57. Poesía más Poesía: Charles Bukowski

CHARLES BUKOWSKI

BIOGRAFÍA

Henry Charles Bukowski, nacido como Heinrich Karl Bukowski , padre del realismo sucio estadounidense, nació en 1920 en la localidad alemana de Andernach. Su madre Katharina Fett, era alemana nativa, mientras que su padre era de ascendencia americana y polaca. Se casaron un mes antes de que Charles naciera.
Con el hundimiento de la economía alemana después de la Primera Guerra Mundial, la familia se muda a Baltimore (EEUU) en 1923. Para que sonara más americano, sus padres comienzan a llamarle “Henry Charles”. Más tarde se trasladarían a un suburbio de Los Ángeles. Durante su niñez, su padre, que frecuentemente estaba en paro, maltrataba a Bukowski (hechos que él mismo relata en multitud de poemas y relatos, y en la novela “La senda del Perdedor”). Además, no fue muy bien aceptado en el colegio de pequeño (tenía marcas por la cara debidas al acné, lo cual hacía mayor el rechazo sufrido). Junto con su timidez, hizo que se refugiara en la lectura en la primera etapa de su vida.
Descubrió su talento de escritor cuando su profesora del quinto grado pidió a sus alumnos que fueran a ver, durante un fin de semana, un acto público del presidente de la nación, Herbert Hoover, de visita en Los Ángeles. Bukowski no se animó a pedirle a su padre que lo llevara, por lo que inventó la crónica. La profesora se dio cuenta y lo puso en evidencia delante toda la clase, pero lejos de enojarse, lo alabó por su imaginación.
Descubrió la lectura (en la biblioteca publica, igual que Ray Bradbury, quién, como Bukowski, nació en 1920 y también era de Los Ángeles). Fue un descubrimiento parecido al del alcohol: le produjo un gigantesco alivio existencial. Después escribió sobre esta epifanía: “¡Que emoción! Las palabras no eran aburridas, las palabras eran cosas que podían hacer zumbar tu mente. Si las leías y te permitías sentir su magia, podías vivir sin dolor, con esperanza, sin importar qué te pasara.”
Si algo hay que destacar de Bukowski es su enorme capacidad para la producción poética. Su primera etapa (Madrigales de pensión) es algo más clásica en lo que a forma se refiere, un lenguaje más rico, verso más largo y con un existencialismo aun contenido entre paredes que acotan su estilo rudo y demoledor. Es más tarde cuando comienza a utilizar la sencillez en el verso como una navaja de afeitar oxidada con la que diseccionar el mundo que ama y detesta. Sus poemas adquieren aspecto narrativo (incluso telegráfico cuando es necesario) y el escritor, la poesía y la prosa se transforman en un animal salvaje en el que el personaje creado traspasa lo narrado en el papel.

