105 Poesía más Poesía: Rodolfo Alonso

RODOLFO ALONSO

DAR DE BEBER
sometidos a tan vasto encubrimiento
a tal golpe de suerte
un hombre muere una frontera se propaga
sosteniendo hasta el fin un día de olas
(“Salud o nada”, 1952-1954)

Rofolfo Alonso nace el 04 de octubre de 1934 en Buenos Aires. “Como hijo mayor de inmigrantes gallegos, ambos de linaje campesino, a mí me tocó enfrentar solo, por mi cuenta, sin apoyo de nadie, a la inmensa Babel que era entonces Buenos Aires. La fui descubriendo a tropezones, y la recuerdo por fragmentos. El asombro de la primera lluvia, del primer granizo, el asombro de los primeros libros (descubiertos en librerías de lance), el primer Arlt, el primer Vallejo, ¡el primer Macedonio! Y el tango, el tranvía, la radio, el cine. Y el lenguaje popular, coloquial. Y los matices extranjeros. ¡La canción! Sólo mucho después percibí que mi infancia fue bilingüe, lo que trae consecuencias. Y a la vez como dos infancias simultáneas: la metrópoli que me tocaba descubrir, y la memoria de la aldea de montaña y la pequeña ciudad junto al mar de que aún hablaban entonces mis padres.

Rodolfo Alonso y su madre en 1935


Fue mi padre el que eligió el Colegio Nacional de Buenos Aires. Por mi parte, siempre tuve terror a los exámenes, a la idea misma de examen. Y no sé cómo logré atravesar, no sólo la primaria sino todo el bachillerato (que incluía seis años de latín), sin habérmelo propuesto y sin que pudiera aún hoy explicar cómo lo hice, sin rendir ningún examen por mis buenas notas y alcanzando incluso galardones. ¿Puede el miedo empujarnos a tanto?
Casi desde niño me descubrí como grafómano, como adicto incurable a leer y escribir. Y también desde muy joven me sentí poseído por una doble obsesión: ser tan fiel a la más exigente poesía como a compartirla con mis semejantes.” 

Foto: Poesía Buenos Aires 1954. De izquierda a derecha: Jorge Souza, Rodolfo Alonso, Néstor Bondoni, Francisco “paco” Urondo, Osmar Bondoni, Edgar Bayley y Raúl Gustavo Aguirre.


 Todavía con 16 años, a mitad del secundario en el Colegio Nacional de Buenos Aires, fue invitado en respuesta a una carta espontánea y recibido en el Palacio do Café, el lugar de reunión del grupo Poesía Buenos Aires, allí Raúl Gustavo Aguirre, Nicolás Espiro, Wolf Roitman y el músico Daniel Saidón lo recibieron. Al día siguiente cumplía Alonso 17 años. Fue recibido con naturalidad, fraternalmente, pero después de preguntarle si traía poemas, allí mismo se los juzgó sin concesiones. Las puertas estaban abiertas, pero la poesía era una cosa seria. Aquella convivencia por lo general con jóvenes sólo unos cuantos años mayores, fue fundamental para su formación humana y artística. Por esos días se mantenía latente en el aire aquella esperanza de Tristan Tzara: “hacer de la poesía una manera de vivir”. 

 Paco Urondo, Juan L. Ortiz, Rodolfo Alonso y Hugo Gola, Paraná, 1956.


A mediados del siglo XX surge en la Argentina un grupo de poetas de vanguardia, que, apartándose de temáticas y modos poéticos fosilizados, persigue renovadas maneras de expresión. El grupo Poesía Buenos Aires, significó un fértil aporte, a partir de las variadas propuestas estéticas de sus integrantes. Poesía Buenos Aires modesta revista argentina de vanguardia, con su título y sus poemas escritos en minúsculas y sin signo alguno de puntuación (cosas por entonces escandalosas), de carácter absolutamente independiente y prácticamente artesanal, con treinta números publicados entre 1950 y 1960, en tiradas que oscilaban alrededor de los quinientos ejemplares, fue posible merced a la generosidad y devoción de Raúl Gustavo Aguirre, que le imprimió el carácter de no incluir sólo poesía sino también traducción y ensayo. Permitió modificar los modos de escribir y vivir la poesía en Argentina. Sin Aguirre nunca hubiera existido Poesía Buenos Aires.

