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308. POESÍA MÁS POESÍA: MARÍA LUISA SPAZIANI

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BIOGRAFÍA DE LA POETA MARÍA LUISA SPAZIANI

Maria Luisa Spaziani nace en Turín, el 7 de diciembre de 1922 y muere en Roma, 30 de junio de 2014).
Fue una poetisa, traductora y profesora italiana.

Nace en el seno de una acomodada familia burguesa de Turín, donde su padre era propietario de una fábrica de maquinaria para la industria química y pastelera. Con sólo diecinueve años, dirigió una revista literaria, primero llamada·”Il Girasole”y después”Il Dado”, cuyo redactor jefe era Guido Hess Seborga.
En esta revista publicarán obras inéditas grandes escritores italianos como Umberto Saba, Sandro Penna, Leonardo Sinisgallil o Vasco Pratolini, y también otros extranjeros, como Virginia Woolf, quien mandó un capítulo de su novela”Las olas”con una dedicatoria autógrafa:”Alla piccola direttrice”(A la pequeña directora). Spaziani no publicó en esta revista ninguno de sus propios poemas porque sentía que no tenían la calidad suficiente.

Maria Luisa Spaziani - Poesia Online
Fue incluída por Ungaretti en una antologia de poesía italiana publicada en 1949. Montale en una carta a Albert Camus señaló que era la única mujer escritora de Italia, que de su historia puede decirse, tiene el derecho de llamarse poeta.

Al tiempo, Spaziani estudia en la Facultad de Lenguas de la Universidad de Turín y se licencia con una tesis sobre Marcel Proust, dirigida por el francesista Ferdinando Neri. La cultura francesa será siempre un referente importantísimo en la obra y la vida de la autora, que pasará sucesivas estancias en París (la primera, en 1953, tras obtener una beca de estudios). Residió en Milán y en París, donde fue retratada por Picasso.

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Maria Luisa Spaziani con el retrato que le realizó Picasso al fondo.

En enero de 1949 conoció a Eugenio Montale durante una conferencia del poeta en el teatro Carignano de Turín, y desde entonces mantendrán una gran amistad y se frecuentarán en Milán. Montale animará a Spaziani a escribir poesía y ejercerá gran influencia en el estilo de sus primeras obras. La relación entre ambos escritores fue muy estrecha y Spaziani se convirtió en una suerte de musa para Montale, en especial en la serie de poemas titulados «Madrigali privati» (Madrigales privados) pertenecientes al libro”La bufera e altro”. (La tormenta y más) (1956) donde Montale construyó todo un poema («Da un lago svizzero») utilizando como acróstico el nombre de Maria Luisa Spaziani. No existe en toda la obra de Montale otro ejemplo de este recurso.

Maria Luisa Spaziani y Eugenio Montale. Il Messagero - Poesia Online
Maria Luisa Spaziani y Eugenio Montale. (Il Messagero)

El acróstico dice así:

De un lago suizo

Mi zorra, yo también fui el poeta
asesinado en un bosque de avellanos
raso, en donde hizo gruta el fuego;
irisaba tu rostro un círculo de oro
al fondo de aquella madriguera;
lento bajaba por su vía hasta tocar
un nimbo y disolverse; ansioso, yo
invocaba el final sobre ese hondo
signo de tu vida abierta, amarga,
atrozmente frágil y tan fuerte.
¿Serías quien brilló en lo oscuro? En el surco
palpitante, en una cuesta enardecida,
atento sobre el trazo de tu leve
zarpa de predador (una huella casi
invisible, una estrella), yo, extranjero,
aun me abalanzo; y alzado en vuelo un pato
negro, desde el hondo lago hacia el nuevo
incendio me conduce, donde arde.

A su vez, un retrato íntimo, plagado de curiosas anécdotas que dan cuenta del hombre que había dentro del poeta Eugenio Montale, es el que María Luisa Spaziani ha hecho en ‘Montale é la Volpe'(Montale y la Zorra) un sincero homenaje que revela las pasiones e intereses que compartió con su gran amigo.
El apodo de La zorra, dicen, se refería a su pelo rojizo. Ella a su vez le llamaba Oso.

