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BIOGRAFÍA DEL POETA QU YUAN
Qu Yuan (c. 340–278 a. C.). Qu Yuan (chino: 屈原; pinyin: Qū Yuán) fue un poeta vinculado al Estado de Chu durante los Reinos Combatientes. Gran parte de los textos asociados a su nombre se conservan en la antología Chu Ci (Elegías de Chu). A menudo se le presenta como el primer poeta de la literatura china.
La información fiable sobre su vida es escasa y la autoría de muchos poemas del Chu Ci ha sido discutida durante siglos. Aun así, existe un amplio consenso en atribuirle Li Sao. La mención más antigua de Qu Yuan aparece en 174 a. C. en un poema de Jia Yi, funcionario desterrado, que evocaba el infortunio de un “Qu Yuan” anterior. Unas décadas más tarde, Sima Qian incorporó su primera biografía al Shiji (Registros del Gran Historiador).
El Shiji lo sitúa dentro del linaje real de Chu y como servidor del rey Huai (r. 328–299 a. C.). Nacido en familia noble, gozó en sus inicios de la confianza del monarca: fue ministro y luego zuotu (una especie de vice–primer ministro). Sus reformas, su defensa de una aplicación estricta de la ley y su capacidad política chocaron con sectores conservadores de la nobleza. Resultado: caída en desgracia y dos destierros a zonas apartadas, donde compuso buena parte de sus textos.
En 278 a. C., ante el avance del Estado de Qin bajo el general Bai Qi y la inminente derrota de Chu, se afirma que reunió tradiciones populares y escribió el “Lamento por Ying” (la capital). Poco después, se arrojó al Miluo con una piedra entre las manos. Las motivaciones de su suicidio han sido objeto de debate: desde la lectura patriótica (martirio por la patria amada) y la desesperación política, hasta—según el diálogo “Yu Fu” (El pescador, atribuido o próximo a Qu)—la decisión de proteger su inocencia y principios con la muerte. La tradición cuenta que la gente salió en barcas, golpeó gongs para ahuyentar a los peces y arrojó zongzi (paquetes de arroz) al agua para que no dañaran el cuerpo; de allí procede la Fiesta de Duanwu o Festival del Barco Dragón, cada quinto día del quinto mes lunar.
A Qu Yuan se le conoce como el primer poeta chino, pero ¿cómo llamarlo primer poeta si la poesía china se documenta al menos desde el siglo XI antes de Cristo? La clave está en una doble mutación, del sujeto y de la forma. El Shijing congrega cantos en su mayoría anónimos, de verso regular (cuatro caracteres), al servicio de usos rituales y cívicos; su voz es coral, su función, ejemplarizante. En cambio, el Chu Ci nace en el sur —en Chu, cuenca del Yangtsé— con un lenguaje más culto y visionario, un repertorio simbólico atravesado por ritos fluviales y montañosos —plantas aromáticas, ríos, divinidades— y, sobre todo, con la aparición de una primera persona reconocible que delibera, acusa, se exilia y convierte el mito en pensamiento histórico. No es el primero en el tiempo, entonces, pero sí el primero cuya obra se asocia con nitidez a un nombre propio y a un “yo” cívico (producción del Yo en la poesía china, podríamos decir) que piensa la ética, el Estado y el destierro. No comienza con Qu Yuan la poesía en China; con él comienza la figura del Poeta: nombre, biografía y conciencia pública. Por eso la tradición lo recuerda como el primer poeta en sentido autorial, no cronológico.
También se oye la diferencia en la música del verso. Qu Yuan abandona la isometría del Shijing y funda el llamado estilo sao, una línea de longitud variable —bautizada por su gran poema Li Sao (“El lamento”)— que permite encadenar imágenes, topónimos y alegorías con una respiración amplia. Esa elasticidad rítmica convierte la forma en método de pensamiento y preludia la gran prosa rimada fu (a veces traducido como «rapsodia», una forma mixta ecléctica de prosa y verso, no fácil de clasificar como poesía o prosa) de la dinastía Han (206 a. C. – 220 d. C); de ahí su importancia para la historia de los géneros y de la lengua.
El contexto histórico en el que se enmarca la poesía de Qu Yuan acentúa el alcance de esa voz. Chu, Qin y Qi, tres de los Reinos Combatientes más importantes de la antigua China, rivales entre sí, pugnan por la hegemonía. Los tres Estados se disputaban la unificación con ejércitos cada vez más profesionales; Chu, prestigioso pero horadado por intrigas, oscilaba entre reformas y reacciones. Qin las cataliza con habilidad. Qu Yuan, de linaje noble y cercano al rey Huai de Chu, defendía la legalidad y alianzas estratégicas. La historiografía moderna subraya que estos estados “pseudofeudales” aún no habían asumido del todo la racionalidad estratégica que codifica el Arte de la guerra; Qu Yuan la conocía y defendía la primacía de la estrategia y la inteligencia sobre la fuerza bruta. Pero las calumnias cortesanas lo apartan y lo destierran. En 278 a. C., el general Bai Qi (del Reino Qin) toma la capital Ying; con ese golpe se clausura la esperanza del programa político de nuestro poeta. La tradición enlaza la caída de Ying con su final en el río Miluo. Huai Wang oscila, expulsa a consejeros fieles y desoye la propuesta de alianza con Qi; la derrota militar precipita la toma de Ying y el exilio del poeta.
