123. Poesía más Poesía: Baldomero Fernández Moreno

BALDOMERO FERNÁNDEZ MORENO

BIOGRAFÍA

Baldomero Eugenio Otto Fernández Moreno nació el 15 de noviembre de 1886 en el barrio de Montserrat, ubicado en la ciudad de Buenos Aires. Fue el primogénito del comerciante español Baldomero Fernández, oriundo de Bárcena de Cicero, Cantabria y de Amelia Moreno, ciudadana española, nacida en Bocígano, Guadalajara.
A los 6 años, partió con su familia a Bárcena de Cícero. Teniendo 11 años, su padre regresó a Buenos Aires y entre 1898 y 1899 vivió en Madrid en la casa de unos tíos.
Posteriormente, se trasladó de Barcelona rumbo a Buenos Aires en el Cataluña, reuniéndose en Montevideo con su padre y su tío, el médico cirujano Avelino Gutiérrez, Profesor Titular de Anatomía de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires y Director del Hospital Español de Buenos Aires.
Tras cursar los primeros dos años de estudios secundarios en el Liceo Ibérico Platense, en 1902 pasó al Colegio Nacional de Buenos Aires (momentáneamente llamado Colegio Nacional Central), donde se graduaría, y al que le dedicaría años más tarde la Elegía al Colegio Nacional Central.
En esos años escribió sus primeros poemas. Influenciado por Avelino Gutiérrez y el médico español José María Carrera, en 1904, con 17 años, ingresó a la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires.
Dos años después, en 1906, efectuó prácticas en la Asistencia Pública en la ciudad de La Plata y entre 1910 y 1914, a los 24 y 28 años, en el Hospital Español. Por aquellos años publicó algunos versos en El Diario Español.


En 1912 se doctoró con su tesis Tratamiento de las Fístulas y Artritis Tuberculosas por la Pasta de Sub-Nitrato de Bismuto, apadrinada por el doctor Ángel Gutiérrez, Jefe del Servicio de Ginecología y Cirugía General de Mujeres del Hospital Español y dedicada a su familia, al Director del Hospital Español José Badía y a Avelino Gutiérrez.
Ese mismo año, se estableció en la ciudad de Chascomús, donde ejerció la medicina. En octubre visitó la ciudad el poeta Belisario Roldán, quien lo recomendó al médico Fernando Álvarez, hermano de José Sixto Álvarez (alias Fray Mocho), el director de la revista Caras y Caretas, pero las poesías que envió no fueron publicadas. Dos años después se mudó a Catriló, provincia de La Pampa.
Luego de unos meses regresó a Buenos Aires. Allí siguió escribiendo y realizando su labor como médico en el barrio de Floresta.

En 1915, con la ayuda de su amigo Nicanor Newton, editó su primer libro, Las iniciales del misal, dedicado a Rubén Darío. Un año después, publicó Intermedio provinciano y Ciudad. En 1917 tuvo una breve estadía en Huanguelén, provincia de Buenos Aires.
En enero de 1919 se casó con Dalmira del Carmen López de Osornio, Negrita, oriunda de Chascomús y el 26 de noviembre nació su primer hijo, César, que inspiraría su libro El hijo.
En 1920 regresó a Buenos Aires y trabajó en el Servicio de Dermatología del Hospital Español, dirigido por el doctor Pedro Baliña, pero en 1924, a los 38 años y tras 20 años en la profesión, abandonó la práctica de la medicina para dedicarse a la poesía. En 1926 nació su hija Dalmira, que moriría al año.
En noviembre de 1928, teniendo 42 años, integró la primera Comisión Directiva de la Sociedad Argentina de Escritores. Continuó escribiendo y trabajando como profesor de literatura en el Colegio Nacional Mariano Moreno y de historia en la Escuela Nacional de Comercio Nº4.
En 1936, (50 años) publicó su libro Romance a mis chapas de médico.
Su tercer hijo, Ariel, falleció a los 10 años por difteria en 1937. Este trágico hecho lo sume en un cuadro de depresión que se refleja en su libro Penumbra, publicado ese mismo año.
En 1938 (52 años), obtuvo el Premio Nacional de Poesía por Dos poemas, Romances y Seguidillas.
Tuvo dos hijos más, Manrique y Clara, y el 30 de mayo de 1945 nació su primera nieta, Marcela, primogénita de su hijo César, que inspiraría el Libro de Marcela (1946).

De todas maneras, la depresión no lo había abandonado: entre 1942 y 1946 había concurrido a una clínica psiquiátrica de Floresta, permaneciendo internado algún tiempo, pero su situación empeoró.
En 1949 tuvo un primer accidente cerebrovascular. Finalmente, el 7 de junio de 1950, (a los 64 años) sufrió un segundo ACV que le ocasionó la muerte, en su casa ubicada en la calle Francisco Bilbao 2384, en el barrio de Flores de la ciudad de Buenos Aires. Fue sepultado en el cementerio de la ciudad de Chascomús.

Fernández Moreno siempre tiene presente el recuerdo de España y de Cantabria, la tierra de sus padres. Uno de sus libros más significativos, es Aldea española (1925), donde canta al pueblo donde pasó varios años de su vida. También expresa sus vivencias infantiles en La patria desconocida (1943). Orgulloso de ser argentino y español, solía decir que era: “Indiano en Trasmiera, comarca de Cantabria, y gallego en la Pampa”.

En su honor, fueron nombradas una calle de Buenos Aires (a pocas cuadras de su residencia definitiva), una de las estaciones del ferrocarril Urquiza, la Escuela de Comercio N° 4 (donde fue profesor de literatura), la escuela primaria N° 39 de la localidad bonaerense de Moreno y la escuela primaria N° 32 de la ciudad de Chivilcoy, provincia de Buenos Aires.
Tiene dedicado en Santander un busto ubicado en uno de los bancos de la avenida de Reina Victoria que fue descubierto por el embajador de Argentina, José Campano, con la siguiente dedicatoria: «Poeta argentino, cantor de la Montaña. Ofrenda del Centro Montañés de Buenos Aires al Instituto Cultura Hispánica de Santander». A lo largo del respaldo del banco está grabado el siguiente fragmento poético:
«… un parlar montañés de viejecita bruja
que narra una conseja mientras mueve la aguja
el mismo que ennoblece, hermano, mi cantar».
Fernández Moreno 1915

····· EL ECO DE CANTABRIA ····· : 2019


En 1986 el Ayuntamiento cántabro de Bárcena de Cicero descubrió un busto de madera de ébano de Baldomero Fernández, obra de Samuel Ontarria, en reconocimiento por la labor difusora que en Argentina realizó de este municipio, poniendo su nombre al Centro de Salud de la localidad.
Fernández Moreno dio su propia versión de una poesía ciudadana y porteña; con su primer libro, Las iniciales del misal (1915), obra ya madura, señaló un alejamiento de las características más ostentosas del modernismo hispanoamericano y argentino (Rubén Darío, Leopoldo Lugones) a favor de una lírica llana, realista, sin patetismo ni delectación metafórica, lo que se denominó sencillismo. Éste, logrado por la disciplina que se impuso, le dio un curioso aire clásico en la forma y de modernidad en la inquietud espiritual que transmitía su contenido.


El sencillismo no puede ser entendido como un movimiento literario en el sentido tradicional del término, aun cuando otros escritores, como Alfredo Bufano, Pedro Herreros y Miguel Camino, hayan seguido y profundizado esta tendencia poética.
En líneas generales, el sencillismo es una forma de observar y apreciar la realidad en las cosas cotidianas y sencillas, sustrayéndolas al intento de profundizar en aspectos abstractos y utilizando un lenguaje sin florilegios eruditos.
La crítica literaria ha destacado el hallazgo por parte de Fernández Moreno de un camino auténtico y propio dentro de la poesía argentina, con una inflexión singular y espontánea.
La naturalidad, que es una de las notas más características de sus poemas, se percibe en la falta de esfuerzo con que parecen haber sido escritos sus versos, a la manera de transcripciones del habla cotidiana. Sus versos son cuidados y sencillos. Tenía un especial cuidado de la palabra, una lírica permanentemente emotiva.
No hacía distinción entre una realidad poética y otra que no lo fuera. Siempre consideró que si el hombre se permite ser poeta, todo lo que mira puede transmutarlo en poesía. Consideraba que podía ser poesía tanto una mata de hierba como una vereda en la ciudad o en el campo, un molino, o las vísceras del cuerpo humano.

A pesar de ello, la obra de Fernández Moreno posee una fuerte influencia tanto del realismo como del impresionismo y el expresionismo. Se ha destacado en su estilo la singular alternancia entre las visiones subjetivas y las descripciones objetivas del mundo externo.
Fernández Moreno puede ser visto en este sentido como el poeta que preludia el cambio de dirección que impondrán las vanguardias en la escena rioplatense.
Entre sus obras figuran Intermedio provinciano (1916), Ciudad (1917), Por el amor y por ella (1918), Campo argentino (1919), Versos de Negrita (1920), Nuevos poemas (1921), Canto de amor, de luz y de agua (1922), Mil novecientos veintidós (1922), El hogar en el campo (1923), Aldea española (1925), El hijo (1926), Décimas (1928), Último cofre de Negrita (1929), Sonetos (1929), Cuadernillos de verano (1931), Dos poemas (1935), Seguidillas (1936), Romances (1936), Continuación (1938), Yo médico, yo catedrático (1941), Buenos Aires (1941), San José de Flores (1943) y La mariposa y la viga (1947).
En 1941 preparó una Antología de sus versos que sería ampliada en sucesivas ediciones. Póstumamente apareció la sexta edición, organizada por sus hijos, que incluía composiciones de Penumbra (1951), junto con otras adiciones y retoques en el plan primitivo.
Baldomero Fernández Moreno fue además un excelente prosista, según lo que de él conocemos: La patria desconocida (1943) y La mariposa y la viga (1947), pues no toda su producción está recogida aún; el culto del aforismo caracteriza sus páginas, de un castellano elaborado con pretensiones extralocales concienzudamente maduradas. En 1952, Arturo Berenguer pronunció una conferencia en Madrid con el tema Fernández Moreno, poeta español y argentino.
Su hijo César Fernández Moreno fue también un destacado poeta y ensayista.
Autores seguidores de su obra
Tanto Jorge Luis Borges como Ezequiel Martínez Estrada han examinado la mirada poética de Baldomero para captar la realidad urbana o rural.
Según Borges, Buenos Aires fue «vista para siempre» en algunos de sus versos. Examinó al autor citando este breve poema, que por su paradigmática y mágica sencillez, nos descubre la provincia y la pampa en breves trazos:

Ocre y abierto en huellas, el camino
separa opacamente los sembrados.
Lejos, la margarita de un molino.

Ezequiel Martínez Estrada, autor de Radiografía de la pampa, dedicó páginas al poeta, en las cuales lo señala como «el primer autor que en nuestro medio focaliza en el centro de su obra, sin preocuparse del mundo literario que lo circunda». Fernández Moreno —expresa— es al mismo tiempo el poeta de Buenos Aires y el de nuestros campos y pueblos.
Otro de los que se sintieron inspirados por su obra fue Mario Benedetti, que sin rubor declaró que fue como su maestro, aún sin conocerlo, pero su obra se le presentó reveladora para la poesía que él buscaba.
Leopoldo Lugones también fue admirador de su obra, por los temas que abarcó.


Premios y distinciones:

  • Premio Nacional de Poesía (1938)
  • Gran Premio de Honor de la SADE (1949)
  • Fue académico de número de la Academia Argentina de Letras, donde ocupó el sillón n.º 12: «Ricardo Gutiérrez».

POEMAS

Al caminar parece que crujieran

Al caminar parece que crujieran
las hojas de la noche y sus cristales.
Es tu hombro, tu pecho, tus rodillas
deshaciendo, esponjando, tu impermeable.
Tu impermeable te ciñe totalmente,
si llevas algo más nadie lo sabe…
Es un cilicio hecho de pliegues duros
sobre la rosa de tu cuerpo suave.

Dulce amor de pasillos, dulce amor de rincones
Dulce amor de pasillos, dulce amor de rincones,
cuando ya es una bruma el aliento deshecho.
Sentir sobre mi pecho la amplitud de tu pecho
y como dos deditos pequeños tus pezones.
Y bajar la escalera trémulo de deseo
aprovechando el último peldaño para verte.
Hasta que el frío dé cuenta de mi deseo.
(El frío no podrá y no sé si la muerte…)

Donde tenía la ciudad guardada

“¿Donde tenía la ciudad guardada
esta espada de plata refulgente
desenvainada repentinamente
y a los cielos azules asestada?

Ahora puede lanzarse la mirada
harta de andar rastrera y penitente
piedra arriba hacia el Sol omnipotente
y descender espiritualizada.

Rayo de luna o desgarrón de viento
en símbolo cuajado y monumento
índice, surtidor, llama, palmera.

La estrella arriba y la centella abajo,
que la idea, el ensueño y el trabajo
giren a tus pies, devanadera”

Amantes

Ved en sombras el cuarto, y en el lecho
desnudos, sonrosados, rozagantes,
el nudo vivo de los dos amantes
boca con boca y pecho contra pecho.

Se hace más apretado el nudo estrecho,
bailotean los dedos delirantes,
suspéndese el aliento unos instantes…
y he aquí el nudo sexual deshecho.

Un desorden de sábanas y almohadas,
dos pálidas cabezas despeinadas,
una suelta palabra indiferente,

un poco de hambre, un poco de tristeza,
un infantil deseo de pureza
y un vago olor cualquiera en el ambiente.

Mudable como el tiempo es tu mejilla

Mudable como el tiempo es tu mejilla,
o arde como una tarde del estío
o hiela, o poco menos, si hace frío;
pero ardiente o helada es maravilla.
Deja que acerque mi cansada arcilla
al pétalo de amor que llamo mío,
mientras corre mi brazo como un río
por tu cuello, delgada torrecilla.
Calor o frío, llamarada o nieve,
no me importa un instante su mudanza,
que a ocultos nervios nada más se debe.
Tu corazón es nido de templanza
y grave su latido al par que leve.
Y si no, que lo diga mi esperanza.

Una estrella

Fue preciso que el sol se ocultara sangriento,
que se fueran las nubes, que se calmara el viento.
que se pusiese el cielo tranquilo como un raso
para que aquella gota de luz se abriese paso.
Era apenas un punto en el cielo amatista,
casi menos que un punto, creación de vista.
Tuvo aún que esperar apretada en capullo
a que se hiciese toda la sombra en torno suyo.
Entonces se agrandó, se abrió como una flor,
una férvida plata cuajóse en su interior
y embriagada de luz empezó a parpadear…
No tenía otra cosa que hacer más que brillar.

Anoche había barras de luz en tu persiana

Anoche había barras de luz en tu persiana
y alcé hacia ti los ojos en actitud de ruego,
como diciendo: Abre, señora castellana…
Y me perdí en la calle, triste y oblicuo, luego.
En esa luz naufragan tus ojos lentamente,
verdes como la flor más allá de la mar:
tus manos, dedo a dedo, sueño a sueño tu frente.
Ya es una misma cosa el rezar y el soñar.

Penumbra

Nunca podrás ver nada claramente:
todo es zarzal, espinas y maraña.
En vano gastarás toda tu maña
contra el dorado pájaro latente.

Errado el tiro, vuelves bruscamente
el arma hacia otro lado, mas te engaña
la jugada de sol que el árbol baña.
Te vuelves loco y lloras tristemente.

Todo del tonel sale de la vida
tosco, deforme y dando tropezones.
Dejas pasar los años y su herida,

y cuando quieras darte explicaciones
ni te sirvió la espuela ni la brida:
un pétalo fue más que tus razones.
Versos a un montón de basuras

Canto a este montoncito de basuras
junto a esta vieja tapia de ladrillos,
avergonzado y triste, en la tiña tundente
que ralea la hierba del terreno baldío.
Es un breve montón…
No puede ser muy grande con tan pobres vecinos.
Un trozo de puntilla, unas pajas de escoba,
un bote se sardinas, un mendrugo roído
y una peladura larga de naranja
que se desenrolla como un áureo rizo…
Es un breve montón…
No puede ser muy grande con tan pobres vecinos.
Una lata de restos de una cena opulenta
es más que un mes aquí de desperdicios…
Para tener de todo, hasta tienen miseria,
en mayor cantidad que los pobres, los ricos.

Aromas

Cuando regreso a casa no me lavo las manos
si es que he estado contigo un instante no más,
el aroma retengo que tú dejas en ellas
como una joya vaga o una flor ideal.
Por aquí huelo a rosas y por allá a jazmines,
alientos de tus ropas, auras de tu beldad,
aproximo una silla y me siento a la mesa
y sabe a ti y a trigo el bocado de pan.
Y todo el mundo ignora por qué huelo mis manos
o las miro a menudo con tanta suavidad,
o las alzo a la luna bajo las arboledas
como si fueran dignas de hundirse en tu cristal.
Y así hasta media noche cuando vuelvo rendido
pegado a las fachadas y me voy a acostar,
entonces tengo envidia del agua que las lava
y que, con tu perfume, da un suspiro y se va.

Poco a poco se hace la luz en tu vestido

V
Poco a poco se hace la luz en tu vestido,
la noche de tu traje se disuelve en la aurora.
La primavera próxima te regala su flora,
su ligereza el aire y el agua su latido.
LXX
Profunda, ardiente, plástica, flexible,
casi palpable como miel sonora,
más que sobre tus ojos o tus labios,
sobre tu voz, te reconstruyo toda…
VI
La ciudad, que ya empieza, alondra blanca, a amarte
te dibuja la cara, y más te la ilumina,
con pinceles mimosos, con delicado arte
como nunca lo haría la acuarela más fina.
Y te pinta de azul y de verde y de rosa
según sea el aviso que surge a nuestro paso.
Te desmaterializa, te torna mariposa,
como ninguna aurora, como ningún ocaso.
XII
Sólo con apoyar el codo en una mesa,
acordarme de ti y mirar al vacío
y ver brillar en él tu cabellera espesa
que a veces es un lago y a veces es un río,
me lleno de palabras, me lleno de ternura,
primaveral manzano en mitad del invierno.
Pero hay que soñar poco y escribir con mesura
que se trata de ti, es decir de lo eterno.
LV
Adoro tu manera menudita y brumosa,
hecha de pizcas grises y dorados reflejos,
de oscurecer el sol y de velar la rosa,
de mirar a los pies, y mirar a lo lejos.
Me gusta verte quieta, fundida en el paisaje,
maraña de ladrillo, de sauces y de río,
inmóvil en la hoja lóbrega de tu traje….
fundida en el paisaje pero al costado mío.
LXXXII
El cuello se te llena, amor, de corazones
si rozo tus mejillas. Como un agua palpita.
Traduce dulcemente todas tus sensaciones
con una precisión admirable, infinita.
Detrás está la noche y los ramos copiosos
y mi brazo, y en él, tu cabeza perdida.
Los ojos apacibles se tornan dolorosos
y no sé si te vas o vuelves a la vida.

Soneto de tus vísceras

Harto ya de alabar tu piel dorada,
tus externas y muchas perfecciones,
canto al jardín azul de tus pulmones
y a tu tráquea elegante y anillada.
Canto a tu masa intestinal rosada,
al bazo, al páncreas, a los epiplones,
al doble filtro gris de tus riñones
y a tu matriz profunda y renovada.
Canto al tuétano dulce de tus huesos,
a la linfa que embebe tus tejidos,
al acre olor orgánico que exhalas.
Quiero gastar tus vísceras a besos,
vivir dentro de ti con mis sentidos…
Yo soy un sapo negro con dos alas.

Ausencia

Es menester que vengas,
mi vida, con tu ausencia, se ha deshecho,
y torno a ser el hombre abandonado
que antaño fui, mujer, y tengo miedo.

¡Qué sabia dirección la de tus manos!
¡Qué alta luz la de tus ojos negros!
Trabajar a tu lado, ¡qué alegría!;
descansar a tu lado, ¡qué sosiego!

Desde que tú no estás no sé cómo andan
las horas de comer y las del sueño,
siempre de mal humor y fatigado,
ni abro los libros ya, ni escribo versos.

Algunas estrofillas se me ocurren
e indiferente, al aire las entrego.
Nadie cambia mi pluma si está vieja
ni pone tinta fresca en el tintero,
un polvillo sutil cubre los muebles
y el agua se ha podrido en los floreros.

No tienen para mí ningún encanto
a no ser los marchitos del recuerdo,
los amables rincones de la casa,
y ni salgo al jardín, ni voy al huerto.
Y eso que una violenta Primavera
ha encendido las rosas en los cercos
y ha puesto tantas hojas en los árboles
que encontrarías el jardín pequeño.

Hay lilas de suavísimos matices
y pensamientos de hondo terciopelo,
pero yo paso al lado de las flores
caída la cabeza sobre el pecho,
que hasta las flores me parecen ásperas
acostumbrado a acariciar tu cuerpo.

Me consumo de amor inútilmente
en el antiguo, torneado lecho,
en vano estiro mis delgados brazos,
tan sólo estrujo sombras en mis dedos…

Es menester que vengas;
mi vida, con tu ausencia, se ha deshecho.
Ya sabes que sin ti no valgo nada,
que soy como una viña por el suelo,
¡álzame dulcemente con tus manos
y brillarán al sol racimos nuevos.

Presentación

Esta que viene aquí toda vestida
de un traje blanco y un negro sombrero
tiene la obligación de mi sendero
y las rosas y espinas de mi vida.

Porque una noche el ánima afligida,
mustia de soledad, dijo: Te quiero.
Hace ya mucho tiempo que te espero
con una mano lánguida extendida.

Era una rara orquesta de violines,
era un pasar de extraños bailarines,
era un degüello de camelias rosas

bajo tus finas manos temblorosas.
¡Era que el corazón se me moría
de tanto, amada, como te quería!

El poeta y la calle

Madre, no me digas:
—Hijo, quédate…,
cena con nosotros
y duerme después…
Cuando eras pequeño
daba gusto ver
tu cara redonda,
tu rosada tez…
Yo a Dios le rogaba
una y otra vez:
que nunca se enferme
que viva años cien;
robusto, rosado,
gallardo doncel
le vean mis ojos
allá en la vejez.
Que no tenga ese aire
de los hombres que
se pasan la noche
de café en café…
Dios me ha castigado.
¡Él sabrá por qué!—
Madre, no me digas:
—Hijo, quédate…—
La calle me llama
y a la calle iré…
Yo tengo una pena
de tan mal jaez
que ni tu ni nadie
puede comprender,
y en medio de la calle
¡me siento tan bien!
¿Qué cuál es mi pena?
¡Ni yo sé cuál es!
Pero ella me obliga
a irme, a correr,
hasta de cansancio
rendido caer…
La calle me llama
y obedeceré…
Cuando pongo en ella
los ligeros pies,
me lleno de rimas
sin saber por qué…
La calle, la calle,
¡loco cascabel!
La noche, la noche,
¡qué dulce embriaguez!
El poeta, la calle y la noche,
se quieren los tres…
La calle me llama,
la noche también…
Hasta luego, madre,
¡voy a florecer!

Contemplación del beso

Debe el beso venir desde la hondura
de una cabeza baja y atraída
en la penumbra gris desvanecida
mientras un viento vuele de frescura.
Boca entreabierta, elástica, madura,
que en el atardecer se haga una herida.
Toda ella roja de profunda vida
con un signo mortal: la dentadura.
Verlo avanzar después muy lentamente
como un ascua encendida o roja estrella
y detenerlo, ay, súbitamente.
Contemplarlo en deliquio y miel de abella,
huir la boca por rozar la frente
y a ella volver para morir en ella.
 
Setenta balcones y ninguna flor
Setenta balcones hay en esta casa,
setenta balcones y ninguna flor.
¿A sus habitantes, Señor, qué les pasa?
¿Odian el perfume, odian el color?

La piedra desnuda de tristeza agobia,
¡Dan una tristeza los negros balcones!
¿No hay en esta casa una niña novia?
¿No hay algún poeta bobo de ilusiones?
¿Ninguno desea ver tras los cristales
una diminuta copia de jardín?
¿En la piedra blanca trepar los rosales,
en los hierros negros abrirse un jazmín?

Si no aman las plantas no amarán el ave,
no sabrán de música, de rimas, de amor.
Nunca se oirá un beso, jamás se oirá un clave…
¡Setenta balcones y ninguna flor!

Tráfago

Me he detenido enfrente del Congreso,
y en medio del urbano torbellino,
he soñado en un rústico camino
y me he sentido el corazón opreso.

Una tranquera floja, un monte espeso,
el girar perezoso de un molino,
la charla familiar de algún vecino,
¿no valen algo más que todo eso?

Se ahogaban en la esquina algunas flores;
a formidables tajos de colores,
abríase el asfalto humedecido
como esbozando trágica sonrisa.

¡Quién va a fijarse en mí, si hay tanta prisa!
¡Quién va a escuchar mi voz, si hay tanto ruido!

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PRÓXIMO PROGRAMA

122. Poesía más Poesía: To Huu

TO HUU

BIOGRAFÍA

To Huu, el gran poeta de la revolución vietnamita

Algunos datos históricos sobre Vietnam. En 939 el norte del actual Viet Nam recupera su independencia después de nueve siglos de dominación china. Las dinastías se suceden, en 1407 vuelven a invadir los chinos y así hasta 1858, Napoleón Tercero intenta la conquista de Indochina, cruce estratégico hacia China. En 1867, anexión de la Cochinchina por Francia. Es decir, que los franceses imponen sus valores y se apropian de las materias primas del país. Frente a esa situación, hubo varios lideres nacionalistas que lucharon para conseguir la independencia.
En 1940, segunda guerra mundial, Francia se rinde frente a Alemania, Japón invade Indochina, y Vietnam queda sometido a los franceses y a vez a los japoneses. Más tarde, ganará el movimiento de independencia del Vietminh dirigido por Ho Chi Minh y se irán los franceses y los japonés, para dejar lugar a los americanos del norte que querrán dominar a ese pequeño país, y tampoco lo conseguirán. En 1976, se funda la republica socialista de Vietnam reunificado.

Nuestro poeta de hoy, cuenta de la situación:

Nuestro pueblo ha conocido una suerte terrible y dolorosa a todo lo largo de su historia milenaria. Lo que le salvará, por encima de todo, es su amor por los hombres, su humanidad. Jamás hemos conocido un largo periodo de tranquilidad. Siempre había invasiones, éstas vinieran del Norte, de Sur, y hasta en algunas ocasiones del Oeste. Es una historia trágica. Porque las invasiones engendran rebeliones: en el interior del país contra el régimen feudal, en el exterior contra los invasores venidos de todas partes. Y aún más abundan las crecidas, los tifones. En todo tiempo, eso ha hecho muy dura la vida del pueblo: muertos, desgracias, calamidades de todo tipo. Casi nunca había la paz. En nuestro país casi no hemos conocido la paz-incluso desde hace cuatro mil años.

TO HUU: el gran poeta de la revolución vietnamita

Apodado simultáneamente “Poeta de la Revolución”, “poeta del pueblo” y “cofundador de la poesía revolucionaria vietnamita”, To Huu es el más conocido de los líricos vietnamitas del siglo XX. Consagró su carrera artística a la revolución y al amor, convirtiéndose en una celebridad de la cultura vietnamita y un poeta del humanismo revolucionario. En 1996, el Estado le condecoró con el Premio Ho Chi Minh.
To Huu, cuyo nombre de pila es Nguyen Kim Thanh, nació el 4 de octubre de 1920 en Phu Lai, un pueblo no muy lejos de la antigua ciudadela de Hue. Sus primeros poemas fueron publicados en columnas de periódicos cuando tenía dieciocho años.


Se incorporó al partido comunista en 1938 mientras era estudiante y fue encarcelado al año siguiente por sus actividades políticas. En 1942 se fugó de la prisión y en agosto de 1945 fue nombrado jefe de información regional del Viet Minh, la guerrilla que luchaba contra Francia. Tras la derrota de ésta y la división del país, To Huu fue nombrado viceministro de Cultura en el Gobierno del Norte. En 1956 se incorporó al Comité Central del partido comunista.
En 1946, To Huu publicó su primer poemario titulado “Tu ay” (De ahora en adelante). Más tarde, sacó al aire otras obras poéticas denominadas “Viet Bac” (Norte de Vietnam), “Gio long” (Viento), “Ra tran” (Yendo al frente), “Mau va hoa” (Sangre y flores) y “Mot tieng don” (Un sonido de música). El profesor asociado y subdirector del Departamento de Vietnamología de la Universidad Nacional de Educación de Hanói, Le Quang Hung, consideró: “To Huu fue la antorcha de la poesía revolucionaria vietnamita durante la primera mitad del siglo XX. Vivió los momentos más duros de aquella época, pero también los más gloriosos. La guerra y la revolución fueron los temas predilectos de este “poeta de la Historia del país”. Sus obras relatan los principales acontecimientos de la nación y el anhelo de libertad del pueblo vietnamita, siendo el reflejo y resultado de una perfecta sintonía entre el arte y la política, entre el pueblo y la revolución”.

Poeta To Huu (arriba, sexto, desde la izquierda) con otros escritores y artistas durante la guerra contra los franceses.

Durante la guerra con Estados Unidos tuvo puestos de responsabilidad en las áreas de educación, propaganda y ciencia. En 1976 se incorporó al Buró Político. Integrará el gobierno en diferentes puestos. Muere en 2002 y este año, 2020 en octubre festejaron el centenario de su nacimiento. En Hanói inauguraron un museo que recompila sus trabajos.

El tío Ho y el poeta To Huu visitaron Pac Bo en 1961

Vamos a descubrir su vida contada por el mismo en el único libro que encontré SANGRE Y FLORES

Mi padre, nunca imagino en modo alguno que yo pudiera llegar un día a hacer algo pasable en poesía, él hubiese querido que sea un pequeño funcionario, y nada más. Y en mi pueblo, no había un solo alumno del segundo ciclo, ni siquiera una escuela primaria. Así, yo soy el primero en haber seguido los cursos de enseñanza primaria superior siendo desde entonces un “intelectual”.

Para hacernos una idea…

MI VERDADERA ESCUELA

Mi primer camino político lo he hecho en el ambiente pequeño burgués de la escuela, mas no solamente en ella. Mi verdadera escuela de hombre y de comunista fue la escuela de las masas obreras y campesinas. Y en el colegio, mi verdadera escuela fue la Biblioteca de los alumnos. En ella pude leer a Victor Hugo, Rimbaud. Verlaine, Musset… – pero en clase, Rimbaud no nos lo enseñaban – Verlaine, Musset, si y Hugo: Les Misérables, Notre Dame de Paris y también sus Feuilles d’Automne, Légende des siècles, sin olvidar Les Châtiments. Les châtiments es el que más me impresionó. También leía yo Rabelais, Rousseau, Voltaire y Diderot: Le Neveu de Rameau me gustó mucho. También Daudet, pero sobre todo Anatole France quien me hizo descubrir el encanto de la lengua francesa. Fue eso mi verdadera escuela. En cuanto a los profesores, pues bien, entre ciertos de ellos y nosotros, jóvenes comunistas, existía frecuentemente la polémica. ¡Una polémica abierta! Éramos jóvenes y entonces enseñábamos todos los dientes. Cuando ellos extenuaban la historia de la Comuna, cuando murmuraban sobre los Comuneros, éramos nosotros los que cogíamos su defensa. Ya en esa época lo que pasaba ante todo, era la política, no la poesía, sino la política, la práctica… Y la poesía era un medio de lucha, nada más – pero ya ello es mucho… Para los poetas, en general eso no es bastante, más para mí sí. Se utiliza como una forma, como un arma de combate y cuando yo no estoy muy ocupado por la política ¡pues bien! Hago poemas.

El tío Ho habla con escritores y poetas To Huu, Phan Tu y Tran Dinh Van

Leía todo lo que caía entre las manos. Era la época del Frente popular en Francia y aquí contábamos con una librería del Partido o mejor dicho con dos librerías privadas. Una de ellas era cuidada por el actual primer secretario del Partido, Le Duan. En ellas se vendían periódicos y libros del Partido, progresistas, comunistas del país y de Francia. Ese fue mi primer contacto con el Partido.
Tal fue mi primera escuela de marxismo. Yo leía de todo, el Manifiesto Comunista, La Revolución de Octubre, el 18 de Brumario, la Santa Familia, Los principios del Leninismo, todo aquello por donde se comienza.

EL ARTE POR LA VIDA

El patrón de la otra librería, Hai Trieu, era también un comunista, literato y crítico literario. Con él podía discutir de literatura. Acababa de publicar un ensayo sobre Romain Rolland, Henri Barbusse, Gorki – los tres grandes- Romain Rolland vivía aún y en nuestro país era conocido como el gran humanista que se manifestó contra la guerra, contra los fascistas y Barbusse también con “El fuego”, etc. Era tiempo ese de gran movimiento antifascista que se hallaba en nuestra tierra, como en la tuya, como en todas partes.
Había leído su libro y un día vine a su casa. En esa época sostenía él una gran polémica con los defensores del Arte por el Arte. Él defendía el arte por la vida. Me hizo subir a su habitación que era un cuarto pequeño y lleno de libros. Allí me habló durante un gran rato de la belleza con B mayúscula.
Y me hizo un verdadero curso sobre la estética. Me dejó fascinado con sus palabras, en su minúsculo cuarto.
Así pues, me formé en política con Le Duan y en literatura con Hai Trieu
Su concepción es marxista: todo está ligado a la vida- ética y estética marchan de par; no hay estética sin ética, ni ética sin estética. Eso era entonces un lenguaje muy nuevo, porque anteriormente lo que tenía curso público, oficial y legalmente era la literatura romántica. Se cantaban las hojas del otoño, se cantaban las nubes, se cantaban las flores… pero sin decir prácticamente ni una palabra sobre la vida de las masas, del pueblo. Era un gran problema progresista para mi, en ese tiempo. Yo leía todos los que parecían más destacados entre nuestros colegas contemporáneos.

Ellos nos traían un soplo de novedad, un soplo moderno occidental, en la poesía vietnamita, una forma de expresión nueva y sobre todo, ese lenguaje directo, que habla de las cosas del corazón. Era el reino del romanticismo y paralelamente a él, existía otra corriente literaria: el realismo crítico, vivamente defendido por los progresistas, camaradas o no, convencidos o no convencidos, comunistas o no comunistas, pero en todo caso: progresistas.
Che Lan Vien evocaba en cuanto a él la nostalgia del pueblo Cham que se extinguió – a su manera se trataba también de un canto patriótico puesto que lloraba la desdicha de los pueblos avasallados. Con ellos: The Lu, Xuan Dieu, Che Lan Vien, Huy Can, aprendí esas fuerzas nuevas, esas nuevas formas de expresión, un lenguaje más directo, más poético, más humano, más flexible. Más poético porque antes, desde hace mucho, de cierta manera la poesía no existía en nuestra lengua, no habían más que sentencias rimadas, frases hechas e imágenes hechas, prestadas de la literatura china: no hay nieve en nuestra tierra y hablaban siempre de nieve aquí. Sí, habían grullas o pájaros semejantes, que viven en el Norte, en China, en Europa. Y se hablaban de ellas en nuestro país aunque aquí no había ni siquiera una. Esas son imágenes estereotipadas que corresponden a la mentalidad de una cierta clase de letrados más que a la realidad del país. También había sin duda, letrados que eran patriotas y querrían trasmitirnos alguna cosa pero lo decían de una forma muy apagada, muy dogmática y académica. A decir verdad, no eran nada más que alusiones, préstamos hechos a la literatura china sobre todo por los viejos letrados. En cuanto a los literatos modernos que se alimentan de la cultura europea, ellos son los primeros que la habían aportado a nuestro país. Con Victor Hugo, Voltaire, Rimbaud, esta literatura va a introducirse en las escuelas, en las que los jóvenes intelectuales van a digerirla a su manera aportando una sangre nueva, con un nuevo modo de expresión más flexible que expresa una gran necesidad de libertad y florecimiento de la personalidad, pero ellos se encuentran cortados de las masas trabajadoras y sobre todo de las masas campesinas. En ellos, está ausente esa esencia que no solamente la expresión de la simplicidad sino también la sutileza, la poética del lenguaje popular. Existe en ellos un orden dogmático que es el dogmatismo europeo, el individualismo europeo que viene del romanticismo europeo y sobre todo el romanticismo francés – el contenido es individual – es el individualismo pequeñoburgues en el fondo burgués por entero. Con ellos no hay ese realismo social ni lirismo cívico, por cuya razón se producen dos corrientes: una corriente romántica y otra de realismo crítico. El realismo crítico que toca al principio una mayor cantidad de gentes; pero como la masa era iletrada y carecía de dinero, leía apenas las obras que editábamos nosotros y que circulaban muy poco entre los obreros y campesinos sino solamente entre los estudiantes y pequeños funcionarios. Existía entonces el movimiento contra el analfabetismo, desplegado por el Partido y las organizaciones democráticas que en aquella época, del Frente Popular eran legales; se trataba del Movimiento por la Difusión de la Escritura Vietnamita Romantizada. En el curso de las reuniones leíamos un poquito las obras del realismo social que entonces todavía existían muy pocas.

Yo estudié pues en esas dos librerías. En esa época entré en conocimiento con otro comunista: Phan Dang Luu que dirigía un periódico legal: Dan (El pueblo). Fue el que publicó mis primeros poemas que le envié. Así es como llegué a hacerme poeta. Los primeros poemas que le envié se titulaban Mo Coi (Huerfano) y Hai Dua Be (Los dos Huérfanos). Llevaban este título, porque yo me quedé huérfano de madre a la edad de doce años. Una vez fallecida mi madre, mi padre se fue a trabajar lejos, en el sur y a los trece años de edad dejé el hogar, la casa, la familia porque mi hermano no podía seguir alimentándome con su sueldito de funcionario de correos. Me acogieron como becario internado en el colegio y allí me fui haciendo mayor hasta 1936 cuando la llegada de Godard, mensajero del Frente Popular Francés, llegué entonces a ser uno de los dirigentes de la Juventud comunista que era ilegal. Legalmente se llamaba la Juventud Democrática.
No existía ninguna complicidad con los enseñantes franceses eran todos funcionarios. Te das cuenta, todos los que llegaban de Francia, una vez aquí no podían, ni querían oponerse para que no hubieran sido despedidos. Yo publicaba pues mis pequeños poemas en el diario que dirigía Luu. Era miembro del Comité central que acaba de liberarse del presidio de Ban Me Thuot. Tenía en casa El capital – y fue él quien me inculcó las primeras nociones de economía política con su Capital. Intentó hacérmelo leer. Yo leía las primeras páginas pero no comprendía nada. Él buscaba a enseñarme también los primeros rudimentos de filosofía política. Fue él que me dijo un día: Pues bien, Ven acá, ya eres poeta – joven – ¡¡
Sigue adelante. Mas tienes en cuenta esto: permanece cerca de la vida de las masas trabajadoras, de los obreros, de los campesinos. Es necesario que te expreses con el lenguaje del pueblo, que te hagas comprensible, accesible y no muy pesado.
Éstas son las tres cosas que él me dijo: -la vida del pueblo – no ser demasiado difícil – y no ser demasiado pesado.
Estas fueron las primeras directivas para mi, poeta en ciernes…

Poeta To Huu y miembros de su familia

Yo me intereso a las necesidades del país, a los problemas del pueblo, pues hablar de los héroes, de la gente pobre, sencilla, es eso lo que les conmueve ante todo. Si me expreso mal, cuando hablo de ellos, de las cosas del país, seré aceptado mil veces mejor que los princesas, las nieves y todo lo que no se encuentra por aquí. El otro dato que sigue después es el lenguaje popular, las expresiones populares, las imágenes de la vida del pueblo y del país. Hasta las formas tradicionales chinas son más accesibles a las masas que las formas venidas del Occidente.

Se ama aquello que es más accesible, más íntimo. El molde de la poesía se halla en el oído popular tradicional. Por cuya razón busco en particular la vida del pueblo, la gente y las cosas del pueblo y del país. Cuando no se habla de eso, ¿qué puede uno decir, si no se toca al pueblo? Por esta razón yo creo que la vida del poeta debe mezclarse con la vida del pueblo, de las masas, de otra manera nada se puede lograr. Cuando no se está con la gente desde el fondo del corazón, todas las fantasías, las reflexiones son vanas como todas las tentativas de renovación desde el punto de vista de la forma. Mas hace falta mucho trabajo para lograr todo eso. Y las imágenes que se imponen son también una forma de trabajo porque crear, como se suele decir, es siempre el trabajo de recrear. ¿Cómo he podido yo encontrar el tiempo para todo eso? Yo soy un trabajador nocturno y a veces aprovecho inclusivo los días pasados en el hospital. Sobre los pasos del Tío Ho, por ejemplo, ha sido escrito en un hospital. ¡Ah! Sí, en prisión también se encuentra el tiempo puesto que no tiene uno ninguna otra cosa que hacer. Entonces como por fortalecerse se hacen poesías mentalmente y poco a poco se aprenden de memoria. Mis camaradas han recogido así numerosos versos. Más tarde, cuando la Revolución de Agosto llegó, algunos me dijeron:
-¿Dónde están tus poemas?
-Los he olvidado todos
-¡Oh! Ven acá, esfuérzate por recordarlos
Mas no logré recordarlos. No me quedaba casi nada en la cabeza – ni sobre las paredes, porque ciertas veces escribía con un alfiler sobre las paredes de la cárcel, en letras pequeñitas sobre la masa del cal. Pero algún tiempo más tarde blanquearon las paredes y todo desapareció. Y si se puede decir, así perdí bastantes poemas en las prisiones. Cuando me encontraba encerrado en esas celdas, no tenía amigos, ni vecinos, ni lectores. Era entonces… el arte por el arte (sonrisa) – puramente individual, una manera de olvidar los días… y una vez logré decir algunos poemas a mis camaradas de prisión. Algunos de ellos trabajaban como peones al exterior, en cuanto a mi no se me autorizaba a trabajar fuera, ni a quitar mi celda, yo debía permanecer siempre encerrado. Como los prisioneros llevábamos una lucha incesante en la prisión, por esta causa me habían aislado. En el interior de las prisiones, existen otras prisiones, las celdas donde encierran aquéllos que temen, los peligrosos, los dirigentes.
Como yo no podía salir, otros camaradas me hacían pasar hojas verdes, hojas plátanos y de otras especies de árboles que se podían encontrar en la prisión, como el mirobálano y otros más. Pues bien, hojas lisas y espesas y con un alfiler escribía yo sobre ellas. Era lisible, muy lisible, sin necesidad de productos químicos, nada; las hojas bien verdes, bien espesas bastan y los caracteres tenían un color violeta-negro muy bonito. Los prisioneros que salían a trabajar fuera las entregaban a otros camaradas que les esperaban a la salida. Ésas fueron mis primeras publicaciones, mis primeros ejemplares: toda, una rama, pequeña, pero con muchas hojas. Así se hacían públicos los poemas. Una rama… una rama poética hojas verdes… es inocente, inofensiva esta rama poética y ..política. No se las envían directamente a los diarios, sino primeramente a las organizaciones de masas. Y no sé porqué las gentes las enviarán a los diarios y se los publicaron, a toda luz. Los poemas de prisión con la firma: To Huu, tanto en Saigón como en Hanói – y jamás he entendido porqué no se me dio una paliza, – Tampoco he entendido porqué no se me dio una paliza, – Tampoco he entendido porqué, cómo y de dónde venían todo eso. Lo ignoraba yo todo eso, pues estaba encerrado en la cárcel y no sabía lo que pasaba afuera. Alguien, pues, los publicó, al exterior, y luego los hizo circular entre camaradas, en las organizaciones de masa. Algunos compañeros los aprendieron de memoria – lo que salvó una cantidad de versos – y cuando llegó la revolución logró hacer así una cosecha.

Fui detenido a finales del mes de abril de 1939 y el frente Popular había desaparecido. Era precisamente la víspera del primero de mayo. Yo había partido al campo para organizar esta fiesta y regresé a casa hacia las dos o las tres de la madrugada. Me dormí tarde pues el día siguiente me desperté tarde. Los agentes de la seguridad llegaron a mi casa y me detuvieron en mi cama. Nos detuvieron antes del primero de mayo para impedir el mitin, el gran mitin que se organizaría por ese día. Es un arresto preventivo.
El director de la policía era un colonialista. Conocía de memoria muchos poemas, largos poemas. Recitaba en vietnamita, y podía incluso declamar el Kieu. Poeta a su manera, era un opiómano y un erudito amante del arte.

UNA LARGA MARCHA

Esto es terrible. Mas es necesario vivir, sobrevivir y para ello hace falta una cierta amistad, solidaridad, comprensión y confianza mutuas: el amor por el futuro, el amor por nuestro semejante. Es, ante todo, gracias a eso que nos mantenemos en pie. Una poesía, una literatura que no hablara de eso, no podría llegar a las masas, sería por completo incomprensible e inaccesible para esas mismas masas. Ya sabes que somos un pequeño país. Ante nosotros, al Este está el mar. Detrás, las montañas, la Gran Cordillera. No podemos hacer una larga marcha como han hecho en China. Ni tampoco podemos recular hacia el Ural, como en Rusia. Tenemos que aferraros al terreno apretar nuestras filas, nuestros codos – y al apretar los codos, se cierra también la cintura – éste es nuestro modo de vida – es necesario que cambie esto, y ya que todo eso no viene de las clases dominantes, se hace por la base.
Para sobrevivir, es necesario bastarse.
En cada aldea todos los vecinos son amigos. Buena vecindad – quedar en buena vecindad es una consigna aquí de nosotros – sin vecino no se puede vivir. Se considera a los vecinos como familiares. Se dice que:
Se puede trocar a parientes que viven lejos
Por los vecinos que están al lado.
Mejor vale los vecinos cercanos
que los familiares lejanos.
Has visto que aquí las aldeas, las casas se miran. Esto es a la vez abierto y cerrado. Cerrado para el enemigo y abierto para los amigos, ello encierra un doble aspecto. Somos un pueblo abierto, abierto a los amigos, pero cerrado, muy cerrado para con los invasores. A los enemigos se lo ha conocido desde siempre y a los amigos los conocemos.

LOS DOS ENEMIGOS

Sin duda, el amor, la ternura y la afección constituyen una necesidad vital, sin la cual no se puede vivir. Y se repugna a todo esto: la autocracia, la indiferencia y se las tienen horror. Los dos enemigos, fíjate, son el egoísmo y el burocratismo.

LENGUAJE DE AMOR

Mi lenguaje se puede concebir solamente entre amigos – y más aún: entre enamorados. Son mis poemas de amor, escritos a mi manera. Yo no escribo poemas de amor concretamente, o directamente, quizás porque eso no es mi fuerte y por otro lado, no es fácil crear ese género de poesía, porque se puede repetir cosas que ha dicho todo el mundo. Pues hace falta decir cosas verdaderamente nuevas y eso, no es fácil. Yo prefiero estas formas de expresión, estas maneras de expresión. Sí, estoy enamorado de mi país, de mi pueblo, y hablo de éstos como un enamorado habla de una mujer. No me dirijo solamente a una persona, quiero abrazarlo todo. Y para abrazarlo todo, a veces se necesitan expresiones más vastas. Pero detrás de las cuales hay siempre, si eso puede decirse así, alguna cosa en concreto. Jamás completamente abstracta te digo.
Es siempre a través de alguien que me dirijo a los demás.

LA TEMPORADA DEL TRASPLANTE

Ho Chi Minh ha dicho que en la poesía hace falta el acero, porque el poeta debe ir al asalto. Tú te acuerdas de sus versos:

Los antiguos poetas se complacían cantando
la naturaleza: las nubes, las flores, la luna y el viento,
los ríos y montañas, sus cantos celebran.
Hoy debemos fundir los versos en acero
y ser cada poeta un bravo combatiente.

Estos versos los escribió en la cárcel, pero fueron publicados bastante después en 1960. El manuscrito había desaparecido. Un camarada lo había ocultado en una cueva. Y fue reencontrado entre 1955-1956. Se pudo revelar estos versos luego de Dien Bien Phu. Ho Chi Minh había olvidado que los hubiera escrito y cuando se le aportó el Diario de Prisión, se quedó sorprendido. Jamás se reconoció como poeta.

Nos va a hablar de los jóvenes poetas y sus producciones.
Aquí nosotros tenemos un refrán que dice:

Hijo que aventaja a su padre:
felicidad para la familia.
Si el hermano menor aventaja a sus mayores,
será mejor.

Ven, acá, lo que falta a nuestros jóvenes es el conocimiento de la vida, la vida del pueblo, para comprenderla y sentirla mejor. Y un pasado de cultura, incluyendo la cultura poética que sea más elevada así como más ampliada, más universal, para que no quede encerrada en los límites del país y del tiempo. Quisiéramos que remontasen al origen de nuestro pueblo y a la gran fuente universal de la cultura humana – Que puedan querer a Hugo, pero también a Villon, Byron y muchos otros…
Entre los jóvenes hay algunos que caen en ciertos errores ideológicos o artísticos. Pero cuando se es joven siempre tiene bastante fuerza para corregirse.

Es necesario ser exigente en cuanto al contenido y la forma, al mismo tiempo que se estimule la personalidad. Hace falta que los poetas adquieren un nivel nacional e internacional.
Que cada artista en la lucha común y en el canto general tenga una voz original. Y la mejor forma de inculcarle en ello es facilitarle el acercamiento a las grandes figuras, facilitarle las traducciones que ellos puedan leer directamente, sin distancia, sin intermediario.

ÉL ENTRA EN TODAS LAS CASAS

Tomemos a Hikmet como ejemplo: El primer poema que leí de él fue la pequeña de Hirosima y luego El pescador del Pacífico, sobre el año 55. Antes nunca oí hablar de él, ni había leído sus poemas. Se decía que existe un cierto poeta llamado Hikmet… Él llegó a nosotros a través del francés.
El primer poema de Eluard que leí es Libertad, el primero de Aragón, Del poeta a su Partido en Le Crève-Coeur y de Neruda el primer poema que leí es Que despierte el leñador.
Antes vivíamos en la selva. Las fronteras eran cerradas, fuimos cercados por todas partes sin poder entrar en contacto con la cultura contemporánea. Y sólo mucho tiempo después, cuando llegó la paz descubrimos, como si fuera una revelación, que sobre la tierra existen tantos poetas amigos, tantos hombres auténticos…
Además viene este otro gigante de nuestra época: Maiakovsky. Es un batallador, él sabe muy bien batallar.
Existe otro poeta del cual aún se habla poco en nuestro país, es Brecht. Este cuchillo es cortante, es alemán
Uno no puede olvidar a Lorca. Es la España que no rinde-Es la Pasionaria de la poesía, este Lorca. Cuando se hablar de Lorca, se ve siempre el poeta de las barricadas y se ve Barcelona.
Nicolás Guillén tiene un acento particular. Entre nuestros poetas hay uno que evoca a Guillén, es Huy Can.
Como has visto, cuando te habla así de todos estos gigantes, lo poco que hemos podido leer de ellos no ha dado muchas cosas. Y cuando de tu país nos llegan estas traducciones, es una gran contribución.
Todos estos grandes poetas llegan así hasta nosotros. Jamás se los echará en olvido – es preciso que estén siempre presentes.
Ciertas personas dice:
-El tiempo de hoy no es para los poetas.
¿Estas de acuerdo, tú?
La poesía marcha con la ciencia, en tanto que progresa la humanidad se engrandece la poesía, a medida que la poesía sea humana. Y el hombre es siempre bueno. Lo que no es bueno no es precisamente el hombre; es la bestia, ya que sean Mr Nixon o Mr Ford… El tiempo es para una nueva poesía, que sepa aliar lo épico con lo lírico – lo personal y lo general. Ya no existen límites entre el individuo y la sociedad – el hombre es ahora social – la poesía del hombre social. No hay límites entre los poetas – tampoco las fronteras.
Dime: ¿por qué razón hay tan pocas poetisas? Las mujeres en la poesía están por todas partes. Parece que estén para que se las cante y no para cantar; esto, es algo extraño… Sin ellas no existiría la vida ni la poesía – Es precisamente, la poesía, la vida…

LA REVOLUCIÓN DE AGOSTO DE 1945 Y LA VICTORIA DE 1954

Agosto de 1945: Todos han encontrado la libertad, es como si amaneciera. Mas no es como la victoria de 1954, es diferente, otra cosa: de esclavo se pasa a ser hombre libre, del animal se transforma en ser humano. Sí, antes, todo era bestia. Éramos casi cadáver y de golpe, nos encontramos transformados en ciudadanos libres. Volvemos a encontrarnos con la palabra patria (To Quoc). Con la patria reencontrada – durante la resistencia se afirma. Con la revolución de Agosto, nos sentimos más y más como seres, en tanto que vietnamitas. Con Dien Bien Phu el pueblo está seguro de sí mismo, reencuentra su potencia, su vitalidad, confirmando su personalidad. Un combatiente de Agosto de 1945 puede hablar del tiempo en que no se conocía tal sentimiento, guardada aún cierto sentimiento de inferioridad. Antes uno no miraba como ahora, los ojos en los ojos, sobre todo las mujeres. Mira, los ojos de los jóvenes, sobre todo, los ojos de jovencitas muchachas. No son los ojos discretos de antes, son los ojos que brillan un sentimiento de igualdad y confianza en sí mismo. No son solamente los ojos de esperanzas, sino que están llenos de confianza y fe (tu tin) y los ojos de los pequeños también.
El resultado maravilloso de la revolución es la igualdad y la confianza del hombre en sí mismo, el hombre indómito. Con Dien Bien Phu, se ha convertido en indomeñable – y ahora es el indomable. Es el hombre fiel a la patria, al pueblo y al partido, el hombre que cumple todas las tareas, supera todas las dificultades, vence todos los adversarios.
Este es un principio de vida, una divisa: Nada es más precioso que la independencia y la libertad. Es conciso, claro, comprensible por todo el mundo. El marxismo en nuestro país se expresa así. La independencia, la libertad, es toda la vida.

Con su esposa

UN CORAZÓN DE ORO

Me evadí en 1942, el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, me aproveché de la fiesta. Entonces me encontraba en Dak Lay, un campo de concentración en la región montañosa. Pensábamos que una semana sería suficiente para llegar a la llanura, pero nos hizo falta veintiocho días. Dos éramos los huidos, un obrero amigo y yo. Durante los tres primeros días, teníamos por comida el banh to, una especie de pastel de nuestra tierra natal. Se lo habían enviado unos familiares a los compañeros presos y estos camaradas nos lo habían guardado. Pero esto sólo duró tres días. Luego tuvimos que contentarnos con lo que pudiéramos encontrar, tragando todo lo que se nos caía entre las manos. Mi primera lección en la selva fue la de comer: comiendo canas bravas, tallos y brotes. Por cada diez kilómetros hacíamos una parada y los comíamos. Llevábamos un poco de sal. Marchábamos medio desnudos, disfrazados de montañeses, con sólo un taparrabo, cabeza descubierta.
El sol y el fango daban a nuestra piel un tono tostado.
Habíamos hecho una especie de mochila con nuestros pantalones sirviéndonos de las perneras para guardar la sal. Los terribles aguaceros de la montaña habían licuado nuestra sal y nos encontramos con unos pantalones salados. En el camino había una variedad de higo, parecida al sicomoro. Este pequeño fruto raspada la garganta, pero con el salado pantalón esto pasó. Durante mucho tiempo, marchamos siguiendo la orilla de un río con muchos saltos de agua, luego supe que se llamaba “My”. Así erramos durante 28 días, hasta que una noche llegamos ante un paisaje desierto con algunos papayos de gruesos frutos. Los recogimos una buena docena, con que nos hicimos una sarta. Andábamos de tal modo por la selva, dos pobres diablos. Llegamos al caer de una noche al poblado de los Ka Zong; allí había un patriarca, quien nos albergó. De cada hogar nos ofrecieron un plato: dos bolas de arroz, dos platos de pescado asado un poco salado. Reunimos así doce platos. Toda la noche la pasamos comiendo y durmiendo. Cuando nos despertaba el hambre comíamos y nos volvíamos a dormir. De tal forma pasamos toda la noche. Por la mañana el viejo nos preguntó:
-¿de dónde vienen?
-Somos peones, terminamos el trabajo y regresamos a casa.
-Quedaos aquí.
Pensé que ellos no sabían quienes éramos. Nos dio de fumar. Luego, durante el día, vimos llegar a tres hombres que querían comprar guindillas picantes, búfalos y el opio que posiblemente viene de Laos, puesto que esta región es limítrofe a dicho país. Hicieron provisión de pescado en la aldea, grandes pescados frescos con los que cocinaron una gran marmita de sopa, pero no nos invitaron a probarla ni nos dirigieron una palabra. Eran sin embargo compatriotas nuestros, puesto que venían de la llanura. Únicamente preguntaron:
-De dónde viene?
-Somos peones
Entonces pensamos: ¡cuidado! Vale más marcharse cuanto antes de la aldea. Queríamos quedarnos por una semana, pero ¿si eran policías? Mejor vale partir. Le dijimos al viejo que nos marchábamos y éste nada dijo en contra. Al llegar la noche, su hija se levantó y reunió unas provisiones: arroz glutinoso, pescado asado y luego nos despertó al amanecer. El viejo nos dijo:
-¡Seguidla!
Ella marchó delante de nosotros, evitando el camino, porque por cada cinco kilómetros había un puesto. Nos guío tomando por los senderos de atajo. Cuando volví años después, no existía el poblado. En su lugar, crecían las malezas, había sido arrasado, pero aún quedaban por allí un centenar de sus habitantes. Todos ellos, viejos y viejas, nos reconocieron. Y me recordaron con su fiel memoria todo lo que yo había dicho, hasta un pequeño detalle: les había dicho yo que cuando atravesábamos la selva comimos una tortuga viva. También me dijeron, que el viejo patriarca antes de morir había dejado un testamento: “Cuando esos hombres vuelvan denles estos colmillos de elefante”.
Eran de un elefante que habían cazado luego de nuestra partida y guardaron sus colmillos ¿pero por qué nos esperaban? Era algo inimaginable y sin embargo, estaban seguros que volveríamos.
-¿Sabían que éramos comunistas?
-Sí, lo sabíamos y no se lo dijimos.
El jefe del puesto había convocado al viejo antes que llegáramos y le dijo:
¡Cuidado! Por aquí andan dos comunistas. Mira su foto. Te daremos sal y cacerolas de cobre, si les cortas la cabeza. Te daremos también dinero, todo lo que quieras, además te suprimiremos los impuestos a la población durante tres años. El viejo cuando volvió a la aldea se lo contó a todos:
-Si vienen, tenemos que darles albergue.
La costumbre del tiempo requería que una aldea debe estar unida a su patriarca viejo. Entonces la aldea está unida, está con los comunistas.
-¿por qué quieren ustedes a los comunistas? ¿Saben cómo son?
-Están en contra de los piratas blancos, pues debemos defenderlos.
Aquella aldea era como un nido de águilas. Jamás estos aldeanos se rindieron a todo lo largo de la colonización. Durante la Primera Resistencia, también lo hicieron. Contaban con una sección de guerrilleros. La aldea fue asolada decenas de veces por completo. A la orilla del río quedó solamente un montón de cenizas. Los aldeanos fueron a ocultarse en la selva espesa y de ella, vinieron a recibirme al acantonamiento de una compañía de zapadores, una de numerosas brigadas de construcción de carreteras. En el camino de regreso me encontré con las huellas del pasado, de mi propio pasado, después de tantos años y descubría mi país; el techo de mi país. No sabía que mi tierra tuviera un techo tan elevado: la Gran Cordillera. Desde ésta veo mi país mucho más grande y hermoso. Los chubascos templan el cielo, la tierra- es el agua – mas hoy es la lluvia de alegría. Antes, cada gota de lluvia, pesada con todo su peso, un peso de amargura. Eran casi todas gotas de desesperanza antes.

