117. Poesía más Poesía: Concepción Silva Belinzón

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Concepción Silva Bélinzon

Biografía

Concepción Silva Bélinzon nació y murió en Montevideo.
Tuvo dos hermanas Felisa y Clara. Esta última, también escritora y poeta a quien Concepción dedica su libro “Sagrada cantidad” y comienza “Al oído del hombre” con un poema de Clara que se titula: “Sola tras los vidrios”, que termina:

“…pero venían los sueños
cada día
a beber en el agua de sus párpados”.

Su fecha de nacimiento no es del todo clara, figurando 1903, 1905, y hasta 1915. La que se da como cierta es 1903.
A los diez años se va a vivir con dos tías solteras que le inculcan su profundo sentido religioso.
La religiosidad se ve en sus obras, es más espiritual que intelectual, pues para Concepción a veces era Dios quien le dictaba sus versos, a veces “las almas de los poetas unidos que quieren no morir”.
Vivió en la Unión, en la calle Lindoro Forteza 2659, dirección que no se cansaba de escribir, con una letra alargada en las dedicatorias de sus libros, que todavía aparecen, cada tanto, en Tristán Narvaja.
Rolando Faget comenta en un escrito que realizó para presentar uno de los últimos libros de Concepción: Tenemos el gusto de visitarla a menudo en su casa, acompañando a otra gran mujer poeta o hermana de raza de Concepción, Marosa di Giorgio. A través de las ventanas de la casa vemos el crepúsculo invadir la monteviadísima “calle de Concepción “. Cuando la dejamos ya la noche es señora en Lindoro Forteza. Después amanece. Siempre.
Nos consta que en esas tertulias trabajaron libros de Miguel Oscar Menassa.

Comenzó a publicar en 1945, por lo que algunos la consideran una escritora reservista.
A partir de entonces publica quince títulos que aparecen cada dos, tres o cuatro años, entre “El regreso de la Samaritana”, premiado por el Ministerio de Instrucción Pública en 1943, y “Los sitios abandonados” en 1979.

En 1981 apareció una antología de su obra seleccionada por Marosa Di Giorgio y Claudio Ross, y prologada por Arturo Sergio Visca, ilustre crítico, quien también escribe en la contraportada del libro “Sitios abandonados”.
Publicó en las revistas Alfar de Uruguay, Caballo de Fuego y Atenea de Chile y Espiral de Colombia.
Con una vida dentro de los límites de su casa y con un trabajo de oficina que le insumió algunas horas durante unos cuantos años, Concepción Silva vivió -y murió- sin grandes movilizaciones aparentes.
La escritura fue la aventura y el espacio del mundo en el que desarrolló la existencia.
Fue reconocida por Supervielle, admirada por Oliverio Girondo, saludada por Aleixandre, Gómez de la Serna, José Emilio Pacheco y Alejandra Pizarnik entre una larga lista de nombres con los que mantuvo asidua correspondencia.

Jules Supervielle, comenta acerca de su escritura:
Sus versos parecen haber sido dictados por una voz que no es del todo de este mundo.Sucede que nosotros no comprendemos muy bien qué es lo que ella significa pero poco nos importa, esta voz penetra con la mayor intensidad en nuestra memoria y allí se queda.­ Oh maravilla!: sus versos difíciles nos penetran fácilmente, sin la menor dialéctica ellos nos persuaden. Versos misteriosamente límpidos, plenos de un secreto que sabe mostrarse sin revelarse.
A pesar de ser Supervielle una figura prestigiosa en el Uruguay del 40, y de tener Concepción admiradores a lo largo de su fecunda y larga vida poética, no alcanzó, sin embargo, para que se la conociera cabalmente y se la valorara en su talento.