La transmisión del Chu Ci tal como hoy lo leemos se debe al erudito Wang Yi (s. II d. C.), cuyas notas y compilación aseguraron la pervivencia del corpus y, a la vez, abrieron el debate sobre autorías exactas en algunas secciones. Con todo, la voz que emerge —ética de la pureza, viaje visionario, preguntas al cielo— queda indeleblemente asociada a Qu Yuan y al imaginario de Chu, donde la naturaleza deja de ser decorado y se convierte en topografía moral.

Conviene precisar la diferencia de fondo entre los dos pilares de la antigua poesía china. El Shijing ofrece una moralidad ritual sostenida por música y paralelismo: el poema participa de un orden cívico que lo trasciende; por eso la autoría individual no es dominante. El Chu Ci, en cambio, está atravesado por una experiencia de crisis: la ética deja de ser mandato colectivo para devenir decisión personal en conflicto con el Estado. En ese marco, el “yo” no es capricho lírico, sino conciencia política. De esa mutación surge la figura del Poeta con nombre —Qu Yuan— y un sistema de imágenes que convierte plantas, ríos y montañas en signos morales: orquídea, laurel, crisantemo; el río como pacto; la travesía como examen.
La vida de corte y destierros aporta el perfil humano de esa voz. Las crónicas —con Sima Qian como fuente cardinal— dibujan a un consejero íntegro que, tras chocar con la nobleza y sufrir calumnias, es expulsado y silenciado; en la intemperie escribe lo esencial. Su “política de la virtud” es inseparable de una retórica de amplitud: el estilo sao no sólo varia el verso; ensaya un modo de pensar que encadena alegorías, nombres sagrados y preguntas hasta convertir el poema en deliberación. Así se entiende que el Chu Ci sea precursor directo del fu de Han y que su léxico sea clave para la historia de la lengua.
La recepción de Qu Yuan ha cambiado con los siglos. En Han (206 a. C. – 220 d. C), se lo eleva como modelo de erudito y funcionario; en Tang (del 18 de junio de 618 hasta el 4 de junio de 907, incluyendo el 690-705), Li Bai y Du Fu lo reverencian; en la época moderna, cristaliza una lectura nacional-popular: durante la guerra y la construcción del Estado contemporáneo, Wen Yiduo lo llama “poeta del pueblo” y Guo Moruo dramatiza su destino; en manuales y sellos de la República Popular China, Qu Yuan se convierte en símbolo patriótico, y el Duanwu adquiere rango de fiesta nacional. A la par, la crítica académica recuerda la necesidad de distinguir mito público y filología, reabriendo con rigor los problemas de autoría y historicidad.

Ubiquemos el corpus de su obra: Li Sao (離騷) “El lamento”, Jiu Ge (九歌) “Secuencia ritual de invocaciones”, Tianwen (天問) “Interrogatorio cosmogónico”, Āi Yǐng / “Lamento por Yǐng” (哀郢), Yuan You / “Lejano viaje” (遠遊) y Yu Fu / “El pescador” (漁父). Todos ellos, según la tradición, poemas vinculados a Qu Yuan y fijados como conjunto por la mediación de los comentarios de Wang Yi (de la dinastía Han Oriental), cuyas glosas canonizaron orden, atribuciones y un modo de leer (alegórico-moral) que condiciona la recepción posterior del poeta en la tradición poética china.
1. “Li Sao” (离骚) columna central del lamento y del viaje.
Es su obra más famosa, parte de la antología Chu Ci. En ella el yo poético se lamenta de su exilio, de la corrupción de la corte, y emprende viajes míticos con seres espirituales.
2. Yu Fu “El pescador” diálogo ético en miniatura.
Este breve poema (o diálogo poético) refleja su exilio: recorre riberas mientras recita, y al encontrarse con un pescador escucha una oferta de adaptación al mundo corrupto. El pescador le sugiere: “Si la multitud está sucia, ¿por qué no hundirte en el barro con ellos…?” Qu Yuan responde que prefiere morir antes que mancillar su pureza.
3. “Lamento por Ying” (哀郢, Ai Ying) duelo por la capital caída
Un poema de lamento por la caída de Ying, la antigua capital de Chu, atribuido tradicionalmente a Qu Yuan. Expresa dolor, ira y responsabilidad patria.
4. “Tianwen” (天问) interrogatorio cosmogónico
Poema compuesto como una serie de preguntas formuladas al cielo sobre los orígenes del universo, mitos y fenómenos naturales. Atribuido a Qu Yuan dentro del corpus de Chu Ci.
5. “Lamento por la lealtad traicionada”
Un poema que aparece en la colección Chu Ci, donde el narrador observa el mal en el mundo desde un vuelo mítico. En las ediciones modernas hay dudas sobre si realmente fue escrito por Qu Yuan o por autor posterior, pero se le asocia con frecuencia a su tradición poética.

Veamos algunos versos de estos poemas:
1. Del «Li Sao» (离骚 – También traducido como “Encuentro con el Dolor»
Este es quizás el verso más célebre de toda la obra de Qu Yuan. Es el comienzo del poema y establece de inmediato su linaje divino y su naturaleza virtuosa.
Texto original (Chino antiguo):
;帝,
;朕。
;摄,
;惟。
Traducción al español:
Descendiente soy de Gao Yang, el Augusto Emperador,
Mi difunto padre se llamaba Boyong.
Cuando la Estrella She Ti señalaba el primer mes del año,
En el día Geng Yin, yo descendí a la tierra.
