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309. POESÍA MÁS POESÍA: VLADIMIR HOLAN

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BIOGRAFÍA DEL POETA VLADIMIR HOLAN

“La poesía es lo que queda cuando desaparecen las palabras”.
Vladimir Holan

“Sin amor nada es posible. Ni morir es posible sin amor”.
Vladimir Holan

Vladimír Holan nació en Praga, en lo que sería la República Checa actual, en 1905. Fue miembro de una generación de brillantes y comprometidos poetas. Se dice que podría compararse con la que fue en España la Generación del 27.

Cuando tenía seis años, Vladimir se trasladó con su familia a una pequeña aldea de Bohemia central: Podolí. Recorría diariamente un bosque con un lago y un castillo espectral para asistir a clase, lo que imprimió una huella en el pequeño.

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Después cursaría sus estudios de secundaria en Praga. Estudió leyes y desempeñó varios oficios, entre ellos un trabajo en una compañía de seguros donde permaneció siete años.

En 1926, con 21 años, publicaría su primer poemario “Abanico de delirio” que, en palabras de Clara Janés, “es realmente un delirio y que el propio poeta rechazó”.

En 1929 viajó a Italia y un año después publica “El triunfo de la muerte” y “Soplo”, con una notoria influencia del poeta simbolista Mallarmé.

En 1932 publicó su primer libro de prosa: Kolury. Ese mismo año también se casaría y comenzaría a trabajar como redactor de la revista de arte Zivot (Vida). Después, en 1933, colaboró con la r0evista Programa 40, publicación del teatro E. F. Burian, Publicaría libros de prosa como “Torso” y de poesía con un estilo vanguardista como “Piedra, vienes” en 1937.

Viaja a París en 1937 y visita a otros intelectuales checos como Josef Šíma, Bedřich Vaníček y Antonín Kyval.

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A Vladimir Holan le interesaba la poesía española y contó con la colaboración del hispanista Václav Cerný para traducir la Fábula de Polifemo y Galatea de Góngora. Compartió el fervor por Góngora como los poetas españoles de la Generación del 27. Entre sus poetas favoritos estaban también su compatriota Rainer Maria Rilke, Baudelaire, Mallarmé… Vladimir Holan dedicaría sus días a la traducción de muchas obras.

Los sucesos políticos ocurridos en su país a partir de 1938, con la amenaza de Hitler, modificaron su escritura y comenzó a desarrollarla con sencillez para el pueblo, comprometida, cercana y social.

Publicó “Septiembre de 1938” y empezó a redactar un diario que comprende los años de la ocupación nazi y que tituló “Trapos, huesos, piel”.

En 1940 publica Trueno.

En 1947, una vez que Checoslovaquia fuese liberada por el ejército soviético, publicaría “Soldados del Ejército Rojo” y “A ti”.

Su poesía fue acusada en 1948 de que practicaba “un formalismo decadente”, por no responder al arte oficial del partido político que en ese momento estaba en el poder y se le excluye de la vida literaria del país. Holan se encerró en su casa del barrio paraguense de Kampa y se entregó exclusivamente a la poesía. No volvió a salir sino en contadas ocasiones. Escribiría obras como:  Sin título (1939-1942), Avanzando (1943-1948), Dolor (1949-1954), Una noche con Hamlet (1949-1956, 1962), Historias (1948-1955), Toscana (1958-1963), En el último trance (1961-1965) y Un gallo para Esculapio (1966-1967).

Pasó los últimos treinta años de su vida, recluido por voluntad propia en su casa. “Una casa –dice Clara Janés- situada a las orillas del río Moldava, en pleno corazón de Praga. Un árbol inmenso ocultaba su ventana, un canal impedía la proximidad. No se le veía nunca. Se sabía que estaba allí, porque la luz del interior permanecía encendida cada noche hasta el alba”. “Holan no cesa, prosigue su diálogo con el mundo, con el hombre, con el ser; no importan los muros” diría también Clara.

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Holan fue ue un poeta comprometido a lo largo de su obra con el ser humano y su circunstancia, con todo aquello que pudiera ir acompañado de lo humano: el amor, la fatalidad, dolor, pasión, esperanza, miedo…
Vladimir diría “La soledad es para mí la condición para el trabajo. Mi aislamiento, desde luego, nunca significó apartarse de la vida, de los destinos humanos”. Holan repitió hasta la saciedad que, a pesar de su encierro en la casa, él es un hombre que habla con el mundo, que habla con los muros, que habla con Hamlet. “ El monólogo, aquel error de suicidas”. Es el diálogo lo que diferencia al hombre de la piedra, del animal, de la estrella. Holan también decía “¿Estás sin contradicciones? Están sin posibilidades”.

