41. Poesía más Poesía: Arthur Rimbaud

ARTHUR RIMBAUD

BIOGRAFÍA

Nos encontramos ante un poeta que podríamos calificar de singular, su corta vida, 1854-1891 no tiene sosiego.
Jean Nicolás Arthur Rimbaud, nace en Charleville, un pueblo próximo a la frontera con Bélgica, el 20 de Octubre de l954. Su padre Frederic, Capitán de Infantería, participó en la Legión de Honor en la lucha con Argelia y su madre Vitalie Cuif, hija de una familia de pequeños terratenientes de la zona. Tiene un hermano mayor Frederic y dos hermanas más pequeñas: Vitalie e Isabelle. Otra murió precozmente.

Madre de Arthur Rimbaud


Sus padres se separan antes de nacer la última hija, cuando Arthur tenía 6 años. Su madre, al cuidado de los cuatro hijos, se declaró viuda y tuvo dificultades para mantenerlos, por lo que se trasladó a un barrio obrero.
Llamado por la escritura desde muy corta edad, a sus nueve años escribe sus primeras prosas.
Toma la primera comunión en 1864. Su madre era muy religiosa y muy estricta con la educación de sus hijos, los recogía a la salida del colegio y no les dejaba alternar con otras gentes.
A los once años ingresa en el Instituto de Charleville, destacando pronto como uno de sus más brillantes alumnos. Fue uno de los mejores y más prometedores estudiantes, considerado siempre como modelo por los profesores del centro y obtuvo casi todos los premios en los exámenes finales, siendo el más joven de la clase. Obtuvo diversos premios y distinciones del Instittuto Rossat, de enseñanza libre y laica.
En esa época escribe varios poemas en latín, como ejercicios escolares. Uno de ellos es “El sueño del escolar”(1868)
En 1869, a los catorce años, Arthur recibe el pemio del Concurso de versos latinos” otorgado por el Concurso Académico.
Ese mismo año le publican tres poemas en “Le moniteur de l¨ensegnement secondaire” entre ellos “El ángel y el niño”.Y en “<le Revue pour tous” le publican “El aguinaldo de los huérfanos”.
En 1870 llega al Instituto el maestro Izambard, que tenía a la sazón 21 años y que se hace amigo de Rimbaud, dándole a conocer a los poetas malditos: Baudelaire, Rabelais, Victor Hugo, Villon. Rimbaud dice de Baudelaire que es el primer vidente, el rey de los poetas porque es capaz de inspeccionar lo invisible y oir lo inaudito.

El mismo año Francia declara la guerra a Prusia.
Es esta etapa muy productiva en la obra de Rimbaud. Tenía 16 años y es el fin de su formación académica.
Rimbaud escribe “Muertos del noventa y dos”
Gana nuevamente el Concurso Académico con el tema ”Alocución de Sancho Panza a su asno”.
El premio tiene además un premio en metálico, 20 francos, con los que decide escapar por primera vez de su vida cotidiana y toma un tren a París, en medio de la guerra. El billete no era suficiente, pues llegaba hasta la estación anterior, con lo cual los controladores del tren lo entregan a la policía, de manera que encontramos al jovencito en la comisaría desde donde escribe varias cartas a su familia y relaciones, pidiendo perdón e implorando clemencia. Izambard es quien lo salva esta vez y le manda billete para que viaje donde él se encuentra de vacaciones. Pasa ahí quince días. Luego, ante los duros reclamos de su madre, el profesor lo acompaña a Charleville. Cuentan que mientras su madre zurraba al jovencito agradecía a Izambard que lo hubiera devuelto a su hogar.
Él sólo aguanta diez días su estancia en su ciudad natal; ésta vez se propone cruzar la frontera e ir a Bruselas. En Bruselas conoce a Demeny, poeta, editor y amigo de Izambard que le procura alojamiento. Le deja veinte poemas. Luego viaja a Douai, lugar de veraneo de Izambard, pero éste no quiere ser su cómplice, pues el poeta ha cambiado mucho de comportamiento, llama a su madre para que se haga cargo y ésta responde que lo repatrien sin ocasionar gastos.
1871: París es ocupada por el ejército alemán.
“¡París ha capitulado!” entra gritando Rimbaud en la Biblioteca de su pueblo.
Un mes después decide otra fuga, esta vez a la destruída y devastada París. Simpatiza con los comuneros, a punto de declararse la Tercera República.
No consigue quedarse, nadie le ayuda. Por entonces va y vuelve varias veces de París a Charleville.
Redacta un proyecto de Constitución Comunista, escribe “Canto parisino” “París se repuebla”.
En tan aciaga época donde la guerra era lo cotidiano escribe “El durmiente del valle”.

