33. Poesía más Poesía: Tristan Tzara y Antonia López

TRISTÁN TZARA

Biografía


(Samuel Rosenstock; Moinesti, Rumania, 1896 – París, 1963) Poeta francés de origen rumano. Fue el principal impulsor del grupo Dadá, movimiento de vanguardia surgido en Zurich durante la Primera Guerra Mundial que se proponía expresar su oposición al orden establecido mediante la ruptura con la lógica del lenguaje, en cuanto que elemento sustentador del sistema social.

Tzara se nutrió de muchos artistas y movimientos. Desde el dadaísmo al surrealismo. De personalidad discreta y agitada, vivió en su casa en Francia casi toda su vida. Fue uno de los autores más importantes del movimiento dadaísta, que fundó junto con Jean Arp y Hugo Ball, una corriente artística de vanguardia totalmente revolucionaria en el sentido de que buscó romper con todos los parámetros establecidos a lo largo de la extensión de la historia del arte occidental, tanto que hoy día es catalogada como “antiarte”.
El dadaísmo fue una especie de padre fundador para gran cantidad de movimientos artísticos, entre ellos el surrealismo, el estridentismo, y en cierta medida el Arte Pop de los años 60’s.

Tristan Tzara Victor Brauner Marcel Janco M. H. Maxy Arthur Segal

Desde Rumanía a París, pasando por Zúrich
La llegada a Zúrich en 1915 para continuar sus estudios de Filosofía y Letras supuso para él una ruptura con el panorama artístico anterior. A los 21 años hablaba rumano, inglés y francés, y pronto comenzó a codearse con artistas de todo el mundo que huían de la Primera Guerra Mundial -Emmy Hennings, Hans Arp o Marcel Janco entre otros-.


Al año siguiente, el artista Hugo Ball creó el Cabaret Voltaire, de donde nació la corriente dadaísta, que cuestionaba la realidad imperante.
Es así que en ese Zurich de 1916 se origina el movimiento dadaísta, durante
la I Guerra Mundial. Ese Zurich de oscuras callejuelas y ruidosos tugurios acogen a una nutrida flota de personajes irregulares: emigrados políticos, jóvenes renuentes a enrolarse por objeción de conciencia, agentes secretp, artistas, literatos, poetas exiliados.

TZARA TRAS SU ACLAMADA LLEGADA AL PARÍS PRESURREALISTA LEYENDO UN MANIFIESTO EN LAS PUERTAS DE LA IGLESIA DE ST. JULIEN LE PAUVRE 1921 FOTOGRAFÍA BIBLIOTHÈQUE LITTÉRAIRE JACQUES DOUCET


En el número 1 de la Spielgasse estaba situado el “Cabaret Voltaire” donde DADA se dio a conocer al mundo; enfrente, en el nº 12, vivían Lenin y Krupskaia. Por las tardes Lenin jugaba al ajedrez en la acera con Tzara, Arp y Schvitters. Por las noches, éstos y unos cuantos amigos más se entregaban en el “Cabaret Voltaire” a la rebelión espiritual, que poco después sacudiría el mundo entero, iniciada por el rumano Tzara contra una sociedad responsable de haber transformado a Europa en una inmensa carnicería.
DADA es el primer movimiento espiritual que encuentra su libertad en la práctica constante y deliberada de negarlo todo. La destrucción es la única acción purificadora. La plenitud del individuo se afirma, según los dadaístas a través de un estado de locura agresiva y completa contra el mundo. Derruir, desechar, barrer, limpiar, combatir contra todo y contra todos, incluso contra DADA, tal es el tema renovador que alienta en cada uno de estos manifiestos.

Ezra Pound Tristan Tzara Man Ray Kiki Ray y otros en el Jockey Club de Paris en 1923


Los primeros textos dadaístas fueron: La Première Aventure céleste de Monsieur Antipyrine (“La primera aventura celestial del señor Antipirina”, 1916) y Vingt-cinq poèmes (“Veinticinco Poemas”, 1918), así como los manifiestos del movimiento: Sept manifestes Dada (“Siete manifiestos dadá”, 1924).
El enemigo cañoneaba sobre Zurich y Tzara llegó a la conclusión de que había que liberar también aquel libro gordo del diccionario, que era como un esclavo negro con tatuaje de idiomas. “.
Tristán Tzara estaba en el cabaret Voltaire, eses pequeño café, tratando de inventar el mundo o, al menos, de inventar el lenguaje. En este café fue donde Tzara inventó la manera de escribir el poema del dadaísmo mirando por las páginas amarillas de la guía de teléfonos. Tristán Tzara echaba todas las palabras del diccionario, un día sí y otro también, y luego auspiciaba el resultado mirando las palabras por el suelo.
O sea, que empezó a escribir desordenadamente, con todo el cuidado que eso requiere para no recaer en el orden académico y aburrido, en un sentido común que ya no era posible tras el sinsentido de la guerra.
Con aquellos manuscritos sugeridores y primitivos se fue a París y enseguida tuvo en torno a los vanguardistas franceses, que también andaban buscando un orden nuevo, o mejor un desorden, para las ideas, la poesía y la prosa. Es cuando empieza a sugerirse el surrealismo, como plenitud oscura y sagrada del peleador dadaísmo.


