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208. POESÍA MÁS POESÍA: CIRCE MAIA

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BIOGRAFÍA DE CIRCE MAIA

Circe Maia nació en Montevideo, Uruguay, en 1932. Su padre, Julio Maia, (fallecido en 1983) era escribano, un entusiasta de la pintura española, en especial Goya, fue quien publicó un primer libro de poesía infantil, cuando Circe tenía 10 años (Plumitas). Su madre, María Magdalena Rodríguez, falleció bruscamente cuando Circe tenía 19 años, dejando una profunda huella que fue expresada en el conjunto de poemas que integran la Parte III (La Muerte) del libro En el Tiempo, su primer libro de poesía publicado cuando tenía 25 años. Tuvo un hermano, Julio César (Lucho), que falleció en un accidente a los 24 años, y una hermana, Isis Abigail, que vive actualmente, y a quien está muy unida.

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De izq a derecha: Lucho, Circe, Isis.

Cuando Circe tenía un año, su familia se muda a Tacuarembó, en donde residen hasta los siete años, volviendo nuevamente a vivir en Montevideo. A los 18 años conoce a su actual esposo, Ariel Ferreira, con quien se casa a los 25 años, y a los 30, ya con una hija de cuatro años y una de dos, se mudan definitivamente a Tacuarembó. Tuvo seis hijos y actualmente tiene 10 nietos. Cursó estudios de filosofía en el Instituto de Profesores Artigas (IPA). Participó en la fundación de la primera asociación de estudiantes, el CEIPA, junto a Angel Rama, José Pedro Barrán, Ugo Ulive, Omar Moreira, y Bjorn Anderson. Luego de asistir dos años al IPA siguió estudiando filosofía en la Facultad de Humanidades y Ciencias.

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Una vez en Tacuarembó, accede por concurso a un cargo de profesora de filosofía en Secundaria y en el Instituto de Magisterio, donde compartió con muchas generaciones de estudiantes el entusiasmo por la filosofía y la epistemología. Fue militante del Partido Socialista.

En 1963 publicó su segundo libro de poesía: Presencia Diaria (Ed Siete Poetas Hispanoamericanos), y en 1970 el tercero: El Puente (Ed. Siete Poetas Hispanoamericanos). Los años de la dictadura militar fueron duros: en 1972, cuando su última hija apenas tenía 4 días, los militares irrumpieron de madrugada en su casa llevándose a su esposo, quien estuvo dos años preso por formar parte del MLN Tupamaros, en varios cuarteles del país y finalmente en la paradójica cárcel de Libertad. Un episodio sucedido durante estos dos años es el origen del libro en prosa que escribió años después (1987): Un viaje a Salto. Además de este relato, en la misma edición se publican Páginas de un diario, que constituye “una especie de diario (…) sin fechas fijas e incompleto…” durante los años en que su marido estuvo preso. Este libro es uno de los testimonios de historias personales durante la dictadura militar en Uruguay, y fue traducido al inglés por Stephanie Stewart y publicado en formato bilingüe en el año 2004 (A Trip to Salto. Swan Isle Press, Chicago) y traducido al árabe en el 2011 por Sahar Ahmed (una escritora iraquí), y publicado en Jordania.

17 Retrato de Circe Maia (Foto de Manuela Aldabe)

En el año 1976 es destituida  por la dictadura de su cargo en Secundaria y se dedica a dar clases particulares de idiomas, y a continuar con la creación literaria. En 1978, en plena dictadura, Nancy Bacelo le publica Cambios, permanencias (Ed. Siete Poetas Hispanoamericanos). En este libro hay una sección denominada “A nueva luz” en la que se incluyen poemas escritos durante la prisión de su esposo. Había más poemas relacionados con ese período, pero para evitar la censura no fueron publicados. En el año 1990, Ediciones de la Banda Oriental reedita “Cambios, permanencias” pero no se incluye ninguno de los poemas eliminados de la edición original. En 1981 publica un quinto libro de poesía: Dos Voces (Ed. Siete Poetas Hispanoamericanos). En 1983 sufre la pérdida de uno de sus hijos, de 18 años de edad, en un accidente de tránsito. Luego de este quiebre profundo, pasa un largo período sin poder escribir, hasta que en 1986 publica Destrucciones, un libro en prosa, que en realidad se encuentra en una zona difusa, entre la prosa y la poesía, conformado por varios textos, en un continuo desgarrador.

