125. Poesía más Poesía: Noémia de Sousa

NOÉMIA DE SOUSA

Biografía

Carolina Noémia Abranches de Sousa Soares nació el 26 de septiembre de 1926 en Catembe, al otro lado de la bahía de Maputo, capital de Mozambique, en África oriental. Llamada anteriormente hasta el 13 de marzo de 1976 Lourenço Marques en honor al explorador portugués del mismo nombre.

Noémia murió en Cascais, municipio al oeste de Lisboa, Portugal, en 2002.

En Mozambique se practicó muy pronto la esclavitud por parte de jefes tribales, africanos, comerciantes árabes, y colonos portugueses. Como dato, entre 1500 y 1800 casi un millón de personas fueron vendidas como esclavos. En las décadas de 1920 y 1930 los colonos instauran un sistema racial donde se separaban a los africanos asimilados, que recibieron las bases de la educación para poder ocupar sitios en la administración, de otros indigenas privados de derechos y sometidos a trabajo forzado. Esto fue abolido en 1962.

El padre de Noémia era originario de una familia portuguesa-afro-goa en la isla de Mozambique y la madre nació en Bela Vista, más allá de Catembe, en Mozambique, también hija de un alemán (Max Bruheim), cazador y comerciante.

A la edad de cuatro años, Noémia aprendió a leer. Su padre, que era funcionario y vivía con ideales de progreso le enseñó. La mayoría de los mozambiqueños, africanos, e incluso de los portugueses, tenían un 40% de analfabetización.
Noémia vivió en Catembe hasta los seis años, cuando se mudó a la ciudad de Lourenço Marques. Dos años después, su padre murió. La madre tuvo dificultades para mantener a sus seis hijos, dos de los cuales estudiaban en Portugal, con la ayuda de su tía paterna.
A los 16 años, Noémia tuvo que empezar a trabajar. Durante el día trabajaba y por la noche iba a la Escuela Técnica, donde asistía al curso de oficios.

Ella de su infancia, diría:

Aquella casa de madera, con una gran baranda tipo colonial, era un punto de partida, un lugar de encuentro… Aquella casa me marcó para el resto de mi vida. Mi padre era un intelectual y mi madre era casi analfabeta, pero tenía toda la riqueza de una cultura… En aquella casa podías encontrar a intelectuales o al pueblo…. aquellas mujeres que sabían que allí vivía Milidansa (el nombre de mi madre), que a su vez era hija de Belenguana, de Maputo, y en la casa de la hija de Belenguana habían de ser acogidas. Comencé a escribir poesía como un hecho no planificado. Sucedió porque, al fin y al cabo, en nuestra sociedad todo reposaba sobre la mujer. La mujer era la esclava del esclavo y vivía de ese modo en la sociedad. Con todo, ella ejercía influencia en la sociedad, porque ella era la que criaba a los niños, era el centro de la familia y, sobre todo, era sobrecargada de trabajo. Yo sentí mucho eso. Vivía en mi casa con muchos hermanos, primos y otros familiares, mucha gente en casa y todo giraba alrededor de mi madre, viuda. Perdí a mi padre a los 8 años y era la más chica de seis hermanos. Y ella era el padre y la madre de la familia. Y no era la única…

Comenzó con la escritura de manera precoz. Practicaba haciendo papeles de pared con sus hermanos. Noémia fue invitada a colaborar para el diario de la Mocidade Portuguesa. La invitación le llegó a través de su hermano Nuno, que tenía un amigo llamado Antero, quien formaba parte del grupo que editaba el periódico, bajo la dirección del poeta Virgílio de Lemos. Aceptó la invitación y provocó un alboroto. Escribió “Poema a mi hermano negro” y firmó con las letras NS. En aquella época colonial, escribir un poema así indicaba tener un gran valor. Noémia sabía que no la podían descubrir, así que utilizó seudónimos. Primero firmó con NS y luego empezó a firmar bajo el nombre de Vera Micaia.

En ese momento, estaba el proyecto “Itinerário”, donde colaboraron muchos de los poetas que consagrarían años después el periodo anterior a la independencia de Mozambique. Cassiano Caldas, funcionario del CFM estaba relacionado con ese proyecto y a través de él tuvo contacto con Noémia de Sousa. Le presentó la revista Vértice. Fue en esa revista donde Noémia leyó por primera vez la poesía de Nicolás Guillén, poeta cubano.

Luego leyó muchos libros sobre la vida de los estadounidenses negros en traducción brasileña y vio que había similitudes entre lo que les sucedía a los estadounidenses negros y los mozambiqueños negros. Cassiano Caldas también le regaló libros de escritores neorrealistas portugueses.

Noémia comenzó a tener conversaciones con otros jóvenes que se destacaron por las artes y las letras en Mozambique, como por ejemplo Ruy Guerra y Ricardo Rangel, entre otros. João Mendes, hermano del escritor Orlando Mendes, reunió a jóvenes y utopías, ayudando a construir una nueva realidad, lejos de la estratificación racial. Eran jóvenes de Mafalala (barrio que es el corazón cultural de Maputo).

Noémia de Sousa, al corriente de los movimientos negros americanos (Black Renaissance, Indigenismo haitiano y Negrismo cubano, entre otros), dado que dominaba el inglés y el francés, escribe todos sus poemas (conocidos hasta hoy) entre 1948 y 1951. Está influenciada por el Neorrealismo y, a partir de 1950, por la Négritude.

Con José Craveirinha, su compatriota del barrio de Mafalala, Noémia creó el movimiento Negritude. La exaltación de los valores africanos contra el racismo en la metrópoli fue el punto común de sus producciones intelectuales. En la poesía “Súplica”, Noémia sintetiza diciendo que el mundo es un tablero de ajedrez. En otras palabras, es una lucha entre negros y blancos.

Noémia inició su colaboración con “O Brado Africano” (“El rugido africano”), un semanario bilingüe en portugués y ronga (dialecto de Mozambique) en el que muchos de los escritores de Mozambique publicaron por primera vez sus trabajos, cuando se estaba completando el proyecto de la Asociación Africana, recaudando dinero para ella. También escribiría en otros diarios y revistas como “Msaho”, “Mensagem” (en Luanda), “Noticias de Blockade” (en Oporto), “Mozambique 58”, entre otras publicaciones mozambiqueñas y extranjeras.

Siempre prefirió publicar sus poemas en periódicos, semanarios, revistas, folletos políticos… Para ella publicar sus poemas de forma esparcida suponía que llegaran a manos de los mozambiqueños negros, a los que quería despertar y abrir los ojos. Quería que sus poemas fueran fotocopiados, sueltos, de mano en mano. De hecho, su obra tuvo una amplia difusión de forma manuscrita y policopiada , llegando a ejercer una influencia vital en la formación de la conciencia nacional de Mozambique. Siempre pretendió que su pueblo se moviera. Sobre todo, afirmó ser africana y estaba fuertemente comprometida con la difusión de los valores culturales de Mozambique. Su influjo llegó a alcanzar otras áreas africanas, principalmente de habla portuguesa. Para ella no tenía sentido reunir en un libro su producción.

Hay críticos que la juzgaron como una poeta menor, tanto por la falta de consideración de las mujeres escritoras en África como por el hecho de su menor volumen de publicaciones que otros autores. Pero sus escritos siempre han encontrado un lugar en las colecciones de poemas de las antologías africanas como “Cuaderno de poesía negra de expresión portuguesa”, en 1953” y en 1964 “Poesía en Mozambique”.

Fundadora de una extensión de la MUD (vinculada al Partido Comunista de Portugal), no formó parte de la lucha armada, pero sus poemas comprendieron un enfrentamiento entre la cultura de los vivos y la cultura de los muertos en vida, como su poema “Deja pasar a mi pueblo”.

Noémia de Sousa había participado en las actividades de la MUD-Juvenil y repartido panfletos con João Mendes, escrito cartas subversivas y artículos recortados por los censores. El asedio se estaba intensificando. En 1951 por estas acciones, Noémia de Sousa no escapó de las garras de la Policía Internacional y de Defensa del Estado (PIDE). Fue detenida y en ese mismo año tuvo que exiliarse a Portugal. También le valió la deportación a Joao Mendes. Noemia de Sousa habla de él en sus poemas.

Un joven mozambiqueño, Eduardo Civambo Mondlane, motivó una fuerte expresión de solidaridad en Sudáfrica, al no concedérsele la prórroga del visado de residencia temporal. El gobierno le impidió continuar sus estudios en la Universidad de Witswalerand y escribió a Noémia de Sousa animándola. Ella desembarcaba en Lisboa con la “generación de la utopía”. Noémia convivió con los más conocidos intelectuales africanos en Portugal que sustentaron la base de los movimientos de liberación de cada país. En Portugal trabajó como traductora en las agencias de noticias Reuters y Lusa. Aquí adoptó el pseudónimo de Vera Micaia.

Joaquim Chissano y Noémia de Sousa

Reseñar que en su vida europea no se europeizó, sino que se desplazó de escenario.

Se trasladaría después en 1964 a Francia donde, de hecho, Noémia buscaría refugio de la dictadura al Estado Novo, con una hija a la espalda, Virgínia Soares (o más bien, Gina). Cruzó la frontera, escaló los Pirineos y logró la libertad. Se había casado en 1962 con el poeta Gualter Soares. Noémia de Sousa permaneció en París trabajando en la embajada de Marruecos hasta 1973, año en que decidió regresar a Portugal, para cubrir una vacante en la agencia Reuters.

El 25 de junio de 1975 Mozambique celebra la independencia. Noémia de Sousa se encontraba en su casa en Portugal, en Algés, en compañía de los legendarios futbolistas Eusébio da Silva Ferreira e Hilário da Conceição y sus mujeres y confesó haberle molestado este hecho, que no la hubiesen invitado . Ella se había unido anteriormente al Frente de Liberación de Mozambique (Frelimo) pero luego se fue.

Pero sus poemas se habían hecho virales en el país. Se estudiaron en las escuelas del Frente de Liberación de Mozambique durante la Lucha Armada. A partir de la Independencia de Mozambique su obra poética comenzó a estudiarse en las escuelas de allí. Noémia de Sousa ya era un mito. Su legado había sido recuperado por poetas de otros países como Angola, Cabo Verde, Guinea-Bissau, S. Tomé y Príncipe.

En 1984, Noémia de Sousa regresó a Mozambique y visitó su casa en Catembe. La época de los ochenta se caracterizaría por una época de hambruna. Finalmente, Noémia de Sousa accedió a la publicación en 2001 por parte de la Asociación de Escritores de Mozambique del libro “Sangue Negro”. El libro reúne 49 poemas de Noémia de Sousa, escritos entre 1949 y 1952. Noémia no los releyó ni corrigió, por lo que quedaron en la versión original.

José Craveirinha y Noémia de Sousa

Aunque comenzó a escribir de muy joven, pasó muchos años sin hacerlo y sólo retomó la poesía tras la muerte de Samora Machel, presidente de Mozambique (1975-86). El 4 de diciembre de 2002 Noémia de Sousa murió en Cascais, ciudad portuguesa.

Fue pionera de la poesía de su país, está considerada como una de las más grandes poetisas de África. Su producción poética tuvo un gran alcance, influyendo en toda una generación de escritores y poetas. En su poesía se reflejan sus raíces africanas y la exaltación de África y sus valores, junto con la protesta, la denuncia de la esclavitud, la cosificación del hombre africano por los poderes coloniales, los deseos de revuelta y esperanza de cambio.

La forma de resistencia y lucha contra la ocupación europea se hizo a través de la territorialidad y hubo que improvisar una identidad nacional que fuese útil para enfrentarse a la ocupación. En este proceso de conformación nacional la figura de Sousa adquiere una gran relevancia A través de su poesía ejercerá una profunda influencia en los intelectuales africanos que harían importantes propuestas de actuación en Mozambique que van desde planes educativos hasta programas de salud pública. El Neo-realismo presente en su poesía está reescrito desde una mirada nueva atravesada por el movimiento de la Negritud. Denuncia de la falta de empatía por parte del “branco egoísmo” occidental, encontramos también el orgullo de quien conoce ambas culturas en profundidad. Se le llamó la “madre de los poetas mozambiqueños”. Aunque se la ha comparado con Aimé Cesaire, el poeta de la negritud, Noémia de Sousa es otra cosa. Su poesía no es estrictamente militante ni existencial; ella fue la voz de la conciencia nacional cuando Mozambique todavía no existía como país independiente ni como identidad unitaria. Noémia vivió dolorosamente en su tierra, en un pueblo que rodeaba a la actual capital y que estaba integrado por gente de varias etnias y lenguas, un lugar que para ella simbolizaba “el país que no existe”. Ella proclamaba el respeto del otro, el derecho a la dignidad de los negros, el acceso a la educación y la cultura. Noémia también simbolizó la ruptura con la literatura colonial.

Noémia de Sousa y Alda Graça

En la figura de Noémia de sousa se articulaban las grandes exclusiones que ha construido la cultura occidental: ser mujer, negra y mozambiqueña (por la exclusión colonial). Conoció a “medio mundo” en Africa, donde vivió algunos de los momentos más importantes de la historia del continente y se relacionó con muchos de los luchadores de la independencia que, más tarde, ocuparon lugares destacados en sus respectivos países, ya libres del yugo colonial..

POEMAS

CANCIÓN FRATERNA

Hermano negro de voz caliente
la mirada magoada,
dime:
¿Qué siglos de esclavitud
generaron tu voz doliente?
¿Quién puso el misterio y el dolor
en cada palabra tuya?
¿Y la humilde resignación
en tu triste canción?
¿Y el pozo de la melancolía
en el fondo de tu mirada?

¿Fue la vida?¿la desesperación? ¿el miedo?
Me dice aquí, en secreto,
hermano negro.

Porque tu canción es sufrimiento
y tu voz, sentimiento
y la magia,
hay en ella la nostalgia
de la libertad perdida,
la muerte de las emociones prohibidas,
y la nostalgia de todo lo que fue tuyo
y ya no lo es.

Me dice, hermano negro,
que la hizo así …
¿Fue la vida?¿la desesperación?¿el miedo?

Pero incluso encadenado, hermano,
¡qué extraño hechizo tuyo!
Tu voz doliente lloró
de dolor y de nostalgia,
gritó de esclavitud y vino a murmurar a mi alma en herida
que tu triste canción dolorida
no es sólo tuya, hermano de voz de terciopelo
y ojos de luna …
Vino, de manso murmurar
que tu canción es mía.

SÚPLICA

¡Quítennos todo,
pero déjennos la música!
¡Quítennos la tierra en que nacimos,
donde crecimos
y donde descubrimos por primera vez
que el mundo es así:
un tablero de ajedrez…
Quítennos la luz del sol que nos calienta,
su lírica de xingombela
en las noches mulatas
de la selva mozambicana
(esa luna que nos sembró en el corazón
la poesía que encontramos en la vida),
quítennos la choza — la humilde barraca
donde vivimos y amamos,
quítennos la machamba que nos da el pan,
quítennos el calor del fuego
(que nos es casi todo)
¡pero no nos quiten la música!
Pueden desterrarnos,
llevarnos a tierras lejanas,
Vendernos como mercancía, encadenarnos
a la tierra, de sol a luna y de luna a sol,
¡pero siempre seremos libres
si nos dejaran la música!
¡Allí donde estuviera nuestra canción
aun esclavos, señores seremos;
y aun muertos, viviremos,
y en nuestro lamento esclavo
estará la tierra donde nacimos,
la luz de nuestro sol,
la luna de los xingombelas,
el calor de fuego,
la choza que vivimos,
la machamba que nos da el pan!
Y todo de nuevo será nuestro,
aun con cadenas en los pies
y aun azotes en la espalda…
¡Y nuestra queja
será una liberación
derramada en nuestro canto!
—Por eso pedimos,
de rodillas pedimos:
¡Quítennos todo…
pero no nos quiten la vida,
no se lleven nuestra música!

LECCIÓN

Le enseñaron en la misión,
Cuando era pequeñito:
“Somos todos hijos de Dios; cada hombre
es hermano de otro hombre.

Le dijeron esto en la misión,
cuando era pequeñito.
naturalmente,
no se quedó siempre niño:
creció, aprendió a contar y a leer
y comenzó a conocer
mejor esta mujer vendida
̶ que es la vida
de todos los desgraciados.

Y entonces, una vez, inocentemente,
dijo a un hombre y le dijo: “Hermano …”
Pero el hombre pálido le fulminó duramente
con sus ojos llenos de odio
y le respondió: “Negro”.

POEMA PARA UN AMOR FUTURO

Un día, no sé cuándo ni dónde,
de las brumas grises del futuro,
aparecerá, envuelto en misterio y magia,
el hombre que amaré.
No será un héroe de libros de fantasía, un
príncipe ruso,
un actor de cine
o un millonario con saldo bancario.
No.
El hombre al que amaré
será como yo, en el fondo.
Tus manos, como las mías,
estarán callosas de día a día
y tus ojos tendrán reflejos de acero
como los míos.
Tu alma será mi hermana
con la misma angustia y el mismo amor,
con el mismo odio frío y la misma esperanza.
Y de su cuello se suspenderá, como el mío,
el marfil del mismo amuleto.
Ah, será humano, como yo,
y de la misma savia generosa.
Completamente humano y verdadero,
sólo entonces podré amarlo.
Y sólo será perfecto cuando nuestra condición lo permita,
para que en la vida seamos lo que ella nos pide:
compañeros,
juntos en la misma barricada,
luchando en un mismo ideal.
Ah, sí,
cuando la paz descienda sobre el campo de batalla,
finalmente podré
entregarme por completo.
Mi alma, finalmente,
podrá llenarse como una caracola, con la música de la luz de la luna
y el murmullo del mar.
Y mi cuerpo, lleno de ansias, se
abrirá al arado de tu deseo,
a la semilla de tu amor.
Entonces seré la hermana gemela de la Tierra,
llevando en mí el misterio de la vida,
campo abierto a la lluvia benéfica
y al sol fecundo de su amor.
Y cuando el milagro me sea hecho,
cuando mi grito de muerte
llegue a la máxima victoria de la vida,
entonces estaré completo.
Pero solo después de que la paz descendiera sobre mi campo de lucha,
antes de eso, no.
Más bien, seremos compañeros en el mismo trabajo,
trabajadores que construyen nuestro mundo.
Por eso, amor que no conozco, no
me pidas nada más hasta que el trabajo esté terminado.
Mientras dure,
no puedo ser tuyo por completo,
porque me entregué,
de una pieza, a este sueño que todo se desmorona.
Para ti, solo se irán los breves momentos de tregua,
el calor que sobró del fuego de todos.
Pero cuando
llegue la noche inhumana, la mañana que construimos, uno al lado del otro,
cuando nuestra Madre África nos extienda sus muñecas libres
cuando la calma descienda sobre la casa que construimos,
entonces seguiremos, a la clara luz de este maravilloso Sol,
nuestro destino natural del Hombre y Mujeres
y su llanto de muerte,
nuestros hijos podrán nacer entonces,
en un mundo de justicia.
……………………………… ..
Por mi amor futuro, que me completará,
por este amor lejano
escribí este poema.
¿Puedes leerlo algún día, amor que no sé?
cuando te apareces, envuelto en misterio,
y mi alma y mi cuerpo
palpitan con el reconocimiento, ¡eres tú!
Deja que el que amo me lea
y me lea, en este poema que te escribí.

JUSTIFICACIÓN

Si nuestro rincón negro es simultáneamente
aburrido y amenazador como el mar
en noches tranquilas;
si nuestra voz es ronca y áspera
solo abriéndose en gritos de rebelión;
si nuestra poesía es a la vez amarga y dulce
como jugo de nhantsumas silvestres;
si nuestra mirada es profunda y profunda
rompiendo impávido a la luz del día;
si están deformados y agrietados nuestros pies planos
andar por senderos ingratos;
si nuestra alma estuviera cerrada a la alegría
y solo los anfitriones odian y se rebelan

No nos culpes, hermano de las calles de la ciudad.
Que entre nosotros y el sol se han interpuesto
feos barrotes de la esclavitud,
barras negras y cerradas para evitar que tuestemos
de verdadera felicidad,
¡Pero ahí, hermano que viene de las calles de la ciudad!
Nuestro firme sentido de la justicia, nuestra indomable voluntad de nacer
nuestra común miseria vestida con bolsas rotas y sucias,
nuestra propia esclavitud
será el calor y la antorcha que se derretirá
para siempre las gruesas columnas que nos cebraban toda nuestra vida
y quitó todo el estilo de vida dulce e inexpresable.

¿POR QUÉ?

¿Por qué las acechan de repente?
¿florece flores de sangre?
¿Por qué las noches ya no son tranquilas y dulces,
por qué ahora se cargan de electricidad
y largas, largas?
Ah, por qué los negros ya no gimen,
por la noche,
¿Por qué los negros gritan,
gritan a la luz del día?

MAGAÍÇA

La mañana azul y oro de los folletos publicitarios
y que,
entontecido todo por la algazarra
incomprensible de los blancos de la estación
y por el resfriado trepidante de los trenes,
su corazón apretado en la angustia de lo desconocido
su muggle de harapos
cargando el ansia enorme, tejida
de los sueños insatisfechos del mamparra.

Y un día,
el tren volvió arfando, arfando …
¡oh Nhanisse, volvió!
Y con él, maga,
de sobre todo, bufanda y media listrada
es un ser desplazado,
envuelto en ridículo.

A la espalda – ah, donde te quedó el muggle de sueños, magaíca? –
traes las maletas llenas del falso brillo
de los restos de la falsa civilización del compuesto del Rand.
Y en la mano,
Magaira aturdida encendió el candelero,
a la cata de las ilusiones perdidas,
de la juventud y de la salud que quedaron sepultadas,
en las minas de Jone …
La juventud y la salud,
las ilusiones perdidas
que brillarán como astros en el escote de cualquier señora
en las noches deslumbrantes de cualquier ciudad.

SI QUIERES CONOCERME

Ah, ella es quien soy:
cuencas vacías de los ojos desesperadas por poseer vida.
Una boca cortada por heridas de angustia.
Levantada como para implorar y amenazar. 
Cuerpo tatuado con cicatrices visibles e invisibles.
Por los duros azotes de la esclavitud.
Torturado y magnífico,
orgulloso y místico.
África de pies a cabeza,
-ah, ella es quien soy!

Si quieres entenderme,
ven y inclínate sobre mi alma africana,
en los gemidos de los negros en los muelles,
en las frenéticas danzas de los chopes,
en la rebeldía de los shaganas,
en la extraña melancolía que se evapora de
una canción nativa, a la noche …

Y no me preguntes nada más,
si realmente deseas conocerme …
Porque no soy más que un caparazón de carne
en el que se congeló la revuelta de África.
Su grito se llenó de esperanza.

SANGRE NEGRA

¡Oh mi África misteriosa y natural,
mi virgen violada,
¡mi madre!

Como yo andaba hace tanto desterrada,
de ti alejada
distante y egocéntrica
por estas calles de la ciudad!
embarazadas de extranjeros

¡Mi Madre, perdona!

Como si yo pudiera vivir así,
de esta manera, eternamente,
ignorando la caricia fraterna
de mi luna de miel
(mi principio y mi fin) …
Como si no existiera más allá
de los cines y de los cafés, la ansiedad
de tus horizontes extraños, por desentrañar …
Como si tus macizos cacimbados
no cantaran en sordina su libertad,
las aves más bellas, cuyos nombres son misterios todavía cerrados!

Como si tus hijos -regias estatuas sin par -,
altivos, en bronce tallados,
endurecido en el fuego infernal
de tu sol causante, tropical,
como si tus hijos intemeratos, sobre todo luchando,
a la tierra atados,
como esclavos, trabajando,
que, amando, cantando
¡mis hermanos no fueran!

¡Oh mi Madre África, Ngoma pagana,
En la actualidad,
mística, sortílega – perdona!

A tu hija trasbordada,
te abre y perdona.

¡Que la fuerza de tu savia vence todo!
Y nada más fue necesario, que el hechizo impar
de tus tantán de guerra llamando,
dundundundundun – tãtã – dundundundun – tãtã
nada más que la locura elemental
de tus batuques bárbaros, terriblemente bellos …

para que vibre
para que yo grite,
para que yo sienta, funda, en la sangre, tu voz, Madre!

Y vencida, reconociera nuestros eslabones …
y regresar a mi origen milenario.
Madre, mi Madre África
de las canciones esclavas a la luz de la luna,
no puedo, no puedo repudiar
la sangre negra, la sangre bárbara que me has legado …
Porque en mí, en mi alma, en mis nervios,
es más fuerte que todo,
yo vivo, yo sufro, río a través de él, Madre!

MI DOLOR

La
misma angustia duele
en el alma de nuestros cuerpos de
cerca y de lejos.

Y el negro que gritó
es el dolor que no se vendió
ni siquiera cuando el sol se perdió
en los muros de la cárcel.

AFORISMO

Había una hormiga
compartiendo aislamiento conmigo
y comiendo juntos.

Éramos iguales
con dos diferencias:

no la interrogaban
y la podían pisar descuidadamente.

Pero ambos
pudieron ponernos en el camino intencionalmente
pero no pudieron
arrodillarnos.

GRANO DE ARENA

Un solo grano de arena
nunca imaginé que
pesara tanto …


Testifico
en el clásico ritual
de nuestra despedida
constreñidos terrones
a las mancheias.

EN LUGAR DE LÁGRIMAS

Solo un llanto seco lo
pone en la cúspide de mi dolor
el pico más intenso del duelo.

Lamentablemente NUNCA
En el miedo instintivo de las calles María vaciló en las aceras hasta que no sintió el presagio fugaz . El contorno de sombras en el borde de un más allá: el asfalto fatal de la calle desafortunadamente ya no la intimida. Una vez que se cumplió el triste anuncio, lamentablemente estaba cruzando una avenida sin riesgo intimida el espíritu de María.

Me encantaría ver a
María todavía asustada
y nunca me gusta después,
cuando ya nada la intimida.

SACRARIO

Ausencia del cuerpo.
Amor absoluto.

Anfitriones del Sol.
Lluvia.
De arena.
Y golondrinas
batiendo sus alas
sobre el hombro gris consternado
de una nube.

Y un tocado
tu tabernáculo
vigilando.

TE DEUM (A TI DIOS)

 opresivo
intranquilidad
en el carril de bronce.

Libreto
de mil cactus
en silencio abstenerse de los desiertos.

Doblar las
campanas
en un solemne Te Deum
de gracias por María.

TEJIDOS DE MEMORIA

En la aburrida melancolía del techo,
bobinas de telaraña bordean la soledad
mientras suaves susurros de sombra
en el mutismo brillante del espejo
recitan estrofas de polvo.

NUESTRA HERMANA LUNA

Una dulce hermanita que nos cubre
todos con calidez y ternura
de tu cariño …
que derrama toda su claridad
sobre nuestras tristes cabezas inclinadas
y, como un hechizo fuerte y misterioso,
ahuyenta las rabias profundas y dolorosas
de revueltas,
con tu cálida caricia de terciopelo …
tu enorme mano,
blanco brillante, nos da todo.
Y bajo tu poderoso hechizo, nos calmamos.
Y poco a poco, momento a momento,
Dejando ir …
Cerrando nuestros ojos pacientes para esperar
Ahora podemos ir al mar
Detenido de nuestros sueños cansados …
¡E incluso podemos cantar!
Incluso podemos cantar nuestro lamento …
Con ojos dentro, dentro de nosotros
Nos sentimos humanos de nuevo
Somos nosotros de nuevo
Y no animales salvajes y ciegos aguijoneados …
Sí. Cantamos con amor
La luna amiga que es nuestra hermana.

Aunque nos digan que no,
lo sentimos en lo profundo del corazón …
(que bien vemos
que en su ancha carita de leche hay suaves sonrisas de dulzura
para nosotros, tus hermanos …)
simplemente no entendemos
como es que siendo nuestra hermana tan blanca,
puede ser tan completamente cristiano,
si somos tan negros, tan negros,
como la noche oscura más solitaria y desoladora …

RUEGO

¿Quién estranguló la voz cansada
de mi hermana de la selva?

De pronto su llamado a la acción
se perdió en el fluir infinito de la noche y el día.
Ya no llega hasta mi cada mañana,
exhausta tras el largo viaje,
ahogada milla tras milla
en el eterno grito: ¡Macala!

No, ya no viene más, húmeda todavía de rocío,
maniatada con niños y con sumisión…
Un hijo a la espalda, otro en el vientre
¡siempre, siempre, siempre!
Y un rostro todo contenido en una mirada suave,
cada vez que recuerdo esa mirada
siento que mi carne y mi sangre se hinchan trémulas,
latiendo ante afinidades y revelaciones…
Pero ¿quién ha impedido que su inconmensurable mirada
nutriera mi hambre profunda de camaradería
que nunca podrá satisfacer mi pobre mesa?

“Io mame” ¿quién pudo silenciar de un tiro
la noble voz de mi hermana de la selva?
¿Qué mezquino y brutal látigo de rinoceronte
la azotó hasta matarla?

—En mi jardín florece la siringa.
Pero con un presagio maligno en su flor purpúrea,
en su intenso inhumano perfume;
y el verano aguarda que el hijo de mi hermana
descanse en él…
En vano, en vano,
Un chirico canta y canta posado entre los juncos,
por el niñito de mi hermana perdida,
víctima de los nebulosos amaneceres de la selva.
Ay, yo sé, yo sé: al final había un resplandor
de despedida en esos dulces ojos,
y su voz llegó como un murmullo ronco,
trágico y desesperado….

Oh África, patria mía, respóndeme:
¿Qué le hicieron a mi hermana de la selva,
que ya no viene más a la ciudad con sus eternos retoños
(uno a la espalda, otro en el vientre)
y su eterno pregón de carbonera?
¡Oh África, patria mía,
tú al menos no renegarás de mi heroica hermana,
ella vivirá en el altivo memorial de tus brazos!

A BILLIE HOLIDAY, CANTORA

 
Era de noche y en la habitación aprisionada por la oscuridad
solo había entrado la luna, taimadamente,
para derramarse en el piso.
Soledad. Soledad. Soledad.
 
Y entonces,
tu voz, hermana mía americana,
vino del aire, de la nada, nacida en la misma oscuridad…
Extraña, profunda, caliente,
traspasada por la soledad.
 
Y así empezaba la canción:
“Into each heart some rain must fall…”
Empezaba así
y solo había melancolía
de principio a fin,
como si tus días no tuvieran sol
y tu alma, ahí, sin alegría…
 
Tu voz hermana, en su trágico sentimentalismo,
bajando y subiendo,
llorando para luego, aún trémula, empezar a reír,
cantando con tu inglés negro arrastrado
los singulares “blues”, con un fatalismo
racial que duele,
tu voz, no sé por qué magia extraña,
arrastró a mi soledad por grandes distancias…
 
¡En la habitación oscura, ya no estaba sola!
Con tu voz, hermana americana, llegó
todo mi pueblo esclavizado sin piedad
por este largo mundo, viviendo con miedo, receloso
de todo y de todos…
Mi pueblo ayudando a erigir imperios
y siendo excluido de la victoria…
Viviendo segregado una vida ingloria,
de proscripto, de criminal…
 
Mi pueblo transportando a la música, la poesía,
sus complejos, su tristeza innata, su insatisfacción…
 
Billie Holiday, hermana mía americana,
siempre seguí cantando, con tu estilo amargo
los “blues” eternos de nuestro pueblo desgraciado…
Siempre seguí cantando, cantando, siempre cantando,
¡Hasta que la humanidad egoísta nos escuche en tu voz,
 
y gire los ojos hacia nosotros,
pero con fraternidad y comprensión!

DEJA QUE PASE MI PUEBLO

Noche tibia en Mozambique
Y sonidos remotos de marimbas llegan hasta aquí
– ciertos y constantes –
provenientes de no sé dónde.
En mi casa de madera y cinc
abro el radio y me dejo llevar…
pero las voces de América remueven mi alma y mis nervios.
Y Robenson y Marian me cantan
spirituals negros de Harlem.
“Let my people go!”
-¡oh, deja que pase mi pueblo,
deja que pase mi pueblo!-
dicen.
Y abro los ojos y ya no puedo dormir.
Adentro mío, suenan Anderson y Paul
y no son dulces voces de agitación.
“Let my people go”!

Nerviosamente,
me siento en la mesa y escribo…
Adentro mío,
deja que pase mi pueblo,
“oh, let my people go…”
Y ya no soy más que un instrumento
de mi sangre en un torbellino
con la ayuda de Marian
con su voz profunda: ¡mi hermana!

Escribo…
En mi mesa apoyan sus brazos bultos familiares.
Mi madre con sus manos curtidas y el rostro cansado
y revueltas, dolores, humillaciones,
tatúan de negro el papel blanco virgen.
Y Paulo, a quien no conozco,
pero es de la misma sangre y la misma savia amada de Mozambique,
de miserias, ventanas enrejadas, adioses de magaíças (*),
y algodón, mi inolvidable compañero blanco.
Y Zé -mi hermano- y Saúl,
y vos, Amigo de dulce mirada azul,
que agarrás mi mano y me obligás a escribir
con la hiel de la revuelta.
Todos se apoyan en mis hombros,
mientras escribo, a lo largo de la noche,
con Marian y Robeson vigilando a través del ojo iluminado del radio:
“Let my people go,
Oh, let my people go!”

Y mientras lleguen de Harlem
voces lamentando
y mis bultos familiares sigan visitándome
en las largas noches de insomnio,
no me dejaré llevar por la música fútil
de los valses de Strauss.
Escribiré, escribiré,
con Robeson y Marian gritando conmigo:
Let my people go,
¡OH, DEJA QUE PASE MI PUEBLO!

ÁBRANNOS LA PUERTA, COMPAÑEROS

Ay, ábrannos la puerta,
ábranla rápido, compañeros,
que afuera andan el miedo, el frío, el hambre,
y hay rocío, hay oscuridad y bruma…
¡Somos un ejército entero,
todo un ejército numeroso,
que les pide comprensión, compañeros!

Y la puerta sigue cerrada…

Nuestras recias manos negras
de talle grosero,
nuestras manos de dibujos rudos y ansiosos
ya se cansaron de tanto golpear en vano…

Ay, compañeros,
abandonen por un momento la mansedumbre
estancada del comodismo gregario,
¡Y vengan!
Si no es así,
los invitamos a tirar,
sin siquiera moverse,
la llave mágica que tanto codiciamos…
La aceptaremos igual
Si nos humillan entregándola con desdén.

Lo que importa
es que no nos dejen morir
miserables y congelados
afuera, en la noche fría poblada de xipócués…

“Lo que importa
Es que nos abran la puerta.”

PATRÓN

¡Patrón, patrón, oh, patrón mío!
¿Por qué me pegás, sin lástima,
con tus ojos duros y hostiles,
con tus palabras que hieren como flechas,
con todo tu aire rico en desprecio censurador
por mis actos forzosamente serviles,
e incluso con la bofetada humillante de tu mano?
¿Pero por qué, oh, patrón? Contame:
¿Qué te hice?
(¿Fue haber nacido así con este color?)

Patrón, no sé nada… Como ves
a mi nada me enseñaron,
solo a odiar y obedecer…
¡Solo obedecer y odiar, sí!
¡Pero cuando hablo, patrón, te reís!
Y también se ríe aquel señor
patrón Manuel Soares del Rádio Clube…
Yo no me explico tu portugués,
patrón, pero conozco mi landim,
que es una lengua tan bella
y tan digna como la tuya, patrón…
¡En mi corazón no hay otra mejor,
tan suave y tan delicada como ella!
¿Entonces por qué te reís de mi?

¡Ah, patrón, yo levanté
esta tierra mestiza de Mozambique
con la fuerza de mi amor,
con el sudor de mi sacrificio,
con los músculos de mi voluntad!
¡Yo la levanté, patrón,
Piedra por piedra, casa por casa,
árbol por árbol, ciudad por ciudad,
con alegría y con dolor!
¡Yo la levanté!

Y si tu cerebro no me cree,
preguntale a tu casa quién fabricó cada ladrillo,
quién se subió a los andamios,
quién ahora la limpia y tanto la embellece,
quién la trapea, la barre y la encera…
Además, preguntale a las acacias rojas y sensuales
quién las plantó y las regó,
y, más tarde, las podó…
Preguntale a todas las largas calles ciudadanas,
Simétricas y negras y resplandecientes
Quién les pasó el alquitrán,
indiferente a la malanga de sol infernal…
Y también preguntá quién las barrerá,
mañana temprano, con la cacimba que cubre todo…
Preguntá quién se muere en el muelle,
día a día, todos los días,
para resucitar en una canción…
Y quién es el esclavo en las plantaciones de sisal
y de algodón,
en este vasto Mozambique…
El sisal y el algodón que serán “pondos” para vos
y no para mi, patrón mío….
Y el sudor es mío,
el dolor es mío,
el sacrificio es mío,
la tierra es mía
¡Y mío también es el cielo!

¡Y me pegás, patrón!
Me pegás…
Y mi sangre se propaga, hasta ser un mar…
Patrón, cuidado,
que un mar de sangre es capaz de ahogar
todo… ¡también ahogarte a vos, patrón!
También a vos…

NUESTRA VOZ

Nuestra voz se irguió consciente y bárbara
sobre el blanco egoísmo de los hombres
sobre la indiferencia asesina de todos.
Nuestra voz mojada por la cacimba del sertón
nuestra voz ardiente como el sol de las malangas
nuestra voz atabaque llamando
nuestra voz lanza de Maguiguana
nuestra voz, hermano,
nuestra voz traspasó la atmósfera conformista de la ciudad
y la revolucionó
la arrastró como un ciclón de conocimiento.

Y despertó remordimientos de ojos amarillos de hiena
y con ella se escurrieron sudores fríos de condenados
y encendió luces de esperanza en almas sombrías de desesperados…

¡Nuestra voz, hermano!
Nuestra voz, atabaque llamando.

Nuestra voz luna llena en la noche oscura de la desesperanza
muestra voz faro en el mar tempestuoso
nuestra voz limando los barrotes, barrotes seculares
¡Nuestra voz, hermano! ¡Nuestra voz miles,
nuestra voz millones de voces llamando!

Nuestra voz gimiendo, sacudiendo bolsas inmundas,
nuestra voz gorda de miseria,
nuestra voz arrastrando grilletes,
nuestra voz nostálgica de ímpis,
nuestra voz África
nuestra voz cansada de la masturbación de los batuques de la guerra
¡Nuestra voz negra gritando, gritando, gritando!
Nuestra voz que descubrió lo profundo,
donde croan las ranas,
la amargura inmensa, inexplicable, enorme como el mundo,
de la simple palabra ESCLAVITUD:
Nuestra voz gritando sin cesar,
nuestra voz señalando caminos,
nuestra voz xipalapala
nuestra voz atabaque llamando,
¡Nuestra voz, hermano!
¡Nuestra voz millones de voces clamando, clamando, clamando!

NEGRA


Personas extrañas con los ojos llenos de otros mundos
querían cantarles tus encantos
solo desde profundos misterios,
delirios y brujería …
Tus profundos encantos de África.