Del mismo modo que Apollinaire había tenido escondida en su casa a la Gioconda, estos vanguardistas le pintaron bigotes a la famosa dama de Leonardo. Es evidente que las vanguardias querían hacer algo distinto con la Gioconda porque el Renacimiento les pesaba demasiado, era la catedral de la modernidad que no conseguía hundir ninguna guerra. El surrealista Picabia pinta “La Santa Virgen” mediante unos cuantos tachones en negro. Digamos que la Virgen y la Gioconda son las dos madres, en religioso y en laico, del mundo que estaba viniendo. Los vanguardistas no querían destruirlas, pero sí transformarlas en otra cosa.
En París, cuna de artistas escribiría los manifiestos del dadaísmo, intervendría en coloquios intelectuales y se codearía con los artistas del momento. Por esa época entra en contacto con André Bretón, Louis Aragón, Philippe Soupault y Paul Éluard, el grupo de la revista Littérature, que poco después protagonizarían otro movimiento de vanguardia, el surrealismo, al que Tzara no se adhirió.
Siguió a la cabeza de la estética DADA, la cual fue impregnándose de un tono más militante, a la par que crecía la implicación política de Tzara (en 1936 se afilió al Partido Comunista y durante la Segunda Guerra Mundial participó en la Resistencia francesa).
En París organizó, con sus compañeros de movimiento, espectáculos callejeros plenos de absurdismo para épater le bourgeois, “escandalizar a la burguesía”, y dio un poderoso impulso a la escena dadaísta
Hacia fines de 1929 se embarca en el recién inaugurado movimiento surrealista de André Bretón, Louis Aragon y otros autores; dedica grandes esfuerzos a intentar conciliar las doctrinas filosóficas nihilistas y sofisticadas del movimiento con su propia afiliación marxista.

1933 Tristán Tzara, Paul Éluard, André Breton, Jean Arp, Salvador Dalí, Yves Tanguy, Max Ernst,y René Crevel.


Cuando André Bretón dijo que él era el padre del surrealismo, Tzara lo negó. Entretanto, conoció a la que se convertiría su mujer, la pintora sueca Greta Knutson, y se iría a vivir con ella al barrio parisino de Montmartre.
Participa activamente en el desarrollo de los métodos de escritura automática, entre ellos el collage y el cadáver exquisito. De esa época data su libro L’Homme approximatif (“El hombre aproximativo”, 1931).
Durante la II Guerra Mundial se incorporó a la resistencia francesa; tras obtener la ciudadanía en 1947, se afilió al Partido Comunista Francés. Su militancia se extendería hasta 1956, cuando, tras la invasión de Hungría por las tropas soviéticas para apagar la revuelta popular, se apartó del partido. Su obra de la época es característicamente compleja, aunque más convencional que en su juventud; en ella destacan Parler seul (“Hablar solo”, 1950) y La face intérieure (“El rostro interior”, 1953). Tras la experiencia de la guerra, la poesía de Tzara tomó un cariz más intimista y reflexivo (La huída, 1947; El rostro interior, 1954; La rosa y el perro, 1958), si bien conservó siempre la espontaneidad y arbitrariedad en el manejo de las palabras, creando imágenes ilógicas que se aproximan, en el producto final, al surrealismo, se separa de éste por su concepción originaria y por la fuerza y vitalidad que anima su expresión, que es expresión de una individualidad que se afirma en un universo poético autónomo.

Etapa surrealista

Eran los últimos días de la Guerra Europea y el mundo se preparaba para hacer algo con la paz que aún no había llegado.
El dadaísmo es algo así como la prehistoria o la primera floración de setas en lo que luego sería el surrealismo. La época del surrealismo comenzó para el artista en 1929. Después de cinco años de silencio, logró reconciliarse con Bretón y el género. Durante los 10 años siguientes, el artista se convirtió en un gran coleccionista, en tanto que amigos como Joan Miró o Pablo Picasso, ilustraban sus libros.
Confraternizados dadaístas y surrealistas, presentan una nómina en la que están Tzara, Picabia, Aragón, Soupault, Bretón y otros componentes de la primera hora. Por entonces, Soupault era uno de los genios más evidentes de la revolución literaria, y llega a escribir hallazgos como éste: “Un sobre desgarrado agranda mi cuarto”.
Tienen un lema colectivo que les ayuda mucho: “Después de nosotros, la blenorragia”. A Tzara le escriben esto por las tapias: “Tzara, loco virgen”. A esta pintada anónima añadiría Picabia: “Tristán Tzara es un idiota virgen”.

