113. Poesía más Poesía: René Char

RENÉ CHAR

BIOGRAFÍA

René Émile Char nace el 14 de junio de 1907 en L’Isle-sur-Sorgue, en Provenza (Francia), era el menor de cuatro hijos de Emile Char, casado en segundas nupcias con Marie-Thérèse Rouget. Su padre era alcalde y director gerente de la yesería de Vaucluse. Pasó su infancia en Névons, la sustancial casa familiar donde también viven sus abuelos. En 1913 entra en la escuela y en 1917 es mordido por un perro rabioso siendo uno de los primeros en recibir la vacuna que acababa de inventar Pasteur. Su padre muere en 1918 de un cáncer de pulmón, dejando a la familia en unas condiciones económicas precarias.

En 1921 se hace amigo de Louis Courelle que era miembro del partido comunista que aparecerá en sus poemas como Augusto Abundancia. Char mide 192 cms y juega apasionadamente al rugby. Estudiará como interno en la escuela de Avignon, abandonándola en 1923 porque un profesor se burla de sus versos. Se marcha a Túnez. En 1925 estudia en L’École de Commerce de Marseille, donde lee Plutarco, François Villon, Racine, los románticos alemanes, Alfred de Vigny, Gérard de Nerval y Charles Baudelaire. Después de trabajar brevemente en Cavaillon, en 1927 realiza su servicio militar en la artillería en Nimes .

La lectura de Capital del dolor del poeta Paul Éluard despierta su vocación poética. En 1928 Char publica su primer libro, Las campanas sobre el corazón que recopila sus poemas escritos entre 1922 y 1926, pero que destruirá poco después. En otoño de 1929, Éluard, impresionado por la obra que le ha remitido Char, se desplaza a L’Isle-sur-Sorgue para conocerlo y traban una firme amistad; a finales de noviembre es Char quien viaja a París, donde conoce a André Breton, René Crevel, Georges Sadoul y a otros miembros del grupo surrealista, en el mismo momento que Desnos, Prévert y Queneau lo abandonan. Su “Profession de foi du sujet” fue publicada en diciembre en el duodécimo número de La Révolution surréaliste.

El 14 de febrero de 1930, los surrealistas saquean el Bar “Maldoror” en París, durante una pelea en la que Char es apuñalado en la ingle. Luego comparte con Éluard una vida libre y lujosa, y juntos conocen en mayo de 1930 a “Nush” (María Benz), una modelo que se va a vivir con ellos y se casa con Éluard en 1934. En julio de 1930, Aragón, Bretón, Char y Éluard fundan la revista Le Surrealism al servicio de la revolución. Char regresa regularmente a la Provenza y pasa el verano cerca de Cannes, y con Nusch y Éluard se embarca a Marsella, deteniéndose en Barcelona para alojarse en Cadaqués con Salvador Dalí y Gala.

En 1931, Char firma unos folletos surrealistas sobre la película La Edad de Oro, dirigida por Dalí y Buñuel, donde ataca las ligas de derecha y la situación política en España. Junto con varios amigos escritores (Louis Aragon, André Breton, Paul Eluard, etc.), ataca la Exposición Colonial de 1931, que describen como un “carnaval de esqueletos”.

Se casa con Georgette Goldstein en París en octubre de 1932, teniendo a Éluar como uno de los testigos. En enero de 1933, Char se queda brevemente en Berlín con Éluard y firma un folleto antifascista en marzo. De junio a octubre de 1933 la pareja se muda a Saumane.

Apenas viajó a lo largo de su vida, casi la totalidad de su vida se desarrolla entre Provenza y París, aunque hay algunos trayectos a Túnez en su adolescencia, a la España republicana a comienzo de los años 30, a Alemania, Suiza, Holanda y Argelia, donde viajó como dirigente de la Resistencia.

A lo largo de su carrera, el trabajo de Char aparece menudo con obras de arte de figuras notables, como Kandinsky , Picasso , Braque , Miró , Matisse y Vieira da Silva .

En 1934 publica El martillo sin dueño, de estilo surrealista y rico en imágenes exuberantes. Varios poemas incluidos en este volumen fueron musicados más tarde por Pierre Bouleze interpretados por primera vez en 1955.

En febrero de 1938 Char propone a Christian Zervos sus primeros escritos sobre los pintores, Corot y Courbet. Ese mismo año, se enamora de Greta Knutson, una pasión que dura hasta 1944, una pintora de origen sueco, ocho años mayor que él, que se separó de su marido Tristan Tzara el año anterior, y pasa el mes de agosto con ella en el Luberon en Maubec, donde comienza a escribir poemas impregnado de su presencia. Junto a ella descubre el Romanticismo alemán, y particularmente Hölderlin, así como la filosofía de Heidegger.

René Char y Albert Camus en L`Isle-sur-la-Sorgue en septiembre de 1949.

En lo sucesivo Char se aleja de los surrealistas y publica varios volúmenes de gran importancia, entre los que destaca A fuera la noche es gobernada (1938). “El surrealismo murió de la estúpida intolerancia de sus seguidores”.

En 1939, tras la invasión de Polonia por Hitler, es destinado a un regimiento de artillería en Alsacia. Tras quedar libre del servicio en 1940 se une a la Resistencia y destaca como capitán de maquís, se hará llamar capitán Alexandre. Allí aprende, según él mismo dice, “a amar ferozmente a sus semejantes”. Se niega a publicar nada durante la Ocupación, pero durante ella escribe las “Las hojas de Hipnos” (1943-1944), poemas en prosa que tratan sobre la resistencia. Se publican en 1946 y fueron un gran éxito.

En 1948 publica Furor y misterio, una de las cimas de la poesía europea, testimonio de guerra. El poeta reaparece como el gran poeta de la Resistencia.

El período de posguerra deja a Char profundamente pesimista sobre la situación política francesa e internacional y esa visión le acompañará hasta el final de su vida. El 9 de julio de 1949, se divorcia de Georgette Goldstein. De 1957 a 1987, René Char vive una gran historia de amor con la antropóloga Tina Jolas.

Durante las décadas de 1950 y 1960, a pesar de breves e infelices experiencias en el teatro y el cine, Char alcanza la plena madurez como poeta. En la década de 1960, se une a la batalla contra el estacionamiento de armas atómicas en Provenza . 

El poeta no retiene lo que descubre: una vez transcrito, lo pierde enseguida. En eso residen su novedad, su infinito y su peligro- escribió Char en La biblioteca está en llamas. Donde radica la originalidad y la fuerza de su poesía en su configuración estilística, la tendencia a la concisión, al aforismo y a las formas breves que exigen una enorme concentración expresiva 

Rene Char y Maritn Heiddeger

En 1955 conoce a Martin Heidegger, pensador sobre el que en 1966, 1968, y 1969 se celebran diversos seminarios en Thor, cerca de la localidad natal de René Char.

El diálogo creador con los grandes artistas plásticos, Henri Matisse, María Helena Vieira da Silva, Pablo Picasso, Zao Wu-Ki, resulta intenso en estos años. Su poesía va tomando cuerpo en volúmenes fundamentales: Indagación en la base y de la cima en 1955, La palabra en archipiélago en 1962, Tres disparos bajo los árboles en 1967, El desnudo perdido en 1971, Aromas cazadores en 1975, Cantos de la Balandrane en 1977, Ventanas durmientes y puerta que da al tejado en 1979.

El también escritor Maurice Blanchot señaló en cierta ocasión que la obra de Char es “una revelación poética. Su mundo es el mundo de la tierra, los árboles, los arroyos, los animales y la naturaleza, el incesante movimiento de aquello que, entre la creación y la muerte, es también una metáfora para expresar el futuro y aceptar la inminencia de la muerte, un rico lirismo que transmite las severas lecciones del moralista sobre los objetivos del ser humano”.

René Char y Pablo Ruiz Picasso.

René Char es un poeta difícil, conciso hasta lo hermético; se caracteriza por pequeñas o minúsculas composiciones en verso o en prosa, que a menudo podrían definirse como criptogramas líricos muy sugestivos, breves y austeros informes de pequeñas experiencias

La poesía, insólita y quinto elemento, siembra sus planetas en el cielo interior del hombre, escribió Char.

Otras obras importantes son El sol de las aguas (1951), Búsqueda de la base y de la cima (1955), Común Presencia (1964), Vuelta atrás (1966) y La noche talismánica (1972).

En 1978, después de una grave dolencia cardíaca, se instala definitivamente en su casa de Les Busclats de L’Isle-sur-Sorgue. En 1983 se convierte en el primer poeta vivo que ve publicadas sus obras completas en la prestigiosa Bibliothèque de la Pléiade.

MI HOJA VINOSA
Las palabras que han de surgir saben de nosotros lo que nosotros ignoramos de ellas. En un instante seremos el equipaje de una flota integrada por unidades indóciles, y su almirante, en el vendaval. Luego el altamar la tomará nuevamente, dejándonos con nuestros torrentes y nuestros alambres cubiertos de escarcha.

“La poesía ha procedido de la misma manera que el hombre de la prehistoria, quien se apasionó por el fuego en el que vio un beneficio y no un peligro”, le dijo René Char, en una entrevista de 1980, a la novelista France Huser.

Sobre el Premio Nobel diría “no me veo soltando un discurso delante de un rey, aunque me hubieran venido bien los 25 millones”. “Todavía tengo los pies mojados de surrealismo y en el surrealismo no se aceptaban premios”.

Lo buscaron, quisieron y admiraron algunos de los mayores creadores entre sus contemporáneos: Georges Braque, Albert Camus, Alberto Guiacometti, Nicolas de Staël o Martin Heidegger.

“Para mí uno poema no es bello, curioso, original o lo que se te ocurra. ES una cima de mí mismo. Algo duro, que no tiene necesidad de ser apreciado, admirado o saboreado. Lo que hace falta es que al leerlo, descienda dentro de ti.”

Fue nombrado Caballero de la Legión de Honor y Oficial de las Artes y las Letras. Recibió la Medalla de la Resistencia y la Cruz de Guerra.

René Char fallece en París el 19 de febrero de 1988.

POEMAS

DE FUROR Y MISTERIO (1938-1947)


LA ILUMINACIÓN DEL PENAL

Tu noche la quise tan corta que tu madrastra taciturna fue anciana antes de haber concebido los poderes correspondientes.

Soñé con ser a tu lado ese fugitivo armonioso de persona apenas indicada, con beneficio originado por carretera triste y por angélica. Nadie se atreve a retrasarlo.

La luz, de repente, se ha agolpado. Tras perder a todos los muertos que amaba, despido a esa perra la rosa, último ser vivo, verano distraído.

Soy el excluido y el colmado. Remátame, belleza planeadora, ebrios párpados mal cerrados. Cada herida saca a la ventana sus ojos de fénix despierto. La satisfacción de resolver canta y gime en el oro de la pared.

Todavía no es más que el viento del yugo.

Del libro LOS QUE PERMANECEN (1938-1944)

CANTO DEL RECHAZO

Comienzo del partisano

El poeta ha regresado a la nada del padre, será por largo tiempo. NO lo llaméis, vosotros que lo amáis. Si os parece que el ala de la golondrina se ha quedado sin espejo sobre la tierra, olvidad esa dicha. El que panificaba el sufrimiento ha dejado de ser visible en su letargo enrojecido.
¡Hagan la belleza y la verdad que muchos estéis presentes cuando las salvas de la liberación!

Del libro LOS QUE PERMANECEN (1938-1944)

PLEGAMIENTO

Cuán puro era, hermano mío, el testaferro de tu fracaso -oyendo estoy tus sollozos, tus imprecaciones. ¡Ay, vida transcrita de la vasta sal materna! El hombre de los dientes de hurón abrevaba su cenit en la tierra de las bodegas, el hombre con tez de traidor tumefacía por todas partes la bienamada belleza. Vieja sangre encorvada, gobernadora mía, hasta el terror hemos acechado el deshielo lunar de la náusea. Nos hemos atontado con paciencia salvaje; entretanto una lámpara que no conocíamos, que nos era inaccesible, mantenía despiertos el valor y el silencio.
Hacia su frontera, vida humillada, me dirijo ahora con el paso que prestan las certidumbres, consciente de que la verdad no precede necesariamente a la acción. Loca hermana de mi frase, sellada amante mía, te salvo de una mansión de escombros.
El sable bubónico cae de las manos del Monstruo cuando acaba el éxodo del tiempo de expresarse.

Del libro LOS QUE PERMANECEN (1938-1944)

LA LIBERTAD

Vino por esta línea blanca que puede significar la salida del alba
o la palmatoria del crepúsculo.
Pasó los arenales maquinales; pasó las cimas destripadas.
Fin de la renunciación de rostro cobarde, la santidad de la mentira, el alcohol del verdugo.
Su verbo no fue un ciego ariete sino la tela donde se inscribió mi aliento.
Detrás de la ausencia, con pasos que no la extraviaron, cisne sobre la herida, vino por esta línea blanca.

Del libro LOS QUE PERMANECEN (1938-1944)

POST-SCRIPTUM

Apartaos de mí, que paciente y sin boca me consumo en la espera;
A vuestros pies nací, pero me habéis perdido;
Mis fuegos necesitaron en exceso un reino propio;
Mi tesoro naufragó contra vuestro tajo.

El desierto, asilo para la única ascua suave,
No me ha nombrado nunca, no me ha devuelto nunca.

Apartaos de mí, que paciente y sin boca me consumo en la espera:
El trébol de la pasión es de hierro en mi mano.

En el estupor del aire donde se abren mis avenidas,
El tiempo podará poco a poco mi rostro
Como un caballo eterno, en la labor amargo.

Del libro LOS QUE PERMANECEN (1938-1944)

DEL LIBRO HOJAS DE HIPNOS (1943-1944)

2
No te demores en el curso de los resultados.
6
El esfuerzo del poeta se encamina a transformar viejos enemigos en leales adversarios, y todo mañana fértil depende del éxito de tal proyecto, sobre todo allí donde se abalanza, se enlaza, declina, es diezmada toda la gama de velas donde el viento de los continentes entrega su corazón al viento de los abismos.
8
Hay seres razonables que pierden hasta la noción de la duración probable de su vida, y su equilibrio cotidiano, cuando el ímpetu de propiedad hace que se les derrumbe el instinto de conservación. Se vuelven hostiles a los estremecimientos de la atmósfera y se someten sin trabas a las instancias de la mentira y el mal. Bajo una granizada maléfica se desmorona su miserable condición.
16
Me convenzo fácilmente, después de dos pruebas concluyentes, de que el ladrón que se introdujo entre nosotros sin que nos diéramos cuenta es irrecuperable. Rufián (y alardea de ello), maligno como una sabandija, flaquea ante el enemigo, chapoteando en la reseña del horror como puerco en el cieno. No se puede esperar nada, a no ser los disgustos más graves, de este parásito que va a la suya. Por añadidura, capaz de introducir aquí un sucio fluido.
Lo haré yo mismo.
19
El poeta no puede permanecer mucho tiempo en la estratosfera del Verbo. Debe acurrucarse en lágrimas nuevas y avanzar hacia adelante en su formación.
22
A LOS PRUDENTES: Nieva sobre el maquis, perpetuamente nos dan caza. Vosotros cuya casa no llora, con el amor aplastado por la avaricia, en la sucesión de las jornadas cálidas: la lumbre que os calienta no es sino una enfermera. Vuestro cáncer ha hablado. El país natal ya no tiene poderes.
26
El tiempo ya no está secundado por los relojes, cuyas agujas se entredevoran hoy sobre la esfera humana. El tiempo es atascadero, y el hombre se volverá esperma de atascadero.
30
Archiduc me confía que descubrió su verdad al unirse a la Resistencia. Hasta entonces era un actor de su vida, levantisco y desconfiado. La insinceridad lo envenenaba. Una acedía estéril, poco a poco, lo recubría. Hoy ama, se entrega, se compromete, camina desnudo, provoca. Aprecio mucho a este alquimista.
32
Un hombre sin defectos es una montaña sin grietas. No me interesa.
(Regla del zahorí y del inquieto).
35
Seréis una parte del sabor del futuro.
37
Revolución y contrarrevolución se disfrazan para volver a enfrentarse.
¡Franqueza que dura poco! Al combate delas águilas les sucede el combate de los pulpos. El genio humano, que cree haber descubierto las verdades formales, ahorma las verdades que matan como verdades que autorizan a matar. ¡Alarde de los grandes inspirados a redropelo en el frente del universo acorazado y jadeante! Mientras las neurosis colectivas se acusan en el ojo de los mitos y los símbolos, el hombre psíquico da suplicio a la vida sin que parezca costarle ni un remordimiento. La flor trazada, la flor repelente, gira sus pétalos negros en la carne loca del sol. ¿Dónde está, fuente? ¿Dónde, medicina? Economía, ¿cambiarás por fin?
39
Nos hallamos desgarrados entre la avidez de conocer y el desespero de haber conocido. El aguijón no renuncia a su escozor, ni nosotros a nuestra esperanza.
46
Virgen el acto, incluso cuando se repite.
83
El poeta, conservador de los infinitos rostros de lo viviente.
104
Sólo los ojos son todavía capaces de emitir un grito.
156
Acumula, y luego distribuye. Sé la parte del espejo del universo más densa, más útil y menos aparente.
158
En el presidio vulgar de los ladrones y los asesinos descubrimos, al evocarlas, alas adaptables, sonrisas sin rencor. El Hombre-con-el-puño-de-cáncer, el gran Homicida interno ha innovado a favor nuestro.
168
Resistencia no es sino esperanza. Como la luna de Hipnos, llena esta noche con todos sus gajos, mañana visión abierta al tránsito de los poemas.
180
Es la hora en que las ventanas se escapan de las casas para ir a encenderse al extremo del mundo donde va a despuntar nuestro mundo.
208
El hombre que no ve más que una fuente no conoce más que una tormenta. En él son contrariadas muchas posibilidades.

DE EL POEMA PULVERIZADO (1945-1947)

ARGUMENTO

¿Cómo vivir sin algo desconocido ante nosotros?
Los hombres de hoy quieren un poema a imagen de su vida, hecha con tan pocas atenciones, con tan escaso espacio, y abrasada por la intolerancia.
Porque ya no les está permitido actuar de modo supremo, en esa fatal preocupación por destruirse por medio de sus semejantes, porque su inerte riqueza los frena y los encadena, los hombres de hoy, debilitado el instinto, pierden, aunque se conserven vivos, hasta el polvo de sus nombres.
Nacido de la llamada del devenir y de la angustia de la retención, el poema, elevándose desde su pozo de barro y estrellas, dará testimonio casi en silencio de que no había nada en él que no existiera verdaderamente en otra parte, en ese rebelde y solitario mundo de las contradicciones.

Del libro EL POEMA PULVERIZADO (1945-1947)

HIMNO EN VOZ BAJA

La Hélade es la orilla desplegada de un mar genial desde donde se abalanzaron hacia la aurora el aliento del saber y el magnetismo de la inteligencia, preñando con igual fertilidad poderes que parecieron perpetuos. Es también, más allá un mapamundi de extrañas montañas: una cordillera de volcanes sonríe a la magia de los héroes, a la ternura serpentina de las diosas, guía el vuelo nupcial del hombre, por fin libre para saberse pájaro y perecer como tal; es la respuesta a todo, incluso al deterioro del nacimiento, incluso a los recodos del laberinto. Pero este suelo macizo hecho del diamante de la luz y la nieve, esta tierra imputrescible bajo los pies de su pueblo -victorioso sobre la muerte pero mortal por evidencia de pureza-, una razón extranjera intenta castigar su perfección, pretende ahogar el balbuceo de sus espigas.
Oh Grecia, espejo y cuerpo tres veces mártires, imaginarte es restablecerte. Tus sanadores se hallan entre tu pueblo, y tu salud en tu derecho. A tu sangre incalculable llamo, el único ser viviente para quien la libertad ha dejado de ser enfermiza, que me rompe la boca: ella con el silencio y yo con el grito.

Del libro EL POEMA PULVERIZADO (1945-1947)

HABITO UN DOLOR

No dejes el cuidado de gobernar tu corazón a esos raptos de ternura parientes del otoño, cuyo aspecto plácido y afable agonía adoptan. Precoz es el ojo para entrecerrarse. El sufrimiento sabe pocas palabras. Tú has de preferir acostarte sin carga: soñarás con el mañana y tu lecho te resultará ligero. Soñarás que tu casa no tiene cristales. Estás impaciente por unirte al viento, el viento que recorre un año en una sola noche. Otros cantarán la incorporación melodiosa, las carnes ya sólo personifican la hechicería del reloj de arena. Tú condenarás la gratitud que se repite. Más tarde, te identificarán con algún gigante disgregado, señor de lo imposible.
Y no obstante…
No has hecho más que aumentar el peso de tu noche. Has regresado a la pesca en las murallas, a la canícula sin verano. Estás furioso contra tu amor en el centro de una armonía que enloquece. Piensa en la casa perfecta que nunca verás ascender. ¿Para cuándo la cosecha del abismo? Pero le has reventado los ojos al león. Te parece ver cómo pasa la belleza por encima del espliego negro…
¿Qué te ha izado, una vez más, un poco más alto, sin convencerte?
No hay asiento puro.

Del libro EL POEMA PULVERIZADO (1945-1947)

JACQUEMARD Y JULIA

Antaño la hierba, a la hora en que los caminos de la tierra se reconciliaban en su ocaso, elevaba suavemente sus briznas y encendía sus claridades. Los caballeros del día nacían con la mirada de su amor y los castillos de sus bienamadas tenían tantas ventanas como tormentas leves lleva el abismo.
Antaño la hierba sabía mil divisas que no se contradecían. Era la providencia de los rostros bañados en lágrimas. Hechizaba a los animales, daba asilo al error. Su extensión era comparable al cielo que ha vencido el miedo del tiempo y adelgazado el dolor.
Antaño la hierba era buena con los locos y hostil hacia el verdugo. SE casaba con el umbral de siempre. Los juegos que inventaba tenían alas en la sonrisa (juegos absueltos e igualmente fugitivos). No era dura con ninguno de los que al perder el camino desean perderlo para siempre.
Antaño la hierba había establecido que la noche vale menos que su poder, que las fuentes no complican a placer su recorrido, que la semilla que se postra ya está a medias dentro del pico del pájaro. Antaño tierra y cielo se odiaban pero tierra y cielo vivían.
Transcurre la inextinguible sequía. El hombre es un extraño para la aurora. No obstante, persiguiendo a la vida que aún no puede ser imaginada, hay voluntades que se estremecen, murmullos que van a afrontarse y niños sanos y salvos que descubren.

Del libro EL POEMA PULVERIZADO (1945-1947)

FASTOS

El verano cantaba sobre su roca preferida cuando apareciste ante mí, el verano cantaba apartado de nosotros que éramos silencio, simpatía, libertad trsite, mar aún más que el mar cuya larga pala azul jugaba a nuestros pies.
El verano cantaba y tu corazón nadaba lejos de él. Yo besaba tu valentía, oía tu desasosiego. Senda por el absoluto de las olas hacia esos altos picos de espuma por donde cruzan virtudes asesinas para las manos que transportan nuestras casas. No éramos crédulos. Nos agasajaban.
Pasaron los años. Las tormentas murieron. El mundo se fue. Me dolía sentir que tu corazón justamente ya no me percibía. Te amaba. En mi ausencia de rostro y mi vacío de felicidad. Te amaba, cambiante en todo, fiel a ti.

De el libro EL MANANTIAL NARRATIVO (1947)

¡HICISTE BIEN EN MARCHARTE, ARTHUR RIMBAUD!

¡Hiciste bien en marcharte, Arthur Rimbaud! Tus dieciocho años refractarios a la amistad, a la malevolencia, a la tontería de los poetas de París igual que al ronroneo de abeja estéril de tu familia de las Ardenas, un poco loca: hiciste bien en esparcirlos para los vientos de alta mar, arrojándolos bajo la cuchilla de su guillotina precoz. Tuviste razón al abandonar el bulevar de los perezosos, los cafetines de los mealiras, cambiándolos por el infierno de las bestias, el trato con los espabilados y el saludo de los simples.
Este impulso absurdo del cuerpo y el alma, bala de cañón que alcanza su blanco y lo hace estallar, ¡esto sí que es la vida de un hombre! Uno no puede, al salir de la infancia, dedicarse a estrangular indefinidamente a su prójimo. Aunque los volcanes cambien poco de lugar, su lava recorre el gran vacío del mundo y le aporta virtudes que cantan en sus heridas.
¡Hiciste bien en marcharte, Arthur Rimbaud! Somos unos cuantos quienes, sin pruebas, creemos que la felicidad es posible contigo.

De el libro EL MANANTIAL NARRATIVO (1947)

JUEGA Y DUERME…

Juega y duerme, sed buena, aquí nuestros opresores no son severos.
Les gusta bromear o llevarnos del brazo
Al atravesar la peligrosa estación.
Sin duda el veneno se ha adormilado en ellos,
Hasta el punto de aflojarles el bárbaro humo.
Sin embargo, ¡cómo nos han hostigado hasta aquí, sed mía,
y forzado a vivir en el abandono de nuestro amor reducido a una mortal providencia!
Plantas aromáticas, ¿es por vosotras? O plantas todas que lucháis bajo un muro de sequedad, ¿es por vosotras? ¿O por las nubes en el ancho espacio, que se despiden de la columna?
En lo inmenso, ¿cómo adivinar?

¿Qué podemos emprender para deshacernos de estos tiranos, amiga mía?
Juega y duerme mientras yo sopeso nuestras posibilidades.
Pero si acudes en mi ayuda tendría que llevarte conmigo, y no quiero arriesgarte.
Así que permaneceremos un rato más… ¿Y quién podría tacharnos de cobardes?

De el libro Juega y duerme

DE RUBOR DE LOS MANANTIALES

XX
Parece que nacemos siempre a medio camino entre el comienzo y el fin del mundo. Crecemos en abierta rebelión casi tan furiosamente contra lo que nos arrastra como contra lo que nos retiene.

Del libro Rubor de los manantiales


LA ORILLA VIOLENTA

Dispuestas a unirse, a reconciliarse para la destrucción del cuerpo de nuestra casa,
Inmutables son las tempestades.

Una se alza sobre mis talones, cuando apenas la noche se disipa,
Exigente, sedentaria, segura de sí misma.
La otra, que gusta de huir, hace rodar hacia nosotros monstruos
hechos papilla y los proyectos humanos.

Antes de que comenzase la vigilia de los milenios
Los habitantes de Pascua supieron que sus escultores, que tallaban en la isla,
Estaban abriendo ante los muertos las puertas del mar.

Ya no tenemos muertos, ni espacio;
Ya no tenemos los mares ni las islas;
Y la sombra del reloj de arena sepulta la noche.
“Vuelva a vestirse. El siguiente.” Ésa es la orden.
Y el siguiente somos también nosotros.
Revolución de un astro modifica,
Con las manos que le añadimos.

Del libro AROMAS CAZADORES (1972-1975)

A LA ORILLA DEL RÍO

I.IRIS. 1º Nombre de una divinidad de la mitología griega, que era la mensajera de los dioses. Al desplegar su manto creaba el arco iris.
2º Nombre propio de mujer, del que los poetas se sirven para designar a una mujer amada o incluso a alguna dama cuyo nombre quieren ocultar.
3º Pequeño planeta.
II.IRIS. Nombre específico de una mariposa, apatura iris, la llamada tornasolada. Previene del visitante fúnebre.
III.IRIS. Los ojos azules, negros, verdes, son aquellos cuyo iris es azul, negro, verde.
IV.IRIS. Planta. Iris amarillo de los ríos.
…Iris plural, iris de Eros, iris de Lettera amorosa.

Del libro LA PALABRA EN ARCHIPIÉLAGO (1952-1960)

FRENTE DE LA ROSA

A pesar de la ventana abierta en el cuarto de la larga ausencia el aroma de la rosa sigue ligado al aliento que allí estuvo. Una vez más nos encontramos sin experiencia anterior, recién llegados, enamorados. ¡La rosa! El campo de sus avenidas orearía incluso la audacia de la muerte. No hay verja que se oponga. Resurge el deseo, dolor de nuestras frentes evaporadas.
Quien camina sobre la tierra de las lluvias no tiene nada que temer de la espina, en lugares cerrados u hostiles. Pero si se detiene y se recoge, ¡ay de él! Herido en lo más vivo vuela hecho cenizas, arquero recuperado por la belleza.

Del libro LA PALABRA EN ARCHIPIÉLAGO (1952-1960)

LA HABITACIÓN EN EL ESPACIO

Como el canto de la paloma torcaz cuando se avecina el chaparrón -se empolva el aire de lluvia, de placentero sol-, me despierto lavado, me derrito elevándome; vendimio el cielo novicio.
Contra ti acostado, tu libertad impulso. Soy un bloque de tierra que reclama su flor.
¿Hay garganta labrada con más luz que la tuya? ¡Preguntar es morir!
De tu suspiro el ala pone bozo en las hojas. El trazo de mi amor cierra y bebe tu fruto.
Existo en la gracia de tu rostro que mis tinieblas cubren de júbilo.
¡Y qué hermoso tu grito que me da tu silencio!

Del libro LA PALABRA EN ARCHIPIÉLAGO (1952-1960)

CANTO DE INSOMNIO (Fragmento)

Amor que desde lejos llamas,
Vendrá la Enamorada,
Gloria del verano, ¡oh frutos!
La flecha del sol traspasará el trébol desnudo,
Miniatura semejante al iris, la orquídea,
El más antiguo regalo de los prados al placer
Que la cascada instila, que la boca libera.

Me gustaría deslizarme en un bosque donde las plantas volvieran a cerrarse y abrazarse por detrás de nosotros; bosque muchas veces centenario, pero que todavía está por sembrar. Causa pesadumbre el haber pasado junto al fuego, en nuestra corta vida, con manos de pescador de esponjas. “Dos chispas, esas abuelas tuyas”, se mofa la viola del tiempo, sin compasión.

Mi elogio vuela en círculos sobre los rizos de tu frente, como un gavilán de pico recto.

¡Otoño! El parque diferencia bien sus árboles. Éste es tradicionalmente rojizo; aquél, que cierra el camino, una papilla de espinas. Ha llegado el petirrojo, simpático violero de los campos. Las gotas de su canto se desgranan contra el cristal de la ventana. Entre las hierbas del césped tiritan mágicos asesinatos de insectos. Escucha, mas sin oír.
A veces imagino que no estaría mal ahogarse en la superficie de un estanque donde ninguna barca se aventuraría. Luego, resucitar en la corriente de un torrente verdadero donde borbollarían tus colores.
Tiene que estallar lo que aprisiona esta ciudad donde te hallas retenida. Viento, viento, viento alrededor de los troncos y sobre las chozas.
He alzado los ojos a tu ventana. ¿Te lo has llevado todo? No es más que un copo qeu se derrite sobre mi párpado. Fea temporada en la que creemos echar de menos, proyectamos, en tanto que perdemos el ánimo.

Del libro LA PALABRA EN ARCHIPIÉLAGO (1952-1960)

LA BIBLIOTECA ESTÁ EN LLAMAS

A Georges Braque

Por la boca de este cañón está nevando. Teníamos el infierno en la cabeza. En el mismo instante, la primavera en la punta de los dedos. Son las andanadas de nuevo permitidas, la tierra enamorada, las hierbas exuberantes.

También el espíritu, como todo lo demás, ha temblado.

El águila está en futuro.

Toda acción que comprometa al alma, incluso si ésta lo ignora, tendrá como epílogo arrepentimiento o pesadumbre. Es menester consentir en ello.

¿Cómo vino a mí la escritura? Como plumón de pájaro contra mi ventana, en invierno. Al punto se levantó en el hogar una batalla de ascuas que todavía no ha concluido.

Sedosas ciudades de la mirada cotidiana, insertadas entre otras ciudades, de calles que trazamos nosotros solos, bajo el ala de relámpagos que responden a nuestros cuidados.

Todo en nosotros no debería ser sino fiesta jubilosa cuando algo que no hemos previsto, que no iluminamos, que va a hablar a nuestro corazón, por sus propios medios se cumple.

Sigamos lanzando nuestras sondas, hablando con voz igual, agrupando las palabras; acabaremos por hacer callar a todos esos perros, por lograr que se confundan con el herbazal, vigilándonos con ojo borroso mientras el viento borra su espalda.

El relámpago me parece largo.

Solamente mi semejante, la compañera o el compañero, puede despertarme de mi torpeza, desencadenar la poesía, arrojarme contra los límites del viejo desierto para que triunfe sobre él. Nadie más. Ni cielos, ni tierra privilegiada, ni cosas que nos estremecen. Antorcha, solamente bailo con él.

No es posible comenzar un poema sin una parcela de error acerca de sí mismo y el mundo, sin una brizna de inocencia en las primeras palabras.

En el poema, cada palabra o casi cada palabra ha de ser empleada en su sentido original. Algunas, desligándose, se vuelven plurivalentes. Las hay amnésicas. La constelación del Solitario está tendida.

La poesía me robará mi muerte.

¿Por qué poema pulverizado? Porque al cabo de su viaje hacia el País, tras la oscuridad prenatal y la dureza terrestre, la finitud del poema es luz, aportación del ser a la vida.

