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296. POESÍA MÁS POESÍA: MERCEDES CARRANZA

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BIOGRAFÍA DE LA POETA MERCEDES CARRANZA

María Mercedes Carranza fue una poeta y periodista colombiana.
Fue una de las integrantes de la Asamblea Nacional Constituyente de 1991, que dio a Colombia la constitución de 1991, integrando la bancada de la ADM-19. «El Eme», fue una organización guerrillera urbana colombiana, surgida después de las irregularidades en las elecciones presidenciales del 19 de abril de 1970. Fue fundado en 1973, por comunistas, exguerrilleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y miembros de la Alianza Nacional Popular (ANAPO), entre otros. Las ideologías del movimiento guerrillero fueron inspiradas por el marxismo, la revolución cubana y se movieron hacia el bolivarianismo,castrismo, nacionalismo y el socialismo democrático con el movimiento político Alianza Democrática M-19.

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Más conocida por su poesía, María Mercedes Carranza en realidad dedicó gran parte de su vida al periodismo y a la gestión cultural. Fue ese su sustento desde joven como redactora y gestora de Estravagario; después, en la revista Nueva Frontera, donde trabajó cerca de 10 años y, hacia el final de su vida, como colaboradora de SemanaEl Tiempo, Credencial, Diners, entre otras. Fue una incansable activista por la paz desde varios frentes: la poesía, su participación como miembro de la Asamblea Nacional Constituyente, su apoyo al proyecto político de Luis Carlos Galán y el estrecho trabajo que realizó a su lado. Su rol como fundadora de la Casa de Poesía Silva y creadora de los eventos masivos de poesía Descanse en paz la guerra Alzados en almas son solo algunas de sus más destacables iniciativas.

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La familia Carranza

Los ideales que forjaron su carácter se gestaron como consecuencia, y en oposición, a la clase social en que nació. La élite cultural que heredó del lado materno y paterno la acercaron a lecturas y personalidades que, por filia o por fobia, definieron su carácter y sus convicciones: Eduardo Cote Lamus, Carlos Obregón, Daniel Samper, Carlos Lleras Restrepo, José Luis Panero, entre otros, tuvieron un lugar importante en su trayectoria.

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Recordar la vida de María Mercedes Carranza es recordar la vida de una mujer que luchó por la creación de políticas públicas serias para que la cultura, con enfoque en la poesía, transformaran la vida de muchas comunidades a nivel local y nacional. Algunas de sus iniciativas quedaron impresas en nuestra actual constitución; otras, en la arquitectura bogotana, como es el caso de la Casa de Poesía Silva. Recordarla es rendirle homenaje a la escritora que convirtió a la poesía en un instrumento de la ciudadanía para manifestarse en contra del conflicto armado en sus años más críticos (años 80 y 2000), y que a nivel internacional difundió nuestra literatura promoviendo intercambios de escritores célebres en eventos creados por ella, o a los cuales ella era invitada.

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Mercedes con su padre, Eduardo Carranza, también poeta.

Conviene recordar también el legado de su poesía, en la que se dibujan paisajes del conflicto armado con aguda sensibilidad, pero también nos permite entender el amor, el desamor, o en sus palabras “ver e iluminar aquellas zonas más oscuras de nuestra realidad” y de nosotros mismos.

Años 40 y 50

María Mercedes Carranza nació el 24 de mayo de 1945 en Bogotá, hija del poeta Eduardo Carranza y Rosita Coronado Mújica. Un año antes había nacido su hermano Ramiro, y en 1946, en Santiago de Chile, nació su hermano menor, Juan. Su padre fue uno de los poetas más célebres del siglo XX, fundador del movimiento literario Piedra y Cielo y promotor de la literatura colombiana a nivel internacional.

Entre 1946 y 1958, Eduardo Carranza ocupó cargos diplomáticos como agregado cultural y secretario en las embajadas de Colombia en Chile y España, lo que llevó a la familia a trasladarse en 1946 a Santiago de Chile. En 1947 regresaron a Colombia y en 1951 se establecieron en Madrid, donde María Mercedes vivió hasta los 13 años. Creció en contacto permanente con la élite cultural y política española y latinoamericana.  Conoció a personas importantes a lo largo de su infancia, con algunas de las cuales cultivó una amistad muy cercana y duradera, figuras como Eduardo Cote Lamus y Juan Luis Panero son tan solo algunos ejemplos.

Aunque la vocación poética de María Mercedes se atribuye comúnmente a la influencia de su padre, también recibió una notable influencia del lado materno. Al frente del hogar, Rosita y su hermana Elisa Mújica, también escritora y gestora cultural, fomentaron en los niños el amor por la literatura y la escritura en el día a día.

Años 60

En 1958, de regreso a Colombia con su familia, María Mercedes Carranza pasó de la España franquista a una Colombia en plena transición liberal durante el inicio del Frente Nacional.

A los 18 años se declaró poeta, rebelándose contra la escritura de su padre y la sublime poética de Piedra y Cielo. Sus padres la animaron a regresar a Europa, en 1963, e inscribirse en la Universidad Central de Madrid para estudiar Filosofía y Letras. Sin embargo, encontró obsoleta la metodología de las clases y privilegió sus propias lecturas, recorrer Madrid con su mejor amigo Juan Luis Panero y viajar por varias ciudades de Europa, tras rebelarse contra sus padres que le habían prohibido la amistad con Panero.
Cansada de Madrid, regresó por segunda vez a Colombia en 1965 para continuar sus estudios en la Universidad de los Andes, donde solo obtuvo el título veinte años más tarde, pues le negaron presentar su primer poemario, Vainas y otros poemas, como opción de grado. Ese año inicia su carrera como periodista cultural al fundar Vanguardia, la página cultural del diario El Siglo, en la que organizaba concursos de poesía y cuento entre los jóvenes escritores de su generación en Colombia. También editaba artículos sobre cine, literatura y arte.

