119. Poesía más Poesía: Eladia Blázquez

ELADIA BLÁQUEZ

Biografía

Eladia Bláquez nace en Gerli, provincia de Buenos Aires, Argentina, el 24 de febrero de 1931 en el seno de una humilde familia de origen español. Su padre había nacido en Salamanca y su madre en Granada.

En el pueblo granadino de Lanjarón hay una placa de cerámica colocada sobre la fachada de la casa de la esquina que dice así: “Lanjarón a Eladia Blázquez, nieta de este pueblo, poeta y compositora argentina, intérprete de canción española y de sus propios tangos. (Excmo. Ayuntamiento de Lanjarón – Noviembre 2007)”. Sus abuelos, Miguel y Margarita eran naturales de este pueblo español y en 1901 tuvieron una hija, Eladia Mercedes, pero como muchas otras familias que vivían en la escasez porque la tierra daba poco más que para subsistir, buscaron una salida para su situación embarcándose hacia las américas, dejando casa, tierra y familiares.

Al llegar a Argentina, se instalaron en Avellaneda, la prolongación sureña de Buenos Aires, que crecía debido a la inmigración. Gerli era un barrio humilde con calles de tierra y paisaje fabril.

Algunos familiares de Lanjarón que habían llegado antes a Argentina fundaron el “Centro Lanjarón Granadino”, un punto de encuentro de paisanos y españoles en general donde se realizaban reuniones y fiestas, que más tarde se llamó la “Casa Regional” y con el tiempo “Rincón Familiar Andaluz”, que todavía hoy existe en la calle Carlos Calvo, número 3745 de Buenos Aires. En una de las paredes del local podía leerse: “si usted toma un barco equivocado y recala en Andalucía, no se arrepienta: ha llegado al corazón del mundo”.

Una de esas tardes de domingo de fiesta, Eladia Mercedes conoce a José Blázquez un emigrante español, procedente de tierras salmantinas, carpintero de profesión, con el que se casa a los 26 años. De ese matrimonio nace en 1929 un varón al que llamaron José Miguel y dos años después una niña a la que llamaron Eladia. Más tarde, les nacerá otra hija, Claudia, que murió a los cinco años.

Eladia Blázquez Mingorance nació en la calle Florencio Varela, en el Barrio de Gerli, en el distrito de Avellaneda, a dos cuadras del Puente Gerli, hoy Puente General José María Paz.
Eladia comenzó su carrera artística desde muy niña cantando copla española en el centro regional a los seis años.
Curso sus estudios primarios en la Escuela del número 45 de la calle Reconquista y Caxaraville. Y gracias a que la situación económica de su familia fue mejorando pudo acudir a clases de música, canto y perfeccionamiento vocal en la academia de Luis Rubinstein.
A los cinco años tocaba un xilófono que la había fabricado su tío materno y realizaba actuaciones en casa para la familia que observaban en ella su genialidad. Captaba el flamenco y empezaba a canturrear fandangos.

Y a los ocho años ya se había dado a conocer en la radio, en el teatro del barrio y en círculos vecinales cantando acompañada de su guitarra o su piano que había aprendido a tocar de oído. A los nueve ya componía; principalmente música española. Interpretaba canciones populares como cluecas y valses peruanos y era especialmente habilidosa con las coplas del folkrore andaluz, que aprendió de su madre.

Fue autodidacta y culta. Ella decía que había sido muy mala alumna y que terminó primaria “a los ponchazos”.
“Mi vocación se despertó siendo muy pequeña y tuve la suerte de que mis padres supieran captarla. Quiero remarcar que sin el apoyo de ellos nada hubiera sido posible. Mis juguetes no fueron como los de los demás niños: usando la delgada tabla con la que mamá aventaba la modesta cocina de carbón, repiqueteaba los deditos como instrumento con el que marcaba el ritmo de las coplas de moda que canturreaba. Recuerdo también una hilera de botellas en una estantería de casa, pacientemente rellenadas con agua a distintos niveles formando la escala musical de sonidos y que yo armonizaba golpeando con una cuchara vieja”.
Sus primeras actuaciones fueron en el cine-teatro Gerli que después se llamará “Amado Nervo”, conocido popularmente como “El Tachito”. Antes de los 10 años ya era una estrella infantil en Radio Argentina.
A los once años tenía un programa en la radio que se llamaba “El cantar de Eladia Blázquez”, dedicado al cancionero español, que se presentaba de la siguiente manera “”Es la voz de Eladia Blázquez, toda España hecha canción…auspiciado por Lavarropas Caeba, esos de 2 tambores, con el escurridor de rodillos a manivela…”.

“Recuerdo el viejo patio de la casona donde funcionaba Radio Argentina, mis escapadas a la sala de ensayo para buscar melodías en el piano con mis dedos pequeños y recuerdo un guapo joven que me levantaba en brazos y me lanzaba y me recogía en el aire porque le hacía gracia que siendo tan niña mostrara tanta vocación por la música. Era Hugo del Carril.” 
Eladia se crió en el barrio entre mates, novelas de Stendhal, poemas de García Lorca que le leía su abuela Margarita y las canciones de León y Quiroga que escuchaba su madre en la radio.
De los diez a los veinte años se dedicó a la canción española y melódica sudamericana. Luego incursionó en el folklore argentino hasta que sintió irremediablemente la llamada del tango.
“Mi adolescencia fue diferente de la de otras muchachas no sólo por la profesión que elegí sino también por una manera introvertida de ser. Leía mucho, meditaba, hacía música, tarareaba coplillas que yo me inventaba y jugaba mucho con la imaginación. Ese mundo interior ya empezaba a nutrir ese caudal creativo que llevaba dentro. Por entonces, las canciones españolas constituían mi carrera y las recuerdo con profundo cariño. Fue como un llamado de mis ancestros aunque el destino, a la postre, me encaminó hacia otras creaciones, como boleros y cuplés españoles influidos por los recuerdos de mi niñez”.

“El por qué mi inspiración se fue inclinando hacia el tango es un misterio que nunca me he podido explicar, dadas mis fuertes raíces españolas. Quizás en el fondo del tango y del flamenco existe la misma raíz pasional.”

A los veinticinco años ya era una consagrada compositora de sus propias letras.

“En 1959, encontré una imagen en la calle. Venía caminando por la calle Moreno, había una cantidad de chicos que no me dejaban pasar porque estaban entretenidísimos viendo como hacían remontar el barrilete. Me gustó tanto que me di vuelta para mirarlos. La imagen me quedó prendida. Llegué a mi casa, me senté al piano y compuse la mitad de “Sueño de barrilete” y lo di por cerrado. En ese momento no había interés por el tango, ni yo escribía tangos. Fue el primero que escribí. Años durmió arriba del piano. En los años sesenta y tantos alguien me preguntó si tenía un tango. Lo busqué, lo leí, lo releí y me di cuenta que le faltaba más letra e hice la segunda parte después de siete u ocho años. Son esas cosas locas que pasan.”

“La composición ya la tenía adentro. Cuando era muy mocosita escribía alguna cosita, pero predominaba la intérprete. Estaba siendo muy mimada como intérprete como para pensar en un cambio de esa naturaleza. Después la vida me colocó en una posición de crisis por la salud de mis viejos. Cuando mi madre enfermó, me negué a viajar. Quería estar a su lado. Entonces, me repensé a mí misma. ¿Qué hago? Ahí tomé un portafolio donde me encontré con canciones y supe que escribir podía ser un gran rumbo”.
Cuando Eladia tenía 35 años murió su madre, que la acompañaba a sus actuaciones y viajes y meses después su padre. Ahí fue cuando Eladia se mudó del barrio a Buenos Aires.
En 1968 se consagra al ganar el Segundo Festival Buenos Aires de la Canción y en 1970 el tango “Mi ciudad y mi gente” fue premiado en el IV Festival Buenos Aires de la Canción.
Considerada la poetisa del tango irrumpió en un ambiente propiamente masculino ganándose el apelativo cariñoso de “la Discépolo con falda” dado su talento para escribir letras de tango, apodo que a ella siempre le gustó por la admiración que sentía hacia su predecesor.

Grabó su primer disco en 1970. El éxito que le proporcionó el tango a la edad de 40 años le lleva a dedicarse por completo a este género como una evolución de su carrera. Compuso unas 300 canciones y letras para los folkroristas. Una de sus letras del folcróricasmás conocida es “Zamba al Viejo Río Paraná”.

