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311. POESÍA MÁS POESÍA: GEORG TRAKL

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BIOGRAFÍA DEL POETA GEORG TRAKL

Georg Trakl nace el tres de febrero de 1887 en Salzburgo, Austria, fue un poeta austriaco en lengua alemana; uno de los iniciadores de las vanguardias y el expresionismo literario. Su ciudad natal y el paisaje de su comarca estarán presentes casi siempre en sus poemas, descritos en una forma meticulosa, aunque vistos como a través de sueños. Aparece un mundo de nostalgia y decadencia, propio de una ciudad que durante la Edad Media había tenido un gran esplendor, y que vivía de un pasado irrecuperable…

Trakl en 1892 1 - Poesia Online

Su padre, Tobías, era un luterano comerciante de ferretería, su madre, Maria Halik era una católica con orígenes eslavos, amante de la música y coleccionista de antigüedades. Georg tuvo seis hermanos. En su crecimiento se observa la influencia de su institutriz que a muy temprana edad lo familiariza con autores que marcarían su obra, además de enseñarle el francés. También es destacable la íntima relación que establece desde pequeño con su hermana cuatro años menor, Margarethe o Grete, con la que comparte su afición por el arte, la música y la literatura. También le influenciaría el carácter de un padre mayor, tolerante y liberal en la educación y una madre distante y retraída, cuya frialdad repercutiría en el carácter de Trakl.

Georg Trakl mit seinen funf Geschwistern ca. 1896 © Georg Trakl Forschungs und Gedenkstatte Salzburg - Poesia Online
Georg Trakl junto a sus hermanos.

Desde 1892 Trakl asiste a la clase primaria de una escuela católica, la religión era impartida en otra escuela protestante, donde conoció a Erhard Buschbeck, que sería su amigo íntimo de toda la vida. En el otoño de 1897 entra en el Liceo Humanístico de la ciudad; los compañeros Von Kalmar, Minnich, Schwab y Vonwiller serán también sus amigos en los años posteriores a la escuela. Tuvo malas calificaciones en matemáticas, latín y griego y repitió el examen de bachillerato elemental en 1900. Comienza entonces las clases de piano con el compositor Augusto Brunetti Pisano. Tenía especial predilección por la música romantica: Chopin, Liszt, los rusos; más tarde por Wagner. Hacia 1904 escribe sus primeras prosas líricas y poemas bajo la influencia de Lenau, Baudelaire, Verlaine, George y Hofmannsthal. En 1905 abandona el Liceo tras suspender el examen de bachiller superior, a pesar de una intensa preparación. Por este motivo busca refugio en el cloroformo como se lee en la primera carta que de él se conserva. Según sus compañeros de clase, en la pubertad se produce un cambio de carácter en Trakl: el muchacho alegre y abierto se vuelve arisco, retraído y arrogante. Eran frecuentes las experiencias con cloroformo y drogas y las amenazas de suicidio.

Creció en un ambiente protector que le permitió recibir educación, pero su infancia no fue del todo feliz. Trakl jamás pudo acomodarse a una enseñanza sistemática. En 1905 abandonó el Liceo Humanístico de Salzburgo. Cursa luego Farmacia, única profesión que se podía estudiar con el bachiller elemental. En 1906 funda con los amigos el círculo de poetas Apolo, después llamado Minerva. Cultivaban la exaltación, la bebida, la droga y la visita a burdeles. Según sus testimonios, por entonces sólo escribía prosa, historias cortas, muy elaboradas, de nombres ya característicos: El relegado, El hermano, Un error, El pan de la tarde. No se conserva ninguno de los textos, como tampoco el de un poema, El monje, que, según testimonio de Bruckbauer, uno de los apolíneos, trataba de celo ardoroso y penitencia, un asunto sensual, pero tratado con delicadeza, que terminaba con Exaudi me, o Maria y que sin duda sirvió de base al poema El santo.

Probablemente en 1905 conoció al autor dramático Gustav Streicher (1873-1915), de vida antiburguesa y escandalo social en Salzburgo. Viniendo del naturalismo, sus modelos eran entonces Ibsen y Maeterlinck. Bajo su influencia, Trakl escribe el drama El dia de los difuntos. Pieza ambiental dramática en un acto, que se representa en Salzburgo el 31 de marzo de 1906. La reacción del publico fue positiva; la de la crítica, dividida. La liberal alabó la fuerza y la plasticidad del lenguaje

El 12 de mayo de 1906 el periódico liberal Salzburger Volksblatt, que le invitó a colaborar, publica la prosa País de ensueño. Heine, Nietzsche y Poe son las influencias del momento. En el mismo periódico publica otras dos piezas, el 30 de junio de 1906, Barrabás. Una fantasía, y el 14 de julio, María Magdalena. Un diálogo. El tema de ambos es la muerte de Cristo y la pasión de la vida. En la segunda presenta la contraposición entre el saber y su consecuente dolor y el deseo de sólo vivir. También las poesías de esta época muestran los mismos temas.

