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BIOGRAFÍA DE LA POETA KAMALA SURAIYA DAS
Kamala Suraiya Das nació en 1934 en Malabar, Kerala (India). Fue una poeta inglesa india y una de las principales autoras en malayalam de Kerala.
Es una de las escritoras más representativas de la India. Galardonada con prestigiosos premios nacionales e internacionales, fue propuesta para el Nobel en 1984.
Kamala ha contribuido a crear, a lo largo de su carrera, nuevas vías hacia la emancipación de la mujer india. Comprometida con su época, ha abordado ininterrumpidamente problemas y experiencias relacionadas con la mujer, especialmente el erotismo y el deseo femenino, rechazando tabúes y silencio que la tradición hindú impone sobre estos temas.
Aunque crítica con los postulados del feminismo occidental y distanciada del feminismo indio, ha dedicado su vida a romper los silencios que ahogan a la mujer. Su poesía está llena de imágenes sugerentes, de emociones, arropadas por un tono intimista.

Educada en casa hasta los 15 años, su familia arregla para entonces su matrimonio con un hombre mucho mayor y a los 16 años tiene el primero de sus tres hijos. A pesar de la diferencia de edad, su marido, K. Madhava Das, será su gran aliado, animándola a escribir, aunque sólo puede hacerlo por la noche, una vez cumplidas las obligaciones domésticas y familiares. Este apoyo conyugal se mantendrá a pesar de la polémica que siempre ha rodeado a esta escritora por el marcado contenido sexual de sus poemas y más tarde por la sinceridad descarnada de su autobiografía.
Mujer versátil y polifacética, Kamala Suraiya Das se ha interesado además por la pintura y ha realizado asimismo programas de radio sobre poesía.
Aunque nació en el seno de una familia hindú, se llamaba Madhavikutty, a los 65 años, diez años antes de su muerte, se convirtió al Islam y adoptó el nombre de Kamala Suraiya.
Fue editora de poesía para El Semanario Ilustrado de la India y colaboradora habitual de periódicos indios y extranjeros.
En cuanto a su trayectoria literaria, influenciada por los poemas de su madre Nalapat Balamani Amma y por su tío, Nalapat Narayan Menon, conocido escritor, Das comenzó desde muy joven a escribir. Autora de más de treinta novelas en malayan (lengua de su región, Karala), la autora ocupa desde hace años un puesto destacado en la literatura malayan moderna, utilizando a menudo el seudónimo de Madhavikutty.
Su obra en inglés comprende cinco volúmenes de poesías: Verano en Calcuta (1965), Los Descendientes (1967), La Vieja Casa de Juguete y otras Historias (1973), Los Poemas de Anamalai (1985), Solo el Alma Sabe Cantar (1966), sin olvidar sus novelas Alfabeto del Deseo (1997), Mi Historia (1976) y la colección de relatos cortos La Prostituta Padmavati y Otras Historias (1992).

Kamala Surayya destacó por muchas de sus historias cortas en malayalam, así como por muchos poemas escritos en inglés. También fue columnista. Sus columnas directas hablaban de todo, desde asuntos de mujeres y cuidado de menores hasta política, eran muy populares.
Su primer libro de poesía, Verano en Calcuta, fue un soplo de aire fresco en la poesía india. Con él consiguió en 1965 el Premio Kent concedido a escritores en lengua inglesa de países asiáticos.
Escribió principalmente sobre el amor, su traición y la consiguiente angustia. Abandonó las certezas ofrecidas por un esteticismo arcaico y algo estéril para una independencia de mente y cuerpo en un momento en que la poesía india todavía estaba gobernada por la dicción, el sentimiento y el amor romántico del siglo XIX.
Su segundo libro de poesía, Los descendientes fue aún más explícito, e instó a las mujeres a:
“Regálale lo que te hace mujer,
Pelo largo, el almizcle de sudor entre los pechos,
El choque cálido de la sangre menstrual, y toda tu hambre femenina sin fin…”
Kamala Suraya, «The looking glass» (1967)
Esta franqueza de su voz la llevó a ser comparara con Marguerite Duras y Sylvia Plath.
A los 42 años, publicó una atrevida autobiografía, Mi historia que originalmente fue escrita en malayalam (titulada Ente Katha) y luego la tradujo al inglés. Más tarde admitió que gran parte de la autobiografía tenía elementos ficticios.
«Algunas personas me dijeron que escribir una autobiografía como esta, con absoluta honestidad, sin reservarse nada, es como hacer un striptease. Cierto, tal vez. Yo, en primer lugar, me quitaré la ropa y los adornos. Entonces tengo la intención de pelar esta piel de color marrón claro y romper mis huesos. Por fin, espero que puedas ver mi alma sin hogar, huérfana, intensamente hermosa, en lo profundo del hueso, en lo más profundo, incluso debajo de la médula, en una cuarta dimensión »
(Extractos de la traducción de su Autobiografía en malayalan Ente Katha [1982])
Una introducción es un poema autobiográfico escrito en el estilo coloquial. Se da cuenta de su identidad y entiende que la necesidad de todas las mujeres es alzar la voz en esta sociedad dominada por los hombres.

Escribió sobre una amplia gama de temas, a menudo dispares como la historia de un viejo sirviente pobre, sobre la disposición sexual de las mujeres de clase media alta que viven cerca de una ciudad metropolitana o en medio del gueto.
De entre sus novelas se destaca Neermathalam Pootha Kalam, que fue recibida favorablemente por público y crítica literaria.
También ocupó cargos como vicepresidenta en Kerala Sahitya Akademi, presidenta de la Junta Forestal de Kerala, presidenta de la Kerala Children’s Film Society, editora de la revista Poet y editora de poesía de Illustrated Weekly of India.
Aunque ocasionalmente se la vio como una captadora de atención en sus primeros años, después se la ve como una de las influencias más formativas en la poesía inglesa india. En 2009, The Times la llamó «la madre de la poesía india inglesa moderna».
Su último libro titulado The Kept Woman and Other Stories, con traducción de sus cuentos, fue publicado póstumamente.
