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62. Poesía más Poesía: Edgar Bayley

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EDGAR BAYLEY

BIOGRAFÍA

Edgar Maldonado Bayley nació en Buenos Aires en 1919, fue el principal expositor del invencionismo en Argentina y uno de los creadores más respetados -no del todo difundido- de la poesía contemporánea latinoamericana. No sólo era un creador original sino también un límpido ensayista. No es casual que su primer texto publicado (Invención 2 , 1945) incluya, junto a poesía y relato, un exigente manifiesto de vanguardia.

Edgar Bayley, un poeta para las cosas que se desvanecen


De él dice Rodolfo Alonso: “Enemigo decidido de todo pavoneo y toda bajeza, Bayley fue capaz de sostener sus ideas y sus sentimientos en el ejercicio de la creación poética y de la reflexión estética, a las cuales dedicó la totalidad de su existencia. Supo también mantener siempre en la práctica las convicciones éticas que lo acompañaron desde su juventud, como una innata reserva moral, poco evidente para quienes se conformaran apenas con su apariencia, tantas veces estrambótica cuando no estrafalaria, por su enorme tamaño, su permanente sentido del humor y su gentileza de niño grande.”
Por su actividad literaria, por su participación en memorables revistas de la época, como así también por su visión original y penetrante, su impronta se distingue dentro de ese magnífico coro de voces que fue la llamada generación del 40’/50’ en las letras argentinas.


Desde su manifiesto “Arturo” (1944) hasta su ensayo de 1958, “La poesía como realidad y comunicación”, Bayley defiende a ultranza la autonomía de la obra de arte, autonomía que relativizará a partir de 1966.
Al recorrer la obra de Bayley se confirma que a través de su vida, trascendiendo su trabajo de empleado público, pudo encauzar su vocación literaria como traductor, cuentista, director teatral y dramaturgo. 
 Enrique Molina dijo de él “Su obra lírica crea un espacio de alta tensión, una permanente apelación a la comunión humana, una respuesta al absurdo y a la muerte. Su energía se alimenta de esa fe en la poesía que arrancará a los hombres de sus televisores, de su gastronomía, de su miserable confort, para lanzarlos al mar abierto, en plena revelación, hasta que surja de cada cosa la esfinge de ojos cotidianos, el fondo de eternidad y de demencia oculto en el secreto de un vestido, de una cuchara o una jarra de vidrio verde.”
Ya en el único número de la revista Arturo (1944), Bayley, a través de un agudo análisis de la función de la imagen en la evolución del lenguaje poético, sentaba las bases de una renovadora tendencia poética: el invencionismo.


Manifiesto del invencionismo, 1946
Un poema debe constituir un hecho. Vivir el poema como un acontecimiento de nuestra vida mental, y no como una representación en la que somos meros espectadores.
Bayley se manifiesta en oposición a la poesía predominante de aquel momento.


De LOS HOMBRES Y LOS AÑOS

“es necesario inventar el mundo
iluminar los ojos
ver la extensión abierta a nuestro impulso
una rama en la luz
acunada por las voces de los héroes anónimos
castigada por el peso muerto de los consuelos”

Coincidía así con la teoría y la práctica de un brillante grupo de artistas visuales, los pintores concretos. Participa de la creación de la Asociación Arte Concreto-Invención, que agrupa sobre todo a artistas plásticos como su hermano Tomás Maldonado, Alfredo Hlito, Claudio Girola, Enio Iommi, Raúl Lozza, y la pintora Lidy Prati, pero también al poeta Simón Contreras, nombre literario que usó en algunas ocasiones Juan Carlos Lamadrid. Además interviene con textos sobre el concepto de invención en un panfleto que se publica en ese momento.


En 1947 ocupa el cargo de Segundo Jefe en la Biblioteca de la Caja de Ahorro y Seguro, puesto que conserva hasta su jubilación en el año 1980.
En 1948, Juan Jacobo Bajarlía lanzó su revista Contemporánea , a través de la cual Bayley entró en contacto con el grupo del cual nacería Poesía Buenos Aires. 
En 1949, mediante un préstamo de la Caja de Ahorro, logra publicar su primer libro de poemas En común. En ese mismo año se casa con Matilde Schmidberg y es nombrado secretario junto a Juan Jacobo Bajarlía de la “Orden del lunar”, agrupación de la que el artista Juan del Prete es presidente y que nuclea a pintores y escritores de vanguardia.
Uno de sus poemas más populares es el aquí aludido “Es infinita esta riqueza abandonada”. No está situado en el final de su obra sino en los comienzos, en el libro La vigilia y el viaje, que reúne su producción de entre 1949 y 1955.

