22. Poesía más Poesía: Paul Éluard y Magdalena Salamanca

PAUL ÉLUARD

BIOGRAFÍA

Su nombre era Eugène Grindel. Nació el 14 de diciembre de 1895 en Saint-Denis, Francia, hijo del contable Clément Grindel y de la modista Jeanne Grindel. El apellido Éluard lo adoptó de su abuela materna. Reside en Paris a partir de 1909, cursa estudios en la prestigiosa École Primaire Supérieure Colbert.
El joven Éluard abandonó sus estudios tras un diagnóstico de tuberculosis. Para mejorar su estado es internado entre 1912 y 1914 en un sanatorio en Davos, Suiza, comenzó allí a interesarse en la literatura. También en el amor: en ese centro de salud conoció a la rusa Elena Dimitrievna Diakonava (Gala), con quien se casó en 1917. En 1918 nació su hija Cécile.


El encuentro fue en Davos, Suiza, 1912: Elena Dimitrievna Diakonova (Gala) entra a un sanatorio aquejada por la tuberculosis. En medio de las paredes blancas ve a un hombre pasar con un libro en las manos. De pronto, surge una nueva fiebre que encela a la enfermedad y la vence. La bata de convalecencia se vuelve vestido de noche y Eugène Grindel luce como la encarnación del milagro. Él la mira, nota el libro en el regazo y la sala de estar se convierte en paraíso. Ambos sufren de un mal incurable, tan sujeto al cuerpo que no parece ser de este mundo.

Paul Eluard Gala y la hija de ambos Cecilia Eluard


Cuando el sueño juvenil se deshizo, Elena y Eugène fueron Gala y Paul.
Se sabe que Gala abandonó al poeta en 1930, luego de oficializar su romance clandestino con el pintor Salvador Dalí, que la convirtió de inmediato en su musa. Éluard comenzó una relación con una modelo del fotógrafo Man Ray y del pintor Pablo Picasso: Maria Benz, Nusch, como él la llamaba, que se convirtió en su esposa en 1934.

Paul Eluard con Maria Benz “Nusch”


Durante la Primera Guerra Mundial, Éluard trabajó como enfermero en el frente; de esa época proviene El deber y la inquietud. 1917 y Poemas para la Paz (1918)
Tras la guerra, con la mediación de su amigo y protector Jean Paulhan, conoció a André Breton, Tristan Tzara y Louis Aragon, a quienes los unía la pasión por las vanguardias políticas y estéticas. Paul Éluard fue durante los años difíciles del movimiento el fiel compañero de Bretón, de todos aquellos que intentaban dar salida entre las terribles presiones exteriores y las angustiosas crisis internas en que se perdían muchos elementos valiosos, como Jacques Prévert, Desnos, el mismo Aragón, Philippe Soupault, Roger Vitrac, Antonin Artaud. Firmó todos los documentos, panfletos, proclamas y manifiestos elaborados primero en “La Revolution surrealiste” y después en el “El surrealismo al servicio de la Revolucion” y en Minotaure. Su labor , por otra parte no demasiado entusiasta de la violencia, fue vista por Bretón de modo lúcido, quien dijo: “La participación de Éluard en la actividad del grupo, por constante que fuera, no dejaba de transparentar alguna reticencia: entre el surrealismo y la poesía, en el sentido tradicional de la expresión, es muy probable que fuera esta última la que se le apareciese como un fin, lo cual –desde el punto de vista surrealista –constituía una gran herejía (no hace falta decir, en efecto, que la estética que nosotros queríamos proscribir, entraba de nuevo plenamente por esta puerta).