Escribió varios libros: “Mi ciudad y mi gente” (1978), con Poemas y letras de canciones; “Cancionero” (1978), con una recopilación de poetas del tango, con letras, opiniones, y datos de canciones y “Buenos Aires cotidiana”(1983), con Viñetas en prosa sobre ciertas características costumbristas del porteño como “El mate”, “La necrofilia”, “El asado”, “El café”, etc, con ilustraciones del dibujante uruguayo nacionalizado argentino, Hermenegildo Sábat.

Músico, cantante y poeta, ella decía: “Si el oficio de cantar es hermoso porque permite la comunicación directa y rápida, mucho más lo es el de la creación. Esa condición sin tiempo, esa fuga de la realidad, ese transmutarse en miles y miles de seres que piensan y sienten como nosotros y que esperan encontrar en nuestro lenguaje el idioma de su sensibilidad, la expresión de lo que sienten y quizás no encuentran cómo decir.”

“Yo no fui buena alumna, pero traté de cultivar la lectura, las amistades y mis propias experiencias para tratar de suplir esa falta de información. Por lo tanto (agregaba con cierta sorna), si no escribo mejor, no es porque no puedo: es porque no sé cómo hacerlo”.

Trabajó de una manera paciente, persistente y profesional hasta lograr la aceptación y reconocimiento de su obra. Sus temas fueron interpretados por artistas de primer nivel.

Eladia escribió mucho a la ciudad de Buenos Aires y a la caracterización de la argentinidad. Julián Centeya, destacado poeta, recitador y letrista de tango ítalo-argentino, conocido por sus poesías y textos en lunfardo, dijo: “Buenos Aires es la única y primera Ciudad que padece de necesidades. Necesidad de ser. De existir y sentirse. En su tan solicitada piel (¡totalidad de tiempo!) hay una muchacha que lo transita, lo padece, lo vive y en ella se muere. Es Eladia Blázquez, que tiene todos los miedos que le dan su coraje, para reinventarla en canciones que delatan cuánta es la amistad que mantiene con sus muros, sus calles, sus esquinas y su luna. Eladia (voz de responso agridulce) conmueve hasta el domicilio del hueso cuando canta. Porque Eladia !existe!, ¡es! !Existe! Y de tan nuestra que es, parece de otros. Viene.  !Está!. Con su mensaje tierno (sangre y piel) para delatarse mujer y tiempo de su Buenos Aires que se inventa y lo crea y lo funda. Ella (Eladia). Es Buenos Aires. Yo la envidio”.

Antonio Rodríguez Villar, dice de una tarde que la acompañaba: De pronto se para y me dice: “Tonito, vamos a ese boliche a tomar un café. Tengo ganas de mirar a Buenos Aires. ¿Te das cuenta qué maravilla es esta ciudad? ¡Y es toda nuestra!”.

María Marta López en el libro “La poesía tanguera de Eladia Blázquez: de la melancolía tradicional a la vanguardia renovadora”, explora los puntos de coincidencia y vectores de divergencia del arte poética de la autora en comparación con respecto a la lírica tradicional del tango argentino, concluyendo que Eladia sumó a la técnica tanguera donde primaba la melancolía una concepción más optimista que fue predominante para la vigencia recobrada del tango. Primera mujer compositora per se, la importancia de su aporte innovador lo encuentra esta investigadora en haber contribuido al resurgimiento de un género que parecía ya haber perdido su vigencia imprimiéndole un estado de ánimo renovado.
Eladia se nutrió de dos grandes clásicos del tango Discépolo y Homero Manzi, entre otros. Dedicando varias de sus composiciones a quienes hicieron grande la historia tanguera: El corazón de tu violín (a Enrique Mario Francini), Catulín, A Cátulo Castillo y al Viejo Tortoni (célebre café que hoy día cuenta con una sala de billares que lleva el nombre de la compositora).
Le canta a la vida, a veces con la fatalidad clásica, otras con esperanza festiva sin perder el aliento. Con su decidida acción para despertar el tango de su letargo con una voz nueva, con forma simple y lenguaje renovado, sin abandonar las bases originarias ni la memoria tradicional. “No volver al pasado, sino recordarlo. Ni ignorarlo, sino sustentarse en él”, Eladia irrumpe en un campo puramente varonil, desafiando el monopolio existente en el arte de la letrística. Y no sin criticas por parte de los puristas del tango sacro.
Clásicamente fueron masculinos los principales representantes del tango hasta que el 1920 las mujeres irrumpen en la escena tanguera cambiando la imagen de la mujer en el tango como madre o mujer fatal, venida a menos, prostituta o ideal de mujer. Y fue desde que la mujer adopta un papel en el tango como cancionista, cantante o vocalista que cada una de las mujeres del tango imponen su modo personal y dejan su huella. Mercedes Simone (1904-1990), Libertad Lamarque (1908-2000), Ada Falcón (1905-2002), Azucena Maizani (1902-1970), Paquita Bernardo (1900-1925), SofIía Bozan (1898-1958), Tita Merello (1904-2002), María Esther Podest· (1896-1983), Malenai Tortolero (1913-1960), Rosita Melo (1897-1981), Rosita Quiroga (1896-1984), Tania (1895?-1999), María Luisa Carnelli (1898- 1987) y Beba Bidart (1924-1994). Todas aparecen en el compendio de biografías de las Mujeres y hombres que hicieron el tango, en el periodo abarcado entre 1897 y 1981, que recopiló José Gobello para el fascículo vigésimo séptimo del segundo tomo de la colección Letras de Tango.
Unas pocas se animaron a componer la música de algunas piezas. Otras escribieron versos. Pero Eladia Blázquez siguió una línea poética social más comprometida y combativa acorde con sus ideas de izquierdas.
Eladia diría: ““¿Es que las mujeres no formamos parte de este enjambre humano que es Buenos Aires y no nos duele igual su trasfondo gris que nos destiñe a veces la alegría y nos hermana con nuestras más puras esencias?”

Ninguna mujer ni antes ni después de ella ha creado tantos tangos y de tanto éxito.
Su posicionamiento ideológico y social siempre fue claro. Habló de amor y de convivencias humanas no encasilladas en la pareja, con gran respeto por sus orígenes, y su humilde barrio, la ternura por sus semejantes y la crítica social. Introdujo protesta social, inconformismo y denuncia.
“De Avellaneda no puedo decir que me guste; puedo decir que la quiero, que es diferente”.

“Cada mañana, cuando abro la ventana, espontáneamente mi mirada se dirige al Sur. Y un remolino de recuerdos revolotean por mi mente”.

“De pronto me encontré sentada frente a la ventana, mirando al Sur. Tomé la guitarra y empecé a elaborar una canción a partir de la nostalgia y de imágenes muy concretas de la infancia, que se me agolpaban. Apenas tuve que redondear unas pocas frases. Al terminarla sentí que me había conmovido, y que por eso iba a gustar”.

Del artículo de “Carta Política – Felipe Yofre – Conservador Partido Porteño” dice: Años más tarde (1986) a un texto de Albino Gómez sobre ella en “Los poetas del tango” le inserté a modo de contratapa lo siguiente: “alterando todo lo establecido en materia de puntos cardinales los poetas pergeñaron tres Sures para el tango: Manzi uno, Borges otro y finalmente Eladia”.

Públicamente Eladia Blázquez no se vinculó con ninguna tendencia política. Vivió la dictadura de Videla, Galtieri, la guerra de las Malvinas, y el caos económico y social del último tercio del siglo XX. Ella siempre siguió una línea inconformista y militante desde la música.

La dictadura militar prohibió algunas de sus canciones. Por ejemplo, “Prohibido prohibir”.

“El tema “Honrar la vida” lo compuse cuando nos reiniciamos en la democracia. Tenía muchas ganas de hablar del honor. En esos momentos, el tema no fue escuchado. La gente estaba con la preocupación de las instituciones. Después, el programa de televisión de Alejandro Doria, con la voz de Marilina Ross, fue la plataforma del tema. Se tomó un poco como himno en las escuelas, en los programas de solidaridad. A mí me llena de alegría.”

En la época de los 90 del presidente Carlos Menem también se prohibió, por su crítica dura, “Argentina, primer mundo”.

Algunas frases de Eladia demarcan su posición como militante artística:

“Creo en un socialismo humano”.

“Creo en Dios a partir del hombre”.

“Si rebelde es todo aquel que no se conforma, yo soy rebelde”.

“…ser de izquierdas es una manera de vivir y tiene que ver con el espíritu de ética y honradez, no con el partidismo.”

