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34. Poesía más Poesía: Nazim Hikmet y Miguel Oscar Menassa

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BIOGRAFÍA DE NAZIM HIKMET RAN

Nazim Hikmet es un poeta que estuvo mucho tiempo en la cárcel y en la cárcel fue donde escribió muchos de sus poemas de amor. Con lo cual se puede decir que estaba en la cárcel y era libre.
El papa Francisco dijo de Nazim: Con el amor, se puede ser libre hasta en la cárcel.

Love Beyond the Box of Chocololates with Nazim Hikmet — Mother Tongue
Nazim a la edad de cuatro años y medio en Alepo. Cortesía de la Fundación Nazim Hikmet

Nació en la ciudad griega de Salónica, que en la época de su nacimiento formaba parte del Imperio otomano. Aunque en realidad había nacido dos meses antes, su nacimiento se registró el 15 de enero de 1902, y ésta fue considerada la fecha oficial. Nació en un ambiente intelectual: su abuelo había sido poeta; su padre, Nazım Hikmet Bey, era un alto funcionario imperial, y su madre, Ayşe Dshalila, una destacada pintora. Estudió en el Instituto francés Galatasaray de Estambul, y más adelante en la escuela naval de Turquía, aunque no llegó a embarcarse a causa de su estado de salud. Durante la guerra de independencia, se unió a Atatürk en Anatolia y ejerció de maestro en Bolu. En 1921, impresionado por la Revolución Bolchevique, viajó a la URSS. Estudió sociología y ciencias económicas en la Universidad de Moscú e ingresó en el TKP, el Partido Comunista de Turquía.
Tras sus estudios en Moscú, encuentra dos faros estéticos: Bladimir Maiakovsky y Gerar de Nerval. En 1923 Turquía acabada de salir de una cruenta guerra de liberación que contó con un inmenso apoyo popular que culminó un final traumático del Califato que fue sustituido por una Asamblea Nacional que implantó la República. Ésta, separó la religión del estado e implantó el sufragio universal. Nazim en un primer momento como todos los intelectuales de su generación se unió a esta oleada nacionalista y republicana aunque al poco tiempo el nuevo régimen se convirtió en una república autoritaria, ferozmente anticomunista.

En diciembre de 1924 regresó a Estambul y se incorporó a la redacción del diario Aydınlık (Claridad), órgano del TKP, que fue clausurado por las autoridades en febrero del año siguiente, coincidiendo con las medidas excepcionales que el Gobierno había adoptado tomando como pretexto un alzamiento kurdo. Los colaboradores de Aydınlık fueron detenidos y procesados. Nazım Hikmet logró evitar ser arrestado huyendo a Esmirna y pasando a la clandestinidad. Juzgado en rebeldía, fue condenado a 15 años de cárcel, por lo que en septiembre de 1925 se exilió en la Unión Soviética. Allí tomó parte en la creación de un teatro-estudio (METLA), que desapareció en marzo de 1927.
Regresó sin pasaporte a Turquía en 1928 y durante los seis meses que pasó en prisión se dedicó a escribir para el diario Akşam poemas, novelas, relatos, artículos, ensayos y teatro. En 1929 publicó sus libros de poemas 835 líneas, La Gioconda y Si-Ya-U. En esta época formó parte también del comité de redacción de la revista vanguardista Resimli Ay (Mensual Ilustrado), que causó gran revuelo en medios intelectuales. Conoce entonces a su futura primera esposa, Pirayé, que entonces contaba apenas 22 años.

Nâzım Hikmet - Wikipedia, la enciclopedia libre


En 1930 publica dos nuevos poemarios, Varan 3 (Y van 3) y 1+1=2, el segundo en colaboración con Nail V. (Nail Çakirhan); en 1931, La ciudad que perdió la voz, ilustrada por Abidin Dino; y, en 1932, la antología de poemas Telegrama nocturno, y ¿Por qué se ha suicidado Benerci?. También escribió obras teatrales: Kafatası (El cráneo) y La casa de un muerto, estrenadas ambas en Estambul en 1932. En esta década echa mano de seudónimo para poder publicar sus artículos en periódicos. En 1933 fue detenido y encarcelado, acusado de asociación ilegal y de pretender implantar un régimen comunista. En el juicio de la cárcel de Bursa fue condenado a pena de muerte, aunque en 1935 se benefició de una amnistía general, solo estuvo en la cárcel dos años. Publica en esa temporada la novela “LA SANGRE NO HABLA”, así como varias obras dramáticas y otros poemas.

“CARTA A MI MUJER”
Cárcel de Bursa 11 de noviembre 1933.

¡Mi único amor!
En tu última carta
“me duele el corazón”
“tengo el alma apagada”
Me dices
“si te ahorcaran” “si te perdiese”
Dices
“no podría vivir”.

Vivirás mujer mía
Un muerto balanceándose sobre una soga.
Mi voz
Se ahoga
En mi garganta
Y de ningún modo
Mi corazón acepta
Esta manera de morir.

Sin embargo,
Ten la certeza amor mío
De que si la mano peluda, cual araña negra
De algún miserable verdugo
Ha de echarme la soga al cuello,
“en vano mirarán a Nazim
Para encontrar el miedo en mis ojos azules!

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En los años treinta publica dos de sus obras más importantes: los poemas narrativos “La epopeya del jeque Bedreddin” (Şeyh Bedrettin Destanı, 1936), en la que glosa la figura de un líder religioso revolucionario del siglo XIV; y “Cartas a Taranta Babd” (Taranta Babu’ya Mektuplar, 1935), sobre la invasión de Etiopía por las tropas de Benito Mussolini.