Pero no pudieron.
En sus canciones formales y de encaje,
ausente de emoción y sinceridad,
cae lejos, inalcanzable,
virgen de contactos más profundos.
Y te enmascaraban como una esfinge de ébano, un amante sensual, un
jarrón etrusco, exotismo tropical,
demencia, atracción, crueldad,
animalidad, magia …
y no sabemos cuántas otras palabras llamativas y vacías.

En sus esquinas formales de encaje todo
era negro …
excepto tú.

Y afortunadamente.
Menos mal que nos dejaron
con la misma sangre, los mismos nervios, la misma carne, el alma, el
sufrimiento,
la gloria única y sentida de cantar
con emoción verdadera y radical,
la gloria conmovedora del canto, todo arrugado,
moldeado, fundido en esta sílaba. inmensa y luminosa: MADRE

VOCABULARIO

cubata: choza de africanos negros
machamba: tierra agrícola para producción familiar
magaça: antiguo nombre dado a los emigrantes mozambiqueños que iban a trabajar en las minas de Sudáfrica
mamparra: palabra despectiva para el emigrante mozambiqueño que iba a trabajar en las minas de Sudáfrica
xingombela: danza tradicional del sur de Mozambique.

Te recomendamos ver el programa de televisión.

PRÓXIMO NÚMERO

FUENTES

https://www.infopedia.pt/apoio/artigos/$noemia-de-sousa

https://www.revistatransas.com/2017/10/07/cinco-decadas-de-poesia-recuperada-en-sangue-negro-2001-de-noemia-de-sousa-espanol/

https://www.escritas.org/pt/noemia-de-sousa

http://www.ikuska.com/Africa/Historia/biografias/s/sousa_noemia.htm

https://poetassigloveintiuno.blogspot.com/2010/11/1785-noemia-de-sousa.html

https://www.facebook.com/kalungadoc/posts/1782725838448745/

Revista Alabe

http://revistaalabe.com/index/alabe/article/view/165/130

LA FOGATA

http://www.lafogata.org/libros/li_ultimo.htm

https://es.wikipedia.org/wiki/No%C3%A9mia_de_Sousa

https://www.biografia.co.mz/index.php/en/cultura/205-notas-sobre-noemia-de-sousa

117. Poesía más Poesía: Concepción Silva Belinzón

Concepción Silva Bélinzon

Biografía

Concepción Silva Bélinzon nació y murió en Montevideo.
Tuvo dos hermanas Felisa y Clara. Esta última, también escritora y poeta a quien Concepción dedica su libro “Sagrada cantidad” y comienza “Al oído del hombre” con un poema de Clara que se titula: “Sola tras los vidrios”, que termina:

“…pero venían los sueños
cada día
a beber en el agua de sus párpados”.

Su fecha de nacimiento no es del todo clara, figurando 1903, 1905, y hasta 1915. La que se da como cierta es 1903.
A los diez años se va a vivir con dos tías solteras que le inculcan su profundo sentido religioso.
La religiosidad se ve en sus obras, es más espiritual que intelectual, pues para Concepción a veces era Dios quien le dictaba sus versos, a veces “las almas de los poetas unidos que quieren no morir”.
Vivió en la Unión, en la calle Lindoro Forteza 2659, dirección que no se cansaba de escribir, con una letra alargada en las dedicatorias de sus libros, que todavía aparecen, cada tanto, en Tristán Narvaja.
Rolando Faget comenta en un escrito que realizó para presentar uno de los últimos libros de Concepción: Tenemos el gusto de visitarla a menudo en su casa, acompañando a otra gran mujer poeta o hermana de raza de Concepción, Marosa di Giorgio. A través de las ventanas de la casa vemos el crepúsculo invadir la monteviadísima “calle de Concepción “. Cuando la dejamos ya la noche es señora en Lindoro Forteza. Después amanece. Siempre.
Nos consta que en esas tertulias trabajaron libros de Miguel Oscar Menassa.

Comenzó a publicar en 1945, por lo que algunos la consideran una escritora reservista.
A partir de entonces publica quince títulos que aparecen cada dos, tres o cuatro años, entre “El regreso de la Samaritana”, premiado por el Ministerio de Instrucción Pública en 1943, y “Los sitios abandonados” en 1979.

En 1981 apareció una antología de su obra seleccionada por Marosa Di Giorgio y Claudio Ross, y prologada por Arturo Sergio Visca, ilustre crítico, quien también escribe en la contraportada del libro “Sitios abandonados”.
Publicó en las revistas Alfar de Uruguay, Caballo de Fuego y Atenea de Chile y Espiral de Colombia.
Con una vida dentro de los límites de su casa y con un trabajo de oficina que le insumió algunas horas durante unos cuantos años, Concepción Silva vivió -y murió- sin grandes movilizaciones aparentes.
La escritura fue la aventura y el espacio del mundo en el que desarrolló la existencia.
Fue reconocida por Supervielle, admirada por Oliverio Girondo, saludada por Aleixandre, Gómez de la Serna, José Emilio Pacheco y Alejandra Pizarnik entre una larga lista de nombres con los que mantuvo asidua correspondencia.

Jules Supervielle, comenta acerca de su escritura:
Sus versos parecen haber sido dictados por una voz que no es del todo de este mundo.Sucede que nosotros no comprendemos muy bien qué es lo que ella significa pero poco nos importa, esta voz penetra con la mayor intensidad en nuestra memoria y allí se queda.­ Oh maravilla!: sus versos difíciles nos penetran fácilmente, sin la menor dialéctica ellos nos persuaden. Versos misteriosamente límpidos, plenos de un secreto que sabe mostrarse sin revelarse.
A pesar de ser Supervielle una figura prestigiosa en el Uruguay del 40, y de tener Concepción admiradores a lo largo de su fecunda y larga vida poética, no alcanzó, sin embargo, para que se la conociera cabalmente y se la valorara en su talento.

De Oliverio Girondo consta su testimonio en una carta que le envió y que aparece publicada en la contraportada del libro “Sagrada cantidad” en la que le dice:
Hubiera deseado balbucearle el deleite con que he saboreado muchos de sus poemas y decirle algo de lo que pienso sobre la maestría con que Ud. maneja una forma tan acerada como el soneto; manopla a la que ha sabido infundirle la mórbida ductilidad de un guante de cabritilla que, no sólo permite percibir las rutas y la estructura topográfica de la mano que recubre, sino todos y cada uno de sus movimientos.
… durante nuestras amistosas charlas con Supervielle surgía ,de pronto, algún verso suyo y sobre todo aquél de “Los altos coroneles me llaman Concepción”, tan sugestivo, tan lleno de misterio y que tiene alguna similitud con los de “Acostumbrado a letras y a doctores era casi perfecta mi hermosura”… del “Canto” con que ahora me abruma, porque poseen esa libertad de asociación de ideas (poéticas) que en ocasiones suele llegar hasta la arbitrariedad y que, al menos para mí, constituye uno de los mayores encantos de su poesía.
(…)
Permítame, por lo tanto, que estas líneas sean, tan sólo, el testimonio de mi emocionada gratitud y la expresión del íntimo deseo de conocerla personalmente.
Le besa las manos, Oliverio Girondo.

Así mismo Ramón Gómez de la Serna manifiesta: Con las palabras más familiares dice usted las cosas más diferentes que rompen el límite de la vida.
También mantuvo correspondencia con el poeta Miguel Oscar Menassa. Como primicia traemos de su propia letra los comentarios que Concepción envía al poeta en las dedicatorias de dos de sus libros, “Llamarlo y despedirlo” (1976) y “Sitios abandonados” (1978), donde comenta dos de los libros que le envía Menassa: “Salto Mortal” (1977) y “Grupo Cero ese imposible y Psicoanálisis del Líder” (1979), y un poema que le dedica especialmente.

Con una poesía compleja, misteriosa y fulgurante Silva Bélinzon se adentra en esa zona extraña, aislada y huraña a la que pertenecen algunos creadores, por inherencia o por posibilidad.
En el Uruguay, un alto muro de silencio, a veces ligeramente estremecido, rodea su obra, sin que podamos tener una clara conciencia del por qué, ni del cómo.
Antonio de Undarraga, quien prologó algunos de sus libros, la comparó con Emily Dickinson. Gastón Figueira, estudioso de Emily Dickinson, que fue amigo personal y que visitó a Concepción todos los domingos por más de treinta años, se refiere a este hecho afirmando que Undarraga “no habla de influencia, sino que establece un paralelo lírico” entre ambas.

Por otra parte, no ha dejado de señalarse su profunda intuición poética, su “singular sentido de la musicalidad del verso”, como dice Enrique Fierro en el “Diccionario de literatura uruguaya”, ni sus “imágenes alucinadas” con las que se “embelesó” Alejandra Pizarnik quien encontró que “poemas como los suyos corroboran las posibilidades del lenguaje, tanta energía efectiva, tanto candor plenamente expresado”.

Es que leer la poesía de Silva Bélinzon es adentrarse en un mundo donde los seres y los objetos cotidianos se vuelven presencias mágicas y firmes, oblicuas y peligrosas.
Entre el deslumbramiento que provoca el descubrir un mundo inmediato, posible y virtual y el ronronear oculto que traen las hojas al crecer o las hormigas devorando las migas de un festín, que siempre es para otros.
Con una voz por momentos irritante, que percute sobre otra, más densa, más antigua, anterior, ascética: feroz por lo que niega, nítida en lo que no quiere, intransigente. Intransigente como pocas, y sabiendo que la intransigencia lleva a un lugar del que no se vuelve.

Así que también es una voz desesperada, atravesada por la tensión que provoca la conciencia lúcida de saber qué es lo que se quiere, se espera o se busca, de manera férrea y en alto, y el alto dolor de saber que esa lucidez la lleva a la “poquedad confinada”.
Entre la admiración de algunos, unos pocos, y la indiferencia mayoritaria de sus contemporáneos, entre la irritación que provocaba en algunos y la fervorosa estima en otros, Concepción escribió sin tregua, ardiendo y siempre fuera del posible rebaño.

A su muerte, acaecida un 2 de noviembre, día de difuntos, de 1987, unos pocos y fieles amigos acompañaron su féretro.
Puede pensarse que Concepción Silva Bélinzon es de las que, en el silencio último del día, una voz “que no es del todo de este mundo” le susurra al oído, en secreto, que la está “esperando un mundo entero”.

OBRAS Y PREMIOS

• El regreso de la samaritana (1945). Premiado en 1943 por el Ministerio de Instrucción pública.
• La mano del ángel (1945) Precedido de un juicio de Jules Supervielle.
• El plantador de pinos (1947)
• Amor no amado (1950)
• Los reyes de oro (1953)Premiado por el Ministerio de Instrucción Pública.
• El cordero terrible (1956) Premiado por el Ministerio de Instrucción Pública
• La ciudad invisible (1959) Prólogo del poeta y crítico chileno Antonio de Undurraga.
• Muero y más vivo (1962) Publicado por la revista Lírica Hispana de Caracas.
• Me espera el mundo entero (1963)
• El más justo llamó (1965) Premiado en el concurso literario del Municipio de Montevideo
• En 1968 recibe el Premio Hispanoamericano Literario, “Susana Soca”, de la República oriental del Uruguay, por su obra literaria
• Al oído del hombre (1970)Premio Municipio de Montevideo
• Sagrada cantidad (1973) Con una carta de la poeta argentino Oliverio Girondo.
• En 1974, recibe un telegrama de la Academia del Premio Nobel de literatura de Suecia, donde le informan que su libro está incluido en el comité
• Disimulada gloria (1976)
• Llamarlo y despedirlo (1976)
• Sitios abandonados (1978)
• Página eterna (1979)
• Antología poética (1980, con prólogo de Arturo Sergio Visca)
• Poesías (1981)

Extraído del artículo: Concepción Silva Bélinzon: sin tarjeta de visita. Por la poeta Silvia Guerra. Jornal de poesía.jor.br
Poetas Siglo XXI. blogspot
Libros de Concepción Silva Bélinzon: Al oído del hombre, Sagrada cantidad, Llamarlo y despedirlo. Sitios abandonados
Material inédito proporcionado por el poeta Miguel Oscar Menassa Chamli

POEMAS

Del libro AL OÍDO DEL HOMBRE

GENTES APRESURADAS

La amapola se quema y no asustarse
(el padre se vistió para la tumba)
gentes apresuradas sin mirarse
sobre un tronco flotante… llora y zumba.

El perdón no bastaba sin amarse
viviendo sólo en parte se derrumba;
soportar cualquier cosa no es salvarse
el verano tan largo ya retumba.

Más allá de la muerte, no es la muerte:
hay que lavar las manos una a una
la sangre de los mártires convierte.

Traiciones del océano y las rocas
ausencia de vergüenza en la tribuna
y asistimos a misa entre las focas.

MARTIRIZAR Y SER MARTIRIZADO

Se acostumbra hacia abajo y mira el cielo
(pero muy pocos han sobrevivido)
casi todo lo arreglan con un velo
en la casa soldada un hombre herido.

Épocas de indigencia y terciopelo
cuántas flores tenía ese partido…
cuerpos asesinados sin un pelo
el pequeño sirviente despedido.

Martirizar y ser martirizado:
hablamos de mis uñas siempre muertas
muy poco corazón avergonzado.

En el mesón del puente con respeto:
de par en par se abrían muchas puertas
en los templos enormes hay secreto

LAS HUMILLACIONES

No es posible arreglar humillaciones
sin rastros de sangre era la herida;
en nidos de algodón tantos glotones
los mercados abiertos sin comida.

Es posible arreglar obligaciones
poco a poco se forma una avenida…
el alma se ocultaba de ratones
una vez para siempre fue elegida.

¿Por qué he de preocuparme de los ricos?
estrechamente envueltos en paradas
y cuchillo apropiado desde chicos.

El plato boca- abajo sin entierros:
no hay percheros, ni estantes, ni frazadas
se vive solitario entre los perros.

LOS PODEROSOS

Los poderosos son como cenizas
proyectos de tortugas inobedientes;
pero el justo no cambia su divisa
cien mil techos vacíos de serpientes.

Ahora me siento libre se su prisa
(entre flores de plata sus agentes)
sin carruajes el séquito agoniza
manos y corazones tan valientes.

Ahí está por ejemplo su levita:
de negrura de pez sus interiores
Y de la muerte humana favorita.

De furioso revólver lejanías:
muros condecorados sin valores
hay que lavar en nuestros propios días.

AL OÍDO DEL HOMBRE

Se ejerce ante el espejo más confianza
siempre y cuando se elija no mentirse;
al oído del hombre sin tardanza:
en las playas radiantes no aturdirse.

Haber vertido lágrimas no alcanza
frente al amo impasible sin hundirse;
utilicemos la última esperanza
gotea sangre fría sin pudrirse.

(Pero excéntricamente nos movemos
sin mejorar modales ni razones
porvenir sin dolor sólo queremos).

Nuestra sagrada tierra en que vivimos;
de producir propósito intenciones
hay bombas de Satán como racimos.

EL LOBO SE QUEDÓ SIN LA PASTORA

Adentro de paredes sufres miles
yo te espero en la puerta con el fresco,
de millones de justos invisibles
tu silla está muy cerca a lo grotesco.

Ya no estoy incompleta entre gentiles
se escapa de mi cuerpo el parentesco:
los cambistas de joyas y fusiles
y el ruido de las sedas tan burlesco.

El lobo se quedó sin la pastora;
ganado el equilibrio entre las redes
con tanta realidad abrumadora.

Sin fondo el corazón bajo la cera:
de peldaño en peldaño entre paredes
súbitamente luce la escalera.

LA CASA SIN PUERTAS

Habrá palabras nuevas sin cantores
y es preciso buscarlas bien ligero;
también sobrevivir sobre traidores
y el salto del poema lo primero.

Viejo olor a familias y a rencores
mañana no será como yo quiero:
largas mesas provistas de licores
no es bueno repetir como el portero.

No es bueno repetir lo que está dicho:
para qué, para qué morir de peste
no es lo mismo la nada sin capricho.

Puerta no tengo miedo puerta puerta;
y si acaso me escucha me conteste
entre vidrios oscuros descubierta.

DEL LIBRO “SAGRADA CANTIDAD “ Dedicado a su hermana Clara Silva

LOS PECADOS

Gran manjar es el hombre con pecados
como viven las moscas viviremos…
hay tres cuartos de mal en los mercados
y en sillas voladoras no saldremos.

Tan escasos de todo… y asustados
una casa de vidrio no queremos;
hay pudores con oro enmarañados
y del vino tan agrio no sabemos.

No te apures por mí, estoy segura:
no alcanzan padrenuestros para todos
son poquitos los hombres sin negrura.

Gritando tras de mí por corredores;
¡ay vida! No mereces tantos lodos
Ni confundir los santos con doctores.

BOCA DE SEÑORES

La cueva del dinero queda abajo
convirtiendo a los hombres en tortugas;
y recibo una luz que no rebajo
no se apagan los ojos que Tú enjugas.

El vino azucarado sin atajo
y veo un traje blanco sobre orugas;
aceptan beneficios sin trabajo
de pasos peligrosos tantas fugas.

Y pagan las palabras como espejos:
portadores de emplastos y riquezas
asustados de ver el cielo lejos.

Familia sin anillos me convida:
Van y vienen las olas y cabezas
Más alto queda el monte de la vida..

CALLE DE CONCEPCIÓN

Ya tengo a Concepción y es suficiente
(el hambre le llegaba hasta las cejas)
se despide la máscara y no miente
menos hombres muriendo como ovejas.

Tener según el mundo ¡qué valiente!
se torna insoportable si te alejas:
por tu propio descenso entre la gente
vivir con los que viven aconsejas.

La bebida ya está bastante fría:
el pobre tendrá pan y hasta calmantes
diez millones cuadrados de alegría.

Entre el alma y la piel pasó la espada;
desde el suelo hasta el techo deslumbrantes
mis amigos no vieron la estocada.

LA CASA DE LOS GATOS

Me duele el corazón de tanto usarlo
son cosas que le pasan a los pobres;
melancólica fiebre sin lograrlo
el humo de la cena no me cobres.

Sutiles candeleros no es amarlo
y visitas correctas y salobres:
dedicado equilibrio por mirarlo
por vía de este verso me recobres

Dormitorios vacíos percibía;
las terribles hormigas coloradas
y el ángel de la guarda se dormía.

Es pecado mortal seguir las ruinas;
miradas familiares olvidadas
y entre dos gatos muertos me dominas.

TIEMPO DE GUERRA

Escarabajo con ojos de rubíes
los pies más abajo que la tierra,
de remordidas llagas te desvíes
¿el ir a qué?—sin ángel va tu guerra.

Por borrar a los hombres no sonríes
isla sólo de contras ya te cierra:
de cabellos de santos, colibríes
¿el gusto a qué gusano te destierra?

Trabajo peligroso entre cuchillos:
cuando comen o duermen los traidores
las monedas quemando los bolsillos.

Añicos los roperos y vajillas;
Sin levantar cabeza ni colores
Forradas en silencio las mejillas.

DEL LIBRO “ LLAMARLO Y DESPEDIRLO”

PUEDE ENTRAR EL QUE QUIERA Y ANIMALES

Se vestía con mantas bien lavadas
aumentando en su cuerpo
Luz sin luces
substancias malhechoras reparadas
no hay cartas ni cortinas
si reluces.

Las llaves de mi Padre
bien guardadas
para formar los Hombres sin las cruces;
muchas frentes marchitas levantadas
si el faro está caído
no me acuses.

Las puertas bien abiertas
día y noche.
Puede entrar el que quiera
y Animales
ya corté los cerrojos y reproche.

Las cabezas de sabios
tienen multas.
Uniones con amigos desleales
en mi Libro Sagrado
tengo ocultas.

CONCEPCIÓN SILVA

Puedes reconocerme
(eternidad enorme sin verdugos)
falta comida
y gatos
cuán brutal era el amo que tenía.

Todo perdido o casi todo
Abierta perspicacia.

En avance secreto,
liberadas por manos las glicinas
quedaron sostenidas
contempladas;
limpiaremos los nudos que yo adoro.

Puedes reconocerme
cuando buscas refugio
bajo sedas que aún hinchan
mis terrores;
porque entre tantos seres
me elevo rectilínea
entre mil ingredientes de penumbras.

Viva masa total
Con que adherí mis puentes
En la noche sin vendas
Ni caprichos.
Una rosa de pan a este mendigo

De su letra al lado del título escribe: Para Miguel Oscar Menassa.

DEL LIBRO “ SITIOS ABANDONADOS”

SITIOS ABANDONADOS

Sitios abandonados, mi trabajo,
estoy inaugurando otra existencia;
porque ya recomienza muy abajo
repito millonaria esta presencia.

Fe de revelación en mi demencia
fresca y eterna de magnolia un gajo;
llenar de amor, olvido y penitencia
gemir de aquella flauta, ya no atajo.

Apenas son dos ojos que persigo
no me reservo nada, cada día
cumpliendo con mi oficio voy contigo.

Son apenas dos manos, son mil puertos
un pájaro flirteaba y se desvía
y todo comenzó sobre los muertos.

NO HAY UN ORDEN POSIBLE PARA AMARSE

Pánico entre las hojas amarillas
piedras irregulares las calzadas…
perseguidas de cerca sin orillas
maletas de estaciones olvidadas.

¿A dónde van tan pobres sin hebillas
sus pequeñas cabezas limitadas?
como lunas andantes de rodillas
a perder su belleza condenadas.

No hay un orden posible para amarse;
del color sin color sus infinitos
pero no es peligroso aproximarse.

Del tiempo y de lo oculto los momentos;
sus putrefactos cuerpos son benditos
y después de la furia nacimientos

MÁS SABES QUE LOS ASTROS

A Marosa di Giorgio

Más sabes que los astros la armonía
del que siempre te tuvo, en su corona,
la cascada del bosque que pregona
tu voz más que el silencio yo diría.

Sobre dolientes líquenes vigía
hasta la niebla misma te perdona;
y el lagarto inceleste se abandona
por luz tan verdadera que lo guía.

En su gran Mano de Oro tu cabeza,
junto al niño que cuidan las doncellas
no conoces secretos ni flaquezas.

Como el sol en las uvas moscateles,
supiste madurar con las estrellas
la rueda se derrumba en tus laureles.

DEL LIBRO “ LOS REYES DE ORO” 1953

EN USTED VI LA LUNA DESHOJARSE

Pobre mi corazón que no lo sabe
que depende de usted mi melodía;
y luego del poema no lo alabe
porque agregó mil años a mi día.

Pobre mi corazón que no lo sabe
diga usted si en su vida va la mía;
a unos doscientos metros de su nave
aumentó mi disgusto esta alegría.

Como anuncio en Octubre mi desvelo.
En usted vi la luna deshojarse
Mujer sí, pero ¡ay! sin terciopelo.

Ser la niña de ayer que no fue en vano;
acostumbrarse a nunca acostumbrarse
los hombres transformados y la mano.

ME ESPERA EL MUNDO ENTERO

No quiero convertirme.
Porque si doy un grito espanto al cielo;
mi dolor es más firme
y belleza mi duelo
ver las plumas del gallo por el suelo.

Me esperan los objetos
un poco de mi vida las cinturas;
ciertos tallos más quietos
conversar sin figuras
y una lengua culpable entre mis curas.

Tras muchos sacrificios
la mitad del petróleo en mi simiente.
Sentados los oficios
nos duele la serpiente,
préstanos el dinero para el puente.

Me espera el mundo entero.
La escalera es de manos y rodillas;
el menor es primero

la condesa sin sillas,
y el pánico del pez en las orillas

¿Quiénes eran los duques?
Desde Sicilia máscaras y juegos;
mil heridas y buques
azotaban mis rueegos,
un palacio de dólares y ciegos.

¿Qué quieren que les diga
Al costado del ruido están mis modos.
El estanque me obliga:
¡repróchame mis lodos!
Dios mío, psdre, y madre, vengan todos.

LOS TRAJES DE TEATRO SE SUSPENDEN

POSTDATA impertinente hay en su carta
no s oy de los que compran ni que venden;
el precio de la joya no lo entienden
de los padres del príncipe se aparta.

Es higiene del alma que reparta
y al galoppe los astros ya descienden;
Los trajes de teatro se suspenden
mayor seguridad para que parta.

Y duermen descuidadas las ovejas.
Un curso de zafiros y de cejas
Ajusta las ventanas para el viento.

¿Quién le pone cerrojos a los sueños?
La gracia que arrebata de sus ceños,
costumbre sobre tablas y alimento

Del libro “ AL OÍDO DEL HOMBRE

SAGRADA CANTIDAD

Qué pálido está el sol sobrecargado
no es muy recomendable tantos gustos;
hablan con reverencia del pecado
el murmullo de jóvenes arbustos.

Enredan los demonios sin cuidado
el volante cabello de los justos;
casi no hay corazón sacrificado
para estar ordenado menos sustos.

Las manos taladradas son de todos:
aprendí nuevas frases para el hombre
sagrada cantidad sin acomodos.

Tercera parte y última escalera:
tropiezo con el viento del renombre,
también un danzarín en cada acera.

LOS GRANDES PROPIETARIOS

Muchos hombres secaban la esperanza
mi hermano con su extraña indiferencia;
extendido el hocico como lanza
con resoecto de cierta transparencia.

De grandes propietarios sin balanza
de grandes propietarios la indigencia;
pero a menudo cambia la ordenanza
del color favorito, penitencia.

A cada cual su muerte y su gusano:
la montaña de carne y la calzada
hermosos trajes blancos del verano.

La palabra sencilla es peligrosa:
extraordinariamente desdichada
extraordinariamente peligrosa.

PUDIERON EVITALO

Apuntando a los cielos sus ccoronas
es mayor el martirio de las gentes;
sonrisas que no avanzan bajo lonas
y la mirada fuera de sus lentes.

Pudieron evitarlo y los perdonas
(con los ombligos rotos bajo puentes)
el alma entre basuras no abandonas
sobre el escaso pasto las serpientes.

Con leyes y con órdenes medidas;
las bocas de los amos más hendidas
con sus manchadas galas esperando.

Perdón, yo fui el primero en contraseñas:
Si alguien quiere ser hombre menos leñas
Con una sola lámpara ganando!

LA SANGRE

No nos perdonarán si perdonamos
Engañar a los hombres con mentiras;
Por todos sus costados tienen amos
tú que tienes cien ojos y no miras.

La más honda mazmorra si no amamos
arrimando los hombros como tiras…
porque vienen del norte los mucamos
más que de oscura noche me retiras.

La sangre es el martillo de la tierra;
y no somos mujeres ignorantes
su espesura inmedible nos encierra.

Un acrecentamiento de desgracias;
Torturando sus jóvenes amantes
No tendrá compasión de tantas gracias.

Del libro “SAGRADA CANTIDAD”

CASI PECES (NO PECES)

No arrimaron sus hombros
los señores
ni asentaron las puertas;
la piscina magnífica
y el grito entre las copas de perales
eran
como especiales maldiciones.

Casi peces (no peces)
únicamente agregan apellidos
y engendran semejantes
con talismanes hechos con arena.

Ya no miran sus ojos de ceniza
¿ pero cómo saberlo?
por ejemplo el periódico no dice
ni el Estado
las cifras elevadas de sus bajas,
ni el filo para ariba
de sus venas.

Pero las cosas todas reguladas:
sus máscaras de loro.
Aquél dormir en orden (ricamente)
con perros y zapatos
y las tremendas sombras
de sus herencia
eran
como especiales maldiciones.

LA MUERTE DE LOS PÁJAROS NO ES BUENA

Su tiniebla espantaba las palomas
y enredaba mejor que telarañas
un sombrero de copas sin aromas
y pesado cuchillo bajo mañas.

Las almas de los hombres no son bromas
rincón iluminado sus entrañas;
asesino nocturno cuando asomas
y cambias las estrellas por cizañas.

La muerte de los pájaros no es buena
¿hasta cuándo lo externo entre lo interno?
como un canto quemado que envenena.

Levísimo ademán de madreselva:
Cerraron los cimientos del infierno
Y su costra de furia ya no vuelva.

TE SACARÉ DEL POZO

El dar a qué, verdugos y campanas
No me das un momento de respiro;
Abriendo los baúles y ventanas
Nuevo cuerpo amoroso con más giro.

Te sacaré del pozo sin tisanas
ganado tembloroso tu retiro;
se pudren escalones más que ranas
y el corazón se rompe sin un tiro.

Nadie puede gardar unos segundos;
su garganta mejor que de ladrones
se apartaban también de moribundo.

Lo que quieren no sé pero lo miro:
de ruidos y maderas sus lecciones
hay demasiado lujo en su retiro.

Del libro “LLAMARLO Y DESPEDIRLO”

LOS OJOS ABIERTOS PARA NADA

Desarmar al amigo con manjares
muchos quieren hacerse vagabundos;
hay luces
que iluminan bulevares
también los pensamientos furibundos.

Del Señor Admirable los andares
y faroles de fama
pierden mundos;
al instante
y, en todos los lugares
El puede contestar si son profundos.

Orejas de lebreles para nada.
Las voces de los jueces
no traspasa
Concepción y su verso abandonada.

Me acusan de soberbia y de locura
hay millones de puertas
en mi casa
pero ninguns tirnr cerradura.

HAY GOLPES EN LA TUMBA DEL MINERO

La causa de su lucha entre la gente
cualquier a qué cualquiera
más oscuro;
los finitos afines sin coriente
¿ el dar a qué, por qué todo seguro?

Un trago de tu Paz independiente
contra los siempre contras
de lo puro;
por costumbre de sangre
estás Ausente
y las puerts se abren sin apuro.

Atrapada entre rocas sin espanto;
Hay golpes
En la tumba del minero
Colgando de su oreja el desencanto.

La cabellera suelta, no hay cepillo;
Del lado occidental
Un extranjero
Por abajo del hombro su cuchillo.

LO ABSURDO DE LOS SAUCES SIN REGRESO

Plaza fuerte muy digna de tus frases
hacen saltar la tapa de los sesos
¿y esta presentación?
no tiene clases
como la gran helada entre los huesos.

Ruiseñor mal herido ya renaces
con tu cabeza errante entre los besos;
la siembra que no rinde la deshaces
y el proyectado fruto sin sabuesos.

Se recogen las uvas sin inquina;
y el poema sonríe con certeza
y paladea el gusto en cada esquina.

Interna brillantez sin falsedades
inconcebible crea la belleza
indisoluble acuerdo en soledades.

Del libro “SITIOS ABANDONADOS”

HABLARA SIN ESPEJOS

Pasión de los señores la mentira
porque nada se cumple en lo decible;
la ausencia del perdón es cuando gira
lo que pasa, que el alma es invisible.

Lo que todo se puede, menos lira
y ninguna palabra es prescindible;
no se ve en la mente si delira
y la sinceridad es imposible.

Hablará sin espejos y por verbos:
se cuelga del pescuezo un amuleto
y quizás enloquezca entre los cuervos.

Lo sacude la duda y la sospecha:
no coman de esa fruta con secreto
la causa primitiva tiene fecha.

OJOS DE DIAMANTES

Quiero escribir palabras de estas noches
en difícil o claro indivisibles;
un puñal está alzado entre los coches
y hay bocas con espinas invisibles.

Acumulan tesoros los fantoches
y tremenda vergüenza de inservibles;
te contemplo tan Alto sin derroches
y todas mis consultas son posibles.

Qué hacer qué hacer enorme de la tierra;
se marchita el amor sin las palabras
y este silencio herido nos aterra.

Grandes resurrecciones sin olores:
túnel que es un infierno entre las cabras
y tropieza deshecho en tus temores.

SE INSTALA PROFECÍA

Estaba todo gris hasta las sedas
adentro de una caja muy oscura;
ademanes de engaños y monedas
un gastarse por dentro la cordura.

Amarrado a un madero sin veredas
vive sobre tu frente la angostura;
aún lleno de pájaros y ruedas
se instala profecía en tu estructura.

Con los pies menos Negros acostados;
coches muy rojos pasan como quiera
barridos por el Viento y asustados.

Tu río estaba allí, y yo segura;
con máscaras y guantes primavera
como tambor callado, mi amargura.

HABLARA SIN ESPEJOS

Pasión de los señores la mentira
porque nada se cumple en lo decible;
la ausencia del perdón es cuando gira
lo que pasa, que el alma es invisible.

Lo que todo se puede, menos lira
y ninguna palabra es prescindible;
no se ve en la mente si delira
y la sinceridad es imposible.

Hablará sin espejos y por verbos:
se cuelga del pescuezo un amuleto
y quizás enloquezca entre los cuervos.

Lo sacude la duda y la sospecha:
no coman de esa fruta con secreto
la causa primitiva tiene fecha.

EL HOMBRE VERDADERO

Hagamos un paquete con la mente
lugares asfaltados, sangre espesa;
conozco el calendario de tu frente
para reunir la furia, qué destreza.

El hombre verdadero te desmiente
devuélveme el silencio que es riqueza,
y donde estás, es donde estás demente
porque el barco es más rágil que tu mesa.

La evidencia palpable en sus desvelos;
y algo mucho por cierto indiscernible
hacia el final desvíos paralelos.

Soy el Sol que fermenta toda espera;
el color del destino es invisible
el presidio del cuerpo la barrera.

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PRÓXIMO PROGRAMA

114. Poesía más Poesía: Santa Teresa de Jesús

SANTA TERESA DE JESÚS

Biografía y Poemas

Teresa nació en Ávila, el día 28 de marzo de 1515. En su casa aprendió a leer y escribir y desde muy niña se aficionó a la lectura, pasión que no la abandonaría ya en toda su vida.
Sus primeras lecturas fueron vidas de santos. Más tarde, libros de caballería; finalmente, libros religiosos. La lectura, en una época que desconocía todos los medios modernos de comunicación social de que disponemos hoy, cuya vida y relaciones sociales no iban más allá del círculo familiar, tenía una influencia que a nosotros nos es difícil valorar. Libros y familiares era las únicas ventanas abiertas el mundo para una mujer, más aún para una mujer joven.


Los hechos más notables de la vida de Teresa, en sus primeros veinte años, están marcados por uno de estos dos factores. Entusiasmada por las lecturas del “Flos sanctorum”, primero quiere ser mártir y escapa a tierra de moros; fracasada la empresa, juega a ser monja en los jardines de su casa.
No obstante, sus sentimientos piadosos infantiles se enfriaron un poco al llegar a la pubertad, a causa de la lectura de libros de caballería, que exaltaron su imaginación, gustando de galas y pasatiempos.
Tras la muerte de su madre en 1528, su padre -severo hidalgo de costumbres austeras- la interna en el convento de Santa María de Gracia, donde las agustinas educan a las jóvenes de la buena sociedad avileña. Teresa descubre otro mundo. Las religiosas sustituyen a primos y hermanos, los libros religiosos a los libros de caballería, la disciplina de un internado a la libertad del hogar.
Aquí comenzó a rezar mucho y a pedir que rezaran por ella para que Dios la mostrase claramente el camino por el que le serviría mejor. Descubierta su vocación en medio de indecibles luchas, en 1532 salió enferma y pasó una temporada en Hortigosa con su tío Pedro Sánchez de Cepeda y en Castellanos de la Cañada con su hermana María de Cepeda, que estaba casada. Vuelta a Ávila, después de grandes cavilaciones, descubrió a su padre la decisión firme de entrar religiosa, y él, aunque muy virtuoso, se resistía a verse privado de su hija predilecta. Después de enconadas luchas interiores, el 2 de noviembre de 1535, a los veinte años de edad, Santa Teresa huyó de casa muy temprano y entró en el monasterio carmelitano de la Encarnación de Ávila, que ella había visitado antes varias veces, en el que la vida religiosa estaba muy relajada, pues lamentablemente la Orden Carmelitana se había ido debilitando al apartarse de las primitivas Reglas. La Santa dice acerca de su determinación: «Cuando salí de casa de mi padre, no creo será más el sentimiento cuando me muera; porque me parece cada hueso se me apartaba por sí…» El 31 de octubre de 1536, su padre firmó la carta de dote de su hija y ésta tomó el hábito el 2 de noviembre del mismo año. A este respecto ella escribe: «En tomando el hábito, luego me dio el Señor a entender cómo favorece a los que se hacen fuerza para servirle…»

Ávila. Vista general. 1870

VUESTRA SOY, PARA VOS NACÍ

Vuestra soy, para Vos nací,
¿qué mandáis hacer de mí?

Soberana Majestad,
eterna sabiduría,
bondad buena al alma mía;
Dios alteza, un ser, bondad,
la gran vileza mirad
que hoy os canta amor así:
¿qué mandáis hacer de mí?

Vuestra soy, pues me criastes,
vuestra, pues me redimistes,
vuestra, pues que me sufristes,
vuestra pues que me llamastes,
vuestra pues me conservastes,
vuestra, pues no me perdí:
¿qué mandáis hacer de mí?

¿Qué mandáis, pues, buen Señor,
que haga tan vil criado?
¿Cuál oficio le habéis dado
a este esclavo pecador?
Veisme aquí, mi dulce Amor,
amor dulce, veisme aquí:
¿qué mandáis hacer de mí?

Veis aquí mi corazón,
yo le pongo en vuestra palma,
mi cuerpo, mi vida y alma,
mis entrañas y afición;
dulce Esposo y redención,
pues por vuestra me ofrecí:
¿qué mandáis hacer de mí?

Dadme muerte, dadme vida:
dad salud o enfermedad,
honra o deshonra me dad,
dadme guerra o paz cumplida,
flaqueza o fuerza a mi vida,
que a todo digo que sí:
¿qué mandáis hacer de mí?

Dadme riqueza o pobreza,
dad consuelo o desconsuelo,
dadme alegría o tristeza,
dadme infierno o dadme cielo,
vida dulce, sol sin velo,
pues del todo me rendí:
¿qué mandáis hacer de mí?

Si queréis, dadme oración,
si no, dadme sequedad,
si abundancia y devoción,
y si no esterilidad.
Soberana Majestad,
sólo hallo paz aquí:
¿qué mandáis hacer de mi?

Dadme, pues, sabiduría,
o por amor, ignorancia;
dadme años de abundancia,
o de hambre y carestía;
dad tiniebla o claro día,
revolvedme aquí o allí:
¿qué mandáis hacer de mí?

Si queréis que esté holgando,
quiero por amor holgar.
Si me mandáis trabajar,
morir quiero trabajando.
Decid, ¿dónde, cómo y cuándo?
Decid, dulce Amor, decid:
¿qué mandáis hacer de mí?

Dadme Calvario o Tabor,
desierto o tierra abundosa;
sea Job en el dolor,
o Juan que al pecho reposa;
sea viña fructuosa
o estéril, si cumple así:
¿qué mandáis hacer de mí?

Sea Joséf puesto en cadenas,
o de Egipto adelantado,
o David sufriendo penas,
o ya David encumbrado;
sea Jonás anegado,
o libertado de allí:
¿qué mandáis hacer de mí?

