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335. POESÍA MÁS POESÍA: ÓSCAR ALFARO

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BIOGRAFÍA DEL POETA ÓSCAR ALFARO

Este imprescindible poeta boliviano fue una de las figuras cimeras de la poesía infantil y juvenil del siglo XX. Óscar González Alfaro nació en Tarija (Bolivia) en 1921 y falleció de un ataque al corazón (infarto agudo de miocardio) un 25 de diciembre de 1963 en la ciudad de La Paz (Bolivia) , a la edad de 42 años.

Estudió la primaria y secundaria en su ciudad natal, y prosiguió con sus estudios de Derecho en la Universidad San Simón de Cochabamba que dejó inacabados. Desde muy joven se distinguió como un excelente poeta y cuentista. A los 17 años publicó su libro “Bajo el sol de Tarija”. Trabajó como profesor de lenguaje y literatura en la Escuela Superior de Formación de Maestros Juan Misael Saracho en San Lorenzo y en varios colegios e institutos de Villamontes y La Paz, donde fue, además, productor del programa “La república de los niños” en la estatal Radio Illimani, mientras su producción literaria ocupaba las columnas de los periódicos nacionales y extranjeros.

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Óscar Alfaro a los 20 años.

 

El 31 de diciembre de 1954, se casó por lo civil con la orureña Fanny Mendizábal. No pudieron casarse por la Iglesia Católica porque Alfaro fue excomulgado, debido a la publicación de su poema “Camarada Cristo”.

Es conocido que este poeta, de inconfundible perilla y honda sensibilidad humana, se hizo miembro del Partido Comunista de Bolivia e incursionó en la lucha política escribiendo versos que reflejaban las injusticias sociales, las necesidades económicas y las esperanzas de los ciudadanos más humildes del campo y las ciudades. Su poesía franca y combativa fue una fuente de inspiración de la cual bebieron poetas y cantautores como Nilo Soruco, a quien lo unía una sincera amistad. De esa afinidad artística, en la que se dan la mano la poesía y la música, nacieron decenas de canciones compartidas como la emblemática “Moto Méndez”, en homenaje al guerrillero Eustaquio “Moto” Méndez, caudillo de las luchas independentistas durante la colonia en la ciudad de Tarija.

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Fundación de Gesta Bárbara. 1944.

 

A Alfaro el canto popular boliviano le debe una de las joyas más bellas del repertorio nacional “El chapaco alzado”, que acompañó en el gobierno de la Revolución Nacional, a la Reforma Agraria. “Yo soy como un árbol pegau a la tierra / y naide me arranca del pago en que vivo. / Tengo un poncho verde lo mismo que el campo / y llevo una faja platiada de río… / Y tengo una moza, brotada del valle / que espero que pronto jloresca en un hijo…”. Para quienes todavía coleccionan anécdotas valga decir que esta canción acompañó el entierro de Víctor Paz Estenssoro en 2001.

 

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La escritora uruguaya Juana de Ibarbouru, refiriéndose a la calidad de su poesía, dijo: “Su hermoso poemario ‘Bajo el sol de Tarija’ es rico de colorido y de folklore, de lirismo y de sentido poético y humano…”.

Asimismo, Franz Tamayo escribió lo siguiente: “… Agradezco al delicado poeta don Óscar Alfaro, por el regalo de su precioso libro ‘Alfabeto de Estrellas’, muy digno del genio poético de nuestras juventudes…».

Tampoco está por demás citar las palabras de apreciación vertidas por Yolanda Bedregal, quien expresó en su debido momento: “Nuestro Óscar Alfaro encarna la figura ideal del poeta, a quien imaginamos un ser elegido, en quien la persona humana y la obra están acordes sin ruptura entre conducta y expresión literaria…” .

Durante años, como la mayoría de los escritores de su época, perteneció a la segunda generación del grupo literario “Gesta Bárbara”. Obtuvo el Primer premio en el Concurso Nacional de Cuentos para Niños (1956); el Premio Nacional de Cultura con “Cuentos Chapacos” (1963) y sus “Cuentos para niños” fue incluido en la Lista de Honor de IBBY (1992). Sus libros, considerados ya clásicos en la literatura infantil boliviana, han sido reeditados innumerables veces y traducidos a otros idiomas. Publicó los libros Canciones de lluvia y tierra (1948), Bajo el sol de Tarija (1949), Cajita de música (1949), Alfabeto de estrellas (1950), Cien poemas para niños (1955), Cuentos infantiles (1962) y La escuela de fiesta (1963), títulos a los que se sumarían muchos otros de forma póstuma que siguió siendo editada por sus hijos y su esposa, doña Fanny Mendizábal de Alfaro.

Su obra literaria, hilvanada con musicalidad y temas universales, lo convierten en un ser excepcional y en ese niño que él siempre quiso ser. Vivía y experimentaba su realidad consciente de que incluso las personas mayores cargan a un niño en su interior desde la cuna hasta la tumba. No en vano dice en “Viaje al pasado”, poema dedicado a su madre: “Desde adentro, desde adentro,/ desde el fondo de un abismo,/ viene corriendo a mi encuentro/ un niño que soy yo mismo”.

En su condición de hombre comprometido con la realidad social, cultivó una poesía revolucionaria y de reflexión, porque tenía el corazón al lado de la causa de los marginados y desposeídos; una constante ideológica que se aprecia con nitidez en su obra escrita con coraje, sencillez y belleza.

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El día de su boda con Fanny Mendizábal.

Su obra sigue vigente, a pesar de los cambios históricos que se han suscitado en las últimas décadas en Oriente y Occidente, pues en el mundo sigue primando la injusticia y la depredación de la naturaleza, mientras los ideales de libertad siguen buscando un asidero en los versos de los poetas enamorados de la paz, la libertad y la justicia social.

Un logro mayor de Alfaro es su poesía social infantil que alude al niño pobre, a la miseria del campesino, a la misión de los trabajadores, a la discriminación racial, a la organización laboral etc. Alfaro intentó llenar el vacío que se produce cuando el niño debe encarar el homenaje a los héroes y regiones de su país. En este sentido reescribe la historia  en su poesía al brindar una visión nueva, popular de la historia de Bolivia.