Tristan Tzara retratado por Man Ray


En el acervo que nos han dejado hay milagros como éste: “Toda comparación poética debe ser concisa como la declaración de amor de un rey”. Han inventado ya las lágrimas de níquel y aquello de que la idiotez es el saturnismo de los matemáticos. O esto otro más festivo: “La cola del diablo es una bicicleta”. Así, “las más magníficas puertas son aquellas detrás de las que se dice abrid en nombre de la ley”.
Bastardos del pasado, no descartan a Descartes y explican “no quiero saber siquiera si ha habido hombres antes de mí”.
Pero el surrealismo tuvo más fascinación aglutinadora que DADA y, por otra parte, aquello empezaba a ser comercial.
Fue un teórico radical, poeta y rumano. No es fácil explicar a Tzara; fue un hombre de mundo y de las artes que premió el caos frente al orden, para romper todos los moldes Es decir, mantuvo posiciones contrarias a la utilización de la estética por los distintos poderes, no produjo objetos utilizables en el mercado del arte, y era un extranjero en la Francia de las entreguerras. No se trata de una “escritura automática” tal como proponía André Bretón, sino de una técnica textual que reelabora discursos preexistentes, introduciendo en la cadena de la frase distorsiones, y sobre todo sustituyendo adjetivos o sustantivos.
La eliminación de las mayúsculas y de todos los signos de puntuación completa el efecto de extrañeza y sorpresa.
Tristán Tzara pasea solitario por París pensando en volverse a su Zurich provinciano y pinariego. A decir verdad Tzara era un rumano creativo que tenía una gran casa en París. Va a escribir un libro de mil páginas. Su mujer es una delgada y bien dibujada sueca. Tienen un niño, pero naturalmente no lo enseñan jamás.
Declarado antifascista, llegó a formar parte de la Asociación de escritores y artistas revolucionarios en 1935, y fue en el mismo año cuando decidió dejar de formar parte del grupo de los surrealistas.
Durante el periodo de entreguerras estuvo muy ligado a España. La Guerra Civil le causó un fuerte impacto. Pisó territorio español hasta en tres ocasiones para hablar en coloquios al lado de los republicanos y la muerte de Federico García Lorca le desoló de tal manera que le dedicó varios poemas..
“En los últimos años, cuando volvió a Paris, consiguió la nacionalidad y se adhirió al Partido Comunista, aunque rompería con él por no estar de acuerdo con la represión soviética en Budapest”, explican sus críticos.
El dadaísmo es el primer esnobismo de postguerra, pues Tzara era rico, brillante y snob. Tzara tiene una frase de despedida definitiva de la literatura y de la gente: “Vuestra enfermedad es un libro”. De entre las obras en prosa de Tristán Tzara merecen destacarse El hombre aproximativo (1931), Donde beben los lobos (1933) y los ensayos Siete manifiestos dadá (1924) y El surrealismo y la posguerra (1947).
Murió en diciembre de 1963 en París, y fue enterrado en el cementerio de Montparnasse.

El grupo dada, 1922. Cortesía MAMCS

Su obra:

MANIFIESTO DADA DE 1918

Yo escribo un manifiesto y no quiero nada, digo sin embargo ciertas cosas y estoy por principio contra los manifiestos, como también estoy contra los principios (decilitros para el valor moral de toda frase —-demasiada comodidad; la aproximación fue inventada por los impresionistas). — Yo escribo este manifiesto para mostrar que pueden ejecutarse juntas las acciones opuestas, en una sola y fresca respiración,; yo estoy en contra de la acción; a favor de la continua contradicción, y también de la afirmación, no estoy ni a favor ni en contra y no lo explico porque odio el sentido común.