Aunque anteriormente nunca había sido políticamente activa, creó un partido político nacional, el Partido Lok Seva, con el objetivo de promover el laicismo y proporcionar asilo a las madres huérfanas. En 1984, se presentó sin éxito a las elecciones al Parlamento indio.
El 1 de febrero de 2018, Google Doodle, del artista Manjit Thapp, celebró el trabajo que dejó atrás Kamala Das, ofreciendo una ventana al mundo de una mujer fascinante.

A finales de ese mismo año se estrenó una película sobre su vida, titulada Aami y dirigida por el director Kamal.
El 31 de mayo de 2009, a los 75 años, murió en un hospital en Pune. Su cuerpo fue llevado a su estado natal de Kerala. Fue enterrada en el Palayam Jama Masjid en la capital de Kerala, Thiruvananthapuram, con pleno honor estatal.
Premios
- 1963: PEN Asian Poetry Prize
- 1965ː Kent award for English writing from Asian countries.
- 1968: Kerala Sahitya Akademi Award for Story – Thanuppu
- 1984: Shortlisted for the Nobel Prize in Literature
- 1985: Kendra Sahitya Academy Award (English) – Collected Poems
- 1988: Kerala State Film Award for Best Story
- 1997: Vayalar Award – Neermathalam Pootha Kalam
- 2006: Honorary D.Litt by University of Calicut
- 2006: Muttathu Varkey Award
- 2009: Ezhuthachan Award
Obra escrita en inglés
Narrativa
- 1976: Alphabet of Lust
- 1976: My Story
- 1977: A Doll for the Child Prostitute
- 1992: Padmavati the Harlot and Other Stories
Poesía
- 1964: The Sirens
- 1965: Summer in Calcutta
- 1967: The Descendants
- 1973: The Old Playhouse and Other Poems
- 1977: The Stranger Time
- 1979: Tonight, This Savage Rite (with Pritish Nandy)
- 1984: Collected Poems
- 1985: The Anamalai Poems
- 1997: Only the Soul Knows How to Sing
- 1999: My Mother At Sixty-six
- 2001: Yaa Allah
Obra escrita en malayalam
- 1964: Pakshiyude Manam (cuentos)
- 1966: Naricheerukal Parakkumbol (cuentos)
- 1968: Thanuppu (cuento)
- 1982: Ente Katha (autobiografía)
- 1987: Balyakala Smaranakal (memorias de la infancia)
- 1989: Varshangalkku Mumbu (novela)
- 1990: Palayan (novela)
- 1991: Neypayasam (cuento)
- 1992: Dayarikkurippukal (novela)
- 1994: Neermathalam Pootha Kalam (novela)
- 1996: Kadal Mayooram (novela corta)
- 1996: Rohini (novela corta)
- 1996: Rathriyude Padavinyasam (novela corta)
- 1996: Aattukattil (novela corta)
- 1996: Chekkerunna Pakshikal (cuentos)
- 1998: Nashtapetta Neelambari (cuentos)
- 2005: Chandana Marangal (novela)
- 2005: Madhavikkuttiyude Unmakkadhakal (cuentos)
- 2005: Vandikkalakal (novela)
Apariciones en las siguientes antologías de poesía
- Ten Twentieth-Century Indian Poets (1976) ed. by R. Parthasarathy and published by Oxford University Press, New Delhi
- The Oxford India Anthology of Twelve Modern Indian Poets (1992) ed. by Arvind Krishna Mehrotra and published by Oxford University Press, New Delhi
- The Golden Treasure of Writers Workshop Poetry (2008) ed. by Rubana Huq and published by Writers Workshop, Calcutta
- Parlo tres llengües, escric en dues, somio en una Antologia de la poesia de Kamala Das selecció, pròleg i traducció al català a cura de Gemma Gorga. (2023) Godall Edicions
Otras lecturas
- Manohar, D. Murali. Kamala Das: Tratamiento del amor en su poesía. Kumar Gulbarga: JIWE, 1999.
- Engañada y explotada: mujeres en los cuentos cortos de Kamala Das, en Mohan G Ramanan y P. Sailaja (eds.) Inglés y el cuento indio. Nueva Delhi: Orient Longman (2000) .117–123
- Man-Woman Relationship with Respect to the Treatment of Love in Kamala Das’ Poetry. Contemporary Literary Criticism Vol. 191. Ed. Tom Burns and Jeffrey W. Hunter. Detroit: Thomson-Gale, 2004. 44–60.
- “Individuality” in Kamala Das and in Her Poetry». English Poetry in India: A Secular Viewpoint. Eds. PCK Prem and D.C.Chambial. Jaipur: Aavishkar, 2011. 65–73.
- Meet the Writer: Kamala Das, POETCRIT XVI: 1 (January 2003): 83–98.
La vieja casa de juguete y otras historias. Colección Torremozas
https://es.wikipedia.org/wiki/Kamala_Surayya
https://www.epdlp.com/escritor.php?id=5023
https://batalladepapel.blogspot.com/2014/04/kamala-suraiya-das-la-vieja-casa-de.html
https://www.heroinas.net/2017/05/kamala-suraiya-das-escritora-india.html
La vieja casa de juguete y otras historias, de Kamala Suraiya Das
https://buzos.com.mx/noticia/kamala-surayya
SELECCIÓN DE POEMAS DE KAMALA SURAIYA DAS
LA EDAD DE PIEDRA
Cariñoso marido, antiguo colono de la mente
Vieja araña gorda, tejiendo telas de desconcierto
Sé amable. Me conviertes en un pájaro de piedra, una
Paloma de granito, construyes a mi alrededor un salón deprimente
Y acaricias mi cara picada de viruela distraídamente
Mientras lees. Con tono alto quiebras mi sueño pre-matinal
Metes el dedo en mis ojos soñadores. Y
sin embargo, en los sueños de día, hombres fuertes
proyectan sombras, se hunden
Como soles blancos en el oleaje de mi sangre dravídica
Secretamente, los desagües fluyen bajo las sagradas ciudades.
Cuando te vas, conduzco mi destartalado coche azul
A lo largo de un mar más azul. Subo corriendo los cuarenta
Ruidosos escalones para llamar a la puerta de otro.