+Explicación:
El poeta comienza proclamando su noble ascendencia, no por arrogancia, sino para enfatizar el peso de su responsabilidad hacia su patria.
La mención precisa de la fecha de su nacimiento bajo auspicios astrológicos favorables refuerza la idea de que su vida estaba destinada a un gran propósito. Es una forma de decir «Yo nací para salvar a mi reino, y no he traicionado ese destino».
2. Del «Li Sao» – El Símbolo de la Virtud
Este fragmento es una metáfora perfecta de su integridad en un mundo corrupto.
Texto original:
;扈江,
;纫。
;汩,
;恐。
Traducción al español:
Me cubro con aromas de musgo y angélica,
Y enciendo orquídeas de otoño para colgarlas de mi cintura.
Sigo fluyendo, temiendo no llegar a tiempo,
Temo que los años no me esperen.
Explicación:
«Musgo», «angélica» y «orquídeas» son símbolos de pureza, virtud y belleza moral. Qu Yuan se «viste» con ellas, lo que significa que se adorna con cualidades nobles.
La prisa («temiendo no llegar a tiempo») refleja su urgencia por servir a su país y implementar reformas antes de que sea demasiado tarde. Es la ansiedad de un hombre de principios que ve cómo el tiempo se agota.
—
3. De «Jiu Ge · Guo Shang» (九歌·国殇 – «Nueve Canciones · Héroes Caídos»)
Este poema es diferente. Es un himno belicoso y solemne que honra a los soldados valientes que murieron por su país.
Texto original:
;操,
;车。
;旌,
;矢。
Traducción al español:
Empuñando lanzas, vestidos con armaduras de cuerno,
Las ruedas de los carros chocan, lucha cuerpo a cuerpo.
Las banderas oscurecen el sol, los enemigos son como nubes,
Las flechas caen como lluvia, los guerreros cargan al frente.
Explicación:
Aquí vemos a un Qu Yuan épico. El lenguaje es visual y caótico, pintando un cuadro vívido de la ferocidad de la batalla.
Aunque no habla de sí mismo, el tema central es el mismo: el sacrificio por la patria (爱国, àiguó). Honrar a estos soldados es otra forma de expresar su propio patriotismo.
—
4. De «Jiu Zhang · She Jiang» (九章·涉江 – «Nueve Elegías · Cruzando el Río»)
Este fragmento captura la soledad y la firmeza de su exilio.
Texto original:
;世,
;吾。
;驾,
;吾瑶之圃。
Traducción al español:
El mundo está turbio y nadie me comprende,
Pero yo cabalgo alto, sin volver la vista.
Enjaezo dragones verdes, con serpientes blancas como guías,
Viajo con el Rey Shun hacia el jardín de jade.
Explicación:
«El mundo está turbio» es su juicio sobre la corte corrupta. Al ser incomprendido, se aleja.
Pero su exilio no es una derrota, sino una elevación espiritual. En lugar de arrastrarse, «cabalga alto» en un carro tirado por criaturas míticas, buscando la compañía de sabios reyes antiguos. Es un rechazo triunfal a la mediocridad que lo rodea.
Los expertos aconsejan a los estudiantes no sólo a leer las palabras, sino a imaginar los símbolos :
Flores fragantes (orquídeas, angélica) = Virtud, integridad.
Viajes míticos (dragones, jardín de jade) = Búsqueda espiritual y rechazo del mundo corrupto.
Ropa elegante = Adorno de cualidades morales.
La poesía de Qu Yuan es un diálogo constante entre la desesperación terrenal y la elevación espiritual, siempre teñido por un amor inquebrantable por su tierra.
Sobre Qu Yuan se impone un retrato de conjunto. Poeta, ministro y símbolo: en esa triple figura se reconoce a Qu Yuan. Como poeta, inaugura una primera persona pública que transforma el fracaso del Estado en lenguaje perdurable. Como ministro, delibera y aconseja, sostiene legalidad y reforma, y paga la entereza con destierros. Como símbolo, su muerte se ritualiza —zòngzi y barcas-dragón— y su figura se nacionaliza, sin que la filología renuncie a matizar autorías y precisar fuentes. Esa tensión —entre mito cívico y rigor crítico— explica la vigencia de su nombre.
En términos formales, su legado es una poética de la respiración: el estilo sao confiere a la línea una elasticidad que permite argumentar con imágenes. La forma deja de ser adorno para convertirse en método; bajo ese impulso, alegorías, topónimos sagrados, bestias rituales y plantas aromáticas no describen: piensan. De ahí su irradiación posterior, del fu de Han al alto lirismo de Tang.
El marco bélico y filosófico que circunda su vida —Estados en competencia, profesionalización del ejército, escuelas de pensamiento que disputan el gobierno— hace de Qu Yuan una figura de cambio de época. La caída de Chu, la toma de Ying y el ascenso de Qin hacia la unificación sitúan su obra como conciencia del tránsito: un mapa moral escrito en el momento exacto en que un mundo se extingue y otro comienza.

Qu Yuan llevó a la lengua el peso de la historia y la exigencia de la conciencia. La poesía china no comienza con él; comienza con él la figura del poeta —nombre, biografía y voz— que delibera ante la comunidad. Desde entonces, volver al Chu Ci es recordar que la belleza también puede pensar, y que en el mito late una pedagogía de la virtud cuando la política se extravía.