Entrevista a Charles Bukowski


Bukowski no va tras ningún reconocimiento, no forma parte de ninguna escuela literaria o movimiento. Su obra es un espejo escueto de la realidad de aquellos seres marginados de la Norteamérica del sueño americano.
Su literatura fue ruptura. Se enfocó en mostrar de manera abierta la miseria de la depresión económica a través de su alter ego, Henry Chinaski. Al mismo tiempo, Bukowski fortaleció el mito manteniéndose alejado del prestigió literario, viviendo en suburbios, llegando borracho a los recitales y burlándose de aquellos que se creían escritores.
Tras graduarse en el Instituto de Secundaria de Los Ángeles cursó estudios de arte, periodismo y literatura en la Universidad de los Ángeles durante dos años.
Primeras publicaciones
A los 24, su relato corto “Aftermath of a Lengthy Rejection Slip” fue publicado en Story Magazine. Dos años más tarde le publicarían otro relato “20 Tanks From Kasseldown”, esta vez en otro medio. Fue cuando Bukowski se desilusionó con el proceso de publicación por lo cual dejó de escribir durante una década. Durante este tiempo estuvo viviendo en Los Ángeles, aunque también pasó un tiempo vagando por los Estados Unidos, dedicándose a trabajos temporales que iba dejando y permaneciendo en pensiones baratas.
Comenzando los años 50, comenzó a trabajar como cartero en Los Ángeles, en el servicio postal de los Estados Unidos, en el que permaneció tres años. En 1955 lo hospitalizaron con una úlcera sangrante muy grave. Cuando salió del hospital, comenzó a escribir poesía. En 1957, se casó con la escritora y poeta Barbara Frye, pero se divorciaron más tarde, en 1959. Frye dudaba a menudo de la habilidad de Bukowski como poeta. Una vez divorciados, Bukowski continuó bebiendo y escribiendo poesía.
Años 60
Antes de que empezaran los 60, volvió a la oficina de correos en Los Ángeles, donde continuó trabajando una década. En 1964, tuvo una hija, Marina Louise Bukowski, nacida de su relación con su novia Frances Smith. Más tarde, vivió en Tucson un periodo breve de tiempo, donde entabló amistad con Jon Webb y Gysy Lou, que le influyeron a publicar y vivir de su literatura.
Gracias a Webb comenzó a publicar algunos poemas en la revista de literatura “The Outsider”. Bajo “Loujon Press” publicaron “It Catches my Heart In Its Hand” en 1963, y “A Crucifix in a Deathhand” dos años más tarde. Fue cuando Bukowski conoció a Franz Douskey, amigo de Jon Webb, a quien solía visitar regularmente en su pequeña casa de Elm Street que también servía como centro de publicación. Webb, Bukowski y Douskey pasaron un tiempo juntos en Nueva Orleans.

Charles Bukowski, 100 años de poesía, sexo y litros de alcohol: "Necesito  el dolor como la máquina de escribir" | Cultura

Comenzando 1967, escribió la columna “Notes of A Dirty Old Man” para el periódico independiente de Los Ángeles “Open City”. Cuando “Open City” fue cerrado en 1969, la columna se trasladó a Los Angeles Free Press. Ese año publicó una recopilación de sus mejores columnas escritas para el periódico con ese nombre.
Los años con Black Sparrow Press.
En 1969, después de que el editor John Martin de Black Sparrow Press le prometiera una remuneración de 100 dólares mensuales de por vida, Bukowski dejó de trabajar en la oficina de correos, para dedicarse a escribir todo el tiempo. Tenía entonces 49 años. Como él mismo explicó en una carta en ese entonces, “tengo dos opciones, permanecer en la oficina de correos y volverme loco… o quedarme fuera y jugar a ser escritor y morirme de hambre. He decidido morir de hambre.”. Pasó menos de un mes tras dejar el trabajo en la oficina de Correos, cuando acabó su primera novela, titulada Post Office (en castellano, El Cartero).
Debido a la confianza que John Martin depositó en él cuando era un escritor relativamente desconocido y a la ayuda financiera, publicó casi todo su trabajo literario con Black Sparrow Press. En 1976, conoce a Linda Lee Beighle, dueña de un restaurante de comida sana. Dos años más tarde, la pareja se muda desde la parte este de Hollywood, donde Bukowski había vivido la mayor parte de su vida, a San Pedro, el distrito más al sur de la ciudad. Bukowski habla de ella en la novela “Mujeres” y “Hollywood”, en su mayor parte autobiográficos, a través del personaje de “Sara”.

El escritor Charles Bukowski con su mujer Linda Lee Beighle.


“En este país todo el mundo tiene obligación de ser algo, es como si alguien hubiera escrito una regla que dijera que todos tienen que hacer algo, todos tienen que ser algo, yo a veces me aburro de pensar en todas las cosas que no quiero hacer, las cosas que no quiero ser.” (Chinaski)
Ha sido traducido a más de una docena de idiomas entre los que cuenta el español, francés, alemán y portugués. Es visto como icono de la decadencia estadounidense y de la representación nihilista característica después de la Segunda Guerra Mundial.
Murió de leucemia el 9 de marzo de 1994 en San Pedro, California, a la edad de 73 años, poco después de terminar su última novela “Pulp”. Sus restos fúnebres fueron conducidos por monjes budistas. En su lápida se lee: “Don’t Try”.