El poeta no retiene lo que descubre; habiéndolo transcrito, en seguida lo pierde. En eso radica su novedad, su infinito y su peligro.

Mi oficio es oficio de adelantado.

Nacemos con los hombres, morimos desconsolados entre los dioses.

La tierra que recibe la semilla está triste. La semilla que tanto va a arriesgar es feliz.

Hay una maldición que no se parece a ninguna otra. Parpadea con una especie de pereza, es de naturaleza afable, pone cara de rasgos tranquilizadores. Pero, una vez acabado el fingimiento, ¡qué nervio, qué inmediata carrera hacia el objetivo! Probablemente – pues que la sombra en la que construye es maligna, la región perfectamente secreta- se sustraiga a una denominación, sepa zafarse siempre a tiempo. Dibuja, en el velo celeste de algunos clarividentes, parábolas harto aterradoras.

Libros sin movimiento. Pero libros que se introducen con agilidad en nuestros días, deslizan en ellos una queja, abren bailes.

Cómo decir mi libertad, mi sorpresa, al cabo de mil rodeos: no hay fondo, no hay techo.

A veces la silueta de un caballo joven, de un niño lejano, avanza exploradora hacia mi frente y salta la barrera de mi cuidado. Entonces bajo los árboles la fuente vuelve a hablar.

Deseamos permanecer desconocidos para la curiosidad de aquellas que nos aman. Las amamos.

La luz tiene edad. La noche no. ¿Pero cuál fue el instante de esta fuente entera?

No tener varias muertes suspendidas y como cubiertas de nieve. No tener sino una, de buena arena. Y sin resurrección.

Detengámonos cerca de los seres que pueden renunciar a sus recursos, aunque no exista para ellos más que poco repliegue o ninguno. La espera excaba para ellos un insomnio vertiginoso. La belleza les pone un sombrero de flores.

Pájaros que confiáis en vuestra gracilidad, vuestro sueño peligroso a una hacina de cañas, cuando viene el frío, ¡cómo nos parecemos a vosotros!

Admiro las manos que colman y, para emparejar, para unir, el dedo que rechaza el dado.

Se me ocurre a veces que la corriente de nuestra vida es poco aprehensible, ya que sufrimos no solamente su facultad caprichosa, sino también el fácil movimiento de brazos y piernas que nos harían ir allí donde nos sentiríamos felices yendo, en la orilla anhelada, al encuentro de amores cuyas diferencias nos enriquecerían; este movimiento no se cumple, rápidamente decae hasta una imagen, como un perfume enfurecido sobre nuestro pensamiento.
Deseo, deseo sabio, no sacamos provecho de nuestras tinieblas sino a partir de ciertas soberanías verdaderas provistas de invisibles llamas, de invisibles cadenas que, revelándose paso a paso, nos hacen brillar.

La belleza hace su cama sublime completamente sola, extrañamente construye su renombre entre los seres humanos, a su lado pero apartada de ellos.
Sembremos las cañas y cultivemos la viña en las laderas a la orilla de las llagas de nuestro espíritu. Dedos crueles, manos precavidas, este chistoso lugar es propicio.

Quien inventa, al contrario de quien descubre, no añade a las cosas, no aporta a los seres sino máscaras, separaciones, una papilla de hierro.

¡Por fin toda la vida, cuando arranco la dulzura de tu verdad enamorada a tu profundidad!

Permaneced cerca de la nube. Velad cerca de la herramienta. Toda semilla es detestada.

Acción bienhechora de los hombres, ciertas mañanas estridentes. En el hormigueo del aire que delira asciendo, me encierro, insecto indevorado, seguido y perseguidor.

Frente a estas aguas, de formas duras, por las que pasan en ramilletes estallados todas las flores de la montaña verde, las Horas se desposan con los dioses.

Fresco sol cuyo bejuco soy.

De La biblioteca está en llamas y otros poemas

LA VIANDANTE DE SCEAUX

Mechones, según la mirada,
Deseo simple de palabra;
Juega, señorío del cuello
Con esa soberana boca,
Con esa hoguera encendida
Bajo la frente dominante.

Querría yo saber mentiros
Como el ascua a las cenizas,
Mechones, vuelo que no me oye
Sobre el teatro de un instante.

De La biblioteca está en llamas y otros poemas

RESTOS MORTALES Y MOZART

Al alba, una sola vez, la vieja despoblada nube rosa sobrevolará los ojos en lo sucesivo distantes, con toda la majestad de su lentitud libre; luego vendrá el frío, el ocupante inmenso, luego el tiempo que no tiene lugar.

Sobre la longitud de sus dos labios, en tierra común, de repente el allegro – desafío de este desecho sagrado- traspasa y refluye hacia los vivos, hacia la totalidad de hombres y mujeres que guardan luto por la patria interior y, errabundos para no ser semejantes, a través de Mozart, a probarse en secreto.

-Bienamada, cuando sueñas en voz alta y por ventura pronuncias mi nombre, tierno vencedor de nuestros pavores conjugados, de mi descrédito solitario, clara es la travesía de la noche.

De La biblioteca está en llamas y otros poemas

PARA UN PROMETEO SAXÍFRAGO

Tocando la mano eólica de Hölderlin

A Denise Naville

La realidad sin la energía dislocadora de la poesía, ¿en qué queda?
Dios había vivido demasiado poderosamente entre nosotros. Ya no lográbamos levantarnos y partir. Las estrellas, que fueron soberanas en su mirada, están muertas en nuestros ojos.
Las preguntas de los ángeles son las que han provocado la irrupción de los demonios. Nos clavaron al peñasco para golpearnos y para amarnos. De nuevo.
La única lucha acontece en las tinieblas. La victoria solamente se da en sus orillas.
Noble semilla, guerra y merced de mi prójimo, ante la sorda aurora te guardo con mi mendrugo, esperando ese día previsto de alta lluvia, de limo verde, que vendrá para los ardientes y para los obstinados.

Del libro Por encima del viento

LA GUADAÑA ALZADA

Cuando el boyero de los muertos con el bastón golpee,
Dedicad al verano mi color ya disperso.
Con mis puños morados asombrad a un niño.
Poned en sus mejillas mi lámpara y espigas.

Manantial que tiemblas en tu estrecho reducto,
Prodigarás mi ganancia a la sed de los campos.
Desde el húmedo helecho a la febril mimosa,
Entre el recién llegado y el que partió hace mucho,
El gesto de amar te dirá inclinándose:
“No hay lugar fuera de éste, en todas partes cunde la desgracia”.

De Por encima del viento

EN CAMINO

A Georges Blin
Esos incesantes y fosforescentes regueros de la muerte en uno mismo que leemos en los ojos de quienes nos aman, sin desear ocultárselos.

¿Es menester distinguir entre una muerte repelente y una muerte preparada por la mano de los genios? ¿Entre una muerte con rostro de bestia y una muerte con rostro de muerto?

Sólo podemos vivir en lo entreabierto, exactamente en la hermética línea divisoria de la sombra y la luz. Pero somos arrojados irresistiblemente hacia adelante. Todo nuestro ser presta ayuda y vértigo a este impulso.

La poesía es a la vez palabra y provocación silenciosa, desesperada de nuestro ser-exigente del advenimiento de una realidad que no tenga rival. Imputrescible, aquélla. No imperecedera; pues que arrostra los peligros de todos. Pero la única que visiblemente triunfa sobre la muerte material. Tal es la Belleza, la Belleza de altura, aparecida ya en los primeros tiempos de nuestro corazón, tan pronto irrisoriamente consciente como luminosamente avisado.

Lo que me hincha la simpatía, aquello que amo, al punto me causa casi tanto sufrimiento como aquello de lo que me aparto, resistiendo, en el misterio de mi corazón; preparativos velados por una lágrima.

Es la poesía quien traza la única firma al pie de la vida blanca. Y siempre entre nuestro corazón estallado y la cascada aparecida.

Para la aurora, la desgracia es el día que va a llegar; para el crepúsculo, la noche que engulle. Antaño fue posible encontrar gentes de aurora. Aquí estamos, acaso, en esta hora de caída. ¿Pero por qué moñudos como alondras?

Del libro Marcha

ANTONIN ARTAUD

No tengo la voz para elogiarte, gran hermano.
Si me agachara sobre tu cuerpo que la luz va a dispersar,
Tu risa me repelaría.
El corazón entre nosotros, durante lo que llamamos impropiamente
una bella tormenta,
Cae varias veces,
Mata, excava y quema,
Y renace más tarde en la suavidad del hongo.
No necesitas una pared de palabras para elevar tu verdad,
Ni volutas del mar para ungir tu profundidad,
Ni esta mano febril que nos rodea la muñeca,
Y ligeramente nos lleva a abatir un bosque
Del cual nuestras entrañas son la hacha.
Basta. Regresa al volcán.

Y nosotros,
Que lloremos, que asumamos tu relevo o preguntemos:
“¿Quién es Artaud?”, a esa espiga de dinamita de la cual ningún
grano se desprende,
Para nosotros, nada ha cambiado,
Nada, menos esa quimera muy viva del infierno que se
despide de nuestra angustia.

Traducción De Emilie Robert

HAMBRE ROJA

Estabas loca.

¡Qué lejos queda!

Moriste, con un dedo delante de los labios,
En noble movimiento,
Para atajar la efusión;
En el sol frío de un reparto verde.

Estabas tan hermosa que nadie se dio cuenta de tu muerte.
Más tarde, era de noche, te pusiste en camino conmigo.

Desnudez sin desconfianza.
Pechos podridos por tu corazón
A sus anchas en este mundo circunstancial,

Un hombre, que te había estrechado entre sus brazos,
Se sentó a la mesa.

Estate bien, no existes.

De Retorno río arriba

LA LIBERTAD

Vino por esta línea blanca que puede significar la salida del alba
o la palmatoria del crepúsculo.
Pasó los arenales maquinales; pasó las cimas destripadas.
Fin de la renunciación de rostro cobarde, la santidad de la mentira, el alcohol del verdugo.
Su verbo no fue un ciego ariete sino la tela donde se inscribió mi aliento.
Detrás de la ausencia, con pasos que no la extraviaron, cisne sobre la herida, vino por esta línea blanca.

Alta fuente
Siempre hacia a ti
Mas sin decírtelo
Hasta tu boca
amada.
Pero el instante que se va
Me nombra
Cualesquiera sean los rasgos
que yo adopte.

Favorita del aire, la calandria
No deja caer a tierra su canto,
Y por los trigos pasa el viento.

Acerco a la rosa
La punta de mi llama.
¡No ha gemido la espina!
Solo mi propio polvo
Puede gastarme.

De: «Cantos de la Balandrane»
Traducción de Jorge Riechmann

LA LUJURIA

El águila ve cómo se borran gradualmente las huellas de la memoria helada
La extensión de la soledad hace apenas visible la presa que huye
A través de cada una de las regiones
Donde uno mata donde a uno lo matan libremente
Presa insensible

Proyectada indistintamente
Más acá del deseo y más allá de la muerte

El soñador embalsamado en su camisa de fuerza
Rodeado de utensilios efímeros
Figuras que se desvanecen apenas formadas
Su revolución celebra la apoteosis de la vida que declina
La desaparición progresiva de las partes lamidas
La caída de los torrentes en la opacidad de las tumbas
Los sudores y malestares que anuncian el fuego central
Y finalmente el universo con todo su pecho atlético
Necrópolis fluvial
Después del diluvio de los rabdomantes

Ese fanático de las nubes
Tiene el poder sobrenatural
De desplazar a considerables distancias
Los paisajes habituales
De romper la armonía acumulada
De tomar irreconocibles los lugares fúnebres
Al día siguiente de los homicidios provechosos
Sin que la conciencia originaria
Se cubra con el deslizamiento purificador del suelo.

De: «El Martillo sin dueño»
Traducción de Aldo Pellegrini

TENEMOS

Nuestra palabra, en archipiélago, os ofrece -tras el dolor y el desastre- fresas que trae de las landas de la muerte, así como sus dedos calientes por haberlas buscado.
Tiranías sin delta, nunca iluminadas por el medio día, para vosotras somos el día envejecido; pero ignoráis que también somos el ojo voraz -aunque velado- del origen.
Crear un poema es tomar posesión de un más allá nucpcial que se encuentra muy dentro de esta vida, muy ligado a ella, y sin embargo próximo a las urnas de la muerte.
Es necesario establecerse en el exterior de uno mismo, a la orilla de las lágrimas y en la órbita del hambre, si queremos que se produzca algo fuera de lo común, destinado únicamente a nosotros.
Si la angustia que nos vacía abandonase su gruta helada, si la amante detuviese la lluvia de hormigas en nuestro corazón, volvería a comenzar el Canto.
Es el caos de una avalancha, dos piedras unidas en un salto pudieron amarse, desnudas en el espacio. Al agua de nieve que las acogió le sorprendió su espuma ardiente.
Seguramente el hombre fue la más loca promesa de las tinieblas: por eso somos tenebrosos, envidiosos y locos bajo el poderoso sol.
Ha comenzado la agonía de una tierra que era bella, ante la mirada de sus volatineras hermanas y en presencia de sus hijos insensatos.
*
Tenemos en nosotros inmensas extensiones que nunca llegaremos a recorrer, pero que son útiles para la aspereza de nuestros climas, y propicias tanto a nuestro despertar como a nuestra perdición.
¿Cómo arrojar a las tinieblas nuestro corazón anterior y su derecho de retorno?
La poesía es el fruto maduro que apretamos en la mano, con alborozo, en el instante mismo en que se nos muestra- tan incierto su porvenir- sobre el tallo cubierto de escarcha, en el cáliz de la flor.
Poesía, única ascensión de los hombres, a la que el sol de los muertos no puede ensombrecer en el infinito perfecto y burlesco.
*
Pues que un misterio más fuerte que la condena otorgaba inocencia a su corazón, plantaron un árbol en el Tiempo, se quedaron dormidos a su pie, y el Tiempo se llenó de afecto.

Del libro Marcha

EL INOFENSIVO

Lloro cuando el sol se pone porque te sustrae a mi vista y porque soy incapaz de llevarme bien con sus rivales nocturnos. Aunque esté bajo y ahora sin fiebre, imposible obrar contra su ocaso, suspender su eshoje, arranar todavía algún deseo a su fulgor moribundo. Al partir te diluye en su oscuridad igual que el limo del lecho se deslíe en el agua del torrente más allá de los escombros de las riberas destruidas. Dureza y blandura, de nervio tan diferente, causan entonces efectos similares. Dejo de recibir el himno de tu palabra; de repente ya no apareces íntegra a mi lado; lo que aprieta mi mano no es el huso nervioso de tu muñeca sino la rama hueca de un arbolillo cualquiera muerto y ya aserrado. Ya no se pone nombre a nada, sino al escalofrío. Es de noche. Los artificios que se encienden me sorprenden ciego.
No he llorado de verdad más que una sola vez. Al desaparecer, el sol había cercenado tu rostro. Tu cabeza había rodado a la zanja del cielo y yo ya no creía en el mañana.
¿Cuál es el hombre de la mañana, y cuál el de las tinieblas.

HAMBRE ROJA

Estabas loca.
¡Qué lejos queda!
Moriste, con un dedo delante de los labios,
En noble movimiento,
para atajar la efusión;
En el sol frío de un reparto verde.
Estabas tan hermosa que nadie se dio cuenta de tu muerte.
Más tarde, era de noche, te pusiste en camino conmigo.
Desnudez sin desconfianza,
Pechos podridos por tu cora´zon.
A sus anchas en este mundo circunstancial,
Un hombre, que te había estrechado entre sus brazos,
se sentó a la mesa.
Estate bien, no existes.

MARTHE

Marthe de quien estas paredes no pueden apoderarse, fuente donde se refleja mi monarquía solitaria, cómo podría olvidarte nunca si no tengo necesidad de recordarte: eres el presente que se acumula. Nos uniremos sin tener que abordarnos, que prevernos, igual que dos adormideras forman en el amor una anémona gigante.
No entraré en tu corazón para limitar su memoria. No retendré tu boca para impedirle entreabrirse al azul del aire y la sed de partir. Quiero ser para ti la libertad y el viento de la vida que atraviesa el umbral de siempre antes de que la noche se vuelva inencontrable.

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PRÓXIMO NÚMERO

87. Poesía más Poesía: Robert Desnos

ROBERT DESNOS

BIOGRAFÍA

Robert Pierre Desnos nació en París en el año de 1900. Su padre trabajaba en Les Halles, mercado parisino en el que era encargado de compra y venta de aves y caza. El ambiente popular, con sus olores, marcarían los poemas, de aquel muchacho que desde edad temprana tenía por norma escribir sus sueños. No brilló en lo estudios y por lo que parece su comportamiento en la escuela dejaba mucho que desear. Abandonó sus estudios a la edad de 16 años y se formó de forma autodidacta.

Robert Desnos, ce coeur qui haïssait la guerre | L'Humanité


Por aquella época se independiza de la familia y con el fin de buscarse la vida prueba diferentes trabajos: dependiente de droguería, traductor de prospectos farmacéuticos( dominaba, además de obviamente el francés, el inglés y el castellano); en 1919 trabaja como secretario de Jean de Bonnefou, escritor, conferenciante y periodista, cuya biblioteca sirvió para ampliar los horizontes lectores del joven Robert que a la vez contaba con bastante tiempo para dedicarse a la escritura. Fue por entonces cuando comenzó a publicar sus primeros textos en algunas revistas en aquellos tiempos en los que frecuentaba ciertos círculos anarquistas cuyo eje programático era la lucha contra la guerra y la defensa de la paz. 

File:Desnos communion.jpg


Sus primeros poemas, inspirados por los simbolistas franceses y por Apollinaire, se publicaron en 1918 en La Tribune des jeunes (La Tribuna de los Jóvenes), una revista socialista parisina.
En 1919 conoce al poeta Benjamin Péret que le introduce en el grupo dadaísta en París y le presenta a André Breton. Es en la casa de André y Simone Breton donde se realiza la primera sesión de sueño bajo hipnosis. Están presentes Crevel, Desnos, Drieu, Eluard y Gala, Morise, Man Ray. Las sesiones muy pronto se vuelven cotidianas: “Una epidemia de sueño se abatió sobre los surrealistas”, escribirá Aragon. Desnos se revela como un superdotado para el sueño, que impresiona a sus amigos e inventa el juego de la palabra lírica.
En 1920 es llamado a filas para cumplir el servicio militar y es enviado a Marruecos con las fuerzas de pacificación, allá permaneció dos años, la escritura ausente si bien algunos amigos de los nombrados le tenían al corriente de las novedades de los movimientos literarios que bullían en la capital del Sena.
En 1922 entabla amistad con algunos miembros del círculo surrealista, Paul Éluard, Soupault, que le reciben como representante de la nueva savia que podía animar el movimiento.
Participa en la revista vanguardista Le Trait d’union (El Guion). Mientras trabajaba como columnista del periódico Paris-Soir. Comienza a publicar sus primeras composiciones en la revista Littérature, es entonces cuando empieza a mostrar su extraordinaria capacidad simbiótica, versada en combinar, desde la escritura automática y los relatos oníricos, los temas y motivos más sugerentes de la antigüedad (como los de la mitología clásica) con otros ingredientes rigurosamente novedosos (como las técnicas y los personajes de los dibujos animados).
Interesado en la experimentación onírica propuesta por René Crevel (la inducción del sueño por hipnosis) y, en general, en los postulados estéticos de Marcel Duchamp (a quien consideraba su guía y mentor durante los primeros pasos de su andadura creativa), enseguida descolló como uno de los “durmientes” más inspirados, sobre todo cuando centró sus ensayos experimentales en la figura de la paronomasia (así, verbigracia, en su famosa obra titulada “Rose Sélavy”, escrita entre 1922 y 1923). En el número 7 de la revista Littérature, Desnos, muy impresionado por los juegos de palabras de Marcel Duchamp, publica 150 aforismos inspirados telepáticamente en Duchamp con el título de Rose Sélavy.
Participa en las sesiones de lectura automática, promovidas por los surrealistas destacando desde el principio como uno de los miembros más destacados. Destaca igualmente como hábil médium en las sesiones de espiritismo, tomando notas en estado adormecido-según cuenta- dictadas por algunos personajes imaginarios de Marcel Duchamp.

Dos surrealistas en acción: Man Ray y Robert Desnos durante la filmación de LEtoile du Mer (1927).
Man Ray y Robert Desnos durante la grabación de L’etoile de mer en 1927.


Breton le considera como un miembro “irremplazable y esencial” dentro del surrealismo; su actividad es prolífica: escribe , dibuja y se aficiona al cine mientras que establece nuevas relaciones ( Raymond Queneau y Man Ray, entre otros). Breton le confirmó como el «profeta del movimiento». Se convirtió Desnos en uno de los mejores exponentes de la estética surrealista, y uno de sus poemas (el titulado “A la misteriosa”) se constituyó en modelo y paradigma del tratamiento de la imagen poética propuesto por esta corriente.
El joven Desnos, que había nacido en una familia humilde y se había formado de manera autodidacta desde la adolescencia, publicando con solo 17 años, no tarda en hacer valer su talento para seducir a este grupo de artistas sumamente intelectualizados. Se convirtió posteriormente en uno de ellos. Hizo gran amistad con Pablo Picasso, Ernest Hemingway, Artaud y John Dos Passos, a la vez que se incrementaba su participación en asuntos políticos.

Georges Malkine, René Crevel, André de La Rivière, Robert Desnos, André Lasserre


Entre 1920 y 1930, publicaría más de ocho libros de poesía.
Louis Aragon, otro de los fundadores del movimiento surrealista lo recordó así: “En el café, en medio de la barahúnda de voces, en plena luz del día, y entre los codazos, Robert Desnos sólo necesita cerrar los ojos, y hablar, y entre las cervezas, los platitos y tazas, todo el lugar colapsa con un rugido profético… Deja que esos que cuestionan a este formidable durmiente le den un empujoncito y de inmediato la profecía, la voz de la magia, de la revelación, de la Revolución, el tono del fanático y del apóstol surge a la superficie. En otras circunstancias, Desnos, tan modesto como se presta a ese delirio, se hubiese convertido en el líder de una revolución, el fundador de una ciudad, el tribuno de un pueblo liberado. Él habla, él dibuja, él escribe.”
Desnos se enamora de la cantante de music hall Yvonne George que conocie en un music-hall parisino, pero resulta un amor imposible. Escribe diversas obras dedicadas a su amante, entre ellas los poemarios A la misteriosa, 1926 y Las tinieblas, 1927, así como el relato ¡La Libertad o el Amor!, 1927 y Diario de una aparición, 1927. Durante cinco años, el poeta estuvo realmente subyugado a esta mujer, con la que, sin embargo, nunca mantuvo relación romántica alguna. Yvonne George moriría en 1930 en un accidente y Desnos se dedica en cuerpo y alma a la carrera periodística.

Varios miembros del círculo surrealista ingresan en el partido comunista, él rechaza el ofrecimiento, sigue publicando y acude a La Habana en donde se celebra el Primer Congreso de la Prensa Latinoamericana, allá conoce a Alejo Carpentier a quien ayudará a salir de la isla, huyendo de la dictadura de Machado, para refugiarse en París.
  Definitivamente fue en 1929 cuando se da la separación entre Breton y Desnos, además de la cuestión del compromiso militante recién nombrado, la entrega profesional al periodismo fue otro de los motivos de ruptura, dedicación considerada por Breton como incompatible con la creatividad. Desnos y otros expulsados a los que se había unido Georges Bataille contra-atacan publicando un incendiario panfleto, Le cadavre en el que despellejan a Breton. Ese mismo año, 1930, continua publicando y conoce a Youki, una de las reinas de Montparnasse, esposa del pintor Fujita.

Desnos comienza su experiencia en el medio radiofónico (Radio Luxembourg y Poste Parisien) en programas en los que combina poesía y música. Escribe piezas de narrativa para niños, fundamentalmente para los hijos de sus amigos, y se convierte en crítico musical (música negra, jazz, blues, y…hasta coplas españolas). En 1930, publica The Night of Loveless Nights, poema lírico sobre la soledad, escrito con un estilo clásico, más parecido al de Baudelaire que al de Breton, y Corps et biens (Cuerpos y bienes), que recopila alguno de sus poemarios anteriores. 
A partir de entonces, deja durante algún tiempo el cultivo tradicional de la literatura para acercarse al mundo del cine en el que ya había entrado en 1927, en calidad de productor -junto con el fotógrafo estadounidense Man Ray- de la película L’etoile de mer – La estrella de mar. La película muestra a una pareja actuando a través de escenas fuera de foco. El resultado es una historia de corte onírico y componentes eróticos que transcurren a través de conceptos canónicamente surrealistas. El mismo Robert Desnos participa como actor.

La estrella de mar

La estrella de mar
Qué hermosa es
Después de todo
Si las flores fueran de cristal
Hermosa, hermosa como una flor de cristal
Hermosa como una flor de carne
¡No estoy soñando!
Hermosa como una flor de fuego
Muros de la Salud
Qué hermosa “era”
Qué hermosa “es”.

También se introduce en el periodismo (sobre todo, el radiofónico, para el que escribió algunos poemas como “La endecha de los fantasmas”, de 1933). Publicó entonces numerosos artículos y trabajos centrados en el cine, textos que le llevaron a convertirse en una de las grandes autoridades de esta disciplina artística entre los intelectuales de su tiempo. En 1966, la revista Cinéma reunió en una misma publicación todos los escritos dedicados por Robert Desnos al Séptimo Arte.

ÉTOILE DE MER POEME ROBERT DESNOS ŒIL MAN RAY - | POINT TO POINT STUDIO |  BLOG | HOME | ART | ∞


Con la llegada de los años 30, la guerra en España y el ascenso del nazismo en Alemania, Desnos da un giro a su vida y a su concepción de la poesía y el arte. Militó primero en el Frente Popular Antifascista (militancia que quedó plasmada en Las puertas batientes, de 1936), y posteriormente en la Resistencia francesa contra el dominio nazi, que le inspiró un nuevo tono poético manifiesto en Le veilleur du Pont-au-Change (1944) y Choix de poèmes (1946). Unos años antes había vuelto a los anaqueles de las librerías con un novedoso poemario, Fortunes (1942), en el que, desde un clasicismo formal extremo, desdeñaba las exageraciones vanguardistas comparándolas con los balbuceos propios de cualquier proceso de aprendizaje
En su apartamento de la calle Mazarine acoge a multitud de exiliados, organiza numerosos actos de solidaridad, como un homenaje a García Lorca en París, junto a Neruda y Jean Cassou—, y también de autocrítica, hasta el punto que al reseñar una antología de poesía francesa en la que él mismo estaba incluido, apunta: “Abrid este libro por cualquier página, incluso la que me corresponde a mí, y estad seguros de hallar vuestra correspondiente provisión de lágrimas, de sollozos, de melancolía, de desesperación… Esto no es una antología, es una empresa de pompas fúnebres.”.
Cuenta Louis Simpson, en “Modern Poets of France” que “en 1939 Desnos es llamado al servicio militar. Cuando los alemanes invaden Francia su regimiento, junto con el resto del ejército francés se entrega casi sin lucha. Después de un breve período como prisionero de guerra, consigue regresar a París y a Youki.

Les Années Elégantes — Youki Foujita & Robert Desnos
Youki Foujita y Robert Desnos


Entonces comienza su propia guerra contra los alemanes. Como miembro de la prensa pasaba información a sus contactos en la Resistencia. Daba discursos en bares. Escribe poemas contra los colaboracionistas, usando un nombre ficticio y éstos circulaban. Cada vez su entrega era mayor, en sus escritos abandona los tonos amorosos y oníricos que habían dominado en sus anteriores creaciones, va asomando con fuerza creciente el reflejo de la situación combatiente
En 1942, en aquellos oscuros tiempos, su acción es febril, no cesando en la ayuda a los refugiados de la guerra incivil del 36. Colabora con otros célebres escritores en la publicación de una antología en dos volúmenes presentando una amplia panorámica de la literatura europea, publicada, no sin riesgo, por las ejemplares y valientes Les Éditions de Minuit, “L´honneur des poètes”.
Dejó escrito:
Saludos a quienes duermen
Tras una dura jornada de trabajo clandestino,
Impresores, colocadores de bombas, descarriladores, pirómanos,
Distribuidores de folletos, contrabandistas, mensajeros,
Saludos a quienes resistís, niños de veinte años con sonrisas como primaveras,
Hombres viejos como puentes, robustos, retratos de las estaciones,
Os saludo al alba de una nueva mañana.

El 22 de febrero de 1944 es detenido y encarcelado por la Gestapo en su domicilio parisino. A pesar de que le habían avisado que una redada estaba en marcha y que irían a por él de manera inminente, no huyó para evitar seguras represalias a su compañera Youki. Tras los interrogatorios de rigor fue trasladado al campo de Compiège. A pesar de las peticiones de distintos escritores y personalidades para que no fuese deportado y las gestiones de su compañera, el 27 de abril formó parte de un convoy de mil setecientos hombres que fueron deportados. 

Robert Desnos/ Corps et Biens. O douleurs de l'amour! | by Godenkind |  Medium


Desnos es enviado a Buchenwald y desde allí a otros campos de concentración. En Auschwitz, en mayo de 1944, el poeta André Verder, que también estaba prisionero, vio a Desnos parado en la lluvia entre una multitud de hombres emaciados y muriendo de hambre. Los crematorios estaban humeando, y los guardias de las S.S. mientras pasaban decían: “Todos ustedes van a morir”. Verder vio a Desnos yendo de un grupo a otro. Tomando el brazo de un hombre, le leía las líneas de la mano. Entonces, dijo Verder, ocurrió un milagro. Desnos les habló a los hombres acerca de su futuro con tal confianza que todos se olvidaron de dónde estaban y sus rostros se iluminaron de esperanza.
Perdió la vida en el campo de prisioneros de Terezin, en Checoslovaquia, un día antes de que las tropas norteamericanas llegaran al recinto y dieran libertad a todos los apresados.
Está enterrado en el parisino Cementerio de Montparnasse.

POEMAS

Jamás otra que tú

Jamás otra que tú a pesar de las estrellas y las soledades
A pesar de las mutilaciones del árbol cuando cae la noche
Jamás otra que tú proseguirá su camino que es el mío.
Cuanto más te alejas más crece tu sombra
Jamás otra que tú saludará al mar al alba cuando cansado de errar, salido de los bosques tenebrosos y de las espesuras de ortigas me dirija hacia la espuma
Jamás otra que tú posará su mano sobre mi frente y mis ojos
Jamás otra que tú y niego la mentira y la infidelidad
La amarra de este navío anclado puedes cortarla
Jamás otra que tú
El águila prisionera en una jaula roe despacio los barrotes de cobre cubiertos de cardenillo.
¡Qué evasión!
Es un domingo marcado por el canto de los ruiseñores en el bosque de un verde tierno las niñas aburridas ante una jaula donde se agita un canario mientras en la calle solitaria el sol lentamente desplaza su delgada línea sobre la acera caliente
Nosotros cruzaremos otras líneas
Jamás jamás otra que tú
Y yo solo solo solo como la hiedra marchita de los jardines del arrabal solo como el vaso
Y tú jamás otra que tú

Traducción: Claire Deloupy

No, el amor no ha muerto

 No, el amor no ha muerto en este corazón estos ojos y esta
boca que proclamaba sus funerales empezados.
Escuchad, estoy harto de lo pintoresco y de los colores y del encanto.
Amo el amor, su ternura y su crueldad.
Mi amor no tiene más que un solo nombre, una sola forma.
Todo pasa. Bocas se pegan a esta boca.
Mi amor no tiene más que un nombre, una forma.
Y si algún día te acuerdas de él
Oh tú, forma y nombre de mi amor,
Un día en el mar entre América y Europa,
A la hora donde el rayo final de sol reverbera sobre la ondulada
superficie de las olas, o bien una noche de tormenta bajo un árbol
en el campo, o en un coche veloz,
Una mañana de primavera en el bulevar Malesherbes,
Un día de lluvia,
Al amanecer antes de acostarte,
Dime, lo ordeno a tu fantasma familiar, que fui el único que
te amo más y que es una pena que no lo hayas conocido.
Dime que no hay que extrañar las cosas: Ronsard antes que
yo y Baudelaire han cantado el lamento de viejas y muertas
que despreciaron el amor más puro.
Tú, cuando estés muerta,
Serás hermosa y todavía deseable.
Yo ya estaré muerto, enteramente encerrado en tu cuerpo
inmortal, en tu asombrosa imagen presente para siempre
entre las perpetuas maravillas de la vida y de la eternidad,
pero si vivo
Tu voz y su acento, tu mirada y sus rayos
El olor a ti y el de tus cabellos y muchas otras cosas vivirán aún en mí,
En mí que no soy Ronsard ni Baudelaire,
En mí que soy Robert Desnos y que, por haberte conocido y amado,
Valgo tanto como ellos.
Yo que soy Robert Desnos, para amarte
Y que no quiero ligar otra fama a mi memoria sobre la tierra despreciable.