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Se retiró por un año en Taganga (1965) donde, al lado de su madre, cultivó una huerta. Durante ese año cultivó también algunas de las lecturas que moldearon su escritura: Nicanor Parra y Marcel Proust, por citar unos pocos. Su madre la envió de vuelta a Europa para que retomara sus estudios, pero en 1969 regresó a Colombia, definitivamente harta de Europa, y conoció a Fernando Garavito, alias «el señor de las moscas», un periodista cultural que cambió el rumbo de su vida.

Años 70

En 1970 se casó con Garavito y dos años más tarde publicó su libro Vainas y otros poemas, que fue excelentemente recibido por la crítica. A la par que inauguraba su carrera como poeta, se abrió paso en el periodismo cultural de la mano de su esposo, que había fundado la revista cultural Estravagario en Cali. Se muda a esa ciudad para trabajar en la revista y entabla amistad con otros colaboradores como Carlos Obregón y Pedro Gómez Valderrama, también por larga data.

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Mercedes Carranza con su hija y su padre.

En 1975 se convierte en mamá, pero al año siguiente se separa de Fernando Garavito y regresa a Bogotá con su hija, Melibea. Carlos Lleras Restrepo, que pocos años antes había fundado la revista Nueva Frontera, la invita a trabajar como redactora de la sección cultural. En la sala de redacción conoció a Luis Carlos Galán, su colega en sala de redacción, con quien estableció una profunda amistad y un activismo político ligado al movimiento Nuevo Liberalismo. En 1976 es nombrada jefe de redacción.

AÑOS 80

Durante esta década se consolidaron las acciones que sellaron el nombre de María Mercedes Carranza en la historia reciente de Colombia. Entre 1983 y 1987 la publicación de sus dos libros de poesía, Tengo miedo y Hola, soledad la consagraron como una de las poetas más importantes de las letras latinoamericanas.

En la sala de redacción de Nueva Frontera había establecido una fuerte amistad con su colega Luis Carlos Galán, a quien apoyaría posteriormente dentro del movimiento Nuevo liberalismo, liderado por Galán durante su campaña presidencial a finales de los 80. La revista le mereció a Carlos Lleras Restrepo, su director, el premio de periodismo Simón Bolívar en 1984.

En 1985 murió Eduardo Carranza. Enfermo de cáncer, había ido a recibir tratamiento en Madrid donde acabó por morir tras una apoplejía. Al año siguiente, Procultura publicó el libro Carranza por Carranza, en el que María Mercedes hace un extenso análisis de la obra de su padre. La Universidad de los Andes le propone que presente su obra como tesis de grado y finalmente obtiene el título de Literata.
Todavía como periodista de Nueva Frontera, en 1986 María Mercedes publica un artículo en el que denuncia el estado de abandono en el que se encontraba la casa donde habitó el poeta José Asunción Silva. A raíz de este artículo, Belisario Betancur, entonces presidente, le propone a María Mercedes trabajar en la rehabilitación de la casa. Se unen con la restauradora urbana Genoveva Carrasco de Samper, directora de la corporación La Candelaria, para crear la Fundación Casa de Poesía Silva con la misión de “estimular, promover y desarrollar actividades que contribuyan al estudio y divulgación de la poesía colombiana y extranjera”, como consta en los estatutos. La casa abre sus puertas el 24 de mayo de 1986, coincidiendo con su cumpleaños número 41.

A partir de ese año, María Mercedes pasa a dirigir la fundación y es la responsable de la creación de una biblioteca especializada en poesía, una sala de eventos, la Revista Casa Silva, una fonoteca, una editorial y un premio anual de poesía. Todo esto, además de una agenda cultural colmada de eventos dedicados a la promoción de la poesía, de poetas emergentes y a un intensivo acercamiento de este género al público general. Durante dos décadas, la Casa se convierte en el epicentro de presentaciones, conferencias y visitas de escritores y artistas ineludibles de las letras hispanoamericanas: Gabriel García Márquez, Álvaro Mutis, Juan Manuel Roca, Darío Jaramillo, Alejandro Obregón, Eugenio Montejo, entre muchos otros promovieron eventos gracias a la gestión de María Mercedes.

En 1988, con el apoyo de su hermano, que dirigía la Fundación Eduardo Carranza, lanza la primera edición del Premio Eduardo Carranza en patrocinio con La Fundación Santillana. El jurado estaba compuesto por Gabriel García Márquez, Carlos Fuentes, Arturo Uslar Pietri y Augusto Roa Bastos. La obra ganadora se publicaría en México, Colombia y España y recibiría un premio de 100.000 dólares.
El 24 de mayo de 1989 presenta el concurso La poesía tiene la palabra en un evento de poesía en Medellín. En él se elige “el mejor verso de amor de la poesía colombiana”. En una lectura al aire libre que contó con una participación masiva, se premió el poema de amor no. 1 de Darío Jaramillo Agudelo.
El 18 de agosto de 1989 es asesinado Luis Carlos Galán en Soacha. María Mercedes inmortalizó su muerte en la elegía “18 de agosto de 1989”: «un paso al frente, una bala en el corazón; un paso atrás, una bala en el estómago. El asesino baila con la muerte».  A raíz de este acontecimiento, publica el artículo de opinión «Juguemos a la fantapolítica: Galán en la casa de Nariño» a modo de ejercicio imaginario sobre lo que habría sido Colombia si él hubiera llegado a la Casa de Nariño. En 1990 recibe en nombre de Luis Carlos Galán el premio del Círculo de Periodistas de Bogotá.