Rodolfo Alonso con Giuseppe Ungaretti el 20 de noviembre de 1967 – Foto de E. L. Bianco


“Aguirre me abrió las puertas de su mundo como lo hacía siempre, de buena fe y con la máxima entrega. Puede ser que hubiera algo que ya había comenzado a germinar en mí, pero sin duda no sería quien soy ni hubiera hecho lo que haya hecho sin su ejemplo y su apoyo, tan íntegro y hondo, que no se hacía notar, que fluía de él naturalmente, discreto y reservado pero firme y decidido en sus afectos y sus convicciones.”
“Dado que la revista no se proponía “triunfar”, ni hacer carrera, ni profesionalizarse, elegimos o fuimos elegidos por la tierra de nadie, el lugar de combate más expuesto.” Poesía Buenos Aires, aparte de haber contribuido más que ninguna otra publicación a la difusión de las principales corrientes poéticas del siglo XX, reveló sobre todo una nueva generación de poetas argentinos y una nueva manera de concebir el trabajo poético. Edgar Bayley, Mario Trejo, Francisco Madariaga, Leónidas Lamborghini, Hugo Gola, Francisco Urondo, Rodolfo Alonso, colaboraban con frecuencia en la revista, que publicó también, en algunos casos, los primeros libros de algunos de ellos.

LEDO IVO RODOLFO ALONSO NÉLIDA PIÑÓN 2006 Academia Brasileña Letras Palmas Académicas


Después de una interrupción de sus actividades a causa del servicio militar, que en aquel entonces era obligatorio en Argentina, Alonso se inscribió en la carrera de arquitectura, la cual abandonó algunos meses más tarde. Se descubre entonces escribiendo y publicando poemas, traduciendo de varios idiomas, amigo de pintores, músicos, escultores, arquitectos, cineastas, y otros artistas e intelectuales decididamente modernos.
Estuvo a cargo del Departamento de Actividades Culturales de la Universidad de Buenos Aires, en los rectorados de José Luis Romero y Risieri Frondizi. Fundó con el compositor Francisco Kropfl el Estudio de Fonología Musical de la UBA, primer laboratorio de música electrónica en América Latina. En 1963, el Instituto Di Tella le solicitó especialmente el prólogo para el catálogo de su Primer Premio Internacional de Pintura. Armando Krieger, Rodolfo Arizaga, Alejandro Pinto, el belga Max Vandermaesbrugge y el colombiano Leandro Sabogal, entre otros, pusieron música a poemas de Rodolfo Alonso.
Fue Director de Cultura en la Provincia de Buenos Aires (1984), y entre 1986 y 1989 Director del Fondo Nacional de las Artes. Dirigió las revistas Claudia (Editorial Abril), Karina (Editorial Atlántida), Galicia (Centro Gallego de Buenos Aires) y fue jefe de redacción de Argentime (Julio Moyano Ediciones).
Ha sido especialmente invitado a importantes festivales internacionales de poesía en Colombia, Rumania, Brasil, Bélgica, Canadá, Venezuela, etc. Ejerce habitualmente la crítica literaria, y también suele escribir sobre artes visuales. Es colaborador especializado en temas de periodismo cultural y artístico para numerosas publicaciones del país y del exterior. Tuvo a su cargo la cátedra de Historia de la Cultura Argentina en el Instituto del Servicio Exterior de la Nación. Trabajó durante muchos años para el diario tucumano La Gaceta, específicamente en su suplemento cultural, y tuvo la oportunidad de viajar y conocer a muchas de las personalidades más prominentes de la literatura del momento. 

Alonso junto al poeta Juan Gelman


Siendo muy pero muy joven, Aldo Pellegrini le encarga seleccionar, prologar y traducir, primero a Fernando Pessoa, absolutamente desconocido hasta ese momento, incluso en Portugal. Y luego a otro grandísimo poeta, Giuseppe Ungaretti. En ambos libros la repercusión fue tan enorme, en todo el ámbito de nuestra lengua, que hubo que hacer reediciones sucesivas. Y hasta se dio el caso de ediciones piratas. 
A los 33 años con la indemnización por su cese como director en una revista, funda su propia editorial, prácticamente artesanal pero que llegó a lanzar más de doscientos cincuenta títulos. “Lo mío nunca fue una empresa propiamente dicha, sino más bien una actividad de artesano, individual y múltiple, casi sin empleados. El resultado fueron más de 250 títulos diferentes, muchos de ellos varias veces reeditados, y que se ha ido convirtiendo en una referencia “de culto”, con ejemplares buscados y rebuscados por coleccionistas y bibliófilos.”


