119. Poesía más Poesía: Eladia Blázquez

ELADIA BLÁQUEZ

Biografía

Eladia Bláquez nace en Gerli, provincia de Buenos Aires, Argentina, el 24 de febrero de 1931 en el seno de una humilde familia de origen español. Su padre había nacido en Salamanca y su madre en Granada.

En el pueblo granadino de Lanjarón hay una placa de cerámica colocada sobre la fachada de la casa de la esquina que dice así: “Lanjarón a Eladia Blázquez, nieta de este pueblo, poeta y compositora argentina, intérprete de canción española y de sus propios tangos. (Excmo. Ayuntamiento de Lanjarón – Noviembre 2007)”. Sus abuelos, Miguel y Margarita eran naturales de este pueblo español y en 1901 tuvieron una hija, Eladia Mercedes, pero como muchas otras familias que vivían en la escasez porque la tierra daba poco más que para subsistir, buscaron una salida para su situación embarcándose hacia las américas, dejando casa, tierra y familiares.

Al llegar a Argentina, se instalaron en Avellaneda, la prolongación sureña de Buenos Aires, que crecía debido a la inmigración. Gerli era un barrio humilde con calles de tierra y paisaje fabril.

Algunos familiares de Lanjarón que habían llegado antes a Argentina fundaron el “Centro Lanjarón Granadino”, un punto de encuentro de paisanos y españoles en general donde se realizaban reuniones y fiestas, que más tarde se llamó la “Casa Regional” y con el tiempo “Rincón Familiar Andaluz”, que todavía hoy existe en la calle Carlos Calvo, número 3745 de Buenos Aires. En una de las paredes del local podía leerse: “si usted toma un barco equivocado y recala en Andalucía, no se arrepienta: ha llegado al corazón del mundo”.

Una de esas tardes de domingo de fiesta, Eladia Mercedes conoce a José Blázquez un emigrante español, procedente de tierras salmantinas, carpintero de profesión, con el que se casa a los 26 años. De ese matrimonio nace en 1929 un varón al que llamaron José Miguel y dos años después una niña a la que llamaron Eladia. Más tarde, les nacerá otra hija, Claudia, que murió a los cinco años.

Eladia Blázquez Mingorance nació en la calle Florencio Varela, en el Barrio de Gerli, en el distrito de Avellaneda, a dos cuadras del Puente Gerli, hoy Puente General José María Paz.
Eladia comenzó su carrera artística desde muy niña cantando copla española en el centro regional a los seis años.
Curso sus estudios primarios en la Escuela del número 45 de la calle Reconquista y Caxaraville. Y gracias a que la situación económica de su familia fue mejorando pudo acudir a clases de música, canto y perfeccionamiento vocal en la academia de Luis Rubinstein.
A los cinco años tocaba un xilófono que la había fabricado su tío materno y realizaba actuaciones en casa para la familia que observaban en ella su genialidad. Captaba el flamenco y empezaba a canturrear fandangos.

Y a los ocho años ya se había dado a conocer en la radio, en el teatro del barrio y en círculos vecinales cantando acompañada de su guitarra o su piano que había aprendido a tocar de oído. A los nueve ya componía; principalmente música española. Interpretaba canciones populares como cluecas y valses peruanos y era especialmente habilidosa con las coplas del folkrore andaluz, que aprendió de su madre.

Fue autodidacta y culta. Ella decía que había sido muy mala alumna y que terminó primaria “a los ponchazos”.
“Mi vocación se despertó siendo muy pequeña y tuve la suerte de que mis padres supieran captarla. Quiero remarcar que sin el apoyo de ellos nada hubiera sido posible. Mis juguetes no fueron como los de los demás niños: usando la delgada tabla con la que mamá aventaba la modesta cocina de carbón, repiqueteaba los deditos como instrumento con el que marcaba el ritmo de las coplas de moda que canturreaba. Recuerdo también una hilera de botellas en una estantería de casa, pacientemente rellenadas con agua a distintos niveles formando la escala musical de sonidos y que yo armonizaba golpeando con una cuchara vieja”.
Sus primeras actuaciones fueron en el cine-teatro Gerli que después se llamará “Amado Nervo”, conocido popularmente como “El Tachito”. Antes de los 10 años ya era una estrella infantil en Radio Argentina.
A los once años tenía un programa en la radio que se llamaba “El cantar de Eladia Blázquez”, dedicado al cancionero español, que se presentaba de la siguiente manera “”Es la voz de Eladia Blázquez, toda España hecha canción…auspiciado por Lavarropas Caeba, esos de 2 tambores, con el escurridor de rodillos a manivela…”.

“Recuerdo el viejo patio de la casona donde funcionaba Radio Argentina, mis escapadas a la sala de ensayo para buscar melodías en el piano con mis dedos pequeños y recuerdo un guapo joven que me levantaba en brazos y me lanzaba y me recogía en el aire porque le hacía gracia que siendo tan niña mostrara tanta vocación por la música. Era Hugo del Carril.” 
Eladia se crió en el barrio entre mates, novelas de Stendhal, poemas de García Lorca que le leía su abuela Margarita y las canciones de León y Quiroga que escuchaba su madre en la radio.
De los diez a los veinte años se dedicó a la canción española y melódica sudamericana. Luego incursionó en el folklore argentino hasta que sintió irremediablemente la llamada del tango.
“Mi adolescencia fue diferente de la de otras muchachas no sólo por la profesión que elegí sino también por una manera introvertida de ser. Leía mucho, meditaba, hacía música, tarareaba coplillas que yo me inventaba y jugaba mucho con la imaginación. Ese mundo interior ya empezaba a nutrir ese caudal creativo que llevaba dentro. Por entonces, las canciones españolas constituían mi carrera y las recuerdo con profundo cariño. Fue como un llamado de mis ancestros aunque el destino, a la postre, me encaminó hacia otras creaciones, como boleros y cuplés españoles influidos por los recuerdos de mi niñez”.

“El por qué mi inspiración se fue inclinando hacia el tango es un misterio que nunca me he podido explicar, dadas mis fuertes raíces españolas. Quizás en el fondo del tango y del flamenco existe la misma raíz pasional.”

A los veinticinco años ya era una consagrada compositora de sus propias letras.

“En 1959, encontré una imagen en la calle. Venía caminando por la calle Moreno, había una cantidad de chicos que no me dejaban pasar porque estaban entretenidísimos viendo como hacían remontar el barrilete. Me gustó tanto que me di vuelta para mirarlos. La imagen me quedó prendida. Llegué a mi casa, me senté al piano y compuse la mitad de “Sueño de barrilete” y lo di por cerrado. En ese momento no había interés por el tango, ni yo escribía tangos. Fue el primero que escribí. Años durmió arriba del piano. En los años sesenta y tantos alguien me preguntó si tenía un tango. Lo busqué, lo leí, lo releí y me di cuenta que le faltaba más letra e hice la segunda parte después de siete u ocho años. Son esas cosas locas que pasan.”

“La composición ya la tenía adentro. Cuando era muy mocosita escribía alguna cosita, pero predominaba la intérprete. Estaba siendo muy mimada como intérprete como para pensar en un cambio de esa naturaleza. Después la vida me colocó en una posición de crisis por la salud de mis viejos. Cuando mi madre enfermó, me negué a viajar. Quería estar a su lado. Entonces, me repensé a mí misma. ¿Qué hago? Ahí tomé un portafolio donde me encontré con canciones y supe que escribir podía ser un gran rumbo”.
Cuando Eladia tenía 35 años murió su madre, que la acompañaba a sus actuaciones y viajes y meses después su padre. Ahí fue cuando Eladia se mudó del barrio a Buenos Aires.
En 1968 se consagra al ganar el Segundo Festival Buenos Aires de la Canción y en 1970 el tango “Mi ciudad y mi gente” fue premiado en el IV Festival Buenos Aires de la Canción.
Considerada la poetisa del tango irrumpió en un ambiente propiamente masculino ganándose el apelativo cariñoso de “la Discépolo con falda” dado su talento para escribir letras de tango, apodo que a ella siempre le gustó por la admiración que sentía hacia su predecesor.

Grabó su primer disco en 1970. El éxito que le proporcionó el tango a la edad de 40 años le lleva a dedicarse por completo a este género como una evolución de su carrera. Compuso unas 300 canciones y letras para los folkroristas. Una de sus letras del folcróricasmás conocida es “Zamba al Viejo Río Paraná”.

Escribió varios libros: “Mi ciudad y mi gente” (1978), con Poemas y letras de canciones; “Cancionero” (1978), con una recopilación de poetas del tango, con letras, opiniones, y datos de canciones y “Buenos Aires cotidiana”(1983), con Viñetas en prosa sobre ciertas características costumbristas del porteño como “El mate”, “La necrofilia”, “El asado”, “El café”, etc, con ilustraciones del dibujante uruguayo nacionalizado argentino, Hermenegildo Sábat.

Músico, cantante y poeta, ella decía: “Si el oficio de cantar es hermoso porque permite la comunicación directa y rápida, mucho más lo es el de la creación. Esa condición sin tiempo, esa fuga de la realidad, ese transmutarse en miles y miles de seres que piensan y sienten como nosotros y que esperan encontrar en nuestro lenguaje el idioma de su sensibilidad, la expresión de lo que sienten y quizás no encuentran cómo decir.”

“Yo no fui buena alumna, pero traté de cultivar la lectura, las amistades y mis propias experiencias para tratar de suplir esa falta de información. Por lo tanto (agregaba con cierta sorna), si no escribo mejor, no es porque no puedo: es porque no sé cómo hacerlo”.

Trabajó de una manera paciente, persistente y profesional hasta lograr la aceptación y reconocimiento de su obra. Sus temas fueron interpretados por artistas de primer nivel.

Eladia escribió mucho a la ciudad de Buenos Aires y a la caracterización de la argentinidad. Julián Centeya, destacado poeta, recitador y letrista de tango ítalo-argentino, conocido por sus poesías y textos en lunfardo, dijo: “Buenos Aires es la única y primera Ciudad que padece de necesidades. Necesidad de ser. De existir y sentirse. En su tan solicitada piel (¡totalidad de tiempo!) hay una muchacha que lo transita, lo padece, lo vive y en ella se muere. Es Eladia Blázquez, que tiene todos los miedos que le dan su coraje, para reinventarla en canciones que delatan cuánta es la amistad que mantiene con sus muros, sus calles, sus esquinas y su luna. Eladia (voz de responso agridulce) conmueve hasta el domicilio del hueso cuando canta. Porque Eladia !existe!, ¡es! !Existe! Y de tan nuestra que es, parece de otros. Viene.  !Está!. Con su mensaje tierno (sangre y piel) para delatarse mujer y tiempo de su Buenos Aires que se inventa y lo crea y lo funda. Ella (Eladia). Es Buenos Aires. Yo la envidio”.

Antonio Rodríguez Villar, dice de una tarde que la acompañaba: De pronto se para y me dice: “Tonito, vamos a ese boliche a tomar un café. Tengo ganas de mirar a Buenos Aires. ¿Te das cuenta qué maravilla es esta ciudad? ¡Y es toda nuestra!”.

María Marta López en el libro “La poesía tanguera de Eladia Blázquez: de la melancolía tradicional a la vanguardia renovadora”, explora los puntos de coincidencia y vectores de divergencia del arte poética de la autora en comparación con respecto a la lírica tradicional del tango argentino, concluyendo que Eladia sumó a la técnica tanguera donde primaba la melancolía una concepción más optimista que fue predominante para la vigencia recobrada del tango. Primera mujer compositora per se, la importancia de su aporte innovador lo encuentra esta investigadora en haber contribuido al resurgimiento de un género que parecía ya haber perdido su vigencia imprimiéndole un estado de ánimo renovado.
Eladia se nutrió de dos grandes clásicos del tango Discépolo y Homero Manzi, entre otros. Dedicando varias de sus composiciones a quienes hicieron grande la historia tanguera: El corazón de tu violín (a Enrique Mario Francini), Catulín, A Cátulo Castillo y al Viejo Tortoni (célebre café que hoy día cuenta con una sala de billares que lleva el nombre de la compositora).
Le canta a la vida, a veces con la fatalidad clásica, otras con esperanza festiva sin perder el aliento. Con su decidida acción para despertar el tango de su letargo con una voz nueva, con forma simple y lenguaje renovado, sin abandonar las bases originarias ni la memoria tradicional. “No volver al pasado, sino recordarlo. Ni ignorarlo, sino sustentarse en él”, Eladia irrumpe en un campo puramente varonil, desafiando el monopolio existente en el arte de la letrística. Y no sin criticas por parte de los puristas del tango sacro.
Clásicamente fueron masculinos los principales representantes del tango hasta que el 1920 las mujeres irrumpen en la escena tanguera cambiando la imagen de la mujer en el tango como madre o mujer fatal, venida a menos, prostituta o ideal de mujer. Y fue desde que la mujer adopta un papel en el tango como cancionista, cantante o vocalista que cada una de las mujeres del tango imponen su modo personal y dejan su huella. Mercedes Simone (1904-1990), Libertad Lamarque (1908-2000), Ada Falcón (1905-2002), Azucena Maizani (1902-1970), Paquita Bernardo (1900-1925), SofIía Bozan (1898-1958), Tita Merello (1904-2002), María Esther Podest· (1896-1983), Malenai Tortolero (1913-1960), Rosita Melo (1897-1981), Rosita Quiroga (1896-1984), Tania (1895?-1999), María Luisa Carnelli (1898- 1987) y Beba Bidart (1924-1994). Todas aparecen en el compendio de biografías de las Mujeres y hombres que hicieron el tango, en el periodo abarcado entre 1897 y 1981, que recopiló José Gobello para el fascículo vigésimo séptimo del segundo tomo de la colección Letras de Tango.
Unas pocas se animaron a componer la música de algunas piezas. Otras escribieron versos. Pero Eladia Blázquez siguió una línea poética social más comprometida y combativa acorde con sus ideas de izquierdas.
Eladia diría: ““¿Es que las mujeres no formamos parte de este enjambre humano que es Buenos Aires y no nos duele igual su trasfondo gris que nos destiñe a veces la alegría y nos hermana con nuestras más puras esencias?”