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Mercedes Carranza con Gabriel García Márquez.

AÑOS 90

A inicios de 1990 es elegida miembro de la Asamblea Nacional Constituyente por el Consejo Nacional Electoral para crear la décima constitución de Colombia. Participó en representación del movimiento Alianza Democrática M-19.

Dentro de la Asamblea, propuso la creación e integró la Comisión de Redacción y Estilo que garantizara la claridad del lenguaje usado en la constitución. En sus ponencias, defendió la descentralización de la cultura y la educación al promover artículos que reconocen las lenguas, idiomas y modalidades lingüísticas de otros pueblos de la nación como lenguas oficiales y, en ese orden, permiten la enseñanza bilingüe dentro de esos territorios. Al mismo tiempo, abogó para que los artículos que versaban sobre la cultura protegieran “a todos los colombianos en el ejercicio de sus culturas, tradiciones y lenguas”, e insistió en el reconocimiento de “la igualdad y dignidad de todas las culturas que conviven en el país y el derecho de cada comunidad a afirmar y preservar su identidad cultural”. También defendió el papel de promoción de la cultura del Banco de la República e insistió en la designación de un órgano legislativo que expidiera los estatutos y en ellos garantizara el papel de promoción y salvaguardia de la cultura colombiana.

Gracias a su trayectoria en el periodismo, María Mercedes fue pionera en la defensa del derecho de los colombianos a recibir libremente información veraz por parte de los medios. Sus ponencias a este respecto reclamaban que en la constitución debía constar el libre acceso de todos los ciudadanos a los documentos oficiales, al respeto de la propia imagen y a la vida privada. También propuso que en la constitución debía quedar consignado, explícitamente, que los medios de comunicación cumplen una función social y que, por lo tanto, su propiedad debe utilizarse para el bien común, los intereses colectivos y la preservación de la democracia en su uso y manejo. Para ello, fue enfática en que la constitución debía prohibir los monopolios y oligopolios mediáticos.

En materia de derechos de la mujer, sus ponencias evidenciaban con cifras la ínfima participación de las mujeres en cargos públicos y de poder. Aún así, demostraba que para la época más del 65% de los hogares colombianos eran constituídos por madres cabeza de familia, siendo la mujer la principal proveedora económica. Siempre defendió que las mujeres trabajaban tanto como sus pares masculinos, pero que la visibilidad que tenían era mínima, y que la constitución debía abordar estas brechas en sus artículos. Entre otros asuntos relacionados con los derechos de la mujer, se posicionó a favor de la despenalización del aborto.

Entre 1992 y 1999 se dedicó activamente a la Casa de Poesía Silva, promoviendo lecturas de poesía en la Biblioteca Nacional de Colombia (1994), participando en congresos internacionales de poesía, como el de 1995 en Estocolmo donde presenta “Vida y obra del poeta colombiano León de Greiff”, o lecturas de poesía colombiana en Buenos Aires, España (1996) e Israel (1997). También es frecuentemente invitada como jurado de concursos de poesía, novela y cuento.

En 1994 publica su cuarto libro de  poesía De amor y desamor.

En 1996, para los 10 años de la Casa de Poesía Silva, organizó el Congreso Internacional Silva, su obra y su época. El mismo año organiza una exposición itinerante de José Asunción Silva que viaja por Francia, Venezuela, Chile, Bolivia, México, Ecuador, Cuba, Canadá y Argentina.

Durante el fin de los años 90 y comienzos de los 2000, María Mercedes condujo todos sus esfuerzos en el activismo por la paz en Colombia. En 1998, Arango editores publica su libro El canto de las moscas: versión de los acontecimientos, en el que decanta su poesía en versos breves, a modo de haiku, para retratar paisajes de la violencia y las masacres en el campo.

Ese mismo año, la Casa de Poesía Silva organiza el evento masivo de poesía Alzados en almas, en el Parque Central Bavaria en Bogotá, que cuenta con la lectura en voz alta de textos de 15 de los mejores poetas colombianos: Fernando Chary Lara, José Luis Díaz Granados, entre otros.

Grabación del acto:

AÑOS 2000

En el año 2000 muere su madre, Rosita Coronado, y en 2001 es secuestrado su hermano Ramiro Carranza por las FARC. A partir de aquí, ella y su hermano Juan se concentran en las negociaciones humanitarias para la liberación. En paralelo, entre 2001 y 2002 también participa en varios encuentros internacionales de escritores, realiza conferencias y viaja para dar testimonios de su gestión en la Casa de Poesía Silva, considerada un referente de gestión cultural pionero en hispanoamérica.

El 23 de mayo de 2003 organiza nuevamente un evento masivo de música y poesía bajo el nombre “Descanse en paz la guerra”, cuyo objetivo era manifestarse en contra de la guerra en Colombia. Al mismo tiempo, hace entrega de los premios del concurso organizado por la Casa de Poesía Silva que también giraba en torno al rechazo a la violencia.