El 15 de septiembre estrena Pata Morgana. Una pieza trágica. El fracaso fue rotundo para amigos, familia y público. La prensa destaca la predilección del autor por temas bíblicos y condena el lenguaje a la manera de Hofmannsthal. Trakl lo quemó todo, drama, crítica y programas, y buscó desahogó en la droga.

Cultivan en ellos la concepción del poeta maldito y dionisíaco. En realidad, y a raíz de su admiración por Gustav Streicher e Ibsen, las primeras obras de Trakl son piezas teatrales que pasaron con mayor pena que gloria, lo que agudizó su sensación de insatisfacción, hundiéndolo en períodos de tristeza.

A medida que se alejaba de los círculos literarios convencionales, se introdujo en ambientes más oscuros y marginales, lo que lo llevó a adoptar una vida bohemia, marcada por la adicción a las drogas y varios intentos de suicidio. Estos hechos personales fueron cruciales para la formación de la atmósfera sombría que se refleja en toda su obra.

A su madre se le atribuye una influencia negativa sobre el poeta, al parecer era una mujer fría, centrada en sus propios intereses y que se ocupaba poco de sus hijos, sólo para imponerles el aprendizaje de algún instrumento musical. Con frecuencia se pasaba varios días encerrada en su habitación consagrada obsesivamente a su colección de antigüedades.

Radicado ya en Viena, diarios de la época como el Neues Wiener Journal, el Volksblatt, el Ton und Wort y la revista Merkur, publican varios de sus poemas. Cuando regresa a Salzburgo su padre ha muerto, su hermana Grete está en Berlín, sus otros hermanos se han ido. La madre está a cargo del negocio familiar y en Trakl comienzan los fuertes estados depresivos. En este tiempo se relaciona con Karl Hauer y Karl Kraus, miembros del grupo PAN y de la revista Die Fackel (“La Antorcha”).

Durante el servicio militar es destinado a una unidad sanitaria. Regresó a Salzburgo en septiembre de 1911 y en 1912 donde obtuvo un empleo en el hospital militar de Innsbruck y conoce a Ludwig von Ficker, fundador de la revista Der Brenner («El Fanal», o «El Incendiario», nombre también del principal puerto de montaña entre Austria e Italia en el Tirol). Una revista de vanguardia literaria en la que en mayo del citado 1912 publicó varios de sus poemas; por estas contribuciones empezó a gozar de un cierto reconocimiento público. El encuentro con Ludwig von Ficker resultó crucial para su carrera literaria. Ficker no solo lo apoyó económicamente, sino que también fue el encargado de publicar la obra póstuma de Trakl, permitiendo que su legado perdurara.

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Junto a su hermana Gretl.

En 1913, el editor Kurt Wolff publica el primer libro de Trakl: Poemas. Este hecho lo reanima, pero la enfermedad de su hermana y la decisión de su madre de cerrar el negocio lo quiebran y privan del respaldo esencial. A principios de 1914 habla de la muerte y el suicidio. Logra corregir su último libro, Sebastián en Sueño, que se publicará póstumamente.

Más tarde Trakl obtiene en Viena un empleo en el Ministerio de Obras Públicas, pero renuncia a las dos horas de iniciar el trabajo y vuelve a su ciudad natal. Otras dos veces reiteró esta incapacidad para dedicarse a un trabajo estable que permitiera su sustento. Trakl era incapaz de llevar una vida ordenada. Lo aquejaban frecuentes caídas en la depresión, ataques de pánico, estados de delirio, de exaltación y embriaguez. A menudo ha de ser socorrido económicamente por familiares y amigos.

La vida del poeta estuvo marcada por el infortunio de quien se sentía y consideraba un extraño en el mundo, un extranjero que nunca logró entrar en las formas usuales de la vida. Fue un hombre que siempre permaneció en la lejanía y orilla del mundo. Emprendió la labor poética y vital de describir del modo más descarnado la realidad espiritual de un Occidente en ruinas, que se hundía en lo oscuro de su propia decadencia.

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La poesía, para Trakl, es un reducto desde el que buscar soluciones para problemas sin solución. No se trata de construir con ella paraísos artificiales como los conseguidos por el opio o la cocaína, sino más bien de transitar por visiones conscientes conscientemente elaboradas en las que se busca una perfección imposible y, paralelamente, se muestra su imposibilidad. No es de extrañar que desde sus poemas juveniles -publicados póstumamente en un tomo, Aus goldenem Kelch (Del cáliz dorado)- hasta su obra de madurez sea posible rastrear una serie de motivos, imágenes, vocabulario recreativos, que una y otra vez reaparecen, poema tras poema, y no precisamente como recurrencias formales, sino como un modo de delimitar un espacio de expresión para una interioridad que no encuentra forma alternativa de manifestarse.