“Hoy pareciera que el único objetivo de editar es el lucro, cuanto más amplio e inmediato, mejor. Pero no siempre fue así, hubo otros tiempos. Cuando yo era adolescente, por ejemplo, casi todo editor se hubiera avergonzado de publicar algo, que no sólo no tuviese nivel cultural, sino que pregonase públicamente su finalidad de lucro. Además, entre las grandes empresas (que por supuesto no eran como estas multinacionales que hoy nos agobian) y algunos sellos de tendencias determinadas, casi de propaganda, había aún espacio para editores independientes, a veces incluso artesanales. Que, como en mi caso, buscaban plantearse los problemas, las cuestiones, políticas y estéticas, y aún político-estéticas, con argumentos, con un criterio general progresista pero en un marco pluralista y de libre discusión.”
También escribe guiones para cine. Cortos o mediometrajes como “Crónica en Maciel”, de Víctor Iturralde; “Fiesta en Sumamao” y “La ciudad universitaria”, de Aldo Luis Persano; “De vuelta a casa”, de Ricardo Becher. Estaban a punto de filmar el primer largometraje, “Tierra roja”, basado en cuentos de Horacio Quiroga y con tres equipos de trabajo, cada uno con su director y guionista llegó la dictadura de Juan Carlos Onganía. Con la Noche de los Bastones Largos termina una época clave de la Universidad pública pero también una vieja tradición de cultura democrática en lo que hace al arte y a la literatura.


Alonso fue el primer traductor de Fernando Pessoa en América Latina, también la primera de los heterónimos en castellano. Tradujo asimismo a Giuseppe Ungaretti, Marguerite Duras, Cesare Pavese, Gillo Dorfles, Paul Éluard, Carlos Drummond de Andrade, Eugenio Montale, Jacques Prévert, Guillaume Apollinaire, Murilo Mendes, Pier Paolo Pasolini, Rosalía de Castro, Antonin Artaud, Manuel Bandeira, Charles Baudelaire, Paul Valéry, Stéphane Mallarmé, Olavo Bilac, Lêdo Ivo, André Breton, Georges Schehadé, etc.
“Soy hijo de inmigrantes gallegos y mi infancia fue bilingüe. Y el gallego, que es una lengua de poesía, es la misma que usaban en la Edad Media los legendarios trovadores galaicoportugueses. Así que del gallego al portugués no hay demasiada distancia. Sí estudié francés e inglés, y hasta latín, pero nunca italiano. Pero italiana fue la mayor inmigración europea a la Argentina y, en consecuencia, el italiano estaba en el aire de Buenos Aires, la ciudad donde nací y que tuve que descubrir por mí mismo. Yo intuyo que, si tuve algún don, es el don del oído, el don de lenguas.”


Sus Antologías y sus propios libros fueron editados en Argentina, Bélgica, España, México, Colombia, Francia, Brasil, Venezuela, Italia, Cuba y Chile. Sus libros han sido ilustrados por grandes artistas argentinos: Libero Badii, Alfredo Hlito, Juan Grela, Clorindo Testa, Rómulo Macció, Rogelio Polesello, Guillermo Roux, Miguel Ocampo, Josefina Robirosa.
Ha publicado más de 30 libros de poesía, ensayo y narrativa, tanto en su país como en el exterior. Ha sido objeto de innumerables reconocimientos que obtuvo: en 2002 recibió, en Venezuela, la Orden Alejo Zuloaga, máxima distinción de la Universidad de Carabobo; las Palmas de la Academia Brasileña de Letras (2005); Premio Único de Ensayo Inédito de la Ciudad de Buenos Aires (2005) y el Premio del Festival Internacional de Poesía de Medellín (Colombia, 2006), Premio Nacional de Poesía; Premio Konex de Poesía; Gran Premio de Honor de la Fundación Argentina para la Poesía; Premio Rosa de Cobre de la Biblioteca Nacional.
Desde 2012 tiene a cargo en EDUVIM  (Editorial Universitaria Villa María) la colección LA GRAN POESÍA en la que sistemáticamente aparecerán los grandes nombres de la poesía universal en traducciones propias o de los grandes traductores en lengua castellana.
La Universidad de Princeton se ha hecho cargo de su archivo personal (epistolar y fotográfico), en proceso de catalogación.
Tiene actualmente 84 años.