La obra de arte no debe de ser la belleza en sí misma, o está muerta; ni alegre ni triste, ni clara ni oscura, regocijar o maltratar a la individualidades sirviéndoles pasteles de las aureolas santas o los sudores de una carrera arqueada a través de las atmósferas, Una obra de arte jamás es bella, por decreto, objetivamente, para todos. La crítica es por lo tanto inútil, no existe más que subjetivamente, para cada uno y sin el menor carácter de generalidad.
El arte no tiene la importancia que nosotros, centuriones de la mente, le prodigamos desde hace siglos. El arte no aflige a nadie y aquellos que sepan interesarse por el recibirán caricias y una buena ocasión para poblar el país de su conversación. El arte es algo privado, el artista lo hace para sí mismo; la obra comprensible es producto de periodista, y pues que se me antoja en este momento mezclar a ese monstruo con colores de aceites: tubo de papel que imita metal que uno aprieta y automáticamente vierte odio, cobardía, villanía. El artista, el poeta se regocija del veneno de la masa condensada en un jefe de sección de esta industria, es feliz cuando se lo injuria: prueba de su inmutabilidad. El autor, el artista alabado por los periódicos, comprueba la comprensión de su obra: miserable forro de un abrigo con utilidad pública; andrajos que cubren la brutalidad, meados colaborando al calor de un animal que cobija bajos instintos. Fofa e insípida carne que se multiplica con la ayuda de los microbios tipográficos.
Conócete es una utopía, pero más aceptable pues hay un contenido de maldad en ella. Ninguna piedad. Luego de la matanza nos queda la esperanza de una humanidad pacificada. Y hablo todo el tiempo de mí, puesto que no quiero convencer, no tengo derecho a arrastrar a otros a mi corriente, no obligo a nadie a seguirme y todo el mundo hace su arte a su manera, si es que conoce la alegría que sube en flechas hacia las capas astrales, o aquella que desciende a las minas de flores de cadáveres y espasmos fértiles. Estalactitas: buscarlas por doquier, en los pesebres agrandados por el dolor, en los ojos blancos como liebres de los ángeles. Así nació DADA de una necesidad de independencia, de desconfianza para la comunidad. Aquellos que nos pertenecen conservan su libertad. No reconocemos ninguna teoría. Estamos hartos de las academias cubistas y futuristas: laboratorios de ideas formales. ¿Es que se hace arte para ganar dinero y acaricias a los gentiles burgueses?
Yo se lo digo: no hay comienzo y nosotros no temblamos, no somos sentimentales. Nosotros desgarramos, viento furioso, la ropa de las nubes y las plegarias, y preparamos el gran espectáculo del desastre, el incendio, la descomposición. Preparemos la supresión del duelo y reemplacemos las lágrimas con sirenas tendidas de un continente a otro. Pabellones de júbilo intenso y viudos de la tristeza de la ponzoña. DADA es la insignia de la abstracción; la publicidad y los negocios también son elementos poéticos.

POEMAS

PARA HACER UN POEMA DADAISTA.

Coja un periódico.
Coja unas tijeras.
Escoja en el periódico un artículo de la longitud que cuenta a darle a su poema.
Recorte el artículo.
Recorte en seguida con cuidado cada una de las palabras que forman el artículo y métalas en una bolsa.
Agítela suavemente.
Ahora saque cada recorte uno tras otro.
Copien concienzudamente en el orden en que hayan salido de la bolsa.
El poema se parecerá a usted.
Y es usted un escritor infinitamente original y de una sensibilidad hechizante, aunque incomprendida del vulgo.

Si hubieses sido costurera o no, esto no me importa…

Si hubieses sido costurera o no, esto no me importa
Amor provinciano al tanto con la vida literaria
Tu alma es tan pura y bien informada -esta es
la parte principal para el canto sentimental
Amor repartido entre visitas con discusiones y charlas
Esperaba que te dijera con dicción mi declaración
que encuentre el instante propicio para comparaciones adecuadas
versificadas según antiguas reglas como las flores del jardín
Te has engañado te has engañado, lo esperado no se ha cumplido
Pensabas que me avergüenzo de empezar con un trémolo de mandolinas
Si supieras lo que pasó -estoy enamorado solamente de ti
Nos hemos buscado y estoy muy Contento de habernos amado sin principio y sin fin
La primavera se pasea en carroza, yo vengo a caballo
Cantante de nuevas cuerdas del campo y traigo al perro el ladrillo del atardecer
que recibe a su rey vencedor con flores y mozas

                                                          Versión de Darie Novácenau

La canción de la novia

Amado mío se acerca el desierto
Aparta resoplando la arena ardiente
Siento cómo se aferran las garras de la quemadura
en el gris de la roca del alma

¡Oh! Amado mío, junta tus manos al rezar
escucha cómo zumba el fin en los oídos
espera que se te escurra la sangre del anochecer de tu boca
y los recuerdos te muerdan el cuerpo
los recuerdos con olor íntimo de escondites remotos

En los llantos del atardecer se ha apagado la luz de tu boca
La sombra del bosque sigue vibrando
Hago del corazón sendero para tus dolores, muñeca
Mi corazón con tantas bellas manchas
Con bordes de heridas como los vestidos de las mozas
y arcoiris de ceniza

La flor de los faroles se ha marchitado
Se le ha doblado el tallo en la humedad de la oscuridad
La luna se ha encerrado por encima de las nubes
como el corazón de la abadesa en la antigüedad de un monasterio
Te he encerrado yo también en la noche del cementerio
donde vuelan pájaros de hierro
frágil amor arrancado en silencio de una lápida de una azucena tímida
los árboles son crisantemos de hielo
y tú te has helado en el cielo al lado de una bella oración.