Fuentes:

Mapa: http://blog.feedbooks.com/es/el-simpatizante-de-viet-thanh-nguyen/

POEMAS

TENED PRESENTES MIS PALABRAS

Hay minutos que hacen la historia.
Hay palabras cinceladas de belleza.
Hay hombres que nacen de la verdad.

¡Nguyen Van Troi!
Ya no existes,
pero vivirás como fuiste
grande, heroico, fuerte,
así en la vida como en la muerte.

A tus pies está la hierba fresca.
La vida te rodea con el verde follaje.
Esta porción de tierra tuya exige liberarla.
Y tu carne y tu sangre-
exigen una vida digna de su nombre.

¡Ya no existes, hermano! No podrás contemplar
cómo el fuego llama al fuego
en medio de nuestro gran Sur en llamas,
¡Tal como tu corazón – ¿Qué fuego puede igualar?
que en la última minuta resplandece
una estrella fugaz.

23 de octubre de 1964.

CON LENIN

Allá en Gorki,
en la casa de Lenin,
las cosas conservaron
su partida reciente.

El camarada Lenin está muy ocupado.

Día a día sin término
la gente, frente al Kremlin,
espera desde el alba
para verlo
un momento
muy silenciosamente.

Lenin no está en su casa.
Pero en el robledal que ahora se ilumina
el banco verde guarda su calor todavía.
Treinta y cuatro años hoy
que escribió aquellas páginas
aquí sentado, al sol.

Oigo sonar las fechas históricas que cita
una joven soviética, hermosa como ellas.
Atravieso capítulos rojos de la historia
mientras me guía a lo largo de pasillos y piezas.

Revolución de Octubre,
el Partido de las masas
con Lenin modeló la raza humana,
con Lenin creó la nueva era
en la noche levantó la mañana.
Cuando me criabas, madre, en la miseria,
nació la Unión Soviética
-casi no te enterabas-
con Lenin, que adoraba a los niños.
Cuatro años tenía yo y él se marchaba.

Miradlo bien despierto hasta su ultima hora.
El bastón le sirvió tanto entonces como ahora.
La huella de su mano sobre la baranda.
Desde el almanaque, Chéjov lo contempla,
el 21 de enero bajo su estampa.
Lenin,
cómo creer que has desaparecido,
que este siglo ha perdido
su flor más delicada.
Entre los hombres eternamente viva
la mirada, la gran frente radiosa.
Brota en la primavera un mundo de alegría.

Yo he andado
en el verano
por Siberia y Crimea
y en todas partes vi
a Lenin.

Los talleres, las fábricas,
son Lenin.
Las siderúrgicas,
su metal en fusión,
corazones y mentes de la patria,
sangre de la nación.
En la llanura, el bosque, la desértica estepa,
Lenin la electricidad
y la fuerza soviética
que alumbra una tierra de felicidad.
Sobre este paso altivo la vida se eleva,
en esas miradas despierta al genio
orgulloso, que el hombre es tan libre
como una estrella.

Es Lenin
quien surge millones de veces
en la flor de los hombres,
quien resplandecen para siempre
como el sol ardiente sobre el inmenso mar
cada vez que el viento y la ola se elevan.
Es Lenin
la verdad que orienta.

Como en aquellos tiempos
eres tú el camarada
familiar, el primero.

En medio de un apretado grupo, campesinos y obreros,
tu sonrisa amistosa te plegaba los ojos.
Como en aquellos tiempos
eres tú
el combatiente
sin reposo ni tregua, sin reproche ni miedo,
odiando con el alma a enemigos, a encubiertos,
llevando todo el tiempo tu chaqueta gastada
y tu par de botas desvencijadas.

A quién llevan a su última estancia
en la helada que raja las piedras,
por un Moscú nevado de blancura que ciega.
Hay un frío que parte las almas.

Yo siempre veo a Lenin
con su amable expresión
trabajando en invierno
con los obreros de la construcción.

Y aquella tarde, antes de abandonarnos
para salir a un viaje inesperado,
escuchó todavía
a Krúpskaia, compañera y amiga,
junto a su cabecera leer
“El amor de la vida”.

(Lenin murió apaciblemente, mientras Kupskaia, su esposa, le leía, “El amor de la vida” de Jack London.)

Con Lenin, fue escrito después de una visita a la URSS, fue traducido del francés por Rafael Hernández.

IMPRESIONES EN LA PRISIÓN

To Huu:- Estos son ideas…
la vida en prisión, que solitaria;
el corazón ansioso, el oído expectante,
escucho emocionado el río de la vida
que fuera de aquí fluye con gran felicidad.

Aquí – el atardecer de luces en penumbra
Débil y blanquecina resbala en los barrotes.
Aquí – el frío glacial de los muros austeros.
Aquí – el siniestro claustro de madera de hierro.
El gorjeo del pájaro en el viento
que se levanta como la marea,
presuroso aletear de los murciélagos
de la noche que las alas agitan,
tañer de cascabeles del caballo
que piafa junto al pozo frío,
allá arriba, por la lejana senda
el chasquido de pantuflas que pasan…

¡Ah, cómo se desborda hoy la savia
en todas esas voces que son tan familiares!
Escucho el viento en la copa de árbol
sobre las ramas y las hojas,
escucho la amplia y saludable
pujanza de las cien especies.

Escucho vagamente que allá afuera
todo es apenas un suave murmullo
del mundo en medio del espacio inmenso
y se colma del néctar de la vida
que derraman las flores y as frutas
y del perfume de la libertad
que hay en cada una de las mil jornadas…

Todos estos milagros de mi alma
ingenua me hacen olvidar de súbito
en un breve minuto la existencia oprimida.
Fuera… ¡ cuántos destinos prisioneros
son pisoteados en fosos sin fondo!

Yo, esta tarde, en prisión
con todo el rencor en mi corazón
soy solamente uno
entre la humanidad adolorida
soy solo un joven pájaro pequeño
encerrado en una jaula minúscula
metida dentro de una enorme jaula.

El sonido de un toque de corneta
A lo lejos me llega con el viento.

Celda Nº1 Prisión Thua Thien
19 de abril de 1939

SANGRE Y FLORES

Sed ardiente, cien años esperando
este día llega la alegría
se creería todo un sueño,
un cielo sereno de un azul increíble
y la tierra apacible del sueño de los niños.

El gran amor es más fuerte que el acero y fuego.
Este campo de batalla está en el corazón de los hombres.
Que importa sol o lluvia, la tierra es siempre bella y redonda,
la vida nos quiere, nos hace falta vencer por ella.

Ningún dolor pertenece a un solo hombre.
Tal proeza, también, pertenece a la humanidad toda.
¡Oh Viet Nam! Esta sangre y estas flores,
¿acaso puedan dar más color y sabor a los días que vendrán?

Las heridas se curan con dificultad,
la mitad de tu cuerpo sufre todavía ¡Oh país natal!
pero ya está llegando la primavera, estación de alegría.

Bosques y montañas han vuelto a encontrar el verde color de la liberación,
Brotad, ¡oh olas del Mekong!
y barred el fango,
las alambradas que separan rostros y parten corazones.

Volvemos todos a encontrarnos juntos, hijos del país,
la sangre se ha mezclado con la sangre roja,
igual que el cinabrio puro.
¡Saigón! ¡Hue! Se acerca el día de los reencuentros.
Maravilloso esplendor, esto serán nuestros montes y ríos reunidos.

28 de enero de 1973

CANTO DE OCTUBRE

En el tiempo en que tú
no estabas aún en este mundo,
la tierra siempre estaba llorando,
la humanidad no se había hecho hombre,
la noche milenaria, salvaje era.

Lágrimas, sudor y sangre,
por medida y medida
trocadas contra arroz enmohecido,
cogido grano a grano.

Luego que te has alzado
la tierra comienza a sonreír,
y la humanidad, luego de ese día,
canta el canto de Octubre.

Los tristes ojos, semicerrados,
se abren como una aurora
ya vislumbra el porvenir,
y las manos se aferran de nuevo
a la roja bandera durante la larga noche.

1950

HIMNO A LA PRIMAVERA DEL AÑO 1961

Canto a la primavera
Del sesenta y un.
En la rama del jinjolero penden dorados frutos,
En la gota de rocío el sol refleja.

Mejor sol cuanto el invierno fue más duro.
Dulzura, sólo llegas en razón de amargura.
En el umbral del año una ola enturbia el alma.
Viene la primavera, ¡y qué efusión tan súbita!

El océano ruge allá en donde verdeaban las moreras
Estos versos de antaño que cristaliza aún el dolor humano.
De la cresta de olas al abismo, un destino desdichado.
¡Oh To Nhu, las lágrimas lloran el sino de Kieu!
El alma de Nguyen Trai pasa errando
Con el ruido de la espada que blandió-
Y la voz de sus poemas que queja hasta desgarrar el corazón…

Las voces del pasado, cantos de nuestros ancestros
Con ellas hoy celebro nuevamente a mi tierra.
En lo adelante tenemos un rincón del planeta,
Un pedazo de cielo, las montañas, las aguas.
La parte que llega es aún incompleta,
Pero ya para siempre nuestra bandera flota.
Viet Nam, pueblo heroico, has sabido mostrar
Cómo alcanzas con mano vacía la dignidad humana.

¡Alegría de vivir! La vida se nos abre y cada día funciona

Como la nueva serie de nuestras tiendas
Llenas de cosas hechas por nuestras propias manos.
Hoy, venid al Mercado de las Flores, enamorados,
Y comprad algunos regalos para la boda.
Untuosa y fresca seda de Nam Dinh,
Peines de Hang Dao suaves para el cabello.
Claro que somos aún pobres, nada abundante,
Nuestras calles estrechas y los techos de paja,
Pero hay bastantes láminas de fiesta
Para que el Tet toda pared lo cante.

Para quién escribo este poema del año
Crece la noche… desciende el frío,
Suena Hanói… un pitazo por la estación-
Sale un expreso.
¿Un tren que corre o largo del camino del Sur?
¿Un tren? ¡No! Es mi corazón
que estalla¿ y se parte en dos!
Sé que eres fuerte, mi corazón,
¡No llorarás
pero cómo ardes!
El gran fuego atiza este fuego interior.

Desde hace días ando transido de nostalgia,
Distraído y turbado, sin sosiego posible.
Escucho la campana guerrera y los fusiles
Del Sur erguido, que llaman a las armas.

Mis tres niños dormitan desde hace largo rato.
¿Cuántos hay que nunca han conocido lecho?
El gallo cantó el alba.
Poema, toma impulso sobre tus alas fuego.
Un pájaro canta ante mi puerta,
Comienza un nuevo día de primavera,
Aurora quieta.
En la rama del jinjolero penden dorados frutos
Como la sencilla alegría, el pequeño sueño
Colocado ante los ojos de los hombres:
Paz.
Independencia
Prosperidad
Felicidad
Libertad

24 de enero de 1961

LOS QUE NO MUEREN

A mi amigo y hermano Nguyen Chi Dieu
Tú y yo entre los cuatros muros desnudos y fríos,
en silencio nos miramos. No son necesarias las palabras.
Tú oyes el otoño desatar las hojas,
retirar la savia de la vida.
Yo miro toda una primavera andar hacia nosotros,
tú eres un viejo marinero que conoce el timón;
y yo soy el joven compañero que acaba de coger el remo,
cercano uno del otro y sin embargo tan lejos,
entre nosotros dos toda la vastedad de este mar inmenso.
Tu barca ha pasado tantas veces las crestas de las olas
balanceada sobre el salado abismo,
el ala de la vieja vela antaño desafió orgullosa la locura del viento.
Hoy, desgarrada, pende al mástil dislocado
y las planchas borrachas en otros tiempos del ritmo de las olas
esta noche la tempestad las llevó sobre la arena
esta noche – sobre el promontorio de piedras solitarias.
De pie contemplo tu barca desnuda y muerta,
¡Cuantos días gloriosos en su casco!
¿Es que mueren, ¡Oh vosotros hombres de la tierra! las almas,
que han sufrido mucho, y dado antes de la hora
toda la sangre de su juventud para aportaros un nuevo día?

No, no, no, tú no mueres en mi.
El sentido de tu vida ha hecho abrirse las flores, brotar los nuevos retoños
en la cabeza y el corazón de los más desheredados.
Tú vives, en todas las fuerzas vivas,
de los árboles que en estos tiempos impulsan la savia al extremo de sus ramas.
La aguja imantada que ha orientado toda tu vida,
la tengo yo ya en mi mano,
está trazado el rumbo, levanto el ancla y tomo el timón.
Mi barca se desliza alegremente entre mil y mil otras.
Qué importa que ese vaso mar esté sereno
o desmontado de olas rabiosas y crueles
yo continúo al timón hasta el día en que agotado,
una noche en vez y contra todo, como tú
volveré entre los restos, de planchas rotas
mientras que las otras barcas se deslizan hacia adelante.

Otoño de 1938

COMO EL PEZ EN EL AGUA

Dos jóvenes, un cuadro revolucionario y un combatiente, se encuentran en camino de guerrilla, en un desfiladero.

Al encontrarnos por la primera vez:
¿Cuál es tu nombre y cuál el mío?
¿De dónde vienes tú? ¿De dónde llego yo?
Somos parientes y hermanos.

Una mirada sin palabras, basta,
los ojos buscan hablarse
nuestra ropa parda es del mismo origen,
habla queda de mutua estima.

Tu boca se entreabre como corola de frescor,
tu rostro enfermo encuentra sus colores,
el vasto campo en este décimo mes,
embalsama la más bella de las cosechas.

Allá lejos, en la aldea rodeada de verdes bambúes una abuela mece al nietecillo, que se adormece contra su viejo seno:
pequeñín, que avs creciendo entre mis brazos,
tu padre se fue allá lejos, al frente,
y esta es la hora que aún no ha regresado,
tienes que ser bien manso,
mi pequeñín, duérmete,
tu mamá se fue para el mercado
a vender hojas de perfumado té,
tu mamá se fue al mercado
para vender legumbres,
tu papá se fue para combatir al enemigo,
y allá estará todavía por largo tiempo,
mientras tu madre en arrozales profundos,
seguirá trabajando día y noche.

¿Oíste, hermano combatiente?
Seguramente, en ciertos momentos,
tu corazón siente nostalgia,
fuerte – hermano, llenos de dulzura,
tus ojos fijan el lejano horizonte…

Este mediodía sobre el desfiladero,
con delicia gustamos por unos minutos
compartiendo unas briznas de tabaco fuerte,
tú lanzas una bocanada, yo lanzo otra bocanada.
Un instante después nos separamos,
tú vuelves al llano, yo a la montaña,
tu corazón y el mío,
están oprimidos por un gran sentimiento.
¡Oh! El pez en el agua…

1947

LA MARCHA DEL PRISIONERO

A Huynh Ngoe Hue

Pasamos por las calles de Qui Nhon al exilio,
¿por qué hoy nos parecen tan queridas las casas?
Vosotros que os cruzáis y mezcláis las pisadas
¿Por qué me parecéis mis antiguos amigos?

¡Ve despacio, camión, sólo algunos instantes,
si no, un día, tendré yo sed de todo esto!

Pero ya en el camino las casas se dispersan,
algunos transeúntes – sombras por los caminos-,
los verdes arrozales ondulan de nostalgia,
desde el campo en terraza surge una melopea en el sol de la tarde,
lejanas las siluetas del pasado, a mis ojos
Las montañas se esfuman – tristes y solitarias.

La carretera sube hacia esa tierra extraña:
Kon Tum: desfiladero – montes, montes y montes-,
cantan pinos al borde del murmullo de arroyos,
¿a quién llamáis chillando, pájaros de la tarde?
Quisiera rugir para disipar la amargura,
mas mi rabia se ahoga en el viento que pasa.

Sube el camino hacía Dac Sut, hacia Dac Pao,
los pasos trepan cimas y torrentes,
los puentes suspendidos encima de los rápidos,
hay puestos fronterizos dispersos, solitarios,
el corazón transido de dolor, yo os recuerdo,
hermanos prisioneros que me habéis precedido.

Ay, aquí os ocultaron, queridos compañeros,
vuestros huesos lanzaron aquí entre la maleza,
el brazo del guardián se cansó del flagelo,
¡Vuestra sangre fue dicha para todos sus jefes!

¡Cada una de estas piedras es de sangre reseca,
cada trozo del puente, un trozo de cadáveres!
Vosotros, los primeros en andar el camino,
¡Sabed que andan los nuestros detrás de vuestras huellas!

La carretera trepa hacia el monte Dac Lay,
quiebra el silencio el canto de algún gallo salvaje,
en la bruma movida por el viento glacial
no pasa ningún pájaro – se sumen en las nubes
minúsculas aldeas, hay un puesto a lo lejos,
su bandera incolora desde las atalayas
lanza a mi corazón cenizas de la tarde.

¿Quién descifrar pudiera la fuerza de la cólera
en los ojos del preso que miran a lo lejos
las montañas hundidas en la neblina, decidme,
montañas, desde aquí hasta el llano allá abajo?
¡Cuántas leguas por medio – cuántas noches de marcha?

Enero de 1942

PESCADO Y BROTES DE MOSTAZA SALADOS

El brote de mostaza salado es un plato que aquí no existe, se le encuentra allá por el Centro del país. Es un plato de los pobres, dado que de hecho, no es una gran cosa: una planta que se come cuando el tallo empieza a tener brotes. No es muy bueno y produce comezones. Pescado y brotes de mostaza salados es una confesión hecha en un momento crítico, durante una huelga de hambre en la cárcel: de la lucha a la rendición hay un solo milímetro. El valor o la rendición; éste es el problema.

Cinco días de agotamiento,
En la pipa fumar para olvidar
Unos sorbos de agua no sacian
La sed, le espíritu pasa
De la vigilia al sueño
Son que se vaya la obsesión del hambre.
al extremo del piso humea la sopa
y el tasón de pescado oloroso
une su aroma al del arroz.
¡Qué tentación tan fuerte!
Quiero dormir pero no puedo,
El vientre sin cesar insiste:
“¡Come aunque sea una brizna, come!
¡Para qué así sufrir y así morir!”
Lo escucho en voz baja tentarme,
Enrojezco de cólera, las orejas fogosas:
“¡Calla, no hables así!
¡Más vale morir!”
Guarda silencio para prepararse,
Después implora con pasión:
“Tu vida tiene sólo veinte primaveras,
¿para qué así sufrir y así morir?”
Él levanta y baja la voz,
Relata numerosas cosas viles.
Yo en silencio, tendido sin moverme,
Entonces él cambia su táctica:
“Bueno, de acuerdo, continúa luchando,
pero debes conservar el aliento
para no abandonar a los amigos
para no abandonar la partida
hasta el día de la cosecha-
Come un poquito de pescado,
Dos o tres brotes de mostaza,
¿Quién va a saberlo?
Tu honor estará a salvo,
¡No tengas miedo pues!
Si tu aliento te traicionara
Un sorbo de agua ahí quedaría de ayer,
¡bebe – nadie lo notará!”
Esta vez debo confesarlo:
Cierto es que esas palabras me conmueven,
Cierto es que le falta razón,
¡en el fondo no es falso lo que dice!
como un poquito de pescado
dos o tres brotes de legumbres
saladas, ¿quién lo va a saber?
¡tu honor estará a salvo!
Pero vacilo, reflexiono

después la cabeza hace: no,
cierto es que nadie lo sabrá,
¡pero actuar así es imposible!
Desde que dirigí mis pasos
hacia el camino de la lucha
tengo en mí como dos remaches
un par de ojos divinos:
la gran causa.
Desde que se halla en colectividad
por defender el interés de todos,
en la vida, en la muerte,
está uno codo con codo,
no debe abandonar las filas,
nada puede tentarlo,
no se vende ni compra la conciencia
y el honor de cada cual es
propiedad común de los camaradas.
Hay que velar por él con gran cuidado
como a la niña de los ojos
hasta la última gota de sangre,
hasta el último aliento.
No se puede perder la disciplina,
la franqueza debe extenderse
lo mismo que una estera
sin el asomo de una arruga,
sin una sombra opaca,
sin una sola mancha de bajeza.
El vientre lo ha entendido todo
y parece reconocer su falta,
desde ese instante ya no insiste,
no osa siquiera suspirar
y me sonrío yo de la victoria.

Lao Bao, noviembre de 1940

VIET BAC

Tú partes ¿aún recuerdas la Zona Guerrillera
el bocado de arroz con sal
y el peso del odio común?

Tú partes, mas ¿recuerdas las casuchas de paja
pobres pero colmadas de corazones rojos?

-Añoro como añoro a la que amo
la luna que se alza en lo más alto
de las montañas, el sol cuando se pone en la ladera.

Añoro cada aldea cubierta por el humo
y la neblina. Allá en la madrugada
y por la noche, en torno del fogón
cuántos seres queridos se reunieron.
Añoro cada bosque de bambúes,
las bajas y crecidas del canal Thia,
del río Day y del arroyo Le.
Parto y añoro todos estos días,
Tú ahí, yo aquí, ambos juntos
compartimos dolores y alegrías.

Por amor compartimos un pedazo
de yuca asada y un tazón de arroz
y hasta una manta de corteza fibrosa.
Añoro a la madre con su hijo apretado contra la espalda
curtida por el sol que trepa a la montaña
recogiendo el maíz mazorca por mazorca.
Y las clases de alfabetización,
y las antorchas que dieron su luz
a las veladas recreativas.
Añoro los días y meses,
en desafío a todas las penurias
las canciones vibraban en las cumbres.
Añoro aquellas campanadas
de madera en el bosque por la tarde
y aquellos pilonazos monótonos
en la ribera del lejano arroyo…
Parto, ¿tú acaso me recuerdas?
Parto y recuerdo flores y personas.

Destacan las flores rojas de los plátanos
sobre el fondo verde de las selvas.
En los días de primavera las flores
blancas de los albaricoqueros
el follaje selvático salpican,
añoro a la tejedora de sombreros
que pulía cada hilo de bambú.
Las cigarras cantaban
y caían las hojas amarillas,
añoro a la hermanita que los brotes
de bambú, ella sola, recogía.

Octubre de 1954

DESDE ENTONCES

Desde entonces flamean en mí los fuegos del verano
el sol de la verdad ilumina mi corazón.
Mi alma es un jardín todo flor y follaje
colmado de perfumes y de cantos de pájaros.

Ligo mi corazón a todos los hombres del mundo
dejo a mi amor que abrace a cientos de horizontes
y se une mi alma a las almas que sufren
para llevar a todas las fuerzas de la vida.

Desde entonces soy el hilo de miles de hogares,
el benjamín de miles de pobres y humillados,
el hermano mayor de millares de niños
que vagan sin abrigo ni arroz ni hogar ni fuego.

Julio de 1938

ÚLTIMAS PALABRAS

A partir de entonces me lancé al viento y al polvo.
Si mañana llego a morir
a los veinte años, el corazón hirviendo de sangre,
a los veinte años el alma llevando en el viento de la tempestad,
los músculos firmes y tensos hasta hacer crujir la piel
en medio de una vida llena de sabor que promete tantas flores.

A veinte años, apenas pasada la infancia,
Si muero, moriría una vida todavía joven
Envolviéndome el cuerpo en una estera
que luego ¿enterrarán, osentas podridas, bajo la duna,
o si dejarán los despojos a voracidad de una banda de cuervos?

De nada me arrepentiré y reiré
de todas estas imágenes que esbozarán al torno mío.
….
Esta es la voz ¡Oh, compañero de vida tan querido!
la voz de un pequeño amigo antes de irse,
son sus últimas palabras de adiós,
¡acógelas, compañero de la vida!
Sobre el camino de la lucha – sin retroceder ni un paso –
puesto que vivimos para la revolución, ¡qué importa!
Morir alegremente, como después de haber labrado el arrozal,
El corazón ligero, el campesino dichoso
se extiende sobre el lecho de hierbas a pierna suelta y duerme,
y en su sueño embalsama el verde campo,
y la alegría esboza sus labios que sonríen la esperanza.

Lao Bao – Noviembre de 1940
(Escrito durante la huelga de hambre en la prisión de Lao Bao en nov 1940)

Canto a Nguyen Van Troi, joven electricista de Saigón que intentó volar un puente cuando pasara por él el automóvil de Mac Namara. Fue fusilado en 1964.

COMBATIENTE DE DIEN BIEN PHU

Viva el combatiente de Dien Bien Phu,
el combatiente heroico
la cabeza en el crisol de fuego y acero,
cincuenta días y noches sobre las montañas cortadas
el sueño en los hoyos
empapado por la lluvia
que come el arroz frío.
La sangre mezclada al fango fresco
el corazón no vacila
y la voluntad no flojea.
¡Oh, mis camaradas medio enterrados,
caballetes de ametralladoras
las cabezas cegando troneras de fortines,
cuerpos raudos franqueando montañas de alambradas
como una tempestad que avanza!
¡Oh, mis camaradas que a golpe de hombro,
caláis las baterías, destrozados el cuerpo,
los ojos entornados, aún enlazáis el acero.

Vuestras manos asierran montañas, desactivan las bombas
Cueste lo que cueste abristeis el camino,
para los camiones repletos de municiones
y pesados de proyectiles.
Los camiones que avanzan hacia el frente.

Mayo de 1954

LOS TRES SONIDOS

Todo el sonido de la vida está en tres sonidos,
Las máquinas de la fábrica rugen amenazantes,
La campa de la iglesia dobla sonoramente,
El gongo de la prisión tañe hasta reventar.
Cada sonido posee su tono
y cada tono su lenguaje.

La máquina ruge: “vierte tu sudor,
que tus lágrimas sean hulla hirviente,
qué importa si tus brazos se fatigan,
toda tu vida has de golpear, golpear,
reviente más, así, aún más,
sin un minuto de descanso”.

La campana te susurra dulcemente: “ a rezar,
Acepta, hijo, las penas de tu vida,
Luego tu alma será libre y dichosa,
Porque con la humildad se gana el paraíso,
El infierno con el resentimiento,
Sonrisas de alegría al viento del otoño”.

El gong amenaza: “ ¡A la ergástula!
¡Dobla la espalda y baja la cerviz!
Ve las altas murallas, los portones
De la prisión, ve las cadenas y el vergajo,
Ve el cañón del fusil, el filo de la guillotina,
Has de morir si reivindicas el derecho a vivir”.

El gong de la prisión tañe hasta reventar.
Las maquinarias de la fábrica rugen amenazantes.
La campana de la iglesia dobla sonoramente.
Todo el sentido de la vida en esos tres sonidos.

Prisión de Qui Nhon – Agosto de 1941

EL SUR

Si entre nosotros, amigo, preguntaras
cuál es la palabra de todas amarga
entre las miles que escuchamos yo y tú,
mi corazón, amigo, diría: ¡el Sur!

Querida, si desearás en dulce reclamo
saber el nombre permanente entre tantos
como un amor ejemplo de la virtud,
mi corazón, querida, diría: ¡el Sur!

Si quieres saber, hijo, del país de los cocoteros
verdes que se repiten en aguas verdes,
de la onda verde del arroz en plenitud
contra el cielo azul: esa tierra es el Sur.

¡El Sur! ¿Por qué mi corazón de noche fluye
cuando el pájaro escapa en pos de las nubes,
cuando la melopeya de barquera se desgrana
y un monocordio gime o suena una flauta?

¿Por qué esta ausencia de algo en todos los rostros,
en medio de las comidas ese ahogo,
esa ansia por cumplir todo a plenitud?
-Es la mitad que aún arde, madre: el Sur.

14 de diciembre de 1963

TÍO HO

En el transcurso de estos días
el dolor de un adiós.
La vida vierte lágrimas,
Derrama el cielo lluvias,
Tío, esta tarde acudo a ti…
Aterrida y mojada está la huerta
y algunos troncos de los cocoteros.

Como un chiquillo una vez más transito
la senda familiar de chinas blancas
hasta el pie de la escalera y ahí
me quedo levantado al cabeza.
Campanilla, campanilla, ¿suenas aún?
El cuarto silencioso – los visillos
Bajados y la lámpara apagada!

¿Por qué has partido, Tío?
El otoño está ahora en su esplendor,
soleado el azul cielo, en sus victorias
el sur y sueña en un día de fiesta
acoger tu presencia y verte, Tío, sonreír.

¡Oh, toronja, para quién esta miel dorada,
y para quién estos perfumes suaves!
¡Oh, corolas de jazmín!
Ya no hay la silueta familiar
que de mañana y tarde se pasea,
en torno del pequeño lago en donde
se imprime el vuelo de las nubes blancas.

Si el corazón pudiera librarse de su carga,
pero a lo largo de la noche
cuánto pesa la compasión por la vida.
¡Oh, Tío! Tienes tú un corazón grande e inmenso
y sufres los sufrimientos del pueblo, del país
y los sufrimientos de cinco continentes.

Tú vives como nuestro cielo
y nuestra tierra, amando cada espiga
de arroz y cada rama florecida,
la libertad de cada vida esclava
la leche para dar al niño y seda
en homenaje a las gentes ancianas.

Tú piensas en el sur del mismo modo
que tiene la nostalgia del país,
el sur te espera como espera a un padre.
Tú escuchas cada paso en la primera línea,
acechas tú cada noticia
de alegría, el cañoneo lejano.

Como la luz del alba es tu alegría,
alegría de cada brote nuevo,
del fruto que madura en cada rama,
alegría de la canción unánime
que al unísono entonan cuatro océanos,
prestas mil atenciones para todos
y sólo te olvidas de ti.

Tú nos legas tu afecto, una sencilla
vida sin otro ni laca bermeja,
una delgada blusa, un alma de mil verstas
mejor que las estatuas de bronce a la intemperie
al borde de los senderos desiertos.

¡Tío Ho! Cuando el sonido llegue,
cómo te nos alejas y para mil otoños,
al partir nos recomendaste:
Mientras existen ríos y montes…
Nuestro afecto aterido de felicidad,
no osa llorar mucho el corazón.

Tú partes ya por ese gran camino
que lleva a los maestros,
a Marx, Lenin, el mundo de los sabios,
un gran fulgor los montes y los ríos
empurpura, nosotros todos juntos,
tú nos haces avanzar adelante.
Vuelvo a ver tus sandalias usadas,
rebosantes de beneficios,
te amamos y así nuestro corazón
es más puro y más claro,
permítenos jurar contigo
guardar el brío y siempre ir adelante
y firmes como las mil cumbres
de la Cordillera Larga.

6 de septiembre de 1969.

MADRE SUOT

Silencio,
La Madre va a contarnos su historia.
La arena
arde bajo el sol que la agobia.
En las dunas resplandecientes de Quang Binh.
La Madre Suot cuenta: Nací en Bao Ninh
¡Qué extensión la del río y el mar!
Llevada por las olas en inverno y verano,
noche y día a bordo de un sampán,
conocí la dureza desde los diez años
fui sirviente de cuatro amos
por más de doce años ¡toda una primavera!
Casada ¡tener hijos para tanta miseria!
Tuve ocho frutos buenos y otros verdes ¡amargos!
Cuando pienso en los míos algo me aprieta el pecho.
En mis padres que me dieron la vida,
en mi esposo, en mis hijos,
hasta en mi misma.

Hoy lo ríos son nuestros y las olas son nuestras,
los barcos van y viene hasta la mar abierta.
Hoy el cielo es más alto y la mar es más ancha,
la luz del día penetra hasta el fondo del agua,
la primavera brota como una cosa íntima.
Al llamado acudió el jefe de familia
y se “enroló” de nuevo en su tropa de pesca.
Me “presenté” enseguida ¡y qué dicha tan plena!
Barquera en el Nhat Le, gobernando en la popa,
día y noche los paso transportando a las tropas.
No hay oleaje ni viento ni bombardeo que valga.
¿No vencimos a Francia?
¡A los yanquis también botaremos al agua!
¿Y qué importa la edad? Hasta el fin llegaremos.
De todo corazón, ¡adelante, sin miedo!

¿De dónde sacas tanto coraje, Madre, dinos?
-La suerte de la patria es cosa de uno mismo.
Yo salgo mucho menos que esos muchachos,
sólo algo sé de barcas a los sesenta años…
Día y noche seguido, bajo las bombas,
lluvia o sol, ¡me mantengo firme en la horda!
Indiscretos, entonces, le susurramos:
¡Y de verdad el Padre aprueba todo eso?

-¡Hay razones de peso! –nos responde riendo-
Tú te vas a alta mar.
¡Mi riesgo es mucho menos!
Un argumento así vale más que los ruegos…
Ya en la barca me alcanza y recomienda:
“Mujer, cuídate mucho, toma esto:
es una vela verde, ¡cúbrete bien con ella!”.
¡Madre!
¡Qué obra de amor y dedicación
por la patria y el Partido, tu vida!
¡La arena quema, el sol del mediodía,
un mediodía en que se quema el sol!

4 de noviembre de 1965

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PRÓXIMO PROGRAMA

121. Poesía más Poesía: Juan Gelman

JUAN GELMAN

Biografía

Juan Gelman nació en Buenos Aires, en el número 300 de la calle Canning —actual Scalabrini Ortiz— en Villa Crespo, el 3 de mayo de 1930. Muere en México, D. F., el 14 de enero de 2014.
Exiliado durante la dictadura militar iniciada en 1976, retornó a la Argentina en 1988 aunque se radicó en México.
Fue el tercer hijo (el único nacido en Argentina) de un matrimonio de inmigrantes judíos ucranianos, José Gelman y Paulina Burichson.
Aprendió a leer a los 3 años y pasó su infancia andando en bicicleta, jugando al fútbol y leyendo. Desde niño fue simpatizante de Atlanta, el club de fútbol del barrio, donde años después le pondrían su nombre a la biblioteca, algo que consideró «el homenaje más grande de su vida».


Comenzó a escribir poemas de amor cuando tenía nueve años y publicó el primero a los once (1941) en la revista Rojo y Negro.
“Empecé a escribir poemas a los nueve años. Claro que fue por una chica. Al principio le mandaba versos de un argentino del siglo XIX, Almafuerte, pero no me hizo caso. Así que decidí probar yo mismo. Tampoco me hizo caso. Ella siguió por su camino y yo me quedé con la poesía.”
Realizó sus estudios secundarios en el Colegio Nacional de Buenos Aires. A los quince años ingresó a la Federación Juvenil Comunista. En 1948, comenzó a estudiar Química en la Universidad de Buenos Aires, pero abandonó poco después para dedicarse de pleno a la poesía, formando parte de la corriente llamada Nueva poesía (1955-1967).
En 1959, influenciado por la Revolución Cubana comenzó a adherir a la vía de la lucha armada en Argentina y a disentir con la postura del Partido Comunista (PC).
Durante la presidencia de Guido, en 1963, fue encarcelado con otros escritores por pertenecer al PC en el marco del plan represivo CONINTES, hecho que provocó movimientos de solidaridad y publicaciones de sus poemas en protesta por su detención.
Con otros jóvenes que también habían abandonado el comunismo, como José Luis Mangieri y Juan Carlos Portantiero, formó el grupo Nueva Expresión y la editorial La Rosa Blindada que difundía libros de izquierda rechazados por el marxismo ortodoxo.

En la montaña mendocina, cuando Gelman fue presentar su long play Madrugada.De pie, de izquierda derecha Rodolfo Braceli, Juan Gelman y Paco Urondo. Abajo el Tata Cedrón (al centro) y sus dos músicos.


Comenzó a trabajar como periodista en la revista Confirmado en 1966; fue jefe de redacción de Panorama (1969), secretario de redacción y director del suplemento cultural del diario La Opinión (1971-1973), secretario de redacción de la revista Crisis (1973-1974) y jefe de redacción del diario Noticias (1974 donde, según el autor, transcurrieron los mejores momentos de su vida en los medios).
En 1971 fue coguionista de la película Por los senderos del Libertado, dirigido por Jorge Cedrón.
En 1967, se integró a la recién formada organización guerrillera Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), de orientación guevarista, que combatió contra la dictadura militar autodenominada Revolución Argentina (1966-1973). El 12 de octubre de 1973, FAR oficializó su fusión con el movimiento armado Montoneros. Fue uno de los principales dirigentes de la dirección de Montoneros entre 1973 y 1979, sirviendo como secretario de prensa de Montoneros para Europa, hasta su alejamiento en 1979. En la jerarquía montonera, llegó a teniente.
En abril de 1975, viajó a Roma con su compañera de ese momento, Lilí Massaferro, enviado por Montoneros para hacer relaciones públicas y denuncias internacionales sobre la violación de derechos humanos en la Argentina, durante el gobierno de Isabel Perón (1974-1976). En esa misión se encontraba cuando se produjo el golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, que impuso un régimen de terrorismo de estado que causó la desaparición de 30.000 personas.
Salvo un breve regreso clandestino ese año, permaneció exiliado en Roma, Madrid, Managua, París, Nueva York y México trabajando como traductor de la Unesco. Sus gestiones lograron el primer repudio a la dictadura publicado en 1976 en el diario Le Monde por parte de varios jefes de gobierno y de la oposición europeos, entre ellos François Mitterrand y Olof Palme.
Cuando abandonó sus funciones, expresó en un comunicado que lo hacía para «proseguir la lucha revolucionaria contra la dictadura y por la liberación del pueblo argentino».
Gelman expuso sus argumentos en una carta dirigida a su amigo Rodolfo Puiggrós y en un artículo publicado en Le Monde en febrero de 1979. A raíz de ello, fue acusado por Montoneros de traición y condenado a muerte.
Luego de que asumiera el gobierno democrático de Raúl Alfonsín, el 10 de diciembre de 1983, continuaron abiertas causas judiciales en las que se investigaban homicidios y otros delitos imputados a Montoneros, en las que tenía ordenada su captura, por lo cual no regresó al país.


Esto ocasionó protestas de escritores de todo el mundo, entre ellos Gabriel García Márquez, Augusto Roa Bastos, Juan Carlos Onetti, Alberto Moravia, Mario Vargas Llosa, Eduardo Galeano, Octavio Paz, etc. A comienzos de 1988 la justicia dejó sin efecto la orden de captura y Gelman volvió en junio, luego de trece años de ausencia, pero decidió radicarse en México.
Hacia 1987, publicó Contraderrota. Montoneros y la Revolución Perdida.
El 8 de octubre de 1989 fue indultado por el presidente Carlos Menem, junto a otros 64 exintegrantes de organizaciones guerrilleras y a los militares acusados de violaciones a los Derechos Humanos.
Rechazó la medida y protestó con una nota en Página/12: “Me están canjeando por los secuestradores de mis hijos y de otros miles de muchachos que ahora son mis hijos”.

LAMENTO POR EL ARBOLITO DE PHILIP

philip se sacó la camisa servil
llena de tardes de oficina y sonrisas al jefe
y asesinatos de su niño románticamente hablando
su niño operado cortado transplantado injertado
de bucólicas primaveras y Ginger Street volando alto
                                                                  [verdadera
en la tarde de agosto cruel o gris
se quedó en pecho philip y cuando
se quedó en pecho hizo el recuento feliz de cuando:
le sacó la lengua al maestro (a espaldas del maestro)
le hizo la higa a la patria potestad (a espaldas de la patria
                                                                      [potestad)
formó cuernitos con la mano contra toda invasión maternal
                            [(a espaldas de toda invasión maternal)
se burló del ejército la iglesia (a espaldas del ejército la
                                                                         [iglesia)

en general de cuando
ejerció su rebelde corazón (dentro de lo posible)
fortificó sus entretelas acostumbradas al vacío (siempre que
                                                       [el tiempo lo permitía)
engañó a su mujer (con permiso)
philip era glorioso esas noches de whisky y hasta vino
exóticamente consumido con referencias a la costa del sol
una palabra encantadora lo detenía semanas y semanas a su
                                                                           [alrededor
sol por ejemplo
o sol digamos
o la palabra sol
como si philip buscara lejos de la sociedad industrial
fuentes de luz fuentes de sombra fuentes

qué coraje hablar del sol

como suele ocurrir philip murió
una tarde lenta amarilla buena callada en los tejados
no hablaremos de cómo lo lloró su mujer (a sus espaldas)

o el ejército la iglesia (a sus espaldas)
o el mundo en particular y en general súbitamente de espaldas:
su viuda le plantó un arbolito sobre la tumba en Cincinnati
que creció bendecido por los jugos del cielo
y también se curvó
Y si alguien piensa que lo triste es la vida de philip
fíjese en el arbolito le ruego
fíjese en el arbolito por favor
hay varias formas de ser mejor dicho
muchas formas de ser:
llamarse Hughes
hablar arameo mojarlo con té
estallar contra la tristeza del mundo
pero a ustedes les pido que se fijen
en el curvado arbolito
tiernamente inclinado sobre philip
su pecho en pena en piel como se dice
ni un pajarito nunca
cantó o lloró sobre ese árbol
verde y todo inclinado
inclinado.

El 26 de agosto de 1976 fueron secuestrados sus hijos Nora Eva (19) y Marcelo Ariel (20), junto a su nuera María Claudia Irureta Goyena (19), quien se encontraba embarazada de siete meses. Su hijo, su hija y su nuera desaparecieron junto a su nieta nacida en cautiverio. En 1978 Gelman supo a través de la Iglesia católica que su nuera había dado a luz, sin precisar dónde ni el sexo.
El 7 de enero de 1990 el Equipo Argentino de Antropología Forense identificó los restos de Marcelo, encontrados en un río de San Fernando (Gran Buenos Aires), dentro de un tambor de grasa lleno de cemento, asesinado de un tiro en la nuca.


En 1998, Gelman descubrió que su nuera había sido trasladada a Uruguay a través del Plan Cóndor, que vinculaba a las dictaduras sudamericanas y Estados Unidos, y que había sido mantenida con vida al menos hasta dar a luz a una niña en el Hospital Militar de Montevideo.
A raíz de ello, exigió la colaboración de los Estados argentino y uruguayo en la investigación con el fin de hallar a su nieta. Gelman topó con la oposición, a investigar, del presidente de Uruguay, Julio María Sanguinetti, con quien entabló un debate público, en el que volvió a ser apoyado por destacados intelectuales y artistas como Günter Grass, Joan Manuel Serrat, Darío Fo, José Saramago, Fito Páez.
En 2000, al mes de asumir el nuevo presidente de Uruguay, Jorge Batlle, la nieta, de nombre Macarena fue encontrada y Gelman pudo reunirse con ella. Luego de verificar su identidad, la joven decidió tomar los apellidos de sus verdaderos padres.
En 1999, Gelman exigió en público al jefe del Ejército Argentino, general Martín Balza, la investigación del secuestro y asesinato de su hijo, aportándole el nombre y documentación sobre el supuesto responsable inmediato del crimen, el general Eduardo Rodolfo Cabanillas.
Luchaba aún por encontrar los restos de su hija y de su nuera. Se había fijado 2008 para llevar a juicio oral y público a los militares y civiles acusados de dar muerte a Marcelo Ariel y a otras cuatro personas, además de ser responsables de secuestros y torturas de otros 60 ciudadanos en el centro clandestino de detención Automotores Orletti.

Juan Gelman con su nieta Macarena.


Carta abierta a mi nieto (fragmento). Escrita en 1995 y publicada en Brecha, el 23 de diciembre de 1998. Gelman la incluyo posteriormente en su libro Hechos)
“Me resulta muy extraño hablarte de mis hijos como tus padres que no fueron. No sé si sos varón o mujer. Sé que naciste…
Ahora tenés casi la edad de tus padres cuando los mataron y pronto serás mayor que ellos. Ellos se quedaron en los 20 años para siempre. Soñaban mucho con vos y con un mundo más habitable para vos. Me gustaría hablarte de ellos y que me hables de vos. Para reconocer en vos a mi hijo y para que reconozcas en mí lo que de tu padre tengo: los dos somos huérfanos de él. Para reparar de algún modo ese corte brutal o silencio que en la carne de la familia perpetró la dictadura militar. Para darte tu historia, no para apartarte de lo que no te quieras apartar. Ya sos grande.”

UNA MUJER Y UN HOMBRE

Una mujer y un hombre llevados por la vida,
una mujer y un hombre cara a cara
habitan en la noche, desbordan por sus manos,
se oyen subir libres en la sombra,
sus cabezas descansan en una bella infancia
que ellos crearon juntos, plena de sol, de luz,
una mujer y un hombre atados por sus labios
llenan la noche lenta con toda su memoria,
una mujer y un hombre más bellos en el otro
ocupan su lugar en la tierra.

En 1955, fue uno de los fundadores, junto a otros jóvenes poetas, del grupo literario El Pan Duro. Proponían una poesía vinculada a la acción política, «eminentemente popular», el uso de un lenguaje coloquial vinculado a temas urbanos y que siguiera la cadencia tanguera.
El grupo reconocía la influencia inmediata de César Vallejo y Raúl González Tuñón y con este último del Grupo Boedo que, en la década de 1920 inauguró la literatura social en Argentina.
Sostenían que «la poesía es un artículo de primera necesidad como el pan y el fusil…” El grupo El pan duro estaba integrado por jóvenes poetas como José Luis Mangieri, Héctor Negro, Hugo Ditaranto, Juan Hierba (Nemirosky), Carlos Somigliana, Julio César Silvain, Juana Bignozzi, Navalesi, Harispe, Mezzera, Mase, todos como él militantes de la Juventud Comunista.

Juan Gelman con Gabriel García Márquez


Gelman se destacaba en el grupo por su calidad y también por una posición radical de la poesía como actitud de absoluta libertad, en contradicción con el mundo, para anticipar un nuevo mundo.
Era la suya una poesía peligrosamente atrevida en sus planteamientos más esenciales, una sentida inconformidad, una suerte de grito a todo pulmón, a pesar de las consecuencias que el gritar de ese modo podía acarrearle al autor. No es de extrañar que Gelman fuera a la cárcel por lo menos en dos ocasiones.
La primera edición del grupo fue el primer libro de poemas de Gelman, Violín y otras cuestiones, en 1956, con prólogo de González Tuñón, que fue vendido por sus propios integrantes hasta agotarlo. Para su difusión concurrían «a sindicatos y a bibliotecas populares, a clubes y teatros independientes, a facultades y patios de conventillos, a sociedades de fomento y a todo lugar donde se lo necesita el pan duro pero luminoso de la nueva poesía».
Ya para entonces, su poesía y la del grupo intentaba construirse a partir del lenguaje cotidiano y romper con lo que estaba en boga, liderado por el discurso y los patrones estéticos que había establecido Pablo Neruda.
En 1959 publicó El juego en que andamos y en 1961, Velorio del solo, pero la ruptura habría de concretarse al año siguiente con su cuarto libro, Gotán, que marcaría también su alejamiento del grupo El pan duro, debido a sus disidencias con la línea política del Partido Comunista en la Argentina
Gotán quiere decir “tango” al vesre, una modalidad del lunfardo, el habla popular rioplatense. Su cuarto libro es al mismo tiempo, cierre de su etapa inicial con El pan duro y consolidación de una nueva corriente poética que se conoció como nueva poesía hispanoamericana. La nueva poesía no se proponía sólo cambiar el mundo, como en Neruda, sino también cambiar la palabra misma. Ésta sería desde entonces la característica central de la poesía gelmaniana y de cada uno de los libros que iría publicando.

Juan Gelman y Rodolfo Alonso Foto Javier Naranjo


En Gotán Gelman introduce el humor y el absurdo como componentes cotidianos del hombre y la mujer del pueblo. En simultáneo, otros poetas latinoamericanos seguían el mismo camino como Nicanor Parra en Chile, Ernesto Cardenal en Nicaragua, Roque Dalton en El Salvador, Antonio Cisneros en Perú, Mario Benedetti en Uruguay, Roberto Fernández Retamar en Cuba.
La nueva poesía hispanoamericana buscaba acercar la poesía al habla popular y a las cosas del hombre y la mujer común, pero sin recurrir al estilo panfletario y directo que había caracterizado a la poesía social de los años 1930 y 40, y sobre todo con el compromiso personal. La propuesta poética que sostiene en Gotán es que el poeta mismo debe comprometerse con el cambio del mundo: «ni a irse ni a quedarse, a resistir».
El poeta debe ser uno más del pueblo y compartir con el pueblo sus alegrías y tristezas, y sobre todo su suerte. Es aquí donde su oposición con Neruda se extrema: el poeta para Gelman no es el ser elegido de Neruda, sino otra persona común, uno más.
La elección de la palabra «tango» al revés («gotán») para titular su libro tiene hondas implicancias. En primer lugar, concebir su propia poesía como tango, es decir con una cadencia y un ritmo propios de «la ciudad en que nací». Pero también significó acercarse a la que por entonces era la música popular por excelencia en América Latina (Gelman mismo era un joven «milonguero»), con el fin de compartir códigos y guiños masivos, pero jugando con los mismos con humor e ironía, para evitar caer en lugares comunes.
Toma del tango su característica de reflexión existencial y trágica. Sus poemas tangueros implican el hallazgo de un formato capaz de conducir su proyecto poético: ruptura, compromiso y cotidianeidad popular. Gelman dice que si para Borges «el tango es una manera de caminar» para él «el tango es una manera de conversar».
Si Gotán marcó la ruptura con la poesía nerudiana, Cólera buey marca la consolidación de un nuevo estilo poético.
En 1969, Gelman publicó su sexto libro, Traducciones III. Los poemas de Sidney West. Se trata de un juego delirante, en el que Gelman inventa a un supuesto poeta estadounidense, llamado Sidney West, al que le atribuye los poemas que él dice estar traduciendo. En realidad la idea es una continuación de los poemas Traducciones I y Traducciones II, incluidos en su libro anterior, Cólera buey, en los que los poetas inventados se llaman John Wendell y Yamanocuchi Ando.
En este libro, alcanza una extrema libertad de lenguaje, combinada con el humor, la ficción y el relato de historias pequeñas, de gente simple, de un supuesto pequeño pueblo estadounidense.
Gelman va a volver a utilizarlo en su séptimo libro, Fábulas (1971), pero ahora para hablar de personajes imaginarios o históricos.
En 1973, ya recuperada la democracia y establecido en el gobierno el presidente Héctor Cámpora, perteneciente a la izquierda peronista, publicó su octavo libro Relaciones. En esa obra, comienza a utilizar con insistencia la pregunta, a fin de invitar a la reflexión abierta. Por otra parte sus frases comienzan a ser más y más fragmentarias, compuestas de palabras balbuceadas, atadas al ritmo de su propio fluir. También aquí comenzó a utilizar barras para señalar ritmos y significados, un recurso que mantendría hasta Incompletamente (1997).
Durante siete años (1973-1980), no publicaría ningún libro. En 1980 sacó Hechos y relaciones, que son dos libros, una reedición de Relaciones (1973) y uno nuevo, Hechos (1980). Escribe sobre la lucha contra la dictadura, la derrota, el exilio y las muertes, pero sobre todo a partir de Hechos, su poesía incluye el dolor y el desgarramiento interno, capaz de transmitir una conmoción emocional pocas veces alcanzada en la poesía. Puede decirse que la extrema barbarie de la dictadura argentina tuvo en Gelman al poeta que la desnudó.
En 1982, publicó Citas y Comentarios, dos libros impresos juntos correspondientes a poemas escritos entre 1978 y 1979. Se trata de poemas construidos a partir de frases de otros, muchos de ellos pertenecientes al Siglo de Oro Español del siglo XVI, entre ellos, santos como Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz, tangueros como Homero Manzi y Alfredo Le Pera, un poeta maldito como Baudelaire, un pintor frecuentador de la locura como Van Gogh, etc.
Se trata de una poesía de diálogo, de búsqueda y de reflexión, hermética e impecable. Estos poemas están en estrecha relación con Dibaxu, un libro de poemas en sefardí escritos en esa época, pero publicados en la década siguiente.
Escribí los poemas de Dibaxu en sefardí, de 1983 a 1985. Soy de origen judío, pero no sefardí, y supongo que eso algo tuvo que ver con el asunto. Pienso, sin embargo, que estos poemas, sobre todo, son la culminación o más bien el desemboque de Citas y Comentarios, dos libros que compuse en pleno exilio, en 1978 y 1979, y cuyos textos dialogan con el castellano del siglo XVI. Como si buscar el sustrato, hubiera sido mi obsesión. Como si la soledad extrema del exilio me empujara a buscar raíces en la lengua, las más profundas y exiliadas de la lengua.
Publica en 1980 Bajo la lluvia ajena, Composiciones (1983-84), Hacia el sur (1982), Eso (1983-84)
A comienzos de 1988, la justicia dejó sin efecto la orden de captura; en junio, volvió al país pero decidió radicarse en México.
Anunciaciones (1988), Interrupciones I (1988), Interrupciones II (1988) y Carta a mi madre (1989). Se trata de poemas afectados por la desazón.
En 1989, Gelman publicó uno de sus libros cumbre, Carta a mi madre, motivado en la muerte de ella por cáncer hacia 1982, cuando él se encontraba exiliado en París y trataba de obtener un pasaporte falso para a volver a verla antes de morir. El libro mismo es un largo poema. Eduardo Galeano lo describe como una obra en la que «el hijo rescata desesperadamente a la madre muerta, se impone a sí mismo su esencia, la percibe, la escucha, casi la toca con las palabras que fueron, que son de ambos todavía».
En esta década y en la siguiente, los argentinos descubrirían la poesía desgarradora y desgarrada de Gelman, una de las expresiones más profundas de la tragedia padecida por los latinoamericanos, que había sido silenciada por la censura de la dictadura.

Con sus nietos.


En los años 1990, publicó tres libros de poesía (Salarios del impío, 1993; Dibaxu, 1994; e Incompletamente, 1997) y sus primeros tres libros en prosa (Prosa de prensa, 1997; Ni el flaco perdón de Dios/Hijos de desaparecidos, 1997; y Nueva prosa de prensa, 1999). Dentro de la habitual originalidad y libertad expresiva de cada nueva producción de Gelman, sus trabajos de la década de 1990 llaman la atención por la irrupción destacada de la prosa.
En Salarios del impío (1993) y sobre todo en Incompletamente (1997), un libro de sonetos, desarrolla un lenguaje incapaz de completarse. Por ese camino llega al soneto, como forma poética de lo incompleto, como pieza residual en el proceso fallido de crear una obra mayor.
En esos trabajos hay dos temas preeminentes: el Holocausto y el genocidio de la última dictadura argentina. Entre los artículos se destaca Miradas sobre el robo de bebés en la dictadura argentina, que él califica como «el peor de los crímenes» en el que «el bebé era robado hasta la mirada de su madre».
Su tercer libro de prosa, Ni el flaco perdón de Dios/Hijos de desaparecidos (1997), realizado con su compañera Mara La Madrid, está dedicado a ceder su propia palabra para dársela a los hijos de los desaparecidos y significar su lugar en la sociedad Argentina, a través de sus testimonios directos.
En la primera década del siglo XXI, habiendo entrado en su séptima década de vida, publicó cuatro libros: Valer la pena (2001), País que fue será (2004), Miradas (2006) y Mundar (2007).
En 2004 publicó País que fue será (2004), integrado por 89 poemas: «cuando el dolor se parece a un país/ se parece a mi país». El libro fue premiado en la Feria del Libro de Buenos Aires como el mejor de ese año.
“Han tenido que pasar 28 años desde lo que ocurrió para que yo pudiera escribir este libro… Yo realmente no creo que el dolor desaparezca nunca, pero lo que mejoró, digamos, es la convivencia con ese dolor y la relación con mi país.”

Con su esposa Mara La Madrid.


Miradas (2006) está compuesto por 77 textos en prosa recopilados. En 2007 publicó Mundar, un poderoso verbo de su invención, relacionado con vivir el mundo, o hacer del mundo un mundo.
De atrásalante en su porfía, 2009. Bajo la lluvia ajena, 2009. El emperrado corazón amora, 2011. Hoy, 2013.
Fue el cuarto argentino galardonado con el Premio Miguel de Cervantes, luego de Jorge Luis Borges, Ernesto Sábato y Adolfo Bioy Casares. Se lo considera uno de los grandes poetas contemporáneos de habla hispana, y un «expresionista del dolor».
Hasta su fallecimiento vivió en México y fue columnista del diario argentino Página/12. A su muerte, la Presidencia de la Nación Argentina decretó tres días de duelo nacional.
Antologías poéticas: Publicadas en Buenos Aires, Cuba, Uruguay y México.

Recibiendo el Premio Cervantes de manos del Rey Juan Carlos I.

Premios:

.el italiano Mondello (1980),
.el Boris Vian (1987),
.el Nacional de Poesía argentino (1997),
.el de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo (2000),
.los Premio Konex de Platino 2004: Poesía Quinquenio 1994-1998; Konex 1994: Poesía Quinquenio 1989-1993 y Konex 2014: Poesía Quinquenio 2009-2013 (post mortem),
.el Iberoamericano de Poesía «Pablo Neruda» (2005) y
.el Reina Sofía de Poesía Iberoamericana (2005).
.El 29 de noviembre de 2007 ganó el Premio Cervantes, el más prestigioso de la literatura en español,
.Premio Leteo (2012) y varios otros.