Further | Charles Bukowski entre mujeres

POEMAS

CONFESIÓN

Esperando a la muerte
como un gato
que quiere saltar sobre la
cama
compadezco mucho a
mi mujer
ella tiene que ver este
tieso
blanco cuerpo
moverse una vez, y después
quizá de nuevo:
¡Hank!
Hank no quiere
responder
no es mi muerte lo
que me preocupa, es mi
mujer
solo con este
montón de
nada,
quiero hacerle saber
que aún después de
tantas noches
durmiendo 
a su lado 
hasta las inútiles
discusiones
fueron cosas
siempre espléndidas
y las difíciles
palabras
que siempre temí 
decir
ahora pueden ser 
dichas:
te
amo

LA CRISIS (29)

mucho
muy poco
o muy tarde
muy gordo
muy delgado
o muy mal
risas o 
lágrimas
o inmaculada
indiferencia
los que odian 
los que aman
ejércitos enteros que atraviesan a la carrera calles de dolor
alzando botellas de vino
atacando con la balloneta y follándose a todo el mundo
o un tipo viejo en una habitación barata y tranquila
con una fotografía de Marilyn Monroe.
en este mundo hay una soledad tan grande
que se ve en el lento avance de 
las agujas de un reloj.
en este mundo hay una soledad tan grande
que se ve en el parpadeo de las luces de neón
en Las Vegas, en Baltimore, en Munich.
la gente está cansada
destrozada por la vida
mutilada por el amor o por la falta de
amor.
no necesitamos otros gobiernos
otras revoluciones
no necesitamos otros hombres
otras mujeres
no necesitamos nuevas formas
lo único que necesitamos es sentir afecto.
la gente no se porta bien con el prójimo
el uno con el otro.
la gente sencillamente no se porta bien con el prójimo.
tenemos miedo.
creemos que el odio equivale a 
la fuerza. 
que el castigo es 
amor.
lo que necesitamos es menos falsa educación
lo que necesitamos son menos leyes
menos policia
y más buenos maestros.
olvidamos el terror de una persona
que sufre en una habitación
solo 
sin besos
sin caricias
aislada
dedicada a regar una planta sola
sin un teléfono que 
de todos modos
nunca sonaría.
la gente no es buena con el prójimo
la gente no es buena con el prójimo
la gente no es buena con el prójimo
y se balancean las cuentas de vidrio y las nubes se oscurecen
y los perros mean en los rosales
el asesino degüella al niño como si diera un mordisco
a un helado de cucurucho
mientras el océano sube y baja
sube y baja
esclavo de una luna insensata.
y la gente no es buena con el prójimo.

MANUAL DE COMBATE

a Céline lo acusaron de nazi
a Pound lo acusaron de fascista
a Hamsum lo acusaron de nazi y de fascista.
a Dostoievski lo pusieron ante un pelotón
de fusilamiento
y a Lorca le pegaron un tiro
a Hemingway lo sometieron a eloctrochoques
( y ya sabes que se pegó un tiro )
y a Villon lo echaron de la ciudad ( París )
y Maiakovski
desilusionado con el régimen
y tras una trifulca con su amante,
bueno,
también se pegó un tiro.
Chatterton tomó veneno para ratas
y funcionó.
y hay quien dice que Malcolm Lowry murió
ahogado en sus propios vómitos
mientras estaba borracho.
Crane acabó hecho pedazos por las
hélices o los tiburones.
el sol de Harry Crosby era negro.
Berryman prefirió el puente.
Plath no encendió el horno.
Séneca se cortó las venas en el
baño ( es mejor así:
en agua caliente ).
Thomas y Behan se mataron a
borracheras y hay muchos otros.
¿ y tú quieres ser
escritor ?
es una guerra de ésas:
la creación mata,
muchos se vuelven locos,
hay quienes pierden el rumbo y
ya no pueden
seguir haciéndolo.
algunos llegan a viejos.
unos pocos ganan dinero.
los hay que se mueren de hambre ( como Vallejo ).
es una guerra de ésas:
hay bajas por todas partes.
muy bien, adelante
hazlo
pero cuando te muelan a palos
por tu flanco más débil
no me vengas con
lloriqueos.
ahora voy a fumar un pitillo
en la bañera
y luego me voy a
dormir.