Su enfoque sombrío y simbólico ha sido un referente para poetas y escritores que, como él, han explorado los límites del sufrimiento humano y la complejidad de la existencia. Su estilo único ha sido una inspiración para poetas expresionistas, así como para autores de la literatura de vanguardia que se han interesado en el tratamiento de temas existenciales y psicológicos.

La poesía para Trakl no sólo crea y revela el mundo sino que es, a la vez, un modo de expiación y purificación. Limpiando el lenguaje de las adherencias y los ruidos de una civilización que se derrumba, el trabajo del poeta es, por ello, para Trakl, una labor de recuperación de lo esencial del mundo, fuera de las impurezas y del desgaste a que nos somete la realidad circundante. Trakl no cree, sin embargo, en la posibilidad de conseguir lo que pretende. Limpiar el lenguaje de adherencias es, a la vez, necesario y fatal porque nos libera, pero nos condena también a la soledad y a la incomunicación. No la incomunicación de lo incomunicado, sino de lo incomunicable. Por eso sus poemas están atravesados de imágenes que certifican lo incomprensible del mundo: más que remitir a sus aspectos concretos y describibles, crean una atmósfera, ambigua y nebulosa, donde imaginarlos.

Es reconocido como uno de los iniciadores de la vanguardia y el expresionismo literario. Fue un gran admirador del poeta alemán Friedrich Hölderlin. Su obra literaria abarcó dos vertientes, el teatro y la poesía. Las piezas dramáticas, Totentag y Fata Morgana se perdieron, y, actualmente sólo se conservan algunos fragmentos de una pequeña representación para títeres llamada Blaubart. Su obra poética es muy breve: Poemas 1913 y Sebastián en sueños 1915, publicado póstumamente. Y su colaboración con la revista literaria Der Brenner de 1912 a 1914.

—.Conoce usted bien a Walt Whitman? —le preguntó Carl Dallago a Trakl.

Trakl contesto afirmativamente; anadio, sin embargo, que lo consideraba pernicioso.

— .Como es eso? —dijo Dallago—. .Como pernicioso? .No lo aprecia? ¡Usted tiene sin duda en su manera algo comun con el!

Ficker preciso que mas bien podia verse un profundo contraste entre los dos, pues Whitman afirmaba sencillamente la vida en todas sus manifestaciones, mientras que Trakl era realmente pesimista.

—Si, ¿es que no siente ninguna alegria de vivir? —seguia insistiendo Dallago—¿Es que su creacion, por ejemplo, no le reporta ninguna satisfaccion?

—Sin duda —admitio Trakl—, pero hay que desconfiar de esa satisfaccion.

Dallago se echó hacia atras en su silla en un asombro desmedido.

—Entonces, ¿por que no se va usted simplemente a un convento? —preguntó tras un corto silencio.

—Yo soy protestante —contesto, bronco, Trakl.

—¿Pro-tes-tan-te? —pregunto Dallago subrayando—. ¡Esto si que no lo hubiera imaginado! ¡Entonces debia usted vivir no en la ciudad sino en el campo, donde estuviera alejado del tumulto de los hombres y mas cerca de la naturaleza!

—No tengo ningun derecho a retirarme del infierno —replico Trakl.

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Considerado hoy día, junto a Rilke y Stephan George, como el máximo poeta lírico del siglo XX en lengua alemana. Las respuestas de los poemas de Trakl, sus premoniciones de desolación no podían ser comprendidas por sus coetáneos, confiados todavía en las apariencias del esplendor finisecular. En su obra aparecen los temas del expresionismo salvo el mundo del trabajo y la ciudad: la descomposición del yo a causa de la sociedad moderna, la angustia, la locura, el suicidio, la muerte, la vejez, la ruina, la enfermedad: «Todos los caminos conducen a la putrefacción negra». El hombre está en el centro de sus representaciones y no tiene sino un destino: pudrirse. Esta visión escatológica y apocalíptica, se desarrolla en un mundo sin Dios o donde Dios ha muerto según pregona Nietzsche, de quien Trakl asimila el nihilismo, otro tema expresionista. La vida está vacía de sentido. «Yo no he nacido sino a medias», escribió.

Pone en escena personajes indeterminados como el huérfano, el viajero, el viejo, el novicio o figuras famosas pero sin orígenes ni identidad, como Kaspar Hauser, Elis o Helián; la poesía de Georg Trakl da la impresión muy a menudo de ser impersonal. Escribió a su amigo el escritor Erhard Buschbeck: «Terminaré por quedar siempre como un pobre Kaspar Hauser».