A través de las mirillas, los vecinos espían,
Me ven llegar
E irme como la lluvia. Me preguntan, todo el mundo me pregunta
Lo que él ve en mí, me preguntan por qué le llaman león
Libertino, me preguntan por el sabor de su
Boca, me preguntan por qué su mano oscila como una cobra
Antes de cerrarse sobre mi pubis. Me preguntan por qué como
Un gran árbol, talado, se desploma sobre mis pechos,
Y duerme. Me preguntan por qué la vida es corta y el amor
Más corto aún, me preguntan qué es la felicidad y cuál es su precio.
LA VIEJA CASA DE JUGUETE
Planeabas domesticar una golondrina, retenerla
En el largo verano de tu amor para que olvidara
No sólo las frías estaciones y los hogares dejados
por el camino, sino
También su naturaleza, la urgencia de volar y los infinitos
Senderos del cielo. No fue para adquirir conocimiento
de otro hombre más que vine a ti, sino para aprender
Quién era yo y al aprenderlo, aprender a crecer, pero cada
Lección que me diste fue sobre ti mismo. Te complacía
La respuesta de mi cuerpo, su clima, sus frecuentes y superficiales
Contracciones. Babeaste saliva en mi boca, te derramaste
En cada rincón y grieta, embalsamaste
Mi pobre deseo con tus jugos agridulces. Me llamaste esposa,
Aprendí a trocear la sacarina en tu té, y a
Ofrecer las vitaminas en el momento apropiado. Encogida
Bajo tu monstruoso ego comí del fruto mágico y
Me convertí en una enana. Perdí la voluntad y la razón,
a todas tus preguntas murmuraba respuestas incoherentes.
Comienza a hacerse pesado. Recuerdo las brisas más fuertes
Del otoño y el humo de quemar las hojas. Tu habitación tiene
Siempre luz artificial, tus ventanas están siempre
Cerradas. Incluso el aire acondicionado ayuda poco,
Ante el penetrante olor masculino de tu respiración.
Las flores cortadas
en los jarrones han comenzado a oler a sudor humano
No hay más canto, ni baile, mi mente es una vieja
Casa de juguete con todas las luces apagadas. La estrategia
del hombre poderoso es
Siempre la misma, sirve su amor en dosis letales,
Porque el amor es narciso al borde del agua, obsesionado
Por su propio rostro solitario y, sin embargo, debe al fin buscar
Un final, una libertad pura y total, debe desear que los espejos
Se rompan y que la noche amable borre el agua.
(Illustrated weekly of India)
COMPOSICIÓN
Finalmente,
me encontré cara a cara con el mar.
Al principio,
el mar sólo era el incesante
susurro del viento en una concha.
Pero acostada al lado de mi abuela,
creía a menudo
que podía escuchar, por la noche,
las ondulaciones de espuma rompiendo en la orilla.
El mar estaba justo a dos kilómetros.
Eso fue hace tiempo.
Antes de que la piel,
decidida a sobrevivir,
aprendiera cómo traicionarse a sí misma.
Antes de que la casa roja que había
representado la inocencia
se desmoronara
y la anciana muriera,
tras yacer tres meses
paralizada,
mientras las hormigas ladronas subían por sus manos
y comían la cutícula.
Quizás mi inocencia no esté
del todo perdida,
mientras las piedras aún resistan
y los restos de argamasa estén esparcidos
por el campo.
Puede ser
que en mi corazón
haya descubierto
que tanto el amor como el odio implican
compromisos.
Pero eso precisamente significa crecer
y crecer es natural.
La tragedia de la vida
no es la muerte sino el crecimiento,
el niño que se hace adulto
y, al hacerse independiente,
descubre
que los viejos tienen las uñas ribeteadas de negro
y cabezas que emanan
un olor dulzón y mohoso.
En los años siguientes
estaba ocupada creciendo,
no tenía por entonces
tiempo para el mar.
Pero,
de vez en cuando, había un paisaje marino
en mis sueños
y agua
salpicando
y resbalando.
Cuando me casé
mi marido me dijo,
puedes tener libertad,
tanta como quieras.
Mi alma se negaba a una dieta de cenizas.
La libertad se convirtió en mis zapatos de baile,
qué bien bailaba
y bailaba sin parar,
hasta que los zapatos se desgastaron en mis pies
y empecé a tener dudas.
Pregunté a mi marido,
¿soy hetero,
soy lesbiana,
o simplemente frígida?
Se rió.
Para tales preguntas
no hay probablemente respuestas,
o puede ser
que las respuestas deban surgir
del interior.
Perdí a mi mejor amigo
Por culpa de un marica maduro.
Las lesbianas me susurran su amor
Amor,
ya no lo necesito,
con ternura ya estoy satisfecha,
he aprendido que la amistad
no puede durar,
que los lazos de sangre no satisfacen.
Y de esta manera,
con cada hombre interesante que conozco,
sea
un editor original
o un poeta de piel amarillenta
como papel viejo,
una piel más vieja que Jesucristo,
debo
a propósito
batir una espuma de deseo,
una pasión que convenga a la ocasión.
Tengo que dejar mi mente desnudarse.
Tengo que excluir
mi autobiografía.
Los únicos secretos que siempre
guardo
son que estoy muy sola
y que echo de menos a mi abuela.
Lector,
podrías decir,
he aquí una chica con un insaciable
apetito sexual,
una fulana como a mí me gusta.
Pero
no estaré disponible cuando te apetezca.
Arrástrate a mis pies,
quítate tu traje de etiqueta y baila,
canta Erato Erato Erato.
Sin embargo, permaneceré impasible.
No por razones morales,
sino porque
no siento la necesidad.
Pero, ¿por qué preocuparse?
Lo que soy capaz de dar
es lo mismo que tu mujer está cualificada
para darte.
Somos todas parecidas,
las mujeres,
en nuestras envolturas de piel sin vello.
Todos los esqueletos son iguales,
sólo cambian las almas
que se esconden en alguna parte entre la carne
y el hueso.
Despelleja a un ser humano y
todavía respirará.
Mata de hambre a una persona, desgarra sus carnes
hasta que quede reducida
a pellejo y huesos,
y sin embargo, vivirá
con cuidados.
Pero desposeído de piel y carne
el esqueleto queda muerto
e indiferente al alma.