SELECCIÓN DE POEMAS DE QU YUAN
NUEVE CANCIONES
EMPERADOR DEL ESTE TAIYI
Oh día auspicioso, un momento hermoso,
Complaciendo respetuosamente al emperador celestial.
Manos acarician la espada larga, piedras de jade como adornos,
Adornando con colgantes de jade tintineantes.
Ofrendas en el altar del sacrificio, adornos preciosos,
Dispuestas como un ramo, plantas fragantes.
Artemisa envolviendo las ofrendas, colocadas sobre hojas de orquídeas,
Vino empatado en canela ofrecido en reverencia.
El chamán levanta la baqueta, golpeando ligeramente el tambor.
El ritmo es suave, el canto pausado,
El oboe y la cítara armonizan, creando un sonido magnifico,
El chamán baila con gracia, colorido en su atuendo.
La fragancia del templo es rica y embriagadora,
Seducir el espíritu, regocijar el alma.
La música resuena en complejidad, diversos sonidos convergen,
El emperador Celestial está complacido, sin límites de alegría.
SEÑORA EN LAS NUBES
El celebrante principal se baña en agua fragante de orquídeas,
Se lava el cabello con agua de Artemisa.
Adornado con espléndidas túnicas multicolores, fragantes y hermosas,
La deidad posee al chamán, cautivando a los observadores.
El cielo se ilumina débilmente, pero la noche aún no ha terminado,
La Deidad de la Luna pronto residirá en el Palacio de la Longevidad.
Iluminado brillantemente, junto al sol y la luna,
La Deidad de la Luna monta un carruaje de dragones,
Instando a un tigre.
Radiante y espléndida, la Deidad de Luna desciende.
Elevándoselos rápidamente hacia las nubes, alto y distante.
Con vistas a Jizhou y más allá, brilla su brillo,
Iluminando las Nueve Provincias, extendiéndoselas hasta los confines más lejanos.
Deidad de la Luna, cómo te echo de menos,
Un suspiro escapa de mis labios, llevado por un sonido profundo.
Diariamente, mi corazón está turbado, inquieto en sus pensamientos.
XIANG JUN
Vacilante e indeciso, nunca llegaste,
¿Dónde te quedaste, oh Xiang Jun, en tu morada acuática?
Me he adornado, presentando una hermosa apariencia,
Subiendo a bordo de un veloz bote de casia, me apresuro a esperarte.
Suplico a las aguas de Yuan y Xiang, que no agiten las olas,
Deje que el agua que fluye se mueva suavemente hacia adelante.
Miro y vuelvo a mirar, pero no se ve tu graciosa figura,
Sólo las flautas de caña que tocan, ¿quién puede entender mi dolor?
Conduciendo un barco dragón, dirigiéndose directamente hacia el norte,
Dando una vuelta, pasando por Dongting.
Plantas trepadoras como cortinas, orquídeas como pantallas,
Limoncillo alrededor del remo, orquídeas como banderas.
A lo lejos, veo a Cen Yang, en esa lejana orilla del agua,
Continuando atravesando el poderoso río, buscando en bote.
Impulso la barca hacia adelante, incapaz de encontrarte,
Tus asistentes también se afligen, suspirando profundamente por mí.
Las lágrimas fluyen como un manantial, mi anhelo por ti es doloroso,
Lamentando tu ausencia, mi corazón está lleno de tristeza.
Madera de Cassia para palas, magnolia para bordas,
Cortando las olas, el agua salpica en el aire.
Como recoger casia en el agua, trepar a los árboles en busca de glicinas,
Nuestros corazones difieren, el emparejamiento no tiene sentido.
Entre area y piedras, el río fluye velozmente,
Mi bote dragón avanza a toda velocidad en el agua.
Nuestra relación no puede profundizarse con el afecto mutuo,
Temiendo un resentimiento duradero, se descuida nuestra reunión señalada.
Por la mañana, desembarco en un lugar alto junto al río,
Te busco, pero regresa a la orilla norte sin éxito.
Solo viendo pájaros posados en el techo,
El agua fluye alrededor, debajo del altar.
Arroje fichas de jade al río,
Lanzando colgantes de jade a las orillas de Lishui.
En la región acuosa de la hierba fragante, recojo jengibre silvestre,
Preparándoselos para dárselo a su asistente.
El tiempo pasa, para no volver jamás,
Paseando solo, aliviando temporalmente mi pena.
XIAN FU REN
Xiang Fu Ren, con el honor de un hijo imperial,
Desciende a una pequeña isla en la orilla norte del lago Dongting.
Anhelando la figura de Xiang Jun, mirando con ojos llorosos,
El viento otoñal susurra suavemente, las ondas surgen en el lago Dongting y las hojas revolotean hacia abajo.
En los matorrales blancos, miro a lo largo y ancho,
Ya bien preparados para el hermoso momento de nuestro encuentro.
Pero, ¿por qué se reúnen los pájaros en el agua?
¿Y las redes de pesca cuelgan de las copas de los árboles?
El río Juan produce artemisa, el río Li cultiva orquídeas,
Te anhelo, pero no me atrevo a hablar.
Perdido en mis pensamientos, miro a lo lejos,
Solo ver el agua que fluye moviéndose lentamente.
¿Por qué pastan los ciervos en el patio?
¿Y los dragones quedan varados en la orilla del agua?
Por la mañana, monto a caballo por la orilla del Río,
Por la noche cruzo Cisjordania.
