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185. Poesía más Poesía: Boris Pasternak

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BIOGRAFÍA DE BORIS PASTERNAK

Boris Pasternak nació el 10 de febrero de 1890, en el seno de una familia judía en Moscú. La casa de la familia Pasternak fue el hogar de una pianista y un pintor. La música resonaba constantemente en los oídos de Boris.

Леонид Пастернак с сыном Борисом
Leonid Pasternak con su hijo Boris

Su padre, Leonid Osipovich Pasternak, un reconocido artista, fue amigo de sus cofrades más famosos en la época: Levitan, Polenov, Ivanov, Gue y otros. Mientras hacía las ilustraciones para Guerra y Paz y Resurrección de Tolstoi, Leonid visitó en muchas ocasiones a la familia del conde. En correspondencia, Tolstoi y su hija Tatiana asistieron a un concierto organizado en el departamento de los Pasternak, para conmemorar los fallecimientos de Rubinstein y Gue.

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Leonid Pasternak, sus hijos: Borís, Josefina, Lydia y Aleksandr. 1914

La madre de Boris, Rosalía Isidorovna, una de las mejores pianistas de su tiempo, interpretó, con el acompañamiento de dos violines, el Trío de Chaikovski. Pasternak siempre consideró que el ambiente familiar había sido el cimiento de su definición artística. Creció entre celebridades y se acostumbró a percibir al mundo como una unidad dentro de la cual un genio es asequible y cercano. Con frecuencia solía escuchar que era talentoso. Los conciertos domésticos a los que asistían varias personalidades, la vecindad de las dachas de los Pasternak y de Skriabin (compositor y pianista, profesor del Conservatorio de Moscú) y la amistad entre las dos familias, fueron el cultivo natural para la primera pasión de Boris. El mismo Skriabin le animó a seguir la carrera musical.

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Leonid Pasternak, Autorretrato con su mujer, Rosa Kaufman, 1927.


Estudió piano y composición durante seis años en el conservatorio de Moscú: se han guardado incluso dos preludios y una sonata compuestos para él, que siguen el estilo de su admirado Scriabin. Al descubrir que no poseía oído absoluto, y a pesar de los elogios de su maestro e ídolo, Pasternak abandona definitivamente la música. Sin embargo, no deja de creer que “el mundo es música para la cual hay que encontrar la letra.”

Además de su talento, hubo una circunstancia decisiva que hizo posible esa comunión entre el poeta y la gente: Pasternak nació y vivió su primera juventud (hasta sus venticuatro años, cuando estalló la I Guerra Mundial “en la Rusia de los tiempos de paz, cuando hasta el ferrocarril parecía creado por el Señor Nuestro, como las hojas de los árboles” y cuando “la capacidad del perdón no se había perdido y el odio no estaba de moda.” Eso, y también como confirma el dicho “lo que se hereda no se hurta”, había mucho en común entre padre e hijo. Leonid Pasternak, el pintor, y Boris, el poeta. Leonid fijaba de manera instantánea las imágenes de los lugares que visitaba: en las calles, en los conciertos, estando de visita o en casa. Sus dibujos parecían detener el tiempo. Los retratos que realizó son increíblemente vívidos. Su hijo Boris hacía lo mismo, pero en la poesía, creando y engarzando las metáforas, inmovilizando los hechos y observándolos en su diversidad.

Borís Pasternak - Wikipedia, la enciclopedia libre

En una ocasión Tolstoi dijo a Leonid Pasternak: “Tenga siempre presente, Leonid Osipovich, que todo llega a su fin en ese mundo: y los reinados, y los tronos y las fortunas millonarias; se pudrirán los huesos no sólo nuestros, pero también de nuestros bisnietos; pero si en nuestras obras hubo un solo grano de arte, ¡este vivirá para siempre!”

A los 13 años Pasternak sufre un grave accidente montando a caballo; quedará marcado para siempre por una cojera que, con grandes esfuerzos, disimula casi completamente; aún así, la lesión hará que no tenga que servir en el frente durante la Primera Guerra Mundial. Estudia, más tarde, filosofía, primero en Moscú y, después, durante un semestre (1912), en Marburgo, (Alemania) donde asiste a los seminarios de Herman Cohen. Su etapa con la filosofía, culminó con un viaje a Marburg, en abril de 1912. Asiste al seminario de Herman Dimitri Bykov, considerado la cabeza de la escuela neokantiana, en la primera década del siglo veinte. Al poeta le interesaba mucho más la relación viva con la historia del pensamiento, en lugar de dedicar su vida “a las olvidadas y mal estudiadas escuelas”. En Marburg dejó atrás un ciclo más de su vida. “Adiós filosofía…” son las palabras grabadas en alto relieve, sobre una placa de bronce, en la fachada de la casa número 15 de la calle Gisselberger, donde vivió Pasternak durante tres meses del verano de 1912. En 1972 una de las calles de Marburg recibió el nombre Pasternakstraße.

