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BIOGRAFÍA DE LA POETA QIU JIN
Quizás sea hora de hacer balance. Hace ya un tiempo que nos adentramos en este vasto universo que es la poesía china, y hemos rozado una pequeñísima parte de esa fama y entrado en ese campo de flores sutiles e inmortales, tan desconocido para occidente, tan necesaria para nuestra formación como poetas.
Más de veinte siglos antes de Cristo, reinaron Mao, Shum y Yu, los tres soberanos resplandecientes que utilizaron sus capacidades para ayudar a crear la humanidad e impartirle habilidades y conocimientos. Y desde entonces, China sembrada de artes y de letras, escribe y canta los vestigios sagrados de la civilización. El Che king o Libro de las Odas, recopilado por Confucio (551-479 a d.C.) recopila muchos de los secretos que ignora Occidente.

Solo la ruta de la seda, ligero puente, filtraba noticias fabulosas de un desarrollo espiritual de perfección interna de gran refinamiento, depuración incontaminada por el resto del mundo, de original aroma, guardando ritmos, pareados y cantos rituales.
Dicen los técnicos que el uso de los caracteres chinos, al ser una especie de piezas intercambiables, permite a los chinos una variedad casi infinita para exponer su pensamiento. Por supuesto, que muchos de estos matices y tonos variados del idioma, que dan a la lectura un tono musical, casi cantado, los perdemos al hacer la traducción de estas piezas.
China como país agrario que necesitaba paz, inventó una religión de armonía terrenal entre el cielo y la tierra. Los puntos básicos de las relaciones humanas, el ji o equidad y el jen o cortesía y misericordia. Así se va formando una pirámide de obediencia confuciana, pero también de ayuda al prójimo, de justicia y de tolerancia.
La evolución de esta cultura que pareciera tener fundamentos sólidos y estáticos de eternidad, se hace dentro de la refundación de sus propias experiencias. Vive 35 siglos de apasionante historia civilizadora, sin turbarse por agentes exteriores, devorando las culturas que invaden China, renovándose en su propio tránsito, proclamando un estado de dignidad perpetua en la poesía. Y en esos deliciosos campos poéticos nacen los más de diez mil poetas que han aparecido a lo largo de la historia de China.

En nuestro programa, hemos viajado prospectiva y retrospectivamente, conociendo a algunos de ellos: Bai Juyi, Wang Wei, Li Bai, Du Fu, Li Quinqhao, Mao Tse Tung, Cai Wenji, Qu Yuan, Su Dongpo, poetas del amor de la antigua china y avanzando por los caminos de bambúes a la sombra de estos inmortales antepasados, llegamos a nuestra poeta protagonista de hoy: Qiu Jin.
Qiu Ying, nombre de cortesía: Xuánqīng (璿卿) y Jìngxióng (競雄), apodo: La caballero del lago del espejo (鑑湖女俠 Jiànhú Nǚxiá) fue una escritora y activista china que nació el 8 de noviembre de 1875 en Minghu, Fujian.
Creció en una familia acomodada y respetada: El padre, Qiu Shounan, era funcionario del gobierno, y la madre, cuyo apellido era Shan, era miembro de una importante familia de funcionarios. Lo cual le permitió recibir una educación propia de las jóvenes de su posición social. Le gustó estudiar la literatura clásica del país, y dado que le gustaba escribir y tenía facilidad compuso muchos poemas siguiendo los modelos tradicionales de composición. Además, practicaba artes marciales y esgrima y admiraba a las heroínas de guerra.
Pero a pesar de esta refinada educación siguió, o la obligaron a seguir, las pautas de la rígida sociedad china: el vendado de los pies (“los pies de loto”, un bello nombre para una dolorosa práctica que consistía en vendar los pies como símbolo de atractivo, delicadeza y belleza, y que a la larga provocaba problemas de movilidad), aprender a bordar, a ser una joven esposa, a aceptar un matrimonio arreglado.
Así en 1896, a la edad de 19 años, Qiu Jin fue obligada a casarse, con el hombre elegido por su padre: Wang Tingjun, hijo de un importante comerciante. De este matrimonio nacieron dos hijos.