Biografia de Arthur Rimbaud
Verlaine y Rimbaud (detalle de un cuadro de Henri Fantin-Latour)


Envía cartas a Izambard y Demeny sobre su teoría acerca de la nueva poesía y su calidad de poeta vidente, donde dice: La poesía debe dejar de ser una expresión personal, reflejo del mundo que la rodea, y no ser un fin en sí misma sino un medio para explorar el más allá y un vehículo para llegar hasta él. La literatura estará ligada con el don profético y el misticismo. El poeta se convertirá en un “médium”. “Je sui un autre”, repite varias veces. El poeta se hace vidente por medio de un largo, inmenso y razonado desarreglo de todos los sentidos y agrega “nos equivocamos al decir: yo pienso: deberíamos decir me piensan. Estas cartas fueron publicadas posteriormente con el título de “Cartas a un vidente”
Envía a Demeny nuevos poemas diciendo que rompa lo anterior.
Aconsejado por un amigo escribe a Verleine y le envía varios poemas, entre ellos “El barco ebrio”, donde Rimbaud alcanzó una de las cumbres de su arte. Verleine se sorprende por la originalidad y le contestó con la frase: Ven, querida gran alma, te esperamos, te queremos.
Le envía el billete y le invita a su casa en París, donde vive con su familia, una familia burguesa. Arthur llegó desalineado, sucio, piojoso con lo cual no agradó en absoluto a la familia, mientras que Verleine estaba fascinado por su amigo. A pesar que Verleine era bebedor desde antes, la
familia culpó a Rimbaud de llevar por mal camino al poeta. De tal manera que finalmente, por la presión de la familia, Rimbaud ya no puede hospedarse en su casa. Después de deambular por la casa de varios poetas le consiguen una bohardilla donde vive durante cuatro meses.
Ciertamente las noches parisinas fueron testigos de esta relación tan pasional que aderezaban con alcohol y drogas siendo innumerables las ocasiones en que armaban jaleo.
Verleine le presenta a Víctor Hugo. Este le llama “el pequeño Shakespeare”.

Arthur Rimbaud fotografiado en la Comuna de París.

