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BIOGRAFÍA DE LA POETA CLARIBEL ALEGRÍA
Claribel Alegría Vides nació en Nicaragua, el 12 de Mayo de 1924. Cuando tenía nueve meses, la familia de Alegría se mudó de Estel a Santa Ana en el oeste de El Salvador. Su padre, Daniel Alegría, médico de profesión, era de origen nicaragüense y su madre, Ana María Vides, era salvadoreña. Anastasio Somoza forzó a la familia al exilio. Fue la primogénita de los seis hijos del matrimonio.
En 1943, Claribel viajó a los Estados Unidos para estudiar en la universidad de Loyola, en Nueva Orleans. Fue ahí donde conoció al poeta español Juan Ramón Jimenez, quien tras conocer sus poemas, decidió adoptarla como alumna y le propuso que se trasladara a Washington donde residía él. Así hizo en 1944 y allí asistió a la George Washington University y recibió su B.A. en filosofía y letras, cuatro años después.

Cuando estaba en los Estados Unidos en 1947, se casó con Darwin J. Flakoll, escritor y diplomático. Tuvieron tres hijas (Maya y las mellizas Patricia y Karen) y un hijo, Erick, con quienes vivieron en México, en Santiago de Chile (donde recibieron sendas becas de la estadounidense Fundación Catherwood, 1954), en Buenos Aires, Montevideo, París, Palma de Mallorca y Nicaragua, su lugar de residencia desde septiembre de 1979.
Su compenetración intelectual y como pareja fue tan fuerte que más de alguna vez firmaron algunos de sus escritos conjuntos como «Claribud», «Claribel y Bud». Tradujeron del inglés Cien poemas de Robert Graves (Barcelona, Lumen), quien era su vecino en Deià, en la isla española de Palma de Mallorca.

Mantuvieron amistad estrecha con altas figuras de la literatura latinoamericana, como Juan Rulfo, Julio Cortázar, Carlos Fuentes, Mario Vargas Llosa y Mario Benedetti. De este último escritor fueron editores de Blood pact and other stories (Willimantic, Cubstone Press, 1997).
Bautizada con su alias literario por el intelectual mexicano José Vasconcelos, fue amiga del polígrafo mexicano Alfonso Reyes.

Como otros poetas de su generación, Pablo Antonio Cuadra o Ernesto Cardenal, su preocupación literaria siguió dos líneas, por un lado, la realista y comprometida con la situación política del momento, buscando una poesía democrática y de denuncia, y, por otro, una investigación formal en la que se puede hablar de un nuevo surrealismo con un lenguaje intencionadamente callejero, desgarrado, vehemente.

En 1948, Claribel Alegría publicó su primer libro de poesía; Anillo de Silencio. Este libro se realizó con la supervisión de su maestro Juan Ramón Jiménez. A lo largo de su larga carrera literaria ha publicado poesía, novela, ensayo y traducciones.
Socia honoraria del Ateneo Americano (Washington D. C., enero de 1950), retornó a las ciudades de Santa Ana y San Salvador en julio de 1962. Un mes más tarde, el jueves 16 de agosto, ofreció un recital poético en el Paraninfo de la Universidad de El Salvador.

En su primer libro de poesía, Anillo de silencio, empezó a mostrar un estilo lírico propio y un lenguaje directo pero de gran impacto y belleza.
Luego llegarían Suite (1951), Vigilias (1953) o Acuario (1955). La década de los sesenta y los cambios sociales le llevaron, sin embargo, a evolucionar hacia unos estilos más vinculados con la reivindicación de los derechos humanos. Así sucede con obras como Huésped de mi tiempo (1961), Víaúnica (1965), Aprendizaje (1970), Pagaré a cobrar (1977) y Sobrevivo (1978). Allí, además, demostró también una de las características de su obra: la brevedad con que resuelve sus poemas. Como dijo el poeta nicaragüense José Coronel Urtecho al hablar de esta circunstancia: “Cómo se puede ser gran poeta, ser una gran poeta, en tan pocas palabras, en tan breves y leves palabras, tan cargadas del peso de la vida y la poesía! Ella, al respecto, afirmó que la idea de sintetizar la tomó de sus conversaciones con Juan Ramón Jiménez. Y que tenía esto que ver con su búsqueda de una poesía transparente y clara que lograse alcanzar al público”.
