107. POESÍA MÁS POESÍA: Aldo Pellegrini

ALDO PELLEGRINI

BIOGRAFÍA

Aldo Pellegrini nació en Rosario, Provincia de Santa Fe, República Argentina, en diciembre del año 1903 [el 20 de diciembre], en el seno de una familia de humildes inmigrantes italianos. Fue uno de los tres hijos de Benedicta Carena y José Pellegrini, que era líder anarquista. Sus primeros estudios los cursó en la ciudad en que nació, y alrededor de 1921-22 se trasladó a Buenos Aires para cursar la Facultad de Medicina.
Arribó a la capital en la época en que comenzaron a llegar los libros, revistas y publicaciones representativas de los movimientos de vanguardia que, en aquel momento, revolucionaban Europa en el campo de las artes y las letras.


Esta era una época muy particular: los estudiantes argentinos pedían la Reforma Universitaria; el fox-trot, el one-step, conjuntamente con Greta Garbo deleitaban a las masas. En materia de tango, en el nº 20 de la revista Martín Fierro, el escritor Sergio Piñero escribía que la música estaba cambiando: ”a la energía cadenciosa de Argañaraz, [los tangos] El clavo, El choclo, sucedió la clownesca sensualidad de El irresistible, Una noche de garufa, El apache argentino”. Esto, para caer fatalmente en ”la roséola del tema conventillero, la ‘percanta’ que perdió la doncellez, el ‘bacán’ triste y cornudo: Ivette, Mi noche triste, Milonguita, Mano a mano y mil más que no recuerdo” (PIÑERO en ROMANO, 1984, p.189-190).
Había en la ciudad de Buenos Aires, un clima cada vez más favorable a las innovaciones, a los cambios de costumbres, a las modas. Los automóviles aumentaban, las mujeres participaban de actividades que antes les estaban vedadas, los porteños se aficionaban a la radiotelefonía, al cinematógrafo, a los magazines ilustrados, mientras que era electo para el cargo de la Presidencia de la República, en el año 1922, el señor Marcelo T. de Alvear, quien hasta entonces estaba radicado y viviendo en París…
Existía ocupación plena y los precios eran adecuados al nivel de vida proletario y de las clases medias, mientras que la alta clase agrícola-ganadera aumentaba su riqueza y bienestar. En la literatura, el medio argentino también quería renovarse, deseaba dejar para atrás ciertas formas y costumbres verbales, los escritores en general reaccionaban frente al ”rubenismo de princesas y cisnes”, que de a poco se fue retirando. Esta reacción no era específicamente contra Darío y sí contra la reiteración de los clisés modernistas y la beatería del público burgués que veneraba una literatura de conformidad.
En efecto, en los primeros años del siglo XX, la obra de Rubén Darío, perteneciente al llamado Modernismo, se presentaba, ante los jóvenes de América del Sur y de España, como un coloso difícil de enfrentar. La pregunta del período era: ¿cómo ser distinto a Rubén Darío, cómo salvarse de su influjo, cómo superarlo, cómo hacer algo diferente y de valía?
Los poetas de la época cultivaban el anti-modernismo, es decir, el anti-rubendarismo, mientras el escritor chileno Vicente Huidobro erigía el creacionismo, leyendo su acta de fundación en el Ateneo Hispano de Buenos Aires.

De izquierda a derecha:  Oliveiro Girondo, Aldo Pellegrini, Norah Lange. A la derecha en primer plano, Francisco Madariaga

La doctrina de Huidobro proclamaba la total autonomía del poema e influenció a muchos poetas argentinos de la época. Se debe subrayar también la actividad del escritor Jorge Luis Borges que presentó el movimiento ultraísta español como programa en su país – pero que años más tarde trataría de hacer olvidar, conjuntamente con sus poemas de exaltación a la Revolución Rusa.
El joven estudiante Aldo Pellegrini también buscó una nueva poesía, que estuviese en sintonía con los ritmos y características de los tiempos modernos, con los experimentos que se estaban realizando en Europa y en la propia América Latina, y con las ansias de su generación.
Pudimos constatar que a partir de 1923 o 1924, tuvo acceso a la revista francesa Littérature, por medio de la cual se enteró de la existencia de André Breton y de sus compañeros
Se sabe, también, que conoció las obras de Alfred Jarry (a quien ”admiraba”) y las de Guillaume Apollinaire (por quien se ”interesaba especialmente”). Que compartió sus conocimientos, informaciones y gusto poético con algunos de sus compañeros de estudio de la Facultad de Medicina, y que, del punto de vista literario, él y sus amigos, de la literatura argentina, ”sólo estimaba[n] a Oliverio Girondo y a Macedonio Fernández”, muy probablemente porque se sentían atraídos por lo absurdo y el humor, presentes en la obra de estos dos escritores, que, si se quiere, anticipaban, de alguna manera, el surrealismo.
Es decir, Aldo Pellegrini y sus amigos se dirigían hacia una poética más avanzada, y si no era algo inevitable, era muy posible y probable que se encontrasen con el surrealismo. ¿Cómo sucedió este encuentro?
En una carta a la crítica literaria Graciela de Sola, Pellegrini manifestó que, con motivo de la muerte del escritor francés Anatole France, ocurrida en 12 de octubre de 1924, el diario Crítica de Buenos Aires ”publicó un número completo de homenaje al escritor, que por entonces parecía tener una importancia similar a la de [Víctor] Hugo”. Anatole France era el más genuino representante de la literatura oficial, y los surrealistas franceses la atacaban en su persona. El texto ”Un cadáver” era especialmente virulento: los surrealistas, entre los cuales se destacaban Soupault, Eluard y Breton, acusaban a France de ser ”miedoso”, ”conciliador”, ”necio”; sus libros, de ser ”precarios”, ”vacíos”, y su arte, de ser la representación del ”puro genio francés”.
Los términos usados en el panfleto le deben haber parecido muy adecuados a Pellegrini, a quien, según declaró posteriormente, ”la falta de pasión y el escepticismo barato de France” le parecían ”la caricatura del verdadero disconformismo”.
Pellegrini envió la lista de los firmantes del panfleto a la editora Gallimard (que por aquel entonces le proveía de libros franceses), pidiendo que le mandasen lo que tenían publicado. De esta manera, le llegó el Manifiesto del surrealismo de Breton y el primer número de la revista La Révolution Surréaliste, ambos publicados en París, a fines de 1924 (respectivamente, en octubre y diciembre).
Al recibir los textos del grupo surrealista de París – probablemente antes del segundo semestre de 1925 – Aldo Pellegrini se ”deslumbró” y comenzó a divulgar estas ideas entre algunos de sus compañeros de estudios: David Sussmann, Marino Cassano, Elías Piterbarg, Ismael Piterbarg y Adolfo Solari. Fue así que, después de algunos meses de trabajo de catequesis (como el mismo Pellegrini expresó), fue fundado el primer grupo surrealista de América Latina, que ”comenzó a preparar una revista”
[…] les hablé con entusiasmo a mis compañeros David Sussmann y Marino Cassano, y después a Elías Piterbarg, quien trajo a su hermano Ismael y a Adolfo Solari. Todos formamos una especie de fraternidad surrealista, la que realizaba experiencias de escritura automática. La actividad de este grupo, totalmente desvinculado de las corrientes literarias de entonces […] culminó con la publicación de los dos números de la revista Qué.