El 25 de abril de 2008 depositó un mensaje en la Caja de las Letras del Instituto Cervantes que no se abrirá hasta el año 2050.

ORACIÓN DE UN DESOCUPADO

Padre,
desde los cielos bájate, he olvidado
las oraciones que me enseñó la abuela,
pobrecita, ella reposa ahora,
no tiene que lavar, limpiar, no tiene
que preocuparse andando el día por la ropa,
no tiene que velar la noche, pena y pena,
rezar, pedirte cosas, rezongarte dulcemente.

Desde los cielos bájate, si estás, bájate entonces,
que me muero de hambre en esta esquina,
que no sé de qué sirve haber nacido,
que me miro las manos rechazadas,
que no hay trabajo, no hay,
bájate un poco, contempla
esto que soy, este zapato roto,
esta angustia, este estómago vacío.
esta ciudad sin pan para mis dientes, la fiebre
cavándome la carne,
este dormir así.
bajo la lluvia, castigado por el frío, perseguido
te digo que no entiendo, Padre, bájate,
tócame el alma, mírame
el corazón,
yo no robé, no asesiné, fui niño
y en cambio me golpean y golpean,
te digo que no entiendo, Padre, bájate,
si estás, que busco
resignación en mí y no tengo y voy
a agarrarme la rabia y a afilarla
para pegar y voy
a gritar a sangre en cuello
porque no puedo más, tengo riñones
y soy un hombre,
bájate, ¿qué han hecho
de tu criatura, Padre?
¿Un animal furioso
que mastica la piedra de la calle?

De Violín y otras cuestiones, 1956

EL JUEGO EN QUE ANDAMOS

Si me dieran a elegir, yo elegiría
esta salud de saber que estamos muy enfermos,
esta dicha de andar tan infelices.

Si me dieran a elegir, yo elegiría
esta inocencia de no ser un inocente,
esta pureza en que ando por impuro.

Si me dieran a elegir, yo elegiría
este amor con que odio,
esta esperanza que come panes desesperados.

Aquí pasa, señores,
que me juego la muerte.

De El juego en que andamos, 1956-58

ARTE POÉTICA

Entre tantos oficios ejerzo éste que no es mío,
como un amo implacable
me obliga a trabajar de día, de noche,
con dolor, con amor,
bajo la lluvia, en la catástrofe,
cuando se abren los brazos de la ternura o del alma,
cuando la enfermedad hunde las manos.
A este oficio me obligan los dolores ajenos,
las lágrimas, los pañuelos saludadores,
las promesas en medio del otoño o del fuego,
los besos del encuentro, los besos del adiós,
todo me obliga a trabajar con las palabras, con la sangre.
Nunca fui el dueño de mis cenizas, mis versos,
rostros oscuros los escriben como tirar contra la muerte.

De Velorio del solo, 1961

MARÍA LA SIRVIENTA

Se llamaba María todo el tiempo de sus 17 años,
era capaz de tener alma y sonreír con parajitos,
pero lo importante fue que en la valija le encontraron
un niño muerto de tres días envuelto en diarios de la casa.

Qué manera era esa de pecar de pecar,
decían las señoras acostumbradas a la discreción
y en señal de horror levantaban las cejas
con un breve vuelo no desprovisto de encanto.

Los señores meditaron rápidamente sobre los peligros
de la prostitución o de la falta de prostitución,
rememoraban sus hazañas con chiruzas diversas
y decían severos: desdeluegoquerida.

En la comisaría fueron decentes con ella,
sólo la manosearon de sargento para arriba,
pero María se ocupaba de llorar,
los pajaritos se le despintaron bajo la lluvia de lágrimas.

Había mucha gente desagradada con María
por su manera de empaquetar los resultados del amor
y opinaban que la cárcel le devolvería la decencia
o por lo menos francamente la haría menos bruta.

Aquella noche las señoras y señores se perfumaban con ardor
por el niño que decía la verdad,
por el niño que era puro,
por el que era tierno,
por el bueno,
en fin,
por todos los niños muertos que cargaban en las valijas del alma
y empezaron a heder súbitamente
mientras la gran ciudad cerraba sus ventanas.

De Gotán, 1962-68

HÉROES

los soles solan y los mares maran
los farmacéuticos especifican
dictan bellas recetas para el pasmo
se desayunan en su gran centímetro

a mí me toca gelmanear
hemos perdido el miedo al gran caballo
nos acontecen hachas sucesivas
y se amanece siempre en los testículos

no poco cosa es que ello suceda
vista la malbaraja del amor estos días
los mazos de catástrofes las deudas
amados sean los que odian
hijos que comen por mis hígados
y su desgracia y gracia es no ser ciegos
la gran madre caballa
el gran padre caballo
a gelmanear a gelmanear les digo
a conocer a los más bellos
los que vencieron con su gran derrota

De Cólera Buey, 1962-68

CORAJES

es enorme la tristeza que un hombre y una mujer pueden
hacerse entre sí
como enormes son esos dos pajaritos parados en la rama
picoteándose
y enorme es el mismo árbol con lluvias bajo el sol
que se le ven en la cara
 
¿lloverá? ¿no lloverá? ¿cantarán
los pajaritos esos mismos? ¿seguirá la enorme
tristeza manando creciendo como un lago o mar
entre un hombre y una mujer?
 
¿volará la tristeza entre árbol y árbol?
¿como pasos solitarios en una habitación?
¿como madréporas por aire?
¿como tablones como puentes pero desolados desamados?
 
una ramita ha caído en el lago y navega
es enorme la tristeza que un hombre y una mujer pueden
hacerse entre sí
como enorme es la navegación de la ramita en el lago
mojada de su propio coraje.

De Relaciones, 1971-73

SÁBANAS

duerme hijo mío duerme entre sábanas de grappa
aún te abrigaré con toda la botella
mientras la muerte ronda esta casa
y no necesita tocar el timbre golpear

la puerta para entrar/la muerte
es una novia fea con la que hay que vivir en estos días
con la que hay que morir en estos días
tu rostro hijo mío es un fulgor en la noche

un fulgor en la noche de los verdugos
es tu rostro hijo mío un fulgor
y por él vivo y muero en estos días
hijo mío en la noche de los verdugos y

creo en la claridad de los gemidos
en la claridad o luz que cae de los llantos
la claridad que cae de la carne golpeada
torturada matada la claridad
que cae de tu rostro o fulgor
para esta noche larga y el lecho donde yago
entre sábanas de fierro
sin dormir/rosa-rosae

De Hechos, 1974-78

COMENTARIO IV
(santa teresa)

y habiendo muchos pajaritos y silbos en la/
parte superior del pensamiento o cabeza/y ruidos
en la cabeza como un mar/o lamentos/
o vientos o movimientos/soles

que chocan entre sí/se apagan/arden/o potencias
como miles de bestias que pisan
el arrabal del alma/es decir padeciendo
los trabajos terribles/aún así

ocurre el alma entera en su quietud/
o deseo/o claridad no tocada
por pena/menosprecio/miseria/
sufrimiento o ruindad/entonces

¿qué es esta paz sin venganza/o memoria
de cielo por venir/o ternura
que baja de tus manos/manantial
donde los pajaritos de la parte superior del pensamiento
van a beber/pían dulces/o callan
como luz que viniese de vos/alita
que vuela suave sobre guerra y fatiga
como vuelo de la misma pasión?

De Comentarios, 1978-79

NOTA I

te nombraré veces y veces.
me acostaré con vos noche y día.
noches y días con vos.
me ensuciaré cogiendo con tu sombra.
te mostraré mi rabioso corazón.
te pisaré loco de furia.
te mataré los pedacitos.
te mataré una con paco.
otro lo mato con rodolfo.
con haroldo te mato un pedacito más.
te mataré con mi hijo en la mano.
y con el hijo de mi hijo/muertito.
voy a venir con diana y te mataré.
voy a venir con jote y te mataré.
te voy a matar/derrota.
nunca me faltará un rostro amado para matarte otra vez.
vivo o muerto/un rostro amado.
hasta que mueras/
dolida como estás/ya lo sé.
te voy a matar/yo
te voy a matar.

De Notas, 1979

NOTA XV

Yo quisiera saber qué misterio había entre nosotros/
compañeros/combatientes/maravillas al sol/
sol ellos mismos/ofertados
a la vida/a la muerte/al misterio del tiempo que vendrá/

¿eh compañeros?/empezamos temprano a criticar
los e/horrores de la conducción nacional/el sectarismo/el
triunfalismo/el
militarismo fatal/sin embargo seguíamos
ofertados a la vida/la muerte/¿qué misterio humilde

nos atacaba el corazón/tejido
con dolores/corajes/dudas/corazón/
abierto al tiempo que vino/a nuestro pueblo que
sufre y ya no debiera sufrir más?/compañeros
que ese misterio hizo vivir/morir/
y vos/cuerpo que aguanto/¿hasta cuándo me vas a aguantar?/
¿vas a aguantar la sangre que me cae en el alma?/sangre
de compañeros misteriosos me moja/

compañeros/incandescencias que
queman el aire alrededor
de estas palabras que piso
para tratar de respirar

De Notas, 1979

III

Yo no me voy a avergonzar de mis tristezas, mis nostalgias. Extraño la callecita donde mataron a mi perro, y yo lloré junto a su muerte, y estoy pegado al empedrado con sangre donde mi perro se murió, existo todavía a partir de eso, existo de eso, soy eso, a nadie pediré permiso para tener nostalgia de eso.
¿Acaso soy otra cosa? Vinieron dictaduras militares, gobiernos civiles y nuevas dictaduras militares, me quitaron los libros, el pan, el hijo, desesperaron a mi madre, me echaron del país, asesinaron a mis hermanitos, a mis compañeros los torturaron, deshicieron, los rompieron. Ninguno me sacó de la calle donde estoy llorando al lado de mi perro. ¿Qué dictadura militar podría hacerlo? ¿Y qué militar hijo de puta me sacará del gran amor de esos crepúsculos de mayo, donde la ave del ser se balancea ante la noche?
No era perfecto mi país antes del golpe militar. Pero era mi estar, las veces que temblé contra los muros del amor, las veces que fui niño, perro, hombre, las veces que quise, me quisieron. Ningún general le va a sacar nada de eso al país, a la tierrita que regué con amor, poco o mucho, tierra que extraño y que me extraña, tierra que nada militar podrá enturbiarme o enturbiar.
Es justo que la extrañe. Porque siempre nos quisimos así: ella pidiendo más de mí, yo de ella, dolidos ambos del dolor que el uno al otro hacía, y fuertes del amor que nos tenemos.
Te amo, patria, y me amás. En ese amor quemamos imperfecciones, vidas.

De Bajo la lluvia ajena, 1980

SOBRE LA POESÍA

habría un par de cosas que decir/
que nadie lee mucho/
que esos nadie son pocos/
que todo el mundo está con el asunto de la crisis mundial/ y
con el asunto de comer cada día/se trata
de un asunto importante/recuerdo
cuando murió de hambre el tío juan/
decía que ni se acordaba de comer y que no había problema/
pero el problema fue después/
no había plata para el cajón/
y cuando finalmente pasó el camión municipal a llevárselo
el tío juan parecía un pajarito/
los de la municipalidad lo miraron con desprecio o desdén/
murmuraban
que siempre los están molestando/
que ellos eran hombres y enterraban hombres/y no
pajaritos como el tío juan/especialmente
porque el tío estuvo cantando pío-pío todo el viaje
hasta el crematorio municipal/
y a ellos les pareció un irrespeto y estaban muy ofendidos/
y cuando le daban un palmetazo para que se callara la boca/
el pío-pío volaba por la cabina del camión y ellos sentían que
les hacía pío-pío en la cabeza/el
tío juan era así/le gustaba cantar/
y no veía por qué la muerte era motivo para no cantar/
entró al horno cantando pío-pío/salieron sus cenizas y piaron un rato/
y los compañeros municipales se miraron los zapatos grises de vergüenza/pero
volviendo a la poesía/
los poetas ahora la pasan bastante mal/
nadie los lee mucho/esos nadie son pocos/
el oficio perdió prestigio/para un poeta es cada día más difícil
conseguir el amor de una muchacha/
ser candidato a presidente/que algún almacenero le fíe/
que un guerrero haga hazañas para que él las cante/
que un rey le pague cada verso con tres monedas de oro/
y nadie sabe si eso ocurre porque se terminaron
las muchachas/los almaceneros/los guerreros/los reyes/
o simplemente los poetas/
o pasaron las dos cosas y es inútil
romperse la cabeza pensando en la cuestión/
lo lindo es saber que uno puede cantar pío-pío
en las más raras circunstancias/
tío juan después de muerto/yo ahora
para que me quierás/

Ha muerto un hombre y están juntando su sangre en cucharitas,
querido juan, has muerto finalmente.
De nada te valieron tus pedazos
mojados en ternura.
Cómo ha sido posible
que te fueras por un agujerito
y nadie haya ponido el dedo
para que te quedaras.
Se habrá comido toda la rabia del mundo
por antes de morir
y después se quedaba triste triste
apoyado en sus huesos.
Ya te abajaron, hermanito,
la tierra está temblando de ti.
Vigilemos a ver dónde brotan sus manos
empujadas por su rabia inmortal.

De Hacia el sur, 1982

LLUVIA

hoy llueve mucho, mucho,
y pareciera que están lavando el mundo
mi vecino de al lado mira la lluvia
y piensa escribir una carta de amor/
una carta a la mujer que vive con él
y le cocina y le lava la ropa y hace el amor con él
y se parece a su sombra/
mi vecino nunca le dice palabras de amor a la mujer/
entra a la casa por la ventana y no por la puerta/
por una puerta se entra a muchos sitios/
al trabajo, al cuartel, a la cárcel,
a todos los edificios del mundo/
pero no al mundo/
ni a una mujer/ni al alma/
es decir/ a ese cajón o nave o lluvia que llamamos así/
como hoy/que llueve mucho/
y me cuesta escribir la palabra amor/
porque el amor es una cosa y la palabra amor es otra cosa/
y sólo el alma sabe dónde las dos se encuentran/
y cuándo/y cómo/
pero el alma qué puede explicar/
por eso mi vecino tiene tormentas en la boca/
palabras que naufragan/
palabras que no saben que hay sol porque nacen y mueren
la misma noche en que amó/
y dejan cartas en el pensamiento que él nunca escribirá/
como el silencio que hay entre dos rosas/
o como yo/que escribo palabras para volver
a mi vecino que mira la lluvia/
a la lluvia/
a mi corazón desterrado/

De Eso, 1983-84

EL QUE TIRA BALDAZOS PARA LAVAR LAS DISTRACCIONES

el que tira baldazos para lavar las distracciones/
el que se peina la mudez/
el sentado en las vacas de la fascinación/
el despegado de los públicos/
el cantor del adiós secuestrado/
el que dijera buenas noches en pleno colibrí/
ése/
tiene memorias picoteadas en la mitad del humedal/
sube a los escarpines del hundido como luna completa/
¿Dónde está la balanza en la que pesan lo que no amaste vos?
¡en la región furiosa la pusieron!/
¡ahí cortan cabezas en el altar de las explicaciones!
¡cierran los puertos por donde entraba tu dulzura!/
¡alma más fina que la seda!/
¡como misterios de la acusación!/
¡tolerabas estatuas sonrientes!/
¡servís puñados de temprano a un lado de las aguas!/
¡ya volverá la vida con la mitad del penador!/
¡la dichosa del plato orgulloso!/
¡la que borda otras veces en su vestido de horizontes!/
¡mismita como vos!/

De Anunciaciones, 1988

IGNORANCIAS

tiempos oscuros/luminosos/el sol
cubre de sol la ciudad partida
por súbitas sirenas/la policía busca/cae la noche y nosotros
haremos el amor bajo este techo/el octavo
 
en un mes/conocen casi todo de nosotros/menos
este techo de yeso bajo el cual
haremos el amor/y tampoco conocen
los viejos muebles de pino bajo el techo anterior/ni

la ventana que la noche golpeaba mientras brillabas como
el sol/ni
las camas o el suelo donde
hicimos el amor este mes/rodeados de rostros como el sol que
cubre de sol la ciudad

LA PUERTA

abrí la puerta/amor mío/
levantá/abrí la puerta/
tengo el alma pegada al paladar/
temblando de terror/

el jabalí del monte me pisoteó/
el asno salvaje me persiguió/
en esta medianoche del exilio
soy yo mismo una bestia/

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PRÓXIMO NÚMERO

120. Poesía más Poesía: Trina Mercader

TRINA MERCADER

BIOGRAFÍA

Trinidad Sánchez Mercader, conocida en el mundo de la poesía y de las revistas literarias como Trina Mercader, nació en Alicante en 1919. Trina era hija de Jenaro Sánchez Samper, militar, natural de Pilar de la Horadada, y de Trinidad Mercader Mateo, de Torrevieja, lugar en donde contrajeron matrimonio en 1916. Aunque nació en 1919 en Alicante, al estar allí destinado su padre como brigada del Regimiento de Infantería «La Princesa» número 4 de Benalúa, se consideraba torrevejense. Quedó huérfana de padre a la edad de 11 años, en 1930, yendo junto con su madre a vivir a Torrevieja, donde tuvieron que sostenerse con la pensión mensual de viudedad que no llegaba a las 84 pesetas.


La posguerra le trajo necesidades y penurias; una situación difícil para todos, pero especialmente para una joven dinámica que tenía una natural ambición de llegar a ser una periodista «libre», por lo que Torrevieja se le quedó pequeña, marchándose junto con su madre a Larache, al noroeste de Marruecos, en 1940.
Allí fueron a vivir con una prima hermana de Trina, María López Mercader y su familia, donde vivían en una misma vivienda.
Consiguió un puesto de trabajo en la Junta Municipal de Larache. En aquella ciudad tan provinciana y con escasa actividad cultural, Trina decide iniciar su espacio cultural impulsando la comunicación con escritores marroquíes y con otros poetas españoles. Esta búsqueda de contactos y la relación con otras revistas literarias será el motor que impulse su propia actividad creadora.

Casa donde Trina vivía en Larache.


Su formación desde el comienzo fue autodidacta. Mucho tuvieron que ver las relaciones con intelectuales de la zona del Protectorado Español en Marruecos, como Cesáreo Rodríguez Aguilera y Jacinto López Gorgé.
Trina vivió su particular pasión literaria en los años cuarenta y cincuenta del siglo XX en la llamada Zona del Protectorado español de Marruecos y dejó una significativa contribución, hoy prácticamente olvidada.
Una grave enfermedad cutánea la hizo refugiarse en su trabajo, sobre todo tras un desengaño amoroso, el único amor conocido de Trina. Dicen que fue una mujer que necesitó estar siempre activa.

“Quien no tuvo más agua que la sed, a sed se aviene”

Trina y unos colaboradores

En Tetuán publicó su primer poemario con el seudónimo de Tímida «Pequeños poemas» (1944). Es a partir de entonces cuando toma como escritora el nombre de Trina Mercader, desapareciendo su primer apellido, surgiendo de entre los «poetas hispano-marroquíes», como se les conocía en la Península.

En aquella época conoció, entre otros, a la escritora Dora Bacaicoa y a Vicente Alexandre, poeta de la generación del 27. De vuelta a Larache, impulsó la salida de «Al-Motamid – Versos y prosa», publicada entre 1947 y 1956, de la que fue directora; revista literaria bilingüe que se convirtió en un espacio de libertad.

Centró su vida en Marruecos, escribiendo también en la colección de poesía «Itimad», donde publicó su segundo poemario «Tiempo a salvo» (1956), dedicado de manera póstuma a su padre.

LA REVISTA

Al-Motamid Verso y prosa, fue la primera publicación bilingüe árabe-español.
La revista, tal como refleja su nombre, está inspirada en el Rey poeta Al-Motamid- Ibn Abbad, rey de Sevilla, hijo del rey y poeta AlMotadid bi Lah.
No sólo levantaron los Banu Abbad, merced a su espíritu emprendedor y a su valor guerrero, el poder de su reino a una altura que sobresalía entre la de los otros estados contemporáneos de la península, sino que, como valedores de la ciencia y de la poesía, hicieron de su corte un centro de reunión de sabios y de poetas, con el cual apenas compite en esplendor el que hubo en Córdoba en el más glorioso período del califato. Aún hay más: un individuo de esta dinastía, al-Mutamid, ocupa un distinguidísimo lugar entre los poetas árabes, y por su extraño destino, y por la trágica caída en que arrastró a todos los suyos, aparece como un héroe digno de la poesía.
Un poema de Al-Mutadid en elogio de la ciudad de Silves:


Saluda a Silves, amigo,
y pregúntale si guarda
recuerdo de mi cariño
en sus amenas moradas.
Y saluda, sobre todo,
de Sarayib el alcázar,
con sus leones de mármol,
con sus hermosuras cándidas.
¡Cuántas noches pasé allí
al lado de una muchacha
de esbelto y airoso talle,
de firmes caderas anchas!
¡Cuántas mujeres hirieron
allí de amores mi alma,
siendo cual flechas agudas
sus dulcísimas miradas!
¡Y cuántas noches también
pasé a la orilla del agua,
con la linda cantadora,
en la vega solitaria!
Un brazalete de oro
en su brazo fulguraba,
como en la esfera del cielo
La luna creciente y clara.
ebrio de amor me ponían,
ya sus mágicas palabras,
ya su sonrisa, ya el vino,
ya los besos que me daba.
Luego solía cantarme,
haciendo a los besos pausa,
algún cántico guerrero
al compás de mi guitarra;
y mi corazón entonces
de entusiasmo palpitaba,
como si oyese en las lides
el resonar de las armas.
Pero mi mayor deleite
era cuando desnudaba
la flotante vestidura,
y como flexible rama
de sauce, me descubría
su beldad, rosa temprana,
que rompe el broche celoso
y ostenta toda su gala.


Al-Mutamid, rey taifa de Sevilla, quien reinó de 1069 a 1090. El rey poeta, el rey culto al que todos los sevillanos querían y que se iría a enamorar de una esclava.
Paseaban una tarde el rey Al-Mutamid y su gran amigo y mano derecha, Aben Amar. Contemplaba el rey la belleza del río impresionado por el aspecto que le imprimía el viento. Se sintió inspirado y recitó unos versos con la intención de que Aben Amar los continuara:

«La brisa convierte al río
en una cota de malla.»

Continuaron su paseo mientras Aben Amar trataba de responder con otros versos, pero su mente estaba en blanco y las palabras eran incapaces de salir de su boca. Al-Mutamid insistió volviendo a repetir la misma frase:

«La brisa convierte al río
en una cota de malla.»

En ese instante escucharon una voz femenina que venía de sus espaldas y que respondía con presteza y elocuencia a las palabras del rey taifa:

«Mejor cota no se halla
como la congele el frío.»

Al Mutamid se quedó sorprendido y sintió un auténtico flechazo por esa chiquilla que marchaba descalza acompañando a su burro. Le ordenó a Aben Amar que la siguiera, que la encontrara y que la trajera a palacio para tomarla como esposa.
Aben Amar la siguió y descubrió que esta bella joven se llamaba Itimad, aunque tenía el sobrenombre de Romaiquía porque era la esclava de un hacedor de tejas de Triana llamado Romaiq.
Aben Amar negoció la compra de Itimad con Romaiq pero este se la regaló al rey aduciendo que era una chica perezosa y soñadora y no hacía bien su trabajo.
Tras llegar a palacio, Itimad cayó enamorada de Al-Mutamid del mismo modo en que éste se enamoró de ella. Fue un amor desmedido, romántico y apasionado. Ambos compartían el gusto por la poesía y las letras y Al-Mutamid no tomó a ninguna otra esposa, aun permitiéndoselo su religión.
Era también conocido lo complaciente que era el rey con Itimad. Cuenta la leyenda que un día él encontró llorando a su esposa y al preguntarle qué le pasaba esta contestó que echaba mucho de menos el tacto del barro que usaba para hacer las tejas en el taller de Romaiq.
El rey no se lo pensó dos veces y, a la mañana siguiente, llenó uno de los patios de su palacio musulmán con una gran cantidad de barro y una mezcla de especias (almizcle, clavo, etc.) que le daban un olor irresistible. Itimad pasó todo el día jugando con sus sirvientas y riendo como una niña.
En otra ocasión, ella quería ver la nieve, algo complicado en Sevilla, pero el rey estaba dispuesto a hacer cualquier cosa por complacer a su esposa, de manera que ordenó que se plantasen almendros para que cuando florecieran, pareciese un paisaje nevado.
Pero, como ocurre siempre, lo bueno se acaba. El fin del reinado de Al-Mutamid tuvo lugar cuando, sintiéndose amenazado por la expansión del Alfonso VI de León, pide ayuda a los almorávides, quienes no sólo combatirían a los cristianos sino que irían conquistando los distintos reinos taifas.
El emir Yusuf gobernó en las ciudades de Al Andalus y desterró a Al-Mutamid y a su esposa Itimad a Agmat en las inmediaciones de Marrakech.
Dice también la memoria popular que mientras navegaban el río Guadalquivir, Al Mutamid e Itimad eran despedidos entre lágrimas por los sevillanos.
En su destierro vivieron en la pobreza a la que la Romaiquía estuvo acostumbrada en su juventud, pero la llama de su amor nunca se apagó.
Trina Mercader no sólo utiliza el nombre de Al-Motamid para titular su revista, hecho extremadamente significativo en sí mismo, sino que, además, en su práctica poética dedica varias composiciones a Itimad y a Al-Motamid con las que consolida un proyecto más amplio dedicado a la poesía oriental.


Si buscamos las razones que impulsaron el nacimiento de la revista no vamos a encontrar mejores palabras que la de la propia fundadora que explica en la presentación de la misma: “Los elementos primarios que impulsan al poeta, están en cualquier parte de la Tierra, porque son la Tierra misma puesta a mirar el cielo.
Nuestro Marruecos posee una juventud lírica española y marroquí que ve, siente y hace la poesía junto al sentimiento árabe. Este sentimiento se une a lo hispano y lo poético, hasta dar forma a una nueva modalidad de espíritu: lo hispano-marroquí.
De ella nace una ambición: encauzar esta precisión inquieta ya que la poesía, por ser universal, es el camino más fácil y seguro de la unión humana duradera, en un gesto exacto y decidido; tener un lugar en el espacio y en el tiempo actuales y, sobre todo, ser desde este cuaderno, motivo de aproximación.
Aparece bajo la advocación de AL-MOTAMID, como homenaje al pueblo hermano, con impulsos de sincera cordialidad, y abre sus páginas a España en ofrenda de su ultima inquietud, esperando que su propósito sea bien acogido y alentado.

Se publica con muchas dificultades.

Antes de sacar el primer número ella cuenta en la correspondencia con otros poetas, como Jacinto López Gorgé o los del grupo de Melilla, que tarda dos años en poder hacerlo.
La revista pasó por dos épocas muy distintas, la primera y durante la cual salieron la mayor parte de los números (24) duró entre 1947 y 1952 su publicaba en Larache, y la segunda duró tres años (1953-1956) impresas en Tetuán sacando a la luz a nueve números.
Las revistas poéticas españolas en Marruecos jugaron un papel primordial en acercar el pensamiento español al marroquí y acabar con la idea que reinaba en la península de que Marruecos era un país salvaje, carente de toda cultura, mientras la realidad decía lo contrario, porque en este país norte africano había poetas, escritores, historiadores, intelectuales con un gusto muy refinado y una cultura arraigada en la historia.
Participan en ella poetas árabes, se traducen textos clásicos y coetáneos, e incluso llegan a participar poetas muy conocidos españoles y otros menos populares. Llega a tener correspondencia y a publicar poemas de Vicente Aleixandre y Juan Ramón Jiménez.

El consejo de dirección lo formaban, bajo la dirección de Trina, Jacinto López Gorgé, Pío Gómez Nisa, Eladio Sos y Juan Guerrero Zamora.

A lo largo de sus treinta y tres número y sus diez años de existencia, en la revista colaboraron –a demás de los poetas del Grupo Melilla- colaboradores marroquíes como el historiador Mohammad Ben Azuz, los poetas Mohammad Sabbag, Sidi AbdelahGeunun, DrisDiuri, DrisBoannani, y Ahmes Bakali –que a demás de colaborar jugaron un papel importante en la traducción- y españoles como Luis López Anglada, Alonso Alcalde, y Carmen Conde. Es importante señalar aquí que una revista poética dirigida por una mujer pueda sobrevivir durante tantos años y en una época donde reinaba la censura es una hazaña.
La investigadora Sonia Fernández Hoyos destaca que durante los años en los que publica su revista, que son bastantes, mantiene una correspondencia impresionante con los representantes del mundo poético español, desde Carmen Conde como mujer más señalada a Vicente Aleixandre. Publica a los representantes de la poesía más importantes, hombres y mujeres, del momento. Y sin embargo, ella, que mantiene esa correspondencia y es conocida, en las historias literarias de la época no aparece, como tampoco aparecen otras mujeres. Hasta hace poco no conocimos a las mujeres del 27 o sólo las conocíamos porque eran las parejas de los otros poetas que sí se incluían en las antologías y las historias.


De casi todos estos poetas habló Vicente Aleixandre en su famosa Carta Marroquí dirigida a Trina Mercader tras su visita a Tetuán y que se publicó en la revista junto a su traducción al árabe. Esta carta es un reconocimiento al esfuerzo y a la calidad literaria que alcanzó Al-Motamid y acabó definitivamente con las críticas sobre la calidad de colaboradores o de contenido.

Dora Bacaicoa, Vicente Aleixandre y Trina Mercader. Homenaje a Vicente Aleixandre en Tetuán, 1953.

Una de sus relaciones era otra figura del hispanismo marroquí: la señora Amina al-Loh, esposa que fue del poeta Ibrahim al-Ilgui. Citaremos una carta de Trina fechada en Almería, el 23 de agosto de 1955:

“Mi querida Amina: Mi carta cumple la promesa que te hice. Aquí estoy contigo, ahora que recibo, ¡por fin! el nº 31 de al Motamid. Ha sido una alegría tan grande, que casi se me han salido las lágrimas.
Creo que ha quedado muy bonito. Tu colaboración, en español, ha quedado limpia y cuidada. La parte árabe la encuentro muy bien, sobre todo teniendo en cuenta el poquísimo tiempo que tuvimos para hacerla.
Ya verás como el próximo nº 32 queda más completo, como tú querías. Porque continuarás haciéndolo, ¿verdad? ¡Me da tanto miedo de que te canses!
Ahora ya estoy más morena. Voy a la playa, paseo, trabajo. Estoy recogiendo notas sobre Celia Viñas, como te dije. Fue una mujer extraordinaria. Toda Almería la quiere, la recuerda, la llora. Yo estoy viviendo estos días entre sus cosas. El viaje se lo prometí cuando aún vivía. Si me ve desde el cielo, sonreirá contenta de mi amistad.
¿Qué haces tú? ¿Sigues tan guapa? Te recuerdo con tu pelo negro hacia atrás, con tu perfil andaluz. Aquí, las muchachas llevan flores, jazmines, nardos, en el pelo negro. Los ojos son negros, profundos como los pozos de agua amarga. Son serios y callados. El paisaje se parece mucho al Rif, en donde sólo crece un árbol, y la tierra tiene sed de lluvia.
¿Te han entregado algún nº 31? Ya dije en la Imprenta que te mandasen varios. Pídeselos tú misma allí. O a Pío Gómez Nisa (…) en el Diario África.
Bueno, querida Amina, te voy a dejar. ¿Entiendes mi letra? Saluda cariñosamente a tu marido, a tu familia (!aún recuerdo aquella larga tarde de visitas!). Ya sabes que te quiero de verdad, y te abrazo con el corazón.
!Adiós! Trina”.

Primeras cartas de Trina Mercader, las dirigidas a su amiga y colaboradora Amina Loh en agosto de 1955 ( por gentileza de Fernando de Ágreda).

La poeta Carmen Conde con el título, tan expresivo, de “Reafirmación” dedicaba su mejor elogio a la directora y a su empresa desde Madrid con estas palabras: “Al-Motamid y sus poetas son una realidad transida de ensueño. Cuando llega a mis manos, que la esperan siempre, yo conecto con lo mejor de mis años, cuando estaba aprendiendo a soñar para que después no me pesara tanto la vida encima…Y es una mujer, precisamente una mujer, para que yo me sienta más solidaria si cabe de su obra, la que hace posible el milagro Al-Motamid. Una mujer joven, animosa, llena de ilusión, que todo se lo sacrifica a que su Revista sea ya la Revista de una vasto plantel de poetas marroquíes, en cuya lengua estoy deseando hablar para mejor entenderme con ellos, fuera del lenguaje universal de la poesía que a todos nos es común patria…Si además de todo eso, cuando viene me trae – nos trae a todos los peninsulares – la constancia de una fe, de un tesón, de una generosidad sin límites, sólo podemos dar a cambio de su riqueza a Al-Motamid, un firme amor y una amistad inalterable”.

López Gorgé, Trina y Sabbag

En Tetuán Trina publica Tiempo a salvo, y allí también donde continúa su labor de editora con la colección de libros Itimad, en la que vieron la luz obras de conocidos escritores y críticos.
Otro logro de Al-Motamid fue la colaboración de los principales arabistas españoles encabezados por Emilio García Gómez , Ángel González Palencia, Fernando de la Granja, Soledad Gibert, José Mª Casciaro y Enrique Perpiñá. Es referida la amistad que unió a Trina y al “joven arabista” Pedro Martínez Montávez, del que editó su interesante libro sobre los poetas siro-libaneses en versión bilingüe, dentro de la colección Itimad. Trina se refirió también al conocido escritor Ahmad al-Baqqali, del que esperaba publicar un próximo poemario que no pudo llevar a cabo finalmente…tanto era su afán por dar a conocer lo mejor de la poesía marroquí…

Miguel Tarradell, arqueólogo, catedrático de la Universidad de Valencia y exdirector del Servicio de Arqueología de Tetuán cuenta a la investigadora Paloma Fernández Gomá: “Viví de cerca el vacío de su aventura, que era mayor de lo que ella, con su ilusión, era capaz de darse cuenta. Era admirable su ilusión, que prácticamente no compartía, digamos, nadie. En el ambiente mortecino, sub-provinciano de Larache, lanzar una revista de poesía era de un heroísmo inaudito. Buena parte de los poetas españoles colaboraban, simplemente, porque era una manera de publicar sus textos. Los marroquíes eran reticentes, porque si entonces la palabra “colonialismo” era poco divulgada, el concepto si. Yo procuraba callarle lo que veía para no cortar su ilusión, pero era consciente del vacío en el que se movía su idea inicial, a pesar de su tesón.
Si ahora se lo confieso a usted es para que en su trabajo insinúe el problema de su soledad – que a mi me impresionaba – y valore al máximo de lo que tuvo de aventura noblemente quijotesca. Todo lo que indique en este sentido será poco, y se lo digo como un testimonio directo de aquellos años.”

La huella de Marruecos en la vida y la obra de Trina Mercader nos la describía ella misma en su autopresentación del libro Tiempo a salvo: “Mi primer nacimiento, en Alicante. El segundo, en Larache. Mi biografía debería titularse “Historia de una revista”. Porque una revista -Al-Motamid- es la que centra y orienta mi vida en Marruecos. Y subrayaba tantos hallazgos de aquella experiencia: los poetas marroquíes y las versiones bilingües de nuestra poesía; hallazgo de los más jóvenes arabistas españoles … “. “El proyecto -diría la propia Trina- se lleva a cabo con una pobreza de medios que contrasta con la ambición que lo mueve.

Tras un breve traslado a la antigua Villa Sanjurjo, en 1951, pasó a vivir a Tetuán. En 1956, con la independencia del territorio marroquí, se produjo el primer éxodo en la zona norte de Marruecos, y Trina, que era funcionaria de la zona del Protectorado y tenía que pedir un nuevo destino, pregunta qué ciudad es la más parecida a Larache o Tetuán y le dicen que Granada, la población que tiene la impronta más parecida a este sitio donde pasó tantos años. La destinaron a Granada y llega allí para ocuparse del archivo de la ciudad.
Entra en contacto con el mundo poético granadino, con la poeta Elena Martín Vivaldi, que era además bibliotecaria en la universidad, y en el círculo de escritores en el que estaban la propia Martín Vivaldi, Antonio Carvajal, Rafael Guillen… es decir, una serie de poetas con los que mantiene mucho contacto, muy buen trato. Y sí, ella siguió escribiendo. De hecho, el segundo poemario Sonetos ascéticos, se publica en 1971 en la colección El Bardo.

Respecto a los poemarios decía el poeta Miguel Fernández, que se fundamentan en un triple eje: vida, muerte y divinidad, que aparecen en ambos. Era una gran lectora de poesía clásica y coetánea a su época y tenía como referentes a Federico García Lorca, en primer lugar, y luego estaba muy cerca también de los poetas místicos del Siglo de Oro español y de la tradición de ese periodo.

SUS LIBROS

Sólo publicó tres libros: Pequeños poemas con el pseudónimo de Tímida “Tímida” es además el anagrama de Itimad, que era la mujer de Al-Motamid -así se titula su revista-, a quien se conoce como El Rey poeta de Sevilla. Es un juego de palabras, una de las obsesiones de Trina Mercader. Luego publicará Tiempo a salvo (1956) y Sonetos ascéticos (1971).
Una escritora de la que se ha dicho que posee una “sosegada voz, de fácil expresividad retórica y de contenida pasión en su palabra” y representa “una de las voces más sencillas, más limpias y claras de la actual poesía femenina” (López Anglada, 1965).
Para la investigadora Sonia Fernández Hoyos la obra de Trina Mercader conoce dos momentos que cabe considerar como dos etapas dentro de un complejo y forzosamente inacabado proceso de búsqueda de la propia identidad. Estas dos etapas no son estrictamente sucesivas, de forma que las preocupaciones religiosas y existenciales de la segunda ya son detectables en algunos poemas de la primera. La búsqueda del otro, concretado en la realidad humana y poética norteafricana, determina el grueso de su primera producción literaria. La indagación en las raíces de la propia identidad ocupa, a partir de los comienzos de los años cincuenta, el centro de su poesía.
El corpus poético de Trina Mercader es relativamente breve, en el bosquejo autobiográfico que escribió Trina Mercader para la antología de Carmen Conde, leemos: “Ningún libro publicado hasta la fecha. Tengo casi terminado uno: Mundo a salvo. He colaborado en casi todas las revistas de poesía de España y de la Zona del Protectorado español, así como en las de los países árabes. He sido traducida al árabe. Preparo una colección de libros de poesía y literatura hispanomarroquí”.
Buena parte de su obra continúa todavía inédita.


El poeta granadino Rafael Guillén relata a la investigadora Paloma Fernández Gomá: “Trina alcanzó una altura en su poesía, depurada y ascética, que aún no se le ha reconocido. Sabía conjugar su profunda espiritualidad y sentido religioso de la vida con una extrema sensibilidad en el contacto con la naturaleza, en su relación con las cosas materiales y en su entorno afectivo. Profesaba la humildad conscientemente, como tratando de ocultar una valía y un brillo del que se sabía poseedora. Y en la expresión poética de sus afanes y sentimientos, trabajaba la palabra con dedicación y maestría.
Cuando en este final de siglo gran parte de la poesía se ha degradado por falta de valores humanos en su contenido y por dejadez y vulgaridad en su expresión, es un consuelo y un deleite releer la obra de Trina Mercader y sentir el orgullo de haber gozado de su amistad que, desde la perspectiva de su muerte, vemos que nunca pudimos llegar a corresponder lo bastante”.


Trina Mercader viajó a Madrid, en mayo de 1980, invitada por el Instituto Hispano-Árabe de Cultura para hablar de sus vivencias en Marruecos y, especialmente, de sus publicaciones y del significado de las mismas. El título de su conferencia fue precisamente “Al-Motamid e Itimad: una experiencia de convivencia cultural en Marruecos”. Un resumen de la misma, lo principal de su contenido, se publicó en la Revista de Información de la Comisión Española de Cooperación con la UNESCO, número 25, enero-marzo de 1981.


Murió en Granada el 18 de abril de 1984, Miércoles Santo, en el Hospital Clínico de San Cecilio, desde donde partió la conducción del cadáver hasta la ermita de San Isidro, donde le fue rezado un responso, recibiendo sepultura en el Cementerio de San José.

Decidió legar todo lo que ella poseía a la «familia granadina» que la cuidó con tanto cariño, durante tantos años.

Dejó un extenso fondo documental, diversos manuscritos y otros documentos personales: veinticinco cajas que se custodian en la Fundación Jorge Guillén. La serie documental más importante es la correspondencia entre ella con el escritor alicantino Jacinto López Gorgé, con la poetisa cartagenera Carmen Conde, con la escritora argentina Luzmaría Jiménez Faro, etcétera (14 cajas). Respecto a los manuscritos que se conservan (9 cajas), la mitad de ellos pertenecen a distintos autores que colaboraban en la revista Al-Motamid, fundamentalmente. El resto pertenecen a Trina Mercader. También se conservan fotografías de la autora y otra documentación personal, como acreditaciones, pasaportes, etc. Completa la documentación una caja con recortes de prensa.

Trina Mercader y Fernando de Ágreda en Madrid

Llega por fin este homenaje que te alcanza,
Trina, tan merecido
Tenía que ser en el 2003,
Tres homenajes, tres (por lo menos)
A Trina, que es símbolo de PAZ,
Mensajera siempre en busca de confraternidad.
Estamos de fiesta pues,
Su cumpleaños, este homenaje,
¡Qué dulce mensaje para ella¡
Que tanto disfrutaba de reunir a los amigos
Y hablar de poesía.
Tenía que ser en el 2003…
Ella está entre nosotros
Y simplemente dice: ¡GRACIAS!
Y adiós.

Madrid, 18 de Marzo de 2003, en el casi aniversario de Trina Mercader
Fernando de ÁGREDA

Homenaje a Trina en la Biblioteca del Instituto Cervantes de Tánger( 2003).

Nos despedimos con este verso de Trina:

“Que un alba salve lo que a salvo quede”.

FUENTES CONSULTADAS:

  • https://sergiobarce.blog/2013/01/16/trina-mercader-vista-por-la-escritora-larachense-alicia-gonzalez-diaz/
  • http://www.fundacionjorgeguillen.com/fondo-documental.php?id=000000002D
  • https://www.poesco.es/fichas-biobibliograficas/item/45-trina-mercader-alicante-1919-granada-1984.html
  • https://www.casa-mediterraneo.es/sonia-fernandez-trina-mercader-es-una-escritora-digna-de-ser-recordada/
  • http://internatural.blogspot.com/2015/02/tres-poemas-de-trina-mercader-alicante.html
  • https://majadahondamagazin.es/desde-majadahonda-carmen-conde-trina-mercader-al-fondo-valente-marruecos-83796
  • https://www.informacion.es/opinion/2020/02/29/trina-sanchez-mercader-poetisa-olvidada-4831177.html
  • http://institucional.us.es/revistas/philologia/14_2/art_6.pdf
  • https://ws147.juntadeandalucia.es/obraspublicasyvivienda/publicaciones/04%20COOPERACION%20INTERNACIONAL/larache_a_traves_de_los_textos/larache_traves_textos.pdf
  • http://ab.dip-caceres.org/export/sites/default/comun/galerias/galeriaDescargas/archivo-y-biblioteca-de-la-diputacion/Alcantara/01-093-095-alc/01-093-095-030-Poesxa.pdf
  • http://franciscoacuyo.blogspot.com/2011/01/trina-mercader-en-su-hemisferio.html
  • http://princesanadie.blogspot.com/2010/06/la-poesia-de-trina-mercader.html
  • http://palomafernandezgoma.blogspot.com/p/trina-mercader.html
  • http://www.hispanista.com.br/artigos%20autores%20e%20pdfs/524.pdf
  • http://institucional.us.es/revistas/philologia/14_2/art_6.pdf
  • file:///K:/REVISTAS/POESIA%20MAS%20POESIA/120%20TRINA%20MERCADER/1463-2328-1-PB.pdf
  • https://www.poetamiguelfernandez.es/archivo/caja-07/16.02%20AL-MOTAMID,VRESO%20Y%20PROSA,LARACHE,NUM%208,1947.pdf
  • http://e-spacio.uned.es/fez/eserv/bibliuned:signa-2008-17-1113/Documento.pdf

BIBLIOGRAFÍA:

  • 1944— Pequeños poemas
  • 1956— Tiempo a salvo, Tetuán, Al-Motamid (Itimad; 3).
  • 1971— Sonetos ascéticos, precedidos por textos de Antonio Carvajal y Federico García de Pruneda, Barcelona, Saturno (El Bardo).

POEMAS

Vuelvo hacia mí

Vuelvo hacia mí. Regreso.
Vengo
de donde nunca quisiera ir,
de donde dicen que debiera estar:
donde están todos.

Pero allí nunca hay nadie.
Y entro. Y voy a mí,
donde estoy siempre, aunque me llamen;
aunque quiera salir; aunque me obliguen.
(Oh, no. Quédate. Y sigo.
Y allí están mis paisajes,
mis labios, mis palabras.
Y mi yerba o prodigio).

Pero vuelven.
Inesperados, vuelven.
Y estallan con su voz de estornino.
Y derriban mis labios.
Y abortan mi prodigio de yerba.

Y van cerrando párpados, postigos.
Y vienen.
Interminables vienen.

Y otra vez las palabras adultas
-esas que nunca entiendo-

me atormentan, convergen.
Y me llevan
donde nunca quisiera ir:
donde están todos.
Allí donde no hay nadie.

Por eso
-camino hacia mí misma
no me busquéis- regreso.

Tranquilizaos

Tranquilizaos. Miradme.
He dado a mi silencio siete vueltas de llave.

Verdugo de mí misma, con mi propia violencia
voy cercenando el tallo de mi sangre;
la entraña que mantiene mis cortadas raíces,
hiriéndome en el signo por el que soy,
negándome.

La angustia que me crece no la sabréis. Miradme.
Llevo oculto mi fuego,
mis hondas libertades.

Quiero vivir muriendo
en este denso enigma
que me resume toda en duro arcángel.

Quiero ser vuestra, sí.
Quiero ser sólo madre.
O mujer. Mujer sólo, sin reverso ni orilla
y amaros en silencio, dulce, pasivamente,
sin que lo sepa nadie.

Desde lejos,
me están avisando a gritos:
que no vaya, que no venga,
que no me mueva del sitio.

Que es aquí
donde nacerán los lirios.

Aquí,
conmigo.

Y me miro.
Y este sembrado que soy
apenas está movido.
Apenas asoma el aire
la promesa de los trigos.

Y quiero andar. Y de nuevo
las voces que el aire trae
me están gritando lo mismo:

que no vaya, que no venga,
que no me mueva del mundo
que estoy sosteniendo en vilo.

Mayo de los amantes

Mayo de los amantes,
madurador de labios, nuevo fruto,
cómo rebosa el agua de mis ojos en sombra
por donde las estrellas calan en lo profundo.

Mi voz está volcando
su cesto de manzanas en júbilo.

Tacto de la caricia,
mira cómo renace la yerba en mis dedos.

Y este ritmo en desorden que el corazón ordena,
pone en fuga las aves del desnudo en que bebes
agua ciega del beso: verbo mudo.

Mayo de los amantes,
enamoradamente te descubro.

Sobresaltada la lengua

Sobresaltada la lengua,
¿quién va a decidir el hallazgo?

Una vocación de síes
está inundando el espacio.

Carne de fe, sangre nueva
contra todos los escarnios,
afirma otra vez en pie
la alegría de sus tallos.

Un brote que nadie quiso,
que nadie esperaba, canto.

Vocación afirmativa
–carne y sangre del hallazgo–
no hay muerte para morir
lo que está resucitando.

Que nadie diga que no,
que está el alma a flor de piel
naciendo de su milagro.


Tomado de POESÍA femenina española (1939-1950) 
ANTOLOGÍA de Carmen Conde. Libro Clásico Bruguera, Barcelona, España, 1967

Paisaje occidental (Décimas)

Doncella, niña, mujer
bajo la niebla intocada.
Temblorosa desposada
predispuesta a florecer.
Niebla o velo que al nacer
resbala por tu cintura:
primorosa arquitectura
que tu pie descalzo mueve,
con tanta dulzura leve
que acrecienta tu hermosura.

Tres poemas a una sola ciudad

A Larache

Aún quedas, aún estás
manteniendo la yerba
diminuta del arco;
la bugambilia espesa de los muros,
lo sombrío del párpado.

Aún quedas, aún estás
conmigo, en pie, vencida
vencedora del tránsito.
Aún sostienes, alientas
tu pared de cansancio.
La herrumbre reverdece
tu cal, por donde el llanto
resbala, detenido
sobre el último tramo.

Aún quedas, aún estás
con tu jazmín crispado:
aroma que retiene
desesperadamente
mejillas, ojos, labios.

Tu casa es una caja de música

Cuántas veces oí las campanadas
de tu reloj, cayendo
-una, otra- en la estancia.
Su música
libertaba las ágiles,
las bullidoras horas
inútiles, nostálgicas.

Amontonadas iban
rebotando sonidos
en las desiertas salas.

Como un humo ascendían
a las altas barandas,
por donde iría la madre
morosamente, llena
de diminutas alas.
Las oigo aún, cayendo
tintineadoras, frágiles,
eco todo el ambiente
vibrador de tu casa.

Aún están -una, otra-
cayendo en mi silencio
donde un aire de vidrio
las perdura, las salva.

El aguador

Y el ángelus del agua
pasa tintineando
su campanilla rubia.
Y pasa dulcemente,
tiernamente insistiendo.

Bajo los arcos alza
pregón, de su sonido,
lenguaje sin palabras.

Y pasa nuevamente
con su pregón oculto:
odre negro a la espalda.

Bajo los arcos beben
cien bocas la garganta
del agua, que se entrega
purísima en la dádiva.

Cien bocas rodean
la voz que va brotando
sobre la fina taza
de oro, que titila.

De Revista Al-Motamid, nº 31 (Tetuán, junio 1955)

Lo efímero

Rebelde va lo efímero. Diría
que lo diminutivo ya no sabe
vivir de si, de suyo; que no cabe
por donde lo delgado lo ceñía.

Rebelde y solo va por donde iría
sumisamente dueño de su clave.
Si flor, qué breve flor, qué leve si ave
picoteadora mínima del día.

Tan dulce rebeldía en fauna y flora
condena a furia tanta, a tanto acoso
lo que a morir empieza desde ahora,

que todo se derrumba en un momento
y arrastra lo más débil por hermoso,
pluma y aroma, en su derrumbamiento.

Del libro Sonetos ascéticos

La planta

Profunda de raíz, alta de sombra,
criatura de su aroma y su rocío,
terca de soledad y escalofrío
me crece la materia que me escombra.

Me crece la materia que me nombra
tallo de su ternura con tal brío
que todo lo hace suyo, siendo mío
rocío, aroma, soledad y sombra.

Pájaro de su rama, todo es cielo
para el ímpetu alado, el verde vuelo
que un vegetal aliento me levanta.

Un pensativo aliento que se prende,
lento de luz, al pétalo y lo hiende:
la perenne tristeza de la planta.

Del libro Sonetos ascéticos

La flor

Sí, no, sí de la flor. La vana cuenta
me desordena en pétalos. No tengo
sino la débil forma a que me avengo.
Un dulcemente viento me contenta.

Un norte o sur me orienta o desorienta
la delicada sombra que sostengo,
que soy, por la que a solas voy o vengo
sin ton ni son, al aire que me inventa.

Deshabitadamente me poseo,
presente y ya lejana en propia muerte,
vacía de esperanza y de deseo.

Que cuando ya me inclina quien me alzaba
no queda sino adiós. Y entrarse, inerte,
por quien así me quita cuanto daba.

Del libro Sonetos ascéticos

La fruta

Cerrada a toda piel, de propio intento,
la fruta en su retiro pende ilesa,
completa en su clausura, libre y presa
dominadora de su advenimiento.

Un tiento la desnuda, un dulce tiento
la precipita mártir y confesa,
la desmorona el hábito y ya es esa
fragilidad de lluvia a todo viento.

Puñal de boca adentro, clava el diente
su posesión hambrienta, con tal gana,
que el hueso le desnuda su presente.

Si blanda de bocado cuando herida,
qué duro para el rapto y la embestida
un diminuto hueso de manzana.

Del libro Sonetos ascéticos

Las hojas

La piel se excede, da su otoño de oro
que un vientecillo vibrador conmueve.
Cae la ceniza o lluvia de hoja breve
medrosamente, inaugurando el lloro.

De suyo teme. Cierra vena y poro
donde el puñal se obstina. No se atreve
ni a suspirar, que el llanto, si se mueve,
le multiplica lágrimas a coro.

Tan amorosa mano y ya la aferra
por donde más amante la ceñía.
Y el oro se le herrumbra a ras de tierra.

Que el vuelo desalado que temía,
piel leve, aleve, salta, vuela y yerra
por esa fracasada puntería.

Del libro Sonetos ascéticos

La hierba

Si hierba para el belfo y la pisada,
si virginal bocado, si blandura
para los tibios ojos de la hartura
por donde va segura la manada.

Si brote, brizna o piel, agua estancada
creciendo a toda sed, desde la oscura
trama que sabe a beso, a mordedura
e intuye sobre sí la dentellada.

Si flor en soledad, si verde huella,
oh, prado donde Dios vive a deshora
su hambrienta eternidad que nada sella.

Del libro Sonetos ascéticos

La noche

De qué remotas manos se levanta
la noche y se acrecienta la encendida
de luminarias, ay, desprevenida
de toda luz, unísona garganta.

Sube de cuanto soy; de sombra tanta
que es sombra sólo. Y sube sostenida
por qué remotas manos, malherida;
que a sí misma se niega y se quebranta.

Solemne de pobreza, quien no tuvo
más agua que la sed, a sed se aviene,
germinadora de su desconsuelo.

Más nunca vanamente se mantuvo
sedienta voluntaria, la que tiene
sus propias luminarias por el cielo.

Del libro Sonetos ascéticos

La lluvia

De qué apenados ojos llueve el llanto
que baja, manantial recién parido,
resbalador y humilde, contenido
por el temor de ser duelo, quebranto.

De lloradores ojos llueve tanto.
Tan íntima de lloro y de gemido
tiene la voz, exenta de sonido,
que en lágrimas se le desata el canto.

Agua de manso vuelo y pluma leve.
(Un ruiseñor mojado se despoja,
gota a gota, de lluvia, y la deshoja.)

Agua de pie desnudo y paso breve,
que en mínima presencia se deshace
y en pétalo y aroma, muerta, yace.

Del libro Sonetos ascéticos

La luz

Urgente luz del día, llamadora
de toda puerta, párpado, postigo,
de todo en sí, cerrado y enemigo
de su llamar a ciegas y a deshora.

Urgente luz en dádiva, que aflora
por sobre sí y en trance de testigo
me pone y me violenta y no hay castigo
para la impunemente violadora.

De tal manera urgente, con tal celo,
(comunista en acción a todas luces)
que lebreles y galgos, a empellones,

hostiga y en tropel dan contra el suelo.
Se diría, de luz que da de bruces,
que la sombra le muerte los talones.

Del libro Sonetos ascéticos

El agua

Me penetras la sangre, me floreces
la sangre en breves luces, la cautiva
que escucha y tienta y mira, cauce arriba,
tanto manar de lluvias, tantas veces.

Manadora de júbilos, me creces,
si niña manantial, fluyente y viva
niñez que nada inhibe, sensitiva
que en fugitivos vuelos amaneces.

De trueque vives. Que tu sí alimenta
tu cándido caudal, que se acrecienta,
si tu locura cambia, mano a mano,

mis lentas baratijas por tus síes,
por tus enloquecidos colibríes,
que en dicha cantan lo perdido en vano.

Del libro Sonetos ascéticos

Los números

Eternamente tres, eterno cinco,
enjutos, esqueléticos, cabales,
a toda costa monjes virginales,
de un salto sois, os basta con un brinco.

Rotundos en el ser, a todo ahínco,
de vuestras sumisiones manantiales
brotáis de un solo trazo, como tales
eterno tres, eternamente cinco.

Mansos de corazón, pero a porfía
libérrimos (al fin, en vuestros trece)
por mor de la soberbia, quién diría.

Amantes amadores con hartura
de lo que os beneficia y os empece.
No cabe en menos cuerpo más figura.

Del libro Sonetos ascéticos

Muchacha

I
Estás adrede aquí. Llevas, ahogado
por tu mirada, un humo sensitivo;
trasciendes todo un trágico, cautivo
fuego dispuesto a arder en tu costado.

Eres un ardimiento preparado
para el final; un brote pensativo
que espera hacerse llama en lo más vivo
del corazón ardido, clausurado.

Frutal criatura en flor, por donde mana
mortalmente la vida, acrecentando
tu siempre viva muerte de mañana,

deja que tu morir de torrentera
violentamente irrumpa, desatando
la oculta llamarada de tu hoguera.

II
Casi toco la vida, casi toco
la confusión bellísima, el aliento
-vida mía en sazón-que dentro siento
desmoronarme, herirme poco a poco.

Casi toco la muerte, casi toco
la confusión bellísima que tiento
-muerte mía en sazón- como alimento
de su proximidad, en la que aboco.

La ganazón del fruto – vida, muerte-,
me desordena igual, igual me ordena
a la encendida lucha, al dulce duelo.

Vivir, morir, es ya la misma suerte.
Que muerte y vida soy con igual pena
mientras sustento un mismo desconsuelo.

III
Adónde soledad, sino conmigo
multiplicando voces silenciosas.
Oh, cuánto tú amoroso, entre las cosas
por donde voy, con quién sino contigo.

Si digo soledad te nombro y digo
desde mi ser mi nombre, donde posas
tus infinitas aguas, tus radiosas,
fecundadoras aguas que persigo.

A solas va mi voz con su alegría
de recobrarse y darse en ese ruedo
que por igual desposa un mismo dedo.

Tus soledades son mi compañía.
Tanto de ti latente en mí se vierte,
que a soledades voy en vida, en muerte.

IV
A muerte voy sin tregua ni reposo.
A tanta muerte voy, que desoyera
latido y corazón si no creciera
sosegadoramente tanto acoso.

Del alba del asombro a lo asombroso.
A tanto asombro voy, que no quisiera
morir en este pasmo porque fuera
más infinitamente delicioso.