Para 2003 había desarrollado una profunda depresión que la llevó a quitarse la vida el 11 de julio.

 

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En unas entrevistas ha dicho:

“Para mí la poesía es nada más comunicación. La persona que va a leer poesía está buscando comunicarse y la persona que la escribe está buscando también comunicarse. Devolverles a las palabras su significado original, que digan lo que tienen que decir, En mí esta preocupación ha pasado de ser el tema de un poema a convertirse en la esencia de mi creación poética”.

“El país hoy necesita del diálogo, es decir necesita de la poesía. No se crea, como tantos proclaman con sorna y desprecio, que la poesía elude la realidad, que es un anestesiante o un medio de distracción de los verdaderos problemas. Nada de eso, la poesía, en un discurso diferente al discurso político, toca los problemas esenciales del hombre. Y no es necesario, como muchos con torpeza quieren exigirle, que utilice la fraseología política para que exprese el desconcierto, la rabia, el temor y la desesperanza por lo que hoy está ocurriendo en Colombia”.

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Principales Obras

Fue autora de Vainas y otros poemas (1972), Tengo miedo (1983), Maneras de desamor (1993), Hola, soledad (1987), El canto de las moscas (1997). Dirigió la Casa de Poesía Silva entre el 24 de mayo de 1986 y el 11 julio de 2003. Desde el centro cultural gestionó eventos masivos con los que logró posicionar a la poesía en la agenda cultural nacional. Entre los eventos estuvieron La poesía tiene la palabra en 1987 en Bogotá, Medellín, Cali y Cartagena; Alzados en Almas en 2000 y Descanse en paz la guerra en 2003. María Mercedes Carranza fue una de las máximas exponentes de la poesía en Colombia.

BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA

https://cambiocolombia.com/cultura/veinte-anos-sin-maria-mercedes-carranza

https://cerosetenta.uniandes.edu.co/quien-fue-maria-mercedes-carranza/

Es un texto de 1984 que forma parte de una prosa íntima poco conocida de la autora.

https://cerosetenta.uniandes.edu.co/me-doy-cuenta-de-que-mi-enfermedad-un-texto-inedito-de-maria-mercedes-carranza/

 

SELECCIÓN DE POEMAS DE MERCEDES CARRANZA

CON USTED Y CON LOS DEMÁS

«…Otro cielo no esperes, ni otros infiernos». Jorge Luis Borges

Tal vez o nunca, entre las paredes
de este cuarto de Pola Salavarrieta
tose, lagrimea, en resumen se asfixia.
Tanta muerte por la Libertad
y el Orden para terminar
en una Patria Boba, hecha entre chiste y
chanza y más que nada por usted,
ojos, oídos, nariz y garganta
detenidos en un aire de otro siglo,
cuando la tierra era plana. Por usted
que sueña, con los ojos muy abiertos,
en usted y solo en usted. Por usted,
hombre de mucha fe, que aún se reconoce
entre tanta miseria y camina seguro
descubriendo el mundo cada día. Por usted
que ahora protesta porque Colombia está
contra la pared, pero la acorrala más
durmiendo entre tanto olor a Colombia,
esa loca que habla sola, se golpea
contra las tapias y cree que alguien
la puede curar. Y más que nada usted
a quien lo único que interesa ahora
es la cosecha de melocotones en Singapur.

del libro: Vainas y otros poemas (1968-1972)

EN VIDA Y OTRAS MUERTES

No llega. Va con cada palabra
que te digo, me la entregas
en cada gesto y yo te la devuelvo,
mano a mano. Es un ir y venir
disfrazado de nosotros dos. Vuela
air mail con las cartas
que escribimos, anda enter la sopa
y más que nunca por la tarde. Está
detrás de todo ese montón de ropa
para lavar, contra el espejo que miramos,
desde la sonrisa de las fotos, junto
a aquel viaje al mar. «Vendrá
la muerte y tendrá tus ojos». Y solo será
un gesto más entre to y yo. Porque
manrique, amigo dilecto
de las calaveras, ¿qué fue
de tanto verso sino palabras más o menos?

del libro: Vainas y otros poemas (1968-1972)

AQUÍ ENTRE NOS

Un día escribiré mis memorias, ¿quién
que se irrespete no lo hace? Y
allí estará todo. Estará el esmalte
de las uñas revuelto
con Pavese y Pavese con las agujas y
una que otra cuenta de mercado. Donde
debieran estar los pensamientos
sublimes pintaré
tus labios a punto de decirme
buenos días todos los días. Donde
haya que anotar lo más importante
recordaré un almuerzo
cualquier llegando al corazón
de una alcachofa, hoja a hoja.
Y de resto,
llenaré las páginas que me falten
con esa memoria que me espera entre cirios,
muchas flores y descanse en paz.

del libro: Vainas y otros poemas (1968-1972)

FUERZA, CANEJO, SUFRA Y NO LLORE…

Entre la espada y la pared
está el gesto necesario,
siempre listo
para asaltar a aquel que nos habla
al que hablamos.
El catálogo es dispendioso
y se parece al andar de las palomas
en el parque, sutil y monótono.
Sonreír para verse amable, para
bailar torcer el cuello. Alzar
las cejas al asombro,
con el asco arrugar la cara y
mucho parpadeo que eso sirve para todo.
El pedir puesto requiere
capítulo especial, modoso, solícito y
mas que anda mostrarse
dispuesto a vender el alma.
Si gesto tras cada cosa, no
en todo lugar y menos al morir: allí
solo seriedad y buenas maneras.