Paul Eluard y André Breton

Que las intenciones de Éluard se mantenían al margen de los objetivos del “Manifiesto” se vio claramente en el “ruego que se publique” de su libro “Dessous d`une vie” o “La pirámide humana”, publicado en 1926 en el que se esforzaba por establecer una distinción formal entre el sueño, el texto automático y el poema “como consecuencia de una decisión bien definida”, me pareció en su conjunto ultrarretrógrada y en contradicción formal con el espíritu surrealista”. Evidentemente, esto no desmerece en nada las cualidades sensibles que sirvieron para imponer la personalidad de Éluard.“Una de las principales propiedades de la poesía es la de producir en los hipócritas una mueca que los desenmascara y permite juzgarlos… Porque ella tiende, con sus imágenes extralúcidas, sus imágenes claras como el agua de la montaña, evidentes como el agudo grito de los huevos rojos, a la comprensión perfecta de lo inhabitual y a su utilización contra los estragos de la explotación maligna de la estupidez y de cierta clase de sentido común. Porque ella milita por un nuevo régimen, el de la lógica identificación con la vida, no como una sombra, sino como un astro.
Mi orgullo consiste en no conocer más hombres que los que aman tanto como yo esta poesía específicamente subversiva, color de porvenir.”
En 1926 publica un libro de poemas consagratorio, Capital del dolor.

Algunos miembros del movimiento surrealista

En los años cuarenta, durante la Segunda Guerra Mundial, participa en la resistencia y se afilia al Partido Comunista francés. (Previamente, en los años veinte, ya había estado afiliado) y después de formar parte de la Resistencia en la ocupación nazi de París. Su adhesión al comunismo le llevó a enfrentamientos ideológicos y ruptura con algunos de sus excompañeros literarios del surrealismo, como Antonin Artaud o Robert Desnos, quienes se desvincularon de las ideas comunistas. Incluso Breton, que en principio simpatizó con los comunistas, tuvo discrepancias con Éluard tras continuar este último apoyando a Stalin, algo no compartido por el autor del “Manifiesto Surrealista”. También se distancia de sus compañeros surrealistas, como Breton y Robert Desnos, y escribe Poemas políticos y Poesía y verdad.
Los títulos más destacados de Éluard son “Capital Del Dolor” (1926), “La Inmaculada Concepción” (1930), co-escrito con André Breton, “Curso Natural” (1938) o “Poesía y Verdad (1942).


Dice André Bretón: “Independientemente del profundo deseo de acción revolucionaria que todos teníamos, todos los temas de exaltación característicos del surrealismo convergían en aquel momento en el amor… Los más hermosos poemas de Éluard, Desnos y Basson publicados en aquella época son poemas de amor. Esta concepción del amor, exaltada entre nosotros al máximo poseía una naturaleza capaz de hacer saltar todas las barreras…Lo que no se ha dicho, y que en mi opinión no deja de tener un gran interés, es que si, entonces, los surrealistas, considerados en conjunto, estuvieron de acuerdo teóricamente –y líricamente- en reconocer que en el amor electivo residía el más alto objetivo humano, e incluso era el que trascendía por encima de los demás, algunos de ellos distaban mucho de no desmerecer diariamente de tal idea… (Bretón)
Tras la muerte de Nusch, Éluard vive un período de duelo y abatimiento que concluye cuando conoce a su última pareja, Dominique, con quien se casa en 1951. A ella le dedica su último libro, “El fénix”.. del mismo el poema Nusch.

Paul Eluard y Pablo Picasso en 1937.

Murió a causa de una ataque al corazón el 18 de noviembre de 1952, en Charenton-Le-Pont. Tenía 56 años. Está enterrado en el cementerio de Père-Lachaise de París.

POEMAS

LA DAMA DE ROMBOS

Muy joven abrí mis brazos a la pureza. Sólo fue un palpitar de alas en el cielo de mi eternidad, un palpitar de corazón enamorado que late en los pechos conquistados. Ya no podía caer.
   Amante del amor. En verdad, la luz me ciega. Conservo la suficiente para mirar la noche, toda la noche, todas las noches.
   Todas las vírgenes son distintas. Siempre sueño con una  virgen.
   En la escuela se sienta en un banco delante de mí, con delantal negro. Cuando se vuelve para preguntarme por la solución de un problema, la inocencia de sus ojos me confunde de tal modo que apiadada de mi turbación, me rodea con sus brazos el cuello.
   Fuera de allí me abandona. Sube a un barco. Nos sentimos casi extraños uno a otro, pero es tanta su juventud que su beso no me sorprende.
   O bien, cuando está enferma, guardo su mano entre las mías hasta que llega la muerte, hasta que me despierto.
   Si acudo tanto más rápido a sus citas es porque temo no tener tiempo de llegar antes de que otros pensamientos me arrebaten a mí mismo.
   Cierta vez que el mundo estaba por acabar, lo ignoramos todo de nuestro amor. Ella buscó mis labios con movimientos lentos y acariciadores de la cabeza. Esa noche llegué a creer que la haría retornar al día.
  Y siempre es la misma confesión, la misma juventud, los mismos ojos puros, el mismo ademán ingenuo de sus brazos alrededor de mi cuello, la misma caricia,
La misma revelación
  Pero nunca es la misma mujer.    Las cartas dijeron que la encontraría en la vida aunque sin reconocerla.
  Amante del amor.