                                   Versión de Darie Novácenau

Amiga

Mamie, no comprenderás pero escucha
el dolor no me lo puedo llorar en un pañuelo
Las palabras son graves como una procesión de reyes
para tu alma con lagos secos y tristes.

Te he llamado con mucho amor
Tus senos son flores sin tiestos
y punzan frambuesas con sabor de leche
la almohada nube traspasada por la noche

En tu cabello hay cáscaras de naranja, en el deseo manada de caballos
En tus ojos hay sol, en los labios ganas de comer
La carne huele a hierba después de llover
durazno maduro, miel de mayo y frescura

Te compraré sin falta pendientes
de los joyeros judíos
Te daré semillas de flores raras
para enriquecer tus gatos literarios

¿Quieres? Acaríciame, arrúllame
se me ha muerto la novia
Pregúntame quién era
y dime cuándo te vas

Mamie, no comprenderás
pero es cosa bella estar en un poema
Has entrado como un insecto florido en
mi cuerpo con moho y aperos de fragua

                            Versión de Darie Novácenau

Del hombre aproximativo

I

domingo profundo tapadera sobre el hervor de la sangre
semanario peso acurrucado en sus músculos
caído en el interior de sí mismo reencontrado
las campanas suenan sin razón y nosotros también
sonad campanas sin razón y nosotros también
nosotros nos alegramos al ruido de las cadenas
que haremos sonar en nosotros con las campanas
*
cual en este lenguaje que nos azota nos sobresaltamos
con la luz
nuestros nervios son látigos entre las manos del tiempo
y la duda viene con una sola ola incolora
atornillándose, comprimiéndose aplastándose en nosotros
como el papel estrujado del embalaje deshecho
obsequio de otra edad a los deslizamientos de los peces amargos
*
las campanas suenan sin razón y nosotros también
los ojos de las frutas nos miran atentamente
y todas nuestras acciones son controladas no hay nada oculto
el agua del río ha lavado tanto su lecho
transporta a los dos hijos de las miradas que han arrastrado
los pies de los muros en los brazos degastados de la vida
abierto al fondo de las viejas variantes
y desatadas las fuentes de las lágrimas prisioneras
las fuentes sujetas a los cotidianos ahogos
las miradas que agarran con manos desechadas
el claro producto del día o la ensombrecida aparición
que dan la cuidadosa riqueza de la sonrisa
atornillada como una flor en el ojal de la mañana
los que solicitan el alimento o la voluptuosidad
los realizadores que reciben eléctricas vibraciones los sobresaltos
las aventuras el fuego la certidumbre o la esclavitud
las miradas que se han arrastrado a lo largo de discretas tormentas
han consumido los adoquines de las ciudades y expiado
muchas bajezas en las limosnas
se siguen cerradas alrededor de las cintas de agua
y corren hacia los mares llevándose en su peso
las humanas basuras y sus milagros

el agua del río ha lavado tanto su lecho
que también la luz resbala en la onda lisa
y cae al fondo con el sordo golpe de las piedras
las campanas suenan sin razón y nosotros también
los cuidados que llevamos con nosotros
*
que son nuestras ropas interiores
que nos ponemos todas las mañanas
que la noche deshace con manos de sueño
adornadas de inútiles jeroglíficos metálicos
purificados en el baño de paisajes circulares
en las ciudades preparadas a la carnaza al sacrificio
cerca de los mares a los balanceos de perspectivas
en las montañas a las inquietas severidades
en los pueblos a las dolorosas negligencias
la mano que pesa sobre la cabeza
las campanas suenan sin razón y nosotros también
partimos con las partidas llegamos con las llegadas
partimos con las partidas llegamos cuando los demás parten
sin razón un poco secos un poco duros severos
pan alimento más pan que acompaña
la canción sabrosa en la gama de la lengua
los colores descargan sus pesos y piensan
y piensan o gritan y quedan y se alimentan
de frutos ligeros como el humo
quien piensa en el calor que arruga la palabra
palabra de su hueso el sueño que se llama nosotros

                                    *

las campanas suenan sin razón y nosotros también
marchamos para escapar al hormiguero de las carreteras
con un frasco de paisaje una enfermedad una sola
una sola enfermedad cultivamos la muerte
sé que llevo la melodía en mí y no he tenido miedo
llevo la muerte y si muerto es la muerte
que me llevará en sus brazos imperceptibles
finos y ligeros como el olor de la hierba rala
finos y ligeros como la partida sin causa
sin amargor sin dudas sin regreso sin
las campanas suenan sin razón y nosotros también
porqué buscar el cabo de la cadena que nos une a la cadena
sonad campanas sin razón y nosotros también
haremos sonar en nosotros los vasos rotos
las monedas auténticas mezcladas a las falsas monedas
los restos de las fiestas rotas en risas y en tempestad
a cuyas puertas podrían abrirse los abismos
las tumbas de aire los molinos trituradores los huesos árticos
esas fiestas que nos transportan las cabezas al cielo
y escupen en nuestros músculos la noche de plomo fundido