De “A la misteriosa”

Como una mano que en el instante de la muerte y del naufragio

Como una mano que en el instante de la muerte y del naufragio
                     se levanta al modo de los rayos del sol poniente, así surgen
                     por todas partes tus miradas.
Quizá ya no haya tiempo, ya no haya tiempo para verme,
Pero la hoja que cae y la rueda que gira te dirán que nada
                     perdura en la tierra,
Salvo el amor,
Y de esto quiero convencerme.
Botes de salvamento de colores rojizos,
Tempestades en fuga,
Un vals anticuado que se llevan el tiempo y el viento por los
                     largos caminos del cielo.
Paisajes.
No quiero más abrazos que aquel al que aspiro,
Y muera el canto del gallo.
Como una mano que en el instante de la muerte se crispa, así
                    se oprime mi corazón.
Nunca he llorado desde que te conocí.
Quiero demasiado a mi amor para llorar.
Tú llorarás sobre mi tumba,
o yo sobre la tuya.
No será demasiado tarde.
Hasta mentiré. Diré que fuiste mi amante,
Y al final todo es tan absolutamente inútil,
A ti ya mí muy cerca nos espera la muerte.

Del libro “A la misteriorsa” (Corps et Biens)
Versión de Aldo Pellegrini

He soñado tanto contigo

He soñado tanto contigo que pierdes tu realidad.
  ¿Aún es tiempo de alcanzar ese cuerpo vivo y de besar en esa boca el nacimiento de la voz amada?
  He soñado tanto contigo que mis brazos acostumbrados, de tanto estrechar tu sombra, a cruzarse sobre mi pecho, no se adaptarían al contorno de tu cuerpo, quizás.
  Y ante la apariencia real de lo que me obsesiona y me gobierna desde hace días y años, me convertiría sin duda en una sombra.
  Oh balanzas sentimentales.
   He soñado tanto. contigo que ya no es tiempo sin duda de despertar. Duermo de pie, el cuerpo expuesto a todas las apariencias de la vida y del amor y tú, la única que hoy cuenta para mí, has de saber que me sería más difícil tocar tu frente y tus labios que los primeros labios y la primera frente que llegaran.
  He soñado tanto contigo, caminado tanto, hablado tanto, me he acostado tantas veces con tu fantasma que ya no me queda más quizá, y sin embargo, que ser fantasma entre los fantasmas, y cien veces más sombra que la sombra que se pasea y se paseará alegremente por el reloj de sol de tu vida.

Identidad de las imágenes

Lucho furiosamente contra animales y botellas
Desde hace poco tiempo quizá diez horas una después de otra
La hermosa nadadora que tenía miedo del coral esta mañana se despierta
El coral coronado de acebo llama a su puerta
¡Ah! otra vez el carbón siempre el carbón
Te conjuro carbón genio tutelar del sueño y de mi soledad
déjame déjame seguir hablando de la hermosa nadadora
que tenía miedo del coral
No dictamines más sobre este tema seductor de mis sueños
La hermosa nadadora descansaba en un lecho de encajes y de pájaros
Los vestidos sobre una silla al pie del lecho iluminados por los fulgores
los últimos fulgores del carbón
Llegado éste de las profundidades del cielo de la tierra y del mar
estaba orgulloso de su pico de coral y de sus grandes alas de crespón
Durante toda la noche él había seguido divergentes entierros hacia cementerios suburbanos
Había asistido a bailes en las embajadas y dejado su rastro en una hoja de helecho
de los vestidos de raso blanco
Se había erguido terrible en la proa de los navíos y los navíos no habían vuelto
Ahora agazapado en la chimenea acechaba el despertar de la espuma y el canto de las marmitas
Su paso resonante había turbado el silencio de las noches en las calles de adoquines sonoros
Carbón sonoro carbón amo del sueño carbón
Ah dime ¿dónde está la hermosa nadadora que tenía miedo del coral?
Pero precisamente la nadadora se ha vuelto a dormir
Y me quedo frente a frente con el fuego y me quedaré toda la noche para
interrogar al carbón con alas de tiniebla que insiste
en proyectar sobre mi camino monótono la sombra
de su humareda y el reflejo terrible de sus brasas
Carbón sonoro carbón despiadado carbón.

Versión de Aldo Pellegrini

iOh dolores del amor!

¡Oh dolores del amor!
Cuánto os necesito y cuánto os amo.
Mis ojos que se cierran sobre lágrimas imaginarias, mis manos que se tienden sin cesar hacia el vacío.
He soñado esta noche paisajes sin sentido y aventuras peligrosas tanto desde el punto de vista de la muerte como desde el punto de vista de la vida, que son también el punto de vista del amor.
Al despertar estabais presentes, oh dolores del amor, oh musas del desierto, oh musas exigentes.
Mi risa y mi alegría cristalizan a vuestro alrededor. Es vuestro colorete, son vuestros polvos de arroz, es vuestro carmín, es vuestro bolso de piel de serpiente, son vuestras medias de seda… y es también ese pequeño pliegue entre la oreja y la nuca, .en el nacimiento del cuello, es vuestro calzón de seda y vuestra fina blusa y vuestro abrigo de piel, vuestro vientre redondo es mi risa y mis alegrías vuestros pies y todas vuestras joyas.
En verdad, qué bien vestida vais, qué bien engalanada.
  Oh dolores del amor, ángeles exigentes, sabed que os imagino a imagen de mi amor, que os confundo con él…
  Oh dolores del amor, creados y vestidos por mí, os confundís con mi amor del que no conozco más que el ropaje y también los ojos, la voz, el rostro, las manos, el cabello, los dientes, los ojos…

Infinitivo

Morir ahí hermosa pavesa morir ahí
ver las nubes fundirse como la nieve y el eco
orígenes del sol y del blanco pobres como Job
no morir aún y ver durar la sombra
nacer con el fuego y no morir
abrazar y besar amor fugaz el cielo sin brillo
ganar las alturas abandonar la orilla
y quién sabe descubrir lo que amo
omitir  transmitir mi nombre a los años
reír en las horas tormentosas dormir al pie de un pino
gracias a las estrellas semejantes a un número
y morir lo que amo a orillas de las llamas.

De "Las tinieblas"
Traducción de "Claire Deloupy"

El poema a Florence

Como un ciego que al ir de camino hacia el límite
En la ciudad ruidosa tomada por la noche
Posa obstinadamente sobre las ventanillas
Sus ojos qué no ven hacia alados pañuelos

Como un raíl que brilla en la sombra del árbol
Como luz de un relámpago en los ojos amantes
Como cuchillo roto sobre un sexo de mármol
Como legislador que hablase a unos dementes

Una llama surgió para honrar a Florence
No aquella que tan alta de pronto en el camino
Levantó hasta la luna un grito de dolor
Sino la que ardió cuando en la hoguera las manos

alzadas como cinco puntas de estrella opaca
juraban que el mañana surgiría del hoy
Sino la que ardió en el camino de Santiago
Cuando la diosa huyó desnuda hacia el nadir

Sino aquella que ardió dentro de mi garganta
Cuando fugaz y pura imagen del amor
Surgiste te marchaste y el fuego de las fraguas
Enrojecía abetos y palacios y torres

Inscribo aquí tu nombre sin anónimos lutos
Donde amadas se hundieron en cuerpo y alma y bienes
Para honrar una noche en que —despojos últimos—
Como huesos echábamos recuerdos a los perros

Te fundes te retiras te hundes pero levanto
en esta orilla donde no alumbra fuego alguno
Ningún faro blanquea los barcos desahuciados
Ningún fanal de orilla llevado por los bueyes

Levanto sin embargo hoy tu rostro y tu risa
Tus ojos turbadores tu pecho y tus perfumes
En un gratuito olimpo con sombras que se miran
en un espejo roto pisado por los muertos

Para que si a las otras amantes les tocase
El turno de abismarse antes que a mí seas tú
La acogedora y la ilusoria embaucadora
la hermana de mis penas y la llama en mis dedos

Pues la ruta se rompe al borde del abismo
siento llegar el tiempo de morir los amigos
Las amantes de antaño las amantes de hoy
Veo llegar los días de artificio y crespones

Veo llegar los días de las empresas vanas
los días en que nadie comprenda estas palabras
Pero bebo goloso el llanto de las penas
aunque rompa mi vaso al eco de tus gritos

Bebo con alegría con chasquidos de lengua :
no viril y tónico y convido al festín
A todos los que amé. Con sus grilletes rotos
que compartan conmigo mi botín y mis sueños

¡Bebamos jubilosos! ¡Hasta caer cantemos!
Nuestras manos que sangran con cascos de botellas
No podrán abrazar mañana a las amantes.
Echaron los cerrojos al país de la magia.

Cuento de hadas

Había una vez y fueron tantas veces
un hombre que adoraba a una mujer.
Había una vez la vez fue muchas veces
que una mujer a un hombre idolatraba.
Había una vez lo fue muchas más veces
una mujer y un hombre que no amaban
o aquel o aquella que los adoraban.

Había una vez tal vez solo una vez
una mujer y un hombre que se amaban.

De "Conte de fées"

La primera calle a la derecha

Tú tomas la primera calle a la derecha
sigues el muelle
pasas el puente
golpeas la puerta de la casa.

El sol brilla
el río corre
en una ventana se estremece un tiesto de geranios

Un vehículo pasa por la otra orilla
te vuelves sobre el alegre paisaje
sin advertir que la puerta se ha abierto detrás de ti
la huésped está en el umbral
la casa está llena de sombras.

Pero sobre la mesa se advierte el reflejo
el reflejo del día sobre una fruta o una botella
sobre un plato de loza o sobre un mueble
y quedas allí sobre el umbral entre el
mundo lleno de semejantes a ti mismo
y tu soledad zumbadora
del mundo entero.

De "Antología Universal de la Poesía"

Destino arbitrario

Ahora llega el tiempo de las cruzadas.
Por las ventanas cerradas los pájaros se obstinan en hablar
como peces de acuario.
Junto al escaparate de una tienda
una bonita mujer sonríe.
Felicidad no eres sino lacre
y yo paso como un fuego fatuo.
Una multitud de guardianes persigue
a una mariposa inofensiva fugada del asilo.
Se torna en mis manos calzón de encaje
y tu carne se torna de águila
¡oh sueño mío cuando te acaricio!
Mañana habrá entierros gratuitos
ya no se resfriarán
hablarán el lenguaje de las flores
se iluminarán con luces hasta ahora desconocidas.
Pero hoy es hoy.
Siento que mi comienzo está próximo
semejante al trigo de junio.
Gendarmes ponedme las esposas.
Las estatuas vuelven la espalda sin obedecer.
En su zócalo inscribiría injurias y el nombre de mi
     peor enemigo.
Allá lejos en el océano entre dos aguas
un bello cuerpo de mujer hace retroceder a los tiburones.
Suben a la superficie para contemplarse en el aire
y no se atreven a morder esos senos
esos senos deliciosos.

De “C’est les bottes de sept lieues cette phrase Je me vois”

Los grandes días del poeta

Los discípulos de la luz sólo inventaron tinieblas apenas
  opacas. El río arrastra un diminuto cuerpo de mujer lo que
  es indicio de un final próximo.
La viuda vestida con ropas nupciales se equivoca de séquito. Todos llegaremos con atraso a nuestras tumbas.
Un navío de carne encalla en una playa pequeña. El timonel invita a los pasajeros a callarse.
Las olas esperan impacientes. i Más Cerca de Ti oh Dios mío!
El timonel invita a las olas a hablar. Estas hablan.
La noche ocluye sus frascos con estrellas y hace fortuna con  la exportación.
 Se construyen grandes tableros para vender ruiseñores. Pero
   no pueden satisfacer los deseos de la Reina de Siberia que quiere un ruiseñor blanco.
 Un comodoro inglés jura que no lo sorprenderán más recolectando salvia de noche entre los pies de las estatuas de sal.
 A propósito de esto una pequeña salera con Cerebos se endereza con dificultad sobre sus delgadas piernas.
 y derrama en mi plato todo lo que me queda por vivir.
 Lo bastante para salar el océano Pacífico.
 Pondréis en mi tumba un salvavidas.
 Porque uno nunca sabe.

La libertad o el amor, Cabaret Voltaire, pgs. 64-66.


“Yo me complacía contemplando el juego de su abrigo de piel en torno a su cuello, el roce del ribete con las medias de seda, la caricia intuida del forro sedoso en las caderas. De repente constaté la presencia de una cinta blanca alrededor de las pantorrillas. Ésta fue creciendo rápidamente, se deslizó hasta el suelo, y cuando llegué al lugar recogí el bombacho de fina batista. Cabía entero en una mano. Estaba impregnado del olor más íntimo de Louise Lame. Qué fabulosa ballena, qué prodigioso cachalote puede destilar un ámbar más perfumado. Oh pescadores perdidos en los fragmentos de la banquisa, que os dejaríais morir de emoción hasta caer en las olas glaciales cuando, una vez despedazado el monstruo y habiendo recogido cuidadosamente la grasa el aceite y las barbas para hacer corsés y paraguas, descubrís en el vientre abierto el cilindro de materia preciosa. ¡El bombacho de Louise Lame! ¡Qué universo! …

EL CEMENTERIO

Aquí estará mi tumba y no en otra parte: bajo estos tres árboles.
Recojo las primeras hojas de la primavera
Entre un zócalo de granito y una columna de mármol.
Recojo las primeras hojas de la primavera
Pero otras hojas se nutrirán con la feliz podredumbre
De este cuerpo que vivirá, si puede, cien mil años.
Pero otras hojas se nutrirán con la feliz podredumbre,
Pero otras hojas se ennegrecerán
Bajo la pluma de los que cuentan sus aventuras.
Pero otras hojas se ennegrecerán
Con una tinta más líquida que la sangre y el agua de las fuentes:
Testamentos no respetados, palabras perdidas más allá de los montes.
Con una tinta más líquida que la sangre y el agua de las fuentes,
¿Puedo defender mi memoria contra el olvido
Como una sepia que huye hasta perder la sangre, hasta perder el aliento?
¿Puedo defender mi memoria contra el olvido?

Revisión de la traducción:
Claire Deloupy

Morir ahí hermosa pavesa… 

Morir ahí hermosa pavesa, morir ahí,
ver las nubes fundirse como la nieve y el eco,
orígenes del sol y del blanco pobres como Job,
no morir aún y ver durar la sombra,
nacer con el fuego y no morir,
abrazar y besar, amor fugaz, el cielo sin brillo,
ganar las alturas, abandonar la orilla
y quién sabe descubrir lo que amo
omitir transmitir mi nombre a los años,
reír en las horas tormentosas, dormir al pie de un pino
gracias a las estrellas semejantes a un número
y morir lo que amo a orillas de las llamas.

Versión de Claire Deloupy

Los espacios del sueño

En la noche están naturalmente las siete maravillas
del mundo y la grandeza y lo trágico y el encanto.
Los bosques se tropiezan confusamente con las criaturas
legendarias escondidas en los matorrales.
Estás tú.

En la noche están los pasos del paseante
y los del asesino y los del guardia urbano
y la luz del farol y la linterna del trapero.
Estás tú.

En la noche pasan los trenes y los barcos
y el espejismo de los países donde es de día.
Los últimos alientos del crepúsculo
y los primeros estremecimientos del alba.
Estás tú.

Un aire de piano, el estallido de una voz.
Un portazo. Un reloj.
Y no solamente los seres y las cosas y los ruidos materiales.
Sino también yo que me persigo o sin cesar me adelanto.
Estás tú la inmolada, tú la que espero.

A veces extrañas figuras nacen
el momento del sueño y desaparecen.
Cuando cierro los ojos,
las floraciones fosforescentes aparecen
y se marchitan y renacen como fuego de artificios carnosos.
Países desconocidos que recorro en compañía de criaturas.
Estás tú sin duda, oh bella y discreta espía.

Y el alma palpable de la extensión.
Y los perfumes del cielo y de las estrellas
y el canto del gallo de hace 2000 años
y el grito del pavo real en los parques en llamas y besos.

Manos que se aprietan siniestramente en una luz descolorida
y ejes que chirrían sobre los caminos de espanto.
Estás tú sin duda a quien no conozco,
a quien conozco al contrario.

Pero que, presente en mis sueños,
te obstinas en dejarte adivinar en ellos sin aparecer.
Tú que permaneces inasible
en la realidad y en el sueño.

Tú que me perteneces por mi voluntad
de poseerte en ilusión
pero que no acercas tu rostro sino cuando mis ojos
se cierran tanto al sueño como a la realidad.

Tú que en despecho de una retórica fácil
donde la ola muere en la playa,
donde la corneja vuela entre las fábricas en ruinas,
donde la madera se pudre crujiendo bajo un sol de plomo.

Tú que estás en la base de mis sueños
y que sacudes mi alma llena de metamorfosis
y que me dejas tu guante cuando beso tu mano.
En la noche están las estrellas
y el movimiento tenebroso del mar, de los ríos,
de los bosques, de las ciudades, de las hierbas,
de los pulmones de millones y millones de seres.

En la noche están las maravillas del mundo.
En la noche no están los ángeles guardianes,
pero está el sueño.
En la noche estás tú.

En el día también.

Una hoja

 Erase una hoja, con sus lineas
Linea de la vida
Linea de la suerte
Linea del corazón
Erase una rama justo al borde de la hoja
Linea salvaje, símbolo de vida
Símbolo de suerte
Símbolo del corazón
Erase un árbol justo al borde de la rama
Un árbol digno de vida
Digno de suerte
Digno de corazón
Corazón grabado, perforado, reperforado
Un árbol que nadie ha visto jamas
Eranse raíces justo al borde del árbol
Raíces viñas de vida
Viñas de suerte
Viñas del corazón
Al borde de las raíces estaba la tierra
Solamente la tierra
La tierra redonda
Solamente la tierra a través del cielo
La tierra. 

Complainte De Robert Le Diable – Louis Aragon


Tu portais dans ta voix comme un chant de Nerval
Quand tu parlais du sang jeune homme singulier
Scandant la cruauté de tes vers réguliers
Le rire des bouchers t’escortait dans les Halles
Parmi les diables chargés de chair tu noyais
Je ne sais quels chagrins ou bien quels blue devils
Tu traînais au bal derrière l’Hôtel-de-Ville
Dans les ombres koscher d’un Quatorze-Juillet
Tu avais en ces jours ces accents de gageure
Que j’entends retentir à travers les années
Poète de vingt ans d’avance assassiné
Et que vengeaient déjà le blasphème et l’injure
Tu parcourais la vie avec des yeux royaux
Quand je t’ai rencontré revenant du Maroc
C’était un temps maudit peuplé de gens baroques
Qui jouaient dans la brumes à des jeux déloyaux
Debout sous un porche avec un cornet de frites
Te voilà par mauvais temps près de Saint-Merry
Dévisageant le monde avec effronterie
De ton regard pareil à celui d’Amphitrite
Enorme et palpitant d’une pâle buée
Et le sol à ton pied comme au sein nu l’écume
Se couvre de mégots de crachats de légumes
Dans les pas de la pluie et des prostituées
Et c’est encore toi sans fin qui te promènes
Berger des longs désirs et des songes brisés
Sous les arbres obscurs dans les Champs-Elysées
Jusqu’à l’épuisement de la nuit ton domaine
Oh la Gare de l’Est et le premier croissant
Le café noir qu’on prend près du percolateur
Les journaux frais les boulevards pleins de senteur
Les bouches du métro qui captent les passants
La ville un peu partout garde de ton passage
Une ombre de couleur à ses frontons salis
Et quand le jour se lève au Sacré-Coeur pâli
Quand sur le Panthéon comme un équarissage
Le crépuscule met ses lambeaux écorchés
Quand le vent hurle aux loups dessous le Pont-au-Change
Quand le soleil au Bois roule avec les oranges
Quand la lune s’assied de clocher en clocher
Je pense à toi Desnos qui partis de Compiègne
Comme un soir en dormant tu nous en fis récit
Accomplir jusqu’au bout ta propre prophétie
Là-bas où le destin de notre siècle saigne
Je pense à toi Desnos et je revois tes yeux
Qu’explique seulement l’avenir qu’ils reflètent
Sans cela d’où pourrait leur venir ô poète
Ce bleu qu’ils ont en eux et qui dément les cieux


Louis Aragon

CARTA A YOUKI

15 de julio de 1944

Mi amor,
Nuestro sufrimiento sería intolerable si no pudiésemos tomarlo como una enfermedad sentimental y pasajera. Nuestro encuentro hará nuestra vida hermosa por lo menos por treinta años. Por mi parte, estoy tomando un sorbo profundo de juventud y regresaré lleno de amor y de fuerza. Durante el trabajo un cumpleaños, mi cumpleaños, fue la ocasión para meditar largamente acerca de vos. ¿Te llegará esta carta a tiempo para tu cumpleaños? Me hubiese gustado darte cien mil cigarrillos americanos, una docena de vestidos de alta costura, un departamento en la rue de Seine, un automóvil, una pequeña casa en el bosque de Compiègne, la de la Belle Isle y un pequeño ramo de cuatro peniques. En mi ausencia, puedes ir y comprar las flores, yo te las pagaré, por supuesto. Lo demás te lo prometo para más adelante. Pero antes que nada, toma una buena botella de vino y piensa en mí. Espero que tus amigos no te dejen sola ese día. Les agradezco su devoción y su coraje. Recibí un paquete de Jean-Louis Barrault hace una semana. Bésalo en la mejilla por mí así como a Madeleine Renaud, ya que el paquete es una prueba de que mi carta ha arrivado. ¿Qué hay de nuevo con mis libros en la prensa? Tengo muchas ideas para poemas y novelas. Lamento no tener ni la liber
tad ni el tiempo de escribirlos. Puedes, sin embargo, decirle a Gallimard que tres meses después de mi regreso recibirán el manuscrito de una historia de amor en un género enteramente novedoso. Estoy cerrando por hoy.
Hoy, el 15 de julio, recibí cuatro cartas, de Barrault, Julia, Dr. Benet y Daniel. Agradeceles, y disculpame con ellos por no haber respondido. Tengo derecho a una carta por mes. Aún nada de tu mano, pero sí recibo noticias tuyas. Espero que esta carta sea como nuestra vida por venir. Mi amor, te beso tan tiernamente como la honorabilidad lo permite en una carta que debe pasar por la censura. Mil besos. ¿Recibiste el pequeño arcón que te envié al hotel de Compiègne?


Robert

Te recomendamos ver el programa de televisión.

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82 Poesía más Poesía: Charles Baudelaire

CHARLES BAUDELAIRE

Biografía

Poeta francés, uno de los máximos exponentes del simbolismo, considerado a menudo el iniciador de la poesía moderna. Hijo del ex sacerdote y pintor, Joseph-François Baudelaire, de 61 años y de Caroline Dufayis, de 26, nació en París el 9 de abril de 1821. Su padre, casado en segundas nupcias tenía un hijo de su primer matrimonio: Claude-Alphonse. El 10 de febrero de 1827, fallece. Su madre, entonces se casa al año siguiente con el Comandante Jacques Aupick; de treinta y nueve años. Baudelaire nunca aceptó a su padrastro, y los conflictos familiares se transformaron en una constante de su infancia y adolescencia.
En 1831 se trasladó junto a su familia a Lyon donde el comandante Aupick es destinado como Jefe del Estado Mayor y en 1832 ingresó como interno en el Colegio Real de Lyon, donde estudió hasta 1836, año en que regresaron a París.
Continuó sus estudios en el Liceo Louis-le-Grand y fue expulsado por indisciplina en 1839. Este año obtiene el título de Bachiller superior. Al año siguiente se matriculó en la Facultad de Derecho de la Universidad de París, y se introdujo en la vida bohemia, conociendo a autores como Gérard de Nerval y Honoré de Balzac, y a poetas jóvenes del Barrio Latino y comienza a publicar en periódicos en colaboración y anónimamente.
En esa época de diversión también conoció a Sarah “Louchette”, prostituta que inspiró algunos de sus poemas y le contagió la sífilis, enfermedad que años más tarde terminaría con su vida.
Su padre adoptivo, el comandante Aupick, descontento con la vida liberal y a menudo libertina que llevaba el joven Baudelaire, lo envió a un largo viaje, con el objeto de alejarlo de sus nuevos hábitos. Embarcó el 9 de junio de 1841 rumbo a la India, pero luego de una escala en la isla Mauricio, regresó a Francia, se instaló de nuevo en la capital y volvió a sus antiguas costumbres desordenadas. Siguió frecuentando los círculos literarios y artísticos y escandalizó a todo París con sus relaciones con Jeanne Duval, la hermosa mulata que le inspiraría algunas de sus más brillantes y controvertidas poesías. Hace amistad con Théophile Gautier y Théodore Banville.


Como ya era mayor de edad, reclamó la herencia paterna, pero su vida de dandy le hizo dilapidar la mitad de su herencia, lo que indujo a sus padres a convocar un consejo de familia para imponerle un tutor judicial que controlara sus bienes. El 21 de septiembre de 1844 la familia designó un notario para administrar su patrimonio y le asignó una pequeña renta mensual, situación que profundizó sus conflictos familiares.
A principios de 1845 empezó a consumir hachís y se dedicó a la crítica de arte, publicando Le Salon de 1845, un ensayo elogioso sobre la obra de pintores como Delacroix y Manet, entonces todavía muy discutidos
Publica varios sonetos uno de ellos con su verdadero nombre: A una dama criolla, escrito en su viaje a la India y El Salón de l845. Con los primeros síntomas de la sífilis y en medio de una crisis depresiva intenta suicidarse. Después de dicha tentativa de suicidio, pasa a vivir con su familia en la plaza Vendôme, pero al poco tiempo volverá a independizarse.
En 1846 publica nuevos artículos y poemas y el Salón de l846. Anuncia como de próxima aparición Las Lesbianas, primitivo título de Las flores del mal.
Buena muestra de su trabajo como crítico son sus Curiosidades estéticas, recopilación póstuma de sus apreciaciones acerca de los salones, al igual que El arte romántico (1868), obra que reunió todos sus trabajos de crítica literaria.
Fue además pionero en el campo de la crítica musical, donde destaca sobre todo la opinión favorable que le mereció la obra de Wagner, que consideraba como la síntesis de un arte nuevo. En literatura, los autores E.T.A. Hoffmann y Edgar Allan Poe, del que realizó numerosas traducciones (todavía las únicas existentes en francés), alcanzaban, también según Baudelaire, esta síntesis vanguardista; la misma que persiguió él mismo en La Fanfarlo (1847), su única novela, y en sus distintos esbozos de obras teatrales.
En 1848 toma parte en los procesos revolucionarios de la insurrección popular que tuvo lugar en París del 23 al 25 de febrero que obligó al Rey Felipe I a abdicar y que dio paso a la II República Francesa-
Comprometido por su participación en la revolución de 1848, la publicación de Las flores del mal, en 1857, acabó de desatar la violenta polémica que se creó en torno a su persona. El 30 de diciembre de 1856, Baudelaire había vendido al editor Poulet- Malassis un conjunto de poemas, trabajados minuciosamente durante ocho años, bajo el título de Las flores del mal, que constituyó su principal obra y marcó un hito en la poesía francesa. El poemario se presentó el 25 de junio de 1857 y provocó escándalo entre algunos críticos.
Gustave Bourdin, en la edición de Le Fígaro del 5 de julio, lo consideró un libro “lleno de monstruosidades”, y once días después la justicia ordenó el secuestro de la edición y el proceso al autor y al editor, quienes el 20 de agosto comparecieron ante la Sala Sexta del Tribunal del Sena bajo el cargo de «ofensas a la moral pública y las buenas costumbres». Sin embargo, ni la orden de suprimir seis de los poemas del volumen ni la multa de trescientos francos que le fue impuesta impidieron la reedición de la obra en 1861. En esta nueva versión aparecieron, además, unos treinta y cinco textos inéditos.
Precedido de una dedicatoria en verso “Au Lecteur”, desconcertante y penetrante apóstrofe, Las flores del mal está dividido en seis secciones: Spleen e Ideal, Cuadros parisienses, El vino, Flores del mal, Rebeldía y La muerte. En esta subdivisión ha querido verse la intención del autor de dar a la obra casi el riguroso dibujo de un poema que ilustrase la historia de un alma en sus sucesivas manifestaciones.
En 1858 aparece: Los paraísos artificiales es el nombre con el que se conocen una serie de ensayos de Charles Baudelaire publicados por separado en dos fechas distintas. La primera parte, con el título “Sobre el Ideal artificial, el Haschish”, aparecería en la Revue contemporaine el 30 de septiembre de 1858. Posteriormente este artículo se convertirá en el “Poema del haschisch”. En él Baudelaire narra su experiencia con el hachís. La segunda parte aparecería en la misma revista el 15 y el 30 de septiembre de 1860 bajo el título: “Encantamientos y torturas de un comedor de opio”, pasando luego a ser “Un comedor de opio”. Esta segunda parte trata de la recreación de los libros de De Quincey Confesiones de un comedor de opio y Suspiria de profundis
En el ensayo de Baudelaire no se encuentra una temática nueva para el ser humano. Sí que se encuentra un enfoque y una inteligencia sin precedentes en la forma de tratar y de observar los pros y los contras que el opio y el hachís podían generar en cuerpo y mente.
Se puede tomar el título del libro como una clara referencia a la sensación artificial de vivir en un mundo idílico. Como bien explica Baudelaire en su obra, el opio es una droga muy adictiva para el cerebro humano. Crea unos estímulos tremendamente placenteros, conduce hasta un mundo onírico en el que el individuo puede encontrarse totalmente en sintonía con su entorno. Dichas sensaciones popularizaron los fumaderos en el mundo de la bohemia.
En 1863 publica El pintor de la vida moderna, un artículo sobre Constantin Guys, amigo y pintor, publicado por Le Fígaro en 1863.


Considerado como uno de los primeros críticos del Arte, Charles Baudelaire fue quien acuñó la expresión de modernidad artística. La serie de ensayos que culminaron en su obra El pintor de la vida moderna expone tres ideas fundamentales acerca de la creación artística contemporánea. En primer lugar, Baudelaire declara que el arte se halla limitado a una época y que por ello no puede presentar un carácter de eternidad. Esto es debido a que el arte presenta elementos caducos y temporales, los cuales no pueden asegurar su pervivencia o fugacidad en la Historia. En segundo lugar, expone la necesidad de que el arte se comprometa a actuar siempre como intérprete de su tiempo. Obedeciendo a esto, establece que la creación no puede reiterar continuamente modelos del pasado y debe remitirse al presente. Por último, Baudelaire explica que dicha interpretación ha de realizarse desde la libre visión individual del artista.
De lo dicho derivan varias ideas: por un lado, la de que el arte moderno es un arte autónomo que no está condicionado por la moral o los preceptos sociales, ni necesita de ellos para ser. Este arte, por lo tanto, podría considerarse la culminación de todo ese proceso de cambio hacia lo subjetivo que iniciaron los románticos. Por otro lado, la condición de pertenecer a su tiempo hace que el arte moderno se vea comprometido con las injusticias de la sociedad moderna, por lo que compartirá el afán liberador de las vanguardias. Dicho esto, podemos establecer que el arte moderno se caracteriza por una conciencia radical en su temporalidad. Pero esta idea de temporalidad es muy distinta de la que ha poseído el arte en otras épocas.
El estudio de Baudelaire hecho por Benjamín profundiza sobre este tema.
En 1864, Baudelaire pronunció una serie de conferencias en Bélgica (1864), adonde viajó con la intención de publicar sus obras completas, aunque el proyecto naufragó muy pronto por falta de editor, lo que lo desanimó sensiblemente en los meses siguientes. La sífilis que padecía le causó un primer conato de parálisis (1865), y los síntomas de afasia y hemiplejía, que arrastraría hasta su muerte, aparecieron con violencia en marzo de 1866, cuando sufrió un ataque en la iglesia de Saint Loup de Namur.
Trasladado urgentemente por su madre a una clínica de París, permaneció sin habla pero lúcido hasta su fallecimiento, en agosto del año siguiente. Su epistolario se publicó en 1872, los Journaux intimes (que incluyen Cohetes y Mi corazón al desnudo), en 1909; y la primera edición de sus obras completas, en 1939.

Charles Baudelaire es considerado el padre, o, mejor dicho, el gran profeta, de la poesía moderna.
Criado bajo la sombra de Victor Hugo, Théophile Gautier o Balzac, fue contemporáneo de escritores como Flaubert y de toda la generación de los llamados «poetas malditos», en cuya nómina le incluyó Paul Verlaine (él mismo uno de ellos) por su vida bohemia y sus excesos
«Dante de una época decadente» le definió el también escritor Barbey d’Aurevilly.
Sin embargo, Baudelaire tuvo que luchar siempre durante su existencia con una realidad empeñada en extremo en rebajar lo más posible sus pretensiones. Privado de ser un dandi por su pobreza crónica, su faceta de escritor, tropezó con la indiferencia del público, la mezquindad de muchos editores y la propia dispersión derivada de su carácter y condiciones de vida, a pesar de sus evidentes dotes. Con su carácter rompedor, trato asimismo de erigirse en precursor estético y moral, pero la época no estaba madura. Apenas si consiguió levantar la voz en una sociedad que seguía aceptando la premisa biempensante del «arte útil» y rendía culto al «padre» Hugo y su romanticismo moralista y positivo.
Por desgracia, la poesía de Baudelaire era demasiado audaz para su época. «Seguiré siendo un monstruo en cualquier tipo de literatura», afirmaba en una carta al «rey» Víctor Hugo para expresar lo diferente e incomprendido de su literatura, demasiado «moderna». De hecho, a menudo se le hace responsable de haber acuñado el término modernidad para designar la experiencia fluctuante y efímera de la vida en la metrópolis urbana, uno de sus temas predilectos, y una paradoja, pues rechazaba esta vida moderna en el aspecto material siendo él mismo muy moderno en los ámbitos sociales y artísticos.
Escritores como Sartre, Verlaine, Benjamín, y muchos otros han escrito y admiraron su obra.
Por último hacer mención al gran poema de Germán Pardo García “Leyendo a Baudelaire” del que resuena el verso: Y Baudelaire me dijo; Es a usted al que busco.
…Es a usted al que busco…..