Nazim Hikmet | "Si yo no incendio, si tú no incendias, si no… | Flickr

En 1938 fue condenado por un tribunal militar a quince años y cuatro meses de prisión, acusado infundadamente de mantener contacto con los alumnos de la Academia del Ejército, con los que ejercía sedición. En Julio de aquel año al poco de concluir este proceso fue trasladado a un barco de guerra donde a raíz que en un registro aparecieran libros suyos en las pertenencias de algunos cadetes, es juzgado nuevamente a trece años y cuatro meses más de prisión, con lo que la condena suma veintiocho años, sin posibilidad de redención.

 POEMAS DE NAZIM HIKMET

En la cárcel de Bursa conoció a los jóvenes Orham Kemal que estaba cumpliendo cinco años de condena, futuro gran escritor e Ibrahim Balaban que alcanzó el éxito con su obra pictórica. Durante su permanencia en prisión contrajo matrimonio con Münevver Andaç (fue su segundo matrimonio). En la cárcel escribió sus Poemas de “Las 22-23 horas”, “Desde las cuatro cárceles”, Rubayat y su obra más ambiciosa, “PAISAJES HUMANOS DE MI PAÍS”, en la que se proponía retratar a su pueblo en diferentes momentos históricos. Esta Obra fue escrita mayormente en la cárcel a lo largo de los 13 años que cumplió condena.

Nazim enviaba todo lo que escribía a Pirayé (su primera esposa) y ella fue la depositaria de toda la obra escrita en prisión. (Según Nazim, unas 6600 paginas). No se conservan todas las páginas, algunas se perdieron en la censura penitenciaria y otras por las azarosas circunstancias que vivieron el poeta y sus próximos, o porque él mismo las desechara.

La versión turca de “PAISAJES HUMANOS DE MI PAÍS” apareció en su país, tres años después de su muerte, en 1960 la hizo la Editorial del Partido Comunista Italiano, que lo publicó como: “PANORAMA HUMANO”, la primera edición conocida de la obra, traducida al italiano, de una versión literata al Francés, preparada por la mujer de él. En 1962 apareció la Edición Rusa de esta obra y en Paris lo hacen el mismo año, con una versión incompleta.

“NO ES CHACOTA LA VIDA”

No es chacota la vida.
La tomarás en serio,
como lo hace la ardilla, por ejemplo,
sin esperar ayuda ni de aquí ni de allá.
Tu más serio quehacer será vivir.
No es chacota la vida.
La tomarás en serio,
pero en serio a tal punto
que, puesto contra un muro, por ejemplo,
con las manos atadas,
o en un laboratorio,
de guardapolvo blanco y con grandes anteojos,
tú morirás porque vivan los hombres,
aún aquellos hombres
cuyo rostro ni siquiera conoces.
Y morirás sabiendo, ya sin ninguna duda,
que nada es más hermoso, más cierto que la vida.
La tomarás en serio,
pero en serio a tal punto
que a los setenta años, por ejemplo,
plantarás olivares,
no para que le queden a tus hijos,
sino porque, aunque temas a la muerte,
ya no creerás en ella,
puesto que en tu balanza
la vida habrá pesado mucho más.

Desde su última condena por un tribunal militar en 1938 y su liberación en Julio 1950, tras una considerable movilización internacional y una huelga de hambre que puso en grave peligro su vida, escribió casi toda su obra a la que se dedicó con indesmayable entusiasmo durante aquellos años de plomo fue: “PAISAJES HUMANOS DE MI PAÍS” .

Imprescindibles: Nazim Hikmet, sigue siendo un traidor a la patria; Sangre  que no se desborda, de Miguel Hernández; España en marcha, de Gabriel  Celaya. – PRES.O.S.

Con esta obra Nazim Hikmet se propone romper las fronteras entre diversos géneros literarios, de hecho en este largo poema, encontramos frecuentes escenas dialogadas, incursiones en la historia y sobre todo una composición cinematográfica, una arquitectura de debe mucho a la técnica de guion cinematográfico con la que Nazim estaba sobradamente familiarizado.

El poeta ya había escrito un guion estando 16 meses en la cárcel de Bursa, al salir en libertad en agosto de 1934, gracias a la amnistía decretada para conmemorar el X Aniversario de la República. Trabajó escribiendo guiones, doblando películas y ejerciendo de ayudante de Dirección, por aquel entonces del Director de cine Turco más prestigioso.

El propio Nazim dirigió y escribió dos documentales: “SINFONÍA DE ESTAMBUL” Y “SINFONÍA DE BURSA”, ambos en el 34 y un largometraje.

Con esta obra, Nâzim Hikmet se propuso romper las fronteras entre los diversos géneros literarios. De hecho, en este largo poema encontramos frecuentes escenas dialogadas, incursiones en la historia y, sobre todo, una composición cinematográfica, una arquitectura que debe mucho a la técnica del guión cinematográfico con la que Nâzim estaba sobradamente familiarizado. Desde el comienzo del poema, en la estación de Haydar Pasa, en la orilla asiática del Bósforo, el tren cumple una doble función. Por un lado, es el escenario donde intervienen —además de los presos, entre ellos Halil, trasunto del poeta— una multitud de personajes que, a través de sus conversaciones y ensoñaciones, permiten al poeta proyectar frente al lector —como el espejo stendhaliano, pero también como lo haría una pantalla de cine— su visión de la sociedad. Mientras los diálogos ahondan la formidable caracterización física que hace de los protagonistas, sus ensoñaciones —a manera de secuencias retrospectivas o flashback— permiten al poeta retrotraer también en el tiempo su particular visión de los paisajes de su país. Pero, por otro lado, el tren es también un trávelin que, en un prolongado recorrido circular, pautado por los traslados de los presos, recorre las tierras de Anatolia.
El fragmento que presentamos a continuación corresponde al Libro Primero de “PAISAJES HUMANOS DE MI PAÍS” e incluye una de esas escenas retrospectivas a que nos referíamos, en que uno de los viajeros del vagón 510 —en uno de cuyos compartimentos viaja un grupo de presos escoltados por guardias— rememora —en plena Segunda Guerra Mundial, objeto de discusión entre otros viajeros— los años de su juventud en medio de la Gran Guerra de 1914-18.