Los impalpables hilos del aroma
por donde voy me piden santo y seña,
temerosos del aire que los doma.
Oh, tránsito que toco, muerte mía
que a morir me convocas, dulce dueña,
perdóname si vivo todavía.

V
Morir de muerte no, sino de vida.
Morir a mano armada, a contrapelo.
Morir en llanto, en lágrimas, en duelo
violentador, que nunca sometida.

Morir de muerte al fin, pero transida
de un íntimo cansancio, un desconsuelo
que abreve en todo mar, en todo cielo
mi voluntaria muerte suicida.

Y está el silencio hiriendo con su diente
demoledor y ajeno, por lo mío,
seguro de su polvo y su gusano.

Y estoy muriendo a solas dulcemente,
sumisamente lluvia, toda río
de un agua que me lleva de la mano.

XI
De dónde este mal paso, este momento
que precipita en sauce lo que fuera
palma frutal, altura de palmera,
llorando por mi llanto y mi lamento.

La hojarasca me dé su cubrimiento,
porque desnuda voy de tal manera
por mi decapitada primavera
que en sauce lloro lo que apenas siento.

Con qué me vestiré para el rocío
madrugador, si al alba aún hace frío.
De soledad ya voy más que vestida.

Morirme para dar en puro hueso,
qué pena da morirse para eso,
inevitable muerte de por vida.

Del libro Sonetos ascéticos

Dios

I
Morir es un pretexto para verte.
Que si vivo muriendo de manera
latente, por de dentro y por de fuera,
me muero a voluntad, por conocerte.

Eternamente vive quien de muerte
viviera, me dirás. Y en esa espera
me moriré de muerte verdadera,
de tránsito hacia ti. Que voy de suerte

si puedo penetrar, con tu permiso,
donde la vida es siempreviva, ilesa
de desmoronamiento y compromiso.

Permíteme morir, que voy transida
de eternidad. Y, fiel a tu promesa,
nada muere en lo eterno. Todo es vida.

II
La esperanza me ha puesto verde el traje
y el insomnio rebasa mi medida.
Te espero desde el punto de partida
y, andén de ti, te espero: fin de viaje.

Por esperarte cambio de paisaje
y estoy, como quien dice, sin salida.
Hablo para callarme de por vida,
que yerro venga o vaya, suba o baje.

Detrás de todo, tú, también espera,
salvándome la muerte a tu manera,
mantenedor de intrigas y distancias.

Y entre los dos un tiempo que se obstina,
seguro servidor de su ruina,
llamándole a las pérdidas ganancias.

III
Por los adentros vas, por las afueras
buscándome en el nombre y el apodo.
Te mueves como quien sin acomodo.
Libérrimo y atado te movieras.

Como si puesto a hablar, contradijeras
lo que callando dices de algún modo,
porque te callas y, callando y todo,
dicen que te desdicen tus maneras.

Te quedas si te vas, y tan presente,
que doy contigo cuando ya te has ido,
difícil Dios de búsquedas y encuentros.

Qué oscura va tu mano por mi frente,
que no te entiendo ido ni venido,
por las afueras ni por mis adentros.

XII
A sangre y fuego voy, a vida o muerte
desde que te comparto y te convivo.
Vivirte es este tiempo combativo,
dominador, que me rebosa y vierte.

Saberte me transforma, me convierte
de dentro a afuera en llama, en corrosivo,
violento corazón definitivo
precipitado en lágrimas, inerte.

Y no poder entrar a saco en todo
transfigurando el vano, el dulce pecho
donde no estés hiriendo de algún modo.

Y ser tan sólo llanto, voz que llora.
Que a tanto duro acoso y tanto acecho
tan sólo soy angustia lloradora.

Del libro Sonetos ascéticos

Poema final

Un mundo nuevo espera la consigna del hombre
para que todo sea nuevamente iniciado.
Un mundo, a cada instante, nace gozosamente
para poder salvarnos
Guerreros de lo nuestro, nadie llore derrotas.
Que cada cual avance sobre sí, palmo a palmo.
Que cada cual se nombre castillo de sí mismo,
capitán de sus actos.
No importan los escombros. Cada instante es un mundo
que afirma la continua promesa del milagro.
¡Mirad los dulces ojos hechos a la esperanza,
creciendo siempre allí, sobre nuestros fracasos!

Waterhouse

Yo soy esa muchacha que ha besado la tierra
para posar en algo los besos que le sobran.
Yo soy esa muchacha que desea callando
lo que se aleja siempre de su mano vacía
Blanda pulpa jugosa para mecer el aire,
blando temblor intacto que una caricia anega

Garganta dónde canta la sagrada alegría
donde los gritos crecen de plenitud ahogados
Muchacha sola y firme que arrebatadamente
para sí misma crece su vegetal milagro
cuando la tierra vuelca su prometida entrega
y una dulzura virgen va invadiendo las ramas.

Bouguereau

Devolvedme aquel aire de niñez oprimida,
temerosa del viento, del trueno ,de la lluvia.
devolvedme a las manos que velaron el sueño
de una niña encendida de rubores y frutas
Volvedme a mi silencio, por donde transitaba
sumisamente dulce, de mí misma confusa.
Aún soy esa muchacha que buscais en la niebla,
que habita entre vosotros y sin querer se oculta.

Primavera

Pero tú dime que sí,
Primavera.
Loca de atar, sal a fuera,
nace flor o colibrí,
ponle cuernos a la luna,
inventa el número pi,
llueve, nieva. Tu bandera
levántala para mí.
Ven como estés, Primavera,
pero dime que sí.

A GRANADA

Decidme si es la misma tristeza
La que inunda el pecho todavía.
Los ojos van al llanto secretamente dulces
Allí donde aún levantan su apagada alegría.
Basta esa voz de musgo para vivir cansados,
Cuando el recuerdo enciende, débilmente, la estrella
De la melancolía.

Pueblo de ayer, resurgen de tu oscura conciencia
Por la rama y la rosa, pueblo feliz, brotando;
Y esta presencia nueva que te prolonga el día
No vive más que que el sueño de tus mejores años.

Alguien pasa en la tarde coronado de mirto
Con la sonrisa prieta de zumos sazonados.
Pero lleváis los ojos oscuros de la tierra
Marcados con el hierro doloroso del llanto,
Y es inútil la callada sonrisa
Nacida con el alba, desde la flor al labio.
Vuestra vieja nostalgia crece constantemente
Por toda la ciudad, y el duro mármol
De la leyenda os vence con su sabor amargo.

Y es la misma tristeza
La que os inunda el pecho todavía.
La llama que os consume desesperadamente
Bajo la piel morena de pétalos opacos;
La oculta sed, profunda como el mundo,
Violenta y resignada con su destino trágico.

Formad un duro cerco a la tristeza
Oh, amigos, con los brazos,
Para que el llanto de su flor cortada
Se asome dulcemente, tímidamente al tallo.

Ciudad de amor cautiva serás siempre,

Con un eterno lirio entre los labios.

A Itimad niña

Feliz muchacha tú, breve doncella
que, sin saberlo, hilabas junto al río
la máxima aventura, a tu albedrío,
de tu emoción de niña, nube, estrella.

Cuán libre tu sonrisa sin la huella
de un árido deber rotundo y frío;
que pura tu niñez, tu edad, tu brío,
dominador de un fuego que te sella.

Desnudo iba tu pie; rubio paisaje
trepaba por tus ojos asombrados.
La tarde entre tus labios se entreabría.

Yo sé que tu candor -tibio plumaje
brotando de tus hombros descuidados-
se alzaba tembloroso de
armonía…

A Itimad mujer

Aquí tu voz, tu risa, tu perfume
de embriagador almizcle soberano;
aquí tu siempre enajenada mano
con gesto que te salva y te resume.

La curva de tu labio que no asume
más cálida prisión que ese cercano
beso que se te brinda fiel, pagano,
te enciende, te acrecienta, te consume.

Soberana de amor, tacto de seda
del ámbito cerrado de una estancia
donde la fuente irrumpe, brinca, rueda.

Tacto de seda en ti -senos, cintura,
de pétalos transidos de frangancia-
para cubrir tan leve arquitectura.

A Itimad desterrada

¡Basta! No más dolor a tu sendero
donde la yerba crece estrangulando,
donde el embate rompe socavando,
ciega furia mortal, destino fiero.

Un río hay en tus ojos prisionero.
La fiebre de tu piel, amoratando,
se niega a sucumbir… Su ritmo blando
te lleva paso a paso, traicionero.

Cuán débiles tus manos sostenidas
por esa luz que tiembla en la ventana.
Un pálpito a la rueca mueve y mueve…

No pesa tu perfil. Lentas, vencidas,
te inundan nuevas lágrimas. Emana
todo tu cuerpo un llanto extinto, leve…

A Itimad muerta

¿Qué pálido fulgor bajo la aurora
se torna de cristal? ¡Qué dulcemente
resbala tenue luz hacia poniente!
¿Qué enamorada y tierna voz te añora?

Oh, pálida Itimad. Tu piel me aflora
sobrada de verdor, en la simiente
desprendida de ti tan suavemente,
que apenas te desvela, soñadora.

Que apenas te desvela. ¿Sabrá el cielo
la mágica palabra que despierte
tu risa vegetal en primavera?

¿Quién le dará a tus alas joven vuelo
para cruzar la orilla de la muerte?
Toda yo, soy presentimiento; espero.

II
Si presa, cómo vuela a toda altura
donde la pluma no da más que vuelo.
Por el asombro sube y toma cielo
que tan celeste tiene la andadura.

Si liberada, asombra la atadura
que la retiene en trance junto al suelo,
que no se va por más que el desconsuelo
le descomponga el gesto y la figura.

Si aquí, si allí, de tránsito, en espera
de lo definitivamente alado,
volando, voladora, volandera.

Leve, inmortal, materia de alegría.
Que si mortal, paisaje desolado,
el alma, a todo trapo, sangraría.

Del libro Sonetos ascéticos

“UNA CALLE DEL BARRIO MORO DE LARACHE”

“Penetrar por una calle de Marruecos es abrir el libro de lo maravilloso. La luz vendrá, atravesando bóvedas, a nuestro encuentro. Porque hay que perderse, sin prisas, por el pequeño laberinto lumínico.
El barrio moro de Larache es ese laberinto de luces y sombras por donde me pierdo. Hay que aceptar la cuesta, y el guijarro resbaladiza, y la escalinata desigual y el rincón lóbrego y maloliente. Porque todo forma parte de esta escenografía ya en desuso en nuestro mundo civilizado, que nos engulle y atropella. Aquí, por el contrario, todo está a la mano, todo tiene una altura que no sobrepasa nuestra humanidad.
La misma estrechez de la calle es agradable a nuestra estatura. Es como andar por el
interior de una casa grande, familiar. La voz del mendigo ciego nos acompaña desde todos los ángulos, resonando. La salmodia del almuédano, desde su torre, es una impresión nueva a nuestros oídos. La novedad, la sorpresa nos van acompañando. Los ojos se acostumbran a la luz y a la sombra simultáneas. La cal de las paredes tiene sólo la estridencia de la luz, el propio reflejo trascendido. Mi paso se hace lento, obligadamente parsimonioso. Aquí la prisa lo rompería todo.
Una mujer atraviesa la calle. El sol estalla en el blanco jaique y casi la transparenta. Los pliegues del manto retienen la sombra precisa, dándoles profundidad. Es un manto que tiene mucho de griego, en su cascada de pliegues a la espalda. De él emergen unos pies calzados de babuchas, blancas también, a ras de manto. Arriba, unos ojos negros, a veces verdes, en lo alto del letam, del velo. Acaso la tersura de una mejilla no vista, adivinada. El paso siempre es lento, comedido, remontando sin prisa la ascensión. La calle, las paredes de las casas son el marco de esa figura única, el único detalle vivo que aprisionan. La más leve esquina, una línea blanca entre lo blanco, la oculta, la desaparece. La calle, ahora, queda estática, más
quieta que nunca, como en reposo.
Alguna puerta se entreabre. Un bisbiseo apenas perceptible, comenta en árabe: “Es una nazarena”. Y la puerta se cierra blandamente, sin ruido, como la voz de las mujeres en el interior de la vivienda, o como sus pasos de pie descalza sobre la cal de las azateas.
En el recuadro blanco de otra azatea, una mujer se asoma:

-Buenos días, dice. Y sonríe
Es una mujer que quiere conversación. Es la clásica mujer de siempre, atenta a cualquier posibilidad de charla. La voz del ciego insiste, se alza o se pierde, para regresar una vez más, llenando las callejuelas con su eco. De pronto tropieza con él, a bocajarro, en una esquina. Con su cayado tantea los pequeños peldaños. Me hago a un lado y le dejo pasar, mientras inicia una vez más su petición de ayuda.
Toda la calle asciende con mi propia ascensión. Su soberbia sube o baja su propio desnivel. Los edificios son enjutos, sobrios, de pequeñas ventanas altas que coronan las desiguales alturas. No hay tejados; solo una terminación brusca del blanco, cortando en cubos una arquitectura sin complicaciones.
A mi lado pasan los jaiques, las severas chilabas, destacando en lo blanco el amarillo
limón de las babuchas. Los seres van como envueltos en su blancura. La calma de sus
ademanes convierte cada calle en un claustro de mínimas proporciones. Claustro o celda para un pueblo religioso, en el que el silencio tiene una dimensión casi mística”.

Te recomendamos ver el programa de televisión.

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119. Poesía más Poesía: Eladia Blázquez

ELADIA BLÁQUEZ

Biografía

Eladia Bláquez nace en Gerli, provincia de Buenos Aires, Argentina, el 24 de febrero de 1931 en el seno de una humilde familia de origen español. Su padre había nacido en Salamanca y su madre en Granada.

En el pueblo granadino de Lanjarón hay una placa de cerámica colocada sobre la fachada de la casa de la esquina que dice así: “Lanjarón a Eladia Blázquez, nieta de este pueblo, poeta y compositora argentina, intérprete de canción española y de sus propios tangos. (Excmo. Ayuntamiento de Lanjarón – Noviembre 2007)”. Sus abuelos, Miguel y Margarita eran naturales de este pueblo español y en 1901 tuvieron una hija, Eladia Mercedes, pero como muchas otras familias que vivían en la escasez porque la tierra daba poco más que para subsistir, buscaron una salida para su situación embarcándose hacia las américas, dejando casa, tierra y familiares.

Al llegar a Argentina, se instalaron en Avellaneda, la prolongación sureña de Buenos Aires, que crecía debido a la inmigración. Gerli era un barrio humilde con calles de tierra y paisaje fabril.

Algunos familiares de Lanjarón que habían llegado antes a Argentina fundaron el “Centro Lanjarón Granadino”, un punto de encuentro de paisanos y españoles en general donde se realizaban reuniones y fiestas, que más tarde se llamó la “Casa Regional” y con el tiempo “Rincón Familiar Andaluz”, que todavía hoy existe en la calle Carlos Calvo, número 3745 de Buenos Aires. En una de las paredes del local podía leerse: “si usted toma un barco equivocado y recala en Andalucía, no se arrepienta: ha llegado al corazón del mundo”.

Una de esas tardes de domingo de fiesta, Eladia Mercedes conoce a José Blázquez un emigrante español, procedente de tierras salmantinas, carpintero de profesión, con el que se casa a los 26 años. De ese matrimonio nace en 1929 un varón al que llamaron José Miguel y dos años después una niña a la que llamaron Eladia. Más tarde, les nacerá otra hija, Claudia, que murió a los cinco años.

Eladia Blázquez Mingorance nació en la calle Florencio Varela, en el Barrio de Gerli, en el distrito de Avellaneda, a dos cuadras del Puente Gerli, hoy Puente General José María Paz.
Eladia comenzó su carrera artística desde muy niña cantando copla española en el centro regional a los seis años.
Curso sus estudios primarios en la Escuela del número 45 de la calle Reconquista y Caxaraville. Y gracias a que la situación económica de su familia fue mejorando pudo acudir a clases de música, canto y perfeccionamiento vocal en la academia de Luis Rubinstein.
A los cinco años tocaba un xilófono que la había fabricado su tío materno y realizaba actuaciones en casa para la familia que observaban en ella su genialidad. Captaba el flamenco y empezaba a canturrear fandangos.

Y a los ocho años ya se había dado a conocer en la radio, en el teatro del barrio y en círculos vecinales cantando acompañada de su guitarra o su piano que había aprendido a tocar de oído. A los nueve ya componía; principalmente música española. Interpretaba canciones populares como cluecas y valses peruanos y era especialmente habilidosa con las coplas del folkrore andaluz, que aprendió de su madre.

Fue autodidacta y culta. Ella decía que había sido muy mala alumna y que terminó primaria “a los ponchazos”.
“Mi vocación se despertó siendo muy pequeña y tuve la suerte de que mis padres supieran captarla. Quiero remarcar que sin el apoyo de ellos nada hubiera sido posible. Mis juguetes no fueron como los de los demás niños: usando la delgada tabla con la que mamá aventaba la modesta cocina de carbón, repiqueteaba los deditos como instrumento con el que marcaba el ritmo de las coplas de moda que canturreaba. Recuerdo también una hilera de botellas en una estantería de casa, pacientemente rellenadas con agua a distintos niveles formando la escala musical de sonidos y que yo armonizaba golpeando con una cuchara vieja”.
Sus primeras actuaciones fueron en el cine-teatro Gerli que después se llamará “Amado Nervo”, conocido popularmente como “El Tachito”. Antes de los 10 años ya era una estrella infantil en Radio Argentina.
A los once años tenía un programa en la radio que se llamaba “El cantar de Eladia Blázquez”, dedicado al cancionero español, que se presentaba de la siguiente manera “”Es la voz de Eladia Blázquez, toda España hecha canción…auspiciado por Lavarropas Caeba, esos de 2 tambores, con el escurridor de rodillos a manivela…”.

“Recuerdo el viejo patio de la casona donde funcionaba Radio Argentina, mis escapadas a la sala de ensayo para buscar melodías en el piano con mis dedos pequeños y recuerdo un guapo joven que me levantaba en brazos y me lanzaba y me recogía en el aire porque le hacía gracia que siendo tan niña mostrara tanta vocación por la música. Era Hugo del Carril.” 
Eladia se crió en el barrio entre mates, novelas de Stendhal, poemas de García Lorca que le leía su abuela Margarita y las canciones de León y Quiroga que escuchaba su madre en la radio.
De los diez a los veinte años se dedicó a la canción española y melódica sudamericana. Luego incursionó en el folklore argentino hasta que sintió irremediablemente la llamada del tango.
“Mi adolescencia fue diferente de la de otras muchachas no sólo por la profesión que elegí sino también por una manera introvertida de ser. Leía mucho, meditaba, hacía música, tarareaba coplillas que yo me inventaba y jugaba mucho con la imaginación. Ese mundo interior ya empezaba a nutrir ese caudal creativo que llevaba dentro. Por entonces, las canciones españolas constituían mi carrera y las recuerdo con profundo cariño. Fue como un llamado de mis ancestros aunque el destino, a la postre, me encaminó hacia otras creaciones, como boleros y cuplés españoles influidos por los recuerdos de mi niñez”.

“El por qué mi inspiración se fue inclinando hacia el tango es un misterio que nunca me he podido explicar, dadas mis fuertes raíces españolas. Quizás en el fondo del tango y del flamenco existe la misma raíz pasional.”

A los veinticinco años ya era una consagrada compositora de sus propias letras.

“En 1959, encontré una imagen en la calle. Venía caminando por la calle Moreno, había una cantidad de chicos que no me dejaban pasar porque estaban entretenidísimos viendo como hacían remontar el barrilete. Me gustó tanto que me di vuelta para mirarlos. La imagen me quedó prendida. Llegué a mi casa, me senté al piano y compuse la mitad de “Sueño de barrilete” y lo di por cerrado. En ese momento no había interés por el tango, ni yo escribía tangos. Fue el primero que escribí. Años durmió arriba del piano. En los años sesenta y tantos alguien me preguntó si tenía un tango. Lo busqué, lo leí, lo releí y me di cuenta que le faltaba más letra e hice la segunda parte después de siete u ocho años. Son esas cosas locas que pasan.”

“La composición ya la tenía adentro. Cuando era muy mocosita escribía alguna cosita, pero predominaba la intérprete. Estaba siendo muy mimada como intérprete como para pensar en un cambio de esa naturaleza. Después la vida me colocó en una posición de crisis por la salud de mis viejos. Cuando mi madre enfermó, me negué a viajar. Quería estar a su lado. Entonces, me repensé a mí misma. ¿Qué hago? Ahí tomé un portafolio donde me encontré con canciones y supe que escribir podía ser un gran rumbo”.
Cuando Eladia tenía 35 años murió su madre, que la acompañaba a sus actuaciones y viajes y meses después su padre. Ahí fue cuando Eladia se mudó del barrio a Buenos Aires.
En 1968 se consagra al ganar el Segundo Festival Buenos Aires de la Canción y en 1970 el tango “Mi ciudad y mi gente” fue premiado en el IV Festival Buenos Aires de la Canción.
Considerada la poetisa del tango irrumpió en un ambiente propiamente masculino ganándose el apelativo cariñoso de “la Discépolo con falda” dado su talento para escribir letras de tango, apodo que a ella siempre le gustó por la admiración que sentía hacia su predecesor.

Grabó su primer disco en 1970. El éxito que le proporcionó el tango a la edad de 40 años le lleva a dedicarse por completo a este género como una evolución de su carrera. Compuso unas 300 canciones y letras para los folkroristas. Una de sus letras del folcróricasmás conocida es “Zamba al Viejo Río Paraná”.

Escribió varios libros: “Mi ciudad y mi gente” (1978), con Poemas y letras de canciones; “Cancionero” (1978), con una recopilación de poetas del tango, con letras, opiniones, y datos de canciones y “Buenos Aires cotidiana”(1983), con Viñetas en prosa sobre ciertas características costumbristas del porteño como “El mate”, “La necrofilia”, “El asado”, “El café”, etc, con ilustraciones del dibujante uruguayo nacionalizado argentino, Hermenegildo Sábat.

Músico, cantante y poeta, ella decía: “Si el oficio de cantar es hermoso porque permite la comunicación directa y rápida, mucho más lo es el de la creación. Esa condición sin tiempo, esa fuga de la realidad, ese transmutarse en miles y miles de seres que piensan y sienten como nosotros y que esperan encontrar en nuestro lenguaje el idioma de su sensibilidad, la expresión de lo que sienten y quizás no encuentran cómo decir.”

“Yo no fui buena alumna, pero traté de cultivar la lectura, las amistades y mis propias experiencias para tratar de suplir esa falta de información. Por lo tanto (agregaba con cierta sorna), si no escribo mejor, no es porque no puedo: es porque no sé cómo hacerlo”.

Trabajó de una manera paciente, persistente y profesional hasta lograr la aceptación y reconocimiento de su obra. Sus temas fueron interpretados por artistas de primer nivel.

Eladia escribió mucho a la ciudad de Buenos Aires y a la caracterización de la argentinidad. Julián Centeya, destacado poeta, recitador y letrista de tango ítalo-argentino, conocido por sus poesías y textos en lunfardo, dijo: “Buenos Aires es la única y primera Ciudad que padece de necesidades. Necesidad de ser. De existir y sentirse. En su tan solicitada piel (¡totalidad de tiempo!) hay una muchacha que lo transita, lo padece, lo vive y en ella se muere. Es Eladia Blázquez, que tiene todos los miedos que le dan su coraje, para reinventarla en canciones que delatan cuánta es la amistad que mantiene con sus muros, sus calles, sus esquinas y su luna. Eladia (voz de responso agridulce) conmueve hasta el domicilio del hueso cuando canta. Porque Eladia !existe!, ¡es! !Existe! Y de tan nuestra que es, parece de otros. Viene.  !Está!. Con su mensaje tierno (sangre y piel) para delatarse mujer y tiempo de su Buenos Aires que se inventa y lo crea y lo funda. Ella (Eladia). Es Buenos Aires. Yo la envidio”.

Antonio Rodríguez Villar, dice de una tarde que la acompañaba: De pronto se para y me dice: “Tonito, vamos a ese boliche a tomar un café. Tengo ganas de mirar a Buenos Aires. ¿Te das cuenta qué maravilla es esta ciudad? ¡Y es toda nuestra!”.

María Marta López en el libro “La poesía tanguera de Eladia Blázquez: de la melancolía tradicional a la vanguardia renovadora”, explora los puntos de coincidencia y vectores de divergencia del arte poética de la autora en comparación con respecto a la lírica tradicional del tango argentino, concluyendo que Eladia sumó a la técnica tanguera donde primaba la melancolía una concepción más optimista que fue predominante para la vigencia recobrada del tango. Primera mujer compositora per se, la importancia de su aporte innovador lo encuentra esta investigadora en haber contribuido al resurgimiento de un género que parecía ya haber perdido su vigencia imprimiéndole un estado de ánimo renovado.
Eladia se nutrió de dos grandes clásicos del tango Discépolo y Homero Manzi, entre otros. Dedicando varias de sus composiciones a quienes hicieron grande la historia tanguera: El corazón de tu violín (a Enrique Mario Francini), Catulín, A Cátulo Castillo y al Viejo Tortoni (célebre café que hoy día cuenta con una sala de billares que lleva el nombre de la compositora).
Le canta a la vida, a veces con la fatalidad clásica, otras con esperanza festiva sin perder el aliento. Con su decidida acción para despertar el tango de su letargo con una voz nueva, con forma simple y lenguaje renovado, sin abandonar las bases originarias ni la memoria tradicional. “No volver al pasado, sino recordarlo. Ni ignorarlo, sino sustentarse en él”, Eladia irrumpe en un campo puramente varonil, desafiando el monopolio existente en el arte de la letrística. Y no sin criticas por parte de los puristas del tango sacro.
Clásicamente fueron masculinos los principales representantes del tango hasta que el 1920 las mujeres irrumpen en la escena tanguera cambiando la imagen de la mujer en el tango como madre o mujer fatal, venida a menos, prostituta o ideal de mujer. Y fue desde que la mujer adopta un papel en el tango como cancionista, cantante o vocalista que cada una de las mujeres del tango imponen su modo personal y dejan su huella. Mercedes Simone (1904-1990), Libertad Lamarque (1908-2000), Ada Falcón (1905-2002), Azucena Maizani (1902-1970), Paquita Bernardo (1900-1925), SofIía Bozan (1898-1958), Tita Merello (1904-2002), María Esther Podest· (1896-1983), Malenai Tortolero (1913-1960), Rosita Melo (1897-1981), Rosita Quiroga (1896-1984), Tania (1895?-1999), María Luisa Carnelli (1898- 1987) y Beba Bidart (1924-1994). Todas aparecen en el compendio de biografías de las Mujeres y hombres que hicieron el tango, en el periodo abarcado entre 1897 y 1981, que recopiló José Gobello para el fascículo vigésimo séptimo del segundo tomo de la colección Letras de Tango.
Unas pocas se animaron a componer la música de algunas piezas. Otras escribieron versos. Pero Eladia Blázquez siguió una línea poética social más comprometida y combativa acorde con sus ideas de izquierdas.
Eladia diría: ““¿Es que las mujeres no formamos parte de este enjambre humano que es Buenos Aires y no nos duele igual su trasfondo gris que nos destiñe a veces la alegría y nos hermana con nuestras más puras esencias?”

Ninguna mujer ni antes ni después de ella ha creado tantos tangos y de tanto éxito.
Su posicionamiento ideológico y social siempre fue claro. Habló de amor y de convivencias humanas no encasilladas en la pareja, con gran respeto por sus orígenes, y su humilde barrio, la ternura por sus semejantes y la crítica social. Introdujo protesta social, inconformismo y denuncia.
“De Avellaneda no puedo decir que me guste; puedo decir que la quiero, que es diferente”.

“Cada mañana, cuando abro la ventana, espontáneamente mi mirada se dirige al Sur. Y un remolino de recuerdos revolotean por mi mente”.

“De pronto me encontré sentada frente a la ventana, mirando al Sur. Tomé la guitarra y empecé a elaborar una canción a partir de la nostalgia y de imágenes muy concretas de la infancia, que se me agolpaban. Apenas tuve que redondear unas pocas frases. Al terminarla sentí que me había conmovido, y que por eso iba a gustar”.

Del artículo de “Carta Política – Felipe Yofre – Conservador Partido Porteño” dice: Años más tarde (1986) a un texto de Albino Gómez sobre ella en “Los poetas del tango” le inserté a modo de contratapa lo siguiente: “alterando todo lo establecido en materia de puntos cardinales los poetas pergeñaron tres Sures para el tango: Manzi uno, Borges otro y finalmente Eladia”.

Públicamente Eladia Blázquez no se vinculó con ninguna tendencia política. Vivió la dictadura de Videla, Galtieri, la guerra de las Malvinas, y el caos económico y social del último tercio del siglo XX. Ella siempre siguió una línea inconformista y militante desde la música.

La dictadura militar prohibió algunas de sus canciones. Por ejemplo, “Prohibido prohibir”.

“El tema “Honrar la vida” lo compuse cuando nos reiniciamos en la democracia. Tenía muchas ganas de hablar del honor. En esos momentos, el tema no fue escuchado. La gente estaba con la preocupación de las instituciones. Después, el programa de televisión de Alejandro Doria, con la voz de Marilina Ross, fue la plataforma del tema. Se tomó un poco como himno en las escuelas, en los programas de solidaridad. A mí me llena de alegría.”

En la época de los 90 del presidente Carlos Menem también se prohibió, por su crítica dura, “Argentina, primer mundo”.

Algunas frases de Eladia demarcan su posición como militante artística:

“Creo en un socialismo humano”.

“Creo en Dios a partir del hombre”.

“Si rebelde es todo aquel que no se conforma, yo soy rebelde”.

“…ser de izquierdas es una manera de vivir y tiene que ver con el espíritu de ética y honradez, no con el partidismo.”

Creó un género tango-canción nuevo con una habilidad poética para combinar notas y palabras que hicieron que la siguieran muchos fans no amantes del tango.
Cátulo Castillo poeta y compositor argentino de tango prologó el libro “Mi ciudad y mi gente”: “Crecida debajo de sus mechas rebeldes, Eladia Blázquez (así con sus dos zetas y su mirada oscura) empieza a prontuariarse en este gran murmullo ciudadano como una revelada manera de “cantar las cuarentas” a la poética porteña, en un “tutte” cabrero, para tirarse a más y en juego de hombres. Pero calza polleras y está esperando el ángelus en un portón de tiempos, enigmática y triste desde que halló la hondura casi abismal del tango que tentaba en su calle avellanédica, vaya a saber que bate melancólico y en esos contramanos con que la vida te puede hacer “capote” para siempre”.

“En mi alma guardo un poco de melancolía y otro poco de buen humor. Quizá la resultante de eso sea la ironía, que inunda muchas de mis canciones”, diría Eladia.

Trabajó en colaboración con otros autores. Con Astor Piazzola le pone letra a su: Adiós Nonino que él compuso cuando murió su padre. Junto al poeta y periodista argentino, Héctor Negro en el tango “Viejo Tortoni”. También compuso la música de tangos de otros letristas. Y fue la primera mujer nombrada como directora de SADAIC (Sacem Argentina).

Con Astor Piazzola.

En el campo del amor sabemos que vivió soltera toda su vida.

Eladia Blázquez era modesta, e incluso podía parecer tímida o distante, pero en los ambientes más familiares era risueña, alegre, amistosa, simpática, burlona, mordaz. No le gustaba hablar de sí misma y si le preguntaban por alguno de sus éxitos hablaba de él como si fuesen de otra persona.
Preguntada por si el oficio de la canción se recibe, se aprende o se cultiva, respondía: “¡Las tres cosas, pero trabajando mucho!”.

Ella realizaba un paciente y minucioso trabajo: Surgía la idea de una letra, buscaba y elegía cada palabra para que dijera exactamente lo que quería expresar y luego lo encajaba con precisión en las notas musicales. Y tenía mucho cuidado con a armonía.

“Muchas veces me preguntaron cómo se producía en mí el hecho de la creación o si tengo alguna fórmula para componer. ¡No! En absoluto. La creación es un estado mágico, una fuga de la realidad. Hay momentos en que la inspiración puede darse sin buscarla, pero no es lo más frecuente; lo común es sentarse a trabajar para obtener los mejores resultados. Si tuve éxito, éste no fue fácil. Más bien todo lo contrario. Mi carrera se amasó en el esfuerzo y los premios que vengo recibiendo en estos últimos años más que el halago, me producen la satisfacción del trabajo sin pausa a lo largo de todo mi camino.”
En 1990 viajó a Granada como artista invitada en el 2º Festival Internacional de Tango. Escribió una carta que se publicó el El Diario Clarín:
“Falta poco tiempo para cumplir uno de los deseos grandes de mi vida; se me hace todavía cuento aterrizar en ese sueño largamente querido: cantar en la tierra de mis mayores.

…cuando pienso que… volaré a Granada, la emoción me hace cosquillas en la piel y en el alma. Mis ancestros vuelven con toda la fuerza de mi noble raza andaluza a recordarme que de allí provengo, que ese dulce misterio transferido me conformó de alguna manera, y que voy a reencontrarme, sin haberla conocido antes, con la magia de los cuentos de mi abuela narrándome cosas de su Lanjarón natal, de donde también era mi madre…

… me debía este viaje a Andalucía, me lo había prometido para este año; lo que nunca imaginé es que lo haría profesionalmente.

Pisar un escenario granadino y contarle al público español mis orígenes va a tener un doble contenido emocional: servirá para que ellos sepan por qué cuando nací al arte lo hice abordando el género español y por qué ahora me he convertido en difusora y creadora de nuestro tango, de ese tango que ellos también aprendieron a amar y  están tratando de desentrañar, tal vez sin darse cuenta de que su misterio les pertenece…”.
En su madurez escribe:
“Hoy vivo la madurez de mi vida y de mi carrera profesional con un profundo agradecimiento para todos los que fueron un ejemplo, un modelo; para todos los que me hicieron gozar con su arte. Siento una especial gratitud hacia mis viejos, que supieron escuchar y ver en mí la posibilidad del arte. Y también para los que no supieron verla y me quitaron oportunidades. Y digo que de éstos aprendí, en gran medida, la enorme diferencia entre el éxito temporal y esa lenta y paciente carrera que amasamos con el sacrificio. Agradezco poder seguir escribiendo, porque la creación es un regalo parecido a una lotería: no les toca a todos. Cuando nos detenemos a pensar a dónde hemos llegado, y tenemos aún todo el ímpetu de continuar, nos invade la necesidad de evocar las rutas y tiempos transitados con alegría y dolor y en esa retrospectiva vuelvo al sur, al barrio donde me crié, y aún me parece oír el silbato del tren nocturno y los ladridos de los perros en las noches de luna”.
Eladia murió en Buenos Aires, el 31 de agosto de 2005, a la edad de 74 años, por un cáncer terminal que padecía desde hacía diez años.

DISCOGRAFÍA

13 discos.
Buenos Aires y yo (RCA Victor, 1970)
Yo la escribo y yo la vendo (Azur, 1973)
Somos o no somos? (Phono Musical Argentina, S. A., 1974)
Si te viera Garay (EMI Odeón, 1980)
Honrar la vida (EMI Odeón, 1980)
Eladia (EMI Odeón, 1981)
Eladia de Buenos Aires (EMI Odeón, 1986)
Retratos sonoros (año desconocido)
Mercado (1992)
Con las alas del alma (Distribuidora Belgrano Norte, 1995)
La mirada (Distribuidora Belgrano Norte, 1998)
Grandes Éxitos (EMI Odeón, 2004)
Eladia Blázquez (EMI Odeón, Página/12, 2005)

PREMIOS

Obras Premiadas

1968 Buenos Aires Festival de la Canción, balada “No es un juego el amor”. Intérprete: Daniel Riolobos.
1970 Festival T.V. de la canción, por su tango “Mi ciudad y mi gente” . Intérprete: Oscar Fuentes. 
1979 Certamen Cantata Cafayateña, “Algo de eternidad”. Intérprete: Raúl Lavié.
1992 Martín Fierro ( máximo galardón de la Televisión argentina) a la mejor cortina musical. “Prohibido prohibir”.
1993 La juventud Católica Argentina, le otorga la estatuilla de “Santa María Madre de la Música” por su tema “Honrar la vida”.
1994 “Martín Fierro” de la T.V. a la mejor cortina musical “Con las alas del alma”. Intérprete: Marilina Ross.

Premios a la Trayectoria

1992 El Honorable Consejo Deliberante la declara “Ciudadana Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires”.
1993 Recibe el premio “Fundación Terra” (Defensa del medio ambiente) por su compromiso con la calidad de vida.
1994 “Al maestro con cariño”, Revista “La maga”.
1995 Premio Konex al mejor autor de los últimos diez años (Tango).
1995 Premio “ACE” por mejor álbum de música ciudadana (Solista femenina).
1997 Premio Fondo Nacional de las Artes.
1999 Segundo Premio Nacional de Música auspiciado por la Secretaría de Cultura de la Nación Argentina.

Reconocimientos y distinciones

1978 Revista “Prensario” a la trayectoria.
1980 Revista “Prensario” y “Somos”; al espectáculo “Por qué nosotros” junto a Chico Novarro.
1981 Premio “Estrella de mar” por el espectáculo “Por qué nosotros” Junto a Chico Novarro.
1990 Distinción en Granada (España), tierra de sus mayores, por el conjunto de su Obra.
1992 En ocasión de la conmemoración del Encuentro de dos Mundos, reconocimiento a su labor en México, programa de Televisa “Iberoamérica va”.
1993 La Municipalidad de la ciudad de Buenos Aires, le otorga una plaqueta en el día internacional de la mujer.

Galardones por su contribución a la Cultura

  • Ciudad de La Plata (Huésped de Honor);
  • Círculo Homero Manzi;
  • Caja Nacional de Ahorro Postal;
  • Cámara Argentina de Anunciantes;
  • Magazine T.V. (Ciudad de Rosario);
  • Recorrido Dorado (Sociedad de Distribuidores de Diarios, Revistas y Afines);
  • Radio 93 F.M. Diploma Senado de las Luces, programa radial “La Linterna”.
  • Por cuarta vez consecutiva, la estatuilla de “Atrevidas”, con que se distingue a mujeres destacadas en diferentes disciplinas.
  • La República de San Telmo, su trofeo como autora.

Páginas webs consultadas:

  • https://adarvegranadino.weebly.com/eladia-blaacutezquez.html, con datos biográficos de Eladia Blázquez, tomados del texto (de Fernando Rubio Muñoz) de la Conferencia Inaugural del IV Festival de Tango “Eladia Blázquez”, en 2007.
  • https://scholarworks.gsu.edu/cgi/viewcontent.cgi?article=1001&context=mcl_theses
  • www.todotango.com
  • www.wikipedia.com

POEMAS

Sueño de barrilete

Tango
Música: Eladia Blázquez
Letra: Eladia Blázquez
 
Desde chico ya tenía en el mirar
esa loca fantasía de soñar,
fue mi sueño de purrete
ser igual que un barrilete
que elevándose entre nubes
con un viento de esperanza, sube y sube.
Y crecí en ese mundo de ilusión,
y escuché sólo a mi propio corazón,
mas la vida no es juguete
y el lirismo en un billete sin valor.

Yo quise ser un barrilete
buscando altura en mi ideal,
tratando de explicarme que la vida es algo más
que darlo todo por comida.
Y he sido igual que un barrilete,
al que un mal viento puso fin,
no sé si me falló la fe, la voluntad,
o acaso fue que me faltó piolín.

En amores sólo tuve decepción,
regalé por no vender mi corazón,
hice versos olvidando
que la vida es sólo prosa dolorida
que va ahogando lo mejor
y abriendo heridas, ¡ay!, la vida.
Hoy me aterra este cansancio sin final,
hice trizas mi sonrisa de cristal,
cuando miro un barrilete
me pregunto: ¿aquel purrete donde está?

A un semejante

Tango
Música: Eladia Blázquez
Letra: Eladia Blázquez
 
Vení… charlemos, sentate un poco.
La humanidad se viene encima.
Ya no podemos, hermano loco
buscar a Dios por las esquinas…
Se lo llevaron, lo secuestraron
y ¡nadie paga su rescate!
Vení que afuera está el turbión,
de tanta gente sin piedad
de tanto ser sin corazón.

Si a vos te duele como a mí…
La lluvia en el jardín y en una rosa.
Si te dan ganas de llorar,
a fuerza de vibrar, por cualquier cosa.
Decí qué hacemos vos y yo
qué cosa vos y yo sobre este mundo.
¡Buscando amor en un desierto
tan estéril y tan muerto
que no crece ya la flor!

Vení… charlemos, sentate un poco.
¡No ves que sos mi semejante!
A ver probemos, hermano loco
salvar el alma cuanto antes.
Es un asombro, tener tu hombro
y es un milagro la ternura…
¡Sentir tu mano fraternal!
Saber que siempre para vos…
¡El bien es bien y el mal es mal!

Bien nosotros

Tango
Música: Eladia Blázquez
Letra: Eladia Blázquez
 
¡Bien nosotros!
Para vivir con un sabor a casa…
Para contar las cosas que nos pasan,
sin desfallecer. ¡Bien nosotros!
Como Corrientes, como el obelisco,
para entender que está en nosotros mismos
la razón de ser… ¡Bien nosotros!
Como el asado y la yerba mate.
Los desatinos y los disparates,
que también los hay… ¡Bien nosotros!
Como este tango que se marca en cuatro.
Como el café de los momentos gratos,
como la amistad… ¡Bien nosotros!
Porque es lo mismo que decir… ustedes.
Porque queremos y porque se puede,
hay que remontar.

¡Bien nosotros!
Como el relleno de las empanadas.
Como el potrero, como la barriada
que nos vio crecer.
¡Bien nosotros!
Como una fuente de spaghetti y tuco.
Como una partida de billar o truco
para defender… ¡Bien nosotros!
Sobrepasados por las incongruencias.
Por la gimnasia de una gran paciencia,
sin poder zafar… ¡Bien nosotros!
Por un sentido humano y sobrehumano,
porque sabemos extender las manos
en la adversidad… ¡Bien nosotros!
Porque es lo mismo que decir… ustedes.
Porque queremos y porque se puede,
hay que remontar.

Convencernos

Tango
Música: Eladia Blázquez / Chico Novarro
Letra: Eladia Blázquez / Chico Novarro
 
Convencernos que somos capaces,
que tenemos pasta y nos sobra la clase.
Decidirnos en nuestro terreno
y tirarnos a más, nunca a menos.

Convencernos, no ser descreídos
que vence y convence el que esta convencido.
No sentir por lo propio un falso pudor,
aprender de lo nuestro el sabor.

Y ser, al menos una vez, nosotros,
sin ese tinte de un color de otros.
Recuperar la identidad,
plantarnos en los pies
crecer hasta lograr la madurez.
Y ser, al menos una vez, nosotros,
tan nosotros, bien nosotros, como debe ser…

Convencernos un día de veras,
que todo lo bueno no viene de afuera.
Que tenemos estilo y un modo,
que hace falta jugarlo con todo.

Convencernos, con fuerza y coraje
que es tiempo y es hora de usar nuestro traje.
Ser nosotros por siempre, y a fuerza de ser
convencernos y así convencer.

Y ser, al menos una vez, nosotros,
sin ese tinte de un color de otros.
Recuperar la identidad,
plantarnos en los pies
crecer hasta lograr la madurez.
Y ser, al menos una vez, nosotros,
tan nosotros, bien nosotros, como debe ser…

Queremos ser, alguna vez,
en el después nosotros.
Y vos también, y vos también,
y vos también venite con nosotros.
La realidad es, en verdad,
tratar de ser nosotros.
Y vos también, y vos también,
y vos también quedate con nosotros.
¡No con otros, con nosotros, como debe ser!

El miedo de vivir

Tango 1973
Música: Eladia Blázquez
Letra: Eladia Blázquez
 
El miedo de vivir
es el señor y dueño
de muchos miedos más,
voraces y pequeños,
en una angustia sorda
que brota sin razón,
y crece muchas veces
ahogando el corazón.
¡El miedo de vivir
es una valentía!
Queriéndose asumir
en cada nuevo día,
es tuyo y es tan mío
que sangra en el latir
igual que un desafío
el miedo de vivir.

Los miedos que inventamos
nos acercan a todos
porque en el miedo estamos
juntos, codo con codo…
Por temor que nos roben
el amor, la paciencia
y ese pan que ganamos
con sudor y a conciencia.
La soledad es miedo
que se teje callando,
el silencio es el miedo
que matamos hablando,
¡y es un miedo el coraje
de ponerse a pensar,
en el último viaje…
sin gemir ni temblar!

Con las alas del alma

Tango
Música: Daniel García
Letra: Eladia Blázquez
 
Con las alas del alma desplegadas al viento,
desentraño la esencia de mi propia existencia
sin desfallecimiento, y me digo que puedo
como en una constante
y me muero de miedo, pero sigo adelante.

Con las alas del alma desplegadas al viento,
porque aprecio la vida en su justa medida
al amor lo reinvento, y al vivir cada instante
y al gozar cada intento, sé que alcanzo lo grande,
con las alas del alma desplegadas al viento.

Con las alas del alma desplegadas al viento,
más allá del asombro me levanto entre escombros
sin perder el aliento
y me voy de las sombras con algún filamento
y me subo a la alfombra con la magia de un cuento.

Con las alas del alma desplegadas al viento,
atesoro lo humano cuando tiendo las manos
a favor del encuentro por la cosa más pura,
con la cual me alimento por mi pan de ternura,
con las alas del alma desplegadas al viento.

Con las alas del alma desplegadas al viento,
ante cada noticia de estupor, de injusticia,
me desangro por dentro
y me duele la gente, su dolor, sus heridas,
porque así solamente interpreto la vida.

Con las alas del alma desplegadas al viento,
más allá de la historia, de las vidas sin gloria, sin honor ni sustento
guardaré del que escribe su mejor pensamiento
quiero amar a quien vive con las alas del alma
desplegadas al viento, al viento, al viento…

Un poquito más

Tango 2001
Música: Emilio De La Peña
Letra: Eladia Blázquez
 
Tanto consumirnos, con razón o sin razón,
cerrazón… que no deja pensar.
¡Tanto desgarrarnos por aquello que pasó
y temblar, por lo que va a pasar!
Todo es tan inútil y tan vano,
hay un tiempo entre las manos
que se agota, se va…
¡Hay que atrapar el momento,
jugar el descuento
volver a empezar!

Un poquitito más
de ver salir el sol,
contar un poco más
las horas del reloj.
¡Medir y valorar de otra manera
por dentro y por fuera mi resurrección!
Un poquitito más…
que aún puedo querer…
y tengo para dar,
y mucho que aprender…
Voy a beber mis sueños, de una vez…
La vida es un gran hoy
y no hay después.

Miro el cielo azul y me parece
que amanece, que amanece muy dentro de mí.
Veo en cada cosa en perspectiva
y la rosa sigue viva
y perfuma el jardín.
Vengo de una espesa y densa niebla
que me tuvo en las tinieblas
pero vuelve a aclarar…
¡Hay que atrapar el momento,
jugar el descuento
volver a empezar!

Y somos la gente

Tango
Música: Eladia Blázquez
Letra: Eladia Blázquez
 
Apenas el sol se despierta,
me toca la puerta y echamos a andar.
¡Qué breve el café, la mañana,
el beso, las ganas de no decir chau!
Soldados de ese desfile
de cientos de miles peleando la vida,
tratando de hallar la armonía,
el sol o algún día
de felicidad.

Y somos la gente, que lucha, que siente,
que muele las horas
en tanto trajín de vereda y hollín,
esperando a su casa volver,
a colgar tanta mufa,
a encender una estufa
al calor del amor.

Resulta más dulce y más tibio
el simple equilibrio de andar y volver.
¡Qué lindo parece el regreso
y luego de un beso sentarse a comer!
¡Abrir las ventanas al cielo,
hacer nuestro vuelo de pájaros locos!
Mañana, otra vez la rutina,
el bar y la esquina de nuestro querer.

El ángel dormido

Tango
Música: Eladia Blázquez
Letra: Eladia Blázquez
 
Cuando nace un niño… como de costumbre…
Se enciende una estrella, para que lo alumbre.
Pone Dios la mano sobre su cabeza,
y es cuando la gracia de la vida empieza…
Le hace ver la imagen de su semejanza,
le habla en un lenguaje, lleno de esperanzas…
Es de sus creaciones su mayor orgullo.
Y como un capullo, al primer latido…
se despierta el genio de un ángel dormido.

Pero luego el ángel, pasa a nuestro lado…
en la piel de un niño triste… abandonado.
Es un cimbronazo para la conciencia.
Como un gran fracaso, que nos da vergüenza…
Meditemos todos y que sepa el hombre…
Encontrar el modo, de honrar… su nombre.
Porque sin memoria, de ese bien perdido…
volverá sin gloria, de su propio olvido…
a buscar el ángel… su ángel dormido.

Somos como somos

Tango
Música: Eladia Blázquez
Letra: Eladia Blázquez
 
Miremos este espejo bruñido y reluciente
sin el engrupe falso de una mentira más…
Y vamos a encontrarnos con toda nuestra gente
mirándonos de frente sin ropa y sin disfraz…
Con toda nuestra carga pesada de problemas
hagamos un teorema de nuestra realidad…
¡Perdamos todo el vento, la torre y el “alfil”!
¡En este “escrachamiento”, de frente y de perfil!

¡Como somos!…
sensibleros, bonachones
compradores de buzones por creer en el amor.
¡Como somos!…
con tendencia al melodrama
y a enredarnos en la trama por vivir en la ficción.
¡Tal como somos!…
como un niño acobardado con el andador gastado
por temor a echarse a andar…
Chantas.. y en el fondo solidarios,
más al fondo muy otarios y muy piolas más acá…
¡Vamos…! aprendamos pronto el tomo
de asumirnos como somos o no somos nunca más.

¡Nos gusta hacer las leyes, después crear la trampa
tirando por la “rampa” las tangas a rendir,
cargar a voz en cuello, y protestar bajito
prefabricando mitos para poder vivir!
Nos gusta sobre todo comer a dos carrillos
rociando con tintillo la gris preocupación,
y así mancomunados hacemos con unción
el culto más sagrado… a la manducación.

Mi ciudad y mi gente

Tango 1970
Música: Eladia Blázquez
Letra: Eladia Blázquez
 
Aunque me dé la espalda de cemento,
me mire transcurrir indiferente,
es ésta mi ciudad, ésta es mi gente…
y es el lugar donde a morir, me siento.

¡Buenos Aires!…
Para el alma mía no habrá geografía
mejor que el paisaje…
…de tus calles,
donde día a día me gasto los miedos,
las suelas y el traje…

No podría…
vivir con orgullo,
mirando otro cielo que no fuera el tuyo,
porque aquí me duele un tango
y el calor de alguna mano
¡y me cuesta tanto el mango que me gano!…
Porque soy como vos,
que se niega o se da;
¡te proclamo, Buenos Aires, mi ciudad!

Aunque me des la espalda de cemento,
me mires transcurrir indiferente;
¡te quiero!…. Buenos Aires, y a tu gente,
y entre tu gente, sin querer, te encuentro,
me encuentro…
Porque soy como vos,
que se niega o se da;
¡te proclamo, Buenos Aires, mi ciudad!

Tu piel de hormigón

Tango 1980
Música: Eladia Blázquez
Letra: Eladia Blázquez
 
Bajo tu piel de hormigón
arena y cal, tu corazón…
En la fachada un cartel
y el eco fiel de un bandoneón…
Tanta vidriera al pasar
me invita a ver, y a desandar;
me gustaría saber
cómo hay que hacer para comprar.
Yo que no tengo ni un diez,
decirte adiós nunca podré,
mi Buenos Aires de hoy, lo que soy…
te lo doy, si lo querés.

Vos como nadie sabés
el tambalear sobre mis pies
porque de vos aprendí
cuando me erguí como un ciprés.
Y tu tristeza de andén
es de los dos, la entiendo bien,
también a mí me tocó
igual que a vos perder el tren.

Bajo tu piel de hormigón
mi corazón, sin un revés,
mi Buenos Aires de hoy, lo que soy…
te lo doy, si lo querés.

Si Buenos Aires no fuera así

Bailecito
Música: Eladia Blázquez
Letra: Eladia Blázquez
 
Buenos Aires tiene un río
que lo acuna,
que lo besa,
si no fuera así, así,
¡ay que gran tristeza!

Tiene noche y en su magia,
una gris melancolía,
si no fuera así, así,
yo no lo querría.

Tiene canto, tiene vino,
al amanecer,
y un amigo en el camino,
siempre ha de tener,
siempre ha de tener.

Tiene el tango tan sentido,
de Pichuco, de Piazzolla,
si no fuera así, así,
que cuidad tan sola.

Buenos Aires tiene el vuelo
de palomas, que alegría,
si no fuera así, así,
yo me moriría.

Tiene el juego de los niños
en las plazas asoleadas,
si no fuera así, así,
no tendría nada.

Tiene canto, tiene vino,
al amanecer,
y un amigo en el camino,
siempre ha de tener,
siempre ha de tener.

Tiene el tango tan sentido,
de Pichuco,
de Piazzolla,
si no fuera así, así,
que cuidad tan sola.

Si te viera Garay

Habanera 1980
Música: Eladia Blázquez
Letra: Eladia Blázquez
 
Te pueblan tantos ecos y tantos sones,
que cuesta imaginarse tu voz primera…
Una cadencia “tana” con acordeones
y la raíz hispana de la habanera.
Quien te fundó, sabía que en la mixtura
acaso encontrarías por elegida,
ese crisol de razas y la ternura
que nutriría luego, tu propia vida.

¡Ay!… Si te viera Garay
Si te ve…
Lo bonita que estás,
de orgulloso nomás,
él te funda otra vez.

Quién inventó tu puerto… ¡Qué bien lo hizo!…
Con sus ojos abiertos, mirando al mundo
fueron las aguas tuyas como el bautizo,
para aquellos que anclaban en tu terruño.
En las crecidas rosas de tu progreso
hay un poco de sangre de mis abuelos
que llegaron soñando con el regreso
y eligieron morirse bajo tu suelo.

Siempre se vuelve a Buenos Aires

Tango
Música: Astor Piazzolla
Letra: Eladia Blázquez
 
Esta ciudad está embrujada, sin saber…
por el hechizo cautivante de volver.
No sé si para bien, no sé si para mal,
volver tiene la magia de un ritual.
Yo soy de aquí, de otro lugar no puedo ser…
¡Me reconozco en la costumbre de volver!
A reencontrarme en mí, a valorar después,
las cosas que perdí… ¡La vida que se fue!

Llegué y casi estoy, a punto de partir…
Sintiendo que me voy, y no me quiero ir.
Doblé la esquina de mi misma, para comprender,
¡que nadie escapa al fatalismo de su propio ser!
Y estoy pisando las baldosas,
¡floreciéndome las rosas por volver…!

Esta ciudad no se si existe, si es así…
¡O algún poeta la ha inventado para mí!
Es como una mujer, profética y fatal
¡pidiendo el sacrificio hasta el final!
Pero también tiene otra voz, tiene otra piel;
y el gesto abierto de la mesa de café…
El sentimiento en flor, la mano fraternal
y el rostro del amor en cada umbral.

Ya sé que no es casual, haber nacido aquí
y ser un poco asi… triste y sentimental.
Ya sé que no es casual, que un fueye por los dos,
nos cante el funeral para decir… ¡Adiós!
Decirte adiós a vos… ya ves, no puede ser.
Si siempre y siempre sos, ¡una razón para volver!

Siempre se vuelve a Buenos Aires, a buscar
esa manera melancólica de amar…
Lo sabe sólo aquel que tuvo que vivir
enfermo de nostalgia… ¡Casi a punto de morir!…

Vivir en Buenos Aires

Tango
Música: Eladia Blázquez
Letra: Eladia Blázquez
 
Sé que cada día te reinvento en mí…
sé que en otra parte ya no se vivir.
Pero acaso vos no sepas bien
que como yo no existe quien…
¡te quiera así!

¡Buenos Aires!…
Es inútil respirar con otro aire,
soy por siempre de tu gracia
Bueno Aires,
del desaire que hay en vos…
Tantas veces,
me ha dolido algún lugar que se parece
y he deseado tantas otras,
muchas veces,
no existiese el tal dolor
¡Buenos Aires!
Ya no quiero amanecer en otra aurora,
ni sentir que una nostalgia punzadora
me devora el corazón.
¡Buenos Aires!
En tu puerto quiero atar mi vieja barca,
elegirte para siempre mi comarca
y llevar como una marca, tu canción…
¡Buenos Aires!
Mi ternura es una oleada que te abraza
que se nutre de tu pan con gusto a casa
y se muere de amor, por vos…

Por qué amo a Buenos Aires

Tango 1969
Música: Eladia Blázquez
Letra: Eladia Blázquez
 
Yo me alimentaría, rumiando tangos,
sobrado de alegrías, falto de mangos,
porque mi fiesta es relojear desde una esquina
a mi Ciudad que es la más linda de las minas.
Sentir que todo es mío, el sol, el aire,
el limo de tu río… che, Buenos Aires…
Mirá cuánta riqueza me ha brindado Dios
que soy el dueño de tu voz.

Porque hay un ¡che!
que me lastima
y hay un porqué
en cada esquina,
porque tu mole que me atrae y que me asusta
justamente es el lugar que a mí me gusta.
Porque hay amor
en tus baldosas
y es el dolor
la misma cosa,
porque te amo y me embriago con tu aire
al nombrarte, Buenos Aires, en mi canción.

Yo quiero ser un seco pero en tu suelo
no tengo el “embeleco” de extraños cielos,
me moriría de una muerte cotidiana
si no te viera cuando subo las persianas.
Yo te asumí de siempre como te siento,
a veces con mis mufas, mi descontento,
me gusta maldecir tus días de humedad
y compartir tu soledad.

La voz de Buenos Aires

Milonga 1980
Música: Eladia Blázquez
Letra: Eladia Blázquez
 
¡Así nació!…
De una amalgama que después la conformó
mezcla de gaucho y de la gente que llegó,
con la añoranza de otros sones.

¡Así nació!…
Dulce milonga que del alma se prendió,
como una rosa que de pronto floreció
con un perfume a bandoneones.

¡Así nació!…
Por el deseo de su propia identidad
amasijada con el barro y la humedad
de un arrabal de luna y fango.