En una de las tertulias poéticas a que asistieron, Rimbaud osó replicar cada verso leído por los poetas con un rotundo: merde, con lo cual se ganó la enemistad del grupo. Se cuenta que uno de ellos intentó que se callara a lo que respondió Arthur blandiendo el bastón de Verleine como si fuera una espada.
Corre 1872. La esposa de Verleine se vuelve querellante y no paran de discutir, tanto que se cuenta que borracho pega a su mujer y lanza a su niño recién nacido que afortunadamente resulta ileso.
Rimbaud decide volver a Charleville. Comienza a escribir “Iluminaciones”
Después de aquella escena Verleine llama a Rimbaud, viajan a Bélgica, la policía los devuelve a París. Ellos insisten por otro paso fronterizo y arriban a Bélgica donde la mujer de Verleine viaja a buscarlo. Parece conseguirlo, se embarcan en el mismo tren, pero en la frontera la abandona y vuelve junto a Rimbaud. Ambos parten a Inglaterra. Desde mediados de 1872 hasta septiembre del 73 viven en Londres fecha en la que Rimbaud viaja a la granja familiar en Roche en la que comienza a escribir “Una temporada en el infierno”, su más célebre libro de poemas. Pero Verleine se siente angustiado y solo sin su familia y sin su amigo y convence a Rimbaud para volver a Londres.
Esta segunda vez en Londres la relación es tensa y plagada de rencillas. Rimbaud pensaba de su amigo que era débil y buscaba compasión, mientras Verleine pensaba a su vez que Arthur era violento y cruel. Pareciera reflejarse esta situación en “La virgen loca y el esposo infernal”, Rimbaud despreciaba a Verleine por su debilidad y Verleine detestaba las burlas, las escenas y el comportamiento cruel y violento de su joven amigo.
Finalmente en Julio de 1873 Verleine viaja a Bruselas para intentar recuperar la vida con su mujer. Ella pide judicialmente el divorcio.
Rimbaud vuelve a la casa heredada de su madre.
En 1873 Verleine le llama enfermo desde Bruselas, donde ha amenazado con suicidarse, su amigo acude a su llamado, lo encuentra muy alterado, ebrio y excitado. Arthur intenta calmarlo sin conseguirlo, por lo cual decide marcharse pero Verleine le dispara un tiro y le hiere en el antebrazo, Luego junto con su madre, le acompaña a curarse al hospital y de ahí a la estación. Cuando se despiden en el andén Verleine mete la mano en el bolsillo del pantalón como si fuera a coger el revólver, Rimbaud escapó y denunció el hecho a la policía. A pesar de que nuestro poeta retira la denuncia, Verleine es enjuiciado y sentenciado a cumplir condena de dos años.
Aquí termina la tormentosa relación amorosa entre ambos poetas.
Rimbaud vuelve a Ardenas y termina “Una temporada en el infierno”. Vuelve a Bélgica donde lo publica, es el único libro publicado por él del que se queda con pocos ejemplares, que reparte a poetas amigos sin obtener respuesta. Los demás quedan en la imprenta, pues no paga la edición y se localizan después de su muerte.
Desilusionado por el silencio de sus amigos regresa a París y quema sus manuscritos, cartas, borradores y abandona en ese gesto la escritura.
Su obra corresponde al Decadentismo europeo. Cuando la burguesía asienta su poder, los poetas como forma de protesta antiburguesa cultivan la atracción por lo morboso, lo enfermizo, lo cruel y lo inmoral. Son anárquicos en su comportamiento y también como forma de protesta contra los valores materialistas imperantes y buscan refugio en la belleza artística y la evasión por medio del erotismo. Son posteriores al movimiento parnasiano. Rimbaud es considerado como Verleine, simbolista y junto con Baudelaire, Mallarmé,Verlaine y otros, considerados como “poetas malditos”.

Paul Verlaine (ida.) y Arthur Rimbaud en Bruselas en 1973
Paul Verlaine (izda.) y Arthur Rimbaud en Bruselas.


