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RESEÑA BIOGRÁFICA DE WILLIAM SHAKESPEARE

Una ola de misterio se cierne en torno a la vida de William Shakespeare, el gran genio de la lengua inglesa, poeta y dramaturgo universal. Amado por actores, críticos y lectores. Sus piezas son leídas generación tras generación y han calado en nuestra cultura. La profundidad psicológica de sus personajes y su capacidad para capturar las emociones humanas ha sido usufructuada por grandes pensadores y su capacidad creadora y su gracia para pasar de la comedia a la tragedia y al drama, idolatrada por el público.

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Shakespeare escribió 38 libros traducidos a los principales idiomas representados en todo el mundo, llevados al cine y que son el motor de una de las principales industrias culturales de Inglaterra. Hay mucha controversia porque hay quienes piensan que la formación de Shakespeare no le hubiera permitido escribir estas obras maestras e incluso hay defensores de diferentes teorías al respecto de quién pudo hacerlo por él.

Que no se haya conocido ninguna ninguna correspondencia, ni manuscrito suyo, que en su testamento no hiciera ninguna mención a nada de lo que para un escritor pudiera ser importante, libros, cartas, manuscritos, inéditos, y que en su tumba inicialmente la estatua que la presidía fuera un hombre con un saco de lana, y no un hombre con una pluma, por la que después se sustituyó, llevaron a pensar a todos estos críticos que el escritor de esas obras no había sido Shakespeare y que podría haber sido el escritor Christopher Marlowe, el filósofo Francis Bacon, o un conde de Oxford llamado Edward de Vere.
A este respecto dice Sigmund Freud: nos resulta a todos, evidentemente desagradable no saber todavía quien escribió realmente las comedias, las tragedias y los sonetos de Shakespeare, si en realidad fue el inculto hijo del pequeño burgués de Stratford que alcanzó en Londres una modesta posición como actor o si en efecto no fue más bien un aristócrata de alta alcurnia y de fina cultura apasionadamente disoluto y más o menos degradado Edward de Vere, conde decimoséptimo de Oxford, Lord Chamberlain de Inglaterra.
Cómo se justifica empero esta necesidad de conocer las circunstancias de la existencia de un hombre una vez que sus obras han adquirido tal importancia para nosotros, dícese por lo general que es la necesidad de acercárnoslo también humanamente.
Así sea, trataríase entonces de la necesidad de crear con tales, vínculos afectivos que permitan equipararlos a los padres, maestros, modelos que hemos conocido personalmente o cuya influencia ya hemos experimentado en la esperanza de que sus personalidades han de ser tan grandiosas y admirables como las obras que nos han legado.
Admitamos con todo que también interviene en ello otra motivación, la justificación del biógrafo implica asimismo una confesión. Cierto es que el biógrafo no pretende rebajar al héroe sino aproximárnoslo, pero ello significa reducir la distancia que de él nos separa o sea que influye en el sentido de una disminución y es inevitable que al familiarizarnos con la vida de un gran hombre nos enteremos también de circunstancias en las cuales realmente no se portó mejor que nosotros, en las que en efecto se nos aproxima humanamente.
No obstante creo que debemos considerar legítimas las aspiraciones de la biografía, nuestra actitud para con los padres y maestros es sin remedio, ambivalente, pues la veneración que por ellos sentimos, encubre siempre un componente de hostil rebeldía, he aquí una fatalidad psicológica que no es posible modificar, sin suprimir violentamente la verdad y que por fuerza debe entenderse también a nuestra relación con aquellos grandes hombres cuya existencia pretendemos estudiar.

William Shakespeare, (Guilielmus Johannes Shakespeare) nace en 1564 en Stratford-upon-Avon, Reino Unido. En la complejidad de la Inglaterra de la Reina Elizabeth I que gobernaba con visión y mano firme, una época de expansión, conquista, exploración y descubrimientos en la que Inglaterra crecía como potencia internacional, con orgullo para la nación y para la lengua inglesa lista para la llegada de Shakespeare.
Shakespeare fue el tercero de ocho hijos, el primer varón. Sus dos hermanas mayores murieron en la infancia. Sus padres John Shakespeare, un comerciante, político, que fue escalonando posiciones hasta llegar a ser Alcalde de su localidad y Mary Arden, hija de un adinerado terrateniente católico, que por su condición religiosa habría sufrido constantes persecuciones por parte del reciente protestantismo. Su familia llegó a Stratford antes de 1532, su padre empezó a trabajar como aprendiz y curtidor de cueros y después a comerciar con productos agrícolas, lana, guantes, cuero, madera y trigo, hasta labrarse una respetable posición social como alcalde y como prestamista.

En ese ambiente familiar William Shakespeare vivió una infancia muy disciplinada, su madre fue una importante influencia para él y gracias a esas posibilidades de la familia, fue enviado a estudiar a la Grammar School o Escuela Primaria de su localidad donde estudió Latín, Griego e Historia, como materias básicas y donde leyó y tradujo textos de los grandes clásicos latinos como Ovidio, Esopo y Virgilio.
Su interés por la vida de los romanos se mirará más tarde en algunas de sus obras, Julio César, Antonio y Cleopatra, y Coriolano, por poner algunos ejemplos.

