118. Poesía más Poesía: Aimé Césaire

AIMÉ CÉSAIRE

BIOGRAFIA

Aimé Fernand David Césaire nació en Basse-Pointe en Martinica, el 26 de junio de 1913. Y murió en Fort de France, Martinica, el 17 de abril de 2008. Poeta y político, fue el ideólogo de la negritud y su obra ha estado marcada por la defensa de sus raíces africanas.

La negritud es un movimiento político, ideológico y literario caribeño desarrollado durante la segunda mitad del siglo XX. Intelectuales, escritores se unieron para iniciar un proyecto que definiera una indentidad intelectual y social de origen africano-francés para el Caribe, recogiendo la tradición negra y los movimientos vanguardistas como medio de expresión. Buscaban el reconocimiento de la identidad de la raza negra frente a las políticas metropolitanas del sistema colonial.

Atlas Caribe

Aimé Césaire fue el segundo de siete hijos. Su padre era un pequeño funcionario y su madre ama de casa y costurera. Su abuelo había sido el primer profesor negro de Martinica y su abuela sabía leer y escribir (cosa que la gran mayoría de las mujeres de su época no). La abuela, mamá Nini, enseñó a sus nietos a leer desde muy jóvenes. Las lecturas de Voltaire, Victor Hugo o Bossuet se alternan con los relatos y las leyendas de África contadas por ella. Recibe también influencias de clásicos como Shakespeare, Dostoievsky, Proust, Stendhal, Flaubert, Balzac, Tolstoi, Lautréamont, Rimbaud, Mallarmé, Claudel. También de antropólogos como Frovenius, Maurise Delafosse, poetas norteamericanos como Langston Bugues y Claude Macka, Blaise Cendrars, Apollinaire.

En la época en que nació Cesaire había una general miseria y el pueblo era un pueblo resignado, infeliz y envilecido. El decreto del año 1848, aunque dio la libertad a los esclavos, no cambió fundamentalmente nada.

En nombre de la corona francesa, el francés Belin d’Esmanbuc tomó posesión de la isla en 1635. Siguieron dos siglos de explotación por parte del poder colonial. La isla de Martinica fue uno de los numerosos lugares de destino de los esclavos negros llevados a las colonias de los países occidentales por medio del comercio triangular. Ese sistema consistía en paliar la falta de mano de obra local con la importación de los esclavos de África. Junto con los seres humanos llegaron los cantos y las maneras de cocinar, la ropa y los imaginarios, las culturas que sobreviven y se adaptan hasta el día de hoy.

La situación en Martinica era de una zona encaminada a la total alienación cultural. La élite local prefería referencias provenientes de la metrópoli colonial, Francia. La escasas obras literarias martiniquesas adoptaban la mirada exterior. Incluso se podría decir que fue el principal motivo por el que aumentaron los estereotipos de la población de Martinica.

Entre 1919 y 1924 Aimé Césairecursó la escuela primaria en Basse-Pointe donde trabajaba su padre. Obtiene una beca para ingresar en el liceo Victor Schoelcher. Su profesor es Gilber Gratiant, muy influyente en la cultura Martinica y a Octave Mannonni, autor de Psicología de la colonización. Este mismo texto Cesaire lo criticaría años después en su discurso sobre el colonialismo.

FRAGMENTO DEL DISCURSO SOBRE EL COLONIALISMO

Una civilización que se muestra incapaz de resolver los problemas que su funcionamiento suscita, es una civilización decadente.
Una civilización que decide cerrar los ojos a sus problemas cruciales, es una civilización enferma. Una civilización que escamotea sus principios, es una civilización moribunda.
El hecho es que la civilización llamada “europea”, la civilización “occidental”, tal como la configuran dos siglos de régimen burgués, resulta incapaz de resolver los dos mayores problemas a que su existencia misma ha dado origen: el problema del proletariado y el problema colonial; que, llamada a comparecer ante el tribunal de la “razón” o el de la “conciencia”, esta Europa se revela impotente para justificarse, y que, a medida que pasa el tiempo, se refugia en una hipocresía tanto más odiosa cuanto menos posibilidades tiene de engañar a nadie.
Europa es indefendible.

“Aclarado esto, admito entonces que poner en contacto las diferentes civilizaciones es bueno; que es excelente casar mundos distintos; que una civilización, cualquiera que sea su íntimo genio, al replegarse en sí misma, se marchita; que el intercambio sirve en este caso de oxígeno, y que la gran suerte de Europa está en haber servido de encrucijada, y que, por haber sido centro geométrico de todas las ideas, receptáculo de todas las filosofías, albergue de todos los sentimientos, se ha convertido en el mejor de los generadores de energía.

Ahora bien, yo hago la siguiente pregunta: ¿es que en realidad la colonización ha puesto en contacto? O, si se prefiere, de todas las formas de establecer contacto, ¿era ésta la mejor?
Yo digo que no.
Y digo que de la colonización a la civilización la distancia es infinita; que, de todas las expediciones coloniales acumuladas, de todos los estatutos coloniales elaborados, de todas las circulares ministeriales expedidas, no sale airoso ni un solo valor humano.”

“Habría que estudiar primero cómo la colonización trabaja para descivilizar al colonizador, a embrutecerlo en el sentido literal de la palabra, a degradarlo, a despertar en él instintos reprimidos, a la concupiscencia, a la violencia, al odio racial, al relativismo moral, y demostrar que, cada vez que en Vietnam se corta una cabeza y se revienta un ojo y que en Francia se acepta, una niñita es violada y que en Francia se acepta, un Malgache torturado y que en Francia se acepta, hay una adquisición de la civilización que pesa su peso muerto, una regresión universal que se opera, una gangrena que se instala, un foco de infección que se extiende y que al final de todos esos tratados violados, de esas mentiras propagadas, de todas esas expediciones de castigo toleradas, de todos esos prisioneros atados e interrogados, de todos esos patriotas torturados, al final de ese odio racial alentado, de esa jactancia extendida, está el veneno inyectado en las venas de Europa, y el progreso lento, pero seguro, del ensalvajamiento del continente. Europa es moralmente, espiritualmente idefendible”.

La maison d'Aimé Césaire à Fort-de-France | Madinin'Art
Casa de Aimé Césaire en Martinica.

Se le relaciona también con la presencia de Robert Desnos en Cuba el año 1928, hecho relatado por Alejo Carpentier, pues él mismo se vio como protagonista al suplantar la identidad de Robert Desnos, con el fin de salir fuera de la isla, debido a la situación política de ese momento.

En 1931 se traslada a París como becario del gobierno francés para estudiar en el Liceo Louis- le Grand de París, uno de los más famosos. Allí conocería al senegalés Leopold Sedar Senghor, con quien entabló una gran amistad hasta el final de sus días y que llegaría a ser el presidente de Senegal. Cuando llegó a París Aimé Césaire se vio «de lleno, a las cuarenta y ocho horas, en pleno movimiento surrealista. Inmediatamente me pidieron que colaborara en sus revistas y empecé… Breton me había pedido una colaboración para la Revolución surrealista que empecé a hacer, y en realidad, no acabé de hacer…»

Ahí Aimé tuvo un repliegue al descubrir que no tenía nada nuevo que agregar al movimiento en Francia, pero que posteriormente en Martinica abrió otro camino en su relación con el surrealismo, la negritud-surrealismo.