Las dos ediciones de Qué – una revista realmente insólita en la sociedad de la época – fueron el resultado de la labor de investigación y difusión de las ideas del surrealismo que Aldo Pellegrini había comenzado años atrás – en 1925 y 1926 – con sus compañeros de la Facultad. Había publicado un curioso y celebrado libro sobre la medicina titulado “Los mecanismos de la curación”. Deseaba formar un grupo surrealista.
En esta revista, Pellegrini y los suyos se manifiestan contrarios al arte oficial, al lenguaje, a la civilización, protestan contra las costumbres y ponen énfasis en los postulados surrealistas: libertad, amor y poesía. Extremando su furia, en el Nº 4 de Letra y Línea de julio de 1954, Pellegrini escribió esta nota, de discutible humor: En el Nº 17 de “Buenos Aires Literaria”, Borges y Bioy Casares, conocidos fabricantes de repostería literaria para uso de las niñas de la buena sociedad, se enfurecen con Letra y Línea.
Después de Qué, Pellegrini dedicará toda su vida a la difusión del surrealismo de una forma infatigable: tuvo una participación fundamental en la publicación y dirección de una serie de revistas: Ciclo (1948-1949), A partir de cero (1952-1954), Letra y línea (1953-1954) y La rueda (1967).
Su obra está precedida por un lúcido y corrosivo ensayo del poeta, titulado “La acción subversiva de la poesía”, que lo posiciona sin ambivalencias ante el mundo, ante la realidad y ante sí mismo. Además de textos inhallables que datan de 1928 y que fueron publicados en la revista Qué, fundada conjuntamente con sus amigos, los estudiantes de medicina Marino Cassano, Elías Piterbarg y David Sussman, se reproducen íntegramente los libros de poemas El muro secreto (1949), La valija de fuego (1952), acaso el más importante, Construcción de la destrucción (1957), Distribución del silencio (1966) y Escrito para nadie (1972-1973). Alejada de toda concesión, la poesía de Pellegrini es implacable y ferozmente provocativa, lo cual produjo a lo largo de su vida no pocos enconos literarios
Publicó cuatro libros de poemas: El muro secreto (1949), La valija de fuego (1953), Construcción de la destrucción (1957) y Distribución del silencio (1966). Pellegrini también se destacó como dramaturgo con su Teatro de la inestable realidad (1964), y como ensayista con Para contribuir a la confusión general (1965), donde presenta su estética de la destrucción. Pero no solo eso. Fue también el punto de referencia de toda una generación cuando se discutían las artes plásticas gracias a Artistas abstractos argentinos (1956), Nuevas tendencias en la pintura (1967) y Panorama de la pintura argentina contemporánea (1967), que lo consagraron como un gran entusiasta del arte moderno y también como un excelente historiador y crítico del arte.
Como si esto fuera poco, podemos mencionar todavía que organizó tres antologías: Antología de la poesía surrealista francesa (1961), la de Oliverio Girondo (1964) y Antología de la poesía viva latinoamericana (1966), que escribió cuatro ensayos sobre autores modernos y contemporáneos y que realizó inúmeras traducciones, entre ellas destacándose la de las obras completas de Lautréamont.
Vinculado con poetas y pintores surrealistas de varios países, crítico lúcido y estudioso de la pintura, viajó, dio conferencias y organizó exposiciones de gran importancia, dando prueba de su amplitud de criterio al promover y difundir a los primeros artistas abstractos argentinos. Su Antología de la poesía surrealista fue considerada por André Breton como “el aporte más importante para el conocimiento de la poesía surrealista en cualquier idioma”.
Fundó asimismo la Editorial Argonauta, gracias a la cual fueron publicados a mediados de los años 40 Gérard de Nerval y Gustav Meyrink, entre otros grandes ignorados
El grupo surrealista fue formado finalmente y quedó integrado por Pellegrini, Enrique Molina, Carlos Latorre, Francisco Madariaga y Llinás, con la participación esporádica de Juan Antonio Vasco, que vivía en Venezuela, y la tardía de Juan José Ceselli. De todos ellos, los estrictamente fieles a las consignas mayores del surrealismo eran el propio Pellegrini y Latorre. Molina y Vasco lo eran ocasionalmente. Madariaga y Llinás (que vivía en París en ese entonces), tangencialmente. Oliverio Girondo y Olga Orozco eran nuestros amigos y simpatizantes.


