130. Poesía más Poesía: Idea Vilariño

IDEA VILARIÑO

BIOGRAFÍA

Idea Vilariño nació en una familia de clase media y culta, en la que estaban presentes música y literatura. Su padre, Leandro Vilariño (1892-1944) fue un poeta cuyas obras no fueron editadas en vida. Idea (nacida Elena) Vilariño aseguraba que había comenzado a escribir antes, siquiera, de saber escribir; como quien aprende a leer escuchando cuentos, antes de saber que el juntar letras en un papel tiene un significado. Lo hizo de chiquita, en su Montevideo natal, donde también tocaba el violín. No obstante, su padre era poeta anarquista (de ahí, quizás, el compromiso político de la poeta, que hizo que llegara a rechazar una beca Guggenheim) y su madre una lectora voraz. Tuvieron Leandro y Josefina cinco hijos: Azul, Alma, Poema, Idea y Numen.
Perteneció a una familia de clase media y además culta, donde la música y la literatura estaban siempre presentes.

Son aquellos años de infancia los más felices de la autora y también los más olvidados, soterrados por la intensidad de todo lo que vino después. ¿Y qué vino? Poesía, por supuesto, siendo digna integrante de la Generación del 45; y pasión, muerta (en vida) de amor por Juan Carlos Onetti (1909-1994), al que dedicó muchos de sus poemas más desgarradores.
Poeta, crítica literaria, compositora de canciones, traductora, educadora. Es difícil decir cuál de estas facetas de su trayectoria influyó en más personas, antes de haber cumplido los treinta años era ya ampliamente conocida en el Río de la Plata por su talento en muchas de las disciplinas mencionadas. Durante la última mitad del siglo XX críticos y profesores de todo el mundo de habla hispana así como traductores de Austria, Brasil, Italia y Estados Unidos difundieron en abundancia su poesía.
Como educadora, fue profesora de Literatura de Enseñanza Secundaria desde 1952 hasta el golpe de estado en 1973. Luego de restaurado el sistema democrático, desde 1985 fue docente de Literatura uruguaya en el Departamento de Literaturas Uruguaya y Latinoamericana en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Universidad de la República.
Sus primeros poemas fueros escritos entre los 17 y los 21 años. En el 1945 se editó la que fue su primera obra, La suplicante, y apareció tan solo con su nombre.

En años siguientes sería reconocida internacionalmente y premiada con distintos galardones. Sus poemas están marcados por una experiencia íntima, intensa y angustiosa, muy coherente siempre. Un particular estilo que los expertos atribuyen a los continuos problemas de salud que la aquejaban y a su infancia.
Y es que la poetisa, desde una temprana edad padeció problemas de asma y un eccema que la obligaron a abandonar el núcleo familiar a los 16 años. Una fragilidad física que se extendió a lo emocional y que la dotó de una sensibilidad especial. El temprano fallecimiento de sus padres y de su hermano mayor tampoco ayudó y convirtió el duelo en una constante en su vida.

La enfermedad y la experiencia de la muerte de seres queridos le fue cercana; varios de sus familiares directos murieron tempranamente. En 1940 muere la madre, en 1944, el padre, y en 1945, su hermano mayor. El duelo ante la pérdida se vuelve una constante en su vida, que puede deducirse de la sola lectura de los versos y confirmarse conociendo su historia. El dolor, la soledad, la ausencia, también le son recurrentes y oscurecen muchos de sus años, aunque paradójicamente iluminan sus versos. Su sensibilidad, sumada a sus capacidades creativas y a un temperamento apasionado, origina ese yo poético tan intenso, que sostiene toda su obra.

Integró la generación de escritores de diversa índole que surgieron artísticamente desde 1945 a 1950 que fue llamada Generación del 45. En ella también pueden ubicarse a Juan Carlos Onetti, Mario Benedetti, Sarandy Cabrera, Carlos Martínez Moreno, Ángel Rama, Carlos Real de Azúa, Carlos Maggi, Alfredo Gravina, Mario Arregui, Amanda Berenguer, Humberto Megget, Emir Rodríguez Monegal, Gladys Castelvecchi y José Pedro Díaz, entre otros.

La Generación del 45 en ocasión de la visita de Juan Ramón Jiménez. De izquierda a derecha, parados: María Zulema Silva Vila, Manuel Arturo Claps, Carlos Maggi, María Inés Silva Vila, Juan Ramón Jiménez, Idea Vilariño, Emir Rodríguez Monegal, Ángel Rama. Sentados: José Pedro Díaz, Amanda Berenguer, Zenobia Camprubí, Ida Vitale, Elda Lago, Manuel Flores Mora.

«Era una mujer tan reprimida que por eso la pasión hizo en ella los estragos que hizo», explica la también uruguaya Cristina Peri Rossi (Montevideo, 1941), quien cree que «sus poemas fueron la tabla de salvación para no suicidarse». Peri Rossi y Vilariño fueron «colegas», que no amigas. «Nos respetábamos. No era nada comunicativa, era muy solitaria, fría, distante y reservada. Algo en ella me hacía pensar que no era muy dada a los sentimientos, porque siempre ponía una distancia como para protegerse», recuerda Peri Rossi.
Esa personalidad suya hizo que rompiera con la tradición de la poesía modernista en Uruguay, «con mucho adorno y metáfora». «Imprimió una intensidad, que es paralela a su despojamiento. Su vigor viene de la emoción directa, de ese enfrentamiento, despojado, con sus sentimientos», remata Cristina Peri Rossi.


Tenía, sin duda, gran conciencia de ser poeta. Desgarrada poeta del yo. En una entrevista que Mario Benedetti (1920-2009) le hizo en 1971 (fueron muy pocas las que concedió, oculta tras la celosía de sus versos), Vilariño recordó cómo una noche, en Cuba, se puso a leer sus propios poemas para saber quién era. Quizás fuera uno de los días que, en 1968, pasó en La Habana como jurado del Premio Casa de las Américas. Allí coincidió con Julio Cortázar, José Lezama Lima y Juan Marsé. El autor barcelonés la recuerda como «una mujer muy libre, muy a su aire», pero «muy amargada en el fondo, con una vida interior fuerte, muy intensa». Una tarde, estando en Trinidad, Vilariño no se presentaba y Marsé fue a buscarla al hotel. La encontró en su habitación, tumbada en la cama. «No tengo ganas de nada», le dijo, y le propuso que se pasaran la noche tomando tragos.

Fundación Mario Benedetti в Twitter: ""La aparición de Idea (Vilariño)  significó un hecho insólito en la poesía uruguaya (...) principalmente por  la desolada, sincera, patética visión del mundo que, transmitía esa voz
Idea Vilariño y Mario Benedetti


Participó en numerosos emprendimientos literarios. Estuvo concretamente entre los fundadores de la revista Clinamen, y Número, de peso entre 1945-1955 (por lo que conoció a Juan Ramón Jiménez); y se encontró entre los colaboradores de otras publicaciones como Marcha, La Opinión, Brecha, Asir, y Texto crítico.
Sus traducciones también han sido objeto de reconocimiento, llegando algunas de ellas (como las que realizó de obras de Shakespeare) a ser representadas en teatros de Montevideo.

En 1997 fue entrevistada por Rosario Peyrou y Pablo Rocca, de allí surgió el documental Idea, con dirección de Mario Jacob, que fuera estrenado en mayo de 1998.
Su obra ha sido traducida a varios idiomas, como el italiano, alemán y portugués.
“No sé qué es la poesía para mí. Es una forma de ser, de mi ser. Todo lo demás de mi vida son accidentes… La poesía no fue accidental. Mi poesía soy yo”, explicaba en una de las pocas entrevistas que dio en su vida, a Elena Poniatowska.