Aimé Césaire tuvo contacto con otros jóvenes africanos que se encontraban como él en París. Junto con su amigo de la Guayana Francesa Leon Gontran Damas, el gualapeño Guy Tirolien y Leopold Sedar Senghor y Birago Diop fundan la revista el Estudiante Negro donde por primera vez aparece el concepto de negritud ideado por Aimé Césaire como reacción a la opresión del sistema colonial francés. El objetivo era rechazar el proyecto de los franceses de asimilación cultural y fomentar la cultura africana, que padecía de racismo a raíz también de la ideología colonialista. En este movimiento se propuso una búsqueda de las raíces africanas, aunque alertaba de no caer en el regionalismo o el “color local”.

Era de un humanismo activo y concreto, destinado a todos los oprimidos del planeta. En efecto, Césaire declarará: “Soy de la raza de los que son oprimidos”. Léopold Sédar Senghor le presenta a Cesaire a Suzanne Roussy, una gran activista del movimiento africano y feminista que participaría también en la revista El estudiante Negro. Se casan el año siguiente, en el ayuntamiento del XIVº distrito de París, vistiendo un traje sastre rojo, color de pasión, erigiendo así la importancia de lo laico. Empezó Cesaire a redactar en 1935 su obra maestra Cuaderno de un Retorno al país natal, que es un texto fundamental para la Negritud que publicará en 1939. Él también la denominaba “evocación desde la costa dálmata de mi isla”.

Con su esposa Suzanne.

En 1936 lee la traducción de la ”Historia de la civilización africana” de Frobenius. Finaliza sus estudios en la Escuela Normal Superior en 1938 con un trabajo en su tesis sobre “El tema del Sur en la literatura negro-americana de los Estados Unidos”. En ese año es cuando regresa a Martinica junto con Suzanne. Ambos son asignados como profesores en el liceo Victor Schoelcher donde Aimé tendrá como estudiantes a Frantz Fanon y a Edouard Glissant.

El poema Cuaderno se publicó en la revista Volonté, año en el que regresa a Martinica, huyendo del fascismo que se había apoderado de Europa. Césaire diría del Caribe que es” su matriz africana que nos nutre”. Visita Haití que lo deja “golpeado, transformado e iluminado” y queda “prendado y comprometido” con ese país y su realidad. Él y Suzanne son asignados como profesores en el liceo Victor Schœlcher, donde Aimé tendrá como estudiantes a Frantz Fanon y (que fue un revolucionario, psiquiatra, filósofo y escritor caribeño de origen martiniqués cuya obra fue de gran influencia en los movimientos y pensadores revolucionarios de los años 1960) a Edouard Glissant (novelista, poeta y ensayista francés. Poeta del mestizaje, creó los conceptos de “criollización” y de “Todo-Mundo).

Martinica a finales de la década de los treinta estaba encaminada a una alineación cultural, dado que la élite del lugar preferia cualquier referencia que proviniera de la metrópoli colonial Francia, advirtiéndose un claro sometimiento de la población de Martinica. Como reacción a esta situación, Aimé y Suzanne junto con otros intelectuales como René Ménil fundaron la Revue Tropiques, una revista literaria trimestral publicada en Martinica de 1941 a 1945, allí Suzanne Césaire publicó siete artículos en Tropiques, poniendo de relieve gran parte de una perspectiva identitaria que se usaría en el futuro por famosos críticos de la identidad cultural caribeña.

Durante la Segunda Guerra Mundial los Estados Unidos comienzan a bloquear la Martinica, por la desconfianza hacia los representantes del régimen colaboracionista del Vichy, que fue un régimen político instaurado por el mariscal Philippe Petain en parte del territorio francés y sus colonias, tras firmar el armisticio con la Alemana nazi. Esto hace que las condiciones en Martinica se deterioren. El régimen que instaura el almirante Robert, enviado por el Gobierno de Vichy, es racista y represor. Hicieron cesar a los representantes elegidos negros y los sustituyeron por representantes de la aristocracia criolla, los békes (son franceses blancos de las Antillas francesas, descendientes de los primeros colonos esclavistas, cuya familia está presente en las islas desde la época colonial). También censuraron la revista Revoue Tropiques que siguió apareciendo con dificultades hasta el año 1943.

El poeta francés André Bretón, exiliado por la segunda Guerra Mundial, desembarcó en Martinica. Su barco,El Capitán Paul Lemerle, acogió a otros prestigiosos refugiados: Victor Serge, Wilfredo Lam, Claude Levi-Strauss. Un día, con el fin de encontrar un moño para su hija Aube, Breton entró en una tienda en la que encontró junto a la caja una revista literaria: Tropiques. De esta manera descubrió las reflexiones de los intelectuales antillanos y, sobre todo, los textos poéticos del director de la publicación: Aimé Césaire. No dudó en calificar su obra literaria como “el mayor monumento lírico de la época”. Le señala como una de las voces más importantes de la poesía francesa de vanguardia. Breton incluyó al “gran poeta negro” en el grupo de sus discípulos, aunque la poesía de Cesaire se diferenciaba se sus coetáneos surrealistas en que sus creaciones se sustentaban en la riqueza de la cultura caribeña y africana, con un gran poder creador poético, conciencia racial y acción política. En 1943 redacta el prólogo de la edición bilingüe del Cuaderno de un retorno al país natal, que se publica en la revista Fontaine, en el número 35, que dirige Max Pol Fouchet . Le dedicaría estas palabras André Bretón “la palabra de Aimé Césaire, hermosa como el oxígeno naciente”.

André Breton, Nicolas Calas, Aimé Césaire, Enrico Donati, Marcel Duchamp, Max Ernst, Esteban Francès, Arshile Gorky, Frederick Kiesler, Robert Lebel, Pierre Mabille, Henri Matisse, Roberto Matta, B. Reis, Denis de Rougemont, Sonia Sekula, Elisa Claro Breton,

En 1944 con su libro las Armas milagrosas, marca la adhesión al surrealismo y le apodan “el negro fundamental”. Llegará a influenciar a autores como Frantz Fanon, Edouard Glissant (que si recordáis anteriormente son alumnos del liceo Schoelcher donde impartió clases), Daniel Maximin y muchos otros. También influenció en otros intelectuales africanos y afroamericanos en su lucha contra el colonialismo y la desculturización. “El Cuaderno de un retorno al país natal” fue traducido en Cuba por Lydia Cabrera, en 1943, y se editó con un prólogo de Benjamin Pèret que comenzaba así: “Tengo el honor de saludar aquí a un gran poeta, el único gran poeta en lengua francesa que ha aparecido en veinte años. Por primera vez resuena una voz tropical en nuestro idioma, no para sazonar una poesía exótica, adorno de mal gusto en un interior mediocre, sino para hacer brillar una poesía auténtica, brotada de troncos podridos de orquídeas y de mariposas eléctricas devorando la carroña; poesía que es el grito salvaje de una naturaleza dominadora, sádica, que se traga a los hombres y a sus máquinas como las flores a los insectos temerarios”.