Esté callando o hablando,
haga fruto o no le haga,
muéstreme la ley mi llaga,
goce de Evangelio blando;
esté penando o gozando,
sólo vos en mí vivid:
¿qué mandáis hacer de mí?

Vuestra soy, para vos nací,
¿qué mandáis hacer de mí?

COLOQUIO AMOROSO

Si el amor que me tenéis,
Dios mío, es como el que os tengo,
Decidme: ¿en qué me detengo?
O Vos, ¿en qué os detenéis?

Alma, ¿qué quieres de mí?
Dios mío, no más que verte.
Y ¿qué temes más de ti?
Lo que más temo es perderte.

Un alma en Dios escondida
¿qué tiene que desear,
sino amar y más amar,
y en amor toda escondida
tornarte de nuevo a amar?

Un amor que ocupe os pido,
Dios mío, mi alma os tenga,
para hacer un dulce nido
adonde más la convenga.

El 3 de noviembre de 1537, hizo su profesión religiosa. A partir de entonces, redobló sus exigencias consigo misma y se entregó a grandes penitencias, entre luchas espirituales. Su salud se quebrantó de tal manera, que su padre envió a la Encarnación los mejores médicos de Ávila y sus alrededores, pero ella fue de mal en peor. En otoño de 1538, tuvo que salir de la Encarnación e irse a la casa paterna durante una larga temporada a causa de sus enfermedades. Y a pesar de que se procuró su salud por otros medios, la enfermedad se agravó, hasta el punto que el 15 de agosto de 1539 por la noche le dio un síncope que duró tres días; fue tomada por muerta y hasta se la preparó la sepultura. No obstante su padre se resistió a admitir el óbito de su hija y se opuso a que la enterraran. Vuelta en sí, regresó muy tullida a la Encarnación, y en abril de 1542 se sintió curada por intercesión de San José. Durante largos años, Santa Teresa siguió llevando la vida monacal entre luchas espirituales. Los locutorios de la Encarnación eran como salones mundanos frecuentados por caballeros y damas de la nobleza. Santa Teresa, cuyo nombre había ya trascendido por Ávila, era la principal atracción, recibía visitas de numerosas personas y acudía como las demás al locutorio. El 26 de diciembre de 1543 murió su padre Alfonso Sánchez de Cepeda, siendo asistido por su hija.
En 1554 se obró en Santa Teresa una profunda transformación interior, con la decisiva entrega a Dios. Ella así lo expresa: «Arrojeme cabe Él con grandísimo derramamiento de lágrimas, suplicándole me fortaleciese de una vez para no ofenderle. Paréceme le dije entonces que no me había de levantarme de allí hasta que Él hiciese lo que le suplicaba». Desde entonces comenzó a experimentar un cambio profundo en su vida, evitó el locutorio, y redobló la constancia y el ardor de la oración.
En el año 1557, pasó por Ávila el Padre jesuita Francisco de Borja y le dio sabios consejos, quedando ella muy sosegada y consolada.
El 25 de enero de 1560 Santa Teresa recibió la gracia de la Transverberación de su corazón, y con ella el don extraordinario de la Confirmación en Gracia.
(Transverberación: Experiencia mística que, en el contexto de la religiosidad católica, ha sido descrito como un fenómeno en el cual la persona que logra una unión íntima con Dios, siente traspasado su corazón por un fuego sobrenatural
La confirmación en Gracia fue para los Ángeles fieles, la posesión definitiva de la Bienaventuranza Eterna).
Ella misma lo describe: «Veía un Ángel cabe mí hacia el lado izquierdo en forma corporal… No era grande, sino pequeño, hermoso mucho, el rostro tan encendido que parecía de los Ángeles más subidos… Veíale en las manos un dardo de oro largo, y al fin del hierro me parecía tener un poco de fuego; éste me parecía meter por el corazón algunas veces y que me llegaba a las entrañas. Al sacarle, me parecía las llevaba consigo, y me dejaba toda abrasada en amor grande de Dios…»

Convento de la Encarnación

VIVO SIN VIVIR EN MÍ

Vivo sin vivir en mí,
y tan alta vida espero,
que muero porque no muero.

Vivo ya fuera de mí,
después que muero de amor;
porque vivo en el Señor,
que me quiso para sí:
cuando el corazón le di
puso en él este letrero,
que muero porque no muero.

Esta divina prisión,
del amor en que yo vivo,
ha hecho a Dios mi cautivo,
y libre mi corazón;
y causa en mí tal pasión
ver a Dios mi prisionero,
que muero porque no muero.

¡Ay, qué larga es esta vida!
¡Qué duros estos destierros,
esta cárcel, estos hierros
en que el alma está metida!
Sólo esperar la salida
me causa dolor tan fiero,
que muero porque no muero.

¡Ay, qué vida tan amarga
do no se goza el Señor!
Porque si es dulce el amor,
no lo es la esperanza larga:
quíteme Dios esta carga,
más pesada que el acero,
que muero porque no muero.

Sólo con la confianza
vivo de que he de morir,
porque muriendo el vivir
me asegura mi esperanza;
muerte do el vivir se alcanza,
no te tardes, que te espero,
que muero porque no muero.

Mira que el amor es fuerte;
vida, no me seas molesta,
mira que sólo me resta,
para ganarte perderte.
Venga ya la dulce muerte,
venga el morir muy ligero
que muero porque no muero.

Aquella vida de arriba,
que es la vida verdadera,
hasta que esta vida muera,
no se goza estando viva.
muerte, no me seas esquiva;
viva muriendo primero,
que muero porque no muero.

Vida, ¿qué puedo yo darle
a mi Dios que vive en mí,
si no es el perderte a ti,
para mejor a él gozarle.
Quiero muriendo alcanzarle,
pues tanto a mi Amado quiero,
que muero porque no muero.

NADA TE TURBE

Nada te turbe,
Nada te espante,
Todo se pasa,
Dios no se muda,

La paciencia
Todo lo alcanza;
Quien a Dios tiene
Nada le falta:
Sólo Dios basta.

Eleva el pensamiento,
al cielo sube,
por nada te acongojes,
Nada te turbe.

A Jesucristo sigue
con pecho grande,
y, venga lo que venga,
Nada te espante.

¿Ves la gloria del mundo?
Es gloria vana;
nada tiene de estable,
Todo se pasa.

Aspira a lo celeste,
que siempre dura;
fiel y rico en promesas,
Dios no se muda.

Ámala cual merece
Bondad inmensa;
pero no hay amor fino
Sin la paciencia.

Confianza y fe viva
mantenga el alma,
que quien cree y espera
Todo lo alcanza.

Del infierno acosado
aunque se viere,
burlará sus furores
Quien a Dios tiene.

Vénganle desamparos,
cruces, desgracias;
siendo Dios su tesoro,
Nada le falta.

Id, pues, bienes del mundo;
id, dichas vanas,
aunque todo lo pierda,
Sólo Dios basta.

Tras este gran favor divino, continuaron las incomprensiones de algunos confesores inexpertos. En agosto de 1560, la visitó en Ávila el Padre franciscano Pedro de Garavito, de Alcántara, hombre muy experimentado en cuestiones místicas, a quien la Santa dio cuenta de su vida con claridad y verdad. Este santo fraile la dio luz en todo y la dijo que no tuviese pena, que alabase a Dios, y que estuviese segura que todo venía de Él.
En septiembre del mismo año 1560 se decidió a reformar la Orden Carmelitana y fundar un convento con el rigor de las Reglas primitivas de San Alberto de Jerusalén, cuyos rasgos esenciales eran la clausura total, el ayuno, el silencio y la penitencia, a los que ella añadiría algunos otros, como fueron la descalcez y el vivir de las limosnas.
El nuevo monasterio estaría bajo la advocación de San José. Para ello contó con el apoyo de San Pedro de Garavito, de Alcántara, y otros insignes protectores.
(Advocación: Dedicación de un lugar religioso al santo o a la virgen bajo cuya protección se encuentra).
Con la autorización del Obispo y un breve pontificio del Papa Pío IV, Santa Teresa fundó en Ávila el convento de San José el 24 de agosto de 1562, primero de la Reforma o Descalzas, en donde instaló a las primeras monjas que, desde entonces, vivieron entregadas a la oración y a la penitencia, con gran austeridad, extremada pobreza y estrecha clausura.
Santa Teresa tuvo que superar valientemente múltiples dificultades y afrontar grandes persecuciones, sobre todo la oposición de muchas de las monjas del convento de la Encarnación, y el alboroto de la misma ciudad, cuyo Concejo trató de suprimir el convento.
En 1563 ella obtuvo licencia para dejar la Encarnación y unirse a sus hijas en San José.
El rey Felipe II, deseoso de reformar la vida de los monasterios en sus reinos, invitó al General de los Carmelitas, el Padre Juan Bautista de Rubeo, para que los visitara. En 1567, el Padre Rubeo vino a España, visitó sus conventos de Castilla, y quedó admirado con el de la Reforma teresiana, por lo que dio licencia a la Santa para fundar nuevas casas de monjas, incluso de frailes, que ella llamaba «Palomarcitos de la Virgen Nuestra Señora».

San Juan de la Cruz y Santa Teresa de Jesús


El 15 de agosto del mismo año, Santa Teresa fundó en Medina del Campo-Valladolid su segundo convento. Aquí se puso en contacto con San Juan de la Cruz, que recientemente había terminado sus estudios en Salamanca, había recibido la Ordenación Sacerdotal, y tenía intención de dejar la Orden de Carmelo para entrar en la Cartuja. Santa Teresa le convence para que se una a ella en la Obra de la Reforma, llegando a ser el más estrecho colaborador en los planes reformadores de la Santa. En 1568 ella fundó en Duruelo-Ávila, el primer convento de la Reforma de frailes descalzos.

Santa Teresa de Jesús. siglo XVII; anónimo (copia de José Ribera)

SOBRE AQUELLAS PALABRAS
“DILECTUS MEUS MIHI”

Ya toda me entregué y di,
y de tal suerte he trocado,
que es mi Amado para mí,
y yo soy para mi Amado.

Cuando el dulce Cazador
me tiró y dejó rendida,
en los brazos del amor
mi alma quedó rendida,
y cobrando nueva vida
de tal manera he trocado,
que es mi Amado para mí,
y yo soy para mi Amado.

Hirióme con una flecha
enherbolada de amor,
y mi alma quedó hecha
una con su Criador;
ya yo no quiero otro amor,
pues a mi Dios me he entregado,
y mi Amado es para mí,
y yo soy para mi amado.

CRUZ, DESCANSO SABROSO DE MI VIDA

Cruz, descanso sabroso de mi vida
vos seáis la bienvenida.
¡Oh bandera, en cuyo amparo
el más flaco será fuerte!
¡Oh vida de nuestra muerte,
qué bien la has resucitado!
al león has amansado,
Pues por ti perdió la vida.
Vos seáis la bienvenida.

Quien no os ama está cautivo
y ajeno de libertad;
quien a vos quiere allegar
no tendrá en nada desvío.
¡Oh dichoso poderío,
donde el mal no halla cabida!
Vos seáis la bienvenida.

Vos fuisteis la libertad
de nuestro gran cautiverio;
por vos se reparó mi mal
con tan costoso remedio;
para con Dios fuiste medio
de alegría conseguida:
Vos seáis la bienvenida.

AL VELO DE LA HERMANA
ISABEL DE LOS ÁNGELES

Hermana, porque veléis,
os han dado hoy este velo,
y no os va menos que el cielo;
por eso, no os descuidéis.

Aqueste velo gracioso
os dice que estéis en vela,
guardando la centinela,
hasta que venga el esposo,
que, como ladrón famoso,
vendrá cuando no penséis;
por eso, no os descuidéis.

No sabe nadie a cuál hora,
si en la vigilia primera,
o en la segunda o tercera,
todo cristiano lo ignora.
Pues velad, velad, hermana,
no os roben lo que tenéis;
por eso, no os descuidéis.

En vuestra mano encendida,
tened siempre una candela,
y estad con el velo en vela,
las renes muy bien ceñidas.
No estéis siempre amodorrida,
catad que peligraréis;
por eso, no os descuidéis.

Tened olio en la aceitera,
de obras y merecer,
para poder proveer,
la lámpara, que no se muera.

Porque quedaréis de fuera,
si entonces no lo tenéis;
por eso, no os descuidéis.

Nadie os le dará prestado;
y si lo vais a comprar,
podríaseos tardar,
y el Esposo haber entrado.
Y desque una vez cerrado,
no hay entrar aunque llaméis;
por eso, no os descuidéis.

Tened continuo cuidado
de cumplir con alma fuerte,
hasta el día de la muerte,
lo que habéis hoy profesado.
Porque habiendo así velado,
con el Esposo entraréis;
por eso, no os descuidéis

Recreación de la habitación de un convento

A estas fundaciones siguieron otras de monjas y frailes. En 1571, por orden del Visitador Apostólico, Santa Teresa es nombrada priora del monasterio calzado de la Encarnación por tres años. Aceptó el priorato, y el 14 de octubre del mismo año tomó posesión del cargo en medio de un gran tumulto de las monjas que se negaban a aceptarla.
La Santa Fundadora se preocupó de que no faltara comida a las monjas, puso todo en perfecto orden, acabó con el locutorio y estableció la disciplina monacal; además las puso como confesor a San Juan de la Cruz. En poco tiempo las monjas dieron un cambio radical en sus costumbres, siendo modelos de oración, sacrificio y recogimiento.
El 6 de octubre de 1574, cesó el trienio del priorato, y la Santa volvió al monasterio reformado de San José de Ávila. En 1575 Santa Teresa se encontró con el Padre San Jerónimo Gracián con motivo de la fundación de Beas de Segura-Jaén, quien sería su confesor y ocuparía altos puestos en la Reforma Carmelitana, la cual fue tomando cada día más auge.
Pronto surgieron nuevas dificultades promovidas por los Carmelitas Calzados, refractarios a la Reforma Teresiana, y por otros enemigos de la misma. Sus planes reformadores y fundacionales, acarrearon a Santa Teresa graves conflictos con autoridades civiles y eclesiásticas. Pero ella, con ánimo varonil, en medio de sus enfermedades y penuria económica, afrontó valientemente las grandes contrariedades, las calumnias y las persecuciones, diciendo: «Cristo y yo mayoría». Hasta el punto que llegó a sufrir un proceso inquisitorial del que salió libre. El mismo Padre Rubeo, General de la Orden Carmelitana, que antes era gran defensor de la reforma de Santa Teresa, mal influido por las habladurías, le prohibió fundar nuevos conventos y la obligó a permanecer como arrestada en un convento de Toledo.
El nuevo nuncio Felipe Sega llegó a Madrid con ánimo de acabar con la Reforma, y motejó a Santa Teresa de Jesús de «fémina inquieta y andariega, desobediente y contumaz»; y la acusó también de inventar malas doctrinas, de salir de la clausura y de haber fundado sin licencia del Papa ni del Padre General de la Orden. En 1578, Sega somete a los descalzos y descalzas a la autoridad de los provinciales de los calzados. La siniestra y vengativa Princesa de Éboli, Ana de Mendoza, dio también sus feroces dentelladas contra la Santa Fundadora. Siguieron las amenazas, calumnias y sufrimientos para Santa Teresa y sus descalzos. Su mayor colaborador, San Juan de la Cruz, fue también víctima de cruel persecución y encarcelamiento por los calzados, con trato inhumano. San Jerónimo Gracián es también perseguido de muerte y encerrado en el convento de los calzados de Madrid. Eran tan grandes los combates, que la Reforma parecía sucumbir.


A SAN HILARIÓN

Hoy ha vencido un guerrero
al mundo y sus valedores.
-Vuelta, vuelta, pecadores,
sigamos este sendero.

Sigamos la soledad,
y no queramos morir,
hasta ganar el vivir
en tan subida pobreza.
¡Oh, qué grande es la destreza
de aqueste nuestro guerrero!
Vuelta, vuelta, pecadores,
sigamos este sendero.

Con armas de penitencia
ha vencido a Lucifer,
combate con la paciencia,
ya no tiene que temer.
Todos podemos valer
siguiendo este caballero.
Vuelta, vuelta, pecadores,
sigamos este sendero.

No ha tenido valedores,
abrazóse con la cruz:
Siempre en ella hallamos luz,
pues la dio a los pecadores.
¡Oh, qué dichosos amores
tuvo este nuestro guerrero!
Vuelta, vuelta, pecadores,
sigamos este sendero.

Ya ha ganado la corona.
Y se acabó el padecer,
gozando ya el merecer,
con muy encumbrada gloria.
¡Oh venturosa victoria
de nuestro fuerte guerrero!
Vuelta, vuelta, pecadores,
sigamos este sendero.
Santa Teresa de Jesús

A LA PROFESIÓN DE ISABEL DE LOS ÁNGELES

Sea mi gozo en el llanto,
sobresalto mi reposo,
mi sosiego doloroso,
y mi bonanza el quebranto.

Entre borrascas mi amor,
y mi regalo en la herida,
esté en la muerte mi vida,
y en desprecios mi favor.

Mis tesoros en pobreza,
y mi triunfo en pelear,
mi descanso en trabajar,
y mi contento en tristeza.

En la oscuridad mi luz,
mi grandeza en puesto bajo.
De mi camino el atajo
y mi gloria sea la cruz.

Mi honra el abatimiento,
y mi palma padecer,
en las menguas mi crecer,
y en menoscabo mi aumento.

En el hambre mi hartura,
mi esperanza en el temor,
mis regalos en pavor,
mis gustos en amargura.

En olvido mi memoria,
mi alteza en humillación,
en bajeza mi opinión,
en afrenta mi victoria.

Mi lauro esté en el desprecio,
en las penas mi afición,
mi dignidad sea el rincón,
y la soledad mi aprecio.

En Cristo mi confianza,
y de El sólo mi asimiento,
en sus cansancios mi aliento,
y en su imitación mi holganza.

Aquí estriba mi firmeza,
aquí mi seguridad,
la prueba de mi verdad,
la muestra de mi fineza.

Santa Teresa de Jesús escribió primero al rey de España, Felipe II, pidiendo ayuda para su obra, y después ella fue recibida en audiencia por el monarca en el Alcázar de Madrid. Felipe II, persona de intachable rectitud y profunda religiosidad, muy identificado con la Reforma y gran admirador de la Santa, haciendo uso de su autoridad, mandó llamar al nuncio Sega y le recriminó severamente su mala actitud y a éste no le quedó otra salida que obedecer al rey. La persecución contra el Carmelo Reformado quedó cortada. El gran Monarca, en 1580, consiguió del Papa San Gregorio XIII, que los conventos descalzos fundados por Santa Teresa constituyeran una provincia independiente de los calzados, con lo cual la Santa Reforma Carmelitana quedó asegurada y consolidada.
La Excelsa Reformadora llegó a fundar un total de diecisiete conventos de monjas y quince de frailes. Los conventos de monjas fueron: Ávila; Medina del Campo; Malagón; Valladolid; Toledo; Pastrana, deshecho por culpa de la princesa de Éboli; Salamanca; Alba de Tormes; Segovia; Beas de Segura, Sevilla; Caravaca, por mediación de Ana de San Alberto; Villanueva de la Jara; Palencia; Soria; Granada, por medio de Santa Ana de Jesús; y en Burgos.

Edición Obras de la Santa Teresa de Jesús,1674.


La salud de Santa Teresa de Jesús estaba sumamente quebrantada. Los viajes, los sufrimientos, el ansia de Dios habían gastado ya su cuerpo. Su compañera inseparable y su enfermera era Ana de San Bartolomé. El 1 de octubre de 1582, en el convento de Alba de Tormes, anunció que su muerte era inminente. El 3 de octubre se confiesa y recibe los Últimos Sacramentos. Sus últimas recomendaciones a sus hijas fueron: «Hijas mías y señoras mías: Por amor a Dios les pido tengan gran cuenta con la guarda de la Regla y las Constituciones, que si la guardan con la puntualidad que deben, no es menester otro milagro para canonizarlas; así miren el mal ejemplo que esta mala monja les dio y ha dado, y perdónenme». Una de las expresiones que se recogieron de sus labios fue: «Hora es ya, Esposo mío, que nos veamos».

Santa Teresa de Jesús falleció el 4 de octubre de 1582, a los sesenta y siete años de edad, en el convento de Alba de Tormes-Salamanca, pronunciando las palabras: «Te doy gracias, Señor, porque muero hija de la Iglesia». El día siguiente de su muerte, debido a la Reforma Gregoriana del calendario, fue el 15 de octubre. Su cuerpo incorrupto, incluido su corazón, se encuentra en Alba de Tormes.
Como eminente escritora y doctora mística, dejó escritas importantes obras, que son verdaderas joyas de la literatura universal. Con ellas el misticismo alcanzó elevadísimas cotas de expresión y profundidad. La obra reformadora de Santa Teresa fue eficacísima contra la expansión del luteranismo y otras herejías.
Canonizada por el Papa Gregorio XV Magno el día 12 de marzo de 1622. Declarada Doctora de la Iglesia por el Papa Pablo VI el día 27 de septiembre de 1970.

¡OH, DICHOSA TAL ZAGALA!

¡Oh!, dichosa tal zagala
que hoy se ha dado a un tal Zagal
que reina y ha de reinar.

Venturosa fue su suerte
pues mereció tal Esposo:
Ya yo, Gil, estoy medroso.
No la osaré más mirar
pues ha tomado marido
que reina y ha de reinar.

Pregúntale qué le ha dado
para que lleve a su aldea.
El corazón le ha entregado
muy de buena voluntad.
Mi fe!, poco le ha pagado
que es muy hermoso el Zagal
y reina y ha de reinar.

Si más tuviera, más diera.
-¿Por qué le avisas, Carillo?
Tomemos el cobanillo,
sirvanos deja sacar,
por ha tomado marido,
que reina y ha de reinar.

Pues vemos lo que dio ella,
¿qué le ha de dar el Zagal?
-Con su sangre la ha comprado.
¡Oh qué precioso caudal,
y dichosa tal zagala,
que contenta a este Zagal!

Mucho le debe de amar,
pues le dio tan gran tesoro.
¿No ves que se lo da todo,
hasta el vestir y calzar?
Mira que ya es su marido
que reina y ha de reinar.

Bien será que la tomemos,
para este nuestro rebaño,
y que la regocijemos
para ganar su amistad,
pues ha tomado marido,
que reina y ha de reinar.

El estudioso André Stoll observa cierta proximidad entre la obra de la Santa y la novela picaresca, subrayando que la suya es mucho más radical y osada, por lo que tiene que ver con su propia vida, incluso cuando se acerca al Cantar de los Cantares, que emplea relacionándolo con su experiencia íntima. Añade que, a través de su meditación sobre el amor, entra en territorios a los que no tenía acceso en su calidad de mujer.
En este periodo, el discurso místico es el único en el cual la mujer actúa y habla de modo público, y es el espacio seguro que le permite eludir la “racionalidad de la lógica patrialcal”. Santa Teresa lo consigue al reconocer “su posición de otra”, nos dice, y, además, destaca en su obra esta evidencia: “la comunicación del éxtasis espiritual se representa en términos de pasión humana. La Santa describe su éxtasis en un visión de abyección delante del Divino, una estrategia retórica conforme con su condición femenina”.

Éxtasis de Santa Teresa. Autor Gian Lorenzo Bernini.


Escribe, dice, por obediencia, pero la pasión con que lo hace nos transmite que se trata de su propio deseo. La misma estrategia por otra parte, la desarrolla en su propia vida. Aurora Egido observa que, en su reclusión, la carmelita da gracias a Dios por la vída elegida, pues le permite conseguir lo que de otro modo le estaría vedado. No en vano escribió con toda claridad, en el Libro de las fundaciones, refiriéndose a las monjas que se quejaban de su vida de religiosas: “no conocen la gran merced que Dios les ha hecho en escogerlas para Sí, y librarlas de estar sujetas a un hombre, que muchas veces les acaba la vida, y plegue a Dios no sea también el alma”.
Aurora Egido afirma que carecía de títulos, lo que le impedía competir con los teólogos, pero “armada de su experiencia, con la ayuda de los recursos retóricos del estilo más humilde ofrece su obra a los letrados. Su principal interlocutor, Dios, acude en su defensa. Dirá: “Yo le alabo mucho, y las mujeres y los que no saben letras le habíamos de dar siempre infinitas gracias, porque haya quien con tantos travajos haya alcanzado la verdad que los ignorantes ignoramos”.
Indudablemente era sutil y grande el atrevimiento de nuestra Santa al superar las fronteras trazadas por los discursos dogmáticos, prohibiciones lingüísticas e imaginativas y las coacciones sociales, gracias a su experiencia iluminada. Por ello resulta particularmente interesante su forma de comunicar la profundidad de visión de los sucesos espirituales, y la franqueza con que expone sus propios límites en el campo de la comprensión. El “saber del no saber”, del que habla San Juan de la Cruz, queda claro en los papeles de Teresa de Ávila en ese entender no entendiendo que la impulsa reiteradamente a predicar.

La transverberación de Santa Teresa de Josefa de Obidos


La mezcla de pasión amorosa y exigencia de lucidez se extiende por todas sus obras y destaca en las ya mencionadas Meditaciones sobre los Cantares, lo que hace de estos textos algo particularmente vivo, tan vivo que su escritura, al fin, resultó peligrosa a ojos de los inquisidores que, por otra parte, no admitían una interpretación femenina de las Escrituras, ni siquiera una lectura de ellas en romance.
Requisada ya la Vida, dada la orden de quemar estas “meditaciones”, escribió más adelante (1577) su obra fundamental, Moradas del castillo interior, censurada luego, aunque con su anuencia. Mientras, ha seguido preguntándose y lanzando al aire su sentir, en sus Exclamaciones.
Pero es toda la vida del convento, como se detecta en Camino de perfección, Las fundaciones, Las Cuentas de conciencia, sus numerosas cartas o Los Avisos, la que queda patente en su escritura, se trata de la relación de las religiosas entre sí, la actitud a adoptar, y la ya mencionada prevención con los confesores, las virtudes que se deben practicar o los modos de oración y meditación. Por este motivo, por lo que comportan de integración en la vida, tienen tanta importancia sus poemas, muchos de los cuales entroncan con el acervo popular.
Del mismo modo que hay en su obra este nexo con lo popular, lo religioso o, directamente, con la Biblia, hay vínculos que parecen más enigmáticos, concretamente en lo que toca a Las Moradas. Santa Teresa afirma que la imagen del castillo -un castillo de diamante para llegar a cuyo centro el alma tiene que recorrer seis moradas hasta alcanzar la séptima, donde se encuentra aquel que es su objetivo, Dios- se le apareció espontáneamente, pero no por ello deja de llamar la atención la similitud del relato con otros que, desde la antigüedad, ha dado el imaginario humano.
Llegada al centro del diamante, la unión era tan fuerte que Teresa afirma: “parece que desfallece el alma de suerte que no le falta tantito para acabar de salir del cuerpo: a la verdad, no sería poca dicha la suya”.

Manuscrito de Santa Teresa de Jesús

CAMINO DE PERFECCIÓN

[Tres cosas importan para seguir la vía: amor, desasimiento y humildad]

No penséis, amigas y hermanas mías, que serán muchas las cosas que os encargaré, porque importa mucho entendamos lo muy mucho que nos va en guardarlas para tener la paz que tanto el Señor nos encomendó, interior y exteriormente: la una es amor unas con oras; otra, desasimiento de todo lo criado; otra, verdadera humildad, que aunque la digo a la postre, es la principal y las abraza a todas.

[Donde advierte que la clausura no lo es todo]

Desasiéndonos de esto y puniendo en ello mucho, como cosa que importa mucho -miren que importa-, y encerradas aquí sin poseer nada, ya parece que lo tenemos todo hecho, que no hay que pelear. ¡Oh hijas mías!, no aseguréis ni os echéis a dormir, que será como el que queda muy sosegado de haver cerrado muy bien sus puertas por miedo de ladrones y se los deja en casa. Y ¿no havéis oído que es el peor ladrón el que está dentro de la casa? Quedamos nosotras. Es más, que si no se anda con gran cuidado y cada una -como el mayor negocio que tiene que hacer- no se mira mucho, hay muy muchas cosas para quitar esta santa libertad de espíritu que buscamos.

[Amor y temor]

Y tomad este aviso, que no es mío, sino de vuestro maestro: procurad caminar con amor y temor. Y yo os asiguro: el amor os hará apresurar los pasos; el temor os hará ir mirando adónde ponéis los pies para no caer. Con estas dos cosas, a buen siguro que no seáis engañadas.

MEDITACIONES SOBRE LOS CANTARES

I
“Béseme el señor con el beso de su boca, porque más valen tus pechos que el vino”, etc (Cant. 1, 1)

He notado mucho que parece que el alma está -a lo que aquí da a entender- hablando con una persona, y pide la paz de otro. Porque dice: “Béseme con el beso de su boca”. Y luego parece que está diciendo a con quien está: “Mejores son tus pechos”. Esto no entiendo cómo es, y no entenderlo me hace gran regalo; porque verdaderamente, hijas, no ha de mirar el alma tanto, ni la hacen tener respeto a su Dios las cosas que acá parece podemos alcanzar con nuestros entendimientos tan bajos, como las que en ninguna manera se pueden entender. Y ansí os encomiendo mucho que, cuando leyerdes algún libro y oyerdes sermón u pensáredes en los misterios de nuestra sagrada fe, que lo que buenamente no pudiéredes entender, no os canséis ni gastéis el pensamiento en adelgazarlo; no es para mujeres ni aun para hombres muchas cosas.
Cuando el Señor quiere darlo a entender, Su Majestad lo hace sin travajo nuestro. A mujeres digo esto y a los hombres que no han de sustentar con sus letras la verdad, que a los que el Señor tiene para declarárnoslas a nosotras ya se entiende que lo han de travajar, y lo que en ello ganan. Mas nosotras con llaneza tomar lo que el Señor nos diere; y lo que no, no nos cansar, sino alegrarnos de considerar qué tan gran Dios y Señor tenemos, que una palabra suya terná en sí mil misterios, y ansí su principio no entendemos nosotras.


II

Lo que es menester, hijas, es contentarnos con poco, que no hemos de querer tanto como los que dan estrecha cuenta como la ha de dar cualquier rico…

III

Pues, Señor mío, no os pido otra cosa en esta vida, sino que me “beséis con beso de vuestra boca”, y que sea de manera, que aunque yo me quiera apartar de esta amistad y unión, esté siempre, Señor de mi vida, sujeta mi voluntad a no salir de la vuestra, que no haya cosa que me impida pueda yo decir. Dios mío y gloria mía, con verdad que “son mejores tus pechos y más sabrosos que el vino”.

LA RELACIÓN CON LOS DEMÁS Y LA PRESENCIA DE DIOS

Ella nos invita a trabajar sobre nosotros mismos, a educar nuestro reflejos para que nuestro primer pensamiento, y nuestra primera reacción, en toda circunstancia, sea “Dios”. Arrancar la mala hierba y sembrar, cara a una buena cosecha: “La tierra que no es labrada, llevará abrojos y espinas, aunque sea fértil; ansí el entendimiento del hombre”.
Este es el primero de estos Avisos. Son sesenta y nueve.

Teresa de Ávila fue querida por su gracia antes de ser adorada por su santidad. Nadie mejor que ella puede enseñar el arte de persuadir, de seducir, mediante la conversación, e incluso con la mera presencia. Es con una mano con guante de terciopelo como conduce hacia Dios.
El aviso LIX, entre otros, es una maravilla en la que numerosos padres deberían inspirarse en sus relaciones, a veces difíciles, con sus hijos: “Nunca, siendo superior, reprenda a nadie con ira, sino cuando sea pasada, y ansí aprovechará la reprensión”]

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PRÓXIMO NÚMERO

111. Poesía más Poesía: Delmira Agustini

DELMIRA AGUSTINI

BIOGRAFÍA

Delmira Agustini nació en Montevideo, Uruguay el 24 de octubre de 1886. Hija de Santiago Agustini y María Murtfeldt, de familia burguesa, fue educada en el hogar recibiendo clases de francés, música y pintura con profesores particulares. A los cinco años sabía leer y escribir correctamente. Con gran sensibilidad e inteligencia, ya componía versos a los diez años y tocaba el piano. Prefería pasar tiempo en actividades intelectuales y artísticas, llegando a calificar a las reuniones sociales como frívolas. A partir de 1902, a los dieciséis años, empezó a publicar sus primeros poemas y relatos en conocidas revistas de entonces, como Rojo y Blanco, la alborada, La Pètite Révue, Apolo (dirigida por el poeta Manuel Pérez y Curis)

Delmira Agustini a los cuatro años.

En 1903 comenzó a colaborar en la sección de una revista que ella llamó La legión etérea, donde firmaba con el sinónimo de Joujou y que hablaba de mujeres de la burguesía de Montevideo que sobresalían en lo cultural y/o social. Entre todas destaca a la poeta María Eugenia Vaz Ferreira. Su primer poemario lo publica en 1908, titulado “El libro Blanco”. Tras esta publicación, a Delmira se la considera ya una poetisa consagrada, de talento reconocido y también máxima exponente del simbolismo en América Latina. Está prologado El libro Blanco por Manuel Medina de Betancourt (escritor uruguayo). A partir de entonces empieza a establecer amistad con algunas de las figuras intelectuales más sobresalientes de la época, casi todas mayores que ella: el ya mencionado Manuel Medina Betancourt, Alberto Zum Felde, Roberto de las Carreras, Juan Zorrilla de San Martín, Carlos Vaz Ferreira, Julio Herrera y Reissig, Samuel Blixen (editor del semanario cultural Rojo y Blanco), entre otros. La correspondencia que establece con algunos de ellos se caracteriza por la hiperbólica admiración -propia de la retórica modernista- con que es elogiada tanto su poesía como su persona. Su casa es visitada por varios escritores atraídos por su talento. Delmira Agustini fue amiga de Vaz Ferreira, gran poetisa uruguaya, nombrada por Gabriela Mistral en el encuentro de las tres grandes américas en el año 1938 en Montevideo Carlos Vaz Ferreira diría que fue un abogado, filósofo, profesor, escritor y rector uruguayo le escribe: Entre los caracteres sorprendentes de su libro,tal vez lo sea más que todo,este :”que usted nó imita,en absoluto”. Quizá como lo hace naturalmente no sepa usted misma lo que significa no imitar a nada ni a nadie en un primer libro puede medirlo pensando que hasta escritores de la fuerza y altura de Rubén Darío empezaron por ser y durante no muy corto tiempo, imitadores.

En 1910 publica su segundo libro: “Cantos de la mañana”, prologado por el escritor uruguayo Manuel Pérez y Curis, donde para entonces su prestigio de poeta era un hecho. Comenzaban a emerger las primeras ruinas del Modernismo y Ruben Darío la admiraba, ya que había traído aires renovadores al legado de la poesía escrita en Hispanoamérica de 1880. Llega a conocer a Rubén Darío en 1912 en Montevideo. Estaba acompañado de su amigo Manuel Ugarte. Es entonces cuando Delmira y Ugarte, escritor, diplomático y político argentino, once años mayor que ella, llegan a conocerse personalmente, relación que va a ser muy importante para Delmira Agustini. Continúa con la correspondencia también con Ruben Darío.

Carlos Vaz de Ferreira (abogado, filósofo, profesor, escritor y rector uruguayo) le escribe: «No debiera ser capaz, no precisamente de escribir, sino de “entender” su libro. Cómo ha llegado usted, sea a saber, sea a sentir lo que ha puesto en ciertas poesías suyas.». Como vemos, confunde las experiencias del escritor con su escritura. La poesía no brota necesariamente de la experiencia, sino que es transformación de la materia prima y un ejercicio constante de lectura y escritura.

En 1913, con un tono marcadamente erótico, publicó “Los cálices vacíos”. Hablaba del cuerpo, el deseo y la sexualidad sin prejuicios. Era una voz arriesgada, de forma que sus textos provocaron en la época de Delmira Agustini un escándalo social. Su temática erótica no encajaba con los estereotipos femeninos, donde era impropio que la mujer fuera sujeto de deseo. No se adscribía a los estereotipos femeninos de la época, sobretodo de una joven soltera. Fue criticada e intentaron neutralizar su voz por esta condición. Delmira fue una visionaria y consiguió dejar atrás las máscaras modernistas románticas y el recato, expresándose en libertad. Había iniciado un nuevo recorrido en la poesía, donde la retórica modernista iba dejando paso al lenguaje erótico, el deseo femenino, subvierte imágenes y el concepto de la tradición modernista para hablar de sus experiencias como mujer, que chocó con la tradición del época, por la que la joven poeta fue blanco de murmuraciones, pero no evitó que se generara una escuela de voces femeninas que retomaron su legado. El ambiente de Montevideo en aquella época estaba sujeto a grandes contrastes. Por un lado era puritano y conservador en la sexualidad y la diferencia de sexo y por otro era libertario y progresista. En la época de los gobiernos de Battle y Ordóñez de 1903 a 1907 y de 1911 a 1915 se llevaron reformas como la primera ley de divorcio del continente, en 1907 y la creación en 1912 de la universidad de mujeres.

En una nota al lector de “los cálices vacíos” Delmira Agustini indica que prepara un poemario que llamará Los astros del abismo y considera que será la cúpula de su obra. Son poemas más oscuros y barrocos, publicados posteriormente en la edición de Obras completas en 1924 con el título El rosario de Eros. El libro abre con un «Pórtico» de Rubén Darío alabando su poesía: «De todas cuantas mujeres hoy escriben verso ninguna ha impresionado mi ánimo como Delmira Agustini, por su alma sin velos y su corazón de flor. A veces rosa por lo sonrosado, a veces lirio por lo blanco. Y es la primera vez que en la lengua castellana aparece un alma femenina en el orgullo de la verdad de su inocencia y de sus amor, a no ser Santa Teresa En su exaltación divina. Si esta niña bella continúa en la lírica revelación de su espírit como hasta ahora, va a asombrar a nuestro mundo de lengua española. Sinceridad, encanto y fantasía, he allí las cualidades de esta deliciosa musa. Cambiando la grase de Shakespeare, podría decirse “what is a woman”, pues por ser muy mujer, dice cosas exquisitas que nunca se han dicho. Sean con ella la gloria, el amor y la felicidad.” La relación de la poetisa uruguaya con el malditismo decadentista ha sido un lugar común en la crítica. En “los cantos de la mañana” hace huella la melancolía y en “Los cálices vacíos” también lo siniestro, según tesis posteriores, aproximando con la cualidad de lo siniestro, definida por Sigmund Freud, a la vanguardia. El hálito de lo decadente y maldito se apodera de la poética de Delmira, como en el poema “la siembra” (poema la siembra leer). Delmira Agustini desarrolló también en su obra el goticismo, un estilo de literatura popular que floreció en Inglaterra a finales del siglo XVIII. Surgió como reacción estética a la Ilustración, que defendía que la Humanidad sólo podía alcanzar la felicidad mediante el uso de la razón y el domino de la pasión. A través del goticismo se satisfacían la fascinación sentimental hacia la muerte y la decadencia, y también una vía de dramatización de los peligros de la condición de mujer en un mundo de hombres. Incluye Delmira en su obra símbolos de narraciones de terror como el vampiro . (poema vampiro leer) Se reconoce en su condición femenina y asume la identidad de una mujer fatal que se deleita con el dolor e incluso con la muerte de su interlocutor amoroso a quien «corta en pedacitos, decapita, engulle y deglute» Recibe infuencias de sus lecturas de los clásicos griegos, de Hoffmann, Baudelaire… leer FIERA DE AMOR. Recurre en su obra al mito de Salomé, mediante el cual se relata la pasión obsesiva de Salomé por Juan el bautista. Ella intenta seducirlo, y Bautista lo rechaza, llamándola hija de Sodoma y pide a Herodes la cabeza de Juan Bautista en una bandeja de plata, vengándose así de él. Miguel Unamuno, con el que mantenía correspondencia, llegaría a ppreguntarle: ¿Y esa extraña obsesión que tiene usted de tener entre las manos una veces la cabeza muerta del amado, otras veces la de Dios? […] Engastada en mis manos fulguraba como extraña presea tu cabeza… ¡Y vuelve la misma obsesión! En su vida personal se casó con Enrique Job Reyes, un joven comerciante al que conoció en el año 1908. Uno de los testigos de su casamiento fue Manuel Ugarte. E 14 de agosto de 1913 y a menos de dos meses, se separó de Reyes. Interpone una demanda de divorcio alegando hechos graves que imposibilitan cualquier reconciliación con él. También se refiere a amenazas sufridas posteriormente a la separación.  Indica también de él que no podía tolerar “tanta vulgaridad”.Job Reyes solía llamarla “atorranta”, pues se pasaba horas leyendo y escribiendo. Solía decir que, una vez casados, se encargaría de ver que abandonara la escritura. Reyes no pudo soportar que Delmira no sólo lo abandonara, sino que además inaugurara la ley de divorcio en el Uruguay. El caso tuvo una enorme repercusión debido a que con ello se sentaba un precedente en el continente y a que quien solicitaba el divorcio era una célebre autora de versos eróticos.