En el año 1903, Qiū Jǐn, de 28 años, acompañó a su marido, quien había comprado un cargo oficial, hasta la capital de la dinastía Qing, Pekín (la «esplendorosa capital”). Pekín era entonces el centro neurálgico del poder, pero también el lugar donde fermentaban las semillas de la revolución tras la humillación sufrida por China frente a las potencias extranjeras. Fue aquí donde Qiū Jǐn entró en contacto con los círculos progresistas, leyó nuevos periódicos y libros, y su conciencia patriótica y feminista comenzó a despertar con fuerza.

Sin embargo, su vida familiar era profundamente infeliz. Su marido, un burócrata conservador y aficionado a la buena vida, no comprendía en absoluto las inquietudes y la ambición de su esposa. Se sentía atrapada en un matrimonio tradicional que la obligaba a ser una mera «señora de la casa», un papel que ella rechazaba con todas sus fuerzas. Esta vida no es para ella, aburrida, sin saber mucho que hacer, con una sociedad que limita sus relaciones, traba amistad con un grupo de mujeres que tienen sus mismas ideas, y, como ella están interesadas en temas políticos.
Estos contactos provocan en ella toda una reacción que lleva a práctica, cuestionándose de manera muy gráfica el modelo impuesto: se quita las vendas de los pies, experimenta con ropas diferentes, con ropa de hombre al estilo occidental, y hace cosas vetadas a las mujeres: usa espadas, bebe licores, …
Este nuevo mundo en el que ha despertado la aleja de un marido que le parece rudimentario, poco decidido, arraigado a un pasado que a ella la encorseta y le impide desarrollarse. Un marido que no le interesa la poesía, ni el conocimiento, ni ninguno de los temas que a ella le han dado vida. Y toma una decisión, en el verano de 1904, con 28 años, decide dejar a su marido y a sus hijos, vender sus joyas y marchar a Japón.
Aprendió japonés, participó en las nuevas ideologías del momento y se unió a un grupo de revolucionarios chinos antimanchú. Ella expresa en su poesía este cambio radical, como una ruptura o renacimiento.
Para ella Japón y Tokio son un mundo nuevo y de liberación. Se inscribe en la Escuela Práctica para Mujeres de Shimoda Utako, aunque su máximo interés era el establecer contactos con estudiantes chinos reformistas, deseosos de llevar la revolución a su país. También por ello se unió a sociedades secretas opuestas al gobierno manchú de China, tales como, la Sociedad de la Restauración y la Alianza Revolucionaria de Sun Yatsen.
Se hizo famosa por su ideología de izquierda, por vestir ropa masculina occidental y por su oratoria elocuente, destacando sus discursos por los derechos de las mujeres, tales como la libertad de casarse, educación y la abolición de la costumbre del vendado de pies.
Sobre el vendado de pies
Era la costumbre aplicar una venda ajustada a los pies de las niñas para prevenir su crecimiento. La práctica posiblemente se originó en el imperio chino, entre las bailarinas de clase alta de la corte en la temprana Dinastia Song (entre el siglo X y el siglo XIII), pero se propagó convirtiéndose en una práctica común en la clase alta y la burguesía. Las clases más bajas no lo practicaban puesto que impedía a las mujeres trabajar.
El vendado de pies se volvió muy popular al considerarlo, los hombres, muy atractivo. Aún hoy en la ciudad china de Cantón, hay familias que se enorgullecen de tener ancestros con «pies de loto». En la misma Cantón, a finales del siglo XIX, se volvió una práctica común vendar los pies de la mayor de las hijas de una familia de clase baja con el propósito de convertirla en una dama. La intención era que la hija lograra un matrimonio ventajoso económicamente y así hacer prosperar a la familia. A las hijas menores no se les vendaban los pies pues éstas al crecer eran destinadas a ser sirvientas domésticas.
En la sociedad China que nació Qiu Jin (1875-1907), previa a la revolución de Mao, la rígida estructura social confuciana relegaba a la mujer a un papel más que secundario. El mundo era de los hombres, y ellas no contaban, las casaban jóvenes e iban a la casa del marido, desde pequeñas les vendaban los pies, y sus vestimentas pesadas no permitían manifestar su feminidad oculta. Rebelarse a este sistema era casi imposible, la mujer no era un objeto activo, era un sujeto pasivo en una sociedad por y para el hombre.
Por eso Qiu Jin es un personaje tan importante a pesar de su breve vida.
Regreso a China
Pero hay que volver a China, está ya transformada, preparada para el cambio global que desea, del país y de las mujeres.