Otro género en el que se desenvolvió Alfaro es el de la poesía costumbrista que refleja el paisaje y hombres de su valle natal. Inserta en esta poesía se encuentra su poesía de amor cuando refleja las escenas amorosas del poblador chapaco.

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Portada de su libro: El pájaro de fuego y otros cuentos.

Otro campo de la poesía es  la humorística que conforma en número, la mayor producción poética de Alfaro.

Es una poesía que denuncia las injusticias sociales y en la que se aprecia un marcado anticlericalismo, pero también resalta una reivindicación de la iglesia y particularmente de la figura de un Cristo luchador por los derechos de los más débiles.

En el terreno del cuento, la cuentística de Alfaro tiene dos vertientes: el cuento infantil y el cuento costumbrista. En el primero desarrolla siempre una tendencia a la crítica social e incluye rasgos humorísticos. En el segundo caso sobresale la descripción de las costumbres chapacas, del paisaje rural con rasgos a veces cómicos, a veces trágicos. En total ha escrito 30 libros y folletos de cuento.

Alfaro ha incursionado en la producción de obras para títeres y zarzuela seguramente su experiencia en el programa radial «La República de los niños» en la Radio Illimani ha motivado la inquietud de escribir argumentos para títeres.

En el caso de las zarzuelas, Alfaro ha hecho un aporte a la recopilación de coplas, versos y danza popular de San Lorenzo y sus alrededores. La producción dramática tiene también el elemento de denuncia social.

El escritor Oscar Alfaro derecha junto al expresidente y politico Victor Paz Estenssoro en un fragmento del documental. CSIP - Poesia Online
El escritor Óscar Alfaro (derecha) junto al expresidente y político Víctor Paz Estenssoro en un fragmento del documental. CSIP

 

Es muy difícil determinar con rigurosidad un orden en la producción literaria de Alfaro. En 1942 cuando empieza a escribir lo hace con la poesía social, después se volcará a la costumbrista para luego caminar por la poesía infantil. Pero ya en 1954 ensayará versos de humor que consolidará en 1962. En cuanto a sus cuentos el recorrido es similar. Su producción dramática se inicia en 1950 y proseguirá hasta su muerte.

En la poesía boliviana y entre los poetas de Bolivia muy pocos le igualan en la ingenua e ingeniosa travesura de las estrofas armoniosas, arrítmicas, chocantes y hasta descuidadas, sin embargo desbordantes de inefable sentimiento de dulzura y picardía, y también plenos de desplante combativo. En la sencillez de todas sus creaciones literarias —poemas y narraciones—, es casi único.

Para Newton Sabba Guimaraes «aunque no hubiera escrito nada más que el poema «Viaje al Pasado», su lugar estaba asegurado en la Historia de la Literatura Americana, bastaría ese poema, conmovedor y profundo, de los más lindos que hube leído en lengua española, para hacer célebre a cualquier poeta.»

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Óscar Alfaro con su familia.

 

BIBILIOGRAFÍA CONSULTADA

https://www.bolivian.com/oalfaro/biografia.html

https://latintainvisible.wordpress.com/2022/09/05/poemas-para-ninos-de-oscar-alfaro/

https://alfredasis.cl/oa_poesia.htm

https://jugandolosdescuentos.blogspot.com/2012/09/poesia-de-oscar-alfaro.html

https://latintainvisible.wordpress.com/2013/05/13/oscar-alfaro-poeta-y-revolucionario/

https://elpais.bo/cultura/20210711_analisis-critico-de-la-bibliografia-de-oscar-alfaro.html

https://web.archive.org/web/20130512182057/http://www.comunidadandina.org/BDA/docs/BO-LIN-0002.pdf

https://www.guao.org/sites/default/files/portafolio%20docente/el%20circo%20de%20papel.pdf

 

Oscar Alfaron dirigiendo una de las audiciones - Poesia Online
Oscar Alfaron dirigiendo una de las audiciones

POEMAS DE ÓSCAR ALFARO

LA NACIONALIZACIÓN DE LAS MINAS

Como un chorro de luceros,
sale de las bocaminas
una erupción de mineros,
hacia las cumbres andinas.

Se abrazan los horizontes
y truena la inmensidad
y cantan todos los montes
un himno a la libertad.

Los nativos barreteros
hoy día se sienten grandes:
¡Son los dueños de los Andes
y de todos sus veneros!…

Y tres reyes de hoja lata
rodaron desde la cumbre,
donde florece un vislumbre
de dinamita y de plata.

Sobre el dolor de la roca
sonríen las bocaminas,
como bocas campesinas,
verdes de sangre y de coca.

Y es una estatua viril
el minero boliviano,
con su chicharra en la mano
y en la otra mano, un fusil.

De: La escuela de fiesta

LOS NIÑOS MINEROS

Como filas de mendigas
son las chozas harapientas,
junto a las cuales se arrastran
los muchachitos de greda.

Y la montaña monstruosa,
con un gesto de hambre eterna,
está detrás de los niños,
¡abriendo su boca negra!…

Sus padres y sus abuelos,
perdidos en las cavernas,
son sólo radiografías,
que brillan en las tinieblas.

Y gruñe aún la montaña,
con la piel llena de lepras,
pidiendo al pueblo minero
bocados de carne fresca.

Y cada niño que crece
agarra sus herramientas…
iDa un salto mortal al aire
y cae en la noche eterna!

iAy la montaña se traga
generaciones enteras!
¿Quién salvará a los chiquillos
de sus fauces carniceras?

De: La escuela de fiesta

NEGRA CON MUÑECA RUBIA

Gringuita mía de ojos marinos,
cara de sol.
Tú eres la estrella que arde en mis manos
yo soy carbón.

Pero te quiero
como tu madre mi niña-flor.
Tú no desprecias mi vieja raza.
Yo no aborrezco la tuya. No.