Una vez restablecida la democracia, en 1985 es restituida a su cargo de profesora de Secundaria, continuando la docencia hasta el año 2001, en que se jubila de la enseñanza pública. Pero continúa hasta hoy dando clases de Literatura inglesa en un Instituto de Enseñanza privado, escribiendo, traduciendo y preparando grupos de teatro en Tacuarembó.

Circe Maia: tras los pasos de la inmensa poeta uruguaya

En 1990 publica Superficies (Ediciones de la Feria), en 1999 De lo Visible (Feria Nacional de Libros y Grabados. Asociación de Impresores del Uruguay) y en el 2001 Breve Sol (Ediciones de la Banda Oriental). En el 2007, Rebeka Linke Editoras publica su primera antología en español: Obra Poética, que fuera reeditada en el 2010. En el 2011 la misma casa editorial publica La casa de polvo sumeria, sobre lecturas y traducciones.  

Su entusiasmo por el teatro la llevó a conformar varios grupos de teatro estudiantil y en el Centro para la Tercera Edad, adaptando obras clásicas y obras propias (publicadas únicamente en el sitio web) que fueron representadas en diversas oportunidades en eventos realizados en Tacuarembó y en otras ciudades del interior del país. Los idiomas forman parte también de su pasión por la creación literaria. Es Profesora de literatura inglesa, literatura francesa, y ha incursionado en el griego moderno, el alemán, y algo en el ruso y el chino.

16 Circe Maia, Jacobo Rauskin, Jacqueline Alencar, Alfredo Pérez Alencart y Santiago Sylvester (2005)
Circe Maia, Jacobo Rauskin, Jacqueline Alencar, Alfredo Pérez Alencart y Santiago Sylvester (2005)

Sus poemas han sido musicalizados por Héctor Numa Moraes, Daniel Viglieti, Los que iban cantando, y el grupo Vertiente. En 1999 fue seleccionada junto a otros poetas sudamericanos para traducir a Shakespeare (en su caso le correspondió Measure for Measure), y tiene poemas traducidos de William C. Williams, Dylan Thomas, Ezra Pound y Robin Fulton, entre otros. De los poetas griegos, ha traducido a Yannis Ritsos, Odyseas Elyttis, Constantino Kavafis y Rois Papanjélou. Parte de su obra ha sido traducida al inglés, italiano, portugués, sueco y árabe. En 1996 se publicó una antología de poemas en sueco (Lund, Suecia), con traducciones a cargo de Orjan Axelson. El escritor Brian Cole publicó una selección de más de 70 poemas de ella, bajo el título Yesterday a Eucalyptus (Brindin Press, 2001), que fuera seleccionado como “Poetry Book Society Recommended Traslation”.

Su obra es recogida en antologías uruguayas: Antología de la poesía uruguaya contemporánea (1966) de Luis Bordoli, 36 años de poesía uruguaya (1967) de Alejandro Paternain, Antología crítica de la poesía uruguaya (1900-1985) (1990), de Roberto Apratto, Mujeres. Las mejores poetas uruguayas del siglo XX (1993), cuya selección estuviera a cargo del poeta Washington Benavides. También la incluyen antologías latinoamericanas: Giovani Poeti Sudamericani, edición bilingüe (Giulio Einaudi, Turín, 1972), Poesía femenina latinoamericana, edición bilingue inglés-español (Mary Crow, Pittdburgh, Pensylvania, 1987), y Poesía Sempre. Año 1 N° 1 (poesía brasileña e hispanoamericana, Río de Janeiro, Fundación Biblioteca Nacional-Ministerio de Cultura, 1993).

En el 2002, algunos poemas traducidos por Brian Cole fueron incluidos en el Volumen 24 de Comparative Criticism (Edited by E.S.Schaffer. Cambridge University Press 2002).