Pesimismo, sensibilidad, existencialismo, empatía, confesión… son los rasgos que marcan los versos despojados y desnudos de la poeta uruguaya, uno de los máximos exponentes de la Generación del 45 donde también brillaron los versos de Mario Benedetti e Ida Vitale, que condensó en una poesía limpia y desgarrada el dolor de una vida marcada por el amor, una tormentosa y pasional relación de varios lustros con su coetáneo Juan Carlos Onetti, y la muerte de buena parte de su familia.

“Vilariño tenía una gran capacidad para la empatía y una brújula moral muy fuerte. A través de su dolor personal podía empatizar con los demás”. (Valerie Miles).
Juan Ramón Jiménez, asiduo en aquellos años a esa generación, dijo de ella que estaba “enferma de dolor y soledad”, apunta Miles, que afirma que Vilariño “es una persona que ha experimentado lo que es el sufrimiento. Desde siempre tuvo muy cercana la idea de la muerte y la enfermedad. Entendía muy bien lo que es el dolor en carne propia”. Es por eso que según la editora “tenía una gran capacidad para la empatía y una brújula moral muy fuerte. A través de este dolor personal podía empatizar con el sentimiento de los demás, aunque siempre desde la distancia, pues se autoimpuso el aislamiento”.

Benedetti, Claps, Neruda, Rodríguez Monegal, Vilariño y Portela • © Tomada del libro Idea Vilariño: vida escrita

Estos temas, la asunción de la muerte, la finitud del amor, la intensidad de algunas rebeldías y del deseo, son el núcleo vertebrador de una poesía que destaca por el desgarro, la intimidad y un lenguaje, crudo, directo, una aparente sencillez espontánea que logra empatizar intensamente con el lector. Algo que logra, en palabras de Brenda Navarro, porque “escribe con las vísceras, no le importa descarnarse frente al lector. Aunque seguramente pensaba y corregía sus poemas, escribe mucho en caliente y eso que quiere sacar de sí desesperadamente, está ahí resonando. Es un dolor tan vivo que cualquiera podemos sentirlo como nuestro, porque sabemos que es algo que nos ha pasado o nos va a pasar.

Muchos de estos versos sencillos y desgarradores, capaces de describir en pocas palabras la existencia humana, los dedicó Vilariño al amor, un amor que si bien tiene en su obra momentos de dulzura aparece mayoritariamente retratado como perdido, doloroso y feroz, como ocurre con los poemas dedicados a Onetti.
Ambos escritores se conocieron a principios de los años 50, como refleja la dedicatoria que Onetti adjuntó a su novela Los adioses (1954) y la aparición de él en poemarios de Vilariño como Nocturnos (1955) y especialmente Poemas de amor (1957). Así comenzaron cuatro décadas de encuentros y desencuentros, ambos casados con otros desde mediados de los 70, que marcaron la pasional, oscura y tormentosa relación en la que, como afirmó la escritora al final de su vida, “sólo compartieron nueve noches”.

Creo que a Onetti el tango que más le gustaba era `Tus besos fueron  míos´"Fractura Expuesta | Sitio de tango y noticias culturales | Fractura  Expuesta | Sitio de tango y noticias culturales


Para Idea el amor era pasión o no era, como ella misma decía. Le gustaba mucho este amor torturado no buscaba la tranquilidad, sino el desgarramiento. Ya en sus diarios juveniles se aprecia a una mujer que buscaba esta pasión, este fundir el yo en el otro. Cuando esto ya no era posible el amor no le interesaba. Esto se vio plenamente en su relación con Onetti, un amor muy pasional, sí, pero tumultuoso, intranquilo, de dolor autoinfligido, de conquista”, explica Miles. “Para su poesía, completamente despojada y que buscaba siempre estar frente al abismo, iba muy bien, pero en vida la destrozó. Ella misma dijo en una entrevista que Onetti era el hombre que nunca debía haber conocido, que esa relación no fue buena para ella”.

Navarro afirma que su legado, más allá de su obra, reside en el ejemplo que da a las nuevas con el compromiso que tuvo desde joven con la cultura. “Fue una mujer que a los 30 años ya era reconocida y estuvo toda su vida cerca de las artes. En lo privado, destacaría su forma de hablar del dolor de estar viva, algo muy necesario en este momento que estamos viviendo. Su poesía nos introduce en temas y debates filosóficos que solemos evitar porque no son fáciles de digerir ni como personas ni como sociedad”.  Y, además, lo hace de un modo paulatino y elegante, pues como condensa Miles, “conseguir el nivel de desnudez que tienen sus poemas es altamente complicado. Tienen el efecto de que los lees y parecen una cosa muy limpia, pero poco a poco las ambigüedades inherentes en algo tan despojado empiezan a tener su efecto”, razona la editora. “Los poemas de Idea tienen una resonancia que dura mucho tiempo en el lector, que de pronto se encuentra pensando: ‘ah, pues a ver si lo que quería decir no era en realidad…’. Y de pronto el poema se ha transfigurado. Ahí reside la magia de su poesía, en que es algo vivo, palpitante. Sigue, como su legado, en la mente del lector mucho tiempo después”, concluye.

Vilariño también hizo hincapié en la composición, campo en el que se le conocen cuatro canciones emblemáticas que pertenecen a la música popular uruguaya, A una paloma, La canción y el poema, Los orientales y Ya me voy pa’ la guerrilla.

Idea Vilariño

Enrique Santos Discépolo (1901-1951) compuso una hermosa frase para definir el «tango». «Es una pensamiento triste, que se baila», dijo el músico y dramaturgo argentino. Lo hizo sin saber que esa definición, encerrada en apenas siete palabras, marcaría la vida de Idea Vilariño. La uruguaya, una de las autoras hispanoamericanas más importantes (y olvidadas) del siglo XX, bailó palabras que no eran sino sus sentimientos, siempre melancólicos, pese a su deseo de vivir. Vida y muerte enfrentados, para siempre, en la figura de una mujer que fue muchas cosas, pero sobre todo poeta. Se negaba a considerarse poetisa, una palabra cursi, cargada de debilidad y concesiones.

Escribió varios libros de ensayos, pero se la reconoce sobre todo por sus libros de poemas: No, Pobre mundo, Canciones y Poemas de amor son algunos de ellos. A partir de una entrevista con dos periodistas de su país, en 1998 se estrenó el documental Idea, con dirección de Mario Jacob, lo que acercó la poesía de Vilariño a las nuevas generaciones de lectores. En 2000, la editorial uruguaya Cal y Canto publicó su poesía completa. En 2004 obtuvo el premio Konex Mercosur a las letras y, cinco años después, falleció en Montevideo, su ciudad natal.

Libros

1945-La suplicante
1947-Cielo cielo
1951-Grupos simétricos en la poesía de Antonio Machado
1955-Nocturnos
1955-La rima en Herrera y Reissig
1957-Poemas de amor
1958-Grupos simétricos en poesía
1965-Las letras de tango
1966-Pobre mundo
1970-Poesía
1980-No
1981-El tango cantado
1993-Canciones
2000-Ya no será
2008 Poesía completa

Idea Vilariño y Juan Carlos Onetti

“Pensé pensé pensé y hoy ya no queda  más que esta pobre cosa destrozada.”
Idea Vilariño
“Cuando una mujer se siente amada totalmente, se entrega como una niña y es feliz siendo niña. Es el estado del amor.”
Juan Carlos Onetti
“Nacer significa la aceptación de un pacto monstruoso y, sin embargo, estar vivo es la única verdadera maravilla posible.”
Juan Carlos Onetti
Encuentros y desencuentros.

Además de las cartas y de las obras que se dedicaron mutuamente, se pueden rastrear múltiples testimonios de amigos y testigos, entrevistas e incluso rumores, que narran, reseñan, interpretan o suponen fragmentos de la historia amorosa entre Idea Vilariño y Juan Carlos Onetti.

Según el crítico español Antonio Muñoz Molina, en la obra de Vilariño “no hay paisaje exterior, ni explicaciones, ni adornos, ni nombres, sólo los amantes encerrados en esa habitación que será también la de la soledad y la espera, y la de un dolor demasiado cruel como para que lo designe la blanda palabra añoranza” (Muñoz Molina, 2008).