¿Cuándo han de verse negros y blancos,
así abrazados, como tú y yo…?

De: El circo de papel

LA RAZA QUE SIEMBRA

Siembra
el indio viejo,
sobre la joroba
del monte camello.

Su senda tan larga
se ovilla en el suelo
y muere allí mismo,
sin salir del cerro.

Pero cuánta hondura
tiene su sendero
y cómo produce
frutos verdaderos

Bendiciendo al mundo
se volcará el viejo,
cual reloj de granos,
que se para en seco.

Y sobre él, entonces
pasarán sus nietos,
sembrando… sembrando…
el germen eterno.

De: El circo de papel

LA REFORMA AGRARIA

Por la puna solitaria
corre un viento juvenil.
Llegó la Reforma Agraria,
con su pan y su fusil.

En los campos del incario
que son un mar sin orillas,
canta un himno legendario
el coro de las gabillas.

Con sus azadas al hombro
desfilan los campesinos
Y hay un suspenso de asombro
en sus semblantes cetrinos.

El ambiente es limpio y puro.
Cada labriego, sereno,
Con su choza y su terreno,
Queda mirando el futuro.

Una derrota de cuervos
se diluye en la distancia.
Y se levantan los siervos
de los campos de la estancia.

Y los hombres de la gleba
miran y tocan su sueño.

Y grita el viento puneño:
iQue viva la vida nueva!

De: La escuela de fiesta

ORURO

Oruro es un proletario
que viste casco minero.
Tiene una llama en la frente
y un ruiseñor en el pecho.

“iOruro!” gritan los trenes,
que van rayando el silencio.
“Oruuuuro!” suena el potutu,
estremeciendo los cerros.

Como una locomotora
que canta a los cuatro vientos,
se oyen zumbar los latidos
de su corazón de hierro

Están los diablos de luna
bailando sobre su pecho
y sus pisadas retumban
en sus pulmones mineros.

Y los quirquinchos resbalan
sobre sus bíceps de obrero,
mientras por las bocaminas
sacan su lengua los cerros.

Oruro es un ferroviario
que en un convoy gigantesco,
lleva al pueblo boliviano
hacia un mañana soberbio.

De: La escuela de fiesta

CAMARADA CRISTO

Con la voz heroica
de los hombres dignos,
te saludo hoy día
camarada Cristo.

No caigo a tus plantas
obrero judío,
porque te repugna
todo servilismo.

Y yo quiero hablarte
plantado en mi sitio,
con el puño en alto,
¡camarada Cristo!

Hoy se prostituyen
todos tus principios
por las aves negras
del clericalismo.

Tú nunca has creado
camarada Cristo,
a tales lacayos
del capitalismo.

A esa tenebrosa
turba de vampiros
que chupa la sangre
de los desvalidos.

¡Carpintero humilde
alza tu martillo
para hacer pedazos
los templos antiguos.

Tú estás con nosotros,
con los oprimidos,
con los proletarios,
con el socialismo!

¡Oh Cristo harapiento!
terrible enemigo
de los poderosos
de todos los siglos…

Deja para siempre
los cielos ficticios,
donde te ha encerrado
la iglesia de cínicos.

Y lleva a las masas
en busca del símbolo
glorioso y radiante
de la hoz y el martillo.

Escupe en la cara
del Papa vendido
que reina en el reino
del oro maldito,

y con tu doctrina
de acción y de triunfo
¡lucha con nosotros,
camarada Cristo!

Fuente: La espina roja

DÍA DE LAS AMÉRICAS

América del Norte
Tengo pupilas de inglesa
Y tengo piel africana.
Negra como noche, negra,
Blanca como la mañana.
Soy una blanca muy rica,
Soy una negra muy pobre.
Amo el deporte y la vida.
iSoy la América del Norte!

América Central
Soy la América que vive
Al ritmo de una canción.
Soy la tierra del Caribe.
Soy música y corazón.
Estoy tatuada de frutas.
Me viste el cañaveral
Soy la reina del azúcar,
iSoy la América Central!…

América del Sur
Soy la nieta de Pizarro
Y soy la virgen del sol.
En mi cuerpo están bailando
El inca y el español.
Cubierta de piel canela
Y loca de juventud
Soy la muchacha morena,
iSoy la América del Sud!

De: La escuela de fiesta

PEQUEÑA VOZ HELADA

Estás llorando madre,
todos lloramos.

Nos echan de casa,
¿dónde nos vamos?

Las aves y las fieras
tienen morada.
¿Por qué nosotros nunca
tenemos nada?

Los animales llevan
plumas y pelos.
¿Por qué sufren, desnudos
tus pequeñuelos?

Yo he visto a los pichones
morir de frío,
cuando en noches de invierno,
caen del nido..

iMira mi cuerpecillo,
cómo tirita!…
¿No iremos a morirnos,
verdad mamita?

Fuente: Jugando descuentos

DÍA DEL CAMPESINO

Planta la azada en la tierra,
para celebrar tu día,
que hoy te rinden pleitesía
el valle, el llano y la sierra.

Tú tienes esa dulzura
de los bueyes pastorales,
pero también la bravura
de los cóndores triunfales.

Cuando el pututu te llama,
Tupaj Katari da un grito,
en tu cuerpo de granito
y toda tu sangre brama.

Hermano quechua y aimara,
llevo tu nombre nativo,
escrito sobre la cara,
en letras al rojo vivo.

Junto a ti me siento bueno
y mi corazón se alivia.
te abrazo, hermano moreno,
igual que abrazo a Bolivia.

De: La escuela de fiesta

RONDA DE PAZ

Contra la muerte y la guerra,
blancas rondas de escolares
envuelven como collares
el globo azul de la tierra.

Son los chiquillos felices
que ignoran las distinciones
de razas y religiones
de credos y de países.

Desprecian el fanatismo
de los hombres inhumanos
que matan a sus hermanos
en nombre del patriotismo.

Un coro de corazones
empapa todos los vientos
de risas y de canciones
de luces y sentimientos.

Y con un amor profundo,
los niños universales
en cadenas musicales
unen los pueblos del mundo.