¡Después creció!…
De sus entrañas otro son se desprendió,
y cuenta un ángel que después que lo acunó
le dijo al hijo… ¡Vamos tango!

¡Vamos!… Somos amos de la aldea…
¡Vamos!… a inventarles las corcheas
y los versos y el reverso
de la musa triste y rea.
Que la ciudad,
palpite siempre con el pulso de los dos…
Porque es un modo de ganar la libertad
¡que Buenos Aires tenga voz!…

La bronca del porteño

Tango 1976
Música: Eladia Blázquez
Letra: Eladia Blázquez
 
Quién no conoce al porteño
cuando se agarra la broca,
si se embala como un “mionca”
¡nadie lo puede parar!…
La “bronca” es un explosivo,
es aire dinamitado
que el porteño se ha insuflado
y lo tiene que largar.
Yo no sé por qué la “bronca”
se pasea en colectivo
no hay tipo más agresivo
¡cuando tiene que viajar!…
Siempre juega de inconforme
con motivo o sin motivo,
por que es la “bronca” mi amigo
¡una industria nacional!

¡La “bronca”!…
el lunes por la mañana
del laburo es soberana y lo vuelve todo gris
¡La “bronca”!…
No descansa ni el domingo,
va a la cancha, va a los “pingos”,
es la dueña del país…
¡La “bronca”!…
Frente al hecho trascendente
se nos duerme indiferente y no sabe reaccionar
yo pienso,
si el que chilla no es quien ronca,
por qué no armamos la “bronca”
por algo fundamental…

La pasión del escolaso

Tango
Música: Eladia Blázquez
Letra: Eladia Blázquez
 
Son las pasiones populares del porteño
ir rumbeando siempre un sueño en letra de un gotan.
Y aunque la suerte pueda darle el esquinazo,
el se prende al escolazo por si un día se le da.

Jugarse entero a una chance y a una fija
esperando que lo elija la fortuna y el azar.
Si la vida es lotería, no hay mejor filosofía
que jugarse a suerte y verdad.

El escolaso no es malsano y lo sabes,
lo muy malsano es el afane y no querés,
y haces muy bien de no querer,
porque es un modo de ganar que me parece que es perder.

El escolaso es un rey mago bonachón,
es un comprar con moneditas la ilusión,
es un aletear de fantasía y la tierna niñería
de hacer pompas de jabón.

Son las pasiones populares del porteño
ir rumbeando siempre un sueño en letra de un gotán.
Y aunque la suerte pueda darle el esquinazo,
el se prende al escolaso por si un día se le da.

Jugarse entero a una chance y a una fija
esperando que lo elija la fortuna y el azar.
Si la vida es lotería, no hay mejor filosofía
que jugarse a suerte y verdad.

No es cuestión de perder,
ni es cuestión de ganar,
es jugarse a suerte y verdad.

Aquellos que se fueron

Tango
Música: Eladia Blázquez
Letra: Eladia Blázquez
 
Los sueños que alenté y en música forjé.
De otros lo aprendí y están latiendo en mí.
Los ecos imborrables de sus sones…

Aquellos que se fueron… pero están…
tocando en algún cielo, sin zaguán…
No sé qué sortilegio ni qué magia
me devuelven cada día
¡con un poco de nostalgia!…

Aquellos que me traen desde el confín,
como un olor a tango y a jazmín…
Aquellos que encendieron el destello
de lo bello que me dieron y me dan
los sueños que por siempre vivirán…

Aquellos que me nutren… ¡Mis maestros!
Me regalan siempre un resto de su pan
aquellos que se fueron… ¡pero están!…

A Cátulo Castillo

Tango

Música: Eladia Blázquez
Letra: Eladia Blázquez
 
Tu muerte fue una tarde muy cálida de Octubre;
acaso presentiste que sucediera así:
en plena primavera y cuando el sol se viste
de luz y mariposas y el aire de jazmín.
A vos que te gustaba, profundamente serio,
desentrañar las cosas, llegaste a tu confín
y esa doliente tarde entraste en el misterio
para volver en tango, ¡mi viejo Catulín!

Me duele el sol
y hasta el alcohol,
me pone triste.
Qué ausencia cruel
de pan y miel
cuando te fuiste…
Desde la luz de tu bondad eterna
nos sonreirás
con la piedad más tierna…
Me duele andar
y respirar
sin ti…

Recordaré tu nombre y tu mirada pura,
tu oleada de ternura, mi viejo Catulín.
Tu cara y el asombro donde asomaba el niño,
tu río de cariño en medio del trajín…
La esgrima de tu prosa, tu verso cadencioso,
nostálgico y celoso de esquinas y fondín,
recordaré al nombrarte tus fraternales manos
y la palabra ¡Hermano!, ¡mi viejo Catulín!

El corazón de tu violín

Tango 1976
Música: Eladia Blázquez
Letra: Eladia Blázquez
 
Creo que ya sé cómo pasó, una varita te tocó
y el don nació después.
¡Vos hacés la rosa y el jazmín
con sólo levantar el arco del violín!
Este es un “chamuyo” entre los dos,
porque te das y porque sos
doliente y fraternal.
¡Vos me comprendés porque sabés
desangrarte y después otra vez empezar!

Me envuelve con un tul
la nota azul de tu violín;
me vuelve inmaterial
y siento igual tu mundo afín.
Dejá que versifique mi emoción,
que explique la razón de tu latir.
¡No ves, hermano Enrique,
que hay que andar
tratando de volar para vivir!
No dejes de tocar,
dejame entrar en tu festín,
marea como el ron
el corazón de tu violín.
Vení, que nuevamente hay que ensayar,
subite al trampolín.
¡Y hablame en ese idioma
mientras vuelan las palomas
junto a tu violín!

El corazón al sur

Tango 1976
Música: Eladia Blázquez
Letra: Eladia Blázquez
 
Nací en un barrio donde el lujo fue un albur,
por eso tengo el corazón mirando al sur.
Mi viejo fue una abeja en la colmena,
las manos limpias, el alma buena…
Y en esa infancia, la templanza me forjó,
después la vida mil caminos me tendió,
y supe del magnate y del tahúr,
por eso tengo el corazón mirando al sur.

Mi barrio fue una planta de jazmín,
la sombra de mi vieja en el jardín,
la dulce fiesta de las cosas más sencillas
y la paz en la gramilla de cara al sol.
Mi barrio fue mi gente que no está,
las cosas que ya nunca volverán,
si desde el día en que me fui
con la emoción y con la cruz,
¡yo sé que tengo el corazón mirando al sur!

La geografía de mi barrio llevo en mí,
será por eso que del todo no me fui:
la esquina, el almacén, el piberío…
lo reconozco… son algo mío…
Ahora sé que la distancia no es real
y me descubro en ese punto cardinal,
volviendo a la niñez desde la luz
teniendo siempre el corazón mirando al sur.

Honrar la vida

Canción
Música: Eladia Blázquez
Letra: Eladia Blázquez
 
¡No! Permanecer y transcurrir
no es perdurar, no es existir
¡Ni honrar la vida!
Hay tantas maneras de no ser,
tanta conciencia sin saber
adormecida…
Merecer la vida no es callar y consentir,
tantas injusticias repetidas…
¡Es una virtud, es dignidad!
Y es la actitud de identidad ¡más definida!
Eso de durar y transcurrir
no nos da derecho a presumir.
Porque no es lo mismo que vivir…
¡Honrar la vida!

¡No! Permanecer y transcurrir
no siempre quiere sugerir
¡Honrar la vida!
Hay tanta pequeña vanidad,
en nuestra tonta humanidad
enceguecida.
Merecer la vida es erguirse vertical,
más allá del mal, de las caídas…
Es igual que darle a la verdad,
y a nuestra propia libertad
¡La bienvenida!…
Eso de durar y transcurrir
no nos da derecho a presumir.
Porque no es lo mismo que vivir…
¡Honrar la vida!

Prohibido prohibir

Tango
Música: Eladia Blázquez
Letra: Eladia Blázquez
 
No se puede prohibir, ni se puede negar
el derecho a vivir, la razón de soñar…
No se puede prohibir, el creer ni el crear,
ni la tierra excluir, ni la luna ocultar…
No se puede prohibir, ni una pisca de amor,
ni se puede eludir que retoñe la flor…
Ni del alma el vibrar, ni del pulso el latir,
ni la vida en su andar… No se puede prohibir.

No se puede prohibir, la elección de pensar
ni se puede impedir, la tormenta en el mar…
No se puede prohibir, que en un vuelo interior
un gorrión al partir, busque un cielo mejor…
No se puede prohibir, el impulso vital,
ni la gota de miel, ni el granito de sal…
Ni las ganas sin par, ni el deseo sin fin
de reir, de llorar, no se puede prohibir.

No se puede prohibir, el color tornasol
de la tarde al morir, en la puesta de sol.
No se puede prohibir, el afán de cantar,
ni el deber de decir lo que no hay que callar…
Sólo el hombre incapaz de entender, de sentir
ha logrado, al final, su grandeza prohibir,
y se niega el sabor y la simple verdad,
de vivir en amor y en total libertad…
Si tuviese el poder de poder decidir…
Dictaría una ley… ¡Es prohibido prohibir!

Argentina primer mundo

Tango
Música: Eladia Blázquez
Letra: Eladia Blázquez
 
En el medio de este “mambo” y el delirio mas profundo…
el cartel de primer mundo, nos vinieron a colgar.
Tan grotesco es el absurdo, tan inmundo está el chiquero
que mirando el noticiero, ¡me reí por no llorar!
Todo el mundo está en el oro, dado vuelta de la nuca
¡Nos vendieron hasta el loro, la altivez, la dignidad!
No terminan de asombrarnos, y es tan grande el desatino…
Que a la leche y hasta el vino, hoy por hoy…
¡Les tenés que desconfiar!

Y me duele que sea cierto… Con dolor del más profundo.
Porque si esto es primer mundo, ¿este mundo dónde está?
Si parece la utopía de un “mamao” voy a hacértela bien corta…
¡se afanaron con la torta, el honor y la verdad!

Nos están pudriendo el aire, nos cambiaron el idioma,
hoy la “caca” de paloma es más limpia que el honor.
¡La justicia ya sin venda a un corrupto le hace un guiño,
y acomoda el desaliño, del poder y del favor!
En un loco “todo vale”, un caniche acicalado
“morfa” más que un jubilado que no llega a fin de mes.
Y en la cruda indiferencia, entre el cólera y el “curro”…
Hay un juez que se hace el “burro” y también…
¡Hay un burro que hacen juez!

El precio de vencer

Tango
Música: Eladia Blázquez
Letra: Eladia Blázquez
 
Que caro hay que pagar el precio de vencer.
Mentir para ganar, ganar para perder.
Transar con lo pequeño, dócilmente,
y avanzar sin preocuparnos si pisamos a la gente.
No permitir jamás que nuestro corazón
nos marque un paso atrás, nos haga una traición.
Se ha atado con candado la decencia
y esperar las consecuencias, sin decir que no.

Cuál es el precio, callado y necio,
que hay que pagar para vencer,
salvar el cuero, golpear primero,
ganando siempre, no importa a quién.
¿Cuál es el precio?… matar la rosa,
trampear las cosas y la ley,
tirarse al humo si en el consumo,
cualquier “chantún” es rey.

Qué caro hay que pagar el precio de vencer,
dejarse manosear, venderse por comer.
Pactar con lucifer, de enero a enero,
y dejar ahogado un grito en el fondo del tintero.
Y continuar sin más, que tu ambición en pos,
porque el que viene atrás te va empujando a vos.
Dormir en una almohada sin conciencia,
deshojando la inocencia y burlando a dios.

Qué buena fe

Tango
Música: Eladia Blázquez
Letra: Eladia Blázquez
 
Y me dan por la cabeza… y al momento ni me acuerdo.
Sigo mansa, sigo lerda, siempre igual.
Convencida y obstinada en el bien y la nobleza.
¡Y me dan por la cabeza, y me la vuelven a dar!
Yo no sé si esto es sublime, yo no sé si soy un tonta,
siempre lista, siempre pronta a entregarme a los demás…
A confiar en los amigos, a creer en los amores,
y en los peces de colores y ¡en la Paz Universal!

¡Qué buena fe…!
Que Dios me ha dao.
¿Y para qué?…
Me han estafao.
Estoy más sola que un buzón en una esquina,
más aplastada que una sardina…
¡Decime, che!… ¿De que sirvió?…
La buena fe que Dios me dio.

Ya no sé si me quisieron, pero cuando quise mucho
me pasaron el serrucho… ¡Qué maldad!
Cuando más necesitaba esa luz de la ternura,
me dejaron bien a oscuras masticando soledad.
Y lo mismo no escarmiento, si me engañan yo no miento
pero a mí me hacen el cuento del amor y la amistad.
Y por eso de cariño, tengo secos los bolsillos…
y una marca en el orillo de gilita nacional.

Sin piel

Tango
Música: Eladia Blázquez
Letra: Eladia Blázquez
 
¡Ya sé! Llegó la hora de archivar el corazón…
De hacer con la ilusión, que no me va a servir
un lindo paquetito con una cinta azul,
guardarlo en el baúl y no volverlo a abrir…
Es hora de matar los sueños,
es hora de inventar coraje
para iniciar un largo viaje
por un gris paisaje…
¡sin amor!

Voy a aprender a llorar sin sufrir,
sin detenerme a mirar una flor,
a encallecer lentamente
¡igual que la gente sin alma y sin voz!
Voy a entender que se puede morir,
y latir… al compás del reloj;
como una máquina fiel
igual que un robot…
¡sin piel!

Después de haber sentido hasta el dolor.. a los demás,
de darme sin medir, de amar sin calcular,
llegó la indiferencia metiéndose en mi piel
pacientemente cruel, ¡matando mi verdad!
Saber que no me importa nada…
de alguna vibración pasada;
y caminar narcotizado
por un mundo helado…
¡sin amor!

Adiós Nonino

Tango
Música: Astor Piazzolla
Letra: Eladia Blázquez
 

Desde una estrella al titilar…
Me hará señales de acudir,
por una luz de eternidad
cuando me llame, voy a ir.
A preguntarle, por ese niño
que con su muerte, lo perdí,
que con “Nonino” se me fue…
Cuando me diga, ven aquí…
Renaceré… Porque…

¡Soy…! la raíz, del país
que amasó con su arcilla.
¡Soy…! Sangre y piel, del “tano” aquel,
que me dio su semilla.
Adiós “Nonino”.. que largo sin vos,
será el camino.
¡Dolor, tristeza, la mesa y el pan…!
Y mi adiós.. ¡Ay! Mi adiós,
a tu amor, tu tabaco, tu vino.
¿Quién..? Sin piedad, me robó la mitad,
al llevarte “Nonino”…
Tal vez un día, yo también mirando atrás…
Como vos, diga adiós ¡No va más..!

Recitado:
Y hoy mi viejo “Nonino” es una planta.
Es la luz, es el viento y es el río…
Este torrente mío lo suplanta,
prolongando en mi ser, su desafío.
Me sucedo en su sangre, lo adivino.
Y presiento en mi voz, su propio eco.
Esta voz que una vez, me sonó a hueco
cuando le dije adiós Adiós “Nonino”.

¡Soy…! La raíz, del país
que amasó con su arcilla…
¡Soy…! Sangre y piel,
del “tano” aquel,
que me dio su semilla.
Adiós “Nonino”… Dejaste tu sol,
en mi destino.
Tu ardor sin miedo, tu credo de amor.
Y ese afán… ¡Ay…! Tu afán
por sembrar de esperanza el camino.
Soy tu panal y esta gota de sal,
que hoy te llora “Nonino”.
Tal vez el día que se corte mi piolín,
te veré y sabré… Que no hay fin.

Mi vida junto a vos

Tango
Música: Atilio Stampone
Letra: Eladia Blázquez
 
Ayer fue comenzar
los dos a caminar…
con fe de conquistar un mañana.
Conscientes de poder,
dispuestos a ganar
la luz de un sol
sin puertas ni ventanas.

Mi lírico soñar,
buscó tu ensoñación,
un vino de esperanzas
nos mareaba el corazón.
El dulce cobijar
de un nido de gorrión
nos entibió la piel y la emoción.

Mi vida junto a vos,
es esto y lo sabés,
el mundo de los dos,
el antes y el después.
Amar no es sólo dar,
amar es más que arder…
y es como un baño tibio de ternura.

Mi vida junto a vos,
es más y lo sabés,
es mucho más
que el antes y el después.
Es andar la noche y la mañana
de una calle cotidiana
con las alas en los pies.

Cualquiera de estas noches

Tango
Música: Virgilio Expósito
Letra: Eladia Blázquez
 
¿Cómo fue?… ¿pero cómo fue?…
¿Cómo estoy de pie? Sin temblar…
¿Qué pasó?… No nos vimos más…
Mi reloj se ha detenido en la muñeca.
¿Dónde estás? ¿Dónde está tu ardor,
tu cariño en flor?… ¿Dónde está?…
Vuelve a mí, que no hay bien mayor,
¡Que vivir un gran amor!
Cualquiera de estas noches voy a entrar por tu balcón…
¡Para saquearte el alma y robar tu corazón!
Sin puertas ni ventanas tu ternura y mi ansiedad,
tus ganas y mis ganas ¡con qué ganas se amarán!
Cualquiera de estas noches con los besos sin usar,
le contaré a tu boca cuanto amor le quiero dar…
Cualquiera de estas noches voy a entrar por tu balcón
¡Para saquearte el alma y morirme de pasión!

Sé muy bien… Te conozco bien,
que no existe quien. Sólo yo…
Pero igual, sos tan especial
morirías por mostrar que ya no existo.
Pero ven… que a mi loca sed
no se dice fue… sin sufrir.
Vuelve a mí, que no hay bien mayor
¡Que vivir un gran amor!

Un cielo de serenata

Vals
Música: Eladia Blázquez
Letra: Eladia Blázquez
 
Hubo un tiempo de patio y jazmín,
de rosadas glicinas en flor,
en que el sueño llegaba a su fin
y era el vals trampolín
de un trovero cantor.
En la reja de aquella mujer,
por quien siempre tembló de pasión,
él buscaba probar su querer
solamente con ver
que se abría el balcón.

Serenata, te vuelvo a evocar
y desatas en mí la emoción…
Yo regreso a tu modo de amar
con las alas de la ensoñación.
Serenata, te quiero traer
desde un sueño que dice: ¡jamás!…
Y quisiera poder recrear
la ilusión de pensar
que otra vez, volverás…
Que es posible el candor
y que existe el amor
de ese tiempo que fue de mamá.

Hubo un tiempo de tanta ilusión
en que acaso era fácil soñar,
y tener de testigo a un malvón
en la dulce ocasión,
confidente del vals…
Serenata que ya enmudeció
en qué cielo te fuiste a perder,
en qué luna teñida de añil,
tu perfume de abril
se esfumó sin querer.

Milonga en el viento

Milonga
Música: Pablo Ziegler
Letra: Eladia Blázquez
 
Viento danzarín…
que girando va
como un bailarín
que trepa en cada salto
al trampolín más alto.
Y a fuerza de soñar,
nos puede hacer creer
lo fácil que es volar.
Bailarín…
llevas en tu andar
algo muy afin,
a un aletear de alondras
danzando por milonga.

La piel de la milonga
es como un sentimiento
que enciende, que prolonga
el dulce amor del viento…
El viento ríe y llora,
la envuelve entre sus brazos,
la ronda, la enamora,
la lleva hasta el confín.
La enreda en cada paso,
igual que un bailarín.

¡Bailarín!…
Tu milonga va…
tu con ella ve…
Y en puntitas de pie
¡Ámala!…

¡Viento… Baila… Baila… Viento!

Fiesta y milonga

Milonga
Música: Atilio Stampone
Letra: Eladia Blázquez
 
Milonga y tango,
tango y milonga de mi ciudad.
Estoy de fiesta
y en mí la orquesta sonando está.
Me bamboleo
al balanceo de su compás,
milonga y tango,
tango y milonga de mi ciudad.

Y el resonar de sus sones
va diciendo por el aire:
¡para tener ciertos dones
hay que ser de Buenos Aires!
Hay que sentir en las venas la magia
de su latido febril,
y conocer la nostalgia
al estar lejos de aquí.

Milonga y tango,
tango y milonga de mi ciudad.
Estoy de fiesta
y en mí la orquesta sonando está.
Me bamboleo
al balanceo de su compás,
milonga y tango,
tango y milonga de mi ciudad.

Cuando aparecen los duendes
misteriosos de la noche,
mi Buenos Aires se prende
en el alma como un broche…
entonces flotan los ecos de un aire,
sentimental y burlón,
y hay un dolor Buenos Aires
y un olor a bandoneón.

Milonga y tango,
tango y milonga de mi ciudad.
Estoy de fiesta
y en mí la orquesta sonando está.
Me bamboleo
al balanceo de su compás,
milonga y tango,
tango y milonga de mi ciudad.

Si me preguntan,
les doy respuesta:
¡estoy de fiesta
por ser de aquí!,
porque el reencuentro
con esa esencia
de tu cadencia, milonga,
me hace feliz.

Milonga y tango,
tango y milonga de mi ciudad.
Estoy de fiesta
y en mí la orquesta sonando está.
Me bamboleo
al balanceo de su compás,
milonga y tango,
tango y milonga de mi ciudad.

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118. Poesía más Poesía: Aimé Césaire

AIMÉ CÉSAIRE

BIOGRAFIA

Aimé Fernand David Césaire nació en Basse-Pointe en Martinica, el 26 de junio de 1913. Y murió en Fort de France, Martinica, el 17 de abril de 2008. Poeta y político, fue el ideólogo de la negritud y su obra ha estado marcada por la defensa de sus raíces africanas.

La negritud es un movimiento político, ideológico y literario caribeño desarrollado durante la segunda mitad del siglo XX. Intelectuales, escritores se unieron para iniciar un proyecto que definiera una indentidad intelectual y social de origen africano-francés para el Caribe, recogiendo la tradición negra y los movimientos vanguardistas como medio de expresión. Buscaban el reconocimiento de la identidad de la raza negra frente a las políticas metropolitanas del sistema colonial.

Atlas Caribe

Aimé Césaire fue el segundo de siete hijos. Su padre era un pequeño funcionario y su madre ama de casa y costurera. Su abuelo había sido el primer profesor negro de Martinica y su abuela sabía leer y escribir (cosa que la gran mayoría de las mujeres de su época no). La abuela, mamá Nini, enseñó a sus nietos a leer desde muy jóvenes. Las lecturas de Voltaire, Victor Hugo o Bossuet se alternan con los relatos y las leyendas de África contadas por ella. Recibe también influencias de clásicos como Shakespeare, Dostoievsky, Proust, Stendhal, Flaubert, Balzac, Tolstoi, Lautréamont, Rimbaud, Mallarmé, Claudel. También de antropólogos como Frovenius, Maurise Delafosse, poetas norteamericanos como Langston Bugues y Claude Macka, Blaise Cendrars, Apollinaire.

En la época en que nació Cesaire había una general miseria y el pueblo era un pueblo resignado, infeliz y envilecido. El decreto del año 1848, aunque dio la libertad a los esclavos, no cambió fundamentalmente nada.

En nombre de la corona francesa, el francés Belin d’Esmanbuc tomó posesión de la isla en 1635. Siguieron dos siglos de explotación por parte del poder colonial. La isla de Martinica fue uno de los numerosos lugares de destino de los esclavos negros llevados a las colonias de los países occidentales por medio del comercio triangular. Ese sistema consistía en paliar la falta de mano de obra local con la importación de los esclavos de África. Junto con los seres humanos llegaron los cantos y las maneras de cocinar, la ropa y los imaginarios, las culturas que sobreviven y se adaptan hasta el día de hoy.

La situación en Martinica era de una zona encaminada a la total alienación cultural. La élite local prefería referencias provenientes de la metrópoli colonial, Francia. La escasas obras literarias martiniquesas adoptaban la mirada exterior. Incluso se podría decir que fue el principal motivo por el que aumentaron los estereotipos de la población de Martinica.

Entre 1919 y 1924 Aimé Césairecursó la escuela primaria en Basse-Pointe donde trabajaba su padre. Obtiene una beca para ingresar en el liceo Victor Schoelcher. Su profesor es Gilber Gratiant, muy influyente en la cultura Martinica y a Octave Mannonni, autor de Psicología de la colonización. Este mismo texto Cesaire lo criticaría años después en su discurso sobre el colonialismo.

FRAGMENTO DEL DISCURSO SOBRE EL COLONIALISMO

Una civilización que se muestra incapaz de resolver los problemas que su funcionamiento suscita, es una civilización decadente.
Una civilización que decide cerrar los ojos a sus problemas cruciales, es una civilización enferma. Una civilización que escamotea sus principios, es una civilización moribunda.
El hecho es que la civilización llamada “europea”, la civilización “occidental”, tal como la configuran dos siglos de régimen burgués, resulta incapaz de resolver los dos mayores problemas a que su existencia misma ha dado origen: el problema del proletariado y el problema colonial; que, llamada a comparecer ante el tribunal de la “razón” o el de la “conciencia”, esta Europa se revela impotente para justificarse, y que, a medida que pasa el tiempo, se refugia en una hipocresía tanto más odiosa cuanto menos posibilidades tiene de engañar a nadie.
Europa es indefendible.

“Aclarado esto, admito entonces que poner en contacto las diferentes civilizaciones es bueno; que es excelente casar mundos distintos; que una civilización, cualquiera que sea su íntimo genio, al replegarse en sí misma, se marchita; que el intercambio sirve en este caso de oxígeno, y que la gran suerte de Europa está en haber servido de encrucijada, y que, por haber sido centro geométrico de todas las ideas, receptáculo de todas las filosofías, albergue de todos los sentimientos, se ha convertido en el mejor de los generadores de energía.

Ahora bien, yo hago la siguiente pregunta: ¿es que en realidad la colonización ha puesto en contacto? O, si se prefiere, de todas las formas de establecer contacto, ¿era ésta la mejor?
Yo digo que no.
Y digo que de la colonización a la civilización la distancia es infinita; que, de todas las expediciones coloniales acumuladas, de todos los estatutos coloniales elaborados, de todas las circulares ministeriales expedidas, no sale airoso ni un solo valor humano.”

“Habría que estudiar primero cómo la colonización trabaja para descivilizar al colonizador, a embrutecerlo en el sentido literal de la palabra, a degradarlo, a despertar en él instintos reprimidos, a la concupiscencia, a la violencia, al odio racial, al relativismo moral, y demostrar que, cada vez que en Vietnam se corta una cabeza y se revienta un ojo y que en Francia se acepta, una niñita es violada y que en Francia se acepta, un Malgache torturado y que en Francia se acepta, hay una adquisición de la civilización que pesa su peso muerto, una regresión universal que se opera, una gangrena que se instala, un foco de infección que se extiende y que al final de todos esos tratados violados, de esas mentiras propagadas, de todas esas expediciones de castigo toleradas, de todos esos prisioneros atados e interrogados, de todos esos patriotas torturados, al final de ese odio racial alentado, de esa jactancia extendida, está el veneno inyectado en las venas de Europa, y el progreso lento, pero seguro, del ensalvajamiento del continente. Europa es moralmente, espiritualmente idefendible”.

La maison d'Aimé Césaire à Fort-de-France | Madinin'Art
Casa de Aimé Césaire en Martinica.

Se le relaciona también con la presencia de Robert Desnos en Cuba el año 1928, hecho relatado por Alejo Carpentier, pues él mismo se vio como protagonista al suplantar la identidad de Robert Desnos, con el fin de salir fuera de la isla, debido a la situación política de ese momento.

En 1931 se traslada a París como becario del gobierno francés para estudiar en el Liceo Louis- le Grand de París, uno de los más famosos. Allí conocería al senegalés Leopold Sedar Senghor, con quien entabló una gran amistad hasta el final de sus días y que llegaría a ser el presidente de Senegal. Cuando llegó a París Aimé Césaire se vio «de lleno, a las cuarenta y ocho horas, en pleno movimiento surrealista. Inmediatamente me pidieron que colaborara en sus revistas y empecé… Breton me había pedido una colaboración para la Revolución surrealista que empecé a hacer, y en realidad, no acabé de hacer…»

Ahí Aimé tuvo un repliegue al descubrir que no tenía nada nuevo que agregar al movimiento en Francia, pero que posteriormente en Martinica abrió otro camino en su relación con el surrealismo, la negritud-surrealismo.

Aimé Césaire tuvo contacto con otros jóvenes africanos que se encontraban como él en París. Junto con su amigo de la Guayana Francesa Leon Gontran Damas, el gualapeño Guy Tirolien y Leopold Sedar Senghor y Birago Diop fundan la revista el Estudiante Negro donde por primera vez aparece el concepto de negritud ideado por Aimé Césaire como reacción a la opresión del sistema colonial francés. El objetivo era rechazar el proyecto de los franceses de asimilación cultural y fomentar la cultura africana, que padecía de racismo a raíz también de la ideología colonialista. En este movimiento se propuso una búsqueda de las raíces africanas, aunque alertaba de no caer en el regionalismo o el “color local”.

Era de un humanismo activo y concreto, destinado a todos los oprimidos del planeta. En efecto, Césaire declarará: “Soy de la raza de los que son oprimidos”. Léopold Sédar Senghor le presenta a Cesaire a Suzanne Roussy, una gran activista del movimiento africano y feminista que participaría también en la revista El estudiante Negro. Se casan el año siguiente, en el ayuntamiento del XIVº distrito de París, vistiendo un traje sastre rojo, color de pasión, erigiendo así la importancia de lo laico. Empezó Cesaire a redactar en 1935 su obra maestra Cuaderno de un Retorno al país natal, que es un texto fundamental para la Negritud que publicará en 1939. Él también la denominaba “evocación desde la costa dálmata de mi isla”.

Con su esposa Suzanne.

En 1936 lee la traducción de la ”Historia de la civilización africana” de Frobenius. Finaliza sus estudios en la Escuela Normal Superior en 1938 con un trabajo en su tesis sobre “El tema del Sur en la literatura negro-americana de los Estados Unidos”. En ese año es cuando regresa a Martinica junto con Suzanne. Ambos son asignados como profesores en el liceo Victor Schoelcher donde Aimé tendrá como estudiantes a Frantz Fanon y a Edouard Glissant.

El poema Cuaderno se publicó en la revista Volonté, año en el que regresa a Martinica, huyendo del fascismo que se había apoderado de Europa. Césaire diría del Caribe que es” su matriz africana que nos nutre”. Visita Haití que lo deja “golpeado, transformado e iluminado” y queda “prendado y comprometido” con ese país y su realidad. Él y Suzanne son asignados como profesores en el liceo Victor Schœlcher, donde Aimé tendrá como estudiantes a Frantz Fanon y (que fue un revolucionario, psiquiatra, filósofo y escritor caribeño de origen martiniqués cuya obra fue de gran influencia en los movimientos y pensadores revolucionarios de los años 1960) a Edouard Glissant (novelista, poeta y ensayista francés. Poeta del mestizaje, creó los conceptos de “criollización” y de “Todo-Mundo).

Martinica a finales de la década de los treinta estaba encaminada a una alineación cultural, dado que la élite del lugar preferia cualquier referencia que proviniera de la metrópoli colonial Francia, advirtiéndose un claro sometimiento de la población de Martinica. Como reacción a esta situación, Aimé y Suzanne junto con otros intelectuales como René Ménil fundaron la Revue Tropiques, una revista literaria trimestral publicada en Martinica de 1941 a 1945, allí Suzanne Césaire publicó siete artículos en Tropiques, poniendo de relieve gran parte de una perspectiva identitaria que se usaría en el futuro por famosos críticos de la identidad cultural caribeña.

Durante la Segunda Guerra Mundial los Estados Unidos comienzan a bloquear la Martinica, por la desconfianza hacia los representantes del régimen colaboracionista del Vichy, que fue un régimen político instaurado por el mariscal Philippe Petain en parte del territorio francés y sus colonias, tras firmar el armisticio con la Alemana nazi. Esto hace que las condiciones en Martinica se deterioren. El régimen que instaura el almirante Robert, enviado por el Gobierno de Vichy, es racista y represor. Hicieron cesar a los representantes elegidos negros y los sustituyeron por representantes de la aristocracia criolla, los békes (son franceses blancos de las Antillas francesas, descendientes de los primeros colonos esclavistas, cuya familia está presente en las islas desde la época colonial). También censuraron la revista Revoue Tropiques que siguió apareciendo con dificultades hasta el año 1943.

El poeta francés André Bretón, exiliado por la segunda Guerra Mundial, desembarcó en Martinica. Su barco,El Capitán Paul Lemerle, acogió a otros prestigiosos refugiados: Victor Serge, Wilfredo Lam, Claude Levi-Strauss. Un día, con el fin de encontrar un moño para su hija Aube, Breton entró en una tienda en la que encontró junto a la caja una revista literaria: Tropiques. De esta manera descubrió las reflexiones de los intelectuales antillanos y, sobre todo, los textos poéticos del director de la publicación: Aimé Césaire. No dudó en calificar su obra literaria como “el mayor monumento lírico de la época”. Le señala como una de las voces más importantes de la poesía francesa de vanguardia. Breton incluyó al “gran poeta negro” en el grupo de sus discípulos, aunque la poesía de Cesaire se diferenciaba se sus coetáneos surrealistas en que sus creaciones se sustentaban en la riqueza de la cultura caribeña y africana, con un gran poder creador poético, conciencia racial y acción política. En 1943 redacta el prólogo de la edición bilingüe del Cuaderno de un retorno al país natal, que se publica en la revista Fontaine, en el número 35, que dirige Max Pol Fouchet . Le dedicaría estas palabras André Bretón “la palabra de Aimé Césaire, hermosa como el oxígeno naciente”.

André Breton, Nicolas Calas, Aimé Césaire, Enrico Donati, Marcel Duchamp, Max Ernst, Esteban Francès, Arshile Gorky, Frederick Kiesler, Robert Lebel, Pierre Mabille, Henri Matisse, Roberto Matta, B. Reis, Denis de Rougemont, Sonia Sekula, Elisa Claro Breton,

En 1944 con su libro las Armas milagrosas, marca la adhesión al surrealismo y le apodan “el negro fundamental”. Llegará a influenciar a autores como Frantz Fanon, Edouard Glissant (que si recordáis anteriormente son alumnos del liceo Schoelcher donde impartió clases), Daniel Maximin y muchos otros. También influenció en otros intelectuales africanos y afroamericanos en su lucha contra el colonialismo y la desculturización. “El Cuaderno de un retorno al país natal” fue traducido en Cuba por Lydia Cabrera, en 1943, y se editó con un prólogo de Benjamin Pèret que comenzaba así: “Tengo el honor de saludar aquí a un gran poeta, el único gran poeta en lengua francesa que ha aparecido en veinte años. Por primera vez resuena una voz tropical en nuestro idioma, no para sazonar una poesía exótica, adorno de mal gusto en un interior mediocre, sino para hacer brillar una poesía auténtica, brotada de troncos podridos de orquídeas y de mariposas eléctricas devorando la carroña; poesía que es el grito salvaje de una naturaleza dominadora, sádica, que se traga a los hombres y a sus máquinas como las flores a los insectos temerarios”.

En 1945 Aimé Césaire se afilia al partido comunista francés y es elegido alcalde de la capital de la isla de Martinica, Fort de France. También sale elegido diputado a la Asamblea Nacional por Martinica. Conservará este escaño sin interrupción hasta 1993. Martinica estaba muy deteriorada por el bloqueo y la caída de la industria azucarera y Aimé consigue que se consiguiera para Martinica el estatus de departamento en 1946. Es decir, se instauró como una entidad territorial principal en la que se divide administrativa Francia. Esta postura de Césaire no fue entendida por muchos movimientos de izquierda de Martinica, que pedían la independencia. Según Aimé, tenía el objetivo esta medida de luchar contra la preponderancia beké en la política martiniquesa, contra el clientelismo (es un intercambio extraoficial de favores para conseguir apoyo electoral), la corrupción y el conservadurismo estructural en el que se encontraban . El indicaba que tomó esa decisión porque era necesario conseguir un saneamiento y modernización para permitir el desarrollo económico y social de Martinica. A menudo marginado, el escritor no participó en polémicas inútiles ni en discusiones mundanas. Confiado en lo justo de su causa y en el alcance de su palabra, no eludió los debates más intensos del momento. Ante los diputados conservadores que lo atacan con violencia debido a “lo que Francia le permitió aprender” y la deuda que tiene un hombre como él (es decir, negro) hacia su patria, Césaire explica sin rabia que en nombre de los valores mismos de ese país no puede aceptar esos ataques. Conoce las contradicciones del humanismo francés, esos postulados bien intencionados en los que no se cuestionó la peor humillación de una población: la esclavitud.

Ya era padre de cuatro niños. Su mujer Suzanne padecia de pulmonía severa y roza la muerte en 1942 cuando da luz a su hija Ina. En Tumba del sol (Tombeau du soleil), Aimé Césaire se dirige directamente a Suzanne: Ventanas del pantanal floreced ¡ah! floreced en la quietud de la noche para Suzanne de Césaire de mariposas sonoras. Hincharemos nuestras velas oceánicas, hacia el ímpetu recobrado de las pampas y las piedras y cantaremos a los bajos caudales.

A fines de 1945 hubo otra visita de André Bretón, que coincide con una segunda exposición de Lam y una serie de conferencias preparadas por Aimé Césaire, en Port-au-Prince. René Depestre, que había fundado un diario casi estudiantil, La Rouche, donde se hizo eco la noticia de que André Bretón hizo un llamado a la conciencia y a la liberación de los pueblos en el teatro, que dio lugar a una huelga general y después el derrocamiento político de Elie Lescot, el dictador de 1946. Breton abandonó Port-au-Prince y se marcha a la Martinica, en febrero de 1946, con la impresión viva de que su estadía, en verdad, cumplió con creces lo que se esperaba con su palabra, más aún al conocer todo el movimiento en torno a la poesía. Cuaderno de un regreso al país natal se reeditó en 1947, con un prólogo del mismo Breton; de esa manera, logra un éxito importante, siendo reconocido como escritor surrealista, en un momento en que éste se abre al exterior de Francia, después de terminada la guerra. Cesaire diría del surrealismo: «el surrealismo me proporcionó lo que yo buscaba confusamente. Lo he recibido con alegría porque he encontrado en él más una confirmación que una revelación. Era un instrumento que dinamitaba el francés…

El surrealismo me interesaba en la medida en que representaba un factor de liberación…» y esa es, precisamente, una de sus propuestas básicas, la liberación del hombre, donde la poesía puede objetivar, mediante el lenguaje, esa liberación.

En 1947 creó Aimé Césaire junto con Alioune Diop ( fue un intelectual franco-senegalés que jugó un papel importante en la emancipación cultural africana) realizan la revista “Presencia africana y en 1948 aparece Antología de la nueva poesía negra y de madagascarí, con prólogo de Jean Paul Sartre, consagrándose así el movimiento de la negritud. Sartre diría: “se puede hablar aquí de una poesía comprometida, y aun dirigida y automática, no porque existiese aquí la intervención de la reflexión, sino porque sus palabras y las imágenes expresan continuamente la posesión. El surrealismo blanco encuentra en su interior el alivio; Césaire halla en su fuego la intransigencia de las exigencias y de la sed de venganza”. En 1948 escribió otro de sus grandes poemarios, Sol guillotinado (Soleil cou coupè), cuyo título es una inspiración de una imagen del poeta francés Apollinaire. En este poemario continua su temática por los ideales libertarios y de lucha por la dignidad de los pueblos oprimidos.

En 1950 Cesaire publica Cuerpo Perdido. El propio Breton le propuso a Picasso ilustrar este libro. El trabajo realizado por Picasso, cabeza de negro de perfil y treinta ilustraciones de plantas, insectos y pictogramas, es de una completa interacción con el texto literario. Lo publicó la editorial Fragance en 1950, el año en que Aimé Césaire escribía el dicurso sobre el colonialismo,, confirmando así la unión entre su actividad política y su poesía. Cuerpo Perdido está compuesto por diez poemas, cada uno de ellos ilustrado con dos estampas que representan plantas, insectos, pictogramas de copulación y rostros en forma de hoja, de animales o de la luna. Son imágenes que recuerdan al surrealismo mágico de Wifredo Lam. El frontispicio del libro es una estampa que representa la cabeza de un negro de perfil, en alusión a la búsqueda de su identidad: « Negro Negro Negro / Desde el fondo del cielo inmemorial[…]». La reproducción de esta estampa sirvió para el cartel del congreso de escritores y artistas negros Présence Africaine, celebrado en París en 1956. Como producción dramática en 1956 publica “Y los perros callaron”. Aquí se identifica con su pueblo al igual que con el rebelde de la obra:

En 1956, en el Congreso de escritores negros y artista de la Sorbona en Paris.

“Y callaban los perros que había
sufrido todas las violencias del mundo muerto
recibido vergajazos
sido expuesto a las fieras, arrastrado en camisa
la soga al cuello
rociado con petróleo
esperando en sambenito la hora del auto de fe
y bebido orina, siendo pisoteado, traicionado, vencido

Lo que le llevó a predecir:

“Nada de perdonar
he alzado con mi corazón el sílex antiguo
a la vieja mecha que África depositara en mi fuero interno.
Te odio, te odio.

Aimé Césaire en Fort-de-France recibe a François Mitterand tras su elección en 1981.

Sus obras dramáticas eran escenificadas en el teatro,

En 1956 Aimé Césaire abandona el Partido comunista francés por discrepancias a la hora de valorar la revolución de Hungría. y funda el Partido progresista Martiniqués, desde el que reivindica la autonomía de Martinica. Siguió siendo alcalde de Fort de France hasta el 2001. El desarrollo de la capital de Martinica se caracterizó por el éxodo rural, provocado por el declive de la industria azucarera y la explosión demográfica provocado por la mejoría de las condiciones sanitarias. Su política social favoreció la creación de una base electoral estable. Creó el Servicio Municipal de Acción Cultural (SERMAC), donde se desarrollaron talleres de arte popular (baile, artesanía y música) y el festival de Fort de France, muy prestigioso. festival de Fort-de-France.

Se retiró de la vida política y dejó el puesto a Serge Letchimy . Es uno de los últimos fundadores del pensamiento de la negritud.

Herrajes (Ferrements), libro de poesía, fue publicada en 1960

Publica un libro de poemas en 1961 titulado Cadastre.

En 1962 produce su ensayo Tocando la apertura. La Revolución Francesa y el problema colonial.

Césaire también escribió teatro, con los mismos presupuestos polémicos y estéticos. En su pieza La tragedia del rey Christophe (1963) analiza la historia haitiana con una mirada épica y universal, como si tratara de la tragedia de todas las revoluciones. Henri Christophe fue un líder revolucionario haitiano que se autoproclamó Rey de Haití en 1811 y estableció un sistema de señores feudales.
Con Una temporada en el Congo en 1966 puso en escena el drama político de África en los años sesenta.

En 1969 publica Una tempestad. Sus obras completas aparecieron en Fort de France en 1976. En 1987 forma parte de la Primera Conferencia Hemisférica de los Pueblos Negros de la Diáspora, organizada en su honor en la Universidad Internacional de Florida, en Miami. Allí Aimé Césaire explica que la negritud se mantiene en lucha continua y que es una comunidad oprimida y excluida y ahonda en una manera de vivir la historia de esa comunidad al interior de la historia, que incluye la deportación masiva de poblaciones enteras, tráfico de humanos y recuerdos de una tradición y creencias que se intentaron eliminar.

Aimé Césaire es considerado como uno de los precursores de los Estudios Postcoloniales. Establece una crítica hacia el colonialismo. Indica que Europa es hipócrita e inmoral y que su proyecto colonialista es indefendible y que es incapaz de resolver la miseria y la alienación que construyó a través de las conquistas coloniales. Hace una comparación en este ensayo con el nazismo , no en términos de la violencia ejercida, sino en el uso de las mismas prácticas coloniales contra sociedades blancas europeas. Critica también el hecho de que la clase intelectual europea había difundido discursos racistas y esclavistas en el pasado. Finalmente, el autor hace un vínculo entre la violencia del capitalismo y la del colonialismo en repetidas ocasiones: “Lo queramos o no, al final del callejón sin salida que es Europa, aquella de Adeauer, de Schuman, de idault y algunos otros, está Hitler. Al final del capitalismo, deseoso de sobrevivir, está Hitler. Al final del humaismo formal y de renuncia filosófica, está Hitler,” “El caso [contra Europa] es abrumador. Es como si un animal que, haciendo uso de su más elemental vitalidad, repartiera la sangre y sembrara la muerte, pues hay que recordar que históricamente bajo esta misma forma feroz se manifestó, en la consciencia y espíritu de los mejores, la revelación de la sociedad capitalista.”

En 1960 le conceden el Premio René Laporte. Publica en 1991 su libro de poesía Yo, laminaria. La poesía de Aimé Césaire tiene una apariencia de prosa y vigor visionario. Con una complejidad y aspereza de una cultura mestiza, conlleva un aire legendario, majestuoso, como de épica antigua. El escritor R. Depestre sitúa la “criollidad” de Césaire en un contexto dinámico más amplio y universal que cualquier definición restrictiva, y habla de una “criollidad” en movimiento hacia una dimensión donde la poesía trata con la belleza y la desgracia a la vez.

Según el poeta y ensayista D. Walcott, Césaire ve en el Nuevo Mundo la evidencia de humillaciones pasadas y la necesidad de un orden nuevo; sin embargo, su obra, como toda alta poesía, se basa en el misterio de esta redención, no en una dialéctica precisa que pudiera ser entendida a través de claves políticas.

En lo que atañe al dominio poético, quiere, cueste lo que cueste, que se acabe la imitación de los europeos y se cree una poesía de exploración que suba, sin hacer trampas, hasta las fuentes de él mismo y de sus hermanos. Encuentra imágenes, ritmos, palabras, que son la verdadera naturaleza de su pueblo y entre las que el lirismo y la violencia no excluyen una colecta universal de felicidad. Intentó dar a los descendientes de esclavos, el orgullo y el vigor perdidos, no manteniendo la nostalgia de un mundo de delantera, pero creando una fraternidad nueva, una sociedad moderna. Y cuenta para esto, en buena parte con la fuerza de la poesía que no se contenta con describir o con evocar.

Al hablar de sí mismo y de los otros que son iguales a él (negros y colonizados, inferiores siempre ante la revolución y la nación que proclamó el “Vivir libre o morir” y no sólo promulgó la “Libertad, igualdad y fraternidad”, sino que dijo pugnar por la felicidad de todos), Césaire desmiente: “Y puesto que juré no ocultar nada de nuestra historia (yo que admiro tanto al carnero paciendo su sombra de la tarde), quiero convenir en que fuimos, en todos los tiempos muy ramplones lavaplatos, limpiabotas sin envergadura, y considerando las cosas lo mejor posible, hechiceros bastante concienzudos siendo el único récord indiscutible que hemos batido el de la paciencia en soportar el látigo.”

En honor a Aime Cesaire en el Aeropuerto internacional de Martinica hay una terminal a su nombre, abierta en 1950 y renombrada en 2007.

Voces descolonizadoras 2020 – Día Internacional para la Abolición de la Esclavitud en Argentina, le rinden un homenaje a Aimé Césaire. Como dice el texto de convocatoria, se trata de un acto de justicia literaria e intelectual que busca continuar el rescate de la memoria de un poeta universal, que cada día que pasa adquiere más vigencia.

Fue realmente inspirador para los pueblos del Caribe, Europa y Estados Unidos, en el surgimiento del movimiento por los derechos civiles que marcó un hito histórico. Retirado durante los últimos años de la vida política, Césaire siguió su influencia cultural y el prestigio de su obra municipal, sobre todo en el campo de la promoción cultural de los sectores populares.

Pese a sus críticas a proyectos legislativos sobre la memoria colonial de Francia, recibió en 2006 a Nicolás Sarkozy, sobre quien declaró: “Es un hombre nuevo. Se siente en él una fuerza, una voluntad y algunas ideas. Lo juzgaremos sobre esa base”. Antiguo diputado socialista, en la campaña de 2007 respaldó la candidatura presidencial e Ségolène Royal..

Césaire falleció el jueves 17 de abril de 2008 en el hospital al que había sido ingresado 8 días antes. “El inmenso poeta” desaparecido ostenta “el récord de longevidad parlamentaria desde 1945”.

BIBLIOGRAFIA Y FUENTES

Esacademic.com
https://esacademic.com/dic.nsf/eswiki/51160
wikipedia

https://es.wikipedia.org/wiki/Aim%C3%A9_C%C3%A9saire

Afroamérica: Suzanne de Cesaire, odisea martiquinesa
file:///C:/Users/Usuario/Downloads/55535-159072-1-PB.pdf

Cuaderno de un retorno al pais natal, de Aimé Césaire editorial Era
http://www.arquitecturadelastransferencias.net/images/bibliografia/cesaire_retorno_al_pais_natal.pdf

letras libres: aime cesaire
https://www.letraslibres.com/mexico-espana/aime-cesaire

Casa África: Aimé Césaire
http://www.casafrica.es/detalle-who-is-who.jsp%3FDS7.PROID=419519.html

Discurso sobre el colonialismo de Aime Cesaire
https://arteypensamientocontemporaneo.wordpress.com/2019/02/08/aime-cesaire-discurso-sobre-el-colonialismo-fragmento/

Aimé Césaire entender el Rugido del Tigre
https://nomelleveselapunte.files.wordpress.com/2010/08/aime-cesaire-poemas.pdf

Aimé Césaire, el padre de la negritud

Muerte de Aimé Césaire, poeta de la negritud

http://www1.rfi.fr/actues/articles/100/article_7585.asp

Aimé Césaire Poemas, versión de Luis López Álvarez, selecciones de poesía universal, editorial Plaza y Janés s.a. Editores

Las armas milagrosas y los perros callaban de Aimé Césaire, traducción de Lizandro Z, D, Galtier ediciones librerías Fausto

POEMAS

CUADERNO DEL REGRESO A UN PAIS NATAL , 1939

1
Partir.
Así como hay hombres-hiena y hombres-pantera, yo
seré un hombre-judío,
un hombre cafre
un hombre-hindú-de-Calcuta
un-hombre-Harlem-sin-derecho-a-voto
El hombre-hambre, el-hombre -insulto, el hombre-tortura
se le podría
prender en cualquier momento, molerlo a golpes-matarlo
por completo
sin tener que rendirle cuentas a nadie.
2
Un hombre judío
un hombre-progom
un perro de caza
un pordiosero.
Pero, ¿es que puede uno matar el remordimiento, bello
como la cara de sorpresa de una dama inglesa al encontrar
en su sopa un cráneo de hotentote?
Yo reencontraría el secreto de las grandes comunicaciones
y de las grandes combustiones. Diría tempestad, diría río.
Diría ciclón. .Diría hoja. Diría árbol, mejorarían todas las
lluvias, me humedecerían todos los rocíos.
Me revolcaría como sangre frenética sobre la lenta corriente
del ojo de las palabras,
en caballos locos, en niños tiernos, en toques de queda en vestigios
de templo, en piedras preciosas, lo bastante lejos como para
descorazonar a los menores.
Quien no me comprenda no comprenderá el rugido del tigre
 
3
Es mío
un hombre solo preso de blancura
un hombre solo que desafía los gritos de la muerte
blanca
(TOUSSAINT,TOUSSAINT L’OUVERTURE)
un hombre solo que fascina al gavilán blanco de la muerte
blanca
un hombre solo en la mar infecunda de la arena blanca
es un viejecito que se eleva contra las aguas
del cielo.
La muerte describe un círculo brillante encima de este hombre
la muerte brilla dulcemente sobre su cabeza
la muerte sopla en la caña madura de sus brazos
la muerte galopa en la prisión como un caballo blanco
la muerte luce en la sombra como los ojos de los gatos
la muerte hipa como el agua bajo las rocas
la muerte es un pájaro herido
la muerte decrece
la muerte vacila
la muerte es un paytura sombrío

la muerte expira en una blanca balsa de silencio.

“… Y he aquí que de pronto fuerza y vida me acometen como un toro y la onda de vida rodea la papila del morro, y aquí están todas las venas y vénulas atareadas en la sangre nueva y el enorme pulmón de los ciclones que respira y el fuego atesorado de los volcanes y el gigantesco pulso sísmico que lleva el compás de un cuerpo vivo en mi firme incendio.
Y ahora que estamos de pie, mi país y yo, con los cabellos al viento y mi pequeña mano ahora en su puño enorme y la fuerza no está en nosotros sino por encima de nosotros, en una voz que barrena a la noche y a la audiencia como la penetración de una avispa apocalíptica. Y la voz dice que Europa durante siglos nos ha cebado de mentiras e hinchado de pestilencias,
porque no es verdad que la obra del hombre haya terminado
que no tengamos nada que hacer en el mundo
que seamos unos parásitos en el mundo
que basta que nos pongamos al paso del mundo
pero la obra del hombre ha empezado ahora
y falta al hombre conquistar toda prohibición
inmovilizada en los rincones de su fervor
y ninguna raza tiene el monopolio de la belleza, de la inteligencia,
de la fuerza
y hay sitio para todos en la cita de la conquista y ahora sabemos que el sol gira alrededor de nuestra tierra iluminando la parcela que ha fijado nuestra sola voluntad y que toda estrella que cae del cielo a la tierra a nuestra voz de mando sin límite.
Ahora poseo el sentido de las ordalías; mi país es “la lanza de noche” de mis antepasados bámbaras que se arruga y su punta huye desesperadamente hacia el astil si se la rocía con sangre de pollo y dice que es sangre de hombre lo que necesita su temperamento, grasa, hígado, corazón de hombre, no sangre de pollo.
Y yo busco para mi país no corazones de dátil, sino corazones de hombre que, para entrar en las ciudades de plata por la gran puerta trapezoidal, golpeen la sangre viril, y mis ojos barren mis kilómetros cuadrados de tierra paternal y enumero las llagas con una especie de júbilo y las hacino una sobre otra como raras especies, y mi cuenta se alarga siempre con imprevistas acuñaciones de la bajeza.
Y aquí están aquellos que no se consuelan de no ser hechos a semejanza de Dios sino del diablo, aquellos que consideran que se es negro como se es dependiente de segunda clase: esperando mejorar y con la posibilidad de subir más alto; aquellos que capitulan ante sí mismos, aquellos que viven en el fondo de la mazmorra de sí mismos; aquellos que se envuelven con seudomorfosis orgullosa; aquellos que dicen a Europa: “Mire, yo sé cómo hacerle reverencias, cómo prestarle mis respetos, en suma, no soy diferente de usted; no haga caso de mi piel negra: me ha tostado el sol”.   

Y hay el rufián negro, el áscari negro, y todos cebras se zarandean a su manera para hacer que el listado de sus pieles caiga en un rocío de leche fresca. Y en medio de todo esto yo digo ¡hurra! mi gran padre se muere, yo digo ¡hurra! la vieja negritud se cadaveriza progresivamente.
No hay que decir: era un buen negro. Los blancos dicen que era un negro, un verdadero buen negro, el buen negro de su amo.
Yo digo ¡hurra!
Era un muy buen negro,
la miseria le había herido pecho y espalda y habían metido en su pobre mollera que una fatalidad pesaba sobre él y que no la puede manejar a su antojo que no tenía poder sobre su propio destino; que un señor avieso había desde tiempo inmemorial escrito leyes de prohibición en su naturaleza pelviana; y ser el buen negro; creer honradamente en su indignidad, sin la curiosidad perversa de verificar nunca los jeroglíficos fatídicos.
Era un muy buen negro.
Y no se le ocurría la idea de que podría azadonar, ahondar, cortarlo todo, cualquier otra cosa verdaderamente que no fuese la caña insípida.
Era un muy buen negro.
Y le lanzaban piedras, trozos de chatarra, cascos de botella, pero ni esas piedras, ni esa chatarra, ni esas botellas…
Oh quietos años de dios sobre este mogote terráqueo!
Y el látigo disputó el chupeteo de las moscas el rocío azucarado de nuestras llagas.
Yo digo hurra! la vieja negritud
se cadaveriza progresivamente
el horizonte se deshace, retrocede y se ensancha
y entre desgarrones de nubes aparece el fulgor de un signo.
El negrero cruje por todas partes… Su vientre se convulsiona y resuena… La horrible tenía de su cargamento roe los intestinos fétidos del extraño niño de pecho de los mares.
Y ni el júbilo de las velas hinchadas como un abultado bolso de doblones, ni las jugarretas hechas a la tontería peligrosa de las fragatas policíacas le impiden oír la amenaza de sus gruñidos intestinos.
En vano para olvidarse de ello el capitán cuelga en su palo mayor el negro más gritón, o lo echa al mar, o lo entrega al apetito de sus molosos.
La negrería que huele a cebolla frita vuelve a encontrar en su sangre derramada el sabor amargo de la libertad
Y está de pie la negrería
La negrería sentada
inesperadamente de pie
de pie en la cala
de pie en los camarotes
de pie en el puente
de pie en el viento
de pie al sol
de pie en la sangre
çde pie
y
libre
de pie y no como una pobre loca en su libertad y su indigencia marítimas girando en la deriva perfecta y aquí está:
más inesperadamente de pie
de pie en los cordajes
de pie ante el timón
de pie ante la brújula
de pie ante el mapa
de pie bajo las estrellas
de pie
y
libre
Y el navío lustral hiende impávido las aguas
Desplomadas
Y ahora se pudren nuestras borlas de ignominia!
por el sol abrotoñado de medianoche
escucha gavilán que tienes las llaves de oriente
por el día desarmado
por el tiro de piedra de la lluvia

Escucha perro blanco del norte, serpiente negra del
Mediodía
que rematáis el cinturón del cielo
todavía hay un mar por cruzar
para que yo invente mis pulmones
para que el príncipe se calle
para que la reina me bese
todavía un viejo mar por asesinar
un loco por entregar
para que mi alma brille ladre brille
ladre ladre ladre
y que chille la lechuza mi bello ángel curioso.
El maestro de las risas?
El maestro del silencio formidable?
El maestro de la esperanza y la desesperación?
El maestro de la pereza? El maestro de las danzas?
Soy yo!
y por eso, señor
los hombre de cuello frágil
recibe y percibe fatal calmoso triangular
y para mí mis danzas
mis danzas de mal negro
para mí mis danzas
la danza rompe-argolla
la danza salta-prisión
la danza es-hermoso-y-legítimo-ser-negro
para mí mis danzas y salta el sol en la raqueta de mis manos
pero no el sol desigual ya no me basta
enróscate, viento, alrededor de mi nuevo crecimiento
pósate en mis dedos medidos
te entrego mi conciencia y su ritmo de carne
te entrego los fuegos donde se asa mi debilidad
te entrego la cadena múltiple
te entrego el pantano
te entrego el intourist del círculo triangular
devora desea
te entrego mis palabras abruptas
devora enróscate
y enroscándote abrázame con un más vasto
estremecimiento
abrázame hasta el nosotros furioso
abraza, abrázanos
pero habiéndonos igualmente mordido
hasta la sangre de nuestra sangre mordido,
abraza, abraza mi pureza sólo se enlaza con tu pureza
pero entonces abraza
como un campo de apretados filaos
en la noche
nuestras multicolores purezas
y enlaza, enlázame sin remordimientos
enlázame con tus inmensos brazos de arcilla luminosa
enlaza mi negra vibración al ombligo mismo del mundo
enlaza, enlázame, áspera fraternidad,
y luego, estrangulándome con tu lazo de estrellas, sube,
paloma
sube
sube
sube
Yo te sigo, impresa en mi atávica córnea blanca,
sube lamedor de cielo
y el gran agujero negro donde yo quería ahogarme
en la otra luna
es allí donde quiero pescar ahora la lengua maléfica
de la noche en su inmóvil vibración”.