Nuestra relación con el “mundo literario” era prácticamente nula, con excepción de algunas amistades personales, como la de Llinás con Girri o la de Madariaga con Bayley y la de ambos con algunos miembros del grupo de Poesía Buenos Aires. La ferocidad y el desprecio de Pellegrini frente a grandes autores como Borges, Faulkner y Eliot era inmensa y, acaso incomprensible, si se la considera más allá de una provocación anárquica, aunque su aversión por Borges llegaba a trasponer esa frontera.
Las colaboraciones testimoniales de Rodolfo Alonso, Edgar Bayley, Enrique Molina y Francisco Madariaga contribuyen a realzar el innegable valor de esta “valija de fuego”, imprescindible para espantar los domésticos esfuerzos de tantos portadores de valijas repletas de cosméticos.
Con el correr del tiempo, la recepción de este autor – por lo menos en los círculos más especializados – fue cambiando y, tal vez, se pueda decir que se ha librado de un engranaje opresor. Hoy en día se pueden ver en las librerías de Buenos Aires algunos de sus libros, así como también, comentarios y elogios en páginas de Internet.
Aldo Pellegrini debe ser reconocido como pionero del surrealismo en América, espina dorsal y referencia del surrealismo argentino. Como dijo Octavio Paz, Pellegrini fue un poeta inteligente, fervoroso y notable
A pesar de su ferocidad, que lo mantuvo aislado del mundo literario y lo convirtió en un autor de culto secreto, Pellegrini ha sido un gran poeta y un gran hombre, profunda y honestamente comprometido con su concepción de la poesía, fiel a los principios del movimiento que constituyó la pasión de su vida, ajeno a todo halago y compromiso espurio, lúcido hasta el sufrimiento en su camino hacia el fondo de la realidad.

Aldo Pellegrini murió en Buenos Aires el 30 de marzo de 1973.

POEMAS

La fiesta de las arañas

¿Ah sí, te has despertado?
una mañana prodigiosa abre de par en par las ventanas
el último árbol de la noche ha dejado una huella
sobre la piel de tu frente.
Sí, te has despertado
agitando tu manto de telarañas de sueño
ahuyentaste el tropel de ratas ciegas
que te roían dormida.
Ya estás despierta, ¿adónde vas ahora?
abandonas tu riqueza nocturna por el gran vacío del día
y con la pálida debilidad construyes tu marcha sin objeto.
Ya estás despierta, subamos
por la angosta escalera hasta el confín del tiempo
para sorprender allí a los minutos perdidos
fugados de la vida.
No
un brusco desaliento te detiene
frente al espacio sin cielo donde nieblas aterradas
con inexplicable dulzura
transforman en viento a los que avanzan.
Algas marinas de la esperanza
horas inútiles se ocultan tras la puerta dorada
las palabras se encadenan a un profundo secreto
el diamante del desaliento brilla hacia adentro
los que se atreven a sonreír pierden su lugar en el mundo.
¿Adónde vas sin mí? buscas tu fiesta única
tu borrachera de signos y cataratas
tu jaula de libertad
donde amigos desconocidos beben tus gestos líquidos
y el veneno te mira con ojos fosforescentes.
Prepárate para tu fiesta
la fiesta de las manos que se resquebrajan
la fiesta del sudor de los crujidos
allí donde el letargo de tu carne
se precipita en una oscura danza.
Tu fiesta es la fiesta de las arañas
que devoran ferozmente tu riqueza nocturna
para alimentar su miseria inagotable
allí sumergida en un olvido sin límites
comprarás motivos para tu risa
comprarás estruendo para llenar tu silencio

LA MUJER TRANSPARENTE

Tu voz era una bebida que yo sorbía silencioso
ante las miradas asombradas
un pájaro de luz
salió de tu cuerpo transparente
pájaro de luz
instante que revolotea
a una velocidad vertiginosa
atravesando calles y calles
persiguen tu cuerpo que huye
¿cuándo podrás alejar a la jauría enloquecida?
desamparada
te has destrozado al caer
los restos de tu cuerpo se arrastran por todos los rincones
del mundo
ah un día renacerás tú
la transparente
única, inconfundible
levemente inclinada , nunca caída
rodeada de impenetrable silencio
avanzando tu pie frágil entre la vacilante monotonía
ah un día renacerá tu risa
tu risa de pájaro transparente
tu risa herida.

HORIZONTE LÍQUIDO

Con paso tranquilo
los transeúntes avanzan hasta el umbral de las
pupilas
amantes negros
ahuyentan a los perros enfurecidos
es la hecatombe de la lujuria
que se agita detrás de los rostros demudados
con paso tranquilo
amantes policromos se cruzan en la alameda de la
angustia
en su alcándara
el espectador perfecto estudia impasible las señales
de vértigo
el fuego latente de las vírgenes
el semblante inmaculado de las puertas
una voz se entreabre para mostrar su oscuro deseo
el amante negro sube las escaleras arrebatado por
la danza frenética
las ventanas se cierran
silencio de la noche de la carne
los desconocidos se estrechan la mano
una conversación interminable descansa en el
extremo límite de la sombra
desde la fría pupila los gimnastas ruedan por las
escaleras destrozadas
¿cómo llegar hasta lo que de ti no se ve?
¿Cómo hacer brotar el deseo ardiente de tu carne
entreabierta?
a sus pies
los perros enfurecidos ladran
ojos implacables
en ellos se pierde el lenguaje de los deseos
el ahorcado se balancea al eco de los ladridos
buenas noches
todo termina
los perros aterrados huyen del horizonte ardiente y
líquido
palidece el vigor
de los brazos ávidos
una noche tranquila para el desconocido que se
aleja
una noche de olvido negro.