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“PAISAJES HUMANOS DE MI PAÍS”
I FRAGMENTO

Kâzim de Kartal
O también el agá Kâzim del pueblo de Yayalar
O también el señor Kâzim de Estambul
(un hombre de 45 años que parecía un lobo)
dijo a Sakir: “Enciende un pitillo.”
Sakir de Sakarya
(al que le sacaron diez cubos de agua de la tripa)
fuma su cigarrillo como si aplicara sal y tabaco
a una herida abierta.
Terrible es su anhelo
De morir en un colchón de muelles.

Kâzim de Kartal
apoyó la cabeza en el respaldo de madera.
Entornó sus ojos amarillos de lobo.
A la par que el vagón,
su cabeza se balanceaba a un lado y a otro.
Observaba a Sakir,
“Soldadito”, pensaba,
“Soldadito, Soldado”.
Y una tras otra
Lo martillean sin cesar las ruedas
(cada vez más rápido, cada vez más fuerte).
Soldadito, soldado,
Soldadito, soldado.
Y a Kâzim se le aparece el rostro del soldado
harapiento, agarrándose a los negros arbustos,
saliendo a duras penas de la oscuridad,
una enorme EXPEDICIÓN en años de la Gran Guerra.
¿Por qué es tan fácil ahora sentirse cómodo?
¿Por qué es tan difícil recordar las pasadas desgracias?
Kâzim de Kartal era guardafrenos en Pozanti,
corría el año 1917…
Día y noche los convoyes se dirigían a los frentes.
¿Dónde comenzaban, dónde acababan?
La caldera de los trenes se alimentaba con leña de pino.
El olor a leña quemada impregnaba los raíles.
Las vías férreas estaban en manos del ejército.
Soldadito, soldado,
soldadito, soldado.
En los cuatro frentes es el Apocalipsis.
Los vagones con capacidad para cuarenta
van abarrotados con ochenta, cien soldados.
Cerradas con candado las puertas de los vagones.
Pasan los trenes cargados de soldaditos.
Soldadito, soldado,
soldadito, soldado.
En los vagones cerrados no hay piedad…
Por aquel entonces Pozanti era la última estación.
El guardafrenos Kâzim de Kartal se quitó la ropa.
Se acuclilló bajo el sol a despiojarse.
Soldados y expediciones cubrían montañas y rocas.
Hambrientos y sedientos los que van; inválidos los que regresan.
La muerte es mandamiento de Dios, pero ojalá no existiera el hambre.
El hambriento es como un lobo presto al ataque,
el hambre nos vuelve peores que las bestias.
Soldadito, soldado,
Soldadito, soldado.
El comandante de la tropa no tiene piedad…
Pozanti está en lo más hondo de un barranco abrasado por el sol.
El guardafrenos Kâzim de Kartal observa:
El soldado de caídos bigotes
está en los huesos.
Destrozadas abarcas en sus pies.
El soldado delira tumbado boca abajo.
Rebusca granos de cebada entre las boñigas de los caballos.
El soldado lava la cebada en el río.
Y luego la seca al sol para comérsela.
Soldados y expediciones cubrían montañas y rocas.
La muerte es mandamiento de Dios, pero ojalá no existiera el hambre.
Soldadito, soldado,
Soldadito, soldado.
Como mucho un puñado de cebada,
las boñigas de los caballos no tienen piedad.
A la izquierda del cruce hay una vía ciega,
en la vía ciega hay un vagón.
En el vagón hay seis alemanes sentados.
Rubicundos y culones.
Sentados a la mesa comiendo macarrones.
Tal vez no sean tan gordos,
pero así es como los ve Kartal.
Soldadito, soldado
Soldadito, soldado.
¿Qué tiene de extraordinario ser alemán?
Hay un perro atado al vagón de los alemanes.
Pelo gris, orejas cortadas y el lomo bien rollizo.
Cuando el alemán se hartó, echó sus macarrones al perro.
Hasta el perro del alemán come macarrones.
Tal vez no los coma a todas horas.
Pero así es como lo ve el de Kartal.
Soldadito, soldado,
Soldadito, soldado.
El soldado avanza por la vía ciega.
El soldadito avanza hacia el perro.
Va arrastrándose a cuatro patas,
avanza un poco y se detiene,
ocultando la cabeza, como si fueran a apedrearlo.
Soldadito, soldado,
Soldadito, soldado.
Le quita los macarrones al perro y retrocede.
El soldado retrocede sin mirar atrás.
El hambriento es como un lobo presto al ataque,
el hambre nos vuelve peores que los perros.
Los seis alemanes aplauden al soldado.
La treta fue del agrado del alemán.
Soldadito, soldado,
Soldadito, soldado.