De Cien poemas para niños

TENGO UNA SED INFINITA

Mocita, cuando me miras,
te juro que yo quisiera
beberme de un solo sorbo
tus ojitos de uva negra.

iAy! mi gentil gitanilla,
bella y dulce, blanda y buena;
Derrámate al alma mía
como una lluvia de estrellas

Tengo una sed infinita
de niñas verdes y frescas,
quiero un río de ternuras
para anegar mi tristeza.

Gitanilla, la más linda
de las mozas tarijeñas,
voy a tomarte un trago
en esta tarde morena

Porque me han dicho que tú eres
aquella copa soberbia,
donde el Señor ha vertido
toda el alma de esta tierra.

Y he de llevarte a mis labios,
vaso azul de mi bohemia
para morir embriagado
por la dulzura suprema.

Tomado de La Copla Vivida

VIAJE AL PASADO

A Doña Carmen Alfaro, mi madre

Desde adentro, desde adentro,
desde el fondo de un abismo,
viene corriendo a mi encuentro
un niño que soy yo mismo.

Iluminando el olvido,
con este niño en los brazos,
yo voy haciendo pedazos
los años que ya he vivido.

En el fondo del pasado,
hallo mi casa materna
donde está mi madre eterna
frente a un Dios crucificado.

Junto al molino coplero
lleno de antiguas fragancias,
sigue jugando mi infancia
con la hija del molinero.

En los vientos pastoriles
desgranan su florilegio,
de canciones infantiles
las campanas del colegio

Y, perforando los años,
desde el abismo profundo
salgo de nuevo a este mundo
lleno de niños extraños.

 

MADRE PROLETARIA

A Juana de Ibarbourú

Madre obrera, madre obrera,
Con luces y con matices…
Haz de trajes de primavera
Para los niños felices.

Que tiritando en el suelo
De un tugurio sombrío,
Se está muriendo de frío
Tu miserable chicuelo.

Desata, madre, desata
El ovillo de la luna
Y con sus hilos de plata
Teje canciones de cuna.

Si no hay pan en tu morada
Dale a comer al infante
Tu corazón palpitante
De madre sacrificada.

Y con cariño,
Sobre la tierra morena,
¡Que te bendigan por buena
Todos los niños del mundo!

 

TRES RAZAS

La raza blanca

Yo soy la lejana España
traída en las carabelas
a estas tierras centinelas,
del cóndor y la montaña.
Yo soy Pizarro, avanzando
por las selvas palpitantes.
Soy Isabel, soy Fernando
Y soy Miguel de Cervantes…

La raza aborigen

Yo soy la virgen del sol,
Soy la ñusta del incario,
La del templo legendario,
que derribó al español.
Yo soy el mito profundo,
Soy el quechua y su dulzura,
Yo soy la flor de la altura,
la estrella del Nuevo Mundo.

La raza mestiza

Soy hijo de dos titanes
Y por mi pecho se vierte
el fuego de dos volcanes,
para vencer a la muerte.
Soy el mestizo que abraza
al nativo y al hispano.
Tengo el vigor de dos razas.
iSoy el cholo boliviano!

De: La escuela de fiesta

TUPAJ KATARI

Tupaj Katari es la estrella
en la noche de los indios.
Aún su estampa llamea
sobre los cerros andinos.

Buscó tan sólo justicia,
Se la negaron los blancos…
Y estalló su rebeldía
iY fue el nativo Espartaco!

Con un anillo de bronce
cercó a La Paz aterrada.
iCómo temblaban entonces
los verdugos de su raza!

iDespués, a los cuatro vientos,
despedazaron su carne!
iPero Katari está entero,
sobre los pueblos del Ande!

De: La escuela de fiesta

EL MOTO MÉNDEZ

¡Ah! Compadre Moto Méndez,
Héroe de poncho y ojota,
Aún estas vigilando
Tu tierra llena de coplas.

¡Que brava que fue tu vida,
Chapaco de sangre mora!

Tú te abriste a machetazos
El camino hacia la gloria.

¡Cuántas batallas ganaste,
Compadre de mano rota!

Con tu muñón escribiste
En letras rojas la historia.

Tu estampa de guerrillero
Se multiplica y remoza.

En cada chapaco nuevo,
Que por el valle galopa.

¡Venga un abrazo, compadre!
¡Viva tu tierra cantora!

 

TROMPO

Lanzado por un cintillo
Cayó del cielo serrano
El iris como un ovillo
Para bailar en mi mano.

Y el trompo suelta collares
De notas y de rumores,
Las notas se hacen colores
Y los colores, cantares.

Es un clarísimo prisma
Y un remolino que ronda
Como una canción redonda
Que gira sobre sí misma.

Y por un solo segundo
Yo soy un dios soberano
Que hace bailar en su mano
El trompo inmenso del mundo.

 

CHAPAQUITA

Dulce chapaquita de mi tierra verde
Con una pollera de rosas silvestres,
Con manta de cielo, con trenzas de río,
Con un primoroso sombrero florido,
Con todo el aroma del de diciembre.

Dulce chapaquita de mi tierra verde
Tú luces zarcillos de agua cristalina
Y rubios collares de uva campesina.

Tienes la sonrisa de los choclos
Y los ojos verdes de los verdes huertos,
Y eres más graciosa que una gitanilla,
Dulce chapaquita de la tierra mía.

El concierto de los grillos

Con su carga de sonidos
Ya se acercan
Dando brincos.

Son los músicos nocturnos
Embriagados de rocío.

El más grande
lleva el ritmo
moviendo las dos batutas
de sus antenas de vidrio.

Campanillas
Y platillos
y un diluvio
cristalino
de canciones y de risas
y de notas y de trinos.

Ya se apagan
Las brasas del infinito
Finaliza
El concierto de los grillos.
Y por todos los caminos
Se van llevando a la espalda
Sus instrumentos divinos.

 

RÍO GUADALQUIVIR

El río es un mozo alegre,
Que arrastra su poncho largo.