(¿Quién es Kaspar Hauser? El 26 de Mayo de 1828, apareció en Núremberg un joven de 16 años, desarrollado psicológicamente como uno de 3. No sabía hablar, ni vestirse y a duras penas se mantenía en pie. Se convirtió primero en una especie de atracción de feria y después en una curiosidad científica y social. En menos de cinco años aprendió a leer, escribir poesía y tocar el piano, pudiendo describir su infancia en un sótano sin ventanas, donde no podía ponerse en pie, alimentado por alguien a quien nunca pudo ver. Su misteriosa muerte en 1833, perfectamente resumida por su epitafio (“un desconocido asesinado por un desconocido”) provocó un aluvión de hipótesis sobre su origen: hijo de Napoleón, del Gran Duque Carlos Luis de Badén, de un oficial, de un niño raptado…).

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Ya en 1917 Rilke escribía: «la poesía de Trakl es un objeto de existencia divina para mí… el más conmovedor de los lamentos ante un mundo imperfecto». En 1953, en su estudio «Georg Trakl», Martin Heidegger lo llama «Poeta del Occidente aún oculto, de una nueva generación regenerada que sucederá a la actual», considerándolo el sucesor de Hölderlin.

En una carta, su amigo Von Ficker así lo definía:

“…Siempre se le hacía difícil arreglárselas con el mundo exterior, al tiempo que iba ahondándose cada vez más en el manantial de su creación poética… Bebedor y drogadicto empedernido, jamás le abandonaba su porte noble, de un temple espiritual fuera de lo común; no hay hombre que haya podido verle jamás tambalearse siquiera, o ponerse impertinente cuando bebía, si bien, a horas avanzadas de la noche, su forma de hablar, por lo demás tan delicada y como rondando siempre un mutismo inefable, se endurecía a menudo con el vino de una manera peculiar y, entonces, podía aguzarse en una malicia relampagueante. Pero, por debajo, solía sufrir él más que aquéllos sobre cuyas cabezas descargaba como un rayo la daga de sus palabras en el corro enmudecido, pues en tales momentos parecía de una veracidad tal que le partiera auténticamente el corazón. Por lo demás era un hombre callado, ensimismado, pero en modo alguno reservado; al contrario, sabía entenderse bondadoso y humano como el que más con gente sencilla y franca de cualquier clase social, de la más alta a la más baja, con que tuvieran el corazón ‘en su sitio’, en particular con los niños. Bienes apenas le quedaban, tener libros siempre le pareció superfluo, y acabó ‘liquidando’ por lo que le dieran todo su Dostoievski, al que veneraba fervientemente… Entonces estalló la guerra, y Trakl tuvo que ir al frente en su antiguo puesto de farmacéutico militar con un hospital ambulante. ”

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Su intervención como oficial médico en la batalla de Grodeck (actual Galitzia ucraniana) lo inspiró a escribir uno de sus más famosos poemas, de título homónimo. Su tendencia a la depresión hizo que tuviera una grave crisis durante la guerra y un primer intento de suicidio, siendo internado en el manicomio de Cracovia donde escribe algunos de sus poemas más célebres.  Se suicida en Cracovia (actual Polonia) el 3 de noviembre de 1914 con una sobredosis de cocaína a los 27 años de edad. Murió joven y alejado de su patria. Murió en una cama de hospital tras una vida de tormentos y de reiterados intentos de suicidio. Se fue, se fue en la más oscura soledad, la Primera Guerra Mundial llevaba sólo cuatro meses de iniciada. Antes se había asegurado de enviarle a su hermana Gretl, una cuantiosa suma de dinero, donada por nada más y nada menos que Wittgenstein. Del filósofo se sabe que había llegado a entablar con Trakl un vínculo muy cercano tras conocerse ambos en el círculo de intelectuales alemanes. La admiración, se dice, era mutua. Su hermana más querida y con quien suele involucrárselo en una relación tan fuerte como prohibida, —y a quien Georg llamaba cariñosamente Gretl— decidiría correr la misma suerte que él tres años más tarde, en Berlín.

Trakl anticipó con su particular simbología la caída del Imperio Austro-Húngaro. Gustó sobremanera de las imágenes repulsivas. Sus poemas abundan en ratas, gusanos, carroña, sangre…

Desde 1953 existe en Austria el Premio Georg Trakl de literatura.