Y en efecto, la palabra añoranza resulta muy tibia y limitada para calificar la profundidad de las sensaciones, los sentimientos y el desgarramiento que nutren sus versos.
Respecto a la figura de Onetti, al igual que como sucedió con la de Vilariño, sus excentricidades, los imaginarios y las anécdotas de quienes lo conocían, establecen una maravillosa mezcla, para describirlo: incontables y divertidísimas anécdotas sobre las excentricidades, extravíos y ferocidades supuestas de Onetti en sus relaciones eróticas —sobre todo las que habían jalonado sus amores con la poeta Idea Vilariño— muchas de ellas sin duda exageradas o inventadas, pero que eran una prueba tangible de la fama de “escritor maldito” que ya se había ganado […] no podía imaginar que el autor de aquellas temerarias historias fuera el hombrecillo tímido hasta la mudez y ensimismado que temblaba como el azogue ante la idea de enfrentarse a un micrófono y que, salvo cuando hablaba de algún libro, pareciera ser el más desvalido de la creación. (Vargas Llosa, 2009: 52).

La timidez de Onetti y su nerviosismo ante auditorios o micrófonos coinciden con cierto retraimiento de Idea. Dos personalidades fuertes, grandes talentos creativos, mucha indecisión de Onetti, mucho sufrimiento de Vilariño, además de la intervención de muchos otros factores —en la vida de los dos— y otras distintas situaciones, ensombrecieron desde el inicio esa singular y abruptamente interrumpida historia de amor.

La misma Vilariño alude a ese momento en que Onetti la sedujo: “estaba seduciéndome a fondo con lo mejor de sí mismo y tanto que yo me quedé convencida de que aquello era la séptima maravilla. Esa misma noche me enamoré de él. Me enamoré, me enamoré, me enamoré.” (Vilariño, en Gilio y Domínguez, 1993: 114). Sin embargo, cuando Idea se descubre enamorada, racionalmente sabe que esa relación no funcionaría. Aunque se tenga certeza de las pocas posibilidades de una relación amorosa a futuro, no impide que alguien se entregue del todo a ese amor complicado y quizá imposible o poco duradero. Las grandes diferencias y la falta de entendimiento no detienen ni limitan dicha entrega:
Teníamos la relación más difícil y más imposible […] Es el último hombre de quien debí enamorarme porque éramos lo más imposible de ligar que había. Nunca entendió el ABC de mi vida, nunca me entendió como ser humano, como persona. Y así teníamos nuestros grandes desencuentros. Si yo hablaba de algo sumamente delicado él me salía con una barbaridad. Decía cosas que me hacían echarlo, imposibles de soportar. Todavía me pregunto por qué aguanté tanto, por qué volví tantas veces. Nos peleábamos y volvíamos a juntarnos, lo echaba, regresaba. Una noche me llamó desesperado para que fuera a verlo. Yo estaba con alguien que me amaba y lo dejé por ir a pasar una noche con él. Y recuerdo que lo único que hicimos fue ponernos de espalda, leyendo un libro él, y yo otro. A la mañana siguiente le agarré la cara y le dije: sos un burro Onetti, sos un perro, sos un camello. Y me fui. (Domínguez, 2009: 112-113).

POEMAS

Desnudez total

Ya en desnudez total
extraña ausencia
de procesos y fórmulas y métodos
flor a flor,
ser a ser,
aún con ciencia
y un caer en silencio y sin objeto.
La angustia ha devenido
apenas un sabor,
el dolor ya no cabe,
la tristeza no alcanza.
Una forma durando sin sentido,
un color,
un estar por estar
y una espera insensata.
Ya en desnudez total
sabiduría
definitiva, única y helada.
Luz a luz
ser a ser,
casi en amiba,
forma, sed, duración,
luz rechazada.
Amor Laura
Amor
desde la sombra
desde el dolor
amor
te estoy llamando
desde el pozo asfixiante del recuerdo
sin nada que me sirva ni te espere.
Te estoy llamando
amor
como al destino
como al sueño
a la paz
te estoy llamando
con la voz
con el cuerpo
con la vida
con todo lo que tengo
y que no tengo
con desesperación
con sed
con llanto
como si fueras aire
y yo me ahogara
como si fueras luz
y me muriera.
Desde una noche ciega
desde olvido
desde horas cerradas
en lo solo
sin lágrimas ni amor
te estoy llamando
como a la muerte
amor
como a la muerte.

Vive

Aquel amor
aquel
que tomé con la punta de los dedos
que dejé que olvidé
aquel amor
ahora
en unas líneas que
se caen de un cajón
está ahí
sigue estando
sigue diciéndome
está doliendo
está
todavía
sangrando.

Te estoy llamando

Amor
desde la sombra
desde el dolor
amor
te estoy llamando
desde el pozo asfixiante del recuerdo
sin nada que me sirva ni te espere.

Te estoy llamando
amor
como al destino
como al sueño
a la paz
te estoy llamando
con la voz
con el cuerpo
con la vida
con todo lo que tengo
y que no tengo
con desesperación
con sed
con llanto
como si fueras aire
y yo me ahogara
como si fueras luz
y me muriera.

Desde una noche ciega
desde olvido
desde horas cerradas
en lo solo
sin lágrimas ni amor
te estoy llamando
como a la muerte
amor
como a la muerte.

Callarse

Estoy temblando
está temblando el árbol desnudo y en espejos
cantando
y cantando está la luna
riendo
sin silencios
la lírica y romántica
flauta y en cielo en hoz
por vez primera
se abren su luz cereza y el estiércol.

No se pueden quejar ni las mañanas
ni el ardiente sopor que por lo estéril
no canto más no canto
ni puedo deshacer en primavera
ni negarla y beber
ni matar sin querer
ni andar a tientas
ya que el aire está duro
y hay monedas locuras
esperando
la marca del el agua
en desazón riendo
riéndose riendo.

Ah si encono si entonces
ya no quiero
ya no pude se pasa nunca alcanza
una ola se vaga la marea
se desconcierta así
y el sol no existe aquí más que en palabras
Pero en cambio en el cielo
caben muchas pero muchas. A veces
se molestan se muerden
en los labios.

Tal vez no era pensar

Tal vez no era pensar, la fórmula, el secreto,
sino darse y tomar perdida, ingenuamente,
tal vez pude elegir, o necesariamente,
tenía que pedir sentido a toda cosa.

Tal vez no fue vivir este estar silenciosa
y despiadadamente al borde de la angustia
y este terco sentir debajo de su música
un silencio de muerte, de abismo a cada cosa.

Tal vez debí quedarme en los amores quietos
que podrían llenar mi vida con un nombre
en vez de buscar al evadido del hombre,
despojado, sin alma, ser puro, esqueleto.

Tal vez no era pensar, la fórmula, el secreto.
sino amarse y amar, perdida, ingenuamente.

Tal vez pude subir como una flor ardiente
o tener un profundo destino de semilla
en vez de esta terrible lucidez amarilla
y de este estar de estatua con los ojos vacíos.

Tal vez pude doblar este destino mío
en música inefable. O necesariamente…

Ya no

Ya no será
ya no
no viviremos juntos
no criaré a tu hijo
no coseré tu ropa
no te tendré de noche
no te besaré al irme
nunca sabrás quién fui
por qué me amaron otros.

No llegaré a saber
por qué ni cómo nunca
ni si era de verdad
lo que dijiste que era
ni quién fuiste
ni qué fui para ti
ni cómo hubiera sido
vivir juntos
querernos
esperarnos
estar.

Ya no soy más que yo
para siempre y tú
ya
no serás para mí
más que tú. Ya no estás
en un día futuro
no sabré dónde vives
con quién
ni si te acuerdas.
No me abrazarás nunca
como esa noche
nunca.

No volverá a tocarte.

No te veré morir.