Hubo voces de poetas que señalaron que Agustini ya estaba enamorada de Manuel Ugarte. La cuestión es que Delmira continuó carteándose con Ugarte tras su separación pero esta vez con un tinte más erótico. Llegó a confesarle por carta: “Piense usted que esas dos palabras que yo pude en conciencia decirle el otro día de conocerlo, han debido ahogarse en mis labios ya que no en mi alma. Para ser absolutamente sincera yo debí decirlas; yo debí decirle que usted hizo el tormento de mi noche de bodas y de mi absurda luna de miel. Lo que pudo ser a la larga una novela humorística, se convirtió en tragedia. Lo que yo sufrí aquella noche no podré decírselo nunca. Entré a la sala como a un sepulcro sin más consuelo que el de pensar que lo vería. Mientras me vestían pregunté no sé cuántas veces si había llegado. Podría contarle todos mis gestos de aquella noche. La única mirada consciente que tuve, el único saludo inoportuno que inicié fueron para usted. Tuve un relámpago de felicidad. Me pareció un momento que usted me miraba y me comprendía. Que su espíritu estaba bien cerca del mío entre toda aquella gente molesta. Después, entre besos y saludos, lo único que yo esperaba era su mano. Lo único que yo deseaba era tenerle cerca un momento. El momento del retrato. Y después sufrir, sufrir hasta que me despedí de usted. Y después sufrir más, sufrir lo indecible… “

En una correspondencia Ugarte le escribe: «Será vanidad o misterioso presentimiento, pero siempre he pensado que la serpiente ondularía mejor si yo la acariciara. No sea orgullosa y estrechémonos otra vez las manos fuertemente y déjeme que me acerque bien a usted, que la haga crujir apretándola contra mi cuerpo y que ponga al fin en su boca, largo, culpable, inextinguible, el primer beso que siempre nos hemos ofrecido». Ella le responde: «Todavía me dura la embriaguez deliciosa de su última carta. ¿Y si le dijera que hoy sufro escribiéndole? Me da miedo de parecer decirle demasiado y siento que todo lo que le diga me parecerá poco. Sin embargo, el deseo intenso, hasta doloroso, de volver a ver su letra, lo vence todo.». Cuando tras la separacion con su marido regresó a casa de sus padres, sólo traía por equipaje un libro de Ugarte “la novela de las horas y los días” En las cartas de Delmira a su por entonces marido Enrique Job Reyes sobresalen una jerga infantil y algunas frases terriblemente caprichosas, muy diferentes al tono apasionado y al estilo más literario de las cartas que envía a Manuel Ugarte. Según André Badot, Reyes estaba tremendamente afectado: acosaba a la poeta incesantemente escribiéndole cartas, golpeando su ventana, suplicándole con amenazas. Durante el proceso de divorcio Delmira siguió viéndose con su marido de manera regular (unas dos y tres veces por semana), manteniendo relaciones sexuales a escondidas de sus familiares en un apartamento del centro alquilado por su exmarido tras la separación. Unas voces decían que Delmira perpetuó la intimidad con la esperanza de que el trámite de divorcio no se viera obstaculizado, pero también otras voces señalaban que era una forma de convertir a su esposo en su amante. La disolución del matrimonio fue el 5 de junio de 1914 y el 6 de julio, en la tarde, él la citó en el apartamento y le disparó dos veces en la cabeza y luego él se suicidó. La habitación estaba repleta de fotografías, pinturas y otros objetos de Delmira.De acuerdo a cartas escritas a un amigo y a su madre, Reyes llevaba meses contemplando el suicidio Ella tenía 27 años, él tenía 28, ambos de familias acomodadas, por lo que los periódicos llenaron sus páginas con reseñas sensacionalistas. Ciertamente, la forma en que murió ha originado un mito en torno a la figura de la poeta que pervive hasta el día de hoy. Después de su muerte se publicó El rosario de Eros en 1924, los astros del abismo en 1924 y correspondencia íntima, en 1968

Formó parte de la generación de 1900, junto con prestigiosos poetas, como Leopoldo Lugones y Rubén Darío.

En 1940 el Ministerio de Educación de Montevideo hizo una edición de las poesías de Agustini, que llamó edición oficial y que reproducía en un tomo la edición que había hecho la familia; ésta se retiró por la cantidad de erratas e inconsistencias de la misma. Alberto Zum Felde (crítico, historiador y ensayista uruguayo ) preparó una edición de Poesías completas (Buenos Aires: Losada, 1944); en la misma hacía una selección de los poemas que Agustini dejó inéditos . Posteriormente Manuel Alvar ( filólogo, dialectólogo y catedrático español) publicó una edición de Poesías completas (Barcelona: Labor, 1971) en la que se hace una minuciosa labor de las variantes de los versos en ediciones anteriores, pero dejó fuera poemas inéditos de Agustini.

Alfonsina Storni le dedica estas palabra: “Silenciada en plena primavera, solo nos queda aferrarnos a los libros de Delmira, y mirar admirados esa vitalidad profunda, esa carne inquietada por la sed del espíritu, este caer y levantarse continuo, esta feroz femineidad avasallante, que al hizo producir una nueva poesía, desconocida, candente, porque es la expresión viva de un talento excepcional, suerte de llamarada ardiente que se levantó como un volcán de este suelo, iluminó el cielo americano, se corrió hacia España y levantó en el mundo de habla castellana un rumor de admiración, de aplauso, de consagración. Nunca la amaremos bastante.” El crítico Zum Felde asegura que no puede juzgarse la obra de Delmira “sólo desde la perspectiva erótica, ya que su pasión y expresión del erotismo es subliminal, es, en definitiva, una «amante onírica». La ciudad de Montevideo cuenta con un espacio memorial , una obra el artista Martín Sastre inaugurado en 2014 en la calle Andes 1206, en el lugar donde fue asesinada por su exmarido, en memoria a los 100 años de su desaparición.

BIBLIOGRAFÍA

Centro Virtual Cervantes
Homenaje a Delmira Agustini (Uruguay, 1886-1914) Escuela Española
Wikipedia
Ecured

Poesías completas Delmira Agustini, edición de Magdalena García Pinto, CATEDRA Letras Hispánicas.

POEMAS

¡POESÍA!


¡Poesía inmortal, cantarte anhelo!
¡Mas mil esfuerzos he de hacer en vano!
¿Acaso puede el esplendente cielo
subir altivo el infeliz gusano?

Tú eres la sirena misteriosa
que atrae con su voz al navegante,
¡Eres la estrella blanca y luminosa!
¡El torrente espumoso y palpitante!

Eres la brisa perfumada y suave
que juguetea en el vergel florido,
¡Eres la inquieta y trinadora ave
que en el verde naranjo cuelga el nido!

Eres la onda de imperial grandeza
que altiva rueda vomitando espuma,
¡Eres el cisne de sin par belleza
que surca el lodo sin manchar su pluma!

Eres la flor que al despuntar la aurora
entreabre el cáliz de perfume lleno,
¡Una perla blanquísima que mora
del mar del alma en el profundo seno!

¿Y yo quién soy, que en mi delirio anhelo
alzar mi voz para ensalzar tus galas?
¡Un gusano que anhela ir hasta el cielo!
¡Que pretende volar sin tener alas!

¡ARTISTAS!

Para M. E. Vaz Ferreira

Cuando el nimbo de la gloria resplandece en vuestras frentes,
veis que en pos de vuestros paso van dos sombras que inclementes
sin desmayos ni fatigas os persiguen con afán;
son la envida y la calumnia, dos hermanas maldecidas,
siempre juntas van y vienen por la fiebre consumidas ,
impotentes y orgullosas – son dos sierpes venenosas
cuya mísera ponzoña sólo a ellas causa mal.

Alevosas y siniestras cuando tratan de atacaros;
temerosas de la lumbre, siempre buscan el misterio.
Mas, burlaos de sus iraas; ¡nada pueden! El artista
tiene un arma irresistible para ellas: ¡el desprecio!

REBELION

 (de El libro Blanco 1908)

La rima es el tirano empurpurado, 
es el estigma del esclavo, el grillo 
que acongoja la marcha de la Idea. 
¡No aleguéis que sea de oro! ¡El Pensamiento 
no se esclaviza a un vil cascabeleo! 
Ha de ser libre de escalar las cumbres 
entero como un dios, la crin revuelta, 
la frente al sol, al viento. ¿Acaso importa 
que adorne el ala lo que oprime el vuelo?

¡Él es por sí, por su divina esencia, 
música, luz, color, fuerza, belleza! 

¿A qué el carmín, los perfumados pomos?… 
¿Por qué ceñir sus manos enguantadas 
a herir teclados y brindar bombones 
si libres pueden cosechar estrellas, 
desviar montañas, empuñar los rayos? 
¡Si la cruz de sus brazos redentores 
abarca el mundo y acaricia el cielo! 
Y la Belleza sufre y se subleva…
¡Si es herir a la diosa en pleno pecho
mermar el torso divinal de Apolo 
para ajustarlo a ínfima librea! 
Para morir como su ley impone 
¡El mar no quiere diques, quiere playas! 
Así la Idea cuando surca el verso 
quiere al final de la ardua galería, 
más que una puerta de cristal o de oro, 
la pampa abierta que le grita « ¡Libre!»

EL ARTE

(de El libro Blanco 1908)

Rara simiente de color de fuego
germinó en una hora bendecida
a la sombra del árbol de la vida
Nació trémulo y triste como un ruego.

Como oriflama victorioso luego
yergue triunfal la pompa florecida,
y se puebla de alondra – un día anida
entre sus frondas, misterioso y ciego
un pájaro que canta como un dios
y arrastra la miseria en su plumaje –
con las alondras viene a su follaje
de alimañas sin fin la acometida,
y él vence y sigue de la Estrella en pos…
hoy es sombra del árbol de la vida.

AL VUELO

(de El libro Blanco 1908)

La forma es un pretexto, el alma todo!
La esencia es alma. – ¿Comprendéis mi norma?
Forma es materia, la materia lodo,
la esencia vida ¡ Desdeñad la forma!

Entre las flores preferid la agreste.
Más que al celaje que en la tarde rubia
es arabesco del dosel celeste,
amad la nube que revienta en lluvia!

Amad la alondra abriendo melodioso
como abanico de cristal su arpegio,
más que al faisán – el ave sol – pomposo
y empurpurado , del penacho regio!

Frente a la Venus clásica de Milo
sueño una estatua de mujer muy fea
oponiendo al desnudo de la dea
luz de virtudes y montañas de hilo!

Nunca os atraiga el brillo del diamante
más que la luz sangrienta de la llama
Esta es vida, calor, pasión vibrante
aquélla helado resplandor de escama!

Nada os importe el vaso, su alma sea
licor insigne, transparente, sano:
como una plama señorial la Idea
nace en el centro mismo del pantano!

Yo he visto en sueños, lívidos de afanes
Entre una bulla espiritual, burlesca
pasar mudos, confusos los Cristianes
ante ciranos de nariz grotesca!

Y no es hechice la pomposa palma
oferta a huecos tirunfos de apariencia,
eternamente componed el alma
ante el espejo leal de la conciencia!

Y si en la vida estáis, sed de la vida!
Que, tras el brillo de un ensueño insano,
pudiera un día vuestra fe perdida,
mirando al cielo entrar en el pantano!

Desdeñad la apariencia, la falsía,
la gala triste del defecto erguido:
Menos tendréis que descubrir un día
ante el Supremo Tribunal Temido!

NARDOS

(de El libro Blanco 1908)

En la sala medrosa
entró la noche y me encontró soñando.

En el vaso chinesco, sobre el piano
como un gran horizonte misterioso,
el haz de esbeltas flores opalinas
da su perfume; un cálido perfume
que surge ardiente de las suaves ceras
florales, tal la llama de los cirios.
Blandamante yo entorno
los ojos y abandónome a sus ondas
como un náufrago al juicio de los mares.

De las flores me llegan dos perfumes
flotando en el cansancio de la hora,
uno que es mirra y miel de los sentidos
y otro grave y profundo que entra al alma,
abierta toda, como se entra al templo.
Y me parece que en la sombra vaga
surgir los veo de las flores pálidas,
y tienen bellas formas, raras formas…
Uno es un mago ardiente de oro y púrpuras,
otro una monja de color de cera
como un gran cirio erguida,
y con dos manos afiladas, lívidas,
que me abren amplias puertas ignoradas
Que yo cruzo temblando.

Muchas cosas me cuentan, muchas cosas,
las flores de ópalo en su extraña lengua;
cosas tan raras y hondas, tan difusas
en el fondo de sombras de la sala,
que he llegado a pensarme un gran vidente
que leyera en la calma de las cosas
formidables secretos de la vida !

¡ Oh flores, me embriagáis y sois tan blancas !
Tan blancas que alumbráis y yo os contemplo
como el sello de Dios en las tinieblas.

¡ Oh flores, hablad mucho! Acá en la sombra
Vuestras voces me llegan
como á través del muro inderrocable
que separa la Muerte de la Vida.

Siento venir el sueño.
Vuestro perfume en sus calladas ondas,
como á un rey oriental que navegara
majestuoso de imperio y de pereza
en su barca pomposa, á mí le trae!

Oh flores, hablad más, habladme mucho !
Vuestra voz no es tan clara. Decid, flores,
en la muerte invariable de esa estatua
¿ No hay una extraña vida ? Decid, flores,
las tinieblas no son una compacta
procesión de mujeres enlutadas
marchando hacia la luz ? Decidme flores,
que sabéis del misterio de la vida…
De la inmensa leyenda del Calvario…
Que del vuelo supremo de las almas?…

Las cavernas del sueño: decid, flores,
¿No serán…el oasis…de la vida?


¡VIDA!

del libro Cantos de la mañana 1910)

A ti vengo en mis horas de sed como a una fuente
límpida, fresca, mansa, colosal…
y las punzantes sierpes de fuego mueren siempre
en la corriente blanda y poderosa.

Vengo a ti en mi cansancio, como al umbroso bosque
en cuyos terciopelos profundos la fatiga
se aduerme dulcemente, con música de brisas,
de pájaros y aguas…
y del umbroso bosque salgo siempre radiante
y despierta como un amanecer.

Vengo a ti en mis heridas, como al vaso de bálsamos
en que el dolor se embriaga hasta morir de olvido…
Y llevo
selladas mis heridas como las bocas muertas,
y por tus buenas manos vendadas de delicias.

Cuando el frío me ciñe doloroso sudario,
lívida vengo a ti,
como al rincón dorado del hogar,
¡como al Hogar universal del Sol!…
Y vuelvo toda en rosas como una primavera,
arropada en tu fuego.

A ti vengo en mi orgullo
como a la torre dúctil,
como a la torre única
¡que me izará sobre las cosas todas!
¡Sobre la cumbre misma,
arriscada y creciente,
de mi eterno capricho!

Para mi vida hambrienta
¡eres la presa única!
¡Eres la presa eterna!
El olor de tu sangre,
el color de tu sangre
flamean en los picos ávidos de mis águilas.

Vengo a ti en mi deseo
como en mil devorantes abismos, toda abierta
el alma incontenible…
¡Y me lo ofreces todo!…
Los mares misteriosos florecidos en mundos,
los cielos misteriosos florecidos en astros,
¡los astros y los mundos!
…Y las constelaciones de espíritus suspensas
entre mundos y astros…
…Y los sueños que viven más allá de los astros,
más acá de los mundos…

¿Cómo dejarte? -¡Vida!-
cómo salir del dulce corazón
hospitalario y pródigo
como una patria fértil?…
Si para mí la tierra,
si para mí el espacio,
¡todos! ¡son los que abarca
el horizonte puro de tus brazos!…
¡Si para mí tu más allá es la Muerte,
sencillamente, prodigiosamente!…
 


LAS ALAS

(del libro Cantos de la mañana 1910)


Yo tenía…
dos alas!…
Dos alas,
que del Azur vivían como dos siderales
raíces!…
Dos alas,
con todos los milagros de la vida, la muerte
y la ilusión. Dos alas,
fulmíneas
como el velamen de una estrella en fuga;
Dos alas,
como dos firmamentos
con tormentas, con calmas y con astros…

¿Te acuerdas de la gloria de mis alas?…
El áureo campaneo
del ritmo; el inefable
matiz, atesorando
el iris todo, más un iris nuevo
ofuscante y divino,
que adoraran las plenas pupilas del Futuro,
( las pupilas maduras a toda luz! )…  El vuelo…

El vuelo eterno, devorante y único,
que largo tiempo atormentó los cielos,
despertó soles, bólidos, tormentas:
abrillantó los rayos y los astros
¿y la amplitud? : tenían
calor y sombra para todo el Mundo,
y hasta incubar un “más allá” pudieron.

Un día, raramente
desmayada a la tierra,
Yo me dormí en las felpas profundas de este bosque…
Soñé divinas cosas…
Una sonrisa tuya me despertó, paréceme…
¡Y no siento mis alas!…
¿Mis alas?…

Yo las vi deshacerse entre mis brazos…
¡Era como un deshielo!


SIEMBRA

(del libro Cantos de la mañana 1910)


Un campo muy vasto de ensueño y milagro.
La tierras labradas soñando simiente
y súbito un hombre de olímpica frente
que emperla los surcos de ardientes rubíes.
-¿Qué siembras?- le digo – delira tu mente?
-Mi sangre que es lumbre…¡mi sangre!- contesta-
verás algún día la mágica fiesta
de luz de mis campos; si quieres, hoy, ríe!

-Reír?eso nunca ¡ respeto lo ignoto!
Me apiada la angustia grabada en tu cara
la angustia que implica tu siembra, tan rara!

Verás algún día mis campos en flor!
Hoy mira mi herida- mostrome su pecho
y en él una boca sangrienta – hoy repara
en mí la congoja de un cuerpo de deshecho:
Mañana a tus ojos seré como un dios!

Tal vez, tal vez…dije – Seguro, seguro!
Selene hoy esboza su rostro de cera,
tres veces que nazca, tres veces que muera
y cuelvo a mis campos tu brillo de aurora!

Pasaron tres lunas, tres lunas de plata- ,
tres lunas de hierro! Soñaba en mi esper.-
Del hombre que hiciera la siembra escarlata
marché hacia la extraña, magnífica flora.

Hay hondas visiones, visiones que hielan,
visiones que amargan por toda una vida! –
la luz anunciada, la luz bendecida
llenando los campos en forma de flor!
Y…en medio…un cadáver…crispadas las manos
-Murieron ahondando la trágica herida –
y en todo una nube de extraños gusanos
babeando rastreros el sacro fulgor!


EL VAMPIRO

 (del libro Cantos de la mañana 1910)

En el regazo de la tarde triste
Yo invoqué tu dolor… Sentirlo era
Sentirte el corazón! Palideciste
Hasta la voz, tus párpados de cera,
Bajaron…y callaste… Pareciste
Oír pasar la Muerte… Yo que abriera
Tu herida mordí en ella -¿me sentiste?-
Como en el oro de un panal mordiera!
Y exprimí más, traidora, dulcemente
Tu corazón herido mortalmente,
Por la cruel daga rara y exquisita
De un mal sin nombre, hasta sangrarlo en llanto!
Y las mil bocas de mi sed maldita
Tendí a esa fuente abierta en tu quebranto.
¿Por qué fui tu vampiro de amargura?
¿Soy flor o estirpe de una especie oscura
Que come llagas y que bebe el llanto?


FIERA DE AMOR, YO SUFRO HAMBRE DE CORAZONES…

(del libro cálices vacíos 1913)


Fiera de amor, yo sufro hambre de corazones
de palomos, de buitres, de corzos o leones,
no hay manjar que más tiente, no hay más grato sabor,
había ya estragado mis garras y mi instinto,
cuando erguida en la casi ultratierra de un plinto,
me deslumbró una estatua de antiguo emperador.

Y crecí de entusiasmo; por el tronco de piedra
ascendió mi deseo como fulmínea hiedra
hasta el pecho, nutrido en nieve al parecer;
y clamé al imposible corazón… la escultura
su gloria custodiaba serenísima y pura,
con la frente en Mañana y la planta en Ayer.
Perenne mi deseo, en el tronco de piedra
ha quedado prendido como sangrienta hiedra;
y desde entonces muerdo soñando un corazón
de estatua, presa suma para mi garra bella;
no es ni carne ni mármol: una pasta de estrella
sin sangre, sin calor y sin palpitación…

¡Con la esencia de una sobrehumana pasión!
 


NOCTURNO

 (del libro cálices vacíos 1913)


Fuera, la noche en veste de tragedia solloza
Como una enorme viuda pegada a mis cristales.

  Mi cuarto:…
Por un bello milagro de la luz y del fuego
Mi cuarto es una gruta de oro y gemas raras:
Tiene un musgo tan suave, tan hondo de tapices,
Y es tan vívida y cálida, tan dulce que me creo
Dentro de un corazón…

   Mi lecho que está en blanco es blanco y vaporoso
Como flor de inocencia,
Como espuma de vicio!
  Esta noche hace insomnio;
Hay noches negras, negras, que llevan en la frente
Una rosa de sol…
En estas noches negras y claras no se duerme.

  Y yo te amo, Invierno!
Yo te imagino viejo,
Yo te imagino sabio,
Con un divino cuerpo de marmól palpitante
Que arrastra como un manto regio el peso del Tiempo…
Invierno, yo te amo y soy la primavera…
Yo sonroso, tú nievas:
Tú porque todo sabes,
Yo porque todo sueño…

    …Amémonos por eso!…
    Sobre mi lecho en blanco,
Tan blanco y vaporoso como flor de inocencia,
Como espuma de vicio,
Invierno, Invierno, Invierno,
Caigamos en un ramo de rosas y de lirios!


EN TUS OJOS

(del libro cálices vacíos 1913)

¡Ojos a toda luz y a toda sombra!
Heliotropos del Sueño! Plenos ojos
que encandiló el Milagro y que no asombra
jamás la vida… Eléctricos cerrojos
de profundas estancias; claros broches,
broches oscuros, húmedos, temblantes,
para un collar de días y de noches…
Bocas de abismo en labios centelleantes;

natas de amargas mares nunca vistas;
claras medallas; tétricos blasones;
capullos de dos noches imprevistas
y madreperlas de constelaciones…

¿Sabes todas las cosas palpitantes,
inanimadas, claras, tenebrosas,
dulces, horrendas, juntas o distantes,
que pueden ser tus ojos?… ¡Tantas cosas

que se nombraran infinitamente!…
Maravilladas veladoras mías
que en fuego bordan visionariamente
la trama de mis noches y mis días!…
Lagos que son también una corriente…

¡Jardines de los iris! devorados
por dos fuentes que eclipsan los tesoros
sombríos más sombríos, más preciados..
Firmamentos en flor de meteoros;

fondos marinos, cristalinas grutas
donde se encastilló la Maravilla;
faros que apuntan misteriosas rutas…
Caminos temblorosos de una orilla

desconocida; lámparas votivas
que se nutren de espíritus humanos
y que el milagro enciende; gemas vivas
y hoy por gracia divina, ¡siemprevivas!
y en el azur del Arte, ¡astros hermanos!


OTRA ESTIRPE

(del libro cálices vacíos 1913)

Eros, yo quiero guiarte, Padre ciego…                          
pido a tus manos todopoderosas, 
su cuerpo excelso derramado en fuego 
sobre mi cuerpo desmayado en rosas! 
La eléctrica corola que hoy despliego 
brinda el nectario de un jardín de Esposas; 
para sus buitres en mi carne entrego 
todo un enjambre de palomas rosas! 
Da a las dos sierpes de su abrazo, crueles, 
mi gran tallo febril… Absintio, mieles, 
viérteme de sus venas, de su boca… 

¡Así tendida, soy un surco ardiente, 
donde puede nutrirse la simiente, 
de otra Estirpe, sublimemente loca!


PARA TUS MANOS

 (del libro cálices vacíos 1913)


Manos que sois de la Vida,
manos que sois del Ensueño;
que disteis toda belleza
que toda belleza os dieron;
tan vivas como dos almas,
tan blancas como de muerto,
tan suaves que se diría
acariciar un recuerdo;
vasos de los elixires
los filtros y los venenos;
¡manos que me disteis gloria
manos que me disteis miedo!
Con finos dedos tomasteis
la ardiente flor de mi cuerpo…
Manos que vais enjoyadas
del rubí de mi deseo,
la perla de mi tristeza,
y el diamante de mi beso:
¡llevad a la fosa misma
un pétalo de mi cuerpo!
Manos que sois de la Vida,
manos que sois del Ensueño.
 
…………………………………………
 
¿En qué tela de llamas me envolvieron
las arañas de nieve de tus manos?
¡Red de tu alma y de tu carne, lía
mis alas y mis brazos!
 
Tú me llegaste de un país tan lejos
que a veces pienso si será soñado…
Venías a traerme mi destino,
tal vez desde el Olimpo, en esas manos;
y hoy que tu nave peregrina cruza
no sé que mar al soplo del Acaso,
ellas abren sin fin sobre mi vida,
como un cielo presente aunque lejano,
y de sus palmas armoniosas bajan
noches y días alhajados de astros,
o encapuzados de siniestras nubes
que me apuntan sus rayos…
 
Ellas me alzaron como un lirio roto
de mi tristeza como de un pantano;
me desvelaron de melancolías,
obturaron las venas de mi llanto,
las corolas de oro de mis lámparas
de insomnio deshojaron,
abrieron deslumbrantes los dormidos
capullos de mis astros,
y gráciles prendieron en mi pecho
la rosa del Encanto.
 
Mis alas embriagadas de pereza,
con dulzura balsámica peinaron,
les curaron las llagas de la tierra,
y apartando las puertas del Milagro,
con un gesto que hacía un horizonte
una vía de azur me señalaron…
Yo abrí los brazos al tender las alas…
¡quise volar… y desmayé en tus manos!
 
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
 
¿En qué tela de fuego me envolvieron
las arañas de nieve de tus manos?
¡Red de tu alma y de tu carne, lía
mis alas y mis brazos!
 
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
 
 
¡Manos que sois de la Vida,
manos que sois del Ensueño;
manos que me disteis gloria,
manos que me disteis miedo!
Llevad a la fosa misma
un pétalo de mi cuerpo…
 
—¿Contendrán esas manos divinas, invisible,
el doloroso signo de las supremas leyes?…
¡Yo creo que solemnes, dominarán al Tiempo!
¡y dulces, juraría que hechizan a la Muerte!—
 
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
 
¡Manos que sois de la Vida!
¡Manos que sois del Ensueño!
¡Manos que me disteis gloria!
¡Manos que me disteis miedo!


MIS AMORES

 (del libro Rosario de Eros 1924)


Hoy han vuelto.
Por todos los senderos de la noche han venido
a llorar en mi lecho.
¡Fueron tantos, son tantos!
Yo no sé cuáles viven, yo no sé cuál ha muerto.
Me lloraré yo misma para llorarlos todos.
La noche bebe el llanto como un pañuelo negro.
Hay cabezas doradas a sol, como maduras…
Hay cabezas tocadas de sombra y de misterio,
cabezas coronadas de una espina invisible,
cabezas que son rosa, la rosa del ensueño,
cabezas que se doblan en cojines de abismo,
cabezas que quisieran descansar en el cielo,
algunas que no alcanzan a oler a primavera,
y muchas que trascienden a las flores de invierno.
Todas esas cabezas me duelen como llagas…
me duelen como muertos…

¡Ah…! y los ojos…los ojos me duelen más: ¡son dobles..!
Indefinidos, verdes, grises, azules, negros,
abrasan si fulguran,
son caricias, dolor, constelación, infierno.
Sobre toda su luz, sobre todas sus llamas,
se iluminó mi alma y se templó mi cuerpo.
Ellos me dieron sed de todas esas bocas…
de todas esas bocas que florecen mi lecho:
vasos rojos o pálidos de miel o de amargura
con lises de armonía o rosas de silencio,
de todos esos vasos donde bebí la vida,
de todas esos vasos donde la muerte bebo…
El jardín de sus bocas, venenoso, embriagante,
en donde respiraban “sus almas” y “sus cuerpos”.
Humedecido en lágrimas
han rodeado mi lecho…
Y las manos, las manos colmadas de destinos,
secretas y alhajadas de anillos de misterio…
Hay manos que nacieron con guantes de caricia,
manos que están colmadas de la flor del deseo,
manos en que se siente un puñal nunca visto,
manos en que se ve un intangible cetro;
pálidas o morenas, voluptuosas o fuertes,
en todas, todas ellas, puede engarzar un sueño.
Con tristeza de almas se doblegan los cuerpos,
sin velos, santamente vestidos de deseo.
Imanes de mis brazos, panales de mi entraña
como  invisible abismo se inclinan en mi lecho…
¡Ah, entre todas las manos, yo he buscado tus manos!
Tu boca entre las bocas, tu cuerpo entre los cuerpos,
de todas las cabezas yo quiero tu cabeza,
de todos esos ojos, ¡tus ojos sólo quiero!
Tú eres el más triste, por ser el más querido,
tú has llegado el primero por venir de más lejos…
¡Ah, la cabeza oscura que no he tocado nunca
y las pupilas claras que miré tanto tiempo!
Las ojeras que ahondamos la tarde y yo inconscientes,
la palidez extraña que doblé sin saberlo,
ven a mí: mente a mente;
ven a mí: cuerpo a cuerpo.
Tú me dirás que has hecho de mi primer suspiro…
Tú me dirás que has hecho del sueño de aquel beso…
Me dirás si lloraste cuando te dejé solo…
¡Y me dirás si has muerto…!
Si has muerto,
mi pena enlutará la alcoba lentamente,
y estrecharé tu sombra hasta apagar mi cuerpo.
Y en el silencio ahondado de tinieblas,
y en la tiniebla ahondada de silencio,
nos velará llorando, llorando hasta morirse
nuestro hijo: el recuerdo.


SERPENTINA

(del libro el Rosario de Eros de 1924)


En mis sueños de amor, ¡yo soy serpiente!
gliso y ondulo como una corriente;
dos píldoras de insomnio y de hipnotismo
son mis ojos; la punta del encanto
es mi lengua… ¡y atraigo con mi llanto!
soy un pomo de abismo.
Mi cuerpo es una cinta de delicia,
glisa y ondula como una caricia…
Y en mis sueños de odio ¡soy serpiente!
mi lengua es una venenosa fuente;
mi testa es la luzbélica diadema,
haz de la muerte, en un fatal soslayo
son mis pupilas; y mi cuerpo en gema
¡es la vaina del rayo!
Si así sueño mi carne, así es mi mente:
un cuerpo largo, largo, de serpiente,
vibrando eterna, ¡voluptuosamente!
Tu amor, esclavo, es como un sol muy fuerte:
jardinero de oro de la vida,
jardinero de fuego de la muerte
en el carmen fecundo de mi vida.
Pico de cuervo con olor de rosas,
aguijón enmelado de delicias
tu lengua es. Tus manos misteriosas
son garras enguantadas de caricias.
Tus ojos son mis medianoches crueles,
panales negros de malditas mieles
que se desangran en la acerbidad;
crisálida de un vuelo del futuro,
es tu brazo magnífico y oscuro,
torre embrujada de mi soledad.

CUENTAS DE FUEGO

(del libro el Rosario de Eros de 1924)


Cerrar la puerta cómplice con rumor de caricia,
deshojar hacia el mal el lirio de una veste
-La seda es un pecado, el desnudo es celeste;
y es un cuerpo mullido, un diván de delicia.-
Abrir brazos…así todo ser es alado;
o una cálida lira dulcemente rendida
de canto y de silencio…más tarde, en el helado
más allá de un espejo, como un lago inclinado
ver la olímpica bestia que elabora la vida…
Amor rojo, amor mío;
sangre de mundos y rumor de cielos…
¡Tú me los des, Dios mío!

Te recomendamos ver el programa de televisión.

PRÓXIMO NÚMERO

78. Poesía más Poesía: Rosa Chacel

ROSA CHACEL

BIOGRAFÍA

Rosa Clotilde Chacel Arimón  nació en Valladolid el 3 de junio de 1898 y falleció el 27 de julio de 1994 a la edad de 96 años. Fue una gran escritora española de la generación del 27. Hija de un funcionario estatal y una maestra, Rosa Cruz Arimón. Recibió clases a través de ella en casa, dado que en los primeros años tenía un salud delicada, una afección bronquial. En sus paseos, su padre solía recitarle poemas. Era Sobrina-nieta de José Zorrilla y el ambiente en casa era liberal. Ella dice que cuando su madre dejó de leerle los cuentos de Calleja y las mil y una noches, aprendió a leer los versos de Zorrilla y se los llegó a saber de memoria. También era una gran apasionada de Julio Verne y ávida lectora de autores como Victor Hugo, Walter Scott, Alejandro Dumas. Tomó clases de pintura y dibujo en 1906, interesada también por las creaciones artísticas.

A la edad de once años, en 1908, la familia se traslada a Madrid, al barrio de Maravillas, a vivir a casa de su abuela materna. Esta circunstancia va a dejar huella en su vida y su obra. Barrio de Maravillas es, precisamente, el título de la primera parte de su trilogía autobiográfica, de la que también formaron parte Acrópolis y Ciencias Naturales. Pasa por colegios dedicados a las labores, la Escuela de Artes y oficios. Cuando se abre la Escuela del Hogar y Profesional de la mujer, se matricula en 1915 en la Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando para estudiar escultura, materia que abandonaría en 1918. Fue alumna de Valle Inclán y Julio Romero de Torres. Allí se codea con gente artística e intelectualmente despierta de su generación, y tiene contacto también con intelectuales como Ramón Gómez de la Serna, Juan Ramón Jiménez o el propio Ortega y Gasset. Allí conoció a Timoteo Pérez Rubio, pintor con quien se casaría. En el Ateneo de Madrid leía muchísima filosofía, y acabó convirtiéndose en una de las intelectuales más cultas de su generación. María Zambrano comenta que le dijeron de Rosa Chacel que había una muchacha que hablaba de Nietzsche en el Ateneo, que tenia talento y belleza y el hado de un genio en su frente. Rosa Chacel frecuentó aquellos lugares que fueron epicentro de nuevas ideas, de polémicas y debates en pleno florecimiento de las vanguardias españolas, como el Ateneo de Madrid y la Residencia de Estudiantes; participó en las tertulias artísticas y literarias del café La Granja de Henar y el café Pombo, y publicó en revistas como La Esfera, Revista de Occidente, La Gaceta Literaria, Caballo verde para la poesía, y más adelante, en El mono azul y en Hora de España (con manifiestos y proclamas antifascistas). Convivió con algunas mujeres que, al igual que ella, formaron parte del ambiente cultural español del primer tercio del siglo XX, concretamente aquellas que pertenecieron al Grupo poético del 27 y las que desarrollaron su obra en torno a él: Concha Méndez, María Teresa León, Ernestina de Champourcin, María Zambrano o Maruja Mallo, entre otras.

Rosa Chacel lee a Ortega y Gasset, James Joyce y Sigmund Freud, que serán influencias principales para su primera novela.
A los veintitrés años de edad, fue invitada a pronunciar la que habría de ser la primera conferencia de la autora vallisoletana, titulada “La mujer y sus posibilidades”.


Hubo un debate a finales de los años veinte, sobre la diferencia y la relación entre los sexos que encendía la intelectualidad europea. que encuentra resonancia en las páginas de la Revista de Occidente: se editan, sobre este asunto, traducciones de ensayos de Simmel y Jung y contribuciones originales de Ortega, Gregorio Marañón, Pérez de Ayala y Ricardo Baeza, entre otros.En su conjunto, el debate volvía a proponer los términos de la conocida metafísica de los sexos: postulaba la existencia de dos «principios» opuestos y complementarios, lo masculino y lo femenino, como fundamentos ontológicos de la diferencia entre hombres y mujeres que determinaría sus respectivas psicologías y su posición y papel en la sociedad. Rosa Chacel escribió un ensayo titulado Esquema de los problemas prácticos actuales del amor, donde arropándose en la tesis de Scheler, refutó muchas de las ideas misóginas.
Chacel se convierte en discípula de Ortega y Gasset, a quien deslumbró por su perfecto conocimiento -verdaderamente extraño en una joven de su tiempo- de las obras de Nietzsche, Schopenhauer, Kant y Dostoievsky. También comienza a colaborar en la revista de Occidente y la Gaceta Literaria, las revistas más emblemáticas de la vanguardia
En 1921 se casa con Timoteo Pérez Rubio y viajan a Roma. El había obtenido una beca para estudiar en la Academia Española de allí. Tuvieron su único hijo en 1922.
Durante su estancia en Roma, Rosa Chacel envió su primer relato a España (publicado en la revista vanguardista Ultra bajo el título de “Las ciudades”) y concluyó su primera novela, Estación. Ida y vuelta en 1925. Su capítulo inicial fue publicado en la Revista de Occidente.
En 1927 regresa a Madrid.
Ortega y Gasset le encargó escribir una biografía de la amante de José de Espronceda, Teresa Mancha, para una colección llamada “Vidas extraordinarias del Siglo XIX”, y que, titulado Teresa , se acabó publicando en 1941 en Buenos Aires.
En 1933 se establece en Berlín, ciudad donde asiste a las primeras manifestaciones públicas contra el ascenso del nazismo. Se instaló en la misma residencia donde estaban alojados el poeta Rafael Alberti y su esposa María Teresa León -también escritora-, con los que pronto compartió afinidades estéticas e ideológicas. En Alemania trabó amistad también con el filólogo venezolano Angel Rosenbalt recomendado por Ortega y Gasset. Realizó conferencias que le aportaron un prestigio intelectual.