El tiempo en Marburg significó otro giro importante en su vida, al escuchar el “no” de Ida Vysotskaya, su primer enamoramiento serio y primera tragedia sentimental. Ida, hija del propietario de una fábrica de té, estudiaba en Inglaterra. Ambas familias se conocían y frecuentaban, aunque Boris nunca fue bien visto como prospecto de novio. Ida pasó cuatro días en Marburg, acompañada de su hermana menor y el día de la ruptura fue la génesis de uno de los fundamentos de la lírica pasternakiana: el réquiem optimista. Este enfoque tuvo una gran capacidad de extraer un lado luminoso de cuanta calamidad se presentase en la vida, de celebrar el renacimiento al momento de la pérdida: Salí a la plaza. Era un renacido. Todo alrededor, sin reparar en mí, vivía y crecía por ser parte del adiós. Aquel día me tambaleaba por la ciudad y ensayaba. Yo te llevaba conmigo entera: de las peinetas a los pies, y te conocía de memoria como un actor de provincia conoce un drama shakespeariano.

El nombre del poema es Marburg, uno de los preferidos de Mayakowski, quien se sintió identificado, en repetidas ocasiones, por su relación con Lila Brik, bebiendo a plenitud la amargura del rechazo. Marburg es el primero en la lista de los réquiems optimistas de Pasternak. El último, cuarenta años más tarde, es el inolvidable Agosto, el poema número catorce de Los versos de Yuri Zhivago El escritor ruso Fedin no dejó de maravillarse: “todo habla de la muerte, ¡pero cuánta vida está ahí presente!” En este epitafio Pasternak se despide de “la imagen del mundo / y de su revelación en la palabra, / de la creación y de los milagros”.

Tras un viaje por Italia, vuelve a Moscú. En abril de 1913, el almanaque Lírica publicó cinco poemas suyos. Pasternak siempre consideró haber llegado muy tarde a la poesía –a la edad de 23 años. Según el poeta, “esos quince años de abstinencia de la palabra, sacrificados en favor del sonido, condenaban a la originalidad, como ciertas mutilaciones condenan a la acrobacia”. Una vez que Pasternak se permitió seguir su imaginación y sus proyectos artísticos, se convirtió en poeta e inmediatamente empezó a aplicar a sí mismo altas exigencias de profesionalismo. La fe en sus fuerzas y su futuro le hacía imponerse metas gigantescas; deseaba lograr una precisión poética impecable, única, perfeccionando el lenguaje poético ruso, acorde a las expectativas del siglo XX. Su horizonte era el mismo de aquellos atletas que progresivamente elevan la valla para superar el salto anterior.

En 1913 publica su primer poemario, El gemelo entre las nubes.
En 1914 conoce a Vladimir Maiakovski, por quien queda fascinado. En 1916 aparece su segundo poemario, Por encima de las barreras. En estos primeros años de su trayectoria poética Pasternak se adscribe a los futuristas moderados de Tsentrifuga (Centrifugadora), aunque la creación será siempre para él una tarea profundamente individual.

Algunas posiciones. Borís Pasternak |

Durante la guerra vive en los Urales y hace trabajos de oficina en una fábrica química. Pasternak recibe la Revolución de Febrero de 1917con entusiasmo, sobre todo por el movimiento colectivo que inspira.
Su tercer poemario, Mi hermana la vida, supone una revelación deslumbrante en el panorama literario ruso. La obra, que lleva el significativo subtítulo Verano de 1917 (como quien dice entre la Revolución de Febrero y la de Octubre), aparece publicada en 1922 —aunque Pasternak ya la había leído en los locales literarios—, como inaugurando una nueva era, poco después de la conclusión de la Guerra Civil y de la muerte de dos poetas tan representativos de la Edad de Plata prerevolucionaria como Aleksandr Blok y Nikolái Gumiliov. El libro no sólo influirá en las nuevas generaciones, sino que también poetas maduros, como Marina Tsvetáieva y Ósip Mandelshtam, sabrán nutrirse de él. Ese mismo año, se casa con la pintora Yevguenia Lurié.

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Borís Pasternak y su familia en los años 1920

Pasternak pasa el invierno de 1922-1923 en Berlín, donde residen sus padres (que forman parte del exilio ruso). Allí publica el poemario Temas y variaciones (1923). De regreso a Moscú, pronto notará la degeneración del ambiente artístico; cada vez es más difícil expresarse sin servilismo. Antes de que le resulte totalmente imposible publicar (a partir de 1933), continúa su producción lírica; ve la luz el ciclo «Alta enfermedad» y el poemario Segundo nacimiento (1932); hace un par de incursiones en la épica con los largos poemas narrativo «El teniente Schmidt» (1927), «El año 1905» (1927) y «Spektorski» (1931) y cultiva la prosa: Cuentos (1925: «La infancia de Liuvers», «La línea de Apeles», «Cartas desde Tula», «Vías aéreas») y, de contenido autobiográfico, El cuento (1929) y El salvoconducto (1931).