“Toscana es un largo poema de más de novecientos versos. Relata el angustioso peregrinaje del poeta para encontrar a una mujer. Esta mujer, Gordana, llama al poeta y a la vez le huye, le envía mensajes de ciudad en ciudad, le deja notas primero proponiéndole, después cambiando el lugar de la cita, el momento de el encuentro. Todo es misterio. Tan sólo al final del poema, el lector intuirá que se trata de la muerte. Seis años pasó Holan entregado plenamente a esta obra.” Expresa Clara Janés.

Vladimir Holan era visitado por su compatriota Jaroslav Seifert, quien tiempo después, en 1984, se haría merecedor del Premio Nobel de Literatura. Manifestó que lo aceptaba en nombre de los poetas de su generación «de la que era el último superviviente, pues otros, como Holan, lo habían merecido». Seifert, en su libro de memorias “Toda la belleza del mundo” reseña: “Como tendréis curiosidad por saber quién de nosotros era el mejor poeta, os lo revelaré directamente: era Vladimir Holan, el Ángel Negro”. Era el único habitante de la interminable noche. Holan lo apagaba todo y se ponía a escribir.

Durante años, Holan, estuvo condenado al silencio y sólo a partir de 1963 se le permitió la publicación de sus obras. Fue una etapa de ostracismo, que se tradujo en el periodo más importante de su carrera literaria, representado también en el poema dramático “Una noche con Hamlet” en 1964. De esta obra diría “La época en que escribí Una noche con Hamlet, fueron los años más crueles de mi vida…. Lo que es seguro es que durante muchos años vivió en esta casa. Hablamos. Fueron diálogos ad infinitum, no siempre tolerantes, no siempre amistosos; pero siempre apasionados “.

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Vladimir Holan en su despacho

Desde entonces llegaron algunos reconocimientos oficiales como el Gran Premio del Estado Checoslovaco, el premio de la Unión de Escritores y el Título de Artista nacional. En 1966, se le otorgó el premio Etna-Taormina, en Italia por “Una noche con Hamlet”. Rompió su silencio, publicó sus libros, pero nunca quiso salir de su casa para recibir estos premios.

Es considerado por la crítica como el más importante de los poetas checos. Maestro de la palabra y la simbología, con gran riqueza de vocabulario, cuando las palabras no llegaban a expresar sus pensamientos, él mismo las creaba. Se le denominaba también “el alquimista de las palabras”.

Vera Holanová, su segunda esposa, tuvo un papel significativo en la vida y obra del poeta, acompañándolo a lo largo de su carrera. Ella también estuvo profundamente interesada en la poesía.

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El ministro de Cultura, Miroslav Galuška, entregó al poeta Vladimír Holan (izquierda) un diploma con el título de Artista Nacional en su apartamento de Kampa. En el centro, Věra Holanová.

La hija de Vladimir Holan, que nació con un mal llamado “abajo síndrome”, falleció en 1977. Holan estuvo muy afectado por esta pérdida. Le escribió un poema titulado Bajaja.

Comenzó a no aceptar ver a nadie, pero el poema de una admiradora, Clara Janés, le devolvió a la realidad.

Clara Janés, que ha traducido gran parte de su obra, indica que cayeron por casualidad en su manos “Una noche con Hamlet” y otros poemas y tuvo un efecto revelador en ella. Señala que llevaba seis años sin escribir y, que, al regalarle el libro de Holan, lo vivió como un total estremecimiento. Le impactó su escritura. La forma de escribir de Clara cambió desde entonces. Quería conocerle y no cejó en su empeño. Holan, continuaba encerrado en su casa, exiliado en sí mismo, pero atento de lo que sucedía en Europa. Clara Janés le escribió un poema “Amor” y se lo envió. A los dos años recibió una invitación de Holan para que fuese a visitarle a su casa. A partir de ese encuentro, ella se dedicó diez horas al día a estudiar checo para hablar con él y conocer mejor sus libros. Desde entonces, Clara Janés, décima mujer en la historia de la Academia de la Lengua, ha vivido dedicada a su poesía y a la de Vladimir Holan. Ha traducido y realizado ocho ediciones de diferentes libros del poeta checo y continúa haciéndolo. En 2005 Clara publicó “la Voz de Ofelia”, un libro de memorias en el que evoca y recuerda los encuentros con Vladimir Holan. Ella mantuvo con él una estrecha amistad y ha sido su traductora