Rosa Chacel, de tertulia con Miguel Delibes y Rafael Alberti, en San Lorenzo de El Escorial, en el año 1991


De vuelta a Madrid, en los primeros meses de la guerra civil, se identifica con la causa del Frente Popular y se adhiere a sus programa, firmando el Manifiesto Fundacional de la Alianza de Intelectuales Antifascistas, trabajando como enfermera y sobre todo colaborando con las principales publicaciones republicanas. El Mono Azul y Hora de España.
Comprometida activamente con la ideología progresista, tuvo la iniciativa, entre otras muchas, de firmar un escrito de protesta por la detención y encarcelamiento del poeta Miguel Hernández, a la que se suscribieron también grandes autores como Alberti, Bergamín, Lorca, Cernuda y Altolaguirre

En 1936, Manuel Altolaguirre le publicó en la colección Héroe, su libro de sonetos A la orilla de un pozo, con prólogo escrito por Juan Ramón Jiménez

Rosa Chacel tiene que marchar de Madrid junto a su marido y su hijo a Valencia y luego a Cataluña, Francia, Suiza, Grecia. Finalmente se exilia con su familia a América, estableciéndose en Río de Janerio y Buenos aires. Su marido fue uno de los responsables de que se evacuaran los cuadros del Museo del Prado durante la Guerra Civil. Fruto de esos vaivenes y situaciones vitales escribiría posterioremente su diario Alcancía, Ida y Vuelta y Timoteo Pérez Rubio y sus retratos del jardin. En ellos, ella hace referencia a este periodo.
Durante la década de los cuarenta colabora en la Nación y en las revistas Sur, Realidad y Anales de Buenos Aires. Ejerce también su labor como traductora. Esto le proporciona una supervivencia económica e intelectual. Son años muy duros para la autora, en los que su extraordinaria capacidad literaria sobrevive en sus Diarios.
En 1959, gracias a una beca que le concede la Fundación Guggenheim, se traslada a Nueva York, en donde reanuda sus reflexiones sobre la cuestión de la mujer, que había iniciado treinta años atrás y que culmina en su grandioso ensayo Saturnal. Ej: “nuestra época aspira a la paz, lo que significa una indicustible feminización. Hace tiempo que algunos pensadores de categoría arrojaron, con apresuramiento profético esta acusación contra ella y acertaron: la profecía se cumplió pero llegó por un camino que no era el previsto. En primer lugar, ¿por qué es esta una grave acusación? Porque, según el criterio de hoy, indica preponderancia de una parte y anulación de otra; no es ésta la forma en que la profecía se cumplió. Claro está que la acusación no había sido, en realidad, de feminización, sino de afeminamiento. Este segundo término es el que indica un desequilibrio o inversión; pone las cosas cabeza abajo – la cabeza, la razón por los suelos – el otro, por el contrario, se convierte en suelo, en sustento de ella. El caso es que gravita sobre nuestro presente este colosal fenómeno, al que nada escapa.”
Allí conoce a Victoria Kent y comienzan una estrecha amistad.

Las mujeres de la Generación del 27: Ellas, el género neutro | Cultura | EL  MUNDO

Publica la novela que expertos han considerado la mejor de su obra literaria La sinrazón (1960) .
Al finalizar la beca, en noviembre de 1961 viaja a España, permaneciendo tan solo hasta mayo de 1963, regresando nuevamente a Brasil.
En 1973, tras conseguir una beca de creación por parte de la Fundación Juan March, destinada a terminar el barrio de Las Maravillas, vuelve a España, donde se instalará definitivamente en 1977, tras el fallecimiento de su marido. Comienza una época muy fecunda en la que se publican Novelas antes de tiempo, Versos prohibidos, Timoteo Pérez Rubio y sus retratos del jardín, Los títulos, Diarios, Acrópolis, Ciencias Naturales, Rabañaduras, La literatura es Secreto.
En 1978 publica su libro de poesía Versos prohibidos.
En esos años, se empezó a reconocer su figura y su obra: «¿Por qué habré de interesar a tantas doctoras y doctorandas —se preguntaba en esos años— en vez de tener verdaderos lectores, como se supone a todo escritor?»
También llegó a publicar su obra completa.
La Universidad de su Valladolid natal la hará Doctora Honoris Causa.
Fue Premio de la Crítica en 1976 por Barrio de Maravillas.
En 1979 su obra Memorias de Leticia Valle fue llevada a la pantalla por Antonio Pangua, con un reparto integrado por  Fernando Rey, Héctor Alterio y Esperanza Roy.
En 1987 se le otorga el Premio Nacional de las Letras.
En 1990 recibió el Premio Castilla y León de las Letras.
En 1993 Rosa Chacel asistió en Logroño a un congreso de especialistas en literatura centrado únicamente en su obra, y poco después, ante el agravamiento de sus problemas cardiorespiratorios, se vio forzada a ingresar en un hospital, hasta el que se desplazaron los reyes de España para hacerle entrega en persona de la Medalla de Oro de las Bellas Artes.

Con el poeta Octavio Paz.

El tema sobre la mujer fue objeto de continuas reflexiones a lo largo de su obra, siendo un importante enclave para la investigación de las relaciones de género. Además, fue objeto de sus principales preocupaciones en su actividad intelectual. Chacel luchó siempre por hacer participar a la mujer del pensamiento filosófico, científico, político y artístico de su época. Escribiría: «Si, como es sabido, las leyes que esclavizaron a la mujer durante siglos fueron escritas, y cumplidas, no es dudoso que los hombres que las escribieron -pues esto sí es cierto, la escribieron los hombres- contaban a todas horas con la existencia de unos seres humanos que no eran hombres y que tenían con ellos ¡tales, tan enormes, tan fundamentales e inesquivables, deseables y temibles relaciones!… que tenían que aguzar cláusulas en las leyes para no dejar que ellas anduviesen sueltas, para que no fuesen jamás ignoradas en sus posibles desmanes… Los desmanes es lo que se suele legislar. “
En su autobiografía indica:  “NO, NO, NO. No me dominarían, no me deformarían los vaticinios con de, en por, sin sobre, tras la mujer”.

También diría, en su prólogo de Estación de ida y vuelta:  “Mis dificultades en el mundo no han sido nunca literarias. Han sido, en realidad, dificultades sociales […] no supe desenvolverme como mujer sin una peseta. […] Ortega no me intimidaba intelectualmente […]. Pero el grupo de señores a su alrededor… “
Su prolífica obra se divide entonces en novela, cuento, poesía, biografía y diarios:

Novela 

  • Estación ida y vuelta (1930)
  • Teresa (1941)
  • Memorias de Leticia Valle (1945)
  • La Sinrazón (1960)
  • Barrio de Maravillas(1976)
  • Novelas antes de tiempo (1981)
  • Acrópolis (1984)
  • Ciencias naturales (1988)

Cuento 

  • Sobre el piélago (1952)
  • Ofrenda a una virgen loca (1961)
  • Icada, Nevda, Diada (1971)
  • Balaam y otros cuentos (1989)

Poesía 

  • A la orilla de un pozo (1936)
  • Versos prohibidos (1978)
  • Poesía (1931-1991) 

Biografía y diarios 

  • Desde el amanecer (1972)
  • Timoteo Pérez Rubio y sus retratos del jardín (1980)
  • Alcancía. Ida (1982)
  • Alcancía. Vuelta (1982)

Ensayo 

  • Poesía de la circunstancia. Cómo y porqué de la novela (1958)
  • La confesión (1971)
  • Saturnal (1972)
  • Los títulos (1981)
  • Rebañaduras (1986)
  • La lectura es secreto (1989)

Su editor la recuerda como “la mujer más inteligente y una de las personas más inteligentes que he conocido nunca. Lo era tanto que, sin saber inglés, tradujo de modo excelente a T.S.Eliot, basándose en sus conocimientos de otras lenguas y estudiando gramáticas y diccionarios”. Aunque su trabajo fue reconocido en esta época de su vida, su situación económica era acuciante. La pensión que cobraba en España no era suficiente para vivir. Con 86 años ella misma se encargaba de las labores de su pequeña casa alquilada en el paseo de la Habana.

Por parte del Ministerio de Cultura se intentó llegar a una solución para el problema económico y de ayuda de la escritora pero se quedó en eso, en intención. Rosa se marcha a vivir a Brasil con su hijo durante la última etapa de su vida, y regresa para fallecer a los 96 años en Madrid, el 27 de julio de 1994.

POEMAS

EN UN CORSÉ DE CÁLIDAS ENTRAÑAS, del libro A la Orilla de un pozo

A Paz González

En un corsé de cálidas entrañas
duerme una estrella, pasionaria o rosa,
y allí la casta Ester, la misteriosa
Cleopatra y otras cien reinas extrañas
con fieros gestos e indecibles mañas
anidan entre hiedra rumorosa.
Allí hierve el rubí que no reposa,
pulsan sus arpas mélicas arañas.
Allí en el cáliz de la noche umbría
sus perlas vierte el ruiseñor oscuro.
Allí sestea el fiel león del día.
En su escondido sésamo seguro
custodia el grifo de la fantasía
de hirviente manantial el fuego puro.

TÚ, DE LAS GRIETAS DUEÑA Y MORADORA…del libro A la Orilla de un pozo

                                                                        A Concha Albornoz

Tú, de las grietas dueña y moradora,
émula de la víbora argentina.
Tú, que el imperio esquivas de la endrina
y huyes del orto en la bisiesta hora.

Tú, que, cual la dorada tejedora
que en oscuro rincón torva rechina,
la vid no nutres, que al crisol declina
y sí, su sangre exprimes, sorbedora.

Vas, sin mancharte, entre la turba impura
hacia el lugar donde con noble traza,
la paloma amamanta a sus hijuelos.

Yo, en tanto, mientras la sangrienta, oscura
trepadora mis muros amenaza,
piso el fantasma que arde en mis desvelos.

CUANDO LA MAR ESTÉ BAJO TU ALMOHADA, del libro A la Orilla de un pozo

A Rafael Alberti

Cuando la mar esté bajo tu almohada
¡Alegría de turbas infantiles!
¡Triunfo de los egregios, varoniles
pámpanos que estremece la alborada!
Frutos dará la náyade dorada
que llamea en los ínclitos candiles
y en sus perlas de amor claros abriles
hervirán al compás de tu mirada.
¡Qué ventura te aguarda en el impacto
si alcanzar logras la divina orquesta!
Tu frente surtirá con el contacto
de la escondida nuez templada y presta
que a trompa airada vibrará en el acto.
¡La vida es gracia y el reir no cuesta!

EN EL INFIERNO HABÍA UN VIOLONCELLO del libro A la Orilla de un pozo

                                                                          A Musia Sackhaina

En el infierno había un violoncello
entre el café y el humo de pitillos
y cien aulas con libros amarillos
y nieve y sangre y barro por el suelo.

Pero tú, resguardada por el velo
de tus cristales de lucientes brillos,
pasabas, seria y pura, en los sencillos
compases de tu fe y de tu consuelo.

Algunas veces fuimos, de la mano,
por las venas del bosque y la corneja
cantó melancolía en nuestras almas,

si nos separa el Ábrego inhumano,
no llores mi amistad hoy que se aleja,
entrega al viento el talle de tus palmas.

SI EL ALCOTÁN ANIDA EN TUS CABELLOS del libro A la Orilla de un pozo

A María Teresa León

Si el alcotán anida en tus cabellos
y el Nilo azul se esconde en tu garganta,
si ves crecer del zinc la humilde planta
junto a tus senos o a tus ojos bellos,

no cierres el ocaso con los sellos
que el Occidente en tu testuz aguanta:
tiembla ante el cierzo y el nublado espanta.
Si oyes jazmines corre a través de ellos.

Yo sé bien que te escondes donde siguen
los hongos del delirio, impenitentes,
y que al cruzar su senda de delicias

mariposas nocturnas te persiguen,
se abren bajo tus pies simas ardientes
donde lloran cautivas tus caricias.

LA AUSENTE, del libro Versos Prohibidos

Nuevamente, detrás de cada tronco
muestra el puñal la ausente, ya olvidada.
La que creían muerta, vive, acecha
con su poder artero entre la sombra
de las horas que, aun lejos, merodean.

El palacio mirífico del hielo
va deshaciendo su firmeza en lágrimas
y se desploman sus invulnerables
salas, tan bienamadas del cilicio,
porque vuelve, y el vaho que se desprende
de sus ansiosos poros va infundiendo
una tácita ira. La borrasca
cuyos ojos prometen la centella,
posándose en los ámbitos arrulla
o abre su cola vesperal la calma.
Las aceradas lanzas de los astros,
implacables, se alargan punzadoras
y alas húmedas pasan, alas tibias,
alas negras, velludas, perfumadas.
Manos pasan, que oprimen impalpables,
que arrebatan o llaman al abismo
del verde imán que yace sobre el césped,
bajo el manto extendido de los cedros.

Ella vuelve, dejando la morada
donde el raptor oscuro la sujeta,
y el vello de la tierra se estremece
con desvelo febril. Su pie de rosa
incontenible, avanza y las murallas,
como de arcilla, empapan sus efluvios…

Rompe la paz, igual que el soplo frío
rompe el vaso de vidrio, con su aliento.

LA CULPA, del libro Versos Prohibidos


Tarde en el Zoo de La Plata

La culpa se levanta al caer de la tarde,
la oscuridad la alumbra,
el ocaso en su aurora…

Se empieza a oír la sombra desde lejos
cuando el cielo está limpio aún sobre los árboles
como una pampa verdeazul, intacta,
y el silencio recorre
los quietos laberintos de arrayanes.

Llegará el sueño: alerta está el insomnio.
Antes que caiga la cortina oscura,
gritad al menos, hombres,
como el pavón metálico que grazna su lamento
desgarrado en la rama de arraucaria.
Gritad con voces múltiples,
piad entre la enredadera,
entre las hiedras y rosales trepadores.
Buscad refugio en las glicinas
con los gorriones y zorzales
porque avanza la onda de la noche
y su ausencia de luz,
y su implacable huésped
de suaves pasos, el peligro…

MARIPOSA NOCTURNA, del libro Versos Prohibidos

¿Quién podría abrazarte, diosa oscura,
quién osaría acariciar tu cuerpo
o respirar el aire de la noche
por entre el pelo pardo de tu cara?…
¡Ah! ¿quién te enlazaría cuando pasas
sobre la frente como un soplo y zumba
la estancia sacudida por tu vuelo
y quién podría ¡sin morir! sentirte
temblar sobre los labios detenida
o reír en la sombra, descubierto,
cuando tu manto azota las paredes?…
¿Por qué venir a la mansión del hombre
si no se es de su carne ni se tiene
voz ni se puede comprender los muros?
¿Por qué traer la ciega noche extensa
que no cabe en el cáliz de los límites…
Desde el tácito aliento de la sombra
que la floresta tiende en las vertientes
-quebrada roca, imprevisible musgo-,
desde troncos o lazos de lianas,
desde la voz lasciva del silencio
vienen los ojos de tus alas lentas.
Da la datura su canción nocturna
que trasciende al compás que va la hiedra
ascendiendo hacia el talle de los árboles
cuando el crótalo arrastra sus anillos
y leves voces laten en gargantas
entre el cieno que nutre al lirio blanco
mirado por la noche intensamente…
Sobre montes velludos, sobre playas
donde las olas blancas se deshojan
la soledad tendida está a tu vuelo…
¿Por qué traes a la alcoba,
a la ventana abierta, confiada, el terror?…

LOS MARINEROS, del libro Versos prohibidos

Para Luis y Stanley

Ellos son los que viven sin nacer a la tierra:
no les sigáis con vuestros ojos,
vuestra mirada dura, nutrida de firmezas,
cae a sus pies como impotente llanto.
Ellos son los que viven en el líquido olvido,
oyendo sólo el corazón materno que les mece,
el pulso de la calma o la borrasca
como el misterio o canto de un ámbito entrañable.

NARCISO, del libro Versos Prohibidos

¿Dónde habitas, amor, en qué profundo
seno existes del agua o de mi alma?
Lejos, en tu sin fondo abismo verde,
a mi llamada pronto e infalible.
Nuestras frentes unánimes separa
frío, cruel cristal inexorable.
Zarzas de tus cabellos y los míos
tienden, en vano, a unir lindes fronteras.
Sobre el mío y tu cuello mantenido
un templo de distancia en dos columnas
silencio eterno guarda entre sus muros;
nuestro mutuo secreto, nuestro diálogo.
Silencio en que te adoro, en que te encierras,
recinto de silencio inaccesible
y lugar a la vez de nuestras citas.
¡Siglos espero frente a la cruenta
muralla dura que lamento inerme!
Eternidades entre nuestras bocas
a cien brisas y a cien vuelos de pájaro. 
¿Para qué pies que hollaban la pradera
jóvenes, blancos corzos corredores
si no me llevan hacia ti ni un punto?
¿Para qué brazos tallos de mis manos
si jamás alcanzarán a estrecharte?
¡Límpida, clara linfa temblorosa
jamás en nuestro abrazo aprisionada!
¿Para qué vida, en fin, si vida acaba
en el umbral de la mansión oscura
donde moras sin hálito, en el vidrio
que con mi aliento ni a empañar alcanzo?
¡Oh, sueño sin ensueño, muerte quieta
lecho para mi anhelo, eterno insomne!
¡Único al fin reposo de mis ojos
tu infinito vacío negro espejo!

EPÍSTOLA, del libro Versos Prohibidos

(A los perros de Atenas)
Un dios extraño acecha, con horrible garganta:
Ladrad, ladrad conmigo porque está oscuro en torno.
Las manos se perderán por la cañada negra
donde ¡inútil llevar vuestra nariz por guía!…
Un dios vendrá, increíble como un feto del miedo,
que no tendrá los muslos luminosos de Apolo
ni el costado aterido que transió la lanzada,
que no nos mandará su mensaje en centellas
ni contará en los diez dedos su ley escrita.
Yo os llamo porque sólo vuestra voz extrahumana
debe aullar. ¡Escarbad la tierra sobre el VERBO!
Solamente a vosotros es dada la elegía
que merece el insomnio cuando es la noche oscura,
cuando María pasa, llorando, en las tinieblas…

ODA AL HAMBRE

A nadie duela o pese esta cadena…
La mente, con temor iba abriendo los ojos
y ya sorbías tú las chispas sustanciales
que se unían, por ti, en un beso recóndito.
¡Oh virtud vigilante! ¡Oh nupcial luminaria!
Te obedece el rebaño de toda carne dócil..
Pero aquel que la perla de tu verdad alcanza
te eleva y te contempla, porque olvidarte es muerte,
porque en el paraíso que los párpados guardan,
en el edén secreto que los labios custodian
eres la primavera, el iris de la sangre.
Por ti el hombre abandona su soledad altiva
porque el cuerpo se pudre como un fruto cortado
sin el hilo granate con que tú lo encadenas,
le enlazas a las fuentes de potencia y dulzura.

ODA A LA ALEGRÍA, del libro Versos Prohibidos

Penetramos,
¡oh divina alegría! en tu santuario. 
Schiller
Tu santuario, ¡oh divina Alegría! se eleva
como la ola, espuma de agua sobre las aguas
del mar; arquitectura, cúpulas y arbotantes
de agua, sosteniendo a la ola, agua pura.
Así, tú, de ti misma te encrespas y susurras
soberana recubres, transportas y atropellas…
tu glorioso esplendor centellea en las playas,
en las mentes y alientos, en latidos y gritos.
Tu ímpetu te asemeja a la ola estruendosa.
La ola es un suspiro, una risa radiante,
espuma de poder rizada en espirales
que caen y se levantan: caen por su propia fuerza,
su caer es seguir para de nuevo alzarse,
es llevar mantenida la impecable voluta
de gloria geométrica –impulso y cumplimiento…
Así mismo es tu fórmula. En el crisol fundidas
van pregunta y respuesta, van petición y dádiva
fieles, indivisibles, rimando con la dicha.
Breve en tu eternidad ¡oh divina! en tu instante,
burbujas de la sangre alzan tu alcázar, súbitas.
Con llamas de la sangre inflaman tu edificio,
ígneas salas de luz rosada, primavera
de sangre en erección, en columnas y criptas
palpitantes, en sótanos en donde aún la risa
no es carcajada: es sólo tierno ovillo de sangre.
Tú, falena, aleteas ¡divina! en el plafón
de tu santuario, unánimes, galopan los caballos
con impulso gemelo. Luz roja de la sangre
tiñe sus blancos pechos, sus grupas afrodíticas.
El incienso, en tu templo, lanza aromas de triunfo
que escapan de las brasas en el botafumeiro
del corazón, que exulta y golpea los muros
con el ritmo del verso del himno a ti debido.
Canta y prodiga notas que del oro no tienen
más que el incorruptible sonido: cornucopia
que la sangre acuñada por el deseo esparce.
Tu santuario es aurora que despierta al dormido;
no hay que ir paso a paso hacia tu umbral, te ciernes
o te inflamas o estallas sobre el alma, y el alma
poseída por ti, está en ti y en sí misma…
Tu santuario, ¡oh divina alegría! se eleva
sobre la roca, torres, poterna y puente alzado
-la luz no reverbera ni hace temblar las líneas-.
Silueta que recorta la tijera de un niño
y pega en el espacio del ocaso verdoso
-turquesa exangüe, fija detrás del horizonte-
como ejercicio de hábil constructor parvular.
El recuerdo, artesano de inmarcesible infancia,
te edifica un santuario de neta lejanía,
de planos primitivos, sin ambiente, desnudos
arcos donde, al pasar, pliega el Ángel las alas.
Muro, adarve, atalaya, torre del homenaje
tu santuario ¡oh divina! ahora es fortaleza
inexpugnable –término trivial si roca fuese-,
inexorable, puesto que solamente es brillo
del diamante, del iceberg que flota como un templo
y los barcos se estrellan contra él, si pretenden
orar bajo su nave, que luz polar traspasa.
Como la ola es agua, también es agua el témpano
mas no ríe, reluce con prístina fijeza
en un mundo que niega a la vida el acceso.
Tu templo es el cristal, el prisma de carbono
purísimo, tan puro, tan duro, invulnerable
al golpe del martillo. Impasible a las lágrimas,
finge, como ellas, agua en quietud poliédrica.
Tú, lejos refulgente, eres, puesto que fuiste…
Pero la estrada asciende hacia ti, ángulo agudo
en que ruedan… rodamos los que jamás, jamás,
nunca jamás podremos llegar a los umbrales
de tu santuario, nunca penetrar en tu aurora.
¡Nunca jamás! y siempre recordando tu rostro
como un bien que tuvimos –la dracma inolvidable
que se busca a la luz de un candil de memoria.
¡Y no querer siquiera emprender el camino
hacia ti! ¡Y no dudar siquiera, gcx rata duda
oculta entre los velos de la desesperanza!
Y temer, ¡oh terror! que llegue al fin un día
en que, al oír tu nombre, pregunte: ¿De quién hablan? …

APOLO, del libro Versos prohibidos

Habitante de los anchos portales
donde el laurel de la sombra oculta el arpa de la araña,
donde las losas académicas,
donde las arcas y las llaves mudas,
donde el papel caído
recubre el polvo de frágil terciopelo.
¡El silencio dictado por tu mano,
la línea entre tus labios sostenida,
tu suprema nariz exhalando un aliento
como brisa en las praderas,
por gemelas vertientes recorriendo los valles de tu pecho,
y en torno a tus tobillos un espacio
pálido como el alba!
¡Eterna, eternamente un universo a imagen tuya!
Con la frente a la altura de tu plinto,
viniendo de aritméticas vacías como claustros,
de cielos oprimidos como flor entre páginas,
¡eternamente! dije, y desde entonces,
¡eternamente! digo.
Beso a mi voz, que expresa tu mandato,
la suelto y voy hacia ti, como paloma
obediente en su vuelo,
libre en la jaula de tu ley.
El trazo de tu norma, en el basalto
de mi inocencia oscura,
el paso de tu flecha ¡para siempre!
Y hasta el fin tu soberbia.
Sobre mí, solo eterno
tu mandato de luz, Verdad y Forma.

A TIMO

(Dedicatoria de Estación de ida y vuelta)
Recuerdos astillados, espinosos,
igual que aleve zarza polvorienta,
erizados en torno a la sangrienta
vaga masa de olvidos coagulosos…

Arenas de paciencia, tercos posos
de insoluble venganza cenicienta,
redadas de agonías, en cruenta
cuerda tejida de ayes anhelosos.

Iban con él unidos, se perdieron
en el confín donde el mirar expira,
donde, al nacer de nuevo, nos reclaman.

Males, estrellas o venenos fueron
entre el vapor que zozobrando gira
y en el vértice va que tiempo llaman.

EN EL CAMPO DE GUERRA, de Otros Poemas

Quedan charcos de sangre en el campo de guerra,
charcos donde las nubes evitan espejarse,
donde beben los cuervos y las liebres no osan,
donde las ranas lloran el inaudito engaño.
En el campo de guerra vaga una sombra y busca…
teme pisar su sangre y busca; es su propósito
plantar una columna en un espacio pulcro,
trazar una calzada teórica, ascendente…

Que la brisa dibuje alguna línea firme
sobre la noche negra, sólo en eso habrá en alba,
que el viento arranque el seco armazón de la hiedra,
que en su nido mediten los pájaros nocturnos,
y las blancas, de Venus, esponjen sus pechugas.

Sólo en esto habrá un alba sobre un dintel de mármol.
Un alba con tres faces, ecuánimes, sentada
sobre su propia luz, sobre su propia forma,
sobre su propio ser.

PENSAMIENTO, de Otros poemas

En su plantío están los pensamientos
como unánimes rostros expectantes,
al susurro del céfiro vibrantes,
a la luz del ardiente estío atentos.

Cráneos con huecas órbitas, exentos
del temor a no ser, perseverantes.
Negando negaciones aberrantes
de eternidad son notas o momentos.

Hoy que su noble nombre tanto brilla
escojo el de más cárdeno y profundo
color, suave matiz aterciopelado.

Y desde aquí, terruño de Castilla,
con el viento que pasa vagabundo
lo mando hacia el sepulcro de Machado.

Te recomendamos ver el programa de televisión.

PRÓXIMO NÚMERO

66. Poesía más Poesía: Josefina de la Torre

JOSEFINA DE LA TORRE MILLARES

BIOGRAFÍA

Josefina de la Torre, nacida en 1907 en el seno de una de las familias más importantes e influyentes de las Islas Canarias. Hija de Bernardo de la Torre y Comminges (hombre de negocios muy comprometido con el desarrollo de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria) y Francisca Millares Cubas (hija del historiador, novelista y músico Agustín Millares Torres). Disfrutó de una infancia rodeada de cultura. Fue la menor de seis hermanos y, junto con ellos, recibió una educación basada en las artes. Aprendió a tocar el piano, el violín y la guitarra y fue su tío, el barítono , el  Néstor de la Torre Comminges que descubrió la curiosa tesitura de su voz y la inició en clases de canto. Su abuelo Agustín Millares Torres había construido un pequeño teatrillo en su casa de Las Canteras, donde organizaba numerosas zarzuelas y obras teatrales en los que intervenían todos los miembros de la familia. Comenzó a escribir poesía a los siete años, y el primer poema que publicó fue a Benito Pérez Galdós, con motivo de su muerte, en La Jornada (Diario Liberal de Canarias) en 1920. También dedicó versos al poeta canario Alonso de Quesada.

Desde los trece años publicaba en revistas literarias como España, Alfar, Verso y prosa, La gaceta literaria y Azor, Fantasía. Su hermano Claudio, novelista y dramaturgo en auge, con el Premio Nacional de Literatura en 1923, es un referente para ella. De hecho, le acompañó a recibir el premio, y allí, en Madrid, tomó contacto con Pedro Salinas, Federico García Lorca, Rafael Alberti y otros intelectuales de la madrileña Residencia de Estudiantes. De estos y otros escritores vinculados a la llamada Generación del 27 recibe una notable influencia. Rafael Alberti le ha dedicado un poema.

Sobre todo Josefina habla del estudio de su primo el pintor Néstor de la Torre, donde confluían los poetas de esta generación y donde tuvo especial amistad con Federico García Lorca. Se organizaban recitales en el estudio del pintor y ella comenta que la acompañaba al piano Gustavo Durán, discípulo de Manuel de Falla y Joaquín Turina. Josefina llegó a publicar incluso un álbum de canciones rusas. Sus dotes como recitadora y excelente cantante le valen también algunas apariciones en la prensa nacional. Hemos de recordar que, además de su aptitud para el canto, Josefina tocaba el piano, el violín y la guitarra.

Josefina y su hermano Claudio crearon en 1927 el Teatro mínimo, en su casa de las Canteras, en las Canarias, que es el nombre con el que se conoce a una serie de representaciones que los hermanos comenzaron a organizar en periodos vacacionales en este teatrillo, y que se inaugura con la representación de la obra de Claudio El Viajero.

El primer libro de poemas de Josefina de la Torre, lo publicó en 1927 bajo el título Versos y estampas, prologado por Pedro Salinas, el cual le acuñó la definición de “muchacha-isla” para referirse a las resonancias marcadamente insulares de la poética de Josefina, las cuales con el tiempo se convertirían en el rasgo diferenciador de su poesía, dentro del conjunto de la Generación del 27. La autora le consideraba como uno de sus maestros. En el prólogo del libro versos y estampas, Pedro Salinas hace metáfora de Josefina de la Torre y su labor como poeta: “Trazaba el ave señera grandes círculos. No estuvo ya la isleta en el mar sereno del amanecer sino trasladada poseída segura, en el turbio ojo sanguinolento del águila. Iba descendiendo. Vio muchos árboles diferentes; y cobijada por uno de ellos la presa última e inesperada, dulce criatura sola, dormida. Plegó las alas; se abatió inerte, fatal, inevitable, aguzando las garras – en el resto del mundo, hora de de inspiración, hora de poesía, la esperaban en vano los poetas -, sobre la niña, sobre la isla – rodeada de agua por todas partes” .

Josefina de la Torre publicó numerosos poemas en revistas y antologías que después no han sido recogidos en sus poemarios propios ni sus antologías. En 1930 publica Poemas de la Isla, su segundo poemario: la insularidad es uno de los rasgos fundamentales para entender su poesía. Josefina de la Torre se va a situar entre dos corrientes: la primera de ellas va a ser el último modernismo canario, representado por Alonso Quesada, Saulo Torón y Tomás Morales. De ellos va a tomar el tono romántico, las descripciones narrativas y la forma de representar el mar en su esencia.

De la Torre va a estar muy influenciada por la Generación del 27. Junto a Ernestina de Champourcín, aparecieron, cómo únicas representantes femeninas de su generación en la antología de Gerardo Diego. Ella misma cuenta en la antología de Gerardo Diego, presentándose, como una mujer moderna: “Juego al tenis. Me encanta conducir mi auto, pero mi deporte predilecto es la natación”. Estas actividades caracterizaban la independencia de la mujer de aquella época.

Junto con su hermano Claudio, en 1931, se muda a los estudios franceses de la Paramount, donde empieza a interesarse y a colaborar en la actividad fílmica. Es contratada como actriz de doblaje, siendo su primera intervención en el doblaje de Un secuestro sensacional, de Alexandre Hall, donde dobla a la actriz Dorothea Wieck. Allí coincide con Luis Buñuel, que pone la voz a uno de los secuestradores del hijo de Miss Fanes. Vivió un romance con Luis Buñuel, pero, en palabras de Josefina, dice que como él estaba con otra persona, no continuaron la relación amorosa. Es también la actriz de doblaje de Marlene Dietrich.

En febrero de 1935 da un concierto, acompañada al piano por Cipriano Rivas Cherif, en el Teatro María Guerrero que se anuncia como “Concierto de 1900”. Ingresa en la Orquesta Sinfónica de Madrid, donde llegó a ser solista, y en la compañía de zarzuelas del maestro Sorozábal. Además de intérprete, Josefina de la Torre Millares compuso sus propias partituras. La más conocida lleva por título Puerto de mar.

Durante la guerra civil volvió a su ciudad natal. Josefina, que se quedó en España, supuso, además de las esperanzas truncadas de la II República, la pérdida de gran número de íntimos amigos poetas que se marcharon al exilio. Allí publicaría sus primeras novelas, algunas con estructura cinematográfica.

Fundó junto a su hermano Claudio y la mujer de este, Mercedes Ballesteros (la baronesa Alverta de Codorniz) la editorial la Novela Ideal, donde se publicaban novelas cortas de amor y misterio, como un medio de solventar la crisis económica que, tras la guerra, estaba afectando a su familia. Josefina de la Torre las firmaba bajo el seudónimo de Laura de Cominges.

En 1940, se convierte en primera actriz del Teatro Nacional María Guerrero, aunque también formará parte de prestigiosas compañías como las de Ismael Merlo, Amparo Soler Leal y Núria Espert. También llegó a ser actriz radiofónica durante largos años. Como actriz cinematográfica interpretó papeles importantes bajo las órdenes de su hermano Claudio de la Torre, así como de otros directores como Miguel Pereyra, Edgar Neville, José María Castellví.. Julio de Fletchner, etc. Su última intervención en el cine fue en la conocida serie de Televisión Española Anillos de oro (1983).

También ejerce como guionista, en la película Una herencia en París, dirigida por el mejicano Miguel Pereira. En esta ocasión, Josefina elabora el guion a partir de una novela suya titulada Tú eres él, por el que recibe un accésit en los premios del Sindicato Nacional del Espectáculo Años después publicará una novela, Memorias de una estrella, donde la protagonista es una actriz que abandona en pleno éxito “decepcionada” con un entorno que considera “frívolo” y “mezquino”. Josefina se vuelca de nuevo en el teatro y en la literatura. 

En 1944 se convirtió en primera actriz del Teatro Invisible de Radio Nacional. Al parecer, le habían ofrecido su dirección, pero ella se la cede a su hermano Claudio . Hasta 1957 desarrolla esta actividad, y luego pasará a formar parte de La Voz de Madrid, en Radio Madrid. En 1946 funda su propia compañía teatral, la Compañía de Comedias Josefina de la Torre, junto a Ramón Corroto, el que sería después su marido, con la dirección artística de su hermano Claudio de la Torre. También colaboró en otras compañías, hasta 1958, como Teatro de Cámara del teatro Español, Compañía de Teatro Nacional de Cámara y Ensayo (Teatro María Guerrero), Pequeño Teatro Dido y Teatro de Cámara T.O.A.R. Asimismo, en la década de los sesenta Josefina forma parte, entre otras, de las compañías de Amparo Soler Leal, Nuria Esper, María Fernanda D’Ocon y Vicente Parra.

En 1968 publica Marzo Incompleto, su tercer poemario. Con la publicación de Marzo incompleto (1968) se va a producir un cambio en su voz poética. En 1989 publica Medida del Tiempo, su último poemario. La muerte de su marido el actor Ramón Corroto, en 1980, se refleja en sus páginas. Treinta años más joven que ella, fue su gran amor y esposo. Habían estado casados tres años, después de una larga convivencia y tras un primer matrimonio con Braulio Pérez, gran pianista y dicen vividor, con el que le duró el matrimonio unos meses. Durante su juventud mantuvo también noviazgo con el médico ginecólogo grancanario Juan Guerra del Río, hermano del ministro republicano Rafael Guerra del Río, al que siempre le tuvo mucho afecto y cariño.

En uno de sus poemas del libro Medida del tiempo, se dirige a sus compañeros de la generación del 27, donde vemos cierto reproche en el silencio y el olvido al que la mantienen.

En la película Misterio en la marisma

Su, voz, como otras tantas poetas de su generación, quedó ensombrecida por los varones de la Generación del 27. Josefina aventuró que su propia naturaleza polifacética pudo contribuir a que no se le conozca bien: “Tal vez porque este país no perdona la bicefalia, y menos aún la multiplicidad de facetas, como es mi caso”.

En los últimos años de su vida, la poetisa Josefina de la Torre, que se definía así, como poetisa, pues, en su opinión, “es un término que se extinguirá conmigo”, afirmaba que “yo ya no estoy aquí; yo ya hace años que estoy cada vez más en mi isla, a la orilla de la playa de Las Canteras, donde pasé mi infancia y mi primera juventud, y cuyo mar y cuya luz son reconocibles en toda mi poesía.” Josefina de la Torre murió el 12 de julio de 2002 en Madrid, a la edad de 95 años. La prensa se hizo eco de la noticia, denominándola “La última superviviente de la Generación del 27”.

En 2007, con motivo del centenario de su nacimiento, se organizó la mayor exposición sobre su vida y su obra en la Casa-Museo Pérez Galdós en Las Palmas de Gran Canaria. Se reconoció entonces su poesía como el enlace perfecto entre el modernismo canario y la Generación del 27. Aunque su obra en verso es breve, ésta acoge algunas de las tendencias líricas más relevantes de la primera mitad del siglo XX. Heredera del Modernismo (fue discípula de Tomás Morales), se centró de lleno en la corriente de la “poesía pura” que imperaba en la literatura hispánica de la década de 1920.

En 2002 se publicó en EE.UU. una antología bilingüe de su obra (español e inglés).

En 2007, el Ministerio de Fomento bautizó al Sasemar 103, uno de sus aviones de patrulla marítima con su nombre, operado por la Sociedad de Salvamento y Seguridad Marítima.

POEMAS

A JOSEFINA DE LA TORRE, DE RAFAEL ALBERTI

Herida, sobre un toro desmandado,
salta la noche que la mar cimbrea.
¿Por dónde tú,
si ardiendo en la marea va,
vengador, mi can decapitado?
Rompe su frente
en el acantilado la aurora
y por el viento marinea.
¿Por dónde tú,
si el pabellón ondea, de luto, al alba,
el toro desanclado?
Se hacen las islas a la mar,
abriendo grietas de sangre
al hombro de las olas,
por restarte a sus armas, muerta o viva.

¡Qué ajena tú,
mi corazón cosiendo al delantal
de las riberas olas
con tu mastín al lado, pensativa!

POEMA A BENITO PÉREZ GALDÓS

Yo noté al levantarme
que el día era sombrío;
sentí una gran tristeza
dentro del pecho mío.
Presentí, entonces, algo,
Y mi hermana me dijo:
—¿Sabes, hermana, sabes?
Se ha muerto don Benito.
¡Don Benito! Aquel viejo
que estaba cieguito,
aquel que me gustaba
porque me daba el cariño.
—Hermana, hermana, hermana,
¿ha muerto don Benito?
Todos, todos, lloraban,
todos, todos, los míos.
Y hasta mi pluma ahora
al escribir, sin ruido,
es como si callara:
¡Ya murió don Benito!