POEMAS

AL LECTOR


La necedad, el error, el pecado, la tacañería,
Ocupan nuestros espíritus y trabajan nuestros cuerpos,
Y alimentamos nuestros amables remordimientos,
Como los mendigos nutren su miseria.

Nuestros pecados son testarudos, nuestros arrepentimientos cobardes;
Nos hacemos pagar largamente nuestras confesiones,
Y entramos alegremente en el camino cenagoso,
Creyendo con viles lágrimas lavar todas nuestras manchas.

Sobre la almohada del mal está Satán Trismegisto
Que mece largamente nuestro espíritu encantado,
Y el rico metal de nuestra voluntad
Está todo vaporizado por este sabio químico.

¡Es el Diablo quien empuña los hilos que nos mueven!
A los objetos repugnantes les encontramos atractivos;
Cada día hacia el Infierno descendemos un paso,
Sin horror, a través de las tinieblas que hieden.

Cual un libertino pobre que besa y muerde
el seno martirizado de una vieja ramera,
Robamos, al pasar, un placer clandestino
Que exprimimos bien fuerte cual vieja naranja.

Oprimido, hormigueante, como un millón de helmintos,
En nuestros cerebros bulle un pueblo de demonios,
Y, cuando respiramos, la Muerte a los pulmones
Desciende, río invisible, con sordas quejas.

Si la violación, el veneno, el puñal, el incendio,
Todavía no han bordado con sus placenteros diseños
El lienzo banal de nuestros tristes destinos,
Es porque nuestra alma, ¡ah! no es bastante osada.

Pero, entre los chacales, las panteras, los podencos,
Los simios, los escorpiones, los gavilanes, las sierpes,
Los monstruos chillones, aullantes, gruñones, rampantes
En la jaula infame de nuestros vicios,

¡Hay uno más feo, más malo, más inmundo!
Si bien no produce grandes gestos, ni grandes gritos,
Haría complacido de la tierra un despojo
Y en un bostezo tragaríase el mundo:

¡Es el Tedio! — los ojos preñados de involuntario llanto,
Sueña con patíbulos mientras fuma su pipa,
Tú conoces, lector, este monstruo delicado,
—Hipócrita lector, —mi semejante, — ¡mi hermano!

UNA CARROÑA

Acuérdese el objeto que vimos, alma mía
Aquella bonita mañana de verano tan suave:
A la vuelta de un sendero una carroña infame
Sobre un lecho sembrado de piedras,

Las piernas abiertas, como una mujer lúbrica,
Ardiendo y sudando los venenos,
Abría, desenfadada y cínica
Su vientre lleno de exhalaciones.

El sol brillaba sobre esa podredumbre,
Como para hacerla cocer a punto,
Y devolver centuplicado a la gran Naturaleza
Todo lo que ahí había juntado;

El cielo miraba la magnífica osamenta
Abrirse como una flor.
El hedor era tan fuerte, que sobre la hierba
Usted creyó desmayarse.

Las moscas zumbaban sobre ese vientre pútrido,
De donde salían negros batallones
De larvas, que se derramaban como un espeso líquido
A lo largo de esos harapos vivientes.

Todo eso bajaba, subía como una ola,
O se lanzaba burbujeante;
Se hubiera dicho que el cuerpo, hinchado por un soplo vago,
Vivía multiplicándose.

Y ese mundo producía una extraña música,
Como el agua corriente y el viento,
O el grano que el campesino con rítmico movimiento
Agita y sacude en su criba.

Las formas se borraban y no eran más que un sueño,
Un esbozo lento en llegar,
Sobre la tela olvidada, y que el artista acaba
solamente a través del recuerdo.

Detrás de las rocas una perra inquieta
Con ojos furiosos nos miraba
Espiando el momento para tomar de nuevo del esqueleto
El trozo que acababa de soltar.
-Y sin embargo usted se parecerá a esta basura,
A esa horrible infección,
¡Estrella de mis ojos, sol de mi naturaleza,
Usted, mi ángel y mi pasión!
¡Sí! así será usted, oh reina de las gracias,
después de los últimos sacramentos,
Cuando vaya, bajo la hierba y las flores carnosas
a pudrirse entre las osamentas
Entonces, ¡oh belleza mía! diga a los gusanos
Que la devorarán a besos,
Que guardé la forma y la esencia divina
De mis amores descompuestos.

                                                        De Spleen e ideal 
        Traducción de  Claire Deloupy y Helene Barnier

CANTO DE OTOÑO


I
Pronto nos hundiremos en las frías tinieblas;
¡Adiós, viva claridad de nuestros veranos tan cortos!
Ya escucho caer con choques fúnebres
La madera que suena sobre el pavimento de los patios.
Todo el invierno va a entrar en mi ser: ira,
Odio, estremecimientos, horror, labor dura y forzada,
Y, como el sol en su infierno polar,
Mi corazón no será más que un bloque rojo y helado.
Escucho estremecido cada tronco que cae;
El patíbulo que están construyendo no tiene eco más sordo.
Mi espíritu semejante a la torre que sucumbe
Bajo los golpes del ariete incansable y pesado.
Me parece, mecido por este choque monótono,
Que clavan apresuradamente un ataúd en alguna parte.
¿Para quién? -Ayer era verano; ¡he aquí el otoño!
Ese ruido misterioso suena como una partida.
II
Amo de tus grandes ojos la verde luz,
Dulce belleza, pero hoy todo me es amargo,
Y nada, ni tu amor, ni el pequeño salón, ni la chimenea,
Iguala para mí el sol que brilla sobre la mar.
¡Y sin embargo ámame, tierno corazón! Sé madre,
Aun para un ingrato, aun para un malvado;
Amante o hermana, sé la dulzura efímera
De un glorioso otoño o de un sol poniente.
¡Breve tarea! Ávida, espera la tumba
¡Ah! Déjame, mi frente en tus rodillas,
Disfrutar, mientras añoro el tórrido verano,
Del suave rayo dorado, de esta estación.

De Spleen e ideal

RECOGIMIENTO


Pórtate, ¡oh Dolor mío! y quédate tranquilo.
Pedías el anochecer; está bajando; aquí está:
Una atmósfera oscura envuelve la ciudad,
Trayendo paz a unos, a otros desazón.
Mientras la vil multitud de los mortales,
Bajo el látigo del Placer, verdugo despiadado,
Va a cosechar remordimientos en la fiesta servil,
Dolor mío, dame la mano; ven por aquí,
Lejos de ellos. Mira cómo los difuntos Años se asoman,
Sobre los balcones del cielo, con ropa anticuada;
Surge, sonriente, del fondo del agua la Añoranza;
El Sol moribundo se duerme bajo el arco de un puente,
Y, como una gran mortaja arrastrándose hacia Oriente,
Escucha, escucha la dulce Noche que camina.

        De “Cuadros parisiens”
        Traducción de Claire Deloupy y Helene Barnier

EL HOMBRE Y EL MAR


¡Hombre libre, siempre amarás al mar!
El mar es tu espejo; contemplas tu alma
En el acontecer infinito de su ola,
Tu espíritu no es un abismo menos amargo.
Te gusta hundirte en el seno de tu imagen;
La abrazas con los ojos y los brazos, y tu corazón
Se distrae a veces de su propio rumor
Al escuchar ese quejido indomable y salvaje.
Sois los dos tenebrosos y discretos:
Hombre, nadie sondeó el fondo de tus abismos,
¡Oh mar, nadie conoce tus íntimas riquezas,
Tan celosos sois de guardar vuestros secretos!
Y sin embargo hace innumerables siglos
Que combatís sin piedad ni remordimiento,
Tanto os gusta el estrago y la muerte,
¡Oh luchadores eternos! ¡oh hermanos implacable
De “Spleen e Ideal”
Traducción: Claire Deloupy y Helene Barnie

EL ENEMIGO


Mi juventud no fue más que una tenebrosa tormenta,
Atravesada por soles deslumbrantes;
Los rayos y la lluvia causaron tal estrago,
Que en mi jardín apenas quedan frutas bermejas.
He aquí que alcancé el otoño de las ideas,
Y es preciso usar la pala y los rastrillos
Para juntar de nuevo las tierras inundadas,
Donde el agua cava huecos grandes como tumbas.
¿Y quién sabe si las flores nuevas con las que sueño
Encontrarán en este suelo limpio como una orilla
El místico alimento que les daría vigor?
-¡Oh dolor! ¡Oh dolor! El tiempo se come la vida,
Y el oscuro Enemigo que nos roe el corazón
Con la sangre que perdemos crece y se fortalece!

                                              De “Spleen e Ideal”
                                      Traducción: Claire Deloupy

EL MUERTO ALEGRE


En una tierra fértil y llena de babosas
Quiero cavar yo mismo una fosa profunda,
Donde pueda a mis anchas tender mis viejos huesos
Y dormir en el olvido como un tiburón en el agua.
Odio los testamentos y odio los sepulcros;
Antes que implorar una lágrima del mundo,
Vivo, preferiría invitar a los cuervos
Al festín sangrante de esa carcaza inmunda..
¡Oh gusanos! Negros compañeros sin rostro,
mirad cómo os llega libre un muerto alegre;
Filósofos vividores, hijos de la podredumbre,
Recorred sin remordimientos mi ruina,
Y decidme si aún queda tortura alguna
Para ese viejo cuerpo sin alma ¡muerto entre los muertos!

Poema LXXII de Spleen e ideal
Versión española de Claire Deloupy y Helene Barnier

SEMPER EADEM

“¿De dónde te viene, decías, esta extraña tristeza,
Subiendo como el mar sobre la roca negra y desnuda?”
-Cuando nuestro corazón ha hecho una vez su vendimia,
Vivir es un mal. Es un secreto de todos conocido
Un dolor muy sencillo y no misterioso,
Y, como tu alegría, deslumbrante para todos.
Deja pues de buscar, ¡oh hermosa curiosa!
Y, aunque tu voz sea dulce ¡cállate!
¡Cállate, ignorante! ¡Alma siempre encandilada!
¡Boca de risa infantil! ¡Más aún que la Vida,
La Muerte nos atrapa a menudo con lazos sutiles,
Deja, deja mi corazón embriagarse con una mentira,
Hundirse en tus bellos ojos como en un hermoso ensueño,
Y dormitar largamente a la sombra de tus pestañas!

De “Spleen e Ideal”
Traducción: Claire Deloupy

CONVERSACIÓN


¡Eres un hermoso cielo de otoño, claro y rosado!
Pero la tristeza sube en mí como el mar,
Y su reflujo deja, en mis labios taciturnos,
El punzante recuerdo de su cieno amargo.

En vano tu mano se desliza sobre mi pecho desfallecido;
Lo que busca, amiga, es un lugar saqueado
Por la garra y el diente feroz de la mujer.
No busquéis más mi corazón: las fieras se lo comieron.
Mi corazón es un palacio mancillado por la turba;
¡En él se emborrachan, se matan, se agarran de los pelos!

¡Flota en torno a tu cuello desnudo un perfume!…
¡Oh Belleza, dura calamidad de las almas! ¡Así lo quieres!
Con tus ojos de fuego, brillantes como fiestas,
¡Calcina esos despojos que abandonaron las fieras.

De “Spleen e Ideal”
Traducción: Claire Deloupy

EL GUSTO DE LA NADA  


¡Triste espíritu, antaño amante de la lucha,
la Esperanza, cuya espuela excitaba tu ardor,
no quiere ya montarte! Échate sin pudor,
viejo caballo cuyas patas tropiezan en todos los obstáculos.

Resígnate, corazón mío; duerme tu sueño de bruto.

¡Espíritu vencido, extenuado! Para ti, viejo merodeador,
el amor no tiene ya sabor, ni tampoco la lucha;
¡adiós, pues, cantos del metal y suspiros de la flauta!,
¡placeres, no tentéis ya a un corazón sombrío y gruñón!

¡La adorable Primavera ha perdido su olor!
 
Y el Tiempo me devora minuto tras minuto,
como la nieve inmensa a un cuerpo afectado por la rigidez;
contemplo desde lo alto el globo de su redondez,
y ya no busco en él el abrigo de una choza.

Alud, ¿quieres arrastrarme en tu caída

                                                             De Poemas diversos                                                         

REMORDIMIENTOS PÓSTUMOS

Cuando estés ya dormida, mi bella tenebrosa,
al fondo de un sepulcro hecho de mármol negro,
y cuando tengas sólo por morada y alcoba
una cueva lluviosa y una fosa cavada,
y la piedra, oprimiendo tu pecho temeroso
y tus flancos que un grácil abandono doblega,
impida al corazón el latir y el querer,
y a tus pies el correr su curso aventurero,
la tumba, confidente de mi ensueño infinito,
(porque la tumba siempre comprenderá al poeta)
en esas noches largas que destierran al sueño,
te dirá: “¿de qué os sirve, cortesana imperfecta,
el no haber conocido lo que los muertos lloran?”
-Y te roerá el gusano como un remordimiento.

De Spleen e ideal

EL VAMPIRO

Tú que, como una puñalada,
en mi pecho doliente entraste,
y cual rebaño de demonios
viniste loca, engalanada, 
para de mi alma sometida
hacer tu lecho y tu dominio;
-infame a quien me encuentro atado
como el forzado a su cadena,
 
y el jugador tenaz al juego,
y como el borracho a la botella,
y a los gusanos la carroña,
-¡sí, maldita, maldita seas! 
Yo supliqué a la espada rápida
para ganar mi libertad,
y dije al pérfido veneno
que ayudara a mi cobardía.
Mas, ¡ay!, la espada y el veneno
me desdeñaron y me han dicho:
“No eres digno de redimirte
de tu maldita esclavitud.
¡Imbécil! -¡Si de tu dominio
nuestros esfuerzos te librasen,
tus besos resucitarían
el cadáver de tu vampiro!”

                                                   De “Las flores del mal”   

A UNA TRANSEÚNTE

Aullaba en torno mío la calle. Alta, delgada,
de riguroso luto y dolor soberano,
una mujer pasó, con mano fastuosa
levantando el festón y el dobladillo al vuelo;
ágil y tan noble, con su pierna de estatua.
Yo bebía, crispado como un loco, en sus ojos,
cielo lívido donde el huracán germina,
la dulzura que hechiza y el placer que da muerte.
¡Un relámpago!… ¡Luego la noche! – Fugitiva
beldad cuya mirada renacer me hizo al punto,
¿sólo en la eternidad podré verte de nuevo?
¡En otro sitio, lejos, muy tarde, o acaso nunca!
Pues no sé a dónde huyes, ni sabes dónde voy,
¡Tú, a quien yo hubiese amado! ¡Sí, tú, que lo supiste!

                                                           De Cuadros parisinos       

BRUMAS Y LLUVIAS

¡Fines de otoño, inviernos, primaveras lodosas,
tiempos arrulladores!, os amo y agradezco
que me envolváis así corazón y cerebro
con un ligero lienzo y un sepulcro impreciso.
En esta gran llanura donde el austro se goza,
donde en las largas noches la veleta enronquece,
mi alma, más que en la tibia edad del renuevo,
abrirá extensamente sus dos alas de cuervo.
Nada es más dulce al pecho que llenan cosas fúnebres,
sobre el que cae la escarcha desde tiempos remotos,
oh edades macilentas, reinas de nuestros climas,
que el aspecto indeleble de vuestras sombras pálidas,
-si no es adormecer, una noche de luna,
el dolor, dos a dos, en un lecho casual

                                              De Cuadros parisinos

Se recomienda ver el programa de televisión Poesía más Poesía.

PRÓXIMO NÚMERO

43. Poesía más Poesía: Guillaume Apollinaire

GUILLAUME APOLLINAIRE

BIOGRAFÍA

Guillaume Apollinaire, poeta genial para muchos, violentamente criticado por otros. ¿Quién fue ese hombre extraordinario que canta al amor con sensualidad y lirismo, amante de la libertad y de la vida, encendido cantor de la guerra, punta de lanza de la vanguardia poética y artística, y en ocasiones defensor de los valores tradicionales? 

Wilhelm Apollinaris de Kostrowitzky nació en Roma el 26 de agosto de 1880, hijo de la unión pasajera de una aristócrata polaca y de un militar italiano (según otras versiones, su padre fue el entonces obispo de Mónaco, Monseñor Theuret). Posteriormente adquiriría la nacionalidad francesa, con el nombre de Guillaume Apollinaire.
Educado en Mónaco y en el sur de Francia, destacó muy pronto por sus conocimientos de poesía moderna y por su carácter inconformista y rebelde, lo que no le impedía obtener las mejores calificaciones en sus estudios. Lector infatigable, su infancia fue marcada por la vida nómada que llevaba con su aventurera madre, ludópata empedernida, por Italia y la Costa Azul francesa. Todos los lugares donde hubiera un casino donde perder o ganar dinero les servían como residencia ocasional.
Ya con trece años de edad compuso sus primeros poemas, concebidos bajo la influencia de la poesía de Rimbaud.
Angelica, la madre se instala con sus hijos en Stavelot, en Bélgica para ir a un casino próximo, le prohíben la entrada así que pronto se va a Paris dejando a sus hijos en una morada donde se escabulleron «a la chita callando»: al no poder pagar la cuenta del hotel, Wilhelm y su hermanastro Albert dejaron el pueblo al alba y sin ruido. De esta época es el recuerdo de los bailes festivos de estos parajes así como la imitación del dialecto valón. También se enamora de María Dubois, la hija de los dueños del hotel. Escribe poemas y cuentos
Se instala en Paris, aprende a escribir a máquina, frecuenta todos los días las bibliotecas y sirve de negro al abogado Esnart quien publica la novela Qué hacer? en el periódico Le matin.
Apollinaire colabora con un mensual satírico de Montmartre. Publica tres poemas firmados Wilhelm Kostrowiztky en la revista La grande France. Ama sin ser correspondido a Linda Molina da Silva, hermana de uno de sus amigos y le escribe poemas.
Durante un año (1901-1902) fue preceptor en Alemania, donde se enamoró de una joven inglesa, a la que después visitaría repetidas veces en Londres, y cuyo rechazo motivaría poemas como La canción del Mal Amado o Annie. Visita a solas Praga y Viena y con la familia, muchas ciudades alemanas.
Empieza a colaborar en el mensual El europeo, la Revue blanche publica cuentos firmados Guillaume Apollinaire.
En 1903, asiste el 18 de abril a un festejo de la revista La plume, allí conoce a Alfred Jarry y a André Salmon. Con André funda en noviembre su propia revista Le festin d’Ésope que publicara nueve números.
Gana su vida como empleado de banco. Conoce a los pintores Derain y Vlaminck que pintan juntos desde 1900.
En 1905, Apollinaire conoce a Picasso y Max Jacob, y empieza a frecuentar los círculos literarios y artísticos de la bohemia de Montmartre. Para hacer frente a sus dificultades económicas escribe algunas novelas eróticas, como Las once mil vergas y Memorias de un joven Don Juan, que publica bajo seudónimo. Publica también un artículo en La plume sobre Picasso.
Poco a poco empieza a colaborar en sucesivas revistas y se inicia en la crítica de arte. De sus largas y casi diarias entrevistas con Picasso, Salmón y Max Jacob, el Aduanero Rousseau surgiría todo el movimiento de la pintura moderna.
Se instala al pie de la Butte Montmartre, conoce a la pintora Marie Laurencin, con quien tendrá una relación tormentosa. Sigue publicando en revistas, sus cuentos, sus poemas y artículos sobre pintura.
En 1908, decide vivir de su escritura y firma un contrato con una editorial, La biblioteca de los curiosos. Primera publicación sobre Sade, publica una crónica de novelas en La phalange, da conferencias y empieza a ser reconocido como critico de arte porque escribe sobre Braque y el Aduanero Rousseau.
Da varias conferencias defendiendo a los nuevos poetas. Es responsable de La litterature feminine en la revista Les marges. Con el nombre de Louise Lalanne. Cuentan que el responsable de esta revista propuso a dos mujeres escritoras que hicieran criticas sobre la literatura femenina emergente pero la dos rechazaron la propuesta , por eso se lo pidió a Guillaume, el escritor de la pluma flexible, él acepto pero la leyenda cuenta que los poemas que publico con el nombre de Louise Lalanne son poemas de juventud de Marie Laurencin.( Francis Poulenc les puso música).
En 1911 es robada La Gioconda en el Museo del Louvre. Su amigo y antiguo secretario Géry Piéret, que había robado unas estatuillas en el museo, compromete indirectamente a Apollinaire, que es encarcelado como sospechoso de complicidad en los robos. Sus amigos organizan la protesta y es liberado al cabo de una semana. Esta breve estancia en prisión dio lugar a algunos poemas (En la Santé). Publica El bestiario o Cortejo de Orfeo. Se dedica, cada vez con mayor pasión, a la defensa de los nuevos pintores (Los pintores cubistas, 1913).
En junio, Marie Laurencin lo deja después de una relación de 5 años, dice que era demasiado celoso. Escribe Le pont Mirabeau.
Con varios amigos, funda Soirées de París, el órgano del arte y de la poesía de vanguardia. Publica Alcoholes, colección que contiene poemas escritos entre 1889 y 1913, y en los que suprime todos los signos de puntuación. En adelante, ya no puntuará más sus versos. De Alcoholes se ha dicho que es una de las obras capitales en la historia de la poesía moderna. Para llamar la atención sobre su nueva poética, abre Alcoholes (1898-1913) con un poema de 1912, “Zona” —uno de los que sus contemporáneos llamarían “poemas-conversación”, “poemas paseo”, “visionarios”: uno de sus varios poemas simultaneístas. 
En 1914, pide ser enrolado en el ejército. Fue rechazo por extranjero. Muchos de sus amigos, André Breton por ejemplo, escribieron que Apollinaire amaba la guerra. Prévert dijo, qué lastima que Apollinaire haya amado tanto la guerra.

El surrealismo, el arte póstumo de Apollinaire | elmundo.es


En septiembre en Niza, conoce a Louise de Coligny Chatillon, Lou.
En diciembre, es aceptado en el ejercito y empieza los papeles para conseguir la nacionalidad francesa.
Es en Nimes que pasa una semana de pasión con Lou antes de ir al frente.
El 2 de enero, Apollinaire conoce a Madeleine Pagès en el tren de Niza a Marseilla.
Durante su estancia en el frente, en las trincheras, escribirá a Lou así como cartas a Madeleine.
En marzo, pasa su tercer y último permiso con Lou, es la ruptura definitiva pero los amantes prometen seguir siendo amigos.

Apollinaire y Madeleine Pagès en diciembre de 1915.


En agosto empieza a intercambiar cartas con una joven poeta Jeanne-Yves Blanc, su madrina de guerra.
El 25de septiembre participa a la ofensiva de Champagne, donde Blaise Cendras perderá su brazo derecho.
En la guerra, Apollinaire sufrió una gran transformación. El bohemio parisino se convirtió en un hombre que cantaba al honor, al deber militar, al patriotismo. El chovinismo francés le ganó por entero.
Las fiestas de fin de año las pasa en Orán con la familia de Madeleine.
El 9 de marzo recibe la nacionalidad francesa por decreto y el 17 de marzo es herido gravemente en la cabeza. El 9 de mayo sufre una trepanación, su convalecencia será larga y dolorosa.
En octubre apareció su obra El poeta asesinado, cuya cubierta representaba a un caballero con el cráneo ensangrentado. Es un libro de cuentos, al cual acaba de añadir un último capitulo.
En 1917 retoma sus actividades literarias y periodísticas. Pierre Reverdy lo designa como jefe de fila de la nueva generación en su revista Nord-Sud.

File:Guillaume Apollinaire, c. 1916.jpg - Wikimedia Commons


El 18 de marzo, emplea públicamente el termino Sur-realista.

Apo lee "La desaparición de Honoré Subrac", de Guillaume Apollinaire


Admirado durante su vida por los jóvenes poetas que formaron más tarde el núcleo del grupo surrealista (André Breton, Louis Aragon, Phillipe Soupault), reveló muy pronto una originalidad que le liberó de toda influencia y que hizo de él uno de los precursores de la revolución literaria de la primera mitad del siglo XX. Su arte no está basado en ninguna teoría sino en un principio simple: el acto de crear debe venir de la imaginación, de la intuición pues debe acercarse, lo más posible a la vida, a la naturaleza. «Esto último es para él una fuente pura de la que puede beberse sin envenenarse» (Obras en prosa completas. 1977). Pero el artista no debe imitarla, la creación debe aparecer según su propio punto de vista. De esta manera, Apollinaire habla de un nuevo lirismo. El arte debe liberarse de la reflexión para poder ser poético. «Soy partidario empedernido de excluir la intervención de la inteligencia, es decir de la filosofía y de la lógica en las manifestaciones artísticas. El arte debe tener como fundamento la sinceridad de la emoción y la espontaneidad de la expresión: ambas están en relación directa con la vida que se esfuerzan por idealizar» dijo Apollinaire
El 24 de junio, primeras polimecas con la salida de su obra de teatro Los pechos de Tiresias. El día siguiente empieza a trabajar en un Misterio en el departamento de La censura.
El 26 de noviembre, Pierre Bertin lee su conferencia sobre El espiritud nuevo.
Su prestigio y su influencia alcanzaron el punto más alto. Colaboraba en las principales revistas de vanguardia. Soñaba con un humanismo fundado en el conocimiento del pasado y el pleno acuerdo entre la poesía y la ciencia. En esta última época publicó más poemas que nunca, Vitam impenderé amori y escribe un guión de cine.
Conoce a Amelia, llamada Jacquelines Kold, la linda pelirroja.
En abril de 1918 publica Caligramas, poemas de la paz y de la guerra que junto a Alcoholes, es su obra capital.
Un caligrama (del francés calligramme) es un poema, frase, palabra o un conjunto de palabras cuyo propósito es formar una figura acerca de lo que trata el poema, en el que la tipografía, caligrafía o el texto manuscrito se arregla o configura de tal manera que crea una especie de imagen visual (poesía visual). La imagen creada por las palabras expresa visualmente lo que la palabra o palabras dicen. En un poema, este manifiesta el tema presentado por el texto del poema. En la modernidad se dio con las vanguardias que buscaban la ruptura y la innovación a principios del siglo XX, y más concretamente con el cubismo literario y los posteriores creacionismo y ultraísmo; el poeta cubista francés Guillaume Apollinaire fue un conocido creador de caligramas. El poeta creacionista chileno Vicente Huidobro ya había incluido su primer caligrama, “Triángulo armónico”, en su libro Canciones en la noche (1913).
Con Apollinaire, los caligramas se ponen de moda en las primeras décadas del siglo XX, aunque estos llevaban existiendo cientos de años en otras culturas, como en la caligrafía árabe. 
El 2 de mayo se casa con Jacquelines. (la «bonita pelirroja» del poema) a la que debemos numerosas publicaciones póstumas.
El 28 de julio, lo nombran teniente.
El 9 de noviembre debilitado por sus heridas y víctima de la epidemia europea muere en Paris de la gripe española.Fue enterrado en el cementerio de Père-Lachaise de Paris mientras que en las calles celebraban el fin de la guerra.
Deja una Opera-bouffe, Casanova, una obra de teatro Color del tiempo, un libro de crónicas, una novela inacabada, La mujer sentada y el manuscrito Diablos enamorados.

Guillaume Apollinaire y André Rouveyre en 1914

Guillaume Apollinaire (1880-1918), experto en burlar límites de tiempo y espacio, supo alojar en treinta y ocho años de vida a todo un “cortejo” de yos y darles la edad de una leyenda. La del amigo inolvidable, tan rico en personalidades que Henri Hertz le decía: “Te prefiero plural a singular”. La del viajero “ebrio de haber(se) bebido el universo”, que canta “la alegría de vagar y el placer de morir errante”, y vaga lo mis- mo por países, en que es también turista del tiempo, ávido de leyendas, que por libros: “Leyó lo que nadie sabía”, dice Paul Dermée, pero “ignoró con soberbia glorias indiscutibles”. La del soldado que escribe poemas de amor a la luz de la artillería y a veces can- ta las miserias del combate, o sus alegrías —pero con exaltación dionisíaca, no guerrera—, o hace de mise- rias esplendor: “Una bella Minerva nació de mi cabe- za/Una estrella de sangre es mi eterna corona”, dice el Malherido. Y la del Mal Amado por tantas muje- res, siempre entre el júbilo sensual y los martirios del otro amor, le Ravageur, que arrasa “a la vida como a la tierra” los ejércitos. Como poeta es igualmente múltiple. Tiene versos con metro y rima; regulares pero blancos; regulares junto a libres, sin rimas ni asonancias; con rimas para un oído muy fino, nada ortodoxas; toda clase de estrofas; imágenes plásticas, humorísticas, analógicas, surrealistas, guerreras; uniones de alejadas realidades, exotismos del tiempo y del espacio, palabras raras que detienen a media frase y “grandes palabras” comunes pero que recupe- ran todo su peso; reemplaza la puntuación por las articulaciones naturales del habla; y es lírico y pro- saico, realista y fantástico, elegiaco y procaz, burlón y patético, grotesco, sentimental, erótico, épico, nostálgico.
Su obra es al mismo tiempo ruptura con la tradi- ción romántico-simbolista y restauración. A rasgos heredados de Nerval y del simbolismo, acentos de Villon, Rabelais, Ronsard, la canción popular, une personajes, lugares, leyendas, símbolos, alusiones mitológicas de un pasado cosmopolita, huellas de la corriente hermética que tácitamente se filtra en la poesía occidental desde el Renacimiento, confiriendo a todo lo pretérito una actualidad imprevista, insolen- te. El poeta que afirme: “Junto al ayer brillante, ma- ñana es incoloro”, coexiste con el que se dice “cansado de este mundo tan antiguo”. Ante la nove- dad de su espíritu, Bretón (que tomó de él el término “surrealista”) no vacila en llamarlo ultramoderno. También es el más original de los que renovaron la poesía de su lengua a principios de siglo, y une a ese don la conciencia de la distancia necesaria para pre- servar, frente a modas o compromisos literarios, la voz individual. Campeón de las vanguardias, no se adhiere sino a lo que es en ellas subversión lógica y moral, aventura vital. En una nota enviada al Mercure de Trance para anunciar Caligramas, confirma su independencia: “El señor Guillaume Apollinaire no toma actitudes, se lanza resueltamente a los descu- brimientos”. Sabe que la novedad deja pronto de ser sorpresa, y que “la sorpresa es el más poderoso de los recursos modernos”. Se inspiró en las técnicas de cubismo y futurismo para crear un simultaneísmo poético tan delirante como la “escritura automática”, pero más novedoso: de una inspiración vigilada que rompe, como no pudo hacerlo la aleatoria inspiración surrealista, con lo sucesivo y lineal del poema.