SUS OJOS SIEMPRE PUROS

Días de lentitud, días de lluvia,
días de espejos rotos y de agujas perdidas,
días de párpados cerrados al horizonte de los mares,
de horas iguales siempre, días de cautiverio.
Mi alma que brillaba aún sobre las hojas,
mi alma está, como el amor, desnuda.
La aurora que se olvida le hace besar su rostro
y contemplar su cuerpo obediente e inútil.
Pero yo vi los más bellos ojos del mundo,
dioses de plata que tenían zafiros en las manos, dioses completamente, pájaros en la tierra
y en el agua, los vi.
Sus alas son las mías, nada existe
sino su vuelo que sacude mi miseria,
vuelo de estrella y resplandor,
vuelo de tierra y piedra
sobre los ríos de sus alas.
Mi pensar sostenido por la vida y la muerte.

LA DE SIEMPRE, TODA

Si les digo que todo lo dejé
es porque ya no es ella de mi cuerpo,
nunca de eso me jacté,
no es verdad
y la bruma de fondo donde voy
no sabe nunca si he pasado.
Sólo yo puedo hablar
del abanico de su boca y del destello de sus ojos
sólo yo estoy rodeado
por ese espejo nulo donde el aire me cruza
y el aire tiene un rostro, un rostro enamorado,
un rostro amado, el tuyo,
ya ti sin nombre e ignorada por los otros,
el mar te dice: sobre mí, y el cielo; sobre mí,
los astros te adivinan, las nubes te imaginan
y la sangre esparcida en los mejores tiempos,
la sangre de la generosidad
te lleva con delicia.
Yo canto la alegría de cantarte,
y la alegría de tenerte o no tenerte,
el candor de esperarte, la ingenuidad de conocerte,
tú que suprimes el olvido, la espera y la ignorancia,
que suprimes la ausencia y que me das al mundo,
canto para cantar, te amo para cantar
ese misterio donde
tu amor me crea y se libera.
Eres pura, más pura todavía que yo.

LA CURVA DE TUS OJOS

La curva de tus ojos gira en mi corazón.
Una ronda de danza y de dulzura,
aureola del tiempo, niñez nocturna y firme,
y si no sé cuánto he vivido
es que tus ojos no me vieron siempre.
Hojas del día y musgo del rocío,
cañaveral del viento, sonrisas perfumadas,
alas que están cubriendo el mundo con su luz,
barcos cargados con el cielo y con el mar,
cazadores de ruidos, fuentes de los colores.
Perfume amanecido de un enjambre de auroras
que duerme siempre sobre la hierba de los astros,
como de la inocencia el día,
depende el mundo entero de tus ojos tan puros
y mi sangre circula en sus miradas.

LIBERTAD

Sobre mis cuadernos de colegial
Sobre el pupitre y los árboles
Sobre la arena sobre la nieve
Escribo tu nombre

Sobre todas las páginas leídas
Sobre todas las páginas en blanco
Piedra, sangre, papel o ceniza
Escribo tu nombre

Sobre las imágenes doradas
Sobre las armas de los belicosos
Sobre la corona de reyes
Escribo tu nombre

Sobre la selva y el desierto
Sobre los nidos sobre las retamas
Sobre el eco de mi infancia
Escribo tu nombre

Sobre las maravillas de las noches
Sobre el pan blanco de los días
Sobre las temporadas desposadas
Escribo tu nombre

Sobre todos mis trapos de azul
Sobre el estanque sol enmohecido
Sobre el lago luna viva
Escribo tu nombre

Sobre los campos sobre el horizonte
Sobre las alas de los pájaros
Y sobre el molino de las sombras
Escribo tu nombre