del libro: Vainas y otros poemas (1968-1972)

PIEDRA SOBRE PIEDRA Y SOBRE PIEDRA, PIEDRA

He aquí que hubo una vez un pueblo. Para él
la cara del alba salío todos los días
y sin embargo no fue escogido por nadie.
Fulano engendró a Mengano.
mengano engendró a Zutano.
Zutano engendró a Perencejo.
Y así en lo sucesivo:
todos engendraron y todos
a la edad de ciento cinco años y
tres días. Mas no fueron cabea
de multitud de naciones porque no hubo
alianzas entre ellos y
el dios de sus padres. No hubo.
Ningún Yavé hizo oír su voz a nadie ni
cara a cara dio preceptos sobre un monte.
Para él maldita fue la tierra, maldita
la semilla y también la ballena
de su Jonás y su Jonás.
Desapareció porque no había sido
escogido para nada. Porque nadie le prometió
una tierra, ni lo guió por la sabana, ni
hubo maná que valiera. Porque
Yavé no se enteró de que existía.

del libro: Vainas y otros poemas (1968-1972)

PRECEDENTES DE LA PHILIPS

«Como en los cuadros de Turner,
donde la luz piensa».
Octavio Paz

Las investigaciones de la Philips prueban que la luz no la creó Dios en el primer
día. Fue Turner – desvelado en una noche de
Venecia – el que dijo hágase la luz y
la luz fue hecha. En el principio
fue su pincel y hasta las nieblas de
Londres lo reconocieron. Luego
hubo un hombre llamado Monet que
vino a dar testimonio de la luz
entre los suyos y los suyos sí
le recibieron. Desde entonces la luz
habita entre nosotros llena
de Van Gogh con sus tristezas y todo.

del libro: Vainas y otros poemas (1968-1972)

 

SALMODIA, SIN GRACIA NI RITMO

Sé muchas cosas alrededor
de mí. Sé que yo no me visto
de crepúsculos para dormir. Añoro
esas viejas andanzas de tanto
vate insigne. Mas sin embargo
solo me pongo la piyama
y un par de medias en los pies.
Tampoco veo cosas misteriosas,
ni las intuyo, ni me imortan.
Me basta con que el cielo siga
todos los días, sin más perendengues,
y que tus caricias sean eso
y no vehículos para llegar
a las esferas celestiales. Juro
que Dios, Libertad y otros no son más
que la estupidez diaria de tener
que vivir cansada y de no llegar
a conocerlos nunca, que son palabras
con mayúscula y objeto
de gentes sin oficio. Y cómo no,
reconozco que me gusta al aguardiente
y no los néctares sagrados.
Después de todo,
malvivo mi vida, como usted.

del libro: Vainas y otros poemas (1968-1972)

 

METALE CABEZA

Cuando me paro a contemplar
su estado y miro su cara
sucia, pegochenta,
pienso, Palabra, que
ya es tiempo de que no pierda
más la que tanto ha perdido. Si
es cierto que alguien
dijo hágase
la Palabra y usted se hizo
mentirosa, puta, terca, es hora
de que se quite su maquillaje y
empiece a nombrar, no lo que es
de Dios ni lo que es
del César, sino lo que es nuestro
cada día. Hágase mortal
a cada paso, deje las rimas
y solfeos, gorgoritos y
gorjeos, melindres, embadurnes y
barnices y oiga atenta
esta canción: los pollitos dicen
píopíopío cuando tienen
hambre, cuando tienen frío.

del libro: Vainas y otros poemas (1968-1972)

 

DE BOYACA EN LOS CAMPOS

Allí, sentado, de pie,
a caballo, en bronce, en mármol,
llovido por las gracias de las palomas
y llovido también por la lluvia,
en cada pueblo, en toda plaza,
cabildo y alcaldía estás tú.
marchas militares con coroneles
que llevan y traen flores.
Discursos, poemas,
y en tus retratos el porte de un general
que más que charreteras
lucía un callo en cada nalga
de tanto cabalgar por estas tierras,
y más que un físico a lo galán de Hollywood
tená el ademán mestizo de una batalla perdida.
Cofradía de damas adoradoras
y hasta guerras estallan
por disputarse un gesto tuyo.
Los niños te imitan
con el caballo de madera y la espada de mentira.
Te han llenado la boca de paja, Simón,
te han vuelto estatua,
medalla, estampilla
y hasta billete de banco.
Porque no todos los ríos van a dar a la mar,
algunos terminan en las academias,
en los pergaminos, en los marcos dorados:
lo que también es el morir.
Pero y si pronto, y si quizas, y si a lo mejor,
y si acaso, y si tal vez algún día te sacudes la lluvia,
los laureles y tanto polvo, quien quita.

