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277. POESÍA MÁS POESÍA: CONFUCIO

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BIOGRAFÍA DEL POETA CONFUCIO

Confucio: Un Filósofo en el Corazón de la Poesía

¿Por qué hablar de Confucio en un programa dedicado a la poesía? Si bien nuestro protagonista no era poeta en el sentido clásico de la palabra, su vida y obra contienen una belleza lírica que atraviesa siglos. Confucio, más que un filósofo, fue un artesano de palabras que moldearon el espíritu de una civilización. Su influencia en la poesía china, su labor como recopilador del Libro de la Poesía y las traducciones que grandes poetas, como Ezra Pound, realizaron de sus enseñanzas, justifican plenamente su inclusión en nuestro programa.

Hoy, queremos invitaros a explorar al “Maestro Kong” no solo como un pensador, sino como un creador de imágenes poderosas y un maestro de la palabra precisa. Porque, si algo define a la poesía, es esa capacidad de transformar lo cotidiano en sublime, y Confucio, en su tiempo, hizo precisamente eso.

Así que, amigos, preparaos para viajar con nosotras al corazón de la China antigua, donde un hombre llamado Kong Fu Zi cambió el mundo con palabras que aún hoy perduran con la eternidad de un poema.

 

De Niño Pobre a Maestro Universal

Nacido en el 551 a.C., en Qufu, un pequeño estado de la China feudal, Confucio vino al mundo rodeado de retos. Su familia, antaño noble, había caído en desgracia. Su padre falleció cuando él era apenas un niño, y su madre, con admirable valentía, lo educó en la pobreza. Aquí ya empieza la épica: el pequeño Kong, en lugar de dejarse derrotar por la adversidad, desarrolló un hambre insaciable de conocimiento.

Confucio no se limitó a aprender lo que le correspondía a alguien de su clase. Mientras otros jóvenes practicaban con arcos o conducían carros de guerra, él estudiaba música, caligrafía y matemáticas, convencido de que la verdadera nobleza estaba en el espíritu. “Si caminan tres personas, una de ellas puede ser mi maestro”, decía. Confucio tenía un talento especial para encontrar sabiduría incluso en los lugares más insospechados. ¿No es eso poesía en su forma más pura?

“El conocimiento es como el agua: siempre encuentra su camino”, decía, y con esa filosofía emprendió su camino hacia la sabiduría. Trabajó como contable, pastor e incluso inspector de graneros, utilizando cada pequeño salario para seguir aprendiendo. Para Confucio, no había tarea pequeña si esta servía a un propósito mayor.

A los veinte años, su vida dio un giro: comenzó a enseñar. Pero su idea de la educación era revolucionaria para su tiempo. No creía que el conocimiento fuese un privilegio de la nobleza, sino un derecho de todos los que quisieran aprender. Pronto, discípulos de todas las clases sociales acudieron a él, atraídos no solo por su saber, sino por su capacidad de hacer que las ideas más complejas parecieran sencillas, como versos bien elaborados.

La vida de Confucio no fue un camino de rosas. Su honestidad y principios lo llevaron al exilio político en varias ocasiones. Sin embargo, incluso en sus momentos más difíciles, no perdió su sentido del humor ni su fe en la humanidad.

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El Poeta de la Armonía

Si algo definió la vida de Confucio, fue su búsqueda de la armonía. Creía que cada ser humano debía cumplir con su papel en el mundo, como las notas de una melodía bien compuesta. Esta idea, que parece sacada de un poema, también guió su vida política. “El gobernante debe ser ejemplo de virtud”, decía, lo que en su tiempo sonaba tan revolucionario como un manifiesto de vanguardia.

Imaginemos a Confucio, viajando de estado en estado, rechazado por los poderosos, pero seguido por miles de discípulos que veían en él no solo un maestro, sino un creador de futuros posibles. En su errancia, recopiló textos antiguos y enseñó a jóvenes de todas las clases sociales.