Y haciendo sonar el erke,
Sale a campear valle abajo.

Visita todas las villas,
Que son chapacas del pago.

Y abrazando a sus cinturas
Sigue el camino cantando.

A veces es un cuatrero,
Que brinca sobre el ganado,
Que asalta los pueblos chicos
Y roba mozas del campo.

Pero luego se modera
Y le duro al trabajo.

Y hace cantar los molinos
Y es el labriego más guapo.

¡Ay juna! Qué lindo mozo
Es este río chapaco,
Que en todas las primaveras
Hincha su pecho de macho.

 

EL PÁJARO REVOLUCIONARIO

Ordena el cerdo granjero:
“¡Fusilen a todo pájaro!“.
Y suelta por los trigales
su policía de gatos.

Al poco rato le traen
un pajarillo aterrado,
que aún tiene dentro del pico,
un grano que no ha tragado.

“¡Vas a morir, por ratero!”.
“¡Si soy un pájaro honrado,
de profesión carpintero,
que vivo de mi trabajo!“.

“¿Y por qué robas mi trigo?”.
“¡Lo cobro por mi salario,
que Vd. se negó pagarme,
y aún me debe muchos granos!
y lo mismo está debiendo,
a los sapos hortelanos,
a mi compadre el hornero,
y al minero escarabajo,
a las abejas obreras,
y a todos los que ha estafado.

¡Vd. hizo su riqueza,
robando a los proletarios!“.
“ ¡Qué peligro!, ¡Un socialista!.
¡A fusilarlo en el acto!”.
“ Preparen, apunten…, ¡fuego!”.
“ ¡Demonios, si hasta los pájaros
en la América Latina,
se hacen revolucionarios!”.

 

EL CHAPACO ALZADO

Yo soy como un árbol pegau a la tierra
y naides me arranca del pago en que vivo.
Tengo un poncho verde lo mesmo que el campo
y llevo una faja platiada de rio…

Y tengo una moza brotada del valle
que espero que pronto jloresca en un hijo,
por eso me priendo del suelo chapaco
y naides me arranca del pago en que vivo.

Y osté, dostorcito que vino del pueblo
pretiende sacarme del valle jlorido?
y disque no es miya la tierra que labro,
Ni la pobre choza que hey jecho yo mesmo..?

El suelo es tan solo del que lo trabaja,
no de los que roban a los campesinos,
¡Váyase a la porra con sus papeleyos
que osté no me saca de este valle chico!

Aquí yo me planto jirme como un árbol
y a mí no me llevan por otros caminos,
mancuando me quemen la choza de paja
y me echen encima peñascos y riscos.

Colgau de la faja yo llevo un relámpago
y tengo en los ojos un par de cuchillos,
y se dejenderme como hombre de agallas
y naides me espanta del suelo que es miyo…

La tierra es del hombre, como es de los pájaros
o ¿Acaso la tierra la han jecho los ricos..?

Quién es el que pone linderos al aire?
y quién se hace dueño del agua del río?
Y como no hay dueños pal aire ni el agua,
¡Tampoco hay patrones pal suelo que piso!

 

AL PARTIDO COMUNISTA DE BOLIVIA

Con la fuerza de todas las razas
que conforman los pueblos del ande,
hoy se pone de pie el comunismo,
igual que un proletario gigante.

Es un indio que eleva los puños
sobre todas las cumbres tonantes
y reclama su pan y su tierra
con la voz de los roncos volcanes.

Guaraníes, aimaras y quechuas,
la montaña, la selva y los valles,
se reúne en nuestro Partido
en un pacto de sol y de sangre.

Hay diez cumbres saltadas al tiempo
Hay diez años de lucha y coraje.
Son diez rojas estrellas que escriben
la palabra “victoria” en los andes.

Y los campos, talleres y minas
con su voz de metal crepitante
hoy saludan a nuestro Partido
levantando banderas llameantes.

Ni pistolas que apuntan al pecho
cortarán el camino gigante
aunque ensayen de nuevo en su cuerpo
el martirio de Tupaj Katari.

Con la fuerza triunfal de las masas
alcanzaremos la patria sangrante
sobre el bosque de brazos obreros
hacia el triunfo más puro y más grande.

Derrumbemos los muros del tiempo
bolivianos de todas las clases.
Adelante que es de nuestra vida
camaradas heroicos del Ande.

LA CRUZ DE PALO

Algunos arrieros,
al mirar la sombra de ´sta cruz de palo
rezan pagre nuestros,
como si aquí hubiera muerto algún cristinao,
Pero naides sabe
que dende hacen años
bajo esta cruz chueca duerme solamente
mi caballo blanco…

Cada vez que miro
su tumba jlorida de rojos airampus,
parece que siento respirar la tierra
y moverse el pasto,
¡Como si al sentirme tan cerca quisiera
volver a la vida mi pogre caballo!

Galope y galope,
aquella mañana salí de mi rancho,
los rondas del pueblo me andaban siguiendo
y el potro espumiaba de puro cansancio.
¡De un tiro lo hicieron torcer el pescuezo!
Siguió pá adelante, sangrando y renguiando.
después de librarme de aquellos demonios
¡Cayó moribundo debajo los tacos!

Me clavó los ojos
¡Vidriosos y humanos!
Como si rogara: “Salvame la vida!”
¡Y mancuando quise, no pude salvarlo!

Y agora que cruzo descalzo el camino
la cruz a lo lejos me estira los brazos
y siento un relincho tan triste y projundo,
¡Cuál si me llamara el alma del caballo!

Y mancuando creyan que mei güelto loco,
cuando caminando me muera en el campo,
¡Quiero que me entierren junto con mi potro,
Debajo la sombra de esta cruz de palo!.

 

EL GATO ENCERRADO

El viejo gato se va de caza,
con una bolsa bajo del brazo.
Y llega al pueblo de los ratones
y lo halla todo deshabitado.