Libros de poesía

El Bestiario (Le Bestiaire ou cortège d’Orphée) (1911)
Alcoholes (Alcools) (1913)
Vitam independere amori (1917)
Caligramas (Calligrammes, poèmes de la paix et de la guerre)(1918)
Sombra de mi amor (Ombre de mon amour), poemas dirigidos a Louise de Coligny-Châtillon (1947)
El acechador melancólico (Le Guetteur mélancolique) (1952)
Poemas a Lou (Poèmes à Lou) (1955)
Il y a… (Póstumo)
Saldos (Soldes), poemas inéditos (1985)
Yo también soy pintor (Et moi aussi je suis peintre), álbum de ideogramas poéticos coloreados, que quedaron como simples esbozos. Los ideogramas fueron incluidos en la antología Caligramas. (2006)
Novelas y relatos
Mirely o el agujerito barato (Mirely ou le Petit Trou pas cher), novela erótica escrita con seudónimo para un librero de la calle Saint-Roch de Paris (1900)
Qué hacer (“Que faire ?”), novela-folletín de “Matin”, firmada por Esnard, al que Apollinaire sirvió de negro.
Las once mil vergas (Les Onze Mille Verges ou les amours d’un hospodar) (1907) publicada sin firmar.
El encantador en putrefacción (L’Enchanteur pourrissant), ilustrado con grabados de André Derain, (1909)
El Heresiarca y Cia (L’Hérésiarque et Cie), cuentos (1910)
Memorias de un joven Don Juan (Les Exploits d’un jeune Don Juan), novela erótica publicada de forma anónima (1911)
El fin de Babilonia (La Fin de Babylone) (1914)
La Roma de los Borgia (La Rome des Borgia), escrito a medias con Dalize, (1914)
Los tres Don Juan (Les Trois Don Juan) (1915)
El poeta asesinado (Le Poète assassiné), cuentos (1916)
La mujer sentada (La Femme assise), inacabado, póstumo (1920)
Los alfileres (Les Épingles), cuentos (1928)
Teatro y cine
Las tetas de Tiresias (Les Mamelles de Tiresias), drama surrealista en dos actos y un prologo (1917)
La Bréhatine, guión cinematográfico escrito con André Billy (1917)
Es un pájaro que viene de Francia (C´est un oiseau qui vient de France), guión cinematográfico
Color del tiempo (Couleur du temps) (1918)
Casanova (1952)
Obras críticas
La Phalange nouvelle, conferencia (1909)
La obra del Marqués de Sade (L’Œuvre du Marquis de Sade), introducción a la edición de Maîtres de l’Amour (1909)
Les Poèmes de l’année, conferencia (1909)
Les Poètes d’aujourd’hui, conferencia (1909)
El teatro italiano (Le Théâtre italien) (1910)
Pages d’histoire, chronique des grands siècles de France (1912)
La pintura moderna (La Peinture moderne) (1913)
Los Pintores cubistas. Meditaciones estéticas. (Les Peintres cubistas. Méditations esthétiques) (1913)
La antitradición futurista (L’Antitradition futuriste, manifeste synthèse) (1913)
El paseante de ambas orillas (Le Flâneur des deux rives) (1918)
Les Diables amoureux (1964)
Correspondencia
Cartas a su madrina (Lettres à sa marraine) 1915–1918 (1948)
Suave como el recuerdo, cartas a Madeleine Pagès (Tendre comme le souvenir, lettres à Madeleine Pagès) (1952)
Cartas a Lou (Lettres à Lou) (1969)
Lettres à Madeleine, edición revisada y aumentada por Laurence Campa (2005)
Diario
Diario íntimo (Journal intime) (1898-1918), edición de Michel Décaudin, facsímil de un cuaderno inédito de Apollinaire, (1991)

POEMAS

EL PUENTE DE MIRABEAU

Bajo el puente Mirabeau fluye el Sena
Y nuestros amores
¡Ay! cómo me acuerdo
La alegría venía siempre después de la pena
Venga la noche suene la hora
Los días se van me quedo
Sigamos frente a frente las manos en las manos
Mientras bajo
El puente de nuestros brazos pasa
De las eternas miradas el agua tan cansada
Venga la noche suene la hora
Los días se van me quedo
El amor se va como esta agua que corre
El amor se va
Qué lenta es la vida
Y qué violenta la Esperanza
Venga la noche suene la hora
Los días se van me quedo
Pasan los días y pasan las semanas
Ni el tiempo pasado
Ni los amores vuelven
Bajo el puente Mirabeau corre el Sena
Venga la noche suene la hora
Los días se van me quedo

De “Alcoholes”
Traducción: Claire Deloupy

OH PUERTAS DE TU CUERPO

Oh puertas de tu cuerpo
Son nueve y las he abierto todas
Oh puertas de tu cuerpo
Son nueve y para mí se han vuelto a cerrar todas
En la primera puerta
La Clara Razón ha muerto
Era ¿te acuerdas? el primer día en Niza
Tu ojo izquierdo así como una culebra se desliza
Hasta mi corazón
Y que se vuelva a abrir de nuevo la puerta de tu mirada 
izquierda
En la segunda puerta
Ha muerto toda mi fuerza
Era ¿te acuerdas? en un albergue en Cagnes
Tu ojo derecho palpitaba como mi corazón
Tus párpados latían como en la brisa laten las flores
Y que se vuelva a abrir de nuevo la puerta de tu mirada 
derecha
En la tercera puerta
Escucha latir la aorta
Y todas mis arterias hinchadas por tu solo amor
Y que se vuelva a abrir de nuevo la puerta de tu oído
izquierdo
En la cuarta puerta
Me escoltan todas las primaveras
Y aguzando el oído se escucha del bonito bosque
Subir esta canción de amor y de los nidos
Tan triste para los soldados que están en la guerra
Y que se vuelva a abrir de nuevo la puerta de tu oído derecho
En la quinta puerta
Es mi vida que te traigo
Era ¿te acuerdas? en el tren que volvía de Grasse
Y en la sombra muy cerca muy bajito
Tu boca me decía
Palabras de condena tan perversas y tan tiernas
Que pregunto a mi alma herida
Cómo pude oírlas sin morir
Oh palabras tan dulces tan fuertes que cuando lo pienso me 
parece tocarlas
Y que se abra de nuevo la puerta de tu boca
En la sexta puerta
Tu gestación de putrefacción 
oh Guerra está abortando
He aquí todas las primaveras con sus flores
He aquí las catedrales con su incienso
He aquí tus axilas con su divino olor
Y tus cartas perfumadas que huelo
Durante horas
Y que se vuelva a abrir de nuevo la puerta del lado izquierdo 
de tu nariz
En la séptima puerta
Oh perfumes del pasado que la corriente de aire se lleva
Los efluvios salinos daban a tus labios el sabor del mar
Olor marino olor de amor bajo nuestras ventanas se moría
el mar
Y el olor de los naranjos te envolvía de amor
Mientras en mis brazos te acurrucabas
Quieta y callada
Y que se vuelva a abrir de nuevo la puerta del lado derecho 
de tu nariz
En la octava puerta
Dos ángeles mofletudos cuidan de las rosas temblorosas que 
soportan
El cielo exquisito de tu cintura elástica
Y heme aquí armado con un látigo hecho con rayos de luna
Los amores coronados con jacinto llegan en tropel.
Y que se vuelva a abrir de nuevo la puerta de tu grupa
Con la novena puerta
Es preciso que salga el amor mismo
Vida de mi vida
Me junto contigo para la eternidad
Y por el amor perfecto y sin ira
Llegaremos a la pasión pura y perversa
Según lo que queramos
A saber todo a ver todo a oír todo
Yo me renuncié en el secreto profundo de tu amor
Oh puerta umbrosa oh puerta de coral vivo
Entre dos columnas de perfección
Y que se vuelva a abrir de nuevo la puerta que tus manos 
saben abrir tan bien
Traducción: Claire Deloupy

LAS NUEVE PUERTAS DE TU CUERPO

Este poema es solo para ti Madeleine
Es uno de los primeros poemas de nuestro deseo
Es nuestro primer poema secreto oh tú a quien amo
Es suave el día y la guerra tan suave
¡Si fuese preciso morir!
¿Tú lo ignoras virgen mía? En tu cuerpo hay nueve puertas
Yo conozco siete y dos quedan cerradas para mí
He asaltado cuatro, he entrado, no esperes ya que salga
Porque he entrado en ti por tus estrellados ojos
Y por tus orejas con las Palabras que gobierno y que son mi 
escolta
Ojo derecho de mi amor primera puerta de mi amor
Había bajado la cortina de su párpado
Tus pestañas colocadas delante como los soldados negros
pintados en un vaso griego 
Párpado, pesada cortina de terciopelo
Que ocultaba tu mirada clara
Y pesada
Semejante a nuestro amor
Ojo izquierdo de mi amor segunda puerta de mi amor
Semejante a su amiga y casta y pesada de amor como él
Oh puerta que lleva a tu corazón mi imagen y mi sonrisa que
brilla
Como una estrella semejante a tus ojos que adoro
Doble puerta de tu mirada te adoro
Oreja derecha de mi amor tercera puerta
Tomándote llegué a abrir enteramente las dos primeras 
puertas
Oreja puerta de mi voz que te ha persuadido
Te amo a ti que das un sentido a la Imagen gracias a la Idea
Y a ti también oreja izquierda que de las puertas de mi amor 
eres la cuarta
Oh vosotras orejas de mi amor yo os bendigo
Puertas que os abristeis a mi voz
Como las rosas se abren a las caricias de la primavera
Por vosotras mi voz y mi orden
Penetran en todo el cuerpo de Madeleine
En él entro enteramente hombre y también enteramente 
poema
Poema de su deseo que hace que yo también me ame
Ventana izquierda de tu nariz quinta puerta de mi amor y de 
nuestros deseos
Por ella entraré en el cuerpo de mi amor
Entraré sutil con mi olor de hombre
El olor de mi deseo
El acre perfume viril que embriagará a Madeleine
 Ventana derecha sexta puerta de mi amor y de nuestra pasión
Tú que sentirás como tu vecina el olor de mi placer
Y nuestro olor mezclado más intenso y más exquisito que una 
primavera en flor
Doble puerta de las narices de mi amor te adoro a ti que
prometes tantos placeres sutiles
Tomados del arte de los vapores y las fragancias
Boca de Madeleine séptima puerta de mi amor
Te he visto oh puerta roja abismo de mi deseo
Y los soldados que ahí se encuentran muertos de amor me han 
gritado que se rinden
Oh puerta roja y tierna
Oh Madeleine hay aún dos puertas
Que no conozco
Dos puertas de tu cuerpo
Misteriosas
Octava puerta de la gran belleza de mi amor
¡Oh ignorancia mía semejante a soldados ciegos entre los 
caballos de Frisia bajo la luna líquida de Flandes en agonía!
O más bien como un explorador que muere de hambre de sed 
y de amor en una selva virgen
Más sombría que el Erebo
Más sagrada que la de Dodona
Y que deja adivinar una fuente más fresca que la de Castalia
Pero mi amor encontraría allí un templo
Y tras haber ensangrentado el atrio donde vela el encantador monstruo de la inocencia
Descubriré y haré brotar allí el más ardiente géiser del mundo
Oh mi amor mi Madeleine
Ya soy el dueño de la octava puerta
Y tú novena puerta aún más misteriosa
Que te abres entre dos montañas de perlas
Tú más misteriosa aún que las demás
Puerta de los sortilegios de los que no se osa hablar
Tú también me perteneces
Suprema puerta
A mí que llevo
La llave suprema
De las nueve puertas
Oh puertas abríos a mi voz
Yo soy el dueño de la llave.

 Traducción: Claire Deloupy

EL UNDÉCIMO POEMA SECRETO

Sobre toda ti sobre tu cuerpo tu inteligencia tu razón
Ya he hecho hermosos poemas
Y más quiero hacer habitante yo de los bosques en este
     tiempo de guerra
Quiero hacer uno sobre esta bonita chabola
          Tan bien arreglada al fondo de la selva virgen
Esta pequeña chavola que tú me has preparado en la selva
     virgen
Oh palacio más bello que el de Rosamunda el Louvre
     y el Escorial
Aquí entraré para hacer mi más bella obra
Seré Dios mismo y haré si Dios quiere un hombre muchos
     hombres incluso una mujer muchas mujeres como 
     Dios mismo hizo
Oh pequeño palacio escondido de Madeleine
Amor mío eres hermosa pero también eres una artista 
     sublime que edificas para mí el más bello palacio
     del mundo
Madeleine mi adorado arquitecto
Tenderé un puente entre tú y yo un puente de carne duro
     como el hierro un puente colgante maravilloso
Tu Arquitecto yo Pontífice y creador de Humanidad
Te adoro Arquitecto pero tú adora también al constructor
     del puente
Sobre el cual como en el de Avignon todo el mundo 
     danzará en corro
Nosotros Madeleine nuestros hijos y nuestros nietos
          Hasta el fin de los siglos

De “Poemas a Madeleine”

LA TRINCHERA

Yo soy la blanca trinchera con el cuerpo hueco y blanco
Y habito toda la devastada tierra
Ven conmigo muchacho ven a mi sexo que es todo mi
   cuerpo
Ven conmigo penétrame para que sea dichosa de sangrienta
   voluptuosidad
Yo curaré tus penas tus inquietudes tus deseos tu melancolía
con la canción fina y neta de las balas y la orquesta de la
   artillería
Mira qué blanca soy más blanca que los cuerpos más blancos
Acuéstate en mi seno como sobre un vientre querido
Quiero darte un amor único sin sueño sin palabras
He amado a tantos muchachos
Los amo como los ama Morgana
En su castillo del que no se regresa
En la cima del monte Gibel
Que es el Etna del cual se alejan con prisa nuestros soldados
   destinados en Serbia
Los he amado y están muertos y no amo sino a los vivos
Vamos ven a mi sexo más largo que la más larga serpiente
   largo como todos los cuerpos de los muertos
   puestos uno delante de otro
Ven escucha las metálicas canciones que canto pues soy
   una boca blanca
Ven los que me aman están allí armados con fusiles cañones
   bombas granadas y juegan silenciosamente

De “Poemas a Madeleine”

SIEMPRE

          Siempre
Iremos más lejos sin avanzar jamás

Y de planeta en planeta
De nebulosa en nebulosa
El don Juan de mil tres cometas
Sin moverse siquiera de la tierra
Busca las nuevas fuerzas
Y toma en serio a los fantasmas

Y se olvidan tantos universos
Cualesquiera que sean los grandes olvidadizos
Quién sabrá hacernos olvidar tal o cual parte del mundo
Dónde está el Cristóbal Colón a quien se le deberá el olvido
   de un continente

                            Perder
Pero perder verdaderamente

 Para dejar sitio al hallazgo
                                        Perder
La vida para hallar la Victoria

De “Caligramas”

EL CANTO DE AMOR

He aquí de qué está hecho el canto sinfónico del amor
Existe el canto del amor de antaño
El ruido de los besos apasionados de los amantes ilustres
Los gritos de amor de las mortales violadas por los dioses
Las virilidades de los héroes fabulosos erigidas como obuses
     contra aviones
El aullido precioso de Jasón
El canto mortal del cisne
El himno victorioso que los primeros rayos del sol hicieron
     cantar a Memnon el inmóvil
Existe el grito de las sabinas en el momento del rapto
Existen también los gritos de amor de los felinos en las junglas
El rumor sordo de las savias ascendiendo por las plantas
     tropicales
El trueno de las artillerías que cumplen el terrible amor de
     los pueblos
Las olas del mar en donde nace la vida y la belleza
Existe el canto de todo el amor del mundo

De “Caligramas”

SOMBRA 

De nuevo estáis aquí a mi lado
Recuerdos de mis compañeros muertos en la guerra
La oliva del tiempo
Recuerdos que no sois más que uno solo
Como cien pieles que no forman más que un manto
Como esos miles de heridas que no son más que un artículo de periódico
Apariencia impalpable y sombría que has apresado
La forma cambiante de mi sombra
Un indio al acecho durante la eternidad
Sombra te arrastras junto a mí
Pero ya no me oyes
No conocerás más los hermosos poemas que canto
mientras yo te oigo aún te veo
Destino
Sombra múltiple que el sol te guarde
A ti que me amas lo suficiente para no abandonarme nunca
Y que danzas al sol sin levantar polvo
Sombra tinta del sol
Escritura de mi vida
Arcón de penas
Un dios que se humilla 

De “Caligramas”

JEFE DE SECCIÓN 

Mi boca tendrá ardores de averno
Mi boca será para ti un infierno de dulzura y seducción
Los ángeles de mi boca reinarán en tu corazón
Los soldados de mi boca te tomarán al asalto
Los sacerdotes de mi boca incensarán tu belleza
Tu alma se agitará como una región durante un terremoto
Tus ojos entonces se cargarán de todo el amor que se ha
     reunido en las miradas de la humanidad desde que
     existe
Mi boca será un ejército contra ti un ejército lleno de
     desatinos
Que cambia lo mismo que un mago sabe cambiar sus
     metamorfosis
La orquesta y los coros de mi boca te dirán mi amor
Desde lejos te lo murmura
Mientras con los ojos fijos en el reloj espero el minuto
     señalado para el asalto

De “Caligramas”

OCÉANO DE TIERRA 

He edificado una casa en medio del océano
Sus ventanas son los ríos que se deslizan desde mis ojos
Los pulpos hormiguean alrededor de las murallas
Oíd cómo late su triple corazón cómo se estrellan sus picos
   en los cristales
          Casa húmeda
          Casa ardiente
          Veloz estación
          Estación que canta
      Los aviones ponen huevos
      Cuidado se va a arrojar el ancla
Cuidado con el ancla que se arroja
Sería bueno que tú vinieses del cielo
La madreselva del cielo trepa
Los pulpos terrestres palpitan
Y después somos tantos nuestros propios enterradores
Pulpos pálidos de las olas gredosas oh pulpos de pálidas
   bocas
Alrededor de la casa existe ese océano que tú conoces
Y que jamás descansa 

De “Caligramas” 

IL Y A

Hay un navío que se llevó a mi bien amada
hay en el cielo seis globos cautivos y cuando viene la noche
   se diría que son gusanos de los que nacen estrellas
hay un submarino enemigo que detestaba a mi amor
hay mil pequeños pinos quebrados por las esquirlas de obús
   en torno mío
hay un infante que pasa enceguecido por los gases asfixiantes
hay que lo hemos desmenuzado todo en las tripas de Nietzche
   de Goethe y de Colonia
hay que languidezco por una carta que tarda
hay en mi cartera varias fotos de mi amor
hay los prisioneros que pasan con rostro inquieto
hay una batería cuyos sirvientes se agitan en torno a las piezas
hay el vague maestre que llega al trote por el camino del árbol
   aislado
hay se dice un espía que ronda por aquí invisible como el horizonte
   del que se ha revestido indignamente y con el cual se confunde
hay erguido como un lirio el busto de mi amor
hay un capitán que espera con ansiedad las comunicaciones del
   T.S.H. en el Atlántico
hay a medianoche soldados que sierran planchones para los ataúdes
hay mujeres que piden maíz a grandes gritos ante un Cristo
   ensangrentado en México
hay el Gulf Stream que es tan tibio y bienhechor
hay un cementerio pleno de cruces a 5 kilómetros
hay higos silvestres sobre estos cactos en Argelia
hay las largas manos suaves de mi amor
hay un tintero que yo había hecho de una espoleta de 15 centímetro
   que no dejaron disparar
hay mi montura expuesta a la lluvia
hay los ríos que no remontan su curso
hay el amor que me arrastra con dulzura
había un prisionero alemán que llevaba su ametralladora a la espalda
hay hombres en el mundo que jamás estuvieron en la guerra
hay hindúes que contemplan con asombro las campiñas occidentales
piensan con melancolía en aquellos que se preguntan si volverán
   a verles
porque se ha llevado muy lejos durante esta guerra el arte de la
   invisibilidad.

De “Antología universal de la poesía”

SOMBRA DE MI AMOR IV 

Yo pienso en ti mi Lou tu corazón es mi cuartel
Mis sentidos son tus caballos tu recuerdo es mi alfalfa 
El cielo está lleno esta noche de sables y de espuelas
Los artilleros se alejan deprisa entre la densa sombra 
Pero cerca de mí veo sin cesar tu imagen
Tu boca es la herida ardiente de la audacia 
Nuestras fanfarrias estallan en la noche lo mismo que tu voz
Cuando voy a caballo tú trotas junto a mí 
Nuestros cañones del 75 son graciosos como tu cuerpo
Y tus cabellos son leonados como el fuego de un obús que
   explota en el norte 
Te amo tus manos y mis recuerdos
Hacen sonar a todas horas una dichosa marcha
Los soles alternativamente se ponen a relinchar
Somos el baste sobre el que cocean las estrellas

De “Sombra de mi amor (Poemas a Lou)”

Poema leído en la boda de André Salmon

El 13 de julio de 1909
Esta mañana al ver banderas no me dije 
He aquí la rica indumentaria de los pobres  
Ni  el pudor democrático  quiere ocultarme su dolor 
Ni la preciada libertad hace que se imite ahora 
A las hojas oh libertad vegetal oh única libertad terrestre 
Ni  las casas arden porque nos marcharemos para no volver 
Ni esas manos agitadas trabajarán mañana para todos nosotros 
Ni siquiera se ha colgado a los que no sabían gozar de la vida 
Ni siquiera se renueva el mundo retomando la Bastilla 
Sé que sólo lo renuevan los que están fundados en la poesía 
Se ha engalanado París porque mi amigo André Salmon 

Allí se casa
Nos conocimos en una bodega maldita 
En tiempos de nuestra juventud 
Fumando los dos y mal vestidos esperando el alba 
Apasionados apasionados los dos por las mismas palabras 
    cuyo sentido habrá que cambiar 
Engañados engañados pobrecitos sin saber aún reír 
La mesa y los dos vasos se transformaron en un moribundo 
    que nos echó la última mirada de Orfeo
Los vasos cayeron se rompieron 
Y aprendimos a reír 
Partimos entonces peregrinos de la perdición 
Cruzando calles cruzando comarcas cruzando la razón 
Lo volví a ver a orillas del río donde flotaba Ofelia 
Blanca flota aún entre los nenúfares 
Él iba en medio de pálidos Hamlets 
Tocando con su flauta tocando los aires de la locura 
Lo volví a ver junto a un mujik moribundo contando las bienaventuranzas 
Admirando la nieve semejante a las mujeres desnudas 
Volví a verle haciendo esto o aquello en honor de las mismas palabras 
Que cambian el rostro  de los niños y digo todas estas cosas 
Recuerdo y Porvenir porque mi amigo André Salmon se casa

Regocijémonos no porque nuestra amistad ha sido el río que nos fertilizó 
Terrenos ribereños cuya abundancia es el alimento que todos esperan 
Ni porque nuestras copas nos echan una vez más la mirada de Orfeo moribundo 
Ni porque tanto hemos crecido que muchos podrían confundir nuestros ojos y las estrellas 
Ni porque las banderas ondean en las ventanas de los ciudadanos que están contentos 
    desde hace cien años de tener la vida y cosas menudas para defender 
Ni porque fundados en la poesía tengamos derechos sobre las palabras que forman y 
    deshacen el Universo 
Ni porque podemos llorar sin temor al ridículo y  sabemos reír 
Ni porque fumamos y bebemos como antaño 
Regocijémonos porque el director del fuego y de los poetas 
El amor que como la luz llena 
Todo el espacio sólido entre  las estrellas y los planetas 
El amor quiere que hoy mi amigo André Salmon se case.

De " Alcoholes"
Traducción: Claire Deloupy

EL HUMO DE LA CANTINA ES COMO LA NOCHE QUE LLEGA

El humo de la cantina es como la noche que llega
Con voz aguda o grave el vino sangra por todas partes
Yo saco mi pipa despreocupado y contento entre mis camaradas
Ellos partirán conmigo para los campos de batalla
Dormirán de noche bajo la lluvia o las estrellas
Galoparán conmigo llevando a la grupa las victorias
Obedecerán conmigo a las mismas órdenes
Escucharán atentos las sublimes marchas
Morirán cerca de mí y acaso yo cerca de ellos
Sufrirán conmigo a causa del frío y del sol
Son éstos unos hombres que conmigo beben
Obedecen conmigo a las leyes de los hombres
Miran a las mujeres que pasan por los caminos
Las desean pero yo tengo amores más elevados
Que reinan sobre mi corazón mi cabeza y mis sentidos
Y son mi patria mi familia y mi esperanza
Yo soldado enamorado soldado de la dulce Francia

De “Sombra de mi amor”

LA IGNORANCIA


ÍCARO
Sol, soy joven y te lo debo a ti,
Mi sombra puede ser afortunada la arrojé.
Perdón, no doy más sombra que una estrella
Soy el único que piensa en la inmensidad.
Mi padre me enseñó los recodos del laberinto
Y la ciencia de la tierra y después murió
Desde entonces escruté durante largo tiempo el viejo temor
Del cielo móvil y me alimenté con hierbas crudas.
Los oráculos, es verdad, desaprobaban este celo
Pero ningún dios para decirlo todo intervino
Y piadoso he penado para acabar las alas
Que un poco de cera fijan a mis hombros desnudos.
Y alcé el vuelo hacia tu rostro espléndido
Los horizontes terrestres se han esparcido
De los desiertos de Libia a los pantanos meótidos
Y de las fuentes del Nilo a las brumas de Thule.
Sol, vengo a acariciar tu rostro espléndido
Y quiero mirar fijamente tu llama única, ciegamente.
Ícaro es celeste y más divino que Alcides
Y su hoguera será tu deslumbramiento.

UN PASTOR
Veo a un dios oblogo flotar bajo el sol,
Ójala se vaya el primer dios visible
Y si fuese un dios moribundo esta maravilla
Roguemos para que caiga lejos de nuestro valle.

ÍCARO
Para evitar la noche, tu madre incestuosa,
Dios circular y bueno estoy flotando entre las nubes
Lejos de la tierra donde viene, estelar y suntuosa,
La noche esa desconocida entre los desconocidos
Y viviré por tu calor y de esperanza.
Pero, tu amor, sol, quema divinamente
Mi cuerpo que mi ignorancia quiso divino
¡Y cielo! ¡Humanos! Giro en el deslumbramiento.

BATELEROS
Un dios cae al mar, un dios desnudo, las manos vacías
Como los ahogados irá hacia una isla
A pudrirse con el rostro vuelto hacia el sol espléndido.
Dos alas hojeolean bajo el cielo de Jonia.

De “Hay”
Traducción: Claire Deloupy

ZONA

Finalmente estás cansado de este mundo antiguo
Pastora oh torre Eiffel el rebaño de los puentes bala esta mañana
Estás harto de vivir en la antigüedad griega y romana
Aquí hasta los automóviles parecen antiguos
Sólo la religión sigue siendo nueva la religión
Sigue siendo simple como los hangares de Port-Aviation
Sólo tú no eres antiguo en Europa oh Cristianismo
El europeo más moderno es usted Papa Pío X
Y tú a quien observan las ventanas la vergüenza te impide
Entrar en una iglesia y confesarte esta mañana
Lees los prospectos los catálogos los carteles que cantan en voz alta
He aquí la poesía esta mañana y para la prosa están los diarios
Están las revistas a 25 centavos repletas de aventuras policiales
Retratos de grandes hombres y mil títulos diferentes
He visto esta mañana una linda calle cuyo nombre olvidé
Nueva y limpia de sol ella era el clarín
Los directores obreros y las bellas taquidactilógrafas
Del lunes por la mañana al sábado por la tarde cuatro veces por día pasan por allí
Por la mañana tres veces gime allí la sirena
Una campana rabiosa ladra allí al mediodía
Las inscripciones de los letreros y de las paredes
Las chapas los anuncios chillan como los loros
Amo la gracia de esta calle industrial
Situada en París entre la calle Aumont-Thiéville y la avenida des Ternes
He aquí la calle joven y aún no eres más que un niño
Tu madre no te viste más que de azul y blanco
Eres muy piadoso y con el más antiguo de tus camaradas René Dalize
De nada gustáis tanto como de la pompa de la Iglesia
Son las nueve ya bajaron el gas todo azul salís del dormitorio a escondidas
Rezáis toda la noche en la capilla del colegio
Mientras eterna y adorable profundidad amatista
Gira para siempre la resplandeciente gloria de Cristo
Es la hermosa azucena que todos cultivamos
Es la antorcha de cabellos rojos que no apaga el viento
Es el hijo pálido y bermejo de la dolorosa madre
Es el árbol siempre frondoso de todas las plegarias
Es la doble horca del honor y de la eternidad
Es la estrella de seis puntas
Es Dios que muere el viernes y resucita el domingo
Es Cristo que se eleva al cielo mejor que los aviadores
Suyo es el récord mundial de altura
Pupila Cristo del ojo
Vigésima pupila de los siglos sabe cómo hacerlo
Y convertido en pájaro este siglo como Jesús se eleva por el aire
Los demonios desde los abismos levantan la cabeza para mirarlo
Dicen que imita a Simón Mago en Judea
Gritan que sabe volar que lo llamen volador
Los ángeles revolotean alrededor del bello volatinero
Ícaro Enoch Elías Apolonio de Tiana
Flotan alrededor del primer aeroplano
Apartándose a veces para dejar pasar a los que llevan la Santa Eucaristía
Esos curas que se elevan eternamente levantando la hostia
El avión se posa al fin sin replegar las alas
El cielo se llena entonces de millones de golondrinas
Veloces vienen los cuervos los halcones los búhos
De África llegan los ibis los flamencos los marabúes
El ave Roc celebrada por los cuentistas y los poetas
Planea manteniendo en las garras el cráneo de Adán la primera cabeza
El águila se lanza desde horizonte profiriendo un gran grito
Y de América viene el pequeño colibrí
De China llegan los pihís largos y ágiles
Que no tienen más que un ala y vuelan en parejas
Y después he aquí a la paloma espíritu inmaculado
 Escoltada por el pájaro-lira y el pavo real ocelado
El fénix esa hoguera que a sí mismo se engendra
Cubre todo un instante con su ardiente ceniza
Las sirenas dejando los peligrosos estrechos
Llegan cantando bellamente las tres
Y todos águila fénix y pihís de la China
Fraternizan con la máquina voladora
Ahora caminas por París completamente solo entre la muchedumbre
Rebaños de ómnibus mugientes ruedan cerca de ti
La angustia del amor te aprieta la garganta
Como si no debieras nunca más ser amado
Si vivieras en la antigüedad entrarías a un monasterio
Vosotros tenéis vergüenza cuando os sorprendéis rezando
Tú te burlas de ti mismo y como el fuego del infierno tu risa chisporrotea
Las chispas de tu risa doran el fondo de tu vida
Es un cuadro colgado en un museo sombrío
Y algunas veces vas a mirarla de cerca
Hoy andas por París las mujeres están ensangrentadas
Era y quisiera no acordarme era en el ocaso de la belleza
Rodeada de llamas fervientes Nuestra Señora me miró en Chartres
La sangre de vuestro Sagrado Corazón me inundó en Montmartre
Estoy enfermo de oír las palabras bienaventuradas
El amor que padezco es una enfermedad vergonzosa
Y la imagen que te posee te hace sobrevivir en el insomnio y en la angustia
Siempre está cerca de ti esa imagen que pasa
Ahora estás a orillas del Mediterráneo
Bajo los limoneros que dan flor todo el año
Con tus amigos te paseas en barca
Uno es de Niza hay uno de Menton y dos de La Turbia
Miramos con espanto los pulpos de las profundidades
Y entre las algas nadan los peces imágenes del Salvador
Estás en el jardín de una posada en las cercanías de Praga
Te sientes muy feliz hay una rosa en la mesa
Y observas en lugar de escribir tu cuento en prosa
La cetonia que duerme en el corazón de la rosa
Con espanto te ves dibujado en las ágatas de San Vito
Estabas mortalmente triste el día en que te viste allí
Te pareces a Lázaro enloquecido por la luz
Las agujas del reloj del barrio judío andan al revés
Y tú también retrocedes en tu vida lentamente
Subiendo al Hradchin y de noche escuchando
En las tabernas cantar canciones checas
Aquí estás en Marsella en medio de las sandías

Aquí estás en Coblenza en el hotel del Gigante
Aquí estás en Roma bajo un níspero del Japón
Aquí estás en Amsterdam con una muchacha que encuentras guapa y que es fea
Ella debe casarse con un estudiante de Leyde
Allí alquilan cuartos en latín Cubicula locanda
Me acuerdo de eso allí pasé tres días y otros tantos en Gouda
Estás en París ante el juez de instrucción
Como un criminal fuiste arrestado
Has hecho dolorosos y alegres viajes
Antes de percibir la mentira y la edad
Sufriste por amor a los veinte y a los treinta años
He vivido como un loco y he perdido mi tiempo
Ya no te atreves a mirar tus manos y continuamente quisieras sollozar
Por ti por la que amo por cuanto te espantó
Miras con ojos llenos de lágrimas a esos pobres emigrantes
Creen en Dios rezan las mujeres amamantan a los niños
Llenan con su olor el hall de la estación Saint-Lazare
Tienen fe en su estrella como los reyes magos
Esperan ganar dinero en la Argentina
Y volver a su país después de haber hecho fortuna
Una familia transporta un edredón rojo como vosotros
transportáis vuestro corazón
Ese edredón y nuestros sueños son también irreales
Algunos de esos emigrantes se quedan y se alojan
En cuchitriles de la calle des Rosiers o de la calle des Ecouffes
Los he visto a menudo de tarde tomando el aire en la calle
Y se desplazan escasamente como las piezas de ajedrez
Hay sobre todo judíos sus mujeres usan peluca
Se quedan sentadas exangües en el fondo de las tiendas
Estás de pie ante la barra de un bar crapuloso
Tomas un café de dos centavos entre los infelices
Estás de noche en un gran restaurante
Esas mujeres no son malas tienen preocupaciones sin embargo
Todas aun la más fea han hecho sufrir a su amante
Ella es la hija de un sargento urbano de Jersey
Sus manos que no había visto están endurecidas y agrietadas
Siento una inmensa piedad por las costuras de su vientre
Humillo ahora a una pobre muchacha de risa horrible mi boca 
Estás solo va a llegar la mañana
Los lecheros hacen sonar sus tarros en las calles
La noche se aleja como una bella mestiza
Es Ferdine la falsa o Léa la atenta
Y bebes este alcohol ardiente como tu vida
Tu vida que te bebes como un aguardiente
Caminas hacia Auteuil quieres ir a pie a casa
Dormir entre tus fetiches de Oceanía y de Guinea
Son Cristos de otra forma y de otra creencia
Son los Cristos inferiores de las oscuras esperanzas
Adiós Adiós
Sol cuello cortado

NOCHE DEL RIN

Mi copa está llena de un vino tembloroso como una llama
Escuchad la lenta canción de un barquero
Que cuenta haber visto a siete mujeres bajo la luna
Retorcer sus cabellos verdes y largos hasta los pies
En pie cantad más alto y bailad una ronda
Para que deje de escuchar ya la canción del barquero
Y traed cerca de mí a todas las muchachas rubias
De mirada inmóvil y trenzas recogidas
El Rin, el Rin está ebrio ahí donde las viñas se miran en el agua
Todo el oro de las noches cae estremecido para reflejarse ahí
La voz canta siempre hasta casi en estertor morir
A esas hadas de pelo verde que hechizan el verano
Mi copa se quebró como una carcajada.
GUILLAUME APOLLINAIRE
(Poeta francés nacido en Roma-1880)
Traducción: Claire Deloupy

EL INFIERNO

Un hombre cruzó el desierto sin beber nada
Y alcanza una noche las orillas del mar
Siente más sed aún al ver las aguas amargas
Aquel hombre es mi deseo, el mar es tu victoria.
Vestido de azul cuando negra es su alma
Al pie de una horca una máscara hermosa toma el aire
Como si del amor -ese ahorcado amarillo y verde-
Quisiera que se quemase la horrible mano de gloria.
El ahorcado, la hermosa máscara y aquel hombre alterado
Bajan al infierno que yo mismo voy cavando
Y el infierno es siempre: “Quisiera que ella me amase.”
Y no tendré acaso nada de mi agrado
Sino el amor por lo menos una muerte tan hermosa.
Dime, ¿sabías que mi alma era mortal?