La perdiz va apeonando por las montañas,
pero en cuanto la hieren
se desploma y ya no se mueve.
La perdiz está descorazonada
y aunque tuviera fuerzas ya no puede volar…

Las expediciones partían del cuartel de Selimiye,
en ese maldito lugar reunían a los soldados que volvían de permiso.
Ya había cicatrizado la herida y había terminado el permiso,
pero el soldado estaba descorazonado
y tenía una herida abierta en el corazón.
Ya la Gran Guerra toca a su fin:
es el año mil novecientos diecisiete.
Así se hunda
el cuartel de Selimiye…
En el patio del cuartel
el suelo hierve
de piojos.
Al caminar crujen bajo tus pies,
pisas la sangre que han chupado a los soldados.
Sangre que ha saciado a los piojos.
Sangre negra y muerta.
En el cuartel de Selimiye la carne de los soldados
no está cubierta de vello ni de piel,
sino de piojos.
En el patio leían la lista
de los que eran enviados al frente.
El soldado dudaba, la mirada perdida,
y no respondía.
Había perdido sus esperanzas
y solo guardaba su obstinación.
Devorados por el hambre y los piojos,
cada día sacan los cadáveres de cien soldados,
el sargento se desgañita leyendo la lista
hasta que amanece,
el soldado no saldrá con vida por esa puerta.
Pero el Estado es más fuerte que los soldados.
Una mañana,
el patio estaba repleto de soldados.
Puede que hubiera diez mil,
o tal vez más.
Un inmenso mar de soldados.
Se rascan y guardan silencio.
Hombro con hombro.
Un sargento flamante se subió a la mesa
(alto
bigote negro
y quepis impecable),
lee la lista, pero nadie responde.
Una hora, dos horas.
Si Memet es obstinado, también lo es el sargento.
Dos horas, tres horas.
Nadie responde.
El sargento ya no aguantó más
y desde la mesa maldijo a sus madres y a sus mujeres.
Es peligroso insultar a Memet en pleno monte,
aunque esté solo
y esperanzado,
pero aún es más peligroso insultar en un cuartel a diez mil Memet desesperados.
La mano de Memet agarró la pata de la mesa,
y el sargento cayó del cielo al suelo.
Memet se agachó, se incorporó,
Y del sargento no dejó
Ni carne ni huesos ni tampoco el flamante quepis.

Avisaron al cuerpo de guardia.
Llegaron los Memet de guardia,
sin piojos, cebados y con bayonetas.
Entraron como lobos en un rebaño de ovejas.
Aullidos, el infierno.
Memet huye; Memet persigue.
Atraparon a unas dos mil ovejas.
Las enviaron a Haydarpasa en vagones cerrados.
En los vagones de cuarenta plazas
se apiñaban 80, 100 Memet.
Las puertas estaban cerradas con candados.
Los trenes iban repletos de soldados.
Soldadito, soldado,
Soldadito, soldado.
Tal vez yo mismo maté a un soldado,
una tarde,
en las escaleras de piedra
del cuartel de Selimiye.
Memet llevaba un pan en la mano.
¿Dónde lo habría encontrado?
Quién sabe…
Los bigotes de Memet eran rubios,
el pan era negro.
Deshice mi faja roja
(cuatro codos
relucientes
de lana y seda):
—Tú —le dije—, dame una rebanada
y yo te daré un codo de mi faja.
—¡Quiá! —replicó.
—¿Dos codos?
—¡Quiá! —repitió.
—¿Tres codos?
Memet quería toda mi faja de seda.
Sus bigotes eran rubios.
Yo miraba el pan.
Mi faja relucía en sus ojos.
Le di una patada en la ingle.
Memet se encogió y cayó de espaldas.
Se le había salido de la cabeza un trozo de hueso
como la viruta que sale de la madera de pino.
El pan en mi mano,
pero la sangre derramada
corría y se extendía
viva y roja
como mi faja de seda.
Por los escalones de piedra.
Soldadito, soldado,
Soldadito, soldado.
Cuando el hambre acecha,
¿Memet ya no tiene piedad de Memet?…

Entrecerrados sus ojos de lobo amarillo,
La cabeza de Kâzim de Kartal se balancea a un lado y a otro
al compás del vagón.
Frente a él Sakir de Sakarya
se aproxima
se aleja
se aproxima.
Y Kâzim de Kartal,
rodeado por las imágenes de aquellos lejanos días
y las palabras que escucha en el vagón,
unas veces se deja llevar años atrás y otras regresa al presente.

Está hablando el dueño de la alforja-alfombra:
—Desde luego, no hay manera de resistir al alemán.
¿Con qué vamos a resistir?
¿Con las cuatro armas rotas que nos ha dado el inglés?
Cualquier mañana tendremos encima
sus escuadrillas de aviones.
Y eso no son pájaros que se cacen con escopeta
ni tampoco garduñas para cazar con una trampa…

Frente a Kâzim de Kartal
se yergue con toda su estatura Memet:
descalzo.
Con el fusil al hombro,
las balas en la cartuchera
y un puñal en la mano…

En su estancia en la cárcel, su salud sigue deteriorándose y en Septiembre de 1949 se crea un comité internacional para su liberación, Al que prestaron su apoyo, intelectuales de todo el mundo, iniciado el movimiento por “Tristan Tzara”, apoyado por: Yves Montand, Aragón, Picasso, Camus, Sartre, Simone de Beauvior y Paul Robeson.

“MIRO A LA TIERRA, DE RODILLAS”

Miro la hierba
Y el insecto.
Miro el florido instante, tan azul.
Y como tú recuerdas la tierra en primavera,
Te miro en todo lo que miro.
Acostado de espaldas, veo el cielo,
Veo los árboles, las ramas,
Veo volar a las cigüeñas…
Y, como te pareces al cielo en primavera,
Te veo en todo lo que veo.

Hice fuego de noche a campo abierto.
Siento el calor del fuego
Y el del agua,
El de mis ropas, el de mi dinero.
Y, evocada al calor del vivac en la noche,
Te siento en todo lo que siento.
Yo estoy entre los hombres.
Yo los amo.
Yo amo la acción
Y el pensamiento.

Yo amo la lucha
Y, como encarnas todo lo que yo amo luchando,
Te amo en todo lo que amo.
El más bello de los mares
Es aquel que no hemos visto.
La más linda criatura
Todavía no ha nacido.
Nuestros días más hermosos
Aún no los hemos vivido.
Y lo mejor de todo aquello que tengo que decirte
Todavía no lo he dicho.