                                          *    

yo hablo de lo que hablo que hablo yo estoy solo

no soy nada más que un pequeño ruido tengo muchos ruidos en mí
un ruido helado, arrugado en la encrucijada tirado sobre la acera húmeda
a los pies de los hombres atormentados corriendo con sus muertos
alrededor de la muerte que extiende sus brazos
sobre el cuadrante de la hora sola viviente al sol
el soplo oscuro de la noche que se espesa
y a lo largo de las venas cantan las flautas marinas
transportadas sobre las octavas de los lechos de diversas existencias
las vidas se repiten hacia el infinito hasta la delgadez atómica
y en alto tan alto que nosotros no podemos ver
y con estas vidas al costado que no queremos
el ultra violeta de tantas vías paralelas
las que nosotros habríamos podido prender
esas por las cuales habríamos podido no venir al mundo
o estar ya en camino desde largo tiempo tanto tiempo
que se habría olvidado y la época y la tierra que nos
habría chupado la carne
sales y metales límpidos al fondo de los pocos

                                  *

pienso en el calor que arruga la palabra
alrededor de su hueso el sueño que se llama nosotros.

Dudas

-He sacado el antiguo sueño de la caja como sacas tú el sombrero
cuando te pones el traje de muchos botones
cuando agarras el conejo por las orejas
cuando regresas de cacería
como eliges la flor de la maleza
y al amigo de entre los cortesanos.

Mira lo que me pasó
cuando llegó la noche lentamente como una cucaracha
buena para muchos como remedio, cuando enciendo
en el alma el fuego de los versos
me acosté. El sueño es el jardín preparado para las dudas
no sabes lo que es verdad, lo que no lo es
te parece que es un ladrón y lo fusilas
y después te comunican que ha sido un soldado
así ocurrió conmigo exactamente
por esto te llamé para decirme -sin error
lo que es verdad- lo que no lo es

Viaje

Derrúmbate casa tardía
sobre la tumba de una muchacha;
por el humo lentamente deshilachado
por el cielo manchado y por las gallinas presurosas
la lluvia nos envía señales
quisieras encontrar pobres con canas para darles limosna
Tus ojos son demasiado grandes, tus labios están fríos
Preguntas raras veces al espejo si eres de su agrado
Aquí hay cuatro hombres decididos a irse
hacia cuatro lugares desconocidos
En el camino hay plantaciones de amapolas, hay chopos por relámpagos
Hay puentes echados sobre ríos imperiales
sobre arena amarilla como el azufre donde no crecen
ni las malas hierbas en las faldas de las montañas hay aldeas nuevas y limpias
con aves en el corral, con frutas en los jardines
con campanarios, molinos de viento, patios de terratenientes
al borde de la tierra las colinas están rotas
hay trilladoras y graneros con cereales
En la pequeña estación donde bajaremos nosotros solos
nos está esperando el viejo cochero
me preguntarás por aldeas y ventas en el camino
por cosas a las que no te contestaré porque no lo sé
Viviremos en una casa con tejado de junco
en el que anidan las cigüeñas
recibiremos huéspedes, visitaremos al alcalde, la escuela
haremos colección con los insectos del cielo
En nuestro bosque hay osos, ardillas, ciervos.
La casa del guardabosques está vacía desde ahí veremos toda la aldea
y esperaremos el correo de Dumbraveni.
Estoy viajando, sin fin,  en este tren con una enferma de nervios
como no se salva uno de la profundidad de las ciénagas y de las malas hierbas.

He sembrado en tu cuerpo, amada, la flor…

He sembrado en tu cuerpo, amada, la flor
que esparcirá pétalos sobre tu cuello, mejillas y manos
y hará brotar mañana tus senos –primavera
Me gustan las cejas y tus ojos con destello de metales
y los brazos que ondulan como las serpientes, las olas, el mar
De tu cuerpo quisiera levantar palacios, arquitectónicos jardines
y terrenales paraísos monumentales
Quiero enterrarme en sus tierras cuando me muera
Quiero enterrarme en tu carne cuando me muera
En tu cabello siento el olor de los racimos de naranjas
En tus ojos anublados veo sol y en los labios ganas de comer
Con tus dientes querrás Cortar carne del alma
querrás cambiar las uñas en garras
Quisiera morder tus senos como muerden el pan
Los hambrientos que mendigan monedas en la calle
Quisiera que florecieran en tus miradas jardines arquitectónicos
Alinear tu pensar a los sueños terrenales, mamie.