Tan sólo asoman por los balcones
los hociquitos y los mostachos.
Y a cada rato, sobre la nuca,
le caen tejas de los tejados.
El viejo gato se va a la plaza
y abre su bolsa llena de granos.
Luego se oculta tras una esquina
y en la otra esquina le sale el rabo.
¡Qué tal serían de pequeñitos
los edificios y los manzanos!…
Un ratoncillo salta a la bolsa
y tras él brinca, bramando el gato.
Pero el pequeño rompe la tela
y huye a la casa como un relámpago,
El viejo gato busca que busca,
se mete todo dentro del saco…
Allí lo encierran los ratoncitos…
¡y queda el pobre gato encerrado!

 

LA NUBE Y LA NIÑA VIRGINIA

Lloraba la niña
sobre la montaña:
—¡Se llevó el cóndor
mi ovejita blanca! …

Y una nube dulce
baja
y a su lado
como una ovejita se arrastra.
Ella
la levanta,
muriendo de gozo:
—¡Ovejita amada,
si has vuelto del cielo!…
¡Y todo su cuerpo lo enjoya de
lágrimas!
Y desde ese día
la niña se pasa
derramando mimos
sobre la ovejita del alba,
sin imaginarse
que es solo una nube,
que bajó para consolarla.

 

BURRITO BOTÁNICO

Burrito botánico
que comes las hierbas;
tú lees el campo,
que es libro ilustrado.

Tus ojos de niño,
llenos de inocencia,
coleccionan flores,
pájaros y estrellas…
¡todo lo más lindo
que hay en la pradera!

Con la cola al viento,
-pañuelo de niebla-
yo no sé que bailas
con la nube aquella,
-tu burrita blanca-
que sobre ti vuela.

Jugando pelota
con la luna llena;
tiras contra el cielo
tus patas traseras.

¡Ay burrito mío,
cómo traveseas!…
Bueno como el agua
que besa la tierra,
tú vas recogiendo
cogollos de hierbas
y tu alma es un ramo
de amapolas frescas.

Borriquito lindo,
cuando tú te mueras,
bajarán los pájaros
y de las orejas
te alzarán al cielo
desde la pradera.

 

LA ALEGRE COSECHA

La montaña de manta verde
es una chola sentada,
con su pollera extendida
sobre los valles que cantan.

Por los pliegues de su ropa
suben las niñas al alba.
Sus cuerpecillos, a ratos,
entre las hierbas naufragan.

Y tan solo sus sombreros
– caminan sobre la paja.
Sus pisadas van dejando
la senda garabateada
mientras sus trenzas azotan
el aire de la mañana.

La rueca cae bailando
desde sus manos rosadas.
-Trompo prendido a la cuerda,
juguete de nuestra raza-.
¿A dónde se van en fila
las muchachitas serranas?

Van al papal de la finca,
donde el sendero se acaba.

Y la montaña de fiesta.
es una chola muy guapa,
que lleva a todas las niñas,
cargadas sobre la espalda.

 

PEQUEÑA ODISEA DE DOS HORMIGAS.

Dos hormiguitas cruzan a nado
las aguas puras de un arroyuelo.
¡Cómo bracean desesperadas!
pero el camino queda muy lejos.

— ¡Basta! ¡No puedo seguir a flote!
Tengo calambres en todo el cuerpo,
dice llorando la más pequeña,
y se le quedan los miembros tiesos.

¡Ay que naufraga la pobrecilla,
mientras derrama perlas de viento!
mas, ¡oh prodigio!, baja un pato,
como llovido del mismo cielo.

Se mete al agua y al rato sale
con dos garrudos lunares negros.
¡Cómo se abrazan las hormiguitas,
con todo el gozo de estar viviendo!

Mas, como el pato de nuevo enfila
hacia la sierpe del arroyuelo,
ellas le quitan dos plumas blancas
y en paracaídas bajan al suelo.

 

CIRCO - Poesia Online

 

LA GATA EN EL ACUARIO

Los peces rosados, juegan a la mancha,
en el luminoso globo del acuario,
que es un embrujado mar en miniatura,
con algas y rocas y un pequeño barco.

Se acerca al acuario la señora gata
y enciende sus ojos lo mismo que faros.
Maulla diciendo: —Yo soy la sirena,
tiburones míos, escuchen mi canto.

Y los pecesillos le sacan la lengua
y gritan y saltan igual que muchachos.
Pero el más pequeño la invita muy serio:
— señora sirena pase al océano.

La gata levanta la tapa del globo,
mientras se relame los bigotes blancos.
En el agua fría mete la cabeza
y sus ojos lanzan terribles relámpagos…

— Pase más adentro, señora sirena…
y de las orejas la van arrastrando
Felizmente el amo la alza por la cola
y la pobrecilla huye dando saltos.

Y los peces siguen, como si tal cosa,
jugando a la mancha dentro del acuario.

 

EL ZORRO Y LA TORTUGA.

Señora tortuga,
¿por qué usted camina con su escudo
a cuestas?
Debe ser sin duda,
una gran guerrera.
Descúbrase, amiga,
y deje que el mundo mire su belleza.

-Gracias, señor zorro,
solo usted me dice palabras tan tiernas.
Voy a descubrirme,
porque, como toda mujer, soy coqueta.
Pero antes permita que me asee un poco,
mirando el espejo del agua serena.

Súbase a mi lomo,
lo llevaré al río a dar una vuelta.-
-Usted es un cisne.-
-Y usted es un rayo de luna que besa.-
Y va la tortuga
con el zorro a cuestas.

Pero en medio vado,
lo tira a las aguas y se da la vuelta.
– ¡Usted no me engaña, señor zalamero,
yo no soy el cuervo de la fabuleja!…
Ya que pretendía tan solo almorzarme,
¡ahora los peces a usted se lo almuerzan!

LA KANTUTA.

El regio sol de los incas,
allá en los tiempos distantes,
convirtió a todas las ñustas
en vivas flores de sangre.

Y las flores se juntaron
en una hoguera fragante,
como un enjambre de estrellas,
girando sobre los aires.

Así nació la kantuta,
que hoy ilumina el paisaje,
como un volcán de rubíes.

en cada cerro del Andes.