EN VOZ BAJA

En voz muy baja
para poder atravesar la fragilidad de tu sueño
te haré la revelación de las formas
te contaré la belleza
de lo que nunca se vive
las maravillas que nacen imprevistas de la intensidad
del ardor
te enseñaré a caminar con firmeza en la oscuridad
a iluminar la noche con los deseos
a investigar el secreto inmortal
las aventuras galantes alineadas por orden
cronológico
de la vigilia
las borrará el sueño que busca la mujer que todos
rechazan
la mujer que enciende su espíritu caída en las
maravillas del amor
Yo
despierto
predico la absurda técnica de la irresolución
inmóvil
en voz muy baja
te revelo
que el mundo es una graciosa mentira inventada por el
buen humor de los mártires.

HE ENCONTRADO EL SECRETO DE TUS OJOS

Mírame
Abre tus ojos de barro
tus ojos de cielo y de noche interrumpida
tus ojos de alfombra, tus ojos pisoteados
ábrete a la luz y ala sombra y a los vientos
a la sombra negra que arrojan los cuerpos.

Árbol de la ceguera, de las muertes,
camino de las desapariciones,
marchas hacia los ojos abiertos del tiempo
hacia el agua pura del instante que corre
cuando te detienes te tornas invisible
cuando andas te destruyes
sólo eres la sombra de la idea de ser
pero con el hueco de tu mano ves todo
por el hueco de tu mano te derramas,
cuerpo ávido de caricias de atmósferas,
mil veces impasible, mil veces tierno
pero finalmente absorbido por la nada
que corroe lentamente el agua del tiempo

LA CASA

La casa
es una sombra del vértigo
que agita las manos de los moradores de la espera
un único juguete
la máscara
delante del gato inexplicable
el ente que detiene las horas
la apacible inexistencia de la noche del tiempo
vive la multitud en uno
¿a quién puede sorprender
el gato inmóvil que contempla la espera?
las sombras cubren el muro de la pequeña ausencia
no existe la multitud no existe uno
sólo las manos que se sumergen cada vez más en la sombra
para beber con extraña avidez el cálido licor nocturno
¿a quién puede sorprender
la visita de la pequeña ausencia envuelta en su repetido vértigo?
la única vigilia de la máscara
que despierta a los ausentes
que detiene la hora del gato inexplicable
un rayo de luz
hace más profundas las sombras
la casa
cesa de girar
la inmovilidad se arranca la máscara.

LA CERTIDUMBRE DE EXISTIR

Si
lo he visto todo
todo lo que no existe destruir lo que existe
la espera arrasa la tierra como un nuevo diluvio
el día sangra
unos ojos azules recogen el viento para mirar
y olas enloquecidas llegan hasta la orilla del país silencioso
donde los hombres sin memoria
se afanan por perderlo todo

En una calle de apretado silencio transcurre el asombro
todo retrocede hasta un limite inalcanzable para el deseo

pero tu y yo existimos

tu cuerpo y el mío se adelantan y aproximan
y aunque nunca se toquen aunque un inmenso vacío los
separe
tu y yo existimos

MÁRMOLES

Nadie podrá olvidar
la voz velada del arqueólogo en cuclillas
buscando entre antiguas ruinas
las huellas de la angustia de los siglos
hundidas en la arena
sólo prosperan las prostitutas petrificadas
que conservan a través de los siglos
un inagotable deseo de amor
la voz velada y lejana busca lo viviente en lo
muerto
a la sombra de la voz
la más deliciosa de las doncellas se desnuda de sus
heridas

piadosamente
cae una noche rota
piadosamente
sopla sobre los antiguos mármoles
el gran viento de los acoplamientos
en cada instante nacen y mueren de un modo
infinito
seres invisibles que fecundan al tiempo
la voz lejana llama
al misterio derramado entre los monumentos
arqueológicos
una tempestad de mordiscos
hace sangrar los mármoles
sangre coagulada del tiempo inalcanzable
sangre inalcanzable del vacío.

NECESIDAD DE LA MÁQUINA DE CALCULAR

Los búhos de cráneo transparente
todas las mañanas engendran el mismo paisaje en
sus ojos
de allí parten las sonámbulas vestidas de frío
para descender las desnudas escalas barométricas
de allí parten galopando las pestañas
para alcanzar la cumbre más alta de la pasión
los búhos de cráneo transparente
confunden el tiempo y la realidad
confunden el hombre y la miseria
confunden la ciencia con el sueño
sólo la máquina de calcular
puede aclarar la inmensa confusión que nos rodea
es necesario calcularlo todo
es necesario estudiar el origen de los precipicios
calcular el número de mujeres de rostro roído por
la niebla
calcular la ferocidad de los dientes
calcular los denominadores frenéticos
calcular los ríos que corren por la memoria
calcular las personas que se detienen bruscamente
en los puentes
calcular el vértigo de las láminas sumergidas
calcular los escalofríos
los castigos
la buena voluntad que se enfría
y calcular la distancia del hombre implacable
que se incorpora
para vomitar.