Ninguna mujer ni antes ni después de ella ha creado tantos tangos y de tanto éxito.
Su posicionamiento ideológico y social siempre fue claro. Habló de amor y de convivencias humanas no encasilladas en la pareja, con gran respeto por sus orígenes, y su humilde barrio, la ternura por sus semejantes y la crítica social. Introdujo protesta social, inconformismo y denuncia.
“De Avellaneda no puedo decir que me guste; puedo decir que la quiero, que es diferente”.

“Cada mañana, cuando abro la ventana, espontáneamente mi mirada se dirige al Sur. Y un remolino de recuerdos revolotean por mi mente”.

“De pronto me encontré sentada frente a la ventana, mirando al Sur. Tomé la guitarra y empecé a elaborar una canción a partir de la nostalgia y de imágenes muy concretas de la infancia, que se me agolpaban. Apenas tuve que redondear unas pocas frases. Al terminarla sentí que me había conmovido, y que por eso iba a gustar”.

Del artículo de “Carta Política – Felipe Yofre – Conservador Partido Porteño” dice: Años más tarde (1986) a un texto de Albino Gómez sobre ella en “Los poetas del tango” le inserté a modo de contratapa lo siguiente: “alterando todo lo establecido en materia de puntos cardinales los poetas pergeñaron tres Sures para el tango: Manzi uno, Borges otro y finalmente Eladia”.

Públicamente Eladia Blázquez no se vinculó con ninguna tendencia política. Vivió la dictadura de Videla, Galtieri, la guerra de las Malvinas, y el caos económico y social del último tercio del siglo XX. Ella siempre siguió una línea inconformista y militante desde la música.

La dictadura militar prohibió algunas de sus canciones. Por ejemplo, “Prohibido prohibir”.

“El tema “Honrar la vida” lo compuse cuando nos reiniciamos en la democracia. Tenía muchas ganas de hablar del honor. En esos momentos, el tema no fue escuchado. La gente estaba con la preocupación de las instituciones. Después, el programa de televisión de Alejandro Doria, con la voz de Marilina Ross, fue la plataforma del tema. Se tomó un poco como himno en las escuelas, en los programas de solidaridad. A mí me llena de alegría.”

En la época de los 90 del presidente Carlos Menem también se prohibió, por su crítica dura, “Argentina, primer mundo”.

Algunas frases de Eladia demarcan su posición como militante artística:

“Creo en un socialismo humano”.

“Creo en Dios a partir del hombre”.

“Si rebelde es todo aquel que no se conforma, yo soy rebelde”.

“…ser de izquierdas es una manera de vivir y tiene que ver con el espíritu de ética y honradez, no con el partidismo.”

Creó un género tango-canción nuevo con una habilidad poética para combinar notas y palabras que hicieron que la siguieran muchos fans no amantes del tango.
Cátulo Castillo poeta y compositor argentino de tango prologó el libro “Mi ciudad y mi gente”: “Crecida debajo de sus mechas rebeldes, Eladia Blázquez (así con sus dos zetas y su mirada oscura) empieza a prontuariarse en este gran murmullo ciudadano como una revelada manera de “cantar las cuarentas” a la poética porteña, en un “tutte” cabrero, para tirarse a más y en juego de hombres. Pero calza polleras y está esperando el ángelus en un portón de tiempos, enigmática y triste desde que halló la hondura casi abismal del tango que tentaba en su calle avellanédica, vaya a saber que bate melancólico y en esos contramanos con que la vida te puede hacer “capote” para siempre”.

“En mi alma guardo un poco de melancolía y otro poco de buen humor. Quizá la resultante de eso sea la ironía, que inunda muchas de mis canciones”, diría Eladia.

Trabajó en colaboración con otros autores. Con Astor Piazzola le pone letra a su: Adiós Nonino que él compuso cuando murió su padre. Junto al poeta y periodista argentino, Héctor Negro en el tango “Viejo Tortoni”. También compuso la música de tangos de otros letristas. Y fue la primera mujer nombrada como directora de SADAIC (Sacem Argentina).

Con Astor Piazzola.

En el campo del amor sabemos que vivió soltera toda su vida.

Eladia Blázquez era modesta, e incluso podía parecer tímida o distante, pero en los ambientes más familiares era risueña, alegre, amistosa, simpática, burlona, mordaz. No le gustaba hablar de sí misma y si le preguntaban por alguno de sus éxitos hablaba de él como si fuesen de otra persona.
Preguntada por si el oficio de la canción se recibe, se aprende o se cultiva, respondía: “¡Las tres cosas, pero trabajando mucho!”.

Ella realizaba un paciente y minucioso trabajo: Surgía la idea de una letra, buscaba y elegía cada palabra para que dijera exactamente lo que quería expresar y luego lo encajaba con precisión en las notas musicales. Y tenía mucho cuidado con a armonía.

“Muchas veces me preguntaron cómo se producía en mí el hecho de la creación o si tengo alguna fórmula para componer. ¡No! En absoluto. La creación es un estado mágico, una fuga de la realidad. Hay momentos en que la inspiración puede darse sin buscarla, pero no es lo más frecuente; lo común es sentarse a trabajar para obtener los mejores resultados. Si tuve éxito, éste no fue fácil. Más bien todo lo contrario. Mi carrera se amasó en el esfuerzo y los premios que vengo recibiendo en estos últimos años más que el halago, me producen la satisfacción del trabajo sin pausa a lo largo de todo mi camino.”
En 1990 viajó a Granada como artista invitada en el 2º Festival Internacional de Tango. Escribió una carta que se publicó el El Diario Clarín:
“Falta poco tiempo para cumplir uno de los deseos grandes de mi vida; se me hace todavía cuento aterrizar en ese sueño largamente querido: cantar en la tierra de mis mayores.

…cuando pienso que… volaré a Granada, la emoción me hace cosquillas en la piel y en el alma. Mis ancestros vuelven con toda la fuerza de mi noble raza andaluza a recordarme que de allí provengo, que ese dulce misterio transferido me conformó de alguna manera, y que voy a reencontrarme, sin haberla conocido antes, con la magia de los cuentos de mi abuela narrándome cosas de su Lanjarón natal, de donde también era mi madre…

… me debía este viaje a Andalucía, me lo había prometido para este año; lo que nunca imaginé es que lo haría profesionalmente.

Pisar un escenario granadino y contarle al público español mis orígenes va a tener un doble contenido emocional: servirá para que ellos sepan por qué cuando nací al arte lo hice abordando el género español y por qué ahora me he convertido en difusora y creadora de nuestro tango, de ese tango que ellos también aprendieron a amar y  están tratando de desentrañar, tal vez sin darse cuenta de que su misterio les pertenece…”.
En su madurez escribe:
“Hoy vivo la madurez de mi vida y de mi carrera profesional con un profundo agradecimiento para todos los que fueron un ejemplo, un modelo; para todos los que me hicieron gozar con su arte. Siento una especial gratitud hacia mis viejos, que supieron escuchar y ver en mí la posibilidad del arte. Y también para los que no supieron verla y me quitaron oportunidades. Y digo que de éstos aprendí, en gran medida, la enorme diferencia entre el éxito temporal y esa lenta y paciente carrera que amasamos con el sacrificio. Agradezco poder seguir escribiendo, porque la creación es un regalo parecido a una lotería: no les toca a todos. Cuando nos detenemos a pensar a dónde hemos llegado, y tenemos aún todo el ímpetu de continuar, nos invade la necesidad de evocar las rutas y tiempos transitados con alegría y dolor y en esa retrospectiva vuelvo al sur, al barrio donde me crié, y aún me parece oír el silbato del tren nocturno y los ladridos de los perros en las noches de luna”.
Eladia murió en Buenos Aires, el 31 de agosto de 2005, a la edad de 74 años, por un cáncer terminal que padecía desde hacía diez años.

DISCOGRAFÍA

13 discos.
Buenos Aires y yo (RCA Victor, 1970)
Yo la escribo y yo la vendo (Azur, 1973)
Somos o no somos? (Phono Musical Argentina, S. A., 1974)
Si te viera Garay (EMI Odeón, 1980)
Honrar la vida (EMI Odeón, 1980)
Eladia (EMI Odeón, 1981)
Eladia de Buenos Aires (EMI Odeón, 1986)
Retratos sonoros (año desconocido)
Mercado (1992)
Con las alas del alma (Distribuidora Belgrano Norte, 1995)
La mirada (Distribuidora Belgrano Norte, 1998)
Grandes Éxitos (EMI Odeón, 2004)
Eladia Blázquez (EMI Odeón, Página/12, 2005)

PREMIOS

Obras Premiadas

1968 Buenos Aires Festival de la Canción, balada “No es un juego el amor”. Intérprete: Daniel Riolobos.
1970 Festival T.V. de la canción, por su tango “Mi ciudad y mi gente” . Intérprete: Oscar Fuentes. 
1979 Certamen Cantata Cafayateña, “Algo de eternidad”. Intérprete: Raúl Lavié.
1992 Martín Fierro ( máximo galardón de la Televisión argentina) a la mejor cortina musical. “Prohibido prohibir”.
1993 La juventud Católica Argentina, le otorga la estatuilla de “Santa María Madre de la Música” por su tema “Honrar la vida”.
1994 “Martín Fierro” de la T.V. a la mejor cortina musical “Con las alas del alma”. Intérprete: Marilina Ross.

Premios a la Trayectoria

1992 El Honorable Consejo Deliberante la declara “Ciudadana Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires”.
1993 Recibe el premio “Fundación Terra” (Defensa del medio ambiente) por su compromiso con la calidad de vida.
1994 “Al maestro con cariño”, Revista “La maga”.
1995 Premio Konex al mejor autor de los últimos diez años (Tango).
1995 Premio “ACE” por mejor álbum de música ciudadana (Solista femenina).
1997 Premio Fondo Nacional de las Artes.
1999 Segundo Premio Nacional de Música auspiciado por la Secretaría de Cultura de la Nación Argentina.

Reconocimientos y distinciones

1978 Revista “Prensario” a la trayectoria.
1980 Revista “Prensario” y “Somos”; al espectáculo “Por qué nosotros” junto a Chico Novarro.
1981 Premio “Estrella de mar” por el espectáculo “Por qué nosotros” Junto a Chico Novarro.
1990 Distinción en Granada (España), tierra de sus mayores, por el conjunto de su Obra.
1992 En ocasión de la conmemoración del Encuentro de dos Mundos, reconocimiento a su labor en México, programa de Televisa “Iberoamérica va”.
1993 La Municipalidad de la ciudad de Buenos Aires, le otorga una plaqueta en el día internacional de la mujer.

Galardones por su contribución a la Cultura

  • Ciudad de La Plata (Huésped de Honor);
  • Círculo Homero Manzi;
  • Caja Nacional de Ahorro Postal;
  • Cámara Argentina de Anunciantes;
  • Magazine T.V. (Ciudad de Rosario);
  • Recorrido Dorado (Sociedad de Distribuidores de Diarios, Revistas y Afines);
  • Radio 93 F.M. Diploma Senado de las Luces, programa radial “La Linterna”.
  • Por cuarta vez consecutiva, la estatuilla de “Atrevidas”, con que se distingue a mujeres destacadas en diferentes disciplinas.
  • La República de San Telmo, su trofeo como autora.

Páginas webs consultadas:

  • https://adarvegranadino.weebly.com/eladia-blaacutezquez.html, con datos biográficos de Eladia Blázquez, tomados del texto (de Fernando Rubio Muñoz) de la Conferencia Inaugural del IV Festival de Tango “Eladia Blázquez”, en 2007.
  • https://scholarworks.gsu.edu/cgi/viewcontent.cgi?article=1001&context=mcl_theses
  • www.todotango.com
  • www.wikipedia.com

POEMAS

Sueño de barrilete

Tango
Música: Eladia Blázquez
Letra: Eladia Blázquez
 
Desde chico ya tenía en el mirar
esa loca fantasía de soñar,
fue mi sueño de purrete
ser igual que un barrilete
que elevándose entre nubes
con un viento de esperanza, sube y sube.
Y crecí en ese mundo de ilusión,
y escuché sólo a mi propio corazón,
mas la vida no es juguete
y el lirismo en un billete sin valor.

Yo quise ser un barrilete
buscando altura en mi ideal,
tratando de explicarme que la vida es algo más
que darlo todo por comida.
Y he sido igual que un barrilete,
al que un mal viento puso fin,
no sé si me falló la fe, la voluntad,
o acaso fue que me faltó piolín.

En amores sólo tuve decepción,
regalé por no vender mi corazón,
hice versos olvidando
que la vida es sólo prosa dolorida
que va ahogando lo mejor
y abriendo heridas, ¡ay!, la vida.
Hoy me aterra este cansancio sin final,
hice trizas mi sonrisa de cristal,
cuando miro un barrilete
me pregunto: ¿aquel purrete donde está?

A un semejante

Tango
Música: Eladia Blázquez
Letra: Eladia Blázquez
 
Vení… charlemos, sentate un poco.
La humanidad se viene encima.
Ya no podemos, hermano loco
buscar a Dios por las esquinas…
Se lo llevaron, lo secuestraron
y ¡nadie paga su rescate!
Vení que afuera está el turbión,
de tanta gente sin piedad
de tanto ser sin corazón.

Si a vos te duele como a mí…
La lluvia en el jardín y en una rosa.
Si te dan ganas de llorar,
a fuerza de vibrar, por cualquier cosa.
Decí qué hacemos vos y yo
qué cosa vos y yo sobre este mundo.
¡Buscando amor en un desierto
tan estéril y tan muerto
que no crece ya la flor!

Vení… charlemos, sentate un poco.
¡No ves que sos mi semejante!
A ver probemos, hermano loco
salvar el alma cuanto antes.
Es un asombro, tener tu hombro
y es un milagro la ternura…
¡Sentir tu mano fraternal!
Saber que siempre para vos…
¡El bien es bien y el mal es mal!

Bien nosotros

Tango
Música: Eladia Blázquez
Letra: Eladia Blázquez
 
¡Bien nosotros!
Para vivir con un sabor a casa…
Para contar las cosas que nos pasan,
sin desfallecer. ¡Bien nosotros!
Como Corrientes, como el obelisco,
para entender que está en nosotros mismos
la razón de ser… ¡Bien nosotros!
Como el asado y la yerba mate.
Los desatinos y los disparates,
que también los hay… ¡Bien nosotros!
Como este tango que se marca en cuatro.
Como el café de los momentos gratos,
como la amistad… ¡Bien nosotros!
Porque es lo mismo que decir… ustedes.
Porque queremos y porque se puede,
hay que remontar.