Sobre cada soplo de aurora
Sobre el mar en los barcos
Sobre la montaña lunática
Escribo tu nombre

Sobre la espuma de las nubes
Sobre los sudores de la tormenta
Sobre la lluvia gruesa e insípida
Escribo tu nombre

Sobre las formas que centellean
Sobre las campanas de los colores
Sobre la verdad física
Escribo tu nombre

Sobre las sendas despertadas
Sobre las carreteras desplegadas
Sobre los lugares que desbordan
Escribo tu nombre

Sobre la lámpara que se enciende
Sobre la lámpara que se apaga
Sobre mis casas reunidas
Escribo tu nombre

Sobre el fruto cortado en dos
Espejo y mi habitación
Sobre mi cama vacía
Escribo tu nombre

Sobre mi perro codicioso y tierno
Sobre sus orejas elaboradas
Sobre su pierna torpe
Escribo tu nombre

Sobre el trampolín de mi puerta
Sobre los objetos familiares
Sobre el mar del fuego bendito
Escribo tu nombre

Sobre toda carne concedida
Sobre la frente de mis amigos
Sobre cada mano que se tiende
Escribo tu nombre

Sobre el cristal de las sorpresas
Sobre los labios atentos
Bien sobre el silencio
Escribo tu nombre

Sobre mis refugios destruidos
Sobre mis faros aplastados
Sobre las paredes de mi problema
Escribo tu nombre

Sobre la ausencia sin deseos
Sobre la soledad desnuda
Sobre las marchas de la muerte
Escribo tu nombre

Sobre la salud vuelta de nuevo
Sobre el riesgo desaparecido
Sobre la esperanza sin recuerdos
Escribo tu nombre

Y por el poder de una palabra
Reinicio mi vida
Nací para conocerte
Para nombrarte
Libertad

NUSCH

Los sentimientos aparentes.
Ligereza del acercarse.
La cabellera de las caricias.

Sin preocupación, sin sospechas.
Tus ojos se entregan a lo que ven:
Son vistos porque ellos miran.

Confianza de cristal
entre dos espejos.
Tus ojos se pierden en la noche
para añadir el insomnio al deseo.

Versión de Luis A. Can

LA COSTUMBRE

Todas mis amiguitas son jibosas;
Ellas aman a su madre.
Todos mis animales son obligatorios,
Tienen patas de mueble
Y manos de ventana.
El viento se deforma,
Necesita un traje de medida,
Desmesurado.
He aquí por qué
Digo la verdad sin decirla.
De “Mourir de ne pas mourir”

Versión de Aldo Pellegrini

En abril de 1944, Paris todavía respiraba

Descendíamos hacia el río fiel: ni su ola ni nuestros ojos habían
                                                                                 abandonado a París.
No pequeña ciudad, sino ciudad infantil y maternal.
Ciudad que todo lo atraviesa, como un sendero de verano,
lleno de flores y de pájaros, como un beso profundo, lleno también
de niños sonrientes, y de madres frágiles.
No una ciudad en ruinas, sino una ciudad compleja, marcada por
                                                                                           su desnudez.

Ciudad entre nuestras muñecas como una atadura rota, entre nuestros
ojos como un ojo ya visto, ciudad repetida indefinidamente como un
                                                                                                        poema.
Ciudad siempre semejante a sí misma.
Vieja ciudad… Entre la ciudad y el hombre no había ni siquiera el espesor
                                                                                                    de un muro.
Ciudad de la transparencia, ciudad inocente.

Entre el hombre abandonado y la ciudad desierta, había más que
                                                                                                    el espesor de un espejo.
Sólo había una ciudad que presentaba los colores del hombre, tierra
                                                                                                 y carne, sangre y savia.

El día que juguetea en el agua, la noche que muere sobre la tierra.
El ritmo del aire puro es más fuerte que la guerra.
Ciudad con la mano tendida, y, entonces, todo mundo  ríe y todo mundo
                                                                                           goza. Ciudad ejemplar.

Nadie pudo saltar los puentes que nos conducían al sueño y del sueño
                                       a nuestros sueños y de nuestros sueños a la eternidad.
Ciudad perdurable, donde viví un día nuestra  victoria sobre la muerte.