En 1945 Aimé Césaire se afilia al partido comunista francés y es elegido alcalde de la capital de la isla de Martinica, Fort de France. También sale elegido diputado a la Asamblea Nacional por Martinica. Conservará este escaño sin interrupción hasta 1993. Martinica estaba muy deteriorada por el bloqueo y la caída de la industria azucarera y Aimé consigue que se consiguiera para Martinica el estatus de departamento en 1946. Es decir, se instauró como una entidad territorial principal en la que se divide administrativa Francia. Esta postura de Césaire no fue entendida por muchos movimientos de izquierda de Martinica, que pedían la independencia. Según Aimé, tenía el objetivo esta medida de luchar contra la preponderancia beké en la política martiniquesa, contra el clientelismo (es un intercambio extraoficial de favores para conseguir apoyo electoral), la corrupción y el conservadurismo estructural en el que se encontraban . El indicaba que tomó esa decisión porque era necesario conseguir un saneamiento y modernización para permitir el desarrollo económico y social de Martinica. A menudo marginado, el escritor no participó en polémicas inútiles ni en discusiones mundanas. Confiado en lo justo de su causa y en el alcance de su palabra, no eludió los debates más intensos del momento. Ante los diputados conservadores que lo atacan con violencia debido a “lo que Francia le permitió aprender” y la deuda que tiene un hombre como él (es decir, negro) hacia su patria, Césaire explica sin rabia que en nombre de los valores mismos de ese país no puede aceptar esos ataques. Conoce las contradicciones del humanismo francés, esos postulados bien intencionados en los que no se cuestionó la peor humillación de una población: la esclavitud.

Ya era padre de cuatro niños. Su mujer Suzanne padecia de pulmonía severa y roza la muerte en 1942 cuando da luz a su hija Ina. En Tumba del sol (Tombeau du soleil), Aimé Césaire se dirige directamente a Suzanne: Ventanas del pantanal floreced ¡ah! floreced en la quietud de la noche para Suzanne de Césaire de mariposas sonoras. Hincharemos nuestras velas oceánicas, hacia el ímpetu recobrado de las pampas y las piedras y cantaremos a los bajos caudales.

A fines de 1945 hubo otra visita de André Bretón, que coincide con una segunda exposición de Lam y una serie de conferencias preparadas por Aimé Césaire, en Port-au-Prince. René Depestre, que había fundado un diario casi estudiantil, La Rouche, donde se hizo eco la noticia de que André Bretón hizo un llamado a la conciencia y a la liberación de los pueblos en el teatro, que dio lugar a una huelga general y después el derrocamiento político de Elie Lescot, el dictador de 1946. Breton abandonó Port-au-Prince y se marcha a la Martinica, en febrero de 1946, con la impresión viva de que su estadía, en verdad, cumplió con creces lo que se esperaba con su palabra, más aún al conocer todo el movimiento en torno a la poesía. Cuaderno de un regreso al país natal se reeditó en 1947, con un prólogo del mismo Breton; de esa manera, logra un éxito importante, siendo reconocido como escritor surrealista, en un momento en que éste se abre al exterior de Francia, después de terminada la guerra. Cesaire diría del surrealismo: «el surrealismo me proporcionó lo que yo buscaba confusamente. Lo he recibido con alegría porque he encontrado en él más una confirmación que una revelación. Era un instrumento que dinamitaba el francés…

El surrealismo me interesaba en la medida en que representaba un factor de liberación…» y esa es, precisamente, una de sus propuestas básicas, la liberación del hombre, donde la poesía puede objetivar, mediante el lenguaje, esa liberación.

En 1947 creó Aimé Césaire junto con Alioune Diop ( fue un intelectual franco-senegalés que jugó un papel importante en la emancipación cultural africana) realizan la revista “Presencia africana y en 1948 aparece Antología de la nueva poesía negra y de madagascarí, con prólogo de Jean Paul Sartre, consagrándose así el movimiento de la negritud. Sartre diría: “se puede hablar aquí de una poesía comprometida, y aun dirigida y automática, no porque existiese aquí la intervención de la reflexión, sino porque sus palabras y las imágenes expresan continuamente la posesión. El surrealismo blanco encuentra en su interior el alivio; Césaire halla en su fuego la intransigencia de las exigencias y de la sed de venganza”. En 1948 escribió otro de sus grandes poemarios, Sol guillotinado (Soleil cou coupè), cuyo título es una inspiración de una imagen del poeta francés Apollinaire. En este poemario continua su temática por los ideales libertarios y de lucha por la dignidad de los pueblos oprimidos.

En 1950 Cesaire publica Cuerpo Perdido. El propio Breton le propuso a Picasso ilustrar este libro. El trabajo realizado por Picasso, cabeza de negro de perfil y treinta ilustraciones de plantas, insectos y pictogramas, es de una completa interacción con el texto literario. Lo publicó la editorial Fragance en 1950, el año en que Aimé Césaire escribía el dicurso sobre el colonialismo,, confirmando así la unión entre su actividad política y su poesía. Cuerpo Perdido está compuesto por diez poemas, cada uno de ellos ilustrado con dos estampas que representan plantas, insectos, pictogramas de copulación y rostros en forma de hoja, de animales o de la luna. Son imágenes que recuerdan al surrealismo mágico de Wifredo Lam. El frontispicio del libro es una estampa que representa la cabeza de un negro de perfil, en alusión a la búsqueda de su identidad: « Negro Negro Negro / Desde el fondo del cielo inmemorial[…]». La reproducción de esta estampa sirvió para el cartel del congreso de escritores y artistas negros Présence Africaine, celebrado en París en 1956. Como producción dramática en 1956 publica “Y los perros callaron”. Aquí se identifica con su pueblo al igual que con el rebelde de la obra:

En 1956, en el Congreso de escritores negros y artista de la Sorbona en Paris.

“Y callaban los perros que había
sufrido todas las violencias del mundo muerto
recibido vergajazos
sido expuesto a las fieras, arrastrado en camisa
la soga al cuello
rociado con petróleo
esperando en sambenito la hora del auto de fe
y bebido orina, siendo pisoteado, traicionado, vencido

Lo que le llevó a predecir:

“Nada de perdonar
he alzado con mi corazón el sílex antiguo
a la vieja mecha que África depositara en mi fuero interno.
Te odio, te odio.

Aimé Césaire en Fort-de-France recibe a François Mitterand tras su elección en 1981.

Sus obras dramáticas eran escenificadas en el teatro,

En 1956 Aimé Césaire abandona el Partido comunista francés por discrepancias a la hora de valorar la revolución de Hungría. y funda el Partido progresista Martiniqués, desde el que reivindica la autonomía de Martinica. Siguió siendo alcalde de Fort de France hasta el 2001. El desarrollo de la capital de Martinica se caracterizó por el éxodo rural, provocado por el declive de la industria azucarera y la explosión demográfica provocado por la mejoría de las condiciones sanitarias. Su política social favoreció la creación de una base electoral estable. Creó el Servicio Municipal de Acción Cultural (SERMAC), donde se desarrollaron talleres de arte popular (baile, artesanía y música) y el festival de Fort de France, muy prestigioso. festival de Fort-de-France.

Se retiró de la vida política y dejó el puesto a Serge Letchimy . Es uno de los últimos fundadores del pensamiento de la negritud.

Herrajes (Ferrements), libro de poesía, fue publicada en 1960

Publica un libro de poemas en 1961 titulado Cadastre.

En 1962 produce su ensayo Tocando la apertura. La Revolución Francesa y el problema colonial.