Cuando estaba en casa de vacaciones,
hace unos treinta años,
mi abuela me pidió pasar
una noche
en la vieja casa de la familia.
Charlaremos querida,
me dijo,
chalaremos toda la noche.
Y,
al atardecer,
dejó un farol encendido
en el alféizar de la ventana
y se sentó a esperarme.
La casa tenía cuatrocientos años,
sus vigas temblaban con el viento.
Aquellos que valoraban mi vida
gritaron,
no vayas allí,
no estaremos tranquilos
contigo durmiendo bajo ese
techo ruinoso.
El farol de mi abuela ardió
toda la noche
sobre el alféizar de la ventana.
Sé que no sirve de nada arrepentirse ahora
o sentirse avergonzada.
Sé también que confesando,
despojándome de mis envolturas,
me acerco más al alma
y
a la indiferencia suprema
del hueso.
Únicamente los que quieren escuchar,
escuchan.
Lo que cuento son los hechos
corrientes de una
vida corriente.
Mi primera escuela
es ahora un burdel,
y
las damas se broncean sobre el césped
por las tardes,
con sus cabellos encaneciendo,
recién lavados,
sin teñir.
¿Quién puede decir, viéndolas,
que son juguetes
apropiados para noches locas?
Debe haber algo simbólico aquí,
pero no
recuerdo qué.
He acumulado también un par de principios,
arrancándolos
como flores salvajes
en mi camino.
Maridos y mujeres,
éste es mi consejo para vosotros.
Obedeced las órdenes disparatadas del otro,
ignorad a los cuerdos.
Convertid vuestra casa en una alegre
perrera,
el matrimonio debe ser eso
de todas formas,
acordado en
un paraíso de buen humor.
He alcanzado la edad en la que una
perdona todo.
Estoy preparada para perdonar a los amigos
su cariño,
perdonar a aquellos que destruyeron amistades
y a aquellos que perdonaban
y continuaban amando.
Pero daría un mundo por tener
hoy a uno de mis enemigos
para una merienda tranquila
en alguna parte.
Tras tanto tiempo sin vernos
tendríamos mucho que contarnos.
Pero
en serio, debo despertarme,
volver a la vida.
Me digo a mí misma
y os digo a vosotros, los
que escrutáis el espejo buscando ese destello
blanco en el pelo,
enamoraros,
enamoraros de una persona
inapropiada,
arrojaros a ella
como una polilla a la llama.
Que haya desesperación en cada movimiento.
Excavad
profundo, el profundo dolor.
Para ser sincera,
he fracasado,
siento mi edad y mi
inutilidad.
Todo lo que quiero ahora
es dar un largo paseo
por el mar
y tumbarme allí, descansar,
completamente desconectada.
Pero
descansar es un capricho infantil,
un hambre pequeña.
Hambres mayores acechan
en el fondo del mar.
Al final,
alimentaré únicamente el hambre
de alimentar otras hambres,
la esencial.
Deshacer,
disolver
y retener en otros elementos
los potentes fragmentos
de uno mismo.
El supremo descubrimiento será
que somos inmortales,
los únicos perecederos son
los sistemas y los arreglos,
incluso nuestras penas continuándose
en los insaciables que forman
el mundo. Ni tan siquiera los
movimientos a menudo repetidos
de cada célula dispersa
otorgarán el poder
de escapar
de las jaulas del compromiso.
Debo prolongarme,
atrapada en la inmortalidad,
mi única libertad es
la libertad
de descomponerme.
LOS RAROS
Habla girando hacia mí una mejilla
Marcada por el sol, su boca, una caverna
Oscura donde brillan estalactitas de
Dientes desiguales, su mano
Derecha sobre mi rodilla, mientras nuestras mentes
Son empujadas a correr hacia el amor.
Pero tan sólo se pasean, trastabillando
Ociosamente sobre charcos de
Deseo… ¿Puede este hombre de
Ágiles dedos desatar
Algo más vivo que el
Hambre ociosa de una piel? ¿Quién puede
Ayudarnos que haya vivido largo tiempo
Y haya fracasado en el amor? El corazón,
Un depósito vacío esperando
Largas horas, se llena a sí mismo
Con enroscadas serpientes de silencio…
Soy rara. Únicamente
Para guardar las apariencias hago ostentación,
A veces, de un deseo exuberante.
GINO
Morirás a causa de sus besos, dijo, como uno
Muere cuando es mordido por una serpiente que inunda
Tu corriente sanguínea con su esencia maldita. Quede en silencio,
Por una vez, la lengua se desvaneció en mi boca.
Era julio, un julio lleno de lluvia y sombras
Atrapadas como humo en los huecos del cielo y
Ese obsceno, vaporoso, olor a podrido emergiendo de la tierra.
Caminaba un paso delante de mí, el viento del oeste
filtrándose a través de
Su pelo. Y pensé, si tan sólo pudiera desear
De verdad, desear de verdad su amor, cabalgaríamos la felicidad,
Gran corcel blanco, pisoteador de leyes no sagradas.
Si tan sólo consiguiese desterrar la heredada
Memoria de un roce, me serviría a mí misma en
Espejos de dormitorio, fruta oscura en bandeja de plata,
Mientras él tumbado mira, justo conquistador de otro
País. Puliré el cristal de sus ojos tristes
Y con maneras celosas, tras la ira y las duras palabras,
Gemiré en sus nervios, como un gato sin dueño maúlla
Entre los escombros de una tormenta. Pero una sólo tiene
La vida que se merece y sueña sólo los sueños que
El alma vieja puede comprender. Sueño con manos lascivas
Subiendo por mis miembros y con tanatorios donde
las luces nocturnas
Brillan sobre los rostros sellados tras la partida del alma.
Y con vigilantes sepulcrales, empujándome a través
de largos pasillos
Al oscuro interior de la sala de rayos X.
(¡Oh! El chasquido de las camillas de los muertos,
Tan fuerte como una carcajada intempestiva). Y con aeroplanos
Brillando rojos en el cielo… Debería soñar sus
Incomparables sueños, sueños de villas soleadas y de
Niños gordos de media casta, más adorables que dioses y de
Beber vino en verandas, él y yo, envejeciendo
Y en paz, despojados de todo disfraz.