AMOR, de Clara Janés (a Vladimir Holan)

Debe hacer frío en Praga.
Azota el viento y salpica la nieve
el alféizar
mientras tú,
sentado en la penumbra
de la segunda vela de la noche…
El Vltava está dormido
y el blanco le tiende
los muros de tu casa
como sábanas,
estirándolas hasta un horizonte
ilimitado.
Azota el viento,
y esa isla de Kampa
donde vives,
mayor ya…
Pero no son nada 70 años
este año,
¡alegria!
Tal vez podríamos hablar aún…

El último libro publicado en vida de Vladimir Holan fue “El árbol se quita la corteza”, en 1979.

Holan murió un 31 de Marzo de 1980, tras una larga enfermedad que le impedía cualquier movimiento, y que terminó afectándole el corazón

En 1982, tras su muerte acaecida en 1980, se publica su libro “Abismo de abismo”, que reúne algo más de cuatrocientos poemas.

 

“El universo poético de Holan está cuajado de simbolismos, y su espacio habitual es el de la noche, en cuyo ámbito la realidad es misteriosa y fantasmal. Sus obsesiones y constantes preguntas arrojadas al mundo suponen una perenne interrogación por el secreto de la existencia, donde las fronteras entre lo posible y lo imposible, el sueño y la vigilia, la razón y la imaginación, no existen.” (Reseña extraída de la revista Tamtampress)

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Vladimír Holan en el centro de la imagen junto a dos amigos

BIBLIOGRAFIA CONSULTADA

https://www.zendalibros.com/5-poemas-vladimir-holan/

http://amediavoz.com/holan.htm

https://www.galaxiagutenberg.com/ficha-autor/holan-vladimir/

https://trianarts.com/vladimir-holan-nieve/#sthash.YNBaI3Oq.dpbs

https://www.narrativayensayoguatemaltecos.com/clara-janes-en-conversacion-con-c-dolores-escudero-sobre-vladimir-holan/

https://letralia.com/253/ensayo01.htm

https://mypoeticside.com/poets/vladimir-holan-poems#google_vignette

 

SELECCIÓN DE POEMAS DE VLADIMIR HOLAN

LA VOZ HUMANA

La piedra y la estrella no nos imponen su música,
las flores callan, las cosas parece que oculten algo.
Los animales niegan en sí por nuestra causa,
la armonía de la inocencia y el misterio.
El viento tiene siempre el pudor de una simple señal
y lo que es el canto, lo saben sólo los pájaros enmudecidos
a los que el día de Nochebuena echaste una gavilla sin trillar.

Les basta existir y eso es inexpresable. Pero nosotros,
nosotros sentimos miedo, y no sólo en la oscuridad,
sino que, incluso en la fecunda luz,
no vemos a nuestro prójimo
y aterrados hasta un conjuro violento
gritamos: ¿Estás ahí? ¡Habla!

 

SEÑALES

El arte empezó con la caída de los ángeles…
El tiempo de los villanos en el aire, las montañas de estiércol,
el cálamo pisoteado,
las cenizas no quemadas y las lenguas destrozadas por la nata,
el tiempo que se afeita el vello en los muslos de la prostituta,
aligera sólo en apariencia.

Pero el tiempo de las piedras, del peinar de la madrastra,
del cojear del perro,
el tiempo que tose en los sótanos,
el tiempo del enterrador que cavando la tierra quisiera llegar a una vida más real,
el tiempo de las vértebras cervicales en el momento del salto
a través de la hoguera de San Juan,
el tiempo que necesita toda nuestra ayuda,
tiene aún poco peso.