POEMAS

EL AMOR VICTORIOSO


compañera
ya no me duele
el día
mujer
contigo nace
mi voz
rama intensa
el viento
de tu nombre
todo cae
sobre mí
el cielo
el sur
tu noche de dos alas
tu eternidad
el fuego
de esa guitarra 
que ayer
temblaba
sola

CUERPO A CUERPO


 De una oscura pasión o algún esfuerzo, de un puro golpe de amor,
     de cierta manera de hablar y sorprenderse no podrás evadirte
     sin dejar una huella, algo que te descubra.
 

LEJANA BUENOS AIRES

todos
esperan algo
de la ciudad

todos
esperamos
un viento
un roce
una palabra

una cama de amor
un pan brillante

ah
la ciudad
que nunca
alcanzaremos

la ciudad
que nos suelta
y nos deja
solos
entre todos
temblando
esperando algo

MEMENTO VIVERE

“Sobre esto dejemos crecer la hierba.”
Lichtenberg

Carne una vez tocada,
carne sida, que fuimos,
sólida como el viento,
firme como la luz.
Carne asida, perdida,
carne que eres memoria,
aliento, duración
imprecisa, pendiente,
sostenida en tu llama,
frágil como el azar.
Carne que causa ira,
que devasta, que incendia,
carne que deja ver,
carne insumisa, eterna,
perdurable, volátil,
cierta, veloz, lejana.
Carne que crece en otros
hecha carne o recuerdo,
destino o circunstancia,
eso llamado amor,
eso llamado fue.
Carne, milagro en sí,
insaciable milagro
que eres tu luz, la vida,
que eres tu sol, la sombra.
Carne, fugaz, pasando
irrevocablemente,
convertida en historia
cotidiana, cruel.
Carne rozada, intacta,
que el futuro hará olvido
y que el presente erige
sobrevida inmortal.
Si fuiste, eres, y eres
lo que serías, fuiste
y serás, siendo somos
lo sido, lo que hicieron
de nosotros al ser:
somos lo que será
y lo que ahora somos.
Ese ahora que fue.

(De A flor de labios)

LATE EL LITIO


Late el litio latente
Liviana levadura
Lúgubre ligadura
Aluvión de lingotes
Levantarán el vuelo
Alud que asola el suelo
Los lastimosamente
Lazos de la licencia
De las licencias duelo
Los lamentablemente
Lo levantan del suelo
Sudor de la salina
Ligan los relamidos
Lo que levanta el ala
La leva de alelados
Lejos lejos logramos
Eludir lo legado
Lástima por el litio

Lo habíamos olvidado
Pero no los ladrones

(De Poemas al gusto del día)

SÓLO POR AMOR

el bello amor
va a derramarse

corazón compartido
primavera

el bello amor
es resistente

un tren se va
alguien se va

el bello amor
se queda y vence

yo quiero sostener
lo que digo

el amor bello
arrasará

De "Entre dientes"

La naranja no sabe
La naranja no sabe
que se llama naranja
Como Plutón no sabe
que se llama Plutón
Y yo mismo no sé
bien por qué me han llamado
Rodolfo nada menos
¿Será nomás que el hombre
nombra para los hombres?
¿Por qué mi perro entonces
y hasta mi gato a veces
miran si se los llama?
¿O es que será eso acaso
aquello a que decimos
sutileza?