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Pasternak (segundo desde la izquierda) en 1924, con amigos como Lilya Brik, Sergei Eisenstein (tercero desde la izquierda) y 
Vladimir Mayakovsky (centro)

Nunca consigue, sin embargo, la popularidad de Maiakovski o Esenin; sus libros se publican en tiradas pequeñas y se le considera un «poeta para poetas» y lectores entendidos. La creatividad de carácter íntimo e individual de Pasternak (Gorki lo llama cangrejo ermitaño) encuentra cada vez más dificultades para desarrollarse; crecen las críticas en los periódicos oficiales.

Sorprende también por el uso constante de modos familiares pero, a pesar de todo, su poesía no es fría sino espontánea, y sus tropos, imágenes y gran riqueza verbal constituyeron una culminación poética. No es ni pretencioso ni afectado, y sus descubrimientos reflejan tan sólo su originalidad y creencia en que la sonoridad es la unión indisoluble entre substancia y forma de expresión. En La gente y las posiciones Pasternak sostiene que “Gente como Andrei Biely, Jlebnikov y algunos otros, que han muerto prematuramente, antes de su fin, se sumergían en la búsqueda de nuevas técnicas de expresión, soñaban con el lenguaje nuevo, escudriñaban, palpaban sus sílabas, vocales y consonantes. Yo nunca pude entender esas búsquedas. Creo que los descubrimientos más sorprendentes se hacen cuando el contenido se desborda y no deja tiempo al artista para detenerse a pensar y, entonces, en apuros, aquel dice su nueva palabra en el viejo lenguaje, sin darse cuenta si este lenguaje es viejo o nuevo.”

Anulando las barreras entre los dos mundos: exterior e interior, se descubre la infinita complejidad de la psicología humana y sus facetas, así como la inexistencia de sus contornos. Muchas veces ocurre también que en Pasternak prevalece el deseo de la creación de una imagen sonora, que se aleja del contenido y tiende a realizar la tarea puramente fonética: y su fonética es magnífica. Queriendo definir la noción de lírica, Pasternak escribió que “lo único que está a nuestro alcance es no tergiversar la voz de la vida que resuena en nuestro interior.”

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El año 1931 se separa de Yevguenia Lurié y se une a Zinaida Yereméieva.

En 1933 viaja al Cáucaso y traduce lírica georgiana. Por un tiempo, en 1934, las relaciones de Pasternak con el poder parecen mejorar, gracias, sobre todo, a la protección de Bujarin . Pronto el clima político empeora y se multiplican las víctimas (Bujarin entre ellas) alrededor de Pasternak. Es en este año que Pasternak fue interrogado por Stalin para testificar sobre el poeta Ósip Maldelshtam, preso por escribir y dar a conocer un poema que ridiculizaba a Stalin . Cuando le pregunta a Boris si era amigo de Maldeshtam, éste le contesta evasivamente: “Los poetas pocas veces son amigos. Se tienen celos, como las mujeres guapas.”

La falta de publicaciones de los poetas proscritos por el sistema soviético provocó la multiplicación de lecturas públicas y generó una gran distribución de manuscritos que circulaban. La obra de Pasternak fue merecedora de un altísimo honor: sus versos también se difundían en copias manuscritas.

En 1938 Meyerhold le propone que traduzca Hamlet. Poco después, el teatro de Meyerhold es cerrado y éste encarcelado y fusilado. Tras un intervalo de silencio iniciado en 1933, sólo en 1943, paradójicamente en plena guerra, encuentra Pasternak un hueco para poder publicar dos pequeños poemarios: En los trenes de madrugada (1943) y Espacio terrestre (1945). El último tomo que pudo publicar oficialmente en la URSS fue la antología Poemas escogidos (1948). Todo ese tiempo y después, durante muchos años, se dedica a la traducción. Sus versiones privilegian el resultado literario frente al rigor académico; muchas de ellas, aunque criticadas, se han convertido en clásicos de la lengua rusa: traduce, entre otros, a Shakespeare (además de los sonetos, Romeo y Julieta, Antonio y Cleopatra, Otelo, Enrique TV, Hamlet, Macbeth, El rey Lear), Goethe (Fausto), Schiller (Maria Estuardo), Rilke, Sándor Petôfi y Verlaine.