Le musicalizaron un poema de la niña muerta que habla sobre la destrucción de Hiroshima. Composición musical realizada por Paul Robeson.

El poeta comenzó el 02 de mayo de 1950 una huelga de hambre que contribuyó a sacar de su indiferencia a una parte de la sociedad turca y el 14 de mayo ante el agravamiento de su estado de salud, tuvo que ser ingresado en un hospital. Sus amigos empezaron a temer seriamente por su vida pues el gobierno no tomaba iniciativa. Convocaron a su amigo Abidin Dino para convencerle que abandonara la huelga de hambre, hasta que tomara posesión el nuevo gobierno del Partido Demócrata. Finalmente tras recibir múltiples llamamientos, el 20 de mayo aceptó interrumpirla pero su liberación como muchos temían, no se produjo hasta el 14 de Julio de ese año, cuando la nueva Asamblea Nacional, ahora dominada por el partido demócrata aprobó la amnistía que permitió la salida de la cárcel de 111 comunistas.

Partido Comunista de México *☭ on Twitter: "El 15 de Enero de 1902 nació el  gran poeta y comunista turco Nazim Hikmet. "Yo soy comunista Porque no veo  una mejor economía en

“EL QUINTO DÍA DE HUELGA DE HAMBRE”

Si no consigo expresar bien, hermanos,
Lo que quiero decirles,
Tendrán que disculparme:
Siento algunos mareos,
me da vueltas un poco la cabeza.
No es el alcohol.
Apenas, es un poquito de hambre.

Hermanos,
Los de Europa, los de Asia, los de América:
Yo no estoy en prisión ni en huelga de hambre.
Me he tendido en el césped, esta noche de mayo,
Y los ojos de ustedes me miran de muy cerca,
lucientes como estrellas,
En tanto que sus manos
son una sola mano estrechando la mía,
como la de mi madre,
como la de mi amada,
como la de mi vida.

Hermanos míos:
Por otra parte, ustedes nunca me abandonaron,
Ni a mí, ni a mi país,
ni tampoco a mi pueblo.
Del mismo modo que los quiero a ustedes,
ustedes quieren a los míos, lo sé.
Gracias, hermanos, gracias.

Hermanos míos:
Yo no tengo la intención de morir.
Si soy asesinado,
Sé que entre ustedes seguiré viviendo:
Yo estaré en los poemas de Aragón
(en su verso que canta la dicha del futuro),
Yo estaré en la paloma de la paz, de Picasso,
Yo estaré en las canciones de Paul Robeson
Y, sobre todo
y lo que es más hermoso:
Yo estaré en la triunfante risa del camarada,
Entre los cargadores portuarios de Marsella.
Para decirles la verdad, hermanos,
Yo soy feliz, feliz a rienda suelta.

Nazim, nunca se doblegó ante la tiranía, no consiguieron acabar con Él, “resistió” y permaneció fiel a las ideas revolucionarias, aun teniendo los brazos atados a la espalda y la espalda pegada al corazón.
En Noviembre de 1950, la segunda conferencia del Congreso Mundial de la Paz, le galardonó con el “Premio de la Paz”, recibió junto con Pablo Picasso, Paul Robeson y Pablo Neruda, que fue el encargado de recogerlo en su nombre, ya que las autoridades turcas no le permitieron acudir a Varsovia; y no solo no le concedieron el pasaporte sino que reabrieron su expediente militar y recibió una orden de alejamiento para incorporarse a un alejado destino.

neruda hikmet
Nazim Hikmet y Pablo Neruda

Con 50 años de edad, pretendía el Gobierno que se incorporara a las filas, ya que no había cumplido el servicio militar. No hacía mucho tiempo otro escritor de la misma región, había muerto en extrañas circunstancias, tras haber sido llamado a filas en una edad tardía.

Nadie le daba trabajo a Nazim, y muy pocos se atrevían a visitarlo en su casa, vigilada por la policía. Nazim temió ser víctima de una venganza por parte de quienes no se resignaban a saberlo libre, cuando habían dispuesto todo para que se pudriera de por vida en prisión, de modo que comenzó a planteársele el exilio.
En Marzo de 1951 nació su hijo “Mehmet” y menos de 3 meses después huía de su país a bordo de una frágil embarcación.

En 1957 publica: “DURO OFICIO DEL EXILIO”.

TUS MANOS Y LA MENTIRA”

Graves como las piedras,
Tristes como canciones de presidio,
Pesadas y macizas como bestias de carga,
Tus manos se parecen
al rostro endurecido
de los niños hambrientos.

Ágiles, laboriosas como abejas,
Pródigas como ubres desbordantes de leche,
Intrépidas lo mismo que la naturaleza,
Bajo su dura piel, tus manos guardan
la amistad y el afecto.

No está nuestro planeta sostenido
por los cuernos de un buey:
Tus manos lo sostienen…

¡Qué hombres, nuestros hombres!
Los mantienen a fuerza de mentiras,
Siendo que andan hambrientos,
Faltos de carne y pan,
Y dejan este mundo, al que cargan de frutos,
Sin poder verlos en la mesa propia
ni siquiera una vez.