En 1950 publica varios textos en el primer número de Poesía Buenos Aires, revista que, seis años más tarde, codirigirá con Raúl Gustavo Aguirre, desde el número 21 al 24. En este año nace su hija Susana y se recibe de bibliotecario en la Escuela de Servicios Sociales de la Universidad del Museo Social Argentino.
En 1951 dirige junto a Juan Carlos Lamadrid los tres números del boletín de poesía Conjugación de Buenos Aires y estrena su pieza teatral Burla de Primavera. También, para teatro, escribe Farsa de Isopete y el Sastre y al siguiente año funda y dirige el grupo Teatro Contemporáneo. Más tarde, con edición de Poesía Buenos Aires, publica Antología de la poesía nueva, que contiene obras de autores relacionados con el invencionismo.

Poetas argentinos: Edgar Bayley


Durante esta década, Bayley estará en contacto con poetas más jóvenes como Raúl Gustavo Aguirre, Mario Trejo, Alberto Vanasco y habrá iniciado la intensa amistad que de ahí en adelante mantendrá con los surrealistas Aldo Pellegrini, Juan Antonio Vasco, Enrique Molina y Francisco Madariaga.
En 1953 comienza a frecuentar la casa de Oliverio Girondo y Norah Lange y escribe la pieza teatral Dulioto que se representa tiempo después. También Ediciones Poesía Buenos Aires publica una selección de trabajos de cincuenta autores contemporáneos, en la que Bayley figura en la categoría “poetas del espíritu nuevo”. En este año nace su hijo Edgardo y estrecha su relación con los poetas surrealistas de la revista Letra y Línea.

Bayley dirigió Padre , de Strindberg, bajo la forma exigente del teatro circular, se atrevió a llevar a escena una versión propia de Juan Moreira.
Entre sus obras, sobresalen: En común (1949), La vigilia y el viaje (1958), Ni razón ni palabra (1961), El día (1968). En Celebraciones (1976) reunió todos estas obras. En 1981 publica Nuevos poemas y, en 1982, Alguien llama y una Antología poética con prólogo de César Fernández Moreno.
También produjo una de las obras ensayísticas más nítidas y certeras de nuestra literatura. En esos textos, reunidos principalmente en Realidad interna y función de la poesía (1966) y en Estado de alerta y estado de inocencia (1989). También publicó cuentos en Vida y memoria del doctor Pi y otras historias (1983); y obras teatrales como: Burla de primavera (1951), Farsa del sopete y el sastre (1951) y Dulioto (1953).
Llegó a crear un personaje, el Dr. Pi, criatura digna del más elevado humor negro, cuyas aventuras, donosamente escritas antes incluso de ser recopiladas en volúmenes deliciosos (por ejemplo, Vida y memoria del Dr. Pi y otras historias , 1983), el autor se complacía en revivir verbalmente, no sin pícaro regocijo y por lo general entre sus jóvenes amigos y colegas, de los cuales gustó rodearse en tiempos tan dolorosos y oscuros para el país como fueron los de la dictadura del Proceso.

El Dr. Pi es un personaje en cierto modo tuñonesco, irreal e inverosímil. Pero también brechtiano, en tanto Bertolt Brecht concebía, en paralelo con la vanguardia, su propia paradoja: una literatura que para ser didáctica respecto de la realidad necesitaba ser plenamente ficticia, esto es, asumirse como fábula.
Según Enrique Molina, El Dr. Pi no vuela, no es ninguna clase de Superman, no se coloca ninguna máscara, no derriba edificios de un manotazo. Sale a la calle, es nuestro prómijo. No hay en él nada de sobrenatural. Sin duda es un destacado exponente de su profesión, aunque no sabemos a ciencia cierta cuál es su profesión. ¿Doctor en qué ciencia? ¿Doctor Fausto?…Sea lo que fuese, el Dr. Pi es un personaje de gran reputación. ¿Un importante funcionario? ¿Un sabio? ¿Un hombre que posee poderes? … Su severo levitón, su sombrero de copa, su bastón (con estilete) le dan la respetabilidad de un magistrado. Pero el Dr. Pi no crea el absurdo. Simplemente lo asume, como en toda existencia.