Cuando escucho el llamado de mi amado,
Corro y vuelo con él.
Construiremos una casa en el agua,
Usa hojas de loto para el techo.
Decora las paredes con bandera dulce, esparce el piso con conchas moradas,
Usa jengibre y barro para untar el altar.
Use madera de casia como pilares, madera de orquídea como vigas,
Utiliza magnolias como vigas secundarias y flores blancas para decorar las habitaciones laterales.
La glicina tejida hace una cortina, el iris forma una pantalla,
El jade blanco suprime la colchoneta para dormir y se colocan orquídeas de piedra frente a la cama.
Cubriendo con flores blancas, hojas de loto para la casa,
Alrededor hay cilantros, houttuynias e iris.
Recolectando hierbas aromáticas para llenar el patio,
Junto a la puerta, el pasillo esta lleno de fragancia.
Los dioses de la montaña Jiuyi vienen a felicitar el nuevo hogar,
Los dioses se reúnen como nubes, descendiendo uno tras otro.
Tiro mis mangas al río,
Y arrojo mi ropa a las orillas de Lishui.
Voy a la orilla del agua en la pequeña isla,
Recogiendo jengibre silvestre, preparándome para dárselo a mi amada lejana.
Los momentos hermosos son difíciles de conseguir,
Así que, por ahora, paseo solo, ¡disipando la pena!
AL COMIENZO DE LA ANTIGÜEDAD
Al comienzo de la antigüedad,
¿Quién contaba el cuento?
Cuando arriba y abajo no estaban formados aún,
¿Quién había para preguntar?
Cuando lo claro y lo oscuro se confundieron,
¿Quién podía distinguir?
MONARCA ORIENTAL
El sol cálido y brillante está a punto de salir por el este,
Iluminando la barandilla frente a mí con el brillo de Fusang.
Acariciando suavemente el caballo debajo de mí, moviéndose lentamente hacia adelante,
La noche se dispersa gradualmente y el amanecer es inminente.
Conduciendo mi carruaje de dragones, el sonido de las ruedas rugiendo como un trueno,
Nubes levantadas como banderas, flotando y desplegándose.
COMANDANTE MENOR
Orquídeas de otoño, floreciendo y extendiéndose,
Creciendo bajo los escalones del pasillo.
Hojas verdes, flores blancas,
Rica fragancia que me invade.
La gente en el mundo tendrá hijos hermosos,
¿Por qué te preocupas y te preocupas?
Las orquídeas de otoño son tan exuberantes,
Con hojas verdes y tallos florales morados.
En la sala, mucha gente hermosa,
De repente me ven y expresan su amistad con sus ojos.
Llegando en silencio, siempre se va sin despedida,
Confiando en el viento veloz, desplegando banderas de nubes.
Lo más triste del mundo es separase en vida,
Lo más feliz es hacer nuevos amigos.
Usando loto como ropa, con una cintura de orquídeas,
Ir y venir rápidamente, transitorio.
Al atardecer, descansando en las afueras del cielo,
¿A quién esperas en ese cielo lejano?
Anhelo nadar contigo en la Vía Láctea,
Pero se acerca una tormenta que provoca olas en el agua.
Deseo acompañarte en el Estanque Celestial, lavándote el cabello,
Al lugar donde sale el sol, secándolo.
Mirando constantemente a tu alrededor, nunca vuelves,
Descorazonado, me quedo en el viento, incapaz de abstenerme de cantar para aliviar mi pena.
Con plumas de pavo real como toldo de carruaje,
Y plumas de jade como estandartes,
Asciendes al alto cielo,
Calmas cometas con una espada larga.
Proteges a los jóvenes con una espada larga,
Sólo tú tienes las cualidades para ser el dueño de nuestro destino.
GRAN COMANDANTE DEL DESTINO
Abiertas de par en par están las puertas del cielo,
Salgo por la puerta celestial, pisando nubes verdes.
Ordeno a los torbellinos que despejen el camino,
Y lluvias para limpiar el camino de polvo.
Flotando y remontándose en el cielo,
Descendiendo al reino de los mortales, cruzando el Monte Kong Sang,
Entre la multitud de personas en las Nueve Provincias,
¿Por qué la vida y la muerte están completamente a mi alcance?
El Gran Comandante se eleva alto y gracioso,
Guiado por el aire limpio, dominando los ciclos de la vida y la muerte, el yin y el yang.
Yo, el chamán jefe, respetuosa y devotamente,
Sirve como tu guía, dándote la bienvenida a este reino creado por el Emperador Celestial.
El manto de nubes rosadas cae elegantemente,
Adornado con espléndidas e intrincadas joyas de jade.
Existencia y muerte, gente mundana,
Nadie sabe que están bajo mi control.
Recojo cáñamo divino, esas flores blancas parecidas al jade,
Preparándose para ofrecerlos a los espíritus que se van.
A medida que entro gradualmente en el crepúsculo de mis años,
Si no me acerco a los espíritus, me distanciaré más.
El Gran Comandante monta un carruaje de dragones,
Reverbera el sonido de las ruedas del carruaje,
Elevándose alto en las nubes,
Sostengo ramitas de casia tejidas, de pie en su lugar durante mucho tiempo,
Cada vez lo extrañaba más, mi corazón estaba lleno de preocupaciones.
Preocupaciones, ¿qué más se puede hacer?
Es mejor mantener el estado actual, sin defectos.