Shakespeare empezó a aficionarse al teatro observando a los actores errantes que venían a Stratford a presentar sus piezas y sus canciones, tanto en salones de la Ciudad como tabernas y mercados. También acudía a los grandes festivales que cerca del Castillo celebraba el conde de Leicester para conquistar a la Reina Isabel, porque ella era una enamorada de los espectáculos.
Shakespeare nunca estudió en la Universidad, cuando la situación económica familiar de los negocios familiares, pasó por momentos difíciles, su padre se vio desprestigiado, dejó de ser el alcalde del pueblo. Shakespeare se vio obligado a abandonar sus estudios a los dieciséis años y a empezar a trabajar como aprendiz en el negocio de su padre y como carnicero. En 1582 cuando tenía 18 años conoció a Anne Hathaway hija de un granjero, ocho años mayor que él, Anne quedó embarazada de su hija Susanna que nació seis meses después que los jóvenes contrajeran matrimonio en 1582.
Dos años más tarde nacerían los gemelos Hamnet y Judith, sobre lo que hizo entre los veinte y treinta años, hay cientos de historias, algunos dicen que fue soldado porque en sus obras aparecen soldados, otros dicen que fue marinero, por las referencias al mar, algunos piensan que viajó a Italia, ya que muchas obras están inspiradas en Italia, en las bellas ciudades de ese país, y otros dicen que fue maestro de una Escuela Rural. Sus primeros sonetos los empezó a escribir en Stratford y en 1588 se traslada a Londres, deja a su familia en Stratford con la intención de ser autor y escritor.

Se va a Londres y se une al grupo teatral, algunos dicen que se unió en Stratford al grupo teatral y con ellos se fueron a Londres. Se une al grupo teatral Lord Chamberlain’s Men, que después se llamaría The King’s Men (Hombres del Rey). Comenzó a escribir sus primeras piezas teatrales en Londres, que tuvieron tanto éxito que la élite literaria, reaccionó duramente contra su talento.

En 1592 Shakespeare ya estaba establecido como dramaturgo, su éxito en el teatro le llevó a ser aceptado en círculos de la nobleza, actuando en los teatros The Curtain, The Rose, The Swan, The Globe, y Black Fríars. Bajo el mecenazgo de Henri Wriothesley, conde de Southampton se especula que Shakespeare mantuvo una relación amorosa y que en 1593 y 1594 dedicará dos poemas al conde:
“VENUS Y ADONIS” Y “LA VIOLACIÓN DE LUCRECIA”.

Shakespeare mantuvo una rica vida social, relacionándose con otros escritores como Christopher Marlowe, Ben Jonson, Robert Green, entre otros.
Una de las teorías acerca del verdadero autor de las obras de Shakespeare señala a Marlowe como el responsable. Marlowe era un famoso y culto dramaturgo cuya muerte había sido amañada para librarse de una pena con la justicia y que habría enviado sus obras a Londres desde Italia, para que se representasen bajo el nombre de Shakespeare y así quedar él en el anonimato.

Shakespeare escribió poemas, sonetos, piezas, comedias y obras históricas, fue famoso en su época, pero será en el siglo XIX de la mano de los románticos y los victorianos, que va a tener el más alto grado de solemnidad y en el siglo XX se lo va redescubrir, cientos de veces, cada nuevos escritores van a redescubrir a Shakespeare.

Su obra es muy importante para toda la cultura, en inglés y en castellano, es universal. Es autor de algunos de los poemas de amor más hermosos de la cultura inglesa. Borges dice de él, que es de los ingleses el poeta menos inglés.

Pero fue el teatro el que le demandaba una y otra vez más y mejores libretos, sus obras eran populares y comerciales. Los dramaturgos llamaban a su puerta. Produjo 37 obras en 20 años, trabajaba arduamente, ensayaba en las mañanas, interpretaba en las tardes y escribía por las noches. A la luz de las velas, sin linternas.

Por esta época va escribir “ROMEO Y JULIETA” y “SUEÑOS DE UNA NOCHE DE VERANO”.

Shakespeare vivía lejos de su familia y sus hijos crecían lejos de él puesto que el tiempo para cabalgar hasta Stratford tardaba varios días; el único tiempo que tenía era en la cuaresma, cuando actuar era prohibido.
Las plagas comenzaban a extenderse por la ciudad de Londres, “La Plaga” azotó a la población y miles de personas murieron. Una época muy dura ya que se contaban los muertos diariamente por decenas. Los teatros fueron cerrados y entonces la carrera de Shakespeare ahí quedaba obstaculizada. En 1596 se produce uno de los acontecimientos más dolorosos para Shakespeare y es la muerte de su hijo Hamnet, único hijo varón de Shakespeare, a los once años.

Shakespeare fue abatido por la pena. Después, en 1603 va escribir Hamlet. En honor a su hijo Hamnet.

En Hamlet dice Freud es una obra que venía siendo admirada desde más 300 años, pero que nadie había llegado a penetrar en el sentido ni en los motivos del poeta, era singular que este neurótico creado por el poeta, naufragase sobre el peso del complejo de Edipo, como tantos seres reales, el problema que se plantea Hamlet es en efecto, el de vengar en una tercera persona aquellos dos hechos que constituyen el contenido de la tendencia de Edipo, venganza en cuya ejecución queda paralizado su brazo por su propio y oscuro sentimiento de culpabilidad.

Freud en sus obras va hacer mención al “REY LEAR”, en un pasaje: La prosperidad de una broma está en el oído del que lo oye y nunca en la lengua del que lo hace.