EL PONCHO DE LOS POBRES


Bajo este vendaval de impiedad y de infamia
Que anega el corazón y ciega hasta dolernos
Sobre el cuerpo aterido de tanto despojado
En situación de calle en situación de abismo
De tanto despreciado de tanto depredado
De tanto despedido por la crueldad impune
Del poder de poderes del poder de la fuerza
Del oro que nos hiela bajo todas sus formas
Todavía tenemos al sol dando una mano
El sol poncho de pobres en la miseria injusta
Inmerecida sobre un país desolado
Asolado por deudas de eficacia siniestra
Todavía nos queda el roce tibio hermano
De su abrazo en los hombros buscando devolvernos
El calor que nos forje buscando despertarnos

(De Poemas al gusto del día)

ULTIMO TANGO EN ROSARIO

Guitarra, bandoneón
y despiadada música:
bajo la cruda luz,
dos rostros descarnados
chirrían con la espesa
danza de los suburbios.
 
Pero ya nadie baila.
Apenas unos viejos
intentan rescatar
–patética efusión–
los relumbres de antaño.
 
 ¿Y adónde se quedaron
tanta pasión y fuego,
tanto ardor, tanto vuelo
provocador y propio?
¿Qué los hizo dejar
de ser y, antes, ser?
¿El tango fue algún modo
(“perdonen la tristeza”)
o era esencia, sentido?
 
Las impares parejas
se rozan removiendo
música despareja.
La juventud vivida
¿permanece, resurge?
Inquieta, interminable,
¿hace de sus cenizas
un carnaval remoto,
un carnaval futuro?
 

LA MUERTE FELIZ

                                                                                                        
 A lo que fue Albert Camus
 
Ya no tengo sorpresas de mi cuerpo,
de mi cuerpo feroz y delicado.
Porque aunque nunca hablemos de la muerte,
la Muerte es la medida en cuanto hablamos.
 
Negamos para ser, somos negando,
y el futuro es ayer, ayer futuro:
sólo el presente está desubicado.
Porque el voraz abismo nos transcurre
 
negamos para hacer, somos negados.
El instante, perpetuo Laocoonte,
Prometeo que delira, encadenado
 
a una nube que muerde, a una paciencia
que Sísifo soñaba. Hechos destino
a sabiendas o no, punibles, sanos.

EDAD CLANDESTINA

se murmura se bebe si hubiéramos sabido
la certeza en su piel era una mano más
la sonrisa en desorden
el atardecer que se angustia ante su filo

esconde tras sus brazos la madera reciente
la más reciente súplica
y oscila un gesto mineral hacia nosotros

veremos hoy de nuevo al hijo de su altura
al sol que era en su idioma como un cansancio atroz
al niño que arrojaba su sangre por las calles

un resplandor salvaje desnuda su cintura
intima a su conciencia
deja pasar los años peces nuevos
que se encabritan en medio del suplicio

detrás de la mañana
encontramos el sabor que cubre sus hechizos

su corazón es ahora un adolescente imaginario
un destino en secciones

DURO MUNDO

“Chau, Amargura”
Roberto Artlt


1
ágil en medio de la mañana
de las ciudades que me condenan y el viento que me inicia
tengo derecho a tanto
a la caricia al más rotundo abrazo
voy aprendiendo a respirar
2
me acuesto me levanto
voy conociendo los dedos del clima
hago mi día con los otros
y agito unas palabras como tantas
3
y me atrevo a decir estoy creciendo
y me atrevo a decir
hay que apoyar el pecho sobre el mundo
para agotar la luz de la aventura
las naves del desvelo
el paso libre a través de las leyendas
4
voy conociendo las voces de los inocentes
del primero caído del sonreír
el sabor de mis años acogidos sin destreza
5
quisiera hablar de mí
sin olvidar a nadie
6
hago el amor
el amor en las plazas y en las calles
en todos los rincones de la historia
y no conozco piedras
en el amor
7
sí hay gestos que me convocan
otros cobijan mi ternura
hay una altura dulce que conmueve mis horas
8
ella hablará por mí
9
una ciencia me tiembla en el aliento
el camino rebelde
la aurora bien nacida
y los remordimientos
sentina de mi vuelo
10
nadie se niegue a comenzar
a reir
no nos hemos conocido todavía
no hemos conocido de más
hasta que la poesía estalle
como una verdadera palabra
11
por la noche sé permanecer
sé crecer y conocerme
o dejarme caer desprevenido
sobre mis semejantes junto a mis semejantes
12
y esto no cuesta mucho
y este cuerpo sin aire es un silencio enorme
13
he construido mi dominio
tengo el día la ciudad el pecho de la lluvia
la libertad como una mano
14
y para recordar
sé cuanto pesa la esperanza
15
la esperanza
tu mano sobre mí
mano para jugar a cómo vamos
mano comienza el tiempo