Pasternak contra la actualidad visionaria | Artículo de Eugenio García  Gascón


En 1946 conoce a Olga Ivínskaia, de 32 años, con la que hasta el final de su vida mantendrá una relación extramatrimonial. Ivínskaia inspira parte de la última producción lírica de Pasternak y se asocia con el personaje de Lara de El doctor Zhivago. Tras la Gran Guerra Patria, las campañas contra Pasternak, y sus traducciones, se suceden en la prensa oficial. En 1949 Olga Ivínskaia es detenida y condenada a cinco años en un campo de trabajo.

El 20 de octubre de 1952 fue llevado al hospital por infarto masivo de miocardio, donde permaneció hasta el 6 de enero de 1953.

Entre 1946 y 1955, Pasternak trabaja en la redacción de El doctor Zhivago. Se integra en la novela la pequeña colección de «Poemas de Iuri Zhivago». La colección es soberbia, mucho más sobria que la poesía de sus primeros años; está claro que el poeta ha reencontrado su voz. En 1956 Pasternak intenta publicar El doctor Zhivago en la URSS, pero, paralelamente, saca un manuscrito del país para la publicación de la traducción italiana. En 1957 ante la imposibilidad de superar la censura, Pasternak vende los derechos de la obra al editor italiano Feltrinelli que se apresura a sacar la traducción. Pronto se filtra el original y la novela se traduce a múltiples idiomas. La obra es un fenómeno político-literario en todo Occidente (que aún hoy sigue rindiendo beneficios a Feltrinelli). El escándalo en la URSS es monumental y la situación de Pasternak muy delicada.

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El escritor ruso Boris Pasternak con su esposa Zinaida en 1958 (AFP/Archivos)

En 1958 Pasternak, que ya había sido propuesto para el galardón en varias ocasiones, obtiene el premio Nobel de Literatura. En un primer momento escribe un telegrama aceptando el premio; pero luego cede a las presiones de las autoridades soviéticas y escribe una carta a los periódicos rechazándolo. Eso no sirve para mejorar su situación; los medios oficiales siguen agitando a la opinión pública contra él, se le expulsa de la Asociación de Escritores y se queda sin medios de subsistencia, puesto que ni siquiera puede publicar sus traducciones. A pesar de todo, la inspiración poética no desaparece; en 1959 publica, también en el extranjero, una nueva colección de poemas, Cuando amaine (1959).

En 1960 Pasternak cae enfermo y se le diagnostica un cáncer de pulmón. El 30 de mayo de 1960, en su dacha de Peredélkino, en las afueras de Moscú, muere Boris Pasternak.

La casa del doctor Zhivago

TEXTOS CONSULTADOS:

ACONTECIMIENTOS EN RUSIA ENTRE 1881 Y 1991

1881 Alejandro II es atentado por el grupo de los revolucionarios radicales

1905 Pérdida de Rusia en la guerra con Japón. Nicolás II permite el parlamento (Duma)

1914-1918 Rusia involucrada en la 1 Guerra Mundial.

1917 Nicolás II abdica y se forma el gobierno provisional

1917 Octubre. Lenin y su partido Bochevique toma el poder

1918-1922 La guerra civil rusa. Resultado 2,5 millones de muertos. Rusia se divide en 15 repúblicas y empieza a llamarse la URSS

1924-1953 La era de Stalin. El enorme salto económico, victoria en la SGM, pero también 2 millones de víctimas políticas dentro de la URSS

1941-1945 URSS en la Segunda Guerra Mundial. Victoria definitiva sobre el nazismo. La URSS pierde 2 millones de personas, 60% civiles.

1945 La conferencia de Yalta. EE. UU. el Reino Unido y la URSS concordan la división de Alemania entre los aliados

1945-1991 La Guerra Fría entre EE. UU. y la URSS

1953-1961 Jrushchov es el jefe de la URSS. Se gana la carrera espacial a EE. UU. La época dorada del socialismo

1961 El muro de Berlín marca la división de Alemania concordada internacionalmente

1964-1982 Brézhnev es el jefe de la URSS. El estancamiento económico y social

1985-1991 Gorbachov es el jefe de la URSS. La Perestroika, es el intento de reorganizar el sistema socialista para poder conservarlo
Con la Perestroika se levanta la censura sobre Pasternak, se publican sus obras en la Unión Soviética y Jruschchov reconoce haberse equivocado en juzgar al escritor como contrarevolucionario.

SELECCIÓN DE POEMAS DE BORIS PASTERNAK

FEBRERO

Febrero. ¡Tomar la tinta y llorar!
Escribir de febrero sollozando,
mientras el lodazal ruidoso
arde como negra primavera.

Tomar la calesa. Por seis reales
a través de las campanadas y el ruido de las ruedas,
marcharse al sitio en que el chubasco
es más ruidoso que la tinta y que las lágrimas.

Ahí, peras requemadas,
los grajos se arrojan de los árboles
a las charcas por millares y vuelcan
una tristeza seca en el fondo de los ojos.

Debajo de ella ennegrece el aguanieve
y el viento es picoteado por los gritos.
Y mientras más casuales, más certeros
se componen los versos a punta de sollozos.