DEL LIBRO VERSOS Y ESTAMPAS

I

Sobre la superficie
del mar encandilado
de las seis de la tarde,
saltan algunos peces
que dejan sobre el agua,
al caer, una onda.
Así, a trechos, bordado
el mar por esta aguja
parece que sonríe:
sonrisas que se ensanchan
y cierran lentamente;
sonreír de la orilla,
encaje de la falda
azul y transparente.

DEL LIBRO VERSOS Y ESTAMPAS

13
SOBRE el mar, bajo el cielo, blancas, densas,
vienen todas las velas desplegadas
en el aire, dorado y transparente.
Y en la proa, delgada como brisa,
la corona de espuma alborotada
es adorno rizado de su frente.

En la playa, de oros soleada,
las mujeres esperan a las barcas
con los ojos al mar, intensamente.
Y en el ramo de velas olorosas

brisa de mar, aroma de mariscos –
hay un anhelo cálido y creciente.

¡Cuánto diera por ver llegar un día
la barca con la blanca vela al viento
con rumbo hacia la orilla, desrizada;
y en pie en la proa – tijera de los mares –
a ti, todos mis sueños, presentido
con el azul del mar en la mirada !

DE POEMAS DE LA ISLA

Mi falda de tres volantes
y mi blusa desprendida,
qué bien me adornan andares
y brazos del aire libre.
¡Cómo se ondea mi falda
desde el volante primero
perseguida curva eléctrica
hasta la rodilla firme!
Y mi blusa desprendida
viento y calma, sol y sombra,
cómo juega y se persigue
desde el hombro a la cintura.
¡Ay qué me gusta mirarte
espejito biselado,
cristales de las esquinas,
gafas de los estudiantes!
¡Qué bien me veo pasar
remolino de las brisas
pequeña y grande, confusa
huella blanca en el asfalto!

DE POEMAS DE LA ISLA

Qué repetido deseo,
todo igual y siempre el mismo,
distinto y otro, inconsciente,
confundido y tan preciso,
se me va quedando dentro
escondido y dueño solo,
perdido y presente siempre.
Altas noches, muros largos,
patios de la madrugada.
Y mi deseo rodando
-número de circo- libre.
Una y otra vez, alerta
dando la voz en mis sienes,
centinela de mi pecho,
fiel compañero constante.
Qué repetido deseo
tan inseguro y tan firme,
ignorada certidumbre.
Distancia, viento y espacio

DE POEMAS DE LA ISLA

Si ha de ser, quiero que sea
de pronto. Cuando yo piense
en horizontes dormidos
y en el mar sobre la playa.
Si ha de ser, que me sorprenda
en mis mejores recuerdos
para hacer de su presencia
un solo signo en el aire.
Dormida no, ni despierta:
si ha de ser, quiero que sea.

DE POEMAS DE LA ISLA

CERCA. Palabra inutil.
Yo te busco
por donde llega mi distancia.
Cerca.
Seguro instante de sorpresas.
Dormido vuelo alzado
de mi, por mi.
Cerca.
Donde mi corazón te sienta:
pulso del mar,
tictac de la ausencia,
caminito seguro,
vaivén.
Cerca.
Donde la indecisión no deje
huella.
Donde palabra,
vuelta,
marque un signo seguro.
Cerca

DE POEMAS DE LA ISLA

LA luz dejó caer
su moneda redonda
y sobre la moneda
de luz, quedó mi mano
abierta a la limosna.
Alrededor la sombra
acarició el contorno
de las cosas dormidas.
Yo me sentía feliz
perdida, sin reflejos,
en las paredes libres.

Sólo mi mano atenta
desdoblaba segura
su única presencia.
El afilado borde
de luz sobre la sombra
sacrificó mi mano
en su bandeja intacta.
Una, dos, tres … inútil
péndulo de las horas.

LA TARDE, DE POEMAS DE LA ISLA

La tarde tiene sueño
y se acuesta en las copas de los árboles.
Se le apagan los ojos
de mirar a la calle
donde el día ha colgado sus horas
incansable.
La tarde tiene sueño
y se duerme mecida por los árboles.
El viento se la lleva
oscilando su sueño en el aire.

DE POEMAS DE LA ISLA

Yo las ví una sola tarde.
Y eran como bronce vivo
en el espacio constante.
Concentracion de si mismo,
fuerza loca de su sangre,
línea pura de sus manos
seguras en el instante.
Yo lo vi como lanzaba
el vuelo azul de su encaje
-venas libres y encendidas
de sus brazos incesantes-.
Y era fuerza su dominio,
firme gesto del alcance.
Manos que me estremecían
de ese miedo de encontrarse
y al borde de mis anillos
daban un filo cortante.
Yo las tuve en mis pupilas,
viril triunfo de su imagen
prisioneras de mis sienes,
mías, una sola tarde,

DE POEMAS DE LA ISLA

ESQUINA de la tarde se perdian
por la línea segura de tus brazos.
Firme perfil del aire, tu llevabas
enemigo seguro frente a frente.
Yo era implacable juez desde la proa
afilada y valiente de tu ritmo,
y la curva constante de tu brazo
repetida y distinta, cada vez
mas segura y presente en su dominio,
me cruzaba de impulsos la mirada.
Yo iba segura allí, frente a tus brazos
perseguidos de sol y de reflejos.
Desprendidas esquinas de la tarde
me marcaban la voz de tu presencia.

DE POEMAS DE LA ISLA

Mi falda de tres volantes
y mi blusa desprendida,
qué bien me adornan andares
y brazos del aire libre.
¡Cómo se ondea mi falda
desde el volante primero
perseguida curva eléctrica
hasta la rodilla firme!
Y mi blusa desprendida
viento y calma, sol y sombra,
cómo juega y se persigue
desde el hombro a la cintura.
¡Ay qué me gusta mirarte
espejito biselado,
cristales de las esquinas,
gafas de los estudiantes!
¡Qué bien me veo pasar
remolino de las brisas
pequeña y grande, confusa
huella blanca en el asfalto!

DE POEMAS DE LA ISLA

Pero no me dejes sola.
Dime palabras y ritmos
y gestos para el alcance
y voces acompasadas.
Pero no me dejes sola.
No es presencia ni vaivén
ni caminito seguro
ni ruedecitas del aire
ni luz, ni sol, ni mañana.
Es un presente, constante,
aquí, cerca, más, despierto,
vivo, alerta, repetido,
único instinto posible.
Dime tu palabra intacta
de luz repetida y libre.
Pero no me dejes sola.

TÚ EN EL ALTO BALCÓN

Tú en el alto balcón de tu silencio,
yo en la barca sin rumbo de mi daño,
los dos perdidos por igual camino,
tú esperando mi voz y yo esperando.

Esclavo tú del horizonte inútil,
encadenada yo de mi pasado.
Ni silueta de nave en tu pupila,
ni brújula y timón para mis brazos.

En pie en el alto barandal marino
tú aguardarías mi llegada en vano.
yo habría de llegar sobre la espuma
en el amanecer de un día blanco.

Pero el alto balcón de tu silencio
olvidó la señal para mi barco.
Y me perdí en la niebla de tu encuentro
–como un pájaro ciego– por los años.

LLEVABAS, DE POEMAS DE MARZO INCOMPLETO

Llevabas
en los pies arena blanca
de una playa desconocida.
Por eso
cuando a mí llegaste
no sentí tus pisadas.
Llevabas
en la voz desnuda
un compás de espera.
Por eso
cuando me hablaste
no pude medir tu voz.
Llevabas
en las manos abiertas
espuma blanca de aquel mar.
Por eso
de tu bienvenida
no pude conservar la huella.
Todo tú
venías en mi busca
y no pude reconocerte.
¡Arena blanca, compás de espera, espuma blanca!
¡Inquieto sueño de la verde orilla,
rizado de preguntas…!

ME BUSCO Y NO ME ENCUENTRO, DE POEMAS DE MARZO INCOMPLETO

Me busco y no me encuentro.
Rondo por las oscuridades paredes de mí misma,
interrogo al silencio y este torpe vacío
y no acierto en el eco de mis incertidumbres.
No me encuentro a mí misma.
Y ahora voy como dormida en las tinieblas,
tanteando la noche de todas las esquinas.
Y no pude ser tierra, ni esencia, ni armonía,
que son fruto, sonido, creación, universo.
No esta desalentado y lento desgranarse 
que convierte en preguntas todo cuanto es herida.
Y ronda por las sordas paredes de mí misma
esperando el momento de descubrir mi sombra.

DE POEMAS DE MARZO INCOMPLETO

Soñábamos un mundo fabuloso.
Juntos, hubiéramos sembrado campos,
construido fortalezas: vencedores,
porque oíamos ambos igual eco.
Hoy nuestros hijos ya serían hombres,
muchachas que sonrieran su esperanza.
Hijos de nuestro amor, árboles fuertes
a cuya sombra nos acogeríamos.
Jamás el mar hubiérase apartado
de mi contemplación, hija de la isla,
porque allá en su rincón, el mar antiguo
habríame esperado cada estío.
En las cuatro paredes de su cada
—aquella que en imagen yo habitara—,
hubiéramos vivido nuestras horas.
¡Qué jóvenes y fuertes los dos éramos!
Edad nueva, increíble, misteriosa,
que entonces parecíanos sencilla
y hoy la sueño, impalpable, ya perdida.

DE MEDIDA DEL TIEMPO

Mis amigos de entonces,
aquellos que leíais mis versos
y escuchabais mi música:
Luis, Jorge, Rafael,
Manuel, Gustavo…
¡y tantos otros ya perdidos!
Enrique, Pedro, Juan,
Emilio, Federico…
¿por qué este hueco entre las dos mitades?
Vosotros ayudasteis
a la blandura del que fue mi nido.
Yo me formé al calor
que con vuestras palabras me envolvía.
me hicisteis importante.
Con vuestro ejemplo,
me inventé una ambición
y tuve
vuelos, insospechados de gaviota.
Gaviota, sí,
porque fue el mar mi espejo
y reflejó mi infancia, mis septiembres…
¡Amigos que de mí hicisteis nombre!
A la mitad vertiente de mi vida
hoy os llamo.
¡Tendedme vuestras manos!
Yo me sentí nacer,
para luego rozar de los cimientos
la certera caricia.
Pero de pronto,
un día me cubrió lo indefinible,
algo sin cuerpo, sin olor, sin música…
y me sentí empujada,
cubierta de ceniza,
borrada con olvido.
¿Dónde estabáis vosotros, compañeros,
vuestras letras de molde, vuestro ingenio,
vuestra defensa
contra el desconocido ataque?
¡Oh, amigos!
Enrique, Pedro, Juan,
Emilio, Federico…
nombre que no responderán mi voz.
Manuel, Gustavo,
lejos…
Luis, Jorge, Rafael…
Que aunque el afán
vientos nos dé para encontrarnos,
ignoro en qué ciudad
y si llegará el día
en que vuelva a sentirme descubierta.

DESTINO

Destino,
¿qué nombre es el tuyo,
cruel y despiadado,
que te enfrentas, altivo,
a la humanidad?
Destino,
que nos niegas el pan y la sal,
que desafías a nuestras vidas,
a nuestros horizontes,
al latido de nuestras venas.
Destino implacable,
inconmovible,
dura piedra
contra la que nos estrellamos,
pobres seres indefensos,
con las ilusiones
colgando de nuestras heridas…
Destino inhumano
que nos marcas ferozmente.
Toro asesino
que nos ensartas en tus astas
como peleles, indefensos.
¿Qué nombre es el tuyo,
granítico,
cimiento indestructible
que barres nuestros latidos,
nuestras arterias?
Ignoto destino;
a ti te son adjudicadas
todas las culpas,
todos los latigazos que recibimos
los esclavos de este mundo.
¡Ah, Destino enemigo,
rival indefendible,
adversario tenaz!
Te quisiera de frente,
cara a cara,
mis puños en tu pecho
de atleta presuntuoso
y golpearte
con mi eterna pregunta:
¿por qué?
¿Por qué esta herida
sangrante y desvelada,
vacía de respuesta?
¡Oh, Destino!
Y una y otra vez
lanzar mis puños
contra tu inexpugnable fortaleza,
hasta sentir tu sangre, ¡sangre mía!,
caliente fuego
de mi mortal miseria.

ALLÍ JUNTO A LA CAMA

Allí, junto a la cama,
están tus gafas.
Sus cristales vacíos
son como dos lagunas sin orillas.
Las cojo entre mis manos
y las contemplo absorta.
Detrás están tus ojos,
los presiento,
ahondando la mirada,
y las apoyo con ternura sobre el pecho,
como si tu cabeza reposara.
Las beso.
Son tus ojos queridos
mirándome
a través de la ausencia.
Tus ojos tan vitales,
en tus últimos días apagados,
tristes, mudos,
que me miraban en silencio,
anegándome el alma
de contenidas lágrimas.

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42. Poesía más Poesía: Gloria Fuertes y Helena Trujillo

GLORIA FUERTES

BIOGRAFÍA

Gloria Fuertes (1917-1998) Nació en Madrid, el 28 de julio de 1917 “en un parto muy laborioso en el que, si se descuida (su madre), muere para vivirme”, diría en unos versos de su poema autobiografía. Fue la menor de nueve hermanos de un hogar humilde. Su madre era modista y su padre portero.
A los tres años ya sabía leer y a los cinco escribía cuentos y los dibujaba. Luego los cosía con hilos para encuadernarlos. Sus primeras lecturas las componen el famoso TBO y los cuentos de Pinocho que editaba Calleja, ya que según ella manifestó en varias ocasiones le asustaba Blancanieves allí muerta, y le parecía un horror que en el cuento de Caperucita la abuela fuera devorada por el lobo. Por eso, su cuento preferido era Pinocho, y sus juguetes, los que encontraba por la calle.
De los 2 a los 14 años asiste a diversos colegios, entre ellos uno de monjas en la calle Mesón de Paredes, que ella recuerda en un poema: 

“Me llevaron a un colegio muy triste
donde una monja larga me tiraba pellizcos
porque en las letanías me quedaba dormida”.

Su madre la matriculó en el Instituto de Educación Profesional de la Mujer en todas las asignaturas propias de su sexo: Cocina, Bordados a mano y a máquina, Higiene y Fisiología, Puericultura, Corte y Confección, Taquigrafía y Mecanografía, pero ella no quería ser ni modista, como su madre, ni niñera, no quería servir a nadie, en todo caso quería servir a todos, así que también se matriculó en Gramática y Literatura. Su madre quería hacer de ella una esposa de provecho, que supiese bordar y cocinar y no entendía que su hija se matriculara en Gramática y Literatura y que sus aficiones fueran los deportes y la poesía. El lema de Gloria Fuertes, que dejó como legado en sus apontes es “si vales de verdad y quieres algo con todas tus ganas, sales adelante seguro.” Escribe sus primeros versos a los catorce años, en 1932 Niñez, Juventud, Vejez (leer)
En 1934, teniendo Gloria Fuertes diecisiete años, fallece su madre, y se emplea en una fábrica donde, a ratos perdidos, escribe poemas.

Durante la guerra empieza a trabajar de contable y de secretaria en la fábrica de Talleres Metalúrgicos, y entre cuenta y cuenta escribía cuentos y poemas. Aunque sus lecturas de juventud son los poemas de Bécquer, Rubén Darío y Gabriel y Galán, lo que más le influye a la hora de escribir es la llegada de la Guerra Civil. Esta experiencia dramática de la guerra agudizó su sentido de protesta. Cuando le preguntan por la guerra responde:
‒ Yo estaba sana pero el hombre y el hambre me dolían todos los días. Aunque    sin un rasguño de metralla, la guerra civil española me dejó en carne viva. Amanecí en la sección de quemados»

Gloria Fuertes con su madre y sus hermanos Jesús y Angelín

Era antibelicista (la Guerra Civil la marcó profundamente), ecologista cuando la defensa de la naturaleza no era una preocupación en la sociedad y feminista.  
En 1935 escribió su primer libro de poemas Isla Ignorada, (leer) aunque no lo publica hasta 1950.
Dio sus primeros recitales de poesía en Radio Madrid y Radio España. En esta época se movía por Madrid con una falda-pantalón y corbata en bicicleta, desde Lavapiés a la Calle Mayor para entregar sus cuentos y poesías en Escuela Española, y compraba libros a hurtadillas en la cuesta de Moyano.
En la Guerra Civil y Gloria Fuertes conoció a sus dos primeros amores. Representaban ambos bandos de la guerra y sufrió la pérdida de ambos. Su primera mor era un obrero y el segundo, de la tinchcera franquista, era un médico al que metieron en la cárcel, del que señalaba que le influyó mucho, por ser un hombre muy culto.
En 1939, como ella misma relataba, pasó de la oficina de hacer cuentas a una redacción para hacer cuentos.
Una vez acabada la guerra comienza a relacionarse con el mundo de las letras en revistas como Pelayos, o Chicos, Chicas y Chiquitito, estas últimas bajo la dirección de Consuelo Gil, donde publica cuentos de humor desde 1940 hasta 1955. Colabora como redactora en la revista infantil Maravillas, suplemento infantil del diario Arriba, portavoz de la Falange y dirigido por fray Justo Pérez de Urbel. Lo primero que publicó fueron unas aleluyas y unas historietas de una niña de 9 años llamada Coletas. También aquí presentó a Pelines, un niño de 6 años que llegó a ser más popular incluso que Coletas. Al principio ella misma dibujaba las historietas, pero pronto se hizo cargo de esta labor ilustradora Soravilla. Siguió publicando semanalmente cuentos, historietas y poesía para niños en esta revista hasta el año 1953.
Se estrenan diversas obras suyas de teatro infantil y poemas escenificados en varios teatros de Madrid.

1939 Verbena de San Antonio, con compañeros de la revista Maravillas

En 1942 conoce a Carlos Edmundo de Ory, al que le dedica el poema Delirio.Carlos Edmundo de Ory fue un poeta, ensayista, epigramista y traductor español, principal representante del postismo. Fue hijo del poeta modernista Eduardo de Ory Ya a finales de los años cuarenta entró en las tertulias del grupo literario denominado Postismo, un movimiento de posguerra que era lo más avanzado que podía proponer España estéticamente, bajo el régimen de Franco.Aunque nunca se sintió ligada a ningún movimiento y se definía como «autodidacta y poéticamente desescolarizada», la crítica ha unido su nombre a los movimientos literarios como la Generación del 50 y el Postismo. Con los de la Generación del 50 le une el haber publicado en esa época y el tipo de poesía de denuncia moral que hacía Celaya, Blas de Otero, José Hierro, García Nieto, Ángel Crespo o Buosoño entre otros cuyos temas son: la soledad, el dolor, la injusticia social, el amor, Dios, la muerte… Sin embargo, la principal diferencia entre Gloria Fuertes y estos poetas es que, aunque los poemas de ambos salen del dolor, del desamor y del amor, ni ellos ni los postistas supieron llegar al pueblo de la forma en que lo hacía Gloria Fuertes. Y es que ella decía que «antes de contar las sílabas, los poetas tienen que contar lo que pasa». Lo que no se puede negar es que en estos años sí surge una vertiente de la poesía española marcada por la queja más o menos explícita contra la opresión. Estuvo colaborando, además de junto con el ya mencionado Carlos Edmundo de Ory, con Eduardo Chicharro, Silvano Serseni, Ángel Crespo y Francisco Nieva, quien decía de Gloria Fuertes que era «un Prévert femenino que sonaba a Madrid, como la Piaf o Prévert sonaban a París».

En estos años se combinan perfectamente sus dos facetas creadoras: la infantil con la poesía social de adultos, y, para hacer ambos tipos de poesía, Gloria Fuertes analizaba su estado de ánimo y así actuaba: para escribir poesía infantil, «se hacía niño», tenía que estar contenta y graciosa, imaginativa, fantástica, idear un argumento que les hiciera gracia desde el primer momento y con un vocabulario sencillo; en cambio, si tenía algún problema, la poesía resultante era la del lector adulto.
Junto a Adelaida Lasantas, María Dolores de Pueblos y Acacia Uceta funda en 1947 el grupo femenino «Versos con faldas», que se dedica durante dos años a ofrecer lecturas y recitales por cafés y bares de Madrid. Fue un grupo tremendamente activo que organizaba lecturas de poesía y colabora en revistas como Rumbos, Poesía Española, con Gabino Alejandro Carriedo, o El pájaro de paja, dirigida por Ángel Crespo.
Gloria Fuertes fue una de las voces iniciales de la poesía femenina de posguerra con Carmen Conde y Ángela Figuera, entre otras.
En este mismo año obtiene el Primer Premio de «Letras para canciones» de Radio Nacional de España.
Fue fundadora y directora de la revista poética Arquero (1950-1954), junto a Antonio Gala, Rafael Mir y Julio Mariscal. En 1952 estrena su primera obra de teatro en verso Prometeo en el Teatro del Instituto de Cultura Hispánica y se publica Canciones para niños. En 1954 publica en Caracas Antología Poética y Poemas del suburbio, donde se refleja su solidaridad con las clases marginadas de la sociedad urbana, también aparece Aconsejo beber hilo en la colección Arquero y en Caracas Todo asusta (1958) con el que recibe la primera mención del Concurso Internacional de Poesía Lírica Hispana. Primer Premio de “Letras para canciones” de RNE, 1958
Por estos años publica la obra infantil Pirulí, y organiza la primera Biblioteca Infantil ambulante por pequeños pueblos, llevando libros adonde éstos no llegan por falta de dinero o por el analfabetismo que todavía existía en España.

En el rastro de Madrid


Recibe la Primera Mención del Concurso Internacional de Poesía Lírica Hispana, 1959
Entre 1955-1960 cursa estudios de Biblioteconomía e Inglés en el International Institute. Fue allí donde conoció al gran amor de su vida: la hispanista estadounidense Phyllis Turnbull, con la que mantuvo una relación durante quince años. Compartió piso con ella y con su otro amor de juventud, Chelo Sánchez. La escritora quemaba la noche de Madrid y con las ojeras de madrugada se iba a hacer guardia en una biblioteca pública, uno de sus oficios más felices. “Dios me hizo poeta y yo me hice bibliotecaria. Mi jefe era el libro, ¡yo era libre!”.
Fue Phyllis la que consiguió a la poeta un billete a Estados Unidos, gracias a una beca Fulbright, aunque muy pronto regresó a Soto del Real, donde ella y la norteamericana habían fundado una biblioteca ambulante. Fue, probablemente, su época más feliz. “Si la literatura está en decadencia es porque los escritores están demasiado tristes. Hacen falta más risas”, aseguraba Fuertes. Pero en 1971, un cáncer se llevaba al amor de su vida y Gloria no quiso reír más. No obstante, siguió adelante y adquirió una nueva filosofía: “La vida es una mierda de vaca de la que tenemos que hacer un pastel de manzana”

En la década de los 60 publica algunas de sus obras más conocidas: Que estás en la tierra (1962), Ni tiro, ni veneno, ni navaja, en 1965 con el que obtiene el Premio Guipúzcoa, Poeta de guardia, en 1968, uno de los mejor considerados por la crítica y Cómo atar los bigotes del tigre, en 1969 con el que consigue el accésit del Premio Vizcaya de Poesía:

Cangura para todo, en 1968, fue todo un éxito al obtener una mención de honor en el Premio Andersen de literatura infantil.

A partir de la década de los 70 Gloria empieza a vivir por y para la literatura. Publica Antología poética (1950-1969) en 1970.
En 1972 obtiene la beca de la Fundación Juan March para literatura infantil, y siguió publicando libros de cuentos como La pájara pinta, y La oca loca.
Un año más tarde aparece Sola en la sala, como testimonio de su propia soledad, de su insatisfacción amorosa. Dice que lo escribió estando por primera vez enferma, y que decía lo que tenía que decir «con la rapidez de un dardo, un navajazo, una caricia». También publica Cuando amas aprendes geografía, así como numerosos títulos infantiles: Don Pato y Don Pito, El camello cojito, Las tres reinas magas, entre otros…Su obra de teatro Las tres reinas magas, en la que Melchora, Gaspara y Baltasara asumen las tareas de sus maridos la noche de Reyes, se sigue representando en muchos colegios de España.
Se convierte en una prolífica poeta, y la poesía constituye el motor de su vida. Llega el momento de su antología titulada Obras incompletas(1975) donde reúne poemas de sus libros anteriores.
Comienza a colaborar activamente en diversos programas infantiles de TVE, como Un globo, dos globos, tres globos, del que compone hasta la sintonía, y La cometa blanca (a partir de 1982) convirtiéndose así definitivamente en la poeta de los niños y es que con los niños le gustaba enredar adivinanzas, pareados y juegos de palabras disparatados y ripios. Fue designada por el diario Pueblo como la «figura más popular».
Sigue publicando obras para adultos como Historia de Gloria: (amor, humor y desamor) y Mujer de verso en pecho, en 1995.
Los versos de Gloria Fuertes están llenos de frases hechas, de máximas y proverbios, registros infantiles, coloquialismos, con lo que ella juega ingeniosamente para darles un nuevo significado.Sabía que su actitud lúdica de desmontar y reinventar palabras llevaba a los niños a un mundo de fantasía y les provocaba la diversión, a través de esos pareados y rimas facilonas. Juega con el lenguaje como jugaría un niño: El libro loco de todo un poco, La ardilla y su pandilla, Coleta payasa, ¿qué pasa?, Don Pato y Don Pito, El hada acaramelada El abecedario de don Hilario, Pelines, Doña Pito Piturra… entre otros.

Su fama trasciende los límites de la literatura y Gloria es conocida como poeta y como personaje. Su peculiar voz es familiar en todos los hogares españoles de estos años. Su actividad es imparable: lecturas, recitales, homenajes… y constantes publicaciones.
El escritor Camilo José Cela la definió como; «una de las más luminosas voces poéticas españolas». Es más, en alguna ocasión le confesó que le «gustaría escribir para niños» como ella.
Con Miguel Oscar Menassa estableció una relación de amistad y se confesó una gran admiradora de él. Cuenta cómo, cuando leyó el libro El Oficio de Morir, le llamó a su casa para decírselo y le sentó en una silla que le había regalado Televisión Española, indicándole “esta sila es suya, no mía”, y agarró el libro El Oficio de Morir y empezó a mostrar pasajes del mismo, llegándole a preguntar ¿usted sufría mucho cuando escribía este libro?” “Yo no sufrí nada” le contésto Menassa. “Entonces, usted es un gran escritor”.
Acudía a recitales en la Escuela Grupo Cero y se maravillaba y sorprendía de cómo, en los talleres de Poesía, los poetas que se iban forjando tenían un estilo propio, cada uno diferente. Los alumnos de sus talleres escribían muy parecido a ella, como si fuesen una imitación.
Gloria decía que escribir para niños tenía una gran responsabilidad, ya que lo que pretende es despertar en ellos el amor por la vida, por la gente, las plantas, los animales, pero sin dejar el humor ni la fantasía porque la risa es muy necesaria y constantemente repetía que hay adultos que nunca han sido niños y son seres penosos. Sin pretenderlo, tuvo un gran afán pedagógico ya que consiguió que aprendiéramos la tabla de multiplicar, recitáramos los ríos de España o escribiéramos bien:

En 1997 publicó en la editorial Torremozas, Pecábamos como ángeles, una selección de su poesía amorosa en la que nos presenta su vertiente más apasionada y nos permite escuchar de cerca su corazón, que, entre bromas y verdades, tiene la rara virtud de emocionar siempre.

Cuando Gloria ya conocía la gravedad de su enfermedad le preguntaron que qué tal estaba y ella contestó «Estoy a solas con Dios y mi dolor», pero no estuvo sola ni un minuto, siempre había alguien con ella, incluso cuando murió el 27 de noviembre de 1998 estaba rodeada de sus amigos íntimos, los que siempre estuvieron ahí.

Cuando murió dejó cien millones de pesetas a la ciudad de los muchachos.
Si singular fue su manera de entender el mundo de las letras, también podemos decir que su peculiaridad la trasladó incluso a la muerte. Así, en su tumba, como ella quiso, puede leerse lo siguiente:

Gloria Fuertes. Poeta de Guardia. Ya creo que lo he dicho todo. Y que ya todo lo amé.”
En el año 2016, la aerolínea noruega Norwegian Air Shuttle la homenajeó incorporando su retrato a uno de sus Boeing 737-800. Aseguran que es una de las personalizaciones de sus aviones que más éxito han tenido. EN EL extranjero es una poeta fundamental de la posguerra española. En EEUU hay doce estudiosos especializados en ella y docenas de tesis doctorales
Gloria Fuertes es una de las principales voces de la poesía femenina de la segunda década del siglo pasado. Con un lenguaje sencillo, directo, sabe reflejar su amor a la infancia, a los humildes, a la vida, a la paz. Denuncia la injusticia social, impregnando sus poemas con un tinte de humor muy peculiar. Autora más apreciada y estudiada en el extranjero que en España, el paso del tiempo ha de colocarla en el lugar que, por la importancia de su obra literaria, le corresponde

La etiqueta de poeta de los niños- y su gran popularidad- eclipsaron a la escritora de denuncia, feminista, ecologista, pacifista y adelantada a su tiempo en una España en blanco y negro.

“Decía que quería ser popular no famosa porque escribía para el pueblo, para todos, no solo para los niños, de manera que el pueblo lo entendiera porque ella venía del pueblo”.

POEMAS

NIÑEZ, JUVENTUD Y VEJEZ

Nacer, vivir, crecer, saltar,
reír, chillar, mentir,
aprender, amar, estudiar,
brincar, jugar, correr,
reír, reír…¡niñez!

Hablar, pensar, cantar,
moverse, andar,
jugar a amar,
cambiarse de lugar,
sin quietud…¡juventud!

Sufrir, llorar, gemir,
sentir, pensar, no vivir,
quietud, resignación,
desolación…
tristeza, dejadez …¡vejez!

ISLA IGNORADA

Soy como esa isla que ignorada,
late acunada por árboles jugosos,
en el centro de un mar
que no me entiende,
rodeada de nada,
—sola sólo—.
Hay aves en mi isla relucientes,
y pintadas por ángeles pintores,
hay fieras que me miran dulcemente,
y venenosas flores.
Hay arroyos poetas
y voces interiores
de volcanes dormidos.
Quizá haya algún tesoro
muy dentro de mi entraña.
¡Quién sabe si yo tengo
diamante en mi montaña,
o tan sólo un pequeño
pedazo de carbón!
Los árboles del bosque de mi isla,
sois vosotros mis versos.
¡Qué bien sonáis a veces
si el gran músico viento
os toca cuando viene el mar que me rodea!
A esta isla que soy, si alguien llega,
que se encuentre con algo es mi deseo;
—manantiales de versos encendidos
y cascadas de paz es lo que tengo—.
Un nombre que me sube por el alma
y no quiere que llore mis secretos;
y soy tierra feliz —que tengo el arte
de ser dichosa y pobre al mismo tiempo—.
Para mí es un placer ser ignorada,
isla ignorada del océano eterno.
En el centro del mundo sin un libro
sé todo, porque vino un mensajero
y me dejó una cruz para la vida
—para la muerte me dejó un misterio.

AL BORDE

Soy alta;
en la guerra
llegué a pesar cuarenta kilos.
He estado al borde de la tuberculosis,
al borde de la cárcel,
al borde de la amistad,
al borde del arte,
al borde del suicidio,
al borde de la misericordia,
al borde de la envidia,
al borde de la fama,
al borde del amor,
al borde de la playa,
y, poco a poco, me fue dando sueño,
y aquí estoy durmiendo al borde,
al borde de despertar.

(En: Antología y poemas del suburbio, 1954)

AUTOBIO

Nadie me quiso tanto
como yo quise.
Siempre gané amando.
 
Soy medalla de oro
en saltos de ternura.
 
Nadie se enamoraba de mí
como yo me enamoraba
hasta enfermar
hasta padecer
hasta enloquecer.
 
—Alégrate Gloria,
que te pasa lo que a Dios,
que siempre nos quiere más
que lo que le queremos.
(En: Antología y poemas del suburbio, 1954)

A LOS QUE TRAGÓ LA TIERRA ANTES DE TIEMPO

A los que tragó la tierra antes de tiempo
(murieron de frío más que de bala)

Los abetos del bosque piden palomas,
de puntillas se empinan sobre las lomas,
a ver si vienen…
Los chopos del pradillo chopos dorados,
se empinan por si vuelven…
No vuelven los soldados.
Por tierras de Teruel
se quedaron helados.
El Ebro sabe mucho
de muchachos ahogados.
Y la tierra,
no sabía qué hacer
con tanto precoz muerto.
Y no os vale de nada que os recuerde
que queríais vivir.
¡Bien lo recuerdo!
(En: Mujer de verso en pecho, 1983)

CARTA

 Queridos pobres:

Recibí todas vuestras cartas,
las que no me habéis escrito llegaron,
por el aire que viene de las casas baratas,
por el aire que viene de la aldea,
por el aire que viene de la fábrica,
por el aire que viene de la mina,
por el aire que viene de la barca,
elegidos ciudadanos secillos, sé todo lo que os pasa.
   Los que tenéis oficio,
los que pisáis andamio,
los que con la herramienta os herís a lo tonto,
los que andáis por el agua de Valencia,
los que hacéis el arroz o los garbanzos,
los que dormís de día y por la noche
en la barca a cogernos el pescado.
   Recibí vuestras cartas labradores,
vendimiadores recibí vuestros salmos
y pescadores también vuestras noticias,
sé todo lo que hacéis y lo que os pasa siento,
quedo enterada de que algunos jornales han subido
y aún no os llega;
y os llego como sé el agua al cuello,
y la voz nunca os llega a no ser mía,
pero os llega el trabajo a la mañana
y la salud al cuerpo
y el hijo otra vez, enhorabuena.
   Yo no puedo de lo que me decís haceros nada.
Tan sólo recordaros que ya el hombre de libros está en ello,
que os dibuja mis pobres, que os entiende,
que se quiere ocupar de todo eso, que decís en vuestras cortas cartas,
y escribirán a los ministros.
   Y nada más por hoy pobres amigos,
lo mejor de la vida sois, lo que la alza.
También estáis vosotros los que vais a oficina,
los que vendéis verduras y los que hacéis las casas
los que guiáis los coches, los que regáis con agua,
pobres de mil oficios no estáis solos
aquí un poeta os canta,
luego vendrán más.

(En: Leopoldo de Luis, Poesía Social, Edic. Júcar, 1982) 

DESHACER LO INJUSTO

No sé escupir,
pero voy a aprender
para escupir sobre las tumbas
de todos los culpables de las guerras.
No tengo uñas,
pero quisiera tener garras
para atrapar desde mi altura a los hombres reptiles.
No tengo poder,
pero tengo la fuerza de los pueblos
que sufren.
No tengo cultura,
pero tengo el corazón sabio
de estar con los que no tienen nada.

(En: Mujer de verso en pecho, 1983)

EN RETAGUARDIA

Hago poco o no hago nada.
La gente se está matando
mientras yo escribo sentada.
Bien nutrida, mal amada.

Hago poco o no hago nada,
coso y curo mis balazos
bien herida, mal amada.

Me duele lo de los otros
pero no puedo hacer nada
porque el dolor de mi cuerpo
me tiene paralizada.

(Puede llamar a la puerta…
¡Si tuviera una llamada,
si me dijese “te quiero”…!)

Compañero, camarada,
yo también sufro injusticia
por amor encarcelada.
No me merezco ser líder,
lucho cómoda, sentada.

Hago poco o no hago nada.

Cambio vendas,
me preocupo de MI herida,
hay mucho plomo en mis alas,
no puedo volar al monte,
-¡por si llama!-

Dejadme sola en la sala.
Dejadme cumplir condena,
-bastante tengo desgracia,
la gente se está matando
mientras escribo sentada-,
bien herida, mal amada. 

(En: Proyecto de Librodisco en torno a la figura y obra de Gloria Fuertes)

NACÍ PARA POETA O PARA MUERTO…

Nací para poeta o para muerto,
escogí lo difícil
—supervivo de todos los naufragios—,
y sigo con mis versos,
vivita y coleando.
Nací para puta o payaso,
escogí lo difícil
—hacer reír a los clientes desahuciados—,
y sigo con mis trucos,
sacando una paloma del refajo.
Nací para nada o soldado,
y escogí lo difícil
—no ser apenas nada en el tablado—,
y sigo entre fusiles y pistolas
sin mancharme las manos.

ES INUTIL

Inútil que a estas fechas
nos empiece a dar pena de la rosa y el pájaro,
inútil que encendamos velas por los pasillos,
inútil que nos prohíban nada,
hablar, por ejemplo,
comer carne,
beber libros,
bajarnos sin pagar en el tranvía,
querer a varios seres,
fumar hierbas,
decir verdades,
amar al enemigo.
Inútil es que nos prohíban nada.
En los diarios vienen circulares,
papeles hay pegados en la esquina
que prohíben comer pájaros fritos.
¡Y no prohíben comer hombres asados
con dientes de metralla, comer hombres desnudos!
¿Por qué prohíben pájaros los mismos que consienten
ejecutar el séptimo y el quinto mandamiento?
Tampoco han prohibido los niños en Corea
y se los sigue el hombre comiendo en salsa blanca.
La “Protectora de Animales” está haciendo el ridículo.
Tampoco han prohibido comer las inocentes pescadillas,
los tiernos y purísimos corderos,
las melancólicas lubinas,
las perdices…
Y qué me dices
de “Mariquita Pérez”
que la compran abrigos de trescientas pesetas
habiendo tanta niña sin muñeca ni ropa.
Los enfermos trabajan,
los ancianos ejercen,
el opio en tal café puede comprarse,
la juventud se vende.
Todo esto está oficialmente permitido.
Comprended y pensad: nada se arregla
con tener “buenos sentimientos”,
hay que tener arranques
y ganas de gritar:
-¡Mientras haya guerras comeré pájaros fritos!

ES OBLIGATORIO

Es obligatorio tener mitos
y yo gustosa desobedezco,
gustosa me plancho las blusas,
cuando tengo tiempo,
porque antes es hablar con los amigos.
Es obligatorio presentarse con buenas ropas,
con buenas obras -no interesa tanto-.
Es obligatorio no asomarse a la ventanilla,
porque tienes que estar vivo si organizan la guerra.

Es obligatorio silenciar que hay tumultos,
porque pueden echarte del trabajo,
y si cantas verdades la celda te preparan,
te preparan el llanto, porque es obligatorio…
sufrir siendo persona,
guardar rencor,
adular al pedante,
llevar medias en los templos,
tener bastantes hijos,
volver mañana,
tener enemigos,
es obligatorio todo esto,
y encima te prohíben escupir en el suelo.

NO PERDAMOS EL TIEMPO

Si el mar es infinito y tiene redes,
si su música sale de la ola,
si el alba es roja y el ocaso verde,
si la selva es lujuria y la luna caricia,
si la rosa se abre y perfuma la casa,
si la niña se ríe y perfuma la vida,
si el amor va y me besa y me deja temblando.