De Oliverio Girondo consta su testimonio en una carta que le envió y que aparece publicada en la contraportada del libro “Sagrada cantidad” en la que le dice:
Hubiera deseado balbucearle el deleite con que he saboreado muchos de sus poemas y decirle algo de lo que pienso sobre la maestría con que Ud. maneja una forma tan acerada como el soneto; manopla a la que ha sabido infundirle la mórbida ductilidad de un guante de cabritilla que, no sólo permite percibir las rutas y la estructura topográfica de la mano que recubre, sino todos y cada uno de sus movimientos.
… durante nuestras amistosas charlas con Supervielle surgía ,de pronto, algún verso suyo y sobre todo aquél de “Los altos coroneles me llaman Concepción”, tan sugestivo, tan lleno de misterio y que tiene alguna similitud con los de “Acostumbrado a letras y a doctores era casi perfecta mi hermosura”… del “Canto” con que ahora me abruma, porque poseen esa libertad de asociación de ideas (poéticas) que en ocasiones suele llegar hasta la arbitrariedad y que, al menos para mí, constituye uno de los mayores encantos de su poesía.
(…)
Permítame, por lo tanto, que estas líneas sean, tan sólo, el testimonio de mi emocionada gratitud y la expresión del íntimo deseo de conocerla personalmente.
Le besa las manos, Oliverio Girondo.

Así mismo Ramón Gómez de la Serna manifiesta: Con las palabras más familiares dice usted las cosas más diferentes que rompen el límite de la vida.
También mantuvo correspondencia con el poeta Miguel Oscar Menassa. Como primicia traemos de su propia letra los comentarios que Concepción envía al poeta en las dedicatorias de dos de sus libros, “Llamarlo y despedirlo” (1976) y “Sitios abandonados” (1978), donde comenta dos de los libros que le envía Menassa: “Salto Mortal” (1977) y “Grupo Cero ese imposible y Psicoanálisis del Líder” (1979), y un poema que le dedica especialmente.

Con una poesía compleja, misteriosa y fulgurante Silva Bélinzon se adentra en esa zona extraña, aislada y huraña a la que pertenecen algunos creadores, por inherencia o por posibilidad.
En el Uruguay, un alto muro de silencio, a veces ligeramente estremecido, rodea su obra, sin que podamos tener una clara conciencia del por qué, ni del cómo.
Antonio de Undarraga, quien prologó algunos de sus libros, la comparó con Emily Dickinson. Gastón Figueira, estudioso de Emily Dickinson, que fue amigo personal y que visitó a Concepción todos los domingos por más de treinta años, se refiere a este hecho afirmando que Undarraga “no habla de influencia, sino que establece un paralelo lírico” entre ambas.

Por otra parte, no ha dejado de señalarse su profunda intuición poética, su “singular sentido de la musicalidad del verso”, como dice Enrique Fierro en el “Diccionario de literatura uruguaya”, ni sus “imágenes alucinadas” con las que se “embelesó” Alejandra Pizarnik quien encontró que “poemas como los suyos corroboran las posibilidades del lenguaje, tanta energía efectiva, tanto candor plenamente expresado”.

Es que leer la poesía de Silva Bélinzon es adentrarse en un mundo donde los seres y los objetos cotidianos se vuelven presencias mágicas y firmes, oblicuas y peligrosas.
Entre el deslumbramiento que provoca el descubrir un mundo inmediato, posible y virtual y el ronronear oculto que traen las hojas al crecer o las hormigas devorando las migas de un festín, que siempre es para otros.
Con una voz por momentos irritante, que percute sobre otra, más densa, más antigua, anterior, ascética: feroz por lo que niega, nítida en lo que no quiere, intransigente. Intransigente como pocas, y sabiendo que la intransigencia lleva a un lugar del que no se vuelve.

Así que también es una voz desesperada, atravesada por la tensión que provoca la conciencia lúcida de saber qué es lo que se quiere, se espera o se busca, de manera férrea y en alto, y el alto dolor de saber que esa lucidez la lleva a la “poquedad confinada”.
Entre la admiración de algunos, unos pocos, y la indiferencia mayoritaria de sus contemporáneos, entre la irritación que provocaba en algunos y la fervorosa estima en otros, Concepción escribió sin tregua, ardiendo y siempre fuera del posible rebaño.