(1912)

PRIMAVERA I

¡Qué de brotes se aferran, como cirios viscosos,
a las ramas! Abril está encendido.
Desde el parque se aspira olor a desarrollo
y en el bosque las réplicas arrecian:

por la garganta un lazo de laringes aladas
le oprime, como a un búfalo cazado,
y solloza en su enredo, como en una sonata
llora el órgano, gladiador de acero.

Poesía, si fueras una esponja de Grecia
con ventosas, cubierta de viscoso
verdor te dejaría en la húmeda madera
del banco verde que hay en mi jardín.

Despliega una panoplia de espléndidas golillas,
Empápate de nubes y barrancos;
Que yo te exprimiré, de noche, poesía
a la salud del ávido papel.

1916 (Por encima de las barreras)

MARBURGO

Yo temblaba. Me encendía y apagaba.
Me estremecía. Hace poco le pedí su mano
Pero ya era tarde, me intimidé, y mírame: el rechazo.
¡Qué pena me dan sus lágrimas! Yo soy más santo
que un beato.
Salí a la plaza. Y me creí
vuelto a nacer. Cada minucia
vivía y sin tomarme en cuenta
se erigía en imagen del adiós.
El pavimento se fundía y la frente de la calle
Se bronceó, un guijarro miraba de reojo
Hacia el cielo y el viento, de barquero,
Remaba por los tilos. Y todos ellos era aquella
semejanza.
Evadía sus miradas, como fuera.
No advertía mis saludos.
No quería saber ya nada de tesoros.
Huía de ellos para no estallar en llanto.
El instinto innato, ese viejo dadivoso,
me era insoportable. Por todas partes me seguía
pensando: “amor infantil, contra una desgracia
hay que andar detrás de ti”.
“Vamos camina”, ordenaba mi instinto
y me guiaba sabio como viejo escolástico
entre la virginidad de la espesura intransitable
de los árboles caldeados, de las lilas y de la pasión.
“Aprende a caminar primero, luego correrás”
afirmaba- y el nuevo sol desde el cenit
Miró como enseñaban a caminar
a un aborigen planetario por su nuevo destino.
A unos todo esto encegueció, a otros
los tragaron las tinieblas como boca de lobo.
Escarbaban los polluelos entre las matas de dalias
libélulas y grillos tictaquearon cual relojes diminutos.
Flotaban las tejas. El mediodía sin pestañear
observaba los tejados y en Marburgo
había quienes silbando fabricaban las ballestas
y quienes se recogían para la feria de la Trinidad.
Arena amarilla las nubes devoraban.
Anunciando tormenta se enarcaban las cejas
de los matorrales.
Y el cielo se cuajó al caer
en un trozo de mica cicatrizante.
Aquel día, toda, de la peineta a los pies
como lleva un trágico de provincia
un drama Shakesperiano,
Te llevé conmigo y te supe de corrido
Ensayándote al vagar por la ciudad.
cuando caí ante ti, abrazado
Esta niebla, este hielo, esta candente superficie
“¡Que bella eres!• – fue el torbellino de bochorno
¿de qué hablas?
Vuelve en ti. Todo se perdió, has sido rechazado.

De: «Por encima de las barreras», 1917
Traducción Ekaterina Ignatova

DEFINICIÓN DE POESÍA

Es un silbido vertiéndose de golpe,
es la noche congelándose en las hojas,
son carámbanos que crrujen y se frotan,
ss un duelo singular de ruiseñores.

Es , en la planta, el postrer guisante fino,
es un llanto universal en las escápulas,
es Fígaro con atriles y con flautas
sobre el bancal desplomándose en granizo.

Es cuando la noche espléndida rastrea
En lo más hondo de lóbregos estanques
Para volver al jardín con una estrella
Entre las manos mojadas y temblantes.

Es placa plana en el agua: ¡y qué sofoco!
El cielo entero se eclipsa en los alisos:
Pueden reir las estrellas a su antojo;
Pero el mundo es un lugar en el olvido.

Verano de 1917
“ de “Mi hermana la vida”
Traducción de J. Mateo y X. Dyakonova

LA POESÍA

Poesía, te voy a jurar
y termino, estoy ronco:
tú no eres el habla melosa,
tú eres el estío en tercera clase,
tú eres arrabal, y no estribillo.

Tú eres asfixiante como mayo, Yámskaya,*
un reducto nocturno de Shevardino,*
en el que lanzan gemidos las nubes,
marchándose luego por lados distintos.

Y, doblándose en la espiral de las vías
-no el estribillo, sino el arrabal-,
se arrastran de las estaciones a sus casas,
no cantando, sino estupefactos.

Los restos de la lluvia manchan los racimos
y largo rato, hasta la aurora,
desgranan acrósticos en todos los techos,
lanzando burbujas con rima sonora.