En 1875 sale Verlaine de la cárcel y organiza un encuentro en Sttugart con Rimbaud, pero la relación es muy violenta y en una pelea en la calle, discutiendo de religión, Arthur desmaya a su amigo de un golpe y lo deja tirado.
La vida de Rimbaud se vuelve aventurera y desde entonces no para de viajar. Suiza. Italia, Marsella, trabajando en varios oficios, desde bajar coches en un puerto a soldado del ejército carlista español.
Vuelve a Charleville. Estudia español, gramática árabe, italiano, ruso, griego, holandés e indostaní.
En 1876 parte a Rotterdam y se alista en el ejército neerlandés de las Indias. Parten del puerto de Batavia pero desaparece en la selva, se hace desertor. Vuelve a Batavia y se conchaba en un carguero inglés para arribar a Burdeos y de ahí , de nuevo a Charleville.
1978 lo encuentra en Chipre donde trabaja como jefe en una cantera de una fábrica francesa.
En 1879 enferma de tifus y vuelve a Marsella.
1880 parte a Chipre. En el año siguiente se encuentra en Abisinia.
En París le daban por muerto, pero reciben alguna noticia de su paradero. Le publican en revistas y se habla bien de su escritura.
En 1883 la Sociedad de Geografía de Francia le publica la “Expedición a Etiopía” que es un relato de la expedición del río Eder, comercia con marfil y pieles de rinocerontes y cocodrilos.
Comercia luego con café, tras veinte días de peripecias por el desierto de Somalia. Piensa en comerciar con armas.
A esta altura enviaba fuertes cantidades de dinero a su madre.
Estalla nuevamente la guerra entre Egipto y Abisinia, su negocio peligra. En 1888 está en Etiopía al mando de una caravana de doscientos camellos que transportan tres mil fusiles. Llega a Harrar y comercia con azúcar, pieles, arroz, rosarios, armas, que cambia por café o marfil. El comercio se extiende por todo el país.
1889: Dicen que la casa de Rimbaud es un haren , compuesto por mujeres de distintas razas.
Se intensifica su comercio con armas. Rimbaud tiene una fortuna de 40.000 francos.
En una carta escribe a su madre comentándole su intención de volver a su pueblo y casarse.
En 1891, febrero, comienza un dolor agudo en la rodilla, presenta un tumor que crece rápidamente. Su enfermedad no tiene cura, aunque le amputan una pierna su dolencia sigue avanzando. Le trasladan a Marsella, de ahí pasa unos días en Roche con su hermana pero deben volver a Marsella a ingresar en el hospital. Le tratan con morfina. Su hermana Isabelle le acompaña y consigue que acepte confesarse. Muere el 10 de noviembre, asistido por el sueño bienhechor de la morfina. Recibe sepultura en Charleville, donde su madre contrata un entierro de primera categoría.
Siguen sus restos mortales su madre y su hermana.

Arthur Rimbaud es la segunda persona empezando desde la derecha.
Arthur Rimbaud es la segunda persona empezando desde la derecha. ©LIBRAIRES ASSOCIES / ADOC-PHOTOS

POEMAS

EL SUEÑO DEL ESCOLAR

Era la primavera, y Orbilio languidecía en Roma, enfermo, inmóvil:
entonces, las armas de un profesor sin compasión iniciaron una tregua:
los golpes ya no sonaban en mis oídos
y la tralla ya no cruzaba mis miembros con permanente dolor.
Aproveché la ocasión: olvidando, me fui a las campiñas alegres.
Lejos de los estudios y de las preocupaciones
, una apacible alegría hizo renacer mi fatigada mente.
Con el pecho hinchado por un desconocido y delicioso contento,
olvidé las lecciones tediosas y los discursos tristes del maestro;
disfrutaba al mirar los campos a lo lejos y los alegres milagros de la tierra primaveral.
Cuando era niño, sólo buscaba los paseos ociosos por el campo:
sentimientos más amplios cabían ahora en mi pequeño pecho;
no sé que espíritu divino le daba alas a mis sentidos exaltados;
mudos de admiración, mis ojos contemplaban el espectáculo;
en mi pecho nacía el amor por los cálidos campos:
como antaño el anillo de hierro que al amante de Magnesia atrae,
con una fuerza secreta, atándolo sin ruido gracias a invisibles ganchos.
Mientras, con los miembros rotos por mis largos vagabundeos,
me recostaba en las verdes orillas de un río,
adormecido por su suave susurro, llevado por mi pereza
y acunado por el concierto delos pájaros y el hálito del aura,
por el valle aéreo llegaron unas palomas,
blanca bandada que traía en sus picos guirnaldas de flores cogidas por Venus,
bien perfumadas, en los huertos de Chipre.
Su enjambre, al volar despacioso, llegó al césped donde yo descansaba, tendido,
y batiendo sus alas a mi alrededor, me rodearon la cabeza,
liándome las manos, con una corona de follaje
y, tras coronar mis sienes con ramos de mirto aromado, me alzaron, por los aires,
cual levísimo fardo…
Su bandada me llevó por las altas nubes, adormecido bajo una fronda de rosas;
el viento acariciaba con su aliento mi lecho acunado suavemente.
Y en cuanto las palomas llegaron a su morada natal, al pie de una alta montaña,
y se alzaron con un vuelo rápido hasta sus nichos suspendidos,
me dejaron allí, despierto ya, abandonándome.
¡Oh dulce nido de pájaros!…
Una luz restallante de blancura, en tomo a mis hombros,
me viste todo el cuerpo con sus rayos purísimos:
luz en nada parecida a la penumbrosa luz que, mezclada con sombras,
oscurece nuestras miradas.
Su origen celeste nada tiene en común con la luz de la tierra.
Y una divinidad me sopla en el pecho un algo celeste y desconocido,
que corre por mí como un río.
Y las palomas volvieron trayendo en su pico una corona de laurel trenzada
semejante a la de Apolo cuando pulsa con los dedos las cuerdas;
y cuando con ella me ciñeron la frente ,
el cielo se abrió y, ante mis ojos atónitos, volando sobre una nube áurea,
el mismo Febo apareció, ofreciéndome con su mano el plectro armonioso,
Y escribió sobre mi cabeza con llama celeste estas palabras:
«SERAS POETA»…
Al oírlo, por mis miembros resbala un calor extraordinario, del mismo modo que, en su
puro y luciente cristal, el sol enardece con sus rayos la límpida fuente.
Entonces, también las palomas abandonan su forma anterior:
el coro de las Musas aparece, y suenan suaves melodías;
me levantan con sus blandos brazos,
proclamando por tres veces el presagio y ciñéndome tres veces de laureles.