A su muerte, acaecida un 2 de noviembre, día de difuntos, de 1987, unos pocos y fieles amigos acompañaron su féretro.
Puede pensarse que Concepción Silva Bélinzon es de las que, en el silencio último del día, una voz “que no es del todo de este mundo” le susurra al oído, en secreto, que la está “esperando un mundo entero”.

OBRAS Y PREMIOS

• El regreso de la samaritana (1945). Premiado en 1943 por el Ministerio de Instrucción pública.
• La mano del ángel (1945) Precedido de un juicio de Jules Supervielle.
• El plantador de pinos (1947)
• Amor no amado (1950)
• Los reyes de oro (1953)Premiado por el Ministerio de Instrucción Pública.
• El cordero terrible (1956) Premiado por el Ministerio de Instrucción Pública
• La ciudad invisible (1959) Prólogo del poeta y crítico chileno Antonio de Undurraga.
• Muero y más vivo (1962) Publicado por la revista Lírica Hispana de Caracas.
• Me espera el mundo entero (1963)
• El más justo llamó (1965) Premiado en el concurso literario del Municipio de Montevideo
• En 1968 recibe el Premio Hispanoamericano Literario, “Susana Soca”, de la República oriental del Uruguay, por su obra literaria
• Al oído del hombre (1970)Premio Municipio de Montevideo
• Sagrada cantidad (1973) Con una carta de la poeta argentino Oliverio Girondo.
• En 1974, recibe un telegrama de la Academia del Premio Nobel de literatura de Suecia, donde le informan que su libro está incluido en el comité
• Disimulada gloria (1976)
• Llamarlo y despedirlo (1976)
• Sitios abandonados (1978)
• Página eterna (1979)
• Antología poética (1980, con prólogo de Arturo Sergio Visca)
• Poesías (1981)

Extraído del artículo: Concepción Silva Bélinzon: sin tarjeta de visita. Por la poeta Silvia Guerra. Jornal de poesía.jor.br
Poetas Siglo XXI. blogspot
Libros de Concepción Silva Bélinzon: Al oído del hombre, Sagrada cantidad, Llamarlo y despedirlo. Sitios abandonados
Material inédito proporcionado por el poeta Miguel Oscar Menassa Chamli

POEMAS

Del libro AL OÍDO DEL HOMBRE

GENTES APRESURADAS

La amapola se quema y no asustarse
(el padre se vistió para la tumba)
gentes apresuradas sin mirarse
sobre un tronco flotante… llora y zumba.

El perdón no bastaba sin amarse
viviendo sólo en parte se derrumba;
soportar cualquier cosa no es salvarse
el verano tan largo ya retumba.

Más allá de la muerte, no es la muerte:
hay que lavar las manos una a una
la sangre de los mártires convierte.

Traiciones del océano y las rocas
ausencia de vergüenza en la tribuna
y asistimos a misa entre las focas.

MARTIRIZAR Y SER MARTIRIZADO

Se acostumbra hacia abajo y mira el cielo
(pero muy pocos han sobrevivido)
casi todo lo arreglan con un velo
en la casa soldada un hombre herido.

Épocas de indigencia y terciopelo
cuántas flores tenía ese partido…
cuerpos asesinados sin un pelo
el pequeño sirviente despedido.

Martirizar y ser martirizado:
hablamos de mis uñas siempre muertas
muy poco corazón avergonzado.

En el mesón del puente con respeto:
de par en par se abrían muchas puertas
en los templos enormes hay secreto

LAS HUMILLACIONES

No es posible arreglar humillaciones
sin rastros de sangre era la herida;
en nidos de algodón tantos glotones
los mercados abiertos sin comida.

Es posible arreglar obligaciones
poco a poco se forma una avenida…
el alma se ocultaba de ratones
una vez para siempre fue elegida.

¿Por qué he de preocuparme de los ricos?
estrechamente envueltos en paradas
y cuchillo apropiado desde chicos.

El plato boca- abajo sin entierros:
no hay percheros, ni estantes, ni frazadas
se vive solitario entre los perros.