¡Bien nosotros!
Como el relleno de las empanadas.
Como el potrero, como la barriada
que nos vio crecer.
¡Bien nosotros!
Como una fuente de spaghetti y tuco.
Como una partida de billar o truco
para defender… ¡Bien nosotros!
Sobrepasados por las incongruencias.
Por la gimnasia de una gran paciencia,
sin poder zafar… ¡Bien nosotros!
Por un sentido humano y sobrehumano,
porque sabemos extender las manos
en la adversidad… ¡Bien nosotros!
Porque es lo mismo que decir… ustedes.
Porque queremos y porque se puede,
hay que remontar.

Convencernos

Tango
Música: Eladia Blázquez / Chico Novarro
Letra: Eladia Blázquez / Chico Novarro
 
Convencernos que somos capaces,
que tenemos pasta y nos sobra la clase.
Decidirnos en nuestro terreno
y tirarnos a más, nunca a menos.

Convencernos, no ser descreídos
que vence y convence el que esta convencido.
No sentir por lo propio un falso pudor,
aprender de lo nuestro el sabor.

Y ser, al menos una vez, nosotros,
sin ese tinte de un color de otros.
Recuperar la identidad,
plantarnos en los pies
crecer hasta lograr la madurez.
Y ser, al menos una vez, nosotros,
tan nosotros, bien nosotros, como debe ser…

Convencernos un día de veras,
que todo lo bueno no viene de afuera.
Que tenemos estilo y un modo,
que hace falta jugarlo con todo.

Convencernos, con fuerza y coraje
que es tiempo y es hora de usar nuestro traje.
Ser nosotros por siempre, y a fuerza de ser
convencernos y así convencer.

Y ser, al menos una vez, nosotros,
sin ese tinte de un color de otros.
Recuperar la identidad,
plantarnos en los pies
crecer hasta lograr la madurez.
Y ser, al menos una vez, nosotros,
tan nosotros, bien nosotros, como debe ser…

Queremos ser, alguna vez,
en el después nosotros.
Y vos también, y vos también,
y vos también venite con nosotros.
La realidad es, en verdad,
tratar de ser nosotros.
Y vos también, y vos también,
y vos también quedate con nosotros.
¡No con otros, con nosotros, como debe ser!

El miedo de vivir

Tango 1973
Música: Eladia Blázquez
Letra: Eladia Blázquez
 
El miedo de vivir
es el señor y dueño
de muchos miedos más,
voraces y pequeños,
en una angustia sorda
que brota sin razón,
y crece muchas veces
ahogando el corazón.
¡El miedo de vivir
es una valentía!
Queriéndose asumir
en cada nuevo día,
es tuyo y es tan mío
que sangra en el latir
igual que un desafío
el miedo de vivir.

Los miedos que inventamos
nos acercan a todos
porque en el miedo estamos
juntos, codo con codo…
Por temor que nos roben
el amor, la paciencia
y ese pan que ganamos
con sudor y a conciencia.
La soledad es miedo
que se teje callando,
el silencio es el miedo
que matamos hablando,
¡y es un miedo el coraje
de ponerse a pensar,
en el último viaje…
sin gemir ni temblar!

Con las alas del alma

Tango
Música: Daniel García
Letra: Eladia Blázquez
 
Con las alas del alma desplegadas al viento,
desentraño la esencia de mi propia existencia
sin desfallecimiento, y me digo que puedo
como en una constante
y me muero de miedo, pero sigo adelante.

Con las alas del alma desplegadas al viento,
porque aprecio la vida en su justa medida
al amor lo reinvento, y al vivir cada instante
y al gozar cada intento, sé que alcanzo lo grande,
con las alas del alma desplegadas al viento.

Con las alas del alma desplegadas al viento,
más allá del asombro me levanto entre escombros
sin perder el aliento
y me voy de las sombras con algún filamento
y me subo a la alfombra con la magia de un cuento.

Con las alas del alma desplegadas al viento,
atesoro lo humano cuando tiendo las manos
a favor del encuentro por la cosa más pura,
con la cual me alimento por mi pan de ternura,
con las alas del alma desplegadas al viento.

Con las alas del alma desplegadas al viento,
ante cada noticia de estupor, de injusticia,
me desangro por dentro
y me duele la gente, su dolor, sus heridas,
porque así solamente interpreto la vida.

Con las alas del alma desplegadas al viento,
más allá de la historia, de las vidas sin gloria, sin honor ni sustento
guardaré del que escribe su mejor pensamiento
quiero amar a quien vive con las alas del alma
desplegadas al viento, al viento, al viento…

Un poquito más

Tango 2001
Música: Emilio De La Peña
Letra: Eladia Blázquez
 
Tanto consumirnos, con razón o sin razón,
cerrazón… que no deja pensar.
¡Tanto desgarrarnos por aquello que pasó
y temblar, por lo que va a pasar!
Todo es tan inútil y tan vano,
hay un tiempo entre las manos
que se agota, se va…
¡Hay que atrapar el momento,
jugar el descuento
volver a empezar!

Un poquitito más
de ver salir el sol,
contar un poco más
las horas del reloj.
¡Medir y valorar de otra manera
por dentro y por fuera mi resurrección!
Un poquitito más…
que aún puedo querer…
y tengo para dar,
y mucho que aprender…
Voy a beber mis sueños, de una vez…
La vida es un gran hoy
y no hay después.

Miro el cielo azul y me parece
que amanece, que amanece muy dentro de mí.
Veo en cada cosa en perspectiva
y la rosa sigue viva
y perfuma el jardín.
Vengo de una espesa y densa niebla
que me tuvo en las tinieblas
pero vuelve a aclarar…
¡Hay que atrapar el momento,
jugar el descuento
volver a empezar!

Y somos la gente

Tango
Música: Eladia Blázquez
Letra: Eladia Blázquez
 
Apenas el sol se despierta,
me toca la puerta y echamos a andar.
¡Qué breve el café, la mañana,
el beso, las ganas de no decir chau!
Soldados de ese desfile
de cientos de miles peleando la vida,
tratando de hallar la armonía,
el sol o algún día
de felicidad.

Y somos la gente, que lucha, que siente,
que muele las horas
en tanto trajín de vereda y hollín,
esperando a su casa volver,
a colgar tanta mufa,
a encender una estufa
al calor del amor.

Resulta más dulce y más tibio
el simple equilibrio de andar y volver.
¡Qué lindo parece el regreso
y luego de un beso sentarse a comer!
¡Abrir las ventanas al cielo,
hacer nuestro vuelo de pájaros locos!
Mañana, otra vez la rutina,
el bar y la esquina de nuestro querer.

El ángel dormido

Tango
Música: Eladia Blázquez
Letra: Eladia Blázquez
 
Cuando nace un niño… como de costumbre…
Se enciende una estrella, para que lo alumbre.
Pone Dios la mano sobre su cabeza,
y es cuando la gracia de la vida empieza…
Le hace ver la imagen de su semejanza,
le habla en un lenguaje, lleno de esperanzas…
Es de sus creaciones su mayor orgullo.
Y como un capullo, al primer latido…
se despierta el genio de un ángel dormido.

Pero luego el ángel, pasa a nuestro lado…
en la piel de un niño triste… abandonado.
Es un cimbronazo para la conciencia.
Como un gran fracaso, que nos da vergüenza…
Meditemos todos y que sepa el hombre…
Encontrar el modo, de honrar… su nombre.
Porque sin memoria, de ese bien perdido…
volverá sin gloria, de su propio olvido…
a buscar el ángel… su ángel dormido.

Somos como somos

Tango
Música: Eladia Blázquez
Letra: Eladia Blázquez
 
Miremos este espejo bruñido y reluciente
sin el engrupe falso de una mentira más…
Y vamos a encontrarnos con toda nuestra gente
mirándonos de frente sin ropa y sin disfraz…
Con toda nuestra carga pesada de problemas
hagamos un teorema de nuestra realidad…
¡Perdamos todo el vento, la torre y el “alfil”!
¡En este “escrachamiento”, de frente y de perfil!

¡Como somos!…
sensibleros, bonachones
compradores de buzones por creer en el amor.
¡Como somos!…
con tendencia al melodrama
y a enredarnos en la trama por vivir en la ficción.
¡Tal como somos!…
como un niño acobardado con el andador gastado
por temor a echarse a andar…
Chantas.. y en el fondo solidarios,
más al fondo muy otarios y muy piolas más acá…
¡Vamos…! aprendamos pronto el tomo
de asumirnos como somos o no somos nunca más.

¡Nos gusta hacer las leyes, después crear la trampa
tirando por la “rampa” las tangas a rendir,
cargar a voz en cuello, y protestar bajito
prefabricando mitos para poder vivir!
Nos gusta sobre todo comer a dos carrillos
rociando con tintillo la gris preocupación,
y así mancomunados hacemos con unción
el culto más sagrado… a la manducación.

Mi ciudad y mi gente

Tango 1970
Música: Eladia Blázquez
Letra: Eladia Blázquez
 
Aunque me dé la espalda de cemento,
me mire transcurrir indiferente,
es ésta mi ciudad, ésta es mi gente…
y es el lugar donde a morir, me siento.

¡Buenos Aires!…
Para el alma mía no habrá geografía
mejor que el paisaje…
…de tus calles,
donde día a día me gasto los miedos,
las suelas y el traje…

No podría…
vivir con orgullo,
mirando otro cielo que no fuera el tuyo,
porque aquí me duele un tango
y el calor de alguna mano
¡y me cuesta tanto el mango que me gano!…
Porque soy como vos,
que se niega o se da;
¡te proclamo, Buenos Aires, mi ciudad!

Aunque me des la espalda de cemento,
me mires transcurrir indiferente;
¡te quiero!…. Buenos Aires, y a tu gente,
y entre tu gente, sin querer, te encuentro,
me encuentro…
Porque soy como vos,
que se niega o se da;
¡te proclamo, Buenos Aires, mi ciudad!

Tu piel de hormigón

Tango 1980
Música: Eladia Blázquez
Letra: Eladia Blázquez
 
Bajo tu piel de hormigón
arena y cal, tu corazón…
En la fachada un cartel
y el eco fiel de un bandoneón…
Tanta vidriera al pasar
me invita a ver, y a desandar;
me gustaría saber
cómo hay que hacer para comprar.
Yo que no tengo ni un diez,
decirte adiós nunca podré,
mi Buenos Aires de hoy, lo que soy…
te lo doy, si lo querés.

Vos como nadie sabés
el tambalear sobre mis pies
porque de vos aprendí
cuando me erguí como un ciprés.
Y tu tristeza de andén
es de los dos, la entiendo bien,
también a mí me tocó
igual que a vos perder el tren.

Bajo tu piel de hormigón
mi corazón, sin un revés,
mi Buenos Aires de hoy, lo que soy…
te lo doy, si lo querés.

Si Buenos Aires no fuera así

Bailecito
Música: Eladia Blázquez
Letra: Eladia Blázquez
 
Buenos Aires tiene un río
que lo acuna,
que lo besa,
si no fuera así, así,
¡ay que gran tristeza!

Tiene noche y en su magia,
una gris melancolía,
si no fuera así, así,
yo no lo querría.

Tiene canto, tiene vino,
al amanecer,
y un amigo en el camino,
siempre ha de tener,
siempre ha de tener.

Tiene el tango tan sentido,
de Pichuco, de Piazzolla,
si no fuera así, así,
que cuidad tan sola.

Buenos Aires tiene el vuelo
de palomas, que alegría,
si no fuera así, así,
yo me moriría.

Tiene el juego de los niños
en las plazas asoleadas,
si no fuera así, así,
no tendría nada.

Tiene canto, tiene vino,
al amanecer,
y un amigo en el camino,
siempre ha de tener,
siempre ha de tener.

Tiene el tango tan sentido,
de Pichuco,
de Piazzolla,
si no fuera así, así,
que cuidad tan sola.

Si te viera Garay

Habanera 1980
Música: Eladia Blázquez
Letra: Eladia Blázquez
 
Te pueblan tantos ecos y tantos sones,
que cuesta imaginarse tu voz primera…
Una cadencia “tana” con acordeones
y la raíz hispana de la habanera.
Quien te fundó, sabía que en la mixtura
acaso encontrarías por elegida,
ese crisol de razas y la ternura
que nutriría luego, tu propia vida.

¡Ay!… Si te viera Garay
Si te ve…
Lo bonita que estás,
de orgulloso nomás,
él te funda otra vez.

Quién inventó tu puerto… ¡Qué bien lo hizo!…
Con sus ojos abiertos, mirando al mundo
fueron las aguas tuyas como el bautizo,
para aquellos que anclaban en tu terruño.
En las crecidas rosas de tu progreso
hay un poco de sangre de mis abuelos
que llegaron soñando con el regreso
y eligieron morirse bajo tu suelo.

Siempre se vuelve a Buenos Aires

Tango
Música: Astor Piazzolla
Letra: Eladia Blázquez
 
Esta ciudad está embrujada, sin saber…
por el hechizo cautivante de volver.
No sé si para bien, no sé si para mal,
volver tiene la magia de un ritual.
Yo soy de aquí, de otro lugar no puedo ser…
¡Me reconozco en la costumbre de volver!
A reencontrarme en mí, a valorar después,
las cosas que perdí… ¡La vida que se fue!

Llegué y casi estoy, a punto de partir…
Sintiendo que me voy, y no me quiero ir.
Doblé la esquina de mi misma, para comprender,
¡que nadie escapa al fatalismo de su propio ser!
Y estoy pisando las baldosas,
¡floreciéndome las rosas por volver…!

Esta ciudad no se si existe, si es así…
¡O algún poeta la ha inventado para mí!
Es como una mujer, profética y fatal
¡pidiendo el sacrificio hasta el final!
Pero también tiene otra voz, tiene otra piel;
y el gesto abierto de la mesa de café…
El sentimiento en flor, la mano fraternal
y el rostro del amor en cada umbral.

Ya sé que no es casual, haber nacido aquí
y ser un poco asi… triste y sentimental.
Ya sé que no es casual, que un fueye por los dos,
nos cante el funeral para decir… ¡Adiós!
Decirte adiós a vos… ya ves, no puede ser.
Si siempre y siempre sos, ¡una razón para volver!