Publicado en ocasión del 30 aniversario luctuoso del poeta italiano, el libro ofrece un original retrato de quien es considerado una de las voces líricas más apreciadas a nivel mundial, a partir de la cercanía que ambos cultivaron a lo largo de 14 años.

Aunque esa relación ya había sido ventilada en 1995 cuando Spaziani, quien fue motivada por Montale para escribir su propia poesía, publicó 800 cartas de su correspondencia con el famoso poeta, ahora lo hace desde una veta poco conocida del poeta.

Spaziani hoy es considerada una de las figuras más importantes de la poesía italiana; ha sido tres veces nominada al Nobel de Literatura, pero no olvida que en parte debe su gloria a Montale, quien murió el 12 de septiembre de 1981.

Maria Luisa Spaziani con Carlo Levi - Poesia Online
Maria Luisa Spaziani con Carlo Levi

Spaziani envía un grupo de textos poéticos a la Editorial Mondadori que, posteriormente, acrecienta con los poemas escritos durante su estancia en Francia en 1953. La editorial publica en 1954 el libro “Le acque del Sabato” En 1956, la fábrica de su padre pasa por graves dificultades económicas, lo que obliga a Maria Luisa Spaziani a buscar trabajo como profesora de francés en un colegio de Turín. Ella acababa de regresar de un viaje por los Estados Unidos, conseguido gracias a unos premios promovidos por Henry Kissinger para promocionar a jóvenes con talento.

El trato con estudiantes adolescentes en el colegio turinés le proporcionará gran felicidad, que se refleja en su producción poética, como en su libro: “Luna lombarda” (1959), luego incluido en el volumen”Utilità della memoria”(1966).

Entre 1955 y 1957 Spaziani impartió clases de lengua y literatura francesas en el liceo científico del colegio Facchetti de Treviglio. Su libro “Suite per A” fue escrito durante ese periodo y refleja sus vivencias. Con él ganó el Premio Lerici en 1958. El jurado estaba presidido por Enrico Pea.

En 1958, tras diez años de noviazgo, se casó con Elémire Zolla, un estudioso de la tradición mística y esotérica, también escritor. Fue testigo de la boda el poeta Alfonso Gatto. El matrimonio duró poco y se disolvió en 1960.

Spaziani comenzó a dar clase de lengua y literatura francesa en la Universidad de Mesina. Su experiencia siciliana está reflejada en su libro de poemas ”L’occhio del ciclone” (1970), inspirado en el paisaje y el mar de Sicilia, y lo mismo sucede en sus siguientes obras,”Transito con catene·”(1977) y ”Geometria del disordine”(1981), libro este último con el que ganó el Premio Viareggio en su categoría de poesía. Ha obtenido además importantes premios nacionales e internacionales como el Byron, Carducci,y Cittadella.

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Maria Luisa Spaziani
ANSA

En 1978 fundó el Centro Internazionale Eugenio Montale (luego llamado Universitas Montaliana) para honrar la memoria del poeta y difundir su obra, institución que presidió desde 1982. También presidió el Premio Montale, que distingue a las mejores obras poéticas y traducciones publicadas en Italia.

En 1990 publicó ”Giovanna d’Arco” (1990), poema basado en el personaje de Juana de Arco, por el que la autora sentía gran interés. El poema está escrito en estrofas de ocho versos de endecasílabos sin rima. Spaziani trata de recrear una narración en verso de aire popular y fabuloso. En 2002 Fabrizio Crisafulli adaptó fragmentos de este poema para el teatro y tituló la obra”Jeannette”.

En 1999 aparece en la Editorial Pironti de Nápoles “La radice del mare” , un conjunto de 38 poemas sobre la imagen del mar y en 2001 el libro de relatos La fraccia (El fragmento). Bajo el título Poesía 1954-1996 la Editorial Mondadori, de Milán le publica en el 2000, toda su obra publicada hasta 1996. Este libro resume cuarenta y cuatro años de trabajo poético que constituye una de las experiencias más significativas y persuasivas del segundo Novecento italiano.