También en estas fechas cultivó otros géneros, como por ejemplo el libro para niños Tres cuentos (1958) o las novelas cortas El detén (1977), Álbum familiar (1982) o Pueblo de Dios y de Mandinga (1985). Además de, por supuesto, Cenizas de Izalco, que escribió junto a su esposo y en donde narró la matanza de El Salvador, en 1932, por el dictador Martínez, que acabó con la vida de treinta mil campesinos y que ella misma presenció de niña. Este libro fue finalista en el concurso de novela Biblioteca Breve Seix Barral.
Por esas fechas, además, sus libros empezaron a publicarse a otros idiomas, como el francés o el polaco.
Regresó a Nicaragua en 1985, donde se puso del lado de la Revolución Sandinista.

De estos años son obras de poesía como Y este poema-río (1989), Fugues (1993), Umbrales (1997) o Saudade )1999), la novela corta Despierta mi bien, despierta (1986) o las novelas Luisa en el país de la realidad (1987) o, ésta nuevamente en colaboración con su esposo, Somoza, expediente cerrado (1993), en donde narró la vida del dictador Anastasio Somoza Debayle. Posteriormente ejerció como cónsul del país en los Estados Unidos, teniendo que lidiar en los distintos conflictos que vivieron las dos naciones. De hecho, llegó a ser declarada persona non grata, durante el gobierno de Roland Reagan.
También ejerció como traductora y pasó al español la poesía de autores como Robert Graves y la antología de poesía estadounidense Nuevas voces de Norteamérica (1983).
Falleció en 2018, con 93 años, y escribió hasta, prácticamente, sus últimos días. De entonces son distintas antologías poéticas y obras como: Soltando amarras (2005), Poemas de amor (2006), Otredad (2011) o Voces (2014).

Recibió, asimismo, distintas distinciones, como la Orden de las Artes y las Letras, del gobierno de Francia (2004), el Premio Neustadt (2006), la Orden Gabriela Mistral (2010) o el XXVI Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana de la Universidad de Salamanca y Patrimonio Nacional de España (2017), este último por el conjunto de su obra.
“Ves ese cúmulo/ de piedra? / Son poemas fallidos / que murieron huérfanos tristes / de los que no quedó / ni un rastro», así empieza Claribel Alegría el primer poema de su último libro: Amor sin fin, publicado poco antes de su muerte, el 25 de enero de 2018.
En el centenario de su muerte, extraído de la Revista Magazine, recordamos a la poeta nicaragüense que denunció las injusticias y el machismo. Publicamos fragmentos de su último discurso, al recibir el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana 2017. Recibirá un homenaje en el festival literario Centroamérica, ella cuenta:
“Nací y crecí en una sociedad agresivamente machista. En mi generación, en Centro América, una muchacha de clase acomodada tenía la opción de casarse y ser ama de llaves de su marido, o quedarse casta y virgen amasando rosquillas para sus sobrinos. La mujer campesina o proletaria nunca tuvo otra opción que la de convertirse en esclava de su marido y sus hijos.

En toda América Latina, hasta hace pocos años, eran contadas las mujeres que sobresalían. Nombres como el de Alfonsina Storni, Delmira Agustini, Gabriela Mistral, Juana de Ibarbourou, Claudia Lars, para no hablar de la más grande de todas, Sor Juana Inés de la Cruz, que hace más de trescientos años dijo: ‘Hombres necios que acusáis a la mujer sin razón’, eran pronunciados con una especie de asombro y de pavor.
La mayoría de las muchachas de mi generación, cuyas familias tenían posibilidades económicas, ni siquiera terminaron secundaria. Se podían contar con los dedos de una mano las que obtenían título universitario.
Sospecho que Sor Juana, en su época, optó por hacerse monja para tener la oportunidad de recibir una educación, que de lo contrario le habría sido vedada.
Yo quería estudiar medicina, pero mi padre, médico de la vieja estirpe, me miró horrorizado y me dijo que, de ninguna manera, que los estudiantes de medicina hacían bromas groseras con deshechos anatómicos y que no estaba dispuesto a exponer a eso a su preciosa niña.
Tuve que pasar tres años aprendiendo a tejer, cocinar platos exquisitos y tocar Para Elisa en el piano, antes de rebelarme y amenazar con hacerme monja o casarme con el primero que pidiera mi mano y divorciarme en seguida. Ese fue el golpe maestro. Una mujer divorciada era un horror en ese tiempo. Inmediatamente me mandaron a Los Estados Unidos a estudiar.