Te amo
Te amo por todas las mujeres que no he conocido.
Te amo por todos los tiempos que no he vivido.
Por el olor del mar inmenso y el olor del pan caliente.
Por la nieve que se funde por las primeras flores.
Por los animales puros que el hombre no persigue.
Te amo por amar.
Te amo por todas las mujeres que no amo.
Quién me refleja sino tú misma me veo tan poco
sin ti no veo más que una planicie desierta.
Entre antes y ahora
están todas estas muertes que he sorteado sobre paja.
No he podido atravesar el muro de mi espejo.
Tuve que aprender la vida como se olvida
palabra por palabra
Te amo por tu sabiduría que no me pertenece.
Te amo contra todo lo que no es más que ilusión.
Por el corazón inmortal que no poseo
crees ser la duda y no eres sino razón.
Eres el sol que me sube a la cabeza
cuando estoy seguro de mí.

La Muerte, El Amor, La Vida

Creí que me rompería lo inmenso lo profundo
Con mi pena desnuda sin contacto sin eco
Me tendí en mi prisión de puertas vírgenes
Como un muerto sensato que había sabido morir
Un muerto coronado sólo de su nada
Me tendí sobre las olas absurdas del verano
Absorbido por amor a la ceniza
La soledad me pareció más viva que la sangre

Quería desunir la vida
Quería compartir la muerte con la muerte
Entregar mi corazón vacío a la vida
Borrarlo todo que no hubiera ni vidrio ni vaho
Nada delante nada detrás nada entero
Había eliminado el hielo de las manos juntas
Había eliminado la osamenta invernal
Del voto de vivir que se anula.
Tú viniste y se reanimó el fuego
Cedió la sombra el frío aquí abajo se llenó de estrellas
Y se cubrió la tierra
De tu carne clara y me sentí ligero
Viniste la soledad fue vencida
Tuve una guía sobre la tierra y supe
Dirigirme me sabía sin medida
Adelantaba ganaba tierra y espacio

Iba hacia iba sin fin hacia la luz
La vida tenía un cuerpo la esperanza tendía sus velas
Promisora de miradas confiadas para el alba
De la noche surgía una cascada se sueños

Los rayos de tus brazos entreabrían la niebla
El primer rocío humedecía tu boca
Deslumbrando reposo remplazaba el cansancio
Yo amaba el amor como en mis primeros días

Los campos están labrados las fábricas resplandecen
Y el trigo hace su nido en una enorme marea
Las mieses la vendimia tienen muchos testigos
Nada es singular ni simple
El mar está en los ojos del cielo o de la noche
El bosque da a los árboles seguridad
Y los muros de las casas tienen una piel común
Los caminos siempre se encuentran

Los hombres están hechos para entenderse
Para comprenderse para amarse
Tienen hijos que serán padres de los hombres
Tienen hijos sin fuego ni lugar
Que inventarán de nuevo a los hombres
Y la naturaleza y su patria
La de todos los hombres
La de todos los tiempos

No más compartir

Es la tarde de la locura, desnudo y limpio,
El espacio entre las cosas tiene la forma de mis palabras
La forma de las palabras de un desconocido,
De un vagabundo que desnuda su garganta
Y lacea los ecos.
Entre árboles y barreras,
Entre muros y mandíbulas,
Entre este gran pájaro tembloroso
Y la colina que le aplasta,
El espacio tiene la forma de mis miradas.
Mis ojos son inútiles,
El reino del polvo se ha acabado,
La cabellera del camino se ha puesto su rígido manto,
Ella no huye ya, yo no me muevo,
Todos los puentes están cortados, el cielo no pasará
Puedo dejar de vigilar.
El mundo se desprende de mi universo
Y, en el punto álgido de las batallas,
Cuando el tiempo de la sangre se marchita en mi cerebro,
Distingo la luz de esa claridad de hombre
Que es la mía,
Distingo el vértigo de la libertad,
La muerte del delirio,
El sueño del desvarío.
¡Oh reflejos míos! ¡Oh mis reflejos sangrientos!
 