En 1906 regresa a su país, y se une a las Tríadas, movimiento secreto que luchaba por el derrocamiento de la dinastía Qing. Fundó en Shanghái, junto con la poeta, Xu Zihua, uno de los primeros periódicos dirigido al público femenino, la Revista de las Mujeres Chinas (Zhongguo Nu Bao), de corta duración, presentada en un lenguaje coloquial asequible a todo el público y tratando temas que podían interesar y que ella misma había sufrido: el vendaje de los pies y los matrimonios arreglados.
Este primer movimiento fue muy importante, ideológicamente era próxima a posturas anarquistas, y como destacaba como oradora no dudaba en hablar clara y llanamente contra esas tradiciones que consideraba denigraban a la mujer y que la sometían a una situación de desigualdad y de sometimiento delante de los varones.
Su implicación es cada vez mayor, y así en 1907 dirige la Escuela Datong en Shaoxing, que aparentaba ser una escuela para maestras de deporte, pero en realidad estaba destinada a la formación de revolucionarios que acusaban a la dinastía Qing del atraso de las mujeres y de China.
Sobre la Dinastía Quino
La dinastía Qing o dinastía manchú conquistó China en 1644 y gobernó el país durante más de dos mil años. Fue la última dinastía imperial china, que gobernó el actual país, precedida por la dinastía Ming y sucedida por la República de China. El imperio multicultural Qing duró casi tres siglos y formó la base territorial para el Estado chino moderno.
La dinastía Qing fue fundada por un clan guerrero de Manchuria, en el noreste de Asia. Aprovechando el caos y la debilidad de la anterior dinastía Ming, cruzaron la Gran Muralla con ayuda de traidores chinos y tomaron Pekín. Proclamaron a su propio emperador y, rápidamente, consolidaron su dominio sobre toda China. Vivieron su época de máximo esplendor durante el largo reinado del emperador Qianlong, pero después de él comenzó un lento pero imparable declive.
El imperio creció de forma espectacular: la población pasó de unos 130 a casi 400 millones de personas y el territorio se expandió hasta formar la China actual. Sin embargo, el gobierno mantenía los impuestos muy bajos, por lo que los ingresos no aumentaron al mismo ritmo. Esto provocó una grave crisis fiscal: el Estado no tenía dinero para controlar eficazmente un territorio tan enorme. La corrupción se volvió endémica, estallaron rebeliones por todo el país y las élites gobernantes fueron incapaces de responder a los cambios del mundo, donde las potencias occidentales exigían cada vez con más insistencia abrir China al comercio.
Llegaron entonces las guerras del Opio contra los británicos, que humillaron al imperio. Occidente impuso los llamados «tratados desiguales», arrebató puertos, forzó el libre comercio y legalizó la venta de opio. A esto se sumaron devastadoras guerras civiles, como la rebelión Taiping, una especie de guerra religiosa y social que dejó unos veinte millones de muertos, la mayoría por hambrunas. A finales del siglo, la emperatriz viuda Cixi —una mujer conservadora que gobernaba en la sombra— dio un golpe de Estado para frenar las reformas. Cuando estalló la revuelta de los bóxers (un levantamiento popular contra los extranjeros), Cixi declaró la guerra a las potencias occidentales, fue derrotada y tuvo que huir de Pekín.
Tras aquella humillación, ya en el siglo XX, el gobierno Qing intentó reformas desesperadas: creó elecciones, cambió las leyes e incluso abolió el milenario sistema de exámenes. Pero era demasiado tarde. A la muerte de Cixi estalló una revolución, la de 1911, y al año siguiente el último emperador niño, Puyi, abdicó. Así terminó más de dos mil años de imperio en China.
Siendo una intelectual formada en clásicos chinos, Qiu Jin veía cómo los Qing manchúes entregaban soberanía a potencias extranjeras (rusos, japoneses, británicos) mientras huían a Xi’an en lugar de defender Pekín. Ella era de etnia han y consideraba a los manchúes “usurpadores bárbaros” que habían debilitado la fuerza original de China. El Confucianismo oficialista Qing condenaba a las mujeres al analfabetismo, los pies vendados y el encierro doméstico. Qiu Jin vestía ropa masculina, aprendió esgrima y fundó revistas feministas; para ella, derrocar a los Qing no era solo un acto patriótico sino también la única manera de liberar a las mujeres chinas de un sistema que las trataba como propiedades.