1 Circe Maia leyendo sus poemas en el Salón de Actos del Ayuntamiento de Salamanca (2005)
Circe Maia leyendo sus poemas en el Salón de Actos del Ayuntamiento de Salamanca (2005)

Fue invitada a diversas cumbres y encuentros de poetas, en España (Madrid, 1991; Salamanca, 2005) Grecia, Suecia (Malmö, 1996), Perú, Argentina y Brasil (Río de Janeiro, 1993). En el 2008, y a causa de la conmemoración de los 50 años de su primer libro de poesía (En el Tiempo) fue homenajeada por la Academia Nacional de Letras y designada miembro de la Academia. En 2009, el libro Obra Poética, coeditado por Rebeca Linke Editoras y la Biblioteca Nacional recibió el premio a mejor libro de poesía. Premio Nacional de Poesía (1958 y 2001) y Medalla Delmira Agustini (2012).En octubre del 2010, recibió el premio “Bartolomé Hidalgo” a la trayectoria. En 2013 publica La pesadora de perlas y Dualidades en 2014.
“Es injusto, muy injusto, que tantos gustadores de la mejor poesía no hayan descubierto todavía a Circe Maia”, se quejaba Eduardo Galeano.

2 Poetas Iberoamericanos participantes en la Cumbre Poética Iberoamericana (2005)
Poetas Iberoamericanos participantes en la Cumbre Poética Iberoamericana (2005)

Techeira: «Si tuviéramos que calificar con un solo adjetivo la poesía de Circe Maia, tal vez el más adecuado sería ‘entrañable». En él quedan contenidos los aspectos característicos de su obra: la intimidad, la calidez, la honestidad y una sensibilidad comprometida con todo aquello que abarca por medio de la palabra. O mejor deberámos decir: de la voz».

En 2018 aparecen dos antologías suyas: Transparencias y Múltiples paseos a un lugar desconocido.
Dice el poeta Antonio lucas sobre ella: «Hasta ahora, la presencia de Circe Maia en los repertorios de poesía publicados en España era aproximadamente nula. Una poeta Uruguaya, nacida en 1932, casi silenciosa de tan callada, casi furtiva de tan secreta. Casi imposible de tan delicada. Pero en el último tramo de 2018 Circe Maia ha tenido algo de revelación por estas latitudes: dos antologías despliegan su escritura vibrante, leve, emocionada. Estos poemas, como ella dice, trabajan desde lo visible y lo cercano. Y de ahí surge su honda trascendencia. Su mirar de otro modo».

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Manuscrito de Circe Maia

Lara Segade nos dice: “Al pasar mucho tiempo dentro de la casa, comienzan a percibirse las pequeñas variaciones de las cosas de todos los días. Cómo se desplaza la luz sobre los objetos, por ejemplo. El crecimiento de las plantas o de los hijos. Comienza a percibirse la transformación continua de todo, incluso de lo que parecía quieto, estable o permanente. Una mirada así es la que despliega Circe Maia en sus poemas”.
En una entrevista con María Teresa Andruetto (incluida en la antología La pesadora de perlas), Circe Maia define la poesía como un tipo de pensamiento que busca la precisión.

Desde su primer poemario adulto En el tiempo (1958), Maia ya señalaba que la expresión adecuada de la poesía es «el lenguaje directo, sobrio, abierto, que no requiere cambio de tono en la conversación, pero que sea como una conversación con mayor calidez, mayor intensidad… La misión de este lenguaje es descubrir y no cubrir; descubrir los valores, los sentidos presentes en la existencia y no introducirnos en un mundo poético exclusivo y cerrado».

Circe Maia y María Teresa Andruetto en Tacuarembó - Foto Gastón Sironi
La conversación entre Circe Maia y Tere en Tacuarembó, al norte de Uruguay retratada por el propio Gastón Sironi. 

BIBLIOGRAFÍA

De lo visible, libro completo en este enlace:
https://issuu.com/regalepoesia/docs/de_lo_visible_circe_maia
La Academia Nacional de las letras Uruguaya dedica este número de su revista a Circe
http://www.academiadeletras.gub.uy/innovaportal/file/125377/1/revista_anl_15_2019_a2.pdf
Poema Palabras, recitado por Circe Maia en su propia voz:
https://www.palabravirtual.com/index.php?ir=ver_voz.php&wid=3063&t=Palabras+II&p=Circe+Maia&o=Circe+Maia
link al libro completo Dos voces:
https://issuu.com/regalepoesia/docs/dos_voces__circe_maia
Otros enlaces con poemas suyos:
https://hablardepoesia.com.ar/2020/03/23/circe-maia-la-resbaladiza-sustancia-de-la-vida/
https://www.eternacadencia.com.ar/blog/libreria/poesia/item/tres-poemas-de-circe-maia.html
https://wmagazin.com/relatos/poeta-de-la-semana-circe-maia-con-multiples-paseos-a-un-lugar-desconocido-y-transparencias/
https://horizontefemenino.blogspot.com/2021/01/tres-poemas-de-circe-maia-1932.html