LOS PODEROSOS

Los poderosos son como cenizas
proyectos de tortugas inobedientes;
pero el justo no cambia su divisa
cien mil techos vacíos de serpientes.

Ahora me siento libre se su prisa
(entre flores de plata sus agentes)
sin carruajes el séquito agoniza
manos y corazones tan valientes.

Ahí está por ejemplo su levita:
de negrura de pez sus interiores
Y de la muerte humana favorita.

De furioso revólver lejanías:
muros condecorados sin valores
hay que lavar en nuestros propios días.

AL OÍDO DEL HOMBRE

Se ejerce ante el espejo más confianza
siempre y cuando se elija no mentirse;
al oído del hombre sin tardanza:
en las playas radiantes no aturdirse.

Haber vertido lágrimas no alcanza
frente al amo impasible sin hundirse;
utilicemos la última esperanza
gotea sangre fría sin pudrirse.

(Pero excéntricamente nos movemos
sin mejorar modales ni razones
porvenir sin dolor sólo queremos).

Nuestra sagrada tierra en que vivimos;
de producir propósito intenciones
hay bombas de Satán como racimos.

EL LOBO SE QUEDÓ SIN LA PASTORA

Adentro de paredes sufres miles
yo te espero en la puerta con el fresco,
de millones de justos invisibles
tu silla está muy cerca a lo grotesco.

Ya no estoy incompleta entre gentiles
se escapa de mi cuerpo el parentesco:
los cambistas de joyas y fusiles
y el ruido de las sedas tan burlesco.

El lobo se quedó sin la pastora;
ganado el equilibrio entre las redes
con tanta realidad abrumadora.

Sin fondo el corazón bajo la cera:
de peldaño en peldaño entre paredes
súbitamente luce la escalera.

LA CASA SIN PUERTAS

Habrá palabras nuevas sin cantores
y es preciso buscarlas bien ligero;
también sobrevivir sobre traidores
y el salto del poema lo primero.

Viejo olor a familias y a rencores
mañana no será como yo quiero:
largas mesas provistas de licores
no es bueno repetir como el portero.

No es bueno repetir lo que está dicho:
para qué, para qué morir de peste
no es lo mismo la nada sin capricho.

Puerta no tengo miedo puerta puerta;
y si acaso me escucha me conteste
entre vidrios oscuros descubierta.

DEL LIBRO “SAGRADA CANTIDAD “ Dedicado a su hermana Clara Silva

LOS PECADOS

Gran manjar es el hombre con pecados
como viven las moscas viviremos…
hay tres cuartos de mal en los mercados
y en sillas voladoras no saldremos.

Tan escasos de todo… y asustados
una casa de vidrio no queremos;
hay pudores con oro enmarañados
y del vino tan agrio no sabemos.

No te apures por mí, estoy segura:
no alcanzan padrenuestros para todos
son poquitos los hombres sin negrura.

Gritando tras de mí por corredores;
¡ay vida! No mereces tantos lodos
Ni confundir los santos con doctores.

BOCA DE SEÑORES

La cueva del dinero queda abajo
convirtiendo a los hombres en tortugas;
y recibo una luz que no rebajo
no se apagan los ojos que Tú enjugas.

El vino azucarado sin atajo
y veo un traje blanco sobre orugas;
aceptan beneficios sin trabajo
de pasos peligrosos tantas fugas.

Y pagan las palabras como espejos:
portadores de emplastos y riquezas
asustados de ver el cielo lejos.

Familia sin anillos me convida:
Van y vienen las olas y cabezas
Más alto queda el monte de la vida..

CALLE DE CONCEPCIÓN

Ya tengo a Concepción y es suficiente
(el hambre le llegaba hasta las cejas)
se despide la máscara y no miente
menos hombres muriendo como ovejas.

Tener según el mundo ¡qué valiente!
se torna insoportable si te alejas:
por tu propio descenso entre la gente
vivir con los que viven aconsejas.

La bebida ya está bastante fría:
el pobre tendrá pan y hasta calmantes
diez millones cuadrados de alegría.