Pero terminaré de forma diferente, lo sé, los afluentes
De nuestras sangres no se mezclarán ni una vez.
Es un río de sueños, déjalo así, los niños son
Niños soñados. Los verdaderos nunca tienen esos
espléndidos ojos.
Este cuerpo que soporto sin alegría, este cuerpo
Cargado de indulgencia, juguete menudo, propiedad
De un hombre de carácter, se atrofiará quizás batallado
Con el deseo impersonal de mi amante. O se volverá adiposo
Y alcanzará un enorme tamaño antes de su fin.
Seré la bruja de rodillas gordas en la interminable cola
del autobús,
Esa de cuya bolsa de la compra caerá una vulgar patata
Rodando a través de la calle. Seré la paciente
En la cama de hospital, descansando bajo el sopor de las drogas
Y soñando con el hogar. Seré la abuela
Distribuyendo sus pertenencias, la chatarra y las baratijas
Más duraderas que sus huesos. Quizás algún vientre en ese otro
Mundo más misterioso se convulsionará cuando penetre finalmente,
Una entrada legítima marcada por el descontento.
ENAMORADA
¿A qué me recuerda la boca ardiente
Del sol, llameando en el cielo
De hoy?… ¡Oh! Sí, su
Boca, y… sus miembros como plantas
Pálidas y carnívoras estirándose
Hacia mí y la triste mentira
De mi inagotable deseo. ¿Dónde está
El espacio, la excusa o incluso
La necesidad de amor? Porque, ¿no es cada
Abrazo algo completo, un
Rompecabezas acabado, cuando boca sobre
Boca miento, ignorando mi pobre y
Melancólico pensamiento, mientras el placer,
Con premeditada alegría,
Atruena ásperamente en el
Silencio de la habitación…? Al mediodía
Miro los cuervos flacos volando
Como peces con alas – y por la
Noche, desde detrás de la calle Burdwan,
Los portadores de muertos gritan, ¡Bol
Hari Bol!, extraño acompañamiento
Para noches sin luna. Mientras paseo
Insomne por la veranda un
Millón de preguntas surgen en
Mí, todas sobre él y
Esta sensación comunicada por la piel
Que no me atrevo todavía en
Su presencia a llamar nuestro amor.
LA HERENCIA
Esta fue pues nuestra única herencia, este viejo
Virus que cultivábamos en el alma de tal forma
Que cuando a la caída del sol, el agudo grito del
almuédano resonase desde
La mezquita, las campanas de la capilla anunciasen
el ángelus y
Desde el templo se elevase el canto disonante del brahmán,
Nosotros anduviésemos con los corazones agitados
Por un odio, ilógico,
Y escogiésemos no creer –lo que quizás intuíamos vagamente-
Que tan sólo era la locura de nuestros padres la que hablaba,
En tres tonos diferentes, murmurando: Asesinad a quién no
Crea, o mejor aún, destripad a sus vástagos
Y esparcid por las calles sus pobres entrañas. ¡Oh Dios!
Bendito sea tu justo nombre, bendita sea la religión
Purificada en la sangre de los impíos, bendita sea
Nuestra ciudad sagrada, bendita sea su gloria roja.
CRISTAL
Fui hacia él media hora
Como pura mujer, pura tristeza
Cristal frágil, rompiéndose
Pulverizándose
La casa estaba silenciosa en el calor
Sólo las viejas vigas crujían
Me atrajo hacia sí
Con rudeza
Con la urgencia de un amante, una brazada
De esquirlas destinada a hacer daño y
Preñada con dolor. ¿Por qué
No
Grite entonces, cristal roto, ten cuidado?
¿Por qué no le dije entonces que
Ya no me preocupaba
A quién
Hería con amor y a menudo sin él?
Con la indiferencia de un juguete barato
Entro en las vidas
De otros, y
Hago de cada trampa del deseo,
Un refugio temporal. Sobre mí, sus
Dedos rasgueando pueden
Revivir
Las melodías preferidas de un pasado
Yo le doy un envoltorio a sus sueños,
Una mujer-voz
Y una
Mujer-insignificante. No me molesto
En contarlo: extravié un padre
En algún lado, y lo busco
Ahora en todas partes.
VERANO EN CALCUTA
¿Qué es esta bebida sino
El sol de abril, exprimido
Como una naranja en
Mi vaso? Tomo un sorbo del
Fuego, bebo y bebo
Otra vez, estoy borracha,
Sí, pero en el oro
De los soles. ¿Qué noble
Veneno corre ahora por
Mis venas y llena mi
Mente con sosegada
Risa? Mis preocupaciones
Dormitan. Diminutas burbujas coronan
Mi vaso, como la sonrisa
Nerviosa de una novia, y encuentran
Este momento de tregua en
Desearte, el borrón
En la memoria. ¡Qué
Breve el tiempo de mi
Devoción! ¡Qué breve
Tu reinado! Cuando con
Un vaso en la mano bebo, bebo
Y bebo otra vez, este
Jugo de los soles de abril.
LOS RECLUSOS
Hubo una época en la que nuestro deseo era
Como una bandera multicolor de ningún
País concreto. Reposábamos
En la cama, los ojos vidriosos, fatigados, como
Juguetes que los niños muertos dejan,
Y nos preguntábamos el uno al otro. ¿A qué
fin, a qué maldito fin?