De "Hay"
Traducción: Claire Deloupy

TUVE EL VALOR DE MIRAR HACIA ATRÁS

Tuve el valor de mirar hacia atrás
Los cadáveres de mis días
Marcan mi camino y les voy llorando
Unos se pudren en las iglesias italianas
O en pequeños bosques de limoneros
Que florecen y fructifican
Al mismo tiempo y en todas las estaciones
Otros días lloraron antes de morir en las tabernas
Donde ardientes ramos rodaban
Ante los ojos de una mulata que inventaba la poesía
Y las rosas de la electricidad se abren aún
En el jardín de mi memoria
GUILLAUME APOLLINAIRE
(Poeta francés nacido en Roma-1880)
De “Alcoholes”
Traducción: Claire Deloupy

LA HOGUERA

A Paul-Napoléon Roinard

Tiré en el noble fuego
Que transporto y adoro
Vivas manos y mismo fuego
Ese Pasado esas cabezas de muertos
Llama hago lo que tú quieres
Ese galope repentino de las estrellas
No siendo más que en lo que se convertirá
Se mezcla con el macho relincho
De los centauros en sus acaballaderos
Y de los grandes lamentos vegetales
Dónde están esas cabezas que yo tenía
Dónde el Dios de mi juventud
El amor se ha vuelto malo
Que en la hoguera las llamas renazcan
Mi alma al sol se desnuda
En la llanura han crecido llamas
Nuestros corazones cuelgan de los limoneros
Las cabezas cortadas que me aclaman
Y los astros que han sangrado
No son sino cabezas de mujeres
El río prendido con alfileres sobre la ciudad
Te fija como una prenda
Partiendo del anfión dócil
Padeces todos los tonos encantadores
Que vuelven ágiles las piedras

De “Alcoholes”
Traducción: Claire Deloupy

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PRÓXIMO NÚMERO

41. Poesía más Poesía: Arthur Rimbaud

ARTHUR RIMBAUD

BIOGRAFÍA

Nos encontramos ante un poeta que podríamos calificar de singular, su corta vida, 1854-1891 no tiene sosiego.
Jean Nicolás Arthur Rimbaud, nace en Charleville, un pueblo próximo a la frontera con Bélgica, el 20 de Octubre de l954. Su padre Frederic, Capitán de Infantería, participó en la Legión de Honor en la lucha con Argelia y su madre Vitalie Cuif, hija de una familia de pequeños terratenientes de la zona. Tiene un hermano mayor Frederic y dos hermanas más pequeñas: Vitalie e Isabelle. Otra murió precozmente.

Madre de Arthur Rimbaud


Sus padres se separan antes de nacer la última hija, cuando Arthur tenía 6 años. Su madre, al cuidado de los cuatro hijos, se declaró viuda y tuvo dificultades para mantenerlos, por lo que se trasladó a un barrio obrero.
Llamado por la escritura desde muy corta edad, a sus nueve años escribe sus primeras prosas.
Toma la primera comunión en 1864. Su madre era muy religiosa y muy estricta con la educación de sus hijos, los recogía a la salida del colegio y no les dejaba alternar con otras gentes.
A los once años ingresa en el Instituto de Charleville, destacando pronto como uno de sus más brillantes alumnos. Fue uno de los mejores y más prometedores estudiantes, considerado siempre como modelo por los profesores del centro y obtuvo casi todos los premios en los exámenes finales, siendo el más joven de la clase. Obtuvo diversos premios y distinciones del Instittuto Rossat, de enseñanza libre y laica.
En esa época escribe varios poemas en latín, como ejercicios escolares. Uno de ellos es “El sueño del escolar”(1868)
En 1869, a los catorce años, Arthur recibe el pemio del Concurso de versos latinos” otorgado por el Concurso Académico.
Ese mismo año le publican tres poemas en “Le moniteur de l¨ensegnement secondaire” entre ellos “El ángel y el niño”.Y en “<le Revue pour tous” le publican “El aguinaldo de los huérfanos”.
En 1870 llega al Instituto el maestro Izambard, que tenía a la sazón 21 años y que se hace amigo de Rimbaud, dándole a conocer a los poetas malditos: Baudelaire, Rabelais, Victor Hugo, Villon. Rimbaud dice de Baudelaire que es el primer vidente, el rey de los poetas porque es capaz de inspeccionar lo invisible y oir lo inaudito.

El mismo año Francia declara la guerra a Prusia.
Es esta etapa muy productiva en la obra de Rimbaud. Tenía 16 años y es el fin de su formación académica.
Rimbaud escribe “Muertos del noventa y dos”
Gana nuevamente el Concurso Académico con el tema ”Alocución de Sancho Panza a su asno”.
El premio tiene además un premio en metálico, 20 francos, con los que decide escapar por primera vez de su vida cotidiana y toma un tren a París, en medio de la guerra. El billete no era suficiente, pues llegaba hasta la estación anterior, con lo cual los controladores del tren lo entregan a la policía, de manera que encontramos al jovencito en la comisaría desde donde escribe varias cartas a su familia y relaciones, pidiendo perdón e implorando clemencia. Izambard es quien lo salva esta vez y le manda billete para que viaje donde él se encuentra de vacaciones. Pasa ahí quince días. Luego, ante los duros reclamos de su madre, el profesor lo acompaña a Charleville. Cuentan que mientras su madre zurraba al jovencito agradecía a Izambard que lo hubiera devuelto a su hogar.
Él sólo aguanta diez días su estancia en su ciudad natal; ésta vez se propone cruzar la frontera e ir a Bruselas. En Bruselas conoce a Demeny, poeta, editor y amigo de Izambard que le procura alojamiento. Le deja veinte poemas. Luego viaja a Douai, lugar de veraneo de Izambard, pero éste no quiere ser su cómplice, pues el poeta ha cambiado mucho de comportamiento, llama a su madre para que se haga cargo y ésta responde que lo repatrien sin ocasionar gastos.
1871: París es ocupada por el ejército alemán.
“¡París ha capitulado!” entra gritando Rimbaud en la Biblioteca de su pueblo.
Un mes después decide otra fuga, esta vez a la destruída y devastada París. Simpatiza con los comuneros, a punto de declararse la Tercera República.
No consigue quedarse, nadie le ayuda. Por entonces va y vuelve varias veces de París a Charleville.
Redacta un proyecto de Constitución Comunista, escribe “Canto parisino” “París se repuebla”.
En tan aciaga época donde la guerra era lo cotidiano escribe “El durmiente del valle”.

Biografia de Arthur Rimbaud
Verlaine y Rimbaud (detalle de un cuadro de Henri Fantin-Latour)


Envía cartas a Izambard y Demeny sobre su teoría acerca de la nueva poesía y su calidad de poeta vidente, donde dice: La poesía debe dejar de ser una expresión personal, reflejo del mundo que la rodea, y no ser un fin en sí misma sino un medio para explorar el más allá y un vehículo para llegar hasta él. La literatura estará ligada con el don profético y el misticismo. El poeta se convertirá en un “médium”. “Je sui un autre”, repite varias veces. El poeta se hace vidente por medio de un largo, inmenso y razonado desarreglo de todos los sentidos y agrega “nos equivocamos al decir: yo pienso: deberíamos decir me piensan. Estas cartas fueron publicadas posteriormente con el título de “Cartas a un vidente”
Envía a Demeny nuevos poemas diciendo que rompa lo anterior.
Aconsejado por un amigo escribe a Verleine y le envía varios poemas, entre ellos “El barco ebrio”, donde Rimbaud alcanzó una de las cumbres de su arte. Verleine se sorprende por la originalidad y le contestó con la frase: Ven, querida gran alma, te esperamos, te queremos.
Le envía el billete y le invita a su casa en París, donde vive con su familia, una familia burguesa. Arthur llegó desalineado, sucio, piojoso con lo cual no agradó en absoluto a la familia, mientras que Verleine estaba fascinado por su amigo. A pesar que Verleine era bebedor desde antes, la
familia culpó a Rimbaud de llevar por mal camino al poeta. De tal manera que finalmente, por la presión de la familia, Rimbaud ya no puede hospedarse en su casa. Después de deambular por la casa de varios poetas le consiguen una bohardilla donde vive durante cuatro meses.
Ciertamente las noches parisinas fueron testigos de esta relación tan pasional que aderezaban con alcohol y drogas siendo innumerables las ocasiones en que armaban jaleo.
Verleine le presenta a Víctor Hugo. Este le llama “el pequeño Shakespeare”.

Arthur Rimbaud fotografiado en la Comuna de París.

En una de las tertulias poéticas a que asistieron, Rimbaud osó replicar cada verso leído por los poetas con un rotundo: merde, con lo cual se ganó la enemistad del grupo. Se cuenta que uno de ellos intentó que se callara a lo que respondió Arthur blandiendo el bastón de Verleine como si fuera una espada.
Corre 1872. La esposa de Verleine se vuelve querellante y no paran de discutir, tanto que se cuenta que borracho pega a su mujer y lanza a su niño recién nacido que afortunadamente resulta ileso.
Rimbaud decide volver a Charleville. Comienza a escribir “Iluminaciones”
Después de aquella escena Verleine llama a Rimbaud, viajan a Bélgica, la policía los devuelve a París. Ellos insisten por otro paso fronterizo y arriban a Bélgica donde la mujer de Verleine viaja a buscarlo. Parece conseguirlo, se embarcan en el mismo tren, pero en la frontera la abandona y vuelve junto a Rimbaud. Ambos parten a Inglaterra. Desde mediados de 1872 hasta septiembre del 73 viven en Londres fecha en la que Rimbaud viaja a la granja familiar en Roche en la que comienza a escribir “Una temporada en el infierno”, su más célebre libro de poemas. Pero Verleine se siente angustiado y solo sin su familia y sin su amigo y convence a Rimbaud para volver a Londres.
Esta segunda vez en Londres la relación es tensa y plagada de rencillas. Rimbaud pensaba de su amigo que era débil y buscaba compasión, mientras Verleine pensaba a su vez que Arthur era violento y cruel. Pareciera reflejarse esta situación en “La virgen loca y el esposo infernal”, Rimbaud despreciaba a Verleine por su debilidad y Verleine detestaba las burlas, las escenas y el comportamiento cruel y violento de su joven amigo.
Finalmente en Julio de 1873 Verleine viaja a Bruselas para intentar recuperar la vida con su mujer. Ella pide judicialmente el divorcio.
Rimbaud vuelve a la casa heredada de su madre.
En 1873 Verleine le llama enfermo desde Bruselas, donde ha amenazado con suicidarse, su amigo acude a su llamado, lo encuentra muy alterado, ebrio y excitado. Arthur intenta calmarlo sin conseguirlo, por lo cual decide marcharse pero Verleine le dispara un tiro y le hiere en el antebrazo, Luego junto con su madre, le acompaña a curarse al hospital y de ahí a la estación. Cuando se despiden en el andén Verleine mete la mano en el bolsillo del pantalón como si fuera a coger el revólver, Rimbaud escapó y denunció el hecho a la policía. A pesar de que nuestro poeta retira la denuncia, Verleine es enjuiciado y sentenciado a cumplir condena de dos años.
Aquí termina la tormentosa relación amorosa entre ambos poetas.
Rimbaud vuelve a Ardenas y termina “Una temporada en el infierno”. Vuelve a Bélgica donde lo publica, es el único libro publicado por él del que se queda con pocos ejemplares, que reparte a poetas amigos sin obtener respuesta. Los demás quedan en la imprenta, pues no paga la edición y se localizan después de su muerte.
Desilusionado por el silencio de sus amigos regresa a París y quema sus manuscritos, cartas, borradores y abandona en ese gesto la escritura.
Su obra corresponde al Decadentismo europeo. Cuando la burguesía asienta su poder, los poetas como forma de protesta antiburguesa cultivan la atracción por lo morboso, lo enfermizo, lo cruel y lo inmoral. Son anárquicos en su comportamiento y también como forma de protesta contra los valores materialistas imperantes y buscan refugio en la belleza artística y la evasión por medio del erotismo. Son posteriores al movimiento parnasiano. Rimbaud es considerado como Verleine, simbolista y junto con Baudelaire, Mallarmé,Verlaine y otros, considerados como “poetas malditos”.

Paul Verlaine (ida.) y Arthur Rimbaud en Bruselas en 1973
Paul Verlaine (izda.) y Arthur Rimbaud en Bruselas.


En 1875 sale Verlaine de la cárcel y organiza un encuentro en Sttugart con Rimbaud, pero la relación es muy violenta y en una pelea en la calle, discutiendo de religión, Arthur desmaya a su amigo de un golpe y lo deja tirado.
La vida de Rimbaud se vuelve aventurera y desde entonces no para de viajar. Suiza. Italia, Marsella, trabajando en varios oficios, desde bajar coches en un puerto a soldado del ejército carlista español.
Vuelve a Charleville. Estudia español, gramática árabe, italiano, ruso, griego, holandés e indostaní.
En 1876 parte a Rotterdam y se alista en el ejército neerlandés de las Indias. Parten del puerto de Batavia pero desaparece en la selva, se hace desertor. Vuelve a Batavia y se conchaba en un carguero inglés para arribar a Burdeos y de ahí , de nuevo a Charleville.
1978 lo encuentra en Chipre donde trabaja como jefe en una cantera de una fábrica francesa.
En 1879 enferma de tifus y vuelve a Marsella.
1880 parte a Chipre. En el año siguiente se encuentra en Abisinia.
En París le daban por muerto, pero reciben alguna noticia de su paradero. Le publican en revistas y se habla bien de su escritura.
En 1883 la Sociedad de Geografía de Francia le publica la “Expedición a Etiopía” que es un relato de la expedición del río Eder, comercia con marfil y pieles de rinocerontes y cocodrilos.
Comercia luego con café, tras veinte días de peripecias por el desierto de Somalia. Piensa en comerciar con armas.
A esta altura enviaba fuertes cantidades de dinero a su madre.
Estalla nuevamente la guerra entre Egipto y Abisinia, su negocio peligra. En 1888 está en Etiopía al mando de una caravana de doscientos camellos que transportan tres mil fusiles. Llega a Harrar y comercia con azúcar, pieles, arroz, rosarios, armas, que cambia por café o marfil. El comercio se extiende por todo el país.
1889: Dicen que la casa de Rimbaud es un haren , compuesto por mujeres de distintas razas.
Se intensifica su comercio con armas. Rimbaud tiene una fortuna de 40.000 francos.
En una carta escribe a su madre comentándole su intención de volver a su pueblo y casarse.
En 1891, febrero, comienza un dolor agudo en la rodilla, presenta un tumor que crece rápidamente. Su enfermedad no tiene cura, aunque le amputan una pierna su dolencia sigue avanzando. Le trasladan a Marsella, de ahí pasa unos días en Roche con su hermana pero deben volver a Marsella a ingresar en el hospital. Le tratan con morfina. Su hermana Isabelle le acompaña y consigue que acepte confesarse. Muere el 10 de noviembre, asistido por el sueño bienhechor de la morfina. Recibe sepultura en Charleville, donde su madre contrata un entierro de primera categoría.
Siguen sus restos mortales su madre y su hermana.

Arthur Rimbaud es la segunda persona empezando desde la derecha.
Arthur Rimbaud es la segunda persona empezando desde la derecha. ©LIBRAIRES ASSOCIES / ADOC-PHOTOS

POEMAS

EL SUEÑO DEL ESCOLAR

Era la primavera, y Orbilio languidecía en Roma, enfermo, inmóvil:
entonces, las armas de un profesor sin compasión iniciaron una tregua:
los golpes ya no sonaban en mis oídos
y la tralla ya no cruzaba mis miembros con permanente dolor.
Aproveché la ocasión: olvidando, me fui a las campiñas alegres.
Lejos de los estudios y de las preocupaciones
, una apacible alegría hizo renacer mi fatigada mente.
Con el pecho hinchado por un desconocido y delicioso contento,
olvidé las lecciones tediosas y los discursos tristes del maestro;
disfrutaba al mirar los campos a lo lejos y los alegres milagros de la tierra primaveral.
Cuando era niño, sólo buscaba los paseos ociosos por el campo:
sentimientos más amplios cabían ahora en mi pequeño pecho;
no sé que espíritu divino le daba alas a mis sentidos exaltados;
mudos de admiración, mis ojos contemplaban el espectáculo;
en mi pecho nacía el amor por los cálidos campos:
como antaño el anillo de hierro que al amante de Magnesia atrae,
con una fuerza secreta, atándolo sin ruido gracias a invisibles ganchos.
Mientras, con los miembros rotos por mis largos vagabundeos,
me recostaba en las verdes orillas de un río,
adormecido por su suave susurro, llevado por mi pereza
y acunado por el concierto delos pájaros y el hálito del aura,
por el valle aéreo llegaron unas palomas,
blanca bandada que traía en sus picos guirnaldas de flores cogidas por Venus,
bien perfumadas, en los huertos de Chipre.
Su enjambre, al volar despacioso, llegó al césped donde yo descansaba, tendido,
y batiendo sus alas a mi alrededor, me rodearon la cabeza,
liándome las manos, con una corona de follaje
y, tras coronar mis sienes con ramos de mirto aromado, me alzaron, por los aires,
cual levísimo fardo…
Su bandada me llevó por las altas nubes, adormecido bajo una fronda de rosas;
el viento acariciaba con su aliento mi lecho acunado suavemente.
Y en cuanto las palomas llegaron a su morada natal, al pie de una alta montaña,
y se alzaron con un vuelo rápido hasta sus nichos suspendidos,
me dejaron allí, despierto ya, abandonándome.
¡Oh dulce nido de pájaros!…
Una luz restallante de blancura, en tomo a mis hombros,
me viste todo el cuerpo con sus rayos purísimos:
luz en nada parecida a la penumbrosa luz que, mezclada con sombras,
oscurece nuestras miradas.
Su origen celeste nada tiene en común con la luz de la tierra.
Y una divinidad me sopla en el pecho un algo celeste y desconocido,
que corre por mí como un río.
Y las palomas volvieron trayendo en su pico una corona de laurel trenzada
semejante a la de Apolo cuando pulsa con los dedos las cuerdas;
y cuando con ella me ciñeron la frente ,
el cielo se abrió y, ante mis ojos atónitos, volando sobre una nube áurea,
el mismo Febo apareció, ofreciéndome con su mano el plectro armonioso,
Y escribió sobre mi cabeza con llama celeste estas palabras:
«SERAS POETA»…
Al oírlo, por mis miembros resbala un calor extraordinario, del mismo modo que, en su
puro y luciente cristal, el sol enardece con sus rayos la límpida fuente.
Entonces, también las palomas abandonan su forma anterior:
el coro de las Musas aparece, y suenan suaves melodías;
me levantan con sus blandos brazos,
proclamando por tres veces el presagio y ciñéndome tres veces de laureles.

De VERSOS ESCOLARES – Poemas en Latín

MUERTOS DEL 92

Franceses de Mil ochocientos setenta,
bonapartistas, republicanos, acordaros
de vuestros padres de Mil setecientos
noventa Y DOS,ETC.
PAUL CASSAGNAC.
-Le Pay

Muertos del Noventa y dos y del Noventa y tres,
que, pálidos del beso que da la libertad,
tranquilos, destrozasteis con los zuecos el yugo
que pesa sobre el alma y la frente del mundo;

Hombres extasiados, grandes en la tormenta,
vosotros, cuyo amor brincó envuelto en harapos,
soldados que la Muerte sembró, Amante noble,
para regenerarlos, por los antiguos surcos;
cuya sangre lavó la grandeza ensuciada.
Muertos allá en Valmy, en Fleuru, en Italia,
millón de Cristos, Muertos, de ojos dulces y oscuros;
dormid con la República, mientras nosotros vamos
doblados bajo reyes como bajo una tralla.
-Pues son los Cassagnac los que ahora os recuerdan

EL DURMIENTE DEL VALLE

Es un claro del bosque donde canta un río
Cuelgan alocadamente de las hierbas harapos
De plata; donde el sol de la altiva montaña
Luce: es un pequeño valle espumoso de luz.
Un soldado, joven, boquiabierto, cabeza desnuda
La nuca bañada en el frescor azul,
Duerme; está tumbado en la hierba, bajo el cielo,
Pálido en su verde lecho donde llueve la luz.
Los pies en los gladiolos, duerme. Sonriendo como
sonreiría un niño enfermo, se echa un sueño:
Naturaleza, mécelo cálidamente: tiene frío.
Ya no le estremecen los perfumes;
Duerme en el sol, la mano sobre el pecho,
Tranquilo. Tiene dos agujeros rojos en el costado derecho.

Traducción Claire Deloupy De Poesía y otros textos

EL BARCO EBRIO

Cuando yo descendía los ríos impasibles,
De pronto me sentí libre de sirgadores;
Los habían cazado pieles rojas horribles
Y clavado desnudos en postes de colores.

A mis tripulaciones siempre fui indiferente,
Con mis trigos flamencos o mi algodón inglés.
Cuando todo el mundo cesó con esa gente,
Los ríos me dejaron en libertad después.

Entre los movimientos de mareas bizarras,
¡Yo, en invierno, más sordo que un cerebro de infante,
Corrí! Y las penínsulas que soltaron amarras
No padecieron nunca un caos más triunfante.

La tempestad bendijo mis auroras marítimas.
¡Más liviano que un corcho dancé sobre las olas
Que se llaman eternas portadoras de víctimas,
Sin añorar el ojo tonto de las farolas!

Más dulce que a los niños las manzanas primeras,
El agua verde entró en mi casco de pino
Y dispersó el timón y lavó mis maderas
De vómitos y manchas azuladas de vino.

Y desde aquel entonces me bañé en el Poema
Lactescente del Mar, por astros penetrado;
Tragué el azur verdoso donde, absorto en su tema
Flota y a veces baja pensativo un ahogado.

Donde tiñen de pronto el azul que delira
En ritmos lentos bajo el diurno esplendor,
Más fuertes que el alcohol, más vastos que la lira,
Al fermentar, los rojos amargos del amor.

Los cielos en relámpagos he mirado estallar
Y también las resacas, las trombas, las corrientes:
La noche, el Alba hirviente como un palomar,
¡Y vi lo que creyeron ver algunos vivientes!

Vi el sol bajo tiznado de místicos horrores
Iluminar con coágulos enormes y violetas
Parecidos, en viejos dramas, a los actores,
A las olas que huían con sus fiebres secretas.

Soñé la noche verde con nieves infinitas
Que besaban los ojos de un mar que se levanta
En la circulación de savias inauditas,
¡Y el azul amarillo del fósforo que canta!

Seguí meses enteros, como las vaquerías
Histéricas, la ola hacia escollos apáticos
Sin pensar que los pies ígneos de las Marías
Pueden tirar de los Océanos asmáticos.

¡He topado, sabéis, increíbles Floridas
Donde asomaban ojos de panteras con pieles
De hombres! Arcoiris tirando como bridas,
En cielos submarinos, de verdosos tropeles.

¡Vi fermentar pantanos enormes, como trampas
Donde se pudre en medio del junco el Leviatán!
Vi deslizarse el agua por misteriosas rampas
Y vi los horizontes que hacia el abismo van.

¡Soles de plata, cielos de brasas encendidas,
Glaciares, varaduras en los golfos traidores
Donde boas gigantes por las chinches comidas
Se caen de los árboles entre negros olores!

¡Ah, mostrar a los niños esas criaturas vivas,
Esos peces de oro, esos peces cantantes!
Espumas de colores mecieron mis derivas
Y vientos inefables me alaron por instantes.

A veces, mártir harto de polos y ecuadores,
El sollozo del mar calmaba mi rolido
Y subía hacia mí sus prodigiosas flores,
Y yo era una mujer, de rodillas caído…

Isla casi, meciendo las disputas eternas
Y el estiércol de rápidas aves de ojos dorados,
Yo navegaba cuando, por entre mis cuadernas,
Caminando hacia atrás bajaban los ahogados.

O bien, barco perdido en bahías apáticas
Que hacia el éter sin pájaros arrastró el huracán,
Yo a quien los Monitores y las naves anseáticas
El casco ebrio de agua nunca reflotarán;

Libre, ardiente, trepado por las brumas violetas,
Yo que al igual que un muro hendí el cielo del sur,
Que llevo, dulce grato a los buenos poetas,
Sarpullidos de sol y gargajos de azur;

Que corría, manchado de lúnulas eléctricas,
Tabla loca escoltada por negros hipocampos,
Cuando el verano hundía con trompadas frenéticas
El cielo ultramarino en los adientes campos:

Yo que temblé al sentir en otras latitudes
El cielo del Behemont y los Maelströms inquietos,
Hilandero sin fin de azuladas quietudes,
¡Hoy añoro la Europa de antiguos parapetos!

Vi siderales archipiélagos, e islas
Con cielos delirantes libres al remador:
º—¿Duermes en esas noches sin fondo, allí te aíslas,
Millón de aves de oro, oh futuro vigor?—

¡Tanto lloré! Las albas son siempre melancólicas,
Toda luna es atroz y todo sol amargo:
El acre amor me hinchó de torpezas alcohólicas.
¡Oh, que mi quilla estalle! ¡Y yo siga de largo!

Si algún agua de Europa deseo es esa charca
Oscura y fría donde hacia el rojo poniente,
En cuclillas un niño triste suelta una barca
Tan frágil como una mariposa reciente.

Olas, no puedo ya, lánguidas compañeras,
Seguir a los airosos cargueros de algodones,
Ni pasar a través de orgullosas banderas
Ni afrontar los horribles ojos de los pontones.

SOY EL SANTO

Soy el santo, rezando sobre la terraza,
-como los animales pacíficos pacen hasta el mar de Palestina
Soy el sabio del sillón oscuro.
Las ramas y la lluvia se tiran sobre el ventanal de la biblioteca.
Soy el peatón de la carretera a través de los bosques enanos;
el rumor de las esclusas cubre mis pasos.
Veo largamente la melancólica colada de oro del poniente.
Sería el niño abandonado sobre el muelle que se fue a alta mar,
el pequeño lacayo, siguiendo la alameda y cuya frente toca el cielo.
Ásperos son los senderos.
Los montículos se llenan de flores.
El aire está inmóvil.
¡Qué lejos están los pájaros y las fuentes!
Sólo puede ser el final del mundo, avanzando.

De "Iluminaciones"
Traducción Claire Deloupy

GUERRA

De niño, ciertos cielos afinaron mi óptica: todos los caracteres matizaron mi fisonomía. Los Fenómenos se conmovieron. — Hoy, la inflexión eterna de los momentos y el infinito de las matemáticas me impulsan por ese mundo en que padezco todos los acontecimientos civiles, respetado po la infancia extraña y los afectos enormes. — Sueño con una guerra, de derecho o de fuerza, de muy imprevista lógica. Es tan simple como una frase musical

Traduccción de Cintio –Vitier

DEMOCRACIA

«La bandera avanza hacia el paisaje inmundo, y nuestra jerga ahoga el tambor.
«En los centros alimentaremos la prostitución más cínica. Masacraremos las revueltas lógicas.
«¡En los países de pimienta y destemplanza!—al servicio de las más monstruosas explotaciones industriales o militares.
«Adiós aquí, no importa dónde. Reclutas de buena voluntad, nuestra filosofía será feroz; ignorantes para la ciencia, taimados para el bienestar; que reviente el mundo que avanza. Ésta es la verdadera marcha. Adelante ¡en camino!»

De: «Iluminaciones», 1874
Traducción de: Mauro Armiño

SALDO

¡En venta lo que los Judíos no han vendido, lo que ni la nobleza ni el crimen han probado, lo que ignoran el amor maldito y la probidad infernal de la masas! Lo que ni el tiempo ni la ciencia necesitan re-conocer: ¡Las Voces reconstituidas; el despertar fraterno de todas las energías corales y orquestales y sus aplicaciones instantáneas; la ocasión, única, de liberar nuestros sentidos! ¡En venta los Cuerpos sin precio, fuera de toda raza, de todo mundo, de todo sexo, de toda descendencia! ¡Las riquezas brotando a cada paso! ¡Saldo de diamantes sin control! ¡En venta la anarquía para las masas; la satisfacción irreprimible para los aficionados superiores; la muerte atroz para los fieles y los amantes! ¡En venta las habitaciones y las migraciones, de-portes, magias y confort perfectos, y el ruido, el movimiento y el porvenir que hacen! En venta las aplicaciones de cálculo y los saltos inauditos de armonía. Los hallazgos y los términos insospechados, posesión inmediata. Impulso insensato e infinito hacia los esplendores invisibles, hacia las delicias insensibles, — y sus secre-tos, enloquecedores para cada vicio — y su alegría aterradora para la multitud. En venta los cuerpos, las voces, la inmensa opulencia indiscutible, lo que no se venderá jamás. ¡Los vendedores no están finalizando el saldo! ¡Los viajantes no tienen que devolver su comisión en seguida!

Traduccción Cintio Vitier

SENSACIÓN

En los atardeceres azules de verano iré por los senderos,
picoteado por el trigo, a pisar la hierba menuda:
soñador, sentiré su frescura bajo mis pies.
Dejaré que el viento bañe mi cabeza desnuda.
No hablaré ni pensaré nada,
pero el amor infinito ascenderá en mi alma,
e iré lejos, muy lejos, igual que un bohemio,
por la Naturaleza, feliz como junto a una mujer.

De " Poesías y otros textos"
Traducción Claire Deloupy

PRIMERA VELADA

Ella estaba tan desnuda…
grandes árboles indiscretos
tendían al cristal sus ramas
con malicia, cerca, cerca.
Sentada en mi gran silla,
el cuerpo semidesnudo, ella trenzaba las manos.
Sobre el suelo de la estancia,
de gozo se estremecían sus piececitos tan finos.
Miré, color de la cera,
un pequeño rayo montés
mariposeando en su sonrisa
y por encima de su pecho como mosca en un rosal.
Besé sus finos tobillos.
Su risa dulce y brutal
se desgranó en claros gorjeos
alegres y cristalinos.
Los pies bajo la camisa
se escurrieron: “¡Estáte quieto!”
El primer atrevimiento
fingió castigar su risa.
Palpitantes bajo mis labios,
besé muy suave sus ojos:
ella reclinó su cabeza
delicada: “¡Ah!, mucho mejor…
Señor, debo decirle algo…”
Le arrojé el resto a su pecho
en un beso que le produjo
risas de consentimiento…
Ella estaba tan desnuda…
Grandes árboles indiscretos
tendían al cristal sus ramas
con malicia, cerca, cerca.

Traducción Claire Deloupy

EN LA TABERNA VERDE
cinco de la tarde

Llevaba ocho días destrozando mis zapatos
en los guijarros del camino. Entré en Charleroi.
En la Taberna Verde: pedí unas rebanadas de pan
con mantequilla y jamón que estuviese templado.
Feliz, estiré las piernas bajo la mesa
verde: contemplé los motivos muy ingenuos
del tapiz. Y fue encantador, cuando
la chica de enormes tetas y ojos vivos,
-¡a esa sí que no le asusta un beso!-
risueña, me trajo rebanadas con mantequilla,
jamón tibio, en un plato coloreado,
jamón rosa y blanco aromado con un diente
de ajo y me llenó la inmensa jarra con su espuma
que doraba un rayo de sol atrasado.

De " Poesías y otros textos"Traducción de Claire Deloupy

PREÁMBULO DE UNA TEMPORADA EN EL INFIERNO

Antaño, si mal no recuerdo, mi vida era un festín donde todos los corazones se abrían, donde corrían todos los vinos.
Una noche, senté a la Belleza en mis rodillas. – y la encontré amarga. – Y la injurié.
Me armé contra la justicia.
Hui ¡Oh brujas, oh miseria, oh odio, a vosotras fue confiado mi tesoro!
Logré que se desvaneciera en mi mente toda la esperanza humana. Sobre toda alegría para estrangularla di el salto sordo de la fiera.
Llamé a los verdugos para morder, pereciendo, la culata de sus fusiles. Llamé a las plagas para ahogarme con la arena, la sangre. La desgracia fue mi dios. Me tumbé en el barro. Me sequé al aire del crimen. Y burlé a la locura.
Y la primavera me trajo la horrible risa del idiota.
Pero, muy recientemente, hallándome a punto de soltar el último gallo, pensé en buscar la llave del festín antiguo, en el que quizá recobraría el apetito.
La caridad es esa llave. – ¡Esa inspiración demuestra que he soñado!
“Seguirás siendo hiena, etc…”, clama el demonio que me coronó con tan amables adormideras. “Gana la muerte con todos tus apetitos, y tu egoísmo y todos los pecados capitales.”
¡Ah! Me he hartado: – Pero, querido Satanás, le conjuro, ¡una pupila menos irritada! y en espera de algunas pequeñas cobardías atrasadas, usted que ama en el escritor la ausencia de facultades descriptivas o instructivas, le desprendo algunas repelentes hojas de mi cuaderno de condenado.