 

Guardián de la Poesía y Maestro de la Humanidad

En los últimos años de su vida, Confucio se dedicó a una tarea que bien podría describirse como heroica: salvar del olvido las raíces culturales de su pueblo. Entre ellos, recogió y salvó el Libro de la Poesía, una joya que nos conecta con el alma de la antigua China. ¿Quién dijo que salvar poesía no es también escribirla?

El Clásico de Poesía (Shijing) es una obra fundamental que incluye 305 poemas que abarcan desde canciones populares hasta himnos ceremoniales de entre el 1000 a. C. al 600 a. C. Una joya literaria que Confucio salvó del olvido. Este libro no solo captura la esencia de la vida cotidiana en la antigua China, sino que también refleja los valores que Confucio predicó a lo largo de su vida: la familia, la armonía y la importancia de las relaciones humanas como cimiento de una sociedad próspera.

Lo que hace al Clásico de Poesía tan especial es que no se limita a ser una colección de versos, sino que representa una ventana al alma de una civilización. Los poemas, que hablan de amor, respeto y deber, son una expresión lírica de los ideales confucianos. Confucio veía en estas odas no solo arte, sino una herramienta pedagógica capaz de formar el carácter moral de sus discípulos. Con ello, demostró que la poesía no es un lujo, sino una necesidad para nutrir el espíritu humano.

Esta obra no solo ha trascendido las fronteras de su tiempo, sino también las de su lugar de origen. Siglos más tarde, el poeta y traductor estadounidense Ezra Pound, fascinado por el confucianismo, tradujo el Clásico de Poesía bajo el título The Confucian Odes. En sus manos, los versos clásicos adquirieron una nueva vida, conectando Oriente y Occidente, y demostrando que las enseñanzas de Confucio son universales y atemporales.

Así, el legado de Confucio se ha convertido en un puente entre culturas y generaciones. Su poesía, filosofía y ética no solo formaron la base de la cultura china, sino que siguen inspirando al mundo moderno. Como decía el maestro: “Estudia el pasado para pronosticar el futuro”. Su vida fue un ejemplo perfecto de cómo el conocimiento y el arte pueden transformar a la humanidad.

Confucio, el hombre que nunca escribió versos propios, nos dejó una obra poética inmensa, no solo en palabras, sino en enseñanzas. Hoy, en este programa, lo recordamos no solo como un filósofo o un maestro, sino como un poeta que supo convertir la vida en arte y la enseñanza en poesía.

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Anécdotas que Iluminan su Humanidad

Si pensamos en los grandes genios, solemos imaginar figuras inalcanzables, pero Confucio tenía los pies a la altura de los pies. Cuando sus discípulos le preguntaron cómo debía actuar uno ante las adversidades, respondió con una mezcla de sabiduría y humor: “Solo los hombres vulgares pierden la compostura cuando sufren”. Y cuando le acusaron de dar consejos contradictorios a diferentes alumnos, se encogió de hombros y dijo: “Un buen maestro no enseña igual a quien corre demasiado rápido que a quien aún no sabe caminar”.

Estas historias, cargadas de ingenio y humanidad, revelan a un Confucio muy cercano. No era un sabio distante, sino alguien que entendía la naturaleza humana con todas sus contradicciones. Quizá por eso, sus Analectas siguen siendo leídas en todo el mundo, porque, más allá de sus enseñanzas éticas, nos conectan con una sabiduría profundamente humana.

 

Las analectas de Confucio

Las Analectas de Confucio son el testamento vivo de su pensamiento, un compendio de enseñanzas y reflexiones recogidas por sus discípulos que ha perdurado a través de los siglos. Este texto, que combina la sabiduría práctica con una filosófica única, aborda temas como la ética, la virtud, el liderazgo y la vida en sociedad. Pero lo más fascinante de las Analectas es su sencillez poética: cada frase está cargada de un simbolismo que abre sentidos, como si el propio Confucio nos hablara al oído. “Cuando veas a un hombre bueno, trata de imitarlo; cuando veas a uno malo, reflexiona sobre ti mismo», dice uno de sus aforismos más célebres, recordándonos que la búsqueda de la virtud comienza siempre en uno mismo. Este texto no solo iluminó a generaciones de gobernantes y pensadores en la antigua China, sino que hoy sigue siendo una guía universal para quienes desean encontrar armonía en un mundo lleno de complejidad. En las Analectas, como en la mejor poesía, cada palabra encierra un universo.