Entre el alma y la piel pasó la espada;
desde el suelo hasta el techo deslumbrantes
mis amigos no vieron la estocada.

LA CASA DE LOS GATOS

Me duele el corazón de tanto usarlo
son cosas que le pasan a los pobres;
melancólica fiebre sin lograrlo
el humo de la cena no me cobres.

Sutiles candeleros no es amarlo
y visitas correctas y salobres:
dedicado equilibrio por mirarlo
por vía de este verso me recobres

Dormitorios vacíos percibía;
las terribles hormigas coloradas
y el ángel de la guarda se dormía.

Es pecado mortal seguir las ruinas;
miradas familiares olvidadas
y entre dos gatos muertos me dominas.

TIEMPO DE GUERRA

Escarabajo con ojos de rubíes
los pies más abajo que la tierra,
de remordidas llagas te desvíes
¿el ir a qué?—sin ángel va tu guerra.

Por borrar a los hombres no sonríes
isla sólo de contras ya te cierra:
de cabellos de santos, colibríes
¿el gusto a qué gusano te destierra?

Trabajo peligroso entre cuchillos:
cuando comen o duermen los traidores
las monedas quemando los bolsillos.

Añicos los roperos y vajillas;
Sin levantar cabeza ni colores
Forradas en silencio las mejillas.

DEL LIBRO “ LLAMARLO Y DESPEDIRLO”

PUEDE ENTRAR EL QUE QUIERA Y ANIMALES

Se vestía con mantas bien lavadas
aumentando en su cuerpo
Luz sin luces
substancias malhechoras reparadas
no hay cartas ni cortinas
si reluces.

Las llaves de mi Padre
bien guardadas
para formar los Hombres sin las cruces;
muchas frentes marchitas levantadas
si el faro está caído
no me acuses.

Las puertas bien abiertas
día y noche.
Puede entrar el que quiera
y Animales
ya corté los cerrojos y reproche.

Las cabezas de sabios
tienen multas.
Uniones con amigos desleales
en mi Libro Sagrado
tengo ocultas.

CONCEPCIÓN SILVA

Puedes reconocerme
(eternidad enorme sin verdugos)
falta comida
y gatos
cuán brutal era el amo que tenía.

Todo perdido o casi todo
Abierta perspicacia.

En avance secreto,
liberadas por manos las glicinas
quedaron sostenidas
contempladas;
limpiaremos los nudos que yo adoro.

Puedes reconocerme
cuando buscas refugio
bajo sedas que aún hinchan
mis terrores;
porque entre tantos seres
me elevo rectilínea
entre mil ingredientes de penumbras.

Viva masa total
Con que adherí mis puentes
En la noche sin vendas
Ni caprichos.
Una rosa de pan a este mendigo

De su letra al lado del título escribe: Para Miguel Oscar Menassa.

DEL LIBRO “ SITIOS ABANDONADOS”

SITIOS ABANDONADOS

Sitios abandonados, mi trabajo,
estoy inaugurando otra existencia;
porque ya recomienza muy abajo
repito millonaria esta presencia.

Fe de revelación en mi demencia
fresca y eterna de magnolia un gajo;
llenar de amor, olvido y penitencia
gemir de aquella flauta, ya no atajo.

Apenas son dos ojos que persigo
no me reservo nada, cada día
cumpliendo con mi oficio voy contigo.

Son apenas dos manos, son mil puertos
un pájaro flirteaba y se desvía
y todo comenzó sobre los muertos.

NO HAY UN ORDEN POSIBLE PARA AMARSE

Pánico entre las hojas amarillas
piedras irregulares las calzadas…
perseguidas de cerca sin orillas
maletas de estaciones olvidadas.

¿A dónde van tan pobres sin hebillas
sus pequeñas cabezas limitadas?
como lunas andantes de rodillas
a perder su belleza condenadas.

No hay un orden posible para amarse;
del color sin color sus infinitos
pero no es peligroso aproximarse.