FRAGMENTO CUADERNO DEL REGRESO A UN PAIS NATAL , 1939

Yo reencontraré el secreto del gran diálogo, el secreto de las grandes combustiones. Diré tormenta, rio, diré tornado. Diré hoja. Diré árbol. Me mojarán todas las lluvias, brillaré humedecido por todos los rocíos. Igual que la sangre arrebarada en la corriente lenta del ojo de las palabras, como caballos furiosos, como niños muy pequeños, como coágulos, cubrefuegos, como ruinas de templo. como joyas, correré lejos, lo suficientemente lejos como para desalentar a los mineros. El que no me entienda, tampoco entenderá el rugido del tigre. Soy el que canta con la voz aherrojada en el jadeo de los elementos. Es dulce ser nada más que un pedazo de madera, un corcho, una gotita de aguas torrenciales del comienzo y del fin. Es dulce abandonarse en el corazón destrozado de las cosas. La poesía nace con el exceso, la desmesura, con la búsqueda acuciada por lo vedado.

SOL SERPIENTE

Del libro Las armas Milagrosas, 1946, traducción de Aldo Pellegrini

Sol serpiente ojo fascinador ojo mío
el mar piojera de islas crujiendo en los dedos de las rosas
lanza-llamas y mi cuerpo intacto de fulminado
el agua eleva las osamentas de luz perdidas en el corredor sin pompa
torbellinos de hielo aureolan el corazón humeante de los cuervos
nuestros corazones
es la voz de los rayos domesticados que giran sobre sus goznes de lagartija
traslado de anolis al paisaje de vidrios rotos
son las flores vampiros que suben a relevar las orquídeas
elixir del fuego central
juego justo fuego mango nocturno cubierto de abejas
mi deseo un azar de tigres sorprendidos en los azufres
pero el despertar estañoso se dora con los yacimientos infantiles
y mi cuerpo de guijarro que come pescado que come
palomas y sueños
el azúcar de la palabra Brasil en el fondo de la ciénaga

SUPERVIVENCIA

Del libro Las armas milagrosas, de 1946

Te evoco
bananero patético que agitas mi desnudo corazón
en el día salmodiante
te evoco
viejo hechicero de las montañas sordas por la noche
justamente la noche que precede a la última
y sus redobles de tedio golpeando en la poterna loca de las ciudades
enterradas
pero no es sino el preludio de las selvas en marcha sobre el cuello
sangrante del mundo
es mi odio singular
llevando a la deriva sus témpanos de hielo en el aliento de las
verdaderas llamas
dadme
ah dadme el ojo inmortal del ámbar
y sombras y tumbas de granito cuadriculado
pues la barrera ideal de los planos húmedos y de las hierbas
acuáticas
escucharán en las zonas verdes
los intérpretes del olvidos anudándose y desanudándose
y las raíces de la montaña
exaltando la estirpe real de los almendros de la esperanza
florecerán por los senderos de la carne
(la penuria de vivir pasando como una tempestad)
mientras que bajo el cartel del cielo
un fuego de oro sonreirá
al canto ardiente de las llamas de mi cuerpo

AVISO DE DISPAROS

Del libro Las armas milagrosas, de 1946

Aguardo a la orilla del mundo a los viajeros que no llegarán
dadme
leche de infancia panes de lluvia harinas
de medianoche y de baobab
mis manos que espinaron matorrales de astros
mas rescatadas por la espuma
desciñen de antemano
el jubón de cerrojos
y la fulminante geometría del trigonocéfalo
para mi sueño con piernas de reloj retrasado
para mi odio de cargamento hundido
para mis árboles gigantes de Tasmania
para mi torre de cabezas de Papuasía
para mis auroras boreales mis hermanos o amantes
para mi amiga mi mujer mi otaria
oh vosotras todas amistades maravillosas,
mi amiga amor
mi muerte, mi sosiego, mis cóleras
mis lebreles
mis sienes malditas
y las minas de radio soterradas en el abismo de
mis inocencias
saltarán desgranadas
en el comedero de los pájaros
(y el estéreo de estrellas
será el nombre común de la leña recogida en los aluviones
de las venas cantantes de la noche)
la bailarina invisible disparará al corazón
en el minuto 61 de la última hora
con proyectiles incandescentes de infierno y de
flores por vez primera
a la derecha de los días sin carne sin ojos sin desconfianza
sin lagos
a la izquierda los fuegos pilotos de los días no más y de los aludes
el pabellón negro con dientes blancos del Vómito Negro
será izado durante la duración ilimitada
de la fogata agreste de la fraternidad.

LAS ARMAS MILAGROSAS

Del libro Las armas milagrosas, de 1946

El gran machetazo del placer rojo en plena frente
había sangre y ese árbol que llaman flamígero y que
nunca merece tanto ese nombre como en las vísperas
de ciclones y de ciudades saqueadas la sangre nueva
la razón roja todas las palabras de todas las lenguas que
significan morir de sed y solamente cuando morir tenía el sabor del pan
y la tierra y el mar un gusto de antepasado
y ese pájaro que me grita que no me entregue
y la paciencia de los alaridos en cada rodeo de mi lengua

la arcada más bella es un chorro de sangre
la arcada más bella es una ojera lila
la arcada más bella se llama noche
y la belleza anarquista de tus brazos en cruz
y la belleza eucarística y llameante de tu sexo
en cuyo nombre saludaba la barrera de mis labios violentos

había la belleza de los minutos que son las joyas en liquidación
del bazar de la crueldad el sol de los minutos y su bonito hocico de lobo
que el hambre hace salir del bosque la cruz roja de los minutos
que son lampreas en marcha hacia los viveros y las estaciones
y las fragilidades inmensas del mar que es un pájaro loco clavado muerto
en la puerta de las tierras traseras había hasta el terror
tales como el relato de julio de los sapos de la esperanza y
de la desesperanza podados de astros por encima de las aguas
allí donde la fusión de los días que permite el bórax da cuenta
de las lamparillas gestantes las fornicaciones de la hierba
que no se deben presenciar sin precauciones las cópulas del agua
reflejadas por el espejo de los magos las bestias marinas
para ser tomadas en el hueco del placer los asaltos de vocablos
todas troneras humeantes para festejar el nacimiento del heredero varón
simultáneamente con la aparición de las praderas siderales en el flanco
de la bolsa con volcanes de agaves de despojos de silencio
el gran parque mudo con el agrandamiento silúrico de juegos mudos
con las angustias imperdonables de la carne de batalla según
la dosificación siempre por rectificar de los gérmenes que deben destruirse

(…) escolopendra escolopendra
hasta el párpado de las dunas sobre las ciudades
prohibidas castigadas por la cólera de Dios
escolopendra escolopendra
hasta el desastre crepitante y grave que arroja las
ciudades enanas delante de los caballos
más fogosos cuando en plena arena levantan
su portón de rejas sobre las fuerzas desconocidas del diluvio

escolopendra escolopendra
cresta cresta moldura rompe rompe en sable caleta pelambres
en aldea dormidos sobre sus piernas de pilotes y safenas
de agua cansada dentro de un instante se producirá la derrota
de los silos olfateados de cerca el azar rostro de pozo
de condotiero ecuestre con charcos artesianos
y las cucharillas de los senderos libertinos
por armadura rostro de viento rostro uterino
y lémur con dedos excavados en las monedas
y la no menclatura química y la carne dará vuelta
sus grandes hojas de banano que el viento de los tugurios
fuera de las estrellas que señalan la marcha hacia atrás de las heridas
de la noche hacia los desiertos de la infancia fingirá leer en un instante
se tendrá la sangre vertida donde las luciérnagas
tiran de las cadenillas de las lámparas eléctricas para la celebración
de los compitales y el infantilismo del alfabeto de los espasmos
que hacen los grandes ramajes de la herejía
o de la connivencia habrá el desinterés de los transatlánticos del silencio
que surcan día y noche las cataratas de la catástrofe
alrededor de las sienes sabias en migración
y el mar retraerá sus pequeños párpados de halcón
y tú intentarás apoderarte del instante
el gran feudatario recorrió su feudo a la velocidad de oro fino
del deseo por los senderos de neuronas observa bien si el pajarillo
no ha ingerido la estola el gran rey atónito en la sala llena de historias
adorará sus manos pulquérrimas
sus manos levantadas en el rincón del desastre entonces
el mar retornará a su incómodo lecho apretado c
uídate de cantar para no apagar la moral que es la moneda
obsidional de las ciudades privadas de agua
y de sueño entonces el mar se sentará a la mesa
muy suavemente y los pájaros cantarán muy suavemente
en las básculas de la sal la canción de cuna congolesa que la soldadesca
me ha hecho olvidar pero que el mar piadosísimo de las cajas craneanas
conserva sobre su láminas rituales

escolopendra escolopendra

hasta que las cabalgatas vagabundeen por los prados salinos de abismos
con el murmullo humano rico de prehistoria en los oidos

escolopendra escolopendra

hasta que no hayamos alcanzado la piedra
sin dialecto la hoja sin torreón el agua frágil
sin fémur el peritoneo seroso de los anocheceres de manantial

LEJOS DE LOS DÍAS PASADOS

Del libro Herrajes (Ferrements) de 1960

pueblo mío

cuando
lejos de los días pasados
renazca una cabeza bien puesta sobre
tus hombros
reanuda
la palabra

despide a los traidores
y a los amos
recobrarás el pan y la tierra bendita
tierra restituida

cuando
cuando dejes de ser un juguete sombrío
en el carnaval de los otros
o en los campos ajenos
el espantapájaros desechado

mañana
cuando mañana pueblo mío
la derrota del mercenario
termine en fiesta

la vergüenza de occidente se quedará
en el corazón de la caña

pueblo despierta del mal sueño
pueblo de abismo remotos
pueblo de pesadillas dominantes
pueblo noctámbulo amante del trueno furioso
mañana estarás muy alto muy dulce muy
crecido

y a la marejada tormentosa de las tierras
sucederá el arado saludable con otra tempestad

CADÁVER DE UN FRENESÍ

Del libro Herrajes (Ferrements) de 1960

el recuerdo de un camino que sube mucho a la sombra de los bambúes di guarapo que vuelve a inventarse siempre y el olor de los ciruelos de España
se dejaron olvidadas
las enaguas del mar
los tiempos de la infancia
el parasol de los coccolobis

al llegar a la curva me vuelvo y miro por encima del hombro
de mi pasado lleno del ruido mágico en el momento preciso
siempre incomprensible y angustioso del fruto del árbol del pan
que cae rodando hasta el barranco en donde nadie lo encuentra
la catástrofe se ha hecho un trono instalándolo demasiado alto
del delirio de la ciudad destruida es mi vida incendiada

Dolor tú perderás
él hábito que se grita:
que he soñado con el rostro torcido
boca amarga he soñado con todos los vicios de mi
sangre
y los fantasmas rondaron cada uno de mis gestos
en el escote de la suerte
no importa es debilidad

vela corazón mío
único prisionero que inexplicablemente sobrevive
en su celda
a la evidencia del destino
feroz taciturno
muy al fondo lámpara encendida por su terrible
herida

PARA SALUDAR AL TERCER MUNDO

Del libro Herrajes (Ferrements) de 1960

A Léopld Sedar Senghoe

¡Ah!
¡mi dureme vela de isla tan borrosa
en el mar!

Y he aquí que desde todos los puntos del peligro
la historia me hace la señal que esperaba,
veo brotar naciones,
verdes y rojas o saludo
banderas gargantas de un viento antiguo ;
Malí, Guinea, Ghana

y os veo, hombres,
sin desmaño alguno bajo este sol nuevo .

Escuchad:
desde mi isla lejana
desde mi isla en alerta os digo
¡Hoo!
Y vuestras voces me responden
y lo que dicen significa:
“clarea”. Y es cierto:
incluso a través de la tormenta y de la noche
para nosotros clarea.
Veo desde aquí al Kivu descender al Tanganica
por la escalera de plata de la Ruzizi
(es la muchacha que a cada paso
baña la noche con un estremecer de cabellos)

veo desde aquí ligados
Benué, Logón y Chad:
ligados Senegarl y Níger
Rugir silencio y noche rugir, desde aquí oigo
rugir al Nyaragongo.

Odio, sí, o el banquillo o el destierro
y el arreo que rechina, más
de un viento áspero, nosotros contusos, ¡he visto
menguar las fauces negreras!
Veo el África múltiple y única
vertical en la tumultuosa peripecia
con sus hinchazones, sus nudosidades
un poco aparte, mas al alcance
del siglo, corazón de reserva.

Y repito: ¡Ooh Madre!
Y levanto mi fuerza inclinando mi rostro
¡Oh tierra mía!
Dejad que me la espolvoree lentamente entre el
pulgar y el índice
que me frote con ella el pecho, los brazos,
el brazo izquierdo
y me acaricia el derecho.

¡Ohh mi tierra es buena
también lo es tu voz
con ese sosiego que da un amanecer!

Tierra, fragua, silo. Tierra mostrando nuestras rutas
aquí una verdad emerge
apagando el esplendor del viejo oropel cruel.

Ya vez:
África ya no es en el diamante de la desgracia
un negro corazón que se estría;

nuestra África es una mano que salió de la manopla
una mano derecha con la palma tendida
los dedos apretados;

en mano tumefacta
una herida mano abierta
tendida
morenas, amarillas, blancas,
a todas las manos, a todas las manos heridas
del mundo.

CUERPO PERDIDO

Del libro Cadastre (Catastro ) de 1961

Yo que Krakatoa
yo que todo mejor que monzón
yo que a pecho descubierto
yo que carraspeo como un árgano viejo
yo que balo mejor que una cloaca
yo que fuera de gama
yo que Zambeze frenético o rombo o
caníbal
quisiera ser cada vez más humilde y más manso
siempre más grave sin vestigio ni vértigo
caer hasta perderme
en la viviente sémola de una tierra bien abierta
Fuera una neblina en lugar de atmósfera no
sería nada sucia
cada gota de agua conteniendo un sol
cuyo nombre idéntico para todas las cosas
sería el ENCUENTRO MAS TOTAL
de tal suerte que no se sabría a ciencia cierta
si cruza una estrella o una esperanza acaso
o un pétalo de flamboyán
o una retirada submarina
que las antorchas de las medusas aurelias frecuentan
Imagino que entonces la vida me bañaría por completo
mejor la sentiría palpándome o mordiéndome
tendido sentiría llegarme los olores al fin liberados
cual manos caritativas
que me atravesarían
para mecer largos cabellos
más largos que ese pasado que no puedo alcanzar.
Cosas apartaros, haced sitio
a mi reposo que alza en oleaje
mi cresta terrible de raíces fondeadoras
buscando dónde asirse
oh cosas, yo sondeo y sondeo
yo, el cargador, soy portarraíces
yo peso, fuerzo y arcaneo
y ombligueo
Ah, quien hacia los arpones me lleva
estoy muy débil
silbo, sí, silbo cosas muy antiguas
de serpientes de cosas cavernosas
Soy oro viento paz aquí
y contra mi hocico inestable y fresco
poso contra mi rostro corroído
tu frío rostro de risa descompuesta.
El viento, ay, lo escucharé aún
negro, negro, negro desde el fondo
del cielo inmemorial
un poco menos fuerte que hoy en día
pero demasiado fuerte sin embargo
y ese loco aullido de perros y caballos
que envía a nuestra persecución siempre cimarrona
mas a mi vez en el aire
me alzaré en un grito tan violento
que voy a salpicar al cielo entero
por mis ramas destrozadas
y por el chorro insolente de mi barril herido y solemne
ordenaré a las islas existir.

ENTRE OTRAS MATANZAS

Del libro Catastro (Cadastre) de 1961

Con todas sus fuerzas el sol y la luna chocan
las estrellas caen cual señales demasiado granadas
y como una camada de ratones grises

no temas nada dispón tus crecidas aguas
que si bien arrebatan la orilla de los espejos

han salpicado barro en mis ojos
y veo yo veo terriblemente veo
que de todas las montañas de todas las islas
sólo quedan los pocos dientes averiados
de la impenitente saliva del mar.

HIJO DEL RAYO

Del libro Catastro (Cadastre) de 1961

Y sin que ella se dignase seducir a los carceleros
en su corpiño se deslechó un ramillete de picaflores
en sus orejas germinaron brotes de atolones
ella me habla una lengua tan suave que al principio no
comprendo pero a lo largo adivino que me afirma
que la primavera llegó a contracorriente
que toda la sed se apagó que se nos concilió el otoño
que las estrellas florecieron en la calle en pleno
mediodía y que muy bajos cuelgan sus frutos.

CUANDO MIGUEL ANGEL ASTURIAS DESAPARECIÓ

hábil tallador de pedernal
sembrador al voleo de semillas de oro en la densa
crin de la noche hipocampo
cultivador demente de diamantes
mellador de hachas como ningún árbol de la selva
Miguel Ángel se sentaba en el suelo
y ponía un amuleto en el huesecillo de sus palabras
cuatro palabras de sol blanco
cuatro palabras de ceiba roja
cuatro palabras de coralillo

Miguel Ángel se tomaba un buen trago
de aguardiente de estrellas maceradas por nueve noches
que hervía en la garganta no extinta de los volcanes
y su tráquea de obsidiana

Miguel Ángel contemplaba en el fondo de sus ojos
las semillas que alcanzaban gravemente su perfil de árboles

Miguel Ángel acariciaba con su pluma
la gran bóveda de los vientos y el remolino polar

Miguel Ángel iluminaba con pinos verdes
la cabeza azul de los papagayos en la noche

Miguel Ángel bañaba con sangre de estrellas lácteas
de venas esmaltadas y frondas de luz
la huella gris
de la hora del día de los días del tiempo de los tiempos

y luego
Miguel Ángel desataba sus músicas severas
una música de arco
una música de olas y jícaras
una música de ríos que gimen
puntuada por cañonazos y frutos del curupay
y los buriles de cuarzo tamborileaban
las agujas de jade despertaban a los cuchillos de pedernal
y los árboles resinosos
Miguel Ángel hechicero de los versos relucientes

el samán se tambaleaba con sus locos brazos enredados
con todos sus dijes de máquinas extraviadas
con la risilla del mar en calma
en el cuello cosquilludo de las caletas
y la amistad minuciosa del Gran Viento

cuando las flechas de la muerte alcanzaron a Miguel Ángel
no lo encontraron yaciente
sino erguido en su gran estatura
al fondo del lago que se iluminó

Miguel Ángel hundió su piel de hombre
y se puso su piel de delfín

Miguel Ángel se quitó la piel de delfín
y se volvió arcoiris

Miguel Ángel se desvistió la piel de agua azul
vistió su piel de volcán

y se instaló montaña siempre verde
en el horizonte de todos los hombresç

Te recomendamos ver el programa de televisión.

PRÓXIMO NÚMERO

117. Poesía más Poesía: Concepción Silva Belinzón

Concepción Silva Bélinzon

Biografía

Concepción Silva Bélinzon nació y murió en Montevideo.
Tuvo dos hermanas Felisa y Clara. Esta última, también escritora y poeta a quien Concepción dedica su libro “Sagrada cantidad” y comienza “Al oído del hombre” con un poema de Clara que se titula: “Sola tras los vidrios”, que termina:

“…pero venían los sueños
cada día
a beber en el agua de sus párpados”.

Su fecha de nacimiento no es del todo clara, figurando 1903, 1905, y hasta 1915. La que se da como cierta es 1903.
A los diez años se va a vivir con dos tías solteras que le inculcan su profundo sentido religioso.
La religiosidad se ve en sus obras, es más espiritual que intelectual, pues para Concepción a veces era Dios quien le dictaba sus versos, a veces “las almas de los poetas unidos que quieren no morir”.
Vivió en la Unión, en la calle Lindoro Forteza 2659, dirección que no se cansaba de escribir, con una letra alargada en las dedicatorias de sus libros, que todavía aparecen, cada tanto, en Tristán Narvaja.
Rolando Faget comenta en un escrito que realizó para presentar uno de los últimos libros de Concepción: Tenemos el gusto de visitarla a menudo en su casa, acompañando a otra gran mujer poeta o hermana de raza de Concepción, Marosa di Giorgio. A través de las ventanas de la casa vemos el crepúsculo invadir la monteviadísima “calle de Concepción “. Cuando la dejamos ya la noche es señora en Lindoro Forteza. Después amanece. Siempre.
Nos consta que en esas tertulias trabajaron libros de Miguel Oscar Menassa.

Comenzó a publicar en 1945, por lo que algunos la consideran una escritora reservista.
A partir de entonces publica quince títulos que aparecen cada dos, tres o cuatro años, entre “El regreso de la Samaritana”, premiado por el Ministerio de Instrucción Pública en 1943, y “Los sitios abandonados” en 1979.

En 1981 apareció una antología de su obra seleccionada por Marosa Di Giorgio y Claudio Ross, y prologada por Arturo Sergio Visca, ilustre crítico, quien también escribe en la contraportada del libro “Sitios abandonados”.
Publicó en las revistas Alfar de Uruguay, Caballo de Fuego y Atenea de Chile y Espiral de Colombia.
Con una vida dentro de los límites de su casa y con un trabajo de oficina que le insumió algunas horas durante unos cuantos años, Concepción Silva vivió -y murió- sin grandes movilizaciones aparentes.
La escritura fue la aventura y el espacio del mundo en el que desarrolló la existencia.
Fue reconocida por Supervielle, admirada por Oliverio Girondo, saludada por Aleixandre, Gómez de la Serna, José Emilio Pacheco y Alejandra Pizarnik entre una larga lista de nombres con los que mantuvo asidua correspondencia.

Jules Supervielle, comenta acerca de su escritura:
Sus versos parecen haber sido dictados por una voz que no es del todo de este mundo.Sucede que nosotros no comprendemos muy bien qué es lo que ella significa pero poco nos importa, esta voz penetra con la mayor intensidad en nuestra memoria y allí se queda.­ Oh maravilla!: sus versos difíciles nos penetran fácilmente, sin la menor dialéctica ellos nos persuaden. Versos misteriosamente límpidos, plenos de un secreto que sabe mostrarse sin revelarse.
A pesar de ser Supervielle una figura prestigiosa en el Uruguay del 40, y de tener Concepción admiradores a lo largo de su fecunda y larga vida poética, no alcanzó, sin embargo, para que se la conociera cabalmente y se la valorara en su talento.

De Oliverio Girondo consta su testimonio en una carta que le envió y que aparece publicada en la contraportada del libro “Sagrada cantidad” en la que le dice:
Hubiera deseado balbucearle el deleite con que he saboreado muchos de sus poemas y decirle algo de lo que pienso sobre la maestría con que Ud. maneja una forma tan acerada como el soneto; manopla a la que ha sabido infundirle la mórbida ductilidad de un guante de cabritilla que, no sólo permite percibir las rutas y la estructura topográfica de la mano que recubre, sino todos y cada uno de sus movimientos.
… durante nuestras amistosas charlas con Supervielle surgía ,de pronto, algún verso suyo y sobre todo aquél de “Los altos coroneles me llaman Concepción”, tan sugestivo, tan lleno de misterio y que tiene alguna similitud con los de “Acostumbrado a letras y a doctores era casi perfecta mi hermosura”… del “Canto” con que ahora me abruma, porque poseen esa libertad de asociación de ideas (poéticas) que en ocasiones suele llegar hasta la arbitrariedad y que, al menos para mí, constituye uno de los mayores encantos de su poesía.
(…)
Permítame, por lo tanto, que estas líneas sean, tan sólo, el testimonio de mi emocionada gratitud y la expresión del íntimo deseo de conocerla personalmente.
Le besa las manos, Oliverio Girondo.

Así mismo Ramón Gómez de la Serna manifiesta: Con las palabras más familiares dice usted las cosas más diferentes que rompen el límite de la vida.
También mantuvo correspondencia con el poeta Miguel Oscar Menassa. Como primicia traemos de su propia letra los comentarios que Concepción envía al poeta en las dedicatorias de dos de sus libros, “Llamarlo y despedirlo” (1976) y “Sitios abandonados” (1978), donde comenta dos de los libros que le envía Menassa: “Salto Mortal” (1977) y “Grupo Cero ese imposible y Psicoanálisis del Líder” (1979), y un poema que le dedica especialmente.

Con una poesía compleja, misteriosa y fulgurante Silva Bélinzon se adentra en esa zona extraña, aislada y huraña a la que pertenecen algunos creadores, por inherencia o por posibilidad.
En el Uruguay, un alto muro de silencio, a veces ligeramente estremecido, rodea su obra, sin que podamos tener una clara conciencia del por qué, ni del cómo.
Antonio de Undarraga, quien prologó algunos de sus libros, la comparó con Emily Dickinson. Gastón Figueira, estudioso de Emily Dickinson, que fue amigo personal y que visitó a Concepción todos los domingos por más de treinta años, se refiere a este hecho afirmando que Undarraga “no habla de influencia, sino que establece un paralelo lírico” entre ambas.

Por otra parte, no ha dejado de señalarse su profunda intuición poética, su “singular sentido de la musicalidad del verso”, como dice Enrique Fierro en el “Diccionario de literatura uruguaya”, ni sus “imágenes alucinadas” con las que se “embelesó” Alejandra Pizarnik quien encontró que “poemas como los suyos corroboran las posibilidades del lenguaje, tanta energía efectiva, tanto candor plenamente expresado”.

Es que leer la poesía de Silva Bélinzon es adentrarse en un mundo donde los seres y los objetos cotidianos se vuelven presencias mágicas y firmes, oblicuas y peligrosas.
Entre el deslumbramiento que provoca el descubrir un mundo inmediato, posible y virtual y el ronronear oculto que traen las hojas al crecer o las hormigas devorando las migas de un festín, que siempre es para otros.
Con una voz por momentos irritante, que percute sobre otra, más densa, más antigua, anterior, ascética: feroz por lo que niega, nítida en lo que no quiere, intransigente. Intransigente como pocas, y sabiendo que la intransigencia lleva a un lugar del que no se vuelve.

Así que también es una voz desesperada, atravesada por la tensión que provoca la conciencia lúcida de saber qué es lo que se quiere, se espera o se busca, de manera férrea y en alto, y el alto dolor de saber que esa lucidez la lleva a la “poquedad confinada”.
Entre la admiración de algunos, unos pocos, y la indiferencia mayoritaria de sus contemporáneos, entre la irritación que provocaba en algunos y la fervorosa estima en otros, Concepción escribió sin tregua, ardiendo y siempre fuera del posible rebaño.

A su muerte, acaecida un 2 de noviembre, día de difuntos, de 1987, unos pocos y fieles amigos acompañaron su féretro.
Puede pensarse que Concepción Silva Bélinzon es de las que, en el silencio último del día, una voz “que no es del todo de este mundo” le susurra al oído, en secreto, que la está “esperando un mundo entero”.

OBRAS Y PREMIOS

• El regreso de la samaritana (1945). Premiado en 1943 por el Ministerio de Instrucción pública.
• La mano del ángel (1945) Precedido de un juicio de Jules Supervielle.
• El plantador de pinos (1947)
• Amor no amado (1950)
• Los reyes de oro (1953)Premiado por el Ministerio de Instrucción Pública.
• El cordero terrible (1956) Premiado por el Ministerio de Instrucción Pública
• La ciudad invisible (1959) Prólogo del poeta y crítico chileno Antonio de Undurraga.
• Muero y más vivo (1962) Publicado por la revista Lírica Hispana de Caracas.
• Me espera el mundo entero (1963)
• El más justo llamó (1965) Premiado en el concurso literario del Municipio de Montevideo
• En 1968 recibe el Premio Hispanoamericano Literario, “Susana Soca”, de la República oriental del Uruguay, por su obra literaria
• Al oído del hombre (1970)Premio Municipio de Montevideo
• Sagrada cantidad (1973) Con una carta de la poeta argentino Oliverio Girondo.
• En 1974, recibe un telegrama de la Academia del Premio Nobel de literatura de Suecia, donde le informan que su libro está incluido en el comité
• Disimulada gloria (1976)
• Llamarlo y despedirlo (1976)
• Sitios abandonados (1978)
• Página eterna (1979)
• Antología poética (1980, con prólogo de Arturo Sergio Visca)
• Poesías (1981)

Extraído del artículo: Concepción Silva Bélinzon: sin tarjeta de visita. Por la poeta Silvia Guerra. Jornal de poesía.jor.br
Poetas Siglo XXI. blogspot
Libros de Concepción Silva Bélinzon: Al oído del hombre, Sagrada cantidad, Llamarlo y despedirlo. Sitios abandonados
Material inédito proporcionado por el poeta Miguel Oscar Menassa Chamli

POEMAS

Del libro AL OÍDO DEL HOMBRE

GENTES APRESURADAS

La amapola se quema y no asustarse
(el padre se vistió para la tumba)
gentes apresuradas sin mirarse
sobre un tronco flotante… llora y zumba.

El perdón no bastaba sin amarse
viviendo sólo en parte se derrumba;
soportar cualquier cosa no es salvarse
el verano tan largo ya retumba.

Más allá de la muerte, no es la muerte:
hay que lavar las manos una a una
la sangre de los mártires convierte.

Traiciones del océano y las rocas
ausencia de vergüenza en la tribuna
y asistimos a misa entre las focas.

MARTIRIZAR Y SER MARTIRIZADO

Se acostumbra hacia abajo y mira el cielo
(pero muy pocos han sobrevivido)
casi todo lo arreglan con un velo
en la casa soldada un hombre herido.

Épocas de indigencia y terciopelo
cuántas flores tenía ese partido…
cuerpos asesinados sin un pelo
el pequeño sirviente despedido.

Martirizar y ser martirizado:
hablamos de mis uñas siempre muertas
muy poco corazón avergonzado.

En el mesón del puente con respeto:
de par en par se abrían muchas puertas
en los templos enormes hay secreto

LAS HUMILLACIONES

No es posible arreglar humillaciones
sin rastros de sangre era la herida;
en nidos de algodón tantos glotones
los mercados abiertos sin comida.

Es posible arreglar obligaciones
poco a poco se forma una avenida…
el alma se ocultaba de ratones
una vez para siempre fue elegida.

¿Por qué he de preocuparme de los ricos?
estrechamente envueltos en paradas
y cuchillo apropiado desde chicos.

El plato boca- abajo sin entierros:
no hay percheros, ni estantes, ni frazadas
se vive solitario entre los perros.

LOS PODEROSOS

Los poderosos son como cenizas
proyectos de tortugas inobedientes;
pero el justo no cambia su divisa
cien mil techos vacíos de serpientes.

Ahora me siento libre se su prisa
(entre flores de plata sus agentes)
sin carruajes el séquito agoniza
manos y corazones tan valientes.

Ahí está por ejemplo su levita:
de negrura de pez sus interiores
Y de la muerte humana favorita.

De furioso revólver lejanías:
muros condecorados sin valores
hay que lavar en nuestros propios días.

AL OÍDO DEL HOMBRE

Se ejerce ante el espejo más confianza
siempre y cuando se elija no mentirse;
al oído del hombre sin tardanza:
en las playas radiantes no aturdirse.

Haber vertido lágrimas no alcanza
frente al amo impasible sin hundirse;
utilicemos la última esperanza
gotea sangre fría sin pudrirse.

(Pero excéntricamente nos movemos
sin mejorar modales ni razones
porvenir sin dolor sólo queremos).

Nuestra sagrada tierra en que vivimos;
de producir propósito intenciones
hay bombas de Satán como racimos.

EL LOBO SE QUEDÓ SIN LA PASTORA

Adentro de paredes sufres miles
yo te espero en la puerta con el fresco,
de millones de justos invisibles
tu silla está muy cerca a lo grotesco.

Ya no estoy incompleta entre gentiles
se escapa de mi cuerpo el parentesco:
los cambistas de joyas y fusiles
y el ruido de las sedas tan burlesco.

El lobo se quedó sin la pastora;
ganado el equilibrio entre las redes
con tanta realidad abrumadora.

Sin fondo el corazón bajo la cera:
de peldaño en peldaño entre paredes
súbitamente luce la escalera.

LA CASA SIN PUERTAS

Habrá palabras nuevas sin cantores
y es preciso buscarlas bien ligero;
también sobrevivir sobre traidores
y el salto del poema lo primero.

Viejo olor a familias y a rencores
mañana no será como yo quiero:
largas mesas provistas de licores
no es bueno repetir como el portero.

No es bueno repetir lo que está dicho:
para qué, para qué morir de peste
no es lo mismo la nada sin capricho.

Puerta no tengo miedo puerta puerta;
y si acaso me escucha me conteste
entre vidrios oscuros descubierta.

DEL LIBRO “SAGRADA CANTIDAD “ Dedicado a su hermana Clara Silva

LOS PECADOS

Gran manjar es el hombre con pecados
como viven las moscas viviremos…
hay tres cuartos de mal en los mercados
y en sillas voladoras no saldremos.

Tan escasos de todo… y asustados
una casa de vidrio no queremos;
hay pudores con oro enmarañados
y del vino tan agrio no sabemos.

No te apures por mí, estoy segura:
no alcanzan padrenuestros para todos
son poquitos los hombres sin negrura.

Gritando tras de mí por corredores;
¡ay vida! No mereces tantos lodos
Ni confundir los santos con doctores.

BOCA DE SEÑORES

La cueva del dinero queda abajo
convirtiendo a los hombres en tortugas;
y recibo una luz que no rebajo
no se apagan los ojos que Tú enjugas.

El vino azucarado sin atajo
y veo un traje blanco sobre orugas;
aceptan beneficios sin trabajo
de pasos peligrosos tantas fugas.

Y pagan las palabras como espejos:
portadores de emplastos y riquezas
asustados de ver el cielo lejos.

Familia sin anillos me convida:
Van y vienen las olas y cabezas
Más alto queda el monte de la vida..

CALLE DE CONCEPCIÓN

Ya tengo a Concepción y es suficiente
(el hambre le llegaba hasta las cejas)
se despide la máscara y no miente
menos hombres muriendo como ovejas.

Tener según el mundo ¡qué valiente!
se torna insoportable si te alejas:
por tu propio descenso entre la gente
vivir con los que viven aconsejas.

La bebida ya está bastante fría:
el pobre tendrá pan y hasta calmantes
diez millones cuadrados de alegría.

Entre el alma y la piel pasó la espada;
desde el suelo hasta el techo deslumbrantes
mis amigos no vieron la estocada.

LA CASA DE LOS GATOS

Me duele el corazón de tanto usarlo
son cosas que le pasan a los pobres;
melancólica fiebre sin lograrlo
el humo de la cena no me cobres.

Sutiles candeleros no es amarlo
y visitas correctas y salobres:
dedicado equilibrio por mirarlo
por vía de este verso me recobres

Dormitorios vacíos percibía;
las terribles hormigas coloradas
y el ángel de la guarda se dormía.

Es pecado mortal seguir las ruinas;
miradas familiares olvidadas
y entre dos gatos muertos me dominas.

TIEMPO DE GUERRA

Escarabajo con ojos de rubíes
los pies más abajo que la tierra,
de remordidas llagas te desvíes
¿el ir a qué?—sin ángel va tu guerra.

Por borrar a los hombres no sonríes
isla sólo de contras ya te cierra:
de cabellos de santos, colibríes
¿el gusto a qué gusano te destierra?

Trabajo peligroso entre cuchillos:
cuando comen o duermen los traidores
las monedas quemando los bolsillos.

Añicos los roperos y vajillas;
Sin levantar cabeza ni colores
Forradas en silencio las mejillas.

DEL LIBRO “ LLAMARLO Y DESPEDIRLO”

PUEDE ENTRAR EL QUE QUIERA Y ANIMALES

Se vestía con mantas bien lavadas
aumentando en su cuerpo
Luz sin luces
substancias malhechoras reparadas
no hay cartas ni cortinas
si reluces.

Las llaves de mi Padre
bien guardadas
para formar los Hombres sin las cruces;
muchas frentes marchitas levantadas
si el faro está caído
no me acuses.

Las puertas bien abiertas
día y noche.
Puede entrar el que quiera
y Animales
ya corté los cerrojos y reproche.

Las cabezas de sabios
tienen multas.
Uniones con amigos desleales
en mi Libro Sagrado
tengo ocultas.

CONCEPCIÓN SILVA

Puedes reconocerme
(eternidad enorme sin verdugos)
falta comida
y gatos
cuán brutal era el amo que tenía.

Todo perdido o casi todo
Abierta perspicacia.

En avance secreto,
liberadas por manos las glicinas
quedaron sostenidas
contempladas;
limpiaremos los nudos que yo adoro.

Puedes reconocerme
cuando buscas refugio
bajo sedas que aún hinchan
mis terrores;
porque entre tantos seres
me elevo rectilínea
entre mil ingredientes de penumbras.

Viva masa total
Con que adherí mis puentes
En la noche sin vendas
Ni caprichos.
Una rosa de pan a este mendigo

De su letra al lado del título escribe: Para Miguel Oscar Menassa.

DEL LIBRO “ SITIOS ABANDONADOS”

SITIOS ABANDONADOS

Sitios abandonados, mi trabajo,
estoy inaugurando otra existencia;
porque ya recomienza muy abajo
repito millonaria esta presencia.

Fe de revelación en mi demencia
fresca y eterna de magnolia un gajo;
llenar de amor, olvido y penitencia
gemir de aquella flauta, ya no atajo.

Apenas son dos ojos que persigo
no me reservo nada, cada día
cumpliendo con mi oficio voy contigo.

Son apenas dos manos, son mil puertos
un pájaro flirteaba y se desvía
y todo comenzó sobre los muertos.

NO HAY UN ORDEN POSIBLE PARA AMARSE

Pánico entre las hojas amarillas
piedras irregulares las calzadas…
perseguidas de cerca sin orillas
maletas de estaciones olvidadas.

¿A dónde van tan pobres sin hebillas
sus pequeñas cabezas limitadas?
como lunas andantes de rodillas
a perder su belleza condenadas.

No hay un orden posible para amarse;
del color sin color sus infinitos
pero no es peligroso aproximarse.

Del tiempo y de lo oculto los momentos;
sus putrefactos cuerpos son benditos
y después de la furia nacimientos

MÁS SABES QUE LOS ASTROS

A Marosa di Giorgio

Más sabes que los astros la armonía
del que siempre te tuvo, en su corona,
la cascada del bosque que pregona
tu voz más que el silencio yo diría.

Sobre dolientes líquenes vigía
hasta la niebla misma te perdona;
y el lagarto inceleste se abandona
por luz tan verdadera que lo guía.

En su gran Mano de Oro tu cabeza,
junto al niño que cuidan las doncellas
no conoces secretos ni flaquezas.

Como el sol en las uvas moscateles,
supiste madurar con las estrellas
la rueda se derrumba en tus laureles.

DEL LIBRO “ LOS REYES DE ORO” 1953

EN USTED VI LA LUNA DESHOJARSE

Pobre mi corazón que no lo sabe
que depende de usted mi melodía;
y luego del poema no lo alabe
porque agregó mil años a mi día.

Pobre mi corazón que no lo sabe
diga usted si en su vida va la mía;
a unos doscientos metros de su nave
aumentó mi disgusto esta alegría.

Como anuncio en Octubre mi desvelo.
En usted vi la luna deshojarse
Mujer sí, pero ¡ay! sin terciopelo.

Ser la niña de ayer que no fue en vano;
acostumbrarse a nunca acostumbrarse
los hombres transformados y la mano.

ME ESPERA EL MUNDO ENTERO

No quiero convertirme.
Porque si doy un grito espanto al cielo;
mi dolor es más firme
y belleza mi duelo
ver las plumas del gallo por el suelo.

Me esperan los objetos
un poco de mi vida las cinturas;
ciertos tallos más quietos
conversar sin figuras
y una lengua culpable entre mis curas.

Tras muchos sacrificios
la mitad del petróleo en mi simiente.
Sentados los oficios
nos duele la serpiente,
préstanos el dinero para el puente.

Me espera el mundo entero.
La escalera es de manos y rodillas;
el menor es primero

la condesa sin sillas,
y el pánico del pez en las orillas

¿Quiénes eran los duques?
Desde Sicilia máscaras y juegos;
mil heridas y buques
azotaban mis rueegos,
un palacio de dólares y ciegos.

¿Qué quieren que les diga
Al costado del ruido están mis modos.
El estanque me obliga:
¡repróchame mis lodos!
Dios mío, psdre, y madre, vengan todos.

LOS TRAJES DE TEATRO SE SUSPENDEN

POSTDATA impertinente hay en su carta
no s oy de los que compran ni que venden;
el precio de la joya no lo entienden
de los padres del príncipe se aparta.

Es higiene del alma que reparta
y al galoppe los astros ya descienden;
Los trajes de teatro se suspenden
mayor seguridad para que parta.

Y duermen descuidadas las ovejas.
Un curso de zafiros y de cejas
Ajusta las ventanas para el viento.

¿Quién le pone cerrojos a los sueños?
La gracia que arrebata de sus ceños,
costumbre sobre tablas y alimento

Del libro “ AL OÍDO DEL HOMBRE

SAGRADA CANTIDAD

Qué pálido está el sol sobrecargado
no es muy recomendable tantos gustos;
hablan con reverencia del pecado
el murmullo de jóvenes arbustos.

Enredan los demonios sin cuidado
el volante cabello de los justos;
casi no hay corazón sacrificado
para estar ordenado menos sustos.

Las manos taladradas son de todos:
aprendí nuevas frases para el hombre
sagrada cantidad sin acomodos.

Tercera parte y última escalera:
tropiezo con el viento del renombre,
también un danzarín en cada acera.

LOS GRANDES PROPIETARIOS

Muchos hombres secaban la esperanza
mi hermano con su extraña indiferencia;
extendido el hocico como lanza
con resoecto de cierta transparencia.

De grandes propietarios sin balanza
de grandes propietarios la indigencia;
pero a menudo cambia la ordenanza
del color favorito, penitencia.

A cada cual su muerte y su gusano:
la montaña de carne y la calzada
hermosos trajes blancos del verano.

La palabra sencilla es peligrosa:
extraordinariamente desdichada
extraordinariamente peligrosa.

PUDIERON EVITALO

Apuntando a los cielos sus ccoronas
es mayor el martirio de las gentes;
sonrisas que no avanzan bajo lonas
y la mirada fuera de sus lentes.

Pudieron evitarlo y los perdonas
(con los ombligos rotos bajo puentes)
el alma entre basuras no abandonas
sobre el escaso pasto las serpientes.

Con leyes y con órdenes medidas;
las bocas de los amos más hendidas
con sus manchadas galas esperando.

Perdón, yo fui el primero en contraseñas:
Si alguien quiere ser hombre menos leñas
Con una sola lámpara ganando!

LA SANGRE

No nos perdonarán si perdonamos
Engañar a los hombres con mentiras;
Por todos sus costados tienen amos
tú que tienes cien ojos y no miras.

La más honda mazmorra si no amamos
arrimando los hombros como tiras…
porque vienen del norte los mucamos
más que de oscura noche me retiras.

La sangre es el martillo de la tierra;
y no somos mujeres ignorantes
su espesura inmedible nos encierra.

Un acrecentamiento de desgracias;
Torturando sus jóvenes amantes
No tendrá compasión de tantas gracias.

Del libro “SAGRADA CANTIDAD”

CASI PECES (NO PECES)

No arrimaron sus hombros
los señores
ni asentaron las puertas;
la piscina magnífica
y el grito entre las copas de perales
eran
como especiales maldiciones.

Casi peces (no peces)
únicamente agregan apellidos
y engendran semejantes
con talismanes hechos con arena.

Ya no miran sus ojos de ceniza
¿ pero cómo saberlo?
por ejemplo el periódico no dice
ni el Estado
las cifras elevadas de sus bajas,
ni el filo para ariba
de sus venas.

Pero las cosas todas reguladas:
sus máscaras de loro.
Aquél dormir en orden (ricamente)
con perros y zapatos
y las tremendas sombras
de sus herencia
eran
como especiales maldiciones.

LA MUERTE DE LOS PÁJAROS NO ES BUENA

Su tiniebla espantaba las palomas
y enredaba mejor que telarañas
un sombrero de copas sin aromas
y pesado cuchillo bajo mañas.

Las almas de los hombres no son bromas
rincón iluminado sus entrañas;
asesino nocturno cuando asomas
y cambias las estrellas por cizañas.

La muerte de los pájaros no es buena
¿hasta cuándo lo externo entre lo interno?
como un canto quemado que envenena.

Levísimo ademán de madreselva:
Cerraron los cimientos del infierno
Y su costra de furia ya no vuelva.

TE SACARÉ DEL POZO

El dar a qué, verdugos y campanas
No me das un momento de respiro;
Abriendo los baúles y ventanas
Nuevo cuerpo amoroso con más giro.

Te sacaré del pozo sin tisanas
ganado tembloroso tu retiro;
se pudren escalones más que ranas
y el corazón se rompe sin un tiro.

Nadie puede gardar unos segundos;
su garganta mejor que de ladrones
se apartaban también de moribundo.

Lo que quieren no sé pero lo miro:
de ruidos y maderas sus lecciones
hay demasiado lujo en su retiro.

Del libro “LLAMARLO Y DESPEDIRLO”

LOS OJOS ABIERTOS PARA NADA

Desarmar al amigo con manjares
muchos quieren hacerse vagabundos;
hay luces
que iluminan bulevares
también los pensamientos furibundos.

Del Señor Admirable los andares
y faroles de fama
pierden mundos;
al instante
y, en todos los lugares
El puede contestar si son profundos.

Orejas de lebreles para nada.
Las voces de los jueces
no traspasa
Concepción y su verso abandonada.

Me acusan de soberbia y de locura
hay millones de puertas
en mi casa
pero ninguns tirnr cerradura.

HAY GOLPES EN LA TUMBA DEL MINERO

La causa de su lucha entre la gente
cualquier a qué cualquiera
más oscuro;
los finitos afines sin coriente
¿ el dar a qué, por qué todo seguro?

Un trago de tu Paz independiente
contra los siempre contras
de lo puro;
por costumbre de sangre
estás Ausente
y las puerts se abren sin apuro.

Atrapada entre rocas sin espanto;
Hay golpes
En la tumba del minero
Colgando de su oreja el desencanto.

La cabellera suelta, no hay cepillo;
Del lado occidental
Un extranjero
Por abajo del hombro su cuchillo.

LO ABSURDO DE LOS SAUCES SIN REGRESO

Plaza fuerte muy digna de tus frases
hacen saltar la tapa de los sesos
¿y esta presentación?
no tiene clases
como la gran helada entre los huesos.

Ruiseñor mal herido ya renaces
con tu cabeza errante entre los besos;
la siembra que no rinde la deshaces
y el proyectado fruto sin sabuesos.

Se recogen las uvas sin inquina;
y el poema sonríe con certeza
y paladea el gusto en cada esquina.

Interna brillantez sin falsedades
inconcebible crea la belleza
indisoluble acuerdo en soledades.

Del libro “SITIOS ABANDONADOS”

HABLARA SIN ESPEJOS

Pasión de los señores la mentira
porque nada se cumple en lo decible;
la ausencia del perdón es cuando gira
lo que pasa, que el alma es invisible.

Lo que todo se puede, menos lira
y ninguna palabra es prescindible;
no se ve en la mente si delira
y la sinceridad es imposible.

Hablará sin espejos y por verbos:
se cuelga del pescuezo un amuleto
y quizás enloquezca entre los cuervos.

Lo sacude la duda y la sospecha:
no coman de esa fruta con secreto
la causa primitiva tiene fecha.

OJOS DE DIAMANTES

Quiero escribir palabras de estas noches
en difícil o claro indivisibles;
un puñal está alzado entre los coches
y hay bocas con espinas invisibles.

Acumulan tesoros los fantoches
y tremenda vergüenza de inservibles;
te contemplo tan Alto sin derroches
y todas mis consultas son posibles.

Qué hacer qué hacer enorme de la tierra;
se marchita el amor sin las palabras
y este silencio herido nos aterra.

Grandes resurrecciones sin olores:
túnel que es un infierno entre las cabras
y tropieza deshecho en tus temores.

SE INSTALA PROFECÍA

Estaba todo gris hasta las sedas
adentro de una caja muy oscura;
ademanes de engaños y monedas
un gastarse por dentro la cordura.

Amarrado a un madero sin veredas
vive sobre tu frente la angostura;
aún lleno de pájaros y ruedas
se instala profecía en tu estructura.

Con los pies menos Negros acostados;
coches muy rojos pasan como quiera
barridos por el Viento y asustados.

Tu río estaba allí, y yo segura;
con máscaras y guantes primavera
como tambor callado, mi amargura.

HABLARA SIN ESPEJOS

Pasión de los señores la mentira
porque nada se cumple en lo decible;
la ausencia del perdón es cuando gira
lo que pasa, que el alma es invisible.

Lo que todo se puede, menos lira
y ninguna palabra es prescindible;
no se ve en la mente si delira
y la sinceridad es imposible.

Hablará sin espejos y por verbos:
se cuelga del pescuezo un amuleto
y quizás enloquezca entre los cuervos.

Lo sacude la duda y la sospecha:
no coman de esa fruta con secreto
la causa primitiva tiene fecha.

EL HOMBRE VERDADERO

Hagamos un paquete con la mente
lugares asfaltados, sangre espesa;
conozco el calendario de tu frente
para reunir la furia, qué destreza.

El hombre verdadero te desmiente
devuélveme el silencio que es riqueza,
y donde estás, es donde estás demente
porque el barco es más rágil que tu mesa.

La evidencia palpable en sus desvelos;
y algo mucho por cierto indiscernible
hacia el final desvíos paralelos.

Soy el Sol que fermenta toda espera;
el color del destino es invisible
el presidio del cuerpo la barrera.

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PRÓXIMO PROGRAMA

116. Poesía más Poesía: Álvaro Mutis

ÁLVARO MUTIS

Biografía

Álvaro Mutis Jaramillo, nació en Bogotá, Colombia en 1923 y falleció en Ciudad de México en 2013.

Escritor y poeta colombiano. Autor destacado por la riqueza verbal de su producción y una característica combinación de lírica y narratividad, participó en sus inicios del movimiento de poetas agrupados en torno a la revista Mito. Influido por Pablo Neruda, Octavio Paz, Saint-John Perse y Walt Whitman, empleó la poesía como vía de conocimiento para el acceso a universos desconocidos, a nuevos mundos donde fuese posible el amor y la buena muerte.

Hijo del abogado internacionalista Santiago Mutis Dávila y de Carolina Jaramillo, en 1925 su padre ingresó al servicio diplomático y la familia hubo de trasladarse a Bruselas, donde el jefe de familia había sido nombrado ministro consejero. En Bélgica nació, en 1928, su hermano Leopoldo.
En Bélgica vivió hasta los nueve años, que es cuando muere su padre repentinamente, a los 33 años. En Bruselas están sus mejores recuerdos de él: «De él heredé, entre otras cosas, el gusto por los buenos vinos y la buena cocina, por la tertulia y los buenos libros, y también su admiración por Napoleón», afirma el narrador colombiano.

Álvaro Mutis con sus padres

Tras el fallecimiento de su padre, su madre decidió regresar a Colombia para dedicarse a la hacienda de Coello. Dejar Europa fue, para Mutis, una gran pérdida: era en aquellos años su mundo, mientras que Colombia era sólo un lugar donde pasar vacaciones y del cual siempre se regresaba.

Tras abandonar sus estudios en Bruselas en el colegio jesuita de Saint-Michel, hizo su último intento para lograr el diploma de bachiller y se matriculó en el tradicional Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario en Bogotá. En este prestigioso colegio, su profesor de literatura española fue el notable poeta colombiano Eduardo Carranza. Las clases de Carranza, dice el poeta, «son para mí una inolvidable y fervorosa iniciación a la poesía». En el Colegio del Rosario tuvo como profesor de literatura a Eduardo Carranza, quien le enseñó la importancia de poetas como Juan Ramón Jiménez y los españoles de la generación del 27 (Federico García Lorca, Rafael Alberti, Pedro Salinas, Luis Cernuda o Miguel Hernández, entre otros. No le interesaba estudiar el plan de estudios regular; le gustaba leer libros de historia, de viajeros y de literatura, y no le preocupó aprender matemáticas y otras minucias.El billar y la poesía pudieron más y nunca alcanzó el título de bachiller.
La afligida madre retornó a Colombia y se instaló en la finca Coello (ubicada en la confluencia de los ríos Coello y Cocora, en el departamento del Tolima). La finca había pertenecido al abuelo materno, el pionero Jerónimo Jaramillo Uribe, uno de los fundadores de Armenia, capital del dto. del Quindío, en el oeste de Colombia y doña Carolina, su madre, acababa de heredarla.
La finca Coello, y en general Colombia, representaron en esos años para Mutis un sitio de vacaciones. Sin embargo, la experiencia del contacto físico con el trópico, con el clima de la tierra caliente, el aroma del café, el plátano y los árboles frutales marcarían su posterior producción literaria.

Pese a que para Mutis el mundo era Europa, los reiterados viajes en barco a Colombia (en pequeños buques de carga y pasajeros, que llegaban a Buenaventura tres semanas después de zarpar, al cabo de las cuales había que desplazarse en automóvil, tren y caballo hasta el hogar materno) fueron otra experiencia fundamental en la formación del escritor.
Vivió en una finca cafetalera y cañera que había fundado su abuelo materno, en el corregimiento de Coello-Cocora, cerca de Ibagué en el departamento colombiano del Tolima, en las estribaciones de la Cordillera Central, de la cual el autor dijo: «Todo lo que he escrito está destinado a celebrar, a perpetuar ese rincón de la tierra caliente del que emana la substancia misma de mis sueños, mis nostalgias, mis terrores y mis dichas. No hay una sola línea de mi obra que no esté referida, en forma secreta o explícita, al mundo sin límites que es para mí ese rincón de la región de Tolima, en Colombia».

En 1941, con sólo dieciocho años, prefirió casarse con Mireya Durán, con quien tendría tres hijos. María Cristina, Santiago y Jorge Manuel
En 1942 comenzó a trabajar de periodista en la emisora de radio Nuevo Mundo, donde reemplazó a Eduardo Zalamea Borda, donde dirige un programa dedicado a la literatura y ejerce como locutor de noticias. .
Después de ser relacionista público de la Standard Oil, Panamerican y Columbia Pictures, entre otras compañías, inicia su carrera literaria, influenciado por los escritores surrealistas, publicando sus primeros poemas y críticas en la revista Vida y en los suplemento literarios de los diarios El Espectador y La Razón. En 1947 publica su primer libro de poemas en colaboración con Carlos Patino, La Balanza.

Mutis se vincula con los jóvenes poetas que giran en torno a la revista Mito, fundada en 1955 y dirigida por Jorge Gaitán Durán, y continúa publicando libros de poemas como Los elementos del desastre (1953) – donde aparece por primera vez Maqroll el gaviero, el personaje que ya nunca ha abandonado a Mutis – o Memoria de los hospitales de ultramar (1959).
No es raro, entonces, encontrar que el personaje principal de las novelas de Álvaro Mutis, Maqroll el Gaviero, se debata entre ciertas contradicciones, viva entre Europa y América, en mundos totalmente contrastantes, considere el Viejo Continente como la cuna de la civilización y al Nuevo Mundo como la fuerza, y que, insatisfecho con uno y otro, intente crear en sus aventuras un universo acorde con sus ideales.
Como muchos de los grandes escritores contemporáneos, cumplió un exigente periplo de lecturas formativas que se inició con Julio Verne y Emilio Salgari, pasó por Honoré de Balzac y Flaubert y por los maestros rusos (Dostoievski, Tolstoi, Chéjov) para terminar, en esa primera etapa, con Kafka, Franz Werfel y Rainer Maria Rilke. De los latinoamericanos también leyó mucho, pero quien más lo conmovió fue Pablo Neruda con su Residencia en la tierra.

En la época en la que trabajaba para la Esso

En 1954 se casó con María Luz Montané. De esta unión nació su hija María Teresa..
Debido al manejo caprichoso de unos dineros de la multinacional Esso, de la que era jefe de relaciones públicas, dinero que asignaba a quijotadas culturales y a ayudar a todo escritor o artista necesitado, fue demandado por la compañía. Ante esta situación, su hermano Leopoldo, Casimiro Eiger y Álvaro Castaño Castillo le arreglan un viaje de emergencia a México, que desde entonces es su lugar de residencia.
En 1956 se estableció en la ciudad de México, donde llegó con dos cartas de recomendación, una dirigida a Luis Buñuel y otra a Luis de Llano; gracias a éstas consiguió trabajo como ejecutivo de una empresa de publicidad, y luego fue promotor de producción y vendedor de publicidad para televisión y conoció en el medio intelectual mexicano a los que han sido sus amigos en ese país: Octavio Paz, Carlos Fuentes, Emilio García Riera y Luis Buñuel, entre otros.