 

El Legado Infinito de Confucio

Confucio no buscaba ser un poeta, pero su impacto en la poesía china es innegable. Su énfasis en la armonía, el respeto y la introspección se reflejan en los versos de grandes poetas como Du Fu y Wang Wei. Además, su vida misma fue una obra maestra, con sus giros dramáticos, su humor discreto y sus lecciones atemporales. ¿Qué otra cosa es la poesía, sino la búsqueda de la verdad a través de la belleza?

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El pensamiento confuciano

Confucio murió a los 73 años, dejando un legado que no solo transformó a China, sino al mundo entero. El confucianismo ha ejercido una gran influencia sobre China, Corea, Vietnam, Japón, Taiwán, Hong Kong y Macao, así como por varios territorios poblados predominantemente por chinos, como Singapur.

Los Cuatro Libros del Confucianismo son el núcleo de la enseñanza confuciana y una guía esencial para comprender la filosofía de Confucio y su influencia en la civilización china. Estos textos, seleccionados y compilados por el filósofo Zhu Xi durante la dinastía Song, representan una introducción al pensamiento confuciano, abarcando desde cuestiones éticas hasta principios de gobierno y armonía personal.

  1. El Gran Saber (Dà Xué): Este libro, breve pero muy influyente, explora la conexión entre el desarrollo individual y la administración del estado. Confucio plantea que la virtud personal es el cimiento para alcanzar una sociedad justa. “Cultivar la virtud comienza en uno mismo y se extiende hacia el mundo”, es su mensaje central, que resuena como un principio poético y político.
  2. La Doctrina de la Medianía (Zhōng Yōng): Este texto reflexiona sobre la importancia del equilibrio y la moderación como camino hacia la perfección moral y la estabilidad social. Confucio nos enseña que, al evitar los extremos y encontrar la “medianía”, podemos alcanzar una vida armoniosa, tanto interna como externamente.
  3. Las Analectas (Lún Yǔ): Este compendio recoge los diálogos entre Confucio y sus discípulos, ofreciendo un destello de su sabiduría y su visión de la vida. Sus enseñanzas sobre la decencia, la lealtad y la piedad filial se presentan en forma de aforismos y anécdotas que combinan la profundidad filosófica con la simplicidad poética.
  4. Mencio (Mèngzǐ): Este libro, atribuido a Mencio, uno de los principales discípulos de Confucio, desarrolla y amplía las ideas del maestro. En él, se subraya la bondad innata del ser humano y la necesidad de un gobierno basado en la virtud. Mencio, como Confucio, defendió que la humanidad florece cuando los líderes son ejemplo de moralidad y compasión.

 

Estos Cuatro Libros no solo guiaron el pensamiento chino durante milenios, sino que también se convirtieron en los textos básicos para los exámenes imperiales de las dinastías Ming y Qing. Juntos, forman un puente entre la filosofía y la poesía, recordándonos que el arte de gobernar y el arte de vivir comparten una misma raíz: el desarrollo del carácter humano en armonía social.

A lo largo del tiempo, numerosas novelas chinas han encontrado en la filosofía confuciana una fuente de inspiración. Sueño en el pabellón rojo, considerada una de las cuatro grandes novelas clásicas de China, aborda las intrincadas dinámicas de las relaciones humanas y los dilemas éticos dentro de una familia aristocrática. Los conflictos morales de los personajes están profundamente influenciados por los valores de Confucio, demostrando la vigencia de sus enseñanzas en la narrativa literaria.

El teatro chino, y en especial la ópera tradicional, ha incorporado con frecuencia tramas que resaltan los ideales confucianos. Obras como La venganza del orfanato de Zhao ponen en el centro valores como la lealtad y la piedad filial, conceptos fundamentales en la filosofía de Confucio. Este enfoque en los principios éticos y el sentido del deber logró conectar profundamente con el público durante generaciones, manteniendo su relevancia cultural a lo largo de los siglos.