 

SUS PRINCIPALES TRABAJOS SE ENCUENTRAN EN LOS LIBROS:

Poemas (1913)

Sebastian en el sueño (1915, edición póstuma)

Der Herbst des Einsamen ( El otoño del solitario, e.p. 1920)

Gesang der Abgeschieden ( Canción del fragmentado, e.p. 1933)

Aus goldenem Kelch (Desde la copa de oro, e.p. 1939)

Offenbarung und Untergang (Revelación y decadencia, e.p. 1947)

Retrato en oleo de Georg Trakl Foto de Maria Pera - Poesia Online
Retrato en óleo de Georg Trakl Foto de Maria Pera

SELECCIÓN DE POEMAS DE GEORG TRAKL

LA JOVEN SIRVIENTA

Dedicado a Ludwig von Ficker

1
En la fuente, al crepúsculo,
se la ve como hechizada
sacar agua, al crepúsculo.
Cubos suben, cubos bajan.

Chovas las hayas revuelan
y ella a una sombra imita.
Su rubio cabello ondea
y en el corral ratas gritan.

Y halagada por la ruina
baja inflamados los párpados.
Seca hierba en la ruina
se tiende bajo sus pasos.

2
Faena silente en el cuarto
y el patio desierto queda.
En el saúco ante el cuarto
un mirlo silba y se queja.

Su cara plateada en el espejo
la mira extraña en luz queda,
pálida eclipsa en el espejo,
del que le espanta la pureza.

Tal sueño canta en lo oscuro
un mozo y el dolor la hiela.
Rubor gotea por lo oscuro.
Se agita el austro en la puerta.

3
De noche en pelados prados
en sueños febril vacila.
El viento gruñe en los prados,
la luna entre árboles espía.

Las estrellas ya pálidas
y ella de penas rendida,
céreas mejillas pálidas.
Huele la tierra podrida.

Queja de cana en el charco
y ella de frío encogida.
Canta un gallo. Sobre charcos
dura y gris el alba vibra.

4
Zumba en el yunque el martillo,
pasa ella aprisa por la puerta.
Rojo blande el mozo el martillo
y mira adentro como muerta.

Tal en sueño la hiere una risa
y en la fragua su paso duda,
tímida, dócil ante su risa,
como el martillo dura y ruda.

En la forja fulgen las chispas
y ella con inciertos gestos
persigue las salvajes chispas
y cae aturdida al suelo.

5
Débil yaciente en la cama
despierta en dulce temor
y mira su sucia cama
cubierta de áureo fulgor,

las resedas en la ventana
y el claro azulado cielo.
Lleva el viento a la ventana
campana de corto aliento.

Sombras sobre la almohada,
lento el reloj da el mediodía.
Mal respira en la almohada,
su boca es como una herida.

6
En la tarde sangrientos lienzos,
nubes sobre bosques callados,
ya envueltos en negros lienzos.
Gorriones pian en los campos.

Y toda blanca yace en lo oscuro.
Bajo el techo un arrullo alienta.
Como estiércol en bosque oscuro
las moscas su boca revuelan.

Suena irreal en el pardo caserío
de violines una música y de danza,
su rostro en vilo por el caserío,
va su cabello por desnudas ramas.

Del libro Poesías. Traducción José Luis Reina Palazón

ROMANCE EN LA NOCHE

Solo bajo el firmamento
y a medianoche silente
va el niño del sueño ausente
su gris rostro en luna yerto.

Llora la loca, libre el pelo,
en la reja que mira fija.
Por el lago en dulce gira
amantes en lírico paseo.

Sonríe el criminal al vino en palor.
La muerte enfermos angustia.
La monja herida y desnuda
ora ante la cruz del Salvador.

La madre canturrea dormida.
Mira en la noche el niño en paz
los ojos llenos de verdad.
Risas en la mancebía.

En el sótano a luz de bujía,
blanca mano, pinta el muerto
en muro un burlón silencio.
El durmiente murmura todavía.

Del libro Poesías. Traducción José Luis Reina Palazón

MELANCOLÍA DE LA TARDE

—El bosque que moribundo se dilata—
Hay sombras que tal setos lo rodean.
Ciervos sus camas medrosos merodean,
mientras un arroyo suave se desata.

Helechos sigue y pedregales viejos
y brilla argénteo de trenzadas plantas.
Pronto se le oye en negras gargantas—
Tal vez brillen ya estrellas a lo lejos.

Inmenso parece el campo sombrío,
dispersas aldeas, pantanos, lagunas,
y algo que te finge un fuego. Unas
veredas atraviesa un fulgor frío.

Se presiente en el cielo movimiento,
un bando de aves salvajes a aquellas
tierras vuela diferentes, bellas.
Agita y calma las canas el viento.

Del libro Poesías. Traducción José Luis Reina Palazón

LA TARDE DE TORMENTA

¡Oh, las horas de la tarde rojas!
En la abierta ventana trémulas vacilan
de vid enredadas en el azul las hojas,
fantasmas del miedo allí dentro anidan.

Baila el polvo en hedores de albañales.
El viento en cristales topa y repica.
A un enganche de caballos salvajes
con rayos nubes deslumbrantes fustigan.

El espejo del estanque salta en trizas.
Gritan gaviotas en marcos de ventanas.
Un jinete de fuego galopa en la colina
hasta que en el bosque se destroza en llamas.