Spaziani con Ungaretti. violettanet.it - Poesia Online
Spaziani con Ungaretti. (violettanet.it)

Su poesía posee una fuerte sensibilidad musical y una extraordinaria sabiduría métrica. Combina un decir exacto y elegante realizando un feliz equilibrio entre la propensión hacia un registro elevado y la exigencia de un tono más coloquial y directo donde se perciben momentos de cálida afabilidad y de controlada emoción. Su vocación clásica le lleva a rechazar todo tipo de experimentación y a arremeter contra los ídolos agitados por los neovanguardistas, oponiendo a la “confusión de las lenguas” propugnada por aquellos,su tenaz “monolingüismo” al que ha permanecido siempre fiel.(de nota bibliográfica de Viaje Verona París. Traducción de Emilio Cocco.)

Obra

Poesía

1954, Le acque del sabato
1966, Il gong, Utilità della memoria
1970, L’occhio del ciclone
1977, Transito con catene
1981, Geometria del disordine (Premio Viareggio)
1986, La stella del libero arbitrio
1996, I fasti dell’ortica
2002, La traversata dell’oasi
2006, La luna è già alta
1990, Giovanna D’Arco

Antologías

En 1979 se publicó una antología de su obra, con introducción del crítico literario Luigi Baldacci. Una segunda antología, ampliada, apareció en el año 2000, en la editorial Mondadori.

Artículos y cuentos

Maria Luisa Spaziani escribió numerosos artículos para revistas y periódicos, ensayos críticos y cuentos (una selección de estos últimos, titulada La freccia, se publicó en 2000).

Spaziani coordinó o escribió distintas obras académicas sobre literatura francesa, su especialidad docente en la universidad. Así, publicó los libros Pierre de Ronsard fra gli astri della Plèiade (1972) e II teatro francese del Settecento (1974).

Traducciones
Tradujo al italiano obras de importantes autores franceses, como Pierre de Ronsard, Jean Racine, Gustave Flaubert, Paul-Jean Toulet, André Gide, Marguerite Yourcenar, Marceline Desbordes Valmore o Francis Jammes.

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SELECCIÓN DE POEMAS DE MARÍA LUISA SPAZIANI

MURADO COMO EN SUEÑOS

Las rosas se deshojan en el aire
que sabe a nieve y a pesebre. Vibran
Monforte y sus jardines ya desnudos
en un viento de inasible tarantela.

¡Otro año en tu signo! Encerrado
en mí como una piedra en el mar.
El silencio es tremendo, y está todo quieto,
murado como en sueños.

Pero arriba, tras calles y tejados,
los pájaros, las nubes, la esperanza,
suben y bajan réprobos y elegidos
por la infinita escala de Jacob.

Entre silencios y palomas alta volaba
nuestra Parma, un sueño de Chagall.
Nos salían al encuentro las palabras
nuestras, pero de otros mundos.

Apretar tus manos era besar
trenzas de manos tendidas desde siglos.
Confluían en ti, absorto embudo,

sombras, sardanas, gigas. Yo lo sé,
lo vi en ese instante: fue un relámpago.
Te fulminó un mensaje misterioso.
Todo es ilusión, un dibujo de Escher,
¿un laberinto? ¿o un misterio de gozo?

EL VÍA CRUCIS

La bronquitis esta noche me transforma
en una encina cubierta de nieve.
Crucificada en la tierra con raíces
de debilidad y estremecimientos,
siento los ramos cargados que se doblan
bajo el peso de mil cristales.

Conocí un día a un chiquillo, mucho
más enfermo que yo.
Respiraba con dificultad, y en su cama
se parecía a un velero encallado,
pero su pensamiento en lo alto era la oropéndola
en la cima del olmo fulminado.

Esta noche pienso en él, yo que sé de sobra
que pronto sanaré.
Y me siento igual que aquel fiel
que vi en Brujas con su capa de nutria.
Miraba a un vía crucis e intentaba
imaginar la hiel y cualquier tormento.

Y quizás oscuramente también sentía
que no sólo el Cristo de los iconos
cruza en nuestro nombre
el paso inmenso de las tinieblas.