Para ese entonces yo ya escribía, pero me lo tenía muy bien guardado. Si mi secreto hubiese trascendido, mis amigas me habrían mirado como a un bicho raro y mis amigos se habrían sentido atemorizados ante una literata pedante, o me habrían tomado por una libertina.
Ahora hay un gran número de muchachas universitarias que estudian literatura y están informadas de lo que pasa en el mundo.

Mi poesía era lírica. Jamás se me ocurrió en ese entonces escribir poemas que reflejaran la miseria de mis pueblos. Pensaba que los dictadores centroamericanos eran tan inevitables, tan irremediables como los terremotos y las tormentas que sacuden mi región.
Después fui cambiando, escribí poemas en que se reflejaba el sufrimiento, las injusticias, las barbaries. Más que poemas políticos, yo los llamo poemas de amor.
En mis últimos libros, hablo mucho de mitología. Me identifico con Penélope, Artemisa, La Malinche, hasta con Medea me identifico. Son los mitos griegos los que más han influido en mí.”
Y uno de esos poemas dice en unos de sus pasajes:
Me cautivó la idea
que al levantarse el sol
me ponía a tejer
y destejía por la noche.
Así pasé tres años
pero ahora, Odiseo,
mi corazón suspira por un joven
tan bello como tú cuando eras mozo
tan hábil con el arco
y con la lanza.
Nuestra casa está en ruinas
y necesito un hombre
que la sepa regir
Telémaco es un niño todavía
y tu padre un anciano
preferible, Odiseo
que no vuelvas
los hombres son más débiles
no soportan la afrenta…
Más adelante Claribel Alegría continúa:
“En septiembre de 1979, dos meses después de haber triunfado la Revolución Sandinista, viajamos a Nicaragua por seis meses para documentarnos acerca de la épica de Sandino y de sus sucesores del FSLN (Frente Sandinista de Liberación Nacional), y escribir un libro que luego se publicó en México bajo el título: Nicaragua, la Revolución Sandinista.
Preocupaciones sociales y políticas tienen cierta tendencia a deslizarse en mi poesía, simplemente porque la situación política en Centroamérica es una de mis mayores obsesiones y siempre he escrito bajo la espuela de la obsesión. Sin embargo, mi mayor obsesión es tratar con todas mis fuerzas de que mi próximo poema sea menos imperfecto que el anterior.
El machismo en Centroamérica, lentamente y de mala gana ha tenido que admitir a la mujer en las oficinas de trabajo y en los medios de comunicación. En Nicaragua, por ejemplo, después del triunfo de la Revolución, empezaron las mujeres a ocupar cargos importantes en el gobierno y en otras esferas. Hasta una mujer presidenta hemos tenido.
Las mujeres escritoras del Primer Mundo rompieron moldes en la década de los veinte, pero no fue sino hasta en los cuarentas y cincuentas que las filas de las mujeres escritoras del Tercer Mundo empezaron a crecer ostensiblemente.
Luego vino el movimiento de liberación femenina en los 70 y las mujeres agresivamente, empezaron a exigir iguales derechos en el campo editorial y a probar que debían ser escuchadas. Esto invita a una pregunta que ha perseguido a las mujeres escritoras por varias generaciones: ¿hay una literatura masculina y una literatura femenina? Si es así, ¿cuál es la diferencia?
Pienso que hay dos tipos de literatura: la buena y la mala. y que el sexo del autor no tiene nada que ver con la calidad de su obra. Como bien decía Sor Juana, ‘la inteligencia no tiene sexo’.
(…)
En cuanto a las mujeres escritoras, les aconsejo que se liberen del sentido de culpa por no ser amas de casa perfectas y observen lo que dijo Joseph Campbell: ‘Follow your bliss’, es decir, sigue tu vocación”.