(Traducción Claire Deloupy y Hélène Barnier)

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PRÓXIMO PROGRAMA

33. Poesía más Poesía: Tristan Tzara y Antonia López

TRISTÁN TZARA

Biografía


(Samuel Rosenstock; Moinesti, Rumania, 1896 – París, 1963) Poeta francés de origen rumano. Fue el principal impulsor del grupo Dadá, movimiento de vanguardia surgido en Zurich durante la Primera Guerra Mundial que se proponía expresar su oposición al orden establecido mediante la ruptura con la lógica del lenguaje, en cuanto que elemento sustentador del sistema social.

Tzara se nutrió de muchos artistas y movimientos. Desde el dadaísmo al surrealismo. De personalidad discreta y agitada, vivió en su casa en Francia casi toda su vida. Fue uno de los autores más importantes del movimiento dadaísta, que fundó junto con Jean Arp y Hugo Ball, una corriente artística de vanguardia totalmente revolucionaria en el sentido de que buscó romper con todos los parámetros establecidos a lo largo de la extensión de la historia del arte occidental, tanto que hoy día es catalogada como “antiarte”.
El dadaísmo fue una especie de padre fundador para gran cantidad de movimientos artísticos, entre ellos el surrealismo, el estridentismo, y en cierta medida el Arte Pop de los años 60’s.

Tristan Tzara Victor Brauner Marcel Janco M. H. Maxy Arthur Segal

Desde Rumanía a París, pasando por Zúrich
La llegada a Zúrich en 1915 para continuar sus estudios de Filosofía y Letras supuso para él una ruptura con el panorama artístico anterior. A los 21 años hablaba rumano, inglés y francés, y pronto comenzó a codearse con artistas de todo el mundo que huían de la Primera Guerra Mundial -Emmy Hennings, Hans Arp o Marcel Janco entre otros-.


Al año siguiente, el artista Hugo Ball creó el Cabaret Voltaire, de donde nació la corriente dadaísta, que cuestionaba la realidad imperante.
Es así que en ese Zurich de 1916 se origina el movimiento dadaísta, durante
la I Guerra Mundial. Ese Zurich de oscuras callejuelas y ruidosos tugurios acogen a una nutrida flota de personajes irregulares: emigrados políticos, jóvenes renuentes a enrolarse por objeción de conciencia, agentes secretp, artistas, literatos, poetas exiliados.

TZARA TRAS SU ACLAMADA LLEGADA AL PARÍS PRESURREALISTA LEYENDO UN MANIFIESTO EN LAS PUERTAS DE LA IGLESIA DE ST. JULIEN LE PAUVRE 1921 FOTOGRAFÍA BIBLIOTHÈQUE LITTÉRAIRE JACQUES DOUCET


En el número 1 de la Spielgasse estaba situado el “Cabaret Voltaire” donde DADA se dio a conocer al mundo; enfrente, en el nº 12, vivían Lenin y Krupskaia. Por las tardes Lenin jugaba al ajedrez en la acera con Tzara, Arp y Schvitters. Por las noches, éstos y unos cuantos amigos más se entregaban en el “Cabaret Voltaire” a la rebelión espiritual, que poco después sacudiría el mundo entero, iniciada por el rumano Tzara contra una sociedad responsable de haber transformado a Europa en una inmensa carnicería.
DADA es el primer movimiento espiritual que encuentra su libertad en la práctica constante y deliberada de negarlo todo. La destrucción es la única acción purificadora. La plenitud del individuo se afirma, según los dadaístas a través de un estado de locura agresiva y completa contra el mundo. Derruir, desechar, barrer, limpiar, combatir contra todo y contra todos, incluso contra DADA, tal es el tema renovador que alienta en cada uno de estos manifiestos.

Ezra Pound Tristan Tzara Man Ray Kiki Ray y otros en el Jockey Club de Paris en 1923


Los primeros textos dadaístas fueron: La Première Aventure céleste de Monsieur Antipyrine (“La primera aventura celestial del señor Antipirina”, 1916) y Vingt-cinq poèmes (“Veinticinco Poemas”, 1918), así como los manifiestos del movimiento: Sept manifestes Dada (“Siete manifiestos dadá”, 1924).
El enemigo cañoneaba sobre Zurich y Tzara llegó a la conclusión de que había que liberar también aquel libro gordo del diccionario, que era como un esclavo negro con tatuaje de idiomas. “.
Tristán Tzara estaba en el cabaret Voltaire, eses pequeño café, tratando de inventar el mundo o, al menos, de inventar el lenguaje. En este café fue donde Tzara inventó la manera de escribir el poema del dadaísmo mirando por las páginas amarillas de la guía de teléfonos. Tristán Tzara echaba todas las palabras del diccionario, un día sí y otro también, y luego auspiciaba el resultado mirando las palabras por el suelo.
O sea, que empezó a escribir desordenadamente, con todo el cuidado que eso requiere para no recaer en el orden académico y aburrido, en un sentido común que ya no era posible tras el sinsentido de la guerra.
Con aquellos manuscritos sugeridores y primitivos se fue a París y enseguida tuvo en torno a los vanguardistas franceses, que también andaban buscando un orden nuevo, o mejor un desorden, para las ideas, la poesía y la prosa. Es cuando empieza a sugerirse el surrealismo, como plenitud oscura y sagrada del peleador dadaísmo.


Del mismo modo que Apollinaire había tenido escondida en su casa a la Gioconda, estos vanguardistas le pintaron bigotes a la famosa dama de Leonardo. Es evidente que las vanguardias querían hacer algo distinto con la Gioconda porque el Renacimiento les pesaba demasiado, era la catedral de la modernidad que no conseguía hundir ninguna guerra. El surrealista Picabia pinta “La Santa Virgen” mediante unos cuantos tachones en negro. Digamos que la Virgen y la Gioconda son las dos madres, en religioso y en laico, del mundo que estaba viniendo. Los vanguardistas no querían destruirlas, pero sí transformarlas en otra cosa.
En París, cuna de artistas escribiría los manifiestos del dadaísmo, intervendría en coloquios intelectuales y se codearía con los artistas del momento. Por esa época entra en contacto con André Bretón, Louis Aragón, Philippe Soupault y Paul Éluard, el grupo de la revista Littérature, que poco después protagonizarían otro movimiento de vanguardia, el surrealismo, al que Tzara no se adhirió.
Siguió a la cabeza de la estética DADA, la cual fue impregnándose de un tono más militante, a la par que crecía la implicación política de Tzara (en 1936 se afilió al Partido Comunista y durante la Segunda Guerra Mundial participó en la Resistencia francesa).
En París organizó, con sus compañeros de movimiento, espectáculos callejeros plenos de absurdismo para épater le bourgeois, “escandalizar a la burguesía”, y dio un poderoso impulso a la escena dadaísta
Hacia fines de 1929 se embarca en el recién inaugurado movimiento surrealista de André Bretón, Louis Aragon y otros autores; dedica grandes esfuerzos a intentar conciliar las doctrinas filosóficas nihilistas y sofisticadas del movimiento con su propia afiliación marxista.

1933 Tristán Tzara, Paul Éluard, André Breton, Jean Arp, Salvador Dalí, Yves Tanguy, Max Ernst,y René Crevel.


Cuando André Bretón dijo que él era el padre del surrealismo, Tzara lo negó. Entretanto, conoció a la que se convertiría su mujer, la pintora sueca Greta Knutson, y se iría a vivir con ella al barrio parisino de Montmartre.
Participa activamente en el desarrollo de los métodos de escritura automática, entre ellos el collage y el cadáver exquisito. De esa época data su libro L’Homme approximatif (“El hombre aproximativo”, 1931).
Durante la II Guerra Mundial se incorporó a la resistencia francesa; tras obtener la ciudadanía en 1947, se afilió al Partido Comunista Francés. Su militancia se extendería hasta 1956, cuando, tras la invasión de Hungría por las tropas soviéticas para apagar la revuelta popular, se apartó del partido. Su obra de la época es característicamente compleja, aunque más convencional que en su juventud; en ella destacan Parler seul (“Hablar solo”, 1950) y La face intérieure (“El rostro interior”, 1953). Tras la experiencia de la guerra, la poesía de Tzara tomó un cariz más intimista y reflexivo (La huída, 1947; El rostro interior, 1954; La rosa y el perro, 1958), si bien conservó siempre la espontaneidad y arbitrariedad en el manejo de las palabras, creando imágenes ilógicas que se aproximan, en el producto final, al surrealismo, se separa de éste por su concepción originaria y por la fuerza y vitalidad que anima su expresión, que es expresión de una individualidad que se afirma en un universo poético autónomo.

Etapa surrealista

Eran los últimos días de la Guerra Europea y el mundo se preparaba para hacer algo con la paz que aún no había llegado.
El dadaísmo es algo así como la prehistoria o la primera floración de setas en lo que luego sería el surrealismo. La época del surrealismo comenzó para el artista en 1929. Después de cinco años de silencio, logró reconciliarse con Bretón y el género. Durante los 10 años siguientes, el artista se convirtió en un gran coleccionista, en tanto que amigos como Joan Miró o Pablo Picasso, ilustraban sus libros.
Confraternizados dadaístas y surrealistas, presentan una nómina en la que están Tzara, Picabia, Aragón, Soupault, Bretón y otros componentes de la primera hora. Por entonces, Soupault era uno de los genios más evidentes de la revolución literaria, y llega a escribir hallazgos como éste: “Un sobre desgarrado agranda mi cuarto”.
Tienen un lema colectivo que les ayuda mucho: “Después de nosotros, la blenorragia”. A Tzara le escriben esto por las tapias: “Tzara, loco virgen”. A esta pintada anónima añadiría Picabia: “Tristán Tzara es un idiota virgen”.

Tristan Tzara retratado por Man Ray


En el acervo que nos han dejado hay milagros como éste: “Toda comparación poética debe ser concisa como la declaración de amor de un rey”. Han inventado ya las lágrimas de níquel y aquello de que la idiotez es el saturnismo de los matemáticos. O esto otro más festivo: “La cola del diablo es una bicicleta”. Así, “las más magníficas puertas son aquellas detrás de las que se dice abrid en nombre de la ley”.
Bastardos del pasado, no descartan a Descartes y explican “no quiero saber siquiera si ha habido hombres antes de mí”.
Pero el surrealismo tuvo más fascinación aglutinadora que DADA y, por otra parte, aquello empezaba a ser comercial.
Fue un teórico radical, poeta y rumano. No es fácil explicar a Tzara; fue un hombre de mundo y de las artes que premió el caos frente al orden, para romper todos los moldes Es decir, mantuvo posiciones contrarias a la utilización de la estética por los distintos poderes, no produjo objetos utilizables en el mercado del arte, y era un extranjero en la Francia de las entreguerras. No se trata de una “escritura automática” tal como proponía André Bretón, sino de una técnica textual que reelabora discursos preexistentes, introduciendo en la cadena de la frase distorsiones, y sobre todo sustituyendo adjetivos o sustantivos.
La eliminación de las mayúsculas y de todos los signos de puntuación completa el efecto de extrañeza y sorpresa.
Tristán Tzara pasea solitario por París pensando en volverse a su Zurich provinciano y pinariego. A decir verdad Tzara era un rumano creativo que tenía una gran casa en París. Va a escribir un libro de mil páginas. Su mujer es una delgada y bien dibujada sueca. Tienen un niño, pero naturalmente no lo enseñan jamás.
Declarado antifascista, llegó a formar parte de la Asociación de escritores y artistas revolucionarios en 1935, y fue en el mismo año cuando decidió dejar de formar parte del grupo de los surrealistas.
Durante el periodo de entreguerras estuvo muy ligado a España. La Guerra Civil le causó un fuerte impacto. Pisó territorio español hasta en tres ocasiones para hablar en coloquios al lado de los republicanos y la muerte de Federico García Lorca le desoló de tal manera que le dedicó varios poemas..
“En los últimos años, cuando volvió a Paris, consiguió la nacionalidad y se adhirió al Partido Comunista, aunque rompería con él por no estar de acuerdo con la represión soviética en Budapest”, explican sus críticos.
El dadaísmo es el primer esnobismo de postguerra, pues Tzara era rico, brillante y snob. Tzara tiene una frase de despedida definitiva de la literatura y de la gente: “Vuestra enfermedad es un libro”. De entre las obras en prosa de Tristán Tzara merecen destacarse El hombre aproximativo (1931), Donde beben los lobos (1933) y los ensayos Siete manifiestos dadá (1924) y El surrealismo y la posguerra (1947).
Murió en diciembre de 1963 en París, y fue enterrado en el cementerio de Montparnasse.

El grupo dada, 1922. Cortesía MAMCS

Su obra:

MANIFIESTO DADA DE 1918

Yo escribo un manifiesto y no quiero nada, digo sin embargo ciertas cosas y estoy por principio contra los manifiestos, como también estoy contra los principios (decilitros para el valor moral de toda frase —-demasiada comodidad; la aproximación fue inventada por los impresionistas). — Yo escribo este manifiesto para mostrar que pueden ejecutarse juntas las acciones opuestas, en una sola y fresca respiración,; yo estoy en contra de la acción; a favor de la continua contradicción, y también de la afirmación, no estoy ni a favor ni en contra y no lo explico porque odio el sentido común.

La obra de arte no debe de ser la belleza en sí misma, o está muerta; ni alegre ni triste, ni clara ni oscura, regocijar o maltratar a la individualidades sirviéndoles pasteles de las aureolas santas o los sudores de una carrera arqueada a través de las atmósferas, Una obra de arte jamás es bella, por decreto, objetivamente, para todos. La crítica es por lo tanto inútil, no existe más que subjetivamente, para cada uno y sin el menor carácter de generalidad.
El arte no tiene la importancia que nosotros, centuriones de la mente, le prodigamos desde hace siglos. El arte no aflige a nadie y aquellos que sepan interesarse por el recibirán caricias y una buena ocasión para poblar el país de su conversación. El arte es algo privado, el artista lo hace para sí mismo; la obra comprensible es producto de periodista, y pues que se me antoja en este momento mezclar a ese monstruo con colores de aceites: tubo de papel que imita metal que uno aprieta y automáticamente vierte odio, cobardía, villanía. El artista, el poeta se regocija del veneno de la masa condensada en un jefe de sección de esta industria, es feliz cuando se lo injuria: prueba de su inmutabilidad. El autor, el artista alabado por los periódicos, comprueba la comprensión de su obra: miserable forro de un abrigo con utilidad pública; andrajos que cubren la brutalidad, meados colaborando al calor de un animal que cobija bajos instintos. Fofa e insípida carne que se multiplica con la ayuda de los microbios tipográficos.
Conócete es una utopía, pero más aceptable pues hay un contenido de maldad en ella. Ninguna piedad. Luego de la matanza nos queda la esperanza de una humanidad pacificada. Y hablo todo el tiempo de mí, puesto que no quiero convencer, no tengo derecho a arrastrar a otros a mi corriente, no obligo a nadie a seguirme y todo el mundo hace su arte a su manera, si es que conoce la alegría que sube en flechas hacia las capas astrales, o aquella que desciende a las minas de flores de cadáveres y espasmos fértiles. Estalactitas: buscarlas por doquier, en los pesebres agrandados por el dolor, en los ojos blancos como liebres de los ángeles. Así nació DADA de una necesidad de independencia, de desconfianza para la comunidad. Aquellos que nos pertenecen conservan su libertad. No reconocemos ninguna teoría. Estamos hartos de las academias cubistas y futuristas: laboratorios de ideas formales. ¿Es que se hace arte para ganar dinero y acaricias a los gentiles burgueses?
Yo se lo digo: no hay comienzo y nosotros no temblamos, no somos sentimentales. Nosotros desgarramos, viento furioso, la ropa de las nubes y las plegarias, y preparamos el gran espectáculo del desastre, el incendio, la descomposición. Preparemos la supresión del duelo y reemplacemos las lágrimas con sirenas tendidas de un continente a otro. Pabellones de júbilo intenso y viudos de la tristeza de la ponzoña. DADA es la insignia de la abstracción; la publicidad y los negocios también son elementos poéticos.

POEMAS

PARA HACER UN POEMA DADAISTA.

Coja un periódico.
Coja unas tijeras.
Escoja en el periódico un artículo de la longitud que cuenta a darle a su poema.
Recorte el artículo.
Recorte en seguida con cuidado cada una de las palabras que forman el artículo y métalas en una bolsa.
Agítela suavemente.
Ahora saque cada recorte uno tras otro.
Copien concienzudamente en el orden en que hayan salido de la bolsa.
El poema se parecerá a usted.
Y es usted un escritor infinitamente original y de una sensibilidad hechizante, aunque incomprendida del vulgo.

Si hubieses sido costurera o no, esto no me importa…

Si hubieses sido costurera o no, esto no me importa
Amor provinciano al tanto con la vida literaria
Tu alma es tan pura y bien informada -esta es
la parte principal para el canto sentimental
Amor repartido entre visitas con discusiones y charlas
Esperaba que te dijera con dicción mi declaración
que encuentre el instante propicio para comparaciones adecuadas
versificadas según antiguas reglas como las flores del jardín
Te has engañado te has engañado, lo esperado no se ha cumplido
Pensabas que me avergüenzo de empezar con un trémolo de mandolinas
Si supieras lo que pasó -estoy enamorado solamente de ti
Nos hemos buscado y estoy muy Contento de habernos amado sin principio y sin fin
La primavera se pasea en carroza, yo vengo a caballo
Cantante de nuevas cuerdas del campo y traigo al perro el ladrillo del atardecer
que recibe a su rey vencedor con flores y mozas

                                                          Versión de Darie Novácenau

La canción de la novia

Amado mío se acerca el desierto
Aparta resoplando la arena ardiente
Siento cómo se aferran las garras de la quemadura
en el gris de la roca del alma

¡Oh! Amado mío, junta tus manos al rezar
escucha cómo zumba el fin en los oídos
espera que se te escurra la sangre del anochecer de tu boca
y los recuerdos te muerdan el cuerpo
los recuerdos con olor íntimo de escondites remotos

En los llantos del atardecer se ha apagado la luz de tu boca
La sombra del bosque sigue vibrando
Hago del corazón sendero para tus dolores, muñeca
Mi corazón con tantas bellas manchas
Con bordes de heridas como los vestidos de las mozas
y arcoiris de ceniza

La flor de los faroles se ha marchitado
Se le ha doblado el tallo en la humedad de la oscuridad
La luna se ha encerrado por encima de las nubes
como el corazón de la abadesa en la antigüedad de un monasterio
Te he encerrado yo también en la noche del cementerio
donde vuelan pájaros de hierro
frágil amor arrancado en silencio de una lápida de una azucena tímida
los árboles son crisantemos de hielo
y tú te has helado en el cielo al lado de una bella oración.

                                   Versión de Darie Novácenau

Amiga

Mamie, no comprenderás pero escucha
el dolor no me lo puedo llorar en un pañuelo
Las palabras son graves como una procesión de reyes
para tu alma con lagos secos y tristes.

Te he llamado con mucho amor
Tus senos son flores sin tiestos
y punzan frambuesas con sabor de leche
la almohada nube traspasada por la noche

En tu cabello hay cáscaras de naranja, en el deseo manada de caballos
En tus ojos hay sol, en los labios ganas de comer
La carne huele a hierba después de llover
durazno maduro, miel de mayo y frescura

Te compraré sin falta pendientes
de los joyeros judíos
Te daré semillas de flores raras
para enriquecer tus gatos literarios

¿Quieres? Acaríciame, arrúllame
se me ha muerto la novia
Pregúntame quién era
y dime cuándo te vas

Mamie, no comprenderás
pero es cosa bella estar en un poema
Has entrado como un insecto florido en
mi cuerpo con moho y aperos de fragua

                            Versión de Darie Novácenau

Del hombre aproximativo

I

domingo profundo tapadera sobre el hervor de la sangre
semanario peso acurrucado en sus músculos
caído en el interior de sí mismo reencontrado
las campanas suenan sin razón y nosotros también
sonad campanas sin razón y nosotros también
nosotros nos alegramos al ruido de las cadenas
que haremos sonar en nosotros con las campanas
*
cual en este lenguaje que nos azota nos sobresaltamos
con la luz
nuestros nervios son látigos entre las manos del tiempo
y la duda viene con una sola ola incolora
atornillándose, comprimiéndose aplastándose en nosotros
como el papel estrujado del embalaje deshecho
obsequio de otra edad a los deslizamientos de los peces amargos
*
las campanas suenan sin razón y nosotros también
los ojos de las frutas nos miran atentamente
y todas nuestras acciones son controladas no hay nada oculto
el agua del río ha lavado tanto su lecho
transporta a los dos hijos de las miradas que han arrastrado
los pies de los muros en los brazos degastados de la vida
abierto al fondo de las viejas variantes
y desatadas las fuentes de las lágrimas prisioneras
las fuentes sujetas a los cotidianos ahogos
las miradas que agarran con manos desechadas
el claro producto del día o la ensombrecida aparición
que dan la cuidadosa riqueza de la sonrisa
atornillada como una flor en el ojal de la mañana
los que solicitan el alimento o la voluptuosidad
los realizadores que reciben eléctricas vibraciones los sobresaltos
las aventuras el fuego la certidumbre o la esclavitud
las miradas que se han arrastrado a lo largo de discretas tormentas
han consumido los adoquines de las ciudades y expiado
muchas bajezas en las limosnas
se siguen cerradas alrededor de las cintas de agua
y corren hacia los mares llevándose en su peso
las humanas basuras y sus milagros

el agua del río ha lavado tanto su lecho
que también la luz resbala en la onda lisa
y cae al fondo con el sordo golpe de las piedras
las campanas suenan sin razón y nosotros también
los cuidados que llevamos con nosotros
*
que son nuestras ropas interiores
que nos ponemos todas las mañanas
que la noche deshace con manos de sueño
adornadas de inútiles jeroglíficos metálicos
purificados en el baño de paisajes circulares
en las ciudades preparadas a la carnaza al sacrificio
cerca de los mares a los balanceos de perspectivas
en las montañas a las inquietas severidades
en los pueblos a las dolorosas negligencias
la mano que pesa sobre la cabeza
las campanas suenan sin razón y nosotros también
partimos con las partidas llegamos con las llegadas
partimos con las partidas llegamos cuando los demás parten
sin razón un poco secos un poco duros severos
pan alimento más pan que acompaña
la canción sabrosa en la gama de la lengua
los colores descargan sus pesos y piensan
y piensan o gritan y quedan y se alimentan
de frutos ligeros como el humo
quien piensa en el calor que arruga la palabra
palabra de su hueso el sueño que se llama nosotros

                                    *

las campanas suenan sin razón y nosotros también
marchamos para escapar al hormiguero de las carreteras
con un frasco de paisaje una enfermedad una sola
una sola enfermedad cultivamos la muerte
sé que llevo la melodía en mí y no he tenido miedo
llevo la muerte y si muerto es la muerte
que me llevará en sus brazos imperceptibles
finos y ligeros como el olor de la hierba rala
finos y ligeros como la partida sin causa
sin amargor sin dudas sin regreso sin
las campanas suenan sin razón y nosotros también
porqué buscar el cabo de la cadena que nos une a la cadena
sonad campanas sin razón y nosotros también
haremos sonar en nosotros los vasos rotos
las monedas auténticas mezcladas a las falsas monedas
los restos de las fiestas rotas en risas y en tempestad
a cuyas puertas podrían abrirse los abismos
las tumbas de aire los molinos trituradores los huesos árticos
esas fiestas que nos transportan las cabezas al cielo
y escupen en nuestros músculos la noche de plomo fundido

                                          *    

yo hablo de lo que hablo que hablo yo estoy solo

no soy nada más que un pequeño ruido tengo muchos ruidos en mí
un ruido helado, arrugado en la encrucijada tirado sobre la acera húmeda
a los pies de los hombres atormentados corriendo con sus muertos
alrededor de la muerte que extiende sus brazos
sobre el cuadrante de la hora sola viviente al sol
el soplo oscuro de la noche que se espesa
y a lo largo de las venas cantan las flautas marinas
transportadas sobre las octavas de los lechos de diversas existencias
las vidas se repiten hacia el infinito hasta la delgadez atómica
y en alto tan alto que nosotros no podemos ver
y con estas vidas al costado que no queremos
el ultra violeta de tantas vías paralelas
las que nosotros habríamos podido prender
esas por las cuales habríamos podido no venir al mundo
o estar ya en camino desde largo tiempo tanto tiempo
que se habría olvidado y la época y la tierra que nos
habría chupado la carne
sales y metales límpidos al fondo de los pocos

                                  *

pienso en el calor que arruga la palabra
alrededor de su hueso el sueño que se llama nosotros.

Dudas

-He sacado el antiguo sueño de la caja como sacas tú el sombrero
cuando te pones el traje de muchos botones
cuando agarras el conejo por las orejas
cuando regresas de cacería
como eliges la flor de la maleza
y al amigo de entre los cortesanos.

Mira lo que me pasó
cuando llegó la noche lentamente como una cucaracha
buena para muchos como remedio, cuando enciendo
en el alma el fuego de los versos
me acosté. El sueño es el jardín preparado para las dudas
no sabes lo que es verdad, lo que no lo es
te parece que es un ladrón y lo fusilas
y después te comunican que ha sido un soldado
así ocurrió conmigo exactamente
por esto te llamé para decirme -sin error
lo que es verdad- lo que no lo es

Viaje

Derrúmbate casa tardía
sobre la tumba de una muchacha;
por el humo lentamente deshilachado
por el cielo manchado y por las gallinas presurosas
la lluvia nos envía señales
quisieras encontrar pobres con canas para darles limosna
Tus ojos son demasiado grandes, tus labios están fríos
Preguntas raras veces al espejo si eres de su agrado
Aquí hay cuatro hombres decididos a irse
hacia cuatro lugares desconocidos
En el camino hay plantaciones de amapolas, hay chopos por relámpagos
Hay puentes echados sobre ríos imperiales
sobre arena amarilla como el azufre donde no crecen
ni las malas hierbas en las faldas de las montañas hay aldeas nuevas y limpias
con aves en el corral, con frutas en los jardines
con campanarios, molinos de viento, patios de terratenientes
al borde de la tierra las colinas están rotas
hay trilladoras y graneros con cereales
En la pequeña estación donde bajaremos nosotros solos
nos está esperando el viejo cochero
me preguntarás por aldeas y ventas en el camino
por cosas a las que no te contestaré porque no lo sé
Viviremos en una casa con tejado de junco
en el que anidan las cigüeñas
recibiremos huéspedes, visitaremos al alcalde, la escuela
haremos colección con los insectos del cielo
En nuestro bosque hay osos, ardillas, ciervos.
La casa del guardabosques está vacía desde ahí veremos toda la aldea
y esperaremos el correo de Dumbraveni.
Estoy viajando, sin fin,  en este tren con una enferma de nervios
como no se salva uno de la profundidad de las ciénagas y de las malas hierbas.

He sembrado en tu cuerpo, amada, la flor…

He sembrado en tu cuerpo, amada, la flor
que esparcirá pétalos sobre tu cuello, mejillas y manos
y hará brotar mañana tus senos –primavera
Me gustan las cejas y tus ojos con destello de metales
y los brazos que ondulan como las serpientes, las olas, el mar
De tu cuerpo quisiera levantar palacios, arquitectónicos jardines
y terrenales paraísos monumentales
Quiero enterrarme en sus tierras cuando me muera
Quiero enterrarme en tu carne cuando me muera
En tu cabello siento el olor de los racimos de naranjas
En tus ojos anublados veo sol y en los labios ganas de comer
Con tus dientes querrás Cortar carne del alma
querrás cambiar las uñas en garras
Quisiera morder tus senos como muerden el pan
Los hambrientos que mendigan monedas en la calle
Quisiera que florecieran en tus miradas jardines arquitectónicos
Alinear tu pensar a los sueños terrenales, mamie.

                               Versión de Darie Novácenau

Inscripción sobre un sepulcro

Y sentía tu alma pulcra y triste
como sientes la luna que se desliza calladamente
     detrás de los visillos corridos.
Y sentía tu alma pobre y encogida,
como un mendigo, con la mano tendida delante de la puerta,
     sin atreverse a llamar y entrar,
y sentía tu alma frágil y humilde
como una lágrima vacilando en el borde de los párpados,
y sentía tu alma ceñida y húmeda por el dolor
como un pañuelo en la mano en el cual gotean lágrimas,
y hoy, cuando mi alma quiere perderse en la noche,
solamente tu recuerdo lo detiene
con invisibles dedos de fantasma

 Versión de Darie Novácenau

Introducción a Don Quijote

Trote de caballo ágil y veloz me ha sido la vida
He sabido recorrer todo el mundo
Solamente una muchacha ha sido mi amor
y he dormido hasta muy tarde en las mañanas
El viejo caballo se ha disipado en pedazos
que serán roídos por gusanos y ratones
Mi amor: he aquí la sabiduría que no está en los libros
Quédate callada junto a la mesa y sigue cosiendo
Yo te diré lo que te está esperando de ahí en adelante
Siga cosiendo mi pensamiento en un vestido de seda
hasta que te duelan los ojos -y serás novia
hasta que mi pensamiento será libre.

Tristeza doméstica

I
En la semilla de la azucena
te enterré serenamente
nos hemos amado en campanarios arruinados
los años se destraman
como los encajes viejos.
Te estoy buscando en todas partes Señor
pero tú sabes que es poca cosa
te enterré en un mes de noviembre
cuando pasaban las alumnas para almorzar
pero no sabían que estabas en el carruaje
porque habrían llorado.

Como se vienen abajo los diques vencidos
dejando caer el dolor en los padres
de papel, tu carne vieja
¿cómo tiene que ser? -amarilla y triste
y te amé dentro del violín de los buenos modales.

El otoño extendió sobre el país la llaga
se desabotonó lentamente los pechos
y se abrirá más el vestido
como el violín del barco destrozado por los dueños
abrirá en el cuerpo de sangre la carne
que me está llamando.

Nos hemos paseado tantas veces por el malecón
bajo el viento que trae barcos pintados de cal
y clava en la ceniza de los pulmones el gancho
pero el malecón es un sendero del caracol
que habita en el corazón del Señor.

Mis pensamientos se van –como ovejas al pasto- sin fin
Lloran en la flauta por las llanuras tristes fragmentos de biografía
Me ahogo en la desesperanza de los fenómenos sísmicos
y por las calles huye el viento cual perro apedreado

II
Los astrólogos tienen encuentros secretos
dentro de un cuarto del emperador como panal de miel
donde construyen sucesos anticipados al futuro
para convertir el amor en dolor.

III

El caballo engulle la serpiente de la noche
el jardín se puso medallas de emperador
estrellado traje de novia –deja
que te mate en los infinitos, durante la noche, la carne fiel

la loca de la aldea incuba hazmerreíres para el palacio.

                                               Versión de Darie Novácena

ANTONIA LÓPEZ

Antonia López (Madrid, 1967)

Licenciada en Filología Hispánica por la Universidad Complutense de Madrid.
Correctora de estilo y profesora de Lengua castellana y Literatura en el colegio cooperativa Lagomar (Valdemoro).

Desde el año 2008 es integrante del taller de Poesía coordinado por la poeta Carmen Salamanca Gallego en la Escuela de Psicoanálisis y Poesía Grupo Cero en Madrid.

Ha publicado dos libros de Poesía en la Editorial Grupo Cero:

Puentes Invisibles (2012)
Llámalo Equis (2016)

Selección de PUENTES INVISIBLES

LA PRIMERA VEZ

La primera vez
fonemas irrepetibles,
voces erráticas,
alfabetos incipientes
no se dejaban atrapar
en piedras talladas.

La primera vez
fueron necesarios
unos pies sólidos
y un esqueleto blando
para perpetuar esta vida
en construcción.

CRÓNICA DE LA FERIA

A la Editorial Grupo Cero

Quisiera decir,
por el placer de contar,
que cincuenta años hacen
una pequeña historia.

Escribiendo canciones
y graffitis en el cielo,
manos forasteras
cubren mi traje jardín
de otras pasiones.

Creciendo, nuevamente,
entre pieles y letras,
mi alma te busca y te nombra
en el revés del pájaro.

Tú, dejas huellas en el agua.
Yo, me evaporo.

LA ESTRUCTURA

La estructura de las cosas
es el pretexto que llena su vacío.

Hay que poner radios a las ruedas
que el viento hace girar.

Hay que limitar las calles con aceras,
para no caer en sus grietas,
para que los sueños desbocados
no se adelanten a las sirenas del canto.