Creó un género tango-canción nuevo con una habilidad poética para combinar notas y palabras que hicieron que la siguieran muchos fans no amantes del tango.
Cátulo Castillo poeta y compositor argentino de tango prologó el libro “Mi ciudad y mi gente”: “Crecida debajo de sus mechas rebeldes, Eladia Blázquez (así con sus dos zetas y su mirada oscura) empieza a prontuariarse en este gran murmullo ciudadano como una revelada manera de “cantar las cuarentas” a la poética porteña, en un “tutte” cabrero, para tirarse a más y en juego de hombres. Pero calza polleras y está esperando el ángelus en un portón de tiempos, enigmática y triste desde que halló la hondura casi abismal del tango que tentaba en su calle avellanédica, vaya a saber que bate melancólico y en esos contramanos con que la vida te puede hacer “capote” para siempre”.

“En mi alma guardo un poco de melancolía y otro poco de buen humor. Quizá la resultante de eso sea la ironía, que inunda muchas de mis canciones”, diría Eladia.

Trabajó en colaboración con otros autores. Con Astor Piazzola le pone letra a su: Adiós Nonino que él compuso cuando murió su padre. Junto al poeta y periodista argentino, Héctor Negro en el tango “Viejo Tortoni”. También compuso la música de tangos de otros letristas. Y fue la primera mujer nombrada como directora de SADAIC (Sacem Argentina).

Con Astor Piazzola.

En el campo del amor sabemos que vivió soltera toda su vida.

Eladia Blázquez era modesta, e incluso podía parecer tímida o distante, pero en los ambientes más familiares era risueña, alegre, amistosa, simpática, burlona, mordaz. No le gustaba hablar de sí misma y si le preguntaban por alguno de sus éxitos hablaba de él como si fuesen de otra persona.
Preguntada por si el oficio de la canción se recibe, se aprende o se cultiva, respondía: “¡Las tres cosas, pero trabajando mucho!”.

Ella realizaba un paciente y minucioso trabajo: Surgía la idea de una letra, buscaba y elegía cada palabra para que dijera exactamente lo que quería expresar y luego lo encajaba con precisión en las notas musicales. Y tenía mucho cuidado con a armonía.

“Muchas veces me preguntaron cómo se producía en mí el hecho de la creación o si tengo alguna fórmula para componer. ¡No! En absoluto. La creación es un estado mágico, una fuga de la realidad. Hay momentos en que la inspiración puede darse sin buscarla, pero no es lo más frecuente; lo común es sentarse a trabajar para obtener los mejores resultados. Si tuve éxito, éste no fue fácil. Más bien todo lo contrario. Mi carrera se amasó en el esfuerzo y los premios que vengo recibiendo en estos últimos años más que el halago, me producen la satisfacción del trabajo sin pausa a lo largo de todo mi camino.”
En 1990 viajó a Granada como artista invitada en el 2º Festival Internacional de Tango. Escribió una carta que se publicó el El Diario Clarín:
“Falta poco tiempo para cumplir uno de los deseos grandes de mi vida; se me hace todavía cuento aterrizar en ese sueño largamente querido: cantar en la tierra de mis mayores.

…cuando pienso que… volaré a Granada, la emoción me hace cosquillas en la piel y en el alma. Mis ancestros vuelven con toda la fuerza de mi noble raza andaluza a recordarme que de allí provengo, que ese dulce misterio transferido me conformó de alguna manera, y que voy a reencontrarme, sin haberla conocido antes, con la magia de los cuentos de mi abuela narrándome cosas de su Lanjarón natal, de donde también era mi madre…

… me debía este viaje a Andalucía, me lo había prometido para este año; lo que nunca imaginé es que lo haría profesionalmente.

Pisar un escenario granadino y contarle al público español mis orígenes va a tener un doble contenido emocional: servirá para que ellos sepan por qué cuando nací al arte lo hice abordando el género español y por qué ahora me he convertido en difusora y creadora de nuestro tango, de ese tango que ellos también aprendieron a amar y  están tratando de desentrañar, tal vez sin darse cuenta de que su misterio les pertenece…”.
En su madurez escribe:
“Hoy vivo la madurez de mi vida y de mi carrera profesional con un profundo agradecimiento para todos los que fueron un ejemplo, un modelo; para todos los que me hicieron gozar con su arte. Siento una especial gratitud hacia mis viejos, que supieron escuchar y ver en mí la posibilidad del arte. Y también para los que no supieron verla y me quitaron oportunidades. Y digo que de éstos aprendí, en gran medida, la enorme diferencia entre el éxito temporal y esa lenta y paciente carrera que amasamos con el sacrificio. Agradezco poder seguir escribiendo, porque la creación es un regalo parecido a una lotería: no les toca a todos. Cuando nos detenemos a pensar a dónde hemos llegado, y tenemos aún todo el ímpetu de continuar, nos invade la necesidad de evocar las rutas y tiempos transitados con alegría y dolor y en esa retrospectiva vuelvo al sur, al barrio donde me crié, y aún me parece oír el silbato del tren nocturno y los ladridos de los perros en las noches de luna”.
Eladia murió en Buenos Aires, el 31 de agosto de 2005, a la edad de 74 años, por un cáncer terminal que padecía desde hacía diez años.

DISCOGRAFÍA

13 discos.
Buenos Aires y yo (RCA Victor, 1970)
Yo la escribo y yo la vendo (Azur, 1973)
Somos o no somos? (Phono Musical Argentina, S. A., 1974)
Si te viera Garay (EMI Odeón, 1980)
Honrar la vida (EMI Odeón, 1980)
Eladia (EMI Odeón, 1981)
Eladia de Buenos Aires (EMI Odeón, 1986)
Retratos sonoros (año desconocido)
Mercado (1992)
Con las alas del alma (Distribuidora Belgrano Norte, 1995)
La mirada (Distribuidora Belgrano Norte, 1998)
Grandes Éxitos (EMI Odeón, 2004)
Eladia Blázquez (EMI Odeón, Página/12, 2005)

PREMIOS

Obras Premiadas

1968 Buenos Aires Festival de la Canción, balada “No es un juego el amor”. Intérprete: Daniel Riolobos.
1970 Festival T.V. de la canción, por su tango “Mi ciudad y mi gente” . Intérprete: Oscar Fuentes. 
1979 Certamen Cantata Cafayateña, “Algo de eternidad”. Intérprete: Raúl Lavié.
1992 Martín Fierro ( máximo galardón de la Televisión argentina) a la mejor cortina musical. “Prohibido prohibir”.
1993 La juventud Católica Argentina, le otorga la estatuilla de “Santa María Madre de la Música” por su tema “Honrar la vida”.
1994 “Martín Fierro” de la T.V. a la mejor cortina musical “Con las alas del alma”. Intérprete: Marilina Ross.

Premios a la Trayectoria

1992 El Honorable Consejo Deliberante la declara “Ciudadana Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires”.
1993 Recibe el premio “Fundación Terra” (Defensa del medio ambiente) por su compromiso con la calidad de vida.
1994 “Al maestro con cariño”, Revista “La maga”.
1995 Premio Konex al mejor autor de los últimos diez años (Tango).
1995 Premio “ACE” por mejor álbum de música ciudadana (Solista femenina).
1997 Premio Fondo Nacional de las Artes.
1999 Segundo Premio Nacional de Música auspiciado por la Secretaría de Cultura de la Nación Argentina.

Reconocimientos y distinciones

1978 Revista “Prensario” a la trayectoria.
1980 Revista “Prensario” y “Somos”; al espectáculo “Por qué nosotros” junto a Chico Novarro.
1981 Premio “Estrella de mar” por el espectáculo “Por qué nosotros” Junto a Chico Novarro.
1990 Distinción en Granada (España), tierra de sus mayores, por el conjunto de su Obra.
1992 En ocasión de la conmemoración del Encuentro de dos Mundos, reconocimiento a su labor en México, programa de Televisa “Iberoamérica va”.
1993 La Municipalidad de la ciudad de Buenos Aires, le otorga una plaqueta en el día internacional de la mujer.

Galardones por su contribución a la Cultura

  • Ciudad de La Plata (Huésped de Honor);
  • Círculo Homero Manzi;
  • Caja Nacional de Ahorro Postal;
  • Cámara Argentina de Anunciantes;
  • Magazine T.V. (Ciudad de Rosario);
  • Recorrido Dorado (Sociedad de Distribuidores de Diarios, Revistas y Afines);
  • Radio 93 F.M. Diploma Senado de las Luces, programa radial “La Linterna”.
  • Por cuarta vez consecutiva, la estatuilla de “Atrevidas”, con que se distingue a mujeres destacadas en diferentes disciplinas.
  • La República de San Telmo, su trofeo como autora.