Césaire también escribió teatro, con los mismos presupuestos polémicos y estéticos. En su pieza La tragedia del rey Christophe (1963) analiza la historia haitiana con una mirada épica y universal, como si tratara de la tragedia de todas las revoluciones. Henri Christophe fue un líder revolucionario haitiano que se autoproclamó Rey de Haití en 1811 y estableció un sistema de señores feudales.
Con Una temporada en el Congo en 1966 puso en escena el drama político de África en los años sesenta.

En 1969 publica Una tempestad. Sus obras completas aparecieron en Fort de France en 1976. En 1987 forma parte de la Primera Conferencia Hemisférica de los Pueblos Negros de la Diáspora, organizada en su honor en la Universidad Internacional de Florida, en Miami. Allí Aimé Césaire explica que la negritud se mantiene en lucha continua y que es una comunidad oprimida y excluida y ahonda en una manera de vivir la historia de esa comunidad al interior de la historia, que incluye la deportación masiva de poblaciones enteras, tráfico de humanos y recuerdos de una tradición y creencias que se intentaron eliminar.

Aimé Césaire es considerado como uno de los precursores de los Estudios Postcoloniales. Establece una crítica hacia el colonialismo. Indica que Europa es hipócrita e inmoral y que su proyecto colonialista es indefendible y que es incapaz de resolver la miseria y la alienación que construyó a través de las conquistas coloniales. Hace una comparación en este ensayo con el nazismo , no en términos de la violencia ejercida, sino en el uso de las mismas prácticas coloniales contra sociedades blancas europeas. Critica también el hecho de que la clase intelectual europea había difundido discursos racistas y esclavistas en el pasado. Finalmente, el autor hace un vínculo entre la violencia del capitalismo y la del colonialismo en repetidas ocasiones: “Lo queramos o no, al final del callejón sin salida que es Europa, aquella de Adeauer, de Schuman, de idault y algunos otros, está Hitler. Al final del capitalismo, deseoso de sobrevivir, está Hitler. Al final del humaismo formal y de renuncia filosófica, está Hitler,” “El caso [contra Europa] es abrumador. Es como si un animal que, haciendo uso de su más elemental vitalidad, repartiera la sangre y sembrara la muerte, pues hay que recordar que históricamente bajo esta misma forma feroz se manifestó, en la consciencia y espíritu de los mejores, la revelación de la sociedad capitalista.”

En 1960 le conceden el Premio René Laporte. Publica en 1991 su libro de poesía Yo, laminaria. La poesía de Aimé Césaire tiene una apariencia de prosa y vigor visionario. Con una complejidad y aspereza de una cultura mestiza, conlleva un aire legendario, majestuoso, como de épica antigua. El escritor R. Depestre sitúa la “criollidad” de Césaire en un contexto dinámico más amplio y universal que cualquier definición restrictiva, y habla de una “criollidad” en movimiento hacia una dimensión donde la poesía trata con la belleza y la desgracia a la vez.

Según el poeta y ensayista D. Walcott, Césaire ve en el Nuevo Mundo la evidencia de humillaciones pasadas y la necesidad de un orden nuevo; sin embargo, su obra, como toda alta poesía, se basa en el misterio de esta redención, no en una dialéctica precisa que pudiera ser entendida a través de claves políticas.

En lo que atañe al dominio poético, quiere, cueste lo que cueste, que se acabe la imitación de los europeos y se cree una poesía de exploración que suba, sin hacer trampas, hasta las fuentes de él mismo y de sus hermanos. Encuentra imágenes, ritmos, palabras, que son la verdadera naturaleza de su pueblo y entre las que el lirismo y la violencia no excluyen una colecta universal de felicidad. Intentó dar a los descendientes de esclavos, el orgullo y el vigor perdidos, no manteniendo la nostalgia de un mundo de delantera, pero creando una fraternidad nueva, una sociedad moderna. Y cuenta para esto, en buena parte con la fuerza de la poesía que no se contenta con describir o con evocar.

Al hablar de sí mismo y de los otros que son iguales a él (negros y colonizados, inferiores siempre ante la revolución y la nación que proclamó el “Vivir libre o morir” y no sólo promulgó la “Libertad, igualdad y fraternidad”, sino que dijo pugnar por la felicidad de todos), Césaire desmiente: “Y puesto que juré no ocultar nada de nuestra historia (yo que admiro tanto al carnero paciendo su sombra de la tarde), quiero convenir en que fuimos, en todos los tiempos muy ramplones lavaplatos, limpiabotas sin envergadura, y considerando las cosas lo mejor posible, hechiceros bastante concienzudos siendo el único récord indiscutible que hemos batido el de la paciencia en soportar el látigo.”

En honor a Aime Cesaire en el Aeropuerto internacional de Martinica hay una terminal a su nombre, abierta en 1950 y renombrada en 2007.

Voces descolonizadoras 2020 – Día Internacional para la Abolición de la Esclavitud en Argentina, le rinden un homenaje a Aimé Césaire. Como dice el texto de convocatoria, se trata de un acto de justicia literaria e intelectual que busca continuar el rescate de la memoria de un poeta universal, que cada día que pasa adquiere más vigencia.

Fue realmente inspirador para los pueblos del Caribe, Europa y Estados Unidos, en el surgimiento del movimiento por los derechos civiles que marcó un hito histórico. Retirado durante los últimos años de la vida política, Césaire siguió su influencia cultural y el prestigio de su obra municipal, sobre todo en el campo de la promoción cultural de los sectores populares.

Pese a sus críticas a proyectos legislativos sobre la memoria colonial de Francia, recibió en 2006 a Nicolás Sarkozy, sobre quien declaró: “Es un hombre nuevo. Se siente en él una fuerza, una voluntad y algunas ideas. Lo juzgaremos sobre esa base”. Antiguo diputado socialista, en la campaña de 2007 respaldó la candidatura presidencial e Ségolène Royal..

Césaire falleció el jueves 17 de abril de 2008 en el hospital al que había sido ingresado 8 días antes. “El inmenso poeta” desaparecido ostenta “el récord de longevidad parlamentaria desde 1945”.

BIBLIOGRAFIA Y FUENTES

Esacademic.com
https://esacademic.com/dic.nsf/eswiki/51160
wikipedia

https://es.wikipedia.org/wiki/Aim%C3%A9_C%C3%A9saire

Afroamérica: Suzanne de Cesaire, odisea martiquinesa
file:///C:/Users/Usuario/Downloads/55535-159072-1-PB.pdf

Cuaderno de un retorno al pais natal, de Aimé Césaire editorial Era
http://www.arquitecturadelastransferencias.net/images/bibliografia/cesaire_retorno_al_pais_natal.pdf

letras libres: aime cesaire
https://www.letraslibres.com/mexico-espana/aime-cesaire

Casa África: Aimé Césaire
http://www.casafrica.es/detalle-who-is-who.jsp%3FDS7.PROID=419519.html

Discurso sobre el colonialismo de Aime Cesaire
https://arteypensamientocontemporaneo.wordpress.com/2019/02/08/aime-cesaire-discurso-sobre-el-colonialismo-fragmento/

Aimé Césaire entender el Rugido del Tigre
https://nomelleveselapunte.files.wordpress.com/2010/08/aime-cesaire-poemas.pdf

Aimé Césaire, el padre de la negritud

Muerte de Aimé Césaire, poeta de la negritud

http://www1.rfi.fr/actues/articles/100/article_7585.asp

Aimé Césaire Poemas, versión de Luis López Álvarez, selecciones de poesía universal, editorial Plaza y Janés s.a. Editores