¡Poesía, si debajo del grifo tienes
una perogrullada, vacía, cual cubo de zinc,
que siga, no obstante, fluyendo tu chorro!
¡Puesto tienes debajo el cuaderno: fluye, pues!

1922

ALMA

Alma mía, que sufres
Por los que te rodean,
Te has convertido en el sepulcro
De todos los que penan en la tierra.
Sus cuerpos embalsamas,
Les consagras tus versos,
La lira, sollozante,
Alza por ellos un lamento.
En nuestra época egoísta
Defiendes el temor y la conciencia
Como una urna funeraria
Donde reposen sus cenizas.
Los tormentos de todos
Te han puesto de rodillas.
Hueles a polvo de cadáver,
A fosas y a obitorios.
Alma mía, escudilla,
De todo, todo aquello que aquí has visto,
Has ido haciendo una mixtura
Triturando, lo mismo que un molino.
Y muele todavía
Cuanto me ha sucedido,
Casi cuarenta años de esta vida,
En humus de las tumbas.

NOCHE

Sin descanso la noche
avanza y se difunde
sobre el mundo que duerme,
mientras un aviador asciende entre las nubes;
Se adentra en el oleaje
fluctuante de la niebla,
Se vuelve una inicial sobre una sábana,
una pequeña cruz bordada en tela.
Allá abajo los bares
nocturnos, los cuarteles,
ciudades extranjeras y estaciones,
maquinistas y trenes.
Una sombra de ala se recorta
en toda su extensión contra una nube.
Los astros por lo negro, silenciosos,
vagan en muchedumbre.
Y quién sabe hacia cuáles
desconocidos universos,
con terrible, terrible inclinación,
la Vía Láctea extiende su sendero.
En espacios sin fin los continentes
incesantes llamean.
En las calderas, en los sótanos,
los fogoneros velan.
En París, bajo el filo de los techos
Venus o Marte
se asoman para ver qué nueva farsa
proclama el manifiesto.
Y allá, en un resplandor de lejanías,
hay quien no puede conciliar el sueño
en la antigua buhardilla
recubierta de tejas.
Él contempla el planeta
como si el firmamento
fuese el único objeto
del afán de sus noches.
No te adormezcas, no duermas, trabaja,
no hagas un alto en tu tarea,
no duermas, lucha contra el sueño,
lo mismo que el piloto, o que la estrella.
No duermas, artista, no duermas,
no te entregues al sueño.
Que de lo eterno tú eres el rehén
en la prisión del tiempo.

Traducción de Pablo Anadón

TRANSFORMACIÓN

Era amigo en un tiempo de los pobres,
no por nobleza alguna de ánimo,
sino porque la vida sólo entre ellos
transcurría sin falsedad, sin fastos.
Frecuentaba las casas de los nobles
y los ambientes refinados;
no obstante, aborrecía a los parásitos
y amaba la miseria más odiosa.
Y me esforzaba por hacerme amigo
de los que trabajaban como obreros,
de modo que me hacían un honor
al acogerme entre los harapientos.
Tangible, sin palabras, sustancial,
firme y robusta era la vida
en la desolación de aquellos sótanos
y en aquellos altillos sin cortinas.
Y también yo me corrompí
al tocarme la ruina de la época;
Se hicieron optimistas, bien pensantes,
y el dolor transformaron en vergüenza.

Traducción de Pablo Anadón

EVA

Los árboles se inclinan sobre el río,
y el mediodía en los acantilados
De la costa arrojó hacia los remansos
como una red de pescador, las nubes.
Como una inmensa red, el cielo se hunde,
y en este cielo, como en una trama,
nada la multitud de los bañantes:
hombres, mujeres, niños.
Cinco o seis salen por el mimbreral
hacia la orilla, silenciosamente,
Y retuercen sus mallas
encima de la arena.
Y son los nudos de la tela como
culebras que se anillan y revuelven,
como si la serpiente tentadora
se agazapara entre las hebras húmedas.
Oh mujer, en tus gestos y en tus ojos
no hay engaño posible para mí.
Eres como una mano en la garganta
cuando la ahoga la emoción.
Fuiste formada como en un bosquejo,
como un trazo insinuado de otro ciclo,
como si de verdad, mientras dormía,
te hubieras levantado de mi tórax
Y al instante ya huyeras de mis manos
y eludieras mi abrazo, mujer, toda
Tú asombro y miedo, angustia
Del corazón del hombre.
Desde hace tiempo soy un sospechoso,
y al hombre lo he perdido desde cuando
fue perdido por todos.