SOBRE LA CONTRADICCIÓN

Si extiendo una mano encuentro una puerta
si abro la puerta hay una mujer
entonces afirmo que existe la realidad
en el fondo de la mujer habitan fantasmas monótonos
que ocupan el lugar de las contradicciones
más allá de la puerta existe la calle
y en la calle polvo, excrementos y cielo
y también ésa es la realidad
y en ésa realidad también existe el amor
buscar el amor es buscarse a sí mismo
buscarse a sí mismo es la más triste profesión
monotonía de las contradicciones
allí donde no alcanzan las leyes
en el corazón mismo de la contradicción
imperceptiblemente
extiendo la mano
y vivo.

SUSTANCIA ERÓTICA

Paisaje de latidos
el viento azota tu mirada ardiente
ahí está agazapada la espera
un lejano murmullo anuncia los estremecimientos
de un salto intentas aniquilar la vida
y encender un crepúsculo de miradas frías
¿a quién buscas por ese camino palpitante?
¿qué fuga detienen tus manos tenaces?
corazón que galopa
hasta atravesar tu transitable desnudez
y hace estallar la vida
la vida
ahora llega la muchedumbre de horas indecisas
tu corazón galopa lejos de mí
tu mano cae
desde el instante sin tiempo
fracasada tu muerte
indiferente a todo próximo sueño.

TODO TE NOMBRA

Las trayectorias opuestas se encuentran se
abren los muslos temerosos
el amor arranca sus raíces del sueño
una nube se cierne sobre el párpado
el gran señor de la mañana dormita

La noche atraviesa el puente el carruaje
extraviado de los que despiertan se detiene
en el punto donde se acumulan los murmullos
un árbol de frío eleva su voz colérica
la mirada de la angustia despliega sus reflejos
todo te nombra

La inmovilidad del río el barquero espera
las luces acuden en socorro de la fiesta del corazón
el deseo de la mujer es un grito el coro
de las damas elegantes en la nebulosa de la dádiva
se consume el temor rueda
la despiadada cadena de los visitantes lentamente
se purifica la esclavitud los nervios abiertos
recogen las intenciones extrañas el hábito
del perseguidor la aparición
de un vago suicidio en la mañana de los lamentos
el definitivo
exterminio de los sollozos la estrella torturadora y
el mago de la alta sombra
portador de la palabra lacerante
te nombra.

UNA MANERA DE VIVIR

Mendigas felices, huérfanas de suave
fascinación
derrotadas por el secreto de la sed y las hormigas
a solas con el sol
la ternura de los galopes a flor de tierra tan lejos de
la atadura del polvo celeste
extranjera derrotada por el fulgor de los relámpagos

Entonces nadie acallaba la melodía de tus labios
que deslizaban su fiebre giratoria de plumaje de
espumas
cerca o lejos el espacio siempre oculta su escama
de frío
su desolada comarca donde los labradores hacen
germinar la nieve de la tierra

Dura comarca en que las mujeres esperan como
leyendas en los umbrales
condenadas a cumplir el rito del fuego o de la
extorsión
inmóviles con sus ornamentos funerarios donde se
abre la puerta del amor
en una ciudad anclada en la tristeza

Faisán de la alabanza, tu corazón extraviado me guía
en tus ojos asoma el prodigio de los relámpagos
la cólera que cierra las puertas y rompe los hechizos
en un camino de fábulas interminables, con la
negra cabellera presidiendo el incendio de los
gestos, el calculado delirio de las estaciones
tan distante de los bosques enardecidos por el
verano y su follaje moviéndose con lentitud
de verdugo
en la pesada atmósfera de los sacrilegios

Unidas en el asombro
las hijas del verdugo exhiben sus pies de plata y
los espectadores aplauden
los perros husmean las mejillas en busca de los
caminos mentales
la naturaleza imita a la pesadumbre
naturaleza oscura
iluminada a ratos por los relámpagos de tu orgullo
arrastrando briznas de escalofrío
con tu violento eco en el aire, extranjera.

LA VALIJA DE FUEGO

Que se viva, sueñe o hable
que se busque o se den las gracias
nada evita que en lo más oculto
existan pequeñas deliciosas inmundicias
siempre lugares secretos objetos invisibles, lo despreciable que se ama
borra de café, polvos, gargajos, legaña, insectos, mugre
un mondadientes usado, pústulas
flujos, náuseas, fetidez, diarreas
la embriaguez que vomita

la cómica felicidad con caries dental y callos
oh nada de esto aterroriza a los ociosos
ni a los comediantes que hacen prudentes imitaciones de la vida
agua de rosas, betún y baba
las cucarachas nos persiguen de noche y las moscas de día
todo encerrado en la famosa valija de fuego
rodeada de admirables burbujas de aire irrespirable.

Meditemos en la valija de fuego
se la usa en los infiernos despiadados
contra la nieve, contra el lirismo, contra el odio de los amigos
sólo fracasa con el frío de la muerte
busquemos en nuestra valija de fuego las suculentas podredumbres
para mezclarlas con los sombríos deseos celestes.

Retornemos a la valija de fuego
a la valija de fuego de
a la valija de fuego de madre que da a luz en el instante imprevisto
y más tarde, cuando el niño se pierde y reclama a su madre, todos lo recriminan duramente, y se da el caso de algunos que –en el colmo de la exasperación– cortan los extremos de los tiernos dedos infantiles y cometen otros actos de piadosa crueldad: el amor a la humanidad, frente al cual el amor de madre debe reservarse para la valija de fuego.