UNO A CINCO

sé de carreras de caballos.

estaba presente cuando Porterhouse venció a Swaps y
de eso hace ya tiempo y
he visto mucho más desde entonces.

allí estaba en las gradas
cuando la 8ª carrera abrió con un favorito por uno a 2 en el programa.

“cosa hecha”, les gustaba decir a los chicos
pero todos los chicos tenían las suelas de los zapatos desgastadas.

el favorito era un caballo al que apodaban cariñosamente
Gatazo. en realidad se llamaba Cougar II.
había vencido a los mismos caballos con más peso a los lomos
los había vencido sin problema
y ahora en esta carrera
cada uno de los caballos iba a llear 58 kilos.

Cougar aparecía con un uno a 2 en el programa y un uno a 5 en la pizarra.

le aplaudieron de camino a los cajones de salida.

aposté un par de dólares al 2º favorito que aparecía con
un 8 a uno y esperé a la
carrera.

algo más de dos kilómetros sobre hierba.

se abrieron los cajones y salieron clina abajo con
Gatazo siguiendo de cerca a los primeros -3º o 4º-
se le veía en buena posición hasta que
pasaron la recta y se acercaron a la curva final.

Gatazo empezó a rezagarse.

¿qué coño hacía Pincay?

empezaron a oírse gritos en las gradas:
-¡no lo va a conseguir!
-¡dios bendito, no lo va a conseguir!

entonces dio la impresión de que Gatazo remontaba
era el único que llevaba montura roja en toda la carrera
se le veía perfectamente.

Tal vez Pincay sabí alo que se hacía:
era el jockey nº1 con el caballo
nº1.

pero para entonces
Guaperas
(con un 13 a uno en una línea de salida de 6)
había adelantado a los que tiraban del grupo y
se abría a
12 cuerpos
a mitad de la recta.

Gatazo no tenía nada que hacer.

Guaperas
ganó sin problema.

mientras, GAtazo
tuvo que esperar a la foto de llegada para
cobrar el 3er puesto.

calculé de memoria el total apostado a Gatazao:
más de millón y medio de dólares.

Pincay se puso malo y se descolgó de la
9ª carrera.

Edie Aracaro
que le daba al látigo como nadie
y los había montado a todos
dijo en cierta ocasión:
-nunca se puede decir eso de que es cosa hecha.

(como se puede er según la historia del mundo:
cuanto más fácil parece
más difícil se pone).

Gatazo perdió.

nadie le aplaudió de regreso
a los establos.

en este mundo
no se puede perder con un
uno a 5.

o al menos,
no se puede perder con dignidad.

por mucho que se
haya ganado
antes

sobre todo, no en
América

ni en París o en
España

ni en Munich o en
Japón

ni en ninguna otra parte en donde
moren
seres humanos.