El renacimiento del confucianismo en China ha coincidido con el crecimiento económico del país, que ha buscado en las ideas del maestro una base moral para equilibrar su rápida modernización. Los Institutos Confucio, presentes en más de 100 países, no solo promueven el aprendizaje del idioma chino, sino que también difunden la filosofía y los valores del sabio como parte esencial de la cultura china.

Además, pensadores y líderes globales siguen encontrando en Confucio una fuente de inspiración. Su máxima “No hagas a los demás lo que no quieres que te hagan a ti” ha trascendido fronteras, convirtiéndose en un principio ético universal. Incluso en ámbitos como el empresarial o el tecnológico, sus ideas sobre el trabajo en equipo, la armonía social y el respeto mutuo han encontrado nuevas aplicaciones.

Confucio, que en su tiempo caminaba de estado en estado buscando transmitir su mensaje, hoy ha viajado hasta nuestro programa para dejarnos sus enseñanzas cruzando continentes y siglos de humanidad.

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BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA

Confucio. Los cuatro libros. Traducción, introducción y notas a cargo de Joaquín Pérez Arroyo. Ed. Paidós.

https://www.ugr.es/~psgines/Docencia/PensChino/PensChiTextos.pdf

https://www.suneo.mx/literatura/subidas/Confucio%20Los%20cuatro%20libros%20de%20Confucio%20kung%20tse.pdf

https://es.m.wikipedia.org/wiki/Clásico_de_poesía

https://www.suneo.mx/literatura/subidas/vdocuments.mx_analectas-confucio.pdf

https://es.m.wikipedia.org/wiki/Confucio

https://www.uv.es/uvweb/instituto-confucio-uv/es/instituto-confucio/presentacio/confucio-1285924285283.html

https://confucio.pucp.edu.pe/nosotros/quien-fue-confucio/

https://es.m.wikipedia.org/wiki/Analectas_de_Confucio

La influencia de Confucio en la literatura china

 SELECCIÓN DE POEMAS DE CONFUCIO

1.1. El Maestro dijo: «¿No es una alegría aprender algo y después ponerlo en práctica a su debido tiempo? ¿No es un placer tener amigos que vienen de lejos? ¡No es rasgo de un caballero no incomodarse cuando se ignoran sus méritos?».

1.2. El Maestro You dijo: «Un hombre que respeta a sus padres y a sus mayores difícilmente estará inclinado a desafiar a sus superiores. Un hombre que no esté inclinado a desafiar a sus superiores nunca fomentará una rebelión. Un caballero trabaja en lo esencial; una vez que lo esencial está asegurado, se desarrolla la Vía. Respetar a los padres y a los mayores es la base esencial de la humanidad.»

1.9. El Maestro Zeng dijo: «Cuando se honra a los muertos y se mantiene viva la memoria de los antepasados remotos, la virtud de un pueblo se halla en su plenitud.»

1.14. El Maestro dijo: «Un caballero come sin llenar su vientre; escoge una morada sin exigir comodidad; es diligente en su trabajo y prudente en su hablar; busca la compañía de los virtuosos para corregir su propio proceder. De un hombre así puede decirse en verdad que tiene el deseo de aprender.»

1.16. El Maestro dijo: «No os preocupéis si los demás no reconocen vuestros méritos; preocuparos si no reconocéis los suyos.»

 

2.1. El Maestro dijo: «Quien gobierna mediante la virtud es como la estrella Polar, que permanece fija en su casa mientras las demás estrellas giran respetuosamente alrededor de ella.»

2.2. El Maestro dijo: «Los trescientos Poemas se resumen en una sola frase: «No pienses mal».»

– El hombre cabal procura formarse para formar a otros, ser inteligente para hacer inteligentes a otros.
– Dijo: El despilfarro no es una norma para herederos; la parsimonia es sólo propia de la obstinación; pero mejor ser obstinados que romper la línea de la posteridad.
-Tres cosas honra un caballero en su modo de proceder: que para actuar con energía se mantenga una calma exterior tan alejada de la insolencia como del servilismo; que la expresión del rostro guarde correspondencia con lo que se dice, y que el espíritu de lo que se dice no suponga mezquindad ni doblez.