BIBLIOGRAFÍA
Poesía:
Anillo de silencio (1948)
Suite de amor, angustia y soledad (1950)
Vigilias (1953)
Acuario (1955)
Huésped de mi tiempo (1961)
Vía única (1965)
Aprendizaje (1970)
Pagare a cobrar y otros poemas (1973)
Sobrevivo (1978)
Suma y sigue (1981)
Flores del volcán (1982)
Poesía viva (1983)
Y este poema río (1988)
Mujer del río (1989)
Fuga de canto grande (1992)
Fugues (1993)
Somoza: expediente cerrado: la historia de un ajusticiamiento (1993)
Variaciones en clave de mí (1993)
Umbrales (1997)
Luisa en el País de la Realidad (1997)
Saudade. (1999)
Soltando Amarras (2002)
Esto Soy (2004)
Mitos y delitos (2008)
Somoza (2010)
Ojo de cuervo (2011)
Savoir Faire (2011)
Otredad (2011)
Claribel Alegría en el país de la realidad (2012)
Cuentos para Niños:
Tres cuentos (1958)
Otros:
Homenaje a El Salvador (1981)
Novelas:
El detén (1977)
Álbum familiar (1984)
Para romper el silencio (1984)
Pueblo de dios y de mandinga (1985)
Despierta, mi bien, despierta (1986)
Luisa en el país de la realidad (1987)
El niño que buscaba a ayer (1997)
Clave de mí (1996)
Vía Única (2004)
Nicaragua: la revolución sandinista (2004)
Con Flakoll:
Traducciones:
· New Voices of Hispanic America (1962)
· The Cyclone (1967)
· El Hereje (1969)
· Unstill Life (1969)
· Unstill Life: An Introduction to the Spanish Poetry of Latin America (1970)
· Nuevas voces de Norteamerica (1981)
· Cien Poemas de Robert Graves (1982)
· Viva Sandino (1985)
· On the Front Line: Guerilla Poems of El Salvador (1988)
Fuga de Canto Grande (1992)
Somoza, Expediete Cerrado (1993)
Death of Somoza(1996)
Tunnel to Canto Grande (1996)
Novelas:
Cenizas de Izalco (1966)
Nicaragua: La Revolución Sandinista; Una Crónica Política 1855-1979 (1982)
Ensayos:
La encrucijada salvadoreña (1980)
No me agarran viva: la mujer salvadoreña en lucha (1983)
PREMIOS
Premio Biblioteca Breve de Seix Barral, 1964
Premio Casa de las Américas, 1978
Premio de Poesía de Autores Independientes, 2000
Neustdat International Prize for Literature, University of Okalhoma, 2005
Premio Neustadt, Oklahoma, y la revista World Literature Today, 2006
XXVI Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana de la Universidad de Salamanca y Patrimonio Nacional de España, 2017
ENLACES
https://elpais.com/cultura/2018/01/25/actualidad/1516903304_337221.html
https://www.poemas-del-alma.com/claribel-alegria.htm
http://www.abc.es/cultura/libros/abci-claribel-alegria-mujeres-merecen-cervantes-pero-hombres-merecen-menos-201711141730_noticia.html
https://elpais.com/cultura/2017/05/17/actualidad/1495022596_610013.html
http://www.proceso.com.mx/520009/muere-claribel-alegria-la-poeta-del-amor-y-del-compromiso-social
https://www.escritores.org/recursos-para-escritores/19593-copias
https://hermeneuta.opennemas.com
SELECCIÓN DE POEMAS DE CLARIBEL ALEGRÍA
CARTA A UN DESTERRADO
Mi querido Odiseo:
Ya no es posible más
esposo mío
que el tiempo pase y vuele
y no te cuente yo
de mi vida en Ítaca.
Hace ya muchos años
que te fuiste
tu ausencia nos pesó
a tu hijo
y a mí.
Empezaron a cercarme
pretendientes
eran tantos
tan tenaces sus requiebros
que apiadándose un dios
de mi congoja
me aconsejó tejer
una tela sutil
interminable
que te sirviera a ti
como sudario.
Si llegaba a concluirla
tendría yo sin mora
que elegir un esposo.
Me cautivó la idea
que al levantarse el sol
me ponía a tejer
y destejía por la noche.
Así pasé tres años
pero ahora, Odiseo,
mi corazón suspira por un joven
tan bello como tú cuando eras mozo
tan hábil con el arco
y con la lanza.
Nuestra casa está en ruinas
y necesito un hombre
que la sepa regir.
Telémaco es un niño todavía
y tu padre un anciano
preferible, Odiseo
que no vuelvas
los hombres son más débiles
no soportan la afrenta.
De mi amor hacia ti
no queda ni un rescoldo
Telémaco está bien
ni siquiera pregunta por su padre
es mejor para ti
que te demos por muerto.