La vida y la muerte están predestinadas,
Ante la separación y reunión de mortales y espíritus,
¿Qué más se puede hacer?
LA DIOSA DE LA MONTAÑA
Dicen que es la Fantasma o la Diosa que aparece y se esfuma,
misteriosa, entre montañas.
Vestida de hiedras,
con cinturón de cuscuta.
Leve y dulce sonrisa en los labios. Los ojos llenos de amor.
«¡Cómo no me va a adorar mi novio, si soy tan guapa y esbelta!»
Bandera trenzada de ramas de canela. Va en una carroza de magnolias, tirada por un leopardo escarlata, acompañado de zorritas pías.
Adornada de orquídeas, coge flores de todos los perfumes para su amado.
«Vivo en lo más profundo
de un bosque de bambúes.
Desde allí no se atisba nunca el cielo. El camino es muy difícil,
y llego tarde a la cita.
Sola, en la cumbre del monte,
veo flotar lentamente
las nubes bajo mis pies.
Ocultan el sol, y parece de noche. Sopla el viento del este.
Caen gotas de lluvia.
Espero a mi amor lejano,
olvidada del regreso.
El tiempo pasa, y los años.
¿Tendré siempre la edad florida?
En el Monte de Divinidades, recogiendo las Plantas de Vida,
te espero impaciente, entre las hiedras. ¿Por qué tardas tanto?
¿Te retienen tus asuntos?
Viviendo entre las montañas,
soy pura como sus fragantes flores, pura como la fuente en la que bebo bajo pinos y cipreses.
De mí no debes tener
ni la menor duda.
Truenos y relámpagos.
Lluvias torrenciales.
Noche del todo negra.
Están gimiendo los monos.
El viento ruge, golpeando las hojas. Pienso en ti, pero en vano.
No me traes más que cuitas».
PENSANDO EN EL DIOS DEL RÍO XIANG
Oh Dios de Xiang, ¿por qué no vienes? ¿Qué te retiene en tu isla?
Bien adornada y ataviada,
remo mi bote de canela contra la corriente. A mis órdenes el río se vuelve manso,
y las aguas tranquilas.
Te espero, pero no apareces. Creo divisarte tocar tu flauta. ¿Para quién será?
Mi bote esculpido de dragón
se dirige al norte.
Ahora gira al Lago Dongting. Banderas de seda. Toldos de gasa. Remos de madera preciosa. Puesta mi mirada en la otra orilla, mi corazón vuela contra las olas. Sensible, mi sirvienta lamenta,
los ojos anegados de lágrimas. Angustiada y triste por mi amor, tengo el corazón destrozado.
Remamos con palas de canela.
Contra viento, nieve y hielo va mi barca. ¿Estoy recogiendo higos en el agua,
y flores de nenúfares en los árboles?
Si los dos corazones no corresponden, todo será en vano.
Sin un amor profundo,
no hay unión sólida.
Las aguas se precipitan por entre rocas,
y mi barca se desliza rauda.
Has faltado a tu palabra.
¿Me dirás que tus asuntos te retienen?
Al alba voy de prisa por la orilla. Al anochecer dejo el carruaje
en la ribera del norte.
Los pájaros se posan bajo el alero. Las aguas corren frente a mi casa. Tiro mis adornos de jade al río,
y mi cinturón con piedras preciosas
al arroyo de Li.
En la Isla Perfumada,
cojo flores para la chica que me acompaña. Desengaño. Tiempo perdido.
Pero hay que poner buena cara.
1 En este poema el autor describe el amor de la Diosa del Río Xiang por el Dios del mismo río, una pareja de las leyendas.
離騷 (Li Sao) EL LAMENTO.
Mi familia desciende del emperador GaoYang;
mi venerable padre se llamaba Po Yong.
Nací al principio de la primavera, el día keng ying,
de la primera luna del año ying
Mi padre asistió a mi nacimiento;
me dio bonitos nombres:
Zhengze como nombre de leche
y Lingjiu como nombre de pila.
Llevo en mí todo lo que hay de bueno en la naturaleza,
poseo además grandes capacidades.
Me cubro de silonia y de angélica,
ato las flores de orquídeas otoñales para hacer pendientes.
¡Mis años corren de prisa,
temo no poder ayudar a tiempo al príncipe!
En la mañana, recojo la flor de magnolia en el monte Pi
y en la tarde, la hierba invernal sobre los islotes.
El sol y la luna no detienen jamás su curso,
la primavera y el otoño se suceden.
Viendo los árboles desnudarse y amarillear las hierbas,
temo ver ajarse el encanto de la hermosura.
¿Por qué ella no aprovecha su madurez para escardar el césped?
¿Por qué no cambia de actitud?
Montaré sobre corceles de raza divina y la conduciré…
Solamente los traidores reunidos no piensan que la ruta
es sombría, estrecha y peligrosa para sus intereses.
¿No osaré correr los riesgos?
¡Temo que la carroza real esté en peligro!
En todos los sentidos, la voy a vigilar;
espero seguir las huellas de los reyes de antaño.
Pero el príncipe no necesita mi fidelidad;
creyendo en las calumnias, se irrita bruscamente.
Entiendo los conflictos de ser fiel,
pero mi corazón está decidido y no puedo dudar.
Si, para obtener la equidad, hablo con Kou Dian,
es siempre a causa de la Energía Clarividente.
Al inicio, ella se entiende bien conmigo;
después procura evitarme.
¡La abandono sin dificultad
y me apiado de su inconstancia!