LA MUCHACHA DE LAS ISLAS CANARIAS


la que yo amo distribuye el tiempo
conserva las raíces de las horas en sus manos
salud en sus campanas
en su muralla convertida en lluvia
en su corazón que está en declive
en la cumbre la muerte en el fondo el amor
amor sus dos pupilas amor cabalga la certeza
y ella convive con los hombres
hoy sus islas habitan mi garganta
la nadadora negra está de pie en la orilla 
y hace jirones de pelo con el viento 
la que yo amo persiste en el invierno
se da y huye para luego volver a prosternarse
levántate esperada tu corazón es un crisol 
pero aún hay una espada en tu sonrisa 
la que yo amo está cerca de mí 
nuestra fuerza es la fuerza de los hombres 
está en mis venas y en mis músculos
caliente como el pan como la sangre como el vino

LA JOVEN ASESINA

Cernías en medio de tu frente las verdades forjadas por los otros, las grandes palabras devoradoras del riesgo y el temblor.
Tu presencia obligó al mundo a tomar nuestra medida, al viento a planear dulcemente sobre tu asombro.
Hasta estallar, hasta que de toda nuestra firme juventud
sólo quedó un gesto de sorpresa.
No hay consuelo para aquel que de improviso es apostado frente a su propia espalda.
No hay agua para sus maravillas ni tensión para su orgullo.
No hay tierras para él.
Dónde devolveré el resplandor con que marcaste mi aparición sobre la tierra, dónde abandonaré esta llave temible y luminosa cuyo único poder consiste en conservarse siempre tuya a lo largo del tiempo.
Tú mantenías la mirada firme en una sola dirección.
No sólo los claros años, los árboles, el aire; también la fresca seguridad de tu piel, las mareas invencibles de tu risa.
He jugado.
He perdido la flor de la aventura cuando creía cabalgar a su encuentro. 
Escucha, en la alta noche, los aullidos del solitario. El
ronda las huellas recientes de tus pasos que aún gimen en
la arena; él se ajusta a tu recuerdo, bebe el hálito acre que
has dejado vibrando en cada sitio, en cada gesto, en cada interminable noche.
Esta es la vida que admirabas.
Esta es la torre, el mar, la furia del paisaje; los abrazos violentos y obstinados, las dulces consecuencias.
Esta es la gran herida que va sorbiendo al mundo.
Duerme tranquila.
Esa sombra que en las noches te cubre y te acaricia es tu
imaginación.

VALSECITO CRIOLLO

Bajo la marejada del destino
un cuerpo amado se diluye
en la sombra

Amor perdido
en la espesura del tiempo

(La casa adquirida con amor
deriva mar adentro naufraga
inexorablemente

En su interior
no sin esfuerzo
el capitán
con el corazón desgarrado
no hace la venia
no da señales
de vida de deseo
no mira fijo hacia adelante
no está tieso
se hunde
él también
inexorablemente)

Bajo los años bajo la ansiedad
un cuerpo tibio se enfría
en el olvido

Amor que se perdió
que nos perdió

(La casa cae

Con el mar al cuello
sin pestañear
lúcidamente
el capitán agrega otra lágrima
la última lágrima
de su vida
a los océanos del mundo)

Qué será de mí
qué será de ti
perdidos en el mar
-mareas alamedas-
solitos

Amores hojas muertas
grandes muertes pequeñas
asesinamientos crímenes
de lesa
vida

Del libro Señora Vida

DESCUBRIMIENTO DE LA ADOLESCENCIA

Diego: ya no nos vemos
tanto. ¿Son tus años
los que te alejan de los míos
o estos que ya comienzan
a pesarme
se interponen,
hacen distancias, lagos
de incomprensión y de silencio,
diálogos
que no se logran?
Yo he cantado
la alegría de ser tu padre
y en tu infancia
he descubierto el mundo.
¿Qué irás a enseñarme
ahora?
Vamos a aprender juntos
lo difícil de amar y ser amado,
lo difícil de vivir en un mundo difícil,
el sabor de la música,
los versos
escritos bajo la lluvia,
leídos bajo la lluvia.
Tú eres tú
y yo también.