El arte empezó con la caída de los ángeles…
Pero también ellos bebían vino, partían el pan
y se acostaban con mujeres mortales,
y por eso, ebrios, buscamos de nuevo señales
como si en la mesa marcada por el cuchillo de Orfeo…

 

SOLDADOS DEL EJÉRCITO ROJO

(1946)
Esbozos
XV
Vigilaba los tanques cerca de la calzada. Musitaba una cancioncilla
y en la mano tenía un espléndido ramillete de dalias.
Aquel día se sentía feliz y no sabía qué hacer de toda aquella alegría,
tanto más agobiante cuanto no tenía sentido y era a la vez desconocida y obstinada.
Le faltaba poco para que se le saltaran las lágrimas
cuando precisamente una chica pasó por allí.
El se puso a correr tras ella y le alargó el ramo de flores,
pero la chica lo rechazó.
Mi querido Devuskin se sonrojó, hizo marcha atrás
y empujó las dalias hacia el interior de la boca del cañón,
y azorado y como un joven dios de la melancolía
se puso a contemplar la caseta del depósito de municiones,
precisamente donde se hunden las espigas en la viga,
y en cierto modo con esa mirada fija se salvaba.
Por supuesto en aquel momento recordaba seguramente su país natal
removido ahora por los ciervos en celo,
y que se acordaba de su aboza y sus hermosos muebles tallados,
de la tarta de boda de dos metros que ya tenía ganas de volver a probar,
o de su madre, que según creía, aún estaba viva y se dedicaba a criar abejas en el bosque…
No sé…pero un momento después pasó por la calzada una vieja
y él arrancó de la boca del cañón las dalias desdeñadas,
se las ofreció e inició una reverencia.
La vieja las aceptó sin sorpresa
y a la reverencia respondió con otra reverencia…
Desde entonces a menudo me gusta imaginarme a esos dos,
cómo se comprendían en silencio, con el rostro iluminado y lleno de amor,
y cómo el uno se inclinaba profundamente frente al otro.

 

EVA

I
Durante el sueño de Eva, los perros, soltados al labiado seno de la noche,
despellejan su ardor hasta la rosa.
Pero ella ¡cómo se estremece
y se apoya sobre la híspida avaricia de los momentos
que no alcanzan con el pie el fondo del macho
y sobre el seno al que huele la boca al sacar la razón!

¡ Y cómo la estremece la soterrada
dependencia de la escritura de ciegos del placer,
del erizado tanteo y del alzarse de la protopalabra que
se asusta del silencio ya prescrito de la muerte!

II
Pero relincha por su columna
un destello de yerba de adolescente o de hombre maduro-
y ella, espléndida, con las cejas pintadas con un trozo de costilla quemada
del último de los castrados,
con los pechos que abandonaron bocas conocidas
por besos desconocidos,
y los muslos en camino
por los calvarios de la tentación,
se estrecha contra sí: esquiva, enternecedora,
astuta, inconstante y compasiva…

Pero ¿quién no sintió alguna vez el sexo
como un corte sin compasión
en la rama fundamental del Árbol de la Ciencia?

 

EL POETA AGONIZANTE

Una mano con las uñas teñidas del color de mi sangre
sostiene en su palma la piedra de vuestro corazón.

¿Para quién es ese regalo ya que no se trata del bezoar* liberador?
¿Y de quién esta mano tan pesadamente ligerísima?

Presiento solamente… Nunca he hecho otra cosa que presentir.

Y el pensamiento mismo no era más que una imagen
y la emoción parábola… Por supuesto había allí una corriente,

pero todavía sin superficie…Al precio de mi vida
he defendido la libertad ardiendo de deseo y asombro,
y aunque no haya conocido más que la visión sin la revelación
he sido tan fiel que me he convertido en testigo….

 

NO, NO TE VAYAS AÚN

No, no te vayas aún, no te asustes de todo ese alboroto,
es el oso que abre colmenas en el huerto.
Pronto se callará. Yo también retendré las palabras
que se abalanzan como el esperma de la serpiente
hacia la mujer del edén.

No, no te vayas aún, no te bajes el velo.
El fuel de los crocus ha encendido los prados.
Esto es lo que eres, pues, vida, aunque dices:
con el deseo añadimos algo. Pero el amor
es puramente él…

 

EVA

A Maria Tomasova

Fue cuando el vino nuevo… El otoño
había tejido ya el mimbre en torno a las botellas,
y la serpiente, no encima de la piedra, sino debajo del brezo,
yacía sobre el vientre cubriéndose con su dorso.