Dispongo de nueve acres de tierra para cultivar las orquídeas,
de cien cordeles para los melilotos
y de una caballería para los dulces líquenes y el ginseng
mezclados con las azaleas y las fragantes angélicas.
Yo les deseo prosperidad;
las recogeré cuando llegue el momento.
Sin embargo, ¿qué me importa su bienestar?
¡Sólo tengo piedad de las flores marchitas!
Los oportunistas se arrastran para conseguir sus fines,
su avidez resulta insaciable.
Midiendo a los demás según sus propios sentimientos,
sienten celos de los hombres honestos y capaces.
Se precipitan, se atropellan por alcanzar su fin mediocre.
Pero yo apenas si me ocupo de mis asuntos;
la vejez se aproxima cada vez más
y tiemblo porque mi reputación no sea restablecida.
Al alba, bebo el rocío depositado en la magnolia;
al crepúsculo, pruebo los pétalos caídos de los crisantemos.
SI MI IDEAL ERA EN VERDAD..
Si mi ideal era en verdad justo y hermoso
soportaré el hambre largo tiempo y sin daño.
Con un pequeño pedazo de madera sujeto el tallo de la valeriana;
vigilo los granos maduros del ricino.
Podo el follaje del cinamomo
y adecento el de la hiedra y el esparto.
Tomo por modelo de fidelidad a los sabios antiguos
que mis contemporáneos ya no respetan.
Si mi fidelidad no conviene a mis contemporáneos,
quiero imitar a PengXian.
Suspiro largamente, lloro;
sufro los males de la vida.
A pesar de mi perfeccionamiento moral,
viviendo bajo el yugo de otros,
aconsejo al soberano día y noche, y ya fui exilado.
Estando en el exilio, llevo siempre melilotos y valeriana;
si la elección de mi corazón dictó mis pasos,
incluso aunque muera y resucite nueve veces
¡no me lamentaré de nada!
Guardo rencor a la Energía Clarividente por sus indiferencias,
hasta el final, no ha examinado bien mi corazón.
Muchas mujeres, celosas de la belleza de mis cejas,
me acusan falsamente de conductas livianas.
Los artesanos de nuestros días son en verdad hábiles:
sin inquietarse de la forma cuadrada o redonda, la cambian,
contrarios al uso de la regla, siguen las curvas;
sin tomarse en serio la solidez, se atreven a construir espaciosas mansiones.
Triste, desesperado, vegeto en esta época.
¡Mejor moriría antes que imitarlos!
Las aves de rapiña no se agrupan,
esto es así desde la antigüedad.
¿Cómo es que el círculo podría ser cuadrado?
¿Cómo se entenderán quienes no tienen iguales principios?
Contengo mi corazón, me reservo mis opiniones,
soporto las injurias, esperando encontrar la ocasión de ahuyentar a los perjuros.
Morir conservando la pureza de su conducta
es la actitud que los antiguos sabios preferían.
Me arrepiento de no haber elegido conscientemente mi camino;
permanecí largo tiempo de pie, voy a retirarme.
Voy a dar media vuelta hacia mi carroza,
mi extravío no es de muy larga duración.
Dejo a mi caballo marchar suavemente por la pradera cubierta de orquídeas,
subo a una colina y me tiendo a descansar.
Retornaré a la corte cuando esté seguro de no encontrar allí nuevas miserias;
al alejarme de la corte, llevo mi vida de antaño.
Acopio hojas de castaña y de loto, y flores de hibisco
para confeccionar mis vestimentas.
Cada persona a su gusto;
yo he elegido el perfeccionamiento moral.
Incluso si se me desmembrara, jamás renunciaría a él;
¡mi corazón es irreprochable!
A propósito de mi exilio, mi hermana
me ha reñido más de una vez.
Me dice: “A causa de su terquedad,
Gouen fue condenado a muerte.
¿Por qué quieres, en contra de las costumbres de nuestra época,
ser fiel y perfeccionar tu moral?
¿Por qué deseas tú semejante perfeccionamiento?
Las malas hierbas inundan la sala;
tú las apartas, te conduces de una forma diferente
¿y luego te asombras de sus calumnias?”
¡Ay! ¡Ay! ¿A quién puedo confiar mi pena?
¿Quién la comprenderá?
Mis contemporáneos se relacionan fácilmente,
¡sólo yo soy un incomprendido!
Me postraré delante del Cielo, le expondré mis ideas,
porque, revisando el pasado histórico, he descubierto el buen camino.
El joven dragón y el fénix arrastran mi carro.
Sobrevuelo el polvo terrestre y me dirijo al firmamento.
Por la mañana salgo de ZangWu,
y por la tarde arribo a Xuan Pu.
Al pasar por encima del palacio, quisiera detenerme un momento,
pero ya el sol desciende y va a caer el crepúsculo.
Le ordeno a Xi Huo detener el carro un instante.
Me guían hacia la montaña YenZeu,
y no me apresuro.
El itinerario es largo e incierto,
voy a subir al cielo para distinguir la mejor ruta
y luego descenderé para seguirla.
Delante de mí, Wang Zhou conduce la tripulación,
detrás, FeiLian nos sigue.
Con mi escolta tan numerosa,
con mi tripulación tan solemne,
le solicito a Di Hun abrir el Paraíso;
inmóvil, apoyado en la puerta, él me mira y no responde nada.
El tiempo es muy sombrío.