Lo que siento por ti

Lo que siento por ti es tan difícil.
No es de rosas abriéndose en el aire,
es de rosas abriéndose en el agua.

Lo que siento por ti. Esto que rueda
o se quiebra con tantos gestos tuyos
o que con tus palabras despedazas
y que luego incorporas en un gesto
y me invade en las horas amarillas
y me deja una dulce sed doblada.

Lo que siento por ti, tan doloroso
como pobre luz de las estrellas
que llega dolorida y fatigada.

Lo que siento por ti, y que sin embargo
anda tanto que a veces no te llega.

El mar no es más que un pozo

El mar no es más que un pozo de agua oscura,
los astros sólo son barro que brilla,
el amor, sueño, glándulas, locura,
la noche no es azul, es amarilla.

Los astros sólo son barro que brilla,
el mar no es más que un pozo de agua amarga,
la noche no es azul, es amarilla,
la noche no es profunda, es fría y larga.

El mar no es más que un pozo de agua amarga,
a pesar de los versos de los hombres,
el mar no es más que un pozo de agua oscura.

La noche no es profunda, es fría y larga;
a pesar de los versos de los hombres,
el amor, sueño, glándulas, locura.

El mar

Tan arduamente el mar,
tan arduamente,
el lento mar inmenso,
tan largamente en sí, cansadamente,
el hondo mar eterno.

Lento mar, hondo mar,
profundo mar inmenso…

Tan lenta y honda y largamente y tanto
insistente y cansado ser cayendo
como un llanto, sin fin,
pesadamente,
tenazmente muriendo…

Va creciendo sereno desde el fondo,
sabiamente creciendo,
lentamente, hondamente, largamente,
pausadamente,
mar,
arduo, cansado mar,
Padre de mi silencio.

Carta II

Estás lejos y al sur
allí no son las cuatro.

Recostado en tu silla
apoyado en la mesa del café
de tu cuarto
tirado en una cama
la tuya o la de alguien
que quisiera borrar
-estoy pensando en ti no en quienes buscan
a tu lado lo mismo que yo quiero-.
Estoy pensando en ti ya hace una hora
tal vez media
no sé.

Cuando la luz se acabe
sabré que son las nueve
estiraré la colcha
me pondré el traje negro
y me pasaré el peine.

Iré a cenar
es claro.

Pero en algún momento
me volveré a este cuarto
me tiraré en la cama
y entonces tu recuerdo
qué digo
mi deseo de verte
que me mires
tu presencia de hombre que me falta en la vida
se pondrán
como ahora te pones en la tarde
que ya es la noche
a ser
la sola única cosa
que me importa en el mundo.

Cuando compre un espejo para el baño…

Cuando compre un espejo para el baño
voy a verme la cara
voy a verme
pues qué otra manera hay decime
qué otra manera de saber quién soy.
Cada vez que desprenda la cabeza
del fárrago de libros y de hojas
y que la lleve hueca atiborrada
y la deje en reposo allí un momento
la miraré a los ojos con un poco
de ansiedad de curiosidad de miedo
o sólo con cansancio con hastío
con la vieja amistad correspondiente
o atenta y seriamente mirarme
como esa extraña vez-mis once años-
y me diré mirá ahí estás
seguro
pensaré no me gusta o pensaré
que esa cara fue la única posible
y me diré esa soy yo ésa es idea
y le sonreiré dándome ánimos.

El olvido

Cuando una boca suave boca dormida besa
como muriendo entonces,
a veces, cuando llega más allá de los labios
y los párpados caen colmados de deseo
tan silenciosamente como consiente el aire,
la piel con su sedosa tibieza pide noches
y la boca besada
en su inefable goce pide noches, también.

Ah, noches silenciosas, de oscuras lunas suaves,
noches largas, suntuosas, cruzadas de palomas,
en un aire hecho manos, amor, ternura dada,
noches como navíos…

Es entonces, en la alta pasión, cuando el que besa
sabe ah, demasiado, sin tregua, y ve que ahora
el mundo le deviene un milagro lejano,
que le abren los labios aún hondos estíos,
que su conciencia abdica,
que está por fin él mismo olvidado en el beso
y un viento apasionado le desnuda las sienes,
es entonces, al beso, que descienden los párpados,
y se estremece el aire con un dejo de vida,
y se estremece aún
lo que no es aire, el haz ardiente del cabello,
el terciopelo ahora de la voz, y, a veces,
la ilusión ya poblada de muertes en suspenso

Mediodía

Transparentes los aires, transparentes
la hoz de la mañana,
los blancos montes tibios, los gestos de las olas,
todo ese mar, todo ese mar que cumple
su profunda tarea,
el mar ensimismado,
el mar, a esa hora de miel en que el instinto
zumba como una abeja somnolienta…
Sol, amor, azucenas dilatadas, marinas,
Ramas rubias sensibles y tiernas como cuerpos,
vastas arenas pálidas.
Transparentes los aires, transparentes
las voces, el silencio.
A orillas del amor, del mar, de la mañana,
en la arena caliente, temblante de blancura,
cada uno es un fruto madurando su muerte.
 

Quiénes son quiénes son…

Alma, Azul, Poema, Numen
Quiénes son quiénes son
metidos en mi vida
imponiendo ternura
espectros como yo
momentáneos y vanos
iguales a las hojas que pudre cada otoño
y no dejan memoria.
Quiénes son quiénes son.
Son éstos y no otros
de antes de después
frutos de muerte son
sin remedio sin falta
irremisiblemente
antes o después
muertos
tan fugazmente cálidos alentando y erguidos
y amando
por qué no
amando sin pavor
sin conjugarse nunca
la otra alma el otro cuerpo
la otra efímera vida.
Quiénes son quiénes son.
Qué camada de muertos para el suelo que pisan
qué tierra entre la tierra mañana
y hoy en mí
qué fantasmas de tierra obligando mi amor.

Cuándo ya noches mías

Cuándo ya noches mías
ignoradas e intactas,
sin roces.
Cuándo aromas sin mezclas
inviolados.

Cuándo yo estrella fría
y no flor en un ramo de colores.

Y cuando ya mi vida,
mi ardua vida,
en soledad
como una lenta gota
queriendo caer siempre
y siempre sostenida
cargándose, llenándose
de sí misma, temblando,
apurando su brillo
y su retorno al río.

Ya sin temblor ni luz
cayendo oscuramente.

A un poeta

Pobre Rubén creíste
en todas esas cosas
gloria sexo poesía
a veces en América
y después te moriste
y ahí estás muerto
muerto

Pobre pobre Rubén
te rodeaste de mitos
de cisnes de Parises y de Grecias
de cargos y de deudas
de amigos sinvergüenzas.

Te engañaron te hicieron
el cuento te robaron
te robaron Rubén
–mira que fuiste tonto–
o bien no te pagaban
aunque a veces tú mismo
derrochaste tus pesos
con la embriaguez de un niño.

Y escribiste bobadas
por encargo por juego
y hasta por compromiso.
mira que fuiste tonto
casarte con Rosario
andar con presidentes
alternar con snobs
caer con cualquier pícaro.

No puedo respetarte
y ni siquiera ver
de dónde te brotaban
tus versos tus palabras
tu tremendo lirismo
tu canto tu increíble
belleza tu poesía.

No sé Rubén no sé
no sé pero brotaba
–ritmo canción tormenta
rio apacible sangre
dulce oscura que mana–

No sé. Acaso del pobre
corazón arrancado
–eso dicen–
o del pobre cerebro
que después disputaron
–eso dicen–
a punta de revólver.

No sé no sé Rubén
no sé pero qué hermosa
a veces tu poesía
qué grande qué valiente
o que honda qué humana
a veces tu poesía.

Vaya a saber. Tal vez
tú mismo no supieras.