Las armas milagrosas y los perros callaban de Aimé Césaire, traducción de Lizandro Z, D, Galtier ediciones librerías Fausto

POEMAS

CUADERNO DEL REGRESO A UN PAIS NATAL , 1939

1
Partir.
Así como hay hombres-hiena y hombres-pantera, yo
seré un hombre-judío,
un hombre cafre
un hombre-hindú-de-Calcuta
un-hombre-Harlem-sin-derecho-a-voto
El hombre-hambre, el-hombre -insulto, el hombre-tortura
se le podría
prender en cualquier momento, molerlo a golpes-matarlo
por completo
sin tener que rendirle cuentas a nadie.
2
Un hombre judío
un hombre-progom
un perro de caza
un pordiosero.
Pero, ¿es que puede uno matar el remordimiento, bello
como la cara de sorpresa de una dama inglesa al encontrar
en su sopa un cráneo de hotentote?
Yo reencontraría el secreto de las grandes comunicaciones
y de las grandes combustiones. Diría tempestad, diría río.
Diría ciclón. .Diría hoja. Diría árbol, mejorarían todas las
lluvias, me humedecerían todos los rocíos.
Me revolcaría como sangre frenética sobre la lenta corriente
del ojo de las palabras,
en caballos locos, en niños tiernos, en toques de queda en vestigios
de templo, en piedras preciosas, lo bastante lejos como para
descorazonar a los menores.
Quien no me comprenda no comprenderá el rugido del tigre
 
3
Es mío
un hombre solo preso de blancura
un hombre solo que desafía los gritos de la muerte
blanca
(TOUSSAINT,TOUSSAINT L’OUVERTURE)
un hombre solo que fascina al gavilán blanco de la muerte
blanca
un hombre solo en la mar infecunda de la arena blanca
es un viejecito que se eleva contra las aguas
del cielo.
La muerte describe un círculo brillante encima de este hombre
la muerte brilla dulcemente sobre su cabeza
la muerte sopla en la caña madura de sus brazos
la muerte galopa en la prisión como un caballo blanco
la muerte luce en la sombra como los ojos de los gatos
la muerte hipa como el agua bajo las rocas
la muerte es un pájaro herido
la muerte decrece
la muerte vacila
la muerte es un paytura sombrío

la muerte expira en una blanca balsa de silencio.

“… Y he aquí que de pronto fuerza y vida me acometen como un toro y la onda de vida rodea la papila del morro, y aquí están todas las venas y vénulas atareadas en la sangre nueva y el enorme pulmón de los ciclones que respira y el fuego atesorado de los volcanes y el gigantesco pulso sísmico que lleva el compás de un cuerpo vivo en mi firme incendio.
Y ahora que estamos de pie, mi país y yo, con los cabellos al viento y mi pequeña mano ahora en su puño enorme y la fuerza no está en nosotros sino por encima de nosotros, en una voz que barrena a la noche y a la audiencia como la penetración de una avispa apocalíptica. Y la voz dice que Europa durante siglos nos ha cebado de mentiras e hinchado de pestilencias,
porque no es verdad que la obra del hombre haya terminado
que no tengamos nada que hacer en el mundo
que seamos unos parásitos en el mundo
que basta que nos pongamos al paso del mundo
pero la obra del hombre ha empezado ahora
y falta al hombre conquistar toda prohibición
inmovilizada en los rincones de su fervor
y ninguna raza tiene el monopolio de la belleza, de la inteligencia,
de la fuerza
y hay sitio para todos en la cita de la conquista y ahora sabemos que el sol gira alrededor de nuestra tierra iluminando la parcela que ha fijado nuestra sola voluntad y que toda estrella que cae del cielo a la tierra a nuestra voz de mando sin límite.
Ahora poseo el sentido de las ordalías; mi país es “la lanza de noche” de mis antepasados bámbaras que se arruga y su punta huye desesperadamente hacia el astil si se la rocía con sangre de pollo y dice que es sangre de hombre lo que necesita su temperamento, grasa, hígado, corazón de hombre, no sangre de pollo.
Y yo busco para mi país no corazones de dátil, sino corazones de hombre que, para entrar en las ciudades de plata por la gran puerta trapezoidal, golpeen la sangre viril, y mis ojos barren mis kilómetros cuadrados de tierra paternal y enumero las llagas con una especie de júbilo y las hacino una sobre otra como raras especies, y mi cuenta se alarga siempre con imprevistas acuñaciones de la bajeza.
Y aquí están aquellos que no se consuelan de no ser hechos a semejanza de Dios sino del diablo, aquellos que consideran que se es negro como se es dependiente de segunda clase: esperando mejorar y con la posibilidad de subir más alto; aquellos que capitulan ante sí mismos, aquellos que viven en el fondo de la mazmorra de sí mismos; aquellos que se envuelven con seudomorfosis orgullosa; aquellos que dicen a Europa: “Mire, yo sé cómo hacerle reverencias, cómo prestarle mis respetos, en suma, no soy diferente de usted; no haga caso de mi piel negra: me ha tostado el sol”.   

Y hay el rufián negro, el áscari negro, y todos cebras se zarandean a su manera para hacer que el listado de sus pieles caiga en un rocío de leche fresca. Y en medio de todo esto yo digo ¡hurra! mi gran padre se muere, yo digo ¡hurra! la vieja negritud se cadaveriza progresivamente.
No hay que decir: era un buen negro. Los blancos dicen que era un negro, un verdadero buen negro, el buen negro de su amo.
Yo digo ¡hurra!
Era un muy buen negro,
la miseria le había herido pecho y espalda y habían metido en su pobre mollera que una fatalidad pesaba sobre él y que no la puede manejar a su antojo que no tenía poder sobre su propio destino; que un señor avieso había desde tiempo inmemorial escrito leyes de prohibición en su naturaleza pelviana; y ser el buen negro; creer honradamente en su indignidad, sin la curiosidad perversa de verificar nunca los jeroglíficos fatídicos.
Era un muy buen negro.
Y no se le ocurría la idea de que podría azadonar, ahondar, cortarlo todo, cualquier otra cosa verdaderamente que no fuese la caña insípida.
Era un muy buen negro.
Y le lanzaban piedras, trozos de chatarra, cascos de botella, pero ni esas piedras, ni esa chatarra, ni esas botellas…
Oh quietos años de dios sobre este mogote terráqueo!
Y el látigo disputó el chupeteo de las moscas el rocío azucarado de nuestras llagas.
Yo digo hurra! la vieja negritud
se cadaveriza progresivamente
el horizonte se deshace, retrocede y se ensancha
y entre desgarrones de nubes aparece el fulgor de un signo.
El negrero cruje por todas partes… Su vientre se convulsiona y resuena… La horrible tenía de su cargamento roe los intestinos fétidos del extraño niño de pecho de los mares.
Y ni el júbilo de las velas hinchadas como un abultado bolso de doblones, ni las jugarretas hechas a la tontería peligrosa de las fragatas policíacas le impiden oír la amenaza de sus gruñidos intestinos.
En vano para olvidarse de ello el capitán cuelga en su palo mayor el negro más gritón, o lo echa al mar, o lo entrega al apetito de sus molosos.
La negrería que huele a cebolla frita vuelve a encontrar en su sangre derramada el sabor amargo de la libertad
Y está de pie la negrería
La negrería sentada
inesperadamente de pie
de pie en la cala
de pie en los camarotes
de pie en el puente
de pie en el viento
de pie al sol
de pie en la sangre
çde pie
y
libre
de pie y no como una pobre loca en su libertad y su indigencia marítimas girando en la deriva perfecta y aquí está:
más inesperadamente de pie
de pie en los cordajes
de pie ante el timón
de pie ante la brújula
de pie ante el mapa
de pie bajo las estrellas
de pie
y
libre
Y el navío lustral hiende impávido las aguas
Desplomadas
Y ahora se pudren nuestras borlas de ignominia!
por el sol abrotoñado de medianoche
escucha gavilán que tienes las llaves de oriente
por el día desarmado
por el tiro de piedra de la lluvia