«La belleza destruye el amor, el amor la belleza «, me dijo
y del mismo modo que antaño se sacrificaba a las diosas de
aquí y allá
un número impar de víctimas,
ella pensaba entonces nada más en sí misma,
imaginando con indiferencia
la eternidad sin inmortalidad…

Era tan hermosa que si alguien me hubiera preguntado
por dónde había ido con ella, no hubiera, sin duda, hablado
de paisajes
( a no ser que sintiera la impotencia de las palabras
y que sólo hiciera posible deletrear el silencio
la lluvia que cae en los presidios).
Era tan hermosa que quise
vivir de nuevo, pero de un modo distinto.
Era tan hermosa que en el fondo de mi delirante amor
me esperaba todavía íntegra toda la locura…

Versión de Clara Janés

 

PARTUS LABYRINTHIS

Mire usted, señora, mis pecados son tantos
que usted no puede darse idea.
Y son tan pocos,
que los conoce bien.

Los que conoce son un solo pecado…
Y los que no comprende
son también ese
que a usted, como a mí
incesantemente nos confunde.

Versión de Clara Janés

 

PERO EL TIEMPO

«¿Qué hay en tu corazón», me preguntó la vida.
Era una pregunta tan brusca,
buscaba tan poca excusa,
que quise responder: ¡Nada!

Pero el tiempo (que en pie junto a una columna de piedra
obligó hace mucho a sentarse a todas las catedrales)
me dijo: «¡Mentiroso, ese lugar que en ti
han ocupado las mujeres
sólo en el infierno permanece vacío!»

Versión de Clara Janés

 

DE VERDAD ES ASI

No es que oscureciera, puesto que
la tiniebla es perpetua.
Y como no sabe lo que lo que va a suceder
es también inactiva.

Y esta es nuestra existencia: ciegos,
a tientas entre muros videntes,
ya que incluso lo que está en nosotros
nos escapa…

 

TEMERIDAD

(En memoria de Jakub Deml)

Hace ya mucho tiempo que quieres escribir un poema
tan sencillo y diáfano que sería invisible,
que no estorbaría a nadie aquí, pero tal vez un ángel
lo leyera… Y has pensado a menudo
qué debería cantar un poema así,
aunque sientes que cualquier cosa,
sólo que tan sencilla y diáfana
que lo obligara a ser invisible…

Del libro «Dolor», traducción de Clara Janés.

 

UNA NOCHE CON HAMLET (fragmentos)

Un día, andando entre brezos en flor,
oí la pregunta infantil: ¿Por qué?
y no pude contestar.
Y no he podido contestar después de tantos años tampoco hoy
bajo el medio relieve de la luna,
ya que a los niños no les basta la respuesta, ni a los adultos la pregunta.

(…)

Así era también él… ¡Hamlet!
Le faltaba un brazo, y la tarde fluía
por la manga hueca de su abrigo
como por el sexo de un ciego que hubiera mordisqueado la música …
una sola vez el amor y al mismo tiempo estar condenados …
el arte como tarea que te impide enorgullecerte.
Te digo que el arte es llanto,
algo para uno, nada para todos …
Tú aciago para contigo, ¡ Cómo me comprendes!

 

HAY

Hay destinos
donde lo que carece de temblor no es sólido.
Hay amores
en los que el mundo no te basta, falta un pasito.
Hay placeres
en los que te castigas por el arte, pues el arte es pecado.
Hay momentos de mutismo
en que la boca de la mujer hace pensar que el pudor es sólo
cuestión de sexo.
Hay cabellos teñidos por un meteoro
donde es el diablo quien hace la raya.
Hay soledades
en las que miras sólo con un ojo y miras sólo sal.
Hay momentos de frío
en los que estrangulas palomas y te calientas con sus alas.
Hay momentos de gravedad
en los que sientes que has caído ya entre los que caen.
Hay silencios
que debes expresarlos tú, ¡precisamente tú!

 

NO ES

No es indiferente el lugar donde estamos.
Algunas estrellas se acercan entre sí peligrosamente.
También aquí abajo hay separaciones violentas de amantes
sólo para que el tiempo se acelere
con el latido del corazón.