Cuando Qiu Jin se entera de la ejecución de su amigo Xu Xilin, los acontecimientos se desencadenan rápidamente. Ella era el próximo objetivo, y aunque es advertida por amigos se niega a huir. Suponen que ella es cómplice de Xu. Es capturada, torturada sin revelar ningún secreto y decapitada públicamente, en 1907, a los 31 años de edad, por conspirar en un levantamiento armado. Pero su lema (“Revolución para liberar a la patria y a la mujer”) inspiró la caída definitiva de la dinastía en 1912.
Tanto su tumba como un museo dedicado a su vida y obra se encuentran en Hangzhou, donde hasta la actualidad es visitado.
Su vida se llevó a la gran pantalla en el año del 2009. Y todos los chinos la conocen. Hoy en día, en China es considerada una heroína.
Estatua en Shaoxing
Qiu quedó inmortalizada en la literatura y el imaginario de la República de China después de su muerte. En la actualidad está sepultada en Xī Hú (Lago del oeste) (Hangzhou). La República Popular China estableció un museo dedicado a ella en Shaoxing.

Obra literaria
A pesar de ser reconocida internacionalmente como feminista y revolucionaria, el foco lo colocamos sobre su obra literaria, principalmente ensayos y poesía. Alcanzada su educación en literatura clásica china, refleja en sus escritos la poesía más tradicional («shi» y «ci»). Y compuso versos con un gran abanico de metáforas y alusiones, mezclando mitología clásica con retórica revolucionaria.
¿Cuál era su pensamiento?
Para ella existían unas costumbres bárbaras que servían para someter a las mujeres y solamente el conocimiento, la enseñanza, la educación, y la independencia económica permitiría a las mujeres adquirir un estatus de igualdad a los hombres en su país.
Ella misma expresa este sentir en uno de sus escritos:
“De todo corazón suplico y suplico que mis doscientos millones de compatriotas asuman su responsabilidad como ciudadanas. Levantaros, levantaros, mujeres chinas surgir”.
En la Antología de Poesía china (1960), de Rafael Alberti y María Teresa León, cuya realización fue estimulada por su viaje en 1957 a China y su amistad con el preeminente poeta chino Ai Qing, se incluyen composiciones de seis poetas chinas entre las que se encuentra Qiu Jin.
BIBLIOGRAFÍA Y PÁGINAS WEBS CONSULTADAS:
POESIA CHINA. Rafael Alberti y María Teresa León. VISOR LIBROS.
Fernández Díaz, N. (2013). Excéntricos, raras y olvidados: Qiu Jin, revolución y poesía. Atlántica
Poesía chin a (Siglo XI a.C.-Siglo XX) Edición de Guojian Chen
XXII: Revista asturiana de información y pensamiento, 26, 71-72.
https://es.wikipedia.org/wiki/Tres_augustos_y_cinco_emperadores
https://es.wikipedia.org/wiki/Dinastía_Qing
https://es.wikipedia.org/wiki/Dinastía_Song
https://es.wikipedia.org/wiki/Primera_guerra_del_Opio
https://es.wikipedia.org/wiki/Segunda_guerra_del_Opio
https://es.wikipedia.org/wiki/Revuelta_dungan_(1862-1877)
https://es.wikipedia.org/wiki/Rebelión_Taiping
https://www.miguelgarciavega.com/qiu-jin-poeta-guerrera-y-pionera-del-feminismo-chino/
SELECCIÓN DE POEMAS DE QIU JIN
NI EL SOL NI LA LUNA
Ni el Sol ni la Luna dejaron rastro de luz, la Tierra está oscura,
Nuestro mundo de mujeres tan profundamente hundido,
¿quién podrá ayudarnos?
Las joyas vendidas para pagar el viaje por los mares,
Separada de mi familia dejo mi tierra natal.
Desvendando mis pies limpio mil años de veneno,
Con mi corazón ardiente animo a las mujeres.
Ay, este delicado pañuelo mío
Manchado mitad de sangre y mitad de llanto.
NO ME DIGAS QUE LAS MUJERES
No me digas que las mujeres
no están hechas de la madera de los héroes,
yo toda sola cabalgué sobre vientos
a la Mar del Este durante 300.000 millas.
Mis pensamientos poéticos entonces se extendieron,
como una vela entre el océano y el cielo.