Escucha perro blanco del norte, serpiente negra del
Mediodía
que rematáis el cinturón del cielo
todavía hay un mar por cruzar
para que yo invente mis pulmones
para que el príncipe se calle
para que la reina me bese
todavía un viejo mar por asesinar
un loco por entregar
para que mi alma brille ladre brille
ladre ladre ladre
y que chille la lechuza mi bello ángel curioso.
El maestro de las risas?
El maestro del silencio formidable?
El maestro de la esperanza y la desesperación?
El maestro de la pereza? El maestro de las danzas?
Soy yo!
y por eso, señor
los hombre de cuello frágil
recibe y percibe fatal calmoso triangular
y para mí mis danzas
mis danzas de mal negro
para mí mis danzas
la danza rompe-argolla
la danza salta-prisión
la danza es-hermoso-y-legítimo-ser-negro
para mí mis danzas y salta el sol en la raqueta de mis manos
pero no el sol desigual ya no me basta
enróscate, viento, alrededor de mi nuevo crecimiento
pósate en mis dedos medidos
te entrego mi conciencia y su ritmo de carne
te entrego los fuegos donde se asa mi debilidad
te entrego la cadena múltiple
te entrego el pantano
te entrego el intourist del círculo triangular
devora desea
te entrego mis palabras abruptas
devora enróscate
y enroscándote abrázame con un más vasto
estremecimiento
abrázame hasta el nosotros furioso
abraza, abrázanos
pero habiéndonos igualmente mordido
hasta la sangre de nuestra sangre mordido,
abraza, abraza mi pureza sólo se enlaza con tu pureza
pero entonces abraza
como un campo de apretados filaos
en la noche
nuestras multicolores purezas
y enlaza, enlázame sin remordimientos
enlázame con tus inmensos brazos de arcilla luminosa
enlaza mi negra vibración al ombligo mismo del mundo
enlaza, enlázame, áspera fraternidad,
y luego, estrangulándome con tu lazo de estrellas, sube,
paloma
sube
sube
sube
Yo te sigo, impresa en mi atávica córnea blanca,
sube lamedor de cielo
y el gran agujero negro donde yo quería ahogarme
en la otra luna
es allí donde quiero pescar ahora la lengua maléfica
de la noche en su inmóvil vibración”.

FRAGMENTO CUADERNO DEL REGRESO A UN PAIS NATAL , 1939

Yo reencontraré el secreto del gran diálogo, el secreto de las grandes combustiones. Diré tormenta, rio, diré tornado. Diré hoja. Diré árbol. Me mojarán todas las lluvias, brillaré humedecido por todos los rocíos. Igual que la sangre arrebarada en la corriente lenta del ojo de las palabras, como caballos furiosos, como niños muy pequeños, como coágulos, cubrefuegos, como ruinas de templo. como joyas, correré lejos, lo suficientemente lejos como para desalentar a los mineros. El que no me entienda, tampoco entenderá el rugido del tigre. Soy el que canta con la voz aherrojada en el jadeo de los elementos. Es dulce ser nada más que un pedazo de madera, un corcho, una gotita de aguas torrenciales del comienzo y del fin. Es dulce abandonarse en el corazón destrozado de las cosas. La poesía nace con el exceso, la desmesura, con la búsqueda acuciada por lo vedado.

SOL SERPIENTE

Del libro Las armas Milagrosas, 1946, traducción de Aldo Pellegrini

Sol serpiente ojo fascinador ojo mío
el mar piojera de islas crujiendo en los dedos de las rosas
lanza-llamas y mi cuerpo intacto de fulminado
el agua eleva las osamentas de luz perdidas en el corredor sin pompa
torbellinos de hielo aureolan el corazón humeante de los cuervos
nuestros corazones
es la voz de los rayos domesticados que giran sobre sus goznes de lagartija
traslado de anolis al paisaje de vidrios rotos
son las flores vampiros que suben a relevar las orquídeas
elixir del fuego central
juego justo fuego mango nocturno cubierto de abejas
mi deseo un azar de tigres sorprendidos en los azufres
pero el despertar estañoso se dora con los yacimientos infantiles
y mi cuerpo de guijarro que come pescado que come
palomas y sueños
el azúcar de la palabra Brasil en el fondo de la ciénaga

SUPERVIVENCIA

Del libro Las armas milagrosas, de 1946

Te evoco
bananero patético que agitas mi desnudo corazón
en el día salmodiante
te evoco
viejo hechicero de las montañas sordas por la noche
justamente la noche que precede a la última
y sus redobles de tedio golpeando en la poterna loca de las ciudades
enterradas
pero no es sino el preludio de las selvas en marcha sobre el cuello
sangrante del mundo
es mi odio singular
llevando a la deriva sus témpanos de hielo en el aliento de las
verdaderas llamas
dadme
ah dadme el ojo inmortal del ámbar
y sombras y tumbas de granito cuadriculado
pues la barrera ideal de los planos húmedos y de las hierbas
acuáticas
escucharán en las zonas verdes
los intérpretes del olvidos anudándose y desanudándose
y las raíces de la montaña
exaltando la estirpe real de los almendros de la esperanza
florecerán por los senderos de la carne
(la penuria de vivir pasando como una tempestad)
mientras que bajo el cartel del cielo
un fuego de oro sonreirá
al canto ardiente de las llamas de mi cuerpo

AVISO DE DISPAROS

Del libro Las armas milagrosas, de 1946

Aguardo a la orilla del mundo a los viajeros que no llegarán
dadme
leche de infancia panes de lluvia harinas
de medianoche y de baobab
mis manos que espinaron matorrales de astros
mas rescatadas por la espuma
desciñen de antemano
el jubón de cerrojos
y la fulminante geometría del trigonocéfalo
para mi sueño con piernas de reloj retrasado
para mi odio de cargamento hundido
para mis árboles gigantes de Tasmania
para mi torre de cabezas de Papuasía
para mis auroras boreales mis hermanos o amantes
para mi amiga mi mujer mi otaria
oh vosotras todas amistades maravillosas,
mi amiga amor
mi muerte, mi sosiego, mis cóleras
mis lebreles
mis sienes malditas
y las minas de radio soterradas en el abismo de
mis inocencias
saltarán desgranadas
en el comedero de los pájaros
(y el estéreo de estrellas
será el nombre común de la leña recogida en los aluviones
de las venas cantantes de la noche)
la bailarina invisible disparará al corazón
en el minuto 61 de la última hora
con proyectiles incandescentes de infierno y de
flores por vez primera
a la derecha de los días sin carne sin ojos sin desconfianza
sin lagos
a la izquierda los fuegos pilotos de los días no más y de los aludes
el pabellón negro con dientes blancos del Vómito Negro
será izado durante la duración ilimitada
de la fogata agreste de la fraternidad.