Del tiempo y de lo oculto los momentos;
sus putrefactos cuerpos son benditos
y después de la furia nacimientos

MÁS SABES QUE LOS ASTROS

A Marosa di Giorgio

Más sabes que los astros la armonía
del que siempre te tuvo, en su corona,
la cascada del bosque que pregona
tu voz más que el silencio yo diría.

Sobre dolientes líquenes vigía
hasta la niebla misma te perdona;
y el lagarto inceleste se abandona
por luz tan verdadera que lo guía.

En su gran Mano de Oro tu cabeza,
junto al niño que cuidan las doncellas
no conoces secretos ni flaquezas.

Como el sol en las uvas moscateles,
supiste madurar con las estrellas
la rueda se derrumba en tus laureles.

DEL LIBRO “ LOS REYES DE ORO” 1953

EN USTED VI LA LUNA DESHOJARSE

Pobre mi corazón que no lo sabe
que depende de usted mi melodía;
y luego del poema no lo alabe
porque agregó mil años a mi día.

Pobre mi corazón que no lo sabe
diga usted si en su vida va la mía;
a unos doscientos metros de su nave
aumentó mi disgusto esta alegría.

Como anuncio en Octubre mi desvelo.
En usted vi la luna deshojarse
Mujer sí, pero ¡ay! sin terciopelo.

Ser la niña de ayer que no fue en vano;
acostumbrarse a nunca acostumbrarse
los hombres transformados y la mano.

ME ESPERA EL MUNDO ENTERO

No quiero convertirme.
Porque si doy un grito espanto al cielo;
mi dolor es más firme
y belleza mi duelo
ver las plumas del gallo por el suelo.

Me esperan los objetos
un poco de mi vida las cinturas;
ciertos tallos más quietos
conversar sin figuras
y una lengua culpable entre mis curas.

Tras muchos sacrificios
la mitad del petróleo en mi simiente.
Sentados los oficios
nos duele la serpiente,
préstanos el dinero para el puente.

Me espera el mundo entero.
La escalera es de manos y rodillas;
el menor es primero

la condesa sin sillas,
y el pánico del pez en las orillas

¿Quiénes eran los duques?
Desde Sicilia máscaras y juegos;
mil heridas y buques
azotaban mis rueegos,
un palacio de dólares y ciegos.

¿Qué quieren que les diga
Al costado del ruido están mis modos.
El estanque me obliga:
¡repróchame mis lodos!
Dios mío, psdre, y madre, vengan todos.

LOS TRAJES DE TEATRO SE SUSPENDEN

POSTDATA impertinente hay en su carta
no s oy de los que compran ni que venden;
el precio de la joya no lo entienden
de los padres del príncipe se aparta.

Es higiene del alma que reparta
y al galoppe los astros ya descienden;
Los trajes de teatro se suspenden
mayor seguridad para que parta.

Y duermen descuidadas las ovejas.
Un curso de zafiros y de cejas
Ajusta las ventanas para el viento.

¿Quién le pone cerrojos a los sueños?
La gracia que arrebata de sus ceños,
costumbre sobre tablas y alimento

Del libro “ AL OÍDO DEL HOMBRE

SAGRADA CANTIDAD

Qué pálido está el sol sobrecargado
no es muy recomendable tantos gustos;
hablan con reverencia del pecado
el murmullo de jóvenes arbustos.

Enredan los demonios sin cuidado
el volante cabello de los justos;
casi no hay corazón sacrificado
para estar ordenado menos sustos.

Las manos taladradas son de todos:
aprendí nuevas frases para el hombre
sagrada cantidad sin acomodos.

Tercera parte y última escalera:
tropiezo con el viento del renombre,
también un danzarín en cada acera.

LOS GRANDES PROPIETARIOS

Muchos hombres secaban la esperanza
mi hermano con su extraña indiferencia;
extendido el hocico como lanza
con resoecto de cierta transparencia.

De grandes propietarios sin balanza
de grandes propietarios la indigencia;
pero a menudo cambia la ordenanza
del color favorito, penitencia.

A cada cual su muerte y su gusano:
la montaña de carne y la calzada
hermosos trajes blancos del verano.