Pero llegan igual esas noches,
sin cuento de Sherezade,
de cielos desarbolados,
de palabras rotas, y almas
caídas del andamio.

MILLONES DE PERSONAS

Destinadas a no conocerse,
millones de personas,
de común acuerdo,
se abrazan por estadística
y escriben las páginas
de un expediente ciego.

Por asuntos generales
de destino incierto,
millones de personas,
civilmente registradas,
ignoran la letra inicial
del nombre que cifra su dolor.

COMO SI FUESE A MORIR

Golpes bajos caen desde lo más alto.

Las palabras, como sacudidas eléctricas,
entumecen los músculos,
paralizan las articulaciones.

Las tejas dejan paso a la gotera,
las paredes chillan por sus grietas.
Extenuados por los embates del tiempo,
algunos libros se desencuadernan.

No quedan ya entrañas en la casa.

Al asilo del último atardecer,
como si fuese a morir,
un buitre carroñero me cede sus alas.

LEJANOS RUISEÑORES

No esperamos su canto,
pero cuando se alejan,
algo ocurre, inesperado.

No les basta nuestro pan,
ni el agua que les damos.
Nada sacia su sed.

Antes de alejarse,
nos dejan su canto.
Nadie abandona su lugar.

EN MEDIO DEL PECHO

Bajo un montón de piel desollada,
trinchera para el eco del espanto,
palpita un tambor callado.

Tras el goteo incesante del tiempo
en la espesa charca del silencio,
en medio del pecho
despierta el canto.

QUÉ ES UN POETA

El poeta se vierte en otras voces
y no queda atrapado en su silencio.

El poeta hace que una palabra sola,
en un solo verso, nunca recorra
un solo camino.

El poeta tuvo que robar
a los dioses para escribir,
pero no con letras de fuego,
sino para que su tinta
se hiciera ignífuga.

El poeta es un jugador
que nunca pierde,
porque nada ha de ganar.

El poeta es ese viajero
que sube a ningún tren.
Tal vez sea ese su destino.

Selección de LLÁMALO EQUIS

A VER QUÉ PASA

Ahora que no llegan de lejos
frases que mataban el día,
antiguas letanías que enfangaran tus oídos.

Ahora que la luz del día
ha cubierto con su lienzo
viejos enseres de tu alma,
y tu cuerpo se derrama en
páginas nuevas, desleído.

Dime si acaso has llegado a ver
qué pasa en tu corazón, de nuevo,
ahora que marca sus propios pasos.

ENTRE PAPELES Y ALBATROS

Vuelan de noche los enigmas
bajo los vértices del albatros.
Son esos restos de búsqueda
que se abismaron en el mar,
inmensa lágrima almibarada.
Enormes serpientes marinas
se enroscan para preguntar:
¿qué hora te conduce?
Busco la respuesta entre los pliegues
de una página que entre mis manos,
ahora, se hace ceniza.

YO ME PREGUNTO

Yo me pregunto por el temblor de la tierra
soportando el peso inaudible de la huella.
Yo me pregunto por la mano que no escribe
y es el apoyo de esta otra mano que tiembla.
Abismada en el inmenso regazo de la vida,
yo me pregunto por el destino de esta voz
cuando comience a impregnarse de memoria.

ARQUETIPOS INSINUANTES

Tomó del espejo una verdad estática
que cupiese en la veta de una piedra
cuyos contornos perfilara el tiempo.

Con la cadencia insinuante del viento,
hizo el movimiento preciso,
dio la espalda a unos ojos detenidos
y se puso a caminar.

LOS GIGANTES CESAN SU COMBATE


Sus primeras armas fueron
sembrar el miedo y el odio.
Bajo diferentes formas: piedra,
hierro, pólvora o veneno,
se acomodaron a sus manos,
y fueron sus gargantas
catapulta de blasfemias.
Demasiada sangre y ninguna letra.
No dejaron nada por escrito.
Su peor enemigo: el olvido.

EN  LA HIERBA REPOSAS


Bajo el vuelo de las horas tardías,
tras el toque de silencio, que solo
los pájaros tienen que obedecer,
viejos pactos vegetales se anudan
entre tus dedos.
 
Con la cabeza erguida, sin munición
en los ojos, porque el rencor en ellos
siempre acabó siendo pólvora mojada,
en la hierba reposas y no estás muerto.

 DONDE QUEDARA TU SONRISA

Detenida, como mueca de una lejana fotografía,
tu sonrisa es un rito haciendo mella en la piel.
Una marca a fuego para hacerle frente al viento,
una abertura donde se filtran el elixir y el veneno
que la vida agria y dulce derrama hasta el límite
de sus comisuras. Y es también un río que fluye
blando entre un lecho de palabras que continúa
su destino hasta la última piedra.
Tu empeño fue dejar todo lo que fuiste
en el lugar donde quedara tu sonrisa.

INÉDITOS

Te recomendamos ver el programa de televisión.

PRÓXIMO NÚMERO

22. Poesía más Poesía: Paul Éluard y Magdalena Salamanca

PAUL ÉLUARD

BIOGRAFÍA

Su nombre era Eugène Grindel. Nació el 14 de diciembre de 1895 en Saint-Denis, Francia, hijo del contable Clément Grindel y de la modista Jeanne Grindel. El apellido Éluard lo adoptó de su abuela materna. Reside en Paris a partir de 1909, cursa estudios en la prestigiosa École Primaire Supérieure Colbert.
El joven Éluard abandonó sus estudios tras un diagnóstico de tuberculosis. Para mejorar su estado es internado entre 1912 y 1914 en un sanatorio en Davos, Suiza, comenzó allí a interesarse en la literatura. También en el amor: en ese centro de salud conoció a la rusa Elena Dimitrievna Diakonava (Gala), con quien se casó en 1917. En 1918 nació su hija Cécile.


El encuentro fue en Davos, Suiza, 1912: Elena Dimitrievna Diakonova (Gala) entra a un sanatorio aquejada por la tuberculosis. En medio de las paredes blancas ve a un hombre pasar con un libro en las manos. De pronto, surge una nueva fiebre que encela a la enfermedad y la vence. La bata de convalecencia se vuelve vestido de noche y Eugène Grindel luce como la encarnación del milagro. Él la mira, nota el libro en el regazo y la sala de estar se convierte en paraíso. Ambos sufren de un mal incurable, tan sujeto al cuerpo que no parece ser de este mundo.

Paul Eluard Gala y la hija de ambos Cecilia Eluard


Cuando el sueño juvenil se deshizo, Elena y Eugène fueron Gala y Paul.
Se sabe que Gala abandonó al poeta en 1930, luego de oficializar su romance clandestino con el pintor Salvador Dalí, que la convirtió de inmediato en su musa. Éluard comenzó una relación con una modelo del fotógrafo Man Ray y del pintor Pablo Picasso: Maria Benz, Nusch, como él la llamaba, que se convirtió en su esposa en 1934.

Paul Eluard con Maria Benz “Nusch”


Durante la Primera Guerra Mundial, Éluard trabajó como enfermero en el frente; de esa época proviene El deber y la inquietud. 1917 y Poemas para la Paz (1918)
Tras la guerra, con la mediación de su amigo y protector Jean Paulhan, conoció a André Breton, Tristan Tzara y Louis Aragon, a quienes los unía la pasión por las vanguardias políticas y estéticas. Paul Éluard fue durante los años difíciles del movimiento el fiel compañero de Bretón, de todos aquellos que intentaban dar salida entre las terribles presiones exteriores y las angustiosas crisis internas en que se perdían muchos elementos valiosos, como Jacques Prévert, Desnos, el mismo Aragón, Philippe Soupault, Roger Vitrac, Antonin Artaud. Firmó todos los documentos, panfletos, proclamas y manifiestos elaborados primero en “La Revolution surrealiste” y después en el “El surrealismo al servicio de la Revolucion” y en Minotaure. Su labor , por otra parte no demasiado entusiasta de la violencia, fue vista por Bretón de modo lúcido, quien dijo: “La participación de Éluard en la actividad del grupo, por constante que fuera, no dejaba de transparentar alguna reticencia: entre el surrealismo y la poesía, en el sentido tradicional de la expresión, es muy probable que fuera esta última la que se le apareciese como un fin, lo cual –desde el punto de vista surrealista –constituía una gran herejía (no hace falta decir, en efecto, que la estética que nosotros queríamos proscribir, entraba de nuevo plenamente por esta puerta).

Paul Eluard y André Breton

Que las intenciones de Éluard se mantenían al margen de los objetivos del “Manifiesto” se vio claramente en el “ruego que se publique” de su libro “Dessous d`une vie” o “La pirámide humana”, publicado en 1926 en el que se esforzaba por establecer una distinción formal entre el sueño, el texto automático y el poema “como consecuencia de una decisión bien definida”, me pareció en su conjunto ultrarretrógrada y en contradicción formal con el espíritu surrealista”. Evidentemente, esto no desmerece en nada las cualidades sensibles que sirvieron para imponer la personalidad de Éluard.“Una de las principales propiedades de la poesía es la de producir en los hipócritas una mueca que los desenmascara y permite juzgarlos… Porque ella tiende, con sus imágenes extralúcidas, sus imágenes claras como el agua de la montaña, evidentes como el agudo grito de los huevos rojos, a la comprensión perfecta de lo inhabitual y a su utilización contra los estragos de la explotación maligna de la estupidez y de cierta clase de sentido común. Porque ella milita por un nuevo régimen, el de la lógica identificación con la vida, no como una sombra, sino como un astro.
Mi orgullo consiste en no conocer más hombres que los que aman tanto como yo esta poesía específicamente subversiva, color de porvenir.”
En 1926 publica un libro de poemas consagratorio, Capital del dolor.

Algunos miembros del movimiento surrealista

En los años cuarenta, durante la Segunda Guerra Mundial, participa en la resistencia y se afilia al Partido Comunista francés. (Previamente, en los años veinte, ya había estado afiliado) y después de formar parte de la Resistencia en la ocupación nazi de París. Su adhesión al comunismo le llevó a enfrentamientos ideológicos y ruptura con algunos de sus excompañeros literarios del surrealismo, como Antonin Artaud o Robert Desnos, quienes se desvincularon de las ideas comunistas. Incluso Breton, que en principio simpatizó con los comunistas, tuvo discrepancias con Éluard tras continuar este último apoyando a Stalin, algo no compartido por el autor del “Manifiesto Surrealista”. También se distancia de sus compañeros surrealistas, como Breton y Robert Desnos, y escribe Poemas políticos y Poesía y verdad.
Los títulos más destacados de Éluard son “Capital Del Dolor” (1926), “La Inmaculada Concepción” (1930), co-escrito con André Breton, “Curso Natural” (1938) o “Poesía y Verdad (1942).


Dice André Bretón: “Independientemente del profundo deseo de acción revolucionaria que todos teníamos, todos los temas de exaltación característicos del surrealismo convergían en aquel momento en el amor… Los más hermosos poemas de Éluard, Desnos y Basson publicados en aquella época son poemas de amor. Esta concepción del amor, exaltada entre nosotros al máximo poseía una naturaleza capaz de hacer saltar todas las barreras…Lo que no se ha dicho, y que en mi opinión no deja de tener un gran interés, es que si, entonces, los surrealistas, considerados en conjunto, estuvieron de acuerdo teóricamente –y líricamente- en reconocer que en el amor electivo residía el más alto objetivo humano, e incluso era el que trascendía por encima de los demás, algunos de ellos distaban mucho de no desmerecer diariamente de tal idea… (Bretón)
Tras la muerte de Nusch, Éluard vive un período de duelo y abatimiento que concluye cuando conoce a su última pareja, Dominique, con quien se casa en 1951. A ella le dedica su último libro, “El fénix”.. del mismo el poema Nusch.

Paul Eluard y Pablo Picasso en 1937.

Murió a causa de una ataque al corazón el 18 de noviembre de 1952, en Charenton-Le-Pont. Tenía 56 años. Está enterrado en el cementerio de Père-Lachaise de París.

POEMAS

LA DAMA DE ROMBOS

Muy joven abrí mis brazos a la pureza. Sólo fue un palpitar de alas en el cielo de mi eternidad, un palpitar de corazón enamorado que late en los pechos conquistados. Ya no podía caer.
   Amante del amor. En verdad, la luz me ciega. Conservo la suficiente para mirar la noche, toda la noche, todas las noches.
   Todas las vírgenes son distintas. Siempre sueño con una  virgen.
   En la escuela se sienta en un banco delante de mí, con delantal negro. Cuando se vuelve para preguntarme por la solución de un problema, la inocencia de sus ojos me confunde de tal modo que apiadada de mi turbación, me rodea con sus brazos el cuello.
   Fuera de allí me abandona. Sube a un barco. Nos sentimos casi extraños uno a otro, pero es tanta su juventud que su beso no me sorprende.
   O bien, cuando está enferma, guardo su mano entre las mías hasta que llega la muerte, hasta que me despierto.
   Si acudo tanto más rápido a sus citas es porque temo no tener tiempo de llegar antes de que otros pensamientos me arrebaten a mí mismo.
   Cierta vez que el mundo estaba por acabar, lo ignoramos todo de nuestro amor. Ella buscó mis labios con movimientos lentos y acariciadores de la cabeza. Esa noche llegué a creer que la haría retornar al día.
  Y siempre es la misma confesión, la misma juventud, los mismos ojos puros, el mismo ademán ingenuo de sus brazos alrededor de mi cuello, la misma caricia,
La misma revelación
  Pero nunca es la misma mujer.    Las cartas dijeron que la encontraría en la vida aunque sin reconocerla.
  Amante del amor.

SUS OJOS SIEMPRE PUROS

Días de lentitud, días de lluvia,
días de espejos rotos y de agujas perdidas,
días de párpados cerrados al horizonte de los mares,
de horas iguales siempre, días de cautiverio.
Mi alma que brillaba aún sobre las hojas,
mi alma está, como el amor, desnuda.
La aurora que se olvida le hace besar su rostro
y contemplar su cuerpo obediente e inútil.
Pero yo vi los más bellos ojos del mundo,
dioses de plata que tenían zafiros en las manos, dioses completamente, pájaros en la tierra
y en el agua, los vi.
Sus alas son las mías, nada existe
sino su vuelo que sacude mi miseria,
vuelo de estrella y resplandor,
vuelo de tierra y piedra
sobre los ríos de sus alas.
Mi pensar sostenido por la vida y la muerte.

LA DE SIEMPRE, TODA

Si les digo que todo lo dejé
es porque ya no es ella de mi cuerpo,
nunca de eso me jacté,
no es verdad
y la bruma de fondo donde voy
no sabe nunca si he pasado.
Sólo yo puedo hablar
del abanico de su boca y del destello de sus ojos
sólo yo estoy rodeado
por ese espejo nulo donde el aire me cruza
y el aire tiene un rostro, un rostro enamorado,
un rostro amado, el tuyo,
ya ti sin nombre e ignorada por los otros,
el mar te dice: sobre mí, y el cielo; sobre mí,
los astros te adivinan, las nubes te imaginan
y la sangre esparcida en los mejores tiempos,
la sangre de la generosidad
te lleva con delicia.
Yo canto la alegría de cantarte,
y la alegría de tenerte o no tenerte,
el candor de esperarte, la ingenuidad de conocerte,
tú que suprimes el olvido, la espera y la ignorancia,
que suprimes la ausencia y que me das al mundo,
canto para cantar, te amo para cantar
ese misterio donde
tu amor me crea y se libera.
Eres pura, más pura todavía que yo.

LA CURVA DE TUS OJOS

La curva de tus ojos gira en mi corazón.
Una ronda de danza y de dulzura,
aureola del tiempo, niñez nocturna y firme,
y si no sé cuánto he vivido
es que tus ojos no me vieron siempre.
Hojas del día y musgo del rocío,
cañaveral del viento, sonrisas perfumadas,
alas que están cubriendo el mundo con su luz,
barcos cargados con el cielo y con el mar,
cazadores de ruidos, fuentes de los colores.
Perfume amanecido de un enjambre de auroras
que duerme siempre sobre la hierba de los astros,
como de la inocencia el día,
depende el mundo entero de tus ojos tan puros
y mi sangre circula en sus miradas.

LIBERTAD

Sobre mis cuadernos de colegial
Sobre el pupitre y los árboles
Sobre la arena sobre la nieve
Escribo tu nombre

Sobre todas las páginas leídas
Sobre todas las páginas en blanco
Piedra, sangre, papel o ceniza
Escribo tu nombre

Sobre las imágenes doradas
Sobre las armas de los belicosos
Sobre la corona de reyes
Escribo tu nombre

Sobre la selva y el desierto
Sobre los nidos sobre las retamas
Sobre el eco de mi infancia
Escribo tu nombre

Sobre las maravillas de las noches
Sobre el pan blanco de los días
Sobre las temporadas desposadas
Escribo tu nombre

Sobre todos mis trapos de azul
Sobre el estanque sol enmohecido
Sobre el lago luna viva
Escribo tu nombre

Sobre los campos sobre el horizonte
Sobre las alas de los pájaros
Y sobre el molino de las sombras
Escribo tu nombre

Sobre cada soplo de aurora
Sobre el mar en los barcos
Sobre la montaña lunática
Escribo tu nombre

Sobre la espuma de las nubes
Sobre los sudores de la tormenta
Sobre la lluvia gruesa e insípida
Escribo tu nombre

Sobre las formas que centellean
Sobre las campanas de los colores
Sobre la verdad física
Escribo tu nombre

Sobre las sendas despertadas
Sobre las carreteras desplegadas
Sobre los lugares que desbordan
Escribo tu nombre

Sobre la lámpara que se enciende
Sobre la lámpara que se apaga
Sobre mis casas reunidas
Escribo tu nombre

Sobre el fruto cortado en dos
Espejo y mi habitación
Sobre mi cama vacía
Escribo tu nombre

Sobre mi perro codicioso y tierno
Sobre sus orejas elaboradas
Sobre su pierna torpe
Escribo tu nombre

Sobre el trampolín de mi puerta
Sobre los objetos familiares
Sobre el mar del fuego bendito
Escribo tu nombre

Sobre toda carne concedida
Sobre la frente de mis amigos
Sobre cada mano que se tiende
Escribo tu nombre

Sobre el cristal de las sorpresas
Sobre los labios atentos
Bien sobre el silencio
Escribo tu nombre

Sobre mis refugios destruidos
Sobre mis faros aplastados
Sobre las paredes de mi problema
Escribo tu nombre

Sobre la ausencia sin deseos
Sobre la soledad desnuda
Sobre las marchas de la muerte
Escribo tu nombre

Sobre la salud vuelta de nuevo
Sobre el riesgo desaparecido
Sobre la esperanza sin recuerdos
Escribo tu nombre

Y por el poder de una palabra
Reinicio mi vida
Nací para conocerte
Para nombrarte
Libertad

NUSCH

Los sentimientos aparentes.
Ligereza del acercarse.
La cabellera de las caricias.

Sin preocupación, sin sospechas.
Tus ojos se entregan a lo que ven:
Son vistos porque ellos miran.

Confianza de cristal
entre dos espejos.
Tus ojos se pierden en la noche
para añadir el insomnio al deseo.

Versión de Luis A. Can

LA COSTUMBRE

Todas mis amiguitas son jibosas;
Ellas aman a su madre.
Todos mis animales son obligatorios,
Tienen patas de mueble
Y manos de ventana.
El viento se deforma,
Necesita un traje de medida,
Desmesurado.
He aquí por qué
Digo la verdad sin decirla.
De “Mourir de ne pas mourir”

Versión de Aldo Pellegrini

En abril de 1944, Paris todavía respiraba

Descendíamos hacia el río fiel: ni su ola ni nuestros ojos habían
                                                                                 abandonado a París.
No pequeña ciudad, sino ciudad infantil y maternal.
Ciudad que todo lo atraviesa, como un sendero de verano,
lleno de flores y de pájaros, como un beso profundo, lleno también
de niños sonrientes, y de madres frágiles.
No una ciudad en ruinas, sino una ciudad compleja, marcada por
                                                                                           su desnudez.

Ciudad entre nuestras muñecas como una atadura rota, entre nuestros
ojos como un ojo ya visto, ciudad repetida indefinidamente como un
                                                                                                        poema.
Ciudad siempre semejante a sí misma.
Vieja ciudad… Entre la ciudad y el hombre no había ni siquiera el espesor
                                                                                                    de un muro.
Ciudad de la transparencia, ciudad inocente.

Entre el hombre abandonado y la ciudad desierta, había más que
                                                                                                    el espesor de un espejo.
Sólo había una ciudad que presentaba los colores del hombre, tierra
                                                                                                 y carne, sangre y savia.

El día que juguetea en el agua, la noche que muere sobre la tierra.
El ritmo del aire puro es más fuerte que la guerra.
Ciudad con la mano tendida, y, entonces, todo mundo  ríe y todo mundo
                                                                                           goza. Ciudad ejemplar.

Nadie pudo saltar los puentes que nos conducían al sueño y del sueño
                                       a nuestros sueños y de nuestros sueños a la eternidad.
Ciudad perdurable, donde viví un día nuestra  victoria sobre la muerte.

Te amo
Te amo por todas las mujeres que no he conocido.
Te amo por todos los tiempos que no he vivido.
Por el olor del mar inmenso y el olor del pan caliente.
Por la nieve que se funde por las primeras flores.
Por los animales puros que el hombre no persigue.
Te amo por amar.
Te amo por todas las mujeres que no amo.
Quién me refleja sino tú misma me veo tan poco
sin ti no veo más que una planicie desierta.
Entre antes y ahora
están todas estas muertes que he sorteado sobre paja.
No he podido atravesar el muro de mi espejo.
Tuve que aprender la vida como se olvida
palabra por palabra
Te amo por tu sabiduría que no me pertenece.
Te amo contra todo lo que no es más que ilusión.
Por el corazón inmortal que no poseo
crees ser la duda y no eres sino razón.
Eres el sol que me sube a la cabeza
cuando estoy seguro de mí.

La Muerte, El Amor, La Vida

Creí que me rompería lo inmenso lo profundo
Con mi pena desnuda sin contacto sin eco
Me tendí en mi prisión de puertas vírgenes
Como un muerto sensato que había sabido morir
Un muerto coronado sólo de su nada
Me tendí sobre las olas absurdas del verano
Absorbido por amor a la ceniza
La soledad me pareció más viva que la sangre

Quería desunir la vida
Quería compartir la muerte con la muerte
Entregar mi corazón vacío a la vida
Borrarlo todo que no hubiera ni vidrio ni vaho
Nada delante nada detrás nada entero
Había eliminado el hielo de las manos juntas
Había eliminado la osamenta invernal
Del voto de vivir que se anula.
Tú viniste y se reanimó el fuego
Cedió la sombra el frío aquí abajo se llenó de estrellas
Y se cubrió la tierra
De tu carne clara y me sentí ligero
Viniste la soledad fue vencida
Tuve una guía sobre la tierra y supe
Dirigirme me sabía sin medida
Adelantaba ganaba tierra y espacio

Iba hacia iba sin fin hacia la luz
La vida tenía un cuerpo la esperanza tendía sus velas
Promisora de miradas confiadas para el alba
De la noche surgía una cascada se sueños

Los rayos de tus brazos entreabrían la niebla
El primer rocío humedecía tu boca
Deslumbrando reposo remplazaba el cansancio
Yo amaba el amor como en mis primeros días

Los campos están labrados las fábricas resplandecen
Y el trigo hace su nido en una enorme marea
Las mieses la vendimia tienen muchos testigos
Nada es singular ni simple
El mar está en los ojos del cielo o de la noche
El bosque da a los árboles seguridad
Y los muros de las casas tienen una piel común
Los caminos siempre se encuentran

Los hombres están hechos para entenderse
Para comprenderse para amarse
Tienen hijos que serán padres de los hombres
Tienen hijos sin fuego ni lugar
Que inventarán de nuevo a los hombres
Y la naturaleza y su patria
La de todos los hombres
La de todos los tiempos

No más compartir

Es la tarde de la locura, desnudo y limpio,
El espacio entre las cosas tiene la forma de mis palabras
La forma de las palabras de un desconocido,
De un vagabundo que desnuda su garganta
Y lacea los ecos.
Entre árboles y barreras,
Entre muros y mandíbulas,
Entre este gran pájaro tembloroso
Y la colina que le aplasta,
El espacio tiene la forma de mis miradas.
Mis ojos son inútiles,
El reino del polvo se ha acabado,
La cabellera del camino se ha puesto su rígido manto,
Ella no huye ya, yo no me muevo,
Todos los puentes están cortados, el cielo no pasará
Puedo dejar de vigilar.
El mundo se desprende de mi universo
Y, en el punto álgido de las batallas,
Cuando el tiempo de la sangre se marchita en mi cerebro,
Distingo la luz de esa claridad de hombre
Que es la mía,
Distingo el vértigo de la libertad,
La muerte del delirio,
El sueño del desvarío.
¡Oh reflejos míos! ¡Oh mis reflejos sangrientos!
 

LA VICTORIA DE GUERNICA, PAUL ÉLUARD


I
Bello mundo de miserias
De la noche y los campos
 
II
Rostros benignos en llamas rostros benignos en el fondo
Que rechazan la noche las injurias y los golpes
 
III
Rostros benignos para todo
He aquí el vacío que los fija
Su muerte servirá de ejemplo
 
IV
La muerte corazón derrumbado
 
V
Ellos los harán pagar el pan
El cielo la tierra el agua el sueño
Y la miseria
De su vida
 
VI
Ellos dijeron anhelar la benigna inteligencia
Ellos restringieron a los fuertes juzgaron a los locos
Practicaron la caridad partían un centavo en dos
Ellos saludaban a los cadáveres
Ellos derrochaban amabilidad
 
VII
Ellos persisten ellos se exceden ellos no son de nuestro mundo
 
VIII
Las mujeres los niños tienen el mismo tesoro
De hojas verdes de primaveras de leche pura
Intacto
En sus limpios ojos
 
IX
Las mujeres los niños tienen el mismo tesoro
En los ojos
Los hombres lo defienden como pueden
 
X
Las mujeres los niños tienen las mismas rosas rojas
En los ojos
Cada uno muestra su sangre
 
XI
El miedo y el coraje de vivir y de morir
La muerte tan difícil y tan fácil
 
XII
Hombres para quienes este tesoro fue cantado
Hombres para quienes este tesoro fue arruinado
 
XIII
Hombres reales por quienes la desesperanza
Alimenta el fuego devorador de la esperanza
Abramos juntos el último botón del porvenir
 
XIV
Parias la muerte la tierra y el horror
De nuestros enemigos tiene el color
Monótono de nuestra noche
Nosotros tendremos razón

(Traducción de Gabriela Astorga e Iván Cruz)

GUERNICA

Comentario para el film de Resnais, hecho a partir del cuadro de Picasso.
Guernica. Es una pequeña ciudad de Vizcaya, capital tradicional del País Vasco. Es allí donde se alzaba el Roble, símbolo sagrado de las tradiciones y de las libertades vascas. Guernica tiene sólo una importancia histórica y sentimental.
El 26 de abril de 1937, día de mercado, a primeras horas de la tarde, los aviones alemanes al servicio de Franco bombardearon Guernica durante tres horas y media, mediante varias escuadrillas que se iban relevando por turno. La ciudad fue incendiada y arrasada por completo. Hubo dos mil muertos, todos civiles. Este bombardeo tenía por finalidad experimentar los efectos combinados de las bombas explosivas y de las bombas incendiarias sobre una población civil.
Rostros resistentes al fuego, rostros resistentes al frío,
A las repulsas, a la noche, a las injurias, a los golpes,
Rostros resistentes a todo
Aquí está el vacío que os fija
Pobres rostros sacrificados
Vuestra muerte va a servir de ejemplo
La muerte con asombro en el corazón
Os han hecho pagar el pan
De vuestra vida
Os han hecho pagar el cielo, la tierra, el agua, el sueño
E incluso la miseria profunda
Amables actores, actores tan tristes pero tan dulces
Actores de un drama perpetuo
No habíais pensado en la muerte
El miedo y el valor de vivir y de morir
La muerte tan difícil y tan fácil

Las gentes de Guernica son gentes humildes. Viven en su ciudad desde hace mucho tiempo. Su vida se compone de una gota de riqueza y de una oleada de miseria. Quieren a sus hijos. Su vida se compone de infinidad de pequeñas alegrías y de una preocupación muy grande: la del mañana. Mañana, hay que comer y mañana hay que vivir. Hoy, se aguarda. Hoy, se trabaja.
Lo hemos leído todo bebiendo nuestro café: en algún lugar de Europa una legión de asesinos aplasta el hormiguero humano. Cuesta representarse a un niño reventado, una mujer decapitada, un hombre vomitando toda su sangre de golpe. España está lejos, está en nuestras fronteras. Una vez bebido el café hay que ir al trabajo. No hay tiempo para imaginar que algo sucede en otra parte. Y ahogamos nuestros remordimientos.
Mañana llegará la hora de sufrir el dolor y el miedo y la muerte.
Pero será demasiado tarde para abolir el crimen.
Las balas de las ametralladoras rematan a los moribundos
Las balas de las ametralladoras rematan a los moribundos.
Las balas de las ametralladoras juegan con los niños.
Mejor que el viento.
Por el hierro y por el fuego
Se aplasta al hombre como una mina
Se hunde como un puerto sin buques
Se hunde como un hogar sin fuego.
Las mujeres y los niños poseen el mismo tesoro
De hojas verdes de primavera y de leche pura
Y de duración
En sus ojos puros
Las mujeres y los niños poseen el mismo tesoro
En sus ojos
Los hombres lo defienden como pueden
Las mujeres, los niños, tienen las mismas rosas rojas
En sus ojos
Cada uno muestra su sangre
¡Pensar que tantos de nosotros temieron la tormenta!
Hoy está establecido que la tormenta era la vida
Pensar que tantos de nosotros tenían miedo de los relámpagos miedo del trueno
Que ingenuos éramos, el trueno es un ángel, los relámpagos son sus alas
Y no habíamos bajado nunca a lo profundo
Para no ver el horror de la naturaleza ardiendo
Hoy es el fin del mundo nuestro
Cada cual muestra su sangre
Definitivamente
Los niños adoptan un aire ausente
Y vamos a ser reducidos
A nuestra mínima expresión
Pensar que hubo lágrimas de placer
Y el hombre abría sus brazos a su mujer enamorada
Los niños consolados sollozaban riéndose
Los ojos de los muertos tienen la densidad del terror
Los ojos de los muertos tienen la delgadez de las tierras áridas
Las víctimas han bebido sus lágrimas
Como un veneno.
Pertrechados con casco, botas, correctos y buenos mozos, los aviadores sueltan sus bombas con aplicación.
En tierra se produce la catástrofe. El más grande de los filósofos dedicados al bien tiene que mirar dos veces antes de sacar de eso un sistema. Y es que, con el presente, son el pasado y el futuro los que se dispersan, una serie entera la que se rompe, que se consume, en un cráter. Es el recuerdo de la vida al que soplan apagándolo, como una vela.
Sobre los hombros, sangre, sobre la bestia, sangre
Una vendimia repugnante y más hedionda
Que los mismos verdugos, sin embargo, puros y limpios
Todos los ojos se revientan, todos los corazones se apagan
La tierra está fría como un muerto.

Ponéos a detener a un animal que huele la muerte. Ponéos pues a explicar a una madre la muerte de su hijo. Ponéos a inspirar confianza entre las llamas. ¿Cómo hacer entender que los grandes de este mundo tienen a los niños por enemigos y que atacan a una cuna como a una máquina de guerra? No hay más que una noche, es la de la guerra, hermana mayor de la miseria e hija de la muerte repugnante, enloquecedora.
Hombres por quienes este tesoro fue contado
Hombres por quienes este tesoro fue gastado

Pensad en la agonía de vuestra madre, de vuestros hermanos, de vuestros hijos, pensad en esta lucha que acaba con la vida, en la agonía de vuestros amores. Defendéos de los asesinos. Un niño, un anciano, se han arrancado el vientre por enorme horror de la vida en duelo con sí misma. Experimentan, de un solo golpe, para terminar de este modo, el absurdo de querer vivir.
Todo se torna barro, el sol ennegrece
Monumentos de angustia
Hermoso mundo de casuchas
De la mina y los campos
Hermanos míos hénos aquí transformados en carroñas
En esqueletos quebrados
La tierra gira en vuestras órbitas
Sois un desierto podrido
Y la muerte ha roto el equilibrio del tiempo.
Sois los sujetos de gusanos y cuervos.
Y fuiste sin embargo nuestra estremecida esperanza.

Bajo la madera del roble de Guernica, ha vuelto un hombre, que llevaba en sus brazos un cabrito balante y, en su corazón, una paloma. Canta para todos los demás hombres el canto puro de la rebelión que dice gracias al amor y dice no a la opresión. Las promesas ingenuas son las más sublimes. Dice que Guernica como Oradur y como Hiroshima son las capitales de la paz viviente. Su aniquilamiento deja oír una protesta más fuerte que el mismo terror.
Un hombre canta, un hombre espera. Y los aberrojos de sus dolores se alejan por el azul endurecido. Y las abejas de sus canciones han hecho sin embargo su miel en el corazón de los hombres.
¡Guernica! La inocencia vencerá al crimen.
¡Guernica!…

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