Los problemas aumentaban para Shakespeare. Los padres de la ciudad, los padres de Londres, empezaron a condenar el teatro como algo profano e inmoral y los actores no podían pagar las tierras donde se ubicaban los teatros. Así que lo que hicieron fue, desmontar el teatro, pieza por pieza y lo trasladaron pieza abajo a otra parte de la ciudad y construyeron un nuevo teatro, el Teatro El Globo, entre las casas de juego y los burdeles. La compañía se va hacer muy famosa y William Shakespeare se va convertir en uno de los co-propietarios del teatro. Tenía el 10% de las acciones y se hizo rico.

El nuevo teatro no tenía escenario, era como una plaza de toros, actuaban en el centro, vestuarios muy ligeros, no había escenografía, tenían que transmitir todo a través de la palabra. En aquel entonces un dato muy curioso, es que las mujeres no podían actuar, estaba prohibido, los papeles femeninos eran representados por hombres jóvenes.

Trabajar como actor, a Shakespeare le ayudó mucho a mejorar como comediógrafo, pero él se describía fundamentalmente como poeta, lo pone de manifiesto en sus obras de teatro, como hemos visto.

En la década de 1600 aumentó su producción que se va hacer madura y perspicaz. En 1603 es proclamado Rey, Jaime I, (porque la Reina Elizabeth no tenía descendencia). Los actores de Shakespeare se van a convertir en los actores de la Corte Real. Shakespeare era el dramaturgo preferido de su época, quizá los años de más éxito fueron estos. En esa época escribió las tragedias “OTELO”, “MACBETH”, Y “EL REY LEAR”.

Se empieza a preocupar más por la relación con sus hijas y en sus años finales escribe “PRÓSPERO”, donde un personaje con poderes mágicos vuelve al final de la obra a convertirse en un hombre normal.
Quizá eso es lo que hizo Shakespeare cuando tras el incendio que destruyó el teatro en 1613 regresó a Stratford como un rico terrateniente colmado de honores. Falleció el 23 de abril de 1616 el día de su cumpleaños número cincuenta y dos, después de una cena con sus amigos en la que bebió mucho vino, se sintió enfermo y falleció.

Fue enterrado en Church of The Holy Trinitiy Stratford-upon-Avon y murió sin ver muchas de sus obras publicadas oficialmente. Sus obras van a ser recopiladas en 1623 por sus compañeros de actuación y sus amigos, siete años después de su muerte.

SELECCIÓN DE POEMAS DE WILLIAM SHAKESPEARE

“SONETO XVI”

¿Por qué no hacéis vos de más poderosa forma
la guerra a ese sanguinario tirano, el Tiempo?
¿Y por qué no os fortificáis contra vuestra decadencia
con medios más santos que mi estéril rima?
Estáis ahora en la cúspide de las horas felices,
y muchos vírgenes jardines aún sin cultivar
con virtuosa voluntad llevarían vuestras viventes flores
mucho más parecidas que las efigies pintadas:
así las líneas de vida repararían esa vida,
que esto, ya sea el pincel del Tiempo, ya mi pluma alumna,
ni en el mérito interno ni en la belleza exterior
puede haceros revivir ante los ojos de los hombres.
El concederos a vos mismo os conserva,
debéis vivir representado por vuestra propia dulce habilidad.

“SONETO LXXXI”

O viviré para hacer vuestro epitafio,
o sobreviviréis cuando yo podrido esté en la tierra;
no podrá la muerte desarraigar de aquí vuestra memoria,
aunque todo lo que hay en mí sea olvidado.
Vuestro nombre desde aquí tendrá vida inmortal,
aunque yo, una vez partido, deba morir para todo el mundo:
la tierra puede sólo darme una fosa común,
mientras vos tendréis sepultura en los ojos de los hombres.
Vuestro monumento será mi verso suave,
que ojos aún no engendrados leerán;
y lenguas futuras de vuestro ser hablarán
cuando todos los que respiran en este mundo estén muertos;
vos viviréis —tal virtud tiene mi pluma—
donde más alienta el aliento, en la boca de los hombres.

“SONETO LI”

Así puede excusar mi amor la tarda falta
de mi pobre montura, al ir de ti marchando:
¿a qué prisas, para ir de donde estás, le mando?
Hasta que esté de vuelta, postas no hacen falta.
Ah, ¿qué excusa hallará después mi bruto, el pobre,
cuando el vuelo más raudo me parezca lento?;
que entonces meto espuela aunque cabalgue sobre
el rayo, y llamo calma al más alado viento.
No hay caballo que aguante entonces a la cincha
del deseo, y, tejido en puro amor, deseo
-no bruta carne- en el afán relincha.
Pero amor por amor excusa así el jadeo:
como al irse de ti tan lento fue, de vuelta
a ti quiero correr y darle rienda suelta.

“SONETO XLVI”

Mi ojo y mi corazón a muerte están en guerra
por cómo de tu vista el campo se reparte:
mi ojo a mi corazón tu imagen ya le cierra;
el corazón al ojo, el derecho a mirarte.
Mi corazón arguye que él te tiene dentro,
alcoba nunca por pupila penetrada;
mas el otro a razones le sale al encuentro,
y alega que tu forma en él está pintada.
A dirimir el pleito se erigió un jurado
de pensamientos -todos del alma aparceros-,
y por su veredicto se han determinado
de ojo claro y de dulce corazón los fueros,
así: a mi ojo tu exterior le corresponde,
y al corazón la parte en que el amor se esconde.