Vociferan enfermos en el hospital.
El plumaje de la noche vibra azulado.
Repentinamente bramando al brillar
la lluvia se derrama sobre los tejados.

Del libro Poesías. Traducción José Luis Reina Palazón

DE PROFUNDIS

Hay un campo de rastrojos donde cae una lluvia negra.
Hay un árbol pardo que está allí solo.
Hay un viento silbante girando entre chozas vacías.
Que triste es esta tarde.

A la vera del caserío
recoge aun la dulce huérfana escasas espigas.
Sus ojos redondos y dorados pacen en el crepúsculo
y su seno anhela al esposo celeste.

De vuelta al hogar
encontraron los pastores el dulce cuerpo
podrido en el espino.

Una sombra soy yo lejos de oscuras aldeas.
Silencio de Dios
bebí en la fuente del bosque.

Frío metal huella mi frente.
Arañas buscan mi corazón.
Hay una luz que se apaga en mi boca.

De noche me encontré en un brezal,
erizado de costra y polvo de estrellas.
En los avellanos
sonaron de nuevo ángeles cristalinos.

Del libro Poesías. Traducción José Luis Reina Palazón

 

SALMO

Segunda versión
Dedicado a Karl Kraus

Hay una luz que el viento ha apagado.
Hay una venta en el campo que en la siesta un borracho abandona.
Hay una viña abrasada y negra con agujeros llenos de arañas.
Hay un cuarto que han blanqueado con leche.
El demente ha muerto. Hay una isla del mar del sur
para recibir al dios del sol. Baten los tambores.
Los hombres ejecutan danzas guerreras.
Las mujeres contonean las caderas entre enredaderas y flores de fuego,
cuando la mar canta. Oh nuestro paraíso perdido.

Las ninfas han abandonado los bosques de oro.
Sepultan al extranjero. Entonces comienza una lluvia flameante.
El hijo de Pan aparece en la figura de un peón caminero,
que dormido en el asfalto abrasante olvida el mediodía.
Hay niñas en un patio con vestiditos de una pobreza que desgarra el corazón.

Hay salas llenas de acordes y sonatas.
Hay sombras que se abrazan ante un espejo ciego.
En las ventanas del hospital se calientan los convalecientes.
Un barco blanco remonta el canal cargado de epidemias sangrientas.
La hermana extranjera aparece de nuevo en los malos sueños de alguien.

Reposando en el avellanar juega con sus estrellas.
El estudiante, tal vez un doble, la sigue con la vista desde la ventana.
Detrás de el está su hermano muerto, o bien baja la vieja escalera de caracol.
En lo oscuro de pardos castaños palidece la figura del joven novicio.
El jardín en la tarde. Sobre el claustro revolotean los murciélagos.
Los hijos del casero dejan los juegos y buscan el oro del cielo.
Acordes finales de un cuarteto. La pequeña ciega corre temblando por la alameda
y después su sombra va a tientas a lo largo de muros fríos, rodeada de cuentos y santas leyendas.

Hay un bote vacío, que al atardecer baja a la deriva por el negro canal.
En la lobreguez del viejo asilo se derrumban ruinas humanas.
Los huérfanos muertos yacen junto al jardín.
De habitaciones crepusculares salen ángeles con alas manchadas de barro.
Gusanos gotean de sus párpados amarillentos.
La plaza de la iglesia es sombría y silenciosa como en los días de la infancia.
Sobre suelas de plata se deslizan vidas anteriores
y las sombras de los condenados descienden a las aguas suspirantes.
En su tumba juega el mago blanco con sus serpientes.

Silenciosos sobre el calvario se abren los dorados ojos de Dios.

Del libro Poesías. Traducción José Luis Reina Palazón

CANCIÓN DE LAS HORAS

Con oscuros ojos se miran los amantes,
los rubios, radiantes. En rígidas tinieblas
se enlazan delicados los brazos anhelantes.

Purpurea se quebró la boca de los bienaventurados. Los ojos redondos
reflejan el oro oscuro de la siesta de primavera,
linde y negrura del bosque, miedos de tarde en el verde;
quizás un inefable vuelo de pájaros, el sendero del no nacido
a lo largo de lóbregos pueblos, de solitarios veranos,
y surge del azul derruído a veces un alguien que fue vida.

Suave susurra en el campo la mies amarilla.
Dura es la vida y acerada blande la guadaña el campesino,
ensambla vigas enormes el carpintero.

Purpúrea se tiñe la fronda en otoño; el espíritu monástico
atraviesa días serenos; madura esta la uva
y hay un aire festivo en cortiles espaciosos.
Mas dulce huelen los frutos amarillos; suave es la risa
del que esta contento, música y danza en umbrías bodegas;
en el jardín crepuscular paso y reposo del muchacho muerto.