Páginas webs consultadas:

  • https://adarvegranadino.weebly.com/eladia-blaacutezquez.html, con datos biográficos de Eladia Blázquez, tomados del texto (de Fernando Rubio Muñoz) de la Conferencia Inaugural del IV Festival de Tango “Eladia Blázquez”, en 2007.
  • https://scholarworks.gsu.edu/cgi/viewcontent.cgi?article=1001&context=mcl_theses
  • www.todotango.com
  • www.wikipedia.com

POEMAS

Sueño de barrilete

Tango
Música: Eladia Blázquez
Letra: Eladia Blázquez
 
Desde chico ya tenía en el mirar
esa loca fantasía de soñar,
fue mi sueño de purrete
ser igual que un barrilete
que elevándose entre nubes
con un viento de esperanza, sube y sube.
Y crecí en ese mundo de ilusión,
y escuché sólo a mi propio corazón,
mas la vida no es juguete
y el lirismo en un billete sin valor.

Yo quise ser un barrilete
buscando altura en mi ideal,
tratando de explicarme que la vida es algo más
que darlo todo por comida.
Y he sido igual que un barrilete,
al que un mal viento puso fin,
no sé si me falló la fe, la voluntad,
o acaso fue que me faltó piolín.

En amores sólo tuve decepción,
regalé por no vender mi corazón,
hice versos olvidando
que la vida es sólo prosa dolorida
que va ahogando lo mejor
y abriendo heridas, ¡ay!, la vida.
Hoy me aterra este cansancio sin final,
hice trizas mi sonrisa de cristal,
cuando miro un barrilete
me pregunto: ¿aquel purrete donde está?

A un semejante

Tango
Música: Eladia Blázquez
Letra: Eladia Blázquez
 
Vení… charlemos, sentate un poco.
La humanidad se viene encima.
Ya no podemos, hermano loco
buscar a Dios por las esquinas…
Se lo llevaron, lo secuestraron
y ¡nadie paga su rescate!
Vení que afuera está el turbión,
de tanta gente sin piedad
de tanto ser sin corazón.

Si a vos te duele como a mí…
La lluvia en el jardín y en una rosa.
Si te dan ganas de llorar,
a fuerza de vibrar, por cualquier cosa.
Decí qué hacemos vos y yo
qué cosa vos y yo sobre este mundo.
¡Buscando amor en un desierto
tan estéril y tan muerto
que no crece ya la flor!

Vení… charlemos, sentate un poco.
¡No ves que sos mi semejante!
A ver probemos, hermano loco
salvar el alma cuanto antes.
Es un asombro, tener tu hombro
y es un milagro la ternura…
¡Sentir tu mano fraternal!
Saber que siempre para vos…
¡El bien es bien y el mal es mal!

Bien nosotros

Tango
Música: Eladia Blázquez
Letra: Eladia Blázquez
 
¡Bien nosotros!
Para vivir con un sabor a casa…
Para contar las cosas que nos pasan,
sin desfallecer. ¡Bien nosotros!
Como Corrientes, como el obelisco,
para entender que está en nosotros mismos
la razón de ser… ¡Bien nosotros!
Como el asado y la yerba mate.
Los desatinos y los disparates,
que también los hay… ¡Bien nosotros!
Como este tango que se marca en cuatro.
Como el café de los momentos gratos,
como la amistad… ¡Bien nosotros!
Porque es lo mismo que decir… ustedes.
Porque queremos y porque se puede,
hay que remontar.

¡Bien nosotros!
Como el relleno de las empanadas.
Como el potrero, como la barriada
que nos vio crecer.
¡Bien nosotros!
Como una fuente de spaghetti y tuco.
Como una partida de billar o truco
para defender… ¡Bien nosotros!
Sobrepasados por las incongruencias.
Por la gimnasia de una gran paciencia,
sin poder zafar… ¡Bien nosotros!
Por un sentido humano y sobrehumano,
porque sabemos extender las manos
en la adversidad… ¡Bien nosotros!
Porque es lo mismo que decir… ustedes.
Porque queremos y porque se puede,
hay que remontar.

Convencernos

Tango
Música: Eladia Blázquez / Chico Novarro
Letra: Eladia Blázquez / Chico Novarro
 
Convencernos que somos capaces,
que tenemos pasta y nos sobra la clase.
Decidirnos en nuestro terreno
y tirarnos a más, nunca a menos.

Convencernos, no ser descreídos
que vence y convence el que esta convencido.
No sentir por lo propio un falso pudor,
aprender de lo nuestro el sabor.

Y ser, al menos una vez, nosotros,
sin ese tinte de un color de otros.
Recuperar la identidad,
plantarnos en los pies
crecer hasta lograr la madurez.
Y ser, al menos una vez, nosotros,
tan nosotros, bien nosotros, como debe ser…

Convencernos un día de veras,
que todo lo bueno no viene de afuera.
Que tenemos estilo y un modo,
que hace falta jugarlo con todo.

Convencernos, con fuerza y coraje
que es tiempo y es hora de usar nuestro traje.
Ser nosotros por siempre, y a fuerza de ser
convencernos y así convencer.

Y ser, al menos una vez, nosotros,
sin ese tinte de un color de otros.
Recuperar la identidad,
plantarnos en los pies
crecer hasta lograr la madurez.
Y ser, al menos una vez, nosotros,
tan nosotros, bien nosotros, como debe ser…

Queremos ser, alguna vez,
en el después nosotros.
Y vos también, y vos también,
y vos también venite con nosotros.
La realidad es, en verdad,
tratar de ser nosotros.
Y vos también, y vos también,
y vos también quedate con nosotros.
¡No con otros, con nosotros, como debe ser!

El miedo de vivir

Tango 1973
Música: Eladia Blázquez
Letra: Eladia Blázquez
 
El miedo de vivir
es el señor y dueño
de muchos miedos más,
voraces y pequeños,
en una angustia sorda
que brota sin razón,
y crece muchas veces
ahogando el corazón.
¡El miedo de vivir
es una valentía!
Queriéndose asumir
en cada nuevo día,
es tuyo y es tan mío
que sangra en el latir
igual que un desafío
el miedo de vivir.

Los miedos que inventamos
nos acercan a todos
porque en el miedo estamos
juntos, codo con codo…
Por temor que nos roben
el amor, la paciencia
y ese pan que ganamos
con sudor y a conciencia.
La soledad es miedo
que se teje callando,
el silencio es el miedo
que matamos hablando,
¡y es un miedo el coraje
de ponerse a pensar,
en el último viaje…
sin gemir ni temblar!

Con las alas del alma

Tango
Música: Daniel García
Letra: Eladia Blázquez
 
Con las alas del alma desplegadas al viento,
desentraño la esencia de mi propia existencia
sin desfallecimiento, y me digo que puedo
como en una constante
y me muero de miedo, pero sigo adelante.

Con las alas del alma desplegadas al viento,
porque aprecio la vida en su justa medida
al amor lo reinvento, y al vivir cada instante
y al gozar cada intento, sé que alcanzo lo grande,
con las alas del alma desplegadas al viento.

Con las alas del alma desplegadas al viento,
más allá del asombro me levanto entre escombros
sin perder el aliento
y me voy de las sombras con algún filamento
y me subo a la alfombra con la magia de un cuento.

Con las alas del alma desplegadas al viento,
atesoro lo humano cuando tiendo las manos
a favor del encuentro por la cosa más pura,
con la cual me alimento por mi pan de ternura,
con las alas del alma desplegadas al viento.

Con las alas del alma desplegadas al viento,
ante cada noticia de estupor, de injusticia,
me desangro por dentro
y me duele la gente, su dolor, sus heridas,
porque así solamente interpreto la vida.

Con las alas del alma desplegadas al viento,
más allá de la historia, de las vidas sin gloria, sin honor ni sustento
guardaré del que escribe su mejor pensamiento
quiero amar a quien vive con las alas del alma
desplegadas al viento, al viento, al viento…

Un poquito más

Tango 2001
Música: Emilio De La Peña
Letra: Eladia Blázquez
 
Tanto consumirnos, con razón o sin razón,
cerrazón… que no deja pensar.
¡Tanto desgarrarnos por aquello que pasó
y temblar, por lo que va a pasar!
Todo es tan inútil y tan vano,
hay un tiempo entre las manos
que se agota, se va…
¡Hay que atrapar el momento,
jugar el descuento
volver a empezar!