 

del libro: Vainas y otros poemas (1968-1972)

AHÍ TE QUIERO VER

Es así, en la aventura de la sopa
y un poco más o un poco menos
donde todos los días te le mides a la muerte.
Que se muera el vecino es lógico;
tras algunas lágrimas es también natural
que se muera aquella amiga
y uno por uno todos los que están contigo.
Pero ¿cómo entender que el más allá es
también para tí estando tan más acá?
Al llegar aquí dejas de comprenderlo todo,
tanto que el misterio de la santísima
trinidad es un chiste; una especie
de pared negra y neblinosa, para más
exactitud, te golpea en la frente y no
te deja pasar; buscas salidas como en
los sueños, atrabiliarias, tropezadas
y tan de duermevela. Finalmente
lo dejas para otro día.

del libro: Vainas y otros poemas (1968-1972)

BABEL Y USTED

Si las palabras no se arrugaran, si
fuera posible ponérselas cada mañana,
como una blusa o una flda, previo
uso del quitamanchas, el cepillo y la plancha.
Si no se pudieran pronunciar ya más
por la brilladas y rodillonas.
Sí, después de un largo viaje, se
botaran como la maleta, tan descosida,
tan llena de letreros y de mugre. Si no se
cansaran, si fuera normal y corriente
someterlas a chequeo médico cada año,
con diagnósticos y exámenes de laboratorio,
vitaminas y reconstituyentes y hasta
menjunjes para la anemia. Si las
palabras hicieran sindicato en defensa
de sus fuerons más legitimos y reclamaran
indemnizaciones por abuso de confianza
a aquellos que las tratan como a violín
prestado. Si algún día hicieran huelga,
¿qué opina usted, García?

del libro: Vainas y otros poemas (1968-1972)

SE LO VOY A DECIR

Es necesario decirlo
porque si no para qué esta palabra.
Que las plantas nacen, crecen,
se reproducen y mueren, lo sabe todo el mundo.
Pasa igual con el día
que se muere por la tarde
y también se mueren los cangrejos
y hasta las estrellas de la Vía Láctea.
Cada rato hay nuevas maneras
para decir las mismas cosas.
pero lo que yo tengo que decir nadie lo sabe.
es obvio como una ola,
bello como una araña,
es posible como el verde
y largo como el croché.
¿Ya comprendió?

del libro: Vainas y otros poemas (1968-1972)

MUESTRA LAS VIRTUDES DEL AMOR VERDADERO Y CONFIESA AL AMADO LOS AFECTOS VARIOS DE SU CORAZÓN

A Fernando

Hoy pienso especialmente en tí
y veo que ese amor carece de desmayos,
de ojos aterciopelados
y demás gestos admirables.
Ese amor no se hace como la primavera
a punta de capullos
y gorjeos. Se hace cada día
con el cepillo de dientes por la mañana,
el pescado frito en la cocina
y los sudores por la noche.
Se vive poco a poco ese amor entre tanto plato sucio, detrás del cotidiano
montón de ropa para planchar,
con grito de niños y cuentas de mercado,
las cremas en la cara
y los bombillos que no funcionan.
Y otra cosa: cada mañana me gustas más.

del libro: Vainas y otros poemas (1968-1972)

 

KAVAFIANA

El deseo aparece de repente,
en cualquier parte, a propósito de nada.
En la cocina, caminando por la calle.
Basta una mirada, un ademán, un roce.
Pero dos cuerpos
tienen también su amanecer y su ocaso,
su rutina de amor y de sueños,
de gestos sabidos hasta el cansancio.
Se dispersan las risas, se deforman.
Hay cenizas en las bocas
y el íntimo desdén.
Dos cuerpos tienen su vida
y su muerte el uno frente al otro.
Basta el silencio.

 

HISTORIA UNIVERSAL DE LA CAMELIA

De todas, más o menos de todas
por las entretelas del corazón
anda Margarita Gauthier.
Algunas llevan la camelia
en el hombro, otras bajo las enaguas.
Todas entre bambalinas, con Armandos,
desmayos, rubores y lágrimas.
Entre Eva, que fue el principio
–se desconoce a la madre de Yavé–
y usted señorita, la historia es larga.
Camelias blancas, camelias amarillas,
camelias negras. Pompadoures
de su príncipe, Catalinas
de su corazón. Beatas por un pelo,
la Estuardo en los altares;
vírgenes como Isabel, o como Lucrecia,
camelia venenosa, víctimas de un Borgia.
María Luisa, gorda y fea,
más sensible que una adormidera,
Josefina entre diademas y Paulina
su dignísima cuñada. Queda Julia
la hija del Divino y Biblia arriba
Judith, camelia santa.
Y sobre ellas y las que faltan,
la celeste Celestina, que a todas ama
y a todas guía, aún con el sabor
en las encías y vive y reina
por los siglos de los siglos.

 

BOGOTÁ, 1982

Nadie mira a nadie de frente,
de norte a sur la desconfianza, el recelo
entre sonrisas y cuidadas cortesías.
Turbios el aire y el miedo
en todos los zaguanes y ascensores,
en las camas.
Una lluvia floja cae
como diluvio: ciudad de mundo
que no conocerá la alegría.
Olores blandos que recuerdos parecen
tras tantos años que en el aire están.
Ciudad a medio hacer, siempre a punto
de parecerse a algo
como una muchacha que comienza a menstruar,
precaria, sin belleza alguna.
Patios decimonónicos con geranios
donde ancianas señoras todavía sirven chocolate;
patios de inquilinato
en los que habitan calcinados la mugre y el dolor.
En las calles empinadas y siempre crepusculares,
luz opaca como filtrada
por sementinas láminas de alabastro,
ocurren escenas tan familiares como la muerte y el amor;
estas calles son el laberinto que he de andar y desandar:
todos los pasos que al final serán mi vida.
Grises las paredes, los árboles
y de los habitantes el aire de la frente a los pies.
A lo lejos el verde existe, un verde metálico y sereno,
un verde Patinir de laguna o río,
y tras los cerros tal vez puede verse el sol.
La ciudad que amo se parece demasiado a mi vida;
nos unen el cansancio y el tedio de la convivencia
pero también la costumbre irremplazable y el viento.