¡Qué hombres, nuestros hombres!
Sobre todo los de Asia, los de África,
del medio Oriente, del Cercano Oriente,
los de las tantas islas del Pacífico
y los de mi país,
es decir, mucho más del setenta por ciento
de los hombres del mundo:
Están adormecidos, están viejos,
Siendo listos y jóvenes como lo son sus manos…

¡Qué hombres, nuestros hombres!
Ustedes, mis hermanos de América o Europa,
Tan alertas y audaces,
A quienes, sin embargo, los aturden
lo mismo que a sus manos,
Y les mienten,
y los hacen marchar…

¡Qué hombres, nuestros hombres!
Si mienten las antenas de las radios,
Si mienten las enormes rotativas,
Si miente el libro y mienten los afiches,
Si mienten los anuncios de los diarios,
Si mienten las desnudas piernas de las muchachas
en el teatro y en el cine,
Si hasta mienten las canciones de cuna,
Si miente el sueño, si el pecado miente,
Si miente el violinista de la boite,
Si miente el plenilunio
en las noches sin ninguna esperanza,
Si mienten la palabra,
el color y la voz,
Si miente el que te explota,
el que explota tus manos,
Si todo el mundo y todas, todas las cosas mienten,
a excepción de tus manos,
Es para que tus manos siempre sean
dóciles como arcilla,
ciegas como la noche,
idiotas como el perro del pastor,
Y para que jamás se subleven tus manos

Y para que no acabe jamás tanta injusticia
-Ideal del traficante-
Sobre este mundo nuestro,
este mundo mortal
Donde poder vivir
sería lo mejor.

En 1951 se va a la URSS y el poeta fue recibido ahí con todos los honores e inmediatamente fue nombrado ahí como Directivo del Movimiento por la Paz y el Desarme. En 1952 entró a formar parte del órgano Congreso Mundial para la paz que le permitió viajar por varios países, entre ellos Cuba, España, otros. Hoy su poesía sigue siendo prohibida en Turquía, su nombre fue borrado de las antologías de la literatura, es un acto de resistencia. Pero sus poemas son cantados y recordados en las aldeas más apartadas, para escarnio de quienes quisieron acallar su voz.

“NO NOS DEJAN CANTAR…

No nos dejan cantar,
Ellos
Paul Robeson,
mi canario con las de águila,
mi hermano negro de perlados dientes.
No nos dejan gritar nuestras canciones.
Tienen miedo, Paul Robeson,
tienen miedo del alba, tienen miedo de ver,
de comprender y de palpar.
Tienen miedo de amar,
miedo de amar como Ferhat amó, apasionadamente.

(Seguramente , también vosotros, hermanos negros,
habéis de tener un Ferhat. ¿Cómo le llamas, Robeson?)
Ellos, le tienen miedo a la semilla y a la tierra,
al agua que corre y fertiliza
al recuerdo.
La mano de un amigo que no quiere
descuento, comisión, ni moratoria;
La mano de un amigo
Cálida como un ave,
nunca les estrechó la mano.

Ellos le tienen miedo a la esperanza,
Robeson, miedo a la esperanza.
Tienen miedo, canario mío, con alas de águila,
tienen miedo Robeson, a nuestras canciones…”

La obra de Hikmet, es un ejemplar lúcido de realismo socialista, de dialéctica en verso y naturalmente de honestidad, de sinceridad. Es simple y directo, capaz de expresar con claridad las situaciones más complejas, en sus versos no hay enrevesadas metáforas, ni grandilocuentes, las imágenes no son un mundo en sí mismas separadas del mundo real. Como en todo genio esa universalidad no está reñida con las raíces, con la cultura popular, además sus rimas cambiaron para siempre las formas excesivas del idioma, desarrollando una nueva plástica antes inexistente, pero sobre esa nueva plataforma lírica, sus cánticos populares reciclados, a los que Hikmet transmite toda su fuerte personalidad.

“ has de saber morir por los hombres.
Y además por hombres que quizás nunca viste,
y además sin que nadie te obligue a hacerlo,
y además sabiendo que la cosa más real y bella es
vivir.”

ACERCA DEL VIVIR

“El vivir no admite bromas.
Has de vivir con toda seriedad,
como una ardilla, por ejemplo;
es decir, sin esperar nada fuera y más allá del vivir;
es decir, toda tu tarea se resume en una palabra:
Vivir.
Has de tomar en serio el vivir.
Es decir, hasta tal punto y de tal manera
que aun teniendo los brazos atados a la espalda,
y la espalda pegada al paredón,
o bien llevando grandes gafas
y luciendo bata blanca en un laboratorio,
has de saber morir por los hombres.
Y además por hombres que quizás nunca viste,
y además sin que nadie te obligue a hacerlo,
y además sabiendo que la cosa más real y bella es
Vivir.
Es decir:
has de tomar tan en serio el vivir
que a los setenta años, por ejemplo,
si fuera necesario plantarías olivos
sin pensar que algún día serían para tus hijos;
debes hacerlo, amigo, debes hacerlo,
no porque, aunque la temas, no creas en la muerte,
sino porque vivir es tu tarea.

II
Sucede, por ejemplo,
que estamos muy enfermos;
que hemos de soportar una difícil operación;
que cabe la posibilidad
de que no volvemos a levantarnos de la blanca mesa.
Aunque sea imposible no sentir
la tristeza de partir antes de tiempo,
seguiremos riendo con el último chiste,
mirando por la ventana para ver
si el tiempo sigue lluvioso,
esperando con impaciencia
las últimas noticias de prensa.
Sucede, por ejemplo, que estamos en el frente,
por algo, por ejemplo, que vale la pena que se luche.
Nada más comenzar el ataque, al primer movimiento,
Puede caerse cara a tierra, y morir.
Todo esto hemos de aceptarlo con singular valor,
y a pesar de todo, preocuparnos apasionadamente
por esa guerra que puede durar años y años.
Sucede
que estamos en la cárcel.
Sucede
que nos acercamos
a los cincuenta años,
y que falten dieciocho más
para ver abrirse las puertos de hierro.
Sin embargo, hemos de seguir viviendo con los de fuera,
con los hombres, los animales, los conflictos y los vientos,
es decir, con todo el mundo exterior que se halla
tras el muro de nuestros sufrimientos;
es decir: estemos donde estemos
hemos de vivir
como si nunca hubiésemos de morir.