LA VICTORIA DE GUERNICA, PAUL ÉLUARD


I
Bello mundo de miserias
De la noche y los campos
 
II
Rostros benignos en llamas rostros benignos en el fondo
Que rechazan la noche las injurias y los golpes
 
III
Rostros benignos para todo
He aquí el vacío que los fija
Su muerte servirá de ejemplo
 
IV
La muerte corazón derrumbado
 
V
Ellos los harán pagar el pan
El cielo la tierra el agua el sueño
Y la miseria
De su vida
 
VI
Ellos dijeron anhelar la benigna inteligencia
Ellos restringieron a los fuertes juzgaron a los locos
Practicaron la caridad partían un centavo en dos
Ellos saludaban a los cadáveres
Ellos derrochaban amabilidad
 
VII
Ellos persisten ellos se exceden ellos no son de nuestro mundo
 
VIII
Las mujeres los niños tienen el mismo tesoro
De hojas verdes de primaveras de leche pura
Intacto
En sus limpios ojos
 
IX
Las mujeres los niños tienen el mismo tesoro
En los ojos
Los hombres lo defienden como pueden
 
X
Las mujeres los niños tienen las mismas rosas rojas
En los ojos
Cada uno muestra su sangre
 
XI
El miedo y el coraje de vivir y de morir
La muerte tan difícil y tan fácil
 
XII
Hombres para quienes este tesoro fue cantado
Hombres para quienes este tesoro fue arruinado
 
XIII
Hombres reales por quienes la desesperanza
Alimenta el fuego devorador de la esperanza
Abramos juntos el último botón del porvenir
 
XIV
Parias la muerte la tierra y el horror
De nuestros enemigos tiene el color
Monótono de nuestra noche
Nosotros tendremos razón

(Traducción de Gabriela Astorga e Iván Cruz)

GUERNICA

Comentario para el film de Resnais, hecho a partir del cuadro de Picasso.
Guernica. Es una pequeña ciudad de Vizcaya, capital tradicional del País Vasco. Es allí donde se alzaba el Roble, símbolo sagrado de las tradiciones y de las libertades vascas. Guernica tiene sólo una importancia histórica y sentimental.
El 26 de abril de 1937, día de mercado, a primeras horas de la tarde, los aviones alemanes al servicio de Franco bombardearon Guernica durante tres horas y media, mediante varias escuadrillas que se iban relevando por turno. La ciudad fue incendiada y arrasada por completo. Hubo dos mil muertos, todos civiles. Este bombardeo tenía por finalidad experimentar los efectos combinados de las bombas explosivas y de las bombas incendiarias sobre una población civil.
Rostros resistentes al fuego, rostros resistentes al frío,
A las repulsas, a la noche, a las injurias, a los golpes,
Rostros resistentes a todo
Aquí está el vacío que os fija
Pobres rostros sacrificados
Vuestra muerte va a servir de ejemplo
La muerte con asombro en el corazón
Os han hecho pagar el pan
De vuestra vida
Os han hecho pagar el cielo, la tierra, el agua, el sueño
E incluso la miseria profunda
Amables actores, actores tan tristes pero tan dulces
Actores de un drama perpetuo
No habíais pensado en la muerte
El miedo y el valor de vivir y de morir
La muerte tan difícil y tan fácil