 

EL OFICIO DE VESTIRSE

De repente,
cuando despierto en la mañana
me acuerdo de mí,
con sigilo abro los ojos
y procedo a vestirme.
Lo primero es colocarme mi gesto
de persona decente.
En seguida me pongo las buenas
costumbres, el amor
filial, el decoro, la moral,
la fidelidad conyugal:
para el final dejo los recuerdos.
Lavo con primor
mi cara de buena ciudadana
visto mi tan deteriorada esperanza,
me meto entre la boca las palabras,
cepillo la bondad
y me la pongo de sombrero
y en los ojos
esa mirada tan amable.
Entre el armario selecciono las ideas
que hoy me apetece lucir
y sin perder más tiempo
me las meto en la cabeza.
Finalmente
me calzo los zapatos
y echo a andar: entre paso y paso
tarareo esta canción que le canto
a mi hija:
“Si a tu ventana llega
el siglo veinte
trátalo con cariño
que es mi persona”.

 

EL OFICIO DE VIVIR

He aquí que llego a la vejez
y nadie ni nada
me ha podido decir
para qué sirvo.
Sume usted
oficios, vocaciones, misiones y predestinaciones:
la cosa no es conmigo.
No es que me aburra,
es que no sirvo para nada.
Ensayo profesiones,
que van desde cocinera, madre y poeta
hasta contabilista de estrellas.
De repente quisiera ser cebolla
para olvidar obligaciones
o árbol para cumplir con todas ellas.
Sin embargo lo más fácil
es que confiese la verdad.
Sirvo para oficios desuetos:
Espíritu Santo, dama de compañía, Estatua
de la Libertad, Arcipreste de Hita.
No sirvo para nada.

 

CONVERSACIÓN CON MI HIJA

Muchas cosas pasarán sobre tu cuerpo
lluvia, deseos, labios, tiempo
gastarán tu piel y por dentro tu alma.
A menudo tendrás que saludar
a la fe, a la esperanza, a la caridad.
Son cuestiones inevitables,
usa la cortesía y santas pascuas.
Te acosarán a respuestas blanco sobre negro
y viva la civilización, te gritarán
y cuando entiendas por fin que el mundo
es redondo habrás perdido para siempre.
Sobre tus hombros la llevarás,
a la civilización te digo,
vestida de gringa, o de sueca o de japonesa:
esta dama lee a Platón,
se bendice las axilas con desodorantes,
toma coca-cola y no permite
que la saluden con el sombrero puesto.
Usa siempre la cortesía y
no se te olvide, hija
lavarte los dientes todas las mañanas
y apagar la luz antes de dormir.

 

PATAS ARRIBA CON LA VIDA

«Sé que voy a morir porque no amo ya nada» Antonio Machado
Moriré mortal,
es decir habiendo pasado
por este mundo
sin romperlo ni mancharlo.
No inventé ningún vicio,
pero gocé de todas las virtudes:
arrendé mi alma
a la hipocresía: he traficado
con las palabras,
con los gestos, con el silencio;
cedí a la mentira:
he esperado la esperanza,
he amado el amor,
y hasta algún día pronuncié
la palabra Patria;
acepté el engaño:
he sido madre, ciudadana,
hija de familia, amiga,
compañera, amante.
Creí en la verdad:
dos y dos son cuatro,
María Mercedes debe nacer,
crecer, reproducirse y morir
y en esas estoy.
Soy un dechado del siglo XX.
Y cuando el miedo llega
me voy a ver televisión
para dialogar con mis mentiras.

 

MALDICIÓN

Te perseguiré por los siglos de los siglos.
No dejaré piedra sin remover
Ni mis ojos horizonte sin mirar.
Donde quiera que mi voz hable
Llegará sin perdón a tu oído
Y mis pasos estarán siempre
Dentro del laberinto que tracen los tuyos.
Se sucederán millones de amaneceres y de ocasos,
Resucitarán los muertos y volverán a morir
Y allí donde tú estés:
Polvo, luna, nada, te he de encontrar.

 

ORACIÓN

No más amaneceres ni costumbres,
no más luz, no más oficios, no más instantes.
Solo tierra, tierra en los ojos,
entre la boca y los oídos;
tierra sobre los pechos aplastados;
tierra entre el vientre seco;
tierra apretada a la espalda;
a lo largo de las piernas entreabiertas, tierra;
tierra entre las manos ahí dejadas.
Tierra y olvido.

 

EL PARAÍSO

«… el largo, el triste juego del amor» Jaime Sabines

No olvido el paraíso,
ese lugar de paso de la infancia,
con su felicidad a cuestas
y tanta luz entre los ojos.
Salí contigo del paraíso.
En sus nubes de azúcar
no ocurren las noches de zozobra
a la espera de un gesto de ternura.
La paz que prometen a los bienaventurados
no cabe en la cama tuya y mía.
Cuando tu voz habla y me da este mundo
en una sola palabra bella o sucia,
no recibo la gracia del bendito
sino la condena de esperar otra palabra
para vivir el día que me aguarda.
En mi cara de iluminada
no está la sonrisa gozosa del querubín
porque mi mano busca y encuentra, pero no le basta,
porque jamás podrás pronunciar las palabras suficientes
ni habrá huellas tuyas que estén de más:
este enamorado montón de carne nunca se saciará.
Salí contigo del paraíso
para jugar el largo, el triste juego del amor.