“SONETO XXX”

Cuando a sesión de dulce mudo pensamiento
convoco los recuerdos de lo que se ha ido,
la falta de mil cosas que busqué lamento,
renuevo el viejo llanto del tiempo perdido;
anegan mi ojo seco amigos como un oro
hundidos de la muerte en la noche sin fecha;
duelos de amor ya rancios frescamente lloro,
plaño el gasto de tanta y tanta faz deshecha;
y aun de pasados tuertos sé sentir afrenta
y con pasar de duelo en duelo calcular
de los llorados llantos la penosa cuenta,
que, como no pagada, vuélvola a pagar.
Pero si en esto, amigo, pienso en ti, por buenas
las pérdidas se enjugan y se van las penas.

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“LA VIOLACIÓN DE LUCRECIA”

I PARTE
(Fragmento)

De la sitiada Ardea, apresuradamente,
impulsado por alas de un infame deseo,
abandona Tarquino su ejército romano
y lleva hacia Colatio, el mal fuego sin lumbre,
que oculto entre cenizas, acecha ese momento
de lanzarse y ceñir con llamas la cintura
de la casta Lucrecia, amor de Colatino.

Quizá aguzó el deseo el nombre de la casta
su embotado filo despertó su lujuria,
cuando el buen Colatino, quizá imprudentemente,
no dejó de alabar la mezcla rosa y blanco
que fulgía triunfal en su felicidad,
donde luces mortales, igual a las del cielo
a él sólo se le daban en peculiar encanto.

Pues la noche anterior, hablando con Tarquino,
le había descubierto su tesoro de dicha,
esa inmensa riqueza donada por el cielo,
al poseer por siempre a su bella consorte,
cotizando su dicha a tan alto valor,
que podían los reyes casarse con más glorias,
pero ni rey ni par con dama parecida.

¡Oh, clamorosa dicha, gozada por tan pocos
y que apenas se obtiene se esfuma y se termina,
cual plateado rocío fundido en la mañana
con los primeros rayos del resplandor del sol!
¡Oh, plazo que ya expira antes de su comienzo!
La honra y la belleza en los brazos del dueño
son débiles defensas para el pérfido mundo.

La belleza, por serlo, resalta sin ayudas
a los ojos del hombre sin pregonar su fama:
¿para qué es necesario hacer su apología,
de una cosa por rara, siempre tan singular?
¿por qué Colatino, el público orador
del valor de su joya, que debió proteger
de oídos de raptores por ser su bien preciado?

Tal vez hacer alarde de la bella Lucrecia,
sugestionó a este infame, primer hijo de rey,
que por nuestros sentidos, se tienta al corazón.
O tal vez fue la envidia de prenda tan valiosa,
que sin igual retaba toda ponderación,
la que picó en su mente y un súbdito gozara
de un lote tan dorado, que para sí quisiera.

“VENUS Y ADONIS”

Primera parte
(Fragmento)

Cuando apenas, al sol, con semblante escarlata
le da el último adiós la bella aurora en lágrimas,
Adonis se dispone al placer de la caza,
a la que tanto ama, que del amor se mofa;
mientras Venus, enferma de deseo, le acosa
y cual audaz amante, trata de enamorarle.

«Tú, tres veces más bello, que yo soy» le declara.
«Cuya flor y dulzura, ciegamente ama el prado,
que a las ninfas empañas, y que eres como el hombre,
más blanco que las rosas y las propias palomas.
Te hizo un día Natura, con ella en competencia
para decirle al Mundo que con tu muerte acaba.

Baja de tu caballo, portento de hermosura,
sujeta su cabeza al fuste de la silla
y si este favor me haces, por ello, te prometo,
descubrirte mil veces los secretos más dulces;
siéntate junto a mí, donde no haya serpientes
silbando alrededor, mientras te beso amante,
sin que tu labio sienta, que se apaga este fuego,
que sentirás más ganas entre tanta abundancia,
pasando del rubor a la albura al instante,
que diez besos serán cual uno y como veinte:
Que un día de verano será como una hora
derrochada entre gozos donde el tiempo se pierde.»

Después de esto le toma, su sudorosa mano,
tan llena de vigor y de vitalidad,
y temblando de ardores, le nombra como bálsamo
terrenal soberano, que hasta las diosas cura
y ya en pleno delirio su anhelo le da fuerzas,
para bajarlo ciega y audaz de su caballo.

Sobre su brazo cuelgan las riendas del corcel,
mientras el otro abraza al dulce y tierno joven,
que con rubor y enfado y con frío desdén,
indiferente al juego no expresa algún deseo;
ella ardiente y roja cual relumbrante brasa,
él rojo de vergüenza, pero incapaz de amarla.

“LAMENTOS DE UNA AMANTE”

(Fragmento)

Devolvía los ecos la cóncava colina
del dolor de una historia de aquel vecino valle.
Mi espíritu seguía el doble encantamiento
y recostado oía la voz del triste canto.
Al rato en este estado, vi una pálida joven,
que rasgaba papeles y destrozaba anillos,
asolando su mundo de lluvias y de vientos.

Cubría su cabeza un sombrero de paja,
que guardaba su cara de los rayos del sol
y mi mente al mirarla, adivinaba un tiempo
de lozana hermosura, gastada por los años.
Segador es el Tiempo de flores juveniles,
más con ella no pudo ni el furor de los cielos
y de aquel bello tiempo aún muestras mantenía.

De vez en vez llevaba su pañuelo a los ojos
en cuyo lienzo había unos extraños signos,
mojando los dibujos con su líquido amargo,
que en lágrimas, cual perlas, su dolo transformaba
y leyendo a menudo lo escrito en el papel
a menudo gritaba con palabras confusas,
ora el clamor agudo, ora grave el clamor.