Sé por los forasteros
de Calipso
y de Circe
aprovecha Odiseo
si eliges a Calipso
recuperarás la juventud
si es Circe la elegida
serás entre sus chanchos
el supremo.
Espero que esta carta
no te ofenda
no invoques a los dioses
será en vano
recuerda a Menelao
con Helena
por esa guerra loca
han perdido la vida
nuestros mejores hombres
y estés tú donde estés.
No vuelvas, Odiseo
te suplico.
Tu discreta Penélope.
DÍA DE LLUVIA
Nunca más esta lluvia
ni esa mancha de luz
en el peñasco
ni el borde
de esa nube
ni tu inmóvil sonrisa
fugitiva.
Nunca más este instante
que ya me dice adiós
desde tus ojos.
EL MURO DE LAS SONRISAS
Cuando el amor se aja
se marchita
se te vuelve amarillo
no hay remedio
sólo te queda
la sonrisa.
Cuando te sientes sola
entre sus brazos
y tu piel es frontera
y no te brota el llanto
sólo te queda
la sonrisa.
Cuando el canto se oxida
y el paisaje
y todo lo vivido
es un espectro
tu único refugio
es la sonrisa:
ese muro cerrado
impenetrable
sin ayeres
sin hoy
y sin mañanas
donde todos los sueños
se hacen trizas.
DAME TU MANO
«Hoy me gusta la vida mucho menos
pero siempre me gusta vivir»…
César Vallejo
Dame tu mano
amor
no dejes que me hunda
en la tristeza
Ya mi cuerpo aprendió
el dolor de tu ausencia
y a pesar de los golpes
quiere seguir viviendo.
No te alejes
amor
encuéntrame en el sueño
defiende tu memoria
mi memoria de ti
que no quiero extraviar.
Somos la voz
y el eco
el espejo
y el rostro
dame tu mano
espera
debo ajustar mi cuerpo
hasta alcanzarte.
HOY ES NOCHE DE SOMBRAS…
Hoy es noche de sombras
de recuerdos-espada
la soledad me tumba.
Nadie que aguarde mi llegada
con un beso
y un ron
y mil preguntas.
La soledad retumba.
Quiere estallar de rabia
el corazón
pero le brotan alas.
NO PUEDE
No puede conmigo
la tristeza
la arrastro hacia la vida
y se evapora.
QUIERO SER TODO EN EL AMOR…
Quiero ser todo en el amor
el amante
la amada
el vértigo
la brisa
el agua que refleja
y esa nube blanca
vaporosa
indecisa
que nos cubre un instante.
AUTORRETRATO
Malogrados los ojos
Oblicua la niña temerosa,
deshechos los bucles.
Los dientes, trizados.
Cuerdas tensas subiéndome del cuello.
Bruñidas las mejillas,
sin facciones.
Destrozada.
Sólo me quedan los fragmentos.
Se han gastado los trajes de entonces.
Tengo otras uñas,
otra piel,
¿Por qué siempre el recuerdo?
Hubo un tiempo de paisajes cuadriculados,
de gentes con ojos mal puestos,
mal puestas las narices.
Lenguas saliendo como espinas
de acongojadas bocas.
Tampoco me encontré.
Seguí buscando
en las conversaciones con los míos,
en los salones de conferencia,
en las bibliotecas.
Todos como yo
rodeando el hueco.
Necesito un espejo.
No hay nada que me cubra la oquedad.
Solamente fragmentos y el marco.
Aristados fragmentos que me hieren
reflejando un ojo,
un labio,
una oreja,
Como si no tuviese rostro,
como si algo sintético,
movedizo,
oscilara en las cuatro dimensiones
escurriéndose a veces en las otras
aún desconocidas.
He cambiado de formas
y de danza.
Voy a morirme un día
y no sé de mi rostro
y no puedo volverme.
EPÍLOGO
…existen los barrotes
nos rodean
también existe el catre
y sus ángulos duros
y el poema río
que nos sostiene a todos
y es tan substantivo
como el catre
el poema que todos escribimos
con lágrimas
y uñas
y carbón.
CARTA AL TIEMPO
Estimado señor:
Esta carta la escribo en mi cumpleaños.
Recibí su regalo. No me gusta.
Siempre y siempre lo mismo.
Cuando niña, impaciente lo esperaba;
me vestía de fiesta
y salía a la calle a pregonarlo.
No sea usted tenaz.