POEMAS DE CIRCE MAIA

DOS MODOS

– I –

Nos llaman. Llaman de todos lados
voces, tareas.
Desde los patios, calles, ventanas
se alzan las voces
agitadas, dispersas.

Tela, tela del día.
Antes eras un lienzo de color indeciso.
(Decíamos: qué haremos
qué haremos de esta noche
esta luz, este tiempo?)

Ahora tienes siempre
un decidido corte y un color definido
Eres como un vestido
para usarte y gastarte.

Tela, tela del día,
luz hilvanada en fuertes
trabajosas puntadas
cuando por fin de noche
se sueltan tus costuras
flotas ante los ojos
-ya por dentro del sueño-
flotas, te sueltas, caes.

– II –

Y sin embargo pueden
los pilares del día
armarse, sostenerse
como un solo dibujo
de entrecruzadas líneas.

Pueden haber mañanas
de blanca luz sin prisa
en que los ruidos claros
del agua y de la loza
bajan hacia el callado
centro del mediodía.

Movimiento de pasos
una pregunta, un gesto
se envuelven, sostenidos
por hilos de luz viva.

Del libro Presencia diaria, 1964

PALABRAS

Tantos millones de bocas tienen pasadas
Pedro Salinas

En este cuarto me rodean muebles
que no conoces: tengo puesto ahora
este vestido que no has visto y miro
¿hacia adentro, hacia afuera? —No lo sabes.

Pero ahora y aquí y mientras viva
tiendo palabras —puentes hacia otros.
Hacia otros ojos van y no son mías
no solamente mías:
las he tomado como he tomado el agua
como tomé la leche de otro pecho.
Vinieron de otras bocas
y aprenderlas fue un modo
de aprender a pisar, a sostenerse.

No es fácil, sin embargo.
Maderas frágiles, fibras delicadas
ya pronto crujen, ceden.

Duro oficio apoyarse sin quebrarlas
y caminar por invisible puente.

De El puente (1970)

ABRIL

Este día tan lleno de niñez,
las cápsulas verdes de los eucaliptos
en el suelo, entre hojas.

El buen aroma frío y viejo trae
de la mano, consigo,
los paseos al sol y por un parque
en un abril de viento.

Por mirar la vereda así y oír el ruido
de las hojas, arriba;
por recoger las cápsulas y aspirar hasta el alma
su antiguo olor, se puede,

a veces, sí, se puede
abrir puertas cerradas hacia días remotos;
las mañanas del sol y un aire limpio, fino,
los bancos de madera por el borde del parque,
las veredas desiertas,
un viento decidido contra la cara, frío,
y en la mano, tibieza de la mano materna.

Circe Maia archivos - revista penúltiMa

CAMBIOS

Unas veces el cambio se prepara
en forma subterránea pero estalla
de modo brusco, abierto:
nova en el cielo
grieta en la tierra
inundación de luz en plena noche
lengua de fuego
asoma sorpresivamente en la mirada
del otro, vuelto Otro, vuelto ajeno.

Otros cambios se gestan
imperceptiblemente.
De una oscura manera
de un modo
silencioso
lo que no estaba está y lo que estaba
es destruido.

Pero tan gradualmente
que siempre quedan restos:
de la mirada, alguna
chispa
alguna vez.
De la voz, algún eco
(palabra no enfriada
todavía).

ESCALONES

Cambios pequeños y tenaces.

Bajo el cielo ya un grado
de luminosidad o de tibieza.

Ha caído más polvo sobre el piso o la silla.

Pequeñísima arruga se dibuja o se ahonda.

Hay un nuevo matiz en el sonido
de la voz familiar (¿Lo notarías?)