A veces con sus ojos impulsaba un mal rayo
cual si fueran los astros objeto de su ataque
y a veces divagando, clava estos pobres dardos
en la terrible órbita. A veces extendía
sus brazos al vacío, vagando su mirada,
al tiempo que sus brazos, sin fijación alguna
igual que un alma en pena, que sufre un mal delirio.

Su ondulante cabello, ni suelto ni peinado,
proclamaban en ella su propia sencillez,
cayendo del sombrero de paja en cataratas,
por sus mustias mejillas del color de la cera,
mientras algunos rizos, entre su hilada malla,
serviles no intentaban, salir de aquel encierro
a pesar de que nada les impedía hacerlo.

“FRAGMENTO DE ROMEO Y JULIETA”

Romeo:- ¡Silencio! ¿Qué resplandor se abre paso a través de aquella ventana? ¡Es el Oriente, y Julieta, el sol! ¡Surge, esplendente sol, y mata a la envidiosa luna, lánguida y pálida de sentimiento porque tú, su doncella, la has aventajado en hermosura! ¡No la sirvas, que es envidiosa! Su tocado de vestal es enfermizo y amarillento, y no son sino bufones los que lo usan, ¡Deséchalo! ¡Es mi vida, es mi amor el que aparece!… Habla… más nada se escucha; pero, ¿qué importa? ¡Hablan sus ojos; les responderé!…Soy demasiado atrevido. No es a mí a quien habla. Do de las más resplandecientes estrellas de todo el cielo, teniendo algún quehacer ruegan a sus ojos que brillen en sus esferas hasta su retorno. ¿Y si los ojos de ella estuvieran en el firmamento y las estrellas en su rostro? ¡El fulgor de sus mejillas avergonzaría a esos astros, como la luz del día a la de una lámpara! ¡Sus ojos lanzarían desde la bóveda celestial unos rayos tan claros a través de la región etérea, que cantarían las aves creyendo llegada la aurora!… ¡Mirad cómo apoya en su mano la mejilla! ¡Oh! ¡Mirad cómo apoya en su mano la mejilla! ¡Oh! ¡Quién fuera guante de esa mano para poder tocar esa mejilla!

Julieta:- ¡Ay de mí!

Romeo:- Habla. ¡Oh! ¡Habla otra vez ángel resplandeciente!… Porque esta noche apareces tan esplendorosa sobre mi cabeza como un alado mensajero celeste ante los ojos extáticos y maravillados de los mortales, que se inclinan hacia atrás para verle, cuando él cabalga sobre las tardas perezosas nubes y navega en el seno del aire.

Julieta:- ¡Oh Romeo, Romeo! ¿Por qué eres tú Romeo? Niega a tu padre y rehusa tu nombre; o, si no quieres, júrame tan sólo que me amas, y dejaré yo de ser una Capuleto.

Romeo:- (Aparte) ¿Continuaré oyéndola, o le hablo ahora?

Julieta:- ¡Sólo tu nombre es mi enemigo! ¡Porque tú eres tú mismo, seas o no Montesco! ¿Qué es Montesco? No es ni mano, ni pie, ni brazo, ni rostro, ni parte alguna que pertenezca a un hombre. ¡Oh, sea otro nombre! ¿Qué hay en un nombre? ¡Lo que llamamos rosa exhalaría el mismo grato perfume con cualquiera otra denominación! De igual modo Romeo, aunque Romeo no se llamara, conservaría sin este título las raras perfecciones que atesora. ¡Romeo, rechaza tu nombre; y a cambio de ese nombre, que no forma parte de ti, tómame a mi toda entera!

Romeo:- Te tomo la palabra. Llámame sólo “amor mío” y seré nuevamente bautizado. ¡Desde ahora mismo dejaré de ser Romeo!

Julieta:- ¿Quién eres tú, que así, envuelto en la noche, sorprendes de tal modo mis secretos?

Romeo:- ¡No sé cómo expresarte con un nombre quien soy! Mi nombre, santa adorada, me es odioso, por ser para ti un enemigo. De tenerla escrita, rasgaría esa palabra.

Julieta:- Todavía no he escuchado cien palabras de esa lengua, y conozco ya el acento. ¿No eres tú Romeo y Motesco?

“SUEÑO DE UNA NOCHE DE VERANO”

FRAGMENTO

Acto I
Lisandro y Hermia
(El padre de Hermia quiere desposarla con Demetrio pero ella está enamorada de Lisandro).

LISANDRO
¿Qué tal, mi amor? ¿Por qué tan pálida?
¿Cómo es que tus rosas se han mustiado tan deprisa?

HERMIA
Tal vez por falta de lluvia, que bien
podría darles con diluvios de mis ojos.

LISANDRO
¡Ay de mí! A juzgar por lo que he leído
o lo que he oído de casos reales o fábulas,
el río del amor jamás fluyó tranquilo.
O había diferencia de rango…

HERMIA
¡Qué cruz! Ser noble y no poder prendarse del humilde.
LISANDRO
… o edades dispares y no hacían pareja.

HERMIA
¡Qué cruel! Ser vieja y no poder casarse con un joven.

LISANDRO
O depender de la elección de los tuyos.

HERMIA
¡Ah, infierno! ¡Que elijan nuestro amor ojos de otros!