Del libro Sebastián en sueño. Traducción José Luis Reina Palazón

CANCIÓN DE KASPAR HAUSER

Para Bessie Loos

Amaba de verdad el sol que descendía purpúreo la colina,
los caminos del bosque, el canoro pájaro negro
y la alegría de lo verde.

Serio era su morar a la sombra del árbol.
Y puro su rostro.
Dios dijo una dulce llama a su corazón:
¡Hombre!

Silente encontró su paso la ciudad en la tarde;
la oscura queja de su boca:
quiero ser un caballero.

Pero le siguieron arbusto y animal,
casa y jardín crepuscular de hombres blancos
y su asesino lo buscaba.

Primavera y verano y hermoso otono
del justo, su paso suave
por las estancias oscuras de los sonadores.

De noche se quedaba solo con su estrella;
vio que la nieve caía en desnudas ramas
y en la penumbra del portal la sombra del asesino.

Argéntea se abatió la cabeza del nunca nacido.

Del libro Sebastián en sueño. Traducción José Luis Reina Palazón

 

LOS MALDITOS

Crepúsculo. Las viejas a la fuente caminan.
Un rojo ríe en castaños que en lo oscuro están.
Se extiende de una tienda un aroma de pan.
Sobre el vallado girasoles se inclinan.

Suena aun bajo y vago del río la taberna.
Rasguea la guitarra; monedas tintineando.
Una aureola se posa en quien esta esperando
en la puerta de vidrios, blanca muchacha tierna.

Oh brillo azul que ella en los vidrios provoca,
rodeada de espinas, negra, rigida, extasiada.
Al agua, que se asusta de pronto alborotada,
da un encorvado escribano su sonrisa loca.

2
De tarde orla la peste su azul vestidura;
suave cierra la puerta un huésped tenebroso.
Por la ventana entra del arce el peso umbroso;
posa la frente un muchacho en su mano pura.

Ella baja sus párpados cargados de enojos.
Las manos del niño entre sus cabellos fluyen
y sus lágrimas caen ardientes, claras huyen
en las negras, vacías cuencas de aquellos ojos.

Un nido de serpientes escarlatas en lo hondo
se empina indolente en su seno revuelto.
Los brazos dejan caer a un alguien muerto
a quien la tristeza de un tapiz sirve de fondo.

3
Un carillón resuena en el jardín muriente.
En los oscuros castaños un azul espera,
el dulce manto de una mujer forastera,
perfume de resedas; un sentimiento ardiente

del mal. La humeda frente palida aborda
y fría la basura que revuelve una rata
bañada por estrellas de un brillo escarlata.
La manzana en el jardín cae blanda y sorda.

La noche es negra. Hincha el viento terrible
la blanca bata del muchacho que en sueño avanza
y a su boca la mano calladamente alcanza
de la muerta. Sonia sonrie bella y apacible.

De El otoño del solitario. Traducción José Luis Reina Palazón

 

A UN MUERTO PREMATURO

Oh, el ángel negro, que suave desde el interior del árbol surgió,
cuando éramos dulces compañeros de juego en la tarde,
al borde de la fuente azulada.
Tranquilo era nuestro paso, los ojos redondos en la parda frescura del otoño,
oh, la purpúrea dulzura de las estrellas.

Aquel sin embargo bajo los pétreos peldaños del Monte de los Monjes,
una sonrisa azulada en el rostro y en la extraña crisálida
de su mas silente infancia y murió;
y atrás quedo en el jardín el argénteo rostro del amigo
escuchando en la fronda o en la vieja roca.

El alma canto la muerte, la verde putrefacción de la carne
y era el susurro del bosque,
la queja fervorosa de las fieras.
Siempre sonaban en torres crepusculares las azules campanas de la tarde.

La hora llego cuando aquel vio las sombras en el sol purpúreo,
las sombras de la pudrición en el desnudo ramaje;
en la tarde, cuando en el muro crepuscular el mirlo canto,
el espíritu del malogrado apareció silente en la sala.

Oh, la sangre que corre de la garganta del resonante,
flor azul; oh, las lágrimas ardientes
lloradas en la noche.

Áurea nube y tiempo. En solitaria cámara
invitas a menudo al muerto, tu huésped,
caminas en intimo coloquio bajo olmos a lo largo del verde río.

De El otoño del solitario. Traducción José Luis Reina Palazón

 

ANTEINFIERNO

Por los muros otoñales, sombras buscan allí
en la colina el oro sonoro
nubes de la tarde paciendo
en la calma de agostados plátanos.
Oscuras lágrimas alienta este tiempo,
perdición, cuando el corazón del soñador
rebosa de purpúreo arrebol,
la melancolía de la ciudad humeante;
al caminante orea aúrea frescura,
al forastero, desde el cementerio,
como si lo siguiera en la sombra un tierno cadáver.