(La Habana, 1966, leído en el Encuentro
con Rubén Darío, en Casa de las Américas)

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PRÓXIMO NÚMERO


117. Poesía más Poesía: Concepción Silva Belinzón

Concepción Silva Bélinzon

Biografía

Concepción Silva Bélinzon nació y murió en Montevideo.
Tuvo dos hermanas Felisa y Clara. Esta última, también escritora y poeta a quien Concepción dedica su libro “Sagrada cantidad” y comienza “Al oído del hombre” con un poema de Clara que se titula: “Sola tras los vidrios”, que termina:

“…pero venían los sueños
cada día
a beber en el agua de sus párpados”.

Su fecha de nacimiento no es del todo clara, figurando 1903, 1905, y hasta 1915. La que se da como cierta es 1903.
A los diez años se va a vivir con dos tías solteras que le inculcan su profundo sentido religioso.
La religiosidad se ve en sus obras, es más espiritual que intelectual, pues para Concepción a veces era Dios quien le dictaba sus versos, a veces “las almas de los poetas unidos que quieren no morir”.
Vivió en la Unión, en la calle Lindoro Forteza 2659, dirección que no se cansaba de escribir, con una letra alargada en las dedicatorias de sus libros, que todavía aparecen, cada tanto, en Tristán Narvaja.
Rolando Faget comenta en un escrito que realizó para presentar uno de los últimos libros de Concepción: Tenemos el gusto de visitarla a menudo en su casa, acompañando a otra gran mujer poeta o hermana de raza de Concepción, Marosa di Giorgio. A través de las ventanas de la casa vemos el crepúsculo invadir la monteviadísima “calle de Concepción “. Cuando la dejamos ya la noche es señora en Lindoro Forteza. Después amanece. Siempre.
Nos consta que en esas tertulias trabajaron libros de Miguel Oscar Menassa.

Comenzó a publicar en 1945, por lo que algunos la consideran una escritora reservista.
A partir de entonces publica quince títulos que aparecen cada dos, tres o cuatro años, entre “El regreso de la Samaritana”, premiado por el Ministerio de Instrucción Pública en 1943, y “Los sitios abandonados” en 1979.

En 1981 apareció una antología de su obra seleccionada por Marosa Di Giorgio y Claudio Ross, y prologada por Arturo Sergio Visca, ilustre crítico, quien también escribe en la contraportada del libro “Sitios abandonados”.
Publicó en las revistas Alfar de Uruguay, Caballo de Fuego y Atenea de Chile y Espiral de Colombia.
Con una vida dentro de los límites de su casa y con un trabajo de oficina que le insumió algunas horas durante unos cuantos años, Concepción Silva vivió -y murió- sin grandes movilizaciones aparentes.
La escritura fue la aventura y el espacio del mundo en el que desarrolló la existencia.
Fue reconocida por Supervielle, admirada por Oliverio Girondo, saludada por Aleixandre, Gómez de la Serna, José Emilio Pacheco y Alejandra Pizarnik entre una larga lista de nombres con los que mantuvo asidua correspondencia.

Jules Supervielle, comenta acerca de su escritura:
Sus versos parecen haber sido dictados por una voz que no es del todo de este mundo.Sucede que nosotros no comprendemos muy bien qué es lo que ella significa pero poco nos importa, esta voz penetra con la mayor intensidad en nuestra memoria y allí se queda.­ Oh maravilla!: sus versos difíciles nos penetran fácilmente, sin la menor dialéctica ellos nos persuaden. Versos misteriosamente límpidos, plenos de un secreto que sabe mostrarse sin revelarse.
A pesar de ser Supervielle una figura prestigiosa en el Uruguay del 40, y de tener Concepción admiradores a lo largo de su fecunda y larga vida poética, no alcanzó, sin embargo, para que se la conociera cabalmente y se la valorara en su talento.

De Oliverio Girondo consta su testimonio en una carta que le envió y que aparece publicada en la contraportada del libro “Sagrada cantidad” en la que le dice:
Hubiera deseado balbucearle el deleite con que he saboreado muchos de sus poemas y decirle algo de lo que pienso sobre la maestría con que Ud. maneja una forma tan acerada como el soneto; manopla a la que ha sabido infundirle la mórbida ductilidad de un guante de cabritilla que, no sólo permite percibir las rutas y la estructura topográfica de la mano que recubre, sino todos y cada uno de sus movimientos.
… durante nuestras amistosas charlas con Supervielle surgía ,de pronto, algún verso suyo y sobre todo aquél de “Los altos coroneles me llaman Concepción”, tan sugestivo, tan lleno de misterio y que tiene alguna similitud con los de “Acostumbrado a letras y a doctores era casi perfecta mi hermosura”… del “Canto” con que ahora me abruma, porque poseen esa libertad de asociación de ideas (poéticas) que en ocasiones suele llegar hasta la arbitrariedad y que, al menos para mí, constituye uno de los mayores encantos de su poesía.
(…)
Permítame, por lo tanto, que estas líneas sean, tan sólo, el testimonio de mi emocionada gratitud y la expresión del íntimo deseo de conocerla personalmente.
Le besa las manos, Oliverio Girondo.

Así mismo Ramón Gómez de la Serna manifiesta: Con las palabras más familiares dice usted las cosas más diferentes que rompen el límite de la vida.
También mantuvo correspondencia con el poeta Miguel Oscar Menassa. Como primicia traemos de su propia letra los comentarios que Concepción envía al poeta en las dedicatorias de dos de sus libros, “Llamarlo y despedirlo” (1976) y “Sitios abandonados” (1978), donde comenta dos de los libros que le envía Menassa: “Salto Mortal” (1977) y “Grupo Cero ese imposible y Psicoanálisis del Líder” (1979), y un poema que le dedica especialmente.

Con una poesía compleja, misteriosa y fulgurante Silva Bélinzon se adentra en esa zona extraña, aislada y huraña a la que pertenecen algunos creadores, por inherencia o por posibilidad.
En el Uruguay, un alto muro de silencio, a veces ligeramente estremecido, rodea su obra, sin que podamos tener una clara conciencia del por qué, ni del cómo.
Antonio de Undarraga, quien prologó algunos de sus libros, la comparó con Emily Dickinson. Gastón Figueira, estudioso de Emily Dickinson, que fue amigo personal y que visitó a Concepción todos los domingos por más de treinta años, se refiere a este hecho afirmando que Undarraga “no habla de influencia, sino que establece un paralelo lírico” entre ambas.

Por otra parte, no ha dejado de señalarse su profunda intuición poética, su “singular sentido de la musicalidad del verso”, como dice Enrique Fierro en el “Diccionario de literatura uruguaya”, ni sus “imágenes alucinadas” con las que se “embelesó” Alejandra Pizarnik quien encontró que “poemas como los suyos corroboran las posibilidades del lenguaje, tanta energía efectiva, tanto candor plenamente expresado”.

Es que leer la poesía de Silva Bélinzon es adentrarse en un mundo donde los seres y los objetos cotidianos se vuelven presencias mágicas y firmes, oblicuas y peligrosas.
Entre el deslumbramiento que provoca el descubrir un mundo inmediato, posible y virtual y el ronronear oculto que traen las hojas al crecer o las hormigas devorando las migas de un festín, que siempre es para otros.
Con una voz por momentos irritante, que percute sobre otra, más densa, más antigua, anterior, ascética: feroz por lo que niega, nítida en lo que no quiere, intransigente. Intransigente como pocas, y sabiendo que la intransigencia lleva a un lugar del que no se vuelve.

Así que también es una voz desesperada, atravesada por la tensión que provoca la conciencia lúcida de saber qué es lo que se quiere, se espera o se busca, de manera férrea y en alto, y el alto dolor de saber que esa lucidez la lleva a la “poquedad confinada”.
Entre la admiración de algunos, unos pocos, y la indiferencia mayoritaria de sus contemporáneos, entre la irritación que provocaba en algunos y la fervorosa estima en otros, Concepción escribió sin tregua, ardiendo y siempre fuera del posible rebaño.