LAS ARMAS MILAGROSAS

Del libro Las armas milagrosas, de 1946

El gran machetazo del placer rojo en plena frente
había sangre y ese árbol que llaman flamígero y que
nunca merece tanto ese nombre como en las vísperas
de ciclones y de ciudades saqueadas la sangre nueva
la razón roja todas las palabras de todas las lenguas que
significan morir de sed y solamente cuando morir tenía el sabor del pan
y la tierra y el mar un gusto de antepasado
y ese pájaro que me grita que no me entregue
y la paciencia de los alaridos en cada rodeo de mi lengua

la arcada más bella es un chorro de sangre
la arcada más bella es una ojera lila
la arcada más bella se llama noche
y la belleza anarquista de tus brazos en cruz
y la belleza eucarística y llameante de tu sexo
en cuyo nombre saludaba la barrera de mis labios violentos

había la belleza de los minutos que son las joyas en liquidación
del bazar de la crueldad el sol de los minutos y su bonito hocico de lobo
que el hambre hace salir del bosque la cruz roja de los minutos
que son lampreas en marcha hacia los viveros y las estaciones
y las fragilidades inmensas del mar que es un pájaro loco clavado muerto
en la puerta de las tierras traseras había hasta el terror
tales como el relato de julio de los sapos de la esperanza y
de la desesperanza podados de astros por encima de las aguas
allí donde la fusión de los días que permite el bórax da cuenta
de las lamparillas gestantes las fornicaciones de la hierba
que no se deben presenciar sin precauciones las cópulas del agua
reflejadas por el espejo de los magos las bestias marinas
para ser tomadas en el hueco del placer los asaltos de vocablos
todas troneras humeantes para festejar el nacimiento del heredero varón
simultáneamente con la aparición de las praderas siderales en el flanco
de la bolsa con volcanes de agaves de despojos de silencio
el gran parque mudo con el agrandamiento silúrico de juegos mudos
con las angustias imperdonables de la carne de batalla según
la dosificación siempre por rectificar de los gérmenes que deben destruirse

(…) escolopendra escolopendra
hasta el párpado de las dunas sobre las ciudades
prohibidas castigadas por la cólera de Dios
escolopendra escolopendra
hasta el desastre crepitante y grave que arroja las
ciudades enanas delante de los caballos
más fogosos cuando en plena arena levantan
su portón de rejas sobre las fuerzas desconocidas del diluvio

escolopendra escolopendra
cresta cresta moldura rompe rompe en sable caleta pelambres
en aldea dormidos sobre sus piernas de pilotes y safenas
de agua cansada dentro de un instante se producirá la derrota
de los silos olfateados de cerca el azar rostro de pozo
de condotiero ecuestre con charcos artesianos
y las cucharillas de los senderos libertinos
por armadura rostro de viento rostro uterino
y lémur con dedos excavados en las monedas
y la no menclatura química y la carne dará vuelta
sus grandes hojas de banano que el viento de los tugurios
fuera de las estrellas que señalan la marcha hacia atrás de las heridas
de la noche hacia los desiertos de la infancia fingirá leer en un instante
se tendrá la sangre vertida donde las luciérnagas
tiran de las cadenillas de las lámparas eléctricas para la celebración
de los compitales y el infantilismo del alfabeto de los espasmos
que hacen los grandes ramajes de la herejía
o de la connivencia habrá el desinterés de los transatlánticos del silencio
que surcan día y noche las cataratas de la catástrofe
alrededor de las sienes sabias en migración
y el mar retraerá sus pequeños párpados de halcón
y tú intentarás apoderarte del instante
el gran feudatario recorrió su feudo a la velocidad de oro fino
del deseo por los senderos de neuronas observa bien si el pajarillo
no ha ingerido la estola el gran rey atónito en la sala llena de historias
adorará sus manos pulquérrimas
sus manos levantadas en el rincón del desastre entonces
el mar retornará a su incómodo lecho apretado c
uídate de cantar para no apagar la moral que es la moneda
obsidional de las ciudades privadas de agua
y de sueño entonces el mar se sentará a la mesa
muy suavemente y los pájaros cantarán muy suavemente
en las básculas de la sal la canción de cuna congolesa que la soldadesca
me ha hecho olvidar pero que el mar piadosísimo de las cajas craneanas
conserva sobre su láminas rituales

escolopendra escolopendra

hasta que las cabalgatas vagabundeen por los prados salinos de abismos
con el murmullo humano rico de prehistoria en los oidos

escolopendra escolopendra

hasta que no hayamos alcanzado la piedra
sin dialecto la hoja sin torreón el agua frágil
sin fémur el peritoneo seroso de los anocheceres de manantial

LEJOS DE LOS DÍAS PASADOS

Del libro Herrajes (Ferrements) de 1960

pueblo mío

cuando
lejos de los días pasados
renazca una cabeza bien puesta sobre
tus hombros
reanuda
la palabra

despide a los traidores
y a los amos
recobrarás el pan y la tierra bendita
tierra restituida

cuando
cuando dejes de ser un juguete sombrío
en el carnaval de los otros
o en los campos ajenos
el espantapájaros desechado

mañana
cuando mañana pueblo mío
la derrota del mercenario
termine en fiesta

la vergüenza de occidente se quedará
en el corazón de la caña

pueblo despierta del mal sueño
pueblo de abismo remotos
pueblo de pesadillas dominantes
pueblo noctámbulo amante del trueno furioso
mañana estarás muy alto muy dulce muy
crecido

y a la marejada tormentosa de las tierras
sucederá el arado saludable con otra tempestad

CADÁVER DE UN FRENESÍ

Del libro Herrajes (Ferrements) de 1960

el recuerdo de un camino que sube mucho a la sombra de los bambúes di guarapo que vuelve a inventarse siempre y el olor de los ciruelos de España
se dejaron olvidadas
las enaguas del mar
los tiempos de la infancia
el parasol de los coccolobis

al llegar a la curva me vuelvo y miro por encima del hombro
de mi pasado lleno del ruido mágico en el momento preciso
siempre incomprensible y angustioso del fruto del árbol del pan
que cae rodando hasta el barranco en donde nadie lo encuentra
la catástrofe se ha hecho un trono instalándolo demasiado alto
del delirio de la ciudad destruida es mi vida incendiada

Dolor tú perderás
él hábito que se grita:
que he soñado con el rostro torcido
boca amarga he soñado con todos los vicios de mi
sangre
y los fantasmas rondaron cada uno de mis gestos
en el escote de la suerte
no importa es debilidad

vela corazón mío
único prisionero que inexplicablemente sobrevive
en su celda
a la evidencia del destino
feroz taciturno
muy al fondo lámpara encendida por su terrible
herida

PARA SALUDAR AL TERCER MUNDO

Del libro Herrajes (Ferrements) de 1960

A Léopld Sedar Senghoe

¡Ah!
¡mi dureme vela de isla tan borrosa
en el mar!

Y he aquí que desde todos los puntos del peligro
la historia me hace la señal que esperaba,
veo brotar naciones,
verdes y rojas o saludo
banderas gargantas de un viento antiguo ;
Malí, Guinea, Ghana

y os veo, hombres,
sin desmaño alguno bajo este sol nuevo .