Las gentes de Guernica son gentes humildes. Viven en su ciudad desde hace mucho tiempo. Su vida se compone de una gota de riqueza y de una oleada de miseria. Quieren a sus hijos. Su vida se compone de infinidad de pequeñas alegrías y de una preocupación muy grande: la del mañana. Mañana, hay que comer y mañana hay que vivir. Hoy, se aguarda. Hoy, se trabaja.
Lo hemos leído todo bebiendo nuestro café: en algún lugar de Europa una legión de asesinos aplasta el hormiguero humano. Cuesta representarse a un niño reventado, una mujer decapitada, un hombre vomitando toda su sangre de golpe. España está lejos, está en nuestras fronteras. Una vez bebido el café hay que ir al trabajo. No hay tiempo para imaginar que algo sucede en otra parte. Y ahogamos nuestros remordimientos.
Mañana llegará la hora de sufrir el dolor y el miedo y la muerte.
Pero será demasiado tarde para abolir el crimen.
Las balas de las ametralladoras rematan a los moribundos
Las balas de las ametralladoras rematan a los moribundos.
Las balas de las ametralladoras juegan con los niños.
Mejor que el viento.
Por el hierro y por el fuego
Se aplasta al hombre como una mina
Se hunde como un puerto sin buques
Se hunde como un hogar sin fuego.
Las mujeres y los niños poseen el mismo tesoro
De hojas verdes de primavera y de leche pura
Y de duración
En sus ojos puros
Las mujeres y los niños poseen el mismo tesoro
En sus ojos
Los hombres lo defienden como pueden
Las mujeres, los niños, tienen las mismas rosas rojas
En sus ojos
Cada uno muestra su sangre
¡Pensar que tantos de nosotros temieron la tormenta!
Hoy está establecido que la tormenta era la vida
Pensar que tantos de nosotros tenían miedo de los relámpagos miedo del trueno
Que ingenuos éramos, el trueno es un ángel, los relámpagos son sus alas
Y no habíamos bajado nunca a lo profundo
Para no ver el horror de la naturaleza ardiendo
Hoy es el fin del mundo nuestro
Cada cual muestra su sangre
Definitivamente
Los niños adoptan un aire ausente
Y vamos a ser reducidos
A nuestra mínima expresión
Pensar que hubo lágrimas de placer
Y el hombre abría sus brazos a su mujer enamorada
Los niños consolados sollozaban riéndose
Los ojos de los muertos tienen la densidad del terror
Los ojos de los muertos tienen la delgadez de las tierras áridas
Las víctimas han bebido sus lágrimas
Como un veneno.
Pertrechados con casco, botas, correctos y buenos mozos, los aviadores sueltan sus bombas con aplicación.
En tierra se produce la catástrofe. El más grande de los filósofos dedicados al bien tiene que mirar dos veces antes de sacar de eso un sistema. Y es que, con el presente, son el pasado y el futuro los que se dispersan, una serie entera la que se rompe, que se consume, en un cráter. Es el recuerdo de la vida al que soplan apagándolo, como una vela.
Sobre los hombros, sangre, sobre la bestia, sangre
Una vendimia repugnante y más hedionda
Que los mismos verdugos, sin embargo, puros y limpios
Todos los ojos se revientan, todos los corazones se apagan
La tierra está fría como un muerto.

Ponéos a detener a un animal que huele la muerte. Ponéos pues a explicar a una madre la muerte de su hijo. Ponéos a inspirar confianza entre las llamas. ¿Cómo hacer entender que los grandes de este mundo tienen a los niños por enemigos y que atacan a una cuna como a una máquina de guerra? No hay más que una noche, es la de la guerra, hermana mayor de la miseria e hija de la muerte repugnante, enloquecedora.
Hombres por quienes este tesoro fue contado
Hombres por quienes este tesoro fue gastado

Pensad en la agonía de vuestra madre, de vuestros hermanos, de vuestros hijos, pensad en esta lucha que acaba con la vida, en la agonía de vuestros amores. Defendéos de los asesinos. Un niño, un anciano, se han arrancado el vientre por enorme horror de la vida en duelo con sí misma. Experimentan, de un solo golpe, para terminar de este modo, el absurdo de querer vivir.
Todo se torna barro, el sol ennegrece
Monumentos de angustia
Hermoso mundo de casuchas
De la mina y los campos
Hermanos míos hénos aquí transformados en carroñas
En esqueletos quebrados
La tierra gira en vuestras órbitas
Sois un desierto podrido
Y la muerte ha roto el equilibrio del tiempo.
Sois los sujetos de gusanos y cuervos.
Y fuiste sin embargo nuestra estremecida esperanza.

Bajo la madera del roble de Guernica, ha vuelto un hombre, que llevaba en sus brazos un cabrito balante y, en su corazón, una paloma. Canta para todos los demás hombres el canto puro de la rebelión que dice gracias al amor y dice no a la opresión. Las promesas ingenuas son las más sublimes. Dice que Guernica como Oradur y como Hiroshima son las capitales de la paz viviente. Su aniquilamiento deja oír una protesta más fuerte que el mismo terror.
Un hombre canta, un hombre espera. Y los aberrojos de sus dolores se alejan por el azul endurecido. Y las abejas de sus canciones han hecho sin embargo su miel en el corazón de los hombres.
¡Guernica! La inocencia vencerá al crimen.
¡Guernica!…

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