Traducción de Pablo Anadón

EL VENCEDOR

¿Os acordáis del hielo en la garganta
cuando el tropel de la barbarie ciega
desbordó su estridencia en nuestro suelo
sembrándolo de invierno sin promesas?
La razón opusimos como escudo
contra el cual no hay ariete que no ceda.
¡Cómo venció al destino Leningrado!
¡Qué reluciente roca de firmeza!
Y cuando, en la escalada de su hazaña,
rompió el anillo que oprimió sus piedras,
¡con qué asombrado grito de entusiasmo
se derramó el aplauso sin fronteras!
¡Oh qué inmensa la gloria de ese nombre
donde culmina el sol de la leyenda!
Cuanto fuera imposible, Leningrado
lo realizó en el cielo y en la tierra

FESTINES

Bebo la amargura de los nardos, de los cielos otoñales la amargura,
y en ellos, el ardiente chorro de tus traiciones.
Bebo la amargura de las tardes y las noches, de las juergas bulliciosas;
de la estrofa sollozante la húmeda amargura bebo.

Infernales engendros de los talleres, no soportamos la sobriedad
. Hemos declarado nuestra enemistad al pedazo seguro de pan.
El alarmante viento de las noches –aquél de los brindis–
que, probablemente, nunca se cumplirán.

La heredad y la muerte son comensales en nuestros banquetes.
Y en el silencioso amanecer, llamean las copas de los árboles.
En el azucarero, como ratón, escarba el anapesto;
y, apurándose, Cenicienta cambia su vestido.

Pisos barridos. Sobre el mantel, ni una migaja.
Como beso infantil, tranquilamente respira el verso,
y la Cenicienta corre, en los días de suerte, en las carretas,
y cuando ya está sin un cuarto, tan sólo corre a pie.

1913-1928 (Época inicial)

CAE LA NIEVE

Cae y cae la nieve.
hacia las estrellitas blancas
que la tormenta lleva aquí y allá, se extienden
las flores del geranio en la ventana.
Cae la nieve y todo se extravía,
todo levanta vuelo,
la curva de la esquina,
una escalera de peldaños negros.
Cae y cae la nieve. No parecen
copos, sino que sobre los remiendos
de una capa a la tierra descendiese
lentamente la cúpula del cielo.
Como si con los gestos de algún extravagante,
desde el piso de arriba,
sigiloso, jugando a la escondida,
bajara el cielo desde la buhardilla.
Porque la vida no espera. Un instante,
y ya es la víspera de Nochebuena.
Luego, un breve paréntesis, y observa:
el año nuevo que de pronto llega.
Cae la nieve, densa, densa,
¿Y con su andar, sobre sus huellas,
al mismo ritmo, con esa indolencia
o con la misma prisa con que nieva
es el tiempo que vuela?
¿Tal vez un año a otro año sobreviene
como cae la nieve
o como las palabras de un poema?
Cae y cae la nieve,
Cae la nieve y todo se extravía,
el peatón que encanece,
las plantas sorprendidas,
la curva de una esquina.

Traducción Pablo Anadón

SI HUBIERA YO SABIDO…

Si hubiera yo sabido lo que pasa
la vez primera que volqué mi pecho:
que del verso de sangre brota sangre;
que puede estrangularte el sentimiento,
la verdad es que habría renunciado
de antemano a quemarme en ese fuego.
¡Pero fue tan pequeño el primer soplo…
la meta parecía estar tan lejos…!
Mas al igual que la indolente Roma
suelen portarse la vejez y el verso:
la muerte, no palabras los aplaca;
sacrificios exigen, no su gesto.
Que cuando — gladiador que va a la arena—
se desborda el torrente del aliento,
lo abandona el artista, y es juguete
del destino, la túnica del tiempo.

Versión de Carlos Álvarez - 1932 Segundo nacimiento)

HASTA LA ESENCIA MISMA DE LAS COSAS…

Hasta la esencia misma de las cosas
llegar quisiera:
en el trabajo, caminando a tientas,
o en la embriaguez confusa del amor.
hasta el porqué del tiempo ya pasado
la savia que alimenta sus raíces…
la luz de sus orígenes,
hasta el soplo que enciende el corazón,
sintiendo el suave tacto
del hilo de la vida, de los hechos
para meterme dentro, estar en ellos
y un mundo con mis manos alumbrar.

¡Ah sí del soplo aquel estremecieran
mis dedos la caricia…!
Escribir en tal caso yo podría
de la virtud de un alma pasional;
de la injusticia, el cuenco de las manos,
de la caza del hombre,
de la sorpresa en que el azar se esconde,
del pecado diría su sabor;
su ley descubriría
descortezando el velo de su grano,
y entonces ya sabría el gesto mágico
con que apresar su voz.
Irguiendo su estatura, como tilos
temblorosos y firmes,
alineados por cientos o por miles,
cultivaría versos mi jardín:

versos con el aliento de la rosa,
la gracia de la menta,
de los juncos, el canto de la siega…
con la fuerza del trueno para herir.