Siempre se vuelve a Buenos Aires, a buscar
esa manera melancólica de amar…
Lo sabe sólo aquel que tuvo que vivir
enfermo de nostalgia… ¡Casi a punto de morir!…

Vivir en Buenos Aires

Tango
Música: Eladia Blázquez
Letra: Eladia Blázquez
 
Sé que cada día te reinvento en mí…
sé que en otra parte ya no se vivir.
Pero acaso vos no sepas bien
que como yo no existe quien…
¡te quiera así!

¡Buenos Aires!…
Es inútil respirar con otro aire,
soy por siempre de tu gracia
Bueno Aires,
del desaire que hay en vos…
Tantas veces,
me ha dolido algún lugar que se parece
y he deseado tantas otras,
muchas veces,
no existiese el tal dolor
¡Buenos Aires!
Ya no quiero amanecer en otra aurora,
ni sentir que una nostalgia punzadora
me devora el corazón.
¡Buenos Aires!
En tu puerto quiero atar mi vieja barca,
elegirte para siempre mi comarca
y llevar como una marca, tu canción…
¡Buenos Aires!
Mi ternura es una oleada que te abraza
que se nutre de tu pan con gusto a casa
y se muere de amor, por vos…

Por qué amo a Buenos Aires

Tango 1969
Música: Eladia Blázquez
Letra: Eladia Blázquez
 
Yo me alimentaría, rumiando tangos,
sobrado de alegrías, falto de mangos,
porque mi fiesta es relojear desde una esquina
a mi Ciudad que es la más linda de las minas.
Sentir que todo es mío, el sol, el aire,
el limo de tu río… che, Buenos Aires…
Mirá cuánta riqueza me ha brindado Dios
que soy el dueño de tu voz.

Porque hay un ¡che!
que me lastima
y hay un porqué
en cada esquina,
porque tu mole que me atrae y que me asusta
justamente es el lugar que a mí me gusta.
Porque hay amor
en tus baldosas
y es el dolor
la misma cosa,
porque te amo y me embriago con tu aire
al nombrarte, Buenos Aires, en mi canción.

Yo quiero ser un seco pero en tu suelo
no tengo el “embeleco” de extraños cielos,
me moriría de una muerte cotidiana
si no te viera cuando subo las persianas.
Yo te asumí de siempre como te siento,
a veces con mis mufas, mi descontento,
me gusta maldecir tus días de humedad
y compartir tu soledad.

La voz de Buenos Aires

Milonga 1980
Música: Eladia Blázquez
Letra: Eladia Blázquez
 
¡Así nació!…
De una amalgama que después la conformó
mezcla de gaucho y de la gente que llegó,
con la añoranza de otros sones.

¡Así nació!…
Dulce milonga que del alma se prendió,
como una rosa que de pronto floreció
con un perfume a bandoneones.

¡Así nació!…
Por el deseo de su propia identidad
amasijada con el barro y la humedad
de un arrabal de luna y fango.

¡Después creció!…
De sus entrañas otro son se desprendió,
y cuenta un ángel que después que lo acunó
le dijo al hijo… ¡Vamos tango!

¡Vamos!… Somos amos de la aldea…
¡Vamos!… a inventarles las corcheas
y los versos y el reverso
de la musa triste y rea.
Que la ciudad,
palpite siempre con el pulso de los dos…
Porque es un modo de ganar la libertad
¡que Buenos Aires tenga voz!…

La bronca del porteño

Tango 1976
Música: Eladia Blázquez
Letra: Eladia Blázquez
 
Quién no conoce al porteño
cuando se agarra la broca,
si se embala como un “mionca”
¡nadie lo puede parar!…
La “bronca” es un explosivo,
es aire dinamitado
que el porteño se ha insuflado
y lo tiene que largar.
Yo no sé por qué la “bronca”
se pasea en colectivo
no hay tipo más agresivo
¡cuando tiene que viajar!…
Siempre juega de inconforme
con motivo o sin motivo,
por que es la “bronca” mi amigo
¡una industria nacional!

¡La “bronca”!…
el lunes por la mañana
del laburo es soberana y lo vuelve todo gris
¡La “bronca”!…
No descansa ni el domingo,
va a la cancha, va a los “pingos”,
es la dueña del país…
¡La “bronca”!…
Frente al hecho trascendente
se nos duerme indiferente y no sabe reaccionar
yo pienso,
si el que chilla no es quien ronca,
por qué no armamos la “bronca”
por algo fundamental…

La pasión del escolaso

Tango
Música: Eladia Blázquez
Letra: Eladia Blázquez
 
Son las pasiones populares del porteño
ir rumbeando siempre un sueño en letra de un gotan.
Y aunque la suerte pueda darle el esquinazo,
el se prende al escolazo por si un día se le da.

Jugarse entero a una chance y a una fija
esperando que lo elija la fortuna y el azar.
Si la vida es lotería, no hay mejor filosofía
que jugarse a suerte y verdad.

El escolaso no es malsano y lo sabes,
lo muy malsano es el afane y no querés,
y haces muy bien de no querer,
porque es un modo de ganar que me parece que es perder.

El escolaso es un rey mago bonachón,
es un comprar con moneditas la ilusión,
es un aletear de fantasía y la tierna niñería
de hacer pompas de jabón.

Son las pasiones populares del porteño
ir rumbeando siempre un sueño en letra de un gotán.
Y aunque la suerte pueda darle el esquinazo,
el se prende al escolaso por si un día se le da.

Jugarse entero a una chance y a una fija
esperando que lo elija la fortuna y el azar.
Si la vida es lotería, no hay mejor filosofía
que jugarse a suerte y verdad.

No es cuestión de perder,
ni es cuestión de ganar,
es jugarse a suerte y verdad.

Aquellos que se fueron

Tango
Música: Eladia Blázquez
Letra: Eladia Blázquez
 
Los sueños que alenté y en música forjé.
De otros lo aprendí y están latiendo en mí.
Los ecos imborrables de sus sones…

Aquellos que se fueron… pero están…
tocando en algún cielo, sin zaguán…
No sé qué sortilegio ni qué magia
me devuelven cada día
¡con un poco de nostalgia!…

Aquellos que me traen desde el confín,
como un olor a tango y a jazmín…
Aquellos que encendieron el destello
de lo bello que me dieron y me dan
los sueños que por siempre vivirán…

Aquellos que me nutren… ¡Mis maestros!
Me regalan siempre un resto de su pan
aquellos que se fueron… ¡pero están!…

A Cátulo Castillo

Tango

Música: Eladia Blázquez
Letra: Eladia Blázquez
 
Tu muerte fue una tarde muy cálida de Octubre;
acaso presentiste que sucediera así:
en plena primavera y cuando el sol se viste
de luz y mariposas y el aire de jazmín.
A vos que te gustaba, profundamente serio,
desentrañar las cosas, llegaste a tu confín
y esa doliente tarde entraste en el misterio
para volver en tango, ¡mi viejo Catulín!

Me duele el sol
y hasta el alcohol,
me pone triste.
Qué ausencia cruel
de pan y miel
cuando te fuiste…
Desde la luz de tu bondad eterna
nos sonreirás
con la piedad más tierna…
Me duele andar
y respirar
sin ti…

Recordaré tu nombre y tu mirada pura,
tu oleada de ternura, mi viejo Catulín.
Tu cara y el asombro donde asomaba el niño,
tu río de cariño en medio del trajín…
La esgrima de tu prosa, tu verso cadencioso,
nostálgico y celoso de esquinas y fondín,
recordaré al nombrarte tus fraternales manos
y la palabra ¡Hermano!, ¡mi viejo Catulín!

El corazón de tu violín

Tango 1976
Música: Eladia Blázquez
Letra: Eladia Blázquez
 
Creo que ya sé cómo pasó, una varita te tocó
y el don nació después.
¡Vos hacés la rosa y el jazmín
con sólo levantar el arco del violín!
Este es un “chamuyo” entre los dos,
porque te das y porque sos
doliente y fraternal.
¡Vos me comprendés porque sabés
desangrarte y después otra vez empezar!

Me envuelve con un tul
la nota azul de tu violín;
me vuelve inmaterial
y siento igual tu mundo afín.
Dejá que versifique mi emoción,
que explique la razón de tu latir.
¡No ves, hermano Enrique,
que hay que andar
tratando de volar para vivir!
No dejes de tocar,
dejame entrar en tu festín,
marea como el ron
el corazón de tu violín.
Vení, que nuevamente hay que ensayar,
subite al trampolín.
¡Y hablame en ese idioma
mientras vuelan las palomas
junto a tu violín!

El corazón al sur

Tango 1976
Música: Eladia Blázquez
Letra: Eladia Blázquez
 
Nací en un barrio donde el lujo fue un albur,
por eso tengo el corazón mirando al sur.
Mi viejo fue una abeja en la colmena,
las manos limpias, el alma buena…
Y en esa infancia, la templanza me forjó,
después la vida mil caminos me tendió,
y supe del magnate y del tahúr,
por eso tengo el corazón mirando al sur.

Mi barrio fue una planta de jazmín,
la sombra de mi vieja en el jardín,
la dulce fiesta de las cosas más sencillas
y la paz en la gramilla de cara al sol.
Mi barrio fue mi gente que no está,
las cosas que ya nunca volverán,
si desde el día en que me fui
con la emoción y con la cruz,
¡yo sé que tengo el corazón mirando al sur!

La geografía de mi barrio llevo en mí,
será por eso que del todo no me fui:
la esquina, el almacén, el piberío…
lo reconozco… son algo mío…
Ahora sé que la distancia no es real
y me descubro en ese punto cardinal,
volviendo a la niñez desde la luz
teniendo siempre el corazón mirando al sur.

Honrar la vida

Canción
Música: Eladia Blázquez
Letra: Eladia Blázquez
 
¡No! Permanecer y transcurrir
no es perdurar, no es existir
¡Ni honrar la vida!
Hay tantas maneras de no ser,
tanta conciencia sin saber
adormecida…
Merecer la vida no es callar y consentir,
tantas injusticias repetidas…
¡Es una virtud, es dignidad!
Y es la actitud de identidad ¡más definida!
Eso de durar y transcurrir
no nos da derecho a presumir.
Porque no es lo mismo que vivir…
¡Honrar la vida!

¡No! Permanecer y transcurrir
no siempre quiere sugerir
¡Honrar la vida!
Hay tanta pequeña vanidad,
en nuestra tonta humanidad
enceguecida.
Merecer la vida es erguirse vertical,
más allá del mal, de las caídas…
Es igual que darle a la verdad,
y a nuestra propia libertad
¡La bienvenida!…
Eso de durar y transcurrir
no nos da derecho a presumir.
Porque no es lo mismo que vivir…
¡Honrar la vida!

Prohibido prohibir

Tango
Música: Eladia Blázquez
Letra: Eladia Blázquez
 
No se puede prohibir, ni se puede negar
el derecho a vivir, la razón de soñar…
No se puede prohibir, el creer ni el crear,
ni la tierra excluir, ni la luna ocultar…
No se puede prohibir, ni una pisca de amor,
ni se puede eludir que retoñe la flor…
Ni del alma el vibrar, ni del pulso el latir,
ni la vida en su andar… No se puede prohibir.

No se puede prohibir, la elección de pensar
ni se puede impedir, la tormenta en el mar…
No se puede prohibir, que en un vuelo interior
un gorrión al partir, busque un cielo mejor…
No se puede prohibir, el impulso vital,
ni la gota de miel, ni el granito de sal…
Ni las ganas sin par, ni el deseo sin fin
de reir, de llorar, no se puede prohibir.

No se puede prohibir, el color tornasol
de la tarde al morir, en la puesta de sol.
No se puede prohibir, el afán de cantar,
ni el deber de decir lo que no hay que callar…
Sólo el hombre incapaz de entender, de sentir
ha logrado, al final, su grandeza prohibir,
y se niega el sabor y la simple verdad,
de vivir en amor y en total libertad…
Si tuviese el poder de poder decidir…
Dictaría una ley… ¡Es prohibido prohibir!

Argentina primer mundo

Tango
Música: Eladia Blázquez
Letra: Eladia Blázquez
 
En el medio de este “mambo” y el delirio mas profundo…
el cartel de primer mundo, nos vinieron a colgar.
Tan grotesco es el absurdo, tan inmundo está el chiquero
que mirando el noticiero, ¡me reí por no llorar!
Todo el mundo está en el oro, dado vuelta de la nuca
¡Nos vendieron hasta el loro, la altivez, la dignidad!
No terminan de asombrarnos, y es tan grande el desatino…
Que a la leche y hasta el vino, hoy por hoy…
¡Les tenés que desconfiar!

Y me duele que sea cierto… Con dolor del más profundo.
Porque si esto es primer mundo, ¿este mundo dónde está?
Si parece la utopía de un “mamao” voy a hacértela bien corta…
¡se afanaron con la torta, el honor y la verdad!

Nos están pudriendo el aire, nos cambiaron el idioma,
hoy la “caca” de paloma es más limpia que el honor.
¡La justicia ya sin venda a un corrupto le hace un guiño,
y acomoda el desaliño, del poder y del favor!
En un loco “todo vale”, un caniche acicalado
“morfa” más que un jubilado que no llega a fin de mes.
Y en la cruda indiferencia, entre el cólera y el “curro”…
Hay un juez que se hace el “burro” y también…
¡Hay un burro que hacen juez!

El precio de vencer

Tango
Música: Eladia Blázquez
Letra: Eladia Blázquez
 
Que caro hay que pagar el precio de vencer.
Mentir para ganar, ganar para perder.
Transar con lo pequeño, dócilmente,
y avanzar sin preocuparnos si pisamos a la gente.
No permitir jamás que nuestro corazón
nos marque un paso atrás, nos haga una traición.
Se ha atado con candado la decencia
y esperar las consecuencias, sin decir que no.

Cuál es el precio, callado y necio,
que hay que pagar para vencer,
salvar el cuero, golpear primero,
ganando siempre, no importa a quién.
¿Cuál es el precio?… matar la rosa,
trampear las cosas y la ley,
tirarse al humo si en el consumo,
cualquier “chantún” es rey.

Qué caro hay que pagar el precio de vencer,
dejarse manosear, venderse por comer.
Pactar con lucifer, de enero a enero,
y dejar ahogado un grito en el fondo del tintero.
Y continuar sin más, que tu ambición en pos,
porque el que viene atrás te va empujando a vos.
Dormir en una almohada sin conciencia,
deshojando la inocencia y burlando a dios.