Un poquitito más
de ver salir el sol,
contar un poco más
las horas del reloj.
¡Medir y valorar de otra manera
por dentro y por fuera mi resurrección!
Un poquitito más…
que aún puedo querer…
y tengo para dar,
y mucho que aprender…
Voy a beber mis sueños, de una vez…
La vida es un gran hoy
y no hay después.

Miro el cielo azul y me parece
que amanece, que amanece muy dentro de mí.
Veo en cada cosa en perspectiva
y la rosa sigue viva
y perfuma el jardín.
Vengo de una espesa y densa niebla
que me tuvo en las tinieblas
pero vuelve a aclarar…
¡Hay que atrapar el momento,
jugar el descuento
volver a empezar!

Y somos la gente

Tango
Música: Eladia Blázquez
Letra: Eladia Blázquez
 
Apenas el sol se despierta,
me toca la puerta y echamos a andar.
¡Qué breve el café, la mañana,
el beso, las ganas de no decir chau!
Soldados de ese desfile
de cientos de miles peleando la vida,
tratando de hallar la armonía,
el sol o algún día
de felicidad.

Y somos la gente, que lucha, que siente,
que muele las horas
en tanto trajín de vereda y hollín,
esperando a su casa volver,
a colgar tanta mufa,
a encender una estufa
al calor del amor.

Resulta más dulce y más tibio
el simple equilibrio de andar y volver.
¡Qué lindo parece el regreso
y luego de un beso sentarse a comer!
¡Abrir las ventanas al cielo,
hacer nuestro vuelo de pájaros locos!
Mañana, otra vez la rutina,
el bar y la esquina de nuestro querer.

El ángel dormido

Tango
Música: Eladia Blázquez
Letra: Eladia Blázquez
 
Cuando nace un niño… como de costumbre…
Se enciende una estrella, para que lo alumbre.
Pone Dios la mano sobre su cabeza,
y es cuando la gracia de la vida empieza…
Le hace ver la imagen de su semejanza,
le habla en un lenguaje, lleno de esperanzas…
Es de sus creaciones su mayor orgullo.
Y como un capullo, al primer latido…
se despierta el genio de un ángel dormido.

Pero luego el ángel, pasa a nuestro lado…
en la piel de un niño triste… abandonado.
Es un cimbronazo para la conciencia.
Como un gran fracaso, que nos da vergüenza…
Meditemos todos y que sepa el hombre…
Encontrar el modo, de honrar… su nombre.
Porque sin memoria, de ese bien perdido…
volverá sin gloria, de su propio olvido…
a buscar el ángel… su ángel dormido.

Somos como somos

Tango
Música: Eladia Blázquez
Letra: Eladia Blázquez
 
Miremos este espejo bruñido y reluciente
sin el engrupe falso de una mentira más…
Y vamos a encontrarnos con toda nuestra gente
mirándonos de frente sin ropa y sin disfraz…
Con toda nuestra carga pesada de problemas
hagamos un teorema de nuestra realidad…
¡Perdamos todo el vento, la torre y el “alfil”!
¡En este “escrachamiento”, de frente y de perfil!

¡Como somos!…
sensibleros, bonachones
compradores de buzones por creer en el amor.
¡Como somos!…
con tendencia al melodrama
y a enredarnos en la trama por vivir en la ficción.
¡Tal como somos!…
como un niño acobardado con el andador gastado
por temor a echarse a andar…
Chantas.. y en el fondo solidarios,
más al fondo muy otarios y muy piolas más acá…
¡Vamos…! aprendamos pronto el tomo
de asumirnos como somos o no somos nunca más.

¡Nos gusta hacer las leyes, después crear la trampa
tirando por la “rampa” las tangas a rendir,
cargar a voz en cuello, y protestar bajito
prefabricando mitos para poder vivir!
Nos gusta sobre todo comer a dos carrillos
rociando con tintillo la gris preocupación,
y así mancomunados hacemos con unción
el culto más sagrado… a la manducación.

Mi ciudad y mi gente

Tango 1970
Música: Eladia Blázquez
Letra: Eladia Blázquez
 
Aunque me dé la espalda de cemento,
me mire transcurrir indiferente,
es ésta mi ciudad, ésta es mi gente…
y es el lugar donde a morir, me siento.

¡Buenos Aires!…
Para el alma mía no habrá geografía
mejor que el paisaje…
…de tus calles,
donde día a día me gasto los miedos,
las suelas y el traje…

No podría…
vivir con orgullo,
mirando otro cielo que no fuera el tuyo,
porque aquí me duele un tango
y el calor de alguna mano
¡y me cuesta tanto el mango que me gano!…
Porque soy como vos,
que se niega o se da;
¡te proclamo, Buenos Aires, mi ciudad!

Aunque me des la espalda de cemento,
me mires transcurrir indiferente;
¡te quiero!…. Buenos Aires, y a tu gente,
y entre tu gente, sin querer, te encuentro,
me encuentro…
Porque soy como vos,
que se niega o se da;
¡te proclamo, Buenos Aires, mi ciudad!

Tu piel de hormigón

Tango 1980
Música: Eladia Blázquez
Letra: Eladia Blázquez
 
Bajo tu piel de hormigón
arena y cal, tu corazón…
En la fachada un cartel
y el eco fiel de un bandoneón…
Tanta vidriera al pasar
me invita a ver, y a desandar;
me gustaría saber
cómo hay que hacer para comprar.
Yo que no tengo ni un diez,
decirte adiós nunca podré,
mi Buenos Aires de hoy, lo que soy…
te lo doy, si lo querés.

Vos como nadie sabés
el tambalear sobre mis pies
porque de vos aprendí
cuando me erguí como un ciprés.
Y tu tristeza de andén
es de los dos, la entiendo bien,
también a mí me tocó
igual que a vos perder el tren.

Bajo tu piel de hormigón
mi corazón, sin un revés,
mi Buenos Aires de hoy, lo que soy…
te lo doy, si lo querés.

Si Buenos Aires no fuera así

Bailecito
Música: Eladia Blázquez
Letra: Eladia Blázquez
 
Buenos Aires tiene un río
que lo acuna,
que lo besa,
si no fuera así, así,
¡ay que gran tristeza!

Tiene noche y en su magia,
una gris melancolía,
si no fuera así, así,
yo no lo querría.

Tiene canto, tiene vino,
al amanecer,
y un amigo en el camino,
siempre ha de tener,
siempre ha de tener.

Tiene el tango tan sentido,
de Pichuco, de Piazzolla,
si no fuera así, así,
que cuidad tan sola.

Buenos Aires tiene el vuelo
de palomas, que alegría,
si no fuera así, así,
yo me moriría.

Tiene el juego de los niños
en las plazas asoleadas,
si no fuera así, así,
no tendría nada.

Tiene canto, tiene vino,
al amanecer,
y un amigo en el camino,
siempre ha de tener,
siempre ha de tener.

Tiene el tango tan sentido,
de Pichuco,
de Piazzolla,
si no fuera así, así,
que cuidad tan sola.

Si te viera Garay

Habanera 1980
Música: Eladia Blázquez
Letra: Eladia Blázquez
 
Te pueblan tantos ecos y tantos sones,
que cuesta imaginarse tu voz primera…
Una cadencia “tana” con acordeones
y la raíz hispana de la habanera.
Quien te fundó, sabía que en la mixtura
acaso encontrarías por elegida,
ese crisol de razas y la ternura
que nutriría luego, tu propia vida.

¡Ay!… Si te viera Garay
Si te ve…
Lo bonita que estás,
de orgulloso nomás,
él te funda otra vez.

Quién inventó tu puerto… ¡Qué bien lo hizo!…
Con sus ojos abiertos, mirando al mundo
fueron las aguas tuyas como el bautizo,
para aquellos que anclaban en tu terruño.
En las crecidas rosas de tu progreso
hay un poco de sangre de mis abuelos
que llegaron soñando con el regreso
y eligieron morirse bajo tu suelo.

Siempre se vuelve a Buenos Aires

Tango
Música: Astor Piazzolla
Letra: Eladia Blázquez
 
Esta ciudad está embrujada, sin saber…
por el hechizo cautivante de volver.
No sé si para bien, no sé si para mal,
volver tiene la magia de un ritual.
Yo soy de aquí, de otro lugar no puedo ser…
¡Me reconozco en la costumbre de volver!
A reencontrarme en mí, a valorar después,
las cosas que perdí… ¡La vida que se fue!