LOS GEMELOS

A veces insinuaba que yo era un cabrón y yo le decía que escuchase
a Brahms y yo le decía que aprendiese a pintar y a beber y que no se dejase
dominar por las mujeres y los dólares
pero me gritaba: por amor de Dios, piensa en tu madre,
piensa en tu país,
¡nos vas a matar a todos!…
recorro la casa de mi padre (por la que aún debe 8.000 dólares
tras 20 años de trabajar en el mismo sitio) y observo sus zapatos gastados
cómo deformaron sus pies el cuero como si hubiese estado furioso plantando rosas,
y lo estaba, y observo su cigarrillo consumido, su último cigarrillo,
y la última cama en la que durmió aquella noche, y siento que ebería volver a estirar las sábanas
pero no puedo, pues un padre siempre es el amo, incluso aunque se haya ido;
supongo que estas cosas han pasado una y otra vez, pero no puedo evitar pensar
morir en el suelo de una cocina a las siete en punto de la mañana
mientras los demás hacen el desayuno
no es tan terrible
a menos que te pase a ti / …
entro, me pruebo un traje azul claro
mucho mejor que cualquiera de los que he usado jamás
y agito los brazos como un espantapájaros al viento
pero no sirve de nada;
no puedo mantenerle vivo
por mucho que nos odiáramos uno al otro,
éramos exactamente iguales, podríamos haber sido gemelos
el viejo y yo: eso
decían. Tenía sus bulbos protegidos
preparados para plantarlos
mientras yo estaba con una puta de la calle Tres.
Muy bien, concédenos este momento: de pie frente a un espejo
con el traje de mi padre muerto
esperando morir
también.

SÍ, SÍ SÍ

cuando Dios creó el amor no ayudó mucho
cuando Dios creó a los perros no ayudó a los perros
cuando Dios creó las plantas no fue muy original
cuando Dios creó el odio tuvimos algo útil
cuando Dios me creó a mí, bueno, me creó
cuando Dios creo al mono estaba dormido
cuando creó a la jirafa estaba borracho
cuando creó las drogas estaba colocado
cuando creó el suicidio estaba deprimido
cuando te creó a ti durmiendo en la cama
sabía lo que hacía
estaba borracho y colocado
y creó las montañas y el mar y el fuego
al mismo tiempo
cometió algunos errores
pero cuando te creó a ti durmiendo en la cama
consiguió de veras algo para Su Bendito Universo.

DEMENCIA

a veces hay un pirado en la calle.
levanta los pies con cuidado al andar.
rumia sobre el misterio
de su propio ano.
mientras el dólar norteamericano se viene abajo
frente al marco alemán
él piensa en Bette Davis y sus antiguas películas.

es bueno encarrilar el pensamiento hacia cosas
misteriosas y prohibidas.
si estuviéramos lo bastante locos
como para estar dispuestos a dejar de lado nuestras
percepciones mecánicas y estáticas
sabríamos que una taza de café medio llena
alberga más secretos
que, pongamos por caso,
el Gran Cañón.

a veces hay un pirado andando
por la calle.
pasa rozándote
camina con un cuervo negro en el hombro
no le preocupan los despertadores ni el
beneplácito.

sea como fuere, prácticamente todos los demás están cuerdos,
saben las
respuetas a todas las preguntas que no las tienen.
podemos aparcar los coches
trinchar el pavo con maña y
reírnos de cualquier chiste malo.

los locos sólo se ríen cuando
no hay razón para
reír.

en nuestro mundo
los cuerdos son demasiados,
demasiado sumisos.
se nos educa para llevar una vida de pleno aburrimiento.
da igual lo que hagamos:
follar o comer o jugar o
hablar o escalar montañas o
bañarnos o ir en avión a la India
estamos entumecidos,
tristemente cuerdos.

cuando veas a un pirado que anda
por la calle
ríndele tributo pero
déjale en paz.
apártate de su camino.
no hay suerte como esa suerte
nada hay tan perfecto en el mundo
déjale caminar indemne
recuerda que Jesucristo también estaba loco.

4 JESUCRISTOS

Cuando fui a Santa Cruz a un recital
nos sentaros a los cuatro
primero en el restaurante
a una mesa elevada
con letreros:
Ginsbing, Beerlinghetti, G. Cider y Chinaski.
ni siquiera era el recital todavía.
el banquete iba antes.
a mí me recordó a la Última cena.
llegué tarde
tomé asiento
un tipo delgado
con una bufanda al cuello
se levantó y me miró por encima del hombro:
imagino que no imaginará quién soy.
le miré.
-no.
-soy G. Cider.
-ah, hola, Garry, yo soy Chinaski.
volvió a su sitio y se sentó.