Soñé tus tres islas,
todas gemas, todas resplandecientes con la luz de la luna.
Me entristezco al pensar en los camellos de bronce,
guardianes de la China, perdidos en espinas.
Avergonzada, no he hecho nada;
ninguna victoria a mi nombre.
Sólo hice sudar a mi caballo de guerra.
Contraída porque mi patria
me hace daño en el corazón. Así que dime;
¿cómo puedo aprovechar mis días aquí?
¿una invitada disfrutando las brisas de primavera?
Traducción del inglés, de la versión de Zachary Jean Chartkoff
FRENTE AL VINO
Daría mil onzas de oro
por una excelente espada
y cambiaría gustosa
mi capa de cebellina
por un vaso de buen vino.
Pero doy precio mucho más alto
a mi ardiente sangre,
que, sacrificada, tendrá la fuerza
de altas olas azules del mar.
Antología de poesía china (XI a.C.-XX) de Guojian Chen
“NORA” DE NA HYE SOK
Yo era una muñeca
una muñeca como hija de mi padre
una muñeca como esposa de mi marido.
Yo era un juguete para ellos.
Permito a Nora ir
con cuidado la dejo ir,
derribando los altos muros
y abriendo las puertas a profundos cuartos interiores,
la dejo suelta en el aire y se llena de libertad.
Yo soy un ser humano,
incluso antes de ser esposa de un marido
y antes de ser madre de los niños
en primer lugar, soy un ser humano.
Yo soy un ser humano,
las cadenas ya están rotas
el camino hacia la libertad está abierto
y el poder dado por el cielo está repleto.
Ah! jóvenes muchachas,
seguidme como a vuestro propio despertar
levantaos y ejerced vuestro poder!
La luz de un nuevo día está brillando.
UNA BREVE ESTANCIA EN PEKÍN
Breve es mi estancia en la esplendorosa capital.
Ya llega de nuevo la fiesta del Medio Otoño.
Bajo el seto, las flores amarillas del crisantemo florecen por doquier,
El semblante del otoño luce tan limpio como recién pulido.
De los cuatro lados, los cantos de guerra cesan, y al fin rompo el cerco de Chu.
Tras ocho años de vida conyugal, solo anhelo mi Zhejiang natal.
¡Qué amargo es que me impongan a la fuerza ser una damisela de finas cejas,
algo que desdeño por completo!
Mi cuerpo no está entre las filas de los hombres;
¡Pero mi corazón es más ardiente que el de ellos!
Mi sinceridad y coraje de toda la vida
Suelen encenderse por la causa justa.
¿Quién de entre estos seres vulgares,
con su mezquindad, puede comprenderme?
Que el héroe en su desventura sufra penalidades.
En este vasto y rojo mundo polvoriento,
¿dónde puedo encontrar a un alma gemela?
¡Mis prendas verdes se empapan de llanto!
RUEGO DE BUDA — A UNA AMIGA
El viento helado penetra por la ventana,
Tras la cortina, al corredor no quiero caminar.
La luz de la luna entra en la torre alta,
La nostalgia nos hiere a ambas, separadas.
Infinitos son los asuntos de la patria,
Que en mis finas cejas se dibujan con gracia.
Si encuentras ciruelos que florecen temprano,
¡Envía una rama con tu propia mano!
CIELO DE PERDIZ – ABRUMADO POR LOS SENTIMIENTOS DE LA DECADENCIA DE LA PATRIA
La patria hundiéndose, no puedo contener la emoción,
en tierras lejanas busco almas de mi misma condición.
El vaso de oro está roto, hay que repararlo sin demora,
¡por la patria dar la vida, quién temería hacerlo ahora!
Ay, qué riesgos, qué penas, qué destino errante,
cruzo diez mil li de montañas, y avanzo triunfante.
No digáis que una mujer no puede ser heroína,
¡cada noche el manantial del Dragón resuena en la pared!
CRISANTEMOS MARCHITOS
Tras la floración del ciruelo, helado sopla el viento del alba,
varias veces añado ropa, temo apoyarme en la baranda.
Mas el crisantemo marchito aún desafía escarcha y nieve,
no permitas que una mirada despectiva tu valor conmueva.
AL VINO
No dudar en gastar mil monedas de oro para comprar un sable fino,
cambiar un abrigo de piel de marta por vino también es algo digno de orgullo.