A su muerte, acaecida un 2 de noviembre, día de difuntos, de 1987, unos pocos y fieles amigos acompañaron su féretro.
Puede pensarse que Concepción Silva Bélinzon es de las que, en el silencio último del día, una voz “que no es del todo de este mundo” le susurra al oído, en secreto, que la está “esperando un mundo entero”.

OBRAS Y PREMIOS

• El regreso de la samaritana (1945). Premiado en 1943 por el Ministerio de Instrucción pública.
• La mano del ángel (1945) Precedido de un juicio de Jules Supervielle.
• El plantador de pinos (1947)
• Amor no amado (1950)
• Los reyes de oro (1953)Premiado por el Ministerio de Instrucción Pública.
• El cordero terrible (1956) Premiado por el Ministerio de Instrucción Pública
• La ciudad invisible (1959) Prólogo del poeta y crítico chileno Antonio de Undurraga.
• Muero y más vivo (1962) Publicado por la revista Lírica Hispana de Caracas.
• Me espera el mundo entero (1963)
• El más justo llamó (1965) Premiado en el concurso literario del Municipio de Montevideo
• En 1968 recibe el Premio Hispanoamericano Literario, “Susana Soca”, de la República oriental del Uruguay, por su obra literaria
• Al oído del hombre (1970)Premio Municipio de Montevideo
• Sagrada cantidad (1973) Con una carta de la poeta argentino Oliverio Girondo.
• En 1974, recibe un telegrama de la Academia del Premio Nobel de literatura de Suecia, donde le informan que su libro está incluido en el comité
• Disimulada gloria (1976)
• Llamarlo y despedirlo (1976)
• Sitios abandonados (1978)
• Página eterna (1979)
• Antología poética (1980, con prólogo de Arturo Sergio Visca)
• Poesías (1981)

Extraído del artículo: Concepción Silva Bélinzon: sin tarjeta de visita. Por la poeta Silvia Guerra. Jornal de poesía.jor.br
Poetas Siglo XXI. blogspot
Libros de Concepción Silva Bélinzon: Al oído del hombre, Sagrada cantidad, Llamarlo y despedirlo. Sitios abandonados
Material inédito proporcionado por el poeta Miguel Oscar Menassa Chamli

POEMAS

Del libro AL OÍDO DEL HOMBRE

GENTES APRESURADAS

La amapola se quema y no asustarse
(el padre se vistió para la tumba)
gentes apresuradas sin mirarse
sobre un tronco flotante… llora y zumba.

El perdón no bastaba sin amarse
viviendo sólo en parte se derrumba;
soportar cualquier cosa no es salvarse
el verano tan largo ya retumba.

Más allá de la muerte, no es la muerte:
hay que lavar las manos una a una
la sangre de los mártires convierte.

Traiciones del océano y las rocas
ausencia de vergüenza en la tribuna
y asistimos a misa entre las focas.

MARTIRIZAR Y SER MARTIRIZADO

Se acostumbra hacia abajo y mira el cielo
(pero muy pocos han sobrevivido)
casi todo lo arreglan con un velo
en la casa soldada un hombre herido.

Épocas de indigencia y terciopelo
cuántas flores tenía ese partido…
cuerpos asesinados sin un pelo
el pequeño sirviente despedido.

Martirizar y ser martirizado:
hablamos de mis uñas siempre muertas
muy poco corazón avergonzado.

En el mesón del puente con respeto:
de par en par se abrían muchas puertas
en los templos enormes hay secreto

LAS HUMILLACIONES

No es posible arreglar humillaciones
sin rastros de sangre era la herida;
en nidos de algodón tantos glotones
los mercados abiertos sin comida.

Es posible arreglar obligaciones
poco a poco se forma una avenida…
el alma se ocultaba de ratones
una vez para siempre fue elegida.

¿Por qué he de preocuparme de los ricos?
estrechamente envueltos en paradas
y cuchillo apropiado desde chicos.

El plato boca- abajo sin entierros:
no hay percheros, ni estantes, ni frazadas
se vive solitario entre los perros.

LOS PODEROSOS

Los poderosos son como cenizas
proyectos de tortugas inobedientes;
pero el justo no cambia su divisa
cien mil techos vacíos de serpientes.

Ahora me siento libre se su prisa
(entre flores de plata sus agentes)
sin carruajes el séquito agoniza
manos y corazones tan valientes.

Ahí está por ejemplo su levita:
de negrura de pez sus interiores
Y de la muerte humana favorita.

De furioso revólver lejanías:
muros condecorados sin valores
hay que lavar en nuestros propios días.

AL OÍDO DEL HOMBRE

Se ejerce ante el espejo más confianza
siempre y cuando se elija no mentirse;
al oído del hombre sin tardanza:
en las playas radiantes no aturdirse.

Haber vertido lágrimas no alcanza
frente al amo impasible sin hundirse;
utilicemos la última esperanza
gotea sangre fría sin pudrirse.

(Pero excéntricamente nos movemos
sin mejorar modales ni razones
porvenir sin dolor sólo queremos).

Nuestra sagrada tierra en que vivimos;
de producir propósito intenciones
hay bombas de Satán como racimos.

EL LOBO SE QUEDÓ SIN LA PASTORA

Adentro de paredes sufres miles
yo te espero en la puerta con el fresco,
de millones de justos invisibles
tu silla está muy cerca a lo grotesco.

Ya no estoy incompleta entre gentiles
se escapa de mi cuerpo el parentesco:
los cambistas de joyas y fusiles
y el ruido de las sedas tan burlesco.

El lobo se quedó sin la pastora;
ganado el equilibrio entre las redes
con tanta realidad abrumadora.

Sin fondo el corazón bajo la cera:
de peldaño en peldaño entre paredes
súbitamente luce la escalera.

LA CASA SIN PUERTAS

Habrá palabras nuevas sin cantores
y es preciso buscarlas bien ligero;
también sobrevivir sobre traidores
y el salto del poema lo primero.

Viejo olor a familias y a rencores
mañana no será como yo quiero:
largas mesas provistas de licores
no es bueno repetir como el portero.

No es bueno repetir lo que está dicho:
para qué, para qué morir de peste
no es lo mismo la nada sin capricho.

Puerta no tengo miedo puerta puerta;
y si acaso me escucha me conteste
entre vidrios oscuros descubierta.

DEL LIBRO “SAGRADA CANTIDAD “ Dedicado a su hermana Clara Silva

LOS PECADOS

Gran manjar es el hombre con pecados
como viven las moscas viviremos…
hay tres cuartos de mal en los mercados
y en sillas voladoras no saldremos.

Tan escasos de todo… y asustados
una casa de vidrio no queremos;
hay pudores con oro enmarañados
y del vino tan agrio no sabemos.

No te apures por mí, estoy segura:
no alcanzan padrenuestros para todos
son poquitos los hombres sin negrura.

Gritando tras de mí por corredores;
¡ay vida! No mereces tantos lodos
Ni confundir los santos con doctores.

BOCA DE SEÑORES

La cueva del dinero queda abajo
convirtiendo a los hombres en tortugas;
y recibo una luz que no rebajo
no se apagan los ojos que Tú enjugas.

El vino azucarado sin atajo
y veo un traje blanco sobre orugas;
aceptan beneficios sin trabajo
de pasos peligrosos tantas fugas.

Y pagan las palabras como espejos:
portadores de emplastos y riquezas
asustados de ver el cielo lejos.

Familia sin anillos me convida:
Van y vienen las olas y cabezas
Más alto queda el monte de la vida..

CALLE DE CONCEPCIÓN

Ya tengo a Concepción y es suficiente
(el hambre le llegaba hasta las cejas)
se despide la máscara y no miente
menos hombres muriendo como ovejas.

Tener según el mundo ¡qué valiente!
se torna insoportable si te alejas:
por tu propio descenso entre la gente
vivir con los que viven aconsejas.

La bebida ya está bastante fría:
el pobre tendrá pan y hasta calmantes
diez millones cuadrados de alegría.

Entre el alma y la piel pasó la espada;
desde el suelo hasta el techo deslumbrantes
mis amigos no vieron la estocada.