Las gentes sencillas son las únicas que no buscan la felicidad…

 

UN DÍA POR LA MAÑANA

Un día por la mañana, al abrir la puerta,
encontraste en el umbral los zapatos de baile.
Era para besarlos y tú lo hiciste enseguida
y volviste a sentir alegría después de tantos años,
todas las lágrimas largo tiempo contenidas
ascendieron a tu risa.
Luego te reíste y desde el alma rompiste a cantar
con la tranquilidad de la juventud…
No preguntaste qué hermosa
dejó los zapatos en el umbral.
Nunca lo averiguaste
y, sin embargo, de aquel feliz momento
aún vives con frecuencia…

Versión de Clara Janés

 

AL CONOCER AL HOMBRE

No me causó horror el demonio
desde la uña de la noche hasta la zarpa de la mañana.
Y no me asustó el ángel
al pintarse a sí mismo en sí mismo.
El dios antiguo en su montón de estiércol
no despertó mi miedo.
Las fieras era mansas vistas desde muy cerca.
El insecto no alteraba los sentimientos.
Desconfiado, yo me volví salvaje
al conocer al hombre.

 

NOCHE DE INSOMNIO

Estaba solo, completamente solo,
incluso el sueño nocturno me había abandonado…
De pronto me pareció oír no unas palabras sino unos sonidos,
unos sonidos siempre en tres suspiros
Como viento y harina…
«¿Qué puede ser eso? ¡No hay tiempo que perder!»,
mascullé, y enderezándome el cabello con un trago de vino
me puse en pie y, desnudo, palpé en la oscuridad
y un momento después la negra fiebre de mi mano
abría el armario… En su interior las polillas agitaban los trajes…
Soy más mortal que mi cuerpo…

Versión de Clara Janés

EN LA PROFUNDIDAD DE LA NOCHE

a Jaroslav Seifert

«¿Cómo no ser?», te preguntas y hasta acabas por decirlo
en voz alta…
Pero el árbol y la piedra lo callan ,
aunque ambos son hijos de la palabra y por tanto mudos,
ya que la palabra se asusta de ver lo que ha sido de ella…
Pero los nombres aún los tienen. Los nombres: pino,
arce, álamo temblón. ..y los nombres: feldespato,
basalto, fonolita, amor… Bellos nombres,
sólo que asustados de ver en qué se han convertido.

Versión de Clara Janés

ENCUENTRO EN EL ASCENSOR

Entramos en la cabina y estábamos allí solos los dos.
Nos miramos sin hacer otra cosa.
Dos vidas, un instante, la plenitud, la felicidad…
En el quinto piso ella bajó, y yo, que continuaba,
comprendí que nunca más la vería,
que era un encuentro de una vez para siempre
y que, aunque la hubiera seguido, lo habría hecho como un muerto,
y que si ella se hubiera vuelto hacia mí,
sólo hubiera podido hacerlo desde el otro mundo.

 

DE NOCHE

Durante la ausencia de la mujer amada
las tinieblas, totalmente enloquecidas, se apoderan de sus
piernas,
se deslizan en los zapatos de hielo
y empiezan a bailar desde tu cama
hasta la inmensa sala del insomnio…

Los zapatos suenan, dan vueltas, patean, retozan
sin piedad, abiertamente, y eso dura
y se sienten bien, bailan sin duda el uno con el otro.

Tu amor sin fe sólo les ayuda
de los celos al adulterio.
Los oyes toda la noche, y más y más te hielan,
y no empiezan a fundirse hasta el momento
de volver hacia ti…

Versión de Clara Janés

 

DURANTE LA SIEGA

Cuando te he visto hoy arrodillada entre los trigos bajo el sol
atar las gavillas,
cuando te he visto dorada sobre el oro,
y amando sin duda a ese muchacho
que a cada instante se volvía hacia ti,
he tenido que pensar en aquella que amo
y que no me ama,
aquella que, noche tras noche, reposa,
blanca en la blancura, y que no necesita
ni de sí misma…

Ella, una de los mil espectadores
de las ejecuciones…

Versión de Clara Janés

 

TORMENTA EN LAS MONTAÑAS

¿Por qué surgió la casa? Tal vez, de hecho, sólo
para que en ella durante la tormenta encendamos una vela bendecida…
Y eso mismo hacemos y lo hacemos con gusto,
ya que la vida es, en verdad, luz
e incluso el diablo parece estar, por lo tanto, en Dios.
Con la temblorosa parábola trae una muchacha vino
y su aspecto nos recuerda con ojo puro
que todavía estamos vivos
y que la mortalidad de la belleza sigue brillando…
Pero sólo cuando irradia se convierte en estrella…

Del libro «Avanzando» traducción de Clara Janés.