ULTRASONIDO

El ruido sofoca el canto
pero el canto es un alfiler que atraviesa el pajar,
búscalo si puedes con antorchas e imán
él te pincha y traspasa cuando quiere.

Voz que clama en el desierto, gemido,
ultrasonido, año-luz, grito de tribu rescatada,
inconsútil cruza los desiertos del tiempo,
las inútiles madejas del espacio.

 

A LOS LECTORES

Estrella-libre albedrío es endíadis de sueño,
anhelo patético que hoy puede hacer reír.
Teoría, utopía, hipótesis, locura.
Ni yo ni ninguna estrella hemos sido nunca libres.

Mi «estrella» es un mar que fabrica sus ritmos
reflejando cavernas del más profundo ayer.
La metáfora es un velo que oculta otros misterios.
Yo no veo su fondo. Vosotros me estáis dictando.

 

PARA UNA LUNA DE MACHADO

Como en Sevilla el Viernes Santo,
entre los siete arcos de los dos pórticos
la luna extiende su alfombra blanca.
Nosotros pasamos abrazados.

Un tiempo inmensurable se desmalla.
El tiempo no se conjuga en el presente.
La luna se ha deslizado por su arco,
y aquella alfombra está ausente.

Escribir, escribir, mientras el mundo enloquece,
descargas de trilita, hermanos que se matan.
Pobre y desnuda vas, palabra mía,
aliento en el huracán.

Pero hubo, en el mundo, palabras
más fuertes y victoriosas que los estragos.
En los milenios nos quedan: y enterrados
están los gritos de odio.
Espesas sábanas de hojas de plátanos.
Letargos nos devuelven al invierno.
Dejaré de absorber los colores.
Me abismaré en los libros.

O en profundas sábanas de hilo
soñaré con esas hojas en las ramas.
Tú ayúdame a subir para que encuentre
todo el verdor perdido.

El estruendo el tiempo inventan palancas
con que volcar encinas, partenones.
Nos minan el corazón en los decenios,
nos obstruyen las venas y el pensamiento.

El nombre de mi dios es levedad,
es velero, libélula, es estrella.
Levantad estatuas a oradores y guerreros
sobre alfombras voladoras.

He salido del feudo, mi vida
de delicadas fantasías. En el canto
polifonías irrumpen, y se muestran
las más impensadas perspectivas. Al siervo
de la gleba se le abren los océanos.

Pues solapada mecha es el amor.
Se incuba largamente, se conoce «de oídas»,
es una historia ajena, algo improbable.
Luego alcanza el castillo, y en mil trozos
la entera vida estalla.

A los veinte años yo no era feliz
y no querría que el tiempo pudiera desandarse.
Un sauce de plata me consolaba a veces,
Otras, lo conseguía con presagios, promesas.

Nadie declara nunca cuán difícil resulta
la juventud. Llegados al cabo del camino
tiernamente podemos contemplarla. Los dos,
quizás por vez primera.

Acojo la mañana entre los brazos
como la madre a su recién nacido.
Tu voz por teléfono, aleluya,
doy gracias a Dios que me ha creado.

Un puente de palabras es luz pura.
Hacia una nueva vida me encamino
como Él sobre las aguas. Resplandecen
las células de la sangre.

Soy esclava del tiempo, las horas y los días
son cilicios con sus agudas puntas.
Quisiera ser el rayo que serpea
en un instante por los cuartos todos

un lazo incandescente que condense
el discurso esencial, sin mediaciones,
palabras ritmos músicas semánticas,
sólo labios de fuego.

Este amor, este oasis florecido
será pronto una ruina inmensa.
Los capullos se mustian, el follaje
no apunta ya hacia el sol.

Acoger, aceptar aquel destino
es aguda ruptura, quemadura, corte.
¿Coliseos, Partenones tendrán llanto
a la caída de la primera piedra?

Existen los labios de aquel hombre,
y justifica el tiempo sus desastres.
Yo sólo soy aullante arteria viva,
llevo la sangre del mundo.