Mis pasos dudan, yo le doy mi amistad a las orquídeas.
La anarquía reina sobre este mundo,
los celos, las intrigas, abruman a las personas honestas.
Mañana atravesaré el río Po
y descenderé desde la cumbre de Lang Feng.
De pronto, al volver la cabeza, reparo en mi país natal y mis lágrimas corren…
Visito rápidamente el Palacio de la Primavera,
donde tomo una rama de jade para completar mi atavío.
Me aprovecho de la floración que no termina todavía,
y busco a aquellos a quien pudiera hacerle regalos.
Dirijo a Fung Long, con su carro de nubes,
al encuentro de la diosa Mi
Le doy como presente mi cinturón;
envío a JianJiu como intermediario.
Mis adversarios se juntan alrededor de la diosa y me calumnian de nuevo;
ella rechaza mi demanda bajo el pretexto de que habita en un sitio retirado
y no sabría cambiar de domicilio.
Ella permanece, por tres noches, en Chong Zhe;
todas las mañanas lava sus cabellos en el río Lai Pan.
Ella cultiva su belleza de la cual está ufana;
todo el día se divierte y deja pasar el tiempo.
A pesar de ser bella, la diosa se muestra demasiado altiva
y la abandono para ir en busca de otra.
Advierto en lo alto de la Terraza de Jade
a la hermosa mujer del país de You.
Le encargo al halcón que sea mi intermediario.
A su regreso, él me delata alevosamente las difamaciones.
El macho de la tórtola, encargado de mi misión, huye cantando.
Desprecio, a pesar del canto, su ligereza.
Mi corazón está lleno de duda,
por tanto, según los ritos, yo no sabría ir hacia ella por mí mismo.
Este hombre perfecto como el fénix presenta los obsequios a la bella,
pero GaoSing la desposará ciertamente antes que yo.
Bien que viajaría yo a un país lejano, pero ¿adónde ir?
Entonces paseo negligentemente para matar mi hastío.
El gineceo es profundo, lejano para mí;
el eminente rey no me comprenderá.
¿Cómo expondré mi fidelidad?
¿Me gustaría morir de esta manera en este país?
Preparo los tallos de muérdago y los trozos de bambú,
le ruego a LingFen que prediga mi suerte.
Dice: “Las dos cosas bellas deberían entenderse:
¿quién puede creer que para acercarlas sea necesaria la partida?”
Dice también: “Pienso que en una extensión como la de los nueve continentes,
él no carece de mujeres bellas.”
Me aconseja por fin: “Intenta viajar a países lejanos,
para encontrar allá una criatura seductora.
En todas partes crecen las plantas aromáticas,
¿por qué te apegas tanto a tu país natal?”
¡Ay! La época está turbia, los gustos están perturbados,
¿quién juzgará equitativamente mis cualidades y mis defectos?
Los afectos de cada persona difieren por ley natural de los de otra;
sólo esos cortesanos tienen preferencias extrañas:
llevan, como perfume, la artemisa
¡y pretenden que la flor de orquídea no es digna de ese empleo!
Yo había contado con el apoyo de Lan;
engañado por su apariencia, he descubierto en él la falta de fe.
Él descuida a los hombres capaces como si fueran iguales que los cortesanos
y declara querer reunir a estos últimos alrededor del trono.
Jiao, ambicioso y adulador,
rellena su talego de perfumes con el cornejo.
ÉL NO DESEA OTRA COSA…
Él no desea otra cosa que ascender,
cómo tendría respeto al olor exquisito.
Después que LingFen me ha sugerido los grandes viajes,
escojo un día favorable y parto.
Unzo al dragón volante a mi carro de jade y de marfil.
Los corazones de los traidores no armonizaron jamás con los de los hombres fieles;
me exilio por mi propia voluntad.
En la mañana, abandono TianJin,
por la tarde llego a Si Gei.
Los fénix idolatran mis banderas
y planean dulcemente.
De repente, abordo la Arena Movediza,
sigo el curso del Río Rojo.
Por orden del Dios del Oeste
los dragones construyen para mí puentes sobre el Mar Occidental.
La ruta es larga y llena de dificultades;
prescribo a las carrozas de mi tripulación tomar el trayecto más corto,
ellos rodean la montaña BuZhou, se dirigen hacia el oeste
y me alcanzan a la orilla del mar.
Expongo mis mil carrozas
cuyos ejes son de jade.
Los ocho dragones serpentean y tiran de mi carro,
los inmensos pendones de nubes lo sombrean.
Conduzco lentamente, no me dejo inflamar por ese lujo;
mis pensamientos alzan vuelo hacia horizontes lejanos,
término de mi viaje aéreo.
Ejecuto los Nueve Cantos y danzo al son de la música de Zhao,
aprovechando mis ratos de ocio gozo de los placeres que me dan.
Me elevo hacia el luminoso firmamento;
a menudo, bajo la cabeza y puedo ver mi país natal.
Entonces, atrapado por la nostalgia, mi cochero se entristece
y mi caballo no quiere avanzar.
Al respecto, concluyo: “¡Ay! ¡Ya es un hecho!
En este país nadie me comprende;
¿qué es entonces lo que me ata todavía a la capital?
Puesto que no puedo tomar parte en la política y mejorarla,
voy a seguir las huellas de PengXian.”
[Versión realizada por Jesús David Curbelo, en su artículo Qu Yuan, primer gran poeta chino, aparecido en la revista digital Rialta]
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