Suave suena el pétreo edificio;
el jardín de los huérfanos, el oscuro hospital,
un barco rojo en el canal.
Soñando suben y se hunden en lo oscuro
pétreos hombres
y de negruzcas puertas
avanzan ángeles con frias frentes;
azul, los trenos de las madres.
Rueda por su largo pelo
una rueda de fuego, el día redondo
de la tierra tormento infinito.

En frescos cuartos sin sentido
se pudren los enseres, con óseas manos
tantea en azul tras leyendas
una infancia profana,
roe la gorda rata puerta y arca,
un corazón
aterido en el nevado silencio.
Resuenan las purpúreas blasfemias
del hambre en pétrea oscuridad,
las negras espadas de la mentira,
como si se cerrara de golpe una puerta de bronce.

De Canto del retraído. Traducción José Luis Reina Palazón

 

CANTO DE UN MIRLO PRISIONERO

Para Ludwig von Ficker

Negro aliento en verdes ramas.
Florecillas azules rodean la faz
del solitario, el paso de oro
moribundo bajo el olivo.
Se alza la noche batiendo ebrias alas.
Tan suave sangra la humildad,
rocío que lento gotea del espino florido.
La misericordia de brazos radiantes
abraza un corazón quebrantado.

De Canto del retraído. Traducción José Luis Reina Palazón

 

LA MELANCOLÍA

Poderosa eres tú oscura boca
en lo íntimo, figura formada
de nubes de otoño,
de aúrea quietud de la tarde;
un verdoso torrente crepuscular
en el recinto de sombras
de quebrados pinos;
una aldea
que humilde muere en imágenes sepia.

Allí saltan los caballos negros
en pastos de niebla.
¡Soldados!
Desde la colina, donde rueda el sol moribundo
se precipita la sangre riente—
¡bajo robles
atónita! Oh fragorosa melancolía
del ejército; un yelmo radiante
cae resonando de frente purpúrea.
Tan fresca viene la noche de otoño,
fulgurante de estrellas
sobre osamentas quebradas de hombres
la monja silente.

Publicado en la revista Der Brenner, 1914/15

 

QUEJA

Jovenzuelo de boca cristalina
descendió al valle tu aúrea mirada;
la onda del bosque pálida y leonada
en la negra hora vespertina.
¡La tarde tan hondas heridas fulmina!
Pesares del sueño mortal, agonía,
sepulcro ya muerto y todavía
desde arbol y animal contempla el año;
desnudo campo, tierra labrantía.
Llama el pastor al medroso rebaño.
El azul de tus cejas, hermana verdadera,
tal suave saludo en la noche mira.
Rie el infierno, un organo suspira,
tal que el espanto al corazón prendiera;
estrella y ángel contemplar quisiera.

Por el niñito la madre temería;
en la mina la gema suena roja,
lujuria, lágrimas, pétrea congoja,
de oscuros titanes leyenda sombría.
Solitarias águilas se quejan. ¡Melancolia!

Publicado en la revista Der Brenner, 1914/15

SONÁMBULO

¿Dónde estas tú, que ibas a mi lado,
dónde estás tu, cara de cielo?
Un áspero viento se burla a mi oído: ¡Oh, loco!
¡Un sueño! ¡Un sueño! ¡Oh, insensato!
¡Y sin embargo, y sin embargo! ¿Cómo era entonces,
antes de que yo entrara en noche y desamparo?
¿Recuerdas aún, oh loco, oh insensato?
El eco de mi alma, el áspero viento:
¡Oh loco, oh insensato!
¿¡No estaba allí con manos suplicantes,
una triste sonrisa en los labios
y gritó en noche y desamparo!?
¿Y qué decía? ¿Ya no recuerdas?
¡Tal amor soñaba! Ningún eco llevó
de vuelta a ella esta palabra.
¿Era amor? ¡Ay de mi que lo olvidé!
Sólo noche en mi redor y desamparo,
y el eco de mi alma —¡el viento!
¡Que se burla y se burla: oh loco, oh insensato!

 

BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA

https://www.revistaaltazor.cl/georg-trakl/

https://www.ecured.cu/Georg_Trakl

https://www.vallejoandcompany.com/2020/02/27/georg-trakl-un-maldito-del-expresionismo/

https://www.arteypsicologiajc.com/2022/08/georg-trakl-en-cuatro-tiempos-tragedia.html

https://buzos.com.mx/noticia/georg-trakl

https://rialta.org/georg-trakl-poemas/

https://uchile.cl/cultura/teillier/artyentrev/23.html

Georg Trakl (1887-1914): El Poeta de la Desesperación y la Oscuridad

PRÓXIMO PROGRAMA JUEVES A LAS 22 HS (HORA ESPAÑOLA)

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