Qué buena fe

Tango
Música: Eladia Blázquez
Letra: Eladia Blázquez
 
Y me dan por la cabeza… y al momento ni me acuerdo.
Sigo mansa, sigo lerda, siempre igual.
Convencida y obstinada en el bien y la nobleza.
¡Y me dan por la cabeza, y me la vuelven a dar!
Yo no sé si esto es sublime, yo no sé si soy un tonta,
siempre lista, siempre pronta a entregarme a los demás…
A confiar en los amigos, a creer en los amores,
y en los peces de colores y ¡en la Paz Universal!

¡Qué buena fe…!
Que Dios me ha dao.
¿Y para qué?…
Me han estafao.
Estoy más sola que un buzón en una esquina,
más aplastada que una sardina…
¡Decime, che!… ¿De que sirvió?…
La buena fe que Dios me dio.

Ya no sé si me quisieron, pero cuando quise mucho
me pasaron el serrucho… ¡Qué maldad!
Cuando más necesitaba esa luz de la ternura,
me dejaron bien a oscuras masticando soledad.
Y lo mismo no escarmiento, si me engañan yo no miento
pero a mí me hacen el cuento del amor y la amistad.
Y por eso de cariño, tengo secos los bolsillos…
y una marca en el orillo de gilita nacional.

Sin piel

Tango
Música: Eladia Blázquez
Letra: Eladia Blázquez
 
¡Ya sé! Llegó la hora de archivar el corazón…
De hacer con la ilusión, que no me va a servir
un lindo paquetito con una cinta azul,
guardarlo en el baúl y no volverlo a abrir…
Es hora de matar los sueños,
es hora de inventar coraje
para iniciar un largo viaje
por un gris paisaje…
¡sin amor!

Voy a aprender a llorar sin sufrir,
sin detenerme a mirar una flor,
a encallecer lentamente
¡igual que la gente sin alma y sin voz!
Voy a entender que se puede morir,
y latir… al compás del reloj;
como una máquina fiel
igual que un robot…
¡sin piel!

Después de haber sentido hasta el dolor.. a los demás,
de darme sin medir, de amar sin calcular,
llegó la indiferencia metiéndose en mi piel
pacientemente cruel, ¡matando mi verdad!
Saber que no me importa nada…
de alguna vibración pasada;
y caminar narcotizado
por un mundo helado…
¡sin amor!

Adiós Nonino

Tango
Música: Astor Piazzolla
Letra: Eladia Blázquez
 

Desde una estrella al titilar…
Me hará señales de acudir,
por una luz de eternidad
cuando me llame, voy a ir.
A preguntarle, por ese niño
que con su muerte, lo perdí,
que con “Nonino” se me fue…
Cuando me diga, ven aquí…
Renaceré… Porque…

¡Soy…! la raíz, del país
que amasó con su arcilla.
¡Soy…! Sangre y piel, del “tano” aquel,
que me dio su semilla.
Adiós “Nonino”.. que largo sin vos,
será el camino.
¡Dolor, tristeza, la mesa y el pan…!
Y mi adiós.. ¡Ay! Mi adiós,
a tu amor, tu tabaco, tu vino.
¿Quién..? Sin piedad, me robó la mitad,
al llevarte “Nonino”…
Tal vez un día, yo también mirando atrás…
Como vos, diga adiós ¡No va más..!

Recitado:
Y hoy mi viejo “Nonino” es una planta.
Es la luz, es el viento y es el río…
Este torrente mío lo suplanta,
prolongando en mi ser, su desafío.
Me sucedo en su sangre, lo adivino.
Y presiento en mi voz, su propio eco.
Esta voz que una vez, me sonó a hueco
cuando le dije adiós Adiós “Nonino”.

¡Soy…! La raíz, del país
que amasó con su arcilla…
¡Soy…! Sangre y piel,
del “tano” aquel,
que me dio su semilla.
Adiós “Nonino”… Dejaste tu sol,
en mi destino.
Tu ardor sin miedo, tu credo de amor.
Y ese afán… ¡Ay…! Tu afán
por sembrar de esperanza el camino.
Soy tu panal y esta gota de sal,
que hoy te llora “Nonino”.
Tal vez el día que se corte mi piolín,
te veré y sabré… Que no hay fin.

Mi vida junto a vos

Tango
Música: Atilio Stampone
Letra: Eladia Blázquez
 
Ayer fue comenzar
los dos a caminar…
con fe de conquistar un mañana.
Conscientes de poder,
dispuestos a ganar
la luz de un sol
sin puertas ni ventanas.

Mi lírico soñar,
buscó tu ensoñación,
un vino de esperanzas
nos mareaba el corazón.
El dulce cobijar
de un nido de gorrión
nos entibió la piel y la emoción.

Mi vida junto a vos,
es esto y lo sabés,
el mundo de los dos,
el antes y el después.
Amar no es sólo dar,
amar es más que arder…
y es como un baño tibio de ternura.

Mi vida junto a vos,
es más y lo sabés,
es mucho más
que el antes y el después.
Es andar la noche y la mañana
de una calle cotidiana
con las alas en los pies.

Cualquiera de estas noches

Tango
Música: Virgilio Expósito
Letra: Eladia Blázquez
 
¿Cómo fue?… ¿pero cómo fue?…
¿Cómo estoy de pie? Sin temblar…
¿Qué pasó?… No nos vimos más…
Mi reloj se ha detenido en la muñeca.
¿Dónde estás? ¿Dónde está tu ardor,
tu cariño en flor?… ¿Dónde está?…
Vuelve a mí, que no hay bien mayor,
¡Que vivir un gran amor!
Cualquiera de estas noches voy a entrar por tu balcón…
¡Para saquearte el alma y robar tu corazón!
Sin puertas ni ventanas tu ternura y mi ansiedad,
tus ganas y mis ganas ¡con qué ganas se amarán!
Cualquiera de estas noches con los besos sin usar,
le contaré a tu boca cuanto amor le quiero dar…
Cualquiera de estas noches voy a entrar por tu balcón
¡Para saquearte el alma y morirme de pasión!

Sé muy bien… Te conozco bien,
que no existe quien. Sólo yo…
Pero igual, sos tan especial
morirías por mostrar que ya no existo.
Pero ven… que a mi loca sed
no se dice fue… sin sufrir.
Vuelve a mí, que no hay bien mayor
¡Que vivir un gran amor!

Un cielo de serenata

Vals
Música: Eladia Blázquez
Letra: Eladia Blázquez
 
Hubo un tiempo de patio y jazmín,
de rosadas glicinas en flor,
en que el sueño llegaba a su fin
y era el vals trampolín
de un trovero cantor.
En la reja de aquella mujer,
por quien siempre tembló de pasión,
él buscaba probar su querer
solamente con ver
que se abría el balcón.

Serenata, te vuelvo a evocar
y desatas en mí la emoción…
Yo regreso a tu modo de amar
con las alas de la ensoñación.
Serenata, te quiero traer
desde un sueño que dice: ¡jamás!…
Y quisiera poder recrear
la ilusión de pensar
que otra vez, volverás…
Que es posible el candor
y que existe el amor
de ese tiempo que fue de mamá.

Hubo un tiempo de tanta ilusión
en que acaso era fácil soñar,
y tener de testigo a un malvón
en la dulce ocasión,
confidente del vals…
Serenata que ya enmudeció
en qué cielo te fuiste a perder,
en qué luna teñida de añil,
tu perfume de abril
se esfumó sin querer.

Milonga en el viento

Milonga
Música: Pablo Ziegler
Letra: Eladia Blázquez
 
Viento danzarín…
que girando va
como un bailarín
que trepa en cada salto
al trampolín más alto.
Y a fuerza de soñar,
nos puede hacer creer
lo fácil que es volar.
Bailarín…
llevas en tu andar
algo muy afin,
a un aletear de alondras
danzando por milonga.

La piel de la milonga
es como un sentimiento
que enciende, que prolonga
el dulce amor del viento…
El viento ríe y llora,
la envuelve entre sus brazos,
la ronda, la enamora,
la lleva hasta el confín.
La enreda en cada paso,
igual que un bailarín.

¡Bailarín!…
Tu milonga va…
tu con ella ve…
Y en puntitas de pie
¡Ámala!…

¡Viento… Baila… Baila… Viento!

Fiesta y milonga

Milonga
Música: Atilio Stampone
Letra: Eladia Blázquez
 
Milonga y tango,
tango y milonga de mi ciudad.
Estoy de fiesta
y en mí la orquesta sonando está.
Me bamboleo
al balanceo de su compás,
milonga y tango,
tango y milonga de mi ciudad.

Y el resonar de sus sones
va diciendo por el aire:
¡para tener ciertos dones
hay que ser de Buenos Aires!
Hay que sentir en las venas la magia
de su latido febril,
y conocer la nostalgia
al estar lejos de aquí.

Milonga y tango,
tango y milonga de mi ciudad.
Estoy de fiesta
y en mí la orquesta sonando está.
Me bamboleo
al balanceo de su compás,
milonga y tango,
tango y milonga de mi ciudad.

Cuando aparecen los duendes
misteriosos de la noche,
mi Buenos Aires se prende
en el alma como un broche…
entonces flotan los ecos de un aire,
sentimental y burlón,
y hay un dolor Buenos Aires
y un olor a bandoneón.

Milonga y tango,
tango y milonga de mi ciudad.
Estoy de fiesta
y en mí la orquesta sonando está.
Me bamboleo
al balanceo de su compás,
milonga y tango,
tango y milonga de mi ciudad.

Si me preguntan,
les doy respuesta:
¡estoy de fiesta
por ser de aquí!,
porque el reencuentro
con esa esencia
de tu cadencia, milonga,
me hace feliz.

Milonga y tango,
tango y milonga de mi ciudad.
Estoy de fiesta
y en mí la orquesta sonando está.
Me bamboleo
al balanceo de su compás,
milonga y tango,
tango y milonga de mi ciudad.

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112. Poesía más Poesía: Homero Manzi

HOMERO MANZI

Poeta del tango

Biografía

Homero Nicolás Manzione nació en Añatuya, Santiago del Estero (Argentina) el 1 de noviembre de 1907. Fue el sexto de ocho hijos de Luis Manzione un discreto hacendado rural que se había afincado en la provincia del noroeste argentino para cultivar algodón y maíz y Ángela Prestera, entrerriana de Concepción del Uruguay.

Cuando tenía 7 años se trasladó con su madre a Buenos Aires y pasó a estar al cuidado de su hermano Luis. Estudió primaria en el Colegio Luppi del barrio de Pompeya y entre éste y el barrio de Boedo, un suburbio de la ciudad que crecía rápidamente por la inmigración, va a transcurrir su vida juvenil y nacerá su familiaridad con la cultura del arrabal porteño, lugares y personajes que plasmará en su obra, amasando su mitología y aristocracia arrabalera muy patentes en algunos de sus tangos como “Sur” y “Barrio de tango”.

En Buenos Aires estableció amistad con Cátulo Castillo, que será otro destacado letrista de tango. Por influencia de Cátulo y sobre todo de su padre José González Castillo, un escritor, director y dramaturgo anarquista, se dedicó a la literatura.

Manzi diría “Tengo dos caminos: ser hombre de letras o hacer letras para los hombres” refiriéndose a su preferencia por el tango y la canción como forma de transmisión de la poesía. Y aunque trabajó la metáfora, incluso la surrealista, optó por formas de expresión más populares. Detalla Aníbal Ford en la biografía Homero Manzi: “El lenguaje mismo que utiliza es insólito en el tango. No sólo elude el lunfardo. Maneja un vocabulario culto, literario: lazarillo, añejos, rocín, parroquiano, portal, bardos”, influido por sus lecturas de Evaristo Carriego y del Jorge Luís Borges ultraísta.

De adolescente se introdujo en el teatro, escribió, dirigió y actuó en producciones locales.

Su primera letra de canciones la escribe en 1922, un vals al que llamó “¿Por qué no me besas?”, grabada por Ignacio Corsini en 1926. Por esa época escribió el tango “Viejo ciego” (1926) que presentó al concurso de la revista “El alma que canta”.

Se licenció como profesor de castellano y Literatura y comenzó a dar clases. El golpe de 1930 lo encontró como profesor de literatura de colegios nacionales y defendiendo la causa yrigoyenista. Por este mismo motivo fue expulsado de la facultad de Derecho a la que ingresó con 19 años y se le impidió ejercer como docente en sus cátedras en los colegios Sarmiento y Moreno.

Visitó a Hipólito Yrigoyen, al que admiró a lo largo de toda su vida y de ese encuentro diría: “Ese día mi asombrada adolescencia realizó la síntesis de su pensamiento nacional, pero no nacionalista; y universal, pero no universalista”. 

De izquierda a derecha Cátulo Castillo, Homero Manzi, Sebastián Piana y Pedro Maffia

Yrigoyen fue el primer presidente argentino en ser elegido democráticamente mediante sufragio secreto y obligatorio masculino en 1916, abriendo el periodo de lo que se conoce como “primeras presidencias radicales”, que se irán derrocando sucesivamente hasta 1983 por una serie de golpes de estado para impedir consolidar la democracia en Argentina.

Manzi fue uno de los fundadores de FORJA, Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina, una agrupación política argentina que actuaba dentro de la esfera de influencia de la Unión Cívica Radical y que fue creada dos años después de la muerte de Yrigoyen con el fin de mantener su postura política realizando una dura crítica a los gobiernos que asumieron el poder a partir del golpe de estado del 6 de septiembre de 1930 que se conoció como “la década infame”. FORJA realizaba investigaciones político sociales que se publicaban mediante “cuadernos”, conferencias, debates y actos callejeros. Manzi participó de actos y escribió algunos documentos de la agrupación. Desde la tribuna de FORJA se planta como un pensador nacional y lanza fuertes denuncias contra el proceso de dominación: “Hay que hacer llegar al pueblo todos los dolores concretos para que no continúe nuestra oligarquía usufructuando con la mentira de una prosperidad que sólo se ve en los balances del puerto”.

Homero Manzi en Añatuya en la estancia de su padre acompañado por Charlo

Tras una breve estancia en la cárcel, Manzi vuelve al barrio y desata su pasión por el tango. Su primer tango se llamó “Memorias a Taborda”. Era un habitual de cafés y milongas donde entabló relación con Enrique Santos Discépolo, Leónidas Barletta, Nicolás Olivari, Roberto Arlt, Anibal Troilo, Lucio Demare, Cátulo Castillo y Sebastián Piana entre muchos otros, con quienes compartió conversaciones o para los que escribió letras. Pronto se convertiría en uno de los poetas, letristas más reconocidos de Argentina como compositor de tangos, valses, candombes y milongas.