De VERSOS ESCOLARES – Poemas en Latín

MUERTOS DEL 92

Franceses de Mil ochocientos setenta,
bonapartistas, republicanos, acordaros
de vuestros padres de Mil setecientos
noventa Y DOS,ETC.
PAUL CASSAGNAC.
-Le Pay

Muertos del Noventa y dos y del Noventa y tres,
que, pálidos del beso que da la libertad,
tranquilos, destrozasteis con los zuecos el yugo
que pesa sobre el alma y la frente del mundo;

Hombres extasiados, grandes en la tormenta,
vosotros, cuyo amor brincó envuelto en harapos,
soldados que la Muerte sembró, Amante noble,
para regenerarlos, por los antiguos surcos;
cuya sangre lavó la grandeza ensuciada.
Muertos allá en Valmy, en Fleuru, en Italia,
millón de Cristos, Muertos, de ojos dulces y oscuros;
dormid con la República, mientras nosotros vamos
doblados bajo reyes como bajo una tralla.
-Pues son los Cassagnac los que ahora os recuerdan

EL DURMIENTE DEL VALLE

Es un claro del bosque donde canta un río
Cuelgan alocadamente de las hierbas harapos
De plata; donde el sol de la altiva montaña
Luce: es un pequeño valle espumoso de luz.
Un soldado, joven, boquiabierto, cabeza desnuda
La nuca bañada en el frescor azul,
Duerme; está tumbado en la hierba, bajo el cielo,
Pálido en su verde lecho donde llueve la luz.
Los pies en los gladiolos, duerme. Sonriendo como
sonreiría un niño enfermo, se echa un sueño:
Naturaleza, mécelo cálidamente: tiene frío.
Ya no le estremecen los perfumes;
Duerme en el sol, la mano sobre el pecho,
Tranquilo. Tiene dos agujeros rojos en el costado derecho.

Traducción Claire Deloupy De Poesía y otros textos

EL BARCO EBRIO

Cuando yo descendía los ríos impasibles,
De pronto me sentí libre de sirgadores;
Los habían cazado pieles rojas horribles
Y clavado desnudos en postes de colores.

A mis tripulaciones siempre fui indiferente,
Con mis trigos flamencos o mi algodón inglés.
Cuando todo el mundo cesó con esa gente,
Los ríos me dejaron en libertad después.

Entre los movimientos de mareas bizarras,
¡Yo, en invierno, más sordo que un cerebro de infante,
Corrí! Y las penínsulas que soltaron amarras
No padecieron nunca un caos más triunfante.

La tempestad bendijo mis auroras marítimas.
¡Más liviano que un corcho dancé sobre las olas
Que se llaman eternas portadoras de víctimas,
Sin añorar el ojo tonto de las farolas!