La palabra sencilla es peligrosa:
extraordinariamente desdichada
extraordinariamente peligrosa.

PUDIERON EVITALO

Apuntando a los cielos sus ccoronas
es mayor el martirio de las gentes;
sonrisas que no avanzan bajo lonas
y la mirada fuera de sus lentes.

Pudieron evitarlo y los perdonas
(con los ombligos rotos bajo puentes)
el alma entre basuras no abandonas
sobre el escaso pasto las serpientes.

Con leyes y con órdenes medidas;
las bocas de los amos más hendidas
con sus manchadas galas esperando.

Perdón, yo fui el primero en contraseñas:
Si alguien quiere ser hombre menos leñas
Con una sola lámpara ganando!

LA SANGRE

No nos perdonarán si perdonamos
Engañar a los hombres con mentiras;
Por todos sus costados tienen amos
tú que tienes cien ojos y no miras.

La más honda mazmorra si no amamos
arrimando los hombros como tiras…
porque vienen del norte los mucamos
más que de oscura noche me retiras.

La sangre es el martillo de la tierra;
y no somos mujeres ignorantes
su espesura inmedible nos encierra.

Un acrecentamiento de desgracias;
Torturando sus jóvenes amantes
No tendrá compasión de tantas gracias.

Del libro “SAGRADA CANTIDAD”

CASI PECES (NO PECES)

No arrimaron sus hombros
los señores
ni asentaron las puertas;
la piscina magnífica
y el grito entre las copas de perales
eran
como especiales maldiciones.

Casi peces (no peces)
únicamente agregan apellidos
y engendran semejantes
con talismanes hechos con arena.

Ya no miran sus ojos de ceniza
¿ pero cómo saberlo?
por ejemplo el periódico no dice
ni el Estado
las cifras elevadas de sus bajas,
ni el filo para ariba
de sus venas.

Pero las cosas todas reguladas:
sus máscaras de loro.
Aquél dormir en orden (ricamente)
con perros y zapatos
y las tremendas sombras
de sus herencia
eran
como especiales maldiciones.

LA MUERTE DE LOS PÁJAROS NO ES BUENA

Su tiniebla espantaba las palomas
y enredaba mejor que telarañas
un sombrero de copas sin aromas
y pesado cuchillo bajo mañas.

Las almas de los hombres no son bromas
rincón iluminado sus entrañas;
asesino nocturno cuando asomas
y cambias las estrellas por cizañas.

La muerte de los pájaros no es buena
¿hasta cuándo lo externo entre lo interno?
como un canto quemado que envenena.

Levísimo ademán de madreselva:
Cerraron los cimientos del infierno
Y su costra de furia ya no vuelva.

TE SACARÉ DEL POZO

El dar a qué, verdugos y campanas
No me das un momento de respiro;
Abriendo los baúles y ventanas
Nuevo cuerpo amoroso con más giro.

Te sacaré del pozo sin tisanas
ganado tembloroso tu retiro;
se pudren escalones más que ranas
y el corazón se rompe sin un tiro.

Nadie puede gardar unos segundos;
su garganta mejor que de ladrones
se apartaban también de moribundo.

Lo que quieren no sé pero lo miro:
de ruidos y maderas sus lecciones
hay demasiado lujo en su retiro.

Del libro “LLAMARLO Y DESPEDIRLO”

LOS OJOS ABIERTOS PARA NADA

Desarmar al amigo con manjares
muchos quieren hacerse vagabundos;
hay luces
que iluminan bulevares
también los pensamientos furibundos.

Del Señor Admirable los andares
y faroles de fama
pierden mundos;
al instante
y, en todos los lugares
El puede contestar si son profundos.

Orejas de lebreles para nada.
Las voces de los jueces
no traspasa
Concepción y su verso abandonada.

Me acusan de soberbia y de locura
hay millones de puertas
en mi casa
pero ninguns tirnr cerradura.

HAY GOLPES EN LA TUMBA DEL MINERO

La causa de su lucha entre la gente
cualquier a qué cualquiera
más oscuro;
los finitos afines sin coriente
¿ el dar a qué, por qué todo seguro?