– Cuando un Estado funciona bien, la pobreza y el desprestigio son motivos de vergüenza; cuando un Estado está en desbarajuste (i. e. mal gobernado, bajo un gobierno corrompido), la riqueza y los honores son la vergüenza.
– Hubo un incendio en los establos cuando andaba en la corte y dijo: ¿Alguna desgracia?, sin preguntar por los caballos.

– Cuando Yen Yuan murió, Confucio dijo: El cielo me destruye, el cielo me destruye.
– Dijo: Con gobiernos honrados en una generación se produciría la consiguiente humanización del pueblo.

– El hombre cabal se expresa amablemente, pero no es como cualquier otro. El hombre insignificante es como todo el mundo, pero no es agradable.

– Dijo: Mandarlos a la guerra sin entrenar es perderlos.

– Hsien preguntó qué es vergonzoso. Él dijo: Cuando el país tiene un buen gobierno, pensar sólo en el sueldo; cuando el país tiene un gobierno malo, pensar sólo en el sueldo: eso es lo vergonzoso.

– Dijo: No preocupado de perder el puesto, sino de estar capacitado para desempeñarlo; no preocupado por ser desconocido, sino por hacer algo digno de conocerse.

1.6. El Maestro dijo: «En el hogar, un joven debe respetar a sus padres; fuera debe respetar a sus mayores. Debe hablar poco, pero con buena fe; amar a todos, pero unirse a los virtuosos. Una vez hecho esto, si todavía tiene energía, dejadlo que se cultive.»

4.1. El Maestro dijo: «Es hermoso vivir en medio de la humanidad. Difícilmente es sabio escoger un lugar para vivir desprovisto de humanidad».

 

2.4. El Maestro dijo: «A los 15 años me dediqué a aprender. A los 30, me establecí. A los 40, no tenía dudas. A los 50, conocí la voluntad del Cielo. A los 60, mi oído estaba sintonizado. A los 70, sigo todos los deseos de mi corazón sin quebrantar ninguna ley.»

2.11. El Maestro dijo: «Quien revisando lo viejo conoce lo nuevo, es apto para ser un maestro.»

2.15. El Maestro dijo: «Estudiar sin pensar es inútil. Pensar sin estudiar es peligroso.»

2.17. El Maestro dijo: «Zilu, te voy a enseñar qué es el conocimiento. Estar al tanto de lo que sabes y de lo que no sabes, eso es ciertamente conocer.»

2.21. Alguien preguntó a Confucio: «Maestro, ¿por qué no participas en el gobierno?» El Maestro respondió: «En los Documentos se dice: «Limítate a cultivar la piedad filial y sé bondadoso con tus hermanos, y ya estarás contribuyendo a la organización política.»Esa es también una forma de acción política; no es necesario participar forzosamente en el gobierno.»

 

4.2. El Maestro dijo: «Un hombre sin virtud no puede soportar la adversidad ni la alegría durante mucho tiempo. Un hombre bueno descansa en su humanidad. Un hombre sabio sabe cómo utilizarla.»

2.19. El duque Ai preguntó: «¿Qué debo hacer para ganarme el corazón de la gente?» Confucio respondió: «Eleva a las personas honradas y colócalas por encima de las no honradas, y ganarás el corazón de la gente. Si elevas a las personas no honradas y las sitúas por encima de las honradas, el pueblo te negará su apoyo.»

2.20. El señor Ji Kang preguntó: «¿Qué puedo hacer para que el pueblo sea respetuoso, leal y aplicado?» El Maestro respondió: «Acércate a él con dignidad y éste será respetuoso. Sé tu mismo un buen hijo y un padre bondadoso, y el pueblo será leal. Eleva a los buenos y entrena a los incompetentes, y todos cumplirán su deber con celo.»