Retornemos al canto de fuego repleto de los cuchicheos de los sabios que abrazan llenos de pasión a las prostitutas

Y de los sabios que simulan dormir
Y de aquellos que mastican mañana tarde y noche
Y piensan al compás de las mandíbulas
(delicioso juego de las mandíbulas que ocultan todos los otros juegos).

Retornemos al sollozo de fuego del niño
el niño que llora perdido en la calle
y le preguntan: “¿No buscas, hermoso niño, a tu madre?”
y contesta: “No, busco a mi padre el sabio, en el interior de la ballena
atravesado por relámpagos que parecen hormigas
devorado por hormigas que parecen catedrales.”

oh hermoso niño, te llevaré a tu cálida cuna atravesando los siglos
y mediante la ciencia de los puntapiés
te arrancaré de tu sueño
para ir al encuentro de la sabiduría parricida
allí donde Edipo y sus hijos bailan cabeza abajo.

Retornemos al canto de hielo de los santos en cuclillas, saludando respetuosamente a las cadenciosas fricciones eléctricas
las chispas eléctricas surgidas del roce de vírgenes satinadas
al compás de la inocencia que circula por las vetustas morales
el canto de hielo, el canto que congela
a las viejas cotorras que penetran contoneándose en su túnel de olvido
donde padres feroces arrasan los castillos de hadas
para arrebatar su botín de pieles y tortugas
donde harapos de piedras cuelgan del vientre de Dios
y multitud de arqueólogos se agitan incansablemente
masticando la felpa gris-perla de los pensamientos vegetales.

Retornemos a la vida fugaz del hombre inventor del fuego de la melancolía
los argumentos de la muerte se encierran también en la valija de fuego
cuando los generosos, los justos, los tenebrosos, los tristes
arrojan su timidez bastarda
y hacen explotar los vientres estériles
con filtros mágicos
con invenciones saturadas de dulzura que oprimen el pecho, sobre el cual caen mechones de cabellos negativos desde la indescriptible altura de las ideas
inconmovibles ante toda humana razón
torrentes de lágrimas deshaciendo las inexpertas rocas del egoísmo
y todos se van
y queda un gran vacío circular
¿y a quién llama entonces al niño?
a su madre, la portadora de la valija de fuego, la primera y última
la que muestra su perenne sonrisa triunfal
la que siempre retorna
la que afronta los inmensos peligros de la moralidad
la que vibra henchida de la más pura sabiduría zoológica.

Retornemos al niño que busca juguetes multiangulares
en el centro de espacios extinguidos
a la vera de noches emboscadas, arrastrando pesadillas bituminosas
alimentado con leche de perras violadas
para alcanzar así la madurez de la inocencia
ése es el hijo terrible, el hijo impródigo, el hijo no deseado
que recorre el hilo de las conversaciones hasta hacer estallar su sensatez
que incendia las posiciones correctas de los visitantes ocasionales
audaz explorador de selvas de cacahuetes.
Retornemos a la valija de fuego de nada
donde se consumen los sensibles al fuego del tedio moral
donde se amontonan los triunfadores despanzurrados
retornemos al fuego de alejarnos
al fuego de acercarnos
mientras Dios camina incansablemente a tu lado por toda la eternidad
sin pensar en ti
heroicamente solo
humanamente solo
marchando sobre arenas siderales
donde mundos exasperados se desheredan alternativamente.

He aquí el gran espectáculo que la valija de fuego no puede contener
el espectáculo de la soledad de Dios y de su hijo el hombre
solos en la multiplicidad de lo creado
en la infinita multiplicidad
todos heroicamente solos
dios y los hombres
irritantemente heroicos.

Simulando una sonrisa
recoge tu valija de fuego extinguido
tu valija de noche abandonada por sus fantasmas
juguete inolvidable
revelador del gran secreto
con los argumentos de la muerte se puede triunfar en la vida.

ARTE POÉTICA O DE LAS SIGNIFICACIONES

La palabra puede tornar transparente al hombre
he aquí un ejercicio permitido sólo a los más puros
lo verdadero
surge en la desnudez de la aparente carencia de sentido
cabalgando en la extrema mirada de las significaciones alejadas
todo se vuelve próximo
la claridad meridiana ahoga cualquier esperanza
de alcanzar lo más hondo
en el ámbito sin aire de las significaciones cotidianas
fracasa
el nacimiento maravilloso
con el furor sagrado se destruye la podredumbre
alimento natural del buen burgués que acaricia diariamente la cretinización civilizada
cuando el furor sumerge sus manos en océano se llama desprecio
y con sus dedos innumerables alcanza a tocar en el fondo la luz absoluta
copulando el desprecio y la luz cumplen el acto supremo de la creación
el nacimiento del hombre verdadero a partir de la podredumbre
pero todo ha cambiado
después de la invención del mordisco luminoso
que hace sangrar la realidad última de los seres y las cosas
detrás de la piel del hombre está el hombre
detrás de la inmovilidad de lo inerte
está la gran vida cósmica que palpita
por cada herida de luz se derrama el gozo esencial y único
el gozo de sí mismo
que se confunde con el gozo de ser universal
por cada herida de luz se derrama
la perfecta identidad, lo uno y lo múltiple
lo separable y unible
más allá del tiempo y del espacio
no se pueden palpar las palabras sólo se palpan los gritos
en el fondo del océano la voz va a despertar a los sueños
la imagen
es un signo de la penetración del sueño en el mundo
la imagen
hace estallar los oídos indiferentes
toda palabra desnuda de sentido se colma de vida
de la vida ardiente que quema los labios
y que se transfigura en el silencio
como en un sagrado contacto
es el triunfo final de la palabra casi silenciosa
la palabra mezclada con noche
la palabra que vuela incansable hacia el deseo
haremos así cantar el silencio poblado de imágenes
en una noche iluminada por la luz absoluta.