¿Qué importancia tiene todo esto,
mientras haya en mi barrio una mesa sin patas,
un niño sin zapatos o un contable tosiendo,
un banquete de cáscaras,
un concierto de perros,
una ópera de sarna?

Debemos inquietarnos por curar las simientes,
por vendar corazones y escribir el poema
que a todos nos contagie.
Y crear esa frase que abrace todo el mundo;
los poetas debiéramos arrancar las espadas,
inventar más colores y escribir padrenuestros.
Ir dejando las risas en la boca del túnel,
y no decir lo inti1no, sino cantar al corro;
no cantar a la luna, no cantar a la novia,
no escribir unas décimas, no fabricar sonetos.

Debemos, pues sabemos, gritar al poderoso,
gritar eso que digo, que hay bastantes viviendo
debajo de las latas con lo puesto y aullando,
y madres que a sus hijos no peinan a diario,
y padres que madrugan y no van al teatro.
Adornar al humilde poniéndole en el hombro
                                            nuestro verso;
cantar al que no canta y ayudarle es lo sano.
Asediar usureros y con rara paciencia convencerles
                                            sin asco.

Trillar en la labranza, bajar a alguna mina;
ser buzo una semana, visitar los asilos,
las cárceles, las ruinas; jugar con los párvulos,
danzar en las leproserías.

Poetas, no perdamos el tiempo, trabajemos,
que al corazón le llega poca sangre.

ORACIÓN

Que estás en la tierra, Padre nuestro,
Que te siento en la púa del pino,
En el torso azul del obrero,
En la niña que borda curvada
La espalda, mezclando el hilo en el dedo.
Padre nuestro que estás en la tierra,
En el surco,
En el huerto,
 
En la mina,
En el puerto,
En el cine,
En el vino,
En la casa del médico.
Padre nuestro que estás en la tierra,
Donde tienes tu gloria y tu infierno
Y tu limbo; que estás en los cafés
Donde los pudientes beben su refresco.
Padre nuestro que estás en la tierra,
En un banco del Prado leyendo.
Eres ese viejo que da migas de pan a los pájaros del paseo.
 
Padre nuestro que estás en la tierra,
En la cigarra, en el beso,
En la espiga, en el pecho
De todos los que son buenos.
 
Padre que habitas en cualquier sitio,
Dios que penetras en cualquier hueco,
Tú que quitas la angustia, que estás en la tierra,
Padre nuestro que sí que te vemos
Los que luego hemos de ver,
Donde sea, o ahí en el cielo.

OS HABEIS FIJADO

En el frío que pasan las castañeras,
en lo viejas que son casi todas las catedrales,
en lo déspotas que son algunos,
en lo golfos que son los niños pobres,
en lo que hablan los ebanistas,
en lo vestida que va la mecanógrafa,
en lo caro que cuesta todo.
Yo tengo capricho por un amor nuevo,
y todos son de segunda mano,
y entre citas y flautas salen caros.
En el peligro que corren los albañiles,
tanto o más que los toreros y que los jefes de Estado.
¡Qué lástima, no os habéis fijado!
Y todo esto es peligroso,
muy peligroso para vuestros cómodos escondrijos.

SALE CARO SER POETA

Sale caro, señores, ser poeta.
La gente va y se acuesta tan tranquila
-que después del trabajo da buen sueño-.
Trabajo como esclavo llego a casa,
me siento ante la mesa sin cocina,
me pongo a meditar lo que sucede.
La duda me acribilla todo espanta ;
comienzo a ser comida por las sombras
las horas se me pasan sin bostezo
el dormir se me asusta se me huye
-escribiendo me da la madrugada-.
Y luego los amigos me organizan recitales,
a los que acudo y leo como tonta,
y la gente no sabe de esto nada.
Que me dejo la linfa en lo que escribo,
me caigo de la rama de la rima
asalto las trincheras de la angustia
me nombran su héroe los fantasmas,
me cuesta respirar cuando termino.
Sale caro señores ser poeta.

TODAVÍA HAY GENTE QUE AL VIENTO LE LLAMAN CÉFIRO…

Todavía hay gente que al viento le llama céfiro,
y hay quien a lo cursi lo llama poesía,
y a la Poesía, locura.
Todavía hay quien canta a la luna.
¡Yo canto a los hombres de la luna!
A los arrabales de la luna,
a los ríos de leche de la luna;
pero todavía hay gente que se asusta,
se asusta cuando una mujer se pone las botas
para pisar mejor el barro,
se asustan porque somos listos,
porque Dios está con nosotros;
ven que nos quemamos y no comprenden las llamas;
porque componemos canciones previsoras
y al avisar gritamos;
porque en nuestros versos
no hablamos de lo que siempre se habló en los versos:
las olas, la boca, los pájaros.
¿Quien dice que en nuestros versos no hay pájaros?
¿Qué son estos gritos si no aves heridas?
No amar lo caduco, lo seco, lo blando.
¡Los poetas amamos a la sangre!
A la sangre encerrada en la botella del cuerpo,
no a la sangre derramada por los campos,
ni a la sangre derramada por los celos,
por los jueces,
por los guerreros;
amamos a la sangre derramada en el cuerpo,
a la sangre feliz que ríe por las venas,
a la sangre que baila cuando damos un beso.
Cantamos al amor.
A lo fresco.
A lo puro.
¡Estamos hartos de cuentos!
¡Y que aprendan los ñoños que el viento es el viento!
Y que cuando se ama, se ama,
y que sólo es pecado el mal comportamiento.

ADIÓS MEMORIA ADIÓS

Quise olvidarte.
Más que eso,
necesité olvidarte.
Lo intenté.
Lo conseguí.
Fue tan intenso el deseo
que me pasé.
En mi cerebro hubo una fuga de neuronas
y ahora tampoco recuerdo otras cosas.
Sólo recuerdo
lo que sufrí el día de mi Primera Comunión
con los zapatos pequeños.
Lo que sufrí,
los tres años de la guerra civil,
lo que sufrí
cuando aprendí a nadar.
Pero no recuerdo lo reciente…
¿Dónde he puesto mis gafas?

AUTOBIOGRAFÍA

Gloria Fuertes nació en Madrid
a los dos días de edad,
pues fue muy laborioso el parto de mi madre
que si se descuida muere por vivirme.
A los tres años ya sabía leer
y a los seis ya sabía mis labores.
Yo era buena y delgada,
alta y algo enferma.
A los nueve años me pilló un carro
y a los catorce me pilló la guerra;
A los quince se murió mi madre, se fue cuando más falta me hacía.
Aprendí a regatear en las tiendas
y a ir a los pueblos por zanahorias.
Por entonces empecé con los amores,
-no digo nombres-,
gracias a eso, pude sobrellevar
mi juventud de barrio.
Quise ir a la guerra, para pararla,
pero me detuvieron a mitad del camino.
Luego me salió una oficina,
donde trabajo como si fuera tonta,
-pero Dios y el botones saben que no lo soy-.
Escribo por las noches
y voy al campo mucho.
Todos los míos han muerto hace años
y estoy más sola que yo misma.
He publicado versos en todos los calendarios,
escribo en un periódico de niños,
y quiero comprarme a plazos una flor natural
como las que le dan a Pemán algunas veces.
 

POESIA INFANTIL

DOÑA PITU PITURRA

Doña Pito Piturra
tiene unos guantes,
Doña Pito Piturra
muy elegantes.
 
Doña Pito Piturra
tiene un sombrero,
Doña Pito Piturra
con un plumero.
 
Doña Pito Piturra
tiene un zapato,
Doña Pito Piturra
le viene ancho.
 
Doña Pito Piturra
tiene toquillas,
Doña Pito Piturra
con tres polillas.
 
Doña Pito Piturra
tiene unos guantes,
Doña Pito Piturra
le están muy grandes.
 
Doña Pito Piturra
tiene unos guantes,
Doña Pito Piturra
¡lo he dicho antes!

VERSOS PARA LA ORTOGRAFIA

“A lavar ropa con uve,
alabar a Dios con be.
Huevo con hache y tomate,
apto de aptitud con pe.
Arroz se pone con leche
y sin hache, claro es.
Vino, con agua y con uve,
ceniza, gris y con ce,
turbante -gorro elegante-
y bisonte van con be.
En cambio va de ir, con uve,
pito y Pepito con pe,
hule y hierba van con hache,
hielo con hache también.
Diptongo rima con hongo,
y es muy difícil poner;
tiene una pe intercalada
entre la i y la te.
Diptongo rima con hongo
y es muy difícil poner.”
Pequena imitación miña, dedicada ós meus alumnos:
“Se cayó Yolanda ayer,
y yendo por la calzada.
Yo ya voy hoy por la acera
porque soy muy educada.”
Outro poema de Gloria Fuertes, que non so escribía para nenos, titulado “Niños de Somalia”:
“Yo como.
Tú comes.
Él come.
Nosotros comemos.
Vosotros coméis.
¡Ellos no!”

Canciones

Lo importante de un niño
no es que sea un empollón
y recite como un loro
sin entender la lección.
Lo importante de un gato
es que cumpla sus funciones
—no que sea blanco o negro—
sino que cace ratones.
Poesía de MI cara
En mi cara redondita
tengo ojos y nariz, 
y también una boquita 
para hablar y para reír.
 
Con mis ojos veo todo, 
con la nariz hago achís, 
con mi boca como como 
palomitas de maíz

DON PATO Y DON PITO
(cuento patoso)

Don Pato y don Pito
dan un paseíto.
—¡Qué suerte, don Pito,
me encontré este güito!
Y los dos le quiere
y los dos se hieren.
Y todos se extrañan
de ver que regañan.
Y mientras se zumban,
bailando la rumba…
Viene el dueño, otro patito,
y éste se lleva su güito.
¡No discutid, muchachitos,
no discutid por un güito,
para que nunca os suceda,
lo que a don Pato y don Pito!

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35. Poesía más Poesía: Sor Juana Inés de la Cruz

SOR JUANA INÉS DE LA CRUZ

BIOGRAFÍA

Juana Inés de Asbaje y Ramírez más conocida como Sor Juana Inés de la Cruz nació en México el 12 de noviembre de 1648.  fue hija natural de la criolla Isabel Ramírez de Santillana y el vizcaíno Pedro Manuel de Asbaje. No estaban casados e Isabel se casó posteriormente con otro hombre con el que tuvo tres hijos. Sor Juana se crió con su abuelo materno Pedro Ramírez, en la hacienda de Panoaya. Fue una gran figura intelectual para ella. Tomaba lecciones de su hermana mayor a escondidas de su madre, y a los ocho escribió su primera loa para la fiesta del Corpus, estando escrita en una mezcla de náhuatl (lengua aprendida de los esclavos de la hacienda) y español.
Su afán por saber era tal que intentó convencer a su madre de que la enviase la Universidad disfrazada de hombre, puesto que las mujeres no podían acceder a esta. Se dice que al estudiar una lección, cortaba un pedazo de su propio cabello si no la había aprendido correctamente, pues no le parecía bien que la cabeza estuviese cubierta de hermosuras si carecía de ideas.

Su abuelo murió en 1656 y su madre la envió a vivir a casa de su hermana, María Ramírez, esposa del acaudalado Juan de Mata.
Allí estudiaría latín con el bachiller Martín de Olivas que muestra en varias de sus obras, sobre todo en villancicos que contienen versos latinos

En 1664 ingresó en la corte como dama de compañía de la virreina Leonor María Carreto, marquesa de Mancera, a la que dedicó algunos sonetos con el nombre de Laura. Al virrey Antonio Sebastián de Toledo, causándole gran impresión la joven de 17 años, hizo reunir a cuarenta letrados de todas las facultades para someterla a una evaluación, sobre diversos temas, con el afán de saber si su sabiduría era “humana o divina”. Ella supo responder y su fama comenzó por la amplitud de sus conocimientos.
La corte virreinal era uno de los lugares más cultos e ilustrados del virreinato. Solían celebrarse fastuosas tertulias a las que acudían teólogos, filósofos, matemáticos, historiadores y todo tipo de humanistas, en su mayoría regresados o profesores de la Real y Pontificia Universidad de México. Allí, como dama de compañía de la virreina, la adolescente Juana desarrolló su intelecto y sus capacidades literarias. En repetidas ocasiones escribía sonetos, poemas y elegías fúnebres que eran bien recibidas en la corte.  La virreina, Leonor de Carreto, se convertiría en una de sus más importantes mecenas. 

Pese a las expectativas que tenían de ella como dama, cansada de la vida cortesana, entró en 1667 al convento de San José de las Carmelitas Descalzas. Llegó a decir: “Vivir sola… no tener ocupación alguna obligatoria que embarazase la libertad de mi estudio, ni rumor de comunidad que impidiese el sosegado silencio de mis libros” y “Para la total negación que tenía al matrimonio era lo más decente que podía elegir en materia de la seguridad de mi salvación”. A los tres meses salió por la severidad de la regla y el rigor de la orden e ingresó a la orden de las jerónimas, más flexible, en el convento de Santa Paula, donde profesó (aceptar y elegir voluntariamente una religión) el 24 de febrero de 1669.
Allí hizo oficios de contable y archivista pero sobre todo se dedicó al estudio y a la escritura.
Llegó a tener conocimientos profundos en astronomía, matemáticas, lengua, filosofia, mitologia, historia, teologia, musica, pintura y cocina
Su celda (habitación como monja) se convirtió en un punto de reunión de intelectuales y poetas; desde parientes de Góngora hasta el virrey y su esposa.
La fama de Sor Juana Inés de la Cruz tanto dentro como fuera del convento hacía que fuese llamada constantemente para escribir obras por encargo.
Su confesor, el jesuita Antonio Núñez de Miranda, le reprochaba que se ocupara tanto de temas mundanos, lo que junto con el frecuente contacto con las más altas personalidades de la época debido a su gran fama intelectual, desencadenó las iras de este. Bajo la protección de la marquesa de la Laguna, decidió rechazarlo como confesor.
En 1674 sufre otro golpe: el virrey de Mancera y su esposa son relevados de su cargo y en Tepeaca, durante el trayecto a Veracruz, fallece Leonor de Carreto
En 1680 se produce la sustitución de fray Payo Enríquez de Rivera por Tomás de la Cerda y Aragón al frente del virreinato

 Entre los años1680-1686 es la época dorada de la producción de sor Juana. Escribió versos sacros y profanos, villancicos para festividades religiosas, autos sacramentales (El divino Narciso, El cetro de José y El mártir del sacramento) y dos comedias (Los empeños de una casa y Amor es más laberinto).

Las Loas (Composición dramática breve que se representaba antiguamente antes del poema dramático al que servía como preludio o introducción.)también es un género muy utilizado por Sor Juana Inés de la Cruz.

El divino Narciso es el más conocido, original y perfecto de los autos sacramentales de la autora.
Al igual que El divino Narciso, El cetro de José utiliza a la América prehispánica como vehículo para relatar una historia con tintes bíblicos y mitológicos. El tema de los sacrificios humanos aparece nuevamente en la obra sorjuanesca, como imitación diabólica de la Eucaristía.Aun así, Sor Juana siente cariño y aprecio por los indígenas y por los frailes misioneros que llevaron el cristianismo a América, como puede verse en varias secciones del auto. Además, el auto es pionero en representar conversiones colectivas al cristianismo, hecho insólito hasta entonces en la literatura religiosa
Sor Juana escribió sus autos con la firme convicción, alentada por la condesa de Paredes, de que se representarían en Madrid. Por ello, los temas y el estilo de estas obras iban dirigidas al público peninsular
Los empeños de una casa es una de las piezas dramáticas de la producción literaria de sor Juana Inés de la Cruz. Se representó por primera vez el 4 de octubre de 1683, durante los festejos por el nacimiento del primogénito del virrey conde de Paredes.Es considerada, a menudo, como la cumbre de la obra en verso de Sor Juana e incluso de toda la literatura novohispana
En el Amor es más laberinto, el argumento retoma un tema muy conocido de la mitología griega: Teseo, héroe de la isla de Creta, lucha contra el Minotauro y despierta el amor de Ariadna y Fedra. Teseo es concebido por Sor Juana como el arquetipo del héroe barroco, modelo empleado también por su compatriota Juan Ruiz de Alarcón. Al triunfar sobre el Minotauro, no se ensoberbece, sino que reconoce su humildad.

Además de sus dos comedias, “Amor es más laberinto” y “Los empeños de una casa”, Sor Juana escribió un tratado de música al que llamo “El Caracol”, trabajo que actualmente se encuentra extraviado.

También sirvió como administradora del convento, con buen tino, y realizó experimentos científicos.
​En 1689 se le encargó hacer el Arco Triunfal a la llegada a la capital de los marqueses de la Laguna y Condes de Paredes, obra que tituló Neptuno Alegórico.. . Impresionó gratamente a los virreyes, quienes le ofrecieron su protección y amistad, especialmente la virreina María Luisa Manrique de Lara y Gonzaga, condesa de Paredes, quien fue muy cercana a ella: la virreina poseía un retrato de la monja y un anillo que esta le había regalado y a su partida llevó los textos de sor Juana a España para que se imprimieran.
Entre 1690 y 1691 se vio involucrada en una disputa teológica a raíz de una crítica privada que realizó sobre un sermón del muy conocido predicador jesuita António Vieira, que fue publicada por el obispo de Puebla Manuel Fernández de Santa Cruz bajo el título de Carta atenagórica. Él la prologó con el seudónimo de sor Filotea, recomendando a sor Juana que dejara de dedicarse a las «humanas letras» y se dedicase en cambio a las divinas, de las cuales, según el obispo de Puebla, sacaría mayor provecho.

Esto provocó la reacción de la poetisa a través del escrito Respuesta a Sor Filotea de la Cruz, donde hace una encendida defensa de su labor intelectual y en la que reclamaba los derechos de la mujer a la educación
Sor Juana estuvo interesada en la astronomía, matemática, filosofía, mitología, historia, música y pintura, lo cual era mal visto para una monja del siglo XVII..
​El obispo advierte que ninguna mujer debería afanarse por aprender de ciertos temas filosóficos. En su defensa, Sor Juana señala a varias mujeres doctas, como Hipatia de Alejandría, una filósofa neoplatónica asesinada por cristianos en el año 415. Escribe sobre su intento fallido y el constante dolor que su pasión al conocimiento le ha traído, pero con todo expone que es mejor tener un vicio a las letras que a algo peor. También justifica el vasto conocimiento que tiene de todas las materias de educación: lógica, retórica, física e historia, como complemento necesario para entender y aprender de las Santas Escrituras
Así, señala:
“El escribir nunca ha sido dictamen propio, sino fuerza ajena; que les pudiera decir con verdad: Vos me coegistis. Lo que sí es verdad que no negaré (lo uno porque es notorio a todos, y lo otro porque, aunque sea contra mí, me ha hecho Dios la merced de darme grandísimo amor a la verdad) que desde que me rayó la primera luz de la razón, fue tan vehemente y poderosa la inclinación a las letras, que ni ajenas reprensiones –que he tenido muchas–, ni propias reflejas –que he hecho no pocas–, han bastado a que deje de seguir este natural impulso que Dios puso en mí: Su Majestad sabe por qué y para qué; y sabe que le he pedido que apague la luz de mi entendimiento dejando sólo lo que baste para guardar su Ley, pues lo demás sobra, según algunos, en una mujer; y aún hay quien diga que daña. Sabe también Su Majestad que no consiguiendo esto, he intentado sepultar con mi nombre mi entendimiento, y sacrificársele sólo a quien me le dio…”

“Y esto es tan justo que no sólo a las mujeres, que por tan ineptas están tenidas, sino a los hombres, que con sólo serlo piensan que son sabios, se había de prohibir la interpretación de las Sagradas Letras, en no siendo muy doctos y virtuosos y de ingenios dóciles y bien inclinados; porque de lo contrario creo yo que han salido tantos sectarios y que ha sido la raíz de tantas herejías; porque hay muchos que estudian para ignorar, especialmente los que son de ánimos arrogantes, inquietos y soberbios, amigos de novedades en la Ley (que es quien las rehusa); y así hasta que por decir lo que nadie ha dicho dicen una herejía, no están contentos. De éstos dice el Espíritu Santo: In malevolam animam non introibit sapientia. A éstos, más daño les hace el saber que les hiciera el ignorar.”
“Si el crimen está en la Carta Atenagórica, ¿fue aquélla más que referir sencillamente mi sentir con todas las venias que debo a nuestra Santa Madre Iglesia? Pues si ella, con su santísima autoridad, no me lo prohíbe, ¿por qué me lo han de prohibir otros? ¿Llevar una opinión contraria de Vieyra fue en mí atrevimiento, y no lo fue en su Paternidad llevarla contra los tres Santos Padres de la Iglesia? Mi entendimiento tal cual ¿no es tan libre como el suyo, pues viene de un solar? ¿Es alguno de los principios de la Santa Fe, revelados, su opinión, para que la hayamos de creer a ojos cerrados?”
El Primero sueño,publicado en 1692, como parte del tomo primero de las obras completas de Sor Juana Inés de la Cruz, es uno de los poemas más importante, según la crítica. De acuerdo al testimonio de la poeta, fue la única obra que escribió por gusto (la mayoría fue por encargo). Es el más largo de los poemas sorjuaninos —975 versos— y su tema es sencillo, aunque presentado con gran complejidad. Se trata de un tema recurrente en la obra de Sor Juana: el potencial intelectual del ser humano
incluye sendas alusiones a fluidos corporales femeninos como la menstruación o la lactancia. En la tradición literaria medieval se creía que el flujo menstrual alimentaba al feto y luego se convertía en leche materna; esta coyuntura es aprovechada por la poetisa para recalcar el importantísimo papel de la mujer en el ciclo de la vida, creando una simbiosis que permita identificar el proceso con un don divino

Hacia 1693 dejó de escribir y pareció dedicarse más a labores religiosas. Se baraja la posibilidad de que hubiera una conspiración misógina, tras la polémica que desató la Carta Atenagórica .Dicen que fue condenada a dejar de escribir y se le obligó a cumplir lo que las autoridades eclesiásticas consideraban tareas adecuadas para una monja. Firmaba en el libro del convento, “yo, la peor del mundo”

A principios de 1695 se desató una epidemia que causó estragos en toda la capital, pero especialmente en el Convento de San Jerónimo. De cada diez religiosas enfermas, nueve morían. El 17 de febrero falleció Núñez de Miranda. Sor Juana cae enferma poco tiempo más tarde, pues colaboraba cuidando a las monjas enfermas. A las cuatro de la mañana del 17 de abril, cuando tenía cuarenta y tres años, murió Juana Inés de Asbaje Ramírez. Según un documento, ​ dejó 180 volúmenes de obras selectas, muebles, una imagen de la Santísima Trinidad y un Niño Jesús. Todo fue entregado a su familia, con excepción de las imágenes, que ella misma, antes de fallecer, había dejado al arzobispo. Fue enterrada el día de su muerte, con asistencia del cabildo de la catedral. E

La fama de Sor Juana Inés de la Cruz fue inmensa mientras vivió y la impresión de sus obras en España, tres tomos reeditados varias veces de 1689 a 1725 . A partir del segundo tercio del siglos XVIII su fama se fue diluyendo y en el siglo XIX le sucedieron juicios despectivos. Con la llegada del siglo XX y conautores como Amado Nervo, Alfonso Reyes, José Gorostiza, etc y el trabajo de Alfonos Méndez Plancarte que en 1951 inició la publicación de sus obras completas, se volvió a incrementar el interés por Sor Juana Inés de la Cruz: Con la obra de Octavio Paz de las trampas de la Fe de la década de los ochenta
Es considerada como pionera en el mundo hispanohablante del movimiento moderno de liberación femenina por sus escritos y lucha por el derecho a la educación de la mujer. Como ejemplo de esto es la Redondilla Hombres necios.
Marcelino Menéndez Pelayo y Octavio Paz consideran que la obra de Sor Juana rompe con todos los cánones de la literatura femenina. Desafía el conocimiento, se sumerge por completo en cuestiones epistemológicas ajenas a la mujer de esa época y muchas veces escribe en términos científicos, no religiosos.88​ De acuerdo con Electa Arenal, toda la producción de Sor Juana —especialmente El sueño y varios sonetos— reflejan la intención de la poetisa por crear un universo, al menos literario, donde la mujer reinara por encima de todas las cosas. El carácter filosófico de estas obras le confiere a la monja la oportunidad invaluable de disertar sobre el papel de las mujeres, pero apegándose a su realidad social y a su momento histórico
Dice Octavio Paz de ella: El poema fue una ruptura histórica y un comienzo, por primera vez en la historia de nuestra literatura una mujer habla en nombre propio, defiende a su sexo y, gracias a su inteligencia, usando las mismas armas que sus detractores, acusa a los hombres de los mismos vicios que ellos achacan a las mujeres. En esto Sor Juana se adelanta a su tiempo: no hay nada parecido, en el siglo XVII, en la literatura femenina de Francia, Italia e Inglaterra.
Paz, Octavio. Sor Juana Inés de la Cruz o las trampas de la fe. 

La primera traducción de sus obras a otro idioma, en este caso al alemán, llegaría en 1879 de mano del poeta suizo Edmund Dorer.
 
Sor Juana aparecía en los billetes de mil pesos, pero con la inflación de 1993 se le redujeron tres ceros al peso, se convirtieron en monedas y el billete salió de circulación. Reapareció y actualmente se encuentra en los billetes de 200 nuevos pesos.
 
Es considerada la mayor figura en el ámbito literario hispanoamericano del siglo XII. Gran escritora y pensadora, es hoy en día reconocida por la belleza de su obra, su difícil vida en las letras a causa de su género y su gran importancia histórica.

POEMAS

HOMBRES NECIOS QUE ACUSÁIS


Hombres necios que acusáis
a la mujer sin razón,
sin ver que sois la ocasión
de lo mismo que culpáis:

si con ansia sin igual
solicitáis su desdén,
¿por qué queréis que obren bien
si las incitáis al mal?

Combatís su resistencia
y luego, con gravedad,
decís que fue liviandad
lo que hizo la diligencia.

Parecer quiere el denuedo
de vuestro parecer loco
el niño que pone el coco
y luego le tiene miedo.

Queréis, con presunción necia,
hallar a la que buscáis,
para pretendida, Thais,
y en la posesión, Lucrecia.

¿Qué humor puede ser más raro
que el que, falto de consejo,
él mismo empaña el espejo,
y siente que no esté claro?

Con el favor y desdén
tenéis condición igual,
quejándoos, si os tratan mal,
burlándoos, si os quieren bien.

Siempre tan necios andáis
que, con desigual nivel,
a una culpáis por crüel
y a otra por fácil culpáis.

¿Pues como ha de estar templada
la que vuestro amor pretende,
si la que es ingrata, ofende,
y la que es fácil, enfada?

Mas, entre el enfado y pena
que vuestro gusto refiere,
bien haya la que no os quiere
y quejaos en hora buena.

Dan vuestras amantes penas
a sus libertades alas,
y después de hacerlas malas
las queréis hallar muy buenas.

¿Cuál mayor culpa ha tenido
en una pasión errada:
la que cae de rogada,
o el que ruega de caído?

¿O cuál es más de culpar,
aunque cualquiera mal haga:
la que peca por la paga,
o el que paga por pecar?

Pues ¿para qué os espantáis
de la culpa que tenéis?
Queredlas cual las hacéis
o hacedlas cual las buscáis.

Dejad de solicitar,
y después, con más razón,
acusaréis la afición
de la que os fuere a rogar.

Bien con muchas armas fundo
que lidia vuestra arrogancia,
pues en promesa e instancia
juntáis diablo, carne y mundo.

DETENTE SOMBRA DE MI BIEN ESQUIVO


Detente, sombra de mi bien esquivo
imagen del hechizo que más quiero,
bella ilusión por quien alegre muero,
dulce ficción por quien penosa vivo.
Si al imán de tus gracias atractivo
sirve mi pecho de obediente acero,
¿para qué me enamoras lisonjero,
si has de burlarme luego fugitivo?
Mas blasonar no puedes satisfecho
de que triunfa de mí tu tiranía;
que aunque dejas burlado el lazo estrecho
que tu forma fantástica ceñía,
poco importa burlar brazos y pecho
si te labra prisión mi fantasía.

CONTIENE UNA FANTASÍA CONTENTA
CON AMOR DECENTE


Detente, sombra de mi bien esquivo,
imagen del hechizo que más quiero,
bella ilusión por quien alegre muero,
dulce ficción por quien penosa vivo.

Si al imán de tus gracias atractivo
sirve mi pecho de obediente acero,
¿para qué me enamoras lisonjero,
si has de burlarme luego fugitivo?

Mas blasonar no puedes satisfecho
de que triunfa de mí tu tiranía;
que aunque dejas burlado el lazo estrecho

que tu forma fantástica ceñía,
poco importa burlar brazos y pecho
si te labra prisión mi fantasía.

EN QUE DA MORAL CENSURA A UNA ROSA


Rosa divina que en gentil cultura
eres, con tu fragante sutileza,
magisterio purpúreo en la belleza,
enseñanza nevada a la hermosura.

Amago de la humana arquitectura,
ejemplo de la vana gentileza,
en cuyo ser unió naturaleza
la cuna alegre y triste sepultura.

¡Cuán altiva en tu pompa, presumida,
soberbia, el riesgo de morir desdeñas,
y luego desmayada y encogida

de tu caduco ser das mustias señas,
con que con docta muerte y necia vida,
viviendo engañas y muriendo enseñas!

EN QUE SATISFAGA UN DESEO

Esta tarde, mi bien, cuando te hablaba,
como en tu rostro y en tus acciones vía
que con palabras no te persuadía,
que el corazón me vieses deseaba.
Y Amor, que mis intentos ayudaba,
venció lo que imposible parecía,
pues entre el llanto que el dolor vertía,
el corazón deshecho destilaba.
Baste ya de rigores, mi bien, baste,
no te atormenten más celos tiranos,
ni el vil recelo tu quietud contraste
con sombras necias, con indicios vanos:
pues ya en líquido humor viste y tocaste
mi corazón deshecho entre tus manos.
 
PROCURA DESMENTIR LOS ELOGIOS
Éste que ves, engaño colorido,
que, del arte ostentando los primores,
con falsos silogismos de colores
es cauteloso engaño del sentido;
éste en quien la lisonja ha pretendido
excusar de los años los horrores
y venciendo del tiempo los rigores
triunfar de la vejez y del olvido:
es un vano artificio del cuidado;
es una flor al viento delicada;
es un resguardo inútil para el hado;
es una necia diligencia errada;
es un afán caduco, y, bien mirado,
es cadáver, es polvo, es sombra, es nada.
 

PROSIGUE EL MISMO ASUNTO


Al que ingrato me deja, busco amante;
al que amante me sigue, dejo ingrata;
constante adoro a quien mi amor maltrata;
maltrato a quien mi amor busca constante.

Al que trato de amor, hallo diamante,
y soy diamante al que de amor me trata;
triunfante quiero ver al que me mata,
y mato al que me quiere ver triunfante.

Si a éste pago, padece mi deseo;
si ruego a aquél, mi pundonor enojo:
de entrambos modos infeliz me veo.

Pero yo, por mejor partido, escojo
de quien no quiero, ser violento empleo,
que, de quien no me quiere, vil despojo.

QUÉ CONSUELA A UN CELOSO

Amor empieza por desasosiego,
solicitud, ardores y desvelos;
crece con riesgos, lances y recelos;
susténtase de llantos y de ruego.

Doctrínanle tibiezas y despego,
conserva el ser entre engañosos velos,
hasta que con agravios o con celos
apaga con sus lágrimas su fuego.

Su principio, su medio y fin es éste:
¿pues por qué, Alcino, sientes el desvío
de Celia, que otro tiempo bien te quiso?

¿Qué razón hay de que dolor te cueste?
Pues no te engañó amor, Alcino mío,
sino que llegó el término preciso.

QUÉJASE DE LA SUERTE

¿En perseguirme, mundo, qué interesas?
¿En qué te ofendo, cuando sólo intento
poner bellezas en mi entendimiento
y no mi entendimiento en las bellezas?

Yo no estimo tesoros ni riquezas,
y así, siempre me causa más contento
poner riquezas en mi entendimiento
que no mi entendimiento en las riquezas.

Y no estimo hermosura que vencida
es despojo civil de las edades
ni riqueza me agrada fementida,

teniendo por mejor en mis verdades
consumir vanidades de la vida
que consumir la vida en vanidades.

DE UNA REFLEXIÓN CUERDA

Con el dolor de la mortal herida,
de un agravio de amor me lamentaba,
y por ver si la muerte se llegaba
procuraba que fuese más crecida.

Toda en el mal el alma divertida,
pena por pena su dolor sumaba,
y en cada circunstancia ponderaba
que sobraban mil muertes a una vida.

Y cuando, al golpe de uno y otro tiro
rendido el corazón, daba penoso
señas de dar el último suspiro,

no sé con qué destino prodigioso
volví a mi acuerdo y dije: ¿qué me admiro?
¿Quién en amor ha sido más dichoso?

¿EN PERSEGUIRME, MUNDO, QUÉ INTERESAS?

¿En perseguirme, mundo, qué interesas? 
¿En qué te ofendo, cuando sólo intento 
poner bellezas en mi entendimiento 
y no mi entendimiento en las bellezas?
Yo no estimo tesoros ni riquezas,  
y así, siempre me causa más contento 
poner riquezas en mi entendimiento 
que no mi entendimiento en las riquezas.
Yo no estimo hermosura que vencida 
es despojo civil de las edades  
ni riqueza me agrada fementida,
teniendo por mejor en mis verdades 
consumir vanidades de la vida 
que consumir la vida en vanidades.

AL QUE INGRATO ME DEJA, BUSCO AMANTE

Al que ingrato me deja, busco amante; 
al que amante me sigue, dejo ingrata; 
constante adoro a quien mi amor maltrata; 
maltrato a quien mi amor busca constante.
Al que trato de amor hallo diamante;  
y soy diamante al que de amor me trata; 
triunfante quiero ver al que me mata 
y mato a quien me quiere ver triunfante.
Si a éste pago, padece mi deseo: 
si ruego aquél, mi pundonor enojo:  
de entrambos modos infeliz me veo.
Pero yo por mejor partido escojo 
de quien no quiero, ser violento empleo, 
que de quien no me quiere, vil despojo.

CUANDO MI ERROR Y TU VILEZA VEO

Cuando mi error y tu vileza veo, 
contemplo, Silvio, de mi amor errado, 
cuán grave es la malicia del pecado, 
cuán violenta la fuerza de un deseo.
A mi misma memoria apenas creo  
que pudiese caber en mi cuidado 
la última línea de lo despreciado, 
el término final de un mal empleo.
Yo bien quisiera, cuando llego a verte, 
viendo mi infame amor poder negarlo;  
mas luego la razón justa me advierte
que sólo me remedia en publicarlo; 
porque del gran delito de quererte 
sólo es bastante pena confesarlo.


LA MEXICANA MUSA, HIJA EMINENTE

La Mexicana Musa, Hija eminente 
de Apolo, y que las Nueve aun más divina, 
porque fuese del Sol la Benjamina, 
le nació en la vejez de su Poniente.
¡Qué sutil, si discurre! ¡Qué elocuente,  
si razona! ¡Si habla, qué ladina! 
Y si canta de amor, cuerda es tan fina, 
que no se oye rozado en lo indecente.
Única poetisa, ese talento 
(que no le desperdicias, que le empleas)  
aun le envidia mi amor, que es lince a tiento.
¡O enhorabuena Peregrina seas, 
por si vago tal vez mi pensamiento, 
se encontrase contigo en sus ideas.

QUÉ PASIÓN, PORCIA, QUÉ DOLOR TAN CIEGO

¿Qué pasión, Porcia, qué dolor tan ciego
te obliga a ser de ti fiera homicida?
¿O en qué te ofende tu inocente vida
que así le das batalla a sangre y fuego?
Si la fortuna airada al justo ruego
de tu esposo se muestra endurecida,
bástale el mal de ver su acción perdida;
no acabes, con tu vida, su sosiego.
Deja las brasas, Porcia, que mortales
impaciente tu amor elegir quiere;
no al fuego de tu amor el fuego iguales;
porque si bien de tu pasión se infiere,
mal morirá a las brasas materiales
quien a las llamas del amor no muere.

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PRÓXIMO NÚMERO

23. Poesía más Poesía: Gabriela Mistral y Amelia Díez Cuesta

GABRIELA MISTRAL

BIOGRAFÍA

Gabriela Mistral es el seudónimo de Lucila María del Perpetuo Socorro Godoy Alcayaga, nació el 7 de abril de 1889 en Vicuña (Chile) y murió el 10 de enero de 1957 en Nueva York.
Era hija de un profesor de ascendencia diaguita (pueblos independientes que hablaban el cacán, del noroeste de Argentina), y de una modista de ascendencia vasca. Su padre abandonó el hogar cuando ella tenía tres años. Como fruto de otra relación que mantuvo su madre con otro hombre, nació su hermana Emelina Molina Alcayaga, que se iba a convertir en su profesora cuando fuera expulsada de la escuela por la directora acusada injustamente (contado por Gabriela Mistral en sus apariciones públicas). No la admitieron en ningún otro colegio por esta misma causa, y su hermana y su madre se dedicaron de su educación.
La influencia de su hermana resultó determinante en su decisión de dedicarse a la enseñanza, promoviendo un pensamiento pedagógico centrado en el desarrollo y la protección de los niños. Su carrera docente fue sumamente precoz.


A los 15 años de edad, en 1904, ya había sido nombrada ayudante en la Escuela de La Compañía Baja (en La Serena) y empezó a mandar colaboraciones al diario serenense El Coquimbo. Al año siguiente continuó escribiendo en él y en La Voz de Elqui, de Vicuña. Difundió sus primeros escritos, entre los cuales se cuentan “El perdón de una víctima”, “La muerte del poeta”, “Las lágrimas de la huérfana”, “Amor imposible” y “Horas sombrías”, publicados entre agosto de 1904 y septiembre de 1910.
Las lecturas que en ese entonces fascinaban a la autora incluían a Montaigne, Amado Nervo, Lugones, Tagore, Tolstoi, Máximo Gorki, Dostoievski, Rubén Darío y José María Vargas Vila.
En 1906 conoció a Romelio Ureta, un funcionario de ferrocarriles con el que inició una relación amorosa y se comprometió.
En 1908 se desempeñó como maestra en la localidad de La Cantera. Su ingreso en la Escuela Normal de Preceptoras de La Serena se vio frustrado debido a la resistencia que despertaron algunos poemas suyos en círculos conservadores locales, que los calificaron como “paganos” y “socialistas”.
A la par de sus escritos en versos, Gabriela Mistral escribía sobre compromiso y equidad social. Ya en su adolescencia cuestionaba la pobreza y la injusticia de los desposeídos. (ejm. al final: la tierra, hallazgo). En aquella época había un canon en los escritos de las mujeres, que hablaban del amor como campo de inclusión estética, de donde no debían salirse. Gabriela Mistral y Alfonsina Storni fueron innovadoras, haciendo posible hablar de otras temáticas, como la social.
En 1909 Romelio Ureta se suicida y Gabriela Mistral, profundamente conmovida, escribe en 1910 Los sonetos de la muerte.
En ese mismo año, en 1910, convalidó sus conocimientos y obtuvo el título oficial de «profesora de Estado», con lo que pudo ejercer la docencia en el nivel secundario.
Muy comprometida con la labor social, la política y la enseñanza, escribe artículos para la prensa donde abogaba por la enseñanza obligatoria.
Estas son algunas de sus reflexiones acerca de la enseñanza:

“Una de las mejores lecciones de pedagogía que he recibido, me ha sido dada por una avecilla (pecho-rojo). Estaba en el jardín y la madre le enseñaba a volar a sus pequeñitos. Uno de ellos quedaba en el nido y parecía que temía moverse. La madre fue a posarse a su lado, le dio alimento con su pico y lo forzó a levantarse. En seguida saltó sobre una rama vecina, invitándolo a seguirla… Que los instructores no pierdan de vista esta verdad: es preciso que siempre y a la vez, den y tomen, que aventajen y que sigan, que obren y dejen obrar”.