En su muy larga trayectoria, además de colaborar en distintas revistas culturales lo hizo en diarios como Clarín, La Prensa, La Nación y La Opinión, entre otros. Trabajó como bibliotecario y en la secretaría de cultura durante la presidente de Arturo Frondizi. En 1977 recibió el Gran Premio de Honor de la Fundación Argentina para la Poesía.

En los últimos años de la dictadura, Bayley se convierte en un promotor de diversos encuentros que incluyen lectura de poemas, charlas y debates en donde se vinculan poetas de distintas épocas y tendencias, impulsando así el descubrimiento de nuevos autores y propuestas.
 En 1989 recorre los Estados Unidos invitado por universidades y centros culturales para dictar conferencias y leer sus poemas. Bayley dijo, poco antes de su fallecimiento: “El poeta es quien tiene el cometido de velar para que el verbo y la vida, el amor y la libertad no pierdan solvencia. Debe posibilitar que el sueño, los hombres, las cosas, su condición y su acción individual, se hagan presente con voz y autonomía en el poema, integrándose allí en una estructura única y nueva. La poesía es un don, pleno goce de generosidad y gentileza; un sortilegio, una gracia que podemos gozar hasta la muerte.”

Murió en Buenos Aires, 12 de agosto de 1990.

POEMAS

EL CIELO SE ABRE

el cielo se abre para contener la cabeza y las manos
del hombre que sueña
él está muy cerca de los árboles
está muy cerca del silencio y de los días que hablan
constantemente

a veces del aire llegan unas luces violentas
son ríos que obligan a saludar de lejos y a cerrar
los postigos hasta que la noche pase

es demasiado tarde pero la edad ofrece siempre
espacios nuevos que puedes recorrer en
todas direcciones
espacios palpables y acompasados como los relojes
de pared
espacios que tú solías hundir en la fuente hasta el
fondo hasta el lecho donde el agua esconde
sus profecías su memoria de jornadas puras
espacios abiertos a la claridad del deseo

aquí las horas adquieren nuevas costumbres
en el interior de las horas el amor sonríe y arroja al
viento tus secretos
son episodios desconocidos que la boca de un
adolescente narra susurrando

cuando abro los brazos es que he llegado a una nueva
provincia del día situada junto al canto del gallo
y el ramaje de los árboles
el día con millones de ríos deja fluir sus manos hacia
todos los rincones del universo
en cualquier lugar puede encenderse la palabra que nos
permita ver entrar el corazón de la madera
en el mar de tu mano
extensión del instante bella confabulada
una voz todavía para que el aire deje libre los fuegos
del alba y otra vez para siempre sin nombre
la espera y el sueño se confundan
no diré tu nombre no me importa quedarme vacío
nuevamente después de haberte visto
deja al sueño subir y que él hable solamente
un país un país adonde llegan las luces del vaso y la
ventana y todo recomienza en el corazón y
en las manos
 

De La vigilia y el viaje. Poemas 1944-1960

AQUÍ

es tiempo de cambiar el sueño
de librar las mañanas
la transparencia renovada
de vivir entre todos

es tiempo de perder las llanuras
de volver al eco de nuestra luz semejante
tiempo de razonar
bajo el horizonte ganado por el amor y el mundo

De La vigilia y el viaje. Poemas 1944-1960

ES INFINITA ESTA RIQUEZA ABANDONADA

esta mano no es la mano ni la piel de tu alegría
al fondo de las calles encuentras siempre otro cielo
tras el cielo hay siempre otra hierba playas distintas
nunca terminará es infinita esta riqueza abandonada
nunca supongas que la espuma del alba se ha extinguido
después del rostro hay otro rostro
tras la marcha de tu amante hay otra marcha
tras el canto un nuevo roce se prolonga
y las madrugadas esconden abecedarios inauditos islas remotas
siempre será así
algunas veces tu sueño cree haberlo dicho todo
pero otro sueño se levanta y no es lo mismo
entonces tú vuelves a las manos al corazón de todos de cualquiera
no eres el mismo no son los mismos
otros saben la palabra tú la ignoras
otros saben olvidar los hechos innecesarios
y levantan su pulgar han olvidado
tú has de volver no importa tu fracaso
nunca terminará es infinita esta riqueza abandonada
y cada gesto cada forma de amor o de reproche
entre las últimas risas el dolor y los comienzos
encontrará el agrio viento y las estrellas vencidas
una máscara de abedul presagia la visión
has querido ver
en el fondo del día lo has conseguido algunas veces
el río llega a los dioses
sube murmullos lejanos a la claridad del sol
amenazas
resplandor en frío
no esperas nada
sino la ruta del sol y de la pena
nunca terminará es infinita esta riqueza abandonada.