Ginsbing y Beerlinghetti parecían estar
acostumbrados a ser el centro de toda la atención
de que éramos objeto.
permanecían
impávidos.

Jack Bitchelene aulló desde el grupillo desastrado de
poetastros menores que también cenaban
allí esa noche:
-¡eh, Chinaski, empieza a largar esa mierda!

-¡el mierda eres tú, Jack! – aullé como respuesta-.
¡dale un buen mordisco y envenénate!
a Jack le encantó, abrió su sucia bocaza de
Brooklyn y su risa se alzó sobre todo Santa Cruz
el cabello canoso y sucio
caído sobre la cara.
-qué-le pregunté a Beerlinghetti-¿es que
no sirven copas aquí
en la estratosfera?
-estamos esperando a que nos traigan la cena -me informó
con cortesía.
me levanté de la mesa y
fui al bar.
-ponme un vodka con lima -le dije al
camarero.
me lo tomé a toda prisa, pedí
una cerveza y regresé a la Última
Cena.
por el camino un tipo me agarró del brazo:
-Ginsbing dice que no sabe cómo
referirse a ti -me dijo.
tomé asiento a la mesa.
llegó la cena.
comimos.
entonces, antes de que llegara nuestro transporte
al recital
se nos dio la orden:
cada uno tenía que leer 20 minutos.

yo leí 15 minutos.
Beerlinghetti leyó 25 minutos.
Ginsbing leyó 30 minutos.
G.Cider leyó una hora y
12 minutos.
luego acabó
todo el asunto.

y ahora los demás dicen
que soy el
Judas
entre nosotros.

TODO

los muertos no necesitan aspirina o tristeza supongo.
pero quizas necesitan lluvia.
zapatos no pero un lugar donde caminar.
cigarrillos no, nos dicen, pero un lugar donde arder.
o nos dicen:
espacio y un lugar para volar, da igual.
los muertos no me necesitan. ni los vivos.
pero quizas los muertos se necesitan unos a otros.
en realidad, quizas necesitan todo lo que nosotros necesitamos
y necesitamos tanto si solo supieramos qué es.
probablemente es todo y probablemente
todos nosotros moriremos tratando de conseguirlo
o moriremos porque no lo conseguimos.
espero que cuando yo este muerto
comprendais que consegui tanto como pude.

EL INCENDIO DE UN SUEÑO

La vieja Biblioteca Pública de Los Ángeles
ha sido destruida por las llamas.
aquella biblioteca del centro.
con ella se fue
gran parte de mi
juventud.

estaba sentado en uno de aquellos bancos
de piedra cuando mi amigo
Baldy me
preguntó:
“¿vas a alistarte en
la brigada Lincoln?”

“claro”, contesté
yo.

pero, al darme cuenta de que yo no era
un idealista político
ni un intelectual
renegué de aquella
decisión más tarde.

yo era un lector
entonces
que iba de una sala a
otra: literatura, filosofía,
religión, incluso medicina
y geología.

muy pronto
decidí ser escritor,
pensaba que sería la salida
más fácil
y los grandes novelistas no me parecían
demasiado difíciles.

tenía más problemas con
Hegel y con Kant.

lo que me fastidiaba
de todos ellos
es que
les llevara tanto
lograr decir algo
lúcido y/o
interesante.
yo creía
que en eso
los sobrepasaba a todos
entonces.

descubrí dos cosas:
a) que la mayoría de los editores creía que
todo lo que era aburrido
era profundo.
b) que yo pasaría décadas enteras
viviendo y escribiendo
antes de poder
plasmar
una frase que
se aproximara un poco
a lo que quería
decir.

entretanto
mientras otros iban a la caza de
damas,
yo iba a la caza de viejos
libros,
era un bibliófilo, aunque
desencantado,
y eso
y el mundo
configuraron mi carácter.

vivía en una cabaña de contrachapado
detrás de una pensión de 3 dólares y medio
a la semana
sintiéndome un
Chatterton
metido dentro de una especie de
Thomas
Wolfe.