En un coro confuso de entreveradas voces
faltan algunas, otras
aparecen.

La misma
suma total: no hay cambios.

Millonésima ola golpea
millonésima roca
y el degaste
imperceptíble y cierto
avanza.

De Cambios, permanencias, 1978

RUIDO DEL MAR

Hay un tejido, una red luminosa
que tiembla en la arena, por abajo del agua.
Se ve a través del verde transparente
como una temblorosa trama.

Cuando la ola rompe su espuma
quedan burbujas sueltas, chiquitas
sobre la piel del agua:
brillan intensa, nítidamente
en seguida se apagan.

Por la suave curva de las olas
sobre su lento avance
sobre su amplio movimiento seguro
la luz resbala.
Se deslizan los resplandores
por los movedizos toboganes del agua.

Ruido del mar, qué golpe derramado
qué entreverada voz y qué sonido
tan confuso y oscuro
cuando todo en derredor está tan claro.

Todos los límites
firmes y recortados
todo con su color tan decidido
los colores tocándose
uno al lado del otro, sin mezclarse.

Y parece que cada uno: limpio
y liso azul, rojo tejado
verdor brillante
diera un sonido puro e inaudible
y todos un acorde fuerte y claro.
Pero el ruido del mar no se comprende,
se desploma continuamente, insiste
una y otra vez, con un cansancio
con una voz borrosa y desgranada…

Y no se sabe
qué es qué quiere o qué pide
el turbio ruido oscuro
cuando todo en derredor está tan claro.

MITO AMAZÓNICO

Escucha la historia de la Muerte.
Ella estaba sobre la tierra, escondida.
Ella no estaba abajo.
Un agua subterránea, pura
era bebida de los inmortales
debajo de la tierra.
¿Quién fue culpable?
El que salió y quebró y saltó hacia afuera
por haber escuchado un canto de pájaro.
No hubiera escuchado.
No debía salir.
El dejó el lugar protegido.
El juntó frutas, plantas
y llevó adentro, abajo.
Y en cada fruto estaba semilla de la muerte.
Cayeron las semillas. Germinaron.

VELOCIDAD CRECIENTE

Hay una
sensación de que los días pasan
a más velocidad y que no hay tiempo
de muchas despedidas.
Suena una voz, como de insecto,
por detrás de los días
y detrás de las noches
pequeño picoteo, pero que no se para
cuando quieres ver, los días se desmoronan
como si hubieran sido devorados por dentro.
(Las fauces invisibles
dan cada vez más veloces
dentelladas.)

RAÍCES

Hoy de mañana
tuvimos que arrancar unas hierbas
que creían por todas las ranuras.
Se arrancaron las hierbas
y quedaron al sol temblando las raíces
como sorprendidísimas… ¿y esto?
¿De lo oscuro a lo claro en un instante?
Muerte invertida, rara:
de la tierra cerrada y ciega
al ojo azul, que todo lo traspasa.
Abrirse a todo aire: perderse.
Soltarse a toda luz: también perderse
dicen las raíces
temblando.

De En el tiempo (1958)

I

A las tres de la tarde le anocheció de golpe.
Se le voló la luz, el piso, las agujas
del tejido, la lana verde, el cielo.
Ves qué fácil, qué fácil:
un golpecito, un hilo
que se parte en el silencio
a las tres de la tarde.

Y después ya no hay más. De nada vale
ahogarse en llanto, no entender, tratar
de despertarse.
Muerte, de pie, la muerte
altísima, de pie, sola, parada
sobre mayo deshecho.

II

Recordarte es borrar, empecinadamente
una vez y otra vez, esta ausencia oscura
que de ti me separa.

Cadáveres de días que no viste, te cubren.
Llueven tu rostro gotas lentas, espesas
y de beber, amarguras (…)

III

Hoy me puse a cantar canciones tuyas
cuando no había nadie.
Y venía tu voz, alzándose, venía
borrándome la lejana luz, volando
tu voz hacia la mía
como por otro aire (…)

VII

Para buscarte hay que cerrar los ojos
porque ya es demasiado azul, ya es demasiado
azul frío e intenso
y abrir los ojos es como embarcarse
y echarse a navegar por un azul violento. (…)

IX

Cómo duele el silencio cuando es hecho de voces
ausentes, de palabras
que nadie dice:
risas de sombra, voces,
conversaciones muertas.