3.1. El cabeza de la familia Ji utilizaba ocho filas de bailarines en las ceremonias del templo de sus antepasados. Confucio comentó: «Si es capaz de esto, ¿de qué no será capaz?»

3.3. El Maestro dijo: «Si un hombre no tiene humanidad, ¿para qué le sirven los ritos? Si un hombre no tiene humanidad, ¿para qué le sirve la música?»

 

4.4. El Maestro dijo: «Cuando se busca realizar la humanidad, no hay lugar para el mal.»

4.12. El Maestro dijo: «Quien actúa sólo en aras de su propio interés produce mucho resentimiento.»

4.14. El Maestro dijo: «No os preocupéis si no ocupáis un cargo oficial, preocuparos más bien de no merecerlo. No os preocupéis de no ser famosos, sino más bien de no tener méritos para serlo.»

4.17. El Maestro dijo: «Cuando veáis a un hombre honrado, intentad imitarlo. Cuando veáis a un hombre que no es honrado, examinaros a vosotros mismos [examinad si tenéis los mismos defectos].»

4.19. El Maestro dijo: «Mientras vivan vuestros padres, no viajéis lejos. Si tenéis que viajar, dejad una dirección.»

 

4.20. El Maestro dijo: «Si tres años después de la muerte de su padre, el hijo no ha alterado el proceder de éste, ciertamente es un buen hijo.»

4.25. El Maestro dijo: «La virtud no es solitaria, siempre tiene vecinos.»

4.26. Zi You dijo: «Cuando se está al servicio de un señor, la mezquindad atrae la desgracia; en las relaciones de amistad, la mezquindad atrae el distanciamiento.»

5.6. El Maestro recomendó a Qidiao Kai para un cargo oficial, pero éste respondió: «Todavía no estoy preparado para esa tarea.» El Maestro quedó encantado.

5.7. El Maestro dijo: «La Vía no prevalece. Tomaré una balsa y saldré a la mar. Estoy seguro de que Zilu me acompañará.» Al oír esto, Zilu no cabía en sí de contento. El Maestro dijo: «Zilu es más audaz que yo. Sin embargo, ¡de dónde sacaremos la madera para nuestra balsa?»

 

5.9. El Maestro preguntó a Zigong: «¿Quién es mejor, tú o Yan Hui?» —«¿Cómo podría compararme con Yan Hui? De una sola cosa que aprende, él deduce diez; de una cosa que yo aprendo, sólo deduzco dos.» El Maestro dijo: «Ciertamente no te puedes comparar con él, pero tampoco yo.»

5.14. Cuando Zai Yu había aprendido una cosa, su único miedo era poder aprender otra antes de tener la oportunidad de practicar lo que ya había aprendido.

5.15. Zigong preguntó: «¿Por qué se llamó «Civilizado» a Kong el Civilizado?» El Maestro respondió: «Porque tenía una mente ágil, le gustaba aprender y no se avergonzaba de instruirse preguntando a sus inferiores.»

5.17. El Maestro dijo: «Yan Ying conocía el arte de la relación social: con él nunca se convertía en excesiva familiaridad una antigua amistad.»

5.18. El Maestro dijo: «Zang Sunchen construyó una casa a su tortuga, con columnas en forma de montañas y techos decorados con lentejas de agua. ¿Acaso se había vuelto loco?»

 

5.20. El señor Ji Wen siempre lo pensaba tres veces antes de actuar. Al oír esto, el Maestro dijo: «Dos veces es suficiente.»

5.26. Yan Hui y Zilu estaban de servicio. El Maestro dijo: «¿Y si me manifestarais vuestros deseos íntimos?»

Zilu dijo: «Yo deseo poder compartir mis carros, caballos, túnicas y mantos con mis amigos sin incomodarme si me los estropean.»

Yan Hui dijo: «Yo deseo no fanfarronear nunca de mis buenas cualidades ni llamar la atención sobre mis buenas obras.»

Zilu dijo: «¿Puedo preguntar cuáles son los deseos íntimos de nuestro Maestro?»