Todavía lo veo
jugando ajedrez con el abuelo.
Al principio eran sueltas sus visitas;
se volvieron muy pronto cotidianas
y la voz del abuelo
fue perdiendo su brillo.
Y usted insistía
y no respetaba la humildad
de su carácter dulce
y sus zapatos.
Después me cortejaba.
Era yo adolescente
y usted con ese rostro que no cambia.
Amigo de mi padre
para ganarme a mí.
Pobrecito el abuelo.
En su lecho de muerte
estaba usted presente,
esperando el final.
Un aire insospechado
flotaba entre los muebles
Parecían más blancas las paredes.
Y había alguien más,
usted le hacía señas.
Él le cerró los ojos al abuelo
y se detuvo un rato a contemplarme
Le prohíbo que vuelva.
Cada vez que los veo
me recorre las vértebras el frío.
No me persiga más,
se lo suplico.
Hace años que amo a otro
y ya no me interesan sus ofrendas.
¿Por qué me espera siempre en las vitrinas,
en la boca del sueño,
bajo el cielo indeciso del domingo?
Sabe a cuarto cerrado su saludo.
Lo he visto con los niños.
Reconocí su traje:
el mismo tweed de entonces
cuando era yo estudiante
y usted amigo de mi padre.
Su ridículo traje de entretiempo.
No vuelva,
le repito.
No se detenga más en mi jardín.
Se asustarán los niños
y las hojas se caen:
las he visto.
¿De qué sirve todo esto?
Se va a reír un rato
con esa risa eterna
y seguirá saliéndome al encuentro.
Los niños,
mi rostro,
las hojas,
todo extraviado en sus pupilas.
Ganará sin remedio.
Al comenzar mi carta lo sabía.
NO PIENSES EN MAÑANA
No pienses en mañana
ni me hagas promesas
ni tú serás el mismo
ni yo estaré presente.
Vivamos juntos la cima de este amor
sin engaños
sin miedo
transparentes.
NUESTRO AMOR
Es simple nuestro amor
sin estallidos
como una de esas casas
con helechos
y alguna que otra rana
intempestiva.
OTOÑO
Has entrado al otoño
me dijiste
y me sentí temblar
hoja encendida
que se aferra a su tallo
que se obstina
que es párpado amarillo
y luz de vela
danza de vida
y muerte
claridad suspendida
en el eterno instante
del presente.
TIEMPO DE AMOR
Sólo cuando me amas
se me cae esta máscara pulida
y mi sonrisa es mía
y la luna la luna
y estos mismos árboles
de ahora
este cielo
esta luz
presencias que se abren
hasta el vértigo
y acaban de nacer
y son eternos
y tus ojos también
nacen con ellos
tu mirada
tus labios que al nombrarme
me descubren.
Sólo cuando te amo
sé que no acabo en mí
que es tránsito la vida
y que la muerte es tránsito
y el tiempo un carbúnculo encendido
sin ayeres gastados
sin futuro.
NO PUEDE
No puede conmigo
la tristeza
la arrastro hacia la vida
y se evapora.
LAMENTACIÓN DE ARIADNA
No te pierdas, Teseo
vuelve a mí.
La playa está desierta
tengo los pies sangrientos
de correr en tu busca
¿será que me engañaste
dejándome dormida en esta isla?
Perdóname, Teseo
¿Recuerdas nuestro encuentro?
amor eterno me juraste
y yo te di el ovillo
y volviste a la luz
después de haber destruido
al minotauro.
¿Te secuestró algún dios
sintiéndose celoso?
No me inspiran temor
ni Poseidón
ni Zeus
es de fuego mi ira
y se alzará
desde estas aguas
hasta el cielo.
Vuelve,
vuelve, Teseo
no te pierdas
en los laberintos
de la muerte
anda suelto
el ovillo de mi amor
atrápalo, Teseo
vuelve a mí
soy tu tierra
tu luna
tu destino.
Clava en mí tus raíces.
BARAJANDO RECUERDOS
Barajando recuerdos
me encontré con el tuyo.
No dolía.
Lo saqué de su estuche,
sacudí sus raíces
en el viento,
lo puse a contraluz:
Era un cristal pulido
reflejando peces de colores,
una flor sin espinas
que no ardía.
Lo arrojé contra el muro
y sonó la sirena de mi alarma.
¿Quién apagó su lumbre?