Así sembró Chopin el misterioso
mensaje de los sotos, de las tumbas,
de los campos polacos en su música
transida de dolor…
Que si tenemos preparado el arco,
tirante cada vena, alcanzaremos
con nuestra flecha el premio
por cuyo fruto apuesta el corazón.

1956
Versiones de Carlos Alvares

PREMIO NOBEL

Me ahogo, como una fiera acorralada;
Hay en algún sitio gente, libertad…
Luz; pero tras de mí va el ruido de la caza;
Y no puedo dirigirme a ese lugar.

El bosque umbrío y la orilla del estanque,
Los troncos de los abetos abatidos.
El camino cortado en todas partes:
Pase lo que pase a mí me da lo mismo.

Y quién sabe de qué crímenes funestos
Soy culpable, yo, asesino, mala bestia.
Yo hice sólo suspirar al mundo entero
Evocando la belleza de mi tierra.

Pero incluso así, a las puertas de la tumba,
Aún confío en que llegue el día aquél:
Cuando la fuerza del mal y la calumnia
Se derrumbe ante el espíritu del bien.

1959 (Cuando amaine)
Traducción de José Mateo y Xênia Dyakonov

LOS URALES POR VEZ PRIMERA

Sin partera, en la oscuridad, sin memoria,
sus manos tropezaban contra la noche,
la roca de los Urales bramaba y, cayendo muerta,
cegada por el dolor, paría el amanecer.

Y quién sabe qué moles y gigantes de bronce,
casualmente rozados, se derribaban tronando.
Jadeaba el tren de pasajeros. En alguna parte, espantados,
caían los fantasmas de los pinos.

El amanecer humeante era un somnífero.
Se sabe que el hornero del bosque, el malhablado Gorynych,
lo echó a las usinas y montañas
como vierte el opio un ladrón de oficio a su compañero de viaje.

Se despertaron en medio del fuego. Del horizonte escarlata
los asiáticos descendían en esquíes.
Lamían las suelas, ofrecían las coronas a los pinos,
y los llamaban para el reino.

Y los pinos irguiéndose y guardando
la jerarquía de los monarcas cejudos,
ingresaban sobre el terciopelo anaranjado
de la nieve cubierta de pedrería y oropel.

MI HERMANA VIDA, HOY EN LA CRECIDA

Mi hermana vida, hoy en la crecida
te has hecho añicos, como la lluvia de primavera.
Pero la gente de leontinas, altanera y gruñona,
muerde educadamente, como las serpientes en el trigo.

Los mayores para eso tienen sus razones.
La tuya, sin duda, es ridícula:
que en la tempestad los ojos y el césped son de color lila
y que el horizonte huele a húmeda reseda.

Que en mayo, cuando lees el itinerario de los trenes
en el camino por el ramal Kamyshyn,
aquél parece más monumental que la Biblia,
aunque vuelvas a leerla entera.

Apenas el atardecer alumbra a
las aldeanas amontonadas en los andenes,
escucho que no es mi estación,
y el sol, poniéndose, se conduele de mí.

Y, como pidiendo perdón, la tercera campanada se aleja:
lo siento, no es aquí.
La noche ardiente entra por la cortinilla,
y se derrumba la estepa desde los escalones hacia la estrella.

OLAS I

Aquí estará todo: lo vivido
y lo que es aún mi vida.
Mis anhelos y mis convicciones
y lo que vi al despertar.

Delante mío: las olas del mar.
Son muchas. Su recuento es impensable.
Son una multitud y fluyen en tono menor.
La marea las hornea como wafles.

¡Por la arena pasó el ganado!
Olas-miríadas que el firmamento expulsó.
Él mandó a pastar todo el rebaño,
y se recostó boca abajo detrás de la duna.

Y todo el rebaño enrollándose en los tubos,
toma viada de mi perpetua agonía.
Vienen hacía mí mis actos,
las crestas del pasado.

Crestas-miríadas incontables y sin presupuesto.
Hasta hoy no completan su sentido,
y, sin embargo, su cambio lo reviste todo
como la espuma al canto del mar

OLAS 2

] Aquí estará la disputa de vivas dignidades,
sus luchas y su ocaso,
y lo que regala el trópico,
y en lo que abunda mi tibio paisaje.

Y en su lucha de méritos
el inmenso litoral Kobulet,
conquistará el primer refrán
por su videncia sobrenatural.

Como el poeta en su trabajo abraza
lo que en la vida se ve por separado:
en un extremo el Poti nocturno
y en el otro el Batum amaneciendo.

La enorme playa de ocho verstas
y su visionario ojo que sabe mitigar
todo lo que le traigas,
develándolo como un vulgar desvarío.

La enorme playa de guijarros desnudos
que todo lo ve sin velo
y el firmamento sin ventanas
agudo como la córnea

Ver programa de televisión sobre el poeta Boris Pasternak

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