El Maestro dijo: «Yo deseo que los ancianos puedan disfrutar de la paz, los amigos disfrutar de la confianza y los jóvenes disfrutar del afecto.»

 

6.2. Ran Yong preguntó sobre Zisang Bosi. El Maestro respondió: «Su proceder comedido es plenamente correcto.» Ran Yong preguntó: «Ser estricto con uno mismo y comedido con los demás es aceptable. Ser comedido con uno mismo y comedido con los demás sería demasiada laxitud. ¿Estoy en lo cierto?» El Maestro respondió: «Es correcto.»

6.3. El duque Ai preguntó: «¿Cuál de los discípulos tiene amor por el conocimiento?» Confucio respondió: «Estaba Yan Hui que le gustaba aprender; nunca descargó sus frustraciones sobre los demás; nunca cometió el mismo error dos veces. Desgraciadamente, su periodo de vida fue corto: está muerto. Ahora, hasta donde sé, no existe nadie con tal amor por el conocimiento.»

6.5. Cuando Yuan Xian se convirtió en el administrador de Confucio, se le ofreció una ración de cien medidas de arroz, pero él la rechazó. El Maestro dijo: «¡No la rechaces! Puedes dárselas a los habitantes de tu pueblo.»

6.7. El Maestro dijo: «¡Ah!, Yan Hui podría poner su mente en la bondad durante tres meses sin interrupción, mientras que los demás sólo lo logran de vez en cuando.»

6.12. Ran Qiu dijo: «No es que no me guste la Vía del Maestro, pero no tengo la fuerza para seguirla.» El Maestro comentó: «Quien no tiene la fuerza siempre puede abandonar a medio camino. Pero tú has abandonado antes de empezar.»

 

6.16. El Maestro dijo: «Para sobrevivir en una época como la nuestra, no es suficiente con tener la belleza del príncipe Zhao de Song. Se requiere tener la ágil lengua del funcionario Tuo.»

6.18. El Maestro dijo: «Cuando la naturaleza prevalece sobre la cultura, se tiene a un salvaje; cuando la cultura prevalece sobre la naturaleza, se tiene a un pedante. Cuando naturaleza y cultura están en equilibrio, se tiene a un caballero.»

6.19. El Maestro dijo: «Un hombre sobrevive gracias a su integridad. Si sobrevive sin ella, es pura suerte.»

6.20. El Maestro dijo: «Conocer algo no es tan bueno como amarlo; amar algo no es tan bueno como disfrutarlo.»

6.22. Fan Chi preguntó sobre la sabiduría. El Maestro dijo: «Asegura los derechos de la gente; respeta a espíritus y dioses, pero manténlos a distancia: sin duda, esto es la sabiduría.»

Fan Chi preguntó sobre la bondad. El Maestro respondió: «Las pruebas de un buen hombre conllevan su fruto: sin duda, esto es la bondad.»

 

6.26. Zai Yu preguntó: «Si alguien dijera a un buen hombre que la bondad se halla en el fondo del pozo, ¿se tiraría en él?» El Maestro respondió: «¿Por qué debería hacerlo? Un caballero puede estar mal informado, pero no puede ser seducido: puede ser engañado, pero no puede ser extraviado.»

6.27. El Maestro dijo: «Un caballero amplía su conocimiento por medio de la literatura y se refina con el ritual; por ello, no es probable que se equivoque.»

6.28. El Maestro fue a ver a Nanzi, la concubina del duque Ling. A Zilu no le gustó. El Maestro juró: «¡Que me confunda el cielo si he obrado mal! ¡Que me confunda el cielo!»

6.29. El Maestro dijo: «Suprema es la fuerza moral de la Vía Media, sin embargo, ya no se encuentra normalmente entre la gente.»

6.30. Zigong preguntó: «¿Qué dirías de un hombre que favorece generosamente a todos y que podría salvar a la multitud? ¿Podría ser llamado bueno?» El Maestro respondió: «¿Qué tiene que ver esto con la bondad? ¡Sería un sabio virtuoso! Incluso Yao y Shun serían deficientes en este aspecto. El hombre bueno facilita a los demás lo que desea obtener para sí mismo. La receta de la bondad consiste simplemente en la capacidad de tomar las propias aspiraciones como guía.»