¿Quién le quitó su filo
a mi recuerdo-lanza
que yo amaba?
VEN CONMIGO
Ven conmigo
subamos al volcán
para llegar al cráter
hay que romper la niebla
allí adentro
en el cráter
burbujea la historia:
Atlacatl
Alvarado
Morazán
y Martí
y todo ese gran pueblo
que hoy apuesta.
Desciende por las nubes
hacia el juego de verdes
que cintila:
los amantes
la ceiba
el cafetal
mira los zopilotes
esperando el festín.
«Yo estuve mucho rato
en el chorro del río.»
explica la mujer
«un niño de cinco años
me pedía salir.
Cuando llegó el ejército
haciendo la barbarie
nosotros tratamos de arrancar.
Fue el catorce de mayo
cuando empezamos a correr.
Tres hijos me mataron
en la huida
al hombre mío
se lo llevaron amarrado.»
Por ellos llora la mujer
llora en silencio
con su hijo menor
entre los brazos.
«Cuando llegaron los soldados
yo me hacía la muerta
tenía miedo que mi cipote
empezara a llorar
y lo mataran.»
Consuela en susurros
a su niño
lo arrulla con su llanto
arranca hojas de un árbol
y le dice:
«mira hacia el sol
por esta hoja»
y el niño sonríe
y ella se cubre el rostro de hojas
para que él no llore
para que vea el mundo
a través de las hojas y no llore
mientras pasan los guardias
rastreando.
Cayó herida
entre dos peñas
junto al río Sumpul
allí quedó botada
con el niño que quiere
salir del agua
y con el suyo.
Las hormigas le suben
por las piernas
se tapa las piernas
con más hojas
y su niño sonríe
y el otro callado
la contempla
ha visto a los guardias
y no se atreve a hablar
a preguntar.
La mujer junto al río esperaba la muerte
no la vieron los guardias
y pasaron de largo
los niños no lloraron
fue la Virgen del Carmen
se repite en silencio
un zopilote arriba
hace círculos lentos
lo mira la mujer
y lo miran los niños
el zopilote baja
y no los ve
es la Virgen del Carmen
repite la mujer
el zopilote vuela
frente a ellos
con su carga de cohetes y los niños lo miran
y sonríen
da dos vueltas
y empieza a subir
me ha salvado la Virgen
exclama la mujer
y se cubre la herida
con más hojas
se ha vuelto transparente
se confunde su cuerpo con la tierra
y las hojas
es la tierra
es el agua
es el planeta
la madre tierra
húmeda
rezumando ternura
la madre tierra herida
mira esa grieta honda
que se le abre
la herida está sangrando
lanza lava el volcán
una lava rabiosa
amasada con sangre
se ha convertido en lava
nuestra historia
en pueblo incandescente
que se confunde con la tierra
en guerrilleros invisibles
que bajan en cascadas
transparentes
los guardias
no los ven
ni los ven los pilotos
que calculan los muertos
ni el estratega yanqui
que confía en sus zopilotes
artillados
ni los cinco cadáveres
de lentes ahumados
que gobiernan.
Son ciegos a la lava
al pueblo incandescente
a los guerrilleros disfrazados
de ancianos centinelas
y de niños correo
de responsables de tugurios
de seguridad
de curas conductores
de cuadros clandestinos
de pordioseros sucios
sentados en las gradas
de la iglesia
que vigilan la guardia.
La mujer de Sumpul
está allí con sus niños
uno duerme en sus brazos
y el otro camina.
Cuénteme lo que vio
le dice el periodista.
«Yo estuve mucho rato
en el chorro del río.
SOY ESPEJO
Brilla el agua
en mi piel
y no la siento
corre a chorros el agua
por mi espalda
no la siento
me froto con la toalla
me pellizco en un brazo
no me siento
comienzo a vestirme
a tropezones
de los rincones brotan
relámpagos de gritos
ojos desorbitados
ratas que corren
dientes
aún no siento nada
me extravío en las calles:
niños con caras sucias
pidiéndome limosna
muchachas prostitutas
que no tienen quince años
todo es llaga en las calles
tanques que se aproximan
bayonetas alzadas
cuerpos que caen
llanto
por fin siento mi brazo
dejé de ser fantasma
me duele
luego existo
vuelvo a mirar la escena:
muchachos que corren
desangrados
mujeres con pánico
en el rostro
esta vez duele menos
me pellizco de nuevo y ya no siento nada
simplemente reflejo
lo que pasa a mi lado
los tanques
no son tanques
ni los gritos
son gritos
soy un espejo plano
en que nada penetra
mi superficie
es dura
es brillante
es pulida
me convertí en espejo
y estoy descarnada
apenas si conservo
una memoria vaga
del dolor.