                               Versión de Darie Novácenau

Inscripción sobre un sepulcro

Y sentía tu alma pulcra y triste
como sientes la luna que se desliza calladamente
     detrás de los visillos corridos.
Y sentía tu alma pobre y encogida,
como un mendigo, con la mano tendida delante de la puerta,
     sin atreverse a llamar y entrar,
y sentía tu alma frágil y humilde
como una lágrima vacilando en el borde de los párpados,
y sentía tu alma ceñida y húmeda por el dolor
como un pañuelo en la mano en el cual gotean lágrimas,
y hoy, cuando mi alma quiere perderse en la noche,
solamente tu recuerdo lo detiene
con invisibles dedos de fantasma

 Versión de Darie Novácenau

Introducción a Don Quijote

Trote de caballo ágil y veloz me ha sido la vida
He sabido recorrer todo el mundo
Solamente una muchacha ha sido mi amor
y he dormido hasta muy tarde en las mañanas
El viejo caballo se ha disipado en pedazos
que serán roídos por gusanos y ratones
Mi amor: he aquí la sabiduría que no está en los libros
Quédate callada junto a la mesa y sigue cosiendo
Yo te diré lo que te está esperando de ahí en adelante
Siga cosiendo mi pensamiento en un vestido de seda
hasta que te duelan los ojos -y serás novia
hasta que mi pensamiento será libre.

Tristeza doméstica

I
En la semilla de la azucena
te enterré serenamente
nos hemos amado en campanarios arruinados
los años se destraman
como los encajes viejos.
Te estoy buscando en todas partes Señor
pero tú sabes que es poca cosa
te enterré en un mes de noviembre
cuando pasaban las alumnas para almorzar
pero no sabían que estabas en el carruaje
porque habrían llorado.

Como se vienen abajo los diques vencidos
dejando caer el dolor en los padres
de papel, tu carne vieja
¿cómo tiene que ser? -amarilla y triste
y te amé dentro del violín de los buenos modales.

El otoño extendió sobre el país la llaga
se desabotonó lentamente los pechos
y se abrirá más el vestido
como el violín del barco destrozado por los dueños
abrirá en el cuerpo de sangre la carne
que me está llamando.

Nos hemos paseado tantas veces por el malecón
bajo el viento que trae barcos pintados de cal
y clava en la ceniza de los pulmones el gancho
pero el malecón es un sendero del caracol
que habita en el corazón del Señor.

Mis pensamientos se van –como ovejas al pasto- sin fin
Lloran en la flauta por las llanuras tristes fragmentos de biografía
Me ahogo en la desesperanza de los fenómenos sísmicos
y por las calles huye el viento cual perro apedreado

II
Los astrólogos tienen encuentros secretos
dentro de un cuarto del emperador como panal de miel
donde construyen sucesos anticipados al futuro
para convertir el amor en dolor.

III

El caballo engulle la serpiente de la noche
el jardín se puso medallas de emperador
estrellado traje de novia –deja
que te mate en los infinitos, durante la noche, la carne fiel

la loca de la aldea incuba hazmerreíres para el palacio.

                                               Versión de Darie Novácena

ANTONIA LÓPEZ

Antonia López (Madrid, 1967)

Licenciada en Filología Hispánica por la Universidad Complutense de Madrid.
Correctora de estilo y profesora de Lengua castellana y Literatura en el colegio cooperativa Lagomar (Valdemoro).

Desde el año 2008 es integrante del taller de Poesía coordinado por la poeta Carmen Salamanca Gallego en la Escuela de Psicoanálisis y Poesía Grupo Cero en Madrid.

Ha publicado dos libros de Poesía en la Editorial Grupo Cero:

Puentes Invisibles (2012)
Llámalo Equis (2016)

Selección de PUENTES INVISIBLES

LA PRIMERA VEZ

La primera vez
fonemas irrepetibles,
voces erráticas,
alfabetos incipientes
no se dejaban atrapar
en piedras talladas.

La primera vez
fueron necesarios
unos pies sólidos
y un esqueleto blando
para perpetuar esta vida
en construcción.

CRÓNICA DE LA FERIA

A la Editorial Grupo Cero

Quisiera decir,
por el placer de contar,
que cincuenta años hacen
una pequeña historia.

Escribiendo canciones
y graffitis en el cielo,
manos forasteras
cubren mi traje jardín
de otras pasiones.

Creciendo, nuevamente,
entre pieles y letras,
mi alma te busca y te nombra
en el revés del pájaro.

Tú, dejas huellas en el agua.
Yo, me evaporo.

LA ESTRUCTURA

La estructura de las cosas
es el pretexto que llena su vacío.

Hay que poner radios a las ruedas
que el viento hace girar.

Hay que limitar las calles con aceras,
para no caer en sus grietas,
para que los sueños desbocados
no se adelanten a las sirenas del canto.

Pero llegan igual esas noches,
sin cuento de Sherezade,
de cielos desarbolados,
de palabras rotas, y almas
caídas del andamio.