 

7.4. Cuando permanecía en su hogar, el Maestro mantenía la compostura y la alegría.

7.7. El Maestro dijo: «Nunca negué mis enseñanzas a nadie que las buscase, aunque fuera demasiado pobre para ofrecer algo más que un detalle de agradecimiento por su educación.»

7.8. El Maestro dijo: «Yo instruyo sólo a los entusiastas; sólo guío a los fervientes. Destapo sólo una parte de la cuestión, y si el estudiante no puede descubrir el resto, no digo más.»

7.22. El Maestro dijo: «Ponedme en compañía de dos personas al azar, e invariablemente tendrán algo que enseñarme. Puedo tomar sus cualidades como modelo y sus defectos como advertencia.»

7.24. El Maestro dijo a sus discípulos: «Amigos, ¿creéis que os estoy ocultando algo? No oculto nada. Todo lo que hago lo comparto con vosotros. Así es como soy.»

7.1. El Maestro dijo: «Yo me limito a transmitir, no invento nada. Confío en el pasado y lo amo. En esto me atrevo a compararme con nuestro venerable Peng.»

7.2. El Maestro dijo: «Acumular conocimiento en silencio, estar siempre hambriento por aprender, enseñar a los demás sin cansarme, todo esto me surge de forma natural.»

7.3. El Maestro dijo: «No cultivar la fuerza moral, no explorar lo que he aprendido, la incapacidad de seguir lo que sé que es justo, y de reformar lo que no es bueno, todas éstas son mis preocupaciones.»

7.6. El Maestro dijo: «Poned vuestro corazón en la Vía; basaos en la fuerza moral; seguid la bondad; disfrutad las artes.»

7.19. Cuando el gobernador de She preguntó a Zilu sobre Confucio, Zilu no respondió. El Maestro comentó posteriormente: «¿Por qué no dijiste: «Es la clase de hombre que, en medio de su entusiasmo, se olvida de comer, en su alegría olvida preocuparse, e ignora la proximidad de la vejez?».»

7.20. El Maestro dijo: «Personalmente no estoy dotado con conocimiento innato. Soy simplemente un hombre que adora el pasado y es diligente en investigarlo.»

7.22. El Maestro dijo: «Ponedme en compañía de dos personas al azar, e invariablemente tendrán algo que enseñarme. Puedo tomar sus cualidades como modelo y sus defectos como advertencia.»

7.32. Cuando el Maestro estaba cantando acompañado, si alguien cantaba una pieza que a él le gustaba, siempre le pedía que la repitiese antes de unirse a él.

8.2. El Maestro dijo: «Sin los ritos, la cortesía cansa; sin los ritos, la prudencia es tímida; sin los ritos, el valor es pendenciero; sin los ritos, la franqueza es dañina. Cuando los caballeros tratan a sus propios familiares con generosidad, las personas ordinarias son atraídas a la bondad; cuando no se olvidan los viejos vínculos, las personas ordinarias no son volubles.»

8.7. El maestro Zeng dijo: «Un erudito debe ser fuerte y resuelto, puesto que su carga es pesada y su jornada larga. Su carga es la humanidad, ¿acaso no es ésta pesada? Su jornada se termina sólo con la muerte, ¿acaso no es ésta larga?»

8.13. El Maestro dijo: «Mantened la fe, amad el conocimiento, defended la buena Vía con vuestra vida. No entréis en un país inestable; no residáis en un país revuelto. Brillad en un mundo que sigue la Vía; ocultaos cuando el mundo la pierde. En un país en el que prevalece la Vía es vergonzoso permanecer pobre y anónimo; en un país que ha perdido la Vía, es vergonzoso convertirse en alguien rico y recibir honores.»

8.14. El Maestro dijo: «No entrometeros en el proceder de un cargo que no sea el vuestro.»

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