Punto perdido en la oscuridad inmensa,
sé las leyes del sol y de la muerte.
El logaritmo que la flor supone
es mi aliento.
He aquí el espacio mágico donde nada se ha dicho
pero el sentido aflora de nieblas de prehistoria.
Dormimos en casas que separan kilómetros
mas nuestros sueños llegan a reunirse en lo alto.

Tan perfecta es la espera (o el entendimiento)
que será una lástima transformarla en palabras.
¿Sería preferible a la vida el silencio
aunque el silencio sea quintaesencia de vida?

En una historia que creía cerrada,
se abre de improviso una ventana.
Irrumpe aire de alturas, alegría,
copos de nieve de felices pascuas.

Entonces es vileza resignarse
si puede calentar una palabra al mundo.
Quien padezca, recuerde: el tiempo cambia
sus ritmos como el mar en el otoño.

Utilidad de la memoria

Otros acopiarán lo que yo pierdo
día tras día, lentísimamente.
Tendrán sentidos frescos, morderán
estremecidos en la pulpa amarga,
sobrecogidos de delicia al alba
si los roza al azar un dedo de aire de oro.

Pero, gracias al Cielo, yo lo recuerdo todo,
tengo joven y fuerte la memoria.

¿Acaso Robinson Crusoe sudando
por sacar una chispa de dos leños
no recuerda muy bien esa alacena
que indiscutiblemente es suya en Londres,
donde un tesoro rico en mil guineas
in saeculorum saecula lo espera?

(Versión de P. A) 
[De Utilità della memoria,
Mondadori, Milano, 1966

 

AFORISMOS

Si giras en redondo mirándote la cola, es inútil ofrecerte horiznttes.
No hay nadie más odioso que quien se obstina en tener razón y encima la tiene.
Salidos del Paraíso Terrenal se pusieron a hablar en prosa,
Escribid también versos: pronto habrá una anmistía.
¿Hacerme hibernar? ¿Hacerme cremar? ¡Ni muerta!
Yo soy Abel y Caín. La moneda se parte si intentas dividir sus caras.
¿Qué habría querido ser en el pasado? La primera piedra de la Gran Muralla.

LA CONFLUENCIA

La uña que raspaba contra el vidrio
‒perro o persona amada, mi padre o el jardinero‒
ya no llama ni espera ni se obstina.
Existe, sin embargo, más inquieta que el mar.

Es un ruido aplastado, una pastilla de silencio
que lleva aún un nombre, un vislumbre de vida.
Sucede que encontremos en un libro
una flor memorable, filigrana y fantasma.

Todo lo que ahora es denso, confluencia de linfas,
ha de pasar por ese ojo de aguja.
Ríe y llora el presente, y se prepara para el rito.
Las máscaras bifrontes lo contemplan pasar.

[Versión de P. A.
Córdoba, 04-II-24]

CARTA 1951

Navidad no es nada más que
este prodigioso
silencio esparcido por las calles,
ahí donde ciegos plátanos
sonríen junto a la nieve,

nada más que una fusión a distancia
de nuestras soledades,
en los blandos sargazos
extensión en la noche un puente
de oro.

Aquí estoy, con tu don
alumbrándome
de diez estrellas- lunas,
soñadora cogiéndome la mano
ahí donde vibre un eco
de fugos y linternas (verde y púrpura),
de molinetes y letreros de cafés.

Van Gogh, Paris celeste…
Una mezquita a la derecha
dónde colgar cuatro nostalgias
y mi fe en ti, blanca cometa
en loa

Elocuencia

Con temeroso estupor accedo a tu desnudez
(centellea el pez de marzo de la luz),
entrepiernas, barrancos, y un pálido coral
de venas rastrea mapas de El Dorado,

Duerme, y el silencio es un embrujado clavecín
que nos recorre la sangre reunida.
Desliza hacia la cuesta de nieve azul
la mano- luna en escalofríos y calidez.

Amarte… Pero el lenguaje es una jaula
poblada por cornejas sumamente estridentes.
La más sabia elocuencia será la de callarme a tu lado,
yema mía que duermes bajo la nieve.

 

QUISIERA SENTIR TU FRESCA MANO

Quisiera sentir tu fresca mano
en la frente que arde.
Así se deriva
hacia los exhaustos rosales el rocío.
Así florece la luna en la oscuridad.