LA CASA DE LOS GATOS

Me duele el corazón de tanto usarlo
son cosas que le pasan a los pobres;
melancólica fiebre sin lograrlo
el humo de la cena no me cobres.

Sutiles candeleros no es amarlo
y visitas correctas y salobres:
dedicado equilibrio por mirarlo
por vía de este verso me recobres

Dormitorios vacíos percibía;
las terribles hormigas coloradas
y el ángel de la guarda se dormía.

Es pecado mortal seguir las ruinas;
miradas familiares olvidadas
y entre dos gatos muertos me dominas.

TIEMPO DE GUERRA

Escarabajo con ojos de rubíes
los pies más abajo que la tierra,
de remordidas llagas te desvíes
¿el ir a qué?—sin ángel va tu guerra.

Por borrar a los hombres no sonríes
isla sólo de contras ya te cierra:
de cabellos de santos, colibríes
¿el gusto a qué gusano te destierra?

Trabajo peligroso entre cuchillos:
cuando comen o duermen los traidores
las monedas quemando los bolsillos.

Añicos los roperos y vajillas;
Sin levantar cabeza ni colores
Forradas en silencio las mejillas.

DEL LIBRO “ LLAMARLO Y DESPEDIRLO”

PUEDE ENTRAR EL QUE QUIERA Y ANIMALES

Se vestía con mantas bien lavadas
aumentando en su cuerpo
Luz sin luces
substancias malhechoras reparadas
no hay cartas ni cortinas
si reluces.

Las llaves de mi Padre
bien guardadas
para formar los Hombres sin las cruces;
muchas frentes marchitas levantadas
si el faro está caído
no me acuses.

Las puertas bien abiertas
día y noche.
Puede entrar el que quiera
y Animales
ya corté los cerrojos y reproche.

Las cabezas de sabios
tienen multas.
Uniones con amigos desleales
en mi Libro Sagrado
tengo ocultas.

CONCEPCIÓN SILVA

Puedes reconocerme
(eternidad enorme sin verdugos)
falta comida
y gatos
cuán brutal era el amo que tenía.

Todo perdido o casi todo
Abierta perspicacia.

En avance secreto,
liberadas por manos las glicinas
quedaron sostenidas
contempladas;
limpiaremos los nudos que yo adoro.

Puedes reconocerme
cuando buscas refugio
bajo sedas que aún hinchan
mis terrores;
porque entre tantos seres
me elevo rectilínea
entre mil ingredientes de penumbras.

Viva masa total
Con que adherí mis puentes
En la noche sin vendas
Ni caprichos.
Una rosa de pan a este mendigo

De su letra al lado del título escribe: Para Miguel Oscar Menassa.

DEL LIBRO “ SITIOS ABANDONADOS”

SITIOS ABANDONADOS

Sitios abandonados, mi trabajo,
estoy inaugurando otra existencia;
porque ya recomienza muy abajo
repito millonaria esta presencia.

Fe de revelación en mi demencia
fresca y eterna de magnolia un gajo;
llenar de amor, olvido y penitencia
gemir de aquella flauta, ya no atajo.

Apenas son dos ojos que persigo
no me reservo nada, cada día
cumpliendo con mi oficio voy contigo.

Son apenas dos manos, son mil puertos
un pájaro flirteaba y se desvía
y todo comenzó sobre los muertos.

NO HAY UN ORDEN POSIBLE PARA AMARSE

Pánico entre las hojas amarillas
piedras irregulares las calzadas…
perseguidas de cerca sin orillas
maletas de estaciones olvidadas.

¿A dónde van tan pobres sin hebillas
sus pequeñas cabezas limitadas?
como lunas andantes de rodillas
a perder su belleza condenadas.

No hay un orden posible para amarse;
del color sin color sus infinitos
pero no es peligroso aproximarse.

Del tiempo y de lo oculto los momentos;
sus putrefactos cuerpos son benditos
y después de la furia nacimientos

MÁS SABES QUE LOS ASTROS

A Marosa di Giorgio

Más sabes que los astros la armonía
del que siempre te tuvo, en su corona,
la cascada del bosque que pregona
tu voz más que el silencio yo diría.

Sobre dolientes líquenes vigía
hasta la niebla misma te perdona;
y el lagarto inceleste se abandona
por luz tan verdadera que lo guía.

En su gran Mano de Oro tu cabeza,
junto al niño que cuidan las doncellas
no conoces secretos ni flaquezas.

Como el sol en las uvas moscateles,
supiste madurar con las estrellas
la rueda se derrumba en tus laureles.

DEL LIBRO “ LOS REYES DE ORO” 1953

EN USTED VI LA LUNA DESHOJARSE

Pobre mi corazón que no lo sabe
que depende de usted mi melodía;
y luego del poema no lo alabe
porque agregó mil años a mi día.

Pobre mi corazón que no lo sabe
diga usted si en su vida va la mía;
a unos doscientos metros de su nave
aumentó mi disgusto esta alegría.

Como anuncio en Octubre mi desvelo.
En usted vi la luna deshojarse
Mujer sí, pero ¡ay! sin terciopelo.

Ser la niña de ayer que no fue en vano;
acostumbrarse a nunca acostumbrarse
los hombres transformados y la mano.

ME ESPERA EL MUNDO ENTERO

No quiero convertirme.
Porque si doy un grito espanto al cielo;
mi dolor es más firme
y belleza mi duelo
ver las plumas del gallo por el suelo.

Me esperan los objetos
un poco de mi vida las cinturas;
ciertos tallos más quietos
conversar sin figuras
y una lengua culpable entre mis curas.

Tras muchos sacrificios
la mitad del petróleo en mi simiente.
Sentados los oficios
nos duele la serpiente,
préstanos el dinero para el puente.

Me espera el mundo entero.
La escalera es de manos y rodillas;
el menor es primero

la condesa sin sillas,
y el pánico del pez en las orillas

¿Quiénes eran los duques?
Desde Sicilia máscaras y juegos;
mil heridas y buques
azotaban mis rueegos,
un palacio de dólares y ciegos.

¿Qué quieren que les diga
Al costado del ruido están mis modos.
El estanque me obliga:
¡repróchame mis lodos!
Dios mío, psdre, y madre, vengan todos.

LOS TRAJES DE TEATRO SE SUSPENDEN

POSTDATA impertinente hay en su carta
no s oy de los que compran ni que venden;
el precio de la joya no lo entienden
de los padres del príncipe se aparta.

Es higiene del alma que reparta
y al galoppe los astros ya descienden;
Los trajes de teatro se suspenden
mayor seguridad para que parta.

Y duermen descuidadas las ovejas.
Un curso de zafiros y de cejas
Ajusta las ventanas para el viento.

¿Quién le pone cerrojos a los sueños?
La gracia que arrebata de sus ceños,
costumbre sobre tablas y alimento

Del libro “ AL OÍDO DEL HOMBRE

SAGRADA CANTIDAD

Qué pálido está el sol sobrecargado
no es muy recomendable tantos gustos;
hablan con reverencia del pecado
el murmullo de jóvenes arbustos.

Enredan los demonios sin cuidado
el volante cabello de los justos;
casi no hay corazón sacrificado
para estar ordenado menos sustos.

Las manos taladradas son de todos:
aprendí nuevas frases para el hombre
sagrada cantidad sin acomodos.

Tercera parte y última escalera:
tropiezo con el viento del renombre,
también un danzarín en cada acera.

LOS GRANDES PROPIETARIOS

Muchos hombres secaban la esperanza
mi hermano con su extraña indiferencia;
extendido el hocico como lanza
con resoecto de cierta transparencia.

De grandes propietarios sin balanza
de grandes propietarios la indigencia;
pero a menudo cambia la ordenanza
del color favorito, penitencia.

A cada cual su muerte y su gusano:
la montaña de carne y la calzada
hermosos trajes blancos del verano.