LISANDRO
O, si había consonancia en la elección,
asediaban al amor enfermedad, guerra o muerte,
volviéndolo fugaz como un sonido,
veloz como una sombra, efímero cual sueño,
breve cual relámpago que, en la noche oscura,
alumbra en su arrebato cielo y tierra
y, antes que podamos decir «¡Mira!»,
lo devoran las fauces de las sombras.
Así de rápido perecen ilusiones.

HERMIA
Si los amantes encontraban siempre estorbos,
será porque es ley del destino.
Soportemos pacientes nuestra pena,
pues es cruz que de antiguo se ha llevado,
y tan propia del amor como los sueños, suspiros,
ansias, deseos y llanto que siempre le acompañan.

LISANDRO
Buen parecer. Entonces, oye, Hermia:
tengo una tía viuda, señora
de grandes rentas y sin hijos.
Reside a siete leguas de Atenas,
y yo soy para ella como su único hijo.
Allí, querida Hermia, puedo desposarte;
allí no pueden seguirnos las rígidas
leyes atenienses. Así que, si me quieres,
escápate esta noche de casa de tu padre
y, en el bosque, a una legua de la villa,
donde una vez te vi con Helena
celebrando las fiestas de mayo,
allí te esperaré.

HERMIA
Gentil Lisandro,
por el arco más fuerte de Cupido,
por su flecha mejor de punta de oro,
por las palomas de Venus, candorosas,
por lo que une almas y al amor exhorta,
por el fuego en que ardió Dido de Cartago
cuando vio zarpar al falso troyano,
por cuantas promesas el hombre vulnera
(más de las que nunca mujeres hicieran),
te juro que en ese lugar que me has dicho
mañana sin falta me veré contigo.

LISANDRO
Cumple el juramento, amor. Aquí viene Helena.

Entra HELENA.

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“FRAGMENTO DE HAMLET”

Ser o no ser…. He ahí el dilema.

“Ser o no ser…. He ahí el dilema”.
¿Qué es mejor para el alma, sufrir insultos de fortuna, golpes, dardos, o levantarse en armas contra el océano del mal, y oponerse a él y que así cesen?

Morir, dormir… Nada más; y decir así que con un sueño damos fin a las llagas del corazón y a todos los males, herencia de la carne, y decir: Ven, consumación, yo te deseo.

Morir, dormir, dormir… ¡Soñar acaso! ¡Qué difícil! Pues en el sueño de la muerte ¿Qué sueños sobrevendrán cuando despojados de ataduras mortales encontremos la paz?

He ahí la razón por que tan longeva llega a ser la desgracia.

¿Pues quién podría soportar los azotes y las burlas del mundo, la injusticia del tirano, la afrenta del soberbio, la angustia del amor despreciado, la espera del juicio, la arrogancia del poderoso, y la humillación que la virtud recibe de quien es indigno, cuando uno mismo tiene a su alcance el descanso en el filo desnudo del puñal?

¿Quién puede soportar tanto?
¿Gemir tanto? ¿Llevar de la vida una carga tan pesada? Nadie, si no fuera por ese algo tras la muerte –ese país por descubrir, de cuyos confines ningún viajero retorna- que confunde la voluntad haciéndonos pacientes ante el infortunio antes que volar hacia un mal desconocido.

La conciencia, así, hace a todos cobardes y, así, el natural color de la resolución se desvanece en tenues sombras del pensamiento.

Y así empresas de importancia, y de gran valía, llegan a torcer su rumbo al considerarse para nunca volver a merecer el nombre de la acción.

Pero, silencio… la hermosa Ofelia ¡Ninfa, en tus plegarias, jamás olvides mis pecados!

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“FRAGMENTO DE EL REY LEAR”

“La estupidez del mundo es tan superlativa que, cuando nos aquejan las desgracias, normalmente producto de nuestros excesos, echamos la culpa al sol, la luna y las estrellas, como si fuésemos canallas por necesidad, tontos por coacción celeste; granujas, ladrones y traidores por influjo planetario; borrachos, embusteros y adúlteros por forzosa sumisión al imperio de los astros, y tuviésemos todos nuestros vicios por divina imposición. Prodigiosa escapatoria del putero, achacando su lujuria a las estrellas. Mi padre se entendió con mi madre bajo la cola del Dragón y la Osa Mayor presidió mi nacimiento, de donde resulta que soy duro y lascivo. ¡Bah! Habría salido el mismo si me bastardean mientras luce la estrella más virgen de todo el firmamento.”

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Con respecto al Rey Lear, Freud hace un análisis de cómo consigue el poeta su efecto y dice que toma la deformación de algunos mitos y por medio de esta reducción de la deformación, represión parcial a lo originario, consigue el poeta el profundo efecto que en nosotros suscita.
Otra de las obras que Freud utiliza de una manera muy analítica es el “EL MERCADER DE VENECIA” con respecto a la elección del cofrecillo.

“EL MERCADER DE VENECIA”

Escena VII

PÓRCIA y el PRÍNCIPE DE MARRUECOS.

PÓRCIA.
Descorred las cortinas, y enseñad al príncipe los cofres; él elegirá.

EL PRÍNCIPE.

El primero es de oro, y en él hay estas palabras: «Quien me elija, ganará lo que muchos desean.» El segundo es de plata, y en él se lee: «Quien me elija, cumplirá sus anhelos.» El tercero es de vil plomo, y en él hay esta sentencia tan dura como el metal: «Quien me elija, tendrá que arriesgarlo todo.» ¿Cómo haré para no equivocarme en la eleccion?

PÓRCIA.

En uno de los cofres está mi retrato. Si le encontrais, soy vuestra.