EL GUANACO Y LA VICUÑA

El viejo dios de la puna,
jugaba haciendo figuras.

Hizo el símbolo del aire,
con unas líneas muy ágiles,
que cayeron de sus manos.

Y así, se formó el guanaco.

Sopló un pedazo de luna,
hizo un poema de curvas…

Y así formó la vicuña.

Y cortó con un relámpago
la melena de la lluvia.

Y tuvieron pelos blandos
el guanaco y la vicuña.

LA HORMIGUITA COLEGIALA.

La hormiguita colegiala,
con delantal y con trenzas
me saluda en las mañanas
inclinando la cabeza.

Y quedan como lunares
sus morenas compañeras
sobre una rosa gigante.
que es la escuela.

Bajo el sol de medio día
la hormiguita parpadea
y conduce como un pétalo
su cuaderno de tareas.

Allí arriba está su casa
y su madre está en la puerta.
-Buenos días, madre mía.
-Buenos días, mi pequeña…
– ¡Qué hambre traigo! ¿Qué almorzamos?
– Miel y fresas.

La hormiguita se arremanga
y lava sus manos negras
y muy limpia y atildada
se va a sentar a la mesa.

 

EL PÁJARO DE FUEGO

Era un pájaro bellísimo, de color tan rojo que parecía una llamarada volando por el
aire. Si se paraba en un alero, el dueño de la morada inmediatamente salía gritando:
—¡Auxilio! ¡Hay fuego en el techo de mi casa!… —Y al punto le arrojaban chorros de
agua, con lo cual aquella llama viva se lanzaba otra vez al cielo.
Si se paraba sobre un granero, los ratones se llevaban el susto más grande de su
vida.
—¡Sálvese quien pueda! ¡Ha caído una brasa en el granero! ¡Pronto comenzará el
incendio!… —Y escapaban despavoridos.
Una vez se lo vio bajar hasta el borde del río, tocar el agua y levantarse de nuevo.
Entonces se lo creyó una brasa encantada, pues tocaba el agua y no se apagaba, además
de tener la virtud de volar.
Pero aquel pájaro maravilloso no creía ni remotamente estar hecho de fuego y más
bien él soñaba con parecerse a una flor, que él conceptuaba como la encarnación de la
belleza.
—Yo soy la flor del aire. Mi tallo es tan largo como el hilo de un volador y me permite
ir adonde quiero —decía alegremente.
Pero los demás pájaros no creían en su tallo imaginario, además de que sus formas
no tenían nada de común con la flor.
—¿Dónde se ha visto una flor con pico? —decían.
—¿Y una flor que cante?…
El pájaro encendido escapaba entonces de tantos incrédulos y se daba a vagar,
ardiendo, por los aires.
Un día se dijo:
«Me posaré sobre un árbol seco y lo alegraré con mis colores. Él sí creerá que soy
una flor.» Y se sentó sobre un ceibo partido por un rayo.
Allí, rojo y vistoso, parecía una extraordinaria flor encarnada. Abrió las dos alas
radiantes y las elevó a los cielos semejando entonces una flor bipétala.
Su identidad era perfecta, pero le faltaba una cosa: el perfume. Se dejó caer entonces
sobre unas flores silvestres que crecían al pie del árbol y aleteó sobre ellas un largo rato.
Cuando se consideró suficientemente perfumado, voló de nuevo a la punta del ceibo y
adoptó la posición anterior, mejorándola todavía, pues se paró sobre una sola patita, que
semejaba muy bien el tallo de una flor.
Estuvo así muchas horas seguidas y empezó a sentir hambre. En esto se presentó una
mariposa, dispuesta a libar la miel de la supuesta flor. El pájaro se la tragó en un santiamén
y volvió a quedar inmóvil.

—¿Qué flor tan extraña es ésa, que se traga a nuestra hermana? —dijeron las demás
mariposas, asombradas.
—Vamos a averiguar lo que pasa. —Una tras otra volaron hacia el pájaro y
corrieron la misma suerte.
Todos los insectos se alarmaron ante aquella flor carnicera que se alimentaba de
mariposas, pero el pájaro estaba radiante. Y después de saciar su apetito cogió a una
mariposa azul y se la colocó al cuello de collar. Luego se puso a cantar alegremente,
olvidándose de su oficio de flor.
—¡Pero qué raro! ¡Es una flor musical! —dijo una avispa.
—No es ella la que canta. Tiene un grillo en el corazón —contestó la libélula.
—Eso es absurdo —dijo la langosta.
—¡Y qué perfume tan exquisito!… —siguió diciendo la libélula.
—¡Y qué color!… ¡Si parece un lucero!…
—Bueno, esta flor se parece a muchas cosas. Iremos a examinarla… —dijeron las
avispas desconfiadas.
Volaron sobre «la flor» y la rodearon.
—Libaremos su miel, que debe ser deliciosa…
Pero apenas se acercó la primera avispa, el pájaro levantó el pico y ésta
retrocedió asombrada.
—¡Vengan todas! ¡No es una flor, sino un pájaro disfrazado!…
—¡Hay que matarlo a flechazos! ¡Es un peligroso impostor!
Y las avispas desenvainaron sus espadas y se lanzaron sobre el ave. En ese momento
el ceibo se estremeció, como volviendo de otra vida, y habló así:
—¡Hermanas avispas, no sacrifiquen a esa
flor bellísima!…
Las atacantes pararon el asalto y se
miraron unas a otras, llenas de sorpresa.
—¡El árbol muerto ha revivido! —
exclamaron a coro.
—¡Y esa flor extraordinaria fue quien hizo el milagro de resucitarme! —confesó el ceibo viejo.
—¡Pero si no es una flor sino un pájaro disfrazado!…
—Aunque así sea. Él me revivió con una mentira piadosa. Al sentirlo en mis ramas
creía que era una flor mía y me dije jubiloso: «Aún puedo florecer». Entonces la vida
comenzó a circular otra vez por mis gajos muertos. Y aquí me tienen nuevamente, cubierto de flores…
Y en efecto, el ceibo repentinamente se había llenado de grandes flores rojas, tan
grandes como el pájaro.
—¡Te perdonamos todo por haber resucitado una vida con sólo una hermosa
mentira! —dijeron entonces las avispas, guardando sus aguijones, y se dedicaron a libar
la miel de las nuevas flores del ceibo.