Cuando trabajaba como locutor


A los tres años de su llegada a México, Mutis fue detenido por la Interpol e internado durante 15 meses en la cárcel preventiva de Lecumberri, más conocida como «El palacio negro». Su experiencia en la cárcel cambió del todo su visión del dolor y del sufrimiento humano.
Hacia 1960 comienza a operarse en él un viraje desde la poesía hacia la prosa. Publica el Diario de Lecumberri-escrito en la cárcel (1960) y Los trabajos perdidos (1961).
En 1966 contrajo matrimonio con Carmen Miracle Feliú.

Mutis y su esposa Carmen Miracle.


En 1973 publica su novela La mansión de Araucaíma y presenta en España su poesía Summa de Maqroll el gaviero.
Al año siguiente obtiene el Premio Nacional de Letras de Colombia, que supone el primer reconocimiento importante a su obra. En años posteriores continúa compaginando la literatura y el periodismo, iniciando Bitácora del reaccionario, su columna semanal, y colaborando en revistas dirigidas por Octavio Paz.
En televisión presenta el programa Encuentros, dedicado a entrevistas con escritores.
Sus siguientes libros son de poesía: Caravansary (1982), Los emisarios (1984), Crónica y alabanza del reino (1985), y Un homenaje y siete nocturnos (1987).

Con Manuel Mejía Vallejo, Fernando Charry Lara, Eduardo Carranza, Pedro Gómez Valderrama, Rogelio Echavarría y otros escritores colombianos

En 1983 se le concede el Premio Nacional de Poesía de Colombia, y tres años después el Premio Médicis a la mejor novela extranjera en Francia por La nieve del almirante.
La Universidad del Valle le nombra Doctor Honoris Causa en Letras en 1988, y posteriormente lo hace la Universidad de Antioquia.
En estos años ven la luz sus novelas Ilona llega con la lluvia (1988), Un bel morir (1989), La última escala del Tramp Steamer (1990) – obra con la que recibió el Premio Javier Villa Urrutia -, Amirbar (1990) y Abdul Bashur, soñador de navíos (1991).
Entre otros, recibe el Premio Roger Caillois, otorgado por la ciudad de Reims por el conjunto de su obra, la Orden de las Artes de Francia y el Águila Azteca de México.
Posteriormente publica obras como Tríptico de mar y tierra o Empresas y tribulaciones de Maqroll el Gaviero, que recopila las distintas obras dedicadas a Maqroll.

Mutis con la Reina Sofía.


En 1997 recibe el premio Príncipe de Asturias de las Letras y gana la VI edición del Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana.
En el año 2001 es galardonado con el Premio Cervantes por su aportación a la literatura en lengua española, y dos años después recibe la Legión de Honor en grado de oficial, la mayor distinción que otorga el gobierno francés.
El 22 de septiembre de 2013 murió en Ciudad de México, donde había residido más de cincuenta años, a sus 90 años de edad a causa de una enfermedad respiratoria. Su esposa manifestó su intención de esparcir sus cenizas en el río Coello, a pedido del escritor, que había pasado allí parte de su infancia

SU CREACIÓN LITERARIA

En la creación literaria de Álvaro Mutis hay que destacar su ciclo narrativo Empresas y tribulaciones de Maqroll el Gaviero, cuya primera edición se fecha en Colombia en 1993. Está compuesto por los relatos La Nieve del Almirante (1986), Ilona llega con la lluvia (1987), La última escala del tramp steamer (1988), Un bel morir (1989), Amirbar (1990), Abdul Bashur soñador de navíos (1991) y Tríptico de mar y tierra (1993); a este último pertenece “Jamil”, que se vería completado años después con “Un rey mago en Pollensa”, texto que se publicaría por primera vez en libro en Relatos de mar y tierra (2008).
Es indudable que con Tríptico de mar y tierra se inició en la producción del autor un cambio en la interpretación del mundo, equivalente a la que podemos leer en las iluminaciones poéticas de Los emisarios (1984). Tanto en uno como en otras se expresa una mirada existencial en la que la desesperanza deja un cierto espacio a la contemplación del mundo donde el instante de plenitud es posible, donde la vida no es exclusivamente un avanzar pausado pero seguro hacia la nada.
“Un rey mago en Pollensa” vio la luz el 24 de diciembre de 1995 en la publicación periódica colombiana “El Tiempo”; en la presentación del relato se hace evidente ese espíritu navideño relacionado con la visión del mundo infantil.

Con Gabriel García Márquez.


Leemos en “Un rey mago en Pollensa” estas palabras de Maqroll: “le confieso que ahora es una época [la de Navidad] que tiene la curiosa condición de comunicarme una mezcla de nostalgia y agradable bienestar que antes no conocía” (Mutis 2008:231), y ello es gracias a la experiencia vivida en compañía de Jamil, de la que en el relato se destaca un episodio en el que el niño participó en un belén viviente organizado en la parroquia de Pollensa regida por Mosén Ferrán. Los lectores de todo el ciclo de Empresas y tribulaciones de Maqroll el Gaviero lo saben, con todo, en palabras de Fernández Ariza (2015:)“Nos sorprende la aproximación del viejo gaviero a un niño de menos de cinco años; nos sorprende la delicada tarea que emprende Maqroll en testimonio de la amistad profesada al compañero de aventuras; nos sorprende la ternura que despierta Jamil y su curiosa mirada sobre las cosas que le rodean; y nos deslumbra la capacidad de alentar en el experimentado maestro una reconciliación con el mundo y una extraña letargia de su nihilismo”.

RECONOCIMIENTOS

El primer reconocimiento importante a la obra de Álvaro Mutis fue en 1974 con el Premio Nacional de Letras de Colombia.
Se inició en la novela en 1978, pero solo sería reconocido popularmente en 1986, con la publicación de la primera novela de Maqroll el Gaviero, La nieve del Almirante. A partir de entonces comenzó a recibir premios importantes. Uno de sus contemporáneos escribió: “La saga novelesca de Maqroll el Gaviero es, sin duda, por su emocionante despliegue narrativo, su profundidad terrible, su construcción de gran artesanado, su poesía constante y su delicadeza, una obra mayor de la escritura en nuestra lengua».
En 1988 cumplió el tiempo para el retiro a los 65 años y se dedica completamente a leer y a escribir. Apareció en España su novela Ilona llega con la lluvia, también protagonizada por Maqroll el Gaviero, publicada por Mondadori.
En 1989 en México recibió el Premio Xavier Villaurrutia y fue condecorado con el Orden del Águila Azteca. Mondadori publicó su novela Un bel morir y Arango Editores publicó La última escala del Tramp Steamer.
Francia le otorgó el premio Médicis Étranger por sus novelas La nieve del Almirante e Ilona llega con la lluvia. El Gobierno francés le concedió la Orden de las Artes y las Letras en el grado de Caballero.
En 1990 Amirbar fue editada en España y Colombia simultáneamente. Italia le otorgó el premio Nonino al mejor libro extranjero publicado en ese país. Terminó la novela Abdul Bashur, soñador de navíos, que se publicó el año siguiente.
En 1993 la editorial Siruela publicó en dos volúmenes y bajo el título Empresas y tribulaciones de Maqroll el Gaviero las novelas de Maqroll el Gaviero, incluyendo el hasta entonces inédito Tríptico de mar y tierra.
En 1996 la editorial Alfaguara decidió reeditar Empresas y tribulaciones de Maqroll el Gaviero en un único volumen.
En 1997 recibió el Premio Príncipe de las Letras
En 1997 recibió el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana
En 2001 recibió el Premio Cervantes, el galardón más importante de las letras hispanas.

En 2004, el embajador de Francia Philippe Faure entregó a Álvaro Mutis el grado de oficial de la Legión de Honor.

POEMAS

EL DESEO

Hay que inventar una nueva soledad para el deseo.
Una vasta soledad de delgadas orillas
en donde se extienda a sus anchas  el ronco sonido del deseo.
Abramos de nuevo todas las venas del placer.
Que salten los altos surtidores no importa hacia dónde.
Nada se ha hecho aún. Cuando teníamos algo andado,
alguien se detuvo en el camino para ordenar sus vestiduras
y todos se detuvieron tras él.
Sigamos la marcha.
Hay cauces secos en donde pueden viajar aún aguas magníficas.
Recordad las bestias de que hablábamos.
Ellas pueden ayudarnos antes de que sea tarde
y torne la charanga a enturbiar el cielo con su música estridente.

LETANÍA

Esta era la letanía recitada por el gaviero mientras se bañaba
las torrenteras del delta:
Agonía de los oscuros
recoge tus frutos.
Miedo de los mayores
disuelve la esperanza.
Ansia de los débiles
mitiga tus ramas.
Agua de los muertos
mide tu cauce.
Campana de las minas
modera tus voces.
Orgullo del deseo
olvida tus dones.
Herencia de los fuertes
rinde tus armas.
Llanto de las olvidadas
rescata tus frutos.
Y así seguía indefinidamente mientras el ruido de las aguas
ahogaba su voz y la tarde refrescaba sus carnes laceradas por
los oficios más variados y oscuros.

CIUDAD

Un llanto
un llanto de mujer
interminable,
sosegado,
casi tranquilo.
En la noche, un llanto de mujer me ha despertado.
Primero un ruido de cerradura,
después unos pies que vacilan
y luego, de pronto, el llanto.
Suspiros intermitentes
como caídos de un agua interior,
densa,
imperiosa,
inagotable,
como esclusa que acumula y libera sus aguas
o como hélice secreta
que detiene y reanuda su trabajo
trasegando el blanco tiempo de la noche.
Toda la ciudad se ha ido llenando de este llanto,
hasta los solares donde se amontonan las basuras,
bajo las cúpulas de los hospitales,
sobre las terrazas del verano,
en las discretas celdas de la prostitución,
en los papeles que se deslizan por solitarias avenidas,
con el tibio vaho de ciertas cocinas militares,
en las medallas que reposan en joyeros de teca,
un llanto de mujer que ha llorado largamente
en el cuarto vecino,
por todos los que cavan su tumba en el sueño,
por los que vigilan la mina del tiempo,
por mí que lo escucho
sin conocer otra cosa
que su frágil rodar por la intemperie
persiguiendo las calladas arenas del alba.

SONATA

Otra vez el tiempo te ha traído
al cerco de mis sueños funerales.
Tu piel, cierta humedad salina,
tus ojos asombrados de otros días,
con tu voz han venido, con tu pelo.
El tiempo, muchacha, que trabaja
como loba que entierra a sus cachorros
como óxido en las armas de caza,
como alga en la quilla del navío,
como lengua que lame la sal de los dormidos,
como el aire que sube de las minas,
cono tren en la noche de las páramos.
De su opaco trabajo nos nutrimos
como pan de cristiano o rancia carne
que enjuta la fiebre de los ghettos
a la sombra del tiempo, amiga mía,
un agua mansa de acequia me devuelve
lo que guardo de ti para ayudarme
a llegar hasta el fin de cada día.

NOCTURNO

La fiebre atrae el canto de un pájaro andrógino
y abre caminos a un placer insaciable
que se ramifica y cruza el cuerpo de la tierra.
¡Oh el infructuoso navegar alrededor de las islas
donde las mujeres ofrecen al viajero
la fresca balanza de sus senos
y una extensión de terror en las caderas!
La piel pálida y tersa del día
cae como la cáscara de un fruto infame.
La fiebre atrae el canto de los resumideros
donde el agua atropella los desperdicios.

DIEZ LIEDER

V. Desciendes por el río

Desciendes por el río.
La barca se abre paso
entre los juncos.
El golpe en la orilla
anuncia el término del viaje.
Bien es que recuerdes
que allí esperé,
vanamente,
sin pausa ni sueño.
Allí esperé,
tiempo suspendido
gastando su abolida materia.
Inútil la espera,
inútiles el viaje
y el navío.
Sólo existieron
el áspero vacío,
en la improbable vida
que se nutre
de la estéril materia
de otros años.

VI. EN ALGUNA CORTE PERDIDA

En alguna corte perdida,
tu nombre,
tu cuerpo vasto y blanco
entre dormidos guerreros.
En alguna corte perdida,
la red de tus sueños
meciendo palmeras,
barriendo terrazas,
limpiando el cielo.
En alguna corte perdida,
el silencio
de tu rostro antiguo.
¡Ay, dónde la corte!
En cuál de las esquinas del tiempo,
del precario tiempo
que se me va dando
inútil y ajeno.
En alguna corte perdida
tus palabras
decidiendo,
asombrando,
cerniendo
el destino de los mejores.
En la noche de los bosques
los zorros buscan
tu rostro. En el cristal
de las ventanas
el vaho de su anhelo.
Así mis sueños
contra un presente
más que imposible
innecesario.

VII. GIRAN, GIRAN

Giran, giran,
los halcones
y en el vasto cielo
al aire de sus alas dan altura.
Alzas el rostro,
sigues su vuelo
y en tu cuello
nace un azul delta sin salida.
¡Ay, lejana!
Ausente siempre.
Gira, halcón, gira;
lo que dure tu vuelo
durará este sueño en otra vida.

VIII. LIED DE LA NOCHE

La nuit vient sur un char conduit par le silence.
La Fontaine

Y, de repente,
llega la noche
como un aceite
de silencio y pena.
A su corriente me rindo
armado apenas
con la precaria red
de truncados recuerdos y nostalgias
que siguen insistiendo
en recobrar el perdido
territorio de su reino.
Como ebrios anzuelos
giran en la noche
nombres, quintas,
ciertas esquinas y plazas,
alcobas de la infancia,
rostros del colegio,
potreros, ríos
y muchachas
giran en vano
en el fresco silencio de la noche
y nadie acude a su reclamo.
Quebrantado y vencido
me rescatan los primeros
ruidos del alba,
cotidianos e insípidos
como la rutina de los días
que no serán ya
la febril primavera
que un día nos prometimos.

IX. LIED MARINO

Vine a llamarte
a los acantilados.
Lancé tu nombre
y sólo el mar me respondió
desde la leche instantánea
y voraz de sus espumas.
Por el desorden recurrente
de las aguas cruza tu nombre
como un pez que se debate y huye
hacia la vasta lejanía.
Hacia un horizonte
de menta y sombra,
viaja tu nombre
rodando por el mar del verano.
Con la noche que llega
regresan la soledad y su cortejo
de sueños funerales.

LA ORQUESTA

1
     La primera luz se enciende en el segundo piso de un café. Un
sirviente sube a cambiarse de ropas. Su voz gasta los tejados y en
su grasiento delantal trae la noche fría y estrellada.

2
     Aparte en un tarro de especias vacío, guarda un mechón de pelo.
Un espeso y oscuro cadejo de color indefinido como el humo de los trenes
cuando se pierde entre los eucaliptos.

3
     Vestido de amianto y terciopelo, recorrió la ciudad. Era el pavor disfrazado
de tendero suburbano. Cuántas historias se tejieron alrededor de sus palabras
con un sabor de antaño como las nieves del poeta.

4
     Así a primera vista, no ofrecía belleza alguna. Pero detrás de un cuerpo
temblaba una llama azul que arrastraba el deseo, como arrastran ciertos ríos
metales imaginarios.

5
     Otra luz vino a sumarse a la primera. Una voz agria la apagó como se mata
un insecto. A dos pasos de allí, el viento golpeaba ciegas hojas contra ciegas estatuas.
Paz del estanque. ..luz opalina de los gimnasios.

6
     Sordo peso del corazón. Tenue gemido de un árbol. Ojos llorosos limpiados furtivamente en el lavaplatos, mientras el patrón atiende a los clientes con la sonrisa sucia de todos los días.
     Penas de mujer.

7
     En las aceras, el musgo dócil y las piernas con manchas aceitosas de barro milenario.
En las aceras, la fe perdida como una moneda o como una colilla. Mercancías.
Cáscara débil del hollín.

8
     Polvo suave en la oreja donde brilla una argolla de pirata. Sed y miel de las telas.
Los maniquíes calculan la edad de los viandantes y un hondo, innominado deseo surge
de sus pechos de cartón. Mugido clangoroso de una calle vacía. Rocío.

9
     Como un loco planeta de liquen, anhela la firme baranda del colegio con su campana y el fresco olor de los laboratorios.
Ruido de las duchas contra las espaldas dormidas.
Una mujer pasa y deja su perfume de cebra y poleo.
Los jefes de la tribu se congregaron después de la última clase
y celebran el sacrificio.

10
     Una vida perdida en vanos intentos por hallar un olor o una casa. Un vendedor ambulante que insiste hasta cuando oye el último tranvía. Un cuerpo ofrecido en gesto furtivo y ansioso.
Y el fin, después, cuando comienza a edificarse la morada o se entibia el lecho de ásperas cobijas.
De “Los elementos del desastre”
 
 

NOCTURNO 2

Respira la noche,
bate sus claros espacios,
sus criaturas en menudos ruidos,
en el crujido leve de las maderas,
se traicionan.
Renueva la noche
cierta semilla oculta
en la mina feroz que nos sostiene.
Con su leche letal
nos alimenta
una vida que se prolonga
más allá de todo matinal despertar
en las orillas del mundo.
La noche que respira
nuestro pausado aliento de vencidos
nos preserva  y protege
“para más altos destinos”.  

                                    De "Los trabajos perdidos"

 NOCTURNO 3

Esta noche ha vuelto la lluvia sobre los cafetales.
Sobre las hojas de plátano,
sobre las altas ramas de los cámbulos,
ha vuelto a llover esta noche un agua persistente y vastísima
que crece las acequias y comienza a henchir los ríos
que gimen con su nocturna carga de lodos vegetales.
La lluvia sobre el zinc de los tejados
canta su presencia y me aleja del sueño
hasta dejarme en un crecer de las aguas sin sosiego,
en la noche fresquísima que chorrea
por entre la bóveda de los cafetos
y escurre por el enfermo tronco de los balsos gigantes.
Ahora, de repente, en mitad de la noche
ha regresado la lluvia sobre los cafetales
y entre el vocerío vegetal de las aguas
me llega la intacta materia de otros días
salvada del ajeno trabajo de los años.

                                   De "Los trabajos perdidos"

SI OYES CORRER EL AGUA

Si oyes correr el agua en las acequias,
su manso sueño pasar entre penumbras y musgos,
con el apagado sonido de algo
que tiende a demorarse en la sombra vegetal.
Si tienes suerte y preservas ese instante
con el temblor de los helechos que no cesa,
con el atónito limo que se debate
en el cauce inmutable y siempre en viaje.
Si tienes la paciencia del guijarro,
su voz callada, su gris acento sin aristas,
y aguardas hasta que la luz haga su entrada,
es bueno que sepas que allí van a llamarte
con un nombre nunca antes pronunciado.
Toda la ardua armonía del mundo
es probable que entonces te sea revelada,
pero sólo por esta vez.
¿Sabrás, acaso, descifrarla en el rumor del agua
que se evade sin remedio y para siempre?

COMO ESPADAS EN DESORDEN

               Mínimo Homenaje a Stéphane Mallarmé

Como espadas en desorden
la luz recorre los campos.
Islas de sombra se desvanecen
e intentan, en vano, sobrevivir más lejos.
Allí, de nuevo, las alcanza el fulgor
del mediodía que ordena sus huestes
y establece sus dominios.
El hombre nada sabe de estos callados combates.
Su vocación de penumbra, su costumbre de olvido,
sus hábitos, en fin, y sus lacerías,
le niegan el goce de esa fiesta imprevista
que sucede por caprichoso designio
de quienes, en lo alto, lanzan los mudos dados
cuya cifra jamás conoceremos.
Los sabios, entretanto, predican la conformidad.
Sólo los dioses saben que esta virtud incierta
es otro vano intento de abolir el azar.

                                                 De "Poemas dispersos"

SONATA 2

Por los árboles quemados después de la tormenta.
Por las lodosas aguas del delta.
Por lo que hay de persistente en cada día.
Por el alba de las oraciones.
Por lo que tienen ciertas hojas
en sus venas color de agua
profunda y en sombra.
Por el recuerdo de esa breve felicidad
ya olvidada
y que fuera alimento de tantos años sin nombre.
Por tu voz de ronca madreperla.
Por tus noches por las que pasa la vida
en un galope de sangre y sueño
Por lo que eres ahora para mí.
Por lo que serás en el desorden de la muerte.
Por eso te guardo a mi lado
como la sombra de una ilusoria esperanza.

                                    De "Los trabajos perdidos"

204

I
    Escucha Escucha Escucha

la voz de los hoteles,
de los cuartos aún sin arreglar,
los diálogos en los oscuros pasillos que adorna una raída alfombra escarlata,
por donde se apresuran los sirvientes que salen al amanecer como espantados murciélagos

     Escucha Escucha Escucha
los murmullos en la escalera; las voces que vienen de la cocina,
     donde se fragua un agrio olor a comida, que muy pronto estará en todas partes,
     el ronroneo de los ascensores

Escucha Escucha Escucha

a la hermosa inquilina del “204” que despereza sus miembros
     y se queja y extiende su viuda desnudez sobre la cama. De su cuerpo
     sale un vaho tibio de campo recién llovido.

     ¡Ay qué tránsito el de sus noches tremolantes como las banderas en los estadios!

     Escucha Escucha Escucha

el agua que gotea en los lavatorios, en las gradas que invade un resbaloso y maloliente verdín.
     Nada hay sino una sombra, una tibia y espesa sombra que todo lo cubre.
Sobre esas losas -cuando el mediodía siembre de monedas el mugriento piso-
     su cuerpo inmenso y blanco sabrá moverse dócil para las lides del tálamo y conocedor de los más variados caminos. El agua lavará la impureza y renovará las fuentes del deseo.

     Escucha Escucha Escucha

la incansable viajera, ella abre las ventanas y aspira el aire que viene de la calle. Un desocupado la silba desde la acera del frente y ella estremece sus flancos en respuesta al incógnito llamado.

II

De la ortiga al granizo
del granizo al terciopelo
del terciopelo a los orinales
de los orinales al río
del río a las amargas algas
de las algas amargas a la ortiga
de la ortiga al granizo,
del granizo al terciopelo
del terciopelo al hotel
    
Escucha Escucha Escucha

la oración matinal de la inquilina
su grito que recorre los pasillos
y despierta despavoridos a los durmientes,
el grito del “204”
¡Señor, Señor, por qué me has abandonado!
De “Los elementos del desastre”
 

CADA POEMA

Cada poema un pájaro que huye
del sitio señalado por la plaga.
Cada poema un traje de la muerte
por las calles y plazas inundadas
en la cera letal de los vencidos.
Cada poema un paso hacia la muerte,
una falsa moneda de rescate,
un tiro al blanco en medio de la noche
horadando los puentes sobre el río,
cuyas dormidas aguas viajan
de la vieja ciudad hacia los campos
donde el día prepara sus hogueras.
Cada poema un tacto yerto
del que yace en la losa de las clínicas,
un ávido anzuelo que recorre
el limo blando de las sepulturas.
Cada poema un lento naufragio del deseo,
un crujir de los mástiles y jarcias
que sostienen el peso de la vida.
Cada poema un estruendo de lienzos que derrumban
sobre el rugir helado de las aguas
el albo aparejo del velamen.
Cada poema invadiendo y desgarrando
la amarga telaraña del hastío.
Cada poema nace de un ciego centinela
que grita al hondo hueco de la noche
el santo y seña de su desventura.
Agua de sueño, fuente de ceniza,
piedra porosa de los mataderos,
madera en sombra de las siemprevivas,
metal que dobla por los condenados,
aceite funeral de doble filo,
cotidiano sudario del poeta,
cada poema esparce sobre el mundo
el agrio cereal de la agonía.

UN BEL MORIR

De pie en una barca detenida en medio del río
cuyas aguas pasan en lento remolino
de lodos y raíces,
el misionero bendice la familia del cacique.
Los frutos, las joyas de cristal, los animales, la selva,
reciben los breves signos de la bienaventuranza.
Cuando descienda la mano
habré muerto en mi alcoba
cuyas ventanas vibran al paso del tranvía
y el lechero acudirá en vano por sus botellas vacías.
Para entonces quedará bien poco de nuestra historia,
algunos retratos en desorden,
unas cartas guardadas no sé dónde,
lo dicho aquel día al desnudarte en el campo.
Todo irá desvaneciéndose en el olvido
y el grito de un mono,
el manar blancuzco de la savia
por la herida corteza del caucho,
el chapoteo de las aguas contra la quilla en viaje,
serán asunto más memorable que nuestros largos abrazos.

RAZÓN DEL EXTRAVIADO

Para Alastair Reid

Vengo del norte,
donde forjan el hierro, trabajan las rejas,
hacen las cerraduras, los arados,
las armas incansables,
donde las grandes pieles de oso
cubren paredes y lechos,
donde la leche espera la señal de los astros,
del norte donde toda voz es una orden,
donde los trineos se detienen
bajo el cielo sin sombra de tormenta.
Voy hacia el este,
hacia los más tibios cauces
de la arcilla y el limo
hacia el insomnio vegetal y paciente
que alimentan las lluvias sin medida;
hacia los esteros voy, hacia el delta
donde la luz descansa absorta
en las magnolias de la muerte
y el calor inaugura vastas regiones
donde los frutos se descomponen
en una densa siesta
mecida por los élitros
de insectos incansables.
Y, sin embargo, aún me inclinaría
por las tiendas de piel, la parca arena,
por el frío reptando entre las dunas
donde canta el cristal
su atónita agonía
que arrastra el viento
entre túmulos y signos
y desvía el rumbo de las caravanas.
Vine del norte,
el hielo canceló los laberintos
donde el acero cumple
la señal de su aventura.
Hablo del viaje, no de sus etapas.
En el este la luna vela
sobre el clima que mis llagas
solicitan como alivio
de un espanto tenaz y sin remedio.

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115. Poesía más Poesía: Miguel de Unamuno

MIGUEL DE UNAMUNO

Biografía

Miguel de Unamuno y Jugo nació el 29 de septiembre de 1864 en Bilbao, ciudad que le vio nacer y en la que pasó su infancia y su adolescencia. Fue en Salamanca donde estableció su hogar, donde permaneció de forma casi ininterrumpida el resto de su vida, y donde murió la tarde del último día del año 1936, después de una intensa vida social, política, académica e de poeta.


El padre de Unamuno, Félix de Unamuno se casó con su sobrina Salomé de Jugo con la que tuvo seis hijos de los que Miguel fue el tercero y el primer varón. Su padre era comerciante y la situación económica de la familia Unamuno era desahogada hasta su muerte en 1870, cuando Miguel tenía seis años. La muerte de su padre “condenaría a la familia a una vida austera, de apuros económicos”. Su padre, antes de establecerse definitivamente en Bilbao, había emigrado a Méjico y había amasado una pequeña fortuna de la que disfrutaba su familia. Además, el padre a su regreso trajo consigo una pequeña biblioteca que fue el primer contacto del pequeño Miguel con los libros, entre los que había de Historia, Derecho, Filosofía, Ciencias Sociales y Ciencias Generales.
Con nueve años, estalló la Segunda Guerra Carlista cuando se dispone a tomar su primera comunión, y casi sin saberlo, cobra también conciencia del hecho de la guerra civil”. Unamuno lo consideró “como el primer hecho significativo en su vida: la explosión, el 21 de febrero de 1874, sobre uno de los tejados cercanos a su casa, de una bomba carlista”.
En el bachillerato Unamuno estudió latín, geografía, historia, retórica, álgebra, aritmética, psicología, lógica, ética, etc. En el tercer curso de bachillerato fue cuando Miguel comenzó sus lecturas filosóficas. Por obligación de su profesor debían leer a Balmes y a Donoso Cortés, pero estos autores no satisfacían las inquietudes de Unamuno y comenzó a leer a Kant, Descartes, Hegel, Fichte y Newton, entre otros. Las lecturas de estos autores, de los libros de la pequeña biblioteca que dejó su padre y su propia inquietud intelectual, fueron poniendo las bases del trabajo de Unamuno como literato y pensador.
El viejo Bilbao de las siete calles, del que dice Unamuno en su obra De mi país que fue “mi mundo, mi verdadero mundo, la placenta de mi espíritu embrionario, el que fraguó la roca sobre que mi visión del universo posa”, y que retrató magistralmente en su primera novela Paz en la guerra (1897).
Unamuno terminó el bachillerato y partió hacia Madrid en 1880 para comenzar sus estudios universitarios, la carrera de Filosofía y Letras. Madrid fue otra de las ciudades que dejaron huella en Don Miguel.
Completó su carrera en Madrid y este fue el único periodo de su vida en el que Unamuno permaneció durante largo tiempo en la capital. Unamuno nunca accedió a asentarse en Madrid a pesar de que, incluso su amigo José Ortega y Gasset, siempre quiso que Unamuno estuviera en Madrid y optara a una cátedra en la corte. En sus años universitarios Unamuno aprendió alemán leyendo a Hegel y a Goethe en el Ateneo de Madrid. En este año de 1880 publicó su primer artículo periodístico titulado “La unión hace la fuerza” que apareció en El noticiero bilbaíno. La experiencia de Unamuno en la capital también fue decisiva en su vida por otro importante motivo, pues fue allí donde Unamuno dejó de acudir a misa.

Advierte la importancia de la cultura anglosajona, centroeuropea y nórdica y sigue de cerca la literatura en lengua inglesa e italiana, cuando en España, las mejores cabezas son apenas tributarias y esclavas de la cultura francesa mal digerida. Y no es que desconozca esta cultura, simplemente la sitúa en su lugar entre otras igualmente importantes y trata con ella de poder a poder. Su dominio del griego y del latín clásicos. Como del árabe, hebreo y sánscrito, evidente en sus trabajos de lingüística, se une al perfecto manejo del francés, inglés, alemán, italiano, danés, portugués, gallego, catalán y aun del griego moderno y el milenario vascuence, que con su insuperable dominio del castellano más vivo le abren todas las puertas de la cultura universal.
Es uno de los hombres más culto de su época.

En 1883 hizo su examen de licenciatura, acabó la carrera y en 1884 se doctoró con una tesis titulada Crítica del problema sobre el origen y prehistoria de la raza vasca. Cuando leyó su tesis regresó a Bilbao el mismo año. La principal ocupación de Unamuno a su regreso a Bilbao fue la preparación de oposiciones. En esta época en su ciudad natal comenzó también la militancia socialista de Don Miguel. En 1889 Unamuno hizo su primer viaje al extranjero y visitó dos países, Italia y Francia. Decidida su entrega a la docencia, en el curso de estos años hizo hasta cinco oposiciones a cátedras de Enseñanza Media. Primero a una de Psicología, Lógica y Ética, y luego a otra de Metafísica, ésta de enseñanza superior. “Pero dada mi criterio de entonces en la materia y dada, sobre todo, la independencia del juicio que ya por aquella época era mi dote espiritual, fracasé y no pude sino fracasar, en ambas oposiciones. Quiero decir que me quedé sin ninguna de ambas cátedras. Y entonces decidí, aprovechando mis aficiones a lenguas, opositar a latín y griego. Y después de dos infructuosas oposiciones, a cátedras de latín logré al cabo ganar una cátedra de lengua griega”. obtuvo la plaza para la Cátedra de Griego de la Universidad de Salamanca de la que tomó posesión en junio de 1891. El 2 de octubre de ese mismo año regresó a Salamanca para comenzar las clases.
Antes de ganar las oposiciones, Unamuno había contraído matrimonio el 31 de enero del mismo año con Concha Lizarraga, con la que mantenía un noviazgo desde los doce años. Concha Lizarraga fue su primer amor y permaneció a su lado hasta que ella murió el 15 de mayo de 1934 en Salamanca. Doña Concha tuvo un papel muy importante en la vida de Don Miguel.
Entre sus apuros económicos, entre los desvelos y preocupaciones religiosas, mucho más importantes, en su trabajo de escritor, siempre la figura de aquella fiel compañera acude cada vez que el desánimo se apodera de Unamuno.


Miguel de Unamuno tuvo nueve hijos con Doña Concha: Fernando, Pablo, Raimundín, Salomé, Felisa, José, María, Rafael y Ramón. Unamuno encontró en su hogar la paz y la alegría que en ocasiones le faltaban a causa de sus preocupaciones religiosas, académicas, políticas y sociales. “Junto a sus hijos y a su mujer encuentra algo de sosiego. Fuera, en la lucha, la polémica encarnizada en la universidad y en otros ámbitos de la vida local y nacional”.
Su hijo Raimundo —que nació el 7 de enero de 1896— y su temprana muerte en 1902 influyeron de manera profunda en Don Miguel que vivió muy de cerca su enfermedad: sufría de una meningitis que le produjo una hidrocefalia que resultó fatal. Don Miguel sufrió cada momento de los seis años que vivió su hijo junto a él y no le abandonó nunca, incluso tenía su cuna instalada en su despacho mientras trabajaba.

Unamuno ya estaba instalado en Salamanca con su familia desde 1891 y ejercía su labor docente de forma continua e intachable debido a la propia actitud de Don Miguel como profesor, “era puntual en sus clases y buen cumplidor de los deberes académicos. Recuerdos elogiosos de su magisterio han suscrito varios de sus discípulos”. Al mismo tiempo estaba escribiendo su primera gran obra dentro de la prolífica producción de Don Miguel que abarca numerosos géneros como la novela, la poesía, el teatro o el ensayo. En 1897 se publicó Paz en la guerra, novela centrada en la Segunda Guerra Carlista y en el sitio de Bilbao en 1874.
En el mismo año de la publicación de Paz en la guerra se produjo una experiencia en la vida de Unamuno que le llevó a sufrir su gran crisis religiosa de 1897.
Unamuno había caído en un cierto agnosticismo en su etapa de universitario en Madrid y esta crisis la interpretó como una especie de conversión, un principio para recuperar la fe que había perdido hacía ya años.
Fruto de esta crisis religiosa, Unamuno escribió y leyó en 1899 en el Ateneo de Madrid un ensayo titulado “Nicodemo el fariseo” que fue el primero de una obra que empezó a escribir y que, en un principio, tituló Meditaciones evangélicas pero que nunca llegó a terminar. No obstante, “el contenido de todas ellas, años más tarde, está refundido en Del sentimiento trágico de la vida”. En este texto, “Nicodemo el fariseo”, aparecen ya esbozadas algunas de las ideas capitales de la filosofía de Unamuno, como la idea del poder creador de la fe: “Cuando la razón me dice que no hay finalidad trascendente, la fe me contesta que debe haberla, y como debe haberla la habrá. Porque no consiste tanto la fe, señores, en crear lo que no vimos, cuanto en crear lo que no vemos. Sólo la fe crea”. “Nicodemo el fariseo” es el ensayo que mejor refleja el cambio que se dio en la religiosidad de Don Miguel a partir de la crisis de 1897, “estado que, representa mejor que ningún otro escrito”, y que “subsiste hasta el momento en que Unamuno descubre que ‘Dios es ateo’, es decir, hasta cuando comprende que no puede volver a la fe de la infancia que añora.


Durante esos primeros años en Salamanca Don Miguel acudía a sus clases, atendía a sus obligaciones familiares y docentes, al mismo tiempo que seguía publicando escritos que agitaban, de algún modo, la vida local de Salamanca y la vida nacional. Pero Unamuno siempre se negó a ser un dirigente político.
En una superficial aproximación a la vida cotidiana de Unamuno pudiera parecer que esta vida tranquila que llevaba en Salamanca era fiel reflejo de la propia actitud de Don Miguel pero él, lejos de desentenderse de los problemas que afectaban a España, seguía muy de cerca la vida nacional y la vida de la ciudad de Salamanca y de su universidad. De hecho, el 30 de octubre de 1900 Unamuno fue nombrado rector de la Universidad de Salamanca —después de no pocas polémicas entre los miembros del claustro— con el apoyo del alumnado pero sin el respaldo de la mayoría de aquél, que se había inclinado hacia el lado del rector saliente, Don Mamés Esperabé Lozano, y que no veía con buenos ojos el nombramiento de Unamuno. Don Miguel aún le dio más razones para su antipatía al hacerse cargo de la reorganización de la universidad y crear una cátedra de Filología comparada de latín y castellano que el mismo rector desempeñó. Emilio Salcedo narra de este modo el nombramiento del nuevo rector en su exhaustiva biografía de Don Miguel:
El acto es breve (…) De sí les dice que espera poder hacer algo, que lo creía posible y que la única manera de saberlo era comprobándolo al frente de la universidad. Terminó pidiendo leal colaboración (…) Al salir del aula, los estudiantes aclaman a Unamuno, le aplauden y piden a gritos que vaya al Paraninfo. Y allá van. El rector ya es Unamuno; el rector dirige a los estudiantes unas breves palabras (…) Y termina, contemplando el rostro de algunos de sus compañeros de claustro, presintiendo la dura lucha que se le avecina: “Huid de albergar en vuestra alma la envidia y la soberbia”.
Unamuno ocupó la rectoría hasta 1914, año en el que fue destituido por primera vez como máxima autoridad de la Universidad de Salamanca. Durante estos catorce años como rector, Unamuno publicó algunas de sus obras capitales. El mismo año de su nombramiento, Don Miguel escribió Tres ensayos (1900) que plantea el problema de la personalidad íntima, ya sea personal o colectiva. Dos años más tarde apareció Amor y pedagogía (1902) — novela a la que Unamuno había titulado originariamente Todo un hombre— y Paisajes (1902).

La gran variedad de temas de Unamuno y su uso de diferentes géneros iban haciéndose patentes en la producción de Don Miguel, pues el cambio de tono de sus obras es sorprendente: cómo pasa del tono de “subjetividad crítica, desnudez y arbitrariedad de Amor y pedagogía”, a la descripción de los diferentes paisajes que lleva a cabo en Paisajes. Estos lugares y paisajes que visitó se quedaban grabados en la retina de Don Miguel, en la memoria del artista que era Unamuno, en la mirada del hombre que usaba las palabras para describir el mundo, pero que también sabía pintarlo con los trazos de su lapicero de dibujar que tantas veces había utilizado en sus años de juventud. “El paisaje como asunto literario es género en el que Unamuno ha dejado marca personalísima”. Unamuno es capaz de escribir una novela, Amor y pedagogía en la que trata de caracterizar la filosofía, y un año más tarde publicar De mi país (1903), recopilación de artículos periodísticos que Don Miguel publicó en el diario bilbaíno El Nervión “sobre motivos costumbristas, aderezados con reflexiones sociológicas y literarias”.
En 1905 Unamuno publicó una de sus obras filosóficamente más relevantes, Vida de Don Quijote y Sancho, en la que se pueden encontrar algunas de sus tesis filosóficas más importes mediante comentarios a pasajes de la novela de Cervantes, de “nuestra Biblia nacional”, como le gustaba llamarla a Unamuno. Este ensayo sobre la obra de Cervantes supuso un nuevo motivo para alimentar aun más, a través de la escritura, el afán de inmortalidad de Don Miguel. Este “hambre de inmortalidad”— expresión que el propio Unamuno usa para acentuar el carácter instintivo que cree que posee en el ser humano el deseo de inmortalidad— “explica la atracción de figuras novelescas como las de Don Quijote y Sancho, llamados a no morir, portadores de alguna manera del espíritu creador”.
La producción literaria de Unamuno en estos catorce primeros años de rectorado fue muy prolífica. Después de Vida de Don Quijote y Sancho, Unamuno cambió de género y publicó en 1907 una obra que tituló Poesías. Al año siguiente escribió la obra en la que mejor recogió sus recuerdos pasados y que llevó por título Recuerdos de niñez y mocedad. En 1909, Unamuno volvió a cambiar de género y publicó dos obras teatrales, La esfinge y La difunta.

De la profusión. De Soliloquios y conversaciones:

Ahora, estoy recogiendo más datos de esta tragicomedia, de esta farsa fúnebre. Pensé primero hacer de ello un sainete; pero considerándolo mejor he decidido meterlo de cualquier manera, como Cervantes metió en su Quijote aquellas novelas que en él figuran, en una novela que estoy escribiendo para desquitarme de los quebraderos de cabeza que me da el embarazo de mi mujer.
Pero ¿te has metido a escribir una novela?
¿Y qué quieres que hiciese?
¿Y cuál es su argumento, si se puede saber?
Mi novela no tiene argumento, o mejor dicho, será el que vaya saliendo. El argumento se hace él solo.
¿Y cómo es eso?
Pues mire, un día de éstos que no sabía bien qué hacer, pero sentía ansia de hacer algo, una comezón muy íntima, un escarabajeo de la fantasía, me dije: voy a escribir una novela, pero voy a escribirla como se vive, sin saber lo que vendrá. Me senté, cogí unas cuartillas y empecé lo primero que se me ocurrió, si saber, lo que seguiría, sin plan alguno. Mis personajes se irán haciendo según obren y hablen, sobre todo según hablen; su carácter se irá formando poco a poco. Y a las veces su carácter, será el de no tenerlo.
Sí, como el mío
No sé. Ello irá saliendo. Yo me dejo llevar.

Convéncete, pues, de que meditas más y mejor escribiendo estas cosas como la que ahora te estás dirigiendo aquí a ti mismo, que no encerrándote en tu cuarto a eso que se llama meditar y no es sino divagar. La necesidad de dar a tu pensamiento expresión trasmisible es lo que le ata a proceso vivo y eficaz. Con la pluma en la mano es como mejor se te ocurren las cosas, y es porque entonces no piensas para ti mismo, sino que piensas para los demás. Pensar para sí mismo no es, en rigor, pensar, es perderse en vagas ensoñaciones como el que se pasea por los bodes del sopor contemplando las espirales del humo del cigarro. Pensar es pensar para los demás; pensar es una función social

Unamuno ya era un escritor reconocido, capaz de abarcar numerosos temas en diversos géneros: había publicado ensayo, poesía, teatro y novela. Su producción de textos no cesó hasta el mismo año de su muerte. En 1910 vio la luz la colección de ensayos que Unamuno tituló Mi religión y otros ensayos breves que se caracteriza por la notable diversidad de temas que Unamuno trata: la religión, la verdad, la política, la cultura, la pornografía, la lujuria, la opinión pública, además de escribir sobre otros literatos y pensadores cuyas obras conoce como Ibsen o Kierkegaard, al que comenzó a leer en 1901 y que le sirvió de “compañero de su nueva trayectoria.
Unamuno continuaba con su infatigable labor escritora y en 1911 publicó tres obras: Rosario de sonetos líricos, Por tierras de Portugal y España y Soliloquios y conversaciones; y en 1912 otra colección de ensayos con un título que podría corresponder muy bien con el temperamento del propio Unamuno, Contra esto y aquello. Las cargas familiares y los compromisos que de ellas se derivaban obligaban a Unamuno a trabajar sin descanso: escribía numerosos artículos para diferentes diarios, pronunciaba conferencias en diversos lugares, además de escribir sus obras y cumplir puntualmente con su responsabilidad docente y su responsabilidad académica como máxima autoridad de la universidad.
El año 1913 fue un año notable dentro de la producción escrita de Don Miguel pues publicó nada menos que cuatro obras entre las que se encuentra la que se puede considerar la obra más genuinamente filosófica de Don Miguel: Del sentimiento trágico de la vida en los hombres y en los pueblos. Las otras tres obras que publicó Unamuno en 1913 corresponden, en primer lugar, a una colección de cuentos que recogió en un volumen y tituló El espejo de la muerte. Y, en segundo lugar, a dos obras teatrales que aparecieron con los títulos de La venda y La princesa doña Lambra que se publicaron juntas en un mismo volumen.
La obra Del sentimiento trágico de la vida está compuesta por nueve ensayos y un epílogo dedicado a Don Quijote en la tragicomedia europea contemporánea. En ella Unamuno recogió sus principales preocupaciones filosóficas agrupadas en torno al recurrente tema unamuniano de la inmortalidad humana. En esta obra es donde claramente se puede encontrar la síntesis de las inquietudes y cuestiones filosóficas de Unamuno en torno a la inmortalidad. En palabras de Julián Marías, “el tema de Unamuno (…) es, pues, el hombre en su integridad, que va de su nacimiento a su muerte, con su carne, su vida, su personalidad y, sobre todo, su afán de no morirse nunca”. En una carta a Pedro Jiménez Ilundain Unamuno dio noticia de esta obra que comenzó a publicar por entregas en 1911 y que más tarde reagrupó en su forma definitiva:
A la vez he enviado ya a La España moderna el primero de mis ensayos, bajo el título común de Del sentimiento trágico de la vida en los hombres y en los pueblos. Serán siete u ocho ensayos que luego constituirán un libro. En ellos he refundido mi Tratado del amor de Dios que, en la forma que lo planeé primero, me iba resultando irrealizable. Hay un ensayo dedicado a la lucha del Papado contra el sillonismo41, el modernismo, etc., justificándola en cierto modo. Y todo ello acaba estableciendo la filosofía de la incertidumbre y la desesperación. En el fondo algo pesimista.
En el verano de 1914, Unamuno llevó a su familia a pasar las vacaciones a Portugal, pero él debía regresar antes a Salamanca por los compromisos que le reclamaban allí. El 30 de agosto Don Miguel ya estaba en la ciudad castellana y se enteró de manera indirecta de su propia destitución:
En la Plaza Mayor cuelgan los periódicos locales unas carteleras en que dan avances de las noticias más salientes que van a publicar. Los titulares de la guerra europea llenan las planas de todos los diarios y la gente tiene avidez de noticias. Entre los telegramas de la guerra, la agencia de información lanza una bomba auténtica: Bergamín ha destituido al rector. Y Unamuno se entera bajo los soportales de la Plaza Mayor de Salamanca, en la cartelera de un periódico.
El año de la publicación de su famosa obra Niebla (1914), es también el año en el que comenzó una de las etapas más duras de Unamuno, la de los últimos veintidós años de su vida, que estuvo marcada por su primera destitución como rector y por la infatigable campaña política que emprendió Unamuno a partir de entonces. Este activismo político le llevó a sufrir un destierro que le alejó de su país y de su familia, además de una condena de dieciséis años de presidio en 1920 por injurias contra Alfonso XIII escritas en un artículo. El motivo que precipitó su destitución como rector fue el problema que tuvo Unamuno con las autoridades políticas por la convalidación del título de bachiller a un colombiano por el que el ministro Bergamín le reclamó. Unamuno contestó a Bergamín —que no profesaba una gran admiración por Unamuno— justificando la decisión que había tomado con arreglo a la ley vigente, pero parece que el tema no quedó zanjado en este cruce de notas entre el rector de Salamanca y el ministro Bergamín. De este modo, Unamuno perdió la rectoría por motivos que él mismo en un escrito público afirmó que aún desconocía en el momento de su destitución. Según sus propias explicaciones, él había actuado correctamente e hizo pública su disconformidad con la decisión que había tomado el gobierno y que consideraba absolutamente injusta.
Probablemente motivos políticos llevaron a Bergamín a tomar esta decisión, y el talante polémico y díscolo de Don Miguel no ayudara mucho a mantener la armonía entre las autoridades del gobierno y la propia autoridad de Unamuno en la universidad. Ferrater Mora interpreta el motivo de la destitución de Unamuno con estas palabras que bien pudieran caracterizar el propio talante político de Unamuno:
Esta destitución tuvo lugar en 1914 (…) y el motivo de ella fue precisamente la denuncia de la incompatibilidad entre la dedicación pedagógica y la política. Denuncia curiosa en un país donde más que en una gran mayoría de otros las fallas de la política son tan graves que es obra de caridad repararlas por todos los medios que se pueda entre ellos, por la pedagogía. Sobre todo cuando por “pedagogía” se entiende el trabajo a favor de la regeneración material y moral del país, el esfuerzo denodado para que el país se avive, labore, crea, sea.
A partir de su destitución Unamuno se involucró de forma más activa en cuestiones políticas. En mayo de 1927 Don Miguel participó como orador en el gran mitin de la izquierda celebrado en la plaza de toros de Madrid. Y en septiembre de ese mismo año fue elegido concejal en el Ayuntamiento de Salamanca. En 1920 Unamuno dio el salto a la política nacional y presentó su candidatura a las elecciones de diputados, además de presentarse en 1922 como candidato republicano a las Cortes. Pero antes de esta candidatura Unamuno estaba haciendo frente a sus problemas con la justicia causados todos por el mismo motivo: proferir injurias contra el rey Alfonso XIII. En una carta a Pedro Jiménez Ilundain lo explica el propio Unamuno:
Estoy sometido desde hace año y medio a tres procesos. Los tres en Valencia y los tres por supuestas injurias por escrito a S. M.; y estoy en libertad provisional, con obligación de presentarme en el Juzgado los días 1 y 15 de cada mes, con retención de la séptima parte del sueldo. Alcanzó el indulto; mas, para obtenerlo, he de someterme a juicio, y no quiero. No paso por esa farsa de que no retire el Fiscal la acusación, o más bien que retire en dos y acaso me condenen en el tercero y me indulten .
Los problemas con el gobierno y la justicia se agravaron más aún a partir del golpe de estado de Primo de Rivera —que se produjo el 13 de septiembre de 1923— que acabó por exasperar el talante luchador de Unamuno y que terminó con su condena a destierro.

El filósofo Miguel De Unamuno junto con sus alumnos en Salamanca.

Entretanto, Don Miguel seguía escribiendo y publicando. Desde 1917 hasta 1924 Unamuno publicó una docena de obras relevantes. Dentro de los ensayos y artículos editó tres obras: Ensayos (1916-1918), Sensaciones de Bilbao (1922) y Andanzas y visiones españolas (1922). Además no dejó de cultivar su faceta de novelista y escribió tres de sus novelas más populares: Abel Sánchez (1917), Tres novelas ejemplares y un prólogo (1920) y La tía Tula (1921). Tres obras poéticas corresponden también a esta etapa, entre las que se incluyen una de las obras en verso más importantes que escribió Unamuno: El Cristo de Velázquez (1920), además publicó Rimas de dentro (1923) y Teresa (1923). Por último, Unamuno escribió tres obras teatrales que tituló con diferentes nombres de mujer: Fedra (1921), Soledad (1921) y Raquel (1921).
Esta es la mejor prueba del espíritu infatigable de Don Miguel que no abandonó su profesión y su vocación como escritor a pesar de todos los problemas políticos en los que estaba involucrado. Unamuno seguía trabajando sin descanso por su familia y por su empeño en arreglar los problemas políticos y sociales de su país que le afectaban tanto como los problemas filosóficos y religiosos que le atormentaban. Unamuno llegó a obsesionarse con el estado de España, llegó a preocuparse de manera tal que no veía solución a los problemas que afectaban al país. En una carta a Ilundain, Unamuno expresa su falta de esperanza por encontrar alguna solución próxima:
Lo de aquí cada vez peor. Vivimos bajo un compacto y enorme nubarrón negro, preñado de pedrisco, que nos cubre todo el cielo, nos quita el sol, nos amaga con apedrearnos cualquier día. Yo me consumo en una expectativa incesante. El sentimiento de incertidumbre e inseguridad es general y continuo. Nadie sabe lo que va a pasar aquí. Y lo más terrible sería que no pasase nada.
Unamuno también participó de manera activa en la vida académica de la Universidad de Salamanca, pues a pesar de su destitución como rector de 1914, el 19 de noviembre de 1921 es nombrado decano de la Facultad de Letras y vicerrector y, a su vez, ejercía como rector en funciones. Dos años después Unamuno presentó su dimisión para ambos cargos pero fue confirmado en los puestos por la mayoría del claustro. Don Miguel seguía siendo una autoridad académica y moral en la propia universidad. Pero este activismo político de Unamuno y su perpetua crítica a las autoridades políticas —que ya se habían personalizado en la figura de Primo de Rivera después del golpe de estado— precipitaron los acontecimientos y el 20 de febrero de 1924 fue el día en el que la vida del entonces vicerrector dio un giro completo. Ese día el gobernador de Salamanca recibió del gobierno la orden de cesar a Unamuno de sus puestos en la universidad y la pena que le condenaba al destierro.
Esta noticia no pasó inadvertida de ningún modo y las protestas contra el destierro de Unamuno se extendieron por todo el país y por el extranjero, por todo el continente europeo y por Hispanoamérica. A pesar de ello, Unamuno tuvo que abandonar la península y el 10 de marzo de 1924 llegó a Fuerteventura, lugar elegido para el confinamiento de Don Miguel. Durante su estancia en la isla Unamuno recibía noticias de la península e incluso le visitaron algunas personas. Entre ellas se encontraba Henri Dumay que propuso a Don Miguel un plan de fuga desde la isla a París, al que Unamuno accedió después de no pocas dudas por abandonar definitivamente su país. El talante luchador de Unamuno contra la política nacional no cesó ni siquiera en su destierro. Unamuno continuó su lucha:
Desde Fuerteventura siguió hablando y escribiendo contra el dictador y contra el monarca, y cuando el director de Le Quotidien, donde Don Miguel colaboraba, le preparó la huida de la isla, partió de ésta hacia Francia para proseguir allá, sin momento de tregua, y en destierro voluntario, su oposición indomado.
Unamuno llegó a París el 28 de julio de 1924 pero su estancia en aquella ciudad era ya un destierro voluntario, porque antes de abandonar Fuerteventura había llegado a la isla el indulto del gobierno. Unamuno decidió exiliarse en Francia por propia voluntad, pues a pesar de ese indulto seguía manteniendo su postura contraria al régimen español. Este destierro, además de mantenerle lejos de su familia y de la ciudad de Salamanca que consideraba su hogar —ambas cosas entristecían profundamente a Don Miguel—, le costó su cátedra en Salamanca de la que fue despojado por no acudir a sus clases, después de treinta y cinco años en posesión de ella. Unamuno siguió escribiendo en París contra los políticos españoles pero no dejó de lado su tarea como novelista y fue en la capital francesa donde escribió Cómo se hace una novela (1925).
Unamuno ya no se sentía bien en París, dudaba si volver a España, entonces decidió abandonar París pero no regresó a su patria sino que tomó un tren y se quedó en Hendaya desde donde podía contemplar el País Vasco. En 1928 comenzó a colaborar con Eduardo Ortega y Gasset —hermano de José Ortega y Gasset— en la publicación de Hojas Libres, pequeña revista contra el régimen de Primo de Rivera que se difundía en España clandestinamente. Unamuno ya no pudo soportar más la lejanía de su familia y de su país y el 9 de marzo de 1930 atravesó a pie hasta España por el pueblo fronterizo guipuzcoano de Irún.
Unamuno tardó varios días en regresar a Salamanca, antes de eso fue de Irún a San Sebastián y de allí a Bilbao. En su camino a Salamanca se detuvo en Valladolid. Cuando por fin llegó a Salamanca su recibimiento fue apoteósico. Por fin volvía el rector. Unamuno tenía muchos enemigos pero mucha gente veía también en Don Miguel al rector, al hombre luchador, a aquel hombre que había sufrido pena de destierro y procesos judiciales por defender el país contra aquellos que él consideraba que llevaban el destino de España hacia un camino que no era el correcto.
Durante su estancia en tierras extrañas tampoco Unamuno dejó de producir. Durante su destierro escribió Sombras de sueño (1930) que es la adaptación de su obra de teatro Tulio Montalbán y Julio Macedo —que se publicó en 1927—, El hermano Juan o el mundo de teatro que se publicó en 1934. Las obras más importantes fruto de su experiencia en el destierro son Cómo se hace una novela (1925), los versos de De Fuerteventura a París (1925) —ambas publicadas en París—, y Romancero del destierro (1928). En 1925 en París, Unamuno también publicó La agonía del cristianismo.
La situación política en España cambió. El rey salió hacia el exilio y se proclamó la Segunda República. El propio Unamuno fue el encargado de anunciarla en Salamanca. En este año de 1931 no sólo el sistema político español cambió, también la situación de Unamuno volvió a normalizarse, volvió a parecerse a aquel estado de reconocimiento y de popularidad que dejó atrás el mismo día de su destierro. En 1931 Unamuno publicó otra novela que alcanzó gran reconocimiento, San Manuel Bueno, Mártir; y tres historias más.
Además Don Miguel fue nombrado “alcalde-presidente honorario” del primer ayuntamiento de la Segunda República en Salamanca. Y de nuevo Unamuno volvió a ocupar la rectoría que le habían arrebatado hacía diecisiete años. El 18 de abril de 1931, Unamuno fue nombrado de nuevo rector de la Universidad de Salamanca. Al mes siguiente se publicó en el periódico norteamericano The New York Times un artículo redactado por el propio Unamuno sobre la nueva situación política española. El año 1931 fue el gran regreso de Don Miguel como personaje público y reconocido no solo por la mayoría de la ciudad de Salamanca, sino también por todo el país y por muchos países del extranjero en los que las obras de Don Miguel ya habían empezado a ser traducidas, países como Francia e Italia, y en el continente americano, en el que Unamuno hacía ya años que colaboraba en algunos diarios como el argentino La Nación.
De hecho, en el año 1934, Unamuno fue nombrado Doctor Honoris Causa por la universidad francesa de Grenoble, y de nuevo en 1936, la Universidad de Oxford hizo lo propio y Don Miguel viajó hasta Inglaterra para acudir a su investidura. El propio gobierno volvía a reconocer el peso público de Don Miguel y el 27 de abril de 1931 le nombró presidente del Consejo de Instrucción Pública —cargo del que dimitió un año después, el 1 de mayo de 1932—, y en 1935, el Consejo de Ministros le nombró ciudadano de honor. Unamuno ya había entrado de nuevo en la vida política del país con todas sus esperanzas puestas en la nueva república de la que en los dos últimos años de su vida acabaría desilusionándose. Don Miguel seguía presente en la vida pública.

Jean Cassou —el traductor francés que Unamuno conoció en París— caracteriza el talante de Unamuno en el texto a modo de prólogo que escribió para la edición francesa de la primera publicación de Cómo se hace una novela, con las siguientes palabras:
Tal es la agonía de Don Miguel de Unamuno, hombre en lucha, en lucha consigo mismo, con su pueblo y contra su pueblo, hombre hostil, hombre de guerra civil, tribuno sin partidarios, hombre solitario, desterrado, salvaje, orador en el desierto, provocador, irreconciliable, enemigo de la nada y a quien la nada atrae y devora, desgarrado entre la vida y la muerte, muerto y resucitado a la vez, invencible y siempre vencido.
Participando de manera práctica también en la vida política Unamuno fue elegido diputado a Cortes por la ciudad de Salamanca. Acabó hastiado de los asuntos políticos y dejó de creer en la república que se estaba fraguando en el país y abandonó las Cortes.