EL PRÍNCIPE.

Algun dios me iluminará. Volvamos á leer con atencion los letreros. ¿Qué dice el plomo? «Todo tendrá que darlo y arriesgarlo el que me elija.» ¡Tendrá que darlo todo! ¿Y por qué?… Por plomo… ¿Aventurarlo todo por plomo? Deslucido premio en verdad. Para aventurarlo todo, hay que tener esperanza de alguna dicha muy grande, porque á un alma noble no la seduce el brillo de un vil metal. En suma, no doy ni aventuro nada por el plomo. ¿Qué dice la plata del blanco cofrecillo? «Quien me elija logrará lo que merece…» Lo que merece… Despacio, Príncipe: pensémoslo bien. Si atiendo á mi conciencia, yo me estimo en mucho. No es pequeño mi valor, aunque quizá lo sea para aspirar á tan excelsa dama. De otra parte, seria poquedad de ánimo dudar de lo que realmente valgo… ¿Qué merezco yo? Sin duda esta hermosa dama. Para eso soy de noble nacimiento y grandes dotes de alma y cuerpo, de fortuna, valor y linaje; y sobre todo la merezco porque la amo entrañablemente. Sigo en mis dudas. ¿Continuaré la eleccion ó me pararé aquí? Voy á leer segunda vez el rótulo de la caja de oro: «Quién me elija logrará lo que muchos desean.» Es claro: la posesion de esta dama: todo el mundo la desea, y de los cuatro términos del mundo vienen á postrarse ante el ara en que se venera su imágen. Los desiertos de Hircania, los arenales de la Libia se ven trocados hoy en animados caminos, por donde acuden innumerables príncipes á ver á Pórcia. No bastan á detenerlos playas apartadas, ni el salobre reino de las ondas que lanzan su espuma contra el cielo. Corren el mar, como si fuera un arroyo, sólo por el ansia de ver á Pórcia. Una de estas cajas encierra su imágen, pero ¿cuál? ¿Estará en la de plomo? Necedad seria pensar que tan vil metal fuese sepulcro de tanto tesoro. ¿Estará en la plata que vale diez veces menos que el oro? Bajo pensamiento seria. Sólo en oro puede engastarse joya de tanto precio. En Inglaterra corre una moneda de oro, con un ángel grabado en el anverso. Allí está sólo grabado, mientras que aquí es el ángel mismo quien yace en tálamo de oro. Venga la llave: mi eleccion está hecha, sea cual fuere el resultado.

PÓRCIA.

Tomad la llave, y si en esa caja está mi retrato, seré vuestra esposa.

EL PRÍNCIPE (abriendo el cofre).

¡Por vida del demonio! sólo encuentro una calavera, y en el hueco de sus ojos este papel: «No es oro todo lo que reluce: así dice el refran antiguo: tú verás si con razon. ¡Á cuántos ha engañado en la vida una vana exterioridad! En dorado sepulcro habitan los gusanos. Si hubieras tenido tanta discrecion y buen juicio como valor y osadía, no te hablaria de esta suerte mi hueca y apagada voz. Véte en buen hora, ya que te ha salido fria la pretension.» Sí que he quedado frio y triste. Toda mi esperanza huyó, y el fuego del amor se ha convertido en hielo. Adios, hermosa Pórcia. No puedo hablar. El desencanto me quita la voz. ¡Cuán triste se aleja el que ve marchitas sus ilusiones!

PÓRCIA.

¡Oh felicidad! Quiera Dios que tengan la misma suerte todos los que vengan, si son del mismo color que éste.

…………… ………………………. …………………………….

OLGA DE LUCÍA

Poeta de Grupo Cero
Es odontóloga, y estudió Psicoanálisis en la Escuela de Psicoanálisis Grupo Cero. Pertenece a los Talleres de Poesía, de la misma Institución, coordinados por el poeta Miguel Oscar Menassa. Comenzó su labor artística con cerámica (Buenos Aires 1970), luego con óleo (Madrid 1978). Publicó poemas y trabajos psicoanalíticos en las revistas. Apocalipsis Cero, El Indio del Jarama, Las 2001 Noches, Extensión Universitaria. Coordina grupos de creación trabajando sobre cerámica. Es Presidenta de la Asociación Pablo Menassa de Lucia, Aula de Poesía y Psicoanálisis. El 8 de marzo del 2003 la Asociación Pablo Menassa de Lucia le entregó el “Premio a la mujer trabajadora”.

Extensión Universitaria Nº 51
Olga de Lucia junto a una de sus obras pictóricas y Carmen Salamanca, poeta y gerente de la editorial Grupo Cero.

“QUIERO O ME GUSTARÍA HUIR”

Me gustaría huir de los saldos negativos
De los lazos que pesan como loza
Del azul desteñido de la rutina
De la estupidez que apoltrona el cerebro
De la prensa mercantilista y engañosa.

Quiero huir de un país en decadencia
De las garras de un mercado despiadado
De la ignominia de los políticos corruptos
De un gobierno donde cultura y salud
Respiran en la papelera su agonía.

Ahí donde la ideología dispara contra el hombre
Odio y amor se entrelazan y enredan
Dando tumbos sobre la universal arena
Que no guarda en su memoria
La huella del progreso.

“POTRO SALVAJE”

Impone tu figura
Deslumbra el sol en tu pelaje
Resaltan tus ojos cargados de futuro
Ondean tus crines con el acompasado movimiento de tus cascos
Y el viento se abre a tu paso
Como una exhalación.