Llegué y casi estoy, a punto de partir…
Sintiendo que me voy, y no me quiero ir.
Doblé la esquina de mi misma, para comprender,
¡que nadie escapa al fatalismo de su propio ser!
Y estoy pisando las baldosas,
¡floreciéndome las rosas por volver…!

Esta ciudad no se si existe, si es así…
¡O algún poeta la ha inventado para mí!
Es como una mujer, profética y fatal
¡pidiendo el sacrificio hasta el final!
Pero también tiene otra voz, tiene otra piel;
y el gesto abierto de la mesa de café…
El sentimiento en flor, la mano fraternal
y el rostro del amor en cada umbral.

Ya sé que no es casual, haber nacido aquí
y ser un poco asi… triste y sentimental.
Ya sé que no es casual, que un fueye por los dos,
nos cante el funeral para decir… ¡Adiós!
Decirte adiós a vos… ya ves, no puede ser.
Si siempre y siempre sos, ¡una razón para volver!

Siempre se vuelve a Buenos Aires, a buscar
esa manera melancólica de amar…
Lo sabe sólo aquel que tuvo que vivir
enfermo de nostalgia… ¡Casi a punto de morir!…

Vivir en Buenos Aires

Tango
Música: Eladia Blázquez
Letra: Eladia Blázquez
 
Sé que cada día te reinvento en mí…
sé que en otra parte ya no se vivir.
Pero acaso vos no sepas bien
que como yo no existe quien…
¡te quiera así!

¡Buenos Aires!…
Es inútil respirar con otro aire,
soy por siempre de tu gracia
Bueno Aires,
del desaire que hay en vos…
Tantas veces,
me ha dolido algún lugar que se parece
y he deseado tantas otras,
muchas veces,
no existiese el tal dolor
¡Buenos Aires!
Ya no quiero amanecer en otra aurora,
ni sentir que una nostalgia punzadora
me devora el corazón.
¡Buenos Aires!
En tu puerto quiero atar mi vieja barca,
elegirte para siempre mi comarca
y llevar como una marca, tu canción…
¡Buenos Aires!
Mi ternura es una oleada que te abraza
que se nutre de tu pan con gusto a casa
y se muere de amor, por vos…

Por qué amo a Buenos Aires

Tango 1969
Música: Eladia Blázquez
Letra: Eladia Blázquez
 
Yo me alimentaría, rumiando tangos,
sobrado de alegrías, falto de mangos,
porque mi fiesta es relojear desde una esquina
a mi Ciudad que es la más linda de las minas.
Sentir que todo es mío, el sol, el aire,
el limo de tu río… che, Buenos Aires…
Mirá cuánta riqueza me ha brindado Dios
que soy el dueño de tu voz.

Porque hay un ¡che!
que me lastima
y hay un porqué
en cada esquina,
porque tu mole que me atrae y que me asusta
justamente es el lugar que a mí me gusta.
Porque hay amor
en tus baldosas
y es el dolor
la misma cosa,
porque te amo y me embriago con tu aire
al nombrarte, Buenos Aires, en mi canción.

Yo quiero ser un seco pero en tu suelo
no tengo el “embeleco” de extraños cielos,
me moriría de una muerte cotidiana
si no te viera cuando subo las persianas.
Yo te asumí de siempre como te siento,
a veces con mis mufas, mi descontento,
me gusta maldecir tus días de humedad
y compartir tu soledad.

La voz de Buenos Aires

Milonga 1980
Música: Eladia Blázquez
Letra: Eladia Blázquez
 
¡Así nació!…
De una amalgama que después la conformó
mezcla de gaucho y de la gente que llegó,
con la añoranza de otros sones.

¡Así nació!…
Dulce milonga que del alma se prendió,
como una rosa que de pronto floreció
con un perfume a bandoneones.

¡Así nació!…
Por el deseo de su propia identidad
amasijada con el barro y la humedad
de un arrabal de luna y fango.

¡Después creció!…
De sus entrañas otro son se desprendió,
y cuenta un ángel que después que lo acunó
le dijo al hijo… ¡Vamos tango!

¡Vamos!… Somos amos de la aldea…
¡Vamos!… a inventarles las corcheas
y los versos y el reverso
de la musa triste y rea.
Que la ciudad,
palpite siempre con el pulso de los dos…
Porque es un modo de ganar la libertad
¡que Buenos Aires tenga voz!…

La bronca del porteño

Tango 1976
Música: Eladia Blázquez
Letra: Eladia Blázquez
 
Quién no conoce al porteño
cuando se agarra la broca,
si se embala como un “mionca”
¡nadie lo puede parar!…
La “bronca” es un explosivo,
es aire dinamitado
que el porteño se ha insuflado
y lo tiene que largar.
Yo no sé por qué la “bronca”
se pasea en colectivo
no hay tipo más agresivo
¡cuando tiene que viajar!…
Siempre juega de inconforme
con motivo o sin motivo,
por que es la “bronca” mi amigo
¡una industria nacional!

¡La “bronca”!…
el lunes por la mañana
del laburo es soberana y lo vuelve todo gris
¡La “bronca”!…
No descansa ni el domingo,
va a la cancha, va a los “pingos”,
es la dueña del país…
¡La “bronca”!…
Frente al hecho trascendente
se nos duerme indiferente y no sabe reaccionar
yo pienso,
si el que chilla no es quien ronca,
por qué no armamos la “bronca”
por algo fundamental…

La pasión del escolaso

Tango
Música: Eladia Blázquez
Letra: Eladia Blázquez
 
Son las pasiones populares del porteño
ir rumbeando siempre un sueño en letra de un gotan.
Y aunque la suerte pueda darle el esquinazo,
el se prende al escolazo por si un día se le da.

Jugarse entero a una chance y a una fija
esperando que lo elija la fortuna y el azar.
Si la vida es lotería, no hay mejor filosofía
que jugarse a suerte y verdad.

El escolaso no es malsano y lo sabes,
lo muy malsano es el afane y no querés,
y haces muy bien de no querer,
porque es un modo de ganar que me parece que es perder.

El escolaso es un rey mago bonachón,
es un comprar con moneditas la ilusión,
es un aletear de fantasía y la tierna niñería
de hacer pompas de jabón.

Son las pasiones populares del porteño
ir rumbeando siempre un sueño en letra de un gotán.
Y aunque la suerte pueda darle el esquinazo,
el se prende al escolaso por si un día se le da.

Jugarse entero a una chance y a una fija
esperando que lo elija la fortuna y el azar.
Si la vida es lotería, no hay mejor filosofía
que jugarse a suerte y verdad.

No es cuestión de perder,
ni es cuestión de ganar,
es jugarse a suerte y verdad.

Aquellos que se fueron

Tango
Música: Eladia Blázquez
Letra: Eladia Blázquez
 
Los sueños que alenté y en música forjé.
De otros lo aprendí y están latiendo en mí.
Los ecos imborrables de sus sones…

Aquellos que se fueron… pero están…
tocando en algún cielo, sin zaguán…
No sé qué sortilegio ni qué magia
me devuelven cada día
¡con un poco de nostalgia!…

Aquellos que me traen desde el confín,
como un olor a tango y a jazmín…
Aquellos que encendieron el destello
de lo bello que me dieron y me dan
los sueños que por siempre vivirán…

Aquellos que me nutren… ¡Mis maestros!
Me regalan siempre un resto de su pan
aquellos que se fueron… ¡pero están!…

A Cátulo Castillo

Tango

Música: Eladia Blázquez
Letra: Eladia Blázquez
 
Tu muerte fue una tarde muy cálida de Octubre;
acaso presentiste que sucediera así:
en plena primavera y cuando el sol se viste
de luz y mariposas y el aire de jazmín.
A vos que te gustaba, profundamente serio,
desentrañar las cosas, llegaste a tu confín
y esa doliente tarde entraste en el misterio
para volver en tango, ¡mi viejo Catulín!

Me duele el sol
y hasta el alcohol,
me pone triste.
Qué ausencia cruel
de pan y miel
cuando te fuiste…
Desde la luz de tu bondad eterna
nos sonreirás
con la piedad más tierna…
Me duele andar
y respirar
sin ti…

Recordaré tu nombre y tu mirada pura,
tu oleada de ternura, mi viejo Catulín.
Tu cara y el asombro donde asomaba el niño,
tu río de cariño en medio del trajín…
La esgrima de tu prosa, tu verso cadencioso,
nostálgico y celoso de esquinas y fondín,
recordaré al nombrarte tus fraternales manos
y la palabra ¡Hermano!, ¡mi viejo Catulín!