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BOLIVIA

Patria de laurel y olivo,
Del cóndor que se levanta.
De la montaña que canta,
Patria de color nativo…

Abecedario de cimas,
Que se siente palpitar.
Y muestrario de los climas,
Pero sin beso de mar.
Dulce patria prisionera
Sobre la torre serrana,
Ya clarea la mañana
De tu libre primavera.

Corazón del continente,
Que se desangra en la cumbre
Y por su herida reciente
Arroja chorros de lumbre…

Patria por siglos dormida,
¡Oh madre convaleciente!,
Ya despiertas a la vida,
Como la Bella Durmiente!…

Bolivia chola y andina,
Mira el cóndor que se eleva,
Alza tu sol y camina,
¡Comienza la vida nueva!…

 

BOLÍVAR

Bolívar el hombre-sol
Alza en una sola mano
Todo el imperio español
Y lo arroja al océano.

Volando de cumbre en cumbre,
Bajo un cielo de rubí,
Y echando chorros de lumbre,
Ha llegado a Potosí.

La epopeya del valor
Comienza en el Aventino
Y acaba en el pico andino,
Que pisa el Libertador.

El mago venezolano,
Con el zig-zag de su espada,
Hace brotar de la nada
Los pueblos americanos.

Lanza a girar una idea
En el espacio profundo:
La nebulosa que crea
El caliente Nuevo Mundo.

Bolívar, el continente
Donde has regado tu fe,
!Hoy día se pone en pie,
Para besarte la frente!.

 

EL MARISCAL DE AYACUCHO

Bajo un bosque de banderas,
Sacudidas por el júbilo,
Hoy te saludan los niños,
Gran Mariscal de Ayacucho.

Con el cóndor de los Andes
Asentado sobre el puño,
Correteabas a la muerte
En la guerra de tres lustros.

Huyeron los chapetones
Bajo un cielo de mercurio.
Sus botas tintas en sangre,
Manchaban el Collasuyo.

Todos los collas peleaban
Con tu nombre por escudo
Y lo plantaron en Charcas,
Igual que un espejo brujo.

Allí quebraste los grillos
De los indios de carburo.
Y hacia los cuatro horizontes
Brilló tu fama de justo.

Con la América en el pecho,
Como guitarra del mundo,
Tú cantabas epopeyas
En todos los plenilunios.

Pero luego te vendieron,
Mío Cid del Collasuyo…
Y marchaste al extranjero,
Desterrado por los tuyos.
Hoy que vuelves de Berruecos.
Dando un salto hacia el futuro,
¡21 pueblos te saludan,
Gran Mariscal de Ayacucho!.

 

LA PAZ

Ante La Paz hoy desfilan
Todos los montes andinos,
Haciendo saltar los cielos
Con sus puños de granito.

Y con la antorcha en los dientes,
Pedro Domingo Murillo
Está trepando a la gloria
Por la soga del patíbulo.

¡Oh pueblo de los aymaras.
Embanderado de gritos.
Pinta tu cara la alegre
Mixtura del cholerío!

Pasa el 16 de Julio
Entre cabriolas y brincos,
Seguido por las comparsas
De bailarines nativos.

Y hasta el gigante Illimani,
Haciendo un saludo olímpico,
Se saca de la cabeza
Su corona de rey-indio.

 

EL 25 DE MAYO

San Francisco de Javier
Lanza a la calle sus leones
Y tiemblan en el poder
Los reyes y chapetones.

Y los universitarios
Hacen arder la ciudad,
Con discursos incendiarios,
Donde brilla la verdad.

El primer alfilerazo
Y se ha parado el gigante:
La América desafiante,
Alzando su férreo brazo.

Donde brilla el primer rayo
Que enciende toda la euforia,
Mientras grita Sucre, !Gloria
Al 25 de Mayo!..

 

JUANA AZURDUY DE PADILLA

Juana Azurduy de Padilla
Cruza a caballo la historia,
Sembrando el alto sendero
De armaduras españolas.

Con los cabellos al viento,
Como bandera patriótica
¡Rompe horizontes de espadas
Juana la libertadora!

!Ay soldaditos de plomo,
Mandarlos por la corona…!
¡Todos cayeron rodando
Al paso de la amazona!.

Y en la cumbre del coraje,
Donde destella la gloria.
¡Juana de Arco se inclina
Y abraza a su hermana criolla!…

LA CUECA DE CHUQUISACA

La cueca de Chuquisaca,
Con sangre de primavera,
Es la cueca más salada,
Se va la primavera..

Y vuelan los cuatro nombres
Por el huerto sin orillas,
Sobre campanas y torres.
Dobla la quimba.

Los pies cantan en el suelo.
!Ay larailá!.
Y comienza el zapateo.
Ahora y se va.

Como palomita blanca,
Vuela el pañuelo y tinta.
!Ay chola y cholita, baila!.
se va la segundita!…

El aire se quema y cae,
El aire con serpentinas.
¡Ay los lunares del aire!,
Mistura lunarejita…

La cueca se rompe en flores,
La cueca de Chuquisaca.
Manos al vuelo, señores.
¡Ahora y se acaba!

 

LA BANDERA

Bolivia en tres colores,
Cantando en mi bandera,
Como un montón de flores,
Como la primavera.

El poncho de Bolivia
Airosamente vuela,
En alas de la brisa.
¡Qué linda está mi escuela!

Un pájaro que sube
Desde mi rica tierra,
Un ala está en la nube,
Otra ala está en la tierra.

¿Cómo se llama el ave,
Color de primavera?
¿Acaso no lo sabes?
¡Se llama la bandera!.

 

PRÓXIMO PROGRAMA JUEVES A LAS 22 HS (HORA ESPAÑOLA)

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