Ésa era la única clase de amor,
Ese destrozarnos mutuamente,
Como reclusos desbrozando y destripando terrones
Al mediodía. Éramos tierra bajo el caliente
Sol. Había fuego en nuestras
Venas y las frías noches de la montaña no
Servían para aliviar el ardor. Cuando él
Y yo nos fundíamos en uno, no éramos ni
Macho ni hembra. No quedaban
Palabras, toda palabra era aprisionada
En los viejos brazos de la noche. En
La oscuridad crecimos, mientras en silencio
Cantábamos, cada nota surgiendo del
Mar, del viento, de la tierra y
De cada triste noche como un dolor…
PUESTA DE SOL, PÁJARO AZUL
Cuando estoy charlando con amigos me acuerdo de él y de repente no puedo hablar más me preguntan qué me sucede por qué me he vuelto pálida y débilmente niego con la cabeza nada, nada… me advirtieron que no me acercase al rey pero lo hice y créeme era un hombre como los demás me estrechó contra su pecho y dijo que me amaba y fui feliz y pensé que él lo era también… después de un año dos lunas amarillas crecieron y decrecieron sin rastro de sangre y se lo dije apoyada en su regazo se lo dije y de repente el sol se posó sobre ese bello rostro su respiración en mi oído se volvió profunda no pronunció palabra… ya no me llama ya no viene a mí ni se asoma a la ventana para sonreírme pero dondequiera que mire le veo en cada cosa como un pájaro azul que a la puesta de sol revolotea en mi cielo…
DRAMA
Era un pequeño escenario con corrientes de aire
Con luces débiles, tablones de madera
Y tan sólo una lámpara roja, roja, encima,
Como un sol furibundo y un enorme
Ramo sin tarjeta tirado detrás,
En algún sitio en el caos de la habitación verde.
Como la confianza, muriendo lentamente…
Pronto fue mi turno de interpretar la
Trágica, avanzar vacilante,
Con bata negra, velo negro,
Y llorar y golpear mi pecho
Y hablar de amor no correspondido.
Me han humillado, me han humillado,
Me han humillado tanto…
Luego, hacia mí, desde filas y filas de
Bocas cavernosas, donde la razón muere
Como la voracidad de la langosta, me vuelvo
Y les pregunto por qué, dicen ja, ja,
ja, ja, ja, ja…
No hay tal escenario hoy, no hay
Luces ni velos, ni lámpara brillando
Como un sol rojo. Tomo mi té
En un balcón soleado, adoro
A un hombre casado y, cuando recito
Mi papel, aunque sus labios no se muevan,
Le oigo reírse diciendo ja, ja, ja, ja,
ja, ja…
ALGÚN DÍA DEBERÉ
Algún día deberé partir, dejar el capullo
Que construiste entorno mío con el té de la mañana,
Con palabras de amor lanzadas desde umbrales y, por supuesto,
Con tu cansado deseo. Algún día deberé levantar
El vuelo y volar, como los pétalos
Al viento, y tú, querido,
Triste resto de una raíz, debes
Quedar atrás, sin orgullo, en camas dobles
Y lamentarte. Pero algún día volveré habiendo perdido
Casi todo, lastimada por el viento, el sol y la lluvia,
Demasiado herida por una felicidad salvaje para ansiar
Aún otra escapada u otra ráfaga
De libertad, y veré, algún día,
Mi mundo sin carne, sin venas, sin sangre,
Esquelético, luego cerraré los
Ojos y me refugiaré dónde sino
Aquí, en tu nido de conocido desprecio…
CARTELES LLAMATIVOS
Hoy soy una criatura vuelta
Del revés. Desplegarme a través de las amplias avenidas
De tus pensamientos, como un llamativo cartel,
Fue siempre mi deseo, extranjero, pero todo lo
Que hago es acechar en las sombras de callejones sin salida,
Mostrando únicamente los ojos… ¡Oh!, no importa,
He pasado largos años tratando de ubicar mi mente
Bajo la piel, bajo la carne y por debajo
Del hueso. He extendido mi desnudez bidimensional
Sobre hojas de revistas semanales, mensuales,
Cuatrimestrales, un penoso sacrificio. He dejado
Mi propia voz de lado, adoptando el clic
De la mecanógrafa como único lenguaje,
Hago clic-clic, clic-clic tediosamente en tus oídos,
Extranjero, aunque puedas no tener necesidad
De mí, continúo y continúo, sin saber por qué…
UNA RELACIÓN
Este amor, una miríada de entristecidos siglos
Más viejo que yo, fue una vez una oración
por sus huesos, que les estimuló a creer en la
Adolescencia hasta esa favorecedora altura. Sí,
Mi deseo le hizo hombre
Y bello, de manera que, cuando al fin nos encontramos,
Creer que una vez no conocía su
Figura, su caricia tranquila, o la amabilidad ciega
De sus labios, se hacía difícil. ¿Traicionarme?
Sí, puede, pero no físicamente,
Sólo con palabras que enroscan sus sílabas al
Contacto del aire y mueren con suspiros metálicos.
¿Por qué me preocupo de sus picaduras rápidas e
inofensivas mientras
La sabiduría de mi cuerpo me dice, una y otra vez,
Que no encontraré mi descanso, mi sueño, mi paz,
Ni incluso mi muerte, en ningún sitio sino aquí
En los brazos de mi traidor…?
FUEGO FORESTAL
En los últimos tiempos, he comenzado a sentir hambre,
A tragar con avaricia todo lo que encuentro a mi paso,
Como un fuego forestal que todo consume
Y con cada muerte gana un encanto más salvaje
Y resplandeciente. Niño calvo en
El cochecito abierto piensas que sólo miro, y vosotros
También, esbeltos amantes detrás del árbol, y tú, viejo,
Con papel en la mano y la luz del sol en
Tu pelo… Mis ojos os lamen como llamas, mis nervios
Os consumen; y cuando acabo con vosotros, en el cochecito,
cerca del árbol y sobre el banco del parque, escupo
Pequeños montones de cenizas, nada más. Pero en mí,
Los suspiros, olores y sonidos crecerán y se desarrollarán
Sin cesar. En mí dormirá el niño
Que se sentaba en cochecitos, dormirá, se despertará
y sonreirá con esa sonrisa desdentada.
En mí pasearán los amantes, las manos
Entrelazadas, y en mí, dónde si no, el viejo se sentará y
Sentirá la caricia del sol. En mí, las farolas
Brillarán, las chicas del cabaret se divertirán,
Los tambores de boda resonarán, los eunucos arremolinarán
Sus faldas de colores y cantarán tristes canciones de amor,
el herido gemirá,
Y en mí, la madre moribunda, con esperanzados
Ojos, mirará alrededor buscando a su niño, ya adulto,
Que partió hacia otras ciudades y otros brazos.