Cuando duele el vacío y es un hierro
y pesa al corazón como un pájaro muerto.
Cuando la ausencia es dura presencia de la muerte,
dura presencia, muro para golpear llorando
y ensangrentar el puño y golpear todavía.
No abren, no se abre, no va a abrir más nunca.

INVITACIÓN

Me gustaría
que me oyeras la voz y yo pudiera
oír la tuya.

Sí, sí. Hablo contigo
mirada silenciosa
que recorre estas líneas.

Y repruebas, tal vez, este imposible
deseo de salirse del papel y la tinta.
¿Qué nos diríamos?

No sé, pero siempre mejor
que el conversar a solas
dando vuelta a las frases, a sonidos
(el poner y el sacar paréntesis y al rato
colocarlos de nuevo).

Si tu voz irrumpiera
y quebrara esta misma
línea… ¡Adelante!
Ya te esperaba. Pasa.

Vamos al fondo. Hay algunos frutales.
Ya verás. Entra.

De breve sol (2001)

EL MEDIO TRANSPARENTE

Lo mejor sería no pensar demasiado
en ellas, las palabras. Ellas vienen
así o de otro modo y no es tan importante.
Vidrios, ventanas son y habría que limpiarlas
con cuidado, por eso. No pintarlas
–¿qué verías detrás?– y no adornarlas.
Por mirar el adorno en la ventana
no miraste hacia afuera.
El más breve vistazo
hubiera sido al menos suficiente
para mirar la luz del otro lado.
Sí, esa luz de afuera
sobre un rostro que pasa.

De Superficies, 1990

POR DETRÁS DE MI VOZ

Por detrás de mi voz
–escucha, escucha–
otra voz canta.
Viene de atrás, de lejos;
viene de sepultadas
bocas y canta.
Dicen que no están muertos
–escúchalos, escucha–
mientras se alza la voz
que los recuerda y canta.
Dicen que ahora viven
en tu mirada
(sostenlos con tus ojos,
con tus palabras,
sostenlos con tu vida,
que no se pierdan
que no se caigan).

ESTA MUJER

A esta mujer la despierta un llanto:
se levanta medio dormida.
Prepara una leche en silencio
cortado por pequeños ruidos de cocina.
Mirá como envuelve su tiempo y en él está viva.
Sus horas
fuertemente tramadas
están hechas de fibras resistentes
como cosas reales: pan, avena,
ropa lavada, lana tejida.
Cada hora germina otras horas y todas son peldaños
que ella sube y resuenan.
Sale y entra y se mueve
y su hacer la ilumina.

FINAL

¿Cómo aprende la luz a oscurecerse?
¿Debe hacer ejercicios de opacamiento?
No quiere.
Hasta último momento la brasa late:
una chispa, un crujido.
El punzón del fuego no quiere
no ser mas taladro, hacerse romo.
No quiere.
Muy a contracorriente, contra la pegajosa
espuma de la nada
bracea, tercamente.

De El puente (1970)

REGRESO

Estábamos tan acostumbrados
al ruido de los niños
–gritos, cantos, peleas–
que este brusco silencio, de pronto…
Nada grave. Salieron.
Sin embargo
en pocos años será lo mismo
y no nos sentaremos a esperarlos.
Habrán salido de verdad.
Se saldrán del correr en escaleras.
¡No corran, niños! De sus cantos gritados
de su empujarse y su reír, habrán salido.

Volverán sólo en ráfagas-recuerdos,
en fotos alineadas.
Tiempo de mamaderas y pañales.
Tiempo de túnicas y carteras.
Tiempo quedado atrás de alguna puerta
que no será posible abrir. Habrán salido.

Por eso toco y miro, como de gran distancia
este cuarto en silencio
con juguetes tirados por el piso
con camas destendidas.
Me siento regresando.
Como quien ya se iba y se da vuelta.
Como alguien que olvidó despedirse.
Desde afuera, de lejos, he regresado
a la resbaladiza sustancia de la vida.

MOVIMIENTOS

La ciudad crece imperceptiblemente
e imperceptiblemente se deshace
vuelta memoria.