Mientras crece su intransigencia política, diversifica sus actividades para poder sobrevivir. Genera una catarata descomunal de proyectos. Ejerce el periodismo, se aboca a la crítica de espectáculos, aborda letras sobre temática rural, construye una relación intensa y fructífera con el cine, particularmente desde las adaptaciones y guiones (Nobleza gaucha, Pampa bárbara, La guerra gaucha), y, como un modo de oposición a las grandes productoras que monopolizan el circuito de cine, crea junto a varios actores Artistas Argentinos Asociados (AAA). Imparable, Manzi trabaja con rapidez, “una mañana, entre llamada y llamada de teléfono, llamó a la sirvienta y le dictó un argumento cinematográfico”, contaría su esposa. 

Homero Manzi y Ulises Petit de Murat

Homero Manzi fue un protagonista clave de la cultura popular de los años 30, 40. Se le puede pensar como una figura integral que peleó por una redefinición de la cultura popular en tiempos de arduas luchas políticas. Durante los años 40 sus letras alcanzan la plenitud y su mayor profundidad poética. Capitanea a un grupo de apellidos de la edad de oro del tango: Discépolo, Expósito, Castillo, Cadícamo y Contursi entre otros. En ese contexto Manzi conoce a Aníbal Troilo y juntos componen el vals Romance de barrio y los tangos, Sur, Barrio de tango, Che, bandoneón y Discepolín que les catapulta como símbolo perfecto del binomio creativo.

Sus letras apelan a la nostalgia por el barrio que se moderniza, a suaves caricias de los personajes perdidos. En los años 40 se mimetizó con la tendencia romántica a la que legó piezas de extraordinario valor. Enrique Santos Discépolo lo definió como “el poeta de las cosas que se fueron”. Se dice que de su romance secreto con Nelly Omar quedan huellas en muchos tangos “Me escribió muchos: Fuimos, Solamente ella, Después, Torrente y otros”, le confesará la cantante y actriz a Horacio Salas en su libro Homero Manzi y su tiempo. Se cree que ella fue la figura inspiradora de Malena.

Siendo uno de los mayores poetas del tango, incluido en la antología de la poesía argentina de Raúl Gustavo Aguirre, gozó de gran popularidad sin renunciar a sus convicciones de poeta. No publicó ningún libro de poesía, pero tampoco se cobijó solo en el tango pues las producciones de su trabajo son extensas e intensas en cuanto dejarán una profunda huella en el pueblo.

En ocasiones, firmó con el seudónimo Arauco que en quichua significa “rebelde” para enfatizar su identidad santiagueña. Con el binomio que compone con Sebastián Piana enriquecen la tradición rural -apegada a la figura del payador- hasta tal punto que la convierten en urbana con tangos excepcionales como “El pescante”, el vals “Esquinas porteñas” y una saga de milongas en cuyo remozamiento y jerarquización fue muy importante su participación, siendo pioneros en la milonga candombe. Algunas de sus creaciones son “Milonga Sentimental”, “Bettinoti”, “Milonga de Puente Alsina”, “Carnavalera”, “Milonga del Novecientos, “Milonga triste” y otras. Carlos Gardel elige y graba Milonga sentimental y Milonga del Novecientos.

Homero Manzi (segundo desde la izquierda), Luis César Amadori, Jacinto Benavente y Lucas Demare, entre otros.

Sus tangos han quedado inmortalizados como creaciones universales, “El último organito”, “Ninguna”, “Mañana zarpa un barco”, y ya hemos mencionado “Malena”, “Barrio de tango”, “Discepolín”, “Sur” y “Ché bandoneón”.

Se rodeó de músicos de gran calidad como compañeros de creación: Francisco Pracánico, Pedro Maffia, Lucio Demare, Osvaldo Pugliese, Héctor María Artola, Charlo, Antonio De Bassi, Anibal Troilo y su hijo Acho. Sus amigos lo llamaban “barbeta”.

También fue periodista, libretista, director de cine y guionista y escribió sketches para radio. Destaca su adaptación de la novela de Leopoldo Lugones La guerra gaucha.
Dirigió dos películas “Pobre mi madre querida” en 1948 y “El último payador” de 1950. Escribió multitud de guiones. Y compuso la música de varias películas en las décadas del 30 y 40.

Homero Manzi en Mexico en 1946, con Cantinflas, Discepolo y Benard

En 1945 FORJA se disuelve para ingresar al peronismo y aunque Manzi en un primer momento retorna al radicalismo, en 1947 se acerca al peronismo lo que motivó su expulsión del radicalismo. Manzi pronunció un discurso por Radio Belgrano en el que dijo “Perón, es el reconductor de la obra inconclusa de Yrigoyen”.

Era un gran aficionado de las carreras de caballos, y una anécdota tragicómica cuenta que Manzi atrasa su última operación porque tiene el dato de una carrera en San Isidro.

Francisco Canaro, Evita y Homero Manzi

Murió en Buenos Aires el 3 de mayo de 1951 a los 43 años de cáncer de hígado. Troilo lloró su muerte con “Responso” un conmovedor tango instrumental. Ambos habían rendido a su vez homenaje a otro poeta del tango Enrique Santos Discépolo después de su muerte con el tango “Discepolín”. Su velatorio aglutinó un vasto elenco de personajes del cine, del tango, de la política, del teatro y del periodismo.
Dicen Horacio Ferrer y Alejandro Saenz Germain que cuando ya su cáncer lo había sentenciado a muerte –y él lo supo- Homero Manzi hizo con esa muerte lo que siempre había hecho con su vida; no lloró, no gritó, no dijo palabras tremendas. Fue a su casa, se miró en el espejo y murmuró: “Pensar que te vas a morir, gordo”. Después acomodó una hoja de papel sobre la mesa. Y con la misma precisión romántica de poeta verdadero con que había pergeñado su primer valsecito, se arrancó este último poema en abril de 1951:

Puedo cerrar los ojos
Lejos de las pequeñas sonrisas que conozco.
Escuchando estos ruidos recién llegados.
Viendo estas caras nuevas.
Como si de pronto los mil lentes de la locura
Me trasladaran a un planeta ignorado.
Estoy lleno de voces y de colores
Que juraron acompañarme hasta la muerte.
Como amantes resignadas
Al breve paso de mi eternidad.
Sé que hay recuerdos que querrán abandonarme
Sólo cuando mi cuerpo hinche un hormiguero sobre la tierra.
Sé que hay lágrimas largamente preparadas para mi ausencia.
Sé que mi nombre sonará en oídos queridos
Con la perfección de una imagen.
Y también sé que a veces dejará de ser un nombre
Y será sólo un par de palabras sin sentido.
Estoy lleno de voces y de colores. Unas veces
Recogidos en el sonambulismo de la marcha.
Otras, inventadas tras mi propia soledad.
Con ello se integra un cortejo final de despedida.
Se cambiarán en lágrimas y palabras piadosas.
Pero hoy, en medio de lo que todavía no he podido amar,
Evoco a los marinos encerrados en las paredes altas de la tormenta;
A los soldados caídos sobre hierbas lejanas;
A los peregrinos que duermen bajo la sombra de árboles innominados;
A los niños que yacen contemplando el yeso de los hospitales
Y a los desesperados, que entregan el último gesto
Frente al paisaje final e instantáneo de la demencia.

Páginas web consultadas:

https://www.ecured.cu/Homero_Manzi#Biograf.C3.ADawww.todotango.comhttp://leiaa-lacasadelospoetas.blogspot.com/2010/05/homero-manzi.htmlhttps://www.clarin.com/espectaculos/recuerdo-vuelvo-ver_0_r1wQBGyJ0Ke.html

POEMAS

Sur


Tango 1948
Música: Aníbal Troilo
Letra: Homero Manzi
 
San Juan y Boedo antigua, y todo el cielo,
Pompeya y más allá la inundación.
Tu melena de novia en el recuerdo
y tu nombre florando en el adiós.
La esquina del herrero, barro y pampa,
tu casa, tu vereda y el zanjón,
y un perfume de yuyos y de alfalfa
que me llena de nuevo el corazón.

Sur,
paredón y después…
Sur,
una luz de almacén…
Ya nunca me verás como me vieras,
recostado en la vidriera
y esperándote.
Ya nunca alumbraré con las estrellas
nuestra marcha sin querellas
por las noches de Pompeya…
Las calles y las lunas suburbanas,
y mi amor y tu ventana
todo ha muerto, ya lo sé…

San Juan y Boedo antiguo, cielo perdido,
Pompeya y al llegar al terraplén,
tus veinte años temblando de cariño
bajo el beso que entonces te robé.
Nostalgias de las cosas que han pasado,
arena que la vida se llevó
pesadumbre de barrios que han cambiado
y amargura del sueño que murió.

Barrio de tango

Tango 1942
Música: Aníbal Troilo
Letra: Homero Manzi
 
Un pedazo de barrio, allá en Pompeya,
durmiéndose al costado del terraplén.
Un farol balanceando en la barrera
y el misterio de adiós que siembra el tren.
Un ladrido de perros a la luna.
El amor escondido en un portón.
Y los sapos redoblando en la laguna
y a lo lejos la voz del bandoneón.

Barrio de tango, luna y misterio,
calles lejanas, ¡cómo estarán!
Viejos amigos que hoy ni recuerdo,
¡qué se habrán hecho, dónde estarán!
Barrio de tango, qué fue de aquella,
Juana, la rubia, que tanto amé.
¡Sabrá que sufro, pensando en ella,
desde la tarde que la dejé!
Barrio de tango, luna y misterio,
¡desde el recuerdo te vuelvo a ver!

Un coro de silbidos allá en la esquina.
El codillo llenando el almacén.
Y el dramón de la pálida vecina
que ya nunca salió a mirar el tren.
Así evoco tus noches, barrio ‘e tango,
con las chatas entrando al corralón
y la luna chapaleando sobre el fango
y a lo lejos la voz del bandoneón.

Buenos Aires colina chata

Tango
Música: Sebastián Piana
Letra: Homero Manzi

Sobre una colina chata
Garay trazó cuatro vientos;
por un costado La Pampa,
al otro lado un Riachuelo
y el río contra la espalda
y contra el pecho el desierto
con su horizonte de paja
y su techumbre de cielo.
Garay trazó diez manzanas
sobre un cuadrado perfecto
y el sitio de las campanas
y el lugar de su gobierno
y las casas capitanas
y los tejados modestos
y el ámbito de la plaza
para los grandes recuerdos.
Garay trazó con su espada
la forma de un pueblo nuevo.

¿Cómo era la pampa aquella
sin gauchos y sin cencerros,
sin chinas, ranchos, ni güeyas,
sin boliches ni puesteros?
¿Cómo era entonces La Pampa
sin estancias ni potreros,
sin una sola guitarra,
sin el ladrido de un perro?…
¿Sin un mazo de baraja,
sin el grito de un resero,
sin un fogón y una casa,
sin un mate y sin un cuento?…

Sólo era una pampa pampa,
con un desierto desierto
y su horizonte de paja
y su techumbre de cielo.
Qué raro que se quedaran
los españoles aquellos,
atados a las distancias
clavados a los silencios.
Tal vez porque ya eran otros
distintos de los primeros.
Tal vez porque ya eran criollos
a fuerza de sufrimientos.
Porque llegaron del norte
inaugurando senderos
madurados por los soles
y las lluvias de febrero.

Arrabal

Milonga
Música: Félix Lipesker
Letra: Homero Manzi

Arrabales porteños
de casitas rosadas
donde acuna los sueños
el rasguear de las guitarras.

Donde asoma la higuera
sobre las tapias,
adornando los muros
con sus fantasmas.

Sombra,
telón azul del suburbio
donde se juega el disturbio
cuando un amor se envenena
y al dolor de la traición,
se hace rencor,
rencor y pena.

Sombra,
donde los labios se juran
mientras la noche murmura
con su voz de bandoneón.

Arrabales porteños,
en tus patios abiertos
las estrellas se asoman
y te bañan de silencio.

Y la luna amarilla
siembra misterios
caminando en puntillas
sobre tus techos.

Monedas de poeta

Tango
Música: Joaquín Mora
Letra: Homero Manzi
 
Quise ahorcarme en la trenza de tu cigarro rubio
cuando desde tus labios cargados de secretos
recordé la cortada por donde iba mi infancia
destrozando la suela de mis zapatos nuevos.
Yo no soy el ideal de tu sabiduría,
mitad galán de cine y mitad pugilista;
soy un poeta moderno que ambula por las calles
evocando sus sueños disconformistas.

Sin embargo te quiero, porque sé que en tu vida
hace falta un muchacho que te cante pavadas,
y que ponga perfume de poeta en la nafta
de tu coche lujoso, de tu coche sin alma;
Un muchacho humilde, sentimental y bueno
que justifique el brillo vano de tus monedas,
comprándote con ellas montones de paisajes,
montones de paisajes y un anillo de piedra.

Que te lleve por todas las calles apartadas,
que te cante tragedias de novios y de celos,
y que al pasar contigo debajo de los árboles
aproveche la sombra para robarte un beso.
Un muchacho que un día, de tonto o de loco,
cuando menos lo pienses salga de tu existencia,
dejándote en un sobre, encima de la mesa,
unas cuantas mentiras… monedas de poeta.

Viejo ciego

Tango 1926
Música: Sebastián Piana / Cátulo Castillo
Letra: Homero Manzi
 
Con un lazarillo llegás por las noches
trayendo las quejas del viejo violín,
y en medio del humo
parece un fantoche
tu rara silueta
de flaco rocín.
Puntual parroquiano tan viejo y tan ciego,
al ir destrenzando tu eterna canción,
ponés en las almas
recuerdos añejos
y un poco de pena mezclás al alcohol.

El día en que se apaguen tus tangos quejumbrosos
tendrá crespones de humo la luz del callejón,
y habrá en los naipes sucios un sello misterioso
y habrá en las almas simples un poco de emoción.

El día en que no se oiga la voz de tu instrumento
cuando dejés los huesos debajo de un portal
los bardos jubilados, sin falso sentimiento
con una “canzonetta” te harán el funeral.

Parecés un verso
del loco Carriego
parecés el alma
del mismo violín.
Puntual parroquiano tan viejo y tan ciego,
tan llena de pena, tan lleno de esplín.