ENCUENTRO I

¿A dónde va esta niña?
Con el pelo partido por una raya
de pendientes arrancados a plazos,
con las notas de la primera evaluación de malos tratos
y los zuecos de suelo de ataúd –
va errante desde el viejo sexo de una extraña canción
hacia alguna odiosa y brutal noche de siembra
aún remota
por el cruel continente de los sentimientos humanos.

Sí, hasta el mismo dios tiene tan sólo barcos tatuados…

 

POESÍA

Si el hombre no se siente perdido,
está perdido para todo lo que acontece a los demás
y lo que a él le acontecerá.
Y perdido así escribe una carta y el sobre,
lo sella y subraya: ¡Abrir después de mi muerte!
Pero estar perdido y resistir
y tener la luna en el libro y la noche tan sólo en el leer,
no saber dónde ni cómo,
no estar solo pero estar perdido,
es como si el propio dolor con alguno ajeno
engendraran un tercer corazón…

CONOCIMIENTO

Si la vida navega siguiendo el curso de las aguas
y la muerte a contracorriente
no podemos conocer la desembocadura.
Si la vida navega a contracorriente
y la muerte siguiendo el curso de las aguas
no podemos conocer la fuente.

(Del libro «Pero existe la música», Icaria, 1996. Traducción de Clara Janés)

DETENIDO POR UNA MUJER…

Detenido por una mujer a las puertas de una ciudad desconocida
le supliqué: Déjeme pasar, sólo entraré
para salir de nuevo y volveré a entrar sólo para salir,
porque la oscuridad me da miedo como a todos los hombres.

Pero ella me dijo:
«¡Pues yo he dejado allí la luz encendida!».

DE HISTORIAS I

La serpiente, como una constelación, estuvo tan cerca de las mujeres
tal vez para que despreciaran la noche de bodas
en que cohabitaron con un dios
sucio de apio* hasta las orejas.

Los hombres, al contrario, prefirieron a las más distantes diosas,
se acostaron con ellas y las hartaron de cuadros,
y hasta hoy admiran aún el desagüe del retrete
que ha sobrevivido al palacio de Knosos.

(Apio= afrodisíaco)

 

PODEIS

Hay sitio en mi, más aún, espacio
para vuestro dolor y las blasfemias
y también para vuestra alegría… No, nada os impide
entrar cuando brilla el sol
y mucho menos cuando ulula la tormenta…
Aquí podeis llorar y maldecir,
y más cerca del misterio reíros, sí, reír
y nada os impedirá marcharos.
Yo estoy aquí, vosotros vais pasando…

INMORTALIDAD

Llegar solo hacia sí mismo, encontrarse,
realizarse solo,
de no existir en el amor a otro ser,
es rechazo de la vida…

¿Adónde voy a ir luego, ah, adónde?
Pues ya todo lo invisible
se encuentra también aquí en lo visible
y como si la misma inmortalidad
temiera a la muerte…

 

CUANDO LLUEVE EN DOMINGO Y TÚ ESTÁS SOLO…

Cuando llueve en domingo y tú estás solo,
completamente solo,
abierto a todo, pero no llega ni el ladrón
y no llama a la puerta ni el borracho ni el enemigo;
cuando llueve en domingo mientras tú estás abandonado
y no comprendes cómo vivir sin cuerpo
y cómo no vivir puesto que tienes cuerpo;
cuando llueve en domingo y, solo, no eres más que tú,
¡no esperes ni hablar contigo mismo!
Entonces el ángel es el único que sabe
lo que hay encima de él,
entonces el diablo es el único que sabe
lo que hay debajo de él.

El libro sostenido, el poema al caer…

Versión de Clara Janés

 

¿QUÉ, PUES?

Nunca monté a caballo,
tampoco cambié del caballo al asno,
yo siempre fui a pie… Y sin embargo decía:
¡Sé directo!

¡Ser directo!…¡Sí! Pero la palabra no quiere abandonar la búsqueda del espíritu,
que sin embargo es omnipresente,
la palabra no quiere abandonar, no quiere moverse de ahí,
a no ser por la locura…

 

AL ALBA

Sí, es el alba… Ropa sucia
sobre el cuerpo lavado de una hermosa…
Tocar, ah, sólo tocar,
¡mas de la nada ni tan siquiera el sueño!
También tú, allá abajo, te esfuerzas en vano de alto en alto,
pues quien se ha sumido en la poesía
ya nunca se saldrá.