Más dulce que a los niños las manzanas primeras,
El agua verde entró en mi casco de pino
Y dispersó el timón y lavó mis maderas
De vómitos y manchas azuladas de vino.

Y desde aquel entonces me bañé en el Poema
Lactescente del Mar, por astros penetrado;
Tragué el azur verdoso donde, absorto en su tema
Flota y a veces baja pensativo un ahogado.

Donde tiñen de pronto el azul que delira
En ritmos lentos bajo el diurno esplendor,
Más fuertes que el alcohol, más vastos que la lira,
Al fermentar, los rojos amargos del amor.

Los cielos en relámpagos he mirado estallar
Y también las resacas, las trombas, las corrientes:
La noche, el Alba hirviente como un palomar,
¡Y vi lo que creyeron ver algunos vivientes!

Vi el sol bajo tiznado de místicos horrores
Iluminar con coágulos enormes y violetas
Parecidos, en viejos dramas, a los actores,
A las olas que huían con sus fiebres secretas.

Soñé la noche verde con nieves infinitas
Que besaban los ojos de un mar que se levanta
En la circulación de savias inauditas,
¡Y el azul amarillo del fósforo que canta!

Seguí meses enteros, como las vaquerías
Histéricas, la ola hacia escollos apáticos
Sin pensar que los pies ígneos de las Marías
Pueden tirar de los Océanos asmáticos.

¡He topado, sabéis, increíbles Floridas
Donde asomaban ojos de panteras con pieles
De hombres! Arcoiris tirando como bridas,
En cielos submarinos, de verdosos tropeles.

¡Vi fermentar pantanos enormes, como trampas
Donde se pudre en medio del junco el Leviatán!
Vi deslizarse el agua por misteriosas rampas
Y vi los horizontes que hacia el abismo van.

¡Soles de plata, cielos de brasas encendidas,
Glaciares, varaduras en los golfos traidores
Donde boas gigantes por las chinches comidas
Se caen de los árboles entre negros olores!

¡Ah, mostrar a los niños esas criaturas vivas,
Esos peces de oro, esos peces cantantes!
Espumas de colores mecieron mis derivas
Y vientos inefables me alaron por instantes.

A veces, mártir harto de polos y ecuadores,
El sollozo del mar calmaba mi rolido
Y subía hacia mí sus prodigiosas flores,
Y yo era una mujer, de rodillas caído…

Isla casi, meciendo las disputas eternas
Y el estiércol de rápidas aves de ojos dorados,
Yo navegaba cuando, por entre mis cuadernas,
Caminando hacia atrás bajaban los ahogados.

O bien, barco perdido en bahías apáticas
Que hacia el éter sin pájaros arrastró el huracán,
Yo a quien los Monitores y las naves anseáticas
El casco ebrio de agua nunca reflotarán;

Libre, ardiente, trepado por las brumas violetas,
Yo que al igual que un muro hendí el cielo del sur,
Que llevo, dulce grato a los buenos poetas,
Sarpullidos de sol y gargajos de azur;

Que corría, manchado de lúnulas eléctricas,
Tabla loca escoltada por negros hipocampos,
Cuando el verano hundía con trompadas frenéticas
El cielo ultramarino en los adientes campos:

Yo que temblé al sentir en otras latitudes
El cielo del Behemont y los Maelströms inquietos,
Hilandero sin fin de azuladas quietudes,
¡Hoy añoro la Europa de antiguos parapetos!

Vi siderales archipiélagos, e islas
Con cielos delirantes libres al remador:
º—¿Duermes en esas noches sin fondo, allí te aíslas,
Millón de aves de oro, oh futuro vigor?—

¡Tanto lloré! Las albas son siempre melancólicas,
Toda luna es atroz y todo sol amargo:
El acre amor me hinchó de torpezas alcohólicas.
¡Oh, que mi quilla estalle! ¡Y yo siga de largo!