El corazón de tu violín

Tango 1976
Música: Eladia Blázquez
Letra: Eladia Blázquez
 
Creo que ya sé cómo pasó, una varita te tocó
y el don nació después.
¡Vos hacés la rosa y el jazmín
con sólo levantar el arco del violín!
Este es un “chamuyo” entre los dos,
porque te das y porque sos
doliente y fraternal.
¡Vos me comprendés porque sabés
desangrarte y después otra vez empezar!

Me envuelve con un tul
la nota azul de tu violín;
me vuelve inmaterial
y siento igual tu mundo afín.
Dejá que versifique mi emoción,
que explique la razón de tu latir.
¡No ves, hermano Enrique,
que hay que andar
tratando de volar para vivir!
No dejes de tocar,
dejame entrar en tu festín,
marea como el ron
el corazón de tu violín.
Vení, que nuevamente hay que ensayar,
subite al trampolín.
¡Y hablame en ese idioma
mientras vuelan las palomas
junto a tu violín!

El corazón al sur

Tango 1976
Música: Eladia Blázquez
Letra: Eladia Blázquez
 
Nací en un barrio donde el lujo fue un albur,
por eso tengo el corazón mirando al sur.
Mi viejo fue una abeja en la colmena,
las manos limpias, el alma buena…
Y en esa infancia, la templanza me forjó,
después la vida mil caminos me tendió,
y supe del magnate y del tahúr,
por eso tengo el corazón mirando al sur.

Mi barrio fue una planta de jazmín,
la sombra de mi vieja en el jardín,
la dulce fiesta de las cosas más sencillas
y la paz en la gramilla de cara al sol.
Mi barrio fue mi gente que no está,
las cosas que ya nunca volverán,
si desde el día en que me fui
con la emoción y con la cruz,
¡yo sé que tengo el corazón mirando al sur!

La geografía de mi barrio llevo en mí,
será por eso que del todo no me fui:
la esquina, el almacén, el piberío…
lo reconozco… son algo mío…
Ahora sé que la distancia no es real
y me descubro en ese punto cardinal,
volviendo a la niñez desde la luz
teniendo siempre el corazón mirando al sur.

Honrar la vida

Canción
Música: Eladia Blázquez
Letra: Eladia Blázquez
 
¡No! Permanecer y transcurrir
no es perdurar, no es existir
¡Ni honrar la vida!
Hay tantas maneras de no ser,
tanta conciencia sin saber
adormecida…
Merecer la vida no es callar y consentir,
tantas injusticias repetidas…
¡Es una virtud, es dignidad!
Y es la actitud de identidad ¡más definida!
Eso de durar y transcurrir
no nos da derecho a presumir.
Porque no es lo mismo que vivir…
¡Honrar la vida!

¡No! Permanecer y transcurrir
no siempre quiere sugerir
¡Honrar la vida!
Hay tanta pequeña vanidad,
en nuestra tonta humanidad
enceguecida.
Merecer la vida es erguirse vertical,
más allá del mal, de las caídas…
Es igual que darle a la verdad,
y a nuestra propia libertad
¡La bienvenida!…
Eso de durar y transcurrir
no nos da derecho a presumir.
Porque no es lo mismo que vivir…
¡Honrar la vida!

Prohibido prohibir

Tango
Música: Eladia Blázquez
Letra: Eladia Blázquez
 
No se puede prohibir, ni se puede negar
el derecho a vivir, la razón de soñar…
No se puede prohibir, el creer ni el crear,
ni la tierra excluir, ni la luna ocultar…
No se puede prohibir, ni una pisca de amor,
ni se puede eludir que retoñe la flor…
Ni del alma el vibrar, ni del pulso el latir,
ni la vida en su andar… No se puede prohibir.

No se puede prohibir, la elección de pensar
ni se puede impedir, la tormenta en el mar…
No se puede prohibir, que en un vuelo interior
un gorrión al partir, busque un cielo mejor…
No se puede prohibir, el impulso vital,
ni la gota de miel, ni el granito de sal…
Ni las ganas sin par, ni el deseo sin fin
de reir, de llorar, no se puede prohibir.

No se puede prohibir, el color tornasol
de la tarde al morir, en la puesta de sol.
No se puede prohibir, el afán de cantar,
ni el deber de decir lo que no hay que callar…
Sólo el hombre incapaz de entender, de sentir
ha logrado, al final, su grandeza prohibir,
y se niega el sabor y la simple verdad,
de vivir en amor y en total libertad…
Si tuviese el poder de poder decidir…
Dictaría una ley… ¡Es prohibido prohibir!

Argentina primer mundo

Tango
Música: Eladia Blázquez
Letra: Eladia Blázquez
 
En el medio de este “mambo” y el delirio mas profundo…
el cartel de primer mundo, nos vinieron a colgar.
Tan grotesco es el absurdo, tan inmundo está el chiquero
que mirando el noticiero, ¡me reí por no llorar!
Todo el mundo está en el oro, dado vuelta de la nuca
¡Nos vendieron hasta el loro, la altivez, la dignidad!
No terminan de asombrarnos, y es tan grande el desatino…
Que a la leche y hasta el vino, hoy por hoy…
¡Les tenés que desconfiar!

Y me duele que sea cierto… Con dolor del más profundo.
Porque si esto es primer mundo, ¿este mundo dónde está?
Si parece la utopía de un “mamao” voy a hacértela bien corta…
¡se afanaron con la torta, el honor y la verdad!

Nos están pudriendo el aire, nos cambiaron el idioma,
hoy la “caca” de paloma es más limpia que el honor.
¡La justicia ya sin venda a un corrupto le hace un guiño,
y acomoda el desaliño, del poder y del favor!
En un loco “todo vale”, un caniche acicalado
“morfa” más que un jubilado que no llega a fin de mes.
Y en la cruda indiferencia, entre el cólera y el “curro”…
Hay un juez que se hace el “burro” y también…
¡Hay un burro que hacen juez!

El precio de vencer

Tango
Música: Eladia Blázquez
Letra: Eladia Blázquez
 
Que caro hay que pagar el precio de vencer.
Mentir para ganar, ganar para perder.
Transar con lo pequeño, dócilmente,
y avanzar sin preocuparnos si pisamos a la gente.
No permitir jamás que nuestro corazón
nos marque un paso atrás, nos haga una traición.
Se ha atado con candado la decencia
y esperar las consecuencias, sin decir que no.

Cuál es el precio, callado y necio,
que hay que pagar para vencer,
salvar el cuero, golpear primero,
ganando siempre, no importa a quién.
¿Cuál es el precio?… matar la rosa,
trampear las cosas y la ley,
tirarse al humo si en el consumo,
cualquier “chantún” es rey.

Qué caro hay que pagar el precio de vencer,
dejarse manosear, venderse por comer.
Pactar con lucifer, de enero a enero,
y dejar ahogado un grito en el fondo del tintero.
Y continuar sin más, que tu ambición en pos,
porque el que viene atrás te va empujando a vos.
Dormir en una almohada sin conciencia,
deshojando la inocencia y burlando a dios.

Qué buena fe

Tango
Música: Eladia Blázquez
Letra: Eladia Blázquez
 
Y me dan por la cabeza… y al momento ni me acuerdo.
Sigo mansa, sigo lerda, siempre igual.
Convencida y obstinada en el bien y la nobleza.
¡Y me dan por la cabeza, y me la vuelven a dar!
Yo no sé si esto es sublime, yo no sé si soy un tonta,
siempre lista, siempre pronta a entregarme a los demás…
A confiar en los amigos, a creer en los amores,
y en los peces de colores y ¡en la Paz Universal!

¡Qué buena fe…!
Que Dios me ha dao.
¿Y para qué?…
Me han estafao.
Estoy más sola que un buzón en una esquina,
más aplastada que una sardina…
¡Decime, che!… ¿De que sirvió?…
La buena fe que Dios me dio.

Ya no sé si me quisieron, pero cuando quise mucho
me pasaron el serrucho… ¡Qué maldad!
Cuando más necesitaba esa luz de la ternura,
me dejaron bien a oscuras masticando soledad.
Y lo mismo no escarmiento, si me engañan yo no miento
pero a mí me hacen el cuento del amor y la amistad.
Y por eso de cariño, tengo secos los bolsillos…
y una marca en el orillo de gilita nacional.