MILLONES DE PERSONAS

Destinadas a no conocerse,
millones de personas,
de común acuerdo,
se abrazan por estadística
y escriben las páginas
de un expediente ciego.

Por asuntos generales
de destino incierto,
millones de personas,
civilmente registradas,
ignoran la letra inicial
del nombre que cifra su dolor.

COMO SI FUESE A MORIR

Golpes bajos caen desde lo más alto.

Las palabras, como sacudidas eléctricas,
entumecen los músculos,
paralizan las articulaciones.

Las tejas dejan paso a la gotera,
las paredes chillan por sus grietas.
Extenuados por los embates del tiempo,
algunos libros se desencuadernan.

No quedan ya entrañas en la casa.

Al asilo del último atardecer,
como si fuese a morir,
un buitre carroñero me cede sus alas.

LEJANOS RUISEÑORES

No esperamos su canto,
pero cuando se alejan,
algo ocurre, inesperado.

No les basta nuestro pan,
ni el agua que les damos.
Nada sacia su sed.

Antes de alejarse,
nos dejan su canto.
Nadie abandona su lugar.

EN MEDIO DEL PECHO

Bajo un montón de piel desollada,
trinchera para el eco del espanto,
palpita un tambor callado.

Tras el goteo incesante del tiempo
en la espesa charca del silencio,
en medio del pecho
despierta el canto.

QUÉ ES UN POETA

El poeta se vierte en otras voces
y no queda atrapado en su silencio.

El poeta hace que una palabra sola,
en un solo verso, nunca recorra
un solo camino.

El poeta tuvo que robar
a los dioses para escribir,
pero no con letras de fuego,
sino para que su tinta
se hiciera ignífuga.

El poeta es un jugador
que nunca pierde,
porque nada ha de ganar.

El poeta es ese viajero
que sube a ningún tren.
Tal vez sea ese su destino.

Selección de LLÁMALO EQUIS

A VER QUÉ PASA

Ahora que no llegan de lejos
frases que mataban el día,
antiguas letanías que enfangaran tus oídos.

Ahora que la luz del día
ha cubierto con su lienzo
viejos enseres de tu alma,
y tu cuerpo se derrama en
páginas nuevas, desleído.

Dime si acaso has llegado a ver
qué pasa en tu corazón, de nuevo,
ahora que marca sus propios pasos.

ENTRE PAPELES Y ALBATROS

Vuelan de noche los enigmas
bajo los vértices del albatros.
Son esos restos de búsqueda
que se abismaron en el mar,
inmensa lágrima almibarada.
Enormes serpientes marinas
se enroscan para preguntar:
¿qué hora te conduce?
Busco la respuesta entre los pliegues
de una página que entre mis manos,
ahora, se hace ceniza.

YO ME PREGUNTO

Yo me pregunto por el temblor de la tierra
soportando el peso inaudible de la huella.
Yo me pregunto por la mano que no escribe
y es el apoyo de esta otra mano que tiembla.
Abismada en el inmenso regazo de la vida,
yo me pregunto por el destino de esta voz
cuando comience a impregnarse de memoria.

ARQUETIPOS INSINUANTES

Tomó del espejo una verdad estática
que cupiese en la veta de una piedra
cuyos contornos perfilara el tiempo.

Con la cadencia insinuante del viento,
hizo el movimiento preciso,
dio la espalda a unos ojos detenidos
y se puso a caminar.

LOS GIGANTES CESAN SU COMBATE


Sus primeras armas fueron
sembrar el miedo y el odio.
Bajo diferentes formas: piedra,
hierro, pólvora o veneno,
se acomodaron a sus manos,
y fueron sus gargantas
catapulta de blasfemias.
Demasiada sangre y ninguna letra.
No dejaron nada por escrito.
Su peor enemigo: el olvido.

EN  LA HIERBA REPOSAS


Bajo el vuelo de las horas tardías,
tras el toque de silencio, que solo
los pájaros tienen que obedecer,
viejos pactos vegetales se anudan
entre tus dedos.
 
Con la cabeza erguida, sin munición
en los ojos, porque el rencor en ellos
siempre acabó siendo pólvora mojada,
en la hierba reposas y no estás muerto.

 DONDE QUEDARA TU SONRISA

Detenida, como mueca de una lejana fotografía,
tu sonrisa es un rito haciendo mella en la piel.
Una marca a fuego para hacerle frente al viento,
una abertura donde se filtran el elixir y el veneno
que la vida agria y dulce derrama hasta el límite
de sus comisuras. Y es también un río que fluye
blando entre un lecho de palabras que continúa
su destino hasta la última piedra.
Tu empeño fue dejar todo lo que fuiste
en el lugar donde quedara tu sonrisa.

INÉDITOS

Te recomendamos ver el programa de televisión.

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