No, no. No es nostalgia.
Es el verse rodeado
del doble movimiento de las cosas
como si en vez de andar, fuera uno sentado
en una hamaca siempre balanceándose:
el futuro te empuja entre vigas al aire
y otras –también al aire–
te empujan hacia atrás
con un golpe de herrumbre.

 De lo invisible (1998)

DOS FUTUROS

¿Podremos ver crecer la santa-rita?
Anteayer fue plantada en el muro del fondo.
Llega hasta media altura.
Tiene dos flores rojas.
En realidad son tres hojas rojas, que envuelven flores
diminutas y blancas.
Verla, en verdad, crecer, claro que es imposible.
Más vale no mirarla día a día.
Parece siempre igual. Y sin embargo
algún día habrá trepado al muro.
Derramará sus flores-hojas
hacia un lado y el otro.
(Ella no entiende esas separaciones)
¿Pero podremos verla?
Como nada es seguro
también podrá ocurrir que se muriera
como murió el cerezo en su primera infancia
en el mismo lugar en que ella crece.
Hay grandes esperanzas, sin embargo,
sobre esos dos futuros:
el de la planta roja
y el de los ojos que querrían mirarla.

De Dualidades (2014)

NAMBÍ MOROTÍ

con Gabriel Bell y Elisa

Un amigo me cuenta sobre los lepidópteros
-mariposas, polillas-.
Unas vuelan de día y son brillantes.
Las otras por las noches
y son opacas.

Pero hay excepciones:
hay polillas de color brillantísimo
y algunas mariposas
son deslucidas.

Las antenas, en cambio,
son diferentes.
Hay que mirar, entonces, las antenas.
Unas como palos de golf invertidos,
las otras tienen puntas, o con formas de plumas.

-¿Y en cuanto la hermosura?
Joyas volantes, dice.
pero no es fácil verlas.
Panambí morotí, la mariposa blanca,
más bien aguamarina,
delicada y sutil, como una gota
del Océano Ártico.
Con cuerpo diminuto, con alas gigantescas,
revolotea sobre las coronillas.
El color no parece de este mundo y vuelan lentas
como planeando, como hadas en los bosques.
Mi nieta arruga la nariz: No me gustan
las mariposas –dice-.
La cabeza y el cuerpo son horribles.
Feos, como los cuerpos de gusanos.
(En sus lejanos montes
la panambí morotí sigue volando.
no la tocan palabras ni miradas.)

ELLOS

Ellos tuvieron vida
y vida verdadera
no pesada de hastío
ni liviana de frágiles
alegrías pueriles.

La vida verdadera:
con su peso seguro
de una fruta madura
o de un carro de trigo.

De cambios, permanencias, 1978

EL ROBO

Para los niños
anchos espacios tiene el día
y las horas
son calles despejadas
abiertas avenidas.

A nosotros, se estrecha
el tiempo de tal modo
que todo está apretado y oprimido.

Se atropellan los tiempos
Casi no da lugar un día a otro.
No bien ha amanecido
cae la luz a pique
en veloz mediodía
y apenas la contemplas
huye en atardeceres
hacia pozos de sombra.

Dice una voz:
entre vueltas y vueltas
se me fue el día.
Algún ladrón
oculto roba mi vida.

LA CIUDAD DEL SOL

En prisión siciliana
el fraile dominico Tomasso Campanella
vio en sueños las murallas concéntricas rodeando la colina
-defensa de invasores-
y en su interior las vio cubiertas de dibujos
de signos, de pinturas…
(Las murallas enseñan a quien vive entre ellas
secretos de animales y plantas, astros y geometría
música y matemáticas.)

Vio el fraile en la ciudad el movimiento
de sus seres felices, sus vestidos, sus juegos
su parejo trabajo, su parejo descanso.

Y ellos “que nada tienen, pero a quienes
nada falta”, sonríen
y la ciudad solar brilla y alumbra
la prisión siciliana.

(También al mil quinientos,
otro Tomás, inglés, sir Thomas Moro,
sueña con su fantástica Utopía
mientras se afila el hacha del verdugo.)

PRÓXIMO PROGRAMA JUEVES A LAS 22 HS (HORA ESPAÑOLA)

POESIA MAS POESIA 2022 1 - Poesia Online
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