Sin piel

Tango
Música: Eladia Blázquez
Letra: Eladia Blázquez
 
¡Ya sé! Llegó la hora de archivar el corazón…
De hacer con la ilusión, que no me va a servir
un lindo paquetito con una cinta azul,
guardarlo en el baúl y no volverlo a abrir…
Es hora de matar los sueños,
es hora de inventar coraje
para iniciar un largo viaje
por un gris paisaje…
¡sin amor!

Voy a aprender a llorar sin sufrir,
sin detenerme a mirar una flor,
a encallecer lentamente
¡igual que la gente sin alma y sin voz!
Voy a entender que se puede morir,
y latir… al compás del reloj;
como una máquina fiel
igual que un robot…
¡sin piel!

Después de haber sentido hasta el dolor.. a los demás,
de darme sin medir, de amar sin calcular,
llegó la indiferencia metiéndose en mi piel
pacientemente cruel, ¡matando mi verdad!
Saber que no me importa nada…
de alguna vibración pasada;
y caminar narcotizado
por un mundo helado…
¡sin amor!

Adiós Nonino

Tango
Música: Astor Piazzolla
Letra: Eladia Blázquez
 

Desde una estrella al titilar…
Me hará señales de acudir,
por una luz de eternidad
cuando me llame, voy a ir.
A preguntarle, por ese niño
que con su muerte, lo perdí,
que con “Nonino” se me fue…
Cuando me diga, ven aquí…
Renaceré… Porque…

¡Soy…! la raíz, del país
que amasó con su arcilla.
¡Soy…! Sangre y piel, del “tano” aquel,
que me dio su semilla.
Adiós “Nonino”.. que largo sin vos,
será el camino.
¡Dolor, tristeza, la mesa y el pan…!
Y mi adiós.. ¡Ay! Mi adiós,
a tu amor, tu tabaco, tu vino.
¿Quién..? Sin piedad, me robó la mitad,
al llevarte “Nonino”…
Tal vez un día, yo también mirando atrás…
Como vos, diga adiós ¡No va más..!

Recitado:
Y hoy mi viejo “Nonino” es una planta.
Es la luz, es el viento y es el río…
Este torrente mío lo suplanta,
prolongando en mi ser, su desafío.
Me sucedo en su sangre, lo adivino.
Y presiento en mi voz, su propio eco.
Esta voz que una vez, me sonó a hueco
cuando le dije adiós Adiós “Nonino”.

¡Soy…! La raíz, del país
que amasó con su arcilla…
¡Soy…! Sangre y piel,
del “tano” aquel,
que me dio su semilla.
Adiós “Nonino”… Dejaste tu sol,
en mi destino.
Tu ardor sin miedo, tu credo de amor.
Y ese afán… ¡Ay…! Tu afán
por sembrar de esperanza el camino.
Soy tu panal y esta gota de sal,
que hoy te llora “Nonino”.
Tal vez el día que se corte mi piolín,
te veré y sabré… Que no hay fin.

Mi vida junto a vos

Tango
Música: Atilio Stampone
Letra: Eladia Blázquez
 
Ayer fue comenzar
los dos a caminar…
con fe de conquistar un mañana.
Conscientes de poder,
dispuestos a ganar
la luz de un sol
sin puertas ni ventanas.

Mi lírico soñar,
buscó tu ensoñación,
un vino de esperanzas
nos mareaba el corazón.
El dulce cobijar
de un nido de gorrión
nos entibió la piel y la emoción.

Mi vida junto a vos,
es esto y lo sabés,
el mundo de los dos,
el antes y el después.
Amar no es sólo dar,
amar es más que arder…
y es como un baño tibio de ternura.

Mi vida junto a vos,
es más y lo sabés,
es mucho más
que el antes y el después.
Es andar la noche y la mañana
de una calle cotidiana
con las alas en los pies.

Cualquiera de estas noches

Tango
Música: Virgilio Expósito
Letra: Eladia Blázquez
 
¿Cómo fue?… ¿pero cómo fue?…
¿Cómo estoy de pie? Sin temblar…
¿Qué pasó?… No nos vimos más…
Mi reloj se ha detenido en la muñeca.
¿Dónde estás? ¿Dónde está tu ardor,
tu cariño en flor?… ¿Dónde está?…
Vuelve a mí, que no hay bien mayor,
¡Que vivir un gran amor!
Cualquiera de estas noches voy a entrar por tu balcón…
¡Para saquearte el alma y robar tu corazón!
Sin puertas ni ventanas tu ternura y mi ansiedad,
tus ganas y mis ganas ¡con qué ganas se amarán!
Cualquiera de estas noches con los besos sin usar,
le contaré a tu boca cuanto amor le quiero dar…
Cualquiera de estas noches voy a entrar por tu balcón
¡Para saquearte el alma y morirme de pasión!

Sé muy bien… Te conozco bien,
que no existe quien. Sólo yo…
Pero igual, sos tan especial
morirías por mostrar que ya no existo.
Pero ven… que a mi loca sed
no se dice fue… sin sufrir.
Vuelve a mí, que no hay bien mayor
¡Que vivir un gran amor!

Un cielo de serenata

Vals
Música: Eladia Blázquez
Letra: Eladia Blázquez
 
Hubo un tiempo de patio y jazmín,
de rosadas glicinas en flor,
en que el sueño llegaba a su fin
y era el vals trampolín
de un trovero cantor.
En la reja de aquella mujer,
por quien siempre tembló de pasión,
él buscaba probar su querer
solamente con ver
que se abría el balcón.

Serenata, te vuelvo a evocar
y desatas en mí la emoción…
Yo regreso a tu modo de amar
con las alas de la ensoñación.
Serenata, te quiero traer
desde un sueño que dice: ¡jamás!…
Y quisiera poder recrear
la ilusión de pensar
que otra vez, volverás…
Que es posible el candor
y que existe el amor
de ese tiempo que fue de mamá.

Hubo un tiempo de tanta ilusión
en que acaso era fácil soñar,
y tener de testigo a un malvón
en la dulce ocasión,
confidente del vals…
Serenata que ya enmudeció
en qué cielo te fuiste a perder,
en qué luna teñida de añil,
tu perfume de abril
se esfumó sin querer.

Milonga en el viento

Milonga
Música: Pablo Ziegler
Letra: Eladia Blázquez
 
Viento danzarín…
que girando va
como un bailarín
que trepa en cada salto
al trampolín más alto.
Y a fuerza de soñar,
nos puede hacer creer
lo fácil que es volar.
Bailarín…
llevas en tu andar
algo muy afin,
a un aletear de alondras
danzando por milonga.

La piel de la milonga
es como un sentimiento
que enciende, que prolonga
el dulce amor del viento…
El viento ríe y llora,
la envuelve entre sus brazos,
la ronda, la enamora,
la lleva hasta el confín.
La enreda en cada paso,
igual que un bailarín.

¡Bailarín!…
Tu milonga va…
tu con ella ve…
Y en puntitas de pie
¡Ámala!…

¡Viento… Baila… Baila… Viento!

Fiesta y milonga

Milonga
Música: Atilio Stampone
Letra: Eladia Blázquez
 
Milonga y tango,
tango y milonga de mi ciudad.
Estoy de fiesta
y en mí la orquesta sonando está.
Me bamboleo
al balanceo de su compás,
milonga y tango,
tango y milonga de mi ciudad.

Y el resonar de sus sones
va diciendo por el aire:
¡para tener ciertos dones
hay que ser de Buenos Aires!
Hay que sentir en las venas la magia
de su latido febril,
y conocer la nostalgia
al estar lejos de aquí.

Milonga y tango,
tango y milonga de mi ciudad.
Estoy de fiesta
y en mí la orquesta sonando está.
Me bamboleo
al balanceo de su compás,
milonga y tango,
tango y milonga de mi ciudad.

Cuando aparecen los duendes
misteriosos de la noche,
mi Buenos Aires se prende
en el alma como un broche…
entonces flotan los ecos de un aire,
sentimental y burlón,
y hay un dolor Buenos Aires
y un olor a bandoneón.

Milonga y tango,
tango y milonga de mi ciudad.
Estoy de fiesta
y en mí la orquesta sonando está.
Me bamboleo
al balanceo de su compás,
milonga y tango,
tango y milonga de mi ciudad.

Si me preguntan,
les doy respuesta:
¡estoy de fiesta
por ser de aquí!,
porque el reencuentro
con esa esencia
de tu cadencia, milonga,
me hace feliz.

Milonga y tango,
tango y milonga de mi ciudad.
Estoy de fiesta
y en mí la orquesta sonando está.
Me bamboleo
al balanceo de su compás,
milonga y tango,
tango y milonga de mi ciudad.

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