra por la blancura moteada.
Tenemos con nosotros un ajedrez,
a Shakespeare y a Pushkin. Con esto nos basta.

Del libro Poemas desde el exilio. Traducción de Macarena Carvajal. Editorial Pre-Textos, 2001.

ERA UN DÍA COMO OTRO

Era un día como otro cualquiera. Dormitaba la memoria.
Se alargaba la fría y aburrida primavera.
De pronto, una sombra en lo más hondo del alma
se removió, y fue subiendo con un profundo sollozo.

¿Por qué llorar? No sé cómo consolarme.
Pero cómo pateaba, cómo se agitaba,
cómo impetuosamente se agarraba al cuello,
en la oscuridad terrible pidiendo que la tomara en brazos.

Del libro Poemas desde el exilio. Traducción de Macarena Carvajal.

GOLONDRINA

Un día en el atardecer, tú y yo
nos paramos en el viejo puente.
Dime, te pregunté, ¿hasta la tumba
recordarás aquella golondrina?
Y tú respondiste: ¡seguro!
Y cómo llorábamos juntos,
cómo gritó la vida en el aire…
Hasta mañana, para siempre, hasta la tumba –
un día, en el viejo puente…

De la novela La Dádiva

Del libro Poemas desde el exilio. Traducción de Macarena Carvajal.

 CUENTOS DE VLADÍMIR NABÓKOV

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