De La vigilia y el viaje. Poemas 1944-1960

LA MANO

Algo va a surgir de esa mano
no retengas ni su amor ni su odio
deja que hable esa mano
que escriba torpemente en la noche
deja que recuerde
que se pierda entre las sábanas
entre las hojas y las calles
que se pierda balbuceando
y que destruya los puentes del saludo
deja que diga no
y que la odien y la expulsen
deja que no escriba
que se mate poco a poco
que ennegrezca con el agua tibia del vicio
que se calle o hable sin sentido
Deja a esa mano estar
mano inservible
desahuciada
odiosa
mano para el martirio de los otros
para robar
para implorar clemencia a los cobardes
mano infidente
mano sin piedad
ni gracia
ni alegría
mano de verdugo
de holgazán
innoble
blanda
mano de firmar sentencias
mano de condenar
mano escondida
aleve
mano de traicionar
de mentir
de estar borracho
¿Pero esta mano indigna sucia
no buscará en la noche algún saludo
alguna señal de Dios o de la calle?
Porque esta mano viene de lejos
desde antiguo
mano de hombre
de rufián
menesterosa
mano de equivocar
de estar callado
mano imposible de cortar
mano regenerada
mano infinita renacida
mano infame
pero mano de esperar
mano de imaginar
mano de acompañar la noche
mano para volver
Algo va a surgir de esa mano
no las condenes
deja que abra sus dedos
que suelte su envoltorio
su dinero
la terrible noticia
el telegrama de felicitación
Ha de llegar la señal
poco a poco
algún saludo
y la mano hablará por fin
hará surgir el fuego de las sombras
cantará
sencillamente cantará
La mano fue antes árbol
estrella
viento
la mano movió compuertas y señaló caminos
la mano empuñó el timón y cerró los párpados desvelados
la mano abrió las tinieblas
y tuvo sed de amor: inventó signos
saludó
fue serena
tuvo reflexiones sensatas
consoló y acompañó el llanto de los otros
y la mano sencilla sufriente
se hizo una sola cosa con todos los desesperados
la mano celeste 
inventora del juego y la herramienta
invasora del aire y de la espera del hombre
mano muda
mano sin solución
mano nueva y eterna como el camino
y las llaves del sueño y del canto
mano real
hermana
agresiva
impotente
mano donante
enamorada
mano de luz
nocturna
imperativa
mano del mundo
del día
del comienzo

De Ni razón ni palabra (1955-1960)

EL REGRESO

El Dr. Pi vuelve a la cabaña de Madariaga. Dejó allí algo importante. Advierte que no hay nadie y que la puerta está entreabierta. Entra. Extendido sobre el piso de tierra de la cabaña ve al Dr. Mignini, rico propietario de la zona. Ha sido degollado hace muy poco tiempo. Sobre un estante encuentra el documento que buscaba y lo guarda en un bolsillo. Hay ruido de pasos que se aproximan. El Dr. Pi se retira rápidamente, pero alcanza a ser visto. Es perseguido.
Corre hasta la playa y logra embarcarse en la lancha que lo espera.
-¡Asesino! – le gritan.
A lo lejos se van perdiendo las voces. Pero el Dr. Pi cree saber que puede probar su inocencia.
Sólo después, mucho después, descubriría que la inocencia no existe cuando no la acompaña el amor.

DE: VIDA Y MEMORIA DEL DOCTOR PI Y OTRAS HISTORIAS

TODO AMOR ES UN AHORA

-Nos hemos visto antes ¿verdad?- dijo ella mientras se sentaba a su lado en un banco de la cubierta del barco que acababa de partir.
-¿Antes? Claro, claro – respondió él-, pero lo insustituible es este ahora.