Versión de Clara Janés

SIEMPRE

No es que yo no quiera vivir, pero la vida
es tan mentirosa
que aunque tuviera razón
tendría que buscarla en la muerte…

Y esto es lo que hago…

 

RECUERDO 1

El sol poniente caía sobre el estercolero
como la lámpara de oficina
que antes de apagarse lanza aún desde lo alto un resplandor

sobre la pobre acacia de la calle…
Junto a la fuente del pueblo había una chica.
Era hermosa. Me puse a hablar con ella.
Parecía como agradecida, cada una de mis palabras
era para ella una invitación a no ser solamente de este mundo.

No sabía nada, ni siquiera que la desnudez
puede permanecer hasta tal punto vestido
que solamente los trajes la desnudan.

Se reía y jugaba con el anillo y tosía un poco.
Y siendo lo cotidiano tan misterioso se acababa por no ser,

necesitaba que la besaran para ser aún más misteriosa.
Pero cuando más tarde le pregunté
el camino hacia el pueblo más cercano
me dio una dirección equivocada…

En verdad ¡la presencia es sólo del presente!

 

TODAVÍA

Todavía un recuerdo aunque iba a deciros buenas noches…

Haría una hora que llegara la noticia
del atentado de Sarajevo…
Yo era niño y estaba sentado con mi padre y mi madre
en un restaurante al aire libre, es decir bajo los castaños.
Hacía un calor asfixiante regado con barros de Pilsen
y puede que incluso hubiera música, no recuerdo…
Sin embargo nunca olvidaré que se acercó a nuestra mesa
un viejo acompañado de un niño de unos diez años…
Ese niño no era mayor que yo…
Y hasta hoy veo a aquel hombre que
llevaba una serpiente enrollada al cuello,
una pitón disecada,
y la enseñaba por un trago de cerveza
o una moneda…Veo todavía sus ojos
y sus manos temblorosas y el serrín
que se escapa de la pitón. Y veo también
el niño que recogía el dinero y que en un momento dado,
mientras su padre bebía, se volvía de espaldas y
se metía en la boca una moneda de cinco o viente céntimos….

Buenas noches…

 

ANTES DE NOCHEVIEJA

¿Qué traerá el viento esta noche?
¿La lluvia, la nieve o una carta?
¿Una carta de quién? ¿Una carta buena o mala?
Todo, hasta el mismo silencio
tiene algo que callar.
Pero todo, hasta lo inexpresable,
acabarán por decirlo los celos.

Versión de Clara Janés

NIEVE

La nieve empezó a caer a media noche. Y es verdad
que donde se está mejor es sentado en la cocina
aunque sea la cocina del insomnio.
Allí hace calor, te preparas algo, bebes vino
y miras por la ventana la eternidad familiar.
Por qué ibas a torturarte por saber si nacimiento y muerte son sólo puntos,
puesto que la vida no es una línea recta.
Por qué ibas a atormentarte al ver el calendario
y a preocuparte por el valor que está en juego.
¿Y por qué ibas a admitir que no tienes
ni para zapatos para Saskia?
¿Y por qué ibas a envanecerte
de que sufres más que los demás?
Aunque en la tierra no existiera el silencio
ese nevar lo habría inventado ya en su sueño.
Estás sólo. Ningún gesto. Nada de qué hacer gala.

CIPRESES

Después de la tormenta (sin que se olvidara de esta o aquella difunta nave) rodó el mar como una negra gota, que una y otra vez azotó la orilla. De este modo el asesino de la amante golpea con la cabeza la cabecera de la cama con el progresivo alivio del desvanecimiento.
Y nosotros, algo más arriba, en la fila, ya que siempre parece que salgamos de algún pasillo, golpeamos con la cabeza las ventanas negras del edificio, detrás de las cuales yace una mujer muerta que tuvo valor y, a pesar de ello, le dio muerte la orilla del océano, demasiado escurridiza.
Y el mar estará ya para siempre triste. Y nos toca a nosotros romper el cristal de la ventana y llamar al enterrador.

 

MADRE

¿Has visto alguna vez a tu vieja madre
en el momento en que te hace la cama,
extiende, estira, remete y acaricia la sábana,
para que no quede ni una sola molesta arruga?
Su respiración, el gesto de sus manos y sus palmas
son tan amorosas
que en el pasado sigue apagando el incendio de Persépolis
y en el presente aplacan ya alguna tempestad futura
en el mar de China o en otro hasta hoy desconocido…

Del libro «Avanzando» traducción de Clara Janés.

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