LOS DESCENDIENTES
Hemos pasado nuestra juventud pecando levemente
Intercambiando amor insubstancial y a menudo
Pensábamos que nos habían herido, pero ningún dolor
Quedó en nosotros, ningún rasguño podía marcar ni
Estropear ligeramente nuestro frío encanto.
Hemos reposado siempre, clavados, no, no
A cruces, sino a camas suaves y contra
Formas más suaves, mientras las palpitantes y
Tiernas horas pasaban dando bandazos, en un medio
crepúsculo medio alba,
Medio sueño medio trance. Éramos los vencidos,
Claudicando ante todo. No es
Nuestro estilo el arañar paredes de vientres buscando
Recuerdos, ni siquiera cuestionar la muerte,
Sino, como un niño se entrega a su madre,
Nos entregaremos al fuego o a la
hambrienta tierra para ser lentamente tragados,
Devorados. Nadie descenderá de su cruz
Ni nos mostrará su herida, ningún dios perdido
En el silencio empezará a hablar, ningún amor perdido
Nos reclamará, no, no vamos a ser
Nunca redimidos, ni creados de nuevo.
LA BUGANVILLA SALVAJE
Hubo un tiempo en que
Estaba triste en Calcuta, unos días estivales
Que pasaban lenta, y tristemente,
Como un cortejo detrás de un ataúd. Días
Cuando incluso mi cama no me daba descanso,
Sino que como un mar agitado me sacudía
Con sus olas y cómo gemía y me lamentaba,
Y constantemente ansiaba un hombre
De otra ciudad… Entonces, poco a poco,
Mi amor se marchitó, di largos paseos
Anduve por caminos que nunca había visto
antes, vi caras que me gustaron por su encanto.
Es un mundo bueno, y
Lleno de distracciones. Anduve por calles al lado
Del mar, donde las barcazas
Flotan, con sus fondos pudriéndose, y la basura
Se pudre, y los peces muertos se pudren
Y olí el hedor de lo moribundo y la
Fetidez de lo muerto pudriéndose,
Pasé por calles donde las chicas de la noche con postizos
Y llamativos pechos deambulaban
Y bajo farolas amarillas, paseaban arriba y abajo
Lanzando sus sonrisas enfermizas
A los hombres. Y, por las calles cerca de los viejos cementerios
Donde los muertos están tan muertos
Que incluso sus lápidas han perdido sus nombres en
Las lluvias, y son ahora pálidas y amarillentas
Como dientes grotescos, una cosecha de
Viejos dientes, y nadie de duelo
Que deposite un ramo por ellos o derrame una lágrima
Pero, sí que vi al lado
De las viejas tumbas algunas caléndulas floreciendo y la
Buganvilla roja salvaje
Escalando sus minaretes. Paseé, vi y
Oí, la ciudad se calmó
Para mí, y entonces mi ansia de
Una determinada caricia disminuyó
Y un día le envié algunas rosas y dormí
Toda la noche un silencioso
Sueño sin sueños y me levanté por la mañana libre.
PALAM
Como la sangre derramándose y la muerte acercándose,
Otro día que se acaba
Mientras los aviones zumban en la distancia y las luces
De los aeropuertos brillan azules
No gires un rostro desdibujado hacia mí esta vez, ni saludes,
Sino deja
Que el anochecer engulla todo lo que quise a esta humilde tarde.
Adéntrate en la noche, vencedor hasta ahora tan frío
como un acero, oscuro halcón
Retornando tarde. Aléjate de mí en la noche solitaria
Con mis huellas sobre ti, querido, ve, mientras que
como sangre derramándose
Y la muerte acercándose, este día nuestro se va extinguiendo
irremediablemente.
EL PANTANO
En malabar durante las lluvias tras una semana especialmente tormentosa y una mañana cálida nuestro patio se convirtió en un pantano mis pies quebraron su superficie gris y me hundí con un grito
mi amante envejeciendo sin gracia me pregunta por qué quieres un niño yo soy tu niño sí sí sí una y otra vez ese lamentable pasatiempo que ha hecho de nosotros sus adictos él desnudando mi alma sin esfuerzo alcanzando a ciegas el punto de la angustia, pero aún sacudo mi cabeza me voy insatisfecha porque qué desnuda él para mí en la cama de su estudio excepto su cuerpo bien bronceado
el oráculo de los sabios avanzó dos pasos para retroceder de nuevo el elegido con el cabello largo el cinturón de campanillas y la cimitarra le dijo a mi abuela en un gorgorito que no era suyo protegeré a tus descendientes de enfermedades y muertes repentinas no te parece suficiente y la anciana las manos cruzadas los ojos cerrados dijo sí es suficiente no puedo pedir más
la virtud es la joya más valiosa decía mi abuela ella llevaba tales invisibles esta mujer respetada mientras la familia vendía cada pieza de oro para recuperar las tierras perdidas y las sirvientas se volvían anémicas nací con la piel clara pero en unas semanas como los brazaletes de oro en los brazos de las criadas mi piel se oscureció fui la primera niña negra de la familia había algún defecto en mí era consciente de ello pero mi madre rogó a mi prometido sé amable es la criatura más inocente que hayas podido conocer
cuando estaba enferma me trajeron a mi hijo de tres años mamá dijo deja este hospital ven a casa conmigo, aunque me hubiera muerto esa semana habría caminado como un fantasma de vuelta a casa y a él mucho de mí misma fue extraído y enviado en tarros de mermelada al laboratorio de patología pero lo que el laboratorio no necesitó yacía bajo las sábanas en la habitación quinientos sesenta y cinco y pensaba con nostalgia en el niño
mi amado está acorazado con astucia desconfianza y odios violentos pero viene a mis brazos desarmado y cuando las últimas fuerzas caen a gotas le llamo mi niño le sostengo sobre mi pecho pero a menudo después de marchar abro su puerta otra vez y le veo en su mesa firmando cartas con gafas y con la dura mirada de quieres algo el cambio es tan completo que quedo muda y en silencio debo alejarme
soy el arbusto contaminado las serpientes se retiran a las tres de la mañana mientras los demás duermen no tengo nombre propio y mi pasado es un terreno desolado donde la memoria crece como los altos árboles en mi casa de malabar hace años en las tardes calientes bailarines demoniacos pasaban desfilando por los arrozales tras ellos los caramillos de los parias lanzaban largos quejidos que atravesaban el calor como jirones de pena
él es más rico el más fuerte el más letal encendí mil y una velas en nuestro altar a la serpiente rogando por un amante así él me aseguró que el poder y el dinero dos y dos no son cuatro sino veintidós él es simplemente política y un poco de sexo cada día no lee libros ni se pasea por el paseo marítimo o nada soy la marioneta en su cuerda la virtud es la joya más valiosa sí sí sí pero él es la joya que prefiero para llevar una o dos veces por semana con orgullo me unta con aceites me mete en su bañera tiemblo ante su mirada indiferente el agua caliente roza mis puertos y se enfría sus párpados se cierran está a punto de dormirse un día me levantaré como el brutal juguete de Frankestein saltaré de su cama me pasearé sonámbula por el paseo marítimo será entonces únicamente otro hombre otra estación y el verano quemará hasta dejar negras cenizas en su jardín.
LOS PASILLOS
¿Por qué sueño tan a menudo
Con una casa donde cada silencioso
Pasillo me conduce a cálidas
Habitaciones amarillas –y ruinosas veces
Me dan la bienvenida, y una cantarina y amistosa
Risa, y rostros vueltos,
Familiares, pero no
Parezco recordar los nombres
Ni la verdadera naturaleza de su
Relación conmigo?
¿Por qué quedo siempre
Como una extraña, vagabundeando por los perdidos
Vericuetos de una mente ciega, mientras
Todos alrededor reconocen,
Aman… y, una vez despierta,
Veo la cama de la que mi amor
ha huido, la habitación vacía, las
Paredes desnudas, cuento con los dedos
Mi puñado de amigos, e intento
Desesperadamente recordar
Sus caras o las palabras que
Pronunciaban para construir un momento o
Dos, dones benditos?
¿Por qué tan a menudo
En sueños me detengo ante extrañas puertas,
La soledad en los huesos, sintiéndome
Como una impostora, mirando
La multitud que me da la bienvenida –y
Sabiendo, en el fondo, la verdad, que
me conocen por otro
Nombre –un nombre amado que soy
Incapaz de recordar?
EL SUICIDIO
Privado de su alma
Mi cuerpo estará desnudo.
Privada del cuerpo
Mi alma desnuda estará.
¿Cuál preferirías tener
O mar amable?
¿Cuál de ambos
Está muerto?
Arrojé los cuerpos,
No podía soportar su olor.
Sólo las almas pueden penetrar
El vórtice del mar.
Sólo las almas saben cómo cantar
En el vórtice del mar.
Tu cuerpo estará muerto,
El pobre,
Muerto como una madera flotante, a la deriva,
Arrastrada hacia la orilla.
Tu cuerpo cabalgará la marea,
Jinete desplomado, sin vida,
Sobre un caballo blanco de batalla
A la carga.
Tu cuerpo se lastimará blanco
Contra los arrecifes de coral.
Tu cuerpo,
Tu solitario cuerpo,
Te lo digo, mar,
Tengo suficiente coraje para morir,
Pero no suficiente,
No el suficiente para desobedecer
Aquél que dijo: no te mueras
Y me causes un dolor tan certero.
Cuán fáciles son tus obligaciones.
Cuán simples.
Sólo rugir un hambriento rugido,
Saltar hacia delante
Y retirarte.
Vas y vienes, vienes y vas
¡Oh mar! Juegas un juego infantil.
Pero,
Debo poner una pose,
Debo pretender,
debo desempeñar el papel
De la mujer feliz,
De la feliz esposa.
Debo mantener la distancia adecuada
Entre yo y lo de abajo.
Y debo mantener la distancia conveniente,
Entre yo y lo de arriba.
¡Oh mar! Estoy harta,
Quiero ser sencilla,
Quiero ser amada
Y
Si no se puede tener amor,
Quiero estar muerta, simplemente muerta.
Mientras me adentro,
Descubro con alegría que
El frío hostil del mar
Es a pesar de todo superficial.
Las cavidades interiores
Son muy cálidas.
Debe haber un sol reposando
en el vórtice del mar.
¡Oh mar! Soy feliz nadando
Feliz, feliz, feliz…
El único movimiento que conozco bien
Es precisamente el de nadar.
me viene de nacimiento.
Tuve una casa en Malabar,
Con un estanque verde pálido.
Crecí allí,
En los luminosos meses de verano,
Nadaba y flotaba
Y buceaba en el frío y el verde.
Me tumbaba moteada de verde y oro
Durante las horas de sol,
Hasta que
Mi abuela gritó,
Querida, ahora debes dejar de bañarte.
Eres demasiado mayor para jugar
Desnuda en el estanque.
Sí, el único movimiento que conozco realmente
Es el de nadar,
Es innato.
El hombre blanco que se ofrece
A ayudarme olvida,
El hombre blanco que se ofrece
A sí mismo como una bebida fuerte
Es para mí,
A decir verdad,
Sólo agua.
Sólo un estanque verde pálido
Brillando al sol.
Nado en él
Rota de deseo.
Floto en su vigorosa sangre
Secándome las lágrimas.
Sin embargo, jamás puedo olvidar
Al único hombre que hace daño,
Al único que parece saber
la única manera de herir.
Retenerte es fácil
Agarrándose a aguas que fluyen,
Te lo digo, mar,
Es fácil,
Pero retenerle medio día
Fue una tarea difícil.
Se necesitaban bebidas
Para sujetarle el amor.
pero cuando amaba,
Créeme,
Lo único que podía hacer era sollozar como una tonta.
¡Oh mar!
Vaca generosa,
Tú y yo somos grandes fracasos.
Somos demasiado sentimentales
Para nuestro propio
Bien.
Las luces se mueven en la orilla,
Pero no volveré.
Mar, devuelve mi cuerpo
Que él sabía cómo amar.
Despojada del cuerpo,
Mi alma será libre.
Acoge mi alma desnuda
Que él sabía cómo herir.
Sólo el alma sabe cómo cantar
En el vórtice del mar.
PRÓXIMO PROGRAMA JUEVES A LAS 22 HS (HORA ESPAÑOLA)