Esta boca de sangre ardiente debo cuidar y valorar,
porque una vez derramada, podrá transformarse en olas de color turquesa.
FLORES DE CIRUELO
Originalmente era la primera rama del pabellón de jade en el cielo.
Exiliada al mundo terrenal, conservo mi hermosa apariencia.
¿Cómo es que no encuentro a un Lin Bu?
Vago por los confines del mundo, sin amo ni destino.
EN SEGUNDO LUGAR
Mi figura de hielo no teme la invasión de la nieve y la escarcha.
Me avergüenza apoyarme en mansiones lujosas;
prefiero apoyarme en antiguas montañas.
Mi nobleza y estilo se deben precisamente a mi independencia.
¿Cómo podría permitir que la riqueza y el honor traicionen mi corazón original?
JINLU QU: ENVÍO DE MI HERMANA JIZHI A GUANGDONG
Largo es mi pesar, profunda mi tristeza.
Y otra vez la patria, tan desolada,
no puedo volver la vista al pasado.
Despidiendo a mi amiga en tierra extraña,
¡cuánta angustia en mi pecho, cuántas arrugas en mi frente!
No hablemos más de que todo sigue podrido,
este odio por patria y nación, ¿quién podrá arrancarlo?
El río interminable fluye lento y profundo.
Temo oír que de nuevo, a mil li, se alcen humos de guerra.
Solo esta tristeza de partir, con un pecho lleno de sangre ardiente,
y un corazón rebosante de profundo afecto.
Cuando llegues y abras una jarra de vino, acuérdate de mí,
no defraudes ni la túnica azul ni la manga escarlata.
Prepara también, en tu bolsa, unos versos delgados,
tomarnos del brazo es en vano, pues todo ha cambiado,
y te pregunto: esta noche que viene, tras la lluvia y la lámpara solitaria,
¿qué día sabré cuándo volveremos a tomarnos de la mano?
LINJIANGXIAN: FESTIVAL DEL MEDIO OTOÑO
El viento y la lluvia azotan la puerta de bambú durante toda la noche,
cada golpe cae en mi corazón.
Las hojas del sicómoro al caer ya anuncian el otoño.
No hace falta preguntar de nuevo al cielo,
lo viejo y lo nuevo, todo contiene tristeza.
Recuerdo tantas cosas de aquellos años pasados,
tan claras están, dibujadas en mi ceño.
Una lámpara del tamaño de un frijol me acompaña con vergüenza ajena.
Las cenizas del papel quemado vuelan como mariposas,
ocioso y muerto, el pequeño gancho de la cortina.
MISMA LLUVIA Y ROCÍO
Misma lluvia y rocío, misma profunda siembra,
Un manojo pálido, otro manojo denso.
Jamás pidió prestada la fuerza de la primavera;
¿Cuántas veces ha florecido para luchar contra el viento tardío?
FLOR DEL CUCO
Cuando florecen las azaleas, canta el cuco;
Rojas como la sangre, encendidas como el bermellón.
Quizás es que no pueden retener la primavera que se va;
En lo hondo de la noche, el viento y el rocío también son fríos y tristes.
PREOCUPACIÓN INFUNDADA
¿Cuándo cesarán las llamas de guerra en Youyan?
Oigo decir que la lucha contra los bárbaros no tiene fin.
En vano me lamento por la suerte de mi patria,
Pues no puedo cambiar mi pañuelo de mujer por un casco de guerra.
EN EL MAR AMARILLO, UN JAPONÉS ME PIDE UN POEMA Y VEO EL MAPA DE LA GUERRA RUSO-JAPONESA
Diez mil li cabalgando las nubes, voy y vengo;
Solo en el mar del Este, traigo un trueno primaveral.
¿Cómo soportar ver cómo el mapa cambia de color?
¿Cómo permitir que la patria se convierta en cenizas?
Vino turbio no puede ahogar mis lágrimas por la nación;
Para salvar la hora, debemos contar con talentos excepcionales.
Estoy dispuesta a dar cien mil cabezas y su sangre,
Para, con todas las fuerzas, revertir el destino del mundo.
REFLEXIONES SOBRE LA ÉPOCA (I)
Ante la inmensidad de China, suspiro por su hundimiento;
Sin medios para salvarla, me avergüenzo de seguir viviendo.
Deseo reunir arena para resucitar el reino caído de Chu,
Pero no tengo el martillo para golpear al tirano Qin.