Cuando oigo tus notas
me invade el recuerdo
de aquella muchacha
de tiempos atrás.

A ver, viejo ciego,
tocá un tango lerdo
muy lerdo y muy triste
que quiero llorar.

Romance de barrio

Vals 1947
Música: Aníbal Troilo
Letra: Homero Manzi

Primero la cita lejana de abril,
tu oscuro balcón, tu antiguo jardín.
Más tarde las cartas de pulso febril
mintiendo que no, jurando que sí.

Romance de barrio tu amor y mi amor.
Primero un querer, después un dolor,
por culpas que nunca tuvimos,
por culpas que debimos sufrir los dos.

Hoy vivirás
despreciándome, tal vez sin soñar
que lamento al no poderte tener
el dolor de no saber olvidar.
Hoy estarás
como nunca lejos mío,
lejos de tanto llorar.
Fue porque sí,
que el despecho te cegó como a mí,
sin mirar que en el rencor del adiós
castigabas con crueldad tu corazón.
Fue porque sí
que de pronto no supimos pensar,
que es más fácil renegar y partir
que vivir sin olvidar.

Ceniza del tiempo la cita de abril,
tu oscuro balcón, tu antiguo jardín
las cartas trazadas con mano febril
mintiendo que no, jurando que sí.
Retornan vencidas tu voz y mi voz
trayendo al volver con tonos de horror,
las culpas que nunca tuvimos
las culpas que debimos pagar los dos.

Che bandoneón

Tango 1949
Música: Aníbal Troilo
Letra: Homero Manzi
 
El duende de tu son, che bandoneón,
se apiada del dolor de los demás,
y al estrujar tu fueye dormilón
se arrima al corazón que sufre más.
Estercita y Mimí como Ninón,
dejando sus destinos de percal
vistieron al final mortajas de rayón,
al eco funeral de tu canción.

Bandoneón,
hoy es noche de fandango
y puedo confesarte la verdad,
copa a copa, pena a pena, tango a tango,
embalado en la locura
del alcohol y la amargura.
Bandoneón,
para qué nombrarla tanto,
no ves que está de olvido el corazón
y ella vuelve noche a noche como un canto
en las gotas de tu llanto,
¡che bandoneón!

Tu canto es el amor que no se dio
y el cielo que soñamos una vez,
y el fraternal amigo que se hundió
cinchando en la tormenta de un querer.
Y esas ganas tremendas de llorar
que a veces nos inundan sin razón,
y el trago de licor que obliga a recordar
si el alma está en “orsai”, che bandoneón.

Discepolín

Tango
Música: Aníbal Troilo
Letra: Homero Manzi
 
Sobre el mármol helado, migas de medialuna
y una mujer absurda que come en un rincón …
Tu musa está sangrando y ella se desayuna …
el alba no perdona ni tiene corazón.
Al fin, ¿quién es culpable de la vida grotesca
y del alma manchada con sangre de carmín?
Mejor es que salgamos antes de que amanezca,
antes de que lloremos, ¡viejo Discepolín!…

Conozco de tu largo aburrimiento
y comprendo lo que cuesta ser feliz,
y al son de cada tango te presiento
con tu talento enorme y tu nariz;
con tu lágrima amarga y escondida,
con tu careta pálida de clown,
y con esa sonrisa entristecida
que florece en verso y en canción.

La gente se te arrima con su montón de penas
y tú las acaricias casi con un temblor…
Te duele como propia la cicatriz ajena:
aquél no tuvo suerte y ésta no tuvo amor.
La pista se ha poblado al ruido de la orquesta
se abrazan bajo el foco muñecos de aserrín…
¿No ves que están bailando?
¿No ves que están de fiesta?
Vamos, que todo duele, viejo Discepolín…

Fuimos

Tango 1945
Música: José Dames
Letra: Homero Manzi
 
Fui como una lluvia de cenizas y fatigas
en las horas resignadas de tu vida…
Gota de vinagre derramada,
fatalmente derramada, sobre todas tus heridas.
Fuiste por mi culpa golondrina entre la nieve
rosa marchitada por la nube que no llueve.
Fuimos la esperanza que no llega, que no alcanza
que no puede vislumbrar su tarde mansa.
Fuimos el viajero que no implora, que no reza,
que no llora, que se echó a morir.

¡Vete…!
¿No comprendes que te estás matando?
¿No comprendes que te estoy llamando?
¡Vete…!
No me beses que te estoy llorando
¡Y quisiera no llorarte más!
¿No ves?,
es mejor que mi dolor
quede tirado con tu amor 
librado de mi amor final
¡Vete!,
¿No comprendes que te estoy salvando?
¿No comprendes que te estoy amando?
¡No me sigas, ni me llames, ni me beses
ni me llores, ni me quieras más!

Fuimos abrazados a la angustia de un presagio
por la noche de un camino sin salidas,
pálidos despojos de un naufragio
sacudidos por las olas del amor y de la vida.
Fuimos empujados en un viento desolado…
sombras de una sombra que tornaba del pasado.
Fuimos la esperanza que no llega, que no alcanza,
que no puede vislumbrar su tarde mansa.
Fuimos el viajero que no implora, que no reza,
que no llora, que se echó a morir.

Solamente ella

Tango 1944
Música: Lucio Demare
Letra: Homero Manzi
 
Ella vino una tarde y era triste
fantasma de silencio y de canción,
llegaba desde un mundo que no existe.
Vacío de esperanza el corazón.
Era nube, sin rumbo ni destino,
tenía la ternura del adiós.
Mi paso la siguió por cien caminos
y un día mi fatiga la alcanzó.

Ella,
piel de sombra, voz ausente.
Ella, en mis brazos se durmió.
Juntos, sin saberlo torpemente,
aprendimos duramente
las verdades del amor.
Ella, floreció bajo la luna.
Ella, renació para mi afán.
Juntos, sin angustias, sin reproche,
sin pasado, noche a noche,
aprendimos a soñar.

Sus palabras que estaban ateridas.
Entonces se encendieron de emoción.
Con fuego de mi amor volvió a la vida,
la que era sólo el eco de un adiós.
Ella vino a mi mano en el invierno,
vacío de esperanza el corazón.
Hoy vive entre mis sueños y es eterno
su sueño de mujer y de canción.

Después

Tango 1944
Música: Hugo Gutiérrez
Letra: Homero Manzi
 
Después …
La luna en sangre y tu emoción,
y el anticipo del final
en un oscuro nubarrón.
Luego …
irremediablemente,
tus ojos tan ausentes 
llorando sin dolor.
Y después…
La noche enorme en el cristal,
y tu fatiga de vivir
y mi deseo de luchar.
Luego …
tu piel como de nieve,
y en una ausencia leve
tu pálido final.

Todo retorna del recuerdo:
tu pena y tu silencio,
tu angustia y tu misterio.
Todo se abisma en el pasado:
tu nombre repetido …
tu duda y tu cansancio.
Sombra más fuerte que la muerte,
grito perdido en el olvido,
paso que vuelve del fracaso
canción hecha pedazos
que aún es canción.

Después …
vendrá el olvido o no vendrá
y mentiré para reír
y mentiré para llorar.
Torpe
fantasma del pasado
bailando en el tinglado
tal vez para olvidar.
Y después,
en el silencio de tu voz,
se hará un dolor de soledad
y gritaré para vivir…
como si huyera del recuerdo
en arrepentimiento
para poder morir.

Torrente

Tango 1944
Música: Hugo Gutiérrez
Letra: Homero Manzi
 
Solloza mi ansiedad…
También mi soledad
quisiera llorar cobardemente.
Angustia de jugar y de repente,
sin querer,
perder el corazón en el torrente.
Se queja nuestro ayer…
Se queja con un tono de abandono
que recuerda con dolor
la noche del adiós…
la noche que encendimos de reproches
y el amor pasó.

Adiós…
la triste y la más gris canción de amor.
Ayer…
el último y fatal ayer final.
Fue mi desprecio, mi desprecio necio.
Fue tu amargura, tu amargura oscura.
Nuestro egoísmo nos lanzó al abismo
y nos vimos de repente en el torrente
más atroz.
Torrente de rencor
brutal y cruel
que ya no ofrece salvación.

Se queja el corazón…
Se queja con razón
al ver lo que quedó de aquel pasado.
Perfume de rosal
rumor callado de cristal
y todo es un nidal abandonado.
Solloza el corazón…
solloza como un niño sin cariño,
sin abrigo ni ilusión.
Y vuelve del adiós
la tarde en que los dos fuimos cobardes
y el amor pasó.

Abandono (Laura)

Tango
Música: Pedro Maffia
Letra: Homero Manzi

Llega el viento del recuerdo aquel
al rincón de mi abandono
y entre el polvo muerto del ayer
también volvió tu querer.
Yo no sé si vivirás feliz
o si el mundo te ha vencido
viviendo sin querer vivir
buscás la paz de morir.

Duda de tu ausencia y de mi culpa
pena de tener que recordar
sueño del pasado que me acusa
manos que no quieren perdonar,
dolor amigo de estar con tu sombra
remordimiento de saberte buena
dolor lejano de oír que te nombran
las voces muertas que se obstinan en volver.

Ya no sueño que retornarás
al fracaso de mi vida
ni tampoco que en tu palpitar
tendré un afán para andar.
Sólo quiero que si estás también
en la cruz del abandono
sepas olvidarme en su perdón…
Total, mirá lo que soy.

Pena de tu ausencia sin retorno
pena de saber que no vendrás,
pena de escuchar en mi abandono
voces que me acusan al llegar.
Dolor amigo de estar con tu sombra
remordimiento de saberte buena
dolor lejano de oír que te nombran
las voces muertas del ayer feliz.

Ninguna

Tango 1942
Música: Raúl Fernández Siro
Letra: Homero Manzi
 
Esta puerta se abrió para tu paso.
Este piano tembló con tu canción.
Esta mesa, este espejo y estos cuadros
guardan ecos del eco de tu voz.
Es tan triste vivir entre recuerdos…
Cansa tanto escuchar ese rumor
de la lluvia sutil que llora el tiempo
sobre aquello que quiso el corazón.

No habrá ninguna igual, no habrá ninguna,
ninguna con tu piel ni con tu voz.
Tu piel, magnolia que mojó la luna.
Tu voz, murmullo que entibió el amor.
No habrá ninguna igual, todas murieron
en el momento que dijiste adiós.

Cuando quiero alejarme del pasado,
es inútil… me dice el corazón.
Ese piano, esa mesa y esos cuadros
guardan ecos del eco de tu voz.
En un álbum azul están los versos
que tu ausencia cubrió de soledad.
Es la triste ceniza del recuerdo
nada más que ceniza, nada más…

Malena

Tango 1941
Música: Lucio Demare
Letra: Homero Manzi
 
Malena canta el tango como ninguna
y en cada verso pone su corazón.
A yuyo del suburbio su voz perfuma,
Malena tiene pena de bandoneón.
Tal vez allá en la infancia su voz de alondra
tomó ese tono oscuro de callejón,
o acaso aquel romance que sólo nombra
cuando se pone triste con el alcohol.
Malena canta el tango con voz de sombra,
Malena tiene pena de bandoneón.

Tu canción
tiene el frío del último encuentro.
Tu canción
se hace amarga en la sal del recuerdo.
Yo no sé
si tu voz es la flor de una pena,
só1o sé que al rumor de tus tangos, Malena,
te siento más buena,
más buena que yo.

Tus ojos son oscuros como el olvido,
tus labios apretados como el rencor,
tus manos dos palomas que sienten frío,
tus venas tienen sangre de bandoneón.
Tus tangos son criaturas abandonadas
que cruzan sobre el barro del callejón,
cuando todas las puertas están cerradas
y ladran los fantasmas de la canción.
Malena canta el tango con voz quebrada,
Malena tiene pena de bandoneón.

El pescante

Tango 1934
Música: Sebastián Piana
Letra: Homero Manzi
 
Yunta oscura trotando en la noche.
Latigazo de alarde burlón.
Compadreando de gris sobre el coche
por las piedras de Constitución.

En la zurda amarrada la rienda,
amansó al colorao redomón.
Y, como él, se amansaron cien prendas
bajo el freno de su pretensión.

¡Vamos!…
cargao con sombra y recuerdo.
¡Vamos!…
atravesando el pasado.
¡Vamos!…
al son de tu tranco lerdo
¡Vamos!…
camino al tiempo olvidado.
Vamos por viejas rutinas,
tal vez de una esquina
nos llame René.
Vamos que en sus aventuras
viví una locura
de amor y Suisse.

Tungo flaco tranqueando en la tarde
sin aliento al chirlazo cansao.
Fracasado en su último alarde
bajo el sol de la calle Callao.

Despintado el alón del sombrero
ya ni silba la vieja canción,
pues no quedan ni amor ni viajeros
para el coche de su corazón.

Esquinas porteñas

Vals 1933
Música: Sebastián Piana
Letra: Homero Manzi
 
Esquina de barrio porteño
te pintan los muros la luna y el sol.
Te lloran las lluvias de invierno
en las acuarelas de mi evocación.
Treinta lunas conocen mi herida
y cien callecitas nos vieron pasar.
Se cruzaron tu vida y mi vida,
tomaste la senda que no vuelve más.

Calles, donde la vida mansa
perdió las esperanzas,
la pasión y la fe.
Calles, si sé que ya está muerta,
golpeando en cada puerta
por qué la buscaré.
Callecitas, sombreadas de poesía,
nos vieron ir un día
felices los dos.
Compañera del sol y las estrellas,
se fue la tarde aquella
camino de Dios.

Los vientos murmuran mi pena.
Las sombras me dicen que ya se marchó.
Y escrito en las noches serenas
encuentro su nombre como una obsesión.
Esquinita de barrio porteño,
con muros pintados de luna y de sol,
que al llorar con tus lluvias de invierno
manchás el paisaje de mi evocación.

Oro y plata

Milonga 1943
Música: Charlo
Letra: Homero Manzi
 
Un broche de aguamarina y una esterlina te regaló.
Tu negro, que era muy pobre, no tuvo un cobre para el amor.
Un pardo de ropa fina para tu ruina te convenció.
Yo digo que una mulata, por oro y plata se enamoró.