Si algún agua de Europa deseo es esa charca
Oscura y fría donde hacia el rojo poniente,
En cuclillas un niño triste suelta una barca
Tan frágil como una mariposa reciente.

Olas, no puedo ya, lánguidas compañeras,
Seguir a los airosos cargueros de algodones,
Ni pasar a través de orgullosas banderas
Ni afrontar los horribles ojos de los pontones.

SOY EL SANTO

Soy el santo, rezando sobre la terraza,
-como los animales pacíficos pacen hasta el mar de Palestina
Soy el sabio del sillón oscuro.
Las ramas y la lluvia se tiran sobre el ventanal de la biblioteca.
Soy el peatón de la carretera a través de los bosques enanos;
el rumor de las esclusas cubre mis pasos.
Veo largamente la melancólica colada de oro del poniente.
Sería el niño abandonado sobre el muelle que se fue a alta mar,
el pequeño lacayo, siguiendo la alameda y cuya frente toca el cielo.
Ásperos son los senderos.
Los montículos se llenan de flores.
El aire está inmóvil.
¡Qué lejos están los pájaros y las fuentes!
Sólo puede ser el final del mundo, avanzando.

De "Iluminaciones"
Traducción Claire Deloupy

GUERRA

De niño, ciertos cielos afinaron mi óptica: todos los caracteres matizaron mi fisonomía. Los Fenómenos se conmovieron. — Hoy, la inflexión eterna de los momentos y el infinito de las matemáticas me impulsan por ese mundo en que padezco todos los acontecimientos civiles, respetado po la infancia extraña y los afectos enormes. — Sueño con una guerra, de derecho o de fuerza, de muy imprevista lógica. Es tan simple como una frase musical

Traduccción de Cintio –Vitier

DEMOCRACIA

«La bandera avanza hacia el paisaje inmundo, y nuestra jerga ahoga el tambor.
«En los centros alimentaremos la prostitución más cínica. Masacraremos las revueltas lógicas.
«¡En los países de pimienta y destemplanza!—al servicio de las más monstruosas explotaciones industriales o militares.
«Adiós aquí, no importa dónde. Reclutas de buena voluntad, nuestra filosofía será feroz; ignorantes para la ciencia, taimados para el bienestar; que reviente el mundo que avanza. Ésta es la verdadera marcha. Adelante ¡en camino!»

De: «Iluminaciones», 1874
Traducción de: Mauro Armiño

SALDO

¡En venta lo que los Judíos no han vendido, lo que ni la nobleza ni el crimen han probado, lo que ignoran el amor maldito y la probidad infernal de la masas! Lo que ni el tiempo ni la ciencia necesitan re-conocer: ¡Las Voces reconstituidas; el despertar fraterno de todas las energías corales y orquestales y sus aplicaciones instantáneas; la ocasión, única, de liberar nuestros sentidos! ¡En venta los Cuerpos sin precio, fuera de toda raza, de todo mundo, de todo sexo, de toda descendencia! ¡Las riquezas brotando a cada paso! ¡Saldo de diamantes sin control! ¡En venta la anarquía para las masas; la satisfacción irreprimible para los aficionados superiores; la muerte atroz para los fieles y los amantes! ¡En venta las habitaciones y las migraciones, de-portes, magias y confort perfectos, y el ruido, el movimiento y el porvenir que hacen! En venta las aplicaciones de cálculo y los saltos inauditos de armonía. Los hallazgos y los términos insospechados, posesión inmediata. Impulso insensato e infinito hacia los esplendores invisibles, hacia las delicias insensibles, — y sus secre-tos, enloquecedores para cada vicio — y su alegría aterradora para la multitud. En venta los cuerpos, las voces, la inmensa opulencia indiscutible, lo que no se venderá jamás. ¡Los vendedores no están finalizando el saldo! ¡Los viajantes no tienen que devolver su comisión en seguida!