EL PERFECTO PESCADOR DE CAÑA

El pescador de caña ha venido a sentarse a orillas del río. Ha dejado su caña a un costado, una caja metálica, una cesta. Permanece inmóvil mirando a lo lejos, mientras las aguas corren hacia el remanso próximo. El pescador está como ausente, no espera nada. A lo lejos surge una canoa. Una mujer joven rema suavemente. Se acerca. Sonríe y pasa. El pescador ha olvidado el nombre de la mujer que marcha hacia el remanso y vuelve a mirar a lo lejos. De un monte surge un cazador que dispara su arma. El pescador cae al río y las aguas enrojecidas lo llevan hasta el remanso, hasta la mujer sin nombre que lo espera.

ÚLTIMO ACTO

El señor R. y su señora han salido del teatro antes de que finalizara el espectáculo. El frío es intenso. El matrimonio camina lentamente. Al llegar a una esquina una joven vestida pobremente les pregunta la hora. El señor R. responde con una ligera sonrisa: es la hora del sueño.
Entonces la joven se dirige al teatro, penetra por la entrada de los artistas y sube al escenario donde dice su papel en el último acto de la obra. El señor y la señora R. siguen su camino.

UN HOMBRE TREPA POR LAS PAREDES Y SUBE AL CIELO

Colgado de una soga
el hombre que escala las paredes
tiene fuertes zapatones con clavos
Escala las paredes
porque ha olvidado las llaves de su casa
y mientras escala las paredes
hasta llegar al piso trece
se detiene algunos momentos
en los balcones de cada piso
donde aspira el olor de los geranios
las madreselvas
las hortensias
y los malvones
Hay sol
gallardetes
vendedores ambulantes
y más allá está el río
y más allá los puentes
por donde se va a la pampa
Abajo están los niños
que salen de las escuelas
y por el cielo pasan aviones y pájaros 
y sombreros de anchas alas
que el viento arrancó a los desprevenidos
La soga ha sido atada a la viga
que sobresale en la azotea
Un hombre la ciñó a su cintura
y asciende tomándose de la soga
con sus manos enguantadas
Usa un chaleco floreado y una gorra a cuadros
Debe llegar al piso trece
donde tiene que regar unos claveles
pisar maíz
escribir unas cartas
y preparar una cazuela
Sube lentamente 
y en cada piso se detiene un rato para descansar
Entre el balcón de cada piso
y se sienta en un sillón
o se extiende sobre una reposera
y conversa con la vecina o los vecinos
y acepta un café o un mate
o deja caer un chorro de una bota de vino
en su garganta
o juega a las cartas
o escucha confidencias y da consejos
y cuenta algún episodio de su vida
hasta que saluda y se va
y sigue trepando por las paredes 
colgado de una soga
Es el hombre tiene fuertes zapatones con clavos
el hombre que escala las paredes
y un chaleco floreado y una gorra a cuadros
que olvidó las llaves de su casa
y aspira el olor de los geranios
y debe llegar al piso trece
antes de que aparezcan los búhos
y se iluminen las ventanas
Están los pájaros y el río allá lejos
y el césped del parque
y los caballos que galopan por la llanura
y esta silla desvencijada
y la bañera 
fuera de uso
llena de tierra y de flores
y el mar y el navío que se acerca
y la lagartija que se escurre entre las rocas
y el vendedor de diarios que desde abajo
le grita consejos y advertencias
mientras el hombre vuela
asciende
conquista cada piso con esfuerzo
y mira siempre hacia arriba
la tierra está lejos
el cielo está lejos
El hombre que trepa por las paredes
colgado de una soga
cuando entra en una casa por el balcón
es bien recibido por los vecinos
y él trata de ser útil
pero en uno de los pisos
una mujer inesperada
que es una sola
y al mismo tiempo
todas las mujeres de su vida
le pide que la lleve con él
Entonces ella se ata también con la soga
y sube con el hombre
más allá del piso trece
hacia las nubes
al aire libre
al cielo 
al viento
entre los geranios
las sombrillas las reposeras
sobre puentes y puestos de diarios
y mástiles
y enredaderas
y algunas gotas
y semillas
y sueños
con su gorra a cuadros
con su chaleco floreado
con su enamorada de siempre 

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