Un trago de tu Paz independiente
contra los siempre contras
de lo puro;
por costumbre de sangre
estás Ausente
y las puerts se abren sin apuro.

Atrapada entre rocas sin espanto;
Hay golpes
En la tumba del minero
Colgando de su oreja el desencanto.

La cabellera suelta, no hay cepillo;
Del lado occidental
Un extranjero
Por abajo del hombro su cuchillo.

LO ABSURDO DE LOS SAUCES SIN REGRESO

Plaza fuerte muy digna de tus frases
hacen saltar la tapa de los sesos
¿y esta presentación?
no tiene clases
como la gran helada entre los huesos.

Ruiseñor mal herido ya renaces
con tu cabeza errante entre los besos;
la siembra que no rinde la deshaces
y el proyectado fruto sin sabuesos.

Se recogen las uvas sin inquina;
y el poema sonríe con certeza
y paladea el gusto en cada esquina.

Interna brillantez sin falsedades
inconcebible crea la belleza
indisoluble acuerdo en soledades.

Del libro “SITIOS ABANDONADOS”

HABLARA SIN ESPEJOS

Pasión de los señores la mentira
porque nada se cumple en lo decible;
la ausencia del perdón es cuando gira
lo que pasa, que el alma es invisible.

Lo que todo se puede, menos lira
y ninguna palabra es prescindible;
no se ve en la mente si delira
y la sinceridad es imposible.

Hablará sin espejos y por verbos:
se cuelga del pescuezo un amuleto
y quizás enloquezca entre los cuervos.

Lo sacude la duda y la sospecha:
no coman de esa fruta con secreto
la causa primitiva tiene fecha.

OJOS DE DIAMANTES

Quiero escribir palabras de estas noches
en difícil o claro indivisibles;
un puñal está alzado entre los coches
y hay bocas con espinas invisibles.

Acumulan tesoros los fantoches
y tremenda vergüenza de inservibles;
te contemplo tan Alto sin derroches
y todas mis consultas son posibles.

Qué hacer qué hacer enorme de la tierra;
se marchita el amor sin las palabras
y este silencio herido nos aterra.

Grandes resurrecciones sin olores:
túnel que es un infierno entre las cabras
y tropieza deshecho en tus temores.

SE INSTALA PROFECÍA

Estaba todo gris hasta las sedas
adentro de una caja muy oscura;
ademanes de engaños y monedas
un gastarse por dentro la cordura.

Amarrado a un madero sin veredas
vive sobre tu frente la angostura;
aún lleno de pájaros y ruedas
se instala profecía en tu estructura.

Con los pies menos Negros acostados;
coches muy rojos pasan como quiera
barridos por el Viento y asustados.

Tu río estaba allí, y yo segura;
con máscaras y guantes primavera
como tambor callado, mi amargura.

HABLARA SIN ESPEJOS

Pasión de los señores la mentira
porque nada se cumple en lo decible;
la ausencia del perdón es cuando gira
lo que pasa, que el alma es invisible.

Lo que todo se puede, menos lira
y ninguna palabra es prescindible;
no se ve en la mente si delira
y la sinceridad es imposible.

Hablará sin espejos y por verbos:
se cuelga del pescuezo un amuleto
y quizás enloquezca entre los cuervos.

Lo sacude la duda y la sospecha:
no coman de esa fruta con secreto
la causa primitiva tiene fecha.

EL HOMBRE VERDADERO

Hagamos un paquete con la mente
lugares asfaltados, sangre espesa;
conozco el calendario de tu frente
para reunir la furia, qué destreza.

El hombre verdadero te desmiente
devuélveme el silencio que es riqueza,
y donde estás, es donde estás demente
porque el barco es más rágil que tu mesa.

La evidencia palpable en sus desvelos;
y algo mucho por cierto indiscernible
hacia el final desvíos paralelos.

Soy el Sol que fermenta toda espera;
el color del destino es invisible
el presidio del cuerpo la barrera.

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