“Quien ha hecho clase lo sabe. Sabe que la hermosura es el aliado más leal de la virtud y que el maestro más reacio a la poesía se le hace pura poesía la clase cuando explica con altura… La pedagogía tiene su ápice, como toda ciencia, en la belleza perfecta: Esta, la escuela, es, por sobre todo, el reino de la belleza. El reino de la poesía insigne. Hasta el que no cree cantar, aquí está cantando sin saberlo”.

En 1914, en Chile, recibe el primer premio por Los Sonetos de la Muerte en Los Juegos Florales, que es una antigua celebración primaveral organiada por la Federación de Estudiantes de la Universidadde Chile. A partir de ahí utiliza el seudónimo de Gabriela Mistral en en homenaje a dos de sus poetas favoritos, el italiano Gabriele D’Annunzio y el occitano Frédéric Mistral. La poesía sombría ya apasionada de Gabriela Mistral comenzó a propagarse por toda la América del Sur. Hay cartas de amor intercambiadas con el escritor Magallanes Moure, que fue uno de los miembros del jurado de este certamen donde se convierte en una relación imposible para Gabriela Mistral,con convicciones católicas, dado que estaba casado. Diría: “Te adoro, Manuel. Todo mi vivir se concentra en este pensamiento y en este deseo: el beso que puedo darte y recibir de ti. ¡Y quizás -seguramente- ni pueda dártelo ni pueda recibirlo…! En este momento siento tu cariño con una intensidad tan grande que me siento incapaz del sacrificio de tenerte a mi lado y no besarte… Estoy muriéndome de amor frente a un hombre que no puede acariciarme…” Empezó a trabajar en distintas escuelas alrededor del país, como las de las ciudades de Traiguén, Punta Arenas, Antofagasta y Temuco. Opositó y ganó el puesto prestigioso de directora del Liceo № 6 de Santiago, pero los profesores no la recibieron bien, reprochándole su falta de estudios profesionales. Fue su alumno el joven Neftalí Reyes Basoalto (Pablo Neruda, de 16 años), a quien introdujo en la literatura rusa. Respecto a Pablo Neruda, Mistral escribiría casi al final de sus días: “Una vez me prohibieron desde allá (Chile), y por orden de González Videla recibir en el consulado a Neruda. Qué poco me conocen. Me hubiera muerto cerrándole la puerta de mi casa al amigo, al gran poeta y, por último, a un chileno perseguido y a quien en sus primeros pasos influí con lecturas que le seleccioné y que afirmaron su recio espíritu.Yo fui perseguida. Y cómo. También fui echada de revistas y diarios. Y lo serán muchos escritores que gritan las verdades. ¿Anonadarse o callar? ¡Semimuerte! Allá se persigue o se les hace sombra a los escritores mientras están vivos y son valientes. O se atreven a declarar sus ideas y sus anhelos”. En el año 1922 Gabriela fue llamada por el ministro de Educación de México, José Vasconcelos, para participar en la reforma educacional y en la fundación y organización de bibliotecas populares. Allí su labor fue la de cooperar en la creación de un nuevo estilo de educación. Sin embargo, México fue también la puerta de entrada al mundo indígena. En ese país se hará más fuerte su lazo con la causa indigenista.En sus contactos con la realidad indígena de México, Guatemala, Perú y otros países latinoamericanos había asumido su condición de mestiza (de india, decía ella), y el respeto por las culturas precolombinas -aztecas, mayas, quechuas y mapuches, entre otros- y por lo mismo, tenía una mirada crítica hacia el descubrimiento y la conquista de América, que calificaba de genocidio. Defendía el mestizaje y llamaba a asumirlo, cuestionando la inmigración europea. En eso también disentía de Unamuno, a quien admiraba. Gabriela criticaba los aspectos más negativos de la cultura y la dominación española, el exterminio, la explotación, el desprecio. Enaltecía, en cambio, el papel del idioma y la labor de la Iglesia cuando defendía a los indígenas, destacando a Fray Bartolomé de las Casas, a Vasco de Quiroga y a otros obispos y sacerdotes. Fue también en este año que apareció en New York Desolación  bajo el alero del Instituto de Las Españas, dirigido por el crítico literario español Federico de Onís. .Existe un fuerte predomino del sentimiento sobre el pensamiento, a la vez que una cercanía muy estrecha con lo religioso. Los temas que aparecen en este libro, bajo una profunda reivindicación del retorno a valores de una trascendente espiritualidad, giran en torno a la frustración amorosa, al dolor por la pérdida, la muerte, la infidelidad, la maternidad y el amor filial, todo ello envuelto en la reflexión adulta de la poetisa, que vivió el suicidio de su amado como una pérdida irreparable. A partir de esta publicación Gabriela Mistral adquirió reconocimiento y prestigio internacional siendo considerada como una de las mayores promesas de la literatura latinoamericana. También marca el inicio de una serie de publicaciones de la poetisa nacional en tierras extranjeras. En México se edita Lecturas para Mujeres en 1923 ,una selección de prosas y versos de diversos autores (Amado Nervo, Sor Juana Inés de la Cruz, Rubén Darío, Whalt Whitman, José Martí…) destinada al uso escolar a la que incorporó textos propios y un año más tarde en España se publica Ternura. Las composiciones “para niños” son el núcleo de su segundo libro, Ternura (1924), en el que se advierte la pureza expresiva propia de aquella lírica humana y sencilla que convivió con las vanguardias tras la liquidación del modernismo; una lírica generalmente inspirada en la naturaleza y que de hecho fue también abordada por algunos escritores vanguardistas, que con frecuencia conciliaron la experimentación con su interés por la poesía popular. Dedicado a su madre y hermana, está dividido en siete secciones: Canciones de Cuna, Rondas, Jugarretas, Cuenta-Mundo, Casi Escolares, Cuento y Anejo. Para el lector adulto, el conjunto viene a expresar la pérdida de la infancia, que es restituida, en parte, a través del lenguaje.

A finales de la década de 1930 círculos literarios de distintos países comenzaron a promover a Gabriela Mistral para el Premio Nobel de Literatura. El Presidente Pedro Aguirre Cerda y la escritora ecuatoriana Adelaida Velasco Galdós se mostraron interesados en respaldar su candidatura a través de la traducción de sus obras.
Conversaciones con Pedro Aguirre Cerda acerca de la necesidad de una Reforma Agraria -cuando éste aún se desempeñaba como profesor-, dieron origen al libro «El Problema Agrario» que el futuro Presidente de Chile le dedicó en 1929.

En 1930 publica Nubes blancas: poesías, y La oración de la maestra
En 1931 fue invitada por la Universidad de Puerto Rico para dictar conferencias. Viajó en aeroplano por las Antillas, el Caribe y los países centroamericanos. Visitó Santo Domingo, Cuba, Panamá, El Salvador, Costa Rica y Guatemala. Le otorgaron la Orquídea de Oro y La Flor del Espíritu Santo, las más altas insignias que la Escuela Normal de Institutoras de Panamá. La Universidad de Guatemala le concedió el grado de Doctor Honoris Causa.
Su carrera consular la inició en 1932 y fue la primera mujer chilena en desempeñar esa labor. Se declaró antifascista y no ejerció su función en Italia. Además Mussolini rechazaba las cónsules mujeres.
En el año 1933, en Puerto Rico, la Cámara de Representantes de la universidad la declaró Hija Adoptiva de la Isla. En julio de ese mismo año se traslada al consulado de Madrid. La precedía su fama como poeta e intelectual, y su capacidad de trabajo y experiencia funcionaria. En España se encontró con Pablo Neruda, alumno suyo en el Liceo de Temuco, nombrado cónsul en Barcelona.Neruda estimaba los Sonetos de la muerte hasta el punto de afirmar que “la magnitud de estos breves poemas no ha sido superada en nuestro idioma”.
Recibida con honores, Gabriela Mistral pronto se hizo un espacio junto a los principales escritores y pensadores, como Miguel de Unamuno, Juan Ramón Jiménez, José Ortega y Gasset, Pío Baroja, Eugenio D’Ors, José Bergamín y otros. También, y gracias a los oficios del embajador de Chile en Madrid, Carlos Morla Lynch, se relacionó con los jóvenes de la generación del 27 que estaban cambiando para bien la poesía española. conoció a Federico García Lorca y a Rafael Alberti y mostró notorias capacidades para su trabajo consular, que cumplió con eficiencia y orden. En la guerra civil, la horrorizaron las crueldades de ambos lados. Pero su corazón estuvo con los republicanos, que era el bando de sus amigos. Ayudó a los que pudo después de la derrota. Y antes, colaboró con niños vascos que debían ser salvados de la guerra.

El Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile, la trasladó de Madrid a Lisboa en el año 1935. Por Ley del Congreso chileno, promulgada el 04 de Septiembre, se le designó Cónsul de Elección con carácter vitalicio.
En 1936 asistió en París a una reunión del Comité de Publicaciones de la Colección Clásicos Iberoamericanos, con el propósito de formar un subcomité encargado de escribir un volumen de folclore chileno. El Instituto Internacional de Cooperación Intelectual (Colección Iberoamericana) publicó el volumen Folklore Chilien, con estudio y prólogo de Gabriela Mistral.
Después fue destinada a Oporto, dicen por opiniones contrarias a ciertos sectores españoles que se filtraron en la prensa.
Después la destinaron a a Guatemala, con el cargo de Cónsul General Honorario y Encargada de Negocios ad-interin.
En enero de 1938 estuvo en Montevideo, durante los cursos sudamericanos para profesores. Posteriormente, residió un breve tiempo en Chile, y le rindieron numerosos homenajes. Visitó Vicuña y Montegrande.
Hacia 1938 retornó a América Latina Dedicado a su madre, que había fallecido en 1929, escribió “Tala”, en 1938 en Buenos Aires.considerada una de sus obras más importantes, Gabriela Mistral inauguró una línea de expresión neorrealista que afirma valores del indigenismo, del americanismo y de las materias y esencias fundamentales del mundo. En los sesenta y cuatro poemas de este libro se produce una evolución temática y formal que será definitiva. Aunque en el arranque del libro el poema “Nocturno de los tejedores viejos” sólo insinuaba un renovado tratamiento fantástico, la sección Historias de loca esbozaba ya un nuevo acento que se consolidará en las siguientes, Materias y América, hasta alcanzar la plenitud de su expresión en la sección titulada Saudade, donde se encuentran piezas memorables como “Todas íbamos a ser reinas”, en la que la poetisa rememora la infancia junto a sus tres hermanas y evoca sus respectivos sueños, eternizados pese el paso del tiempo mediante un lenguaje a la vez humorístico y mágico, teñido también por momentos de un cierto tradicionalismo folclórico.

Casa donde vivía Gabriela Mistral en los Andes.


Donó el dinero obtenido con la venta de ese libro a las instituciones catalanas que albergaron niños vascos durante la Guerra Civil Española
En 1940-41 trasladó su consulado a Petrópolis, en Brasil. Se publicaron en esos años Antología de Gabriela Mistral, con selección propia de la autora y prólogo de Ismael Edwars Matte.
En 1943, a los 18 años, se había suicidado Yin Yin, Juan Miguel Godoy Mendoza, su sobrino al que había adoptado desde que este tenía cuatro años.
Recibe la noticia de que había ganado el Nobel de la literatura en 1945. La poeta será recordada toda la vida por ser la primera, y única, mujer latinoamericana en ganar un Premio Nobel. El galardón le fue otorgado, según el acta de la Academia sueca, “por su poesía lírica que, inspirada en emociones poderosas, ha hecho de su nombre un símbolo de las aspiraciones idealistas de todo el mundo latinoamericano” 

En 1946, conoció a Doris Dana, una escritora estadounidense, una relación que la acompañaría hasta el final de sus días. Sujeta a controversias públicas, Gabriela Mistral diría:
“De Chile, ni decir. Si hasta me han colgado ese tonto lesbianismo, y que me hiere de un cauterio que no sé decir. ¿Han visto tamaña falsedad? (…) No se desea volver a lugares del mundo donde se hace con los propios asuntos una novela policial. Yo no soy ningún dechado; tampoco una cosa extraordinaria. Yo soy una mujer como cualquier otra chilena”. (Escrito en su diario íntimo, publicado con el título “Bendita mi lengua sea”.

Doris Dana y Gabriela Mistral, Roslyn Harbor, USA, 1954

Neruda insiste, desde 1949, en invitarla a congresos de paz o cultura, celebrados en distintos países con el apoyo de la Unión Soviética para frenar la amenaza nuclear que representaba los Estados Unidos y rechaza la invitación de inaugurar y presidir al Congreso Continental de la Cultura que se realizó en Santiago en 1953 por el carárcter también partidista del mismo. Rechazó el premio Stalin

En Chile se le otorgó el Premio Nacional de Literatura en 1951. Galardón que viene coronado a nivel nacional en 1954 con Lagar, que corresponde al primer libro de toda su producción publicado en Chile antes que en el extranjero
En 1952 también se publica Los sonetos de la muerte y otros poemas elegíacos. Santiago: Philobiblion, 1952

Lagar (1954), la última que publicó en vida. En esta obra estarían presentes todas las muertes, las tristezas, las pérdidas y el sentimiento de su propio fin. Un profunda originalidad convive con la carga de tristeza y trascendencia que ya había impregnado parte de sus primeros escritos, culminando una temática presidida por la resignación cristiana y el encuentro con la naturaleza. .
Siguió su carrera diplomática y con ella sus numerosos viajes hasta su fallecimiento en Nueva York, en 1957.
En ese mismo año se publican Recados, contando a Chile. inconclusos. Santiago: Editorial del Pacífico, 1957.
Por deseo de la propia Mistral, sus restos fueron trasladados a Chile y fue enterrada en Montegrande: dejaba tras de sí algunas obras inéditas, para su publicación póstuma.

Recibiendo el Premio Nobel de Literatura

POEMAS

HAN DICHO

He dicho varias veces
y lo repito con muchísimo gusto
que este país debiera llamarse Lucila
de lo contrario que se llame Gabriela
debería volvérsela a querer
a releer
a ver
a compadecer
es una novia abierta al infinito
una viuda perpetua
una mamá que no se olvida nunca…

Nicanor Parra, 1989.

fuerte catarsis
en madrid titulo ternura
adopto a un medio sobrino,a los 18 años se suicido

LA TIERRA

Niño indio, si estás cansado, 
tú te acuestas sobre la Tierra, 
y lo mismo si estás alegre, 
hijo mío, juega con ella… 

Se oyen cosas maravillosas 
al tambor indio de la Tierra: 
se oye el fuego que sube y baja 
buscando el cielo, y no sosiega. 
Rueda y rueda, se oyen los ríos 
en cascadas que no se cuentan. 
Se oyen mugir los animales; 
se oye el hacha comer la selva. 
Se oyen sonar telares indios. 
Se oyen trillas, se oyen fiestas. 

Donde el indio lo está llamando, 
el tambor indio le contesta, 
y tañe cerca y tañe lejos, 
como el que huye y que regresa… 

Todo lo toma, todo lo carga 
el lomo santo de la Tierra: 
lo que camina, lo que duerme, 
lo que retoza y lo que pena; 
y lleva vivos y lleva muertos 
el tambor indio de la Tierra. 

Cuando muera, no llores, hijo: 
pecho a pecho ponte con ella, 
y si sujetas los alientos 
como que todo o nada fueras, 
tú escucharás subir su brazo 
que me tenía y que me entrega, 
y la madre que estaba rota 
tú la verás volver entera.

HALLAZGO del libro Poema de Chile

Me encontré a este niño 
cuando al campo iba: 
dormido lo he hallado 
en unas espigas… 

O tal vez ha sido 
cruzando la viña: 
al buscar un pámpano 
topé su mejilla… 

Y por eso temo, 
al quedar dormida, 
se evapore como 
la helada en las viñas…

SONETOS DE LA MUERTE

I

Del nicho helado en que los hombres te pusieron, 
te bajaré a la tierra humilde y soleada. 
Que he de dormirme en ella los hombres no supieron, 
y que hemos de soñar sobre la misma almohada. 

Te acostaré en la tierra soleada con una 
dulcedumbre de madre para el hijo dormido, 
y la tierra ha de hacerse suavidades de cuna 
al recibir tu cuerpo de niño dolorido. 

Luego iré espolvoreando tierra y polvo de rosas, 
y en la azulada y leve polvareda de luna, 
los despojos livianos irán quedando presos. 

Me alejaré cantando mis venganzas hermosas, 
¡porque a ese hondor recóndito la mano de ninguna 
bajará a disputarme tu puñado de huesos! 

II 

Este largo cansancio se hará mayor un día, 
y el alma dirá al cuerpo que no quiere seguir 
arrastrando su masa por la rosada vía, 
por donde van los hombres, contentos de vivir… 

Sentirás que a tu lado cavan briosamente, 
que otra dormida llega a la quieta ciudad. 
Esperaré que me hayan cubierto totalmente… 
¡y después hablaremos por una eternidad! 

Sólo entonces sabrás el por qué no madura, 
para las hondas huesas tu carne todavía, 
tuviste que bajar, sin fatiga, a dormir. 

Se hará luz en la zona de los sinos, oscura; 
sabrás que en nuestra alianza signo de astros había 
y, roto el pacto enorme, tenías que morir… 

III 

Malas manos tomaron tu vida desde el día 
en que, a una señal de astros, dejara su plantel 
nevado de azucenas. En gozo florecía. 
Malas manos entraron trágicamente en él… 

Y yo dije al Señor: ?«Por las sendas mortales 
le llevan. ¡Sombra amada que no saben guiar! 
¡Arráncalo, Señor, a esas manos fatales 
o le hundes en el largo sueño que sabes dar! 

»¡No le puedo gritar, no le puedo seguir! 
Su barca empuja un negro viento de tempestad. 
Retórnalo a mis brazos o le siegas en flor». 

Se detuvo la barca rosa de su vivir… 
¿Que no sé del amor, que no tuve piedad? 
¡Tú que vas a juzgarme, lo comprendes, Señor!

DESOLACIÓN (de su libro Desolación)

La bruma espesa, eterna, para que olvide dónde 
me ha arrojado la mar en su ola de salmuera. 
La tierra a la que vine no tiene primavera: 
tiene su noche larga que cual madre me esconde. 

El viento hace a mi casa su ronda de sollozos 
y de alarido, y quiebra, como un cristal, mi grito. 
Y en la llanura blanca, de horizonte infinito, 
miro morir intensos ocasos dolorosos. 

¿A quién podrá llamar la que hasta aquí ha venido 
si más lejos que ella sólo fueron los muertos? 
¡Tan sólo ellos contemplan un mar callado y yerto 
crecer entre sus brazos y los brazos queridos! 

Los barcos cuyas velas blanquean en el puerto 
vienen de tierras donde no están los que no son míos; 
sus hombres de ojos claros no conocen mis ríos 
y traen frutos pálidos, sin la luz de mis huertos. 

Y la interrogación que sube a mi garganta 
al mirarlos pasar, me desciende, vencida: 
hablan extrañas lenguas y no la conmovida 
lengua que en tierras de oro mi pobre madre canta. 

Miro bajar la nieve como el polvo en la huesa; 
miro crecer la niebla como el agonizante, 
y por no enloquecer no encuentro los instantes, 
porque la noche larga ahora tan solo empieza. 

Miro el llano extasiado y recojo su duelo, 
que viene para ver los paisajes mortales. 
La nieve es el semblante que asoma a mis cristales: 
¡siempre será su albura bajando de los cielos! 

Siempre ella, silenciosa, como la gran mirada 
de Dios sobre mí; siempre su azahar sobre mi casa; 
siempre, como el destino que ni mengua ni pasa, 
descenderá a cubrirme, terrible y extasiada.

 EL AMOR QUE CALLA

Si yo te odiara, mi odio te daría 
en las palabras, rotundo y seguro; 
pero te amo y mi amor no se confía 
a este hablar de los hombres, tan oscuro.
Tú lo quisieras vuelto en alarido, 
y viene de tan hondo que ha deshecho 
su quemante raudal, desfallecido, 
antes de la garganta, antes del pecho.
Estoy lo mismo que estanque colmado 
y te parezco un surtidor inerte. 
¡Todo por mi callar atribulado 
que es más atroz que el entrar en la muerte!

MIS LIBROS

    Libros, callados libros de las estanterías,
vivos en su silencio, ardientes en su calma;
libros, los que consuelan, terciopelos del alma,
y que siendo tan tristes nos hacen la alegría!
    Mis manos en el día de afanes se rindieron;
pero al llegar la noche los buscaron, amantes,
en el hueco del muro donde como semblantes
me miran confortándome aquellos que vivieron.
    ¡Biblia, mi noble Biblia, panorama estupendo,
en donde se quedaron mis ojos largamente,
tienes sobre los Salmos las lavas más ardientes
y en su río de fuego mi corazón enciendo!
    Sustentaste a mis gentes con tu robusto vino
y los erguiste recios en medio de los hombres,
y a mí me yergue de ímpetu sólo el decir tu nombre;
porque de ti yo vengo, he quebrado al Destino.
    Después de ti, tan sólo me traspasó los huesos
con su ancho alarido, el sumo Florentino.
A su voz todavía como un junco me inclino;
por su rojez de infierno, fantástica, atravieso.
    Y para refrescar en musgos con rocío
la boca, requemada en las llamas dantescas,
busqué las Florecillas de Asís, las siempre frescas.
¡Y en esas felpas dulces se quedó el pecho mío!
    Yo vi a Francisco, a Aquel fino como las rosas,
pasar por su campiña más leve que un aliento,
besando el lirio abierto y el pecho purulento,
por besar al Señor que duerme entre las cosas.
    ¡Poema de Mistral, olor a surco abierto
que huele en las mañanas, yo te aspiré embriagada!
Vi a Mireya exprimir la fruta ensangrentada
del amor, y correr por el atroz desierto.
    Te recuerdo también, deshecha de dulzuras,
verso de Amado Nervo, con pecho de paloma,
que me hiciste más suave la línea de la loma,
cuando yo te leía en mis mañanas puras.
    Nobles libros antiguos, de hojas amarillentas,
sois labios no rendidos de endulzar a los tristes,
sois la vieja amargura que nuevo manto viste:
¡desde Job hasta Kempis la misma voz doliente!
    Los que cual Cristo hicieron la Vía-Dolorosa,
apretaron el verso contra su roja herida,
y es lienzo de Verónica la estrofa dolorida;
¡todo libro es purpúreo como sangrienta rosa!
    ¡Os amo, os amo, bocas de los poetas idos,
que deshechas en polvo me seguís consolando,
y que al llegar la noche estáis conmigo hablando,
junto a la dulce lámpara, con dulzor de gemidos!
    De la página abierta aparto la mirada
¡oh muertos! y mi ensueño va tejiéndoos semblantes:
las pupilas febriles, los labios anhelantes
que lentos se deshacen en la tierra apretada.

LA MAESTRA RURAL

La Maestra era pura. «Los suaves hortelanos», decía, 
«de este predio, que es predio de Jesús, 
han de conservar puros los ojos y las manos, 
guardar claros sus óleos, para dar clara luz».

La Maestra era pobre. Su reino no es humano. 
(Así en el doloroso sembrador de Israel.) 
Vestía sayas pardas, no enjoyaba su mano 
¡y era todo su espíritu un inmenso joyel!

La Maestra era alegre. ¡Pobre mujer herida! 
Su sonrisa fue un modo de llorar con bondad. 
Por sobre la sandalia rota y enrojecida, 
tal sonrisa, la insigne flor de su santidad.

¡Dulce ser! En su río de mieles, caudaloso, 
largamente abrevaba sus tigres el dolor! 
Los hierros que le abrieron el pecho generoso 
¡más anchas le dejaron las cuencas del amor!

¡Oh, labriego, cuyo hijo de su labio aprendía 
el himno y la plegaria, nunca viste el fulgor 
del lucero cautivo que en sus carnes ardía: 
pasaste sin besar su corazón en flor!

Campesina, ¿recuerdas que alguna vez prendiste 
su nombre a un comentario brutal o baladí? 
Cien veces la miraste, ninguna vez la viste 
¡y en el solar de tu hijo, de ella hay más que de ti!

Pasó por él su fina, su delicada esteva, 
abriendo surcos donde alojar perfección. 
La albada de virtudes de que lento se nieva 
es suya. Campesina, ¿no le pides perdón?

Daba sombra por una selva su encina hendida 
el día en que la muerte la convidó a partir. 
Pensando en que su madre la esperaba dormida, 
a La de Ojos Profundos se dio sin resistir.

Y en su Dios se ha dormido, como un cojín de luna; 
almohada de sus sienes, una constelación; 
canta el Padre para ella sus canciones de cuna 
¡y la paz llueve largo sobre su corazón!

Como un henchido vaso, traía el alma hecha 
para volcar aljófares sobre la humanidad; 
y era su vida humana la dilatada brecha 
que suele abrirse el Padre para echar claridad.

Por eso aún el polvo de sus huesos sustenta 
púrpura de rosales de violento llamear. 
¡Y el cuidador de tumbas, como aroma, me cuenta, las 
plantas del que huella sus huesos, al pasar!

Imagen de la Tierra

No había visto antes la verdadera imagen de la Tierra. La Tierra tiene la actitud de una mujer con un hijo en los brazos, con sus criaturas (seres y frutos) en los anchos brazos. Voy conociendo el sentido maternal de todo. La montaña que me mira también es madre, y por las tardes la neblina juega como un niño en sus hombros y sus rodillas … Recuerdo ahora una quebrada del valle. Por su lecho profundo iba cantando una corriente, que las breñas hacían todavía invisible. Ya soy como la quebrada: siento cantar en mi hondura este pequeño arroyo, y le he dado mi carne por breña hasta que suba hacia la luz.

CANCION AMARGA

¡Ay! ¡Juguemos, hijo mío, 
a la reina con el rey! 

Este verde campo es tuyo. 
¿De quién más podría ser? 
Las oleadas de la alfalfa 
para ti se han de mecer. 

Este valle es todo tuyo. 
¿De quién más podría ser? 
Para que los disfrutemos 
los pomares se hacen miel. 

(¡Ay! ¡No es cierto que tiritas 
como el Niño de Belén 
y que el seno de tu madre 
se secó de padecer!) 

El cordero está espesando 
el vellón que he de tejer. 
Y son tuyas las majadas, 
¿De quién más podrían ser? 

Y la leche del establo 
que en la ubre ha de correr, 
y el manojo de las mieses 
¿de quién más podrían ser? 

(¡Ay! ¡No es cierto que tiritas 
como el Niño de Belén 
y que el seno de tu madre 
se secó de padecer!) 

¡Sí! ¡Juguemos, hijo mío, 
a la reina con el rey!

LA CASA

La mesa, hijo, está tendida 
en blancura quieta de nata, 
y en cuatro muros azulea, 
dando relumbres, la cerámica. 
Ésta es la sal, éste el aceite 
y al centro el Pan que casi habla. 
Oro más lindo que oro del Pan 
no está ni en fruta ni en retama, 
y da su olor de espiga y horno 
una dicha que nunca sacia. 
Lo partimos, hijito, juntos, 
con dedos duros y palma blanda, 
y tú lo miras asombrado 
de tierra negra que da flor blanca. 

Baja la mano de comer, 
que tu madre también la baja. 
Los trigos, hijo, son del aire, 
y son del sol y de la azada; 
pero este Pan «cara de Dios»(*) 
no llega a mesas de las casas. 
Y si otros niños no lo tienen, 
mejor, mi hijo, no lo tocaras, 
y no tomarlo mejor sería 
con mano y mano avergonzadas. 

Hijo, el Hambre, cara de mueca, 
en remolino gira las parvas, 
y se buscan y no se encuentran 
el Pan y el hambre corcovada. 
Para que lo halle, si ahora entra, 
el Pan dejemos hasta mañana; 
el fuego ardiendo marque la puerta, 
que el indio quechua nunca cerraba, 
¡y miremos comer al Hambre, 
para dormir con cuerpo y alma!

RONDA DE LA PAZ

A don Enrique Molina.

Las madres, contando batallas,
sentadas están al umbral.
Los niños se fueron al campo
la piña de pino a cortar.
Se han puesto a jugar a los ecos
al pie de su cerro alemán.
Los niños de Francia responden
sin rostro en el viento del mar.
Refrán y palabra no entienden,
mas luego se van a encontrar,
y cuando a los ojos se miren
el verse será adivinar.
Ahora en el mundo el suspiro
y el soplo se alcanza a escuchar
y a cada refrán las dos rondas
ya van acercándose más.
Las madres, subiendo la ruta
de olores que lleva al pinar,
llegando a la rueda se vieron
cogidas del viento volar…
Los hombres salieron por ellas
y viendo la tierra girar
y oyendo cantar a los montes,
al ruedo del mundo se dan.

HIMNO AL ARBOL

(A don José Vaconcelos)

Árbol hermano, que clavado 
por garfios pardos en el suelo, 
la clara frente has elevado 
en una intensa sed de cielo; 

hazme piadoso hacia la escoria 
de cuyos limos me mantengo, 
sin que se duerma la memoria 
del país azul de donde vengo. 

Árbol que anuncias al viandante 
la suavidad de tu presencia 
con tu amplia sombra refrescante 
y con el nimbo de tu esencia: 

haz que revele mi presencia, 
en las praderas de la vida, 
mi suave y cálida influencia 
de criatura bendecida. 

Árbol diez veces productor: 
el de la poma sonrosada, 
el del madero constructor, 
el de la brisa perfumada, 
el del follaje amparador; 

el de las gomas suavizantes 
y las resinas milagrosas, 
pleno de brazos agobiantes 
y de gargantas melodiosas: 

hazme en el dar un opulento 
¡para igualarte en lo fecundo, 
el corazón y el pensamiento 
se me hagan vastos como el mundo! 

Y todas las actividades 
no lleguen nunca a fatigarme: 
¡las magnas prodigalidades 
salgan de mí sin agotarme! 

Árbol donde es tan sosegada 
la pulsación del existir, 
y ves mis fuerzas la agitada 
fiebre del mundo consumir: 

hazme sereno, hazme sereno, 
de la viril serenidad 
que dio a los mármoles helenos 
su soplo de divinidad. 

Árbol que no eres otra cosa 
que dulce entraña de mujer, 
pues cada rama mece airosa 
en cada leve nido un ser: 

dame un follaje vasto y denso, 
tanto como han de precisar 
los que en el bosque humano, inmenso, 
rama no hallaron para hogar. 

Árbol que donde quiera aliente 
tu cuerpo lleno de vigor, 
levantarás eternamente 
el mismo gesto amparador: 

haz que a través de todo estado 
?niñez, vejez, placer, dolor? 
levante mi alma un invariado 
y universal gesto de amor!

ORACIÓN A LA MAESTRA

¡Señor! Tú que enseñaste, perdona que yo enseñe; que lleve el nombre de maestra, que Tú llevaste por la Tierra. 

Dame el amor único de mi escuela; que ni la quemadura de la belleza sea capaz de robarle mi ternura de todos los instantes. 

Maestro, hazme perdurable el fervor y pasajero el desencanto. Arranca de mí este impuro deseo de justicia que aún me turba, la mezquina insinuación de protesta que sube de mí cuando me hieren. No me duela la incomprensión ni me entristezca el olvido de las que enseñé. 

Dame el ser más madre que las madres, para poder amar y defender como ellas lo que no es carne de mis carnes. Dame que alcance a hacer de una de mis niñas mi verso perfecto y a dejarte en ella clavada mi más penetrante melodía, para cuando mis labios no canten más. 

Muéstrame posible tu Evangelio en mi tiempo, para que no renuncie a la batalla de cada día y de cada hora por él. 

Pon en mi escuela democrática el resplandor que se cernía sobre tu corro de niños descalzos. 

Hazme fuerte, aun en mi desvalimiento de mujer, y de mujer pobre; hazme despreciadora de todo poder que no sea puro, de toda presión que no sea la de tu voluntad ardiente sobre mi vida. 

¡Amigo, acompáñame! ¡Sostenme! Muchas veces no tendré sino a Ti a mi lado. Cuando mi doctrina sea más casta y más quemante mi verdad, me quedaré sin los mundanos; pero Tú me oprimirás entonces contra tu corazón, el que supo harto de soledad y desamparo. Yo no buscaré sino en tu mirada la dulzura de las aprobaciones. 

Dame sencillez y dame profundidad; líbrame de ser complicada o banal en mi lección cotidiana. 

Dame el levantar los ojos de mi pecho con heridas, al entrar cada mañana a mi escuela. Que no lleve a mi mesa de trabajo mis pequeños afanes materiales, mis mezquinos dolores de cada hora. 

Aligérame la mano en el castigo y suavízamela más en la caricia. ¡Reprenda con dolor, para saber que he corregido amando! 

Haz que haga de espíritu mi escuela de ladrillos. Le envuelva la llamarada de mi entusiasmo su atrio pobre, su sala desnuda. Mi corazón le sea más columna y mi buena voluntad más horas que las columnas y el oro de las escuelas ricas. 

Y, por fin, recuérdame desde la palidez del lienzo de Velázquez, que enseñar y amar intensamente sobre la Tierra es llegar al último día con el lanzazo de Longinos en el costado ardiente de amor.

NOCTURNO DE LOS TEJEDORES VIEJOS

Se acabaron los días divinos
de la danza delante del mar,
y pasaron las siestas del viento
con aroma de polen y sal,
y las otras en trigos dormidas
con nidal de paloma torcaz.
Tan lejanos se encuentran los años
de los panes de harina candela
disfrutados en mesa de pino,
que negamos, mejor, su verdad,
y decimos que siempre estuvieron
nuestras vidas lo mismo que están,
y vendernos la blanca memoria
que dejamos tendida al umbral.
Han llegado los días ceñidos
como el puño de Salmanazar.
Llueve tanta ceniza nutrida
que la carne es su propio sayal.
Retiraron los mazos de lino
y se escarda, sin nunca acabar,
un esparto que no es de los valles
porque es hebra de hilado metal.
Nos callamos las horas y el día
sin querer la faena nombrar,
cual se callan remeros muy pálidos
los tifones, y el boga, el caimán,
porque el nombre no nutra al destino,
y sin nombre, se pueda matar.
Pero cuando la frente enderézase
de la prueba que no han de apurar,
al mirarnos, los ojos se truecan
la palabra en el iris leal,
y bajamos los ojos de nuevo,
como el jarro al brocal contumaz,
desolados de haber aprendido
con el nombre la cifra letal.
Los precitos contemplan la llama
que hace dalias y fucsias girar;
los forzados, como una cometa,
bajan y alzan su “nunca jamás”.
Mas nosotros tan sólo tenemos,
para juego de nuestro mirar,
grecas lentas que dan nuestras manos,
golondrinas -al muro de cal,
remos negros que siempre jadean
y que nunca rematan el mar.
Prodigiosas las dulces espaldas
que se olvidan de se enderezar,
que obedientes cargaron los linos
y obedientes la leña mortal,
porque nunca han sabido de dónde
fueron hechas y a qué volverán.
¡Pobre cuerpo que todo ha aprendido
de sus padres José e Isaac,
y fantásticas manos leales,
las que tejen sin ver ni contar,
ni medir paño y paño cumplido,
preguntando si basta o si es más!
Levantando la blanca cabeza
ensayamos tal vez preguntar
de qué ofensa callada ofendimos
a un demiurgo al que se ha de aplacar,
como leños de holgura que odiasen
el arder, sin saberse apagar.
Humildad de tejer esta túnica
para un dorso sin nombre ni faz,
y dolor el que escucha en la noche
toda carne de Cristo arribar,
recibir el telar que es de piedra
y la Casa que es de eternidad.

LA OTRA

Una en mí maté: 
yo no la amaba. 

Era la flor llameando 
del cactus de montaña; 
era aridez y fuego; 
nunca se refrescaba. 

Piedra y cielo tenía 
a pies y a espadas 
y no bajaba nunca 
a buscar «ojos de agua». 

Donde hacía su siesta, 
las hierbas se enroscaban 
de aliento de su boca 
y brasa de su cara. 

En rápidas resinas 
se endurecía su habla, 
por no caer en linda 
presa soltada. 

Doblarse no sabía 
la planta de montaña, 
y al costado de ella, 
yo me doblaba… 

La dejé que muriese, 
robándole mi entraña. 
Se acabó como el águila 
que no es alimentada. 

Sosegó el aletazo, 
se dobló, lacia, 
y me cayó a la mano 
su pavesa acabada… 

Por ella todavía 
me gimen sus hermanas, 
y las gredas de fuego 
al pasar me desgarran. 

Cruzando yo les digo: 
Buscad por las quebradas 
y haced con las arcillas 
otra águila abrasada. 

Si no podéis, entonces, 
¡ay!, olvidadla. 
Yo la maté. ¡Vosotras 
también matadla!

UNA PALABRA

    Yo tengo una palabra en la garganta
y no la suelto, y no me libro de ella
aunque me empuja su empellón de sangre.
Si la soltase, quema el pasto vivo,
sangra al cordero, hace caer al pájaro.
    Tengo que desprenderla de mi lengua,
hallar un agujero de castores
o sepultarla con cal y mortero
porque no guarde como el alma el vuelo.
    No quiero dar señales de que vivo
mientras que por mi sangre vaya y venga
y suba y baje por mi loco aliento.
Aunque mi padre Job la dijo, ardiendo,
no quiero darle, no, mi pobre boca
porque no ruede y la hallen las mujeres
que van al río, y se enrede a sus trenzas
o al pobre matorral tuerza y abrase.
    Yo quiero echarle violentas semillas
que en una noche la cubran y ahoguen,
sin dejar de ella el cisco de una sílaba.
O rompérmela así, como la víbora
que por mitad se parte entre los dientes.
    Y volver a mi casa, entrar, dormirme,
cortada de ella, rebanada de ella,
y despertar después de dos mil días
recién nacida de sueño y olvido.
    ¡Sin saber ¡ay! que tuve una palabra
de yodo y piedra-alumbre entre los labios
ni poder acordarme de una noche,
de la morada en país extranjero,
de la celada y el rayo a la puerta
y de mi carne marchando sin su alma!

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