Tiembla la tierra a tu compás
Todo tu cuerpo resiste la domesticación
Esa fiereza natural quiero para mí
Para huir de la confabulación contra-humana
Que vierte bilis envenenada
Y sella nuestras bocas hambrientas de justicia.

Sin embargo sé que no podré
Mi relincho llega como eco y se disipa.

“VUELA SOLA ENTRE SUS RECUERDOS”

Intensa fantasía que hace presente un trozo de historia
Es puro espejismo, atravesando pasadizos con paredes ruídas
Que desprenden un olor a leche fermentada
Sola entre mis recuerdos mi vuelo se hace inútil
Mis alas se quiebran como hueso osteoporótico
Que no puede desafiar la realidad.

Recuerdo fulgurante que yace en ningún lado
Torpemente y como el sueño
Realiza un deseo imposible de realizar.
La locura acecha,
Siempre joven sin declararse mortal.

“NUNCA SERÉ LA QUE FUI”

Si no me doliera la espalda
Ni me crujieran las articulaciones
Si tuviera los músculos firmes
Y esbeltez en la figura
No sería ésta que te aloja amigo cuerpo.

Máquina perfecta que sufre desgaste
Ya que somos mortales
Y eso es irremediable
Es rebeldía lo que siento
Y escucho una voz que dice quedamente
Goza infeliz,
Vive, no pienses.

“TENEMOS COMO CIEN AÑOS MI AMOR, ALGÚN DÍA VENDRÁ”

(Verso de Miguel Oscar Menassa)

Apurad esos pletóricos racimos que la vida os ofrece
Llevad pequeños dolores como estigmas de la muerte
Que no enturbien el solaje de un cielo inmenso sin fronteras
Abierto a las campanas del deseo.

El codicilo tatuado en mis espaldas
Que solo verán otros, me acompaña.
A esta altura de mi vida
Soy experta en Verónicas.

Un día más
Una palabra más
Atada en un verso
Al porvenir.

“SI TUS OJOS ME MIRAN”

Pradera infinita el verde de tus ojos
Es caricia calma en la piel de mi alma
Sensación de entrega
Más allá del tiempo
En que se deshojan los brillos del comienzo
Estamos aquí amor
Junto al calor de profundos y tiernos afectos
Y también a la ferocidad de la sombra
Que enturbia nuestro anhelo.
Digo quererte y te quiero infinitamente
Y digo odiarte aunque triunfe el amor
Me defino humana simplemente.

Olga De Lucia - DIRECTORA - CLINICA DENTAL GRUPO CERO | LinkedIn

“LOS IMPOSIBLES PÁJAROS”

(Verso de Vicente Aleixandre)

Un batir de alas inicia el tumulto arrebolado
De la vida que despunta
Elevándose gozosa sobre el ápice del sueño.
Eclosionan sin más sobre los cielos.
El ansia que guardaba en su garganta
Se abre pródiga sobre la abierta boca de los hombres.

Mensaje de libertad tiñe de añil el empañado espejo
Que refleja el vuelo detenido en el instante mismo que te miro.
Eternidad yaciendo bajo la tierra,
Puro espejismo resuelve el acertijo.

“INCENCIOS DE MI PIEL AL LADO DE LA TUYA”

(Verso de Giocconda Beli)

Benditas sean las diferencias
Todo mi cuerpo arde de deseos
Cuando tu mirada me da vida.
Se torna sensible toda mi geografía,
Siento mis pezones erguirse
Esperando el contacto de tus manos calientes.
Toda mi piel emite pequeñas gotas de rocío,
Mi oído irradia a causa de tu lengua,
Notas melodiosas en mis lubricas cavidades
Desean tu miembro viril entre mis piernas.
Éxtasis de placer aumenta en cada movimiento
Y desespero cuando te alojas en las profundidades
De mi vientre y cuando te alejas, temo perderte.
No te vayas, prolonga esta huida hasta la cumbre
Donde muero y renazco.
Amor, dios, infinito
Pierdo mis sentidos y en un fulgurante rayo de sol
Inunda esta habitación donde yacemos.
Amado, esta noche se expande el universo al infinito.

“POEMA PARA SER BAILADO”

Como hojas desplazadas por un soplo de ángel
Girando grácilmente al compás del poema,
Surcabas el aire, hora violenta, hora suave,
Abarcando tu mirada el horizonte.

Sonido de maderas crujiendo ágilmente
Bajo tus pies ligeros
Transmitiendo al cuerpo ese temblor
Que irradia un alma, una pasión.

Belleza de voz y de lo dicho
Acunan la flamenca danza.
Alabanza del amor, espejismo del amor,
Arte derrochando algarabía sobre la tierra.

“MI GRITO VALE MÁS QUE LA ESPADA”

(Verso de León Felipe)

De acero los nervios del que envía a morir.
De hojarasca su humanidad.
De oro sulfurizado la cuenca de sus ojos
Y de púas esperpénticas sus dedos.

Entrelacemos los eslabones del amor
Y formemos férreas columnas
Que nos defiendan de la barbarie
Hasta que se derritan los titanes vencidos
Por el peso de la culpa.

No dejemos de gritar poetas,
Nuestro grito vale más
Que la espada.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Ver programa de televisión sobre Willliam Shakespeare y Olga de Lucia

PRÓXIMO PROGRAMA JUEVES A LAS 22 HS (HORA ESPAÑOLA)

POESIA MAS POESIA 2022 1 - Poesia Online
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