Escuchad:
desde mi isla lejana
desde mi isla en alerta os digo
¡Hoo!
Y vuestras voces me responden
y lo que dicen significa:
“clarea”. Y es cierto:
incluso a través de la tormenta y de la noche
para nosotros clarea.
Veo desde aquí al Kivu descender al Tanganica
por la escalera de plata de la Ruzizi
(es la muchacha que a cada paso
baña la noche con un estremecer de cabellos)

veo desde aquí ligados
Benué, Logón y Chad:
ligados Senegarl y Níger
Rugir silencio y noche rugir, desde aquí oigo
rugir al Nyaragongo.

Odio, sí, o el banquillo o el destierro
y el arreo que rechina, más
de un viento áspero, nosotros contusos, ¡he visto
menguar las fauces negreras!
Veo el África múltiple y única
vertical en la tumultuosa peripecia
con sus hinchazones, sus nudosidades
un poco aparte, mas al alcance
del siglo, corazón de reserva.

Y repito: ¡Ooh Madre!
Y levanto mi fuerza inclinando mi rostro
¡Oh tierra mía!
Dejad que me la espolvoree lentamente entre el
pulgar y el índice
que me frote con ella el pecho, los brazos,
el brazo izquierdo
y me acaricia el derecho.

¡Ohh mi tierra es buena
también lo es tu voz
con ese sosiego que da un amanecer!

Tierra, fragua, silo. Tierra mostrando nuestras rutas
aquí una verdad emerge
apagando el esplendor del viejo oropel cruel.

Ya vez:
África ya no es en el diamante de la desgracia
un negro corazón que se estría;

nuestra África es una mano que salió de la manopla
una mano derecha con la palma tendida
los dedos apretados;

en mano tumefacta
una herida mano abierta
tendida
morenas, amarillas, blancas,
a todas las manos, a todas las manos heridas
del mundo.

CUERPO PERDIDO

Del libro Cadastre (Catastro ) de 1961

Yo que Krakatoa
yo que todo mejor que monzón
yo que a pecho descubierto
yo que carraspeo como un árgano viejo
yo que balo mejor que una cloaca
yo que fuera de gama
yo que Zambeze frenético o rombo o
caníbal
quisiera ser cada vez más humilde y más manso
siempre más grave sin vestigio ni vértigo
caer hasta perderme
en la viviente sémola de una tierra bien abierta
Fuera una neblina en lugar de atmósfera no
sería nada sucia
cada gota de agua conteniendo un sol
cuyo nombre idéntico para todas las cosas
sería el ENCUENTRO MAS TOTAL
de tal suerte que no se sabría a ciencia cierta
si cruza una estrella o una esperanza acaso
o un pétalo de flamboyán
o una retirada submarina
que las antorchas de las medusas aurelias frecuentan
Imagino que entonces la vida me bañaría por completo
mejor la sentiría palpándome o mordiéndome
tendido sentiría llegarme los olores al fin liberados
cual manos caritativas
que me atravesarían
para mecer largos cabellos
más largos que ese pasado que no puedo alcanzar.
Cosas apartaros, haced sitio
a mi reposo que alza en oleaje
mi cresta terrible de raíces fondeadoras
buscando dónde asirse
oh cosas, yo sondeo y sondeo
yo, el cargador, soy portarraíces
yo peso, fuerzo y arcaneo
y ombligueo
Ah, quien hacia los arpones me lleva
estoy muy débil
silbo, sí, silbo cosas muy antiguas
de serpientes de cosas cavernosas
Soy oro viento paz aquí
y contra mi hocico inestable y fresco
poso contra mi rostro corroído
tu frío rostro de risa descompuesta.
El viento, ay, lo escucharé aún
negro, negro, negro desde el fondo
del cielo inmemorial
un poco menos fuerte que hoy en día
pero demasiado fuerte sin embargo
y ese loco aullido de perros y caballos
que envía a nuestra persecución siempre cimarrona
mas a mi vez en el aire
me alzaré en un grito tan violento
que voy a salpicar al cielo entero
por mis ramas destrozadas
y por el chorro insolente de mi barril herido y solemne
ordenaré a las islas existir.

ENTRE OTRAS MATANZAS

Del libro Catastro (Cadastre) de 1961

Con todas sus fuerzas el sol y la luna chocan
las estrellas caen cual señales demasiado granadas
y como una camada de ratones grises

no temas nada dispón tus crecidas aguas
que si bien arrebatan la orilla de los espejos

han salpicado barro en mis ojos
y veo yo veo terriblemente veo
que de todas las montañas de todas las islas
sólo quedan los pocos dientes averiados
de la impenitente saliva del mar.

HIJO DEL RAYO

Del libro Catastro (Cadastre) de 1961

Y sin que ella se dignase seducir a los carceleros
en su corpiño se deslechó un ramillete de picaflores
en sus orejas germinaron brotes de atolones
ella me habla una lengua tan suave que al principio no
comprendo pero a lo largo adivino que me afirma
que la primavera llegó a contracorriente
que toda la sed se apagó que se nos concilió el otoño
que las estrellas florecieron en la calle en pleno
mediodía y que muy bajos cuelgan sus frutos.

CUANDO MIGUEL ANGEL ASTURIAS DESAPARECIÓ

hábil tallador de pedernal
sembrador al voleo de semillas de oro en la densa
crin de la noche hipocampo
cultivador demente de diamantes
mellador de hachas como ningún árbol de la selva
Miguel Ángel se sentaba en el suelo
y ponía un amuleto en el huesecillo de sus palabras
cuatro palabras de sol blanco
cuatro palabras de ceiba roja
cuatro palabras de coralillo

Miguel Ángel se tomaba un buen trago
de aguardiente de estrellas maceradas por nueve noches
que hervía en la garganta no extinta de los volcanes
y su tráquea de obsidiana

Miguel Ángel contemplaba en el fondo de sus ojos
las semillas que alcanzaban gravemente su perfil de árboles

Miguel Ángel acariciaba con su pluma
la gran bóveda de los vientos y el remolino polar

Miguel Ángel iluminaba con pinos verdes
la cabeza azul de los papagayos en la noche

Miguel Ángel bañaba con sangre de estrellas lácteas
de venas esmaltadas y frondas de luz
la huella gris
de la hora del día de los días del tiempo de los tiempos

y luego
Miguel Ángel desataba sus músicas severas
una música de arco
una música de olas y jícaras
una música de ríos que gimen
puntuada por cañonazos y frutos del curupay
y los buriles de cuarzo tamborileaban
las agujas de jade despertaban a los cuchillos de pedernal
y los árboles resinosos
Miguel Ángel hechicero de los versos relucientes

el samán se tambaleaba con sus locos brazos enredados
con todos sus dijes de máquinas extraviadas
con la risilla del mar en calma
en el cuello cosquilludo de las caletas
y la amistad minuciosa del Gran Viento

cuando las flechas de la muerte alcanzaron a Miguel Ángel
no lo encontraron yaciente
sino erguido en su gran estatura
al fondo del lago que se iluminó

Miguel Ángel hundió su piel de hombre
y se puso su piel de delfín

Miguel Ángel se quitó la piel de delfín
y se volvió arcoiris

Miguel Ángel se desvistió la piel de agua azul
vistió su piel de volcán

y se instaló montaña siempre verde
en el horizonte de todos los hombresç

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