EL LOBO QUE NACE DEL AMOR

Aquel que recibió el pan de cada día
supo esconderlo en las noches de rencor filosófico
todos los pensamientos son cortinas para el
corazón y los traidores recogen las migajas del banquetes de los amantes
fue en el tiempo en que no se conocía el amor
el labio sagrado encendía el párpado siniestro
el ojo oblicuo descendía hasta la profundidad del corazón inicuo
el amor nació del amor y todo quedó entonces
aclarado el recién llegado se levantó respetuoso
para saludar a las tres ubres vacías
el amor surgió oportunamente para destruir toda esperanza
lo supieron los que no querían oír y los enterradores se inclinaron
los chalanes borrachos transportaron el amor
frágil hasta el tiempo interminable
y así fue que se destrozó al caer desde la altura
de la mirada perdida
se destrozó en una batahola de relámpagos de
azúcar y hubo un mordisco vacío
en el gran agujero negro del amor.

EL MUNDO ES TUYO

Cuando alguien pregunta inesperadamente
¿qué hora es?
se determinan curiosísimos desniveles una enorme melancolía
suspendida sobre una blanca llanura un río
quebradizo una sorpresa ascendente y el concurso de una boca certera.
que habla con rumores de corazón galopante y deja
una roja señal en los que pasan

Quizás suben lentas escaleras en busca de lugar más alto
para la cita del humo la cólera se niega a despertar
los trenes descarrilan detrás de tus párpados y en medio de una gran incomodidad
el horizonte circula por tus venas

El mundo es mío te lo doy un río se desliza junto a tu piel
un ala líquida en una llanura dormida
una leve espuma denuncia la libertad que se ahoga la emoción
contenida atrae a las moscas un violento zumbido
y la brusca rotura del mecanismo que produce el fenómeno de la turbación

La hora del conocimiento ha terminado el tiempo es sinuoso y los hambrientos
devoran como siempre las manos que los socorren el suicidio
oculta una inmensa victoria el mundo es tuyo ¿podríamos apresurarnos?
Indudablemente el momento es oportuno los crímenes fraguados
la complicidad de las falsas rameras el don del extravío
el subyugante temblor de las manos
la voz que llama está cada vez más distante
los instintos se oxidan la equivocada posición de la memoria
el mundo es tuyo sin entrada ni salida el largo alcance de la esperanza
el esplendor de la vida la mirada socarrona la sed se derrama
el mundo es tuyo y tu piel se estremece.

LA MÁSCARA DE LA MEDIANOCHE

La casa
es una sombra del vértigo
que agita las manos de los moradores de la espera
un único juguete
la máscara
delante del gato inexplicable
el ente que detiene las horas
la apacible inexistencia de la noche del tiempo
vive la multitud en uno
¿a quién puede sorprender
el gato inmóvil que contempla la espera?
las sombras cubren el muro de la pequeña ausencia
no existe la multitud no existe uno
sólo las manos que se sumergen cada vez más en la sombra
para beber con extraña avidez el cálido licor nocturno
¿a quién puede sorprender
la visita de la pequeña ausencia envuelta en su repetido vértigo?
la única vigilia de la máscara
que despierta a los ausentes
que detiene la hora del gato inexplicable
un rayo de luz
hace más profundas las sombras
la casa
cesa de girar
la inmovilidad se arranca la máscara.

PESADILLA LITÚRGICA

La llama se extingue
la calle sembrada de cenizas
las mujeres comercian con el fuego
los enemigos marchan de la mano
las lágrimas brotan de las puertas
los ciclistas ruedan sobre los principios morales
el gran órgano de la catedral
el humo
gris
una canción sorda
una llama sorda
la alegría hace estallar las venas de los ángeles
un gemido alucinante guía los pasos del sacerdote hacia el deleite
el asombro es rojo
un líquido gotea sobre el altar
la sangre la fugacidad la desnudez
la desnudez la inmortalidad
los ojos como relámpagos, las mejillas veloces
las lágrimas no brotan
tormenta de la fugacidad
lo eterno se paraliza
los ciclistas corren detrás de la indiferencia
el sacerdote acompaña con los ojos la danza
geometría de lo agónico
suspendida en el centro de la mirada
está la desnudez

¿habrá alguien que pueda comprender nuestra fiesta?

ALGUIEN QUE DESPIERTA

Abre tus ojos de barro
tus ojos de cielo y de noche interrumpida
tus ojos de alfombra, tus ojos pisoteados
ábrete a la luz y a la sombra y a los vientos
a la sombra negra que arrojan los cuerpos.

Árbol de la ceguera, de las muertes,
camino de las desapariciones,
marchas hacia los ojos abiertos del tiempo
hacia el agua pura del instante que corre
cuando te detienes te tornas invisible
cuando andas te destruyes
sólo eres la sombra de la idea de ser
pero con el hueco de tu mano ves todo
por el hueco de tu mano te derramas,
cuerpo ávido de caricias de atmósferas,
mil veces impasible, mil veces tierno
pero finalmente absorbido por la nada
que corroe lentamente el agua del tiempo