mi principal problema eran
los sobres, los sellos, el papel
y
el vino,
mientras el mundo estaba al borde
de la Segunda Guerra Mundial.
todavía no me había
atrapado
lo femenino, era virgen
y escribía entre 3 y
5 relatos por semana
y todos
me los devolvían, rechazados por
el New Yorker, el Harper´s,
el Atlantic Monthly.
había leído que
Ford Madox Ford solía empapelar
el cuarto de baño
con las notas que recibía rechazando sus obras
pero yo no tenía
cuarto de baño, así que las amontonaba
en un cajón
y cuando estaba tan lleno
que apenas podía
abrirlo
sacaba todas las notas de rechazo
y las tiraba
junto con los relatos.

la vieja Biblioteca Pública de Los Ángeles
seguía siendo
mi hogar
y el hogar de muchos otros
vagabundos.
discretamente utilizábamos los
aseos
y a los únicos que
echaban de allí
era a los que
se quedaban dormidos en las
mesas
de la biblioteca; nadie ronca como un
vagabundo
a menos que sea alguien con quien estás
casado.

bueno, yo no era realmente un
vagabundo, yo tenía tarjeta de la biblioteca
y sacaba y devolvía
libros,
montones de libros,
siempre hasta el límite de lo permitido:
Aldous Huxley, D.H. Lawrence,
e.e. cummings, Conrad Aiken, Fiódor
Dos, Dos Passos, Turgénev, Gorki,
H.D., Freddie Nietzsche,
Schopenhauer,
Steinbeck,
Hemingway,
etc.

siempre esperaba que la bibliotecaria
me dijera: “qué buen gusto tiene usted,
joven”.

pero la vieja
puta
ni siquiera sabía
quién era ella,
cómo iba a saber
quién era yo.

pero aquellos estantes contenían
un enorme tesoro: me permitieron
descubrir
a los poetas chinos antiguos
como Tu Fu y Li Po
que son capaces de decir en un
verso más que la mayoría en
treinta o
incluso en cientos.
Sherwood Anderson debe de haberlos
leído
también.

también solía sacar y devolver
los Cantos
y Ezra me ayudó
a fortalecer los brazos si no
el cerebro.

maravilloso lugar
la Biblioteca Pública de Los Ángeles
fue un hogar para alguien que había tenido
un
hogar
infernal
ARROYOS DEMASIADO ANCHOS PARA SALTARLOS
LEJOS DEL MUNDANAL RUIDO
CONTRAPUNTO
EL CORAZON ES UN CAZADOR SOLITARIO

James Thurber
John Fante
Rabelais
de Maupassant

algunos no me
decían nada: Shakespeare, G.B. Shaw,
Tolstoi, Robert Frost, F. Scott
Fitzgerald

Upton Sinclair me llegaba
más
que Sinclair Lewis
y consideraba a Gogol y a
Dreiser tontos
de remate

pero tales juicios provenían más
del modo en que un hombre
se ve obligado a vivir que de
su razón.

la vieja Biblioteca Pública de Los Ángeles
muy probablemente evitó
que me convirtiera en un
suicida,
un ladrón
de bancos,
un tipo
que pega a su mujer,
un carnicero o
un motociclista de la policía
y, aunque reconozco que
puede que alguno sea estupendo,
gracias
a mi buena suerte
y al camino que tenía que recorrer,
aquella biblioteca estaba
allí cuando yo era
joven y buscaba
algo
a lo que aferrarme
y no parecía que hubiera
mucho.

y cuando abrí el
periódico
y leí la noticia sobre el incendio
que había destruido
la biblioteca y la mayor parte de
lo que en ella había

le dije a mi
mujer: “yo solía pasar
horas y horas
allí…”.

EL OFICIAL PRUSIANO
EL ATREVIDO MUCHACHO DEL TRAPECIO
TENER Y NO TENER

NO PUEDES RETORNAR A TU HOGAR.

Te recomendamos ver el programa de televisión.

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