Ferrater Mora resume con las siguientes palabras esta etapa agitada de Don Miguel en la vida política nacional:
Fue proclamado en 1935 ciudadano de honor de la República y recibió, entre grandes festejos, en 1934, la jubilación de su cátedra, nombrándosele simultáneamente rector perpetuo de Salamanca. Estas consagraciones marcaron el fin de una etapa turbulenta que todavía había perdurado en las Cortes Constituyentes donde sus discursos eran, al tiempo que orlados de doctrina, repletos de incisivos ataques.
En efecto, el 29 de septiembre de 1934 llegó el momento de dar la última clase de Don Miguel como profesor de la Universidad de Salamanca. Pero su jubilación no fue acogida como el retiro de cualquier profesor. El aula donde Don Miguel impartió su última lección se llenó, todos querían acudir a la última clase de Don Miguel, todos apreciaban al viejo catedrático luchador que había sido centro y figura de los treinta y cuatro últimos años de la Universidad. Se celebraron grandes fiestas en honor y, como homenaje a Don Miguel, se creó una cátedra con su nombre con la que Don Miguel poseía plena libertad para regentarla a su parecer.
Pero Unamuno volvió a levantarse y a rebelarse contra lo que no le parecía bien y denunció al gobierno de la República. Este levantamiento contra la autoridad produjo una nueva destitución, esta vez, el gobierno destituyó a Unamuno como rector perpetuo y anuló la creación de la cátedra que llevaba su nombre. En abril de 1936 Don Miguel ya estaba enfermo y distanciado de sus amistades por haber apoyado a los militares —que posteriormente se alzaron el 18 de julio de 1936—, aunque posteriormente fue repudiado en Salamanca por republicano. “El claustro unánimemente, decide retirar su confianza a Don Miguel de Unamuno y pedir al general Franco su destitución como rector perpetuo de Salamanca” que le destituyó el 22 de octubre mediante decreto.


En el mismo año de su muerte ocurrió un hecho que fue el máximo ejemplo del perpetuo talante crítico de Don Miguel con las autoridades políticas. Enfrentado ya con los militares, con el nuevo gobierno militar del general Franco, Unamuno fue protagonista de un enfrentamiento con el general Millán Astray. Se celebraba en el Paraninfo de la Universidad de Salamanca un acto literario en conmemoración de la festividad de la raza. El acto era presidido por Miguel de Unamuno. A este acto acudió también la esposa del general Franco, Carmen Polo de Franco que tomó asiento a la derecha del rector, Don Miguel. El guión del acto se componía de diferentes discursos en torno al tema de la raza. Después de terminar todos los oradores, tomó la palabra Don Miguel para cerrar el acto, a pesar de que había anunciado que no lo haría. Unamuno sostenía en sus manos una cuartilla doblada con notas que había ido tomando a lo largo de las intervenciones de los anteriores oradores. Unamuno comenzó su intervención haciendo una dura crítica a la guerra civil con estas famosas palabras:
La nuestra es una guerra incivil. Nací arrullado por una guerra civil y sé lo que digo. Vencer no es convencer y hay que convencer, sobre todo, y no puede convencer el odio que no deja lugar para la compasión; el odio a la inteligencia.
Don Miguel continuó su discurso defendiendo a vascos y catalanes, remitiéndose a sus orígenes vascos. El general Millán Astray airado, golpeó violentamente la mesa e interrumpió el discurso de Don Miguel pronunciando unas palabras a favor del levantamiento militar, defendiendo a los soldados y terminó gritando “¡Mueran los intelectuales!, ¡Viva la muerte!”. Don Miguel, fiel a sus principios y a sus palabras, replicó dirigiéndose directamente al general. El espectáculo ya estaba servido, el público se escandalizó por lo que estaba aconteciendo, y comenzaron a abuchear a Don Miguel. La esposa de Franco entonces tomó del brazo a Unamuno y ayudada por su guardia personal consiguió sacar a Don Miguel del Paraninfo y llevarle hasta su casa. Este incidente le costó a Don Miguel los reproches y el ser repudiado por algunos sectores de la ciudad de Salamanca que lo tacharon de “rojo”, y de posicionarse en contra de España.
Aislado, repudiado por el gobierno y hastiado de tanta polémica, Unamuno decidió recluirse en su propia casa, decidió encerrarse voluntariamente y alejarse de la vida pública como forma de protesta. Don Miguel ya no recibió el nuevo año, murió de repente el último día del año 1936, año en el que la guerra civil que estalló trajo nuevos e importantes cambios que dividieron de nuevo la España que tanto había preocupado a Don Miguel.

POEMAS

CREDO POÉTICO

Piensa el sentimiento, siente el pensamiento,
que tus cantos tengan nidos en la tierra
y que, cuando en vuelo a los cielos suban,
tras las nubes no se pierdan.

Peso necesitan, en las alas peso,
la columna de humo, se disipa entera,
algo que no es música es la poesía,
la pesada sólo queda.

Lo pensado es, no lo dudes, lo sentido.
¿Sentimiento puro? Quien en ello crea
de la fuente den sentir nunca ha llegado
a la vida y honda vena.

No te cuides en exceso del ropaje,
de escultor y no de sastre es tu tarea,
no te olvides de que nunca más hermosa
que desnuda está la idea.

No el que un alma encarna en carne, ten presente,
no el que forma da a la idea es el poeta,
sino que es el que alma encuentra tras la carne,
tras la forma encuentra idea.

De las fórmulas la broza es lo que hace
que nos vele la verdad, torpe, la ciencia;
la desnudas con tus manos y tus ojos
gozarán de su belleza.

Busca líneas de desnudo, que, aunque trates
de envolvernos en lo vago de la niebla,
aun la niebla tiene líneas y se esculpe
ten, pues, ojos, no los pierdas.

Que tus cantos sean cantos esculpidos,
ancla en tierra mientras tanto que se elevan;
el lenguaje es, ante todo, pensamiento
y es pensada su belleza.

Sujetemos en verdades del espíritu
las entrañas de las formas pasajeras,
que la idea reine en todo soberana;
esculpamos, pues, la niebla.

LEER, LEER, LEER, VIVIR LA VIDA

Leer, leer, leer, vivir la vida
que otros soñaron.
Leer, leer, leer, el alma olvida
las cosas que pasaron.
Se quedan las que quedan, las ficciones,
las flores de la pluma,
las solas, las humanas creaciones,
el poso de la espuma.
Leer, leer, leer; ¿seré lectura
mañana también yo?
¿Seré mi creador, mi criatura,
seré lo que pasó?

ME DESTIERRO A LA MEMORIA

Me destierro a la memoria,
voy a vivir del recuerdo.
Buscadme, si me os pierdo,
en el yermo de la historia,

que es enfermedad la vida
y muero viviendo enfermo.
Me voy, pues, me voy al yermo
donde la muerte me olvida.

Y os llevo conmigo, hermanos,
para poblar mi desierto.
Cuando me creáis más muerto
retemblaré en vuestras manos.

Aquí os dejo mi alma-libro,
hombre-mundo verdadero.
Cuando vibres todo entero,
soy yo, lector, que en ti vibro.


CANCIONERO 242

Preso estuvo Colón,
preso Cervantes,
y no por los gigantes,
y Fray Luis de León
¡ay la Inquisición!
preso Quevedo
«¿nunca se ha de decir lo que se siente?»
quiero y no puedo.

España una prisión,
su entraña se resiente
y engendra la desidia,
la desidia la envidia.

¡Ay terrible llaneza,
española grandeza,
que allana la cabeza que se encumbre,
la que no se haga a la común costumbre!;
¡ay triste pesadumbre
del corazón castizo
con un amor de tierra quitadizo!

«La sombra de Caín» (dijo Machado)
del labrador
que quería por fuerza ser amado
conquistador.

¡Ay santísima gana!
derretida en galbana, que es desgana,
pues por tristes pasiones
no,
es que nos sale… de los corazones.

Mas al cabo ha llegado el estrambote,
cofradía estrambótica,
la que lleva por mote:
¡La Unión Patriótica!

CANCIONERO 99

¡Qué tontos se han vuelto todos!
No hacen sino repetir
las más viejas tonterías;
¡tal es nuestro porvenir!

Prosa, prosa, prosa, prosa,
y en prosa lo he de decir
por no callarme; callarme
me es lo mismo que morir.

Prosa pura que en pureza
da poesía sutil
sin rodeos ni metáforas
yendo derecha a su fin.

Prosa que se rinda al canto;
el canto le hará sufrir
el yugo del ritmo noble,
sin el cual es prosa vil.
Multiplicación y suma,
cantándolas aprendí,
mas no se aprende cantando
ni a restar ni a dividir.

10 de abril de 1928

CANCIONERO 68

No la acción, no la acción, antes el acto
no la Pasión, sino lo padecido;
religión y política son hechos.
¿Doctrinas? Dios me libre. Sucumbimos

a los tiranos que por burla torpe
de verdugos en jueces convertidos,
hacen sistema de la tiranía
y la bautizan nombre de fajismo.

No el acto puro, pura nadería
de filósofos que hacen los esbirros
y que pintan con éter en el éter éter,
como Jean Paul, el pobre, dijo.

Nada de puro, la pureza es mengua;
sin sales de la tierra y sus residuos
es impotable el agua destilada
e irrespirable puro el cielo mismo.

Dejaré a esos serviles mentecatos,
que prediquen la acción, el tío vivo,
y aquí a quijotear, que Don Quijote
no fue un puro doctor en quijotismo.

27 de marzo de 1928

CANCIONERO 97

–¿Qué me dices de mi España,
palomita mensajera,
que has cruzado por sus campos
camino de la frontera?

–Que la vi a vista de pájaro,
pues no vuelo a ras de tierra;
todo estaba tan tranquilo
como en un día de fiesta.

–¿Qué me dices, palomita?
¿Qué me dices, mensajera?
¿Quieres decir tan tranquilo
como en una hora de siesta?

–Huyo de los cazadores
ansiosos de una merienda;
no quiero que de mi pecho
hagan carne de escopeta.

–¿Y por eso es que no has visto
si la fiesta es más que siesta?
No sabes, mi palomita,
ni de la misa la media.

–No saber es lo que vale,
que el que sabe se enajena;
tradición es de palomas
la santísima inocencia.

–¿Y por qué traes en el pico,
palomita mensajera, 
esa ramita de oliva?
¿La mercaste en una feria?

–Lo que merqué fue aceituna
que se me ha caído a tierra,
y ahora no más que un recuerdo
es el ramito que queda.

–¿Recuerdo o señuelo? dime:
te has hecho refitolera;
estaba yo equivocado
pues sabes más de la cuenta.

–Mi sencillez ha aprendido
de la serpiente prudencia
y ha enseñado a la serpiente
sencillez como defensa.

–Pues, vuélvete, palomita,
vuelve al palomar y espera
que por sencilla y prudente
acabes en la cazuela.

9 de abril de 1928

CANCIONERO 307

«¿Qué es la verdad?»–y volvióse.
«¿La verdad? Un espantajo;
quede a Vargas el escéptico,
que es escriba, averiguarlo».

«No encuentro en él culpa alguna”;
luego se lavó las manos,
«chinchorrerías rabínicas
¡pobre pueblo soberano!»

«Orden, orden, salus pópuli
suprema lex esto, palo!
«Al palo con él, y déjenme
de una vez en paz, ¡marranos!»

«La autoridad ante todo
mi profesión es el mando,
la justicia es pura letra,
mera invención de letrados».

«Escrito queda lo escrito»,
dijo a lo Blas, el dogmático.
Era romano de raza
todo un patriota Pilatos.

31 de julio de 1928

De la profusión. De Soliloquios y conversaciones:

Ahora, estoy recogiendo más datos de esta tragicomedia, de esta farsa fúnebre. Pensé primero hacer de ello un sainete; pero considerándolo mejor he decidido meterlo de cualquier manera, como Cervantes metió en su Quijote aquellas novelas que en él figuran, en una novela que estoy escribiendo para desquitarme de los quebraderos de cabeza que me da el embarazo de mi mujer.
Pero ¿te has metido a escribir una novela?
¿Y qué quieres que hiciese?
¿Y cuál es su argumento, si se puede saber?
Mi novela no tiene argumento, o mejor dicho, será el que vaya saliendo. El argumento se hace él solo.
¿Y cómo es eso?
Pues mire, un día de éstos que no sabía bien qué hacer, pero sentía ansia de hacer algo, una comezón muy íntima, un escarabajeo de la fantasía, me dije: voy a escribir una novela, pero voy a escribirla como se vive, sin saber lo que vendrá. Me senté, cogí unas cuartillas y empecé lo primero que se me ocurrió, si saber, lo que seguiría, sin plan alguno. Mis personajes se irán haciendo según obren y hablen, sobre todo según hablen; su carácter se irá formando poco a poco. Y a las veces su carácter, será el de no tenerlo.
Sí, como el mío
No sé. Ello irá saliendo. Yo me dejo llevar.

Convéncete, pues, de que meditas más y mejor escribiendo estas cosas como la que ahora te estás dirigiendo aquí a ti mismo, que no encerrándote en tu cuarto a eso que se llama meditar y no es sino divagar. La necesidad de dar a tu pensamiento expresión trasmisible es lo que le ata a proceso vivo y eficaz. Con la pluma en la mano es como mejor se te ocurren las cosas, y es porque entonces no piensas para ti mismo, sino que piensas para los demás. Pensar para sí mismo no es, en rigor, pensar, es perderse en vagas ensoñaciones como el que se pasea por los bodes del sopor contemplando las espirales del humo del cigarro. Pensar es pensar para los demás; pensar es una función social


A MI BUITRE

Este buitre voraz de ceño torvo
que me devora las entrañas fiero
y es mi único constante compañero
labra mis penas con su pico corvo.

El día en que le toque el postrer sorbo
apurar de mi negra sangre, quiero
que me dejéis con él solo y señero
un momento, sin nadie como estorbo.

Pues quiero, triunfo haciendo mi agonía
mientras él mi último despojo traga,
sorprender en sus ojos la sombría

mirada al ver la suerte que le amaga
sin esta presa en que satisfacía
el hambre atroz que nunca se le apaga.

CASTILLA

Tú me levantas, tierra de Castilla,
en la rugosa palma de tu mano,
al cielo que te enciende y te refresca,
al cielo, tu amo,

Tierra nervuda, enjuta, despejada,
madre de corazones y de brazos,
toma el presente en ti viejos colores
del noble antaño.

Con la pradera cóncava del cielo
lindan en torno tus desnudos campos,
tiene en ti cuna el sol y en ti sepulcro
y en ti santuario.

Es todo cima tu extensión redonda
y en ti me siento al cielo levantado,
aire de cumbre es el que se respira
aquí, en tus páramos.

¡Ara gigante, tierra castellana,
a ese tu aire soltaré mis cantos,
si te son dignos bajarán al mundo
desde lo alto!

DOLOR COMÚN

Cállate, corazón, son tus pesares
de los que no deben decirse, deja
se pudran en tu seno; si te aqueja
un dolor de ti solo no acíbares

a los demás la paz de sus hogares
con importuno grito. Esa tu queja,
siendo egoísta como es, refleja
tu vanidad no más. Nunca separes

tu dolor del común dolor humano,
busca el íntimo aquel en que radica
la hermandad que te liga con tu hermano,

el que agranda la mente y no la achica;
solitario y carnal es siempre vano;
sólo el dolor común nos santifica.

EN HORAS DE INSOMNIO – Virginia

Me voy de aquí, no quiero más oírme;
de mi voz toda voz suéname a eco,
ya falta así de confesor, si peco
se me escapa el poder arrepentirme.

No hallo fuera de mí en que me afirme
nada de humano y me resulto hueco;
si esta cárcel por otra al fin no trueco
en mi vacío acabaré de hundirme.

Oh triste soledad, la del engaño
de creerse en humana compañía
moviéndose entre espejos, ermitaño.

He ido muriendo hasta llegar al día
en que espejo de espejos, soy me extraño
a mí mismo y descubro no vivía.

JUNTO A LA LAGUNA DEL CRISTO EN LA ALDEHUELA DE

Noche blanca en que el agua cristalina
duerme queda en su lecho de laguna
sobre la cual redonda llena luna
que ejército de estrellas encamina

vela, y se espeja una redonda encina
en el espejo sin rizada alguna;
noche blanca en que el agua hace de cuna
de la más alta y más honda doctrina.

Es un rasgón del cielo que abrazado
tiene en sus brazos la Naturaleza;
es un rasgón del cielo que ha posado

y en el silencio de la noche reza
la oración del amante resignado
sólo al amor, que es su única riqueza.

LA ORACIÓN DEL ATEO

Oye mi ruego Tú, Dios que no existes,
y en tu nada recoge estas mis quejas,
Tú que a los pobres hombres nunca dejas
sin consuelo de engaño. No resistes

a nuestro ruego y nuestro anhelo vistes.
Cuando Tú de mi mente más te alejas,
más recuerdo las plácidas consejas
con que mi ama endulzóme noches tristes.

¡Qué grande eres, mi Dios! Eres tan grande
que no eres sino Idea; es muy angosta
la realidad por mucho que se expande

para abarcarte. Sufro yo a tu costa,
Dios no existente, pues si Tú existieras
existiría yo también de veras.

NUESTRO SECRETO

No me preguntes más, es mi secreto,
secreto para mí terrible y santo;
ante él me velo con un negro manto
de luto de piedad; no rompo el seto

que cierra su recinto, me someto
de mi vida al misterio, el desencanto
huyendo del saber y a Dios levanto
con mis ojos mi pecho siempre inquieto.

Hay del alma en el fondo oscura sima
y en ella hay un fatídico recodo
que es nefando franquear; allá en la cima

brilla el sol que hace polvo al sucio lodo;
alza los ojos y tu pecho anima;
conócete, mortal, mas no del todo.

PASÁSTEIS COMO PASAN POR EL ROBLE

Pasásteis como pasan por el roble
las hojas que arrebata en primavera
pedrisco intempestivo;
pasásteis, hijos de mi raza noble,
vestida el alma de infantil eusquera,
pasásteis al archivo
de mármol funeral de una iglesia
que en el regazo recogido y verde
el Pirineo vasco
al tibio sol del monte se acurruca.

Abajo, el Bidasoa va y se pierde
en la mar; un peñasco
recoge de sus olas el gemido,
que pasan, tal las hojas rumorosas,
tal vosotros, oscuros
hijos sumisos del hogar henchido
de silenciosa tradición. Las fosas
que a vuestros huesos, puros,
blancos, les dan de última cuna lecho,
fosas que abrió el cañón en sorda guerra,
no escucharán el canto
de la materna lluvia que el helecho
deja caer en vuestra patria tierra
como celeste llanto…

No escucharán la esquila de la vaca
que en la ladera, al pie del caserío,
dobla su cuello al suelo,
ni a lo lejos la voz de la resaca
de la mar que amamanta a vuestro río
y es canto de consuelo.

Fuísteis como corderos, en los ojos
guardando la sonrisa dolorida
lágrimas del ocaso,
de vuestras madres el alma de hinojos,
¡y en la agonía de la paz la vida
rendísteis al acaso..!.

¿Por qué? ¿Por qué? Jamás esta pregunta
terrible torturó vuestra inocencia;
nacísteis… nadie sabe
por qué ni para qué… ara la yunta,
y el campo que ara es toda su conciencia,
y canta y vuela el ave…

¡Orhoit Gutaz! Pedís nuestro recuerdo
y una lección nos dais de mansedumbre;
calle el porqué…, vivamos
como habéis muerto, sin porqué, es lo cuerdo…
los ríos a la mar…, es la costumbre
y con ella pasamos…

EL CUERPO CANTA

El cuerpo canta;
la sangre aúlla;
la tierra charla;
la mar murmura;
el cielo calla
y el hombre escucha.

Sobre la palabra:
“La he estado mintiendo y he estado mintiendo. ¡Siempre es así! Todo es fantasía y no hay más que fantasía. El hombre en cuanto habla miente, y en cuanto se habla a sí mismo, es decir, en cuanto piensa sabiendo que piensa, se miente. No hay más verdad que la vida fisiológica. La palabra, este producto social, se ha hecho para mentir. Le he oído a nuestro filosofo que la verdad es, como la palabra, un producto social, lo que creen todos, y creyéndolo se entienden. Lo que es producto social es la mentira.”


LA SANGRE DE MI ESPÍRITU

La sangre de mi espíritu es mi lengua,
y mi patria es allí donde resuene
soberano su verbo, que no amengua
su voz por mucho que ambos mundos llene.

Ya Séneca la preludió aún no nacida
y en su austero latín ella se encierra;
Alfonso a Europa dio con ella vida.
Colón con ella redobló la Tierra.

Y esta mi lengua flota como el arca
de cien pueblos contrarios y distantes,
que las flores en ella hallaron brote,

de Juárez y Rizal, pues ella abarca
legión de razas, lengua en que a Cervantes
Dios le dio el Evangelio del Quijote.

AY, TRISTE ESPAÑA DE CAÍN

¡Ay, triste España de Caín, la roja
de sangre hermana y por la bilis gualda,
muerdes porque no comes, y en la espalda
llevas carga de siglos de congoja!

Medra machorra envidia en mente floja
—te enseñó a no pensar Padre Ripalda—
rezagada y vacía está tu falda
e insulto el bien ajeno se te antoja

Democracia frailuna con regüeldo
de refectorio y ojo al chafarote,
¡viva la Virgen!, no hace falta bieldo.

Gobierno de alpargata y de capote,
timba, charada, a fin de mes el sueldo,
y apedrear al loco Don Quijote.

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PRÓXIMO NÚMERO

114. Poesía más Poesía: Santa Teresa de Jesús

SANTA TERESA DE JESÚS

Biografía y Poemas

Teresa nació en Ávila, el día 28 de marzo de 1515. En su casa aprendió a leer y escribir y desde muy niña se aficionó a la lectura, pasión que no la abandonaría ya en toda su vida.
Sus primeras lecturas fueron vidas de santos. Más tarde, libros de caballería; finalmente, libros religiosos. La lectura, en una época que desconocía todos los medios modernos de comunicación social de que disponemos hoy, cuya vida y relaciones sociales no iban más allá del círculo familiar, tenía una influencia que a nosotros nos es difícil valorar. Libros y familiares era las únicas ventanas abiertas el mundo para una mujer, más aún para una mujer joven.


Los hechos más notables de la vida de Teresa, en sus primeros veinte años, están marcados por uno de estos dos factores. Entusiasmada por las lecturas del “Flos sanctorum”, primero quiere ser mártir y escapa a tierra de moros; fracasada la empresa, juega a ser monja en los jardines de su casa.
No obstante, sus sentimientos piadosos infantiles se enfriaron un poco al llegar a la pubertad, a causa de la lectura de libros de caballería, que exaltaron su imaginación, gustando de galas y pasatiempos.
Tras la muerte de su madre en 1528, su padre -severo hidalgo de costumbres austeras- la interna en el convento de Santa María de Gracia, donde las agustinas educan a las jóvenes de la buena sociedad avileña. Teresa descubre otro mundo. Las religiosas sustituyen a primos y hermanos, los libros religiosos a los libros de caballería, la disciplina de un internado a la libertad del hogar.
Aquí comenzó a rezar mucho y a pedir que rezaran por ella para que Dios la mostrase claramente el camino por el que le serviría mejor. Descubierta su vocación en medio de indecibles luchas, en 1532 salió enferma y pasó una temporada en Hortigosa con su tío Pedro Sánchez de Cepeda y en Castellanos de la Cañada con su hermana María de Cepeda, que estaba casada. Vuelta a Ávila, después de grandes cavilaciones, descubrió a su padre la decisión firme de entrar religiosa, y él, aunque muy virtuoso, se resistía a verse privado de su hija predilecta. Después de enconadas luchas interiores, el 2 de noviembre de 1535, a los veinte años de edad, Santa Teresa huyó de casa muy temprano y entró en el monasterio carmelitano de la Encarnación de Ávila, que ella había visitado antes varias veces, en el que la vida religiosa estaba muy relajada, pues lamentablemente la Orden Carmelitana se había ido debilitando al apartarse de las primitivas Reglas. La Santa dice acerca de su determinación: «Cuando salí de casa de mi padre, no creo será más el sentimiento cuando me muera; porque me parece cada hueso se me apartaba por sí…» El 31 de octubre de 1536, su padre firmó la carta de dote de su hija y ésta tomó el hábito el 2 de noviembre del mismo año. A este respecto ella escribe: «En tomando el hábito, luego me dio el Señor a entender cómo favorece a los que se hacen fuerza para servirle…»

Ávila. Vista general. 1870

VUESTRA SOY, PARA VOS NACÍ

Vuestra soy, para Vos nací,
¿qué mandáis hacer de mí?

Soberana Majestad,
eterna sabiduría,
bondad buena al alma mía;
Dios alteza, un ser, bondad,
la gran vileza mirad
que hoy os canta amor así:
¿qué mandáis hacer de mí?

Vuestra soy, pues me criastes,
vuestra, pues me redimistes,
vuestra, pues que me sufristes,
vuestra pues que me llamastes,
vuestra pues me conservastes,
vuestra, pues no me perdí:
¿qué mandáis hacer de mí?

¿Qué mandáis, pues, buen Señor,
que haga tan vil criado?
¿Cuál oficio le habéis dado
a este esclavo pecador?
Veisme aquí, mi dulce Amor,
amor dulce, veisme aquí:
¿qué mandáis hacer de mí?

Veis aquí mi corazón,
yo le pongo en vuestra palma,
mi cuerpo, mi vida y alma,
mis entrañas y afición;
dulce Esposo y redención,
pues por vuestra me ofrecí:
¿qué mandáis hacer de mí?

Dadme muerte, dadme vida:
dad salud o enfermedad,
honra o deshonra me dad,
dadme guerra o paz cumplida,
flaqueza o fuerza a mi vida,
que a todo digo que sí:
¿qué mandáis hacer de mí?

Dadme riqueza o pobreza,
dad consuelo o desconsuelo,
dadme alegría o tristeza,
dadme infierno o dadme cielo,
vida dulce, sol sin velo,
pues del todo me rendí:
¿qué mandáis hacer de mí?

Si queréis, dadme oración,
si no, dadme sequedad,
si abundancia y devoción,
y si no esterilidad.
Soberana Majestad,
sólo hallo paz aquí:
¿qué mandáis hacer de mi?

Dadme, pues, sabiduría,
o por amor, ignorancia;
dadme años de abundancia,
o de hambre y carestía;
dad tiniebla o claro día,
revolvedme aquí o allí:
¿qué mandáis hacer de mí?

Si queréis que esté holgando,
quiero por amor holgar.
Si me mandáis trabajar,
morir quiero trabajando.
Decid, ¿dónde, cómo y cuándo?
Decid, dulce Amor, decid:
¿qué mandáis hacer de mí?

Dadme Calvario o Tabor,
desierto o tierra abundosa;
sea Job en el dolor,
o Juan que al pecho reposa;
sea viña fructuosa
o estéril, si cumple así:
¿qué mandáis hacer de mí?

Sea Joséf puesto en cadenas,
o de Egipto adelantado,
o David sufriendo penas,
o ya David encumbrado;
sea Jonás anegado,
o libertado de allí:
¿qué mandáis hacer de mí?

Esté callando o hablando,
haga fruto o no le haga,
muéstreme la ley mi llaga,
goce de Evangelio blando;
esté penando o gozando,
sólo vos en mí vivid:
¿qué mandáis hacer de mí?

Vuestra soy, para vos nací,
¿qué mandáis hacer de mí?

COLOQUIO AMOROSO

Si el amor que me tenéis,
Dios mío, es como el que os tengo,
Decidme: ¿en qué me detengo?
O Vos, ¿en qué os detenéis?

Alma, ¿qué quieres de mí?
Dios mío, no más que verte.
Y ¿qué temes más de ti?
Lo que más temo es perderte.

Un alma en Dios escondida
¿qué tiene que desear,
sino amar y más amar,
y en amor toda escondida
tornarte de nuevo a amar?

Un amor que ocupe os pido,
Dios mío, mi alma os tenga,
para hacer un dulce nido
adonde más la convenga.

El 3 de noviembre de 1537, hizo su profesión religiosa. A partir de entonces, redobló sus exigencias consigo misma y se entregó a grandes penitencias, entre luchas espirituales. Su salud se quebrantó de tal manera, que su padre envió a la Encarnación los mejores médicos de Ávila y sus alrededores, pero ella fue de mal en peor. En otoño de 1538, tuvo que salir de la Encarnación e irse a la casa paterna durante una larga temporada a causa de sus enfermedades. Y a pesar de que se procuró su salud por otros medios, la enfermedad se agravó, hasta el punto que el 15 de agosto de 1539 por la noche le dio un síncope que duró tres días; fue tomada por muerta y hasta se la preparó la sepultura. No obstante su padre se resistió a admitir el óbito de su hija y se opuso a que la enterraran. Vuelta en sí, regresó muy tullida a la Encarnación, y en abril de 1542 se sintió curada por intercesión de San José. Durante largos años, Santa Teresa siguió llevando la vida monacal entre luchas espirituales. Los locutorios de la Encarnación eran como salones mundanos frecuentados por caballeros y damas de la nobleza. Santa Teresa, cuyo nombre había ya trascendido por Ávila, era la principal atracción, recibía visitas de numerosas personas y acudía como las demás al locutorio. El 26 de diciembre de 1543 murió su padre Alfonso Sánchez de Cepeda, siendo asistido por su hija.
En 1554 se obró en Santa Teresa una profunda transformación interior, con la decisiva entrega a Dios. Ella así lo expresa: «Arrojeme cabe Él con grandísimo derramamiento de lágrimas, suplicándole me fortaleciese de una vez para no ofenderle. Paréceme le dije entonces que no me había de levantarme de allí hasta que Él hiciese lo que le suplicaba». Desde entonces comenzó a experimentar un cambio profundo en su vida, evitó el locutorio, y redobló la constancia y el ardor de la oración.
En el año 1557, pasó por Ávila el Padre jesuita Francisco de Borja y le dio sabios consejos, quedando ella muy sosegada y consolada.
El 25 de enero de 1560 Santa Teresa recibió la gracia de la Transverberación de su corazón, y con ella el don extraordinario de la Confirmación en Gracia.
(Transverberación: Experiencia mística que, en el contexto de la religiosidad católica, ha sido descrito como un fenómeno en el cual la persona que logra una unión íntima con Dios, siente traspasado su corazón por un fuego sobrenatural
La confirmación en Gracia fue para los Ángeles fieles, la posesión definitiva de la Bienaventuranza Eterna).
Ella misma lo describe: «Veía un Ángel cabe mí hacia el lado izquierdo en forma corporal… No era grande, sino pequeño, hermoso mucho, el rostro tan encendido que parecía de los Ángeles más subidos… Veíale en las manos un dardo de oro largo, y al fin del hierro me parecía tener un poco de fuego; éste me parecía meter por el corazón algunas veces y que me llegaba a las entrañas. Al sacarle, me parecía las llevaba consigo, y me dejaba toda abrasada en amor grande de Dios…»

Convento de la Encarnación

VIVO SIN VIVIR EN MÍ

Vivo sin vivir en mí,
y tan alta vida espero,
que muero porque no muero.

Vivo ya fuera de mí,
después que muero de amor;
porque vivo en el Señor,
que me quiso para sí:
cuando el corazón le di
puso en él este letrero,
que muero porque no muero.

Esta divina prisión,
del amor en que yo vivo,
ha hecho a Dios mi cautivo,
y libre mi corazón;
y causa en mí tal pasión
ver a Dios mi prisionero,
que muero porque no muero.

¡Ay, qué larga es esta vida!
¡Qué duros estos destierros,
esta cárcel, estos hierros
en que el alma está metida!
Sólo esperar la salida
me causa dolor tan fiero,
que muero porque no muero.

¡Ay, qué vida tan amarga
do no se goza el Señor!
Porque si es dulce el amor,
no lo es la esperanza larga:
quíteme Dios esta carga,
más pesada que el acero,
que muero porque no muero.

Sólo con la confianza
vivo de que he de morir,
porque muriendo el vivir
me asegura mi esperanza;
muerte do el vivir se alcanza,
no te tardes, que te espero,
que muero porque no muero.

Mira que el amor es fuerte;
vida, no me seas molesta,
mira que sólo me resta,
para ganarte perderte.
Venga ya la dulce muerte,
venga el morir muy ligero
que muero porque no muero.

Aquella vida de arriba,
que es la vida verdadera,
hasta que esta vida muera,
no se goza estando viva.
muerte, no me seas esquiva;
viva muriendo primero,
que muero porque no muero.

Vida, ¿qué puedo yo darle
a mi Dios que vive en mí,
si no es el perderte a ti,
para mejor a él gozarle.
Quiero muriendo alcanzarle,
pues tanto a mi Amado quiero,
que muero porque no muero.

NADA TE TURBE

Nada te turbe,
Nada te espante,
Todo se pasa,
Dios no se muda,

La paciencia
Todo lo alcanza;
Quien a Dios tiene
Nada le falta:
Sólo Dios basta.

Eleva el pensamiento,
al cielo sube,
por nada te acongojes,
Nada te turbe.

A Jesucristo sigue
con pecho grande,
y, venga lo que venga,
Nada te espante.

¿Ves la gloria del mundo?
Es gloria vana;
nada tiene de estable,
Todo se pasa.

Aspira a lo celeste,
que siempre dura;
fiel y rico en promesas,
Dios no se muda.

Ámala cual merece
Bondad inmensa;
pero no hay amor fino
Sin la paciencia.

Confianza y fe viva
mantenga el alma,
que quien cree y espera
Todo lo alcanza.

Del infierno acosado
aunque se viere,
burlará sus furores
Quien a Dios tiene.

Vénganle desamparos,
cruces, desgracias;
siendo Dios su tesoro,
Nada le falta.

Id, pues, bienes del mundo;
id, dichas vanas,
aunque todo lo pierda,
Sólo Dios basta.

Tras este gran favor divino, continuaron las incomprensiones de algunos confesores inexpertos. En agosto de 1560, la visitó en Ávila el Padre franciscano Pedro de Garavito, de Alcántara, hombre muy experimentado en cuestiones místicas, a quien la Santa dio cuenta de su vida con claridad y verdad. Este santo fraile la dio luz en todo y la dijo que no tuviese pena, que alabase a Dios, y que estuviese segura que todo venía de Él.
En septiembre del mismo año 1560 se decidió a reformar la Orden Carmelitana y fundar un convento con el rigor de las Reglas primitivas de San Alberto de Jerusalén, cuyos rasgos esenciales eran la clausura total, el ayuno, el silencio y la penitencia, a los que ella añadiría algunos otros, como fueron la descalcez y el vivir de las limosnas.
El nuevo monasterio estaría bajo la advocación de San José. Para ello contó con el apoyo de San Pedro de Garavito, de Alcántara, y otros insignes protectores.
(Advocación: Dedicación de un lugar religioso al santo o a la virgen bajo cuya protección se encuentra).
Con la autorización del Obispo y un breve pontificio del Papa Pío IV, Santa Teresa fundó en Ávila el convento de San José el 24 de agosto de 1562, primero de la Reforma o Descalzas, en donde instaló a las primeras monjas que, desde entonces, vivieron entregadas a la oración y a la penitencia, con gran austeridad, extremada pobreza y estrecha clausura.
Santa Teresa tuvo que superar valientemente múltiples dificultades y afrontar grandes persecuciones, sobre todo la oposición de muchas de las monjas del convento de la Encarnación, y el alboroto de la misma ciudad, cuyo Concejo trató de suprimir el convento.
En 1563 ella obtuvo licencia para dejar la Encarnación y unirse a sus hijas en San José.
El rey Felipe II, deseoso de reformar la vida de los monasterios en sus reinos, invitó al General de los Carmelitas, el Padre Juan Bautista de Rubeo, para que los visitara. En 1567, el Padre Rubeo vino a España, visitó sus conventos de Castilla, y quedó admirado con el de la Reforma teresiana, por lo que dio licencia a la Santa para fundar nuevas casas de monjas, incluso de frailes, que ella llamaba «Palomarcitos de la Virgen Nuestra Señora».

San Juan de la Cruz y Santa Teresa de Jesús


El 15 de agosto del mismo año, Santa Teresa fundó en Medina del Campo-Valladolid su segundo convento. Aquí se puso en contacto con San Juan de la Cruz, que recientemente había terminado sus estudios en Salamanca, había recibido la Ordenación Sacerdotal, y tenía intención de dejar la Orden de Carmelo para entrar en la Cartuja. Santa Teresa le convence para que se una a ella en la Obra de la Reforma, llegando a ser el más estrecho colaborador en los planes reformadores de la Santa. En 1568 ella fundó en Duruelo-Ávila, el primer convento de la Reforma de frailes descalzos.

Santa Teresa de Jesús. siglo XVII; anónimo (copia de José Ribera)

SOBRE AQUELLAS PALABRAS
“DILECTUS MEUS MIHI”

Ya toda me entregué y di,
y de tal suerte he trocado,
que es mi Amado para mí,
y yo soy para mi Amado.

Cuando el dulce Cazador
me tiró y dejó rendida,
en los brazos del amor
mi alma quedó rendida,
y cobrando nueva vida
de tal manera he trocado,
que es mi Amado para mí,
y yo soy para mi Amado.

Hirióme con una flecha
enherbolada de amor,
y mi alma quedó hecha
una con su Criador;
ya yo no quiero otro amor,
pues a mi Dios me he entregado,
y mi Amado es para mí,
y yo soy para mi amado.

CRUZ, DESCANSO SABROSO DE MI VIDA

Cruz, descanso sabroso de mi vida
vos seáis la bienvenida.
¡Oh bandera, en cuyo amparo
el más flaco será fuerte!
¡Oh vida de nuestra muerte,
qué bien la has resucitado!
al león has amansado,
Pues por ti perdió la vida.
Vos seáis la bienvenida.

Quien no os ama está cautivo
y ajeno de libertad;
quien a vos quiere allegar
no tendrá en nada desvío.
¡Oh dichoso poderío,
donde el mal no halla cabida!
Vos seáis la bienvenida.

Vos fuisteis la libertad
de nuestro gran cautiverio;
por vos se reparó mi mal
con tan costoso remedio;
para con Dios fuiste medio
de alegría conseguida:
Vos seáis la bienvenida.

AL VELO DE LA HERMANA
ISABEL DE LOS ÁNGELES

Hermana, porque veléis,
os han dado hoy este velo,
y no os va menos que el cielo;
por eso, no os descuidéis.

Aqueste velo gracioso
os dice que estéis en vela,
guardando la centinela,
hasta que venga el esposo,
que, como ladrón famoso,
vendrá cuando no penséis;
por eso, no os descuidéis.

No sabe nadie a cuál hora,
si en la vigilia primera,
o en la segunda o tercera,
todo cristiano lo ignora.
Pues velad, velad, hermana,
no os roben lo que tenéis;
por eso, no os descuidéis.

En vuestra mano encendida,
tened siempre una candela,
y estad con el velo en vela,
las renes muy bien ceñidas.
No estéis siempre amodorrida,
catad que peligraréis;
por eso, no os descuidéis.

Tened olio en la aceitera,
de obras y merecer,
para poder proveer,
la lámpara, que no se muera.

Porque quedaréis de fuera,
si entonces no lo tenéis;
por eso, no os descuidéis.

Nadie os le dará prestado;
y si lo vais a comprar,
podríaseos tardar,
y el Esposo haber entrado.
Y desque una vez cerrado,
no hay entrar aunque llaméis;
por eso, no os descuidéis.

Tened continuo cuidado
de cumplir con alma fuerte,
hasta el día de la muerte,
lo que habéis hoy profesado.
Porque habiendo así velado,
con el Esposo entraréis;
por eso, no os descuidéis

Recreación de la habitación de un convento

A estas fundaciones siguieron otras de monjas y frailes. En 1571, por orden del Visitador Apostólico, Santa Teresa es nombrada priora del monasterio calzado de la Encarnación por tres años. Aceptó el priorato, y el 14 de octubre del mismo año tomó posesión del cargo en medio de un gran tumulto de las monjas que se negaban a aceptarla.
La Santa Fundadora se preocupó de que no faltara comida a las monjas, puso todo en perfecto orden, acabó con el locutorio y estableció la disciplina monacal; además las puso como confesor a San Juan de la Cruz. En poco tiempo las monjas dieron un cambio radical en sus costumbres, siendo modelos de oración, sacrificio y recogimiento.
El 6 de octubre de 1574, cesó el trienio del priorato, y la Santa volvió al monasterio reformado de San José de Ávila. En 1575 Santa Teresa se encontró con el Padre San Jerónimo Gracián con motivo de la fundación de Beas de Segura-Jaén, quien sería su confesor y ocuparía altos puestos en la Reforma Carmelitana, la cual fue tomando cada día más auge.
Pronto surgieron nuevas dificultades promovidas por los Carmelitas Calzados, refractarios a la Reforma Teresiana, y por otros enemigos de la misma. Sus planes reformadores y fundacionales, acarrearon a Santa Teresa graves conflictos con autoridades civiles y eclesiásticas. Pero ella, con ánimo varonil, en medio de sus enfermedades y penuria económica, afrontó valientemente las grandes contrariedades, las calumnias y las persecuciones, diciendo: «Cristo y yo mayoría». Hasta el punto que llegó a sufrir un proceso inquisitorial del que salió libre. El mismo Padre Rubeo, General de la Orden Carmelitana, que antes era gran defensor de la reforma de Santa Teresa, mal influido por las habladurías, le prohibió fundar nuevos conventos y la obligó a permanecer como arrestada en un convento de Toledo.
El nuevo nuncio Felipe Sega llegó a Madrid con ánimo de acabar con la Reforma, y motejó a Santa Teresa de Jesús de «fémina inquieta y andariega, desobediente y contumaz»; y la acusó también de inventar malas doctrinas, de salir de la clausura y de haber fundado sin licencia del Papa ni del Padre General de la Orden. En 1578, Sega somete a los descalzos y descalzas a la autoridad de los provinciales de los calzados. La siniestra y vengativa Princesa de Éboli, Ana de Mendoza, dio también sus feroces dentelladas contra la Santa Fundadora. Siguieron las amenazas, calumnias y sufrimientos para Santa Teresa y sus descalzos. Su mayor colaborador, San Juan de la Cruz, fue también víctima de cruel persecución y encarcelamiento por los calzados, con trato inhumano. San Jerónimo Gracián es también perseguido de muerte y encerrado en el convento de los calzados de Madrid. Eran tan grandes los combates, que la Reforma parecía sucumbir.


A SAN HILARIÓN

Hoy ha vencido un guerrero
al mundo y sus valedores.
-Vuelta, vuelta, pecadores,
sigamos este sendero.

Sigamos la soledad,
y no queramos morir,
hasta ganar el vivir
en tan subida pobreza.
¡Oh, qué grande es la destreza
de aqueste nuestro guerrero!
Vuelta, vuelta, pecadores,
sigamos este sendero.

Con armas de penitencia
ha vencido a Lucifer,
combate con la paciencia,
ya no tiene que temer.
Todos podemos valer
siguiendo este caballero.
Vuelta, vuelta, pecadores,
sigamos este sendero.

No ha tenido valedores,
abrazóse con la cruz:
Siempre en ella hallamos luz,
pues la dio a los pecadores.
¡Oh, qué dichosos amores
tuvo este nuestro guerrero!
Vuelta, vuelta, pecadores,
sigamos este sendero.

Ya ha ganado la corona.
Y se acabó el padecer,
gozando ya el merecer,
con muy encumbrada gloria.
¡Oh venturosa victoria
de nuestro fuerte guerrero!
Vuelta, vuelta, pecadores,
sigamos este sendero.
Santa Teresa de Jesús

A LA PROFESIÓN DE ISABEL DE LOS ÁNGELES

Sea mi gozo en el llanto,
sobresalto mi reposo,
mi sosiego doloroso,
y mi bonanza el quebranto.

Entre borrascas mi amor,
y mi regalo en la herida,
esté en la muerte mi vida,
y en desprecios mi favor.

Mis tesoros en pobreza,
y mi triunfo en pelear,
mi descanso en trabajar,
y mi contento en tristeza.

En la oscuridad mi luz,
mi grandeza en puesto bajo.
De mi camino el atajo
y mi gloria sea la cruz.

Mi honra el abatimiento,
y mi palma padecer,
en las menguas mi crecer,
y en menoscabo mi aumento.

En el hambre mi hartura,
mi esperanza en el temor,
mis regalos en pavor,
mis gustos en amargura.

En olvido mi memoria,
mi alteza en humillación,
en bajeza mi opinión,
en afrenta mi victoria.

Mi lauro esté en el desprecio,
en las penas mi afición,
mi dignidad sea el rincón,
y la soledad mi aprecio.

En Cristo mi confianza,
y de El sólo mi asimiento,
en sus cansancios mi aliento,
y en su imitación mi holganza.

Aquí estriba mi firmeza,
aquí mi seguridad,
la prueba de mi verdad,
la muestra de mi fineza.

Santa Teresa de Jesús escribió primero al rey de España, Felipe II, pidiendo ayuda para su obra, y después ella fue recibida en audiencia por el monarca en el Alcázar de Madrid. Felipe II, persona de intachable rectitud y profunda religiosidad, muy identificado con la Reforma y gran admirador de la Santa, haciendo uso de su autoridad, mandó llamar al nuncio Sega y le recriminó severamente su mala actitud y a éste no le quedó otra salida que obedecer al rey. La persecución contra el Carmelo Reformado quedó cortada. El gran Monarca, en 1580, consiguió del Papa San Gregorio XIII, que los conventos descalzos fundados por Santa Teresa constituyeran una provincia independiente de los calzados, con lo cual la Santa Reforma Carmelitana quedó asegurada y consolidada.
La Excelsa Reformadora llegó a fundar un total de diecisiete conventos de monjas y quince de frailes. Los conventos de monjas fueron: Ávila; Medina del Campo; Malagón; Valladolid; Toledo; Pastrana, deshecho por culpa de la princesa de Éboli; Salamanca; Alba de Tormes; Segovia; Beas de Segura, Sevilla; Caravaca, por mediación de Ana de San Alberto; Villanueva de la Jara; Palencia; Soria; Granada, por medio de Santa Ana de Jesús; y en Burgos.

Edición Obras de la Santa Teresa de Jesús,1674.


La salud de Santa Teresa de Jesús estaba sumamente quebrantada. Los viajes, los sufrimientos, el ansia de Dios habían gastado ya su cuerpo. Su compañera inseparable y su enfermera era Ana de San Bartolomé. El 1 de octubre de 1582, en el convento de Alba de Tormes, anunció que su muerte era inminente. El 3 de octubre se confiesa y recibe los Últimos Sacramentos. Sus últimas recomendaciones a sus hijas fueron: «Hijas mías y señoras mías: Por amor a Dios les pido tengan gran cuenta con la guarda de la Regla y las Constituciones, que si la guardan con la puntualidad que deben, no es menester otro milagro para canonizarlas; así miren el mal ejemplo que esta mala monja les dio y ha dado, y perdónenme». Una de las expresiones que se recogieron de sus labios fue: «Hora es ya, Esposo mío, que nos veamos».

Santa Teresa de Jesús falleció el 4 de octubre de 1582, a los sesenta y siete años de edad, en el convento de Alba de Tormes-Salamanca, pronunciando las palabras: «Te doy gracias, Señor, porque muero hija de la Iglesia». El día siguiente de su muerte, debido a la Reforma Gregoriana del calendario, fue el 15 de octubre. Su cuerpo incorrupto, incluido su corazón, se encuentra en Alba de Tormes.
Como eminente escritora y doctora mística, dejó escritas importantes obras, que son verdaderas joyas de la literatura universal. Con ellas el misticismo alcanzó elevadísimas cotas de expresión y profundidad. La obra reformadora de Santa Teresa fue eficacísima contra la expansión del luteranismo y otras herejías.
Canonizada por el Papa Gregorio XV Magno el día 12 de marzo de 1622. Declarada Doctora de la Iglesia por el Papa Pablo VI el día 27 de septiembre de 1970.

¡OH, DICHOSA TAL ZAGALA!

¡Oh!, dichosa tal zagala
que hoy se ha dado a un tal Zagal
que reina y ha de reinar.

Venturosa fue su suerte
pues mereció tal Esposo:
Ya yo, Gil, estoy medroso.
No la osaré más mirar
pues ha tomado marido
que reina y ha de reinar.

Pregúntale qué le ha dado
para que lleve a su aldea.
El corazón le ha entregado
muy de buena voluntad.
Mi fe!, poco le ha pagado
que es muy hermoso el Zagal
y reina y ha de reinar.

Si más tuviera, más diera.
-¿Por qué le avisas, Carillo?
Tomemos el cobanillo,
sirvanos deja sacar,
por ha tomado marido,
que reina y ha de reinar.

Pues vemos lo que dio ella,
¿qué le ha de dar el Zagal?
-Con su sangre la ha comprado.
¡Oh qué precioso caudal,
y dichosa tal zagala,
que contenta a este Zagal!

Mucho le debe de amar,
pues le dio tan gran tesoro.
¿No ves que se lo da todo,
hasta el vestir y calzar?
Mira que ya es su marido
que reina y ha de reinar.

Bien será que la tomemos,
para este nuestro rebaño,
y que la regocijemos
para ganar su amistad,
pues ha tomado marido,
que reina y ha de reinar.

El estudioso André Stoll observa cierta proximidad entre la obra de la Santa y la novela picaresca, subrayando que la suya es mucho más radical y osada, por lo que tiene que ver con su propia vida, incluso cuando se acerca al Cantar de los Cantares, que emplea relacionándolo con su experiencia íntima. Añade que, a través de su meditación sobre el amor, entra en territorios a los que no tenía acceso en su calidad de mujer.
En este periodo, el discurso místico es el único en el cual la mujer actúa y habla de modo público, y es el espacio seguro que le permite eludir la “racionalidad de la lógica patrialcal”. Santa Teresa lo consigue al reconocer “su posición de otra”, nos dice, y, además, destaca en su obra esta evidencia: “la comunicación del éxtasis espiritual se representa en términos de pasión humana. La Santa describe su éxtasis en un visión de abyección delante del Divino, una estrategia retórica conforme con su condición femenina”.

Éxtasis de Santa Teresa. Autor Gian Lorenzo Bernini.


Escribe, dice, por obediencia, pero la pasión con que lo hace nos transmite que se trata de su propio deseo. La misma estrategia por otra parte, la desarrolla en su propia vida. Aurora Egido observa que, en su reclusión, la carmelita da gracias a Dios por la vída elegida, pues le permite conseguir lo que de otro modo le estaría vedado. No en vano escribió con toda claridad, en el Libro de las fundaciones, refiriéndose a las monjas que se quejaban de su vida de religiosas: “no conocen la gran merced que Dios les ha hecho en escogerlas para Sí, y librarlas de estar sujetas a un hombre, que muchas veces les acaba la vida, y plegue a Dios no sea también el alma”.
Aurora Egido afirma que carecía de títulos, lo que le impedía competir con los teólogos, pero “armada de su experiencia, con la ayuda de los recursos retóricos del estilo más humilde ofrece su obra a los letrados. Su principal interlocutor, Dios, acude en su defensa. Dirá: “Yo le alabo mucho, y las mujeres y los que no saben letras le habíamos de dar siempre infinitas gracias, porque haya quien con tantos travajos haya alcanzado la verdad que los ignorantes ignoramos”.
Indudablemente era sutil y grande el atrevimiento de nuestra Santa al superar las fronteras trazadas por los discursos dogmáticos, prohibiciones lingüísticas e imaginativas y las coacciones sociales, gracias a su experiencia iluminada. Por ello resulta particularmente interesante su forma de comunicar la profundidad de visión de los sucesos espirituales, y la franqueza con que expone sus propios límites en el campo de la comprensión. El “saber del no saber”, del que habla San Juan de la Cruz, queda claro en los papeles de Teresa de Ávila en ese entender no entendiendo que la impulsa reiteradamente a predicar.

La transverberación de Santa Teresa de Josefa de Obidos


La mezcla de pasión amorosa y exigencia de lucidez se extiende por todas sus obras y destaca en las ya mencionadas Meditaciones sobre los Cantares, lo que hace de estos textos algo particularmente vivo, tan vivo que su escritura, al fin, resultó peligrosa a ojos de los inquisidores que, por otra parte, no admitían una interpretación femenina de las Escrituras, ni siquiera una lectura de ellas en romance.
Requisada ya la Vida, dada la orden de quemar estas “meditaciones”, escribió más adelante (1577) su obra fundamental, Moradas del castillo interior, censurada luego, aunque con su anuencia. Mientras, ha seguido preguntándose y lanzando al aire su sentir, en sus Exclamaciones.
Pero es toda la vida del convento, como se detecta en Camino de perfección, Las fundaciones, Las Cuentas de conciencia, sus numerosas cartas o Los Avisos, la que queda patente en su escritura, se trata de la relación de las religiosas entre sí, la actitud a adoptar, y la ya mencionada prevención con los confesores, las virtudes que se deben practicar o los modos de oración y meditación. Por este motivo, por lo que comportan de integración en la vida, tienen tanta importancia sus poemas, muchos de los cuales entroncan con el acervo popular.
Del mismo modo que hay en su obra este nexo con lo popular, lo religioso o, directamente, con la Biblia, hay vínculos que parecen más enigmáticos, concretamente en lo que toca a Las Moradas. Santa Teresa afirma que la imagen del castillo -un castillo de diamante para llegar a cuyo centro el alma tiene que recorrer seis moradas hasta alcanzar la séptima, donde se encuentra aquel que es su objetivo, Dios- se le apareció espontáneamente, pero no por ello deja de llamar la atención la similitud del relato con otros que, desde la antigüedad, ha dado el imaginario humano.
Llegada al centro del diamante, la unión era tan fuerte que Teresa afirma: “parece que desfallece el alma de suerte que no le falta tantito para acabar de salir del cuerpo: a la verdad, no sería poca dicha la suya”.

Manuscrito de Santa Teresa de Jesús

CAMINO DE PERFECCIÓN

[Tres cosas importan para seguir la vía: amor, desasimiento y humildad]

No penséis, amigas y hermanas mías, que serán muchas las cosas que os encargaré, porque importa mucho entendamos lo muy mucho que nos va en guardarlas para tener la paz que tanto el Señor nos encomendó, interior y exteriormente: la una es amor unas con oras; otra, desasimiento de todo lo criado; otra, verdadera humildad, que aunque la digo a la postre, es la principal y las abraza a todas.

[Donde advierte que la clausura no lo es todo]

Desasiéndonos de esto y puniendo en ello mucho, como cosa que importa mucho -miren que importa-, y encerradas aquí sin poseer nada, ya parece que lo tenemos todo hecho, que no hay que pelear. ¡Oh hijas mías!, no aseguréis ni os echéis a dormir, que será como el que queda muy sosegado de haver cerrado muy bien sus puertas por miedo de ladrones y se los deja en casa. Y ¿no havéis oído que es el peor ladrón el que está dentro de la casa? Quedamos nosotras. Es más, que si no se anda con gran cuidado y cada una -como el mayor negocio que tiene que hacer- no se mira mucho, hay muy muchas cosas para quitar esta santa libertad de espíritu que buscamos.

[Amor y temor]

Y tomad este aviso, que no es mío, sino de vuestro maestro: procurad caminar con amor y temor. Y yo os asiguro: el amor os hará apresurar los pasos; el temor os hará ir mirando adónde ponéis los pies para no caer. Con estas dos cosas, a buen siguro que no seáis engañadas.

MEDITACIONES SOBRE LOS CANTARES

I
“Béseme el señor con el beso de su boca, porque más valen tus pechos que el vino”, etc (Cant. 1, 1)

He notado mucho que parece que el alma está -a lo que aquí da a entender- hablando con una persona, y pide la paz de otro. Porque dice: “Béseme con el beso de su boca”. Y luego parece que está diciendo a con quien está: “Mejores son tus pechos”. Esto no entiendo cómo es, y no entenderlo me hace gran regalo; porque verdaderamente, hijas, no ha de mirar el alma tanto, ni la hacen tener respeto a su Dios las cosas que acá parece podemos alcanzar con nuestros entendimientos tan bajos, como las que en ninguna manera se pueden entender. Y ansí os encomiendo mucho que, cuando leyerdes algún libro y oyerdes sermón u pensáredes en los misterios de nuestra sagrada fe, que lo que buenamente no pudiéredes entender, no os canséis ni gastéis el pensamiento en adelgazarlo; no es para mujeres ni aun para hombres muchas cosas.
Cuando el Señor quiere darlo a entender, Su Majestad lo hace sin travajo nuestro. A mujeres digo esto y a los hombres que no han de sustentar con sus letras la verdad, que a los que el Señor tiene para declarárnoslas a nosotras ya se entiende que lo han de travajar, y lo que en ello ganan. Mas nosotras con llaneza tomar lo que el Señor nos diere; y lo que no, no nos cansar, sino alegrarnos de considerar qué tan gran Dios y Señor tenemos, que una palabra suya terná en sí mil misterios, y ansí su principio no entendemos nosotras.


II

Lo que es menester, hijas, es contentarnos con poco, que no hemos de querer tanto como los que dan estrecha cuenta como la ha de dar cualquier rico…

III

Pues, Señor mío, no os pido otra cosa en esta vida, sino que me “beséis con beso de vuestra boca”, y que sea de manera, que aunque yo me quiera apartar de esta amistad y unión, esté siempre, Señor de mi vida, sujeta mi voluntad a no salir de la vuestra, que no haya cosa que me impida pueda yo decir. Dios mío y gloria mía, con verdad que “son mejores tus pechos y más sabrosos que el vino”.

LA RELACIÓN CON LOS DEMÁS Y LA PRESENCIA DE DIOS

Ella nos invita a trabajar sobre nosotros mismos, a educar nuestro reflejos para que nuestro primer pensamiento, y nuestra primera reacción, en toda circunstancia, sea “Dios”. Arrancar la mala hierba y sembrar, cara a una buena cosecha: “La tierra que no es labrada, llevará abrojos y espinas, aunque sea fértil; ansí el entendimiento del hombre”.
Este es el primero de estos Avisos. Son sesenta y nueve.

Teresa de Ávila fue querida por su gracia antes de ser adorada por su santidad. Nadie mejor que ella puede enseñar el arte de persuadir, de seducir, mediante la conversación, e incluso con la mera presencia. Es con una mano con guante de terciopelo como conduce hacia Dios.
El aviso LIX, entre otros, es una maravilla en la que numerosos padres deberían inspirarse en sus relaciones, a veces difíciles, con sus hijos: “Nunca, siendo superior, reprenda a nadie con ira, sino cuando sea pasada, y ansí aprovechará la reprensión”]

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