LOS DÍAS IMPOSIBLES

Con garras de refinadísima paciencia los pensamientos buscaron su microscópico asidero su metal de peligrosa resurrección su reflexión de espejo que amanece
y desde aquel tiempo pasado
volvamos hacia la actual condenación de los peces
hacia Nausicaa aprisionada en la red de telescopios
apacigua tu voz y enciende tu lentitud Nausicaa arroja nombres
que orienten a los venturosos hacia el incendio de las controversias
donde todas las religiones arden ávidas de exterminio
y el ala del ave fénix cubre un imperio de cenizas
ave diamantina María exhibe tu ilustre sexo
para detener la ronda de tragedias inauditas que nos esperan
que la col parabólica exprima su coral
y la sierpe encienda su llama para ahuyentar ángeles panzudos
que salten los negadores de sí mismos y estallen las hormigas
y el venerable fósforo ilumine la parte de las manos
que giran infinitamente cansadas de esperar

Ah son los días imposibles niños abandonados en los andenes de las grandes estaciones ratas hambrientas en los sótanos y los sonámbulos de pie en las ventanas de inmensos rascacielos prontos a caminar por el vacío
en el día inmóvil aclamando la muerte delirante de los negros
colgados de horcas altísimas suspendidas de ascuas voluptuosas
más allá del pensamiento
donde se derrite la grasa de las ideas
colgados de horcas altísimas buscan los días imposibles
agotando jadeantes los manantiales de sabiduría
y las mujeres sienten al contemplarlos un cálido espasmo entre los muslos
un despertar rigurosamente místico
pero más exacto es el despertar del disparo y su consecuencia ensangrentada
entre los muros
más exacta la noche y los desperdicios que la envuelven donde los rumores se han vuelto gritos y el venerable fósforo destila su náusea diamantina para que la náusea sacuda su cascara vibrante
buscan los días imposibles los días inmóviles
envueltos en hermosos terciopelos grises
en la cruda dirección de las pirámides
la sabiduría manejada por los recién nacidos
horcas altísimas para que la muerte sea voluptuosa
adornada con perfiles de vagabundos en la niebla
cierra el ojo del cíclope impúdico
que contempla insaciable la hora postrera de los moribundos
agita el látigo sobre el esplendor de las caricias
hasta que jueguen la carta desesperada de la bruma
el tiempo sigue su curso con pies de sueño mineral
los vagabundos invaden las palacios los videntes llaman a las puertas de los hoteles y en la noche vacía de los orfebres el gran baile de máscaras ha fracasado el látigo agita su intenso escalofrío
allí donde todo se ha perdido queda la noche de los agotamientos
y el único contacto posible es el roce delator de los mármoles
un sueño invencible domina a los poderosos y el emperador posa su agonía
en la más alta cúspide de la noche
en el atardecer de un mundo fatigado de pensar
el viejo guardián de mitos se desploma
por la ruta de los días imposibles toda comarca es eterna.

LA MUERTE INMORTAL

Rebeldía de los comensales. La fiesta despierta a los visionarios que fraternizan con el alba.

Guerreros nocturnos de espaldas contra las murallas de luz. Los mensajeros del tiempo no obedecen las órdenes. Fracaso de la ceremonia frente al mar. Los desterrados te abandonan oh tierra inaccesible a las súplicas.

Las esclavas se mueven en el infinito espacio de las palabras. La desesperación se detiene a la puerta de los insensibles. La voz henchida de una misteriosa ternura llama.

Oscuras en el recuerdo. Despiertan. Izan sus manos hasta más allá del tiempo. Se clavan las uñas. Se desgarran con calculada indiferencia.

Falta el dolor y todas las heridas son mortales. Los besos son mortales. La desesperación llama a todas las puertas. El tiempo cambia los cuerpos de lugar. Pasa la noche sin dejar rastros. La voz calla. Una última sonrisa se desvanece. El humo queda. Un viento de piedra nos envuelve. Sólo la muerte es inmortal.

EL MURO SECRETO

En el extremo de la calle más angosta
el pregonador de esperanzas
une el pasado el presente y el futuro
un gato despavorido
y detrás la camarera vertiginosa
que llama a todas las puertas
para encender el fuego de la imaginación
es demasiado temprano
para recordar qué crímenes habría que cumplir
pureza de tu mirada, desfilar de puertas burlonas
en el centro de la frente cristalina una gran herida que sangra
a través de ella se ve el muro secreto
nada ocultes, nada ocultes
a aquel que azota las paredes
ya los gavilanes borrachos devoran los pergaminos
y tu espíritu excelso desaparecerá en una tempestad de carcajadas
estruendosas
ondean las esperanzas
en el gran viento amarillo
que cierra bruscamente la puerta burlona
una multitud absorta de buscadores de rumbos
deambula entre catedrales en ruinas.

“ES DECIR”

En tiempo húmedo
los sueños hacen rechinar las puertas

Sin molestar a los niños
los fatigados sacuden su palidez

Ardor de los pequeños
que desplazan el invierno con sus mentiras

Durante el deshielo de los espejos
una mano queda adherida al invierno de los cristales

Atormentados por pastores celestes
los cazadores de caricias se pierden en las callejuelas

Allí donde se aglomeran las plegarias
la belleza usa su máscara de escalofrío

Solemne avenida de las arrugas
viaje sin retorno para evitar reconocerse

Una alegría plegable para uso de los viajeros
un abrigo para soportar el frío de las preguntas

Quizás convenga esperar
el vino añejo en la buena época de los perfiles, en la saturación del coloquio consigo mismo, en la afectada simplicidad para afrontar playas ardientes

Quizás convenga esperar
la hora de la creación en que las tinieblas se desnudan

Y arriba en el lugar que corresponde al desplazado invierno
sólo hay un espectador
el último de los últimos
dispuesto siempre a quedarse.

Aldo Pellegrini en Construcción de la destrucción (1957), incluido en Antología de la poesía surrealista latinoamericana (Editorial Galache, México, 1974, ed. de Stefan Baciu).

Te recomendamos ver el programa de televisión.

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