III
Se enfriará este mundo,
una estrella entre las estrellas;
por otra parte una de las más pequeñas del universo,
es decir, una gota brillante en el terciopelo azul,
es decir, este inmenso mundo nuestro.
Se enfriará este mundo un día,
algún día se deslizará
en la ciega tiniebla del infinito
-no como una bola de nieve,
no como una nube muerta-,
como una nuez vacía.
Desde ahora mismo se ha de sufrir por todo esto,
ha de sentirse su tristeza desde ahora,
tanto ha de amarse el mundo en todo instante,
se le ha de amar tan conscientemente
que se pueda decir: He vivido. “

Muere el 03 de Junio de 1963 en Moscú a causa de un infarto.

FICHA BIBLIOGRÁFICA

MIGUEL OSCAR MENASSA

“Presentación del libro CASI UNA AUTOBIOGRAFIA DE CASI UN PREMIO NOBEL I”

Miguel Oscar Menassa presenta este libro, cuando ya se encuentra terminando de escribir el segundo tomo de su Autobiografía. Miguel Oscar Menassa es: “El maestro que crece con los que crecen”.
En este libro no se habla de la vida del Poeta, sino de su Obra.

“SEMBLANZA DEL PROTAGONISTA”

1.El protagonista conversa, explica, la mayoría de las veces simplifica.
2.Vive, hace el amor, sueña, padece como el resto de la población mundial de sentimientos comunes pero en las reacciones frente a esos sentimientos comunes: Odio, amor, celos, envidia, admiración, rivalidad, agresividad y todo el resto de sentimientos comunes, son reacciones que se diferencian, podríamos decir del resto de la humanidad.
3.Muchas veces parece que para él no quiere nada, en todas las disciplinas que practica, deja crecer mucha gente a su lado. Rodeado de personas que han crecido a su lado, psicoanalistas, poetas, escritores, actores, músicos, médicos en general, odontólogos, psicólogos, empresarios, hombres y mujeres, trabajadores, políticos, periodistas, futbolistas; Él se siente feliz, crece con los que crecen y además ayuda a poder crecer a los que aún no pueden del todo, con el mismo interés, sean hombres o mujeres. Porque el día de mañana crecerán y, él, así lo explica, crecerá con ellos.
Un día decidirá morir, seguramente, pero mientras tanto el crecimiento de los jóvenes, le rejuvenece. Tal vez en este sesgo aparecen en el personaje rasgos de egoísmo, no solo ayuda a los jóvenes a crecer, a amar, a producir dinero, sino fundamentalmente porque él se cura y rejuvenece en esas realizaciones.
4.Su envidia casi inexistente y sus celos muy elaborados hacen que ni siquiera se pregunte de dónde saca tanta energía y cuando habla de eso, atribuye toda su energía a las conversaciones. Es decir, las mujeres y hombres, niños, jóvenes y viejos que conversan con él.
5.Gran consideración por las personas de su entorno, más o menos cercanos, más o menos lejanos, sobre todo por aquellos que junto a él lucharon para que la salud, la educación, la cultura, el arte en general, la poesía, lleguen a la mayor cantidad de gente posible. Y siente gran alegría y admiración por aquellos que han decidido entregar gran parte de sus vidas para que la práctica Psicoanalítica sea aceptada por los medios de difusión y la medicina, como un tratamiento eficaz para todas aquellas enfermedades psicosomáticas, neurosis, angustia, depresión que solo pueden curarse definitivamente con el Psicoanálisis.
Y también un amor especial a los que tratamos de mostrar con mucha claridad y valentía que toda enfermedad grave, a veces muy grave, como: La esclerosis múltiple, cáncer, sida, enfermedades del colágeno, obesidad incontrolable o bien la anorexia, entre otras, son en todos los casos producidas por una depresión que el sujeto a veces ni siquiera percibe sino cuando se instala la enfermedad, ahora orgánica.
6.La cultura al pueblo, para el protagonista no quiere decir que el pueblo silenciosamente esté ahí, esperando que la cultura le llegue desde los cultos, porque de esa manera se reduce el inmenso poder de los pueblos a expresar en voz relativamente baja si le gusta o no le gusta esa obra, ese espectáculo musical, la poesía, que generalmente mal eligen los cultos, las películas que se eligen por el dinero que costó realizarlas.
La cultura al pueblo quiere decir que el pueblo tiene derecho y algo de obligación de participar activamente en todos los procesos culturales de cualquier índole. Pongamos el ejemplo más difícil, la poesía. La historia de la poesía, los grandes poetas, que poblaron la humanidad de humanidad, no están en ninguna cabeza, en ningún corazón, todo eso está en los libros, en las producciones sociales, en los museos, en los productos artísticos y culturales que han sobrevivido al tiempo, a la guerra, a la maldad, y por qué no decirlo, a las dictaduras. Es decir que todo esté al alcance de todos. Y si esto no fuera así, ese sería el primer paso, poner al alcance de toda la humanidad, los bienes y productos que pertenecen a toda la humanidad.
Si nos dedicamos a distribuir de la manera más equitativa posible, el mundo en general, el pueblo saldría de ese letargo, generalmente producido por los discursos familiares y escolares, universitarios y los modelos ideológicos del estado, que explican fundamentalmente, su mala y escasa distribución.
Para participar activamente en las producciones sociales, salud, educación, el conjunto general de las artes y la poesía, alcanzaría lo que grandes poetas y científicos han ambicionado. La poesía debe ser hecha por todos y todos deben apropiarse de la poesía y eso, solo eso cambiaría el destino de toda la humanidad.
¿El empecinamiento, la terquedad, son peores en el juego o en el amor?
Ni amante, ni jugador, la mayoría de las veces deben enamorarse exageradamente de ningún juego, de ninguna mujer, a veces es necesariamente, precisamente ese juego que tanto me dio, para qué?
Para seguir ganando, para seguir gozando tengo que alejarme algo, precisamente de esa mujer que tanto me hizo gozar.
En el juego como en el amor, es muy difícil sustituir, a veces puede producir mucho dolor, pero las sustituciones, la gran mayoría de las veces producen en el sujeto que se anima a sustituir, una alegría tan importante que el dolor ni siquiera se recuerda o sueña.