Del libro Señora Vida

CONSTRUCCIÓN DEL RECUERDO

Junto a la orilla de la lámpara
la joven madre en la alta noche
dibuja estampas para niños.
La tinta china y los pinceles
cantan amor sobre las páginas.
El joven padre cabecea
en el sillón, cansado, de
ese trabajo que le gusta.
La hija pequeña duerme, al lado.
Un ronroneo aquí es la vida.
Afuera crece la violencia.
Y otra violencia aquí también
crece profunda, incontenible:
el tiempo crece, siendo, haciendo
que este minuto se haga imagen,
vana esperanza perdurable,
cuadro, poema, refrán, aria.
Como este mismo, el milagroso
instante en que te escribo o lees,
capaz aún de empinarse a sí mismo
hasta volverse ya memoria,
recuerdo, duración, humana lucha
contra la muerte, la que todo
lo infiltra, asedia, posee, lacra.

Del libro Señora Vida

LEVANTO TESTIMONIO

Cielos abiertos, hombres abiertos de par en par,
ofreciéndose a tu llama, a tu abismo, a tu luz, Señora Vida.

Aunque sea sólo un instante contra la eternidad,
esta es mi noche, mi salud, mi calor, mi risa, la única prueba
AHORA de que absolutamente TODO valía la pena.

Del libro Señora Vida

HAY EN MI

Hay en mí
residuos de clase, restos
de educación, maneras
prestigiosas o impuras
de comunicarse, abismos,
ancestros, dudas, deudas,
formas.

Hay en mí
deseos insatisfechos
cumplidos, compromisos
que sólo yo conozco,
obligaciones
por mi cuenta.

Hay en mí voluntades
sin voluntad, ganas
por venir, gana
en general.

¿Hay
en mi?

Del libro Señora Vida

DÉJÀ VU


Una mujer se desnuda en mi memoria
mientras afuera resplandece la ciudad
o llueve y hace frío
Una mujer lava su pelo negro con el agua de mi infancia
una distancia va formándose
Su piel es lenta y fresca como la mañana que acaricia
su voz se hace lejana
Una mujer me alcanza
el primer seno descubierto
el primer seno acariciado
Mientras adentro resplandece la memoria

("Hago el amor", 1963-1967)

ELLA DE PRONTO

Vuelvo a caer en tus redes.
En el viento bajo del orgullo, en la marea del odio, vuelvo a desconocerte.
A rodar sin perdón hacia tu belleza fácilmente aceptable.
Vuelvo a caer en la dura nostalgia.
En tus pantanos ágiles.
En el olor inmortal que te oscurece y te entrega al hombre que canta
   en medio del peligro.

CIRCE, NO VENUS

(Por ellas, Ella habla:)
“Derrochaste mis muslos.
Pero no sólo eso.
¿O acaso no me oías
aullar en la alta noche?
No te buscaba a ti:
buscaba tu sustancia
(el fuego que te habita
o soñé te habitaba).
Desmedida, voraz
como todo lo humano,
me irritó tu ternura
delicada y feroz.
Si la vida te pasa
sin que la tomes viva,
la muerte ordena todo
o todo desordena.
Y sólo encontrarás
(compréndeme insaciable)
al buscar lo que buscas.”

("El arte de callar", 1993-2002)

ORILLAS DEL PARANÁ

Estas aguas cavan la verdad silenciosa.
Ellas sostienen el primer silencio, el pecho abierto al sol,
   la ruina de la angustia.
En la sombra propicia crecen los acontecimientos capaces
   de habitar su oscura imagen de la tierra.
Vamos a adelantar un pie sobre el absurdo.
Vamos a conocerte: mundo incierto y animal, agua madura.
Nace mucha bondad en estos ríos.
Necesitamos su virtud, su falta de costumbre, su vida de aventuras.
No se les puede dar la espalda.

Se recomienda ver el programa de televisión Poesía más Poesía con la presencia del poeta Miguel Oscar Menassa y director del programa.

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