 

POEMA PARA EL AMANTE

De repente el silencio se abre,
lo mismo que se aparta la niebla
con el soplo del viento,
y deja paso a un camino claro
en el que una cáscara de arroz
puede brillar más que el sol.
Las palabras pierden su medida:
los “te amo” a media voz,
los “eres mi vida”, en un diálogo
torpe, jubiloso, vergonzante.
La ternura borra por un instante
tantos cuerpos conocidos
con prisa y sin deseo.
Como un placer prohibido
regresa la esperanza:
otra vez a la espera
de que el teléfono timbre
o una carta o sólo la espera.

 

SOBRAN PALABRAS

Por traidoras decidí hoy,
martes 24 de junio,
asesinar algunas palabras.
Amistad queda condenada
a la hoguera, por hereje;
la horca conviene
a Amor por ilegible;
no estaría mal el garrote vil,
por apóstata, para Solidaridad;
la guillotina como el rayo,
debe fulminar a Fraternidad;
Libertad morirá
lentamente y con dolor:
la tortura es su destino;
Igualdad merece la horca
por ser prostituta
del peor burdel;
Esperanza ha muerto ya;
Fe padecerá la cámara de gas;
el suplicio de Tántalo, por inhumana,
se lo dejo a la palabra Dios.
Fusilaré sin piedad a Civilización
por su barbarie;
cicuta beberá Felicidad.
Queda la palabra Yo. Para esa,
por triste, por su atroz soledad,
decreto la peor de las penas:
vivirá conmigo hasta
el final.

 

CUANDO ESCRIBO SENTADA EN EL SOFÁ

A la memoria de mi padre, quien me enseñó las primeras palabras y también las últimas.

(Arte poética)
Igual que la imagen de mi cara en el espejo
me recuerda cómo me ve la luz,
en mis palabras busco oír el sonido
de las aguas estancadas, turbias
de raíces y fango, que llevo dentro.
No eso, sino quizás un recuerdo:
¿volver a estar en uno de aquellos días
en los que todo brillaba, las frutas en el frutero,
las tardes de domingo y todavía el sol?
El golpe en la escalera de los pasos
que llegaban hasta mi cama en la pieza oscura
como disco rayado quiero oír en mis palabras.
O tal vez no sea eso tampoco:
solo el ruido de nuestros dos cuerpos
girando a tientas para sobrevivir apenas
el instante.
Yo escribo sentada en el sofá
de una casa que ya no existe, veo
por la ventana un paisaje destruido también;
converso con voces
que tienen ahora su boca bajo tierra
y lo hago en compañía
de alguien que se fue para siempre.
Escribo en la oscuridad,
entre cosas sin forma, como el humo que no
vuelve,
como el deseo que comienza apenas,
como un objeto que cae: visiones de vacío.
Palabras que no tienen destino
y que es muy probable que nadie lea
igual que una carta devuelta. Así escribo.

 

ODA AL AMOR

Una tarde que ya nunca olvidarás
llega a tu casa y se sienta a la mesa.
Poco a poco tendrá un lugar en cada habitación,
en las paredes y los muebles estarán sus huellas,
destenderá tu cama y ahuecará la almohada.
Los libros de la biblioteca, precioso tejido de años,
se acomodarán a su gusto y semejanza,
cambiarán de lugar las fotos antiguas.
Otros ojos mirarán tus costumbres,
tu ir y venir entre paredes y abrazos
y serán distintos los ruidos cotidianos y los olores.
Cualquier tarde que ya nunca olvidarás
el que desbarató tu casa y habitó tus cosas
saldrá por la puerta sin decir adiós.
Deberás comenzar a hacer de nuevo la casa,
reacomodar los muebles, limpiar las paredes,
cambiar las cerraduras, romper retratos,
barrerlo todo y seguir viviendo.

 

POEMA DEL DESAMOR

Ahora en la hora del desamor
Y sin la rosada levedad que da el deseo
Flotan sus pasos y sus gestos.
Las sonrisas sonámbulas, casi sin boca,
Aquellas palabras que no fueron posibles,
Las preguntas que sólo zumbaron como moscas,
La poca fe en las ceremonias de la ternura
Y sus ojos, frío pedazo de carne azul.
Días perdidos en oficios de la imaginación,
Como las cartas mentales al amanecer
O el recuerdo preciso y casi cierto
De encuentros en duermevela que fueron con nadie.
Los sueños, siempre los sueños.
¡Qué sucia es la luz de esta hora,
Qué turbia la memoria de lo poco que queda
Y qué mezquino el inminente olvido!

 

NUNCA ES TARDE

No le tengo confianza
a mis palabras.
Flotan muertas ahora
ante sus ojos,
simulan decir
quieren hablar
intentan parecer.
Acceden a los sueños
de cada uno, los míos,
los suyos: diez mil
espejos a la vez,
putas generosas
sirven a dios y al diablo.
Me he cansado
de mis palabras,
se las presto.
Para el caso, es lo mismo.

 

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2 comentarios en “296. POESÍA MÁS POESÍA: MERCEDES CARRANZA”

  1. Buenas tardes.
    Acabo de disfrutar de la poesia, no conocía a la autora.
    Agradezco el poder de la lectura, la poesía como comunicación.
    Poesía de imágenes de lo cotidiano, los sentimientos y la lucha.
    No sé porqué me llega Poesía más poesía pero la palabra…ah la palabra!!
    Esperando nuevas.palabras de los poetas, repaso todo lo recibido.
    siempre hay algo que se escapa en la lectura, así son las promesas.

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