POEMAS Y CARTAS A MI AMANTE
LOCA JOVEN POETA PSICOANALISTA

Querida:

El jueves fue el día del homenaje artístico a las MADRES DE PLAZA DE MAYO.
Fueron cuatro horas de canciones y poemas, casi una orgía sangrienta, donde muerte y canción, también, eran el viento.
Fuimos torturados y muertos varias veces en esas cuatro horas. También nosotros, matamos sin cesar. Yo, como siempre me pasa en esos casos terminé alucinado.
Cuando volví a casa le dije a Ella que el mundo es una mierda y que nosotros no habíamos entendido casi nada de la vida y que estábamos todos, en verdad, un poco tocos. Ella trató de despertarse sin conseguirlo del todo y entre sueños dijo dos o tres veces ¡viva Perón! y ¡Evita Montonera! Yo la sacudí, suavemente, y le dije, no te hagas la dormida, nena, que te quiero decir que el mundo se hunde, se desploma, que ya quedan muy pocos en el mundo, que ya estamos ¡tan sotos!
Vení me dijo Ella, poné tu loca cabecita entre mis piernas, no ves que tu mirada me hace temblar.
Dejame, nena. Quiero decirte, que tengo la cabeza llena de personas muertas y descuartizadas. Manos cortadas en el momento de pulsar una guitarra, gargantas arrancadas en en momento de cantar, pechos destrozados en el momento de dar de mamar. Te digo, nena, tengo la cabeza reventada de sangre y de pus. Niños asesinados a patadas antes de nacer. Hombres y mujeres muertos, o mutilados, o inmensamente tristes a punto de morir.
Ella, mientras yo moría mil veces sin morir y lloraba como un maricón en los renglones anteriores, había apoyado con cierta firmeza sus nalgas contra mi pubis, yo amaba esas nalgas, ese culito de papá, como tantas veces se lo había hecho. Nalgas abiertas sin escrúpulos y recordé que por ese culo yo había dado más de la mitad de mi vida, pero justo en ese momento. A mí la muerte me había helado el alma y se lo dije: Mi amor, hoy 30.000 desaparecidos tironean de mi pija para abajo, para, los túneles secretos, para abajo, querida, para las tumbas secretas, para abajo, querida, una caída, te digo, donde la muerte te hiela la sangre.
Hoy los vi morir, una vez más a todos. Tocame, le dije para que no desconfiara, en semejante cementerio, querida, el sexo no existe, y ella, me tocó; suavemente, primero con el dorso de la mano jugueteó con mi pelo pubiano casi hasta la risa o hasta la excitación, después, con la palma de la mano me acariciaba por debajo de los huevos, haciendo llegar, muy delicadamente, sus dedos más finos y largos hasta mi pequeño culo, cerrado por el terror y, sin tocarme la pija, directamente, me la chupó.
Y mientras su lengua se movía desesperadamente contra la muerte, llegué a pensar que esta vez, ella era la que tenía razón. Me dejé llevar por el ritmo que marcaba su lengua contra las heladas sombras de mi noche y comencé a moverme lentamente. Ella, agradecida, se abalanzó con su boca contra mi boca me besó largamente, después entre gemidos y llantos se apretaba fuertemente a mí y me decía, también fue mi patria, yo, también, estoy muerta; ¡ámame! La abracé fuertemente, y así nos quedamos dormidos.
A la mañana siguiente me levanté pensando en una gran clínica psiquiátrica, con lugar para todo el mundo, también, para los muertos.
Metido en un infierno trato de hacer llegar algún poeta estas palabras de mi fuego.
La cabeza está a punto de estallarme en sí misma, los llantos de toda la humanidad se concentran hoy en mis manos. El dolor perfecto de un billón de madres llorando a sus hijos muertos para siempre, la tierra entera ensangrentada, llorando desesperanzada por la violencia sin límites de sus hijos.
Mi desesperación no tiene límites. Me dejo caer en los brazos de un tango y la caída llega hasta la tumba de mi padre.
Aquí estoy, padre, he venido a develar los últimos secretos del ser de la poesía. Me recuesto a tu lado y soy esa ceniza gris que vuela entre mis versos camino de la verdad. Este cielo mío, que padezco. Un cielo sin Dios, sin paraíso, sin retorno.
Acontezco en tu ser como un antigua momia egipcia, y me desvanezco entre olores de jazmines y anises palaciegos. Busco en tu nombre el recuerdo de alguna grandeza y me encuentro conmigo mismo en el centro de tu corazón.
Toda historia que salía de tus labios era para sostener mi nombre en el espacio. Un hombre alto fuerte, hermoso, por esas cosas de la poesía, todo el desierto estará en su mirada. Toda ciudad, toda guerra se aferrará a su escritura para no morir. Este fin de siglo se escribirá un poema que tendrá que ser vivido durante dos mil años para comprender su esencia de futuro.
Ha pasado la tarde y los gusanos piden su lugar en la tumba de mi padre, beso por última vez los labios de mi padre cayéndose y, con elegancia, parto sin destino hacia tus brazos. Soy el cantor.

Ver programa de televisión sobre los poetas Nazim Hikmet y Miguel Oscar Menassa

PRÓXIMO PROGRAMA JUEVES A LAS 22 HS (HORA ESPAÑOLA)

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