Ayúdame a amarte, a reinventarte
en tus ausencias. Mi fantasía,
aún así, es un don tuyo. Claro alibí
en este mundo sin allá.

Pallottoliere celeste, 2019
Traducción de Adriana Caterino

LA INDIFERENCIA

La indiferencia es un infierno sin llamas,
recuérdalo al elegir entre mil colores
tu gris fatal.
Si el mundo no tiene sentido
tuya sola es la culpa:
espera que dejes tu huella
esta pelota de cera.

Traducción Fermín Vilela

ENTRO EN ESTE AMOR COMO EN UNA CATEDRAL

Entro en este amor como en una catedral,
como en un vientre oscuro de ballena.
Me succiona un eco de mar, y desde los arcos
baja un coro antiguo que se fusiona con mi voz.
Tú, elegido al azar por la suerte, ahora eres el único,
el padre, el hijo, el ángel y el demonio.
Me sumerjo a fondo en ti, al abrazo más esencial,
y tus labios continúan siendo sueños evanescentes.
Antes de entrar en el gran pasillo,
vivía alegre, por poco contenta.
Pero tu rayo de luz, como una espada inmensa,
relega en la nada todo eso que no eres.

Traducción Fermín Vilela

 

EN UNA HISTORIA QUE CREÍA CERRADA

En una historia que creía cerrada,
se abre de improviso una ventana.
Irrumpe aire de alturas, alegría,
copos de nieve de felices pascuas.
Entonces es vileza resignarse
si puede calentar una palabra al mundo.
Quien padezca, recuerde: el tiempo cambia
sus ritmos como el mar en el otoño.

Traducción de Emilio Coco

VIAJE VERONA-PARÍS
(1987-1990)

Las vibraciones más profundas, helas aquí
confiadas a arpegios de ocho versos.
Todo lo que es profundo tiene máscara.
Quien no juega no reza.
*.*.
FINAL
¿Qué somos nosotros, mi querido Edison,
sino locos obstinados en buscar
el hilo que ilumina sin gastarse?

II
Frente a la obra acabada, sueño
con el relámpago del comienzo.

LA TRAVESÍA DEL OASIS
(2001)

XII
No me pidas palabras, insuficientes ya.
Están en los diccionarios: aunque imprevisibles
en sus ensambladuras, son voces consumidas.
Es siempre un previsible déjà vu.

Quisiera hablar contigo —da lo mismo con Dios—
con los ambiguos signos de los nervios,
eléctricos mensajes que la psique
extrae del corazón del universo.

Un temblar de antenas, un dibujo de danza,
un parpadeo mínimo,
la música ultrasónica que ni siquiera
Bach imaginaba.

***
XV
Los días en que la lengua parece Lázaro
cuando ningún milagro está previsto.
Están allí, las palabras. Como Dios
soplar en la arcilla y darle alma.

***
XLIV
Bostezo. El día se ha ido ya. Vigila
el necio centinela en los asfaltos.
Los tártaros no llegan. No hay nadie
que lance flechas. No hilos de humo.

Es mi enemigo el tiempo. Era un precioso
aliado en los días de gozo.
Arco iris más sólido que un puente
me transitaba con el alma en llamas.

Ahora es puente de mojada arena,
torrecilla patética de naipes.
Con todo, me aventuro. Se retira
el necio centinela.

 

DICEN LOS MARINEROS

Dicen los marineros, los ya viejos
lobos de mar que en los umbrales fuman
pipas puertorriqueñas, que entre todos
los recuerdos tremendos de los tifones
y el aullido de muerte de los naufragios,
nada aterra más que aquella calma
que durante horas se crea en el centro mismo
del aquelarre: el ojo de la tormenta.
El mar es un aceite, brillan siniestras
luces que parecen de bonanza, y el atún
tranquilo aflora para respirar. Sin embargo
aquella es una jaula, es una trampa,
allí la muerte está al acecho: porque más lejos,
a cien metros o quizá menos, arrecia
el huracán más negro. Así nos pasa,
¿verdad? a todos muy a menudo,
arañas entre los grumetes de las ruedas. Y le pasó
también a Fabricio cuando conversando
con la graciosa vivandera, supo
‒más tarde, y con qué trágica humillación‒
que Waterloo, la más grande aventura,
se había desarrollado en los alrededores