¡Ay!
Late que late, y el cuero del parche bate
con manos de chocolate, el negro que la perdió;
rueda que rueda, lo mismo que una moneda,
con ropas de tul y seda, la negra que le mintió.
Todos los cueros están doblando,
Pero sus ojos están llorando,
que un pardo de cuello duro
fumando un puro se la llevó.

¡Ay!
Siga que siga,
no sufras ni la maldigas
que el cielo también castiga
la culpa de la ambición.
La manos en la tambora
mientras tu pena, llora que llora.
Yo digo que es un tesoro
de plata y oro tu corazón.

Tu corazón.
Tu corazón.

Un broche y una esterlina
fueron la ruina de una pasión.
Un pardo con diez monedas
forró de seda tu corazón.
La plata siempre es la plata
que hiere y mata sin compasión,
yo digo que una mulata
por oro y plata se enamoró… ay…

Pena mulata

Milonga 1940
Música: Sebastián Piana
Letra: Homero Manzi
 
Pena mulata
que se desata
bajo la bata
de broderí.

Dolor de milonga
que apenas prolonga
con queja tristonga
la noche de abril.

Como un espejo
Bruñido y viejo
brilla el pellejo
del bailarín.

Clavel escarlata
que el ansia delata
temblando en la bata
su mancha carmín.

Tu madre murió de amores
en el Barrio del Tambor.
Le abrió caminos de ausencia
el puñal de un cuarteador.

Tu padre murió a la sombra
por vengar esa traición.
Mulata, nació tu estrella
en un cielo de crespón.

Luz de locura
brilla en la oscura
mirada dura
del bailarín.

Alcohol de añoranza
que al son de la danza
calienta venganzas
debajo la crin.

Pobre morena,
brotó en tus venas
una serena
flor carmesí.

Rencor en acecho,
pincel del despecho
pintando en tu pecho
la mancha carmín.

Tu madre murió de amores,
alma blanca y piel carbón.
Mulata, fueron sus labios
el rencor de un cuarteador.
Tu padre murió a la sombra
por vengar esa traición.
Mulata, nació tu estrella
en un cielo de crespón.

Pena mulata
que se desata
bajo la bata
de broderí.

Dolor de milonga 
que apenas prolonga
con queja tristonga
la noche de abril.

Milonga sentimental

Milonga 1931
Música: Sebastián Piana
Letra: Homero Manzi
 
Milonga pa’ recordarte,
milonga sentimental.
Otros se quejan llorando,
yo canto por no llorar.
Tu amor se secó de golpe,
nunca dijiste por qué.
Yo me consuelo pensando
que fue traición de mujer.

Varón, pa’ quererte mucho,
varón, pa’ desearte el bien,
varón, pa’ olvidar agravios
porque ya te perdoné.
Tal vez no lo sepas nunca,
tal vez no lo puedas creer,
¡tal vez te provoque risa
verme tirao a tus pies!

Es fácil pegar un tajo
pa’ cobrar una traición,
o jugar en una daga
la suerte de una pasión.
Pero no es fácil cortarse
los tientos de un metejón,
cuando están bien amarrados
al palo del corazón.

Milonga que hizo tu ausencia.
Milonga de evocación.
Milonga para que nunca
la canten en tu balcón.
Pa’ que vuelvas con la noche
y te vayas con el sol.
Pa’ decirte que sí a veces
o pa’ gritarte que no.

Betinoti

Milonga 1939
Música: Sebastián Piana
Letra: Homero Manzi
 
En el fondo de la noche
la barriada se entristece
cuando en la sombra se mece
el rumor de una canción.
Paisaje de barrio turbio
chapaleado por las chatas
que al son de cien serenatas
perfumó su corazón.

Mariposa de alas negras
volando en el callejón,
al rumorear la bordona
junto a la paz del malvón.
Y al evocar en la noche
voces que el tiempo llevó,
van surgiendo del olvido
las mentas del payador.

Estrofa de Betinotti
rezongando en las esquinas.
Tristezas de chamuchina
que jamás te olvidarán.
Angustias de novia ausente
y de madre abandonada
que se quedaron grabadas
en tu vals sentimental.

Y la noche de los barrios
prolongó un canto de amor
animando tu recuerdo 
¡Betinotti, el Payador!

Milonga de Puente Alsina

Milonga
Música: Sebastián Piana
Letra: Homero Manzi
 
Puente Alsina, puente viejo,
viendo que estás liquidado
quiero atar a mi encordado
tu pasao y mi cantar,
recordando tus hazañas
cuando golpeaba en tu trocha
el tacón de la morocha
al volver de trabajar.

Ya no serás
el que guapeó en el “ochenta”,
ni jamás como en las mentas
la pedana de la cuenta
que la ocasión canceló.
Ya no serás
el que en las brumas del río
vio chispear el brillo frío
de las dagas que en el río
concitaba la traición.

Se va el barrio que ha crecido
junto a tus viejos horcones,
con la fe de los varones
que labró tu tradición.
Se va el soplo del misterio
que en tus tablones se acuna
bajo la luz de la luna
farolito de cartón.

Ya no serás
aquel rincón perdulario
que amarrao a los prontuarios
del Riachuelo legendario
su tradición consagró.
Sólo serás
así pintao y luciente
más bacán y resistente,
pero serás cualquier puente
sin pasao, ni emoción.

Milonga del novecientos

Milonga 1933
Música: Sebastián Piana
Letra: Homero Manzi
 
Me gusta lo desparejo 
y no voy por la “vedera”.
Uso funghi a lo “Massera”,
calzo bota militar.
La quise porque la quise
y por eso ando penando,
se me fue ya ni sé cuándo,
ni se cuándo volverá.

Me la nombran las guitarras
cuando dicen su canción.
Las callecitas del barrio
y el filo de mi facón.
Me la nombran las estrellas
y el viento del arrabal.
No sé pa’ qué me la nombran
si no la puedo olvidar.
Soy desconfiao en amores,
y soy confiao en el juego.
Donde me invitan me quedo
y donde sobro también.
Soy del partido de todos
y con todos me la entiendo,
pero váyanlo sabiendo
¡soy hombre de Leandro Alem!

No me gusta el empedrao
ni me doy con lo moderno.
Descanso cuando ando enfermo
y después que me he sanao.
La quiero porque la quiero
y por eso la perdono.
No hay nada peor que un encono
para vivir amargao.

Milonga triste

Milonga 1936
Música: Sebastián Piana
Letra: Homero Manzi
 
Llegabas por el sendero
delantal y trenzas sueltas.
Brillaban tus ojos negros
claridad de luna llena.
Mis labios te hicieron daño
al besar tu boca fresca.
Castigo me dio tu mano
pero más golpeó tu ausencia. ¡Ay!…

Volví por caminos blancos,
volví sin poder llegar.
Grité con mi grito largo,
canté sin saber cantar.

Cerraste los ojos negros.
Se volvió tu cara blanca.
Y llevamos tu silencio
al sonar de las campanas.
La luna cayó en el agua.
El dolor golpeó mi pecho.
Con cuerdas de cien guitarras
me trencé remordimientos. ¡Ay!…

Volví por caminos viejos,
volví sin poder llegar.
Grité con tu nombre muerto
recé sin saber rezar.

Tristeza de haber querido
tu rubor en un sendero.
Tristeza de los caminos
que después ya no te vieron.
Silencio del camposanto.
Soledad de las estrellas.
Recuerdos que duelen tanto.
Delantal y trenzas negras. ¡Ay!…

Volví por caminos muertos
volví sin poder llegar.
Grité con tu nombre bueno,
lloré sin saber llorar.

El último organito

Tango 1949
Música: Acho Manzi
Letra: Homero Manzi
 
Las ruedas embarradas del último organito
vendrán desde la tarde buscando el arrabal,
con un caballo flaco y un rengo y un monito
y un coro de muchachas vestidas de percal.

Con pasos apagados elegirá la esquina
donde se mezclan luces de luna y almacén
para que bailen valses detrás de la hornacina
la pálida marquesa y el pálido marqués.

El último organito irá de puerta en puerta
hasta encontrar la casa de la vecina muerta,
de la vecina aquella que se cansó de amar;
y allí molerá tangos para que llore el ciego,
el ciego inconsolable del verso de Carriego,
que fuma, fuma y fuma sentado en el umbral.

Tendrá una caja blanca el último organito
y el asma del otoño sacudirá su son,
y adornarán sus tablas cabezas de angelitos
y el eco de su piano será como un adiós.

Saludarán su ausencia las novias encerradas
abriendo las persianas detrás de su canción,
y el último organito se perderá en la nada
y el alma del suburbio se quedará sin voz.

Mañana zarpa un barco

Tango 1942
Música: Lucio Demare
Letra: Homero Manzi
 
Riberas que no cambian tocamos al anclar.
Cien puertos nos regalan la música del mar.
Muchachas de ojos tristes nos vienen a esperar
y el gusto de las copas parece siempre igual.
Tan sólo aquí en tu puerto se alegra el corazón,
Riachuelo donde sangra la voz del bandoneón.
Bailemos hasta el eco del último compás,
mañana zarpa un barco, tal vez no vuelva más.

Qué bien se baila
sobre la tierra firme.
Mañana al alba
tenemos que zarpar.
La noche es larga,
no quiero que estés triste.
Muchacha, vamos…
no sé por qué llorás.
Diré tu nombre
cuando me encuentre lejos.
Tendré un recuerdo
para contarle al mar.
La noche es larga,
no quiero que estés triste.
Muchacha, vamos…
no sé por qué llorás.

Dos meses en un barco viajó mi corazón.
Dos meses añorando la voz del bandoneón.
El tango es puerto amigo donde ancla la ilusión.
Al ritmo de su danza se hamaca la emoción.
De noche, con la luna, soñando sobre el mar,
el ritmo de las olas me miente su compás.
Bailemos este tango, no quiero recordar.
Mañana zarpa un barco, tal vez no vuelva más.

Fruta amarga

Tango 1944
Música: Hugo Gutiérrez
Letra: Homero Manzi
 
¡Corazón!
En aquella noche larga
maduró la fruta amarga
de esta enorme soledad.
¡Corazón!
¿En las nubes de qué cielo
la tristeza de tu vuelo
sin consuelo vagará?
Bien lo sé…
¡Aquel frío alucinante
de un instante, me cegó!
Fue en un viento de locura,
sin ternura, sin perdón.
Fue en el grito enronquecido
de un amor enloquecido
de dolor.

Eras la luz de sol
y la canción feliz
y la llovizna gris
en mi ventana.
Eras remanso fiel
y duende soñador
y jazminero en flor
y eras mañana.
Suave murmullo…
Viento de loma…
Cálido arrullo
de la paloma.
Ya no serás jamás
aroma de rosal,
frescor de manantial
en mi destino.
Sólo serás la voz
que me haga recordar
que en un instante atroz
te hice llorar.

¡Ya no estás!
Y el recuerdo es un espejo
que refleja desde lejos
tu tristeza y mi maldad.
¡Ya no estas!
Y tu ausencia que se alarga
tiene gusto a fruta amarga,
a castigo y soledad.
¡Corazón!
Una nube puso un velo
sobre el cielo de los dos.
¡Y una nube solamente
de repente me perdió!
¡Una nube sin sentido,
sin clemencia, sin olvido,
sin perdón!

Versos de un payador a la señora Eva Perón

Milonga 1949
Música: Hugo Del Carril
Letra: Homero Manzi
 
Con aire de payador entro a su casa, señora,
con la guitarra canora templada por el fervor.
Cada clavija, una flor, y cada cuerda cantora,
una pulsación sonora que resalta con amor
para vibrar en su honor, mi dignísima señora.

No se acostumbra actualmente este estilo de canción,
se fue con la tradición del payador elocuente.
Pero siento, de repente, que en esta noble ocasión
debo hacer una excepción para cantar gentilmente
mis décimas oferentes que dedico a Eva Perón.

Mas debo, con su licencia, o más bien con su perdón,
reanudar la improvisación y borrar mi inexperiencia.
Cegado por la impaciencia cometí la incorrección
de hacer la salutación olvidando, en mi imprudencia,
de festejar en su ausencia al General Juan Perón.

Él es el verbo mayor y usted la mayor templanza.
Él es la punta de lanza y usted la punta de amor.
Él es un grito de honor que hasta el deber nos alcanza,
y usted la mano que amansa cuando castiga el dolor.
Él es el gran sembrador y usted la gran esperanza.

Él es el gran constructor de la patria liberada
y usted, la descamisada que se juega con valor.
Los dos uncidos de amor son vanguardia en la cruzada,
las masas, emocionadas al brillo de este fervor,
han jurado con honor morir en esta patriada.

En estilo payador canté en su casa, señora,
con la guitarra sonora templada para su honor.
Perdóneme si al favor de su mano acogedora,
mi pobre musa cantora no supo cantar mejor
al restallar con amor en esta casa, señora.

Versos de un payador al General Juan Perón

Milonga 1949
Música: Hugo Del Carril
Letra: Homero Manzi
 
Va a perdonar su excelencia que un payador del camino
le alce su verso genuino ante tanta concurrencia.
Quisiera, en esta emergencia, tener el don de Gabino
para elogiar con más tino la histórica presidencia
que realizó su excelencia en este suelo argentino.

Perdóneme, presidente, pero tengo la certeza
de que alabar su grandeza es traducir muchas mentes.
Usted luchó por la gente desbrozando la maleza
y el criollo que siempre pesa con justicia y noblemente
sabe que usted fue un valiente al lado de su pobreza.

Usted liquidó el instante de la miseria social
y el oprobio general del vendepatria triunfante;
vergüenza del tiempo de antes, cuando el fraude electoral
era el destino fatal que le aguardaba al votante
en aquel tiempo distante de ignominia nacional.

Siguiendo la ejecutoria de esta noble evolución,
el pueblo de la nación vive su trance de gloria.
Él siempre tendrá memoria de la gran revolución,
y a fuerza de corazón mantendrá la trayectoria
que ha señalado en la historia el General Juan Perón.

Usted trabaja y nos cuida desde que nace la aurora,
robando tiempo a las horas, le quita vida a su vida.
Usted es la lumbre querida de esta etapa bienhechora,
y su ciencia salvadora, mientras se cumple, no olvida
a la clase desvalida, que es valiente y cinchadora.

Por eso, mi General, con esta improvisación
quise arrimar mi montón a su labor nacional.
Nadie ha comprendido igual las penas de la nación,
nadie con más corazón nos libró de tanto mal
nadie como Juan Perón, Presidente y General…

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