POR LAS NOCHES
Por las noches
en sueños
más de un amigo muerto
resucita
al despertar
me pregunto
si ellos también
me han soñado.
QUÉ LÁSTIMA
Qué lástima que duermas
y se interrumpa el diálogo
y no sientas mi beso
en tus ojos cerrados.
Qué lástima tu infancia
así truncada,
ese tiempo sin tiempo
a medio abrir
por el que ya empezaba
a vislumbrarte.
Mañana todo habrá cambiado:
otra vez hablándonos
de lejos
desde nuestras esquivas
soledades.
Qué lástima
los signos de mi amor,
mis apretados círculos
de miedo
que no sé si entendiste
LA MARIPOSA
Ya la ceiba no existe
derrumbaron mi ceiba
se hicieron añicos los espejos
eché a secar mi Río
y se escondió la luna.
Estoy vacía de deseos
mi espada
en su estuche de satén.
¿Por qué ahora
por qué
busca seducirme
la poesía?
Entró por la ventana
y se posó en mi mano
la miré con nostalgia
se entreabrieron mis labios
y con un leve soplo
la alejé.
AL FONDO DEL ESTANQUE VEO BRILLAR MI ANHELO
Al fondo del estanque veo brillar mi anhelo,
pez de plata agitado en fantástico vuelo,
brilla tanto la llama de su mágica vida
que parece que incendia hasta el agua dormida.
Quiero pescarlo a veces con mi atrevido anzuelo,
mas es hondo el estanque, tan hondo como el cielo,
no baja hasta su fondo mi red atormentada,
pero siempre que baja regresa iluminada.
Espero que mi anhelo tenga alas algún día
y suba hasta mis manos radiante de alegría,
yo no puedo pescarlo con mi atrevido anzuelo,
porque el estanque es hondo, tan hondo como el cielo.
AUNQUE DURE UN INSTANTE
Ahora
mientras el río de obsidiana
nos refleja
quiero hablarte de amor
de nuestro amor
de los diversos hilos
de su trama
del amor que se toca
y es heridabe
y que también es vuelo
y es vigilia.
Sin él
el verde de las hojas
no tendría sentido
ni el farol de la calle
iluminando el agua
ni la imagen ondeante
de la iglesia.
Mi amor es la escudilla
en la que tú dejaste una moneda
la moneda tañéndome que existo
la trenza que forjan las palabras
el vino
el mar desde la mesa
los malentendidos
los días
en que nos damos cuenta
que ya no somos uno
que estamos alejados
irremediablemente.
Ayer
desde mi exilio
inventé que llegabas.
Salí del hielo
espanté pingüinos
desplacé a las estrellas
acechando tu desembarco.
Quería ayudarte a plantar banderas
celebrar de rodillas
el milagro.
Ahí quedé
con mis señales.
¿Te sorprende mi vértigo?
Estoy hablando de eso:
de la alegre punzada
de saber que sí
que de pronto es verdad
que no estoy sola
que estamos juntos bajo el árbol
con mi mano en tu mano
que nos refleja el río
que ahora
en este instante
en este ahora
aunque dure un instante
estás conmigo.
HAS ENTRADO AL OTOÑO…
Has entrado al otoño
me dijiste
y me sentí temblar
hoja encendida
que se aferra a su tallo
que se obstina
que es párpado amarillo
y luz de vela
danza de vida
y muerte
claridad suspendida
en el eterno instante
del presente.
YO SIENTO EN ESTA NOCHE UN ALIENTO PROFUNDO
Yo siento en esta noche un aliento profundo,
un celeste mensaje de las playas del mundo,
es surtidor de canto que florece en mi huerto
y pájaro encendido sobre mi pecho abierto.
Por él veo más clara la noche constelada,
comprendo que las cosas son de esencia sagrada,
siento el dolor inmenso del mundo en agonía
y oigo el canto del viento en las rejas del día.
Aliento del alma, mi profundo aliento,
celeste mensaje que me trajo el viento,
surtidor y pájaro en mi pecho abierto,
por ti la poesía florece en mi huerto.
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