 

FLUÍA UN VIENTO CÁLIDO

Fluía un viento cálido por los abetos
tenebrosos desde hacía siglos, y traía
de los fondos africanos un grito largo
como un cuerno de caza. Sólo el ruido
de los conos del pino ritmaba su rugido
lejano, casi música, y rasante
el disco de la luna, raros pájaros
nocturnos golpeados en el confín
de sombra y de luz llegaban hasta ti
trayendo mensajes que ahora el tiempo
me exalta y me confunde. Fue una noche
de espera, y lento San Lorenzo
se anunciaba con llantos de cometas,
lirios que en la oscuridad se deshojaban
sin manos que los recogieran. Pasaban
por la cañada los perros de los pastores,
negros dentro de la tiniebla de los pinos,
los perros, ojos previsores del día
y ahora almas extraviadas, inquietos lémures
del verano que excavan en zonas
cerradas su grito de rebelión,
y desde hace milenios lo confían al canto
de los manantiales fluyendo hacia el mar.

 

 

DE LA SECCIÓN EL MAR

El humo que subía desde nuestros
Azules cigarrillos aquél atardecer
Cruzó en el aire unos dragones leves
y volutas y gráciles galeones.
Búscalos tú, que tanta fe infantil
Nutres en el recuerdo, tú
Que mirando pides al alba el punto
Del horizonte para florecer.
Halla esos misteriosos jeroglíficos
Que para mí no cantan más, reencuentra
En el desvanecido pentagrama los signos
Neumas del gregoriano, tú que inventas
Con sones aún no dichos la sabiduría
De la rosa, la golondrina, el viento.
De los veneros que la tierra todavía
En su seno medita, pero secretamente
Tejen su canto, prehistoria
Del pensamiento de Dios.

De “El ojo del ciclón”
Traducción de Horacio Armani

LA RAIZ ES LARGA

Entonces lo que recibimos no era sino el eco de nosotros mismos,
el calor que nos envolvió era el nuestro, que una piel humana nos devolvía,
y lo que escuchamos embelesados de labios de venerados maestros
no fue sino un reflejo del genio, chispa extraviada
que a nosotros, cabaña de ramas, eligió un momento como morada.

Porque todo esto me llega ahora de ti,
de ti que no hablas todavía, y en todo el mundo posees
un oso y un cordero, los dioses tutelares de tu cuna.
Infinitos discursos se entrelazan, la sabiduría tanto tiempo buscada
nace de un pestañeo, de una sonrisa tuya que no tiene motivo.

A tus manos confío el oro encontrado en las calles,
el secreto de cultivar la rosa mirándola con durable paciencia,
y aquello que buscaba en el tiempo ahora dilapido alegremente
porque el arca vuelve a llenarse sola, porque la raíz es larga.
De geometría del desorder.

Traducción de Horacio Armani.

TESTAMENTO

Dejadme sola con mi muerte.
Ha de decirme palabras en re menor
que no conocen vuestros diccionarios.
Palabras de amor que incluso Petrarca no conocía,
donde el amor es un oro superfino
no apto para pulseras en muñecas humanas.
Mi muerte y yo hablamos como viejas amigas
pues la tuve cercana desde mi nacimiento.
Fuimos compañeras de juegos y lecturas
y acariciamos a los mismos hombres.
Como un águila ebria desde lo alto de los cielos,
sólo ella me revelaba medidas humanas.
Ahora me enseñará otras medidas
que, encerrada en la jaula de los seis sentidos,
en vano interrogaba golpeando la cabeza contra los barrotes.
Es triste dejar a mi hija y el lro inconcluso,
pero ella me consuela y riendo me jura
que lo que hay que salvar se salvará.

Traducción de Emilio Coco-

PRÓXIMO PROGRAMA JUEVES A LAS 22 HS (HORA ESPAÑOLA)

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