Solo cuando la patria se destruye sabemos lo vil que es nuestra raza;
La lealtad es alta, aunque la bolsa del viajero esté vacía.
Lamento no haber cumplido mi misión junto a mis camaradas,
Empuño mi espada, canto con tristeza, y mis lágrimas fluyen.
DOS POEMAS PARA XU JICHEN (CARTAS A XU JICHEN)
(I)
La patria está tan hundida, en tal estado de caída;
Aferrarse al hogar con tanto cariño es pura necedad.
Solo temo que en un abrir y cerrar de ojos seamos repartidos,
Y cien poemas se conviertan en vanas palabras floridas.
(II)
¿Quién habla con generosidad de luchar contra el enemigo?
¿Quién reconoce hoy a los del temple de Guo Jie?
La situación es tan peligrosa, tan extrema;
¡Ojalá cambies tus ropas de mujer por un gancho Wu!
AL PARTIR, ME DESPIDO DE JICHEN Y XIAOSHU (I)
Nos apreciamos y nos queremos, almas afines;
Nuestros corazones son sinceros, pura verdad.
Si en años venideros ves la leyenda de los héroes,
Recuerda el cuerpo de esta mujer guerrera de antaño.
CANCIÓN DEL SABLE PRECIOSO (FRAGMENTO)
Los palacios Han bajo el sol oblicuo;
Una nación de más de cinco mil años ha muerto.
Durmieron profundamente durante siglos enteros,
Y nadie reconoció la vergüenza de ser esclavos.
…
Hoy, la doctrina del hierro rojo es la única;
Un millón de cabezas valen menos que una pluma.
…
Con una sola mano quiero salvar mi patria,
Pero la raza esclava se ha extendido por toda China.
¿Qué hacer cuando los corazones están muertos?
Tomo el pincel y escribo esta Canción del sable precioso.
Esta canción vigoriza el hígado y la vesícula,
Despierta a muchas almas dispuestas a morir por la nación.
CANCIÓN DEL VIENTO OTOÑAL (FRAGMENTO)
Se levanta el viento otoñal, cien hierbas se amarillean;
El viento otoñal es violento y firme.
Hace que todas las flores se encojan,
Pero ayuda al crisantemo a desafiar la escarcha.
…
Fuera de la frontera, el otoño es alto, los caballos están gordos;
El general, furioso, exige su armadura dorada.
Viste la armadura y lucha contra los perros bárbaros;
Cien mil esclavos bárbaros huyen sin mirar atrás.
El general ríe a carcajadas y llama a los hijos de Han:
¡Bebamos hasta embriagarnos el vino de la libertad en Huanglong!
LEMA AL ESTUDIAR
El viento del este torna verdes los escalones;
El jardín florido está desolado, vacío bajo la luna nocturna.
Yo, con mi corazón obsesionado, me convierto en un gusano de biblioteca;
En la torre pintada, royendo libros hasta alcanzar mi estatura.
MEDITACIÓN EN EL ACANTILADO ROJO
Impetuosas, las aguas corren hacia el este del río;
Aquí, se dice, usaron el ataque con fuego.
No es de extrañar que el día en que vengo a rendir homenaje,
Las flores en la orilla, chamuscadas, aún conservan su rojo.
MIRANDO HACIA MI TIERRA NATAL
Mirando hacia mi tierra natal
Nubes blancas cuelgan oblicuas en el vasto cielo azul;
Sola, subo a lo alto, y una tristeza me embarga.
Quiero mirar mi tierra natal: ¿a qué se parece?
Entre picos desordenados, verde espeso como humo.
CIRUELO (DOS DE DIEZ POEMAS)
Originalmente era la primera rama en las terrazas de jade,
Desterrada al mundo mundano, conserva su apariencia fragante.
¿Por qué no ha encontrado a Lin Hejing?
Vaga por el fin del cielo y más allá del fin del agua.
—
Su figura de hielo no teme la invasión de la nieve y la escarcha;
Se avergüenza de apoyarse en mansiones de jade, prefiere las antiguas colinas.
Su calidad y estilo son excelentes precisamente por su independencia.
¿Acaso permitiría que la riqueza y el honor traicionaran su corazón original?
PRÓXIMO PROGRAMA JUEVES A LAS 22 HS (HORA ESPAÑOLA)