La palabra sencilla es peligrosa:
extraordinariamente desdichada
extraordinariamente peligrosa.

PUDIERON EVITALO

Apuntando a los cielos sus ccoronas
es mayor el martirio de las gentes;
sonrisas que no avanzan bajo lonas
y la mirada fuera de sus lentes.

Pudieron evitarlo y los perdonas
(con los ombligos rotos bajo puentes)
el alma entre basuras no abandonas
sobre el escaso pasto las serpientes.

Con leyes y con órdenes medidas;
las bocas de los amos más hendidas
con sus manchadas galas esperando.

Perdón, yo fui el primero en contraseñas:
Si alguien quiere ser hombre menos leñas
Con una sola lámpara ganando!

LA SANGRE

No nos perdonarán si perdonamos
Engañar a los hombres con mentiras;
Por todos sus costados tienen amos
tú que tienes cien ojos y no miras.

La más honda mazmorra si no amamos
arrimando los hombros como tiras…
porque vienen del norte los mucamos
más que de oscura noche me retiras.

La sangre es el martillo de la tierra;
y no somos mujeres ignorantes
su espesura inmedible nos encierra.

Un acrecentamiento de desgracias;
Torturando sus jóvenes amantes
No tendrá compasión de tantas gracias.

Del libro “SAGRADA CANTIDAD”

CASI PECES (NO PECES)

No arrimaron sus hombros
los señores
ni asentaron las puertas;
la piscina magnífica
y el grito entre las copas de perales
eran
como especiales maldiciones.

Casi peces (no peces)
únicamente agregan apellidos
y engendran semejantes
con talismanes hechos con arena.

Ya no miran sus ojos de ceniza
¿ pero cómo saberlo?
por ejemplo el periódico no dice
ni el Estado
las cifras elevadas de sus bajas,
ni el filo para ariba
de sus venas.

Pero las cosas todas reguladas:
sus máscaras de loro.
Aquél dormir en orden (ricamente)
con perros y zapatos
y las tremendas sombras
de sus herencia
eran
como especiales maldiciones.

LA MUERTE DE LOS PÁJAROS NO ES BUENA

Su tiniebla espantaba las palomas
y enredaba mejor que telarañas
un sombrero de copas sin aromas
y pesado cuchillo bajo mañas.

Las almas de los hombres no son bromas
rincón iluminado sus entrañas;
asesino nocturno cuando asomas
y cambias las estrellas por cizañas.

La muerte de los pájaros no es buena
¿hasta cuándo lo externo entre lo interno?
como un canto quemado que envenena.

Levísimo ademán de madreselva:
Cerraron los cimientos del infierno
Y su costra de furia ya no vuelva.

TE SACARÉ DEL POZO

El dar a qué, verdugos y campanas
No me das un momento de respiro;
Abriendo los baúles y ventanas
Nuevo cuerpo amoroso con más giro.

Te sacaré del pozo sin tisanas
ganado tembloroso tu retiro;
se pudren escalones más que ranas
y el corazón se rompe sin un tiro.

Nadie puede gardar unos segundos;
su garganta mejor que de ladrones
se apartaban también de moribundo.

Lo que quieren no sé pero lo miro:
de ruidos y maderas sus lecciones
hay demasiado lujo en su retiro.

Del libro “LLAMARLO Y DESPEDIRLO”

LOS OJOS ABIERTOS PARA NADA

Desarmar al amigo con manjares
muchos quieren hacerse vagabundos;
hay luces
que iluminan bulevares
también los pensamientos furibundos.

Del Señor Admirable los andares
y faroles de fama
pierden mundos;
al instante
y, en todos los lugares
El puede contestar si son profundos.

Orejas de lebreles para nada.
Las voces de los jueces
no traspasa
Concepción y su verso abandonada.

Me acusan de soberbia y de locura
hay millones de puertas
en mi casa
pero ninguns tirnr cerradura.

HAY GOLPES EN LA TUMBA DEL MINERO

La causa de su lucha entre la gente
cualquier a qué cualquiera
más oscuro;
los finitos afines sin coriente
¿ el dar a qué, por qué todo seguro?

Un trago de tu Paz independiente
contra los siempre contras
de lo puro;
por costumbre de sangre
estás Ausente
y las puerts se abren sin apuro.

Atrapada entre rocas sin espanto;
Hay golpes
En la tumba del minero
Colgando de su oreja el desencanto.

La cabellera suelta, no hay cepillo;
Del lado occidental
Un extranjero
Por abajo del hombro su cuchillo.

LO ABSURDO DE LOS SAUCES SIN REGRESO

Plaza fuerte muy digna de tus frases
hacen saltar la tapa de los sesos
¿y esta presentación?
no tiene clases
como la gran helada entre los huesos.

Ruiseñor mal herido ya renaces
con tu cabeza errante entre los besos;
la siembra que no rinde la deshaces
y el proyectado fruto sin sabuesos.

Se recogen las uvas sin inquina;
y el poema sonríe con certeza
y paladea el gusto en cada esquina.

Interna brillantez sin falsedades
inconcebible crea la belleza
indisoluble acuerdo en soledades.

Del libro “SITIOS ABANDONADOS”

HABLARA SIN ESPEJOS

Pasión de los señores la mentira
porque nada se cumple en lo decible;
la ausencia del perdón es cuando gira
lo que pasa, que el alma es invisible.

Lo que todo se puede, menos lira
y ninguna palabra es prescindible;
no se ve en la mente si delira
y la sinceridad es imposible.

Hablará sin espejos y por verbos:
se cuelga del pescuezo un amuleto
y quizás enloquezca entre los cuervos.

Lo sacude la duda y la sospecha:
no coman de esa fruta con secreto
la causa primitiva tiene fecha.

OJOS DE DIAMANTES

Quiero escribir palabras de estas noches
en difícil o claro indivisibles;
un puñal está alzado entre los coches
y hay bocas con espinas invisibles.

Acumulan tesoros los fantoches
y tremenda vergüenza de inservibles;
te contemplo tan Alto sin derroches
y todas mis consultas son posibles.

Qué hacer qué hacer enorme de la tierra;
se marchita el amor sin las palabras
y este silencio herido nos aterra.

Grandes resurrecciones sin olores:
túnel que es un infierno entre las cabras
y tropieza deshecho en tus temores.

SE INSTALA PROFECÍA

Estaba todo gris hasta las sedas
adentro de una caja muy oscura;
ademanes de engaños y monedas
un gastarse por dentro la cordura.

Amarrado a un madero sin veredas
vive sobre tu frente la angostura;
aún lleno de pájaros y ruedas
se instala profecía en tu estructura.

Con los pies menos Negros acostados;
coches muy rojos pasan como quiera
barridos por el Viento y asustados.

Tu río estaba allí, y yo segura;
con máscaras y guantes primavera
como tambor callado, mi amargura.

HABLARA SIN ESPEJOS

Pasión de los señores la mentira
porque nada se cumple en lo decible;
la ausencia del perdón es cuando gira
lo que pasa, que el alma es invisible.

Lo que todo se puede, menos lira
y ninguna palabra es prescindible;
no se ve en la mente si delira
y la sinceridad es imposible.

Hablará sin espejos y por verbos:
se cuelga del pescuezo un amuleto
y quizás enloquezca entre los cuervos.

Lo sacude la duda y la sospecha:
no coman de esa fruta con secreto
la causa primitiva tiene fecha.

EL HOMBRE VERDADERO

Hagamos un paquete con la mente
lugares asfaltados, sangre espesa;
conozco el calendario de tu frente
para reunir la furia, qué destreza.

El hombre verdadero te desmiente
devuélveme el silencio que es riqueza,
y donde estás, es donde estás demente
porque el barco es más rágil que tu mesa.

La evidencia palpable en sus desvelos;
y algo mucho por cierto indiscernible
hacia el final desvíos paralelos.

Soy el Sol que fermenta toda espera;
el color del destino es invisible
el presidio del cuerpo la barrera.

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