Traduccción Cintio Vitier

SENSACIÓN

En los atardeceres azules de verano iré por los senderos,
picoteado por el trigo, a pisar la hierba menuda:
soñador, sentiré su frescura bajo mis pies.
Dejaré que el viento bañe mi cabeza desnuda.
No hablaré ni pensaré nada,
pero el amor infinito ascenderá en mi alma,
e iré lejos, muy lejos, igual que un bohemio,
por la Naturaleza, feliz como junto a una mujer.

De " Poesías y otros textos"
Traducción Claire Deloupy

PRIMERA VELADA

Ella estaba tan desnuda…
grandes árboles indiscretos
tendían al cristal sus ramas
con malicia, cerca, cerca.
Sentada en mi gran silla,
el cuerpo semidesnudo, ella trenzaba las manos.
Sobre el suelo de la estancia,
de gozo se estremecían sus piececitos tan finos.
Miré, color de la cera,
un pequeño rayo montés
mariposeando en su sonrisa
y por encima de su pecho como mosca en un rosal.
Besé sus finos tobillos.
Su risa dulce y brutal
se desgranó en claros gorjeos
alegres y cristalinos.
Los pies bajo la camisa
se escurrieron: “¡Estáte quieto!”
El primer atrevimiento
fingió castigar su risa.
Palpitantes bajo mis labios,
besé muy suave sus ojos:
ella reclinó su cabeza
delicada: “¡Ah!, mucho mejor…
Señor, debo decirle algo…”
Le arrojé el resto a su pecho
en un beso que le produjo
risas de consentimiento…
Ella estaba tan desnuda…
Grandes árboles indiscretos
tendían al cristal sus ramas
con malicia, cerca, cerca.

Traducción Claire Deloupy

EN LA TABERNA VERDE
cinco de la tarde

Llevaba ocho días destrozando mis zapatos
en los guijarros del camino. Entré en Charleroi.
En la Taberna Verde: pedí unas rebanadas de pan
con mantequilla y jamón que estuviese templado.
Feliz, estiré las piernas bajo la mesa
verde: contemplé los motivos muy ingenuos
del tapiz. Y fue encantador, cuando
la chica de enormes tetas y ojos vivos,
-¡a esa sí que no le asusta un beso!-
risueña, me trajo rebanadas con mantequilla,
jamón tibio, en un plato coloreado,
jamón rosa y blanco aromado con un diente
de ajo y me llenó la inmensa jarra con su espuma
que doraba un rayo de sol atrasado.

De " Poesías y otros textos"Traducción de Claire Deloupy

PREÁMBULO DE UNA TEMPORADA EN EL INFIERNO

Antaño, si mal no recuerdo, mi vida era un festín donde todos los corazones se abrían, donde corrían todos los vinos.
Una noche, senté a la Belleza en mis rodillas. – y la encontré amarga. – Y la injurié.
Me armé contra la justicia.
Hui ¡Oh brujas, oh miseria, oh odio, a vosotras fue confiado mi tesoro!
Logré que se desvaneciera en mi mente toda la esperanza humana. Sobre toda alegría para estrangularla di el salto sordo de la fiera.
Llamé a los verdugos para morder, pereciendo, la culata de sus fusiles. Llamé a las plagas para ahogarme con la arena, la sangre. La desgracia fue mi dios. Me tumbé en el barro. Me sequé al aire del crimen. Y burlé a la locura.
Y la primavera me trajo la horrible risa del idiota.
Pero, muy recientemente, hallándome a punto de soltar el último gallo, pensé en buscar la llave del festín antiguo, en el que quizá recobraría el apetito.
La caridad es esa llave. – ¡Esa inspiración demuestra que he soñado!
“Seguirás siendo hiena, etc…”, clama el demonio que me coronó con tan amables adormideras. “Gana la muerte con todos tus apetitos, y tu egoísmo y todos los pecados capitales.”
¡Ah! Me he hartado: – Pero, querido Satanás, le conjuro, ¡una pupila menos irritada! y en espera de algunas pequeñas cobardías atrasadas, usted que ama en el escritor la ausencia de facultades descriptivas o instructivas, le desprendo algunas repelentes hojas de mi cuaderno de condenado.

(Traducción Claire Deloupy y Hélène Barnier)

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