43. Poesía más Poesía: Guillaume Apollinaire

GUILLAUME APOLLINAIRE

BIOGRAFÍA

Guillaume Apollinaire, poeta genial para muchos, violentamente criticado por otros. ¿Quién fue ese hombre extraordinario que canta al amor con sensualidad y lirismo, amante de la libertad y de la vida, encendido cantor de la guerra, punta de lanza de la vanguardia poética y artística, y en ocasiones defensor de los valores tradicionales? 

Wilhelm Apollinaris de Kostrowitzky nació en Roma el 26 de agosto de 1880, hijo de la unión pasajera de una aristócrata polaca y de un militar italiano (según otras versiones, su padre fue el entonces obispo de Mónaco, Monseñor Theuret). Posteriormente adquiriría la nacionalidad francesa, con el nombre de Guillaume Apollinaire.
Educado en Mónaco y en el sur de Francia, destacó muy pronto por sus conocimientos de poesía moderna y por su carácter inconformista y rebelde, lo que no le impedía obtener las mejores calificaciones en sus estudios. Lector infatigable, su infancia fue marcada por la vida nómada que llevaba con su aventurera madre, ludópata empedernida, por Italia y la Costa Azul francesa. Todos los lugares donde hubiera un casino donde perder o ganar dinero les servían como residencia ocasional.
Ya con trece años de edad compuso sus primeros poemas, concebidos bajo la influencia de la poesía de Rimbaud.
Angelica, la madre se instala con sus hijos en Stavelot, en Bélgica para ir a un casino próximo, le prohíben la entrada así que pronto se va a Paris dejando a sus hijos en una morada donde se escabulleron «a la chita callando»: al no poder pagar la cuenta del hotel, Wilhelm y su hermanastro Albert dejaron el pueblo al alba y sin ruido. De esta época es el recuerdo de los bailes festivos de estos parajes así como la imitación del dialecto valón. También se enamora de María Dubois, la hija de los dueños del hotel. Escribe poemas y cuentos
Se instala en Paris, aprende a escribir a máquina, frecuenta todos los días las bibliotecas y sirve de negro al abogado Esnart quien publica la novela Qué hacer? en el periódico Le matin.
Apollinaire colabora con un mensual satírico de Montmartre. Publica tres poemas firmados Wilhelm Kostrowiztky en la revista La grande France. Ama sin ser correspondido a Linda Molina da Silva, hermana de uno de sus amigos y le escribe poemas.
Durante un año (1901-1902) fue preceptor en Alemania, donde se enamoró de una joven inglesa, a la que después visitaría repetidas veces en Londres, y cuyo rechazo motivaría poemas como La canción del Mal Amado o Annie. Visita a solas Praga y Viena y con la familia, muchas ciudades alemanas.
Empieza a colaborar en el mensual El europeo, la Revue blanche publica cuentos firmados Guillaume Apollinaire.
En 1903, asiste el 18 de abril a un festejo de la revista La plume, allí conoce a Alfred Jarry y a André Salmon. Con André funda en noviembre su propia revista Le festin d’Ésope que publicara nueve números.
Gana su vida como empleado de banco. Conoce a los pintores Derain y Vlaminck que pintan juntos desde 1900.
En 1905, Apollinaire conoce a Picasso y Max Jacob, y empieza a frecuentar los círculos literarios y artísticos de la bohemia de Montmartre. Para hacer frente a sus dificultades económicas escribe algunas novelas eróticas, como Las once mil vergas y Memorias de un joven Don Juan, que publica bajo seudónimo. Publica también un artículo en La plume sobre Picasso.
Poco a poco empieza a colaborar en sucesivas revistas y se inicia en la crítica de arte. De sus largas y casi diarias entrevistas con Picasso, Salmón y Max Jacob, el Aduanero Rousseau surgiría todo el movimiento de la pintura moderna.
Se instala al pie de la Butte Montmartre, conoce a la pintora Marie Laurencin, con quien tendrá una relación tormentosa. Sigue publicando en revistas, sus cuentos, sus poemas y artículos sobre pintura.
En 1908, decide vivir de su escritura y firma un contrato con una editorial, La biblioteca de los curiosos. Primera publicación sobre Sade, publica una crónica de novelas en La phalange, da conferencias y empieza a ser reconocido como critico de arte porque escribe sobre Braque y el Aduanero Rousseau.
Da varias conferencias defendiendo a los nuevos poetas. Es responsable de La litterature feminine en la revista Les marges. Con el nombre de Louise Lalanne. Cuentan que el responsable de esta revista propuso a dos mujeres escritoras que hicieran criticas sobre la literatura femenina emergente pero la dos rechazaron la propuesta , por eso se lo pidió a Guillaume, el escritor de la pluma flexible, él acepto pero la leyenda cuenta que los poemas que publico con el nombre de Louise Lalanne son poemas de juventud de Marie Laurencin.( Francis Poulenc les puso música).
En 1911 es robada La Gioconda en el Museo del Louvre. Su amigo y antiguo secretario Géry Piéret, que había robado unas estatuillas en el museo, compromete indirectamente a Apollinaire, que es encarcelado como sospechoso de complicidad en los robos. Sus amigos organizan la protesta y es liberado al cabo de una semana. Esta breve estancia en prisión dio lugar a algunos poemas (En la Santé). Publica El bestiario o Cortejo de Orfeo. Se dedica, cada vez con mayor pasión, a la defensa de los nuevos pintores (Los pintores cubistas, 1913).
En junio, Marie Laurencin lo deja después de una relación de 5 años, dice que era demasiado celoso. Escribe Le pont Mirabeau.
Con varios amigos, funda Soirées de París, el órgano del arte y de la poesía de vanguardia. Publica Alcoholes, colección que contiene poemas escritos entre 1889 y 1913, y en los que suprime todos los signos de puntuación. En adelante, ya no puntuará más sus versos. De Alcoholes se ha dicho que es una de las obras capitales en la historia de la poesía moderna. Para llamar la atención sobre su nueva poética, abre Alcoholes (1898-1913) con un poema de 1912, “Zona” —uno de los que sus contemporáneos llamarían “poemas-conversación”, “poemas paseo”, “visionarios”: uno de sus varios poemas simultaneístas. 
En 1914, pide ser enrolado en el ejército. Fue rechazo por extranjero. Muchos de sus amigos, André Breton por ejemplo, escribieron que Apollinaire amaba la guerra. Prévert dijo, qué lastima que Apollinaire haya amado tanto la guerra.

El surrealismo, el arte póstumo de Apollinaire | elmundo.es


En septiembre en Niza, conoce a Louise de Coligny Chatillon, Lou.
En diciembre, es aceptado en el ejercito y empieza los papeles para conseguir la nacionalidad francesa.
Es en Nimes que pasa una semana de pasión con Lou antes de ir al frente.
El 2 de enero, Apollinaire conoce a Madeleine Pagès en el tren de Niza a Marseilla.
Durante su estancia en el frente, en las trincheras, escribirá a Lou así como cartas a Madeleine.
En marzo, pasa su tercer y último permiso con Lou, es la ruptura definitiva pero los amantes prometen seguir siendo amigos.

Apollinaire y Madeleine Pagès en diciembre de 1915.


En agosto empieza a intercambiar cartas con una joven poeta Jeanne-Yves Blanc, su madrina de guerra.
El 25de septiembre participa a la ofensiva de Champagne, donde Blaise Cendras perderá su brazo derecho.
En la guerra, Apollinaire sufrió una gran transformación. El bohemio parisino se convirtió en un hombre que cantaba al honor, al deber militar, al patriotismo. El chovinismo francés le ganó por entero.
Las fiestas de fin de año las pasa en Orán con la familia de Madeleine.
El 9 de marzo recibe la nacionalidad francesa por decreto y el 17 de marzo es herido gravemente en la cabeza. El 9 de mayo sufre una trepanación, su convalecencia será larga y dolorosa.
En octubre apareció su obra El poeta asesinado, cuya cubierta representaba a un caballero con el cráneo ensangrentado. Es un libro de cuentos, al cual acaba de añadir un último capitulo.
En 1917 retoma sus actividades literarias y periodísticas. Pierre Reverdy lo designa como jefe de fila de la nueva generación en su revista Nord-Sud.

File:Guillaume Apollinaire, c. 1916.jpg - Wikimedia Commons


El 18 de marzo, emplea públicamente el termino Sur-realista.

Apo lee "La desaparición de Honoré Subrac", de Guillaume Apollinaire


Admirado durante su vida por los jóvenes poetas que formaron más tarde el núcleo del grupo surrealista (André Breton, Louis Aragon, Phillipe Soupault), reveló muy pronto una originalidad que le liberó de toda influencia y que hizo de él uno de los precursores de la revolución literaria de la primera mitad del siglo XX. Su arte no está basado en ninguna teoría sino en un principio simple: el acto de crear debe venir de la imaginación, de la intuición pues debe acercarse, lo más posible a la vida, a la naturaleza. «Esto último es para él una fuente pura de la que puede beberse sin envenenarse» (Obras en prosa completas. 1977). Pero el artista no debe imitarla, la creación debe aparecer según su propio punto de vista. De esta manera, Apollinaire habla de un nuevo lirismo. El arte debe liberarse de la reflexión para poder ser poético. «Soy partidario empedernido de excluir la intervención de la inteligencia, es decir de la filosofía y de la lógica en las manifestaciones artísticas. El arte debe tener como fundamento la sinceridad de la emoción y la espontaneidad de la expresión: ambas están en relación directa con la vida que se esfuerzan por idealizar» dijo Apollinaire
El 24 de junio, primeras polimecas con la salida de su obra de teatro Los pechos de Tiresias. El día siguiente empieza a trabajar en un Misterio en el departamento de La censura.
El 26 de noviembre, Pierre Bertin lee su conferencia sobre El espiritud nuevo.
Su prestigio y su influencia alcanzaron el punto más alto. Colaboraba en las principales revistas de vanguardia. Soñaba con un humanismo fundado en el conocimiento del pasado y el pleno acuerdo entre la poesía y la ciencia. En esta última época publicó más poemas que nunca, Vitam impenderé amori y escribe un guión de cine.
Conoce a Amelia, llamada Jacquelines Kold, la linda pelirroja.
En abril de 1918 publica Caligramas, poemas de la paz y de la guerra que junto a Alcoholes, es su obra capital.
Un caligrama (del francés calligramme) es un poema, frase, palabra o un conjunto de palabras cuyo propósito es formar una figura acerca de lo que trata el poema, en el que la tipografía, caligrafía o el texto manuscrito se arregla o configura de tal manera que crea una especie de imagen visual (poesía visual). La imagen creada por las palabras expresa visualmente lo que la palabra o palabras dicen. En un poema, este manifiesta el tema presentado por el texto del poema. En la modernidad se dio con las vanguardias que buscaban la ruptura y la innovación a principios del siglo XX, y más concretamente con el cubismo literario y los posteriores creacionismo y ultraísmo; el poeta cubista francés Guillaume Apollinaire fue un conocido creador de caligramas. El poeta creacionista chileno Vicente Huidobro ya había incluido su primer caligrama, “Triángulo armónico”, en su libro Canciones en la noche (1913).
Con Apollinaire, los caligramas se ponen de moda en las primeras décadas del siglo XX, aunque estos llevaban existiendo cientos de años en otras culturas, como en la caligrafía árabe. 
El 2 de mayo se casa con Jacquelines. (la «bonita pelirroja» del poema) a la que debemos numerosas publicaciones póstumas.
El 28 de julio, lo nombran teniente.
El 9 de noviembre debilitado por sus heridas y víctima de la epidemia europea muere en Paris de la gripe española.Fue enterrado en el cementerio de Père-Lachaise de Paris mientras que en las calles celebraban el fin de la guerra.
Deja una Opera-bouffe, Casanova, una obra de teatro Color del tiempo, un libro de crónicas, una novela inacabada, La mujer sentada y el manuscrito Diablos enamorados.

Guillaume Apollinaire y André Rouveyre en 1914

Guillaume Apollinaire (1880-1918), experto en burlar límites de tiempo y espacio, supo alojar en treinta y ocho años de vida a todo un “cortejo” de yos y darles la edad de una leyenda. La del amigo inolvidable, tan rico en personalidades que Henri Hertz le decía: “Te prefiero plural a singular”. La del viajero “ebrio de haber(se) bebido el universo”, que canta “la alegría de vagar y el placer de morir errante”, y vaga lo mis- mo por países, en que es también turista del tiempo, ávido de leyendas, que por libros: “Leyó lo que nadie sabía”, dice Paul Dermée, pero “ignoró con soberbia glorias indiscutibles”. La del soldado que escribe poemas de amor a la luz de la artillería y a veces can- ta las miserias del combate, o sus alegrías —pero con exaltación dionisíaca, no guerrera—, o hace de mise- rias esplendor: “Una bella Minerva nació de mi cabe- za/Una estrella de sangre es mi eterna corona”, dice el Malherido. Y la del Mal Amado por tantas muje- res, siempre entre el júbilo sensual y los martirios del otro amor, le Ravageur, que arrasa “a la vida como a la tierra” los ejércitos. Como poeta es igualmente múltiple. Tiene versos con metro y rima; regulares pero blancos; regulares junto a libres, sin rimas ni asonancias; con rimas para un oído muy fino, nada ortodoxas; toda clase de estrofas; imágenes plásticas, humorísticas, analógicas, surrealistas, guerreras; uniones de alejadas realidades, exotismos del tiempo y del espacio, palabras raras que detienen a media frase y “grandes palabras” comunes pero que recupe- ran todo su peso; reemplaza la puntuación por las articulaciones naturales del habla; y es lírico y pro- saico, realista y fantástico, elegiaco y procaz, burlón y patético, grotesco, sentimental, erótico, épico, nostálgico.
Su obra es al mismo tiempo ruptura con la tradi- ción romántico-simbolista y restauración. A rasgos heredados de Nerval y del simbolismo, acentos de Villon, Rabelais, Ronsard, la canción popular, une personajes, lugares, leyendas, símbolos, alusiones mitológicas de un pasado cosmopolita, huellas de la corriente hermética que tácitamente se filtra en la poesía occidental desde el Renacimiento, confiriendo a todo lo pretérito una actualidad imprevista, insolen- te. El poeta que afirme: “Junto al ayer brillante, ma- ñana es incoloro”, coexiste con el que se dice “cansado de este mundo tan antiguo”. Ante la nove- dad de su espíritu, Bretón (que tomó de él el término “surrealista”) no vacila en llamarlo ultramoderno. También es el más original de los que renovaron la poesía de su lengua a principios de siglo, y une a ese don la conciencia de la distancia necesaria para pre- servar, frente a modas o compromisos literarios, la voz individual. Campeón de las vanguardias, no se adhiere sino a lo que es en ellas subversión lógica y moral, aventura vital. En una nota enviada al Mercure de Trance para anunciar Caligramas, confirma su independencia: “El señor Guillaume Apollinaire no toma actitudes, se lanza resueltamente a los descu- brimientos”. Sabe que la novedad deja pronto de ser sorpresa, y que “la sorpresa es el más poderoso de los recursos modernos”. Se inspiró en las técnicas de cubismo y futurismo para crear un simultaneísmo poético tan delirante como la “escritura automática”, pero más novedoso: de una inspiración vigilada que rompe, como no pudo hacerlo la aleatoria inspiración surrealista, con lo sucesivo y lineal del poema.

Libros de poesía

El Bestiario (Le Bestiaire ou cortège d’Orphée) (1911)
Alcoholes (Alcools) (1913)
Vitam independere amori (1917)
Caligramas (Calligrammes, poèmes de la paix et de la guerre)(1918)
Sombra de mi amor (Ombre de mon amour), poemas dirigidos a Louise de Coligny-Châtillon (1947)
El acechador melancólico (Le Guetteur mélancolique) (1952)
Poemas a Lou (Poèmes à Lou) (1955)
Il y a… (Póstumo)
Saldos (Soldes), poemas inéditos (1985)
Yo también soy pintor (Et moi aussi je suis peintre), álbum de ideogramas poéticos coloreados, que quedaron como simples esbozos. Los ideogramas fueron incluidos en la antología Caligramas. (2006)
Novelas y relatos
Mirely o el agujerito barato (Mirely ou le Petit Trou pas cher), novela erótica escrita con seudónimo para un librero de la calle Saint-Roch de Paris (1900)
Qué hacer (“Que faire ?”), novela-folletín de “Matin”, firmada por Esnard, al que Apollinaire sirvió de negro.
Las once mil vergas (Les Onze Mille Verges ou les amours d’un hospodar) (1907) publicada sin firmar.
El encantador en putrefacción (L’Enchanteur pourrissant), ilustrado con grabados de André Derain, (1909)
El Heresiarca y Cia (L’Hérésiarque et Cie), cuentos (1910)
Memorias de un joven Don Juan (Les Exploits d’un jeune Don Juan), novela erótica publicada de forma anónima (1911)
El fin de Babilonia (La Fin de Babylone) (1914)
La Roma de los Borgia (La Rome des Borgia), escrito a medias con Dalize, (1914)
Los tres Don Juan (Les Trois Don Juan) (1915)
El poeta asesinado (Le Poète assassiné), cuentos (1916)
La mujer sentada (La Femme assise), inacabado, póstumo (1920)
Los alfileres (Les Épingles), cuentos (1928)
Teatro y cine
Las tetas de Tiresias (Les Mamelles de Tiresias), drama surrealista en dos actos y un prologo (1917)
La Bréhatine, guión cinematográfico escrito con André Billy (1917)
Es un pájaro que viene de Francia (C´est un oiseau qui vient de France), guión cinematográfico
Color del tiempo (Couleur du temps) (1918)
Casanova (1952)
Obras críticas
La Phalange nouvelle, conferencia (1909)
La obra del Marqués de Sade (L’Œuvre du Marquis de Sade), introducción a la edición de Maîtres de l’Amour (1909)
Les Poèmes de l’année, conferencia (1909)
Les Poètes d’aujourd’hui, conferencia (1909)
El teatro italiano (Le Théâtre italien) (1910)
Pages d’histoire, chronique des grands siècles de France (1912)
La pintura moderna (La Peinture moderne) (1913)
Los Pintores cubistas. Meditaciones estéticas. (Les Peintres cubistas. Méditations esthétiques) (1913)
La antitradición futurista (L’Antitradition futuriste, manifeste synthèse) (1913)
El paseante de ambas orillas (Le Flâneur des deux rives) (1918)
Les Diables amoureux (1964)
Correspondencia
Cartas a su madrina (Lettres à sa marraine) 1915–1918 (1948)
Suave como el recuerdo, cartas a Madeleine Pagès (Tendre comme le souvenir, lettres à Madeleine Pagès) (1952)
Cartas a Lou (Lettres à Lou) (1969)
Lettres à Madeleine, edición revisada y aumentada por Laurence Campa (2005)
Diario
Diario íntimo (Journal intime) (1898-1918), edición de Michel Décaudin, facsímil de un cuaderno inédito de Apollinaire, (1991)

POEMAS

EL PUENTE DE MIRABEAU

Bajo el puente Mirabeau fluye el Sena
Y nuestros amores
¡Ay! cómo me acuerdo
La alegría venía siempre después de la pena
Venga la noche suene la hora
Los días se van me quedo
Sigamos frente a frente las manos en las manos
Mientras bajo
El puente de nuestros brazos pasa
De las eternas miradas el agua tan cansada
Venga la noche suene la hora
Los días se van me quedo
El amor se va como esta agua que corre
El amor se va
Qué lenta es la vida
Y qué violenta la Esperanza
Venga la noche suene la hora
Los días se van me quedo
Pasan los días y pasan las semanas
Ni el tiempo pasado
Ni los amores vuelven
Bajo el puente Mirabeau corre el Sena
Venga la noche suene la hora
Los días se van me quedo

De “Alcoholes”
Traducción: Claire Deloupy

OH PUERTAS DE TU CUERPO

Oh puertas de tu cuerpo
Son nueve y las he abierto todas
Oh puertas de tu cuerpo
Son nueve y para mí se han vuelto a cerrar todas
En la primera puerta
La Clara Razón ha muerto
Era ¿te acuerdas? el primer día en Niza
Tu ojo izquierdo así como una culebra se desliza
Hasta mi corazón
Y que se vuelva a abrir de nuevo la puerta de tu mirada 
izquierda
En la segunda puerta
Ha muerto toda mi fuerza
Era ¿te acuerdas? en un albergue en Cagnes
Tu ojo derecho palpitaba como mi corazón
Tus párpados latían como en la brisa laten las flores
Y que se vuelva a abrir de nuevo la puerta de tu mirada 
derecha
En la tercera puerta
Escucha latir la aorta
Y todas mis arterias hinchadas por tu solo amor
Y que se vuelva a abrir de nuevo la puerta de tu oído
izquierdo
En la cuarta puerta
Me escoltan todas las primaveras
Y aguzando el oído se escucha del bonito bosque
Subir esta canción de amor y de los nidos
Tan triste para los soldados que están en la guerra
Y que se vuelva a abrir de nuevo la puerta de tu oído derecho
En la quinta puerta
Es mi vida que te traigo
Era ¿te acuerdas? en el tren que volvía de Grasse
Y en la sombra muy cerca muy bajito
Tu boca me decía
Palabras de condena tan perversas y tan tiernas
Que pregunto a mi alma herida
Cómo pude oírlas sin morir
Oh palabras tan dulces tan fuertes que cuando lo pienso me 
parece tocarlas
Y que se abra de nuevo la puerta de tu boca
En la sexta puerta
Tu gestación de putrefacción 
oh Guerra está abortando
He aquí todas las primaveras con sus flores
He aquí las catedrales con su incienso
He aquí tus axilas con su divino olor
Y tus cartas perfumadas que huelo
Durante horas
Y que se vuelva a abrir de nuevo la puerta del lado izquierdo 
de tu nariz
En la séptima puerta
Oh perfumes del pasado que la corriente de aire se lleva
Los efluvios salinos daban a tus labios el sabor del mar
Olor marino olor de amor bajo nuestras ventanas se moría
el mar
Y el olor de los naranjos te envolvía de amor
Mientras en mis brazos te acurrucabas
Quieta y callada
Y que se vuelva a abrir de nuevo la puerta del lado derecho 
de tu nariz
En la octava puerta
Dos ángeles mofletudos cuidan de las rosas temblorosas que 
soportan
El cielo exquisito de tu cintura elástica
Y heme aquí armado con un látigo hecho con rayos de luna
Los amores coronados con jacinto llegan en tropel.
Y que se vuelva a abrir de nuevo la puerta de tu grupa
Con la novena puerta
Es preciso que salga el amor mismo
Vida de mi vida
Me junto contigo para la eternidad
Y por el amor perfecto y sin ira
Llegaremos a la pasión pura y perversa
Según lo que queramos
A saber todo a ver todo a oír todo
Yo me renuncié en el secreto profundo de tu amor
Oh puerta umbrosa oh puerta de coral vivo
Entre dos columnas de perfección
Y que se vuelva a abrir de nuevo la puerta que tus manos 
saben abrir tan bien
Traducción: Claire Deloupy

LAS NUEVE PUERTAS DE TU CUERPO

Este poema es solo para ti Madeleine
Es uno de los primeros poemas de nuestro deseo
Es nuestro primer poema secreto oh tú a quien amo
Es suave el día y la guerra tan suave
¡Si fuese preciso morir!
¿Tú lo ignoras virgen mía? En tu cuerpo hay nueve puertas
Yo conozco siete y dos quedan cerradas para mí
He asaltado cuatro, he entrado, no esperes ya que salga
Porque he entrado en ti por tus estrellados ojos
Y por tus orejas con las Palabras que gobierno y que son mi 
escolta
Ojo derecho de mi amor primera puerta de mi amor
Había bajado la cortina de su párpado
Tus pestañas colocadas delante como los soldados negros
pintados en un vaso griego 
Párpado, pesada cortina de terciopelo
Que ocultaba tu mirada clara
Y pesada
Semejante a nuestro amor
Ojo izquierdo de mi amor segunda puerta de mi amor
Semejante a su amiga y casta y pesada de amor como él
Oh puerta que lleva a tu corazón mi imagen y mi sonrisa que
brilla
Como una estrella semejante a tus ojos que adoro
Doble puerta de tu mirada te adoro
Oreja derecha de mi amor tercera puerta
Tomándote llegué a abrir enteramente las dos primeras 
puertas
Oreja puerta de mi voz que te ha persuadido
Te amo a ti que das un sentido a la Imagen gracias a la Idea
Y a ti también oreja izquierda que de las puertas de mi amor 
eres la cuarta
Oh vosotras orejas de mi amor yo os bendigo
Puertas que os abristeis a mi voz
Como las rosas se abren a las caricias de la primavera
Por vosotras mi voz y mi orden
Penetran en todo el cuerpo de Madeleine
En él entro enteramente hombre y también enteramente 
poema
Poema de su deseo que hace que yo también me ame
Ventana izquierda de tu nariz quinta puerta de mi amor y de 
nuestros deseos
Por ella entraré en el cuerpo de mi amor
Entraré sutil con mi olor de hombre
El olor de mi deseo
El acre perfume viril que embriagará a Madeleine
 Ventana derecha sexta puerta de mi amor y de nuestra pasión
Tú que sentirás como tu vecina el olor de mi placer
Y nuestro olor mezclado más intenso y más exquisito que una 
primavera en flor
Doble puerta de las narices de mi amor te adoro a ti que
prometes tantos placeres sutiles
Tomados del arte de los vapores y las fragancias
Boca de Madeleine séptima puerta de mi amor
Te he visto oh puerta roja abismo de mi deseo
Y los soldados que ahí se encuentran muertos de amor me han 
gritado que se rinden
Oh puerta roja y tierna
Oh Madeleine hay aún dos puertas
Que no conozco
Dos puertas de tu cuerpo
Misteriosas
Octava puerta de la gran belleza de mi amor
¡Oh ignorancia mía semejante a soldados ciegos entre los 
caballos de Frisia bajo la luna líquida de Flandes en agonía!
O más bien como un explorador que muere de hambre de sed 
y de amor en una selva virgen
Más sombría que el Erebo
Más sagrada que la de Dodona
Y que deja adivinar una fuente más fresca que la de Castalia
Pero mi amor encontraría allí un templo
Y tras haber ensangrentado el atrio donde vela el encantador monstruo de la inocencia
Descubriré y haré brotar allí el más ardiente géiser del mundo
Oh mi amor mi Madeleine
Ya soy el dueño de la octava puerta
Y tú novena puerta aún más misteriosa
Que te abres entre dos montañas de perlas
Tú más misteriosa aún que las demás
Puerta de los sortilegios de los que no se osa hablar
Tú también me perteneces
Suprema puerta
A mí que llevo
La llave suprema
De las nueve puertas
Oh puertas abríos a mi voz
Yo soy el dueño de la llave.

 Traducción: Claire Deloupy

EL UNDÉCIMO POEMA SECRETO

Sobre toda ti sobre tu cuerpo tu inteligencia tu razón
Ya he hecho hermosos poemas
Y más quiero hacer habitante yo de los bosques en este
     tiempo de guerra
Quiero hacer uno sobre esta bonita chabola
          Tan bien arreglada al fondo de la selva virgen
Esta pequeña chavola que tú me has preparado en la selva
     virgen
Oh palacio más bello que el de Rosamunda el Louvre
     y el Escorial
Aquí entraré para hacer mi más bella obra
Seré Dios mismo y haré si Dios quiere un hombre muchos
     hombres incluso una mujer muchas mujeres como 
     Dios mismo hizo
Oh pequeño palacio escondido de Madeleine
Amor mío eres hermosa pero también eres una artista 
     sublime que edificas para mí el más bello palacio
     del mundo
Madeleine mi adorado arquitecto
Tenderé un puente entre tú y yo un puente de carne duro
     como el hierro un puente colgante maravilloso
Tu Arquitecto yo Pontífice y creador de Humanidad
Te adoro Arquitecto pero tú adora también al constructor
     del puente
Sobre el cual como en el de Avignon todo el mundo 
     danzará en corro
Nosotros Madeleine nuestros hijos y nuestros nietos
          Hasta el fin de los siglos

De “Poemas a Madeleine”

LA TRINCHERA

Yo soy la blanca trinchera con el cuerpo hueco y blanco
Y habito toda la devastada tierra
Ven conmigo muchacho ven a mi sexo que es todo mi
   cuerpo
Ven conmigo penétrame para que sea dichosa de sangrienta
   voluptuosidad
Yo curaré tus penas tus inquietudes tus deseos tu melancolía
con la canción fina y neta de las balas y la orquesta de la
   artillería
Mira qué blanca soy más blanca que los cuerpos más blancos
Acuéstate en mi seno como sobre un vientre querido
Quiero darte un amor único sin sueño sin palabras
He amado a tantos muchachos
Los amo como los ama Morgana
En su castillo del que no se regresa
En la cima del monte Gibel
Que es el Etna del cual se alejan con prisa nuestros soldados
   destinados en Serbia
Los he amado y están muertos y no amo sino a los vivos
Vamos ven a mi sexo más largo que la más larga serpiente
   largo como todos los cuerpos de los muertos
   puestos uno delante de otro
Ven escucha las metálicas canciones que canto pues soy
   una boca blanca
Ven los que me aman están allí armados con fusiles cañones
   bombas granadas y juegan silenciosamente

De “Poemas a Madeleine”

SIEMPRE

          Siempre
Iremos más lejos sin avanzar jamás

Y de planeta en planeta
De nebulosa en nebulosa
El don Juan de mil tres cometas
Sin moverse siquiera de la tierra
Busca las nuevas fuerzas
Y toma en serio a los fantasmas

Y se olvidan tantos universos
Cualesquiera que sean los grandes olvidadizos
Quién sabrá hacernos olvidar tal o cual parte del mundo
Dónde está el Cristóbal Colón a quien se le deberá el olvido
   de un continente

                            Perder
Pero perder verdaderamente

 Para dejar sitio al hallazgo
                                        Perder
La vida para hallar la Victoria

De “Caligramas”

EL CANTO DE AMOR

He aquí de qué está hecho el canto sinfónico del amor
Existe el canto del amor de antaño
El ruido de los besos apasionados de los amantes ilustres
Los gritos de amor de las mortales violadas por los dioses
Las virilidades de los héroes fabulosos erigidas como obuses
     contra aviones
El aullido precioso de Jasón
El canto mortal del cisne
El himno victorioso que los primeros rayos del sol hicieron
     cantar a Memnon el inmóvil
Existe el grito de las sabinas en el momento del rapto
Existen también los gritos de amor de los felinos en las junglas
El rumor sordo de las savias ascendiendo por las plantas
     tropicales
El trueno de las artillerías que cumplen el terrible amor de
     los pueblos
Las olas del mar en donde nace la vida y la belleza
Existe el canto de todo el amor del mundo

De “Caligramas”

SOMBRA 

De nuevo estáis aquí a mi lado
Recuerdos de mis compañeros muertos en la guerra
La oliva del tiempo
Recuerdos que no sois más que uno solo
Como cien pieles que no forman más que un manto
Como esos miles de heridas que no son más que un artículo de periódico
Apariencia impalpable y sombría que has apresado
La forma cambiante de mi sombra
Un indio al acecho durante la eternidad
Sombra te arrastras junto a mí
Pero ya no me oyes
No conocerás más los hermosos poemas que canto
mientras yo te oigo aún te veo
Destino
Sombra múltiple que el sol te guarde
A ti que me amas lo suficiente para no abandonarme nunca
Y que danzas al sol sin levantar polvo
Sombra tinta del sol
Escritura de mi vida
Arcón de penas
Un dios que se humilla 

De “Caligramas”

JEFE DE SECCIÓN 

Mi boca tendrá ardores de averno
Mi boca será para ti un infierno de dulzura y seducción
Los ángeles de mi boca reinarán en tu corazón
Los soldados de mi boca te tomarán al asalto
Los sacerdotes de mi boca incensarán tu belleza
Tu alma se agitará como una región durante un terremoto
Tus ojos entonces se cargarán de todo el amor que se ha
     reunido en las miradas de la humanidad desde que
     existe
Mi boca será un ejército contra ti un ejército lleno de
     desatinos
Que cambia lo mismo que un mago sabe cambiar sus
     metamorfosis
La orquesta y los coros de mi boca te dirán mi amor
Desde lejos te lo murmura
Mientras con los ojos fijos en el reloj espero el minuto
     señalado para el asalto

De “Caligramas”

OCÉANO DE TIERRA 

He edificado una casa en medio del océano
Sus ventanas son los ríos que se deslizan desde mis ojos
Los pulpos hormiguean alrededor de las murallas
Oíd cómo late su triple corazón cómo se estrellan sus picos
   en los cristales
          Casa húmeda
          Casa ardiente
          Veloz estación
          Estación que canta
      Los aviones ponen huevos
      Cuidado se va a arrojar el ancla
Cuidado con el ancla que se arroja
Sería bueno que tú vinieses del cielo
La madreselva del cielo trepa
Los pulpos terrestres palpitan
Y después somos tantos nuestros propios enterradores
Pulpos pálidos de las olas gredosas oh pulpos de pálidas
   bocas
Alrededor de la casa existe ese océano que tú conoces
Y que jamás descansa 

De “Caligramas” 

IL Y A

Hay un navío que se llevó a mi bien amada
hay en el cielo seis globos cautivos y cuando viene la noche
   se diría que son gusanos de los que nacen estrellas
hay un submarino enemigo que detestaba a mi amor
hay mil pequeños pinos quebrados por las esquirlas de obús
   en torno mío
hay un infante que pasa enceguecido por los gases asfixiantes
hay que lo hemos desmenuzado todo en las tripas de Nietzche
   de Goethe y de Colonia
hay que languidezco por una carta que tarda
hay en mi cartera varias fotos de mi amor
hay los prisioneros que pasan con rostro inquieto
hay una batería cuyos sirvientes se agitan en torno a las piezas
hay el vague maestre que llega al trote por el camino del árbol
   aislado
hay se dice un espía que ronda por aquí invisible como el horizonte
   del que se ha revestido indignamente y con el cual se confunde
hay erguido como un lirio el busto de mi amor
hay un capitán que espera con ansiedad las comunicaciones del
   T.S.H. en el Atlántico
hay a medianoche soldados que sierran planchones para los ataúdes
hay mujeres que piden maíz a grandes gritos ante un Cristo
   ensangrentado en México
hay el Gulf Stream que es tan tibio y bienhechor
hay un cementerio pleno de cruces a 5 kilómetros
hay higos silvestres sobre estos cactos en Argelia
hay las largas manos suaves de mi amor
hay un tintero que yo había hecho de una espoleta de 15 centímetro
   que no dejaron disparar
hay mi montura expuesta a la lluvia
hay los ríos que no remontan su curso
hay el amor que me arrastra con dulzura
había un prisionero alemán que llevaba su ametralladora a la espalda
hay hombres en el mundo que jamás estuvieron en la guerra
hay hindúes que contemplan con asombro las campiñas occidentales
piensan con melancolía en aquellos que se preguntan si volverán
   a verles
porque se ha llevado muy lejos durante esta guerra el arte de la
   invisibilidad.

De “Antología universal de la poesía”

SOMBRA DE MI AMOR IV 

Yo pienso en ti mi Lou tu corazón es mi cuartel
Mis sentidos son tus caballos tu recuerdo es mi alfalfa 
El cielo está lleno esta noche de sables y de espuelas
Los artilleros se alejan deprisa entre la densa sombra 
Pero cerca de mí veo sin cesar tu imagen
Tu boca es la herida ardiente de la audacia 
Nuestras fanfarrias estallan en la noche lo mismo que tu voz
Cuando voy a caballo tú trotas junto a mí 
Nuestros cañones del 75 son graciosos como tu cuerpo
Y tus cabellos son leonados como el fuego de un obús que
   explota en el norte 
Te amo tus manos y mis recuerdos
Hacen sonar a todas horas una dichosa marcha
Los soles alternativamente se ponen a relinchar
Somos el baste sobre el que cocean las estrellas

De “Sombra de mi amor (Poemas a Lou)”

Poema leído en la boda de André Salmon

El 13 de julio de 1909
Esta mañana al ver banderas no me dije 
He aquí la rica indumentaria de los pobres  
Ni  el pudor democrático  quiere ocultarme su dolor 
Ni la preciada libertad hace que se imite ahora 
A las hojas oh libertad vegetal oh única libertad terrestre 
Ni  las casas arden porque nos marcharemos para no volver 
Ni esas manos agitadas trabajarán mañana para todos nosotros 
Ni siquiera se ha colgado a los que no sabían gozar de la vida 
Ni siquiera se renueva el mundo retomando la Bastilla 
Sé que sólo lo renuevan los que están fundados en la poesía 
Se ha engalanado París porque mi amigo André Salmon 

Allí se casa
Nos conocimos en una bodega maldita 
En tiempos de nuestra juventud 
Fumando los dos y mal vestidos esperando el alba 
Apasionados apasionados los dos por las mismas palabras 
    cuyo sentido habrá que cambiar 
Engañados engañados pobrecitos sin saber aún reír 
La mesa y los dos vasos se transformaron en un moribundo 
    que nos echó la última mirada de Orfeo
Los vasos cayeron se rompieron 
Y aprendimos a reír 
Partimos entonces peregrinos de la perdición 
Cruzando calles cruzando comarcas cruzando la razón 
Lo volví a ver a orillas del río donde flotaba Ofelia 
Blanca flota aún entre los nenúfares 
Él iba en medio de pálidos Hamlets 
Tocando con su flauta tocando los aires de la locura 
Lo volví a ver junto a un mujik moribundo contando las bienaventuranzas 
Admirando la nieve semejante a las mujeres desnudas 
Volví a verle haciendo esto o aquello en honor de las mismas palabras 
Que cambian el rostro  de los niños y digo todas estas cosas 
Recuerdo y Porvenir porque mi amigo André Salmon se casa

Regocijémonos no porque nuestra amistad ha sido el río que nos fertilizó 
Terrenos ribereños cuya abundancia es el alimento que todos esperan 
Ni porque nuestras copas nos echan una vez más la mirada de Orfeo moribundo 
Ni porque tanto hemos crecido que muchos podrían confundir nuestros ojos y las estrellas 
Ni porque las banderas ondean en las ventanas de los ciudadanos que están contentos 
    desde hace cien años de tener la vida y cosas menudas para defender 
Ni porque fundados en la poesía tengamos derechos sobre las palabras que forman y 
    deshacen el Universo 
Ni porque podemos llorar sin temor al ridículo y  sabemos reír 
Ni porque fumamos y bebemos como antaño 
Regocijémonos porque el director del fuego y de los poetas 
El amor que como la luz llena 
Todo el espacio sólido entre  las estrellas y los planetas 
El amor quiere que hoy mi amigo André Salmon se case.

De " Alcoholes"
Traducción: Claire Deloupy

EL HUMO DE LA CANTINA ES COMO LA NOCHE QUE LLEGA

El humo de la cantina es como la noche que llega
Con voz aguda o grave el vino sangra por todas partes
Yo saco mi pipa despreocupado y contento entre mis camaradas
Ellos partirán conmigo para los campos de batalla
Dormirán de noche bajo la lluvia o las estrellas
Galoparán conmigo llevando a la grupa las victorias
Obedecerán conmigo a las mismas órdenes
Escucharán atentos las sublimes marchas
Morirán cerca de mí y acaso yo cerca de ellos
Sufrirán conmigo a causa del frío y del sol
Son éstos unos hombres que conmigo beben
Obedecen conmigo a las leyes de los hombres
Miran a las mujeres que pasan por los caminos
Las desean pero yo tengo amores más elevados
Que reinan sobre mi corazón mi cabeza y mis sentidos
Y son mi patria mi familia y mi esperanza
Yo soldado enamorado soldado de la dulce Francia

De “Sombra de mi amor”

LA IGNORANCIA


ÍCARO
Sol, soy joven y te lo debo a ti,
Mi sombra puede ser afortunada la arrojé.
Perdón, no doy más sombra que una estrella
Soy el único que piensa en la inmensidad.
Mi padre me enseñó los recodos del laberinto
Y la ciencia de la tierra y después murió
Desde entonces escruté durante largo tiempo el viejo temor
Del cielo móvil y me alimenté con hierbas crudas.
Los oráculos, es verdad, desaprobaban este celo
Pero ningún dios para decirlo todo intervino
Y piadoso he penado para acabar las alas
Que un poco de cera fijan a mis hombros desnudos.
Y alcé el vuelo hacia tu rostro espléndido
Los horizontes terrestres se han esparcido
De los desiertos de Libia a los pantanos meótidos
Y de las fuentes del Nilo a las brumas de Thule.
Sol, vengo a acariciar tu rostro espléndido
Y quiero mirar fijamente tu llama única, ciegamente.
Ícaro es celeste y más divino que Alcides
Y su hoguera será tu deslumbramiento.

UN PASTOR
Veo a un dios oblogo flotar bajo el sol,
Ójala se vaya el primer dios visible
Y si fuese un dios moribundo esta maravilla
Roguemos para que caiga lejos de nuestro valle.

ÍCARO
Para evitar la noche, tu madre incestuosa,
Dios circular y bueno estoy flotando entre las nubes
Lejos de la tierra donde viene, estelar y suntuosa,
La noche esa desconocida entre los desconocidos
Y viviré por tu calor y de esperanza.
Pero, tu amor, sol, quema divinamente
Mi cuerpo que mi ignorancia quiso divino
¡Y cielo! ¡Humanos! Giro en el deslumbramiento.

BATELEROS
Un dios cae al mar, un dios desnudo, las manos vacías
Como los ahogados irá hacia una isla
A pudrirse con el rostro vuelto hacia el sol espléndido.
Dos alas hojeolean bajo el cielo de Jonia.

De “Hay”
Traducción: Claire Deloupy

ZONA

Finalmente estás cansado de este mundo antiguo
Pastora oh torre Eiffel el rebaño de los puentes bala esta mañana
Estás harto de vivir en la antigüedad griega y romana
Aquí hasta los automóviles parecen antiguos
Sólo la religión sigue siendo nueva la religión
Sigue siendo simple como los hangares de Port-Aviation
Sólo tú no eres antiguo en Europa oh Cristianismo
El europeo más moderno es usted Papa Pío X
Y tú a quien observan las ventanas la vergüenza te impide
Entrar en una iglesia y confesarte esta mañana
Lees los prospectos los catálogos los carteles que cantan en voz alta
He aquí la poesía esta mañana y para la prosa están los diarios
Están las revistas a 25 centavos repletas de aventuras policiales
Retratos de grandes hombres y mil títulos diferentes
He visto esta mañana una linda calle cuyo nombre olvidé
Nueva y limpia de sol ella era el clarín
Los directores obreros y las bellas taquidactilógrafas
Del lunes por la mañana al sábado por la tarde cuatro veces por día pasan por allí
Por la mañana tres veces gime allí la sirena
Una campana rabiosa ladra allí al mediodía
Las inscripciones de los letreros y de las paredes
Las chapas los anuncios chillan como los loros
Amo la gracia de esta calle industrial
Situada en París entre la calle Aumont-Thiéville y la avenida des Ternes
He aquí la calle joven y aún no eres más que un niño
Tu madre no te viste más que de azul y blanco
Eres muy piadoso y con el más antiguo de tus camaradas René Dalize
De nada gustáis tanto como de la pompa de la Iglesia
Son las nueve ya bajaron el gas todo azul salís del dormitorio a escondidas
Rezáis toda la noche en la capilla del colegio
Mientras eterna y adorable profundidad amatista
Gira para siempre la resplandeciente gloria de Cristo
Es la hermosa azucena que todos cultivamos
Es la antorcha de cabellos rojos que no apaga el viento
Es el hijo pálido y bermejo de la dolorosa madre
Es el árbol siempre frondoso de todas las plegarias
Es la doble horca del honor y de la eternidad
Es la estrella de seis puntas
Es Dios que muere el viernes y resucita el domingo
Es Cristo que se eleva al cielo mejor que los aviadores
Suyo es el récord mundial de altura
Pupila Cristo del ojo
Vigésima pupila de los siglos sabe cómo hacerlo
Y convertido en pájaro este siglo como Jesús se eleva por el aire
Los demonios desde los abismos levantan la cabeza para mirarlo
Dicen que imita a Simón Mago en Judea
Gritan que sabe volar que lo llamen volador
Los ángeles revolotean alrededor del bello volatinero
Ícaro Enoch Elías Apolonio de Tiana
Flotan alrededor del primer aeroplano
Apartándose a veces para dejar pasar a los que llevan la Santa Eucaristía
Esos curas que se elevan eternamente levantando la hostia
El avión se posa al fin sin replegar las alas
El cielo se llena entonces de millones de golondrinas
Veloces vienen los cuervos los halcones los búhos
De África llegan los ibis los flamencos los marabúes
El ave Roc celebrada por los cuentistas y los poetas
Planea manteniendo en las garras el cráneo de Adán la primera cabeza
El águila se lanza desde horizonte profiriendo un gran grito
Y de América viene el pequeño colibrí
De China llegan los pihís largos y ágiles
Que no tienen más que un ala y vuelan en parejas
Y después he aquí a la paloma espíritu inmaculado
 Escoltada por el pájaro-lira y el pavo real ocelado
El fénix esa hoguera que a sí mismo se engendra
Cubre todo un instante con su ardiente ceniza
Las sirenas dejando los peligrosos estrechos
Llegan cantando bellamente las tres
Y todos águila fénix y pihís de la China
Fraternizan con la máquina voladora
Ahora caminas por París completamente solo entre la muchedumbre
Rebaños de ómnibus mugientes ruedan cerca de ti
La angustia del amor te aprieta la garganta
Como si no debieras nunca más ser amado
Si vivieras en la antigüedad entrarías a un monasterio
Vosotros tenéis vergüenza cuando os sorprendéis rezando
Tú te burlas de ti mismo y como el fuego del infierno tu risa chisporrotea
Las chispas de tu risa doran el fondo de tu vida
Es un cuadro colgado en un museo sombrío
Y algunas veces vas a mirarla de cerca
Hoy andas por París las mujeres están ensangrentadas
Era y quisiera no acordarme era en el ocaso de la belleza
Rodeada de llamas fervientes Nuestra Señora me miró en Chartres
La sangre de vuestro Sagrado Corazón me inundó en Montmartre
Estoy enfermo de oír las palabras bienaventuradas
El amor que padezco es una enfermedad vergonzosa
Y la imagen que te posee te hace sobrevivir en el insomnio y en la angustia
Siempre está cerca de ti esa imagen que pasa
Ahora estás a orillas del Mediterráneo
Bajo los limoneros que dan flor todo el año
Con tus amigos te paseas en barca
Uno es de Niza hay uno de Menton y dos de La Turbia
Miramos con espanto los pulpos de las profundidades
Y entre las algas nadan los peces imágenes del Salvador
Estás en el jardín de una posada en las cercanías de Praga
Te sientes muy feliz hay una rosa en la mesa
Y observas en lugar de escribir tu cuento en prosa
La cetonia que duerme en el corazón de la rosa
Con espanto te ves dibujado en las ágatas de San Vito
Estabas mortalmente triste el día en que te viste allí
Te pareces a Lázaro enloquecido por la luz
Las agujas del reloj del barrio judío andan al revés
Y tú también retrocedes en tu vida lentamente
Subiendo al Hradchin y de noche escuchando
En las tabernas cantar canciones checas
Aquí estás en Marsella en medio de las sandías

Aquí estás en Coblenza en el hotel del Gigante
Aquí estás en Roma bajo un níspero del Japón
Aquí estás en Amsterdam con una muchacha que encuentras guapa y que es fea
Ella debe casarse con un estudiante de Leyde
Allí alquilan cuartos en latín Cubicula locanda
Me acuerdo de eso allí pasé tres días y otros tantos en Gouda
Estás en París ante el juez de instrucción
Como un criminal fuiste arrestado
Has hecho dolorosos y alegres viajes
Antes de percibir la mentira y la edad
Sufriste por amor a los veinte y a los treinta años
He vivido como un loco y he perdido mi tiempo
Ya no te atreves a mirar tus manos y continuamente quisieras sollozar
Por ti por la que amo por cuanto te espantó
Miras con ojos llenos de lágrimas a esos pobres emigrantes
Creen en Dios rezan las mujeres amamantan a los niños
Llenan con su olor el hall de la estación Saint-Lazare
Tienen fe en su estrella como los reyes magos
Esperan ganar dinero en la Argentina
Y volver a su país después de haber hecho fortuna
Una familia transporta un edredón rojo como vosotros
transportáis vuestro corazón
Ese edredón y nuestros sueños son también irreales
Algunos de esos emigrantes se quedan y se alojan
En cuchitriles de la calle des Rosiers o de la calle des Ecouffes
Los he visto a menudo de tarde tomando el aire en la calle
Y se desplazan escasamente como las piezas de ajedrez
Hay sobre todo judíos sus mujeres usan peluca
Se quedan sentadas exangües en el fondo de las tiendas
Estás de pie ante la barra de un bar crapuloso
Tomas un café de dos centavos entre los infelices
Estás de noche en un gran restaurante
Esas mujeres no son malas tienen preocupaciones sin embargo
Todas aun la más fea han hecho sufrir a su amante
Ella es la hija de un sargento urbano de Jersey
Sus manos que no había visto están endurecidas y agrietadas
Siento una inmensa piedad por las costuras de su vientre
Humillo ahora a una pobre muchacha de risa horrible mi boca 
Estás solo va a llegar la mañana
Los lecheros hacen sonar sus tarros en las calles
La noche se aleja como una bella mestiza
Es Ferdine la falsa o Léa la atenta
Y bebes este alcohol ardiente como tu vida
Tu vida que te bebes como un aguardiente
Caminas hacia Auteuil quieres ir a pie a casa
Dormir entre tus fetiches de Oceanía y de Guinea
Son Cristos de otra forma y de otra creencia
Son los Cristos inferiores de las oscuras esperanzas
Adiós Adiós
Sol cuello cortado

NOCHE DEL RIN

Mi copa está llena de un vino tembloroso como una llama
Escuchad la lenta canción de un barquero
Que cuenta haber visto a siete mujeres bajo la luna
Retorcer sus cabellos verdes y largos hasta los pies
En pie cantad más alto y bailad una ronda
Para que deje de escuchar ya la canción del barquero
Y traed cerca de mí a todas las muchachas rubias
De mirada inmóvil y trenzas recogidas
El Rin, el Rin está ebrio ahí donde las viñas se miran en el agua
Todo el oro de las noches cae estremecido para reflejarse ahí
La voz canta siempre hasta casi en estertor morir
A esas hadas de pelo verde que hechizan el verano
Mi copa se quebró como una carcajada.
GUILLAUME APOLLINAIRE
(Poeta francés nacido en Roma-1880)
Traducción: Claire Deloupy

EL INFIERNO

Un hombre cruzó el desierto sin beber nada
Y alcanza una noche las orillas del mar
Siente más sed aún al ver las aguas amargas
Aquel hombre es mi deseo, el mar es tu victoria.
Vestido de azul cuando negra es su alma
Al pie de una horca una máscara hermosa toma el aire
Como si del amor -ese ahorcado amarillo y verde-
Quisiera que se quemase la horrible mano de gloria.
El ahorcado, la hermosa máscara y aquel hombre alterado
Bajan al infierno que yo mismo voy cavando
Y el infierno es siempre: “Quisiera que ella me amase.”
Y no tendré acaso nada de mi agrado
Sino el amor por lo menos una muerte tan hermosa.
Dime, ¿sabías que mi alma era mortal?

De "Hay"
Traducción: Claire Deloupy

TUVE EL VALOR DE MIRAR HACIA ATRÁS

Tuve el valor de mirar hacia atrás
Los cadáveres de mis días
Marcan mi camino y les voy llorando
Unos se pudren en las iglesias italianas
O en pequeños bosques de limoneros
Que florecen y fructifican
Al mismo tiempo y en todas las estaciones
Otros días lloraron antes de morir en las tabernas
Donde ardientes ramos rodaban
Ante los ojos de una mulata que inventaba la poesía
Y las rosas de la electricidad se abren aún
En el jardín de mi memoria
GUILLAUME APOLLINAIRE
(Poeta francés nacido en Roma-1880)
De “Alcoholes”
Traducción: Claire Deloupy

LA HOGUERA

A Paul-Napoléon Roinard

Tiré en el noble fuego
Que transporto y adoro
Vivas manos y mismo fuego
Ese Pasado esas cabezas de muertos
Llama hago lo que tú quieres
Ese galope repentino de las estrellas
No siendo más que en lo que se convertirá
Se mezcla con el macho relincho
De los centauros en sus acaballaderos
Y de los grandes lamentos vegetales
Dónde están esas cabezas que yo tenía
Dónde el Dios de mi juventud
El amor se ha vuelto malo
Que en la hoguera las llamas renazcan
Mi alma al sol se desnuda
En la llanura han crecido llamas
Nuestros corazones cuelgan de los limoneros
Las cabezas cortadas que me aclaman
Y los astros que han sangrado
No son sino cabezas de mujeres
El río prendido con alfileres sobre la ciudad
Te fija como una prenda
Partiendo del anfión dócil
Padeces todos los tonos encantadores
Que vuelven ágiles las piedras

De “Alcoholes”
Traducción: Claire Deloupy

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PRÓXIMO NÚMERO

118. Poesía más Poesía: Aimé Césaire

AIMÉ CÉSAIRE

BIOGRAFIA

Aimé Fernand David Césaire nació en Basse-Pointe en Martinica, el 26 de junio de 1913. Y murió en Fort de France, Martinica, el 17 de abril de 2008. Poeta y político, fue el ideólogo de la negritud y su obra ha estado marcada por la defensa de sus raíces africanas.

La negritud es un movimiento político, ideológico y literario caribeño desarrollado durante la segunda mitad del siglo XX. Intelectuales, escritores se unieron para iniciar un proyecto que definiera una indentidad intelectual y social de origen africano-francés para el Caribe, recogiendo la tradición negra y los movimientos vanguardistas como medio de expresión. Buscaban el reconocimiento de la identidad de la raza negra frente a las políticas metropolitanas del sistema colonial.

Atlas Caribe

Aimé Césaire fue el segundo de siete hijos. Su padre era un pequeño funcionario y su madre ama de casa y costurera. Su abuelo había sido el primer profesor negro de Martinica y su abuela sabía leer y escribir (cosa que la gran mayoría de las mujeres de su época no). La abuela, mamá Nini, enseñó a sus nietos a leer desde muy jóvenes. Las lecturas de Voltaire, Victor Hugo o Bossuet se alternan con los relatos y las leyendas de África contadas por ella. Recibe también influencias de clásicos como Shakespeare, Dostoievsky, Proust, Stendhal, Flaubert, Balzac, Tolstoi, Lautréamont, Rimbaud, Mallarmé, Claudel. También de antropólogos como Frovenius, Maurise Delafosse, poetas norteamericanos como Langston Bugues y Claude Macka, Blaise Cendrars, Apollinaire.

En la época en que nació Cesaire había una general miseria y el pueblo era un pueblo resignado, infeliz y envilecido. El decreto del año 1848, aunque dio la libertad a los esclavos, no cambió fundamentalmente nada.

En nombre de la corona francesa, el francés Belin d’Esmanbuc tomó posesión de la isla en 1635. Siguieron dos siglos de explotación por parte del poder colonial. La isla de Martinica fue uno de los numerosos lugares de destino de los esclavos negros llevados a las colonias de los países occidentales por medio del comercio triangular. Ese sistema consistía en paliar la falta de mano de obra local con la importación de los esclavos de África. Junto con los seres humanos llegaron los cantos y las maneras de cocinar, la ropa y los imaginarios, las culturas que sobreviven y se adaptan hasta el día de hoy.

La situación en Martinica era de una zona encaminada a la total alienación cultural. La élite local prefería referencias provenientes de la metrópoli colonial, Francia. La escasas obras literarias martiniquesas adoptaban la mirada exterior. Incluso se podría decir que fue el principal motivo por el que aumentaron los estereotipos de la población de Martinica.

Entre 1919 y 1924 Aimé Césairecursó la escuela primaria en Basse-Pointe donde trabajaba su padre. Obtiene una beca para ingresar en el liceo Victor Schoelcher. Su profesor es Gilber Gratiant, muy influyente en la cultura Martinica y a Octave Mannonni, autor de Psicología de la colonización. Este mismo texto Cesaire lo criticaría años después en su discurso sobre el colonialismo.

FRAGMENTO DEL DISCURSO SOBRE EL COLONIALISMO

Una civilización que se muestra incapaz de resolver los problemas que su funcionamiento suscita, es una civilización decadente.
Una civilización que decide cerrar los ojos a sus problemas cruciales, es una civilización enferma. Una civilización que escamotea sus principios, es una civilización moribunda.
El hecho es que la civilización llamada “europea”, la civilización “occidental”, tal como la configuran dos siglos de régimen burgués, resulta incapaz de resolver los dos mayores problemas a que su existencia misma ha dado origen: el problema del proletariado y el problema colonial; que, llamada a comparecer ante el tribunal de la “razón” o el de la “conciencia”, esta Europa se revela impotente para justificarse, y que, a medida que pasa el tiempo, se refugia en una hipocresía tanto más odiosa cuanto menos posibilidades tiene de engañar a nadie.
Europa es indefendible.

“Aclarado esto, admito entonces que poner en contacto las diferentes civilizaciones es bueno; que es excelente casar mundos distintos; que una civilización, cualquiera que sea su íntimo genio, al replegarse en sí misma, se marchita; que el intercambio sirve en este caso de oxígeno, y que la gran suerte de Europa está en haber servido de encrucijada, y que, por haber sido centro geométrico de todas las ideas, receptáculo de todas las filosofías, albergue de todos los sentimientos, se ha convertido en el mejor de los generadores de energía.

Ahora bien, yo hago la siguiente pregunta: ¿es que en realidad la colonización ha puesto en contacto? O, si se prefiere, de todas las formas de establecer contacto, ¿era ésta la mejor?
Yo digo que no.
Y digo que de la colonización a la civilización la distancia es infinita; que, de todas las expediciones coloniales acumuladas, de todos los estatutos coloniales elaborados, de todas las circulares ministeriales expedidas, no sale airoso ni un solo valor humano.”

“Habría que estudiar primero cómo la colonización trabaja para descivilizar al colonizador, a embrutecerlo en el sentido literal de la palabra, a degradarlo, a despertar en él instintos reprimidos, a la concupiscencia, a la violencia, al odio racial, al relativismo moral, y demostrar que, cada vez que en Vietnam se corta una cabeza y se revienta un ojo y que en Francia se acepta, una niñita es violada y que en Francia se acepta, un Malgache torturado y que en Francia se acepta, hay una adquisición de la civilización que pesa su peso muerto, una regresión universal que se opera, una gangrena que se instala, un foco de infección que se extiende y que al final de todos esos tratados violados, de esas mentiras propagadas, de todas esas expediciones de castigo toleradas, de todos esos prisioneros atados e interrogados, de todos esos patriotas torturados, al final de ese odio racial alentado, de esa jactancia extendida, está el veneno inyectado en las venas de Europa, y el progreso lento, pero seguro, del ensalvajamiento del continente. Europa es moralmente, espiritualmente idefendible”.

La maison d'Aimé Césaire à Fort-de-France | Madinin'Art
Casa de Aimé Césaire en Martinica.

Se le relaciona también con la presencia de Robert Desnos en Cuba el año 1928, hecho relatado por Alejo Carpentier, pues él mismo se vio como protagonista al suplantar la identidad de Robert Desnos, con el fin de salir fuera de la isla, debido a la situación política de ese momento.

En 1931 se traslada a París como becario del gobierno francés para estudiar en el Liceo Louis- le Grand de París, uno de los más famosos. Allí conocería al senegalés Leopold Sedar Senghor, con quien entabló una gran amistad hasta el final de sus días y que llegaría a ser el presidente de Senegal. Cuando llegó a París Aimé Césaire se vio «de lleno, a las cuarenta y ocho horas, en pleno movimiento surrealista. Inmediatamente me pidieron que colaborara en sus revistas y empecé… Breton me había pedido una colaboración para la Revolución surrealista que empecé a hacer, y en realidad, no acabé de hacer…»

Ahí Aimé tuvo un repliegue al descubrir que no tenía nada nuevo que agregar al movimiento en Francia, pero que posteriormente en Martinica abrió otro camino en su relación con el surrealismo, la negritud-surrealismo.

Aimé Césaire tuvo contacto con otros jóvenes africanos que se encontraban como él en París. Junto con su amigo de la Guayana Francesa Leon Gontran Damas, el gualapeño Guy Tirolien y Leopold Sedar Senghor y Birago Diop fundan la revista el Estudiante Negro donde por primera vez aparece el concepto de negritud ideado por Aimé Césaire como reacción a la opresión del sistema colonial francés. El objetivo era rechazar el proyecto de los franceses de asimilación cultural y fomentar la cultura africana, que padecía de racismo a raíz también de la ideología colonialista. En este movimiento se propuso una búsqueda de las raíces africanas, aunque alertaba de no caer en el regionalismo o el “color local”.

Era de un humanismo activo y concreto, destinado a todos los oprimidos del planeta. En efecto, Césaire declarará: “Soy de la raza de los que son oprimidos”. Léopold Sédar Senghor le presenta a Cesaire a Suzanne Roussy, una gran activista del movimiento africano y feminista que participaría también en la revista El estudiante Negro. Se casan el año siguiente, en el ayuntamiento del XIVº distrito de París, vistiendo un traje sastre rojo, color de pasión, erigiendo así la importancia de lo laico. Empezó Cesaire a redactar en 1935 su obra maestra Cuaderno de un Retorno al país natal, que es un texto fundamental para la Negritud que publicará en 1939. Él también la denominaba “evocación desde la costa dálmata de mi isla”.

Con su esposa Suzanne.

En 1936 lee la traducción de la ”Historia de la civilización africana” de Frobenius. Finaliza sus estudios en la Escuela Normal Superior en 1938 con un trabajo en su tesis sobre “El tema del Sur en la literatura negro-americana de los Estados Unidos”. En ese año es cuando regresa a Martinica junto con Suzanne. Ambos son asignados como profesores en el liceo Victor Schoelcher donde Aimé tendrá como estudiantes a Frantz Fanon y a Edouard Glissant.

El poema Cuaderno se publicó en la revista Volonté, año en el que regresa a Martinica, huyendo del fascismo que se había apoderado de Europa. Césaire diría del Caribe que es” su matriz africana que nos nutre”. Visita Haití que lo deja “golpeado, transformado e iluminado” y queda “prendado y comprometido” con ese país y su realidad. Él y Suzanne son asignados como profesores en el liceo Victor Schœlcher, donde Aimé tendrá como estudiantes a Frantz Fanon y (que fue un revolucionario, psiquiatra, filósofo y escritor caribeño de origen martiniqués cuya obra fue de gran influencia en los movimientos y pensadores revolucionarios de los años 1960) a Edouard Glissant (novelista, poeta y ensayista francés. Poeta del mestizaje, creó los conceptos de “criollización” y de “Todo-Mundo).

Martinica a finales de la década de los treinta estaba encaminada a una alineación cultural, dado que la élite del lugar preferia cualquier referencia que proviniera de la metrópoli colonial Francia, advirtiéndose un claro sometimiento de la población de Martinica. Como reacción a esta situación, Aimé y Suzanne junto con otros intelectuales como René Ménil fundaron la Revue Tropiques, una revista literaria trimestral publicada en Martinica de 1941 a 1945, allí Suzanne Césaire publicó siete artículos en Tropiques, poniendo de relieve gran parte de una perspectiva identitaria que se usaría en el futuro por famosos críticos de la identidad cultural caribeña.

Durante la Segunda Guerra Mundial los Estados Unidos comienzan a bloquear la Martinica, por la desconfianza hacia los representantes del régimen colaboracionista del Vichy, que fue un régimen político instaurado por el mariscal Philippe Petain en parte del territorio francés y sus colonias, tras firmar el armisticio con la Alemana nazi. Esto hace que las condiciones en Martinica se deterioren. El régimen que instaura el almirante Robert, enviado por el Gobierno de Vichy, es racista y represor. Hicieron cesar a los representantes elegidos negros y los sustituyeron por representantes de la aristocracia criolla, los békes (son franceses blancos de las Antillas francesas, descendientes de los primeros colonos esclavistas, cuya familia está presente en las islas desde la época colonial). También censuraron la revista Revoue Tropiques que siguió apareciendo con dificultades hasta el año 1943.

El poeta francés André Bretón, exiliado por la segunda Guerra Mundial, desembarcó en Martinica. Su barco,El Capitán Paul Lemerle, acogió a otros prestigiosos refugiados: Victor Serge, Wilfredo Lam, Claude Levi-Strauss. Un día, con el fin de encontrar un moño para su hija Aube, Breton entró en una tienda en la que encontró junto a la caja una revista literaria: Tropiques. De esta manera descubrió las reflexiones de los intelectuales antillanos y, sobre todo, los textos poéticos del director de la publicación: Aimé Césaire. No dudó en calificar su obra literaria como “el mayor monumento lírico de la época”. Le señala como una de las voces más importantes de la poesía francesa de vanguardia. Breton incluyó al “gran poeta negro” en el grupo de sus discípulos, aunque la poesía de Cesaire se diferenciaba se sus coetáneos surrealistas en que sus creaciones se sustentaban en la riqueza de la cultura caribeña y africana, con un gran poder creador poético, conciencia racial y acción política. En 1943 redacta el prólogo de la edición bilingüe del Cuaderno de un retorno al país natal, que se publica en la revista Fontaine, en el número 35, que dirige Max Pol Fouchet . Le dedicaría estas palabras André Bretón “la palabra de Aimé Césaire, hermosa como el oxígeno naciente”.

André Breton, Nicolas Calas, Aimé Césaire, Enrico Donati, Marcel Duchamp, Max Ernst, Esteban Francès, Arshile Gorky, Frederick Kiesler, Robert Lebel, Pierre Mabille, Henri Matisse, Roberto Matta, B. Reis, Denis de Rougemont, Sonia Sekula, Elisa Claro Breton,

En 1944 con su libro las Armas milagrosas, marca la adhesión al surrealismo y le apodan “el negro fundamental”. Llegará a influenciar a autores como Frantz Fanon, Edouard Glissant (que si recordáis anteriormente son alumnos del liceo Schoelcher donde impartió clases), Daniel Maximin y muchos otros. También influenció en otros intelectuales africanos y afroamericanos en su lucha contra el colonialismo y la desculturización. “El Cuaderno de un retorno al país natal” fue traducido en Cuba por Lydia Cabrera, en 1943, y se editó con un prólogo de Benjamin Pèret que comenzaba así: “Tengo el honor de saludar aquí a un gran poeta, el único gran poeta en lengua francesa que ha aparecido en veinte años. Por primera vez resuena una voz tropical en nuestro idioma, no para sazonar una poesía exótica, adorno de mal gusto en un interior mediocre, sino para hacer brillar una poesía auténtica, brotada de troncos podridos de orquídeas y de mariposas eléctricas devorando la carroña; poesía que es el grito salvaje de una naturaleza dominadora, sádica, que se traga a los hombres y a sus máquinas como las flores a los insectos temerarios”.

En 1945 Aimé Césaire se afilia al partido comunista francés y es elegido alcalde de la capital de la isla de Martinica, Fort de France. También sale elegido diputado a la Asamblea Nacional por Martinica. Conservará este escaño sin interrupción hasta 1993. Martinica estaba muy deteriorada por el bloqueo y la caída de la industria azucarera y Aimé consigue que se consiguiera para Martinica el estatus de departamento en 1946. Es decir, se instauró como una entidad territorial principal en la que se divide administrativa Francia. Esta postura de Césaire no fue entendida por muchos movimientos de izquierda de Martinica, que pedían la independencia. Según Aimé, tenía el objetivo esta medida de luchar contra la preponderancia beké en la política martiniquesa, contra el clientelismo (es un intercambio extraoficial de favores para conseguir apoyo electoral), la corrupción y el conservadurismo estructural en el que se encontraban . El indicaba que tomó esa decisión porque era necesario conseguir un saneamiento y modernización para permitir el desarrollo económico y social de Martinica. A menudo marginado, el escritor no participó en polémicas inútiles ni en discusiones mundanas. Confiado en lo justo de su causa y en el alcance de su palabra, no eludió los debates más intensos del momento. Ante los diputados conservadores que lo atacan con violencia debido a “lo que Francia le permitió aprender” y la deuda que tiene un hombre como él (es decir, negro) hacia su patria, Césaire explica sin rabia que en nombre de los valores mismos de ese país no puede aceptar esos ataques. Conoce las contradicciones del humanismo francés, esos postulados bien intencionados en los que no se cuestionó la peor humillación de una población: la esclavitud.

Ya era padre de cuatro niños. Su mujer Suzanne padecia de pulmonía severa y roza la muerte en 1942 cuando da luz a su hija Ina. En Tumba del sol (Tombeau du soleil), Aimé Césaire se dirige directamente a Suzanne: Ventanas del pantanal floreced ¡ah! floreced en la quietud de la noche para Suzanne de Césaire de mariposas sonoras. Hincharemos nuestras velas oceánicas, hacia el ímpetu recobrado de las pampas y las piedras y cantaremos a los bajos caudales.

A fines de 1945 hubo otra visita de André Bretón, que coincide con una segunda exposición de Lam y una serie de conferencias preparadas por Aimé Césaire, en Port-au-Prince. René Depestre, que había fundado un diario casi estudiantil, La Rouche, donde se hizo eco la noticia de que André Bretón hizo un llamado a la conciencia y a la liberación de los pueblos en el teatro, que dio lugar a una huelga general y después el derrocamiento político de Elie Lescot, el dictador de 1946. Breton abandonó Port-au-Prince y se marcha a la Martinica, en febrero de 1946, con la impresión viva de que su estadía, en verdad, cumplió con creces lo que se esperaba con su palabra, más aún al conocer todo el movimiento en torno a la poesía. Cuaderno de un regreso al país natal se reeditó en 1947, con un prólogo del mismo Breton; de esa manera, logra un éxito importante, siendo reconocido como escritor surrealista, en un momento en que éste se abre al exterior de Francia, después de terminada la guerra. Cesaire diría del surrealismo: «el surrealismo me proporcionó lo que yo buscaba confusamente. Lo he recibido con alegría porque he encontrado en él más una confirmación que una revelación. Era un instrumento que dinamitaba el francés…

El surrealismo me interesaba en la medida en que representaba un factor de liberación…» y esa es, precisamente, una de sus propuestas básicas, la liberación del hombre, donde la poesía puede objetivar, mediante el lenguaje, esa liberación.

En 1947 creó Aimé Césaire junto con Alioune Diop ( fue un intelectual franco-senegalés que jugó un papel importante en la emancipación cultural africana) realizan la revista “Presencia africana y en 1948 aparece Antología de la nueva poesía negra y de madagascarí, con prólogo de Jean Paul Sartre, consagrándose así el movimiento de la negritud. Sartre diría: “se puede hablar aquí de una poesía comprometida, y aun dirigida y automática, no porque existiese aquí la intervención de la reflexión, sino porque sus palabras y las imágenes expresan continuamente la posesión. El surrealismo blanco encuentra en su interior el alivio; Césaire halla en su fuego la intransigencia de las exigencias y de la sed de venganza”. En 1948 escribió otro de sus grandes poemarios, Sol guillotinado (Soleil cou coupè), cuyo título es una inspiración de una imagen del poeta francés Apollinaire. En este poemario continua su temática por los ideales libertarios y de lucha por la dignidad de los pueblos oprimidos.

En 1950 Cesaire publica Cuerpo Perdido. El propio Breton le propuso a Picasso ilustrar este libro. El trabajo realizado por Picasso, cabeza de negro de perfil y treinta ilustraciones de plantas, insectos y pictogramas, es de una completa interacción con el texto literario. Lo publicó la editorial Fragance en 1950, el año en que Aimé Césaire escribía el dicurso sobre el colonialismo,, confirmando así la unión entre su actividad política y su poesía. Cuerpo Perdido está compuesto por diez poemas, cada uno de ellos ilustrado con dos estampas que representan plantas, insectos, pictogramas de copulación y rostros en forma de hoja, de animales o de la luna. Son imágenes que recuerdan al surrealismo mágico de Wifredo Lam. El frontispicio del libro es una estampa que representa la cabeza de un negro de perfil, en alusión a la búsqueda de su identidad: « Negro Negro Negro / Desde el fondo del cielo inmemorial[…]». La reproducción de esta estampa sirvió para el cartel del congreso de escritores y artistas negros Présence Africaine, celebrado en París en 1956. Como producción dramática en 1956 publica “Y los perros callaron”. Aquí se identifica con su pueblo al igual que con el rebelde de la obra:

En 1956, en el Congreso de escritores negros y artista de la Sorbona en Paris.

“Y callaban los perros que había
sufrido todas las violencias del mundo muerto
recibido vergajazos
sido expuesto a las fieras, arrastrado en camisa
la soga al cuello
rociado con petróleo
esperando en sambenito la hora del auto de fe
y bebido orina, siendo pisoteado, traicionado, vencido

Lo que le llevó a predecir:

“Nada de perdonar
he alzado con mi corazón el sílex antiguo
a la vieja mecha que África depositara en mi fuero interno.
Te odio, te odio.

Aimé Césaire en Fort-de-France recibe a François Mitterand tras su elección en 1981.

Sus obras dramáticas eran escenificadas en el teatro,

En 1956 Aimé Césaire abandona el Partido comunista francés por discrepancias a la hora de valorar la revolución de Hungría. y funda el Partido progresista Martiniqués, desde el que reivindica la autonomía de Martinica. Siguió siendo alcalde de Fort de France hasta el 2001. El desarrollo de la capital de Martinica se caracterizó por el éxodo rural, provocado por el declive de la industria azucarera y la explosión demográfica provocado por la mejoría de las condiciones sanitarias. Su política social favoreció la creación de una base electoral estable. Creó el Servicio Municipal de Acción Cultural (SERMAC), donde se desarrollaron talleres de arte popular (baile, artesanía y música) y el festival de Fort de France, muy prestigioso. festival de Fort-de-France.

Se retiró de la vida política y dejó el puesto a Serge Letchimy . Es uno de los últimos fundadores del pensamiento de la negritud.

Herrajes (Ferrements), libro de poesía, fue publicada en 1960

Publica un libro de poemas en 1961 titulado Cadastre.

En 1962 produce su ensayo Tocando la apertura. La Revolución Francesa y el problema colonial.

Césaire también escribió teatro, con los mismos presupuestos polémicos y estéticos. En su pieza La tragedia del rey Christophe (1963) analiza la historia haitiana con una mirada épica y universal, como si tratara de la tragedia de todas las revoluciones. Henri Christophe fue un líder revolucionario haitiano que se autoproclamó Rey de Haití en 1811 y estableció un sistema de señores feudales.
Con Una temporada en el Congo en 1966 puso en escena el drama político de África en los años sesenta.

En 1969 publica Una tempestad. Sus obras completas aparecieron en Fort de France en 1976. En 1987 forma parte de la Primera Conferencia Hemisférica de los Pueblos Negros de la Diáspora, organizada en su honor en la Universidad Internacional de Florida, en Miami. Allí Aimé Césaire explica que la negritud se mantiene en lucha continua y que es una comunidad oprimida y excluida y ahonda en una manera de vivir la historia de esa comunidad al interior de la historia, que incluye la deportación masiva de poblaciones enteras, tráfico de humanos y recuerdos de una tradición y creencias que se intentaron eliminar.

Aimé Césaire es considerado como uno de los precursores de los Estudios Postcoloniales. Establece una crítica hacia el colonialismo. Indica que Europa es hipócrita e inmoral y que su proyecto colonialista es indefendible y que es incapaz de resolver la miseria y la alienación que construyó a través de las conquistas coloniales. Hace una comparación en este ensayo con el nazismo , no en términos de la violencia ejercida, sino en el uso de las mismas prácticas coloniales contra sociedades blancas europeas. Critica también el hecho de que la clase intelectual europea había difundido discursos racistas y esclavistas en el pasado. Finalmente, el autor hace un vínculo entre la violencia del capitalismo y la del colonialismo en repetidas ocasiones: “Lo queramos o no, al final del callejón sin salida que es Europa, aquella de Adeauer, de Schuman, de idault y algunos otros, está Hitler. Al final del capitalismo, deseoso de sobrevivir, está Hitler. Al final del humaismo formal y de renuncia filosófica, está Hitler,” “El caso [contra Europa] es abrumador. Es como si un animal que, haciendo uso de su más elemental vitalidad, repartiera la sangre y sembrara la muerte, pues hay que recordar que históricamente bajo esta misma forma feroz se manifestó, en la consciencia y espíritu de los mejores, la revelación de la sociedad capitalista.”

En 1960 le conceden el Premio René Laporte. Publica en 1991 su libro de poesía Yo, laminaria. La poesía de Aimé Césaire tiene una apariencia de prosa y vigor visionario. Con una complejidad y aspereza de una cultura mestiza, conlleva un aire legendario, majestuoso, como de épica antigua. El escritor R. Depestre sitúa la “criollidad” de Césaire en un contexto dinámico más amplio y universal que cualquier definición restrictiva, y habla de una “criollidad” en movimiento hacia una dimensión donde la poesía trata con la belleza y la desgracia a la vez.

Según el poeta y ensayista D. Walcott, Césaire ve en el Nuevo Mundo la evidencia de humillaciones pasadas y la necesidad de un orden nuevo; sin embargo, su obra, como toda alta poesía, se basa en el misterio de esta redención, no en una dialéctica precisa que pudiera ser entendida a través de claves políticas.

En lo que atañe al dominio poético, quiere, cueste lo que cueste, que se acabe la imitación de los europeos y se cree una poesía de exploración que suba, sin hacer trampas, hasta las fuentes de él mismo y de sus hermanos. Encuentra imágenes, ritmos, palabras, que son la verdadera naturaleza de su pueblo y entre las que el lirismo y la violencia no excluyen una colecta universal de felicidad. Intentó dar a los descendientes de esclavos, el orgullo y el vigor perdidos, no manteniendo la nostalgia de un mundo de delantera, pero creando una fraternidad nueva, una sociedad moderna. Y cuenta para esto, en buena parte con la fuerza de la poesía que no se contenta con describir o con evocar.

Al hablar de sí mismo y de los otros que son iguales a él (negros y colonizados, inferiores siempre ante la revolución y la nación que proclamó el “Vivir libre o morir” y no sólo promulgó la “Libertad, igualdad y fraternidad”, sino que dijo pugnar por la felicidad de todos), Césaire desmiente: “Y puesto que juré no ocultar nada de nuestra historia (yo que admiro tanto al carnero paciendo su sombra de la tarde), quiero convenir en que fuimos, en todos los tiempos muy ramplones lavaplatos, limpiabotas sin envergadura, y considerando las cosas lo mejor posible, hechiceros bastante concienzudos siendo el único récord indiscutible que hemos batido el de la paciencia en soportar el látigo.”

En honor a Aime Cesaire en el Aeropuerto internacional de Martinica hay una terminal a su nombre, abierta en 1950 y renombrada en 2007.

Voces descolonizadoras 2020 – Día Internacional para la Abolición de la Esclavitud en Argentina, le rinden un homenaje a Aimé Césaire. Como dice el texto de convocatoria, se trata de un acto de justicia literaria e intelectual que busca continuar el rescate de la memoria de un poeta universal, que cada día que pasa adquiere más vigencia.

Fue realmente inspirador para los pueblos del Caribe, Europa y Estados Unidos, en el surgimiento del movimiento por los derechos civiles que marcó un hito histórico. Retirado durante los últimos años de la vida política, Césaire siguió su influencia cultural y el prestigio de su obra municipal, sobre todo en el campo de la promoción cultural de los sectores populares.

Pese a sus críticas a proyectos legislativos sobre la memoria colonial de Francia, recibió en 2006 a Nicolás Sarkozy, sobre quien declaró: “Es un hombre nuevo. Se siente en él una fuerza, una voluntad y algunas ideas. Lo juzgaremos sobre esa base”. Antiguo diputado socialista, en la campaña de 2007 respaldó la candidatura presidencial e Ségolène Royal..

Césaire falleció el jueves 17 de abril de 2008 en el hospital al que había sido ingresado 8 días antes. “El inmenso poeta” desaparecido ostenta “el récord de longevidad parlamentaria desde 1945”.

BIBLIOGRAFIA Y FUENTES

Esacademic.com
https://esacademic.com/dic.nsf/eswiki/51160
wikipedia

https://es.wikipedia.org/wiki/Aim%C3%A9_C%C3%A9saire

Afroamérica: Suzanne de Cesaire, odisea martiquinesa
file:///C:/Users/Usuario/Downloads/55535-159072-1-PB.pdf

Cuaderno de un retorno al pais natal, de Aimé Césaire editorial Era
http://www.arquitecturadelastransferencias.net/images/bibliografia/cesaire_retorno_al_pais_natal.pdf

letras libres: aime cesaire
https://www.letraslibres.com/mexico-espana/aime-cesaire

Casa África: Aimé Césaire
http://www.casafrica.es/detalle-who-is-who.jsp%3FDS7.PROID=419519.html

Discurso sobre el colonialismo de Aime Cesaire
https://arteypensamientocontemporaneo.wordpress.com/2019/02/08/aime-cesaire-discurso-sobre-el-colonialismo-fragmento/

Aimé Césaire entender el Rugido del Tigre
https://nomelleveselapunte.files.wordpress.com/2010/08/aime-cesaire-poemas.pdf

Aimé Césaire, el padre de la negritud

Muerte de Aimé Césaire, poeta de la negritud

http://www1.rfi.fr/actues/articles/100/article_7585.asp

Aimé Césaire Poemas, versión de Luis López Álvarez, selecciones de poesía universal, editorial Plaza y Janés s.a. Editores

Las armas milagrosas y los perros callaban de Aimé Césaire, traducción de Lizandro Z, D, Galtier ediciones librerías Fausto

POEMAS

CUADERNO DEL REGRESO A UN PAIS NATAL , 1939

1
Partir.
Así como hay hombres-hiena y hombres-pantera, yo
seré un hombre-judío,
un hombre cafre
un hombre-hindú-de-Calcuta
un-hombre-Harlem-sin-derecho-a-voto
El hombre-hambre, el-hombre -insulto, el hombre-tortura
se le podría
prender en cualquier momento, molerlo a golpes-matarlo
por completo
sin tener que rendirle cuentas a nadie.
2
Un hombre judío
un hombre-progom
un perro de caza
un pordiosero.
Pero, ¿es que puede uno matar el remordimiento, bello
como la cara de sorpresa de una dama inglesa al encontrar
en su sopa un cráneo de hotentote?
Yo reencontraría el secreto de las grandes comunicaciones
y de las grandes combustiones. Diría tempestad, diría río.
Diría ciclón. .Diría hoja. Diría árbol, mejorarían todas las
lluvias, me humedecerían todos los rocíos.
Me revolcaría como sangre frenética sobre la lenta corriente
del ojo de las palabras,
en caballos locos, en niños tiernos, en toques de queda en vestigios
de templo, en piedras preciosas, lo bastante lejos como para
descorazonar a los menores.
Quien no me comprenda no comprenderá el rugido del tigre
 
3
Es mío
un hombre solo preso de blancura
un hombre solo que desafía los gritos de la muerte
blanca
(TOUSSAINT,TOUSSAINT L’OUVERTURE)
un hombre solo que fascina al gavilán blanco de la muerte
blanca
un hombre solo en la mar infecunda de la arena blanca
es un viejecito que se eleva contra las aguas
del cielo.
La muerte describe un círculo brillante encima de este hombre
la muerte brilla dulcemente sobre su cabeza
la muerte sopla en la caña madura de sus brazos
la muerte galopa en la prisión como un caballo blanco
la muerte luce en la sombra como los ojos de los gatos
la muerte hipa como el agua bajo las rocas
la muerte es un pájaro herido
la muerte decrece
la muerte vacila
la muerte es un paytura sombrío

la muerte expira en una blanca balsa de silencio.

“… Y he aquí que de pronto fuerza y vida me acometen como un toro y la onda de vida rodea la papila del morro, y aquí están todas las venas y vénulas atareadas en la sangre nueva y el enorme pulmón de los ciclones que respira y el fuego atesorado de los volcanes y el gigantesco pulso sísmico que lleva el compás de un cuerpo vivo en mi firme incendio.
Y ahora que estamos de pie, mi país y yo, con los cabellos al viento y mi pequeña mano ahora en su puño enorme y la fuerza no está en nosotros sino por encima de nosotros, en una voz que barrena a la noche y a la audiencia como la penetración de una avispa apocalíptica. Y la voz dice que Europa durante siglos nos ha cebado de mentiras e hinchado de pestilencias,
porque no es verdad que la obra del hombre haya terminado
que no tengamos nada que hacer en el mundo
que seamos unos parásitos en el mundo
que basta que nos pongamos al paso del mundo
pero la obra del hombre ha empezado ahora
y falta al hombre conquistar toda prohibición
inmovilizada en los rincones de su fervor
y ninguna raza tiene el monopolio de la belleza, de la inteligencia,
de la fuerza
y hay sitio para todos en la cita de la conquista y ahora sabemos que el sol gira alrededor de nuestra tierra iluminando la parcela que ha fijado nuestra sola voluntad y que toda estrella que cae del cielo a la tierra a nuestra voz de mando sin límite.
Ahora poseo el sentido de las ordalías; mi país es “la lanza de noche” de mis antepasados bámbaras que se arruga y su punta huye desesperadamente hacia el astil si se la rocía con sangre de pollo y dice que es sangre de hombre lo que necesita su temperamento, grasa, hígado, corazón de hombre, no sangre de pollo.
Y yo busco para mi país no corazones de dátil, sino corazones de hombre que, para entrar en las ciudades de plata por la gran puerta trapezoidal, golpeen la sangre viril, y mis ojos barren mis kilómetros cuadrados de tierra paternal y enumero las llagas con una especie de júbilo y las hacino una sobre otra como raras especies, y mi cuenta se alarga siempre con imprevistas acuñaciones de la bajeza.
Y aquí están aquellos que no se consuelan de no ser hechos a semejanza de Dios sino del diablo, aquellos que consideran que se es negro como se es dependiente de segunda clase: esperando mejorar y con la posibilidad de subir más alto; aquellos que capitulan ante sí mismos, aquellos que viven en el fondo de la mazmorra de sí mismos; aquellos que se envuelven con seudomorfosis orgullosa; aquellos que dicen a Europa: “Mire, yo sé cómo hacerle reverencias, cómo prestarle mis respetos, en suma, no soy diferente de usted; no haga caso de mi piel negra: me ha tostado el sol”.   

Y hay el rufián negro, el áscari negro, y todos cebras se zarandean a su manera para hacer que el listado de sus pieles caiga en un rocío de leche fresca. Y en medio de todo esto yo digo ¡hurra! mi gran padre se muere, yo digo ¡hurra! la vieja negritud se cadaveriza progresivamente.
No hay que decir: era un buen negro. Los blancos dicen que era un negro, un verdadero buen negro, el buen negro de su amo.
Yo digo ¡hurra!
Era un muy buen negro,
la miseria le había herido pecho y espalda y habían metido en su pobre mollera que una fatalidad pesaba sobre él y que no la puede manejar a su antojo que no tenía poder sobre su propio destino; que un señor avieso había desde tiempo inmemorial escrito leyes de prohibición en su naturaleza pelviana; y ser el buen negro; creer honradamente en su indignidad, sin la curiosidad perversa de verificar nunca los jeroglíficos fatídicos.
Era un muy buen negro.
Y no se le ocurría la idea de que podría azadonar, ahondar, cortarlo todo, cualquier otra cosa verdaderamente que no fuese la caña insípida.
Era un muy buen negro.
Y le lanzaban piedras, trozos de chatarra, cascos de botella, pero ni esas piedras, ni esa chatarra, ni esas botellas…
Oh quietos años de dios sobre este mogote terráqueo!
Y el látigo disputó el chupeteo de las moscas el rocío azucarado de nuestras llagas.
Yo digo hurra! la vieja negritud
se cadaveriza progresivamente
el horizonte se deshace, retrocede y se ensancha
y entre desgarrones de nubes aparece el fulgor de un signo.
El negrero cruje por todas partes… Su vientre se convulsiona y resuena… La horrible tenía de su cargamento roe los intestinos fétidos del extraño niño de pecho de los mares.
Y ni el júbilo de las velas hinchadas como un abultado bolso de doblones, ni las jugarretas hechas a la tontería peligrosa de las fragatas policíacas le impiden oír la amenaza de sus gruñidos intestinos.
En vano para olvidarse de ello el capitán cuelga en su palo mayor el negro más gritón, o lo echa al mar, o lo entrega al apetito de sus molosos.
La negrería que huele a cebolla frita vuelve a encontrar en su sangre derramada el sabor amargo de la libertad
Y está de pie la negrería
La negrería sentada
inesperadamente de pie
de pie en la cala
de pie en los camarotes
de pie en el puente
de pie en el viento
de pie al sol
de pie en la sangre
çde pie
y
libre
de pie y no como una pobre loca en su libertad y su indigencia marítimas girando en la deriva perfecta y aquí está:
más inesperadamente de pie
de pie en los cordajes
de pie ante el timón
de pie ante la brújula
de pie ante el mapa
de pie bajo las estrellas
de pie
y
libre
Y el navío lustral hiende impávido las aguas
Desplomadas
Y ahora se pudren nuestras borlas de ignominia!
por el sol abrotoñado de medianoche
escucha gavilán que tienes las llaves de oriente
por el día desarmado
por el tiro de piedra de la lluvia

Escucha perro blanco del norte, serpiente negra del
Mediodía
que rematáis el cinturón del cielo
todavía hay un mar por cruzar
para que yo invente mis pulmones
para que el príncipe se calle
para que la reina me bese
todavía un viejo mar por asesinar
un loco por entregar
para que mi alma brille ladre brille
ladre ladre ladre
y que chille la lechuza mi bello ángel curioso.
El maestro de las risas?
El maestro del silencio formidable?
El maestro de la esperanza y la desesperación?
El maestro de la pereza? El maestro de las danzas?
Soy yo!
y por eso, señor
los hombre de cuello frágil
recibe y percibe fatal calmoso triangular
y para mí mis danzas
mis danzas de mal negro
para mí mis danzas
la danza rompe-argolla
la danza salta-prisión
la danza es-hermoso-y-legítimo-ser-negro
para mí mis danzas y salta el sol en la raqueta de mis manos
pero no el sol desigual ya no me basta
enróscate, viento, alrededor de mi nuevo crecimiento
pósate en mis dedos medidos
te entrego mi conciencia y su ritmo de carne
te entrego los fuegos donde se asa mi debilidad
te entrego la cadena múltiple
te entrego el pantano
te entrego el intourist del círculo triangular
devora desea
te entrego mis palabras abruptas
devora enróscate
y enroscándote abrázame con un más vasto
estremecimiento
abrázame hasta el nosotros furioso
abraza, abrázanos
pero habiéndonos igualmente mordido
hasta la sangre de nuestra sangre mordido,
abraza, abraza mi pureza sólo se enlaza con tu pureza
pero entonces abraza
como un campo de apretados filaos
en la noche
nuestras multicolores purezas
y enlaza, enlázame sin remordimientos
enlázame con tus inmensos brazos de arcilla luminosa
enlaza mi negra vibración al ombligo mismo del mundo
enlaza, enlázame, áspera fraternidad,
y luego, estrangulándome con tu lazo de estrellas, sube,
paloma
sube
sube
sube
Yo te sigo, impresa en mi atávica córnea blanca,
sube lamedor de cielo
y el gran agujero negro donde yo quería ahogarme
en la otra luna
es allí donde quiero pescar ahora la lengua maléfica
de la noche en su inmóvil vibración”.

FRAGMENTO CUADERNO DEL REGRESO A UN PAIS NATAL , 1939

Yo reencontraré el secreto del gran diálogo, el secreto de las grandes combustiones. Diré tormenta, rio, diré tornado. Diré hoja. Diré árbol. Me mojarán todas las lluvias, brillaré humedecido por todos los rocíos. Igual que la sangre arrebarada en la corriente lenta del ojo de las palabras, como caballos furiosos, como niños muy pequeños, como coágulos, cubrefuegos, como ruinas de templo. como joyas, correré lejos, lo suficientemente lejos como para desalentar a los mineros. El que no me entienda, tampoco entenderá el rugido del tigre. Soy el que canta con la voz aherrojada en el jadeo de los elementos. Es dulce ser nada más que un pedazo de madera, un corcho, una gotita de aguas torrenciales del comienzo y del fin. Es dulce abandonarse en el corazón destrozado de las cosas. La poesía nace con el exceso, la desmesura, con la búsqueda acuciada por lo vedado.

SOL SERPIENTE

Del libro Las armas Milagrosas, 1946, traducción de Aldo Pellegrini

Sol serpiente ojo fascinador ojo mío
el mar piojera de islas crujiendo en los dedos de las rosas
lanza-llamas y mi cuerpo intacto de fulminado
el agua eleva las osamentas de luz perdidas en el corredor sin pompa
torbellinos de hielo aureolan el corazón humeante de los cuervos
nuestros corazones
es la voz de los rayos domesticados que giran sobre sus goznes de lagartija
traslado de anolis al paisaje de vidrios rotos
son las flores vampiros que suben a relevar las orquídeas
elixir del fuego central
juego justo fuego mango nocturno cubierto de abejas
mi deseo un azar de tigres sorprendidos en los azufres
pero el despertar estañoso se dora con los yacimientos infantiles
y mi cuerpo de guijarro que come pescado que come
palomas y sueños
el azúcar de la palabra Brasil en el fondo de la ciénaga

SUPERVIVENCIA

Del libro Las armas milagrosas, de 1946

Te evoco
bananero patético que agitas mi desnudo corazón
en el día salmodiante
te evoco
viejo hechicero de las montañas sordas por la noche
justamente la noche que precede a la última
y sus redobles de tedio golpeando en la poterna loca de las ciudades
enterradas
pero no es sino el preludio de las selvas en marcha sobre el cuello
sangrante del mundo
es mi odio singular
llevando a la deriva sus témpanos de hielo en el aliento de las
verdaderas llamas
dadme
ah dadme el ojo inmortal del ámbar
y sombras y tumbas de granito cuadriculado
pues la barrera ideal de los planos húmedos y de las hierbas
acuáticas
escucharán en las zonas verdes
los intérpretes del olvidos anudándose y desanudándose
y las raíces de la montaña
exaltando la estirpe real de los almendros de la esperanza
florecerán por los senderos de la carne
(la penuria de vivir pasando como una tempestad)
mientras que bajo el cartel del cielo
un fuego de oro sonreirá
al canto ardiente de las llamas de mi cuerpo

AVISO DE DISPAROS

Del libro Las armas milagrosas, de 1946

Aguardo a la orilla del mundo a los viajeros que no llegarán
dadme
leche de infancia panes de lluvia harinas
de medianoche y de baobab
mis manos que espinaron matorrales de astros
mas rescatadas por la espuma
desciñen de antemano
el jubón de cerrojos
y la fulminante geometría del trigonocéfalo
para mi sueño con piernas de reloj retrasado
para mi odio de cargamento hundido
para mis árboles gigantes de Tasmania
para mi torre de cabezas de Papuasía
para mis auroras boreales mis hermanos o amantes
para mi amiga mi mujer mi otaria
oh vosotras todas amistades maravillosas,
mi amiga amor
mi muerte, mi sosiego, mis cóleras
mis lebreles
mis sienes malditas
y las minas de radio soterradas en el abismo de
mis inocencias
saltarán desgranadas
en el comedero de los pájaros
(y el estéreo de estrellas
será el nombre común de la leña recogida en los aluviones
de las venas cantantes de la noche)
la bailarina invisible disparará al corazón
en el minuto 61 de la última hora
con proyectiles incandescentes de infierno y de
flores por vez primera
a la derecha de los días sin carne sin ojos sin desconfianza
sin lagos
a la izquierda los fuegos pilotos de los días no más y de los aludes
el pabellón negro con dientes blancos del Vómito Negro
será izado durante la duración ilimitada
de la fogata agreste de la fraternidad.

LAS ARMAS MILAGROSAS

Del libro Las armas milagrosas, de 1946

El gran machetazo del placer rojo en plena frente
había sangre y ese árbol que llaman flamígero y que
nunca merece tanto ese nombre como en las vísperas
de ciclones y de ciudades saqueadas la sangre nueva
la razón roja todas las palabras de todas las lenguas que
significan morir de sed y solamente cuando morir tenía el sabor del pan
y la tierra y el mar un gusto de antepasado
y ese pájaro que me grita que no me entregue
y la paciencia de los alaridos en cada rodeo de mi lengua

la arcada más bella es un chorro de sangre
la arcada más bella es una ojera lila
la arcada más bella se llama noche
y la belleza anarquista de tus brazos en cruz
y la belleza eucarística y llameante de tu sexo
en cuyo nombre saludaba la barrera de mis labios violentos

había la belleza de los minutos que son las joyas en liquidación
del bazar de la crueldad el sol de los minutos y su bonito hocico de lobo
que el hambre hace salir del bosque la cruz roja de los minutos
que son lampreas en marcha hacia los viveros y las estaciones
y las fragilidades inmensas del mar que es un pájaro loco clavado muerto
en la puerta de las tierras traseras había hasta el terror
tales como el relato de julio de los sapos de la esperanza y
de la desesperanza podados de astros por encima de las aguas
allí donde la fusión de los días que permite el bórax da cuenta
de las lamparillas gestantes las fornicaciones de la hierba
que no se deben presenciar sin precauciones las cópulas del agua
reflejadas por el espejo de los magos las bestias marinas
para ser tomadas en el hueco del placer los asaltos de vocablos
todas troneras humeantes para festejar el nacimiento del heredero varón
simultáneamente con la aparición de las praderas siderales en el flanco
de la bolsa con volcanes de agaves de despojos de silencio
el gran parque mudo con el agrandamiento silúrico de juegos mudos
con las angustias imperdonables de la carne de batalla según
la dosificación siempre por rectificar de los gérmenes que deben destruirse

(…) escolopendra escolopendra
hasta el párpado de las dunas sobre las ciudades
prohibidas castigadas por la cólera de Dios
escolopendra escolopendra
hasta el desastre crepitante y grave que arroja las
ciudades enanas delante de los caballos
más fogosos cuando en plena arena levantan
su portón de rejas sobre las fuerzas desconocidas del diluvio

escolopendra escolopendra
cresta cresta moldura rompe rompe en sable caleta pelambres
en aldea dormidos sobre sus piernas de pilotes y safenas
de agua cansada dentro de un instante se producirá la derrota
de los silos olfateados de cerca el azar rostro de pozo
de condotiero ecuestre con charcos artesianos
y las cucharillas de los senderos libertinos
por armadura rostro de viento rostro uterino
y lémur con dedos excavados en las monedas
y la no menclatura química y la carne dará vuelta
sus grandes hojas de banano que el viento de los tugurios
fuera de las estrellas que señalan la marcha hacia atrás de las heridas
de la noche hacia los desiertos de la infancia fingirá leer en un instante
se tendrá la sangre vertida donde las luciérnagas
tiran de las cadenillas de las lámparas eléctricas para la celebración
de los compitales y el infantilismo del alfabeto de los espasmos
que hacen los grandes ramajes de la herejía
o de la connivencia habrá el desinterés de los transatlánticos del silencio
que surcan día y noche las cataratas de la catástrofe
alrededor de las sienes sabias en migración
y el mar retraerá sus pequeños párpados de halcón
y tú intentarás apoderarte del instante
el gran feudatario recorrió su feudo a la velocidad de oro fino
del deseo por los senderos de neuronas observa bien si el pajarillo
no ha ingerido la estola el gran rey atónito en la sala llena de historias
adorará sus manos pulquérrimas
sus manos levantadas en el rincón del desastre entonces
el mar retornará a su incómodo lecho apretado c
uídate de cantar para no apagar la moral que es la moneda
obsidional de las ciudades privadas de agua
y de sueño entonces el mar se sentará a la mesa
muy suavemente y los pájaros cantarán muy suavemente
en las básculas de la sal la canción de cuna congolesa que la soldadesca
me ha hecho olvidar pero que el mar piadosísimo de las cajas craneanas
conserva sobre su láminas rituales

escolopendra escolopendra

hasta que las cabalgatas vagabundeen por los prados salinos de abismos
con el murmullo humano rico de prehistoria en los oidos

escolopendra escolopendra

hasta que no hayamos alcanzado la piedra
sin dialecto la hoja sin torreón el agua frágil
sin fémur el peritoneo seroso de los anocheceres de manantial

LEJOS DE LOS DÍAS PASADOS

Del libro Herrajes (Ferrements) de 1960

pueblo mío

cuando
lejos de los días pasados
renazca una cabeza bien puesta sobre
tus hombros
reanuda
la palabra

despide a los traidores
y a los amos
recobrarás el pan y la tierra bendita
tierra restituida

cuando
cuando dejes de ser un juguete sombrío
en el carnaval de los otros
o en los campos ajenos
el espantapájaros desechado

mañana
cuando mañana pueblo mío
la derrota del mercenario
termine en fiesta

la vergüenza de occidente se quedará
en el corazón de la caña

pueblo despierta del mal sueño
pueblo de abismo remotos
pueblo de pesadillas dominantes
pueblo noctámbulo amante del trueno furioso
mañana estarás muy alto muy dulce muy
crecido

y a la marejada tormentosa de las tierras
sucederá el arado saludable con otra tempestad

CADÁVER DE UN FRENESÍ

Del libro Herrajes (Ferrements) de 1960

el recuerdo de un camino que sube mucho a la sombra de los bambúes di guarapo que vuelve a inventarse siempre y el olor de los ciruelos de España
se dejaron olvidadas
las enaguas del mar
los tiempos de la infancia
el parasol de los coccolobis

al llegar a la curva me vuelvo y miro por encima del hombro
de mi pasado lleno del ruido mágico en el momento preciso
siempre incomprensible y angustioso del fruto del árbol del pan
que cae rodando hasta el barranco en donde nadie lo encuentra
la catástrofe se ha hecho un trono instalándolo demasiado alto
del delirio de la ciudad destruida es mi vida incendiada

Dolor tú perderás
él hábito que se grita:
que he soñado con el rostro torcido
boca amarga he soñado con todos los vicios de mi
sangre
y los fantasmas rondaron cada uno de mis gestos
en el escote de la suerte
no importa es debilidad

vela corazón mío
único prisionero que inexplicablemente sobrevive
en su celda
a la evidencia del destino
feroz taciturno
muy al fondo lámpara encendida por su terrible
herida

PARA SALUDAR AL TERCER MUNDO

Del libro Herrajes (Ferrements) de 1960

A Léopld Sedar Senghoe

¡Ah!
¡mi dureme vela de isla tan borrosa
en el mar!

Y he aquí que desde todos los puntos del peligro
la historia me hace la señal que esperaba,
veo brotar naciones,
verdes y rojas o saludo
banderas gargantas de un viento antiguo ;
Malí, Guinea, Ghana

y os veo, hombres,
sin desmaño alguno bajo este sol nuevo .

Escuchad:
desde mi isla lejana
desde mi isla en alerta os digo
¡Hoo!
Y vuestras voces me responden
y lo que dicen significa:
“clarea”. Y es cierto:
incluso a través de la tormenta y de la noche
para nosotros clarea.
Veo desde aquí al Kivu descender al Tanganica
por la escalera de plata de la Ruzizi
(es la muchacha que a cada paso
baña la noche con un estremecer de cabellos)

veo desde aquí ligados
Benué, Logón y Chad:
ligados Senegarl y Níger
Rugir silencio y noche rugir, desde aquí oigo
rugir al Nyaragongo.

Odio, sí, o el banquillo o el destierro
y el arreo que rechina, más
de un viento áspero, nosotros contusos, ¡he visto
menguar las fauces negreras!
Veo el África múltiple y única
vertical en la tumultuosa peripecia
con sus hinchazones, sus nudosidades
un poco aparte, mas al alcance
del siglo, corazón de reserva.

Y repito: ¡Ooh Madre!
Y levanto mi fuerza inclinando mi rostro
¡Oh tierra mía!
Dejad que me la espolvoree lentamente entre el
pulgar y el índice
que me frote con ella el pecho, los brazos,
el brazo izquierdo
y me acaricia el derecho.

¡Ohh mi tierra es buena
también lo es tu voz
con ese sosiego que da un amanecer!

Tierra, fragua, silo. Tierra mostrando nuestras rutas
aquí una verdad emerge
apagando el esplendor del viejo oropel cruel.

Ya vez:
África ya no es en el diamante de la desgracia
un negro corazón que se estría;

nuestra África es una mano que salió de la manopla
una mano derecha con la palma tendida
los dedos apretados;

en mano tumefacta
una herida mano abierta
tendida
morenas, amarillas, blancas,
a todas las manos, a todas las manos heridas
del mundo.

CUERPO PERDIDO

Del libro Cadastre (Catastro ) de 1961

Yo que Krakatoa
yo que todo mejor que monzón
yo que a pecho descubierto
yo que carraspeo como un árgano viejo
yo que balo mejor que una cloaca
yo que fuera de gama
yo que Zambeze frenético o rombo o
caníbal
quisiera ser cada vez más humilde y más manso
siempre más grave sin vestigio ni vértigo
caer hasta perderme
en la viviente sémola de una tierra bien abierta
Fuera una neblina en lugar de atmósfera no
sería nada sucia
cada gota de agua conteniendo un sol
cuyo nombre idéntico para todas las cosas
sería el ENCUENTRO MAS TOTAL
de tal suerte que no se sabría a ciencia cierta
si cruza una estrella o una esperanza acaso
o un pétalo de flamboyán
o una retirada submarina
que las antorchas de las medusas aurelias frecuentan
Imagino que entonces la vida me bañaría por completo
mejor la sentiría palpándome o mordiéndome
tendido sentiría llegarme los olores al fin liberados
cual manos caritativas
que me atravesarían
para mecer largos cabellos
más largos que ese pasado que no puedo alcanzar.
Cosas apartaros, haced sitio
a mi reposo que alza en oleaje
mi cresta terrible de raíces fondeadoras
buscando dónde asirse
oh cosas, yo sondeo y sondeo
yo, el cargador, soy portarraíces
yo peso, fuerzo y arcaneo
y ombligueo
Ah, quien hacia los arpones me lleva
estoy muy débil
silbo, sí, silbo cosas muy antiguas
de serpientes de cosas cavernosas
Soy oro viento paz aquí
y contra mi hocico inestable y fresco
poso contra mi rostro corroído
tu frío rostro de risa descompuesta.
El viento, ay, lo escucharé aún
negro, negro, negro desde el fondo
del cielo inmemorial
un poco menos fuerte que hoy en día
pero demasiado fuerte sin embargo
y ese loco aullido de perros y caballos
que envía a nuestra persecución siempre cimarrona
mas a mi vez en el aire
me alzaré en un grito tan violento
que voy a salpicar al cielo entero
por mis ramas destrozadas
y por el chorro insolente de mi barril herido y solemne
ordenaré a las islas existir.

ENTRE OTRAS MATANZAS

Del libro Catastro (Cadastre) de 1961

Con todas sus fuerzas el sol y la luna chocan
las estrellas caen cual señales demasiado granadas
y como una camada de ratones grises

no temas nada dispón tus crecidas aguas
que si bien arrebatan la orilla de los espejos

han salpicado barro en mis ojos
y veo yo veo terriblemente veo
que de todas las montañas de todas las islas
sólo quedan los pocos dientes averiados
de la impenitente saliva del mar.

HIJO DEL RAYO

Del libro Catastro (Cadastre) de 1961

Y sin que ella se dignase seducir a los carceleros
en su corpiño se deslechó un ramillete de picaflores
en sus orejas germinaron brotes de atolones
ella me habla una lengua tan suave que al principio no
comprendo pero a lo largo adivino que me afirma
que la primavera llegó a contracorriente
que toda la sed se apagó que se nos concilió el otoño
que las estrellas florecieron en la calle en pleno
mediodía y que muy bajos cuelgan sus frutos.

CUANDO MIGUEL ANGEL ASTURIAS DESAPARECIÓ

hábil tallador de pedernal
sembrador al voleo de semillas de oro en la densa
crin de la noche hipocampo
cultivador demente de diamantes
mellador de hachas como ningún árbol de la selva
Miguel Ángel se sentaba en el suelo
y ponía un amuleto en el huesecillo de sus palabras
cuatro palabras de sol blanco
cuatro palabras de ceiba roja
cuatro palabras de coralillo

Miguel Ángel se tomaba un buen trago
de aguardiente de estrellas maceradas por nueve noches
que hervía en la garganta no extinta de los volcanes
y su tráquea de obsidiana

Miguel Ángel contemplaba en el fondo de sus ojos
las semillas que alcanzaban gravemente su perfil de árboles

Miguel Ángel acariciaba con su pluma
la gran bóveda de los vientos y el remolino polar

Miguel Ángel iluminaba con pinos verdes
la cabeza azul de los papagayos en la noche

Miguel Ángel bañaba con sangre de estrellas lácteas
de venas esmaltadas y frondas de luz
la huella gris
de la hora del día de los días del tiempo de los tiempos

y luego
Miguel Ángel desataba sus músicas severas
una música de arco
una música de olas y jícaras
una música de ríos que gimen
puntuada por cañonazos y frutos del curupay
y los buriles de cuarzo tamborileaban
las agujas de jade despertaban a los cuchillos de pedernal
y los árboles resinosos
Miguel Ángel hechicero de los versos relucientes

el samán se tambaleaba con sus locos brazos enredados
con todos sus dijes de máquinas extraviadas
con la risilla del mar en calma
en el cuello cosquilludo de las caletas
y la amistad minuciosa del Gran Viento

cuando las flechas de la muerte alcanzaron a Miguel Ángel
no lo encontraron yaciente
sino erguido en su gran estatura
al fondo del lago que se iluminó

Miguel Ángel hundió su piel de hombre
y se puso su piel de delfín

Miguel Ángel se quitó la piel de delfín
y se volvió arcoiris

Miguel Ángel se desvistió la piel de agua azul
vistió su piel de volcán

y se instaló montaña siempre verde
en el horizonte de todos los hombresç

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PRÓXIMO NÚMERO

113. Poesía más Poesía: René Char

RENÉ CHAR

BIOGRAFÍA

René Émile Char nace el 14 de junio de 1907 en L’Isle-sur-Sorgue, en Provenza (Francia), era el menor de cuatro hijos de Emile Char, casado en segundas nupcias con Marie-Thérèse Rouget. Su padre era alcalde y director gerente de la yesería de Vaucluse. Pasó su infancia en Névons, la sustancial casa familiar donde también viven sus abuelos. En 1913 entra en la escuela y en 1917 es mordido por un perro rabioso siendo uno de los primeros en recibir la vacuna que acababa de inventar Pasteur. Su padre muere en 1918 de un cáncer de pulmón, dejando a la familia en unas condiciones económicas precarias.

En 1921 se hace amigo de Louis Courelle que era miembro del partido comunista que aparecerá en sus poemas como Augusto Abundancia. Char mide 192 cms y juega apasionadamente al rugby. Estudiará como interno en la escuela de Avignon, abandonándola en 1923 porque un profesor se burla de sus versos. Se marcha a Túnez. En 1925 estudia en L’École de Commerce de Marseille, donde lee Plutarco, François Villon, Racine, los románticos alemanes, Alfred de Vigny, Gérard de Nerval y Charles Baudelaire. Después de trabajar brevemente en Cavaillon, en 1927 realiza su servicio militar en la artillería en Nimes .

La lectura de Capital del dolor del poeta Paul Éluard despierta su vocación poética. En 1928 Char publica su primer libro, Las campanas sobre el corazón que recopila sus poemas escritos entre 1922 y 1926, pero que destruirá poco después. En otoño de 1929, Éluard, impresionado por la obra que le ha remitido Char, se desplaza a L’Isle-sur-Sorgue para conocerlo y traban una firme amistad; a finales de noviembre es Char quien viaja a París, donde conoce a André Breton, René Crevel, Georges Sadoul y a otros miembros del grupo surrealista, en el mismo momento que Desnos, Prévert y Queneau lo abandonan. Su “Profession de foi du sujet” fue publicada en diciembre en el duodécimo número de La Révolution surréaliste.

El 14 de febrero de 1930, los surrealistas saquean el Bar “Maldoror” en París, durante una pelea en la que Char es apuñalado en la ingle. Luego comparte con Éluard una vida libre y lujosa, y juntos conocen en mayo de 1930 a “Nush” (María Benz), una modelo que se va a vivir con ellos y se casa con Éluard en 1934. En julio de 1930, Aragón, Bretón, Char y Éluard fundan la revista Le Surrealism al servicio de la revolución. Char regresa regularmente a la Provenza y pasa el verano cerca de Cannes, y con Nusch y Éluard se embarca a Marsella, deteniéndose en Barcelona para alojarse en Cadaqués con Salvador Dalí y Gala.

En 1931, Char firma unos folletos surrealistas sobre la película La Edad de Oro, dirigida por Dalí y Buñuel, donde ataca las ligas de derecha y la situación política en España. Junto con varios amigos escritores (Louis Aragon, André Breton, Paul Eluard, etc.), ataca la Exposición Colonial de 1931, que describen como un “carnaval de esqueletos”.

Se casa con Georgette Goldstein en París en octubre de 1932, teniendo a Éluar como uno de los testigos. En enero de 1933, Char se queda brevemente en Berlín con Éluard y firma un folleto antifascista en marzo. De junio a octubre de 1933 la pareja se muda a Saumane.

Apenas viajó a lo largo de su vida, casi la totalidad de su vida se desarrolla entre Provenza y París, aunque hay algunos trayectos a Túnez en su adolescencia, a la España republicana a comienzo de los años 30, a Alemania, Suiza, Holanda y Argelia, donde viajó como dirigente de la Resistencia.

A lo largo de su carrera, el trabajo de Char aparece menudo con obras de arte de figuras notables, como Kandinsky , Picasso , Braque , Miró , Matisse y Vieira da Silva .

En 1934 publica El martillo sin dueño, de estilo surrealista y rico en imágenes exuberantes. Varios poemas incluidos en este volumen fueron musicados más tarde por Pierre Bouleze interpretados por primera vez en 1955.

En febrero de 1938 Char propone a Christian Zervos sus primeros escritos sobre los pintores, Corot y Courbet. Ese mismo año, se enamora de Greta Knutson, una pasión que dura hasta 1944, una pintora de origen sueco, ocho años mayor que él, que se separó de su marido Tristan Tzara el año anterior, y pasa el mes de agosto con ella en el Luberon en Maubec, donde comienza a escribir poemas impregnado de su presencia. Junto a ella descubre el Romanticismo alemán, y particularmente Hölderlin, así como la filosofía de Heidegger.

René Char y Albert Camus en L`Isle-sur-la-Sorgue en septiembre de 1949.

En lo sucesivo Char se aleja de los surrealistas y publica varios volúmenes de gran importancia, entre los que destaca A fuera la noche es gobernada (1938). “El surrealismo murió de la estúpida intolerancia de sus seguidores”.

En 1939, tras la invasión de Polonia por Hitler, es destinado a un regimiento de artillería en Alsacia. Tras quedar libre del servicio en 1940 se une a la Resistencia y destaca como capitán de maquís, se hará llamar capitán Alexandre. Allí aprende, según él mismo dice, “a amar ferozmente a sus semejantes”. Se niega a publicar nada durante la Ocupación, pero durante ella escribe las “Las hojas de Hipnos” (1943-1944), poemas en prosa que tratan sobre la resistencia. Se publican en 1946 y fueron un gran éxito.

En 1948 publica Furor y misterio, una de las cimas de la poesía europea, testimonio de guerra. El poeta reaparece como el gran poeta de la Resistencia.

El período de posguerra deja a Char profundamente pesimista sobre la situación política francesa e internacional y esa visión le acompañará hasta el final de su vida. El 9 de julio de 1949, se divorcia de Georgette Goldstein. De 1957 a 1987, René Char vive una gran historia de amor con la antropóloga Tina Jolas.

Durante las décadas de 1950 y 1960, a pesar de breves e infelices experiencias en el teatro y el cine, Char alcanza la plena madurez como poeta. En la década de 1960, se une a la batalla contra el estacionamiento de armas atómicas en Provenza . 

El poeta no retiene lo que descubre: una vez transcrito, lo pierde enseguida. En eso residen su novedad, su infinito y su peligro- escribió Char en La biblioteca está en llamas. Donde radica la originalidad y la fuerza de su poesía en su configuración estilística, la tendencia a la concisión, al aforismo y a las formas breves que exigen una enorme concentración expresiva 

Rene Char y Maritn Heiddeger

En 1955 conoce a Martin Heidegger, pensador sobre el que en 1966, 1968, y 1969 se celebran diversos seminarios en Thor, cerca de la localidad natal de René Char.

El diálogo creador con los grandes artistas plásticos, Henri Matisse, María Helena Vieira da Silva, Pablo Picasso, Zao Wu-Ki, resulta intenso en estos años. Su poesía va tomando cuerpo en volúmenes fundamentales: Indagación en la base y de la cima en 1955, La palabra en archipiélago en 1962, Tres disparos bajo los árboles en 1967, El desnudo perdido en 1971, Aromas cazadores en 1975, Cantos de la Balandrane en 1977, Ventanas durmientes y puerta que da al tejado en 1979.

El también escritor Maurice Blanchot señaló en cierta ocasión que la obra de Char es “una revelación poética. Su mundo es el mundo de la tierra, los árboles, los arroyos, los animales y la naturaleza, el incesante movimiento de aquello que, entre la creación y la muerte, es también una metáfora para expresar el futuro y aceptar la inminencia de la muerte, un rico lirismo que transmite las severas lecciones del moralista sobre los objetivos del ser humano”.

René Char y Pablo Ruiz Picasso.

René Char es un poeta difícil, conciso hasta lo hermético; se caracteriza por pequeñas o minúsculas composiciones en verso o en prosa, que a menudo podrían definirse como criptogramas líricos muy sugestivos, breves y austeros informes de pequeñas experiencias

La poesía, insólita y quinto elemento, siembra sus planetas en el cielo interior del hombre, escribió Char.

Otras obras importantes son El sol de las aguas (1951), Búsqueda de la base y de la cima (1955), Común Presencia (1964), Vuelta atrás (1966) y La noche talismánica (1972).

En 1978, después de una grave dolencia cardíaca, se instala definitivamente en su casa de Les Busclats de L’Isle-sur-Sorgue. En 1983 se convierte en el primer poeta vivo que ve publicadas sus obras completas en la prestigiosa Bibliothèque de la Pléiade.

MI HOJA VINOSA
Las palabras que han de surgir saben de nosotros lo que nosotros ignoramos de ellas. En un instante seremos el equipaje de una flota integrada por unidades indóciles, y su almirante, en el vendaval. Luego el altamar la tomará nuevamente, dejándonos con nuestros torrentes y nuestros alambres cubiertos de escarcha.

“La poesía ha procedido de la misma manera que el hombre de la prehistoria, quien se apasionó por el fuego en el que vio un beneficio y no un peligro”, le dijo René Char, en una entrevista de 1980, a la novelista France Huser.

Sobre el Premio Nobel diría “no me veo soltando un discurso delante de un rey, aunque me hubieran venido bien los 25 millones”. “Todavía tengo los pies mojados de surrealismo y en el surrealismo no se aceptaban premios”.

Lo buscaron, quisieron y admiraron algunos de los mayores creadores entre sus contemporáneos: Georges Braque, Albert Camus, Alberto Guiacometti, Nicolas de Staël o Martin Heidegger.

“Para mí uno poema no es bello, curioso, original o lo que se te ocurra. ES una cima de mí mismo. Algo duro, que no tiene necesidad de ser apreciado, admirado o saboreado. Lo que hace falta es que al leerlo, descienda dentro de ti.”

Fue nombrado Caballero de la Legión de Honor y Oficial de las Artes y las Letras. Recibió la Medalla de la Resistencia y la Cruz de Guerra.

René Char fallece en París el 19 de febrero de 1988.

POEMAS

DE FUROR Y MISTERIO (1938-1947)


LA ILUMINACIÓN DEL PENAL

Tu noche la quise tan corta que tu madrastra taciturna fue anciana antes de haber concebido los poderes correspondientes.

Soñé con ser a tu lado ese fugitivo armonioso de persona apenas indicada, con beneficio originado por carretera triste y por angélica. Nadie se atreve a retrasarlo.

La luz, de repente, se ha agolpado. Tras perder a todos los muertos que amaba, despido a esa perra la rosa, último ser vivo, verano distraído.

Soy el excluido y el colmado. Remátame, belleza planeadora, ebrios párpados mal cerrados. Cada herida saca a la ventana sus ojos de fénix despierto. La satisfacción de resolver canta y gime en el oro de la pared.

Todavía no es más que el viento del yugo.

Del libro LOS QUE PERMANECEN (1938-1944)

CANTO DEL RECHAZO

Comienzo del partisano

El poeta ha regresado a la nada del padre, será por largo tiempo. NO lo llaméis, vosotros que lo amáis. Si os parece que el ala de la golondrina se ha quedado sin espejo sobre la tierra, olvidad esa dicha. El que panificaba el sufrimiento ha dejado de ser visible en su letargo enrojecido.
¡Hagan la belleza y la verdad que muchos estéis presentes cuando las salvas de la liberación!

Del libro LOS QUE PERMANECEN (1938-1944)

PLEGAMIENTO

Cuán puro era, hermano mío, el testaferro de tu fracaso -oyendo estoy tus sollozos, tus imprecaciones. ¡Ay, vida transcrita de la vasta sal materna! El hombre de los dientes de hurón abrevaba su cenit en la tierra de las bodegas, el hombre con tez de traidor tumefacía por todas partes la bienamada belleza. Vieja sangre encorvada, gobernadora mía, hasta el terror hemos acechado el deshielo lunar de la náusea. Nos hemos atontado con paciencia salvaje; entretanto una lámpara que no conocíamos, que nos era inaccesible, mantenía despiertos el valor y el silencio.
Hacia su frontera, vida humillada, me dirijo ahora con el paso que prestan las certidumbres, consciente de que la verdad no precede necesariamente a la acción. Loca hermana de mi frase, sellada amante mía, te salvo de una mansión de escombros.
El sable bubónico cae de las manos del Monstruo cuando acaba el éxodo del tiempo de expresarse.

Del libro LOS QUE PERMANECEN (1938-1944)

LA LIBERTAD

Vino por esta línea blanca que puede significar la salida del alba
o la palmatoria del crepúsculo.
Pasó los arenales maquinales; pasó las cimas destripadas.
Fin de la renunciación de rostro cobarde, la santidad de la mentira, el alcohol del verdugo.
Su verbo no fue un ciego ariete sino la tela donde se inscribió mi aliento.
Detrás de la ausencia, con pasos que no la extraviaron, cisne sobre la herida, vino por esta línea blanca.

Del libro LOS QUE PERMANECEN (1938-1944)

POST-SCRIPTUM

Apartaos de mí, que paciente y sin boca me consumo en la espera;
A vuestros pies nací, pero me habéis perdido;
Mis fuegos necesitaron en exceso un reino propio;
Mi tesoro naufragó contra vuestro tajo.

El desierto, asilo para la única ascua suave,
No me ha nombrado nunca, no me ha devuelto nunca.

Apartaos de mí, que paciente y sin boca me consumo en la espera:
El trébol de la pasión es de hierro en mi mano.

En el estupor del aire donde se abren mis avenidas,
El tiempo podará poco a poco mi rostro
Como un caballo eterno, en la labor amargo.

Del libro LOS QUE PERMANECEN (1938-1944)

DEL LIBRO HOJAS DE HIPNOS (1943-1944)

2
No te demores en el curso de los resultados.
6
El esfuerzo del poeta se encamina a transformar viejos enemigos en leales adversarios, y todo mañana fértil depende del éxito de tal proyecto, sobre todo allí donde se abalanza, se enlaza, declina, es diezmada toda la gama de velas donde el viento de los continentes entrega su corazón al viento de los abismos.
8
Hay seres razonables que pierden hasta la noción de la duración probable de su vida, y su equilibrio cotidiano, cuando el ímpetu de propiedad hace que se les derrumbe el instinto de conservación. Se vuelven hostiles a los estremecimientos de la atmósfera y se someten sin trabas a las instancias de la mentira y el mal. Bajo una granizada maléfica se desmorona su miserable condición.
16
Me convenzo fácilmente, después de dos pruebas concluyentes, de que el ladrón que se introdujo entre nosotros sin que nos diéramos cuenta es irrecuperable. Rufián (y alardea de ello), maligno como una sabandija, flaquea ante el enemigo, chapoteando en la reseña del horror como puerco en el cieno. No se puede esperar nada, a no ser los disgustos más graves, de este parásito que va a la suya. Por añadidura, capaz de introducir aquí un sucio fluido.
Lo haré yo mismo.
19
El poeta no puede permanecer mucho tiempo en la estratosfera del Verbo. Debe acurrucarse en lágrimas nuevas y avanzar hacia adelante en su formación.
22
A LOS PRUDENTES: Nieva sobre el maquis, perpetuamente nos dan caza. Vosotros cuya casa no llora, con el amor aplastado por la avaricia, en la sucesión de las jornadas cálidas: la lumbre que os calienta no es sino una enfermera. Vuestro cáncer ha hablado. El país natal ya no tiene poderes.
26
El tiempo ya no está secundado por los relojes, cuyas agujas se entredevoran hoy sobre la esfera humana. El tiempo es atascadero, y el hombre se volverá esperma de atascadero.
30
Archiduc me confía que descubrió su verdad al unirse a la Resistencia. Hasta entonces era un actor de su vida, levantisco y desconfiado. La insinceridad lo envenenaba. Una acedía estéril, poco a poco, lo recubría. Hoy ama, se entrega, se compromete, camina desnudo, provoca. Aprecio mucho a este alquimista.
32
Un hombre sin defectos es una montaña sin grietas. No me interesa.
(Regla del zahorí y del inquieto).
35
Seréis una parte del sabor del futuro.
37
Revolución y contrarrevolución se disfrazan para volver a enfrentarse.
¡Franqueza que dura poco! Al combate delas águilas les sucede el combate de los pulpos. El genio humano, que cree haber descubierto las verdades formales, ahorma las verdades que matan como verdades que autorizan a matar. ¡Alarde de los grandes inspirados a redropelo en el frente del universo acorazado y jadeante! Mientras las neurosis colectivas se acusan en el ojo de los mitos y los símbolos, el hombre psíquico da suplicio a la vida sin que parezca costarle ni un remordimiento. La flor trazada, la flor repelente, gira sus pétalos negros en la carne loca del sol. ¿Dónde está, fuente? ¿Dónde, medicina? Economía, ¿cambiarás por fin?
39
Nos hallamos desgarrados entre la avidez de conocer y el desespero de haber conocido. El aguijón no renuncia a su escozor, ni nosotros a nuestra esperanza.
46
Virgen el acto, incluso cuando se repite.
83
El poeta, conservador de los infinitos rostros de lo viviente.
104
Sólo los ojos son todavía capaces de emitir un grito.
156
Acumula, y luego distribuye. Sé la parte del espejo del universo más densa, más útil y menos aparente.
158
En el presidio vulgar de los ladrones y los asesinos descubrimos, al evocarlas, alas adaptables, sonrisas sin rencor. El Hombre-con-el-puño-de-cáncer, el gran Homicida interno ha innovado a favor nuestro.
168
Resistencia no es sino esperanza. Como la luna de Hipnos, llena esta noche con todos sus gajos, mañana visión abierta al tránsito de los poemas.
180
Es la hora en que las ventanas se escapan de las casas para ir a encenderse al extremo del mundo donde va a despuntar nuestro mundo.
208
El hombre que no ve más que una fuente no conoce más que una tormenta. En él son contrariadas muchas posibilidades.

DE EL POEMA PULVERIZADO (1945-1947)

ARGUMENTO

¿Cómo vivir sin algo desconocido ante nosotros?
Los hombres de hoy quieren un poema a imagen de su vida, hecha con tan pocas atenciones, con tan escaso espacio, y abrasada por la intolerancia.
Porque ya no les está permitido actuar de modo supremo, en esa fatal preocupación por destruirse por medio de sus semejantes, porque su inerte riqueza los frena y los encadena, los hombres de hoy, debilitado el instinto, pierden, aunque se conserven vivos, hasta el polvo de sus nombres.
Nacido de la llamada del devenir y de la angustia de la retención, el poema, elevándose desde su pozo de barro y estrellas, dará testimonio casi en silencio de que no había nada en él que no existiera verdaderamente en otra parte, en ese rebelde y solitario mundo de las contradicciones.

Del libro EL POEMA PULVERIZADO (1945-1947)

HIMNO EN VOZ BAJA

La Hélade es la orilla desplegada de un mar genial desde donde se abalanzaron hacia la aurora el aliento del saber y el magnetismo de la inteligencia, preñando con igual fertilidad poderes que parecieron perpetuos. Es también, más allá un mapamundi de extrañas montañas: una cordillera de volcanes sonríe a la magia de los héroes, a la ternura serpentina de las diosas, guía el vuelo nupcial del hombre, por fin libre para saberse pájaro y perecer como tal; es la respuesta a todo, incluso al deterioro del nacimiento, incluso a los recodos del laberinto. Pero este suelo macizo hecho del diamante de la luz y la nieve, esta tierra imputrescible bajo los pies de su pueblo -victorioso sobre la muerte pero mortal por evidencia de pureza-, una razón extranjera intenta castigar su perfección, pretende ahogar el balbuceo de sus espigas.
Oh Grecia, espejo y cuerpo tres veces mártires, imaginarte es restablecerte. Tus sanadores se hallan entre tu pueblo, y tu salud en tu derecho. A tu sangre incalculable llamo, el único ser viviente para quien la libertad ha dejado de ser enfermiza, que me rompe la boca: ella con el silencio y yo con el grito.

Del libro EL POEMA PULVERIZADO (1945-1947)

HABITO UN DOLOR

No dejes el cuidado de gobernar tu corazón a esos raptos de ternura parientes del otoño, cuyo aspecto plácido y afable agonía adoptan. Precoz es el ojo para entrecerrarse. El sufrimiento sabe pocas palabras. Tú has de preferir acostarte sin carga: soñarás con el mañana y tu lecho te resultará ligero. Soñarás que tu casa no tiene cristales. Estás impaciente por unirte al viento, el viento que recorre un año en una sola noche. Otros cantarán la incorporación melodiosa, las carnes ya sólo personifican la hechicería del reloj de arena. Tú condenarás la gratitud que se repite. Más tarde, te identificarán con algún gigante disgregado, señor de lo imposible.
Y no obstante…
No has hecho más que aumentar el peso de tu noche. Has regresado a la pesca en las murallas, a la canícula sin verano. Estás furioso contra tu amor en el centro de una armonía que enloquece. Piensa en la casa perfecta que nunca verás ascender. ¿Para cuándo la cosecha del abismo? Pero le has reventado los ojos al león. Te parece ver cómo pasa la belleza por encima del espliego negro…
¿Qué te ha izado, una vez más, un poco más alto, sin convencerte?
No hay asiento puro.

Del libro EL POEMA PULVERIZADO (1945-1947)

JACQUEMARD Y JULIA

Antaño la hierba, a la hora en que los caminos de la tierra se reconciliaban en su ocaso, elevaba suavemente sus briznas y encendía sus claridades. Los caballeros del día nacían con la mirada de su amor y los castillos de sus bienamadas tenían tantas ventanas como tormentas leves lleva el abismo.
Antaño la hierba sabía mil divisas que no se contradecían. Era la providencia de los rostros bañados en lágrimas. Hechizaba a los animales, daba asilo al error. Su extensión era comparable al cielo que ha vencido el miedo del tiempo y adelgazado el dolor.
Antaño la hierba era buena con los locos y hostil hacia el verdugo. SE casaba con el umbral de siempre. Los juegos que inventaba tenían alas en la sonrisa (juegos absueltos e igualmente fugitivos). No era dura con ninguno de los que al perder el camino desean perderlo para siempre.
Antaño la hierba había establecido que la noche vale menos que su poder, que las fuentes no complican a placer su recorrido, que la semilla que se postra ya está a medias dentro del pico del pájaro. Antaño tierra y cielo se odiaban pero tierra y cielo vivían.
Transcurre la inextinguible sequía. El hombre es un extraño para la aurora. No obstante, persiguiendo a la vida que aún no puede ser imaginada, hay voluntades que se estremecen, murmullos que van a afrontarse y niños sanos y salvos que descubren.

Del libro EL POEMA PULVERIZADO (1945-1947)

FASTOS

El verano cantaba sobre su roca preferida cuando apareciste ante mí, el verano cantaba apartado de nosotros que éramos silencio, simpatía, libertad trsite, mar aún más que el mar cuya larga pala azul jugaba a nuestros pies.
El verano cantaba y tu corazón nadaba lejos de él. Yo besaba tu valentía, oía tu desasosiego. Senda por el absoluto de las olas hacia esos altos picos de espuma por donde cruzan virtudes asesinas para las manos que transportan nuestras casas. No éramos crédulos. Nos agasajaban.
Pasaron los años. Las tormentas murieron. El mundo se fue. Me dolía sentir que tu corazón justamente ya no me percibía. Te amaba. En mi ausencia de rostro y mi vacío de felicidad. Te amaba, cambiante en todo, fiel a ti.

De el libro EL MANANTIAL NARRATIVO (1947)

¡HICISTE BIEN EN MARCHARTE, ARTHUR RIMBAUD!

¡Hiciste bien en marcharte, Arthur Rimbaud! Tus dieciocho años refractarios a la amistad, a la malevolencia, a la tontería de los poetas de París igual que al ronroneo de abeja estéril de tu familia de las Ardenas, un poco loca: hiciste bien en esparcirlos para los vientos de alta mar, arrojándolos bajo la cuchilla de su guillotina precoz. Tuviste razón al abandonar el bulevar de los perezosos, los cafetines de los mealiras, cambiándolos por el infierno de las bestias, el trato con los espabilados y el saludo de los simples.
Este impulso absurdo del cuerpo y el alma, bala de cañón que alcanza su blanco y lo hace estallar, ¡esto sí que es la vida de un hombre! Uno no puede, al salir de la infancia, dedicarse a estrangular indefinidamente a su prójimo. Aunque los volcanes cambien poco de lugar, su lava recorre el gran vacío del mundo y le aporta virtudes que cantan en sus heridas.
¡Hiciste bien en marcharte, Arthur Rimbaud! Somos unos cuantos quienes, sin pruebas, creemos que la felicidad es posible contigo.

De el libro EL MANANTIAL NARRATIVO (1947)

JUEGA Y DUERME…

Juega y duerme, sed buena, aquí nuestros opresores no son severos.
Les gusta bromear o llevarnos del brazo
Al atravesar la peligrosa estación.
Sin duda el veneno se ha adormilado en ellos,
Hasta el punto de aflojarles el bárbaro humo.
Sin embargo, ¡cómo nos han hostigado hasta aquí, sed mía,
y forzado a vivir en el abandono de nuestro amor reducido a una mortal providencia!
Plantas aromáticas, ¿es por vosotras? O plantas todas que lucháis bajo un muro de sequedad, ¿es por vosotras? ¿O por las nubes en el ancho espacio, que se despiden de la columna?
En lo inmenso, ¿cómo adivinar?

¿Qué podemos emprender para deshacernos de estos tiranos, amiga mía?
Juega y duerme mientras yo sopeso nuestras posibilidades.
Pero si acudes en mi ayuda tendría que llevarte conmigo, y no quiero arriesgarte.
Así que permaneceremos un rato más… ¿Y quién podría tacharnos de cobardes?

De el libro Juega y duerme

DE RUBOR DE LOS MANANTIALES

XX
Parece que nacemos siempre a medio camino entre el comienzo y el fin del mundo. Crecemos en abierta rebelión casi tan furiosamente contra lo que nos arrastra como contra lo que nos retiene.

Del libro Rubor de los manantiales


LA ORILLA VIOLENTA

Dispuestas a unirse, a reconciliarse para la destrucción del cuerpo de nuestra casa,
Inmutables son las tempestades.

Una se alza sobre mis talones, cuando apenas la noche se disipa,
Exigente, sedentaria, segura de sí misma.
La otra, que gusta de huir, hace rodar hacia nosotros monstruos
hechos papilla y los proyectos humanos.

Antes de que comenzase la vigilia de los milenios
Los habitantes de Pascua supieron que sus escultores, que tallaban en la isla,
Estaban abriendo ante los muertos las puertas del mar.

Ya no tenemos muertos, ni espacio;
Ya no tenemos los mares ni las islas;
Y la sombra del reloj de arena sepulta la noche.
“Vuelva a vestirse. El siguiente.” Ésa es la orden.
Y el siguiente somos también nosotros.
Revolución de un astro modifica,
Con las manos que le añadimos.

Del libro AROMAS CAZADORES (1972-1975)

A LA ORILLA DEL RÍO

I.IRIS. 1º Nombre de una divinidad de la mitología griega, que era la mensajera de los dioses. Al desplegar su manto creaba el arco iris.
2º Nombre propio de mujer, del que los poetas se sirven para designar a una mujer amada o incluso a alguna dama cuyo nombre quieren ocultar.
3º Pequeño planeta.
II.IRIS. Nombre específico de una mariposa, apatura iris, la llamada tornasolada. Previene del visitante fúnebre.
III.IRIS. Los ojos azules, negros, verdes, son aquellos cuyo iris es azul, negro, verde.
IV.IRIS. Planta. Iris amarillo de los ríos.
…Iris plural, iris de Eros, iris de Lettera amorosa.

Del libro LA PALABRA EN ARCHIPIÉLAGO (1952-1960)

FRENTE DE LA ROSA

A pesar de la ventana abierta en el cuarto de la larga ausencia el aroma de la rosa sigue ligado al aliento que allí estuvo. Una vez más nos encontramos sin experiencia anterior, recién llegados, enamorados. ¡La rosa! El campo de sus avenidas orearía incluso la audacia de la muerte. No hay verja que se oponga. Resurge el deseo, dolor de nuestras frentes evaporadas.
Quien camina sobre la tierra de las lluvias no tiene nada que temer de la espina, en lugares cerrados u hostiles. Pero si se detiene y se recoge, ¡ay de él! Herido en lo más vivo vuela hecho cenizas, arquero recuperado por la belleza.

Del libro LA PALABRA EN ARCHIPIÉLAGO (1952-1960)

LA HABITACIÓN EN EL ESPACIO

Como el canto de la paloma torcaz cuando se avecina el chaparrón -se empolva el aire de lluvia, de placentero sol-, me despierto lavado, me derrito elevándome; vendimio el cielo novicio.
Contra ti acostado, tu libertad impulso. Soy un bloque de tierra que reclama su flor.
¿Hay garganta labrada con más luz que la tuya? ¡Preguntar es morir!
De tu suspiro el ala pone bozo en las hojas. El trazo de mi amor cierra y bebe tu fruto.
Existo en la gracia de tu rostro que mis tinieblas cubren de júbilo.
¡Y qué hermoso tu grito que me da tu silencio!

Del libro LA PALABRA EN ARCHIPIÉLAGO (1952-1960)

CANTO DE INSOMNIO (Fragmento)

Amor que desde lejos llamas,
Vendrá la Enamorada,
Gloria del verano, ¡oh frutos!
La flecha del sol traspasará el trébol desnudo,
Miniatura semejante al iris, la orquídea,
El más antiguo regalo de los prados al placer
Que la cascada instila, que la boca libera.

Me gustaría deslizarme en un bosque donde las plantas volvieran a cerrarse y abrazarse por detrás de nosotros; bosque muchas veces centenario, pero que todavía está por sembrar. Causa pesadumbre el haber pasado junto al fuego, en nuestra corta vida, con manos de pescador de esponjas. “Dos chispas, esas abuelas tuyas”, se mofa la viola del tiempo, sin compasión.

Mi elogio vuela en círculos sobre los rizos de tu frente, como un gavilán de pico recto.

¡Otoño! El parque diferencia bien sus árboles. Éste es tradicionalmente rojizo; aquél, que cierra el camino, una papilla de espinas. Ha llegado el petirrojo, simpático violero de los campos. Las gotas de su canto se desgranan contra el cristal de la ventana. Entre las hierbas del césped tiritan mágicos asesinatos de insectos. Escucha, mas sin oír.
A veces imagino que no estaría mal ahogarse en la superficie de un estanque donde ninguna barca se aventuraría. Luego, resucitar en la corriente de un torrente verdadero donde borbollarían tus colores.
Tiene que estallar lo que aprisiona esta ciudad donde te hallas retenida. Viento, viento, viento alrededor de los troncos y sobre las chozas.
He alzado los ojos a tu ventana. ¿Te lo has llevado todo? No es más que un copo qeu se derrite sobre mi párpado. Fea temporada en la que creemos echar de menos, proyectamos, en tanto que perdemos el ánimo.

Del libro LA PALABRA EN ARCHIPIÉLAGO (1952-1960)

LA BIBLIOTECA ESTÁ EN LLAMAS

A Georges Braque

Por la boca de este cañón está nevando. Teníamos el infierno en la cabeza. En el mismo instante, la primavera en la punta de los dedos. Son las andanadas de nuevo permitidas, la tierra enamorada, las hierbas exuberantes.

También el espíritu, como todo lo demás, ha temblado.

El águila está en futuro.

Toda acción que comprometa al alma, incluso si ésta lo ignora, tendrá como epílogo arrepentimiento o pesadumbre. Es menester consentir en ello.

¿Cómo vino a mí la escritura? Como plumón de pájaro contra mi ventana, en invierno. Al punto se levantó en el hogar una batalla de ascuas que todavía no ha concluido.

Sedosas ciudades de la mirada cotidiana, insertadas entre otras ciudades, de calles que trazamos nosotros solos, bajo el ala de relámpagos que responden a nuestros cuidados.

Todo en nosotros no debería ser sino fiesta jubilosa cuando algo que no hemos previsto, que no iluminamos, que va a hablar a nuestro corazón, por sus propios medios se cumple.

Sigamos lanzando nuestras sondas, hablando con voz igual, agrupando las palabras; acabaremos por hacer callar a todos esos perros, por lograr que se confundan con el herbazal, vigilándonos con ojo borroso mientras el viento borra su espalda.

El relámpago me parece largo.

Solamente mi semejante, la compañera o el compañero, puede despertarme de mi torpeza, desencadenar la poesía, arrojarme contra los límites del viejo desierto para que triunfe sobre él. Nadie más. Ni cielos, ni tierra privilegiada, ni cosas que nos estremecen. Antorcha, solamente bailo con él.

No es posible comenzar un poema sin una parcela de error acerca de sí mismo y el mundo, sin una brizna de inocencia en las primeras palabras.

En el poema, cada palabra o casi cada palabra ha de ser empleada en su sentido original. Algunas, desligándose, se vuelven plurivalentes. Las hay amnésicas. La constelación del Solitario está tendida.

La poesía me robará mi muerte.

¿Por qué poema pulverizado? Porque al cabo de su viaje hacia el País, tras la oscuridad prenatal y la dureza terrestre, la finitud del poema es luz, aportación del ser a la vida.

El poeta no retiene lo que descubre; habiéndolo transcrito, en seguida lo pierde. En eso radica su novedad, su infinito y su peligro.

Mi oficio es oficio de adelantado.

Nacemos con los hombres, morimos desconsolados entre los dioses.

La tierra que recibe la semilla está triste. La semilla que tanto va a arriesgar es feliz.

Hay una maldición que no se parece a ninguna otra. Parpadea con una especie de pereza, es de naturaleza afable, pone cara de rasgos tranquilizadores. Pero, una vez acabado el fingimiento, ¡qué nervio, qué inmediata carrera hacia el objetivo! Probablemente – pues que la sombra en la que construye es maligna, la región perfectamente secreta- se sustraiga a una denominación, sepa zafarse siempre a tiempo. Dibuja, en el velo celeste de algunos clarividentes, parábolas harto aterradoras.

Libros sin movimiento. Pero libros que se introducen con agilidad en nuestros días, deslizan en ellos una queja, abren bailes.

Cómo decir mi libertad, mi sorpresa, al cabo de mil rodeos: no hay fondo, no hay techo.

A veces la silueta de un caballo joven, de un niño lejano, avanza exploradora hacia mi frente y salta la barrera de mi cuidado. Entonces bajo los árboles la fuente vuelve a hablar.

Deseamos permanecer desconocidos para la curiosidad de aquellas que nos aman. Las amamos.

La luz tiene edad. La noche no. ¿Pero cuál fue el instante de esta fuente entera?

No tener varias muertes suspendidas y como cubiertas de nieve. No tener sino una, de buena arena. Y sin resurrección.

Detengámonos cerca de los seres que pueden renunciar a sus recursos, aunque no exista para ellos más que poco repliegue o ninguno. La espera excaba para ellos un insomnio vertiginoso. La belleza les pone un sombrero de flores.

Pájaros que confiáis en vuestra gracilidad, vuestro sueño peligroso a una hacina de cañas, cuando viene el frío, ¡cómo nos parecemos a vosotros!

Admiro las manos que colman y, para emparejar, para unir, el dedo que rechaza el dado.

Se me ocurre a veces que la corriente de nuestra vida es poco aprehensible, ya que sufrimos no solamente su facultad caprichosa, sino también el fácil movimiento de brazos y piernas que nos harían ir allí donde nos sentiríamos felices yendo, en la orilla anhelada, al encuentro de amores cuyas diferencias nos enriquecerían; este movimiento no se cumple, rápidamente decae hasta una imagen, como un perfume enfurecido sobre nuestro pensamiento.
Deseo, deseo sabio, no sacamos provecho de nuestras tinieblas sino a partir de ciertas soberanías verdaderas provistas de invisibles llamas, de invisibles cadenas que, revelándose paso a paso, nos hacen brillar.

La belleza hace su cama sublime completamente sola, extrañamente construye su renombre entre los seres humanos, a su lado pero apartada de ellos.
Sembremos las cañas y cultivemos la viña en las laderas a la orilla de las llagas de nuestro espíritu. Dedos crueles, manos precavidas, este chistoso lugar es propicio.

Quien inventa, al contrario de quien descubre, no añade a las cosas, no aporta a los seres sino máscaras, separaciones, una papilla de hierro.

¡Por fin toda la vida, cuando arranco la dulzura de tu verdad enamorada a tu profundidad!

Permaneced cerca de la nube. Velad cerca de la herramienta. Toda semilla es detestada.

Acción bienhechora de los hombres, ciertas mañanas estridentes. En el hormigueo del aire que delira asciendo, me encierro, insecto indevorado, seguido y perseguidor.

Frente a estas aguas, de formas duras, por las que pasan en ramilletes estallados todas las flores de la montaña verde, las Horas se desposan con los dioses.

Fresco sol cuyo bejuco soy.

De La biblioteca está en llamas y otros poemas

LA VIANDANTE DE SCEAUX

Mechones, según la mirada,
Deseo simple de palabra;
Juega, señorío del cuello
Con esa soberana boca,
Con esa hoguera encendida
Bajo la frente dominante.

Querría yo saber mentiros
Como el ascua a las cenizas,
Mechones, vuelo que no me oye
Sobre el teatro de un instante.

De La biblioteca está en llamas y otros poemas

RESTOS MORTALES Y MOZART

Al alba, una sola vez, la vieja despoblada nube rosa sobrevolará los ojos en lo sucesivo distantes, con toda la majestad de su lentitud libre; luego vendrá el frío, el ocupante inmenso, luego el tiempo que no tiene lugar.

Sobre la longitud de sus dos labios, en tierra común, de repente el allegro – desafío de este desecho sagrado- traspasa y refluye hacia los vivos, hacia la totalidad de hombres y mujeres que guardan luto por la patria interior y, errabundos para no ser semejantes, a través de Mozart, a probarse en secreto.

-Bienamada, cuando sueñas en voz alta y por ventura pronuncias mi nombre, tierno vencedor de nuestros pavores conjugados, de mi descrédito solitario, clara es la travesía de la noche.

De La biblioteca está en llamas y otros poemas

PARA UN PROMETEO SAXÍFRAGO

Tocando la mano eólica de Hölderlin

A Denise Naville

La realidad sin la energía dislocadora de la poesía, ¿en qué queda?
Dios había vivido demasiado poderosamente entre nosotros. Ya no lográbamos levantarnos y partir. Las estrellas, que fueron soberanas en su mirada, están muertas en nuestros ojos.
Las preguntas de los ángeles son las que han provocado la irrupción de los demonios. Nos clavaron al peñasco para golpearnos y para amarnos. De nuevo.
La única lucha acontece en las tinieblas. La victoria solamente se da en sus orillas.
Noble semilla, guerra y merced de mi prójimo, ante la sorda aurora te guardo con mi mendrugo, esperando ese día previsto de alta lluvia, de limo verde, que vendrá para los ardientes y para los obstinados.

Del libro Por encima del viento

LA GUADAÑA ALZADA

Cuando el boyero de los muertos con el bastón golpee,
Dedicad al verano mi color ya disperso.
Con mis puños morados asombrad a un niño.
Poned en sus mejillas mi lámpara y espigas.

Manantial que tiemblas en tu estrecho reducto,
Prodigarás mi ganancia a la sed de los campos.
Desde el húmedo helecho a la febril mimosa,
Entre el recién llegado y el que partió hace mucho,
El gesto de amar te dirá inclinándose:
“No hay lugar fuera de éste, en todas partes cunde la desgracia”.

De Por encima del viento

EN CAMINO

A Georges Blin
Esos incesantes y fosforescentes regueros de la muerte en uno mismo que leemos en los ojos de quienes nos aman, sin desear ocultárselos.

¿Es menester distinguir entre una muerte repelente y una muerte preparada por la mano de los genios? ¿Entre una muerte con rostro de bestia y una muerte con rostro de muerto?

Sólo podemos vivir en lo entreabierto, exactamente en la hermética línea divisoria de la sombra y la luz. Pero somos arrojados irresistiblemente hacia adelante. Todo nuestro ser presta ayuda y vértigo a este impulso.

La poesía es a la vez palabra y provocación silenciosa, desesperada de nuestro ser-exigente del advenimiento de una realidad que no tenga rival. Imputrescible, aquélla. No imperecedera; pues que arrostra los peligros de todos. Pero la única que visiblemente triunfa sobre la muerte material. Tal es la Belleza, la Belleza de altura, aparecida ya en los primeros tiempos de nuestro corazón, tan pronto irrisoriamente consciente como luminosamente avisado.

Lo que me hincha la simpatía, aquello que amo, al punto me causa casi tanto sufrimiento como aquello de lo que me aparto, resistiendo, en el misterio de mi corazón; preparativos velados por una lágrima.

Es la poesía quien traza la única firma al pie de la vida blanca. Y siempre entre nuestro corazón estallado y la cascada aparecida.

Para la aurora, la desgracia es el día que va a llegar; para el crepúsculo, la noche que engulle. Antaño fue posible encontrar gentes de aurora. Aquí estamos, acaso, en esta hora de caída. ¿Pero por qué moñudos como alondras?

Del libro Marcha

ANTONIN ARTAUD

No tengo la voz para elogiarte, gran hermano.
Si me agachara sobre tu cuerpo que la luz va a dispersar,
Tu risa me repelaría.
El corazón entre nosotros, durante lo que llamamos impropiamente
una bella tormenta,
Cae varias veces,
Mata, excava y quema,
Y renace más tarde en la suavidad del hongo.
No necesitas una pared de palabras para elevar tu verdad,
Ni volutas del mar para ungir tu profundidad,
Ni esta mano febril que nos rodea la muñeca,
Y ligeramente nos lleva a abatir un bosque
Del cual nuestras entrañas son la hacha.
Basta. Regresa al volcán.

Y nosotros,
Que lloremos, que asumamos tu relevo o preguntemos:
“¿Quién es Artaud?”, a esa espiga de dinamita de la cual ningún
grano se desprende,
Para nosotros, nada ha cambiado,
Nada, menos esa quimera muy viva del infierno que se
despide de nuestra angustia.

Traducción De Emilie Robert

HAMBRE ROJA

Estabas loca.

¡Qué lejos queda!

Moriste, con un dedo delante de los labios,
En noble movimiento,
Para atajar la efusión;
En el sol frío de un reparto verde.

Estabas tan hermosa que nadie se dio cuenta de tu muerte.
Más tarde, era de noche, te pusiste en camino conmigo.

Desnudez sin desconfianza.
Pechos podridos por tu corazón
A sus anchas en este mundo circunstancial,

Un hombre, que te había estrechado entre sus brazos,
Se sentó a la mesa.

Estate bien, no existes.

De Retorno río arriba

LA LIBERTAD

Vino por esta línea blanca que puede significar la salida del alba
o la palmatoria del crepúsculo.
Pasó los arenales maquinales; pasó las cimas destripadas.
Fin de la renunciación de rostro cobarde, la santidad de la mentira, el alcohol del verdugo.
Su verbo no fue un ciego ariete sino la tela donde se inscribió mi aliento.
Detrás de la ausencia, con pasos que no la extraviaron, cisne sobre la herida, vino por esta línea blanca.

Alta fuente
Siempre hacia a ti
Mas sin decírtelo
Hasta tu boca
amada.
Pero el instante que se va
Me nombra
Cualesquiera sean los rasgos
que yo adopte.

Favorita del aire, la calandria
No deja caer a tierra su canto,
Y por los trigos pasa el viento.

Acerco a la rosa
La punta de mi llama.
¡No ha gemido la espina!
Solo mi propio polvo
Puede gastarme.

De: «Cantos de la Balandrane»
Traducción de Jorge Riechmann

LA LUJURIA

El águila ve cómo se borran gradualmente las huellas de la memoria helada
La extensión de la soledad hace apenas visible la presa que huye
A través de cada una de las regiones
Donde uno mata donde a uno lo matan libremente
Presa insensible

Proyectada indistintamente
Más acá del deseo y más allá de la muerte

El soñador embalsamado en su camisa de fuerza
Rodeado de utensilios efímeros
Figuras que se desvanecen apenas formadas
Su revolución celebra la apoteosis de la vida que declina
La desaparición progresiva de las partes lamidas
La caída de los torrentes en la opacidad de las tumbas
Los sudores y malestares que anuncian el fuego central
Y finalmente el universo con todo su pecho atlético
Necrópolis fluvial
Después del diluvio de los rabdomantes

Ese fanático de las nubes
Tiene el poder sobrenatural
De desplazar a considerables distancias
Los paisajes habituales
De romper la armonía acumulada
De tomar irreconocibles los lugares fúnebres
Al día siguiente de los homicidios provechosos
Sin que la conciencia originaria
Se cubra con el deslizamiento purificador del suelo.

De: «El Martillo sin dueño»
Traducción de Aldo Pellegrini

TENEMOS

Nuestra palabra, en archipiélago, os ofrece -tras el dolor y el desastre- fresas que trae de las landas de la muerte, así como sus dedos calientes por haberlas buscado.
Tiranías sin delta, nunca iluminadas por el medio día, para vosotras somos el día envejecido; pero ignoráis que también somos el ojo voraz -aunque velado- del origen.
Crear un poema es tomar posesión de un más allá nucpcial que se encuentra muy dentro de esta vida, muy ligado a ella, y sin embargo próximo a las urnas de la muerte.
Es necesario establecerse en el exterior de uno mismo, a la orilla de las lágrimas y en la órbita del hambre, si queremos que se produzca algo fuera de lo común, destinado únicamente a nosotros.
Si la angustia que nos vacía abandonase su gruta helada, si la amante detuviese la lluvia de hormigas en nuestro corazón, volvería a comenzar el Canto.
Es el caos de una avalancha, dos piedras unidas en un salto pudieron amarse, desnudas en el espacio. Al agua de nieve que las acogió le sorprendió su espuma ardiente.
Seguramente el hombre fue la más loca promesa de las tinieblas: por eso somos tenebrosos, envidiosos y locos bajo el poderoso sol.
Ha comenzado la agonía de una tierra que era bella, ante la mirada de sus volatineras hermanas y en presencia de sus hijos insensatos.
*
Tenemos en nosotros inmensas extensiones que nunca llegaremos a recorrer, pero que son útiles para la aspereza de nuestros climas, y propicias tanto a nuestro despertar como a nuestra perdición.
¿Cómo arrojar a las tinieblas nuestro corazón anterior y su derecho de retorno?
La poesía es el fruto maduro que apretamos en la mano, con alborozo, en el instante mismo en que se nos muestra- tan incierto su porvenir- sobre el tallo cubierto de escarcha, en el cáliz de la flor.
Poesía, única ascensión de los hombres, a la que el sol de los muertos no puede ensombrecer en el infinito perfecto y burlesco.
*
Pues que un misterio más fuerte que la condena otorgaba inocencia a su corazón, plantaron un árbol en el Tiempo, se quedaron dormidos a su pie, y el Tiempo se llenó de afecto.

Del libro Marcha

EL INOFENSIVO

Lloro cuando el sol se pone porque te sustrae a mi vista y porque soy incapaz de llevarme bien con sus rivales nocturnos. Aunque esté bajo y ahora sin fiebre, imposible obrar contra su ocaso, suspender su eshoje, arranar todavía algún deseo a su fulgor moribundo. Al partir te diluye en su oscuridad igual que el limo del lecho se deslíe en el agua del torrente más allá de los escombros de las riberas destruidas. Dureza y blandura, de nervio tan diferente, causan entonces efectos similares. Dejo de recibir el himno de tu palabra; de repente ya no apareces íntegra a mi lado; lo que aprieta mi mano no es el huso nervioso de tu muñeca sino la rama hueca de un arbolillo cualquiera muerto y ya aserrado. Ya no se pone nombre a nada, sino al escalofrío. Es de noche. Los artificios que se encienden me sorprenden ciego.
No he llorado de verdad más que una sola vez. Al desaparecer, el sol había cercenado tu rostro. Tu cabeza había rodado a la zanja del cielo y yo ya no creía en el mañana.
¿Cuál es el hombre de la mañana, y cuál el de las tinieblas.

HAMBRE ROJA

Estabas loca.
¡Qué lejos queda!
Moriste, con un dedo delante de los labios,
En noble movimiento,
para atajar la efusión;
En el sol frío de un reparto verde.
Estabas tan hermosa que nadie se dio cuenta de tu muerte.
Más tarde, era de noche, te pusiste en camino conmigo.
Desnudez sin desconfianza,
Pechos podridos por tu cora´zon.
A sus anchas en este mundo circunstancial,
Un hombre, que te había estrechado entre sus brazos,
se sentó a la mesa.
Estate bien, no existes.

MARTHE

Marthe de quien estas paredes no pueden apoderarse, fuente donde se refleja mi monarquía solitaria, cómo podría olvidarte nunca si no tengo necesidad de recordarte: eres el presente que se acumula. Nos uniremos sin tener que abordarnos, que prevernos, igual que dos adormideras forman en el amor una anémona gigante.
No entraré en tu corazón para limitar su memoria. No retendré tu boca para impedirle entreabrirse al azul del aire y la sed de partir. Quiero ser para ti la libertad y el viento de la vida que atraviesa el umbral de siempre antes de que la noche se vuelva inencontrable.

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PRÓXIMO NÚMERO

82 Poesía más Poesía: Charles Baudelaire

CHARLES BAUDELAIRE

Biografía

Poeta francés, uno de los máximos exponentes del simbolismo, considerado a menudo el iniciador de la poesía moderna. Hijo del ex sacerdote y pintor, Joseph-François Baudelaire, de 61 años y de Caroline Dufayis, de 26, nació en París el 9 de abril de 1821. Su padre, casado en segundas nupcias tenía un hijo de su primer matrimonio: Claude-Alphonse. El 10 de febrero de 1827, fallece. Su madre, entonces se casa al año siguiente con el Comandante Jacques Aupick; de treinta y nueve años. Baudelaire nunca aceptó a su padrastro, y los conflictos familiares se transformaron en una constante de su infancia y adolescencia.
En 1831 se trasladó junto a su familia a Lyon donde el comandante Aupick es destinado como Jefe del Estado Mayor y en 1832 ingresó como interno en el Colegio Real de Lyon, donde estudió hasta 1836, año en que regresaron a París.
Continuó sus estudios en el Liceo Louis-le-Grand y fue expulsado por indisciplina en 1839. Este año obtiene el título de Bachiller superior. Al año siguiente se matriculó en la Facultad de Derecho de la Universidad de París, y se introdujo en la vida bohemia, conociendo a autores como Gérard de Nerval y Honoré de Balzac, y a poetas jóvenes del Barrio Latino y comienza a publicar en periódicos en colaboración y anónimamente.
En esa época de diversión también conoció a Sarah “Louchette”, prostituta que inspiró algunos de sus poemas y le contagió la sífilis, enfermedad que años más tarde terminaría con su vida.
Su padre adoptivo, el comandante Aupick, descontento con la vida liberal y a menudo libertina que llevaba el joven Baudelaire, lo envió a un largo viaje, con el objeto de alejarlo de sus nuevos hábitos. Embarcó el 9 de junio de 1841 rumbo a la India, pero luego de una escala en la isla Mauricio, regresó a Francia, se instaló de nuevo en la capital y volvió a sus antiguas costumbres desordenadas. Siguió frecuentando los círculos literarios y artísticos y escandalizó a todo París con sus relaciones con Jeanne Duval, la hermosa mulata que le inspiraría algunas de sus más brillantes y controvertidas poesías. Hace amistad con Théophile Gautier y Théodore Banville.


Como ya era mayor de edad, reclamó la herencia paterna, pero su vida de dandy le hizo dilapidar la mitad de su herencia, lo que indujo a sus padres a convocar un consejo de familia para imponerle un tutor judicial que controlara sus bienes. El 21 de septiembre de 1844 la familia designó un notario para administrar su patrimonio y le asignó una pequeña renta mensual, situación que profundizó sus conflictos familiares.
A principios de 1845 empezó a consumir hachís y se dedicó a la crítica de arte, publicando Le Salon de 1845, un ensayo elogioso sobre la obra de pintores como Delacroix y Manet, entonces todavía muy discutidos
Publica varios sonetos uno de ellos con su verdadero nombre: A una dama criolla, escrito en su viaje a la India y El Salón de l845. Con los primeros síntomas de la sífilis y en medio de una crisis depresiva intenta suicidarse. Después de dicha tentativa de suicidio, pasa a vivir con su familia en la plaza Vendôme, pero al poco tiempo volverá a independizarse.
En 1846 publica nuevos artículos y poemas y el Salón de l846. Anuncia como de próxima aparición Las Lesbianas, primitivo título de Las flores del mal.
Buena muestra de su trabajo como crítico son sus Curiosidades estéticas, recopilación póstuma de sus apreciaciones acerca de los salones, al igual que El arte romántico (1868), obra que reunió todos sus trabajos de crítica literaria.
Fue además pionero en el campo de la crítica musical, donde destaca sobre todo la opinión favorable que le mereció la obra de Wagner, que consideraba como la síntesis de un arte nuevo. En literatura, los autores E.T.A. Hoffmann y Edgar Allan Poe, del que realizó numerosas traducciones (todavía las únicas existentes en francés), alcanzaban, también según Baudelaire, esta síntesis vanguardista; la misma que persiguió él mismo en La Fanfarlo (1847), su única novela, y en sus distintos esbozos de obras teatrales.
En 1848 toma parte en los procesos revolucionarios de la insurrección popular que tuvo lugar en París del 23 al 25 de febrero que obligó al Rey Felipe I a abdicar y que dio paso a la II República Francesa-
Comprometido por su participación en la revolución de 1848, la publicación de Las flores del mal, en 1857, acabó de desatar la violenta polémica que se creó en torno a su persona. El 30 de diciembre de 1856, Baudelaire había vendido al editor Poulet- Malassis un conjunto de poemas, trabajados minuciosamente durante ocho años, bajo el título de Las flores del mal, que constituyó su principal obra y marcó un hito en la poesía francesa. El poemario se presentó el 25 de junio de 1857 y provocó escándalo entre algunos críticos.
Gustave Bourdin, en la edición de Le Fígaro del 5 de julio, lo consideró un libro “lleno de monstruosidades”, y once días después la justicia ordenó el secuestro de la edición y el proceso al autor y al editor, quienes el 20 de agosto comparecieron ante la Sala Sexta del Tribunal del Sena bajo el cargo de «ofensas a la moral pública y las buenas costumbres». Sin embargo, ni la orden de suprimir seis de los poemas del volumen ni la multa de trescientos francos que le fue impuesta impidieron la reedición de la obra en 1861. En esta nueva versión aparecieron, además, unos treinta y cinco textos inéditos.
Precedido de una dedicatoria en verso “Au Lecteur”, desconcertante y penetrante apóstrofe, Las flores del mal está dividido en seis secciones: Spleen e Ideal, Cuadros parisienses, El vino, Flores del mal, Rebeldía y La muerte. En esta subdivisión ha querido verse la intención del autor de dar a la obra casi el riguroso dibujo de un poema que ilustrase la historia de un alma en sus sucesivas manifestaciones.
En 1858 aparece: Los paraísos artificiales es el nombre con el que se conocen una serie de ensayos de Charles Baudelaire publicados por separado en dos fechas distintas. La primera parte, con el título “Sobre el Ideal artificial, el Haschish”, aparecería en la Revue contemporaine el 30 de septiembre de 1858. Posteriormente este artículo se convertirá en el “Poema del haschisch”. En él Baudelaire narra su experiencia con el hachís. La segunda parte aparecería en la misma revista el 15 y el 30 de septiembre de 1860 bajo el título: “Encantamientos y torturas de un comedor de opio”, pasando luego a ser “Un comedor de opio”. Esta segunda parte trata de la recreación de los libros de De Quincey Confesiones de un comedor de opio y Suspiria de profundis
En el ensayo de Baudelaire no se encuentra una temática nueva para el ser humano. Sí que se encuentra un enfoque y una inteligencia sin precedentes en la forma de tratar y de observar los pros y los contras que el opio y el hachís podían generar en cuerpo y mente.
Se puede tomar el título del libro como una clara referencia a la sensación artificial de vivir en un mundo idílico. Como bien explica Baudelaire en su obra, el opio es una droga muy adictiva para el cerebro humano. Crea unos estímulos tremendamente placenteros, conduce hasta un mundo onírico en el que el individuo puede encontrarse totalmente en sintonía con su entorno. Dichas sensaciones popularizaron los fumaderos en el mundo de la bohemia.
En 1863 publica El pintor de la vida moderna, un artículo sobre Constantin Guys, amigo y pintor, publicado por Le Fígaro en 1863.


Considerado como uno de los primeros críticos del Arte, Charles Baudelaire fue quien acuñó la expresión de modernidad artística. La serie de ensayos que culminaron en su obra El pintor de la vida moderna expone tres ideas fundamentales acerca de la creación artística contemporánea. En primer lugar, Baudelaire declara que el arte se halla limitado a una época y que por ello no puede presentar un carácter de eternidad. Esto es debido a que el arte presenta elementos caducos y temporales, los cuales no pueden asegurar su pervivencia o fugacidad en la Historia. En segundo lugar, expone la necesidad de que el arte se comprometa a actuar siempre como intérprete de su tiempo. Obedeciendo a esto, establece que la creación no puede reiterar continuamente modelos del pasado y debe remitirse al presente. Por último, Baudelaire explica que dicha interpretación ha de realizarse desde la libre visión individual del artista.
De lo dicho derivan varias ideas: por un lado, la de que el arte moderno es un arte autónomo que no está condicionado por la moral o los preceptos sociales, ni necesita de ellos para ser. Este arte, por lo tanto, podría considerarse la culminación de todo ese proceso de cambio hacia lo subjetivo que iniciaron los románticos. Por otro lado, la condición de pertenecer a su tiempo hace que el arte moderno se vea comprometido con las injusticias de la sociedad moderna, por lo que compartirá el afán liberador de las vanguardias. Dicho esto, podemos establecer que el arte moderno se caracteriza por una conciencia radical en su temporalidad. Pero esta idea de temporalidad es muy distinta de la que ha poseído el arte en otras épocas.
El estudio de Baudelaire hecho por Benjamín profundiza sobre este tema.
En 1864, Baudelaire pronunció una serie de conferencias en Bélgica (1864), adonde viajó con la intención de publicar sus obras completas, aunque el proyecto naufragó muy pronto por falta de editor, lo que lo desanimó sensiblemente en los meses siguientes. La sífilis que padecía le causó un primer conato de parálisis (1865), y los síntomas de afasia y hemiplejía, que arrastraría hasta su muerte, aparecieron con violencia en marzo de 1866, cuando sufrió un ataque en la iglesia de Saint Loup de Namur.
Trasladado urgentemente por su madre a una clínica de París, permaneció sin habla pero lúcido hasta su fallecimiento, en agosto del año siguiente. Su epistolario se publicó en 1872, los Journaux intimes (que incluyen Cohetes y Mi corazón al desnudo), en 1909; y la primera edición de sus obras completas, en 1939.

Charles Baudelaire es considerado el padre, o, mejor dicho, el gran profeta, de la poesía moderna.
Criado bajo la sombra de Victor Hugo, Théophile Gautier o Balzac, fue contemporáneo de escritores como Flaubert y de toda la generación de los llamados «poetas malditos», en cuya nómina le incluyó Paul Verlaine (él mismo uno de ellos) por su vida bohemia y sus excesos
«Dante de una época decadente» le definió el también escritor Barbey d’Aurevilly.
Sin embargo, Baudelaire tuvo que luchar siempre durante su existencia con una realidad empeñada en extremo en rebajar lo más posible sus pretensiones. Privado de ser un dandi por su pobreza crónica, su faceta de escritor, tropezó con la indiferencia del público, la mezquindad de muchos editores y la propia dispersión derivada de su carácter y condiciones de vida, a pesar de sus evidentes dotes. Con su carácter rompedor, trato asimismo de erigirse en precursor estético y moral, pero la época no estaba madura. Apenas si consiguió levantar la voz en una sociedad que seguía aceptando la premisa biempensante del «arte útil» y rendía culto al «padre» Hugo y su romanticismo moralista y positivo.
Por desgracia, la poesía de Baudelaire era demasiado audaz para su época. «Seguiré siendo un monstruo en cualquier tipo de literatura», afirmaba en una carta al «rey» Víctor Hugo para expresar lo diferente e incomprendido de su literatura, demasiado «moderna». De hecho, a menudo se le hace responsable de haber acuñado el término modernidad para designar la experiencia fluctuante y efímera de la vida en la metrópolis urbana, uno de sus temas predilectos, y una paradoja, pues rechazaba esta vida moderna en el aspecto material siendo él mismo muy moderno en los ámbitos sociales y artísticos.
Escritores como Sartre, Verlaine, Benjamín, y muchos otros han escrito y admiraron su obra.
Por último hacer mención al gran poema de Germán Pardo García “Leyendo a Baudelaire” del que resuena el verso: Y Baudelaire me dijo; Es a usted al que busco.
…Es a usted al que busco…..

POEMAS

AL LECTOR


La necedad, el error, el pecado, la tacañería,
Ocupan nuestros espíritus y trabajan nuestros cuerpos,
Y alimentamos nuestros amables remordimientos,
Como los mendigos nutren su miseria.

Nuestros pecados son testarudos, nuestros arrepentimientos cobardes;
Nos hacemos pagar largamente nuestras confesiones,
Y entramos alegremente en el camino cenagoso,
Creyendo con viles lágrimas lavar todas nuestras manchas.

Sobre la almohada del mal está Satán Trismegisto
Que mece largamente nuestro espíritu encantado,
Y el rico metal de nuestra voluntad
Está todo vaporizado por este sabio químico.

¡Es el Diablo quien empuña los hilos que nos mueven!
A los objetos repugnantes les encontramos atractivos;
Cada día hacia el Infierno descendemos un paso,
Sin horror, a través de las tinieblas que hieden.

Cual un libertino pobre que besa y muerde
el seno martirizado de una vieja ramera,
Robamos, al pasar, un placer clandestino
Que exprimimos bien fuerte cual vieja naranja.

Oprimido, hormigueante, como un millón de helmintos,
En nuestros cerebros bulle un pueblo de demonios,
Y, cuando respiramos, la Muerte a los pulmones
Desciende, río invisible, con sordas quejas.

Si la violación, el veneno, el puñal, el incendio,
Todavía no han bordado con sus placenteros diseños
El lienzo banal de nuestros tristes destinos,
Es porque nuestra alma, ¡ah! no es bastante osada.

Pero, entre los chacales, las panteras, los podencos,
Los simios, los escorpiones, los gavilanes, las sierpes,
Los monstruos chillones, aullantes, gruñones, rampantes
En la jaula infame de nuestros vicios,

¡Hay uno más feo, más malo, más inmundo!
Si bien no produce grandes gestos, ni grandes gritos,
Haría complacido de la tierra un despojo
Y en un bostezo tragaríase el mundo:

¡Es el Tedio! — los ojos preñados de involuntario llanto,
Sueña con patíbulos mientras fuma su pipa,
Tú conoces, lector, este monstruo delicado,
—Hipócrita lector, —mi semejante, — ¡mi hermano!

UNA CARROÑA

Acuérdese el objeto que vimos, alma mía
Aquella bonita mañana de verano tan suave:
A la vuelta de un sendero una carroña infame
Sobre un lecho sembrado de piedras,

Las piernas abiertas, como una mujer lúbrica,
Ardiendo y sudando los venenos,
Abría, desenfadada y cínica
Su vientre lleno de exhalaciones.

El sol brillaba sobre esa podredumbre,
Como para hacerla cocer a punto,
Y devolver centuplicado a la gran Naturaleza
Todo lo que ahí había juntado;

El cielo miraba la magnífica osamenta
Abrirse como una flor.
El hedor era tan fuerte, que sobre la hierba
Usted creyó desmayarse.

Las moscas zumbaban sobre ese vientre pútrido,
De donde salían negros batallones
De larvas, que se derramaban como un espeso líquido
A lo largo de esos harapos vivientes.

Todo eso bajaba, subía como una ola,
O se lanzaba burbujeante;
Se hubiera dicho que el cuerpo, hinchado por un soplo vago,
Vivía multiplicándose.

Y ese mundo producía una extraña música,
Como el agua corriente y el viento,
O el grano que el campesino con rítmico movimiento
Agita y sacude en su criba.

Las formas se borraban y no eran más que un sueño,
Un esbozo lento en llegar,
Sobre la tela olvidada, y que el artista acaba
solamente a través del recuerdo.

Detrás de las rocas una perra inquieta
Con ojos furiosos nos miraba
Espiando el momento para tomar de nuevo del esqueleto
El trozo que acababa de soltar.
-Y sin embargo usted se parecerá a esta basura,
A esa horrible infección,
¡Estrella de mis ojos, sol de mi naturaleza,
Usted, mi ángel y mi pasión!
¡Sí! así será usted, oh reina de las gracias,
después de los últimos sacramentos,
Cuando vaya, bajo la hierba y las flores carnosas
a pudrirse entre las osamentas
Entonces, ¡oh belleza mía! diga a los gusanos
Que la devorarán a besos,
Que guardé la forma y la esencia divina
De mis amores descompuestos.

                                                        De Spleen e ideal 
        Traducción de  Claire Deloupy y Helene Barnier

CANTO DE OTOÑO


I
Pronto nos hundiremos en las frías tinieblas;
¡Adiós, viva claridad de nuestros veranos tan cortos!
Ya escucho caer con choques fúnebres
La madera que suena sobre el pavimento de los patios.
Todo el invierno va a entrar en mi ser: ira,
Odio, estremecimientos, horror, labor dura y forzada,
Y, como el sol en su infierno polar,
Mi corazón no será más que un bloque rojo y helado.
Escucho estremecido cada tronco que cae;
El patíbulo que están construyendo no tiene eco más sordo.
Mi espíritu semejante a la torre que sucumbe
Bajo los golpes del ariete incansable y pesado.
Me parece, mecido por este choque monótono,
Que clavan apresuradamente un ataúd en alguna parte.
¿Para quién? -Ayer era verano; ¡he aquí el otoño!
Ese ruido misterioso suena como una partida.
II
Amo de tus grandes ojos la verde luz,
Dulce belleza, pero hoy todo me es amargo,
Y nada, ni tu amor, ni el pequeño salón, ni la chimenea,
Iguala para mí el sol que brilla sobre la mar.
¡Y sin embargo ámame, tierno corazón! Sé madre,
Aun para un ingrato, aun para un malvado;
Amante o hermana, sé la dulzura efímera
De un glorioso otoño o de un sol poniente.
¡Breve tarea! Ávida, espera la tumba
¡Ah! Déjame, mi frente en tus rodillas,
Disfrutar, mientras añoro el tórrido verano,
Del suave rayo dorado, de esta estación.

De Spleen e ideal

RECOGIMIENTO


Pórtate, ¡oh Dolor mío! y quédate tranquilo.
Pedías el anochecer; está bajando; aquí está:
Una atmósfera oscura envuelve la ciudad,
Trayendo paz a unos, a otros desazón.
Mientras la vil multitud de los mortales,
Bajo el látigo del Placer, verdugo despiadado,
Va a cosechar remordimientos en la fiesta servil,
Dolor mío, dame la mano; ven por aquí,
Lejos de ellos. Mira cómo los difuntos Años se asoman,
Sobre los balcones del cielo, con ropa anticuada;
Surge, sonriente, del fondo del agua la Añoranza;
El Sol moribundo se duerme bajo el arco de un puente,
Y, como una gran mortaja arrastrándose hacia Oriente,
Escucha, escucha la dulce Noche que camina.

        De “Cuadros parisiens”
        Traducción de Claire Deloupy y Helene Barnier

EL HOMBRE Y EL MAR


¡Hombre libre, siempre amarás al mar!
El mar es tu espejo; contemplas tu alma
En el acontecer infinito de su ola,
Tu espíritu no es un abismo menos amargo.
Te gusta hundirte en el seno de tu imagen;
La abrazas con los ojos y los brazos, y tu corazón
Se distrae a veces de su propio rumor
Al escuchar ese quejido indomable y salvaje.
Sois los dos tenebrosos y discretos:
Hombre, nadie sondeó el fondo de tus abismos,
¡Oh mar, nadie conoce tus íntimas riquezas,
Tan celosos sois de guardar vuestros secretos!
Y sin embargo hace innumerables siglos
Que combatís sin piedad ni remordimiento,
Tanto os gusta el estrago y la muerte,
¡Oh luchadores eternos! ¡oh hermanos implacable
De “Spleen e Ideal”
Traducción: Claire Deloupy y Helene Barnie

EL ENEMIGO


Mi juventud no fue más que una tenebrosa tormenta,
Atravesada por soles deslumbrantes;
Los rayos y la lluvia causaron tal estrago,
Que en mi jardín apenas quedan frutas bermejas.
He aquí que alcancé el otoño de las ideas,
Y es preciso usar la pala y los rastrillos
Para juntar de nuevo las tierras inundadas,
Donde el agua cava huecos grandes como tumbas.
¿Y quién sabe si las flores nuevas con las que sueño
Encontrarán en este suelo limpio como una orilla
El místico alimento que les daría vigor?
-¡Oh dolor! ¡Oh dolor! El tiempo se come la vida,
Y el oscuro Enemigo que nos roe el corazón
Con la sangre que perdemos crece y se fortalece!

                                              De “Spleen e Ideal”
                                      Traducción: Claire Deloupy

EL MUERTO ALEGRE


En una tierra fértil y llena de babosas
Quiero cavar yo mismo una fosa profunda,
Donde pueda a mis anchas tender mis viejos huesos
Y dormir en el olvido como un tiburón en el agua.
Odio los testamentos y odio los sepulcros;
Antes que implorar una lágrima del mundo,
Vivo, preferiría invitar a los cuervos
Al festín sangrante de esa carcaza inmunda..
¡Oh gusanos! Negros compañeros sin rostro,
mirad cómo os llega libre un muerto alegre;
Filósofos vividores, hijos de la podredumbre,
Recorred sin remordimientos mi ruina,
Y decidme si aún queda tortura alguna
Para ese viejo cuerpo sin alma ¡muerto entre los muertos!

Poema LXXII de Spleen e ideal
Versión española de Claire Deloupy y Helene Barnier

SEMPER EADEM

“¿De dónde te viene, decías, esta extraña tristeza,
Subiendo como el mar sobre la roca negra y desnuda?”
-Cuando nuestro corazón ha hecho una vez su vendimia,
Vivir es un mal. Es un secreto de todos conocido
Un dolor muy sencillo y no misterioso,
Y, como tu alegría, deslumbrante para todos.
Deja pues de buscar, ¡oh hermosa curiosa!
Y, aunque tu voz sea dulce ¡cállate!
¡Cállate, ignorante! ¡Alma siempre encandilada!
¡Boca de risa infantil! ¡Más aún que la Vida,
La Muerte nos atrapa a menudo con lazos sutiles,
Deja, deja mi corazón embriagarse con una mentira,
Hundirse en tus bellos ojos como en un hermoso ensueño,
Y dormitar largamente a la sombra de tus pestañas!

De “Spleen e Ideal”
Traducción: Claire Deloupy

CONVERSACIÓN


¡Eres un hermoso cielo de otoño, claro y rosado!
Pero la tristeza sube en mí como el mar,
Y su reflujo deja, en mis labios taciturnos,
El punzante recuerdo de su cieno amargo.

En vano tu mano se desliza sobre mi pecho desfallecido;
Lo que busca, amiga, es un lugar saqueado
Por la garra y el diente feroz de la mujer.
No busquéis más mi corazón: las fieras se lo comieron.
Mi corazón es un palacio mancillado por la turba;
¡En él se emborrachan, se matan, se agarran de los pelos!

¡Flota en torno a tu cuello desnudo un perfume!…
¡Oh Belleza, dura calamidad de las almas! ¡Así lo quieres!
Con tus ojos de fuego, brillantes como fiestas,
¡Calcina esos despojos que abandonaron las fieras.

De “Spleen e Ideal”
Traducción: Claire Deloupy

EL GUSTO DE LA NADA  


¡Triste espíritu, antaño amante de la lucha,
la Esperanza, cuya espuela excitaba tu ardor,
no quiere ya montarte! Échate sin pudor,
viejo caballo cuyas patas tropiezan en todos los obstáculos.

Resígnate, corazón mío; duerme tu sueño de bruto.

¡Espíritu vencido, extenuado! Para ti, viejo merodeador,
el amor no tiene ya sabor, ni tampoco la lucha;
¡adiós, pues, cantos del metal y suspiros de la flauta!,
¡placeres, no tentéis ya a un corazón sombrío y gruñón!

¡La adorable Primavera ha perdido su olor!
 
Y el Tiempo me devora minuto tras minuto,
como la nieve inmensa a un cuerpo afectado por la rigidez;
contemplo desde lo alto el globo de su redondez,
y ya no busco en él el abrigo de una choza.

Alud, ¿quieres arrastrarme en tu caída

                                                             De Poemas diversos                                                         

REMORDIMIENTOS PÓSTUMOS

Cuando estés ya dormida, mi bella tenebrosa,
al fondo de un sepulcro hecho de mármol negro,
y cuando tengas sólo por morada y alcoba
una cueva lluviosa y una fosa cavada,
y la piedra, oprimiendo tu pecho temeroso
y tus flancos que un grácil abandono doblega,
impida al corazón el latir y el querer,
y a tus pies el correr su curso aventurero,
la tumba, confidente de mi ensueño infinito,
(porque la tumba siempre comprenderá al poeta)
en esas noches largas que destierran al sueño,
te dirá: “¿de qué os sirve, cortesana imperfecta,
el no haber conocido lo que los muertos lloran?”
-Y te roerá el gusano como un remordimiento.

De Spleen e ideal

EL VAMPIRO

Tú que, como una puñalada,
en mi pecho doliente entraste,
y cual rebaño de demonios
viniste loca, engalanada, 
para de mi alma sometida
hacer tu lecho y tu dominio;
-infame a quien me encuentro atado
como el forzado a su cadena,
 
y el jugador tenaz al juego,
y como el borracho a la botella,
y a los gusanos la carroña,
-¡sí, maldita, maldita seas! 
Yo supliqué a la espada rápida
para ganar mi libertad,
y dije al pérfido veneno
que ayudara a mi cobardía.
Mas, ¡ay!, la espada y el veneno
me desdeñaron y me han dicho:
“No eres digno de redimirte
de tu maldita esclavitud.
¡Imbécil! -¡Si de tu dominio
nuestros esfuerzos te librasen,
tus besos resucitarían
el cadáver de tu vampiro!”

                                                   De “Las flores del mal”   

A UNA TRANSEÚNTE

Aullaba en torno mío la calle. Alta, delgada,
de riguroso luto y dolor soberano,
una mujer pasó, con mano fastuosa
levantando el festón y el dobladillo al vuelo;
ágil y tan noble, con su pierna de estatua.
Yo bebía, crispado como un loco, en sus ojos,
cielo lívido donde el huracán germina,
la dulzura que hechiza y el placer que da muerte.
¡Un relámpago!… ¡Luego la noche! – Fugitiva
beldad cuya mirada renacer me hizo al punto,
¿sólo en la eternidad podré verte de nuevo?
¡En otro sitio, lejos, muy tarde, o acaso nunca!
Pues no sé a dónde huyes, ni sabes dónde voy,
¡Tú, a quien yo hubiese amado! ¡Sí, tú, que lo supiste!

                                                           De Cuadros parisinos       

BRUMAS Y LLUVIAS

¡Fines de otoño, inviernos, primaveras lodosas,
tiempos arrulladores!, os amo y agradezco
que me envolváis así corazón y cerebro
con un ligero lienzo y un sepulcro impreciso.
En esta gran llanura donde el austro se goza,
donde en las largas noches la veleta enronquece,
mi alma, más que en la tibia edad del renuevo,
abrirá extensamente sus dos alas de cuervo.
Nada es más dulce al pecho que llenan cosas fúnebres,
sobre el que cae la escarcha desde tiempos remotos,
oh edades macilentas, reinas de nuestros climas,
que el aspecto indeleble de vuestras sombras pálidas,
-si no es adormecer, una noche de luna,
el dolor, dos a dos, en un lecho casual

                                              De Cuadros parisinos

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PRÓXIMO NÚMERO

33. Poesía más Poesía: Tristan Tzara y Antonia López

TRISTÁN TZARA

Biografía


(Samuel Rosenstock; Moinesti, Rumania, 1896 – París, 1963) Poeta francés de origen rumano. Fue el principal impulsor del grupo Dadá, movimiento de vanguardia surgido en Zurich durante la Primera Guerra Mundial que se proponía expresar su oposición al orden establecido mediante la ruptura con la lógica del lenguaje, en cuanto que elemento sustentador del sistema social.

Tzara se nutrió de muchos artistas y movimientos. Desde el dadaísmo al surrealismo. De personalidad discreta y agitada, vivió en su casa en Francia casi toda su vida. Fue uno de los autores más importantes del movimiento dadaísta, que fundó junto con Jean Arp y Hugo Ball, una corriente artística de vanguardia totalmente revolucionaria en el sentido de que buscó romper con todos los parámetros establecidos a lo largo de la extensión de la historia del arte occidental, tanto que hoy día es catalogada como “antiarte”.
El dadaísmo fue una especie de padre fundador para gran cantidad de movimientos artísticos, entre ellos el surrealismo, el estridentismo, y en cierta medida el Arte Pop de los años 60’s.

Tristan Tzara Victor Brauner Marcel Janco M. H. Maxy Arthur Segal

Desde Rumanía a París, pasando por Zúrich
La llegada a Zúrich en 1915 para continuar sus estudios de Filosofía y Letras supuso para él una ruptura con el panorama artístico anterior. A los 21 años hablaba rumano, inglés y francés, y pronto comenzó a codearse con artistas de todo el mundo que huían de la Primera Guerra Mundial -Emmy Hennings, Hans Arp o Marcel Janco entre otros-.


Al año siguiente, el artista Hugo Ball creó el Cabaret Voltaire, de donde nació la corriente dadaísta, que cuestionaba la realidad imperante.
Es así que en ese Zurich de 1916 se origina el movimiento dadaísta, durante
la I Guerra Mundial. Ese Zurich de oscuras callejuelas y ruidosos tugurios acogen a una nutrida flota de personajes irregulares: emigrados políticos, jóvenes renuentes a enrolarse por objeción de conciencia, agentes secretp, artistas, literatos, poetas exiliados.

TZARA TRAS SU ACLAMADA LLEGADA AL PARÍS PRESURREALISTA LEYENDO UN MANIFIESTO EN LAS PUERTAS DE LA IGLESIA DE ST. JULIEN LE PAUVRE 1921 FOTOGRAFÍA BIBLIOTHÈQUE LITTÉRAIRE JACQUES DOUCET


En el número 1 de la Spielgasse estaba situado el “Cabaret Voltaire” donde DADA se dio a conocer al mundo; enfrente, en el nº 12, vivían Lenin y Krupskaia. Por las tardes Lenin jugaba al ajedrez en la acera con Tzara, Arp y Schvitters. Por las noches, éstos y unos cuantos amigos más se entregaban en el “Cabaret Voltaire” a la rebelión espiritual, que poco después sacudiría el mundo entero, iniciada por el rumano Tzara contra una sociedad responsable de haber transformado a Europa en una inmensa carnicería.
DADA es el primer movimiento espiritual que encuentra su libertad en la práctica constante y deliberada de negarlo todo. La destrucción es la única acción purificadora. La plenitud del individuo se afirma, según los dadaístas a través de un estado de locura agresiva y completa contra el mundo. Derruir, desechar, barrer, limpiar, combatir contra todo y contra todos, incluso contra DADA, tal es el tema renovador que alienta en cada uno de estos manifiestos.

Ezra Pound Tristan Tzara Man Ray Kiki Ray y otros en el Jockey Club de Paris en 1923


Los primeros textos dadaístas fueron: La Première Aventure céleste de Monsieur Antipyrine (“La primera aventura celestial del señor Antipirina”, 1916) y Vingt-cinq poèmes (“Veinticinco Poemas”, 1918), así como los manifiestos del movimiento: Sept manifestes Dada (“Siete manifiestos dadá”, 1924).
El enemigo cañoneaba sobre Zurich y Tzara llegó a la conclusión de que había que liberar también aquel libro gordo del diccionario, que era como un esclavo negro con tatuaje de idiomas. “.
Tristán Tzara estaba en el cabaret Voltaire, eses pequeño café, tratando de inventar el mundo o, al menos, de inventar el lenguaje. En este café fue donde Tzara inventó la manera de escribir el poema del dadaísmo mirando por las páginas amarillas de la guía de teléfonos. Tristán Tzara echaba todas las palabras del diccionario, un día sí y otro también, y luego auspiciaba el resultado mirando las palabras por el suelo.
O sea, que empezó a escribir desordenadamente, con todo el cuidado que eso requiere para no recaer en el orden académico y aburrido, en un sentido común que ya no era posible tras el sinsentido de la guerra.
Con aquellos manuscritos sugeridores y primitivos se fue a París y enseguida tuvo en torno a los vanguardistas franceses, que también andaban buscando un orden nuevo, o mejor un desorden, para las ideas, la poesía y la prosa. Es cuando empieza a sugerirse el surrealismo, como plenitud oscura y sagrada del peleador dadaísmo.


Del mismo modo que Apollinaire había tenido escondida en su casa a la Gioconda, estos vanguardistas le pintaron bigotes a la famosa dama de Leonardo. Es evidente que las vanguardias querían hacer algo distinto con la Gioconda porque el Renacimiento les pesaba demasiado, era la catedral de la modernidad que no conseguía hundir ninguna guerra. El surrealista Picabia pinta “La Santa Virgen” mediante unos cuantos tachones en negro. Digamos que la Virgen y la Gioconda son las dos madres, en religioso y en laico, del mundo que estaba viniendo. Los vanguardistas no querían destruirlas, pero sí transformarlas en otra cosa.
En París, cuna de artistas escribiría los manifiestos del dadaísmo, intervendría en coloquios intelectuales y se codearía con los artistas del momento. Por esa época entra en contacto con André Bretón, Louis Aragón, Philippe Soupault y Paul Éluard, el grupo de la revista Littérature, que poco después protagonizarían otro movimiento de vanguardia, el surrealismo, al que Tzara no se adhirió.
Siguió a la cabeza de la estética DADA, la cual fue impregnándose de un tono más militante, a la par que crecía la implicación política de Tzara (en 1936 se afilió al Partido Comunista y durante la Segunda Guerra Mundial participó en la Resistencia francesa).
En París organizó, con sus compañeros de movimiento, espectáculos callejeros plenos de absurdismo para épater le bourgeois, “escandalizar a la burguesía”, y dio un poderoso impulso a la escena dadaísta
Hacia fines de 1929 se embarca en el recién inaugurado movimiento surrealista de André Bretón, Louis Aragon y otros autores; dedica grandes esfuerzos a intentar conciliar las doctrinas filosóficas nihilistas y sofisticadas del movimiento con su propia afiliación marxista.

1933 Tristán Tzara, Paul Éluard, André Breton, Jean Arp, Salvador Dalí, Yves Tanguy, Max Ernst,y René Crevel.


Cuando André Bretón dijo que él era el padre del surrealismo, Tzara lo negó. Entretanto, conoció a la que se convertiría su mujer, la pintora sueca Greta Knutson, y se iría a vivir con ella al barrio parisino de Montmartre.
Participa activamente en el desarrollo de los métodos de escritura automática, entre ellos el collage y el cadáver exquisito. De esa época data su libro L’Homme approximatif (“El hombre aproximativo”, 1931).
Durante la II Guerra Mundial se incorporó a la resistencia francesa; tras obtener la ciudadanía en 1947, se afilió al Partido Comunista Francés. Su militancia se extendería hasta 1956, cuando, tras la invasión de Hungría por las tropas soviéticas para apagar la revuelta popular, se apartó del partido. Su obra de la época es característicamente compleja, aunque más convencional que en su juventud; en ella destacan Parler seul (“Hablar solo”, 1950) y La face intérieure (“El rostro interior”, 1953). Tras la experiencia de la guerra, la poesía de Tzara tomó un cariz más intimista y reflexivo (La huída, 1947; El rostro interior, 1954; La rosa y el perro, 1958), si bien conservó siempre la espontaneidad y arbitrariedad en el manejo de las palabras, creando imágenes ilógicas que se aproximan, en el producto final, al surrealismo, se separa de éste por su concepción originaria y por la fuerza y vitalidad que anima su expresión, que es expresión de una individualidad que se afirma en un universo poético autónomo.

Etapa surrealista

Eran los últimos días de la Guerra Europea y el mundo se preparaba para hacer algo con la paz que aún no había llegado.
El dadaísmo es algo así como la prehistoria o la primera floración de setas en lo que luego sería el surrealismo. La época del surrealismo comenzó para el artista en 1929. Después de cinco años de silencio, logró reconciliarse con Bretón y el género. Durante los 10 años siguientes, el artista se convirtió en un gran coleccionista, en tanto que amigos como Joan Miró o Pablo Picasso, ilustraban sus libros.
Confraternizados dadaístas y surrealistas, presentan una nómina en la que están Tzara, Picabia, Aragón, Soupault, Bretón y otros componentes de la primera hora. Por entonces, Soupault era uno de los genios más evidentes de la revolución literaria, y llega a escribir hallazgos como éste: “Un sobre desgarrado agranda mi cuarto”.
Tienen un lema colectivo que les ayuda mucho: “Después de nosotros, la blenorragia”. A Tzara le escriben esto por las tapias: “Tzara, loco virgen”. A esta pintada anónima añadiría Picabia: “Tristán Tzara es un idiota virgen”.

Tristan Tzara retratado por Man Ray


En el acervo que nos han dejado hay milagros como éste: “Toda comparación poética debe ser concisa como la declaración de amor de un rey”. Han inventado ya las lágrimas de níquel y aquello de que la idiotez es el saturnismo de los matemáticos. O esto otro más festivo: “La cola del diablo es una bicicleta”. Así, “las más magníficas puertas son aquellas detrás de las que se dice abrid en nombre de la ley”.
Bastardos del pasado, no descartan a Descartes y explican “no quiero saber siquiera si ha habido hombres antes de mí”.
Pero el surrealismo tuvo más fascinación aglutinadora que DADA y, por otra parte, aquello empezaba a ser comercial.
Fue un teórico radical, poeta y rumano. No es fácil explicar a Tzara; fue un hombre de mundo y de las artes que premió el caos frente al orden, para romper todos los moldes Es decir, mantuvo posiciones contrarias a la utilización de la estética por los distintos poderes, no produjo objetos utilizables en el mercado del arte, y era un extranjero en la Francia de las entreguerras. No se trata de una “escritura automática” tal como proponía André Bretón, sino de una técnica textual que reelabora discursos preexistentes, introduciendo en la cadena de la frase distorsiones, y sobre todo sustituyendo adjetivos o sustantivos.
La eliminación de las mayúsculas y de todos los signos de puntuación completa el efecto de extrañeza y sorpresa.
Tristán Tzara pasea solitario por París pensando en volverse a su Zurich provinciano y pinariego. A decir verdad Tzara era un rumano creativo que tenía una gran casa en París. Va a escribir un libro de mil páginas. Su mujer es una delgada y bien dibujada sueca. Tienen un niño, pero naturalmente no lo enseñan jamás.
Declarado antifascista, llegó a formar parte de la Asociación de escritores y artistas revolucionarios en 1935, y fue en el mismo año cuando decidió dejar de formar parte del grupo de los surrealistas.
Durante el periodo de entreguerras estuvo muy ligado a España. La Guerra Civil le causó un fuerte impacto. Pisó territorio español hasta en tres ocasiones para hablar en coloquios al lado de los republicanos y la muerte de Federico García Lorca le desoló de tal manera que le dedicó varios poemas..
“En los últimos años, cuando volvió a Paris, consiguió la nacionalidad y se adhirió al Partido Comunista, aunque rompería con él por no estar de acuerdo con la represión soviética en Budapest”, explican sus críticos.
El dadaísmo es el primer esnobismo de postguerra, pues Tzara era rico, brillante y snob. Tzara tiene una frase de despedida definitiva de la literatura y de la gente: “Vuestra enfermedad es un libro”. De entre las obras en prosa de Tristán Tzara merecen destacarse El hombre aproximativo (1931), Donde beben los lobos (1933) y los ensayos Siete manifiestos dadá (1924) y El surrealismo y la posguerra (1947).
Murió en diciembre de 1963 en París, y fue enterrado en el cementerio de Montparnasse.

El grupo dada, 1922. Cortesía MAMCS

Su obra:

MANIFIESTO DADA DE 1918

Yo escribo un manifiesto y no quiero nada, digo sin embargo ciertas cosas y estoy por principio contra los manifiestos, como también estoy contra los principios (decilitros para el valor moral de toda frase —-demasiada comodidad; la aproximación fue inventada por los impresionistas). — Yo escribo este manifiesto para mostrar que pueden ejecutarse juntas las acciones opuestas, en una sola y fresca respiración,; yo estoy en contra de la acción; a favor de la continua contradicción, y también de la afirmación, no estoy ni a favor ni en contra y no lo explico porque odio el sentido común.

La obra de arte no debe de ser la belleza en sí misma, o está muerta; ni alegre ni triste, ni clara ni oscura, regocijar o maltratar a la individualidades sirviéndoles pasteles de las aureolas santas o los sudores de una carrera arqueada a través de las atmósferas, Una obra de arte jamás es bella, por decreto, objetivamente, para todos. La crítica es por lo tanto inútil, no existe más que subjetivamente, para cada uno y sin el menor carácter de generalidad.
El arte no tiene la importancia que nosotros, centuriones de la mente, le prodigamos desde hace siglos. El arte no aflige a nadie y aquellos que sepan interesarse por el recibirán caricias y una buena ocasión para poblar el país de su conversación. El arte es algo privado, el artista lo hace para sí mismo; la obra comprensible es producto de periodista, y pues que se me antoja en este momento mezclar a ese monstruo con colores de aceites: tubo de papel que imita metal que uno aprieta y automáticamente vierte odio, cobardía, villanía. El artista, el poeta se regocija del veneno de la masa condensada en un jefe de sección de esta industria, es feliz cuando se lo injuria: prueba de su inmutabilidad. El autor, el artista alabado por los periódicos, comprueba la comprensión de su obra: miserable forro de un abrigo con utilidad pública; andrajos que cubren la brutalidad, meados colaborando al calor de un animal que cobija bajos instintos. Fofa e insípida carne que se multiplica con la ayuda de los microbios tipográficos.
Conócete es una utopía, pero más aceptable pues hay un contenido de maldad en ella. Ninguna piedad. Luego de la matanza nos queda la esperanza de una humanidad pacificada. Y hablo todo el tiempo de mí, puesto que no quiero convencer, no tengo derecho a arrastrar a otros a mi corriente, no obligo a nadie a seguirme y todo el mundo hace su arte a su manera, si es que conoce la alegría que sube en flechas hacia las capas astrales, o aquella que desciende a las minas de flores de cadáveres y espasmos fértiles. Estalactitas: buscarlas por doquier, en los pesebres agrandados por el dolor, en los ojos blancos como liebres de los ángeles. Así nació DADA de una necesidad de independencia, de desconfianza para la comunidad. Aquellos que nos pertenecen conservan su libertad. No reconocemos ninguna teoría. Estamos hartos de las academias cubistas y futuristas: laboratorios de ideas formales. ¿Es que se hace arte para ganar dinero y acaricias a los gentiles burgueses?
Yo se lo digo: no hay comienzo y nosotros no temblamos, no somos sentimentales. Nosotros desgarramos, viento furioso, la ropa de las nubes y las plegarias, y preparamos el gran espectáculo del desastre, el incendio, la descomposición. Preparemos la supresión del duelo y reemplacemos las lágrimas con sirenas tendidas de un continente a otro. Pabellones de júbilo intenso y viudos de la tristeza de la ponzoña. DADA es la insignia de la abstracción; la publicidad y los negocios también son elementos poéticos.

POEMAS

PARA HACER UN POEMA DADAISTA.

Coja un periódico.
Coja unas tijeras.
Escoja en el periódico un artículo de la longitud que cuenta a darle a su poema.
Recorte el artículo.
Recorte en seguida con cuidado cada una de las palabras que forman el artículo y métalas en una bolsa.
Agítela suavemente.
Ahora saque cada recorte uno tras otro.
Copien concienzudamente en el orden en que hayan salido de la bolsa.
El poema se parecerá a usted.
Y es usted un escritor infinitamente original y de una sensibilidad hechizante, aunque incomprendida del vulgo.

Si hubieses sido costurera o no, esto no me importa…

Si hubieses sido costurera o no, esto no me importa
Amor provinciano al tanto con la vida literaria
Tu alma es tan pura y bien informada -esta es
la parte principal para el canto sentimental
Amor repartido entre visitas con discusiones y charlas
Esperaba que te dijera con dicción mi declaración
que encuentre el instante propicio para comparaciones adecuadas
versificadas según antiguas reglas como las flores del jardín
Te has engañado te has engañado, lo esperado no se ha cumplido
Pensabas que me avergüenzo de empezar con un trémolo de mandolinas
Si supieras lo que pasó -estoy enamorado solamente de ti
Nos hemos buscado y estoy muy Contento de habernos amado sin principio y sin fin
La primavera se pasea en carroza, yo vengo a caballo
Cantante de nuevas cuerdas del campo y traigo al perro el ladrillo del atardecer
que recibe a su rey vencedor con flores y mozas

                                                          Versión de Darie Novácenau

La canción de la novia

Amado mío se acerca el desierto
Aparta resoplando la arena ardiente
Siento cómo se aferran las garras de la quemadura
en el gris de la roca del alma

¡Oh! Amado mío, junta tus manos al rezar
escucha cómo zumba el fin en los oídos
espera que se te escurra la sangre del anochecer de tu boca
y los recuerdos te muerdan el cuerpo
los recuerdos con olor íntimo de escondites remotos

En los llantos del atardecer se ha apagado la luz de tu boca
La sombra del bosque sigue vibrando
Hago del corazón sendero para tus dolores, muñeca
Mi corazón con tantas bellas manchas
Con bordes de heridas como los vestidos de las mozas
y arcoiris de ceniza

La flor de los faroles se ha marchitado
Se le ha doblado el tallo en la humedad de la oscuridad
La luna se ha encerrado por encima de las nubes
como el corazón de la abadesa en la antigüedad de un monasterio
Te he encerrado yo también en la noche del cementerio
donde vuelan pájaros de hierro
frágil amor arrancado en silencio de una lápida de una azucena tímida
los árboles son crisantemos de hielo
y tú te has helado en el cielo al lado de una bella oración.

                                   Versión de Darie Novácenau

Amiga

Mamie, no comprenderás pero escucha
el dolor no me lo puedo llorar en un pañuelo
Las palabras son graves como una procesión de reyes
para tu alma con lagos secos y tristes.

Te he llamado con mucho amor
Tus senos son flores sin tiestos
y punzan frambuesas con sabor de leche
la almohada nube traspasada por la noche

En tu cabello hay cáscaras de naranja, en el deseo manada de caballos
En tus ojos hay sol, en los labios ganas de comer
La carne huele a hierba después de llover
durazno maduro, miel de mayo y frescura

Te compraré sin falta pendientes
de los joyeros judíos
Te daré semillas de flores raras
para enriquecer tus gatos literarios

¿Quieres? Acaríciame, arrúllame
se me ha muerto la novia
Pregúntame quién era
y dime cuándo te vas

Mamie, no comprenderás
pero es cosa bella estar en un poema
Has entrado como un insecto florido en
mi cuerpo con moho y aperos de fragua

                            Versión de Darie Novácenau

Del hombre aproximativo

I

domingo profundo tapadera sobre el hervor de la sangre
semanario peso acurrucado en sus músculos
caído en el interior de sí mismo reencontrado
las campanas suenan sin razón y nosotros también
sonad campanas sin razón y nosotros también
nosotros nos alegramos al ruido de las cadenas
que haremos sonar en nosotros con las campanas
*
cual en este lenguaje que nos azota nos sobresaltamos
con la luz
nuestros nervios son látigos entre las manos del tiempo
y la duda viene con una sola ola incolora
atornillándose, comprimiéndose aplastándose en nosotros
como el papel estrujado del embalaje deshecho
obsequio de otra edad a los deslizamientos de los peces amargos
*
las campanas suenan sin razón y nosotros también
los ojos de las frutas nos miran atentamente
y todas nuestras acciones son controladas no hay nada oculto
el agua del río ha lavado tanto su lecho
transporta a los dos hijos de las miradas que han arrastrado
los pies de los muros en los brazos degastados de la vida
abierto al fondo de las viejas variantes
y desatadas las fuentes de las lágrimas prisioneras
las fuentes sujetas a los cotidianos ahogos
las miradas que agarran con manos desechadas
el claro producto del día o la ensombrecida aparición
que dan la cuidadosa riqueza de la sonrisa
atornillada como una flor en el ojal de la mañana
los que solicitan el alimento o la voluptuosidad
los realizadores que reciben eléctricas vibraciones los sobresaltos
las aventuras el fuego la certidumbre o la esclavitud
las miradas que se han arrastrado a lo largo de discretas tormentas
han consumido los adoquines de las ciudades y expiado
muchas bajezas en las limosnas
se siguen cerradas alrededor de las cintas de agua
y corren hacia los mares llevándose en su peso
las humanas basuras y sus milagros

el agua del río ha lavado tanto su lecho
que también la luz resbala en la onda lisa
y cae al fondo con el sordo golpe de las piedras
las campanas suenan sin razón y nosotros también
los cuidados que llevamos con nosotros
*
que son nuestras ropas interiores
que nos ponemos todas las mañanas
que la noche deshace con manos de sueño
adornadas de inútiles jeroglíficos metálicos
purificados en el baño de paisajes circulares
en las ciudades preparadas a la carnaza al sacrificio
cerca de los mares a los balanceos de perspectivas
en las montañas a las inquietas severidades
en los pueblos a las dolorosas negligencias
la mano que pesa sobre la cabeza
las campanas suenan sin razón y nosotros también
partimos con las partidas llegamos con las llegadas
partimos con las partidas llegamos cuando los demás parten
sin razón un poco secos un poco duros severos
pan alimento más pan que acompaña
la canción sabrosa en la gama de la lengua
los colores descargan sus pesos y piensan
y piensan o gritan y quedan y se alimentan
de frutos ligeros como el humo
quien piensa en el calor que arruga la palabra
palabra de su hueso el sueño que se llama nosotros

                                    *

las campanas suenan sin razón y nosotros también
marchamos para escapar al hormiguero de las carreteras
con un frasco de paisaje una enfermedad una sola
una sola enfermedad cultivamos la muerte
sé que llevo la melodía en mí y no he tenido miedo
llevo la muerte y si muerto es la muerte
que me llevará en sus brazos imperceptibles
finos y ligeros como el olor de la hierba rala
finos y ligeros como la partida sin causa
sin amargor sin dudas sin regreso sin
las campanas suenan sin razón y nosotros también
porqué buscar el cabo de la cadena que nos une a la cadena
sonad campanas sin razón y nosotros también
haremos sonar en nosotros los vasos rotos
las monedas auténticas mezcladas a las falsas monedas
los restos de las fiestas rotas en risas y en tempestad
a cuyas puertas podrían abrirse los abismos
las tumbas de aire los molinos trituradores los huesos árticos
esas fiestas que nos transportan las cabezas al cielo
y escupen en nuestros músculos la noche de plomo fundido

                                          *    

yo hablo de lo que hablo que hablo yo estoy solo

no soy nada más que un pequeño ruido tengo muchos ruidos en mí
un ruido helado, arrugado en la encrucijada tirado sobre la acera húmeda
a los pies de los hombres atormentados corriendo con sus muertos
alrededor de la muerte que extiende sus brazos
sobre el cuadrante de la hora sola viviente al sol
el soplo oscuro de la noche que se espesa
y a lo largo de las venas cantan las flautas marinas
transportadas sobre las octavas de los lechos de diversas existencias
las vidas se repiten hacia el infinito hasta la delgadez atómica
y en alto tan alto que nosotros no podemos ver
y con estas vidas al costado que no queremos
el ultra violeta de tantas vías paralelas
las que nosotros habríamos podido prender
esas por las cuales habríamos podido no venir al mundo
o estar ya en camino desde largo tiempo tanto tiempo
que se habría olvidado y la época y la tierra que nos
habría chupado la carne
sales y metales límpidos al fondo de los pocos

                                  *

pienso en el calor que arruga la palabra
alrededor de su hueso el sueño que se llama nosotros.

Dudas

-He sacado el antiguo sueño de la caja como sacas tú el sombrero
cuando te pones el traje de muchos botones
cuando agarras el conejo por las orejas
cuando regresas de cacería
como eliges la flor de la maleza
y al amigo de entre los cortesanos.

Mira lo que me pasó
cuando llegó la noche lentamente como una cucaracha
buena para muchos como remedio, cuando enciendo
en el alma el fuego de los versos
me acosté. El sueño es el jardín preparado para las dudas
no sabes lo que es verdad, lo que no lo es
te parece que es un ladrón y lo fusilas
y después te comunican que ha sido un soldado
así ocurrió conmigo exactamente
por esto te llamé para decirme -sin error
lo que es verdad- lo que no lo es

Viaje

Derrúmbate casa tardía
sobre la tumba de una muchacha;
por el humo lentamente deshilachado
por el cielo manchado y por las gallinas presurosas
la lluvia nos envía señales
quisieras encontrar pobres con canas para darles limosna
Tus ojos son demasiado grandes, tus labios están fríos
Preguntas raras veces al espejo si eres de su agrado
Aquí hay cuatro hombres decididos a irse
hacia cuatro lugares desconocidos
En el camino hay plantaciones de amapolas, hay chopos por relámpagos
Hay puentes echados sobre ríos imperiales
sobre arena amarilla como el azufre donde no crecen
ni las malas hierbas en las faldas de las montañas hay aldeas nuevas y limpias
con aves en el corral, con frutas en los jardines
con campanarios, molinos de viento, patios de terratenientes
al borde de la tierra las colinas están rotas
hay trilladoras y graneros con cereales
En la pequeña estación donde bajaremos nosotros solos
nos está esperando el viejo cochero
me preguntarás por aldeas y ventas en el camino
por cosas a las que no te contestaré porque no lo sé
Viviremos en una casa con tejado de junco
en el que anidan las cigüeñas
recibiremos huéspedes, visitaremos al alcalde, la escuela
haremos colección con los insectos del cielo
En nuestro bosque hay osos, ardillas, ciervos.
La casa del guardabosques está vacía desde ahí veremos toda la aldea
y esperaremos el correo de Dumbraveni.
Estoy viajando, sin fin,  en este tren con una enferma de nervios
como no se salva uno de la profundidad de las ciénagas y de las malas hierbas.

He sembrado en tu cuerpo, amada, la flor…

He sembrado en tu cuerpo, amada, la flor
que esparcirá pétalos sobre tu cuello, mejillas y manos
y hará brotar mañana tus senos –primavera
Me gustan las cejas y tus ojos con destello de metales
y los brazos que ondulan como las serpientes, las olas, el mar
De tu cuerpo quisiera levantar palacios, arquitectónicos jardines
y terrenales paraísos monumentales
Quiero enterrarme en sus tierras cuando me muera
Quiero enterrarme en tu carne cuando me muera
En tu cabello siento el olor de los racimos de naranjas
En tus ojos anublados veo sol y en los labios ganas de comer
Con tus dientes querrás Cortar carne del alma
querrás cambiar las uñas en garras
Quisiera morder tus senos como muerden el pan
Los hambrientos que mendigan monedas en la calle
Quisiera que florecieran en tus miradas jardines arquitectónicos
Alinear tu pensar a los sueños terrenales, mamie.

                               Versión de Darie Novácenau

Inscripción sobre un sepulcro

Y sentía tu alma pulcra y triste
como sientes la luna que se desliza calladamente
     detrás de los visillos corridos.
Y sentía tu alma pobre y encogida,
como un mendigo, con la mano tendida delante de la puerta,
     sin atreverse a llamar y entrar,
y sentía tu alma frágil y humilde
como una lágrima vacilando en el borde de los párpados,
y sentía tu alma ceñida y húmeda por el dolor
como un pañuelo en la mano en el cual gotean lágrimas,
y hoy, cuando mi alma quiere perderse en la noche,
solamente tu recuerdo lo detiene
con invisibles dedos de fantasma

 Versión de Darie Novácenau

Introducción a Don Quijote

Trote de caballo ágil y veloz me ha sido la vida
He sabido recorrer todo el mundo
Solamente una muchacha ha sido mi amor
y he dormido hasta muy tarde en las mañanas
El viejo caballo se ha disipado en pedazos
que serán roídos por gusanos y ratones
Mi amor: he aquí la sabiduría que no está en los libros
Quédate callada junto a la mesa y sigue cosiendo
Yo te diré lo que te está esperando de ahí en adelante
Siga cosiendo mi pensamiento en un vestido de seda
hasta que te duelan los ojos -y serás novia
hasta que mi pensamiento será libre.

Tristeza doméstica

I
En la semilla de la azucena
te enterré serenamente
nos hemos amado en campanarios arruinados
los años se destraman
como los encajes viejos.
Te estoy buscando en todas partes Señor
pero tú sabes que es poca cosa
te enterré en un mes de noviembre
cuando pasaban las alumnas para almorzar
pero no sabían que estabas en el carruaje
porque habrían llorado.

Como se vienen abajo los diques vencidos
dejando caer el dolor en los padres
de papel, tu carne vieja
¿cómo tiene que ser? -amarilla y triste
y te amé dentro del violín de los buenos modales.

El otoño extendió sobre el país la llaga
se desabotonó lentamente los pechos
y se abrirá más el vestido
como el violín del barco destrozado por los dueños
abrirá en el cuerpo de sangre la carne
que me está llamando.

Nos hemos paseado tantas veces por el malecón
bajo el viento que trae barcos pintados de cal
y clava en la ceniza de los pulmones el gancho
pero el malecón es un sendero del caracol
que habita en el corazón del Señor.

Mis pensamientos se van –como ovejas al pasto- sin fin
Lloran en la flauta por las llanuras tristes fragmentos de biografía
Me ahogo en la desesperanza de los fenómenos sísmicos
y por las calles huye el viento cual perro apedreado

II
Los astrólogos tienen encuentros secretos
dentro de un cuarto del emperador como panal de miel
donde construyen sucesos anticipados al futuro
para convertir el amor en dolor.

III

El caballo engulle la serpiente de la noche
el jardín se puso medallas de emperador
estrellado traje de novia –deja
que te mate en los infinitos, durante la noche, la carne fiel

la loca de la aldea incuba hazmerreíres para el palacio.

                                               Versión de Darie Novácena

ANTONIA LÓPEZ

Antonia López (Madrid, 1967)

Licenciada en Filología Hispánica por la Universidad Complutense de Madrid.
Correctora de estilo y profesora de Lengua castellana y Literatura en el colegio cooperativa Lagomar (Valdemoro).

Desde el año 2008 es integrante del taller de Poesía coordinado por la poeta Carmen Salamanca Gallego en la Escuela de Psicoanálisis y Poesía Grupo Cero en Madrid.

Ha publicado dos libros de Poesía en la Editorial Grupo Cero:

Puentes Invisibles (2012)
Llámalo Equis (2016)

Selección de PUENTES INVISIBLES

LA PRIMERA VEZ

La primera vez
fonemas irrepetibles,
voces erráticas,
alfabetos incipientes
no se dejaban atrapar
en piedras talladas.

La primera vez
fueron necesarios
unos pies sólidos
y un esqueleto blando
para perpetuar esta vida
en construcción.

CRÓNICA DE LA FERIA

A la Editorial Grupo Cero

Quisiera decir,
por el placer de contar,
que cincuenta años hacen
una pequeña historia.

Escribiendo canciones
y graffitis en el cielo,
manos forasteras
cubren mi traje jardín
de otras pasiones.

Creciendo, nuevamente,
entre pieles y letras,
mi alma te busca y te nombra
en el revés del pájaro.

Tú, dejas huellas en el agua.
Yo, me evaporo.

LA ESTRUCTURA

La estructura de las cosas
es el pretexto que llena su vacío.

Hay que poner radios a las ruedas
que el viento hace girar.

Hay que limitar las calles con aceras,
para no caer en sus grietas,
para que los sueños desbocados
no se adelanten a las sirenas del canto.

Pero llegan igual esas noches,
sin cuento de Sherezade,
de cielos desarbolados,
de palabras rotas, y almas
caídas del andamio.

MILLONES DE PERSONAS

Destinadas a no conocerse,
millones de personas,
de común acuerdo,
se abrazan por estadística
y escriben las páginas
de un expediente ciego.

Por asuntos generales
de destino incierto,
millones de personas,
civilmente registradas,
ignoran la letra inicial
del nombre que cifra su dolor.

COMO SI FUESE A MORIR

Golpes bajos caen desde lo más alto.

Las palabras, como sacudidas eléctricas,
entumecen los músculos,
paralizan las articulaciones.

Las tejas dejan paso a la gotera,
las paredes chillan por sus grietas.
Extenuados por los embates del tiempo,
algunos libros se desencuadernan.

No quedan ya entrañas en la casa.

Al asilo del último atardecer,
como si fuese a morir,
un buitre carroñero me cede sus alas.

LEJANOS RUISEÑORES

No esperamos su canto,
pero cuando se alejan,
algo ocurre, inesperado.

No les basta nuestro pan,
ni el agua que les damos.
Nada sacia su sed.

Antes de alejarse,
nos dejan su canto.
Nadie abandona su lugar.

EN MEDIO DEL PECHO

Bajo un montón de piel desollada,
trinchera para el eco del espanto,
palpita un tambor callado.

Tras el goteo incesante del tiempo
en la espesa charca del silencio,
en medio del pecho
despierta el canto.

QUÉ ES UN POETA

El poeta se vierte en otras voces
y no queda atrapado en su silencio.

El poeta hace que una palabra sola,
en un solo verso, nunca recorra
un solo camino.

El poeta tuvo que robar
a los dioses para escribir,
pero no con letras de fuego,
sino para que su tinta
se hiciera ignífuga.

El poeta es un jugador
que nunca pierde,
porque nada ha de ganar.

El poeta es ese viajero
que sube a ningún tren.
Tal vez sea ese su destino.

Selección de LLÁMALO EQUIS

A VER QUÉ PASA

Ahora que no llegan de lejos
frases que mataban el día,
antiguas letanías que enfangaran tus oídos.

Ahora que la luz del día
ha cubierto con su lienzo
viejos enseres de tu alma,
y tu cuerpo se derrama en
páginas nuevas, desleído.

Dime si acaso has llegado a ver
qué pasa en tu corazón, de nuevo,
ahora que marca sus propios pasos.

ENTRE PAPELES Y ALBATROS

Vuelan de noche los enigmas
bajo los vértices del albatros.
Son esos restos de búsqueda
que se abismaron en el mar,
inmensa lágrima almibarada.
Enormes serpientes marinas
se enroscan para preguntar:
¿qué hora te conduce?
Busco la respuesta entre los pliegues
de una página que entre mis manos,
ahora, se hace ceniza.

YO ME PREGUNTO

Yo me pregunto por el temblor de la tierra
soportando el peso inaudible de la huella.
Yo me pregunto por la mano que no escribe
y es el apoyo de esta otra mano que tiembla.
Abismada en el inmenso regazo de la vida,
yo me pregunto por el destino de esta voz
cuando comience a impregnarse de memoria.

ARQUETIPOS INSINUANTES

Tomó del espejo una verdad estática
que cupiese en la veta de una piedra
cuyos contornos perfilara el tiempo.

Con la cadencia insinuante del viento,
hizo el movimiento preciso,
dio la espalda a unos ojos detenidos
y se puso a caminar.

LOS GIGANTES CESAN SU COMBATE


Sus primeras armas fueron
sembrar el miedo y el odio.
Bajo diferentes formas: piedra,
hierro, pólvora o veneno,
se acomodaron a sus manos,
y fueron sus gargantas
catapulta de blasfemias.
Demasiada sangre y ninguna letra.
No dejaron nada por escrito.
Su peor enemigo: el olvido.

EN  LA HIERBA REPOSAS


Bajo el vuelo de las horas tardías,
tras el toque de silencio, que solo
los pájaros tienen que obedecer,
viejos pactos vegetales se anudan
entre tus dedos.
 
Con la cabeza erguida, sin munición
en los ojos, porque el rencor en ellos
siempre acabó siendo pólvora mojada,
en la hierba reposas y no estás muerto.

 DONDE QUEDARA TU SONRISA

Detenida, como mueca de una lejana fotografía,
tu sonrisa es un rito haciendo mella en la piel.
Una marca a fuego para hacerle frente al viento,
una abertura donde se filtran el elixir y el veneno
que la vida agria y dulce derrama hasta el límite
de sus comisuras. Y es también un río que fluye
blando entre un lecho de palabras que continúa
su destino hasta la última piedra.
Tu empeño fue dejar todo lo que fuiste
en el lugar donde quedara tu sonrisa.

INÉDITOS

Te recomendamos ver el programa de televisión.

PRÓXIMO NÚMERO

22. Poesía más Poesía: Paul Éluard y Magdalena Salamanca

PAUL ÉLUARD

BIOGRAFÍA

Su nombre era Eugène Grindel. Nació el 14 de diciembre de 1895 en Saint-Denis, Francia, hijo del contable Clément Grindel y de la modista Jeanne Grindel. El apellido Éluard lo adoptó de su abuela materna. Reside en Paris a partir de 1909, cursa estudios en la prestigiosa École Primaire Supérieure Colbert.
El joven Éluard abandonó sus estudios tras un diagnóstico de tuberculosis. Para mejorar su estado es internado entre 1912 y 1914 en un sanatorio en Davos, Suiza, comenzó allí a interesarse en la literatura. También en el amor: en ese centro de salud conoció a la rusa Elena Dimitrievna Diakonava (Gala), con quien se casó en 1917. En 1918 nació su hija Cécile.


El encuentro fue en Davos, Suiza, 1912: Elena Dimitrievna Diakonova (Gala) entra a un sanatorio aquejada por la tuberculosis. En medio de las paredes blancas ve a un hombre pasar con un libro en las manos. De pronto, surge una nueva fiebre que encela a la enfermedad y la vence. La bata de convalecencia se vuelve vestido de noche y Eugène Grindel luce como la encarnación del milagro. Él la mira, nota el libro en el regazo y la sala de estar se convierte en paraíso. Ambos sufren de un mal incurable, tan sujeto al cuerpo que no parece ser de este mundo.

Paul Eluard Gala y la hija de ambos Cecilia Eluard


Cuando el sueño juvenil se deshizo, Elena y Eugène fueron Gala y Paul.
Se sabe que Gala abandonó al poeta en 1930, luego de oficializar su romance clandestino con el pintor Salvador Dalí, que la convirtió de inmediato en su musa. Éluard comenzó una relación con una modelo del fotógrafo Man Ray y del pintor Pablo Picasso: Maria Benz, Nusch, como él la llamaba, que se convirtió en su esposa en 1934.

Paul Eluard con Maria Benz “Nusch”


Durante la Primera Guerra Mundial, Éluard trabajó como enfermero en el frente; de esa época proviene El deber y la inquietud. 1917 y Poemas para la Paz (1918)
Tras la guerra, con la mediación de su amigo y protector Jean Paulhan, conoció a André Breton, Tristan Tzara y Louis Aragon, a quienes los unía la pasión por las vanguardias políticas y estéticas. Paul Éluard fue durante los años difíciles del movimiento el fiel compañero de Bretón, de todos aquellos que intentaban dar salida entre las terribles presiones exteriores y las angustiosas crisis internas en que se perdían muchos elementos valiosos, como Jacques Prévert, Desnos, el mismo Aragón, Philippe Soupault, Roger Vitrac, Antonin Artaud. Firmó todos los documentos, panfletos, proclamas y manifiestos elaborados primero en “La Revolution surrealiste” y después en el “El surrealismo al servicio de la Revolucion” y en Minotaure. Su labor , por otra parte no demasiado entusiasta de la violencia, fue vista por Bretón de modo lúcido, quien dijo: “La participación de Éluard en la actividad del grupo, por constante que fuera, no dejaba de transparentar alguna reticencia: entre el surrealismo y la poesía, en el sentido tradicional de la expresión, es muy probable que fuera esta última la que se le apareciese como un fin, lo cual –desde el punto de vista surrealista –constituía una gran herejía (no hace falta decir, en efecto, que la estética que nosotros queríamos proscribir, entraba de nuevo plenamente por esta puerta).

Paul Eluard y André Breton

Que las intenciones de Éluard se mantenían al margen de los objetivos del “Manifiesto” se vio claramente en el “ruego que se publique” de su libro “Dessous d`une vie” o “La pirámide humana”, publicado en 1926 en el que se esforzaba por establecer una distinción formal entre el sueño, el texto automático y el poema “como consecuencia de una decisión bien definida”, me pareció en su conjunto ultrarretrógrada y en contradicción formal con el espíritu surrealista”. Evidentemente, esto no desmerece en nada las cualidades sensibles que sirvieron para imponer la personalidad de Éluard.“Una de las principales propiedades de la poesía es la de producir en los hipócritas una mueca que los desenmascara y permite juzgarlos… Porque ella tiende, con sus imágenes extralúcidas, sus imágenes claras como el agua de la montaña, evidentes como el agudo grito de los huevos rojos, a la comprensión perfecta de lo inhabitual y a su utilización contra los estragos de la explotación maligna de la estupidez y de cierta clase de sentido común. Porque ella milita por un nuevo régimen, el de la lógica identificación con la vida, no como una sombra, sino como un astro.
Mi orgullo consiste en no conocer más hombres que los que aman tanto como yo esta poesía específicamente subversiva, color de porvenir.”
En 1926 publica un libro de poemas consagratorio, Capital del dolor.

Algunos miembros del movimiento surrealista

En los años cuarenta, durante la Segunda Guerra Mundial, participa en la resistencia y se afilia al Partido Comunista francés. (Previamente, en los años veinte, ya había estado afiliado) y después de formar parte de la Resistencia en la ocupación nazi de París. Su adhesión al comunismo le llevó a enfrentamientos ideológicos y ruptura con algunos de sus excompañeros literarios del surrealismo, como Antonin Artaud o Robert Desnos, quienes se desvincularon de las ideas comunistas. Incluso Breton, que en principio simpatizó con los comunistas, tuvo discrepancias con Éluard tras continuar este último apoyando a Stalin, algo no compartido por el autor del “Manifiesto Surrealista”. También se distancia de sus compañeros surrealistas, como Breton y Robert Desnos, y escribe Poemas políticos y Poesía y verdad.
Los títulos más destacados de Éluard son “Capital Del Dolor” (1926), “La Inmaculada Concepción” (1930), co-escrito con André Breton, “Curso Natural” (1938) o “Poesía y Verdad (1942).


Dice André Bretón: “Independientemente del profundo deseo de acción revolucionaria que todos teníamos, todos los temas de exaltación característicos del surrealismo convergían en aquel momento en el amor… Los más hermosos poemas de Éluard, Desnos y Basson publicados en aquella época son poemas de amor. Esta concepción del amor, exaltada entre nosotros al máximo poseía una naturaleza capaz de hacer saltar todas las barreras…Lo que no se ha dicho, y que en mi opinión no deja de tener un gran interés, es que si, entonces, los surrealistas, considerados en conjunto, estuvieron de acuerdo teóricamente –y líricamente- en reconocer que en el amor electivo residía el más alto objetivo humano, e incluso era el que trascendía por encima de los demás, algunos de ellos distaban mucho de no desmerecer diariamente de tal idea… (Bretón)
Tras la muerte de Nusch, Éluard vive un período de duelo y abatimiento que concluye cuando conoce a su última pareja, Dominique, con quien se casa en 1951. A ella le dedica su último libro, “El fénix”.. del mismo el poema Nusch.

Paul Eluard y Pablo Picasso en 1937.

Murió a causa de una ataque al corazón el 18 de noviembre de 1952, en Charenton-Le-Pont. Tenía 56 años. Está enterrado en el cementerio de Père-Lachaise de París.

POEMAS

LA DAMA DE ROMBOS

Muy joven abrí mis brazos a la pureza. Sólo fue un palpitar de alas en el cielo de mi eternidad, un palpitar de corazón enamorado que late en los pechos conquistados. Ya no podía caer.
   Amante del amor. En verdad, la luz me ciega. Conservo la suficiente para mirar la noche, toda la noche, todas las noches.
   Todas las vírgenes son distintas. Siempre sueño con una  virgen.
   En la escuela se sienta en un banco delante de mí, con delantal negro. Cuando se vuelve para preguntarme por la solución de un problema, la inocencia de sus ojos me confunde de tal modo que apiadada de mi turbación, me rodea con sus brazos el cuello.
   Fuera de allí me abandona. Sube a un barco. Nos sentimos casi extraños uno a otro, pero es tanta su juventud que su beso no me sorprende.
   O bien, cuando está enferma, guardo su mano entre las mías hasta que llega la muerte, hasta que me despierto.
   Si acudo tanto más rápido a sus citas es porque temo no tener tiempo de llegar antes de que otros pensamientos me arrebaten a mí mismo.
   Cierta vez que el mundo estaba por acabar, lo ignoramos todo de nuestro amor. Ella buscó mis labios con movimientos lentos y acariciadores de la cabeza. Esa noche llegué a creer que la haría retornar al día.
  Y siempre es la misma confesión, la misma juventud, los mismos ojos puros, el mismo ademán ingenuo de sus brazos alrededor de mi cuello, la misma caricia,
La misma revelación
  Pero nunca es la misma mujer.    Las cartas dijeron que la encontraría en la vida aunque sin reconocerla.
  Amante del amor.

SUS OJOS SIEMPRE PUROS

Días de lentitud, días de lluvia,
días de espejos rotos y de agujas perdidas,
días de párpados cerrados al horizonte de los mares,
de horas iguales siempre, días de cautiverio.
Mi alma que brillaba aún sobre las hojas,
mi alma está, como el amor, desnuda.
La aurora que se olvida le hace besar su rostro
y contemplar su cuerpo obediente e inútil.
Pero yo vi los más bellos ojos del mundo,
dioses de plata que tenían zafiros en las manos, dioses completamente, pájaros en la tierra
y en el agua, los vi.
Sus alas son las mías, nada existe
sino su vuelo que sacude mi miseria,
vuelo de estrella y resplandor,
vuelo de tierra y piedra
sobre los ríos de sus alas.
Mi pensar sostenido por la vida y la muerte.

LA DE SIEMPRE, TODA

Si les digo que todo lo dejé
es porque ya no es ella de mi cuerpo,
nunca de eso me jacté,
no es verdad
y la bruma de fondo donde voy
no sabe nunca si he pasado.
Sólo yo puedo hablar
del abanico de su boca y del destello de sus ojos
sólo yo estoy rodeado
por ese espejo nulo donde el aire me cruza
y el aire tiene un rostro, un rostro enamorado,
un rostro amado, el tuyo,
ya ti sin nombre e ignorada por los otros,
el mar te dice: sobre mí, y el cielo; sobre mí,
los astros te adivinan, las nubes te imaginan
y la sangre esparcida en los mejores tiempos,
la sangre de la generosidad
te lleva con delicia.
Yo canto la alegría de cantarte,
y la alegría de tenerte o no tenerte,
el candor de esperarte, la ingenuidad de conocerte,
tú que suprimes el olvido, la espera y la ignorancia,
que suprimes la ausencia y que me das al mundo,
canto para cantar, te amo para cantar
ese misterio donde
tu amor me crea y se libera.
Eres pura, más pura todavía que yo.

LA CURVA DE TUS OJOS

La curva de tus ojos gira en mi corazón.
Una ronda de danza y de dulzura,
aureola del tiempo, niñez nocturna y firme,
y si no sé cuánto he vivido
es que tus ojos no me vieron siempre.
Hojas del día y musgo del rocío,
cañaveral del viento, sonrisas perfumadas,
alas que están cubriendo el mundo con su luz,
barcos cargados con el cielo y con el mar,
cazadores de ruidos, fuentes de los colores.
Perfume amanecido de un enjambre de auroras
que duerme siempre sobre la hierba de los astros,
como de la inocencia el día,
depende el mundo entero de tus ojos tan puros
y mi sangre circula en sus miradas.

LIBERTAD

Sobre mis cuadernos de colegial
Sobre el pupitre y los árboles
Sobre la arena sobre la nieve
Escribo tu nombre

Sobre todas las páginas leídas
Sobre todas las páginas en blanco
Piedra, sangre, papel o ceniza
Escribo tu nombre

Sobre las imágenes doradas
Sobre las armas de los belicosos
Sobre la corona de reyes
Escribo tu nombre

Sobre la selva y el desierto
Sobre los nidos sobre las retamas
Sobre el eco de mi infancia
Escribo tu nombre

Sobre las maravillas de las noches
Sobre el pan blanco de los días
Sobre las temporadas desposadas
Escribo tu nombre

Sobre todos mis trapos de azul
Sobre el estanque sol enmohecido
Sobre el lago luna viva
Escribo tu nombre

Sobre los campos sobre el horizonte
Sobre las alas de los pájaros
Y sobre el molino de las sombras
Escribo tu nombre

Sobre cada soplo de aurora
Sobre el mar en los barcos
Sobre la montaña lunática
Escribo tu nombre

Sobre la espuma de las nubes
Sobre los sudores de la tormenta
Sobre la lluvia gruesa e insípida
Escribo tu nombre

Sobre las formas que centellean
Sobre las campanas de los colores
Sobre la verdad física
Escribo tu nombre

Sobre las sendas despertadas
Sobre las carreteras desplegadas
Sobre los lugares que desbordan
Escribo tu nombre

Sobre la lámpara que se enciende
Sobre la lámpara que se apaga
Sobre mis casas reunidas
Escribo tu nombre

Sobre el fruto cortado en dos
Espejo y mi habitación
Sobre mi cama vacía
Escribo tu nombre

Sobre mi perro codicioso y tierno
Sobre sus orejas elaboradas
Sobre su pierna torpe
Escribo tu nombre

Sobre el trampolín de mi puerta
Sobre los objetos familiares
Sobre el mar del fuego bendito
Escribo tu nombre

Sobre toda carne concedida
Sobre la frente de mis amigos
Sobre cada mano que se tiende
Escribo tu nombre

Sobre el cristal de las sorpresas
Sobre los labios atentos
Bien sobre el silencio
Escribo tu nombre

Sobre mis refugios destruidos
Sobre mis faros aplastados
Sobre las paredes de mi problema
Escribo tu nombre

Sobre la ausencia sin deseos
Sobre la soledad desnuda
Sobre las marchas de la muerte
Escribo tu nombre

Sobre la salud vuelta de nuevo
Sobre el riesgo desaparecido
Sobre la esperanza sin recuerdos
Escribo tu nombre

Y por el poder de una palabra
Reinicio mi vida
Nací para conocerte
Para nombrarte
Libertad

NUSCH

Los sentimientos aparentes.
Ligereza del acercarse.
La cabellera de las caricias.

Sin preocupación, sin sospechas.
Tus ojos se entregan a lo que ven:
Son vistos porque ellos miran.

Confianza de cristal
entre dos espejos.
Tus ojos se pierden en la noche
para añadir el insomnio al deseo.

Versión de Luis A. Can

LA COSTUMBRE

Todas mis amiguitas son jibosas;
Ellas aman a su madre.
Todos mis animales son obligatorios,
Tienen patas de mueble
Y manos de ventana.
El viento se deforma,
Necesita un traje de medida,
Desmesurado.
He aquí por qué
Digo la verdad sin decirla.
De “Mourir de ne pas mourir”

Versión de Aldo Pellegrini

En abril de 1944, Paris todavía respiraba

Descendíamos hacia el río fiel: ni su ola ni nuestros ojos habían
                                                                                 abandonado a París.
No pequeña ciudad, sino ciudad infantil y maternal.
Ciudad que todo lo atraviesa, como un sendero de verano,
lleno de flores y de pájaros, como un beso profundo, lleno también
de niños sonrientes, y de madres frágiles.
No una ciudad en ruinas, sino una ciudad compleja, marcada por
                                                                                           su desnudez.

Ciudad entre nuestras muñecas como una atadura rota, entre nuestros
ojos como un ojo ya visto, ciudad repetida indefinidamente como un
                                                                                                        poema.
Ciudad siempre semejante a sí misma.
Vieja ciudad… Entre la ciudad y el hombre no había ni siquiera el espesor
                                                                                                    de un muro.
Ciudad de la transparencia, ciudad inocente.

Entre el hombre abandonado y la ciudad desierta, había más que
                                                                                                    el espesor de un espejo.
Sólo había una ciudad que presentaba los colores del hombre, tierra
                                                                                                 y carne, sangre y savia.

El día que juguetea en el agua, la noche que muere sobre la tierra.
El ritmo del aire puro es más fuerte que la guerra.
Ciudad con la mano tendida, y, entonces, todo mundo  ríe y todo mundo
                                                                                           goza. Ciudad ejemplar.

Nadie pudo saltar los puentes que nos conducían al sueño y del sueño
                                       a nuestros sueños y de nuestros sueños a la eternidad.
Ciudad perdurable, donde viví un día nuestra  victoria sobre la muerte.

Te amo
Te amo por todas las mujeres que no he conocido.
Te amo por todos los tiempos que no he vivido.
Por el olor del mar inmenso y el olor del pan caliente.
Por la nieve que se funde por las primeras flores.
Por los animales puros que el hombre no persigue.
Te amo por amar.
Te amo por todas las mujeres que no amo.
Quién me refleja sino tú misma me veo tan poco
sin ti no veo más que una planicie desierta.
Entre antes y ahora
están todas estas muertes que he sorteado sobre paja.
No he podido atravesar el muro de mi espejo.
Tuve que aprender la vida como se olvida
palabra por palabra
Te amo por tu sabiduría que no me pertenece.
Te amo contra todo lo que no es más que ilusión.
Por el corazón inmortal que no poseo
crees ser la duda y no eres sino razón.
Eres el sol que me sube a la cabeza
cuando estoy seguro de mí.

La Muerte, El Amor, La Vida

Creí que me rompería lo inmenso lo profundo
Con mi pena desnuda sin contacto sin eco
Me tendí en mi prisión de puertas vírgenes
Como un muerto sensato que había sabido morir
Un muerto coronado sólo de su nada
Me tendí sobre las olas absurdas del verano
Absorbido por amor a la ceniza
La soledad me pareció más viva que la sangre

Quería desunir la vida
Quería compartir la muerte con la muerte
Entregar mi corazón vacío a la vida
Borrarlo todo que no hubiera ni vidrio ni vaho
Nada delante nada detrás nada entero
Había eliminado el hielo de las manos juntas
Había eliminado la osamenta invernal
Del voto de vivir que se anula.
Tú viniste y se reanimó el fuego
Cedió la sombra el frío aquí abajo se llenó de estrellas
Y se cubrió la tierra
De tu carne clara y me sentí ligero
Viniste la soledad fue vencida
Tuve una guía sobre la tierra y supe
Dirigirme me sabía sin medida
Adelantaba ganaba tierra y espacio

Iba hacia iba sin fin hacia la luz
La vida tenía un cuerpo la esperanza tendía sus velas
Promisora de miradas confiadas para el alba
De la noche surgía una cascada se sueños

Los rayos de tus brazos entreabrían la niebla
El primer rocío humedecía tu boca
Deslumbrando reposo remplazaba el cansancio
Yo amaba el amor como en mis primeros días

Los campos están labrados las fábricas resplandecen
Y el trigo hace su nido en una enorme marea
Las mieses la vendimia tienen muchos testigos
Nada es singular ni simple
El mar está en los ojos del cielo o de la noche
El bosque da a los árboles seguridad
Y los muros de las casas tienen una piel común
Los caminos siempre se encuentran

Los hombres están hechos para entenderse
Para comprenderse para amarse
Tienen hijos que serán padres de los hombres
Tienen hijos sin fuego ni lugar
Que inventarán de nuevo a los hombres
Y la naturaleza y su patria
La de todos los hombres
La de todos los tiempos

No más compartir

Es la tarde de la locura, desnudo y limpio,
El espacio entre las cosas tiene la forma de mis palabras
La forma de las palabras de un desconocido,
De un vagabundo que desnuda su garganta
Y lacea los ecos.
Entre árboles y barreras,
Entre muros y mandíbulas,
Entre este gran pájaro tembloroso
Y la colina que le aplasta,
El espacio tiene la forma de mis miradas.
Mis ojos son inútiles,
El reino del polvo se ha acabado,
La cabellera del camino se ha puesto su rígido manto,
Ella no huye ya, yo no me muevo,
Todos los puentes están cortados, el cielo no pasará
Puedo dejar de vigilar.
El mundo se desprende de mi universo
Y, en el punto álgido de las batallas,
Cuando el tiempo de la sangre se marchita en mi cerebro,
Distingo la luz de esa claridad de hombre
Que es la mía,
Distingo el vértigo de la libertad,
La muerte del delirio,
El sueño del desvarío.
¡Oh reflejos míos! ¡Oh mis reflejos sangrientos!
 

LA VICTORIA DE GUERNICA, PAUL ÉLUARD


I
Bello mundo de miserias
De la noche y los campos
 
II
Rostros benignos en llamas rostros benignos en el fondo
Que rechazan la noche las injurias y los golpes
 
III
Rostros benignos para todo
He aquí el vacío que los fija
Su muerte servirá de ejemplo
 
IV
La muerte corazón derrumbado
 
V
Ellos los harán pagar el pan
El cielo la tierra el agua el sueño
Y la miseria
De su vida
 
VI
Ellos dijeron anhelar la benigna inteligencia
Ellos restringieron a los fuertes juzgaron a los locos
Practicaron la caridad partían un centavo en dos
Ellos saludaban a los cadáveres
Ellos derrochaban amabilidad
 
VII
Ellos persisten ellos se exceden ellos no son de nuestro mundo
 
VIII
Las mujeres los niños tienen el mismo tesoro
De hojas verdes de primaveras de leche pura
Intacto
En sus limpios ojos
 
IX
Las mujeres los niños tienen el mismo tesoro
En los ojos
Los hombres lo defienden como pueden
 
X
Las mujeres los niños tienen las mismas rosas rojas
En los ojos
Cada uno muestra su sangre
 
XI
El miedo y el coraje de vivir y de morir
La muerte tan difícil y tan fácil
 
XII
Hombres para quienes este tesoro fue cantado
Hombres para quienes este tesoro fue arruinado
 
XIII
Hombres reales por quienes la desesperanza
Alimenta el fuego devorador de la esperanza
Abramos juntos el último botón del porvenir
 
XIV
Parias la muerte la tierra y el horror
De nuestros enemigos tiene el color
Monótono de nuestra noche
Nosotros tendremos razón

(Traducción de Gabriela Astorga e Iván Cruz)

GUERNICA

Comentario para el film de Resnais, hecho a partir del cuadro de Picasso.
Guernica. Es una pequeña ciudad de Vizcaya, capital tradicional del País Vasco. Es allí donde se alzaba el Roble, símbolo sagrado de las tradiciones y de las libertades vascas. Guernica tiene sólo una importancia histórica y sentimental.
El 26 de abril de 1937, día de mercado, a primeras horas de la tarde, los aviones alemanes al servicio de Franco bombardearon Guernica durante tres horas y media, mediante varias escuadrillas que se iban relevando por turno. La ciudad fue incendiada y arrasada por completo. Hubo dos mil muertos, todos civiles. Este bombardeo tenía por finalidad experimentar los efectos combinados de las bombas explosivas y de las bombas incendiarias sobre una población civil.
Rostros resistentes al fuego, rostros resistentes al frío,
A las repulsas, a la noche, a las injurias, a los golpes,
Rostros resistentes a todo
Aquí está el vacío que os fija
Pobres rostros sacrificados
Vuestra muerte va a servir de ejemplo
La muerte con asombro en el corazón
Os han hecho pagar el pan
De vuestra vida
Os han hecho pagar el cielo, la tierra, el agua, el sueño
E incluso la miseria profunda
Amables actores, actores tan tristes pero tan dulces
Actores de un drama perpetuo
No habíais pensado en la muerte
El miedo y el valor de vivir y de morir
La muerte tan difícil y tan fácil

Las gentes de Guernica son gentes humildes. Viven en su ciudad desde hace mucho tiempo. Su vida se compone de una gota de riqueza y de una oleada de miseria. Quieren a sus hijos. Su vida se compone de infinidad de pequeñas alegrías y de una preocupación muy grande: la del mañana. Mañana, hay que comer y mañana hay que vivir. Hoy, se aguarda. Hoy, se trabaja.
Lo hemos leído todo bebiendo nuestro café: en algún lugar de Europa una legión de asesinos aplasta el hormiguero humano. Cuesta representarse a un niño reventado, una mujer decapitada, un hombre vomitando toda su sangre de golpe. España está lejos, está en nuestras fronteras. Una vez bebido el café hay que ir al trabajo. No hay tiempo para imaginar que algo sucede en otra parte. Y ahogamos nuestros remordimientos.
Mañana llegará la hora de sufrir el dolor y el miedo y la muerte.
Pero será demasiado tarde para abolir el crimen.
Las balas de las ametralladoras rematan a los moribundos
Las balas de las ametralladoras rematan a los moribundos.
Las balas de las ametralladoras juegan con los niños.
Mejor que el viento.
Por el hierro y por el fuego
Se aplasta al hombre como una mina
Se hunde como un puerto sin buques
Se hunde como un hogar sin fuego.
Las mujeres y los niños poseen el mismo tesoro
De hojas verdes de primavera y de leche pura
Y de duración
En sus ojos puros
Las mujeres y los niños poseen el mismo tesoro
En sus ojos
Los hombres lo defienden como pueden
Las mujeres, los niños, tienen las mismas rosas rojas
En sus ojos
Cada uno muestra su sangre
¡Pensar que tantos de nosotros temieron la tormenta!
Hoy está establecido que la tormenta era la vida
Pensar que tantos de nosotros tenían miedo de los relámpagos miedo del trueno
Que ingenuos éramos, el trueno es un ángel, los relámpagos son sus alas
Y no habíamos bajado nunca a lo profundo
Para no ver el horror de la naturaleza ardiendo
Hoy es el fin del mundo nuestro
Cada cual muestra su sangre
Definitivamente
Los niños adoptan un aire ausente
Y vamos a ser reducidos
A nuestra mínima expresión
Pensar que hubo lágrimas de placer
Y el hombre abría sus brazos a su mujer enamorada
Los niños consolados sollozaban riéndose
Los ojos de los muertos tienen la densidad del terror
Los ojos de los muertos tienen la delgadez de las tierras áridas
Las víctimas han bebido sus lágrimas
Como un veneno.
Pertrechados con casco, botas, correctos y buenos mozos, los aviadores sueltan sus bombas con aplicación.
En tierra se produce la catástrofe. El más grande de los filósofos dedicados al bien tiene que mirar dos veces antes de sacar de eso un sistema. Y es que, con el presente, son el pasado y el futuro los que se dispersan, una serie entera la que se rompe, que se consume, en un cráter. Es el recuerdo de la vida al que soplan apagándolo, como una vela.
Sobre los hombros, sangre, sobre la bestia, sangre
Una vendimia repugnante y más hedionda
Que los mismos verdugos, sin embargo, puros y limpios
Todos los ojos se revientan, todos los corazones se apagan
La tierra está fría como un muerto.

Ponéos a detener a un animal que huele la muerte. Ponéos pues a explicar a una madre la muerte de su hijo. Ponéos a inspirar confianza entre las llamas. ¿Cómo hacer entender que los grandes de este mundo tienen a los niños por enemigos y que atacan a una cuna como a una máquina de guerra? No hay más que una noche, es la de la guerra, hermana mayor de la miseria e hija de la muerte repugnante, enloquecedora.
Hombres por quienes este tesoro fue contado
Hombres por quienes este tesoro fue gastado

Pensad en la agonía de vuestra madre, de vuestros hermanos, de vuestros hijos, pensad en esta lucha que acaba con la vida, en la agonía de vuestros amores. Defendéos de los asesinos. Un niño, un anciano, se han arrancado el vientre por enorme horror de la vida en duelo con sí misma. Experimentan, de un solo golpe, para terminar de este modo, el absurdo de querer vivir.
Todo se torna barro, el sol ennegrece
Monumentos de angustia
Hermoso mundo de casuchas
De la mina y los campos
Hermanos míos hénos aquí transformados en carroñas
En esqueletos quebrados
La tierra gira en vuestras órbitas
Sois un desierto podrido
Y la muerte ha roto el equilibrio del tiempo.
Sois los sujetos de gusanos y cuervos.
Y fuiste sin embargo nuestra estremecida esperanza.

Bajo la madera del roble de Guernica, ha vuelto un hombre, que llevaba en sus brazos un cabrito balante y, en su corazón, una paloma. Canta para todos los demás hombres el canto puro de la rebelión que dice gracias al amor y dice no a la opresión. Las promesas ingenuas son las más sublimes. Dice que Guernica como Oradur y como Hiroshima son las capitales de la paz viviente. Su aniquilamiento deja oír una protesta más fuerte que el mismo terror.
Un hombre canta, un hombre espera. Y los aberrojos de sus dolores se alejan por el azul endurecido. Y las abejas de sus canciones han hecho sin embargo su miel en el corazón de los hombres.
¡Guernica